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¿Es necesario vacunar de la covid-19 a niños y adolescentes?

Muchas de las vacunas aprobadas ya han comenzado ensayos pediátricos pero, ¿por qué hacen falta? ¿Se puede alcanzar la protección poblacional sin tener en cuenta a los más pequeños? ¿Es ético vacunar a los menores españoles antes que a los mayores indios? Preguntamos a una inmunóloga, un pediatra y un preventivista.

Las campañas de vacunación de la Covid-19 avanzan con paso firme y en cuatro meses se han inyectado ya más de 1.000 millones de dosis en todo el mundo. El primer objetivo de la inmunización es proteger a las personas más vulnerables al coronavirus, y por ese motivo niños y adolescentes no han sido, de momento, una prioridad. Sin embargo, más pronto o más temprano todos los países deberán hacerse la misma pregunta: ¿qué hacemos con los menores de edad?

“Creo que es pronto para decir que necesitamos vacunar a la población infantil y adolescente, pero también para descartarlo”, explica a SINC el MIR de medicina preventiva Mario Fontán. “Ese análisis habrá que hacerlo en unos meses, cuando tengamos datos concretos de las vacunas que podemos utilizar con ellos”, asegura el miembro del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría Ángel Hernández.

Ambos consideran que la respuesta a esta cuestión llegará, en parte, cuando sepamos cómo se desarrolla la epidemia una vez estén vacunados los mayores de entre 16 y 18 años para los que —de momento— han sido aprobadas.

La mayoría de farmacéuticas ya se han adelantado a la probable inmunización de los más pequeños. Pfizer anunció en marzo resultados positivos en su ensayo con 2.260 adolescentes de entre 12 y 15 años y ya ha solicitado que tanto la EMA como la FDA aprueben su suero en esa franja de edad. Esta última podría dar el visto bueno tan pronto como la semana que viene, mientras que la respuesta del regulador europeo, que comenzaba esta semana su evaluación, llegaría en junio.

Pfizer también ha empezado a probar su vacuna en menores de 11 y pretende seguir bajando hasta llegar hasta los 6 meses. De forma casi idéntica, Moderna analizará su suero en 3.000 participantes de entre 12 y 18 años, así como en 6.750 menores de 12 años.

AstraZeneca y Janssen también pretenden estudiar cómo funciona su vacuna en menores de edad, pero ambas han paralizado sus planes tras la detección de casos de trombos infrecuentes. Mientras que la Universidad de Oxford pausó un pequeño ensayo clínico con 300 niños de entre 6 y 17 años que había empezado en febrero, Johnson & Johnson no ha comenzado las pruebas anunciadas en abril para jóvenes de entre 12 y 17 años.

Todos estos ensayos clínicos aportarán nuevos datos sobre la respuesta inmunitaria de los más jóvenes a las vacunas de la Covid-19. En la carrera por evitar una temida nueva ola de invierno algunos gobiernos ya han movido ficha. Reino Unido podría empezar a vacunar a los mayores de 12 años a partir de septiembre. La Unión Europea busca adquirir hasta 1.800 millones de dosis de vacunas de segunda generación para inocular a los niños y adolescentes, así como combatir las variantes.

Sin embargo, los nuevos estudios no contestarán otras preguntas: ¿De verdad hace falta vacunar a todos los niños? ¿A qué edad establecemos el límite? ¿Superan los beneficios de las vacunas a los riesgos en una población tan poco afectada por la Covid-19? ¿Es ético vacunar a los niños españoles antes que a los mayores indios?

¿Por qué hacen falta ensayos clínicos con niños?

Es importante que los ensayos clínicos de una vacuna tengan en cuenta a las personas que más se quiere proteger con ella. En el caso de la covid-19, esto incluye a personas de edad avanzada: el sistema inmunitario envejece junto a nosotros y un suero de gran eficacia en jóvenes sanos podría serlo menos entre los más mayores. La falta de datos en esta población explica las reticencias iniciales a utilizar la de Oxford/AstraZeneca en personas de más de 55 años.

Entonces, ¿por qué hace falta probar de nuevo las vacunas con los más pequeños? ¿No deberían funcionar igual de bien o mejor? ¿Y por qué no se incluyeron niños y adolescentes en los ensayos originales? La inmunóloga experta en vacunas de la Universidad Internacional de La Rioja Carmen Álvarez explica que estas preguntas se pueden contestar desde dos prismas diferentes.

“Una parte no tiene nada que ver con las vacunas. Es un problema jurídico y ético debido a que no se puede incluir en ensayos a menores de 18 años porque no te pueden dar el consentimiento informado”, asegura Álvarez. En la primera oleada de ensayos clínicos era más sencillo desde el punto de vista legal no reclutar a menores.

Una parte no tiene nada que ver con las vacunas, sino que es un problema jurídico y ético porque no se pueden incluir en ensayos a menores de 18 años, no te pueden dar el consentimiento informado

Que los ensayos clínicos puesto en marcha ahora por las farmacéuticas comiencen en los 12 años y dejen para más adelante el resto de franjas etarias tampoco es casualidad: “A esas edades sí tienen voz desde el punto de vista legal”. De hecho, el consentimiento en estos ensayos en marcha es doble y requiere de la aprobación firmada tanto del tutor como la del propio adolescente.

El otro problema, afirma Álvarez, tiene que ver con el sistema inmunitario: “Igual que en la vejez se vuelve senescente, hasta los 12 años no está maduro”. Asegura que esto puede afectar a los resultados y por eso es necesario repetir los ensayos clínicos. Por ejemplo, la respuesta es más potente y quizá sean necesarias dosis más reducidas. La probabilidad de fiebre tras la vacunación es mayor, aunque los pequeños son mucho más tolerantes a este efecto secundario.

Álvarez explica que “hay muy poca información sobre la respuesta inmunitaria contra la covid-19 en niños porque apenas han ido a hospitales”. Esto ha provocado un “agujero muy grande” que, en su opinión, “sería interesante cubrir ahora” con estos nuevos ensayos.

“Necesitamos un mínimo de datos, pero los resultados con adultos ya son potentes y sólidos”, afirma Hernández. “Es difícil que algo que está siendo muy seguro en adultos se comporte de forma diferente en niños”. Sí es muy posible, añade, que haya que ajustar la dosis para los más pequeños.

¿Hace falta vacunar a los niños?

La mayor pandemia en lo que llevamos de siglo, a diferencia de la gripe de 1918, no ha hecho mella en los más pequeños. Las vacunas son una herramienta de salud pública, pero la decisión de utilizarlas debe analizarse también desde el prisma individual. Si a los niños apenas les afecta la covid-19, ¿deberían ser vacunados?

Hernández cree que “impedir los pocos casos graves y fallecimientos” que existen entre niños, aunque sean pocos, es una razón para hacerlo. “Si tenemos herramientas para ello hay que evitarlos”, defiende.

Impedir los pocos casos graves y fallecimientos por Covid-19 en niños es una razón para vacunarlos. Además, garantizar la actividad educativa al 100 % y sin restricciones es vital

Además, considera que debemos mirar más allá de la salud de los más jóvenes y no pasar por alto la seguridad de la actividad educativa. “Es un tema anexo a la pandemia al que quizá no se le ha dado la importancia necesaria”, dice. “Garantizar la actividad presencial completa al cien por cien sin restricciones es vital”.

El pediatra recuerda que las pérdidas educativas “en muchos casos son casi irrecuperables, aunque sea difícil de medir lo que pierde un niño por no ir al colegios”. Defiende que la asistencia escolar debe ser una prioridad: “Asegurar un nivel educativo bueno es vital para la salud social, económica, física y mental de la población y de cada individuo. A mejor educación mejores opciones para que la vida y la salud de esos futuros adultos sean mejores”.

¿Son los niños parte del rebaño?

La decisión de vacunar o no contra un virus pandémico como el SARS-CoV-2 no puede basarse solo en la esfera individual, sino que debe tener en cuenta los beneficios colectivos. Para lograr un “efecto de grupo” que mitigue la circulación del virus es conveniente que una parte amplia de la población esté protegida. ¿Podemos alcanzar este punto sin tener en cuenta a los niños?

“No vacunar a nadie por debajo de 16 o 18 años en un contexto pandémico es dejarse fuera a un procentaje de población nada despreciable”, opina Fontán. Cree que las franjas actuales irán ampliándose, pero admite que hay que tener otros factores en cuenta: “Habría que ver cuál es la dinámica epidémica, porque es un grupo que no parece tener un papel relevante en la transmisión, especialmente por debajo de los 10-12 años”.

“Si la pandemia exige un control estricto habrá que vacunarlos, porque no podemos aspirar a controlar la circulación del virus si un 10-15 % de la población es susceptible por no estar inmunizada”, comenta Hernández. Por el contrario, “si la pandemia se controla y su impacto en personas más mayores y con patologías se reduce entonces a lo mejor no es necesario vacunar a los niños”.

Fontán no descarta que la inmunización colectiva pueda estar cubierta si se vacuna a los mayores de 16-18. “Cuando lleguemos a esas edades no estará el cien por cien del resto de grupos vacunado y también habrá que considerar dónde están las bolsas de no vacunados y qué implicaciones pueden tener sobre otros grupos”.

“A medida que la campaña de vacunación avance veremos dónde se están produciendo los nuevos contagios y brotes, qué implicaciones tiene sobre la transmisión y qué vías alternativas a la vacunación tenemos en grupos donde el balance entre beneficio y riesgo es más complicado”, explica Fontán.

Los entrevistados consideran que existen incertidumbres que no permiten zanjar esta cuestión, como el hecho de cuánto reducirán las vacunas la transmisión

En el caso de los centros educativos considera que “si son un reflejo de la transmisión comunitaria y no tanto un vector que la potencia, puede que la cobertura existente sirva para controlar de forma indirecta” el virus. Todo esto sin olvidar que los aislamientos y el rastreo “seguirán vigentes” y tendrán una mayor eficacia en estos escenarios futuros.

Los entrevistados consideran que existen incertidumbres que no permiten zanjar esta cuestión, como el hecho de cuánto reducirán las vacunas la transmisión. Mientras tanto podemos mirar el ejemplo de Israel: un tercio de su población es menor de 18 años y eso ha contribuido a estancar la cobertura vacunal en torno al 60 %. A pesar de eso, y al menos de momento, la covid-19 prácticamente ha desaparecido del país.

¿A qué edad deberían recibir la vacuna?

Las vacunas de la covid-19 han sido aprobadas para mayores de 16 o 18 años, según el país y el fabricante. Si se decide inocular a menores, ¿cuál sería el límite? Hernández explica que habría que empezar con adolescentes a partir de 10 u 11 años: “Es la edad en la que vemos que la incidencia es mayor porque tienen más actividad social tanto con adultos como entre ellos, por lo que la transmisión es más probable”.

Eso no significa, en su opinión, que no haya que vacunar al resto. “Hay distintas razones a distintas edades: los pequeños tienen un ambiente más controlado porque están donde los adultos quieren, pero es más difícil que sigan las medidas entre ellos”, comenta. Por eso no descarta ninguna edad a priori, aunque la decisión final dependa de lo que digan los nuevos ensayos.

Álvarez no lo ve tan claro por debajo de los 12 años: “Son poco proclives a pasar la covid-19, son asintomáticos y creo que no hay beneficio frente al riesgo de incluir niños”. De hecho, duda que sea necesario incluso en menores de 16. La excepción serían los infantes con patologías previas y considerados de riesgo, o que convivan con personas vulnerables que necesiten una burbuja protectora a su alrededor. En cualquier caso, sí ve positivo que se hagan ensayos clínicos para estudiar cómo se comporta la vacuna en estas franjas de edad “y si habría que adaptarla”.

¿Es ético vacunar a los niños españoles antes que a los mayores brasileños?

Las más de 1.000 millones de dosis inoculadas con las que comenzaba este reportaje no se han repartido de forma equitativa. Casi la mitad han ido a parar a China y EE UU, y tres cuartas partes han acabado en los brazos de los habitantes de diez países. Esto plantea otra pregunta de índole ética en una crisis global como es la covid-19: ¿no debería protegerse a toda la población de riesgo antes de empezar con los más pequeños? En otras palabras, ¿deberían los niños británicos y españoles ser vacunados antes que los mayores indios y brasileños?

Este debate ya está presente en países como Estados Unidos. “No importa el motivo, si de verdad vacunamos a los niños estadounidenses antes que a los mayores de otros países, que tienen un riesgo mucho mayor, sospecho que tendremos que explicar nuestra elección a las generaciones futuras”, aseguraba el médico Vinay Prasad en su blog hace un mes.

La investigadora de la Universidad de Harvard Natalie Dean también mostraba sus dudas en Twitter tras el anuncio de que la FDA aprobaría la vacuna de Pfizer para edades comprendidas entre los 12 y 15 años. “Son buenas noticias, […] pero a corto plazo debemos también lidiar con la ética de vacunar a los adolescentes antes que a los adultos de alto riesgo en otros países”.

Álvarez está de acuerdo con este punto de vista y recuerda que, de momento, Israel no contempla vacunar a menores de 16 años. “Los consejeros de Sanidad de todos los lados están viendo que no sería ético: debemos potenciar el programa de donaciones COVAX para acabar con la pandemia, porque los países en vías de desarrollo no están siendo vacunados y necesitamos que lo sean desde un punto de vista de salud global”.

Fuente e imagen: agenciasinc.es

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Acoso escolar: un problema que persiste a pesar de la pandemia

Educación 3.0

Durante 2020, un 9,4% de los estudiantes de Primaria fueron víctimas de acoso escolar. Así lo señala Macmillan Education, que ofrecerá información sobre el programa de prevención finlandés KiVa para los centros educativos en un evento online el próximo 17 de mayo.

El 2 de mayo se celebra el Día Internacional Contra el Acoso Escolar y, a pesar de la pandemia, esta problemática sigue existiendo en muchos centros educativos. Según datos de Macmillan Education, un 9,4% de los estudiantes que se encuentran en alguno de los cursos de Primaria confiesa haber sido víctima de ‘bullying’ o acoso escolar en más de dos ocasiones al mes durante 2020. En concreto, el curso más castigado por esta problemática es 3º de Primaria con un 13% de alumnos que ha sufrido alguna vez acoso en su colegio, seguido por 4º de Primaria, con un 11%, y 2º con un 10%.

En cambio, en Secundaria esta cifra desciende entre el 2% y el 3% en los alumnos que han sufrido ‘bullying’ durante los últimos meses. Con todo ello, y teniendo en cuenta dichos datos, tanto de Primaria como de Secundaria, el 3% de los estudiantes reconoce sentirse solo en el centro escolar al que asisten y el 2% manifiesta haber sufrido ciberacoso en más de dos ocasiones.

KiVa: el programa que actúa contra el acoso escolar

En este contexto, resulta necesario contar con programas de prevención para minimizar este tipo de situaciones en los centros escolares. Uno de ellos es KiVa, desarrollado en la Universidad de Turku (Finlandia) y cuyo objetivo es educar y sensibilizar a toda la comunidad educativa (alumnado, familias y docentes) sobre los diferentes tipos de acoso que existen: verbal, físico, ‘ciberbullying’… y conocer cómo detectarlos. En la actualidad, este programa se encuentra ya implementado en el 90% de las escuelas finlandesas y está presente en países como Suiza, Holanda, Reino Unido, Alemania, Francia, Bélgica, Italia, Suecia o Luxemburgo.

En España, Macmillan Education trabaja con dicho programa en castellano, catalán y euskera en más de 100 colegios. Entre los principales resultados relacionados con su implantación destaca el ensayo realizado a 30.000 estudiantes cuya finalidad fue evaluar el programa. Los resultados reflejan que el 98% de los alumnos participantes, víctimas de acoso, en conversaciones con los equipos KiVa de las escuelas sintieron que su situación había mejorado reduciendo, así, los casos de acoso detectados. Por otro lado, el 96% de los estudiantes de 4º a 6º de Primaria tienen conocimiento del programa y un 97% de los que cursan Secundaria cuentan con nociones sobre el mismo.

Un evento online para identificar y prevenir el acoso escolar

Para conocer más a fondo las técnicas de prevención y actuación contra el acoso escolar incluidas en el programa KiVa, Macmillan Education ha organizado el evento online ‘Acoso escolar y ciberacosos: La intervención eficaz desde el centro educativo’, que se celebrará el próximo día 17 de mayo a las 17:30 horas.

Durante la jornada estarán presentes Christina Salmivalli, creadora del propio programa; José Antonio Luengo, psicólogo especializado en acoso escolar; y Covadonga Díaz-Caneja, investigadora del CIBERSAM (Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental) del Hospital Gregorio Marañón de Madrid.

Prevención acoso escolar

En este evento se abordarán las bases del acoso escolar, el ciberacoso y el papel que juegan los centros educativos a la hora de afrontarlo. Además, se tratarán conceptos esenciales y se darán cifras de prevalencia de la problemática, así como nociones en el desarrollo de actuaciones de los centros desde la perspectiva de prevención, detección y la intervención adecuada. Puedes registrarte aquí.

Fuente e imagen: educaciontrespuntocero

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MORENA no asume ningún compromiso con la EDUCACIÓN PÚBLICA en las actuales elecciones

Por: Colectivo Insurgencia Magisterial

En las elecciones presidenciales de 2018 el magisterio fue una pieza clave para el triunfo de AMLO. MORENA impulsó diversas estrategias para lograr los votos de las cúpulas del SNTE, la CNTE y el CEND-SNTE. Se prometió tirar la reforma del Pacto por México y se asignaron varios “puestos” a personajes vinculados a las cúpulas magisteriales.

En las elecciones federales del 2021, las cosas son distintas, MORENA da por sentado que cuenta con los votos del magisterio, por ello, ya no plantea ningún compromiso en materia de educación pública o de mejora de las condiciones laborales de las maestras y maestros.

MORENA llama al magisterio a un VOTO MASIVO sin asumir ningún compromiso con el desmantelamiento del NEOLIBERALISMO, lo cual no se ha concretado.

Los invitamos a revisar la Plataforma Electoral que MORENA registró ante el INE y así conocer los compromisos que asumen ante los ciudadanos que voten por los Candidatas(os) que postulan. Por ejemplo, en materia educativa la plataforma dedica un apartado a la educación denominada: DERECHO A LA EDUCACIÓN. Éste se compone de 5 párrafos, en los dos primeros MORENA culpa a los gobiernos anteriores de la devastación de la educación pública y en los dos últimos hacen un reporte cuantitativo de las Universidades para el Bienestar.

Transcribimos textualmente el tercer párrafo, que es lo que más se acerca a lo que podríamos denominar COMPROMISOS:

“Ante esta circunstancia, nos hemos comprometido desde un inicio a mejorar las condiciones materiales de las escuelas del país, a garantizar el acceso de todos los jóvenes a la educación y a revertir la mal llamada reforma educativa. La Secretaría de Educación Pública tiene la tarea de dignificar los centros escolares y el Ejecutivo federal, el Congreso de la Unión y el magisterio nacional se encuentran en un proceso de diálogo para construir un nuevo marco legal para la enseñanza.”

El primer enunciado alude a un compromiso del año 2018, el cual no se ha cumplido y en el segundo se informa de una atribución de la SEP y de un supuesto proceso de diálogo, el cual es inexistente. No existe ni un compromiso puntual de MORENA con la educación pública, ni con la mejora de las condiciones laborales del magisterio.

Pulsa aquí para leer Plataforma Electoral de MORENA en este proceso electoral 2021.

Fuente e imagen: Insurgencia Magisterial

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Los escenarios de conflicto pospandemia

Por: Edgar Isch L.*

El uso de términos bélicos para describir la pandemia ha sido una característica comunicacional sin poca importancia. Estamos en guerra, se dijo por todos los medios, se habló del enemigo invisible y se propuso medidas autoritarias que acompañaron al discurso médico: estados de emergencia, toques de queda, militarización de las calles, fueron parte de ellos.

Lo más serio, fue comparar a quienes llevaban adelante las medidas de cuidado como soldados de la primera línea de combate en esta guerra, ratificando la visión que sólo de allí pueden salir los héroes. La metáfora bélica era simple, pero a la vez peligrosa por convincente. Y al mismo tiempo se resaltaban las guerras comerciales, la guerra contra la migración sin papeles o el pedido del alto al fuego de procesos bélicos que, en general no pararon o se disimularon, como en el caso de los asesinatos diarios de dirigentes populares y de excombatientes en Colombia.La geopolítica de la pospandemia, por Joseph S. Nye | Columna | COVID-19 | Coronavirus | Pandemia | China | Estados Unidos | OPINION | EL COMERCIO PERÚ

Efectivamente, el “Nuevo Orden Internacional” pacífico que anunciaron tras la caída del Muro de Berlín, nunca se acercó a ser real. La crisis multilateral del sistema se agudiza; el neoliberalismo, lejos de debilitarse sigue como la línea económica central, combinada en ciertos casos con medidas keynesianas; la globalización se ajusta al nuevo mapa geopolítico; lo común se presenta superior a la propiedad privada; y, las guerras, sean armadas o económicas, se presentan como un escenario potencialmente factible.

Pandemia y escenarios próximos

Según las posiciones ideológicas y los intereses de clase, hay muchas proyecciones de como la crisis, agudizada por la pandemia, cambiará al mundo.  Estas parten generalmente de proyecciones como las siguientes:

  • Según la OCDE, se espera al menos una reducción de más de 15 % en la producción de las economías avanzadas y de las economías de los países emergentes.
  • Según la Organización Internacional del Trabajo de la ONU (OIT), en el segundo trimestre se perdió un 14% estimado de horas laborales por la pandemia, equivalente a 400 millones de empleos a tiempo completo y se espera que el desempleo siga creciendo. Nuestro continente será el más afectado y, en el caso ecuatoriano, estiman que 850 mil trabajadores estarán en el desempleo a finales de año.
  • El tele trabajo y otras formas de desregulación laboral, incluyendo la uberización de las más diversas actividades han crecido exponencialmente, sobreexplotando a los de abajo.
  • La FAO y el Programa Mundial de Alimentos, organismos igualmente de la ONU, advierten que 27 países se verán amenazados por hambrunas generalizadas, mientras afectará a millones en todo el mundo, especialmente a desempleados que no podrán comprar los alimentos básicos. La cifra venía creciendo cada año y se estima que en 2019 ya eran 130 millones quienes padecían inseguridad alimentaria aguda.
  • CEPAL anuncia una crisis alimentaria en América Latina, a pesar de ser la región que podría alimentar al mundo.
  • Al mismo tiempo, las formas industrializadas y llenas de químicos que se emplean en la producción intensiva de alimentos, continúan con consecuencias negativas a pesar de las pruebas de la superioridad, en todo sentido, de la agroecología. En las corporaciones cárnicas se van generando nuevos virus (ya se conoce una nueva variedad de gripe porcina que podría expandirse), lo que se suma a la destrucción de una defensa natural que tenemos en la naturaleza silvestre, en los ecosistemas sanos.
  • Continúa imparable la dirección hacia un mayor cambio climático y sus efectos negativos, mayor contaminación, así como a la gran extinción de especies,
  • En lo social y en lo político, la situación es igualmente difícil. Aún en condiciones de pandemia, las movilizaciones populares se hacen sentir; en otros países, se espera la presencia social en las calles que dé continuidad a las luchas realizadas entre octubre y diciembre del año pasado. Las contradicciones en las clases dominantes de los grandes países también se reflejan en los gobiernos y parlamentos y en esos mismos países los pueblos ocupan las calles para hacer oir su voz.

Estas o cualquier otra proyección señalan que la recuperación del sistema no será fácil y tardará en llegar. Por eso, algunos de sus defensores insisten en la aplicación del recetario neoliberal, lo que anticipa un mundo peor que el actual (Byung-Chul Han). También están quienes plantean que se refuerza una tendencia a la “refeudalización” económica, que ya venía expresándose en los mercados y acumulación de riquezas, pero que ahora se fortalece con el apoyo de los bancos centrales, especialmente de las potencias, a los grandes propietarios de empresas transnacionales (Hans Krysmanski y Olaf Ralteimer). En ambos casos, la democracia liberal deja el lugar a formas más autoritarias de poder burgués.

De manera diferenciada, están los que plantean reformas más o menos importantes, mientras otros plantean reformas que “corrijan” al capitalismo o lo “humanicen”. Usan nombres como capitalismo progresista (Joseph Stiglitz), socialismo participativo (Thomas Piketty), Green New Deal (Bernie Sanders), retorno al keynesianismo y el Estado de bienestar con una renta universal para todos los ciudadanos (varios) o democracia económica (Joe Guinan y Martin O’Neill).

Todos se basan en un optimismo que no encuentra muchos hechos que lo sustenten. La expresión mayúscula de ese optimismo es confiar que la epidemia (y no los pueblos) le dé un golpe mortal al capitalismo y provoque un salto cualitativo hacia un “comunismo reinventado”(SlavojZizek).

Casi se puede decir que hay anuncios para todos los gustos. Es obligatorio, sin embargo, señalar cuatro elementos que se minimizan en ellos: la presencia de una creciente lucha de clases que se expresa en lo económico, ideológico y político; las lecciones del comportamiento de esas clases en grandes crisis del pasado; los límites que la naturaleza pone al desarrollo capitalista; ylas opciones revolucionarias que pueden surgir desde los pueblos y desde las izquierdas, aunque no sea de manera inmediata.

Lo que vendrá, no llegará sin confrontación de intereses de clase y lucha social, ni será resultado mecánico de la pandemia. Los pueblos tendrán que aprender de esta nueva experiencia y escribir ese nuevo momento histórico para defender y recuperar el sentido común de la sociedad humana.

La guerra como necesidad del capitalismo en crisis

 Lenin señalaría entre las características de la etapa imperialista del capitalismo tanto el reparto del mundo como la guerra cuando este ya no convence a las partes. Con la guerra, en momentos de depresión, se ha destruido fuerzas productivas para reorganizar el sistema, de manera que es en sí misma un negocio capitalista.

Hay que recordar que la industria bélica es la única, junto al narcotráfico, que no ha entrado en crisis y que, en las últimas décadas otro negocio millonario ha sido la “reconstrucción” del país destrozado tras la guerra, tal como fue el reparto entre empresas, principalmente norteamericanas y alemanas de la reconstrucción de Irak.

De manera que las contradicciones de la época tienen el trasfondo de la guerra. Unas veces, directas, pero hoy las potencias acostumbran más a enfrentar a otros países para satisfacer sus intereses. El caso actual de Libia, en que puede decirse que casi todas las potencias están metidas a través de facciones internas, es un ejemplo. Lo fue también, en su momento, la guerra que fragmentó a Yugoslavia, que tuvo en cada bando contendor a alguna potencia.

No solo que el presupuesto militar ha crecido a niveles record, sino que en los países de mayor impacto del COVID/19, como Italia, las empresas de armamento no pararon y se las consideró “vitales” como los alimentos. En 2019, el gasto militar mundial tuvo un aumento del 3,6 por ciento en comparación con 2018, continuando la tendencia mundial a la carrera armamentista de los últimos años, llegando a un billón 917 mil millones de dólares de gasto mundial en armas en 2019[i].

Tarja Cronberg, miembro del SIPRI, interpreta el aumento y especialmente el gasto de los EE.UU, China y Rusia -que están entre los 5 primeros – como prueba de la creciente rivalidad entre las tres grandes potencias. Con su presupuesto armamentista, los EE.UU. por sí solos representan el 38% del gasto mundial en armas.

Amela Skiljan, coordinadora del InternatuionalPeace Bureau (IPB), ayuda a desglosar para ayudarnos a comprender su magnitud: Ese billón 917.000 millones de dólares anuales significan un gasto militar mundial de 60.800 dólares por segundo. Ello representa el negocio de la venta de armas y de conflictos militares sin fin, junto con la agudización de la rivalidad entre las potencias.

El mundo no ve todavía una guerra directa entre las grandes potencias. El petróleo, por ejemplo, se disputa en guerras locales y con la careta de conflictos internos o regionales, con guerras híbridas o de cuarta generación, apoyando o no a organizaciones como el Estado Islámico o destruyendo países, preparando otras guerras como una posible agresión imperialista contra Venezuela, cuyos pasos no se han detenido en momentos de pandemia. Las guerras están al orden del día y para las potencias hay otro objetivo: inviabilizar a los estados nacionales, convertirlos en “estado fallidos”, con lo cual se publicita una labor “civilizadora” e incluso “humanista” que justifica cualquier cosa que realicen.

Parte de la escalada de los conflictos está en las sanciones unilaterales y al margen de cualquier legislación internacional que realiza principalmente Estados Unidos y que ha momento le enfrenta incluso con sus más cercanos aliados.

Lo bélico permite ver una suma de dos contradicciones: la del imperialismo y países dependientes y la interimperialista. Por supuesto, los Estados que no quieren las cadenas de dominación están en condiciones duras. El llamado “frente de la resistencia” de Oriente Medio se muestra decidido a enfrentar a distintos niveles la agresión, pero hacia dentro tienen sus propios conflictos al aplicar medidas autoritarias, sectarias y neoliberales. No son una verdadera alternativa, pero, en todo caso, demuestran disposición a luchar por la independencia y en defensa de sus recursos naturales.

Precisamente nada sería como es si no se tuviera también una estrategia de desarrollo capitalista que implica, parafraseando a Marx, la destrucción de las dos fuentes de riqueza: las clases trabajadoras y la naturaleza. Volver a la “normalidad” es también fortalecer los procesos que fracturan la simbiosis entre sociedad y naturaleza, retornar al extractivismo feroz en medida que se recupera la producción y el consumo, poner a las empresas por encima de cualquier expresión o base para la vida.

Mientras la naturaleza sea tratada como un enemigo al que hay que dominar, estaremos en una guerra de la que la humanidad será la mayor víctima e inevitablemente derrotada. En cuanto eso ocurra, toda forma de economía que cuide la vida será despreciada. El capitalismo, así como es incompatible con la protección de la naturaleza de la que somos parte, es contrario también a las formas sociales de economía del cuidado, así como seguirá aprovechando la economía del cuidado a escala doméstica para descargar los costos de la reproducción de la fuerza de trabajo en la familia de los productores o productoras.

Esto último nos liga a las nuevas expresiones de la lucha de clases. En 2014, Waren Buffett, uno de los más grandes millonarios del mundo, dijo claramente: «Hay una guerra de clases, de acuerdo, pero es la mía, la de los ricos, la que está haciendo esa guerra, y vamos ganando». Ahora ello incluye la destrucción de derechos alcanzados tras largas luchas.

El teletrabajo se usa para desvanecer la diferencia entre tiempo de trabajo y tiempo de socialización, el tiempo máximo de trabajo también se pierde, los hogares pasan a ser oficinas pero las que el patrono no paga ni por equipos ni por alquiler, el que quiere trabajar debe tener los recursos de trabajo que ya no le proveerá el patrono, los salarios decaen y los controles sobre la vida de cada uno se intensifican teniendo la vigilancia electrónica del “gran hermano”.

La agudización de las contradicciones no es una condena

Aunque se identifique que la cuarentena dio tiempo a la gente para pensar, para llevar una vida familiar y revalorizar lo más importante, estos son procesos que pueden darse a nivel personal o de las familias, especialmente de las que viven en pobreza. Los millonarios, prácticamente siguieron su vida de siempre, siguieron teniendo sirvientes en todos los campos, incluyendo a muchos presidentes y diputados.

Al mirar por clases y sectores de clase, veremos que puede haber cambios solo debido a quelas disparidades e injusticias sociales se han hecho más evidentes para muchos, caen las imágenes paradisíacas de las potencias, se puede visibilizar directamente que tenemos que restablecer la simbiosis con la naturaleza a partir de respetarla, la violencia patriarcal no pudo esconderse y las mujeres dieron las mayores batallas por la vida y, ahora, tuvimos la oportunidad de valorar más el trabajo de un campesino, una enfermera o de quienes limpian las calles, que lo que hacen una serie de gentes que solo sostienen el sistema de opresión.

Comprenderlo, no es automático. Por ello las organizaciones populares y de izquierda mantuvieron reuniones y asambleas, escuelas de formación, debates, expresiones de protesta y alternativa. La mayoría debieron ser realizadas con el empleo de las mismas tecnologías usadas para alienarnos, revirtiendo su uso y su contenido. Otras, en caceroladas, plantones y marchas que rompieron incluso los toques de queda.

Dijeron que hay alternativas, que la vida puede cambiar para bien, que es momento de juntar las luchas. Dijeron que no se quiere la “normalidad” sino la humanidad, que la vida es más importante que las ganancias de pocos.

Con ello, queda claro que las contradicciones se agudizan, que hay expresiones de la guerra entre el pasado y el futuro en todos los planos, pero que son los pueblos, sus hombres y mujeres, sin distingo de cultura o de color de piel, los que tendrán la última palabra. Y si mujeres y jóvenes han sido los más fuertemente afectados por la crisis general y por la pandemia, son también quienes presentan más acción y fuerza resistente, demostrando que no será aceptado fácilmente el retorno a la “normalidad”.

La historia está por escribirse y nos dará a conocer cual es el escenario que finalmente se convierte en realidad. Felizmente quienes trabajan por un escenario de transformaciones radicales y revolucionarias para superar el capitalismo, van creciendo, en distintas formas, alrededor del mundo. Muchas esperanzas también crecen a partir de ello.

[i] Según datos del SIPRI (Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo).

*  Académico y ex ministro de Medioambiente de Ecuador. Asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

Fuente e imagen: CLAE (estrategia.la)

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Desmontar un gasoducto y venderlo como fierro viejo: una historia de mujeres yaquis


Por: Daliri Oropeza y Reyna Haydee Ramírez


El gasoducto ya era cosa consumada, o eso consideraban la empresa, la filial y el gobierno de Sonora. Se equivocaron. Las mujeres yaquis narran cómo frenaron este proyecto.

Un tubo gigante de metal cortado se ve en el fondo de un boquete de tierra. La familia de Carmen García se asoma al orificio que hizo el pueblo de Loma de Bácum para quitar un gasoducto.

Los pobladores usaron una excavadora que decomisaron a la empresa IENova, filial de la transnacional estadounidense Sempra Energy. La empresa construía el gasoducto sin el aval de quienes aquí habitan. Nunca se realizó consulta alguna. Así que, después de una asamblea, el pueblo entero se desplazó al monte, excavó y cortó casi 10 kilómetros de tubo con soplete y lo llevaron a Ciudad Obregón para venderlo como fierro viejo.

“La empresa se quejó, pataleó y demandó. ‘Síguele’, le dijimos, ‘nosotros lo vamos a seguir vendiendo como fierro viejo’”, asegura Guadalupe Maldonado Flores, yaqui que ha acompañado la defensa del territorio de la guardia tradicional de Loma de Bácum.

En agosto del 2017 comenzaron a retirar el tubo. Pero el megaproyecto energético comenzó desde 2012 con la firma del contrato entre Enrique Peña, entonces presidente, y la empresa; las obras de construcción comenzaron en 2013. Pasaron por alto hacer una consulta de pueblos indígenas, sabían que el trazo atravesaba el territorio yaqui.

El propósito era hacer el Gasoducto Sonora para la importación de gas rumbo a Agua Prieta. En 2016, la empresa entró a los ocho pueblos a promover la aceptación por medio de dinero, potabilizadoras de agua, hasta camionetas del año. IEnova tuvo el aval de siete de los ocho pueblos. En Loma de Bácum, fue imposible.

Francisca Vázquez, madre de Carmen, tuvo un sueño estando en territorio sagrado del Bakatete. Después de ese sueño, las mujeres se organizaron. Aún estaba Casilda, una reconocida cantora que se dedicó a convocar y organizar a las mujeres para detener lo que esta trasnacional estaba haciendo. Fueron ellas quienes encabezaron la defensa de la tierra.

“A nosotras desde chiquitas nuestros ancestros, abuelos, que nunca estudiaron, que hablaban nuestra lengua, nos decían cómo nos iban a quitar nuestras tierras. ‘El gobierno dice: todos van a estudiar. No se pongan del lado de ellos, desde hoy ustedes defienden su territorio, nosotros ya no vamos a estar, y el día que el gobierno quiera, los va a tener en la mira’”, cuenta Francisca.

La reacción de la comunidad cuando les dijeron sobre un gasoducto fue preguntarse qué pasaría si eso explota estando tan cerca de los habitantes.

“Nos acordamos de las palabras que dijeron nuestros ancestros, nuestros abuelos, que íbamos a perder nuestros territorios porque los mismos hermanos yoemes no iban a denunciarlo”. Así las mujeres de por lo menos cuatro de los ocho pueblos yaquis se comenzaron a organizar con la convocatoria de la gran amiga de Francisca, que falleció en 2020 por covid. Casilda era una mujer consagrada a ser cantora de la iglesia de Loma de Bácum.

Gracias al trabajo del grupo de mujeres de Bácum, lograron un amparo   y un juez suspendió la obra en junio de 2017, también ordenó retirar los tubos. Pero la empresa siguió construyendo hasta que el mismo pueblo de loma de Bácum los detuvo.

Por eso desde entonces, cada 21 de octubre celebran  la más reciente defensa del territorio. Hacen comida para todo el pueblo y también realizan danzas del venado con música tradicional, y el horizonte es que quede en la memoria de los jóvenes, de los niños.

También por conservar en la memoria esta defensa, el pueblo dejó en la explanada de la plaza central, frente a la iglesia y a la guardia tradicional, los autos quemados que le pertenecían a la empresa.

De acuerdo con una investigación de AvispaMidia, IEnova tiene inversiones por 8 mil 769 millones de dólares en México, y un historial de atropellos. Esta empresa acusó al pueblo yaqui de ser un “grupo criminal” que llevó a cabo actos de “vandalismo”.

Habitantes de este y de los otros siete  pueblos yaquis denuncian ahora la entrada de empresas mineras para exploración en su territorio. La Guardia de Loma de Bácum detectó por lo menos siete incursiones en la sierra del Bakatete para echar a andar proyectos mineros.

“Siempre hemos estado alerta, ahora con más razón”, asegura Guadalupe.

La libertad de un preso político

Una semana después de que el pueblo Yaqui de Loma de Bácum detuviera la maquinaria, un grupo de yaquis armados, la mayoría provenientes de Loma de Guamúchil, entraron a realizar disturbios. Varios testimonios dan cuenta de que la empresa les pagó. El objetivo de este grupo era irrumpir en el pueblo y reemplazar a la autoridad tradicional que se negó al gasoducto, y de este modo imponer una autoridad que aceptara el megaproyecto.

Ese día que llegaron los agitadores había mucha gente en el pueblo, más de 600. Dijeron que venían a dialogar, a una junta, describe Francisca, una mujer de tono recio, de rebozo morado y falda tradicional yaqui que cuida a su esposo con diabetes. Aparenta menos años de los que tiene, es una mujer consagrada a ser cantora de la iglesia de su pueblo.

La familia de Carmen reconoce que otros pueblos aceptaron el trazo del gasoducto, sin embargo las autoridades tradicionales no consultaron con sus respectivas tropas lo que correspondía. Solo pactaron.

En Loma de Bácum, en cambio, el acuerdo de la tropa y la guardia tradicional es defender el territorio tanto de la minería como del gasoducto, y por ello trabajan en el fortalecimiento de sus tradiciones, lengua y actividades productivas.

Pero ese 21 de octubre de 2016 hubo disparos. Fueron dos ataques en un mismo día, en el primero murió Cruz Buitimea, originario de Loma de Guamúchil.

“Había mujeres, mi hermana estaba ahí”, dice Carmen. “Mi tía dice que como sea, acarreó los palos de la leña y se los llevó a los hombres para que se defendieran con esos palos y piedras que juntó en su blusa porque no tenían nada con que defenderse”. Los agitadores venían armados, por eso el pueblo se defendió, explica Carmen mientras toma café con su familia en el solar de su casa, donde sus dos hijos juegan y cantan canciones en lengua jiaki.

Cuenta que cuando llegaron a hacer el segundo ataque, ese 21, fue que culparon a Fidencio. “Él con toda seguridad les dijo: ‘si creen que yo lo maté lo veremos legalmente’”. Carmen acentúa: “y ya ves como es de corrupto este sistema, esta ley y este gobierno”. En ese momento, orillan a Fidencio en un árbol. Lo golpean. Corre. Lo persiguen. Logra escapar al meterse al monte.

Fidencio tiene 32 años. Es originario de loma de Guamúchil aunque vive con su familia en Loma de Bácum. Ha tenido varios cargos. Hacía abiertamente comunicación contra el gasoducto.

Cuando algunos de sus parientes recibieron dinero de la empresa IEnova, Fidencio les dijo: “¿Para qué agarran dinero si ese dinero se les va a ir?, en cambio el territorio ahí va a estar y se supone que el territorio es de nosotros. Pero si ustedes lo están vendiendo ya ustedes no van a tener para sus familias”.

“Dicen que fue mi esposo”. Las dos personas que lo acusan presentaron un video donde él trae un arma como las que usan quienes se dedican vigilancia o policía comunitaria del pueblo de Loma de Bácum, como en aquel entonces era el encargo de Fidencio. Esas armas de la guardia tradicional son calibre 45. Diferente al calibre de la bala que le encontraron al difunto Cruz, que fue calibre 22. Esto no lo consideran en el expediente.

De acuerdo con testigos, ese día fueron los mismos yaquis de otros pueblos que entraron como agitadores del pueblo de Loma de Guamúchil quienes asesinaron a Cruz, quien también venía con ellos. “La idea era que hubiera muertos para justificar la entrada de la justicia de ellos para que entrara la policía”, cuenta Guadalupe Flores cuando hacemos un recorrido por la huerta agroecológico de este pueblo yaqui.

“AMLO dice que en la Cuarta. Transformación no hay presos políticos. Pues yo digo: ¿Cómo va a decir que no hay presos políticos si está mi esposo? ¿Entonces qué es mi esposo?”, reclama Carmen con mucho enojo en su mirada. Luego se levanta a preparar tortillas para seguir platicando en el solar de su casa.

El secuestro de Fidencio 

Seis días después llegó la Fiscalía de Sonora a entrevistar a las personas en la Guardia Tradicional del pueblo por el asesinato. Era tarde noche. Se suponía que eran entrevistas a todas las personas el pueblo. Les interrogaban de a uno. Cuando Fidencio se presentó lo amarraron, iba a declarar pero apagaron todo y se lo llevaron. Con él se llevaron a la traductora y abogada, Anabela Carlón, a quien bajaron antes de llegar a la procuraduría.

Carmen no se dio cuenta cuando se llevaron a Fidencio.

No había orden de aprehensión ni le dieron las razones por las cuales se lo llevaban. Desde entonces está preso con una serie de irregularidades.

Pie de Página cuenta con el expediente.

Anabela levantó un acta con las faltas cometidas, la cual tampoco no consideran en el el archivo. Cuando iba a declarar en el pueblo antes de que se lo llevaran, lo amarraron por completo. Cuando llegaron a Obregón la carpeta ya estaba armada un día antes y ya tenían la credencial de elector de Fidencio Aldama.  Pero el juez desechó las pruebas. En suma, han amagado de manera velada que su libertad sería a cambio del paso del gasoducto. Fidencio ha dicho en todo momento que no.

Para Carmen y su familia, lo que hicieron no es una detención, es un secuestro. A Fidencio le presentaron orden de aprehensión hasta que llegó a la entonces procuraduría de Justicia del Estado en su sede de Ciudad Obregón. Sin presencia de abogados o traductores, lo procesaron.

“¿Por qué no me la presentaron en frente de mi familia [la orden de aprehensión], enfrente de la autoridad, enfrente de la tropa? ¿Por qué aquí, o sea, donde está el Yori?”, pensó Fidencio. Y  lo obligaron a firmar la orden de aprehensión.

Fidencio Aldama lleva cuatro años preso. Su hijo mayor, Ian, realiza danza del venado en  las fiestas del pueblo en exigencia de su liberación.

David Guadalupe Valenzuela, el último abogado que tuvo, murió de covid.

En la intimidad que apenas logran en las visitas al penal de Obregón, Fidencio le platicó a Carmen “si yo le hubiera disparado a Cruz, le hubiera dado a alguien más, no nada más a él, porque yo tengo una 45”, en esa plática le recordó que tienen prohibido disparar hacia la gente, solo hacia el cielo para asustar.

Desde el encierro, la familia de Carmen ha hecho campañas de apoyo, ha cambiado cuatro veces de abogado, ha realizado colectas, impulsado reuniones y visitando más pueblos en resistencia para denunciar el caso de su esposo.  Fidencio ha hecho de todo desde adentro, buscando su liberación, desde campañas con reos, mandar cartas a la gobernadora, al presidente, hasta huelgas de hambre.

“El gasoducto no debe pasar por aquí, ni en ningún pedacito de los ocho pueblos, ya, porque las tierras son comunales, son de todos. Así como Lomas de Bácum defendió su pedacito, defendió a todo el territorio Yaqui, y así debe ser, y así está reconocido históricamente”, exclama Carmen frente  su madre y sus hijos.

Para Carmen y su familia, la justicia que informa el INPI o el gobierno federal no es verdadera, pues en su agenda no tienen contemplada la cancelación del gasoducto.

Carmen recuerda que en los diálogos con las instituciones para construir un plan de justicia para su pueblo, quienes asisten son las autoridades duales y no las legítimas de Loma de Bacum, por lo que su pueblo no está siendo contemplado. “Les da igual nuestra autoridad, nuestro pueblo, nuestra gente, nuestra tropa”. Esto implica ignorar a todo un pueblo, asegura Carmen.

Para ella, sacar los tubos de su territorio, no solo de Loma de Bácum sino de toda la extensión Yaqui, es hacerles justicia. Al mismo tiempo justicia es liberar a Fidencio Aldama.

“Al Estado le ganamos, ese tubo se lo tumbamos por la vía legal, por la vía social y por la vía física porque sabemos que el Estado aplica su licencia con su mano. Al Estado le valen las leyes, las aplica a su conveniencia. Aquí nos amparamos contra ese tubo y aun en contra de ese amparo entraron, y el gobierno no le hizo nada a la empresa, al contrario la protegió”, denuncia Guadalupe Flores mientras camina en el terreno de la huerta.

“Ahora [la empresa] quiere negociar otra vez… pero ya no. Aquí ya entraron con el pie izquierdo y se van a ir igual, y ya no entraron”, denuncia. Y afirma que ni esta empresa, ni ninguna empresa minera entrarán en territorio Yaqui.

“Que hay que pagar a la empresa porque no se activa el gasoducto. Pues páguenlo ustedes, nosotros no, ¿Quién les manda? Ahora, ya sabían a lo que se iban a enfrentar; amárrense los pantalones y páguenle. ¿Quién te obliga a pagar? Que hay tratado internacional, mándenlos por un tubo. Porque si empezamos con esos tratos internacionales, dígale a los gringos que devuelvan el territorio que quitaron, a ver sí es cierto. Ah verdad, lo aplican a su conveniencia pues. Y nosotros no estamos sometidos a ustedes”.

La siembra agroecológica

Guadalupe Flores tiene una sonrisa pícara pero todo el porte yaqui que se muestra imponente. Disfruta pasear por el huerto agroecológico que realizaron en Loma de Bácum, pocos metros de donde está el tubo del gasoducto. A lo lejos se ve pasar el tren de Ferromex. Guadalupe explica que en el Porfiriato también hubo represión por oponerse al tren. Después lo utilizaron para deportarlos a Yucatán y ser esclavos de haciendas henequeneras.

“Aquí nacimos y aquí crecimos; estas tierras no nos dieron ni los mexicanos, ni el gobierno mexicano, ni nadie. Nos lo dio nuestro creer divino de ser de aquí, y es la diferencia, que estamos defendiendo”.

Actualmente Guadalupe Flores organiza los trabajos de siembra agroecológica, donde participan jóvenes, mujeres, hombres, y también mayores.

“Primero empezamos la siembra allá arriba [señala la sierra sagrada del Bakatete] en unas 500 hectáreas. Es totalmente orgánico, no está contaminado, es buen terreno. Y aquí, estamos iniciando porque está cerquita del pueblo, para que los jóvenes que están aquí se acerquen también”

La siembra agroecológica también ha servido para involucrar a las infancias yaquis, los llevan a conocer los límites territoriales, donde están los puntos naturales que toda la nación yaqui reconoce como su territorio, les llaman linderos. De acuerdo con Guadalupe, esto también ha servido para fortalecer la identidad propia.

“De nada nos vale tener mucho si no sabemos qué hacer con lo que tenemos. Si esto nos lo dieron, nos lo dejaron como herencia sagrada es para que de ahí vivamos y nos mantengamos bien”, explica Guadalupe.

Esta tierra que nos muestran, apenas con las higueras naciendo, los magueyes con los que destilan Bacanora que recién brotaron, las pitayas, con un trazo para cultivar hortalizas en la temporada de menos calor, se abastece de una fuga de agua.

La tierra es tan fértil, dice Guadalupe, que solo de echar la semilla crece. Ahora se aliaron con más personas originarias del pueblo yaqui, pero que viven en Arizona desde que sus familias fueron obligadas al exilio durante la Guerra del Yaqui.

Para Guadalupe, la siembra agroecológica no es un proyecto temporal o sexenal, sino que su sentido es “transgeneracional”:

“Estamos pensando en aquellos que aún no han nacido todavía ¿Qué les vamos a dejar a esos? Y esos no se pueden defender porque no están, pero van a estar, así como a nosotros nos dejaron esto aquellos que ni siquiera nos conocían, hace cien años o más de cien años, y lucharon por ello y aquí estamos”.

La mujer yaqui es muy importante por la transmisión de la lengua y tradiciones ancestrales, la etnia las ve como reservas de saberes, desde históricos a medicinales, y de fortaleza. En entrevista en 2017, anterior a su asesinato, la antropóloga y etnohistoriadora Raquel Padilla Ramos aseguró que la pérdida de las tradiciones y la lengua jiaki está relacionado con que las mujeres ya no realizan su vida comunitaria pues también salen a trabajar a las maquiladoras y esto ha afectado la vida familiar y social adentro de los pueblos.

Guadalupe narra cómo su abuela, mujer yaqui, le enseñó la lengua, a defenderse e incluso a disparar un arma cuando era niño.

En el huerto agroecológico de Loma de Bácum hay higos, estafiate, barciata, guacamote, chicura, citavaro, agave bacanora, sahuaros. La mayoría de plantas medicinales han sido sembradas por mujeres. Consiguieron celdas solares para realizar un riego por aspersor. Siembran por temporada las hortalizas como repollo, lechuga, y la base de todo es el frijol, maíz, calabaza.

“Así dice el Juramento Yaqui, y eso es para todos los yoremes, todos los yoremes que han nacido aquí. Nosotros nacimos aquí, de aquí somos y en base a eso nos regimos, eso lo llevamos a la práctica porque es un deber sagrado de todo yoreme defender su territorio y hacer hasta la última consecuencia, y hasta la última defensa por su vida porque esa prácticamente es nuestra vida, nos quitan la tierra y nos quitan esto”.

Fuente: piedepagina

Imágenes:  Daliri Oropeza

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Híbrido, no doble

Por: David Calderón

Aprender es un derecho. Pasaba en la escuela –para algunos bien, para muchos en formas imperfectas, precarias y repetitivas– y con el tiempo dejamos de preocuparnos que pasara en otros ambientes: en clases extra, en actividades comunitarias, que la tele y la web ofrecieran algo más que entretenimiento, que la propia familia y comunidad local se asumieran deliberadamente como espacios de aprendizaje, que en la calle se aprendiera convivencia y responsabilidad cívica y no majadería, desconfianza e inseguridad.

En México le acabamos cargando a la escuela toda la garantía del derecho; además, arrastrando con la carga de captura, la neoalianza entre la cúpula sindical oportunista –o de dos, la disciplinada de traje y la indisciplinada de marcha– y la camarilla en el poder. Ya teníamos poco, pobre y, para fastidiarla, se le bajó el switch de sopetón. Cuando las escuelas cerraron sus puertas, medida sensata y obligada, nos metimos en un brete mayúsculo, en una crisis de derechos humanos sin precedentes. Sin ese espacio y tiempo compartido, sin el arreglo de “escuela con tu maestra, tus pares y todos los días”, la vida de niñas y niños mexicanos se ha empobrecido dramáticamente en estos ya 14 meses del apagón.

Por supuesto, se han producido aprendizajes no escolares muy valiosos –acuerdos de convivencia, hábitos de autocuidado, las historias de la abuela, aprender a cocinar, bailar, juegos de mesa y de ingenio, travesuras inéditas; se lidió también con temple y buen ánimo para sobrellevar las disparejas sesiones de Aprende en Casa; incluso, en toda clase de iniciativas creativas y a contrapelo de la rigidez de las autoridades, hubo aprendizajes disruptivos en las visitas de los maestros a los hogares, en actividades en plazas y parajes al aire libre, en actividades semiclandestinas en el plantel mismo, que no estaba oficialmente abierto, pero al cual las y los estudiantes llegaron.

Vamos ahora perfilándonos a las aperturas graduales, y se tiene que clarificar qué es un modelo híbrido. ‘Híbrido’ se refiere en concreto a que no es posible ni deseable en este momento –y así será por meses, si no es que por enteros ciclos escolares por venir– ‘regresar a como estábamos’. Híbrido quiere decir que se combinan sabiamente actividades en presencia y actividades a distancia. Se armonizan y se corresponden dos medios, dos series de instrumentos, dos ambientes, pero en una única estrategia: no es hacer dos cosas, sino una sola –propiciar el aprendizaje– para un mismo grupo, buscando resultados equivalentes y significativos.

No se pueden tener jornadas escolares con todos los alumnos inscritos del plantel, ni con todos los asignados a cada aula, acudiendo todo el día y todos los días. Hay que escalonar, hay que pautar el uso de los espacios, hay que establecer horarios y calendarios diferenciados. Ni todos juntos a la vez, ni en el mismo lugar. Si se hacen verdaderos protocolos de regreso a actividades presenciales, entonces se verá que para un jardín de niños el esquema mejor puede ser AA-P-BB: establecer dos secciones del grupo original de cada grado, recibir lunes y martes a la primera sección, dejar el miércoles para limpieza y que se disipe la carga viral, y recibir después jueves y viernes a la segunda sección. En secundaria, la pauta por el riesgo puede ser de mayor dispersión, sólo seis alumnos por grado, de manera que cada estudiante va sólo una vez por semana al plantel. En media superior, podría ser incluso algunas asignaturas con casi todo a distancia, mientras otras en talleres concentrados de una semana entera… hay que ser inteligentes y creativos para estar seguros.

Con repetir el estribillo ‘verde, vacunas, voluntario’, sólo se está posponiendo una pregunta: ¿Cómo le va a hacer cada profesor, con seis alumnos en presencia y veinte a distancia? ¿Clase con transmisión live por Facebook para los que están en casa? Puede ser, algunos temas se prestan. Otros aprendizajes requieren que la teoría se trabaje con aprendizaje autónomo en casa, y que la práctica y ejercitación, el debate con compañeros o las exposiciones de trabajos o proyectos, sean la parte presencial. Pero eso requiere una planeación distinta a la que están habituados los maestros. Requiere de un currículum esencial y abreviado, que la SEP ya tiene trabajado, pero que duerme hasta que vuelvan de gira los funcionarios.

Modelo híbrido no debe significar trabajar doble, tener dos horarios –jornada en plantel y noche/madrugada respondiendo WhatsApp y revisando correos. Es algo mejor y más sólido, que no le pasa la carga de la nivelación a los maestros, ni deja a los alumnos abandonados otra vez a merced de Aprende en Casa. Tenemos pedagogos, MEJOREDU, la experiencia de UNICEF y UNESCO, lo que trabajamos en sociedad civil, lo que ya han probado algunos estados. Híbrido, no doble, es el trabajo que ya hay que hacer.

Fuente: profelandia

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Plataformas digitales corporativas: La censura como programa

Por: Javier Tolcachier

Es preciso considerar a estas corporaciones digitales como poderes hiperconcentrados que impiden o dificultan la libre circulación de las ideas, sobre todo, aquellas que no promueven el orden capitalista, ni el factor lucro como motivación de vida.

La expansión de internet permitió en pocos años establecer una conexión mundial instantánea,  bajo la premisa de contar con un dispositivo apto y con alguna modalidad de acceso.

Además de alimentar el mercado de la infraestructura y la producción de aparatos, el nuevo universo telemático se llenó rápidamente de mediaciones. Un decadente capitalismo avistó en ello el potencial de nuevas rentabilidades y la reinvención del sistema por vía tecnológica.

La tan mentada (y falaz) “libre competencia” cedió rápidamente el lugar a posiciones monopólicas de grandes emporios tecnológicos.

Lo que prometía ser un modelo de facilitación de la comunicación global, de incentivo a la participación descentralizada, de acceso irrestricto al conocimiento acumulado por la humanidad, derivó en una mercantilización cada vez más veloz de todo resquicio de actividad social pública o privada.

Entre los espacios claves, las plataformas transnacionales autodenominadas ‘redes sociales’ conquistaron un rol preeminente, adquiriendo una centralidad desmedida en la disputa política.

¿Aumentó con ello la libertad de expresión? ¿Se profundizó la democracia? ¿O más bien, en nombre de aquéllas, se instaló un sofisticado aparato de censura global al pensamiento crítico y emancipador?

Censura explícita

Todas las redes hegemónicas tienen políticas de contenido o “normas comunitarias”, que de unas pocas recomendaciones iniciales llegaron en la actualidad a conformar verdaderos corpus de valoración de lo que se publica en ellas.

Si bien la mayor parte de estas disposiciones pueden ser consideradas pilares éticos razonables, como el rechazo a la violencia, al crimen, la discriminación o al abuso y la pornografía infantil, la discrecionalidad absoluta que se arrogan las empresas en su interpretación, convierte a estas normas en censura de hecho.

David Kaye, Relator Especial sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y de expresión, señalaba con relación a la moderación sobre contenido en línea en su informe en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas (Abril 2018):

La vaguedad de las políticas relativas al acoso y el discurso de odio ha dado lugar a denuncias de una aplicación incoherente de esas políticas que perjudica a las minorías, al tiempo que refuerza la situación de los grupos dominantes o poderosos. Los usuarios y la sociedad civil informan de actos de violencia y abuso contra la mujer, incluidas las amenazas físicas, los comentarios misóginos, la publicación de imágenes íntimas falsas o sin consentimiento y la publicación de información personal confidencial; las amenazas de agresión contra los grupos políticamente marginados, las razas y las castas minoritarias y los grupos étnicos que sufren persecución violenta; y los abusos dirigidos contra los refugiados, los migrantes y los solicitantes de asilo. Al mismo tiempo, las plataformas habrían reprimido el activismo en favor de las personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero y asexuadas; la contestación contra los Gobiernos represivos; la denuncia de la depuración étnica; y las críticas de los fenómenos y las estructuras de poder de naturaleza racista”.[1]

Es probable que la presión pública e institucional sobre la arbitrariedad en las suspensiones, cierres de cuentas, reducción de ‘seguidores’ y la opacidad en la eliminación de contenidos haya forzado a las empresas a ampliar y detallar con algo más de precisión sus lineamientos sobre la exclusión de mensajes, páginas o grupos.

Sin embargo, una breve revisión y un análisis más profundo permite comprobar que dichas explicaciones no se ajustan del todo a la realidad.

Censura semi-oculta

A fin de identificar elementos no acordes con su línea editorial en medio de un gran volumen de publicaciones, todas las empresas han recurrido a la automatización. Algunas herramientas utilizadas a este fin son los filtros de palabras, la detección de mensajes basura, los algoritmos de comparación criptográfica y el procesamiento del lenguaje natural.

Estas metodologías se extienden cada día más y son también requeridas por los gobiernos para sus propios fines de prohibición. Sin embargo, el artilugio -que promete resultados con una exactitud cuasi mágica- es en sí limitado y falible, pudiendo facilitar entre otros errores de percepción la censura excesiva de grupos ya marginalizados y la aplicación sesgada de las leyes nacionales y las condiciones de servicio de las mismas plataformas, como indica un documento del Center for Democracy and Technology.[2]

De estas imperfecciones técnicas ha derivado la práctica de contratar cada vez más trabajadores de “moderación de contenido comunitario” (“CCM workers”, por su abreviación en inglés) para acabar la ingrata tarea. La existencia de estos trabajadores y la necesidad de su labor en la cadena de producción de los social media, señala Sarah T. Roberts, “rompe con los mitos confortables sobre el Internet como un espacio de relaciones uno a uno entre el usuario y la plataforma.”

Para la académica, “estas decisiones pueden girar de cara a la base de usuarios, alrededor de la libertad de expresión, pero en medios y plataformas comerciales estos principios son siempre contrabalanceados por un propósito de lucro.” A lo que agrega contundentemente: “En términos simples, la decisión sobre lo que queda y lo que debe bajarse, será a cierto nivel, un asunto monetario”. [3]

Plataformas como Facebook cuentan con unos 15000 revisores de contenido, en su inmensa mayoría tercerizados. Otras fuentes, como el Washington Post, sitúan la cifra en 30000. Unos 10000 trabajadores escrutan Youtube y otros productos de Google (propiedad de Alphabet Inc.). En el caso de Twitter el número de moderadores se reduce a unos 1500.[4] TikTok, por su parte cuenta con unos 10000, muchos de ellos anteriormente activos en Facebook, provenientes de las firmas de outsourcing Accenture, CPL, Hays o Voxpro, según apunta la cadena estadounidense CNBC.

A estas normas de restricción, se suman numerosos pedidos por parte de gobiernos de bloquear geográficamente (“geoblocking”, en la jerga) determinados contenidos o a individuos o grupos específicos, a lo que las plataformas han dado respuestas que tanto gobiernos como organizaciones activistas consideran sumamente insatisfactorias.

Facebook, sobre todo, pero también Google y Twitter han sido objeto de fuertes críticas y gran cantidad de reclamos por entorpecer la labor de activistas, periodistas o defensores de derechos humanos, en varias ocasiones en connivencia con gobiernos represores.

En la segunda Conferencia de Moderación de Contenido a escala, que tuvo lugar en Mayo de 2018  en Washington (EUA), defensores del derecho a la libre expresión en línea sugirieron tres principios básicos como paso inicial para garantizar transparencia, ecuanimidad y respeto a los derechos básicos de los usuarios: la publicación regular de la cifra de posteos eliminados y cuentas suspendidas o canceladas, la notificación al usuario sobre el motivo específico de la remoción de contenido o la suspensión de cuenta y la posibilidad de establecer un proceso de apelación por parte del usuario.[5]

Lógica censora

Sin embargo, más allá de los esfuerzos públicos de todas las plataformas por mostrarse anuentes a las exigencias comentadas, la lógica censora de estas redes digitales se encuentra incrustada en los modelos matemáticos que rigen la alimentación de contenido.

Las sucesivas capas de los respectivos sistemas de aprendizaje automático (‘Machine o Deep Learning’), a través de las cuales se procesa una gran cantidad de datos previamente extraídos de la actividad de cada usuario, son las que definen qué se le muestra y qué se oculta o se coloca en posiciones de ínfima visibilidad.

A pesar de que estos algoritmos van cambiando frecuentemente, es posible establecer algunas generalidades a partir de la propia información que entregan las empresas[6]. Aún así, cierta cuota de escepticismo es aconsejable. La presión investigativa, legal y de la opinión pública va obligando a las plataformas a abrir parte de sus “cajas negras” para no perder toda credibilidad, pero nada asegura que éstas revelen todos sus secretos.

Aún así, es posible ofrecer pistas sobre la lógica sobre la que se construye el corazón del enorme negocio de publicidad y vigilancia de estas redes, edulcorado por el concepto de socialización, acceso o visualización de contenidos.

  1. Para satisfacer el supuesto interés del usuario y sobre todo, para vender publicidad al mejor postor, se acopian todas las interacciones y se programa una secuencia personalizada de lo que cada uno ve. Esta sola afirmación delata el carácter absoluto de vigilancia, intromisión y acopio permanente de información sobre la vida íntima de cada persona y sus contactos bajo la débil y engañosa justificación de mostrar “lo que  más te interesa”
  2. La duración y frecuencia de la actividad en la aplicación es un importante factor de puntuación positiva en los modelos, induciendo de ese modo la permanencia y dependencia, factor clave en la economía de la atención.
  3. La posición del usuario es geolocalizada para segmentar ofertas de consumo, lo que debilita la interacción con temas o personas de otras latitudes.
  4. El contenido pago es promocionado por encima del compartido de manera gratuito (llamado contenido “orgánico” en algunas redes), tanto en los motores de búsqueda como en las plataformas sociales comerciales. La diferencia entre cuentas publicitarias y usuarios comunes establece en la práctica carriles de distinta prelación, afectando el principio de neutralidad de la red. La supuesta no-ideología es la ideología del lucro, con la que automáticamente se favorecen los relatos de los que invierten, es decir, del poder económico.
  5. Se priorizan las imágenes atractivas, que capturen la atención del usuario. De esta manera, se conduce a éstos, en la búsqueda de máxima exposición, al sensacionalismo y a un exhibicionismo que en situaciones de vulnerabilidad, puede resultar riesgoso.
  6. El bucle del supuesto interés del usuario, más allá de la inserción de pequeñas variaciones que introduce la empresa para que el contenido no sea monótono, consolida un sistema cerrado conservador, una “burbuja”. Es obvio que tanto desde una como desde otra variable, la irrupción de perspectivas nuevas es altamente improbable.
  7. Las plataformas presumen poder predecir afectos y comportamientos, ofreciendo lo que ellos creen que el usuario quiere ver. En la práctica, formatean el comportamiento colectivo digital según los modelos matemáticos que elaboran, sugiriendo qué, cómo, dónde, cuando debes publicar, de modo de lograr eco. Al mismo tiempo, tratan de sugerir morales y conductas fuera de la red.
  8. Estimulan la “popularidad”, el acopio de seguidores, la competencia y el ranking para lograr posicionamiento, es decir antivalores individualistas propios del sistema actual.
  9. La abultada presencia de contenido publicitario fatiga y desestimula la comunicación entre las personas.
  10. Las redes corporativas “premian” o “penalizan” comportamientos, convirtiéndose en juez y parte de aquello que puede o debe comunicarse.
  11. Fomentan el contenido corto, las tendencias ficticias, la banalidad, la descontextualización o el vacío de contenido a través de desafíos pueriles.
  12. Favorecen la desinformación, colocando como “guardianes de la información fehaciente” a medios afines al capital o a entidades financiadas por estos.

Alternativas al poder concentrado de las plataformas digitales corporativas

Al intentar poner en marcha acciones y mecanismos que logren desactivar el enorme poder de las corporaciones digitales que hoy afectan las decisiones y la vida de los pueblos, las soluciones aparecen al analizar la dimensión política de la cuestión.

No se trata de fomentar posturas neoluditas[7] -que equivaldrían hoy al hackeo de sistemas, la diseminación de malware u otras formas de destrucción cibernética-, ni de adoptar posturas tecnofóbicas o antitecnológicas, enroladas, quizás inadvertidamente, en corrientes conservadoras y retrógradas que se alimentan de la gran inseguridad que produce la velocidad de las transformaciones en curso.

Es preciso considerar a estas corporaciones digitales como poderes hiperconcentrados que impiden o dificultan la libre circulación de las ideas, sobre todo, aquellas que no promueven el orden capitalista, ni el factor lucro como motivación de vida.

Estas corporaciones se sostienen y sostienen el negocio de los principales actores especulativos -la banca y los fondos de inversión- cuya maquinaria es responsable de la pobreza, el hambre, la degradación medioambiental y la falta de futuro.

Desde el ángulo geopolítico, los megaconglomerados digitales anclados en Silicon Valley, contribuyen a las intenciones del poder imperialista estadounidense de recuperar su decaída posición unipolar y constituyen un vector de penetración cultural de primer orden, fomentando la pretensión supremacista de Occidente.

Del mismo modo, imponen una centralización tecnológica que trata de ahogar no solo potenciales competencias, sino cualquier tipo de acercamiento diferente a la tecnología misma.

Se trata entonces de actuar colectivamente contrarrestando cada uno de los factores anteriormente descritos. Lejos de pretender agotar debates, consignamos a título de estrategia simultánea y convergente, cinco posibles vías de acción concreta.

  • Generar poder colectivo frente al abusivo poder centralizado.

Como en cualquier contienda ideológica, la sensibilización, comprensión, amplificación de la denuncia del sistema opresivo y la proclama de alternativas es esencial. La colaboración entre la diversidad de sectores y la afirmación de propuestas comunes en busca de la unidad en la acción colectiva es fundamental.

  • El proceso revolucionario de sustitución del capitalismo

Las soluciones pragmáticas de coyuntura son equivalentes a la complacencia con situaciones de radical injusticia y violencia. La digitalización de los distintos aspectos de la vida se encuentra íntimamente ligada  a estrategias de reinvención sistémica, por lo que las transformaciones deben adoptar un calibre similar, teniendo como horizonte nuevas formas de organización social y política, alejadas de matrices de acumulación.

  • Anidar la soberanía digital en las luchas por la soberanía geopolítica

Al entrar el planeta en una era digital, la disputa por la soberanía tecnológica es crucial. Por una parte, la penetración alcanzada por las corporaciones que se asumen como gobernantes de facto de la internet, hace necesaria una acción concertada entre Estados y comunidad organizada, una alianza público-comunitaria, para interponer medidas capaces de frenar el absolutismo y la ilegitimidad política de estos conglomerados empresariales.  Por otro lado, la escala global de dominación exige la concertación multilateral entre Estados, en particular entre aquellos no insertos en esquemas de vasallaje neocolonial y también la articulación de organizaciones populares más allá de los límites nacionales.

  • Generar tecnología alternativa, útil al desarrollo humano

A diferencia de otros momentos históricos, no se trata solamente de una redistribución o apropiación de sistemas tecnológicos, una suerte de “medios de producción” de esta época, ya que muchos de ellos, en su propia lógica, son incompatibles con la solidaridad y la libertad. Es preciso desarrollar en paralelo –y es por fortuna un proceso ya plenamente en curso- modalidades tecnológicas de espíritu humanista, que coloquen la dignidad humana en el centro y potencien la solidaridad, la colaboración, la descentralización, la horizontalidad, la federación, la innovación no posesiva, entre otras cualidades.

  • Conducta crítica. Pasar de ser materia prima de las corporaciones a sujetos de la internet

Todo lo enunciado antes no es viable, ni tiene sentido alguno, sin los protagonistas esenciales de esta transformación. La condición necesaria es generar en las personas, los colectivos organizados y los pueblos una actitud crítica frente a las engañosas promesas de las plataformas, que reducen a los seres humanos a materia prima para sus dañinos propósitos de acumulación. Como en cualquier otra esfera, lograr la convicción colectiva para convertirnos en actores centrales de la trama, es ineludible.

(*) Javier Tolcachier es investigador del Centro Mundial de Estudios Humanistas y comunicador en la agencia internacional de noticias Pressenza. Participa activamente en el Foro de Comunicación para la Integración de NuestrAmérica y en el espacio latinoamericano-caribeño Internet Ciudadana.

[1] Informe del Relator Especial sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y de expresión, Consejo de Derechos Humanos, Naciones Unidas. 6/4/2018  p. 12. Recuperado de https://undocs.org/es/A/HRC/38/35

[2] https://cdt.org/wp-content/uploads/2017/11/Mixed-Messages-Paper.pdf

[3] https://core.ac.uk/download/pdf/61664278.pdf

[4] Barrett P. ¿Who moderates the social media? A call to end outsourcing. Recuperado de https://static1.squarespace.com/static/5b6df958f8370af3217d4178/t/5ed9854bf618c710cb55be98/1591313740497/NYU+Content+Moderation+Report_June+8+2020.pdf

[5] https://santaclaraprinciples.org/

[6] Para la elaboración del sumario se consultaron los siguientes enlaces: https://about.fb.com/news/2018/05/inside-feed-news-feed-ranking/

https://developers.google.com/search/blog/2020/05/evaluating-page-experience

[7] “A inicios del siglo XIX, los trabajadores vieron empeorar sus condiciones laborales y de vida debido al uso de maquinaria en las tareas agrícolas e industriales, lo que implantó jornadas laborales más largas y duras, redujo la demanda de mano de obra e impuso salarios más bajos. La respuesta que dio el movimiento ludita fue la destrucción de la maquinaria de las fábricas.” Luditas, la gran rebelión contra las máquinas del siglo XIX. National Geographic.

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/luditas-gran-rebelion-contra-maquinas-siglo-xix_14175

Fuente e imagen: pressenza.com

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