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Educación, vida, riesgos y libertad, a propósito del aborto y las tres causales

Por: Julio Leonardo Valeirón Ureña

Una educación que no nos educa en la capacidad de desarrollar y ejercer nuestra capacidad de ejercicio de la libertad, es una educación que, además de muy costosa, no sirve para nada.

Aprender a vivir con nuestras decisiones y la conciencia que ello supone, es una experiencia enlazada con el sentido que le damos a nuestra vida y existencia, y la capacidad de asumirlas en sus consecuencias.

Hace ya muchos años, era un adolescente entonces, leí un libro que en aquel tiempo marcó mi vida. Fue como una guía político – espiritual. Se trata de Riesgos y osadías del existirde Ignace Lepp. John Robert Lepp nació en Estonia en el 1909 y falleció en Francia en el 1966. Hijo de un capitán naval, nació a bordo de un barco en el Mar Báltico, y ahí vivió junto a su hermano y al cuidado de su madre. Siendo un joven adolescente de 15 años y luego de leer La Madre de Gorki, se unió al Partido Comunista francés. Muchos años más tarde y decepcionado del comunismo real y de las incongruencias de sus dirigentes se convierte al cristianismo. El punto de inflexión de este proceso fue la novela Quo Vadisdel polaco Henryk SienKiewicz y el contacto a través de ella de la forma de vida de las primeras comunidades cristianas. Esta historia está relatada en su libro De Marx a Cristo. Estudió teología, psicología y psicoanálisis. Fue ordenado como sacerdote en el 1941. Toda esta información aparece en el sitio web Wikipedia. Entre sus libros, además del referido, se encuentran La Moral Auténtica, Psicoanálisis el Amor, Psicoanálisis de la MuertePsicoanálisis de la Existencia, La Nueva Moral, Comunicación de la ExistenciaLos cambios de vida: observándonos a nosotros mismos en nuestra existencia total; entre otros.

En Riesgos y Osadías del Existir, Lepp nos plantea entre otras, cuatro ideas importantes:

  • El ser humano es quien ha de edificar su existencia por sí mismo y elegir su vocación, su profesión y su estadio de vida.
  • El riesgo aumenta en función de la autenticidad de la vida; es decir, cuanta más libertad ponga una persona en su conducta, mayor será el riesgo. La fuente del riesgo no está en el determinismo, sino en la libertad.
  • El riesgo es inherente a la vida y negarse por miedo a dar el salto hacia lo desconocido, nunca le permitirá llegar a lo que busca.
  • El riesgo debe estar solo subordinado a la autenticidad.

Si bien es cierto que la socialización es el proceso mediante el cual las personas, situadas en determinados contextos sociales y culturales, incorporan ideas, creencias, actitudes, comportamientos, estilos de vida, etc, etc, etc., ese mismo ser humano podrá desarrollar la capacidad de tomar decisiones. Es decir, ejercer su derecho a la libertad.

Aprender a vivir con nuestras decisiones y la conciencia que ello supone, es una experiencia enlazada con el sentido que le damos a nuestra vida y existencia, y la capacidad de asumirlas en sus consecuencias. Todo ello, podríamos decir, es un perpetuo juego entre libertad y responsabilidad.

La educación como práctica de la libertad, fue un eslogan e incluso, el título de un libro que fue una guía de lo que pretendía ser el camino de una oferta educativa en los años sesenta. Los seres humanos debemos ser educados justamente para enfrentar las decisiones que la vida nos deparara en el presente y el futuro. De ahí que aprender a comprender la realidad, en sus múltiples manifestaciones personales, sociales y naturales, y, a guiar nuestras decisiones por los valores fundamentales que sustentan nuestra propia vida como ser personal y social que somos, es una función fundamental de la educación. De la educación en todos sus órdenes y ámbitos: familiar, escolar y social.

Sin estos principios fundamentales podríamos tener todas las legislaciones que consideremos necesarias y pertinentes para conducir, y hasta penalizar nuestro comportamiento, y de seguro que las cosas no cambiarían. Seguiremos “pasándonos el semáforo en rojo”, o exponiendo nuestras vidas a prácticas “médicas o no médicas” insospechadas, para interrumpir un embarazo no deseado.

Hace muchos años coordiné un estudio sobre el aborto, con mujeres que se encontraban en ese proceso en la Maternidad de La Altagracia. Aunque en su mayoría afirmaban que el proceso se inició por una caída abrupta, otras admitieron situaciones muy complicadas: desde golpes en el vientre realizados por sus parejas, toma de algún té que alguien les recomendó, a ganchos de ropa insertados vía la vagina. Era una realidad vivida por ellas de manera muy dolorosa y con grandes cargas de conciencia, pero, sobre todo, sin instancias sociales que las acompañaran en su proceso de decisión, para luego penalizarlas.

Tengo dudas de si trata o no de contar con disposiciones legales y con ello, finalmente, “calmar nuestra conciencia personal y ciudadana”. Por supuesto, no niego la importancia de las regulaciones legales que organizan la vida personal y social. Mi mayor preocupación se centra en el ser humano que se ve ante la situación de algo que no desea, o no quiso, como incluso, en la de aquella persona que llevará a cabo los procesos necesarios que hagan posible la decisión del primero. Pero de igual manera, en la del ser cuya vida se verá interrumpida y que, por supuesto, nunca tendremos idea de que podría significar su vida para la vida de su familia, comunidad o sociedad. Ése ser queda sin voz.

Fuente: https://acento.com.do/opinion/educacion-vida-riesgos-y-libertad-a-proposito-del-aborto-y-las-tres-causales-8925780.html

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“Semitas” to soothe the soul


By: Ilka Oliva Corado


Translated  by Marvin Najarro

“Grandma, speaking about ‘Comapa,’ do you know how  ‘semitas’ are made?” I asked my grandmother, after 17 years in the diaspora, of which even I was surprised. “How is it that, Negra?” I said to myself, “that you haven’t asked your grandmother the recipe for ‘semitas’ before.” My grandmother began to dictate the ingredients to me, for “semitas,” “pan de arroz,” “quesadillas” and “salporas.” I pulled out a sheet of paper and wrote them down.

“Figure out the sugar,” she told me, “add it depending on what your taste tells you. Depending on the amount of flour add the eggs, margarine, cinnamon water, and milk. Some people use this and that, but I like it this way. You can make them according to your personal taste.”

It was also my grandmother who taught me how to “tortear” or to make tortillas, and to understand the “fogón” signals, because fire alerts you. For example, when a visitor is coming, the fire becomes agitated and then we see those flare-ups, that’s how in one occasion she knew that I was coming to visit her, when I emerged between the “piedrona” and the “plumajillo”, I found her “torteando” in the kitchen, and my grandfather standing, leaning against the door. The sound of her hands patting into shape the tortillas was herd all the way to “doña Adelona’s” store. “Ungrateful,” she said, when she sow me crossing the stone pathway. “The whole morning the fire kept telling me that you were coming.” My presence didn’t surprise her.

Back in those days, in order to let somebody know that you were coming for a visit, you had to phone the only lady who had a telephone in the village, wait for an hour and then call again to see if they had found her and could answer the call. It was in the same way in Peronia, in my childhood. When I had the interview for my first job as a Physical Education teacher, I also gave the phone number of a neighbor, they called me at that number to tell me that I have been hired, they left me a message telling me that they would call again at a specified hour because they needed to talk to me. Today, today is different, which like everything else, is one thing for another …

But when my grandmother was young, there were no buses and they had to travel on horseback, and on foot, no matter what they could transport, hence those large peasant pilgrimages on the trails at the edge of the ravines, with their loads of corn, beans, and firewood, to reach the towns, and sell or exchange them for food or other essential goods. The famous “trueque” or barter.

The conversations with my grandmother revolve around her village, from the time she was young, because I have the need to nurture the memory of the umbilical cord, the root, but also to know her as a woman, regardless of her being my grandmother. I love listening to her narrate the life in the old days, for example, during Ubico’s time people could not kill their own cows and had to ask permission from the government, therefore people had to go to the thicket and spent three days there, killing the bovine, and putting the meat to dry, which they left hidden among the rocks so that the animals would not eat it, and little by little they would take the beef to the villages, because if the authorities became aware, they  would go to jail .

And then, that during the military dictatorship, the guerrillas and soldiers both came by asking for food, except that the guerrillas knocked on the door and asked for a favor, while the soldiers knocked down the doors and took everything, even the feathers of the chickens. And they would leave the villagers without their sacks of corn, and beans, which helped them to survive the months when there was no harvest. And the “cochitos” too were part of the loot, and that depending on the urgency, the soldiers made the women cook for them right there. And perhaps, my grandmother recounts, those “cochitos” or young pigs, were the only savings a family could have, they fattened it all year round to sell it for Christmas, so they could buy shoes, fabric to make clothes, but the soldiers left them empty handed. And that happened in the East were the armed conflict was not as hard as in the West

I knew my grandmother’s childhood friends, how they helped one another, like when some of them couldn’t go to the mill to grind the corn to make the tortillas, the others passed by and took the pails on their waists and on their heads, and returned after a while with the “masa” or corn dough. Without saying anything, a communication of the soul, which only exists in the villages, in the older generations. And they did the same with the water jars. I have never seen such an act of authentic solidarity.

When my grandmother was a child, the “río Paz” was a flowing river, today is a pitiful trickle of water in a desert of rocks. Like the creek. The oaks were abundant, the forests impressive. And people could leave the doors wide open that nothing happened. The “cuatreros” or cattle thieves began to appear when she was and adolescent, they stole cattle from the rich people. Today the criminal gangs steal everything they can get their hands on. The village is no longer what it used to be. Neither does the world.

From her stories, I learned about the rennet of the cow to make cheese, and that in our time were the curd tablets; and how they made olive soap for bathing. When I hear my grandmother speak, I get into the characters of Juan Rulfo, just as the elders in “Comapa” speak so do the characters of Rulfo, but it even seems that it is the same town, that is why Rulfo’s texts amaze me, because I return again and again to my native “Comapa,” to talk with my grandfather, the two of us sitting on the “piedrona” amid the coffee trees and the “izotales.”

My grandmother has an extraordinary memory and her way of narrating, which she inherited from “Mamita”, her mother, was inherited by my aunts. I grew up listening to the stories of “Comapa” every day; through them I fell in love with “Comapa.” From my grandfather’s stories, I learned that there are no gender differences between them because my aunts were so courageous that the men’s work was done by them, shoulder to shoulder with my grandfather. For that reason my grandfather was not surprised when I came out with the ruckus that I liked soccer instead of basketball, or that I played marbles instead of dolls. He laughed watching me splitting wood with a sledgehammer and a wedge, or when I grabbed his machete “cuto” and accompanied him to the woods to cut firewood. It was my grandfather who taught me to make adobes. But he enjoyed more when he watched me in the street fights, fighting punch by punch with the boys, but it bothered my grandmother that one day they were going to hit me, she used to tell me, to which my grandfather replied, “there is no way they are going to hit this animal, don’t you see the animal that she is.”

Because in “Comapa” people are animals, thus the existence of “animales brutos” or brute animals: “Animal bruto, I told you not to do it that way.” “Animal bruto you took the wrong way.” “Animal bruto you took the fire out of the beans.”

Of those aunts, there is the aunt who emigrated very young, and with whom we could not share enough, there are not family memories of her as with the others. I get in touch with her now, in the diaspora, now that I am an adult, to try to connect, so that the bridge continues to exist. She tells me about her childhood in “Comapa,” and about her adult life in the country where she lives now. “Aunt”, I say to her, “and do you remember the taste of ‘pacayas’ and the ‘izote flowers’? Do you remember the ‘chaparron’ fruits in the wellspring?” And the two of us together begin to rebuild the “Comapa” that she left as a child, and that I knew as a teenager, during my short visits. And migration unites us both, as well as my other aunts who immigrated from the village to the capital city. Only my aunt and I went further, we crossed borders in very similar ways. That unites us and is a very strong thread. And I am getting to know her as an adult, as a woman, as a migrant, and as an aunt.

Thanks to technology, in this era of video calls, I am able to see my grandmother; her facial features; her eyes color; her pronounced cheekbones that I inherited; and her long sleeves shirts, rolled up to the elbows, which are also my fascination, and which I use in the same way because for me they are part of that thread, of the fabric of “Mamita’s” entrails. And from “Mamita,” my great-grandmother, come the recipes that she gave me to make bread.

“Grandma,” I show her the “semitas”, “look how I baked them.” “Ungrateful,” she said, “you overbaked them. You have to cook them at low heat. That thing you use to bake them in the stove is different from the wood oven. You have to keep an eye on them so that they don’t burn.”

And that’s how I made my first “semitas” from “Comapa,” a recipe that my grandmother gave me, and which belongs to “Mamita.” I think that maybe in the third or fourth attempt they will come out like the ones from “Comapa.” As of now, I have enjoyed this first attempt at every moment, and making them was a trip to my native “Comapa”, to the entrails of “Mamita”, and the longing for the big hands of my grandmother.

For me, cooking is weaving the fabric of the ancestors. There are searches that one has to do with the urgency of the ineluctable, in the case of “semitas”, it is not only the “maicillo” or sorghum, the cinnamon water or the way of “amasar” or kneading; it is a continuity. It is tying and untying knots. And it is also a conversation with my “ancestras,” although in the borders of time we have not met; it is to recognize myself in them through the culinary art. And it is on me that “Mamita’s” recipes survive my death, it will be the legacy, so that one day whoever wants to go deep into that that cannot be postponed, will also find them and drink them as a potion that soothes the soul and the spirit; to give continuity to this ancestral thread.

Source:  https://cronicasdeunainquilina.com

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Alimentación de calidad, saludable y energética en la infancia y adolescencia


Por: Carme Escales

Dietas para adelgazar, para mantener a raya el colesterol o el azúcar nos llevan, en la edad adulta, a repensar la manera en la que nos estábamos alimentando. Buscamos dietistas, nutricionistas, endocrinos o las recomendaciones de la enfermera que nos entrega la hoja de la dieta de 1200 calorías para perder los kilos de más. Prevenir todo ello en los futuros adultos nos hace poner el foco sobre los platos que servimos a niños y adolescentes.

limentarse bien en las primeras etapas de la vida aporta un doble ganancia, porque aseguramos la fuerza que conviene para el cuerpo y la mente para que niños y jóvenes superen todos los retos del día, a la vez que estamos asentando los pilares de una nutrición correcta, haciendo empatizar sus organismos-sabores, sistema digestivo y inmunológico con una alimentación de calidad.

Somos animales de costumbres, y habituar a los niños a comer de manera equilibrada alternando siempre alimentos de calidad es dotarlos de una herramienta que será su aliada de por vida. Podrán en mayor medida esquivar enfermedades y riesgo de concentraciones de grasa o azúcares que pueden comprometer la salud en algún momento de la vida.

En este artículo, tres profesionales del ámbito de la salud ayudan a identificar las claves positivas de una alimentación saludable recomendada para las etapas de la infancia y la adolescencia, y a esclarecer dudas ante determinadas informaciones. Son: Dámaris Martínez, dietista-nutricionista del Programa Nutriplato (Educación dietética y nutricional pera niños y niñas de 3 a 12 años), del Servicio de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica del Hospital de Sant Joan de Déu; María Gotor, pediatra de Althaia, la Red Asistencial Universitaria de Manresa, y una de las autoras de su espacio divulgativo, Blogosfera; y Aida Vásquez, dietista y nutricionista del centro AD Dietistas.

El plato de Harvard

Nutrir es aportar a un ser vivo las sustancias necesarias para vivir. Estas sustancias las encontramos en los diferentes alimentos, por eso es importante asegurar la variedad y alternancia de alimentos en la ingesta diaria, para no pasar por alto ningún nutriente. Pensando en una población general sana, los especialistas en nutrición en la infancia y adolescencia guardan consenso sobre una fórmula nacida en la Escuela de Medicina de Harvard implementada en la distribución de todo lo que incluye una alimentación saludable equilibrada explicado sobre un plato.

Es el Plato Saludable, o Plato de Harvard, que establece, de manera muy sencilla, que los alimentos de origen vegetal, frutas y verduras, llenen la mitad del plato. Un cuarto de plato del ocuparía la proteína saludable, sea vegetal o animal y en el otro cuarto de plato pondríamos los cereales.

Desde el Hospital de Sant Joan de Déu, la especialista en nutrición y dietética, Dámaris Martínez afirma que «lo más importante es que todas las comidas sean de alimentos saludables, que durante las comidas del día se introduzca fruta fresca, verduras, frutos secos -siempre naturales o tostados y nunca enteros en edades inferiores a 4 años-, pescado, legumbres, carnes -principalmente blancas-, huevos y lácteos, alimentos integrales y el aceite de oliva virgen «.

En este sentido, la pediatra de Althaia, María Gotor, considera que deberíamos eliminar la idea de clasificar los alimentos según las comidas en los que los ingerimos. «No hay un alimento para el desayuno, merienda, almuerzo o cena, no hay alimentos para. El huevo puede ser mucho más saludable que determinados cereales -no integrales y con azúcares añadidos- para el desayuno. Y, ¿Por qué no un plato de lentejas? Los ingleses bien toman sus judías (beans). En definitiva, que no importa el orden durante el día, ni ir cambiando según el día, sino la calidad de lo que se ingiere», apunta.

De fruta, Gotor aconseja al menos comer tres veces al día, «pero no hay límite», dice. «Hasta los 3 o 4 años, en raciones que quepan en la manija de la criatura», dice. «Si al final de la comida o de la cena se opta por comer un yogur, la fruta hay que emplazarla en otro momento del día, pero no olvidarla», añade la pediatra.

Como las piezas de un juego, fruta, verdura, carne, pescado, lácteos y sus derivados, y cereales -a poder ser integrales-, deben ir encajando en las diferentes comidas del día, sin quedar ninguna pieza sin introducir. Tal y como explican las especialistas, la alimentación saludable implica un escenario día a día, una nevera y una despensa donde no falten estos alimentos.

Sobre la diferencia entre la alimentación entre niños y adolescentes, según la dietista y nutricionista Aida Vásquez, «la principal diversidad es la energía requerida. Dado que los adolescentes experimentan más cambios fisiológicos y de crecimiento, requieren mayor energía mediante la alimentación. Hay que decir, además, que los adolescentes manifiestan cambios en cuanto al comportamiento, la relación con la comida y la actividad física; por eso suelen requerir más atención en el establecimiento de un estilo de vida saludable».

Y en cuanto a las cantidades, Vásquez explica que esta dependerá de la edad. Existen tablas orientativas de gramajes en función del grupo de edad, pero es importante recordar que esto deberá adaptarse, también, a la actividad física y a la sensación de hambre de cada niño o joven.

¿Cuántos comidas deberían hacer niños y adolescentes a lo largo del día?

«No hay un número de comidas que sea más saludable», dice la dietista Aida Vásquez, argumentando que esto dependerá siempre de los hábitos y las actividades de cada uno, pero sí se recomienda que no pase demasiado tiempo entre las diferentes comidas, y que estos proporcionen la energía y nutrientes necesarios. Una buena distribución suele ser de 5 comidas al día: tres comidas principales (desayuno, comida y cena) y dos comidas complementarias (media mañana y media tarde).

«Hacer cinco comidas se considera adecuado para aportar la verdura, carbohidratos, proteínas y cereales que convienen, de manera cómoda. Todas las ocasiones, sin embargo, son válidas para incluir aquellos alimentos que definen una alimentación saludable», explica Dámaris Martínez. Ahora bien, «comida y cena deberían mantener la estructura del plato de Harvard, con la presencia requerida de verduras. La cebolla del sofrito de la salsa de los espagueti, como ejemplo, no contaría como verdura, sino como preparación más concienciada del plato de pasta».

Desayuno, al levantarse, una comida a media mañana y otra a media tarde dependerá de la vida y horarios de cada uno. «Si al levantarse no apetece desayuno, es mejor no tomar nada que hacer algo rápido y quizás más superflua como galletas o cereales azucarados. Si debemos perder calidad nutricional, mejor eliminar esa comida», recomiendan, siempre y cuando la criatura no pierda calidad en atención y energía para atender sus actividades, sean físicas o  intelectuales.

«En el desayuno se puede comer cualquier alimento saludable, láctico o derivado, carbohidratos, cereales sin azúcares añadidos o pan, fruta o proteína, queso, atún o frutos secos. Se pueden hacer unos huevos revueltos con pan y aguacate, yogur con frutos secos y copos de avena; un bocadillo de tortilla, un tomate en rodajas, crema de cacahuete sin azúcares añadidos, leche, yogur, pan con aceite y fruta. La estructura ideal es que haya algún lácteo o derivado, carbohidratos y fruta», propone Dámaris Martínez. Pero, eso sí, recomienda que el desayuno se haga de manera tranquila y sentados». Algunas ideas saludables como merienda podrían ser: un bocadillo de queso o de atún; palillos con yogur natural; frutos secos o un vaso de leche.

«Desde pediatría podemos hacer formación, pero hay hábitos muy instaurados, como el ColaCao y las galletas como fórmula habitual y rápida de desayuno», expone la pediatra, precisando que la alimentación debe adaptarse a cada familia, a su cultura y a las posibilidades económicas.

En cuanto a los horarios, las expertas defienden cierta flexibilidad, dependiendo de la vida que lleve cada uno. Lo ideal es cenar antes de reposar pero, si un entrenamiento termina muy tarde por la noche, tal vez sea mejor hacer una buena merienda-cena antes de la actividad, y antes de acostarse tomar algo ligero, como puede ser un vaso de leche. Más importante que los horarios es que las comidas sean saludables, insisten. «No hay que obligar a comer ni a pasar hambre. Sólo se pasaría hambre y solo al principio, por la necesidad del cuerpo de depurar el apetito de más, en caso de tener que perder peso, y siempre por indicación médica», precisa a doctora María Gotor.

Evitar procesados

Cuando hablamos de calidad de los alimentos, hablamos de alimentos bajos en azúcares y grasas saturadas y, cuanto menos procesados, más calidad encontramos en ellos. «En bollería, por ejemplo -dice Gotor- no hay prácticamente ninguna opción saludable. Incluso la pastelería hecha en casa no tiene por qué serlo, dependerá de la calidad de los ingredientes que se pongan. La misma torta hecha con el yogur, si utilizamos harina de trigo refinado, no nos aporta la calidad nutricional que sería deseable».

Otra comparativa clara entre alimentos de calidad y procesados ​​es el jamón serrano, que se debe priorizar por delante del dulce porque este segundo ha sido procesado y se debería comprobar la cantidad proteica que contiene junto a los conservantes, aditivos y otros componentes que puede implicar su procesado, mientras que el jamón serrano es sólo carne y sal. En cuanto al pavo y otras tipologías de embutido, hay que ver en la etiqueta la cantidad de proteína que contienen y priorizar las gamas extras que conserven el máximo posible de alimento natural. «Lo ideal serían los alimentos sin etiqueta nutricional, para que el contenido fuera 100% de lo que sea: por ejemplo, el pollo fresco, que es 100% pollo, las manzanas o el pescado frescos», dice la pediatra de Althaia.

Pero la realidad nos dice que a primera vista al entrar en un supermercado y en zonas estratégicas de las grandes superficies comerciales, los productos alimenticios procesados ​​industrialmente son al acecho del cliente. Por ello se debe «fomentar entre niños y adolescentes la importancia de los alimentos naturales, sobre todo entre los adolescentes, que suelen tener muchas más influencias externas, a través de las salidas sociales y, por tanto, más tendencia, son más propensos a alejarse de la alimentación saludable, y a consumir productos con más aditivos, sales, azúcares y grasas no saludables. Es importante que los conceptos de alimentación saludable estén bien establecidos en ellos», recomienda Dámaris Martínez.

En casa de los amigos

Cuando los hijos e hijas van invitados a casa de los amigos, o a fiestas de cumpleaños, y la comida no está alineada con lo que comen en casa, entonces hablamos de excepciones. Pero, ¿Cómo establecer los límites de estas ingestas de comida no tan saludable o nada saludable como es la bollería industrial, sobresaturada de azúcar, las golosinas, y las bebidas azucaradas y con gas?

El consumo de este tipo de alimentos se desaconseja, incluso cuando se comen fuera de casa. Sin embargo, dado que la realidad es otra, la  recomendación es que, si se consumen, sea de forma muy ocasional, que siempre se opte por opciones saludables cuando se invitan amigos a casa o se va a un restaurante.

Un día puntual, pero no un día especial

Como sugiere la nutricionista del Hospital de Sant Joan de Déu, «no se debería establecer una asociación positiva entre un día especial y la comida no saludable, y sí aprovechar estas ocasiones excepcionales para dar paso a alimentos saludables. Por ejemplo, la noche del viernes se puede preparar una pizza casera y añadir verduras o trozos de salmón, o hacer una quiche de champiñones, atún, repollo o zanahoria, o una lasaña de verduras con calabacín o berenjena. Y, en caso de aniversarios, se pueden preparar brochetas de frutas con chocolate negro, crepes con plátano, o batidos de leche y fruta natural».

Una consigna es clara: si no se quiere comer mal, no hay que tener en casa productos procesados. «Tampoco hay que estar pendientes todo el día, toda una parte de la vida, de lo que comemos, ni sufrir por ello, ni vivirlo como un castigo. Una vez aprendes a comer bien, ya lo integras para siempre«, dice la pediatra María Gotor, que explica que fruto del confinamiento se han visto en consulta aumentos de hasta 20 kgs, porque ha habido muy mal control metabólico del sobrepeso y la obesidad comiendo en casa sin salir a hacer ejercicio.

De todas formas, en caso de sospechar cualquier patología alimentaria en los niños o jóvenes, hay que ponerlo en conocimiento de sus médicos, y ellos establecerán dietas o recomendaciones específicas en cada caso. Ellos dirán si conviene contar cantidades, pero no kilocalorías. A veces será cuestión de reducir la ingesta de carbohidratos e introducir más fibra, no hacer dieta, sino ajustar la alimentación. Aida Vásquez añade que, «en caso de sobrepeso, al igual que en los otros niños, habrá que componer las comidas siguiendo la estructura del método del plato de Harvard, pero es importante en estos casos analizar no sólo la estructura de las comidas, sino todos los hábitos alimentarios y de actividad física del niño «.

Niños y niñas que no quieren verduras ni pescado

Conscientes de las realidades diarias en cada hogar y en concreto de las dificultades de muchas madres y padres para conseguir que sus hijos e hijas coman de todo, las nutricionistas apuntan ideas. Las verduras cuestan a algunos niños, pero en ello ayuda mucho variar las cocciones y elaboraciones, hacerlas más atractivas. Se pueden preparar berenjenas rellenas con queso parmesano, coliflor con bechamel, o cremas, como ejemplo. Si los adolescentes ya han integrado las verduras, ya no hace falta variar tanto las presentaciones.

Planificar las comidas semanales

Improvisar no es sano, tener hambre y no tener nada preparado lleva a menudo a hacer comida rápida como pasta, o bocadillos, y no, en cambio, a destinar el tiempo para preparar una variada ensalada o un plato de legumbres, elaboraciones que si ya tenemos a punto, evitan caer en la solución rápida de los carbohidratos.

Otra recomendación vinculada a la alimentación saludable es ir a comprar sin hambre y habiendo previsto todo lo que se necesitará durante la semana para no comprar lo que no conviene. De este modo, además, evitaremos el despilfarro alimentario. Comprar la comida más saludable, dice la doctora Gotor, «puede resultar un poco más caro, porque los azúcares y harinas refinadas son más baratos y potencian mucho el sabor, pero si no se pueden adquirir tanta carne o pescado, entonces las legumbres son una fuente de proteína muy asequible«.

Carnes rojas, ¿Por qué limitar su consumo?

Las carnes rojas tienen mala fama porque la OMS publicó que pueden afectar el sistema cardiovascular e intestino, e incluso tener efecto cancerígeno, en concreto el cáncer de colon. «Pero esto no resta calidad alimentaria a la carne roja, por su beneficio en proteína y hierro. No hay ningún otro alimento en el que sean más absorbible», argumenta la doctora María Gotor.» Se puede vivir sin comer carne roja, pero esta tiene sus beneficios, otra cosa es con que la acompañamos, si son patatas fritas, salsas… Hay que distinguir también las carnes rojas procesadas, y especialmente los preparados industriales, porque si compras el filete de ternera, lo picas y haces albóndigas, es igual de saludable que un bistec a la plancha», expone la pediatra. La carne procesada sí se debería limitar a una o dos veces por semana, por sus componentes no saludables como el potenciador de sabor o color.

Salchichas, perritos calientes, o embutidos como el fuet o el chorizo ​​deberíamos limitar a un consumo muy ocasional por su elevado contenido en sal y grasas no saludables y aditivos. La nutricionista del Hospital de Sant Joan de Déu recomienda el consumo de carne roja hasta máximo de dos veces a la semana. Mientras que las carnes en general, incluyendo las carnes de ave y la de conejo, las recomienda 3 o 4 veces a la semana. Y el pescado, 3 o 4 veces a la semana, tanto de variedad blanca como azul. «Del pescado azul, sin embargo, se debería priorizar el de pequeño o mediano tamaño y al menos una vez a la semana. Mientras que el pescado azul de gran tamaño, como el atún o el pez espada, el tiburón o el lucio, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición recomienda evitar su consumo en niños menores de 10 años, y entre los 10 y los 14 limitar este consumo a 120 gramos al mes, por su contenido en mercurio», argumenta.

¿Cuántos huevos por semana?

«El consumo de un huevo al día no se relacionaría con efectos negativos sobre la salud, pero un consumo tan elevado de huevos podría alejar el consumo de otros alimentos tan interesantes como el pescado o las legumbres, por eso hablamos de consumir huevos 3 o 4 veces por semana», afirma Dámaris.

También María Gotor considera que no se debe limitar el consumo de huevos, un tema que asume que es muy discutido, pero también considera acertado limitarlos si es para no desplazar otras opciones, porque las gallinas son totalmente saludables. «Me preocuparía más cuántos cruasanes se comen al día, y en cambio nadie lo pregunta, como tampoco cuántas galletas se pueden comer a la semana», dice. En cuanto al colesterol asociado al consumo de huevos, como explica la pediatra, no hay que olvidar que el colesterol es una partícula que se encuentra en las membranas celulares y se puede consumir, otra cosa es con qué se acompañe el huevo, como el bacon, o el aceite con el que se fríe. El problema no sería el huevo, sino la dieta con la que se acompaña.

¿Cuántas veces comer legumbres?

Las legumbres también son parte de un patrón de dieta mediterránea y su frecuencia de consumo debería ser de 3 o 4 veces a la semana. Según la nutricionista del Sant Joan de Déu, «la legumbre es un alimento muy interesante porque no sólo aporta proteína, sino también carbohidratos, fibra, vitaminas, minerales. Es muy completo y versátil y deberíamos incluirlo en la alimentación semanal. Podría formar parte del grupo de los carbohidratos, junto con el pan, la patata, y también con el grupo de los proteicos que son carnes huevos y pescado».

¿Cómo discernir los azúcares que convienen más para niños y adolescentes?

La diferencia se encuentra en si los azúcares forman parte del alimento natural o si son un añadido, dice Aida Vásquez. Habrá que evitar todos los azúcares añadidos a los alimentos (cereales, lácteos, alimentos procesados ​​y ultraprocesados …) que no convienen a ningún niño, adolescente ni adulto. Sí que se pueden tomar aquellos azúcares que forman parte de los alimentos de forma natural, como los de las frutas o los lácteos. Si se preparan, por ejemplo, unas natillas caseras con ingredientes naturales, en lugar de azúcar se puede añadir fruta, dátil o, al menos disminuir la cantidad de azúcar y apreciar más sabores como el de la vainilla.

El consumo de azúcar en la población, en general, se considera elevado. Por lo tanto, acostumbrar a los más pequeños de casa a saborear el gusto natural de los alimentos, rebajando tanto como podamos los azúcares es una recomendación saludable. La nutricionista del Hospital de Sant Joan de Déu, Dámaris Martínez invita a los padres a trabajar a conciencia el umbral del dulzor exigido por los paladares. Aconseja la progresiva eliminación, si es que ya se han introducido, de azúcares y endulzantes añadidos o miel, por ejemplo en un yogur natural. Es preferible -dice- añadir canela, trocitos de fruta, como plátano, pasas, frutos secos o semillas molidas.

También la sal se aconseja disminuirla al máximo, compensando o sustituyéndola siempre que se pueda con especias. En productos procesados, suele estar demasiado presente, pero en la alimentación natural, el consumo de sal se disminuye. «Utilizar sal para cocinar no es ningún problema, otra cosa es llevar el salero a la mesa e ir añadiendo. Es mejor incorporar especias, por ejemplo, el orégano o la pimienta negra a los espagueti, o el tomillo al sofrito de tomate natural.

Para beber, agua

El agua debe ser la bebida por excelencia en la infancia y la adolescencia. No hay, sin embargo, una cantidad de consumo de agua recomendada al día en estas edades, beber cuando se tiene sed es lo que recomienda la pediatra María Gotor. Para moverse en unos consumos saludables, Dámaris Martínez apunta que un consumo adecuado de agua para los niños estaría en torno al litro y medio, y en los adolescentes entre los dos y los dos litros y medio. De todas formas, se debe tener en cuenta si es un niño o adolescente que hace mucha actividad física y las necesidades que tenga, pero en general lo que se recomienda que el agua sea la bebida de preferencia en las comidas principales y que se vayan haciendo ingestas durante el día. «Necesitan hidratarse y, si pueden acompañarse de un botellín de agua y a lo largo del día irlo rellenando, mucho mejor».

En lo que coinciden todas las especialistas en alimentación saludable en las primeras etapas de la vida es en la necesidad de minimizar el consumo de bebidas azucaradas. Incluso los zumos deberían consumirse sólo en ocasiones excepcionales, por su contenido de azúcares o conservantes, aditivos que potencian sabores o colores. Sobre los zumos naturales preparados en casa, se argumenta que es mucho mejor comerse una fruta entera que tomar sólo el jugo. «Lo interesante es la composición de fibra de la fruta que, junto con sus azúcares logran una absorción más lenta y el impacto en el cuerpo es mejor», dice la pediatra. Cuando se toma sólo el jugo de la fruta, básicamente al cuerpo llegan los azúcares.

En el caso de adolescentes, tomar café o té, según explica Dámaris Martínez, no sería un problema, si el consumo es moderado y adaptado de manera natural, sin añadir azúcar, pero insistiendo siempre en el agua como bebida principal.

En cuanto al consumo de leche y bebidas vegetales, siempre y cuando no haya una contradicción de intolerancia a los lácteos, no se deberían retirar el consumo de éstos, y, en caso de ser desnatados, siempre deberían ser sin azúcares añadidos y enriquecidos con calcio y vitamina D.

Del pan lo que hay que tener claro es que está hecho con harina, agua y levadura. Todo lo que se aleje de ello, lo que se le pueda añadir, como, leche, azúcar, conservantes o aditivos, ya difumina su calidad. En el caso de los panes integrales, conviene saber el porcentaje de harina integral empleada, tanto en el pan fresco –preguntar al panadero-, como en panes tostados y de molde.

Y sobre la dieta vegetariana, la pediatra María Gotor recomienda que hasta los dos años, al menos, las criaturas sean omnívoras, porque hay algunos elementos, como es por ejemplo un omega 3 específico presente en el pescado, que se relacionan con el desarrollo neuronal.

Fuente e imégenes:  https://eldiariodelaeducacion.com/educacion-en-salud/2021/04/07/alimentacion-de-calidad-saludable-y-energetica-en-la-infancia-y-adolescencia/

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Violencia feminicida y ambiental


Por: Francesca Gargallo Celentani


Hablar de violencia en México es como hablar de la cuerda en casa del ahorcado. El tema se soslaya, seguramente no se saca a relucir en una plática familiar, menos en época de pandemia o frente a unas anheladas vacaciones. Pero está siempre ahí, es el oxígeno de un aire rarefacto que, cuando las y los familiares de personas desaparecidas y las madres y feministas contra el feminicidio sacan a relucir, indigna, asusta y revela que ha afectado a la casi totalidad de las personas que viven en México. 27 homicidios por cada 100.000 habitantes, un incremento del 1.7% anual de los feminicidios, una parte del territorio controlada por la delincuencia, secuestros, extorsiones, trata de personas, persecución en las comunidades indígenas, preocupa a quien la ve crecer por la impunidad que brinda la omisión en la procuración de justicia.

En el medio de una zona violenta que va del sur de Estados Unidos a Nicaragua, con una frontera enorme con el primer consumidor de drogas del mundo, un territorio que muchos desplazados en las últimas décadas dejaron despoblado y por tanto apto para la “cocina” de drogas y el escondite de personas tratadas, México es también un país que está en el ojo de los intereses estadounidenses y, por tanto, es constantemente monitoreado.

En su frontera sur, sin embargo, están tres de los países más violentos del mundo de donde la población huye por violencia política de Estado y empresas que actúan como instituciones, violencia económica y violencia colectiva y territorial de pandillas. Con estos comparte violencias identificables: las violencias feminicidas y transfeminicidas y la violencia contra defensoras y defensores de derechos humanos y de la naturaleza.  Las y los dirigentes comunitarios son particularmente vulnerables. Si bien la mitad de las 212 personas defensoras del agua y la tierra asesinadas en el último año lo fueron en Colombia y Filipinas, Honduras, Guatemala y México les siguen. Corrupción, impunidad y machismo tienen mucho que ver. Los intereses sobre la tierra y los recursos naturales responden a la demanda de los consumidores y cada vez son más pesados. Minería, agronegocios, represas, termoeléctricas o la explotación de madera buscan entrar cada vez a nuevos territorios, en los cuales las empresas, de acuerdo con políticos corruptos, usan todos los medios, entre ellos los de la delincuencia organizada, para imponer sus proyectos o castigar a los dirigentes que se lo impiden.

La violencia contra las mujeres no es menos brutal y se entrecruzan en toda la región. El 6 de abril se reabrirá el juicio contra David Castillo, mandatario del asesinato de la dirigente lenca, feminista comunitaria y defensora ambiental Berta Cáceres. Durante cinco años, los tribunales hondureños lo protegieron postergando la presentación de pruebas, que lo hunden. La pregunta que flota en el aire es ¿quién estaba detrás del mandante? ¿Acaso la poderosa familia Atala, dueña de la empresa que logró concesiones ilegales sobre el río Gualcarque que Berta Cáceres y el pueblo lenca defendieron? Los mandantes no siempre se mandan solos.

En las ciudades mexicanas es imposible no percibir la rabia que despierta la violencia regional entre cada vez más jóvenes que se organizan. En particular, la violencia policial y parapolicial contra las mujeres en México ha generado respuestas internacionales, no solo insospechados y tendenciosos apoyos de fuerzas políticas disímbolas que esperan, sosteniendo las protestas públicas de las feministas, golpear al gobierno. Pero es imposible recuperar el feminismo por la derecha. Frente al hecho que la policía de una ciudad como Aguascalientes, pequeña capital de un pequeño estado ganadero e industrial a 500 kilómetros al noroeste de la capital, el 8 de marzo persiguió montada en motocicleta, como moderno cuerpo de vaqueros, y armada de palo a 6.000 manifestantes que se defendieron con las cruces con los nombres de las 90 víctimas de feminicidio del Estado, parece caricaturesco frente a que cinco meses antes, el 10 de noviembre de 2020, la policía de Cancún, ciudad turística a 2.350 kilómetros al sureste de la capital, disolvió a tiros una manifestación espontánea contra dos feminicidios ocurridos durante el fin de semana.

Meses después, a pocos kilómetros de ahí, en la playa de Tulum asesinaron a Victoria Salazar, una refugiada salvadoreña a la que sometieron hasta asesinarla. La policía de Jalisco tortura a las mujeres presas según patrones de violencia sexual y de género que maximizan el daño, haciéndolo irreversible. El recuento de la violencia policíaca, negada hasta la evidencia, en ocasiones usando el pretexto de que las policías que se envían a las manifestaciones son “también” mujeres es enorme. Amenazas de violación, intimidación, tocamientos, insultos, golpes, intentos de desnudamientos acompañan casi siempre las persecuciones y detenciones de mujeres.

Las feministas lo saben. De hecho, el cambio en las formas de las manifestaciones urbanas en agosto de 2019 se debió a agresiones policiacas a mujeres en una patrulla y en un museo. Entonces estalló la rabia: Si te dañan, lo rompo todo. Me defienden mis amigas, no la policía. Violan mujeres, protegen monumentos. ¡Si fuera policía, yo lo abortaría! Estas consignas y muchas más son la directamente dirigidas a la policía. Las feministas saben también que, a pesar de ello, a la policía se le reclama un trabajo: la procuración de justicia, pues la violencia golpea en muchos más frentes: parejas y ex parejas, transeúntes, agentes del crimen organizado, compañeros y maestros de escuela…

Fuente: https://desinformemonos.org/violencia-feminicida-y-ambiental/

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Los Karen en la encrucijada birmana


Por: Angelo Nero


En 1947, el general Aung San, líder de la lucha por la independencia birmana contra los colonizadores británicos –padre de la carismática premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi- firmaba un acuerdo con los líderes de las tres principales etnias del país, pero lejos de poner las bases para la convivencia de las 135 etnias reconocidas oficialmente por el estado, iniciaron una sucesión de conflictos armados que han llegado hasta nuestros días.

A pesar de las férreas dictaduras militares que han dirigido Myanmar –como se denomina oficialmente el país desde 1989-, el grupo mayoritario, un 70 % de la población, los bamar, de confesión budista, que ocupan la mayor parte de la administración, el ejército –denominado Tatmadaw- y el gobierno –que a menudo ha sido lo mismo-, no han conseguido doblegar a los pueblos más combativos, que ocupan las zonas fronterizas más ricas en recursos naturales, y que se han visto marginadas por el poder a lo largo de la historia del país asiático.

Los Shan, que forman el segundo grupo étnico, pero también los Kachim, Arakan, Zomi, Chin y Wa, crearon sus propios ejércitos de liberación nacional y organizaciones políticas de muy variada orientación, aunque los más persistentes en la lucha, desde 1948, han sido los Karen, a través de la Unión Nacional Karen (KNU), reacios a los múltiple e inestables acuerdos de paz a los que han sido forzados los sucesivos gobiernos birmanos.

A la cuestión étnica se le añadió, en 2012, un conflicto religioso entre los rakhine, budistas, y una minoría musulmana, los rohingyas, no reconocida como etnia oficial, y que ni siquiera el gobierno de la Liga Nacional por la Democracia, que lideró el país desde 2015, de Aung San Suu Kyi, y que ha derivado en una catástrofe humanitaria que muchos analistas han calificado abiertamente como genocidio.

El estado Karen está separado de la vecina Tailandia por varios ríos que crean una frontera natural, aunque fácilmente franqueable, y la densidad de sus bosques ofrece un buen refugio natural a la guerrilla que lucha por la autodeterminación de los Karen, para los que una solución federal, como la propuesta en el acuerdo de Panglong de 1947 es cada vez menos viable.

Los Karen son el tercer grupo étnico del país, y su movimiento de resistencia está dividido en varios grupos, el principal es el Ejército de Liberación Karen (KNLA), brazo militar del KNU, de mayoría cristiana,  y una escisión surgida en 1994, el Ejército Budista de Karen Democrática (DBKA), obviamente de esa confesión religiosa.

Han sido frecuentes las alianzas entre los grupos insurgentes, en 2010 la KNU firmó un acuerdo con el Partido Progresista Nacional Karenni (KNPP), el Frente Nacional Chin (CNF), la Organización para la Independencia de Kachin (KIO), el Partido Nuevo Estado de Mon (NMSP), y el Ejército del Norte del Estado de Shan (SSA-N), aunque tampoco han faltado enfrentamientos puntuales entre ellos, como los que enfrentó a los Mon con los Karen. En 2015 la KNU también firmó un Acuerdo Nacional de Cesación de Fuego, junto a ocho grupos armados, con la llegada del proceso democratizador.

Desde el 1 de febrero de este año en curso, los militares han vuelto a tomar el control total del país, reprimiendo sangrientamente las manifestaciones de protesta –se habla ya de más de 600 muertos- después de que las urnas le dieran masivamente la espalda en el noviembre pasado, otorgándole la victoria a la Liga Nacional por la Democracia. Esto ha motivado que las tensiones entre el KNU y otros grupos insurgentes hayan aumentado a raíz del golpe de estado.

El 27 de marzo una brigada del KNLA tomó una base del ejército birmano en la frontera con Tailandia, lo que provocó el bombardeo aéreo de varias aldeas karen, lo que hace temer que la actual crisis birmana pueda derivar en un conflicto abierto con las guerrillas que, como esta, ya han mostrado su apoyo al movimiento de desobediencia civica y a las protestas de Rangún. El temor a nuevos bombardeos ha llevado a que más de 10.000 karen huyeran de sus pueblos y se escondieran en la selva, mientras que alrededor de 3.000, según la ONG Human Rights Watch, han buscado refugio en la vecina Tailandia.

85 organizaciones de la sociedad civil karen emitieron un comunicado el 14 de febrero, pidiendo a todos los grupos armados Karen, el KNU/KNLA, el Ejército Benevolente Democrático Karen (DKBA), al Consejo de Paz y la Fuerza de la Guardia Fronteriza de Karen, a no cooperar con el líderes golpistas militares. Saw Thuebee, portavoz de la alianza de la sociedad civil, dijo que su carta es un llamado a una posición unida entre los grupos armados karen.

“Queremos que todos los grupos armados karen se unan para proteger a la gente. Este es el momento para que trabajen juntos y con otros grupos de alianzas étnicas, fuerzas democráticas y la comunidad internacional. Esto conducirá a cambios significativos en la situación política del país y para el establecimiento de la autodeterminación”.

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El color púrpura

Por: Daniel Seixo

Comprendamos que la igualdad sexual y la igualdad de clase son ejes inseparables de una misma lucha

13 detenidos, entre ellos cuatro menores, por acorralar, insultar y abusar de una menor de 16 años en el Parque del Oeste en Madrid. Mientras bailaba despreocupada con sus amigos, la joven fue rodeada por una manada de hombres que sin mediar palabra comenzó a vejarla y agredirla sexualmente en grupo. Al día siguiente de esa misma semana santa, la Policía Nacional liberaba en el distrito de Arganzuela a una mujer bangladesí que llevaba dos años sin salir a la calle tras ser encerrada por su marido. Amenazada de muerte y agredida físicamente en numerosas ocasiones, tan solo la desesperada llamada de un amigo a las autoridades pudo poner fin a ese infierno.

Arrojo aquí el revelador dato de que en España los delitos contra la libertad y la indemnidad sexual han aumentado un 11,3 por ciento durante el pasado año, a la par que diversos estudios constataban un incremento de la violencia machista entre parejas menores de 14 años. Una sociedad democrática y con un sistema educativo y político desarrollado, contempla con aparente apatía como la violencia machista y los más retrógrados resortes de la sociedad patriarcal arrinconan amenazantemente la posibilidad de una igualdad real entre hombre y mujeres, cobrándose de forma sistemática con sangre cualquier desafío a esta estructura arcaica y demencial. Una violación cada cinco horas, más de 1000 asesinadas por el terrorismo machista e innumerables muestras de incomprensión o complicidad institucional, dibujan hoy un cuadro en el que sin duda alguna podemos observar que el estado español sigue siendo un lugar peligroso para las mujeres. Una sociedad en la que los buenos gestos, los anuncios de medidas políticas y los cargos ministeriales aparecen en primera página durante los diferentes 8 de marzo, pero en el que las diferentes tipologías de violencia contra la mujer continúan desarrollándose generación tras generación, sin que realmente nos atrevamos a tomar medidas radicales para atajarlo.

Comprendamos que la igualdad sexual y la igualdad de clase son ejes inseparables de una misma lucha

Esta misma semana 16 mujeres eran liberadas de una red de proxenitismo en la que bajo amenazas y narcotizadas con diferentes sustancias, se veían obligadas a ejercer la prostitución durante jornadas interminables de violaciones ininterrumpidas. Trasladadas desde Rumanía a Tenerife estas mujeres eran denominadas por el líder de esta organización criminal como “cajas registradoras”. Y aquí está la clave, la violencia contra la mujer se estructura desde el patriarcado en íntima e indivisible conjunción con las dinámicas económicas del capitalismo. Para gran parte de los hombres y de la sociedad en su conjunto, el lucro económico basado en la comercialización y explotación del cuerpo de las mujeres sigue suponiendo a día de hoy una realidad aceptable o incluso beneficiosa para el desarrollo de nuestras sociedades. Siempre que hayas nacido mujer, nuestro desarrollo como especie te permitirá alquilar tu cuerpo para las más diversas tareas por un salario o por un par de monedas sueltas, dependiendo de las coordenadas geográficas o tu código postal: ser penetrada por viejos decadentes o jóvenes violentos, practicar sexo en grupo para una página web o en una habitación de hotel durante una despedida de soltero, gestar al hijo de otros, sexualizar tu existencia para ligar el precio de tu cuerpo a la promoción de otros bienes de consumo, ejercer de reclamo sexual en la puerta de un garito o detrás de la barra, todas ellas funciones legitimadas y remuneradas en una sociedad que acepta con agrado una vejación, una violación o la venta de un hijo, siempre y cuando lo puedas declarar ante Hacienda. Está semana arranca el juicio por la violación grupal de tres hombres a una joven, en febrero de 2019, en una nave abandonada de Sabadell. Una de las tantas violaciones grupales que cada día se producen en nuestro país contra mujeres indefensas. Unas dentro de prostíbulos y otras fuera, unas contempladas como un acto reprobable por la justicia de nuestro país y otras asumidas como un mero trabajo por gran parte de la sociedad.

La violencia contra la mujer se estructura desde el patriarcado en íntima e indivisible conjunción con las dinámicas económicas del capitalismo

Y es que en este sentido, no existe otra alternativa que la abolición de la prostitución. No hay punto de negociación posible, términos medios o grandes diatribas filosóficas que puedan entorpecer este debate. Tan solo intereses económicos ye hipócritas que piensan con la polla o con la cartera. La violación sistemática de mujeres supone en la actualidad algo más del 0,35% del PIB nacional. Quienes desde el aparente marxismo se sitúan, y quieren situar a “la izquierda”, en posiciones regulacionistas, lo hacen únicamente buscando subterfugio en intencionadas confusiones acerca de la concepción marxista del trabajo, pero esta tramposa y cínica abstracción de puteros con ínfulas intelectualoides, no debe hacernos perder de vista que no existe en el marxismo, ni tampoco en ninguna teoría que mínimamente aspire a una transformación social justa y digna para el ser humano, resquicio alguno en el que la violencia sexual y la imposición de relaciones sexuales, sin el deseo como único condicionante de las mismas, pueda ser entendido como un trabajo y no como la imposición de la explotación cruenta del cuerpo y la mente de las mujeres. No debemos perder demasiado tiempo con aquellos que hablan de trabajo sexual y dicen defender los derechos de las explotadas sexualmente, mientras que únicamente defienden los impulsos de sus braguetas y esconden bajo palabrería barata sus patriarcales demonios internos. Llamemos a los puteros por su nombre y no dejemos que sus cuentos nos hagan avanzar cara a la legalización de la violación previo pago o la sindicalización de mafias de explotadores sexuales ocultas bajo la mascarada conocida del Tío Tom. Y no, no es el abolicionismo una teoría que abandone o sancione a las mujeres prostituidas, al contrario, esta corriente feminista de lucha contra la explotación sexual se ocupa de formar, atender y acompañar a todas esas compañeras violadas, agredidas, maltratadas y comercializadas impunemente en nuestras sociedades. Los cuentos de mujeres empoderadas bajo alquiler o sexualmente satisfechas previa selección de su violador, quedan en la realidad muy lejos de la vida que marcan las calles, los prostíbulos y los pisos que en nuestras ciudades se multiplican como pequeños campos de concentración en los que su hijo, sobrino, tío, padre o amigo abusan de mujeres inocentes e indefensas fomentando una transacción económica en la que únicamente buscan su placer sexual sin importarles las víctimas del mismo. Porque sí, la prostitución es un problema que silenciosamente nos toca habitualmente a todos de cerca. Nunca amparen al victimario, al menos nunca silencien una violación.

Las imágenes de cientos de mujeres orinando en la calle durante unas fiestas populares en Galiza, han terminado en numerosas páginas porno internacionales en las que anónimos hombres de todo el mundo vacían sus bajos instintos violando la intimidad unas mujeres que han visto como para la justicia española esto no constituye delito alguno. El primer paso de la violencia contra las mujeres comienza en la cosificación: la acción de ignorar que la mujer que porta ese niño que has comprado es un ser humano, focalizarte durante una noche de fiesta en tus ganas de follar y no en la mujer a la que estás violando en un club de carretera o simplemente en dividir a todas las mujeres de tu vida en putas o parejas potenciales adecuadamente puras para tus exigencias. En esta cruenta realidad se educan hoy muchos de nuestros jóvenes que se inician su experiencia sexual en el porno y basan sus relaciones afectivas en MHYV, La Isla de las tentaciones o en las ocurrencias de cualquier Youtuber de tres al cuarto erigido en influencer y referencia moral. Admitámoslo, la niña violada, la mujer explotada, las manadas, los monstruos que a diario maltratan o asesinan a miles de compañeras en todo el mundo, son directamente fruto de un sistema que sigue considerando a las mujeres seres de segunda o en el mejor de los casos meros objetos con los que comercializar para lograr conseguir un rédito económico. Es por tanto lógico comprender que no existe revolución sin feminismo, ni podrá existir a su vez una verdadera revolución feminista sin un arduo trabajo de análisis de las abundantes disfunciones sociales del patriarcado. Disfunciones únicamente sustituibles por un sistema social capaz de estructurar un modelo de convivencia basado en la igualdad real y el respeto por todos los seres humanos. Por tanto, no existe otra alternativa que socialismo o barbarie. Es por esto que el mal llamado feminismo liberal, no se trata de otra cosa que la renegociación de tarifas por la explotación de las mujeres económicamente peor situadas. No caigamos en estas burdas trampas, comprendamos que la igualdad sexual y la igualdad de clase son ejes inseparables de una misma lucha.

Fuente e imagen: https://nuevarevolucion.es/48390-2/

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Mujeres mayores: El enfoque olvidado

Por: Pilar Azorín*

Este año que ha pasado ha tenido duras y gravísimas repercusiones para las personas mayores.


La pandemia mundial provocada por el COVID 19 ha derivado en una situación de crisis generalizada en todo nuestro territorio, agrandando aún más las desigualdades sociales y en especial en lo que afecta a las mujeres, y si nos centramos en nosotros los mayores, nuestro colectivo tan vulnerable, hemos visto acrecentada la desigualdad durante esta crisis sanitaria.

Muchas personas mayores han estado mayormente abandonadas, pues la vejez está «claramente feminizada». Las mujeres somos mayoritarias en la vejez, superando en un 32 % a los hombres.

Y hoy me toca hacer un examen de conciencia para manifestar que las personas mayores hemos estado solas. Solas y abandonadas durante este terrible año de pandemia. Y no es un problema que ha surgido de repente, no ha sido el COVID 19, ni el confinamiento o el temor a no contagiar o ser contagiados.

Estábamos solos y solas.

Y no lo merecemos, pues la mayoría de las personas mayores lo hemos dado todo, hemos sufrido una guerra, divisiones de familias enteras por caer en este o en el otro frente; nos hemos calentado en invierno con el carbón que desprendían los trenes al llegar a la estación de Atocha y que, siendo niñas, recogían en sus faldas para llevarlo a sus casas.

Muchas de nosotras dejamos de estudiar con 14 años y fuimos aprendizas de modistas, de sastras. Trabajaron en la primera camisería en Sol, que luego sería un imperio (El Corte Inglés) y hablo de una generación de mayores, que conozco bien, hago voluntariado con este grupo realizando desde hace años un taller de memoria.

Tienen más de 80 años y en un juego recurrente que les propongo en Navidad “y si te toca la lotería…”. Todas se lo darían todo al hijo en paro, al nieto o nieta para que estudie. Sí, no se quedarían nada.

Y hablo de un perfil muy modesto, con pensiones mínimas y ayudas sociales y parroquiales. Sin ascensor en sus viviendas y, en ocasiones, sin calefacción central.

Pura generosidad.

Y cuando llega el día de venir al taller de memoria, llegan antes de la hora, guapas, pintadas y arregladas como para ir “a misa el domingo” y cuando terminamos no se levantan de la silla. Vienen con tanta ilusión.

Porque ya no socializan apenas, porque a excepción de nuestro taller y de la misa dominical y alguna consulta médica, viven solas. Y todas, sin excepción, tienen familia, hijos e hijas, nietos de los que se sienten muy orgullosas pero que apenas les atienden.

Tampoco ellas lo demandan. No quieren molestar.

Y hablo en femenino, aunque hay 2 o 3 maridos vivos, la mayoría son viudas y al taller vienen solas, hasta este último año que se incorporaron 2 matrimonios. Aquí tengo que contener las lágrimas, pues una de las parejas ya no vendrá más. Primero falleció ella y a la semana él se desplomó. Y del otro matrimonio, también nos dejó Justina.

Y otra alumna, Paquita, la más “picante” de mis alumnas, 97 años, que perdió a un hijo por el COVID 19, murió de pena a los pocos días.

Y siguen solas, y en algún caso que acabo de conocer, son maltratadas, por su marido, por sus hijos que no las atienden y/o miran hacia otro lado.

La sociedad entera ha mirado hacia otro lado.

No hemos aprendido de nuestros antepasados, que veneraban a sus ancianos y los hemos “aparcado” en residencias (donde se les ha dejado morir) o en sus casas, a veces supliendo nuestros afectos y compañía pagando a cuidadoras que limpian nuestras conciencias.

ALGUNOS DATOS SOBRE PERSONAS MAYORES Y VIOLENCIA
Investigadores hablan de cuatro características específicas de la violencia de género en las relaciones de pareja en edades avanzadas:

1.- El inicio de la relación cuando no había conciencia de género.

2.- La larga duración de la violencia en el tiempo.

3.- La utilización de la edad como herramienta de daño.

4.- Y la normalización de la violencia de baja intensidad.

Tanto el entorno cercano a las mujeres mayores como el conjunto de la sociedad e instituciones públicas tienen un papel fundamental para poder terminar con una relación violenta y emprender un proceso de recuperación.

Los hijos e hijas mayores pueden ser un elemento facilitador y de apoyo, pero también pueden suponer una barrera adicional en algunos casos.

Por ello, es importante realizar campañas de sensibilización que también interpelen a los hijos e hijas mayores. Asimismo, incrementar la formación con perspectiva de edad y de género, especialmente, en el ámbito de la salud y la atención sociosanitaria con la implicación de todas las instituciones, Policía, Ayuntamientos y otras (con las que nos une una autentica colaboración y compromiso )

Múltiples estudios indican que la atención primaria juega un papel crucial a la hora de detectar situaciones de violencia y es muy importante que el personal sanitario sepa reconocer situaciones de violencia de género en mujeres mayores y evitar conductas «edadistas», como asociar algunas dolencias a la edad sin indagar en profundidad las verdaderas causas.

Además, el fomento de redes de apoyo es fundamental para abordar problemas como la soledad o el abandono que afecta a las mujeres mayores y que supone un freno para poder salir de una relación violenta.

La realización de actividades lúdicas y de formación destinadas a mujeres mayores también juegan un papel muy importante en la recuperación y puede ayudar a encontrar nuevas amistades y reforzar redes de ayuda y apoyo durante la vejez.

Por último, es esencial que se pongan en marcha campañas específicas para eliminar el «edadismo» en la sociedad, fomentar el trato igualitario hacia las personas mayores, incentivar el empleo y la independencia económica en mayores de 50 años y fomentar una imagen distinta de la vejez, en la que emprender nuevos proyectos vitales sea posible.


Fuente e imagen: https://tribunafeminista.elplural.com/2021/03/mujeres-mayores-el-enfoque-olvidado/

Sobre la autora: Pilar Azorín Presidenta de la Comisión de Igualdad y Derechos de Emancipatic y también del Colegio de Procuradores de Madrid

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