Page 500 of 2704
1 498 499 500 501 502 2.704

“Aprende en Casa II”: Apuntes para un balance

 Juan Carlos Miranda Arroyo

Ayer hice una búsqueda sobre estudios o reportes de investigaciones educativas recientes, donde se abordan algunos elementos de evaluación del programa “Aprende en Casa II” que, como sabemos, es el dispositivo de educación a distancia (basado principalmente en el uso intensivo de medios tecnológicos) que las autoridades educativas federales diseñaron para dar continuidad al ciclo escolar 2020-2021, tanto para educación básica como media superior.

Un primer artículo académico identificado es el publicado por Zaira Navarrete-Cazales, Héctor Manuel Manzanilla-Granados y Lorena Ocaña-Pérez, que lleva como título: “La Educación Básica a distancia en el contexto de la pandemia en México. Potencialidades y limitaciones.” (1) Reproduzco en lo que sigue, por su desglose analítico, algunos fragmentos del texto.

“En este artículo se analizan las potencialidades y limitaciones de la Educación Básica a distancia implementada por el Gobierno Federal y la Secretaría de Educación Pública para dar continuidad a la educación en el marco de la emergencia sanitaria provocada por el SARS COV-2.

Desde una investigación de tipo cualitativo, de corte documental, se dan respuestas a las siguientes preguntas: a partir del desarrollo de la pandemia y su evolución en México:

¿Cuáles han sido las medidas que se tomaron para dar continuidad a la Educación Básica?

¿Cuáles han sido los medios utilizados para dar continuidad a la Educación Básica?

¿Cuáles son las ventajas y desventajas que brinda la educación básica a distancia para dar cumplimiento a los objetivos planteados por la Secretaría de Educación Pública?”

“Se encontró que, la urgencia por cubrir el vacío que dejaron las escuelas, a través de las pantallas, no ha tomado en cuenta los múltiples factores que entraña un cambio de la educación presencial a la educación a distancia. México ha acumulado una serie de intentos, en diversos programas que pretendían integrar la tecnología en la educación; desde 1997 y hasta 2016, se llevaron a cabo seis programas de educación digital impulsados por el Gobierno Federal, los cuales no pudieron cumplir cabalmente su objetivo…(debido a que carecían) “de un respaldo didáctico y sobre todo sin un sistema de mantenimiento y actualización que garantizara mejores resultados.”

Programa Aprende en casa II, carente de potencial pedagógico.

Así continúa el análisis del reporte referido: “…el sitio web Aprende en casa II parece ser otra propuesta que no ha contado con la planeación adecuada para su elaboración y diseño, en la premura de su puesta en marcha se limitó su potencial pedagógico a ser un sitio de descarga de archivos y de visualización de videos, carente de directrices que proporcionen al docente la oportunidad de generar material propio dentro del sitio, o de llevar a cabo la comunicación con sus alumnos en el entorno seguro del mismo sitio.”

“Aprende en casa II, no cuenta con una estructura formal que delimite el acceso a los contenidos (de aprendizaje), de acuerdo con el nivel educativo (en el) que el alumno se encuentra cursando; y que permita un acceso rápido y sencillo a los materiales, en el orden formativo que marca el plan (y los programas) de estudios vigentes; el sitio necesita de un modelo de evaluación o retroalimentación que permita al alumno comprobar sus avances, o de un modelo interactivo que permita el aprendizaje por ensayo y error”.

En esta parte del texto, los autores de la investigación comentada o referida manifiestan algunas preferencias a favor de experimentar con viejos modelos de “instrucción”, que contienen una fuerte influencia de las teorías y métodos “conductistas”, sin embargo, no por ello dejan de resultar interesantes sus sugerencias didáctico-metodológicas.

“La capacitación docente, continúa siendo un punto pendiente en la agenda educativa, los cursos de capacitación de Google no cubrieron las necesidades formativas de los docentes y la SEP no ha programado cursos presenciales que den a los docentes las herramientas necesarias para impartir una educación a distancia, realizar una planeación y evaluación correspondiente de los alumnos a su cargo, pero sobre todo que permita acortar o eliminar la brecha digital de los docentes, y que éstos a su vez realicen la alfabetización digital de sus alumnos, sobre todo en los años iniciales de primaria.”

“El uso de la Televisión y la Radio como herramientas educativas, es utilizada actualmente en la mayoría de los países como parte del aprendizaje a distancia. Dirigido principalmente a aquellos alumnos que no cuentan con conexión a internet, computadora o dispositivos móviles, en México se lleva a cabo la emisión televisiva y radiodifundida de Aprende en Casa, con programas realizados por algunos docentes elegidos por la SEP para cubrir los contenidos de los Planes de estudio.

Sin embargo, la dupla maestros-televisoras se ha convertido en una relación difícil, considerando que las televisoras, años atrás, contribuyeron al linchamiento mediático de los docentes, generándose una polémica en torno:

1) al papel que jugaría la televisión en la siguiente edición del programa educativo a distancia federal.

2) ante las decisiones de la SEP, en donde el docente tiene la libertad de diseñar su planeación y actividades, el ritmo y el rumbo serán marcados por las televisoras, despojando al profesor de la facultad de seleccionar los contenidos de acuerdo con las necesidades del grupo atendido; se insiste en que no se elimina el papel del docente, pero parecería estar sujeto en mayor medida al orden que marque la televisión”.

Una propuesta

“Los metadatos obtenidos en una plataforma educativa bien estructurada, permitiría obtener datos estadísticos que van desde lo individual (para determinar el grado de avance de cada alumno), hasta lo global (ver los niveles de aprendizaje por escuelas, estados, etc.), lo que representa tener cifras actualizadas susceptibles a evaluación para garantizar la mejora continua, readaptando los contenidos que no brindan los resultados esperados e incluso replantear una secuencia didáctica completa para dar atención a niños con necesidades especiales de educación, y este ajuste puede hacerse por ejemplo: al terminar cada trimestre, de tal manera que al siguiente ciclo escolar ya se cuente con el material óptimo y adecuado para brindar una educación de calidad.”

Con reportes de investigación educativa como el que ahora reproducimos, en sus contenidos principales, es posible iniciar algunos apuntes pertinentes para ponderar los beneficios y las dificultades del programa educativo “Aprende en casa”.

Dicho balance requiere de la participación combinada de las y los docentes, así como de las y los directivos escolares, padres y madres de familia, junto con estudiantes, autoridades educativas y especialistas en temas de educación y nuevas tecnologías de la información, el conocimiento y la comunicación.

Fuente consultada:

(1) Zaira Navarrete-Cazales, Héctor Manuel Manzanilla-Granados y Lorena Ocaña-Pérez. (2020) La Educación Básica a distancia en el contexto de la pandemia en México. Potencialidades y limitaciones. Educiencia. 6 (10): pp. 06-19, (julio-diciembre 2020). UAT.

https://educiencia.uat.edu.mx/index.php/Educiencia/article/view/191/130

jcmqro3@yahoo.com


Publicado en SDPnoticias

Fuente e Imagen: https://profelandia.com/aprende-en-casa-ii-apuntes-para-un-balance/

Comparte este contenido:

Ventilación y CO2: cómo influye en el rendimiento escolar

Por: Educación 3.0

Una mala ventilación de las aulas aumenta el riesgo de contagios, pero también tiene consecuencias en el rendimiento de los estudiantes. Lo explica María Rosa Sastre, licenciada en Ciencias Ambientales, docente y miembro del grupo VentilANDo.

Un reciente artículo publicado el 29 de enero de 2021 en la revista Nature afirma que la COVID-19 rara vez se propaga por superficies, sino que la fuente principal de transmisión son los aerosoles que exhalamos al respirar, hablar o gritar. Por tanto, debemos cambiar la estrategia actual de lucha contra ella en los centros educativos, que actualmente está centrada en la limpieza de superficies, lavado de manos y señalización para mantener la distancia física.

Objetivo: mejorar la calidad del aire

Ventilación y CO2

Si bien estas medidas son necesarias, incluso en tiempos sin COVID, ahora debemos poner el foco en la mejora de la calidad del aire interior y, por tanto, en la Ventilación y CO2 de las aulas.

Para poder saber si ventilamos correctamente, podemos medir los niveles de CO2. Debemos parecernos en lo posible al exterior, donde encontramos 400-420 ppm de CO2. En condiciones normales, para conseguir 5-6 renovaciones por hora, no podemos superar concentraciones de 900 ppm de CO2. Pero debido a que nos encontramos en una situación de mayor riesgo y debemos reducir la posibilidad de contagio del SARS-CoV-2, este nivel de CO2 no debe superar las 700 ppm.

Si tenemos niveles superiores a 700 ppm es porque no estamos ventilando de forma adecuada en ese momento. Por ello, la medición del CO2 en las aulas debe ser constante, para poder corregir esas deficiencias abriendo más las ventanas, mejorando la ventilación cruzada y en los pasillos, saliendo al exterior o instalando Ventilación y CO2 forzada.

Más que contagios

Pero esto no es nuevo. Ya existía una preocupación creciente sobre los efectos que la calidad del aire interior tiene sobre la salud humana y el rendimiento escolar. Actualmente existen evidencias suficientes para afirmar que existe una relación directa entre contaminación del aire interior y la salud. Podemos ver como diversos estudios apuntan que, debido al tiempo que el alumnado permanece en el interior de la clase, su nivel de exposición a los posibles contaminantes químicos y biológicos será mayor, incluso si se encuentran en bajas concentraciones y más aún cuando la Ventilación y CO2 es insuficiente.

Esta exposición puede producir efectos adversos sobre la salud como la congestión nasal, estornudos, enfermedades respiratorias agudas, dificultades para respirar, conjuntivitis, dolor de cabeza o dificultad para concentrarse. Por ejemplo, cuando los niveles de CO2 exceden de 800 ppm, algunas personas experimentan incomodidad, dolor de cabeza, cansancio o problemas respiratorios, que se ven agravados en el caso de los niños por su mayor actividad metabólica (incrementa su necesidad de beber agua y de aire para respirar, necesitan más oxígeno y por tanto, expulsan más CO2).

Alto CO2 = bajo rendimiento

Ventilación y CO2

Así, diversos estudios relacionan de forma directa el elevado nivel de CO2 con el bajo rendimiento escolar, de forma que cuando encontramos niveles de CO2 por encima de 980 ppm aparecen problemas de falta de concentración. Un estudio realizado por la Universidad de North Carolina sobre calidad del aire interior y su relación con los resultados académicos, muestra las diferencias antes y después de la rehabilitación llevada a cabo en el edificio para mejorar la Ventilación y CO2.

Sus resultados reflejan que, al mejorar la ventilación en el centro educativo, mejoraron considerablemente los resultados en matemáticas y en lectura debido a una mayor concentración mental. No debemos olvidar que las condiciones de temperatura y humedad, la falta de luz natural o el ruido en el aula, tienen igualmente gran repercusión en la salud y el nivel de rendimiento del alumnado si no son adecuadas. Habrá que estar atentos también a todos estos indicadores.

Deberíamos proporcionar las infraestructuras necesarias a los centros para tener espacios adecuados para dar clases al aire libre. De esta forma evitamos pasar tanto tiempo en interiores, proporcionaría beneficios para la salud y el desarrollo del alumnado, físico y emocional, y por supuesto la mejora del rendimiento escolar, creando un entorno más saludable que invite al aprendizaje.

Entornos escolares seguros

Colegio ventilación

En la Región de Murcia, han puesto en marcha el programa educativo ‘Aire Limpio’, para promover la creación de entornos escolares más seguros y saludables, mejorando la calidad del aire interior y exterior, realización de las actividades en la naturaleza y el aire libre, con mucho menor riesgo de transmisión de la Covid-19, y que ya está dando sus fruto s(podéis buscar publicaciones al respecto con #airelimpio en Twitter). Existen algunas iniciativas que están introduciendo la fabricación de sensores de CO2 (Arduino) en las asignaturas de tecnología o TICS, permitiendo trabajar de forma transversal otras materias (tratamiento de los datos, representación e interpretación de gráficas en matemáticas, gases y contaminación en física y química, virus en biología, etc.).

Fuente: https://www.educaciontrespuntocero.com/opinion/ventilacion-y-co2/

Comparte este contenido:

Slavoj Zizek feat. Rammstein: ‘We have to live till we die’ is the Covid-era inspiration we all need

By: Slavoj Zizek

One piece of wisdom the media bombards us with is that the Covid-19 pandemic taught us about our mortality and biological limitation: we should abandon our dreams about dominating nature and accept our modest place in it.

Is there a more sobering lesson than being humiliated and reduced to near-impotence by a virus, a primitive self-reproductive mechanism which some biologists don’t even count as a form of life? No wonder that calls for a new ethic of modesty and global solidarity abound.

But is this the true lesson to be learned here? What if the problem with living in the shadow of a pandemic is exactly the opposite: not death but life, a strange life that drags on, allowing us neither to live in peace nor to quickly die?

So, what should we do with our lives in this predicament?

Maybe the Rammstein song “Dalai Lama” indicates the right answer. The song is vaguely based on Goethe’s «Der Erlkönig» («King of the Elves»), a poem which tells of a father and son riding a horse when the wind begins to hypnotize the child, who eventually dies. In the song, the child is on an airplane with his father; as in the poem, the travellers are menaced by a mysterious spirit which “invites” the child to join him (though only the child can hear it). However, in the poem, the alarmed father rides for help, holding the child in his arms, only to find that his son is dead; in Rammstein’s song, it is the father himself who causes the child’s death.

What does all this have to do with the Dalai Lama? The title of the song does not just make fun of the current Dalai Lama’s fear of flying – there is a more intimate link with the core of Buddhist teaching. The Dalai Lama’s fear of flying strangely echoes the words of the Lord in heaven in Rammstein’s song: “Man does not belong in the air / So the Lord in heaven calls / His sons on the wind,” to cause a strong turbulence that will kill the child. But how? Not just by crashing the plane but by directly haunting the child’s soul: “A choir drips from the clouds / Crawls into the little ear / Come here, stay here / We are good to you / We are brothers to you.” The devil’s voice is not a brutal cry but a soft loving whisper.

We have to live till we DIE

This ambiguity is crucial: the external raw threat is redoubled by a chorus of seductive voices heard only by the child. The child fights the temptation to surrender to these voices, but the father, holding him too tightly to protect him, does not notice his shortness of breath and “pushes the soul out of the child.” (Note the ambiguous ending of the song: the lyrics never say that the plane really fell down, just that there was strong turbulence.) The father (who obviously stands for the Dalai Lama) wants to protect the child from the external threat of reality, but in his excessive protection he kills his son – there is a deeper identity shared by the Dalai Lama and the “king of all winds”. The obvious implication is that the Buddhist protection from the pain and suffering mortifies us, excludes us from life. So, to quote a well-known ironic paraphrase of the first lines of the GDR anthem, the message of Dalai Lama effectively is “Einverstanden mit Ruinen / Und in Zukunft abgebrannt” (“In agreement with the ruins / and in future burned down”).

However, “Dalai Lama“ gives this standard pessimist wisdom an additional spin – the central refrain of the song is: “Weiter, weiter ins Verderben / Wir müssen leben bis wir sterben” (“Further, further into ruin / We have to live till we die”) – this is what Freud called the “death-drive” at its purest, not seeking death itself but the fact that we have to LIVE till we die, this endless dragging of life, this endless compulsion to repeat.

The refrain sounds like empty tautological wisdom – like “a minute before he died, Monsieur la Palice was still alive” – what in France they call a lapalissade. But Rammstein turn around the obvious statement that “no matter how long you live, at the end you will die”: till you die, you have to live. What makes the Rammstein version not an empty tautology is the ethical dimension: before we die we are not just (obviously) alive, we HAVE to live.

For us humans, life is a decision, an active obligation – we can lose the will to live.

This stance of “we have to live till we die” is the proper one to adopt today when the pandemic reminds all of us of our finitude and mortality, on how our life depends on an obscure interplay of (what appears to us as) contingencies. As we experience it almost daily, the true problem is not that we may die but that life just drags on in uncertainty, causing permanent depression, the loss of the will to go on.

We HAVE to live till we die

The fascination with total catastrophe and with the end of our civilization makes us spectators who morbidly enjoy the disintegration of normality; this fascination is often fed by a false feeling of guilt (the pandemic as a punishment for our decadent way of life, etc.). Now, with the promise of the vaccine and the spread of new variants of the virus, we live in an endlessly postponed breakdown.

Notice how the time-frame is changing: in spring 2020, authorities often said “in two weeks, it should get better”; then, in the fall of 2020, it was two months; now, it is mostly half a year (in the summer of 2021, maybe even later, things will get better); voices are already heard which place the end of the pandemic in 2022, even 2024… Every day brings news – vaccines work against new variants, or maybe they don’t; the Russian Sputnik is bad, but then it seems it works quite well; there are big delays in the supply of vaccines, but most of us will still get vaccinated by summer… these endless oscillations obviously also generate a pleasure of their own, making it easier for us to survive the misery of our lives.

As in “Dalai Lama,” Covid-19 is the turbulence which shattered our daily lives. What provoked the rage of today’s gods? Were they offended by our biogenetic manipulations and destruction of the environment? And who is the Dalai Lama in our reality? For Giorgio Agamben and many protesters against lockdown and social distancing, the Dalai Lama who pretends to protect us but in reality suffocates our social freedoms is the authorities, who while ostensibly seeking to protect us, choke out our ability to live before we have to die.

We have to LIVE till we die

Agamben recently wrote a short poem titled Si è abolito l’amore, which makes his position clear. Here are two lines from his poem:

If freedom is abolished
in the name of medicine
then medicine will also be abolished.

If man is abolished
in the name of life
then life will also be abolished.

But one can also argue the exact opposite: is the stance advocated by Agamben – let’s stick to our social life as usual – also not a seductive voice of angels which we should resist? Agamben’s own words can be reversed and turned back on him: “If medicine is abolished in the name of freedom, then freedom will also be abolished. If life is abolished in the name of man, then man will also be abolished.”

The Rammstein conceit that “we have to live till we die” outlines a way out of this deadlock: to fight against the pandemic not by way of withdrawing from life but as a way to live with utmost intensity. Is there anyone more ALIVE today than millions of healthcare workers who with full awareness risk their lives on a daily base? Many of them died, but till they died they were alive. They do not just sacrifice themselves for us in exchange for our hypocritical praise. Even less could they be said to be survival machines reduced to the bare essentials of living. In fact, they are those who are today most alive.

Source and Image: https://www.rt.com/op-ed/515419-zizek-rammstein-covid-lockdown/

Comparte este contenido:

«Konecta interpreta torticeramente la desconvocatoria de Huelga de sus sindicatos»

Por: Tercera Información

Han utilizado la interpretación del acuerdo llevándola al terreno del conflicto, denegando a muchas personas el teletrabajo con un escrito mencionando que su reclamación no es posible por el acuerdo firmado con la RLT. Siendo contradictorio a lo que hemos acordado.

La Confederación General del Trabajo (CGT) mediante este comunicado traslada la postura de los sindicatos del Grupo Konecta, empresa de call centers controlada por el fondo de capital riesgo Intermediate Capital Group (ICG), con más de 18000 personas en plantilla y con conflictos constantes desde desde la llegada de la pandemia. Cabe resaltar que el accioncita mayoritario de Konecta es el mismo que controla DomusVi –principal empresa del sector de las residencias de mayores en España y la tercera de Europa-. Los sindicatos de Konecta manifestamos:

1º- Nos sentimos engañados por la empresa, ya que están haciendo interpretaciones torticeras del acuerdo alcanzado el pasado 8 de enero de 2021 por el que se desconvocó la huelga nacional convocada de manera indefinida para todos los lunes, mientras Grupo Konecta nos garantizara el teletrabajo como manera de prevención urgente ante la pandemia por Covid_19.

Han utilizado la interpretación del acuerdo llevándola al terreno del conflicto, denegando a muchas personas el teletrabajo con un escrito mencionando que su reclamación no es posible por el acuerdo firmado con la RLT. Siendo contradictorio a lo que hemos acordado.

2º- No solamente no se ha dado teletrabajo en tiempo y forma acordado y firmado en el acuerdo, si no que ahora la desescalada la están disfrazando de formaciones, porque  estas, implican quedarse trabajando presencialmente hasta que se obtengan los resultados previstos por la empresa.

3º- A los sindicatos que formamos este comité de desescalada, no nos han informado cual es el tiempo de duración previsto de estas campañas que se están desescalando de manera encubierta y fraudulenta, ni cuáles son los objetivos a cumplir, ni tampoco tenemos constancia de que la responsable del Servicio de Prevención de Riesgos  Laborales del Grupo Konecta, (desaparecida en todo momento desde el minuto cero de este conflicto) haga una valoración previa de los compañeros y compañeras que han sido llamados a reincorporarse a estas formaciones, sobre si son o no personal de riesgo.

Además, una empresa del calibre de Konecta, que no puede dar estas formaciones de manera no presencial, dice muy poco de su capacidad de respuesta ante la pandemia y por consiguiente de su poca preparación tecnológica, más aún, tratándose de una formación de 1 mes.

4º- Hemos solicitado en innumerables ocasiones a la empresa, que nos facilite el dato del personal que está voluntariamente en la plataforma, el censo del personal teletrabajando, si lo está haciendo con equipo propio o de la empresa y tampoco nos están facilitando estos números.

5º- Y de las mascarillas ¿qué decir? … Konecta nos da mascarillas, sí, pero de tela (reutilizable). Dicen que son de 50 lavados pero no nos lo creemos, por supuesto, cuando el comité de desescalada hemos pedido que sean las homologadas FFP2, pero la empresa no quiere gastar dinero en la salud de los trabajadores del Grupo Konecta, como siempre.

Nos sentimos engañados/as. La empresa en cada reunión, donde informan al Comité de desescalada, hace su particular juego de trileros a la hora de interpretar a su conveniencia el acuerdo firmado. No podemos consentir que Grupo Konecta se siga riendo de la vida de la plantilla y de sus familias, mientras nos vamos acercando a la fecha señalada del 15 de marzo y mientras estamos sufriendo las peores consecuencias de la tercera ola de la pandemia. Exigimos el cumplimiento del acuerdo firmado.

Fuente e Imagen: https://www.tercerainformacion.es/articulo/actualidad/15/02/2021/konecta-interpreta-torticeramente-la-desconvocatoria-de-huelga-de-sus-sindicatos/

Comparte este contenido:

Libro (PDF): Estrategias de enseñanza : investigaciones sobre didáctica en instituciones educativas de la ciudad de Pasto

Reseña: CLACSO

La aparición de investigaciones rigurosas sobre el campo de la didáctica ha sido otra causa posible de su renacimiento. De trabajos anecdóticos y un tanto improvisados, se ha pasado –en los últimos años- a indagaciones que no solo describen, analizan e interpretan el quehacer de los docentes en el aula sino que, además, formulan propuestas para renovar las formas de enseñanza. Tales investigaciones han permitido apreciar la competa urdimbre de relaciones y situaciones en las que está inmerso el acto de enseñar. O si se prefiere, al colocar la lente investigativa sobre el acto educativo, han surgido nuevos interrogantes sobre una realidad que parecía sencilla o sin demasiados cambios en el tiempo. Con los aportes de estas investigaciones lo que parecía una labor saciada de certezas o un oficio ya sabido de antemano se transformó en un verdadero campo minado de preguntas. Precisamente, es en el campo de las investigaciones sobre didáctica en donde se ubica la presente obra. Un texto con múltiples miradas al quehacer de los docentes de la educación básica, media y universitaria. Como se podrá leer, esta obra recoge pesquisas adelantadas durante dos años en las formas de enseñanzas del lenguaje gráfico, la producción escrita del cuento, el proceso de integración escolar de niños y niñas con discapacidad cognitiva, la comprensión lectora de textos narrativos, la enseñanza de los deportes individuales y de conjunto, la producción escrita en la formación de maestros y en el componente metodológico investigativo de estudiantes, y las estrategias didácticas para asignaturas investigativas. Todas las investigaciones se realizaron en instituciones educativas públicas y privadas en la ciudad de Pasto.

 

 

Autor/a:                               Vásquez Rodríguez, Fernando 
Editorial/Editor: Kimpres
Universidad de la Salle
Año de publicación:  2010 
País (es):
Colombia
Idioma: Español
ISBN : 978-958-44-6638-9
Descarga:   Libro (PDF): Estrategias de enseñanza : investigaciones sobre didáctica en instituciones educativas de la ciudad de Pasto
Fuente e imagen:

 

http://biblioteca.clacso.edu.ar/

 

Comparte este contenido:

Volver o no volver»: la educación argentina en pandemia

El debate sobre el regreso a clases presenciales en Argentina se polarizó con eslóganes. Los sectores progresistas no fueron capaces de desarrollar una narrativa que les permitiera evidenciar la necesidad de la vuelta a las aulas con políticas públicas claras y diferenciadas por escuelas y sectores. Pensar la complejidad de la trama educativa por fuera del consignismo resulta cada vez más imperioso.

Hace treinta años, cobraba cierta notoriedad la idea de que en Argentina, así como en varios países de la región, la educación enfrentaba la tensión que suponía intentar resolver los problemas del siglo XXI sin haber resuelto aún los del siglo XX. Sería injusto y tendencioso plantear que, en la presente coyuntura, nos encontramos en una situación similar. En los últimos años se hicieron evidentes los avances del sistema educativo en diversos aspectos, uno de los cuales ha sido la inclusión de millones de estudiantes en el nivel secundario. Muchos de ellos son en sus familias la primera generación que accede, transita y, eventualmente, termina este tramo educativo.

La educación en América Latina sostiene, sin embargo, procesos de avances y retrocesos, constituyendo paulatinamente escenarios de una importante heterogeneidad. La pandemia de covid-19 reveló algunos de los problemas de la estructura educativa, profundizó las dificultades, trastocó las temporalidades y las interacciones cotidianas, a la vez que obligó a redefinir formas de trabajo y actividades. Implicó, en definitiva, un cambio de las relaciones de los sujetos con su entorno. El sistema educativo, por su masividad, obligatoriedad y expansión en todo el territorio nacional, concentró múltiples demandas y enfrentó las restricciones de movilidad intentando preservar el vínculo con estudiantes. A diferencia de lo que ocurría en el hemisferio norte, Argentina comenzó la secuencia de cuarentenas y restricciones apenas iniciado el ciclo lectivo. Efectivamente, luego de la sanción del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO), el Ministerio de Educación de la Nación a través de la Resolución N°108/2020 estableció la suspensión de las clases presenciales.

Mientras el sistema de salud contó con semanas valiosas para prepararse ante un virus desconocido, el sistema educativo tuvo que garantizar, de un día para otro, su continuidad en una dinámica completamente diferente. Esa enorme maquinaria de organización de la contemporaneidad, la máquina cultural (tal como la denominó la ensayista Beatriz Sarlo) y que ya atravesaba dificultades para pensar las tensiones propias de la época, debió cambiar de forma. Desde entonces, el país transitó por una continuidad educativa desigual de acuerdo a las posibilidades de conexión de los estudiantes y el acompañamiento de las familias. La situación provocó la desconexión de muchos estudiantes, particularmente grave en el nivel secundario, un ámbito que ya arrastraba múltiples problemas. No es este el espacio para recuperar dichas discusiones, pero durante esos meses proliferaron reflexiones, libros, webinarios, documentos de distintos académicos y organizaciones que abordaban la problemática existente.

En el mes de agosto, luego del receso de vacaciones de invierno, la propuesta educativa fue un poco más clara y a la par de la apertura de distintas actividades comerciales, creció también la demanda de algunos sectores por el regreso a las aulas. La consigna «abran las escuelas» esbozada por la organización Padres Organizados se sumó a discusiones que promovían otros actores como Familias por la Escuela Pública. En los meses de octubre y noviembre —ya en situación de Distanciamiento Social Preventivo y Obligatorio (DISPO)— algunas jurisdicciones planificaron el regreso a las aulas, de forma reducida y puntualizando en aquellas escuelas y estudiantes que más dificultades encontraron para continuar sus trayectorias escolares.

La Argentina está lejos de ser una excepción en esta materia, aunque ese pensamiento predomine en el país. En el momento en que escribimos estas líneas, el mapa de seguimiento mundial de los cierres de escuelas por el covid-19 realizado por Unesco, destaca que el número de estudiantes afectados es actualmente de 317.816.657, es decir el 18,2% del total de alumnos matriculados. En 29 países las escuelas siguen cerradas.

La discusión hoy

La propuesta de regreso a clases presenciales, con un calendario que, vale la pena recordarlo, varía de jurisdicción en jurisdicción —en tanto son las provincias las responsables de las escuelas—, así como la postura pública de diferentes figuras políticas a favor del regreso, avivó el debate. La Ciudad de Buenos Aires, gobernada por la opositora propuesta Republicana (Pro) se diferenció del resto del país al establecer como fecha de inicio el 17 de febrero, buscando así convertirse en la primera en retomar las actividades en los establecimientos. Mientras los focos se detienen en la discusión entre «minorías intensas» que se pronuncian a favor de un regreso total, sin adentrarse a pensar las condiciones de ese retorno, y otras que no quieren clases hasta que la mayoría de los docentes se haya vacunado, el sistema enfrenta varias tensiones. Sin pretensión de generalizar, consideramos que los desafíos que enfrentan los sistemas educativos en 2021 tienen sin dudas especificidades, pero también mayores semejanzas de las que nos gusta creer.

El sistema educativo argentina arrastraba, antes de la pandemia, diversos problemas, así como algunos puntos fuertes sobre los que apoyarse. Por mencionar solo algunos, cabe destacar la expansión de la cobertura en todo el territorio, pero de una manera tal que profundiza procesos de segmentación educativa ya existentes desde la década de 1980. Los presupuestos educativos de cada provincia, a la par de la creciente descentralización, son muy dispares entre sí, al igual que lo son la capacidad de los equipos técnicos, los recursos disponibles o la posibilidad de llevar adelante políticas que supongan reformas profundas. Cada nivel enfrenta, a su vez, sus propias vicisitudes. La cobertura del nivel inicial se incrementó, pero no en la magnitud que debería. En sintonía con este punto, un tema que está lejos de encontrarse en agenda es la necesidad de pensar en políticas de cuidado: la sumatoria de actividades que se superpusieron durante los meses de mayor aislamiento recayeron mayoritariamente sobre las mujeres. Varios estudios alertan sobre el impacto que tiene sobre su desarrollo educativo y laboral, la distribución de responsabilidades domésticas o la sobrecarga de cuidado que recae sobre ellas, incluso niñas y jóvenes.

En relación a la primaria y la secundaria, tal como destaca un informe regional recientemente publicado, los sistemas educativos de la región tuvieron distintas temporalidades. Argentina se caracterizó por un consistente desarrollo de la escolarización primaria, siendo uno de los países de América Latina, junto con Costa Rica, Chile y Uruguay, que impulsó con mayor vigor su universalización. Por su parte la educación secundaria, dada su matriz selectiva, mantiene aún hoy —y a pesar del establecimiento de su obligatoriedad— dificultades para sostener las trayectorias educativas tanto como para garantizar el egreso. Si bien es, junto con Chile, Cuba y Uruguay, uno de los países de la región que muestra mayores tasas de cobertura en el nivel secundario, los jóvenes suelen demorar más tiempo del esperado en finalizar los estudios y persisten indicadores desalentadores en relación a la repitencia, sobreedad y deserción.

La discusión coyuntural no puede reducirse a «regreso sí» o «regreso no». No se trata, como decía la canción de Fito Paez, de «volver o no volver», sino de «en qué condiciones» retomar la presencialidad. Abrir las escuelas no es abrir la tranquera en el campo y aguardar a que la naturaleza provea. Se trata de pensar en las condiciones de ese retorno, los recursos, las dinámicas propuestas. Se trata de desarrollar condiciones de política educativa en el marco de un acuerdo que involucra principalmente a los gobiernos y sindicatos docentes, pero que también debe aspirar a proveer condiciones de confianza y previsibilidad a las familias, condiciones de higiene y seguridad que resulta obvio enumerar pero que se está lejos de poder garantizar de manera universal, condiciones pedagógicas que implican revisar las propuestas en función de las necesidades de enseñanza y de aprendizaje sin olvidar las de sociabilidad, que tengan en cuenta la necesaria reparación de la compleja realidad de 2020.

El escenario dista de ser sencillo. Los países de la región atraviesan, a la par de la pandemia, una situación socioeconómica de gravedad que dificulta la toma de decisiones, en un contexto de restricción de ingresos. La puja salud-economía parece hoy ya no estar en el eje de la discusión. Mientras avanza muy lentamente la campaña de vacunación —con plazos y tiempos variables—, emergen los intentos de reorganizar las dinámicas educativas. El sistema educativo es, entre muchas otras cosas, un gran organizador de la vida cotidiana. El calendario escolar funciona como marco de la vida familiar y los periodos vacacionales. Su organización, así como el momento de ingreso y salida de las escuelas, establece rutinas de paso de lo doméstico a lo público. Su apertura altera la dinámica de las ciudades y la experiencia educativa se expande mucho más allá de la puerta de las escuelas para mimetizarse con los recorridos territoriales.

Una posible hoja de ruta

El sostenimiento de diálogos y acuerdos reales son herramientas para superar la discusión basada en la dicotomía de «volver o no volver». No solo se trata de una falsa antinomia —todos los sectores están, con mayores o menores reparos, de acuerdo en «volver»— sino, además, de una simplificación extrema de un problema complejo. El primer paso debería implicar la construcción de un acuerdo amplio y sostenido, que se replique en cada territorio y permita disminuir el ruido permanente de las minorías intensas que traccionan lo educativo en clave marketinera y político-partidaria montados sobre eslóganes de campaña electoral (de hecho, la oposición de centro-derecha en Argentina encontró ahí una consigna eficaz).Un segundo problema es el de elaborar respuestas de una magnitud similar a la de los problemas planteados. En este sentido, una respuesta que esté a la altura de los desafíos planteados supone una importante inversión por parte de los Estados. La preocupación política que se declara en los medios resulta superflua si no se traduce en partidas presupuestarias. Además, dado que el desafío es profundo pero diverso y territorialmente localizado, se trataría de combinar grandes provisiones de recursos con formas flexibles de implementación en los territorios e instituciones con mayores y específicas necesidades. Y, finalmente pero no menos importante, un tercer problema es el de apostar en los actos, en las declaraciones o en la imaginación a una presencialidad total o a una alternancia no planificada y tener que suspender de modo imprevisto. La apertura a las presencialidades debería combinarse con instancias planificadas de no presencialidad para que un eventual aumento de casos no impacte desestructurando la propuesta educativa.

El escenario de crisis también abre la posibilidad de pensar las organizaciones, los dispositivos, los espacios. Uno de los debates —nunca del todo saldado— es el de «acompañar o enseñar». Se trata de una discusión que adquirió otras dimensiones en el marco del fuerte aislamiento impuesto, sobre todo a las nuevas generaciones. Pero se trata de una problemática  que también se expresa en la necesidad de atender a la construcción de espacios de sociabilidad al mismo tiempo que se intenta la construcción de oportunidades para aprender. Es claro que para diversos sectores de la sociedad esa situación fue transitada durante 2020 de un modo desigual. Los sectores urbanos marginales tuvieron más dificultades para la concreción de aprendizajes —no solo por problemas de conectividad, sino también por las dificultades hogareñas para acompañar—. En muchos casos también esos sectores desarrollaron cuarentenas comunitarias o barriales, así como también proliferaron imágenes de jóvenes de sectores medios y altos en cuyo caso la sociabilidad entre pares siguió existiendo. También sabemos que esa sociabilidad comunitaria de pares, sin adultos, es sustancialmente diferente a la sociabilidad escolar de aprendizaje de la ciudadanía.

Una propuesta atenta a los diversos y desiguales modos en que fueron afectadas la sociabilidad y los aprendizajes, ¿debería producir respuestas diferentes ajustadas a cada caso? La respuesta no es sencilla. Si resolvemos que no, desconocemos la diversidad de trayectorias y sus características. Si resolvemos que sí, tensionamos los horizontes de igualdad a los que debe aspirar el universal derecho a la educación. En términos algo más concretos, la necesaria reestructuración de espacios y horarios podría dar nuevo impulso a viejas y no tan viejas propuestas pedagógicas que interpelen algo de la gramática escolar para volverla más amigable, sobre todo para los estudiantes. Algunas de esas propuestas podrían poner sobre la mesa de discusión la necesidad de incorporar nuevos roles docentes en las escuelas primarias, proponer otra organización de los horarios en las secundarias, elaborar proyectos de enseñanza y aprendizaje transversales a varias asignaturas para evitar la sobreabundancia algo caótica de trabajos prácticos, entre otras.

El sistema educativo argentino ingresa a la tercera década del siglo XXI atravesado por múltiples tensiones. Su proceso histórico más reciente puede caracterizarse por la masificación de su cobertura y la consecuente extensión en los años de escolaridad al que accede la población. Literalmente, millones de niñas, niños y adolescentes se sumaron a las instituciones educativas y/o sostienen por más tiempo su experiencia educativa. Se trata de un proceso aún incompleto. Solo por citar un dato, la tasa de egreso en secundaria continúa aún por debajo del 50%. En este contexto permanece la pregunta por el sentido del encuentro educativo y por la calidad de esos encuentros y los aprendizajes, toda vez que las únicas herramientas que se han desarrollado —léase operativos nacionales e internacionales de evaluación— señalan no solo un estancamiento en niveles poco satisfactorios, sino además una fuerte correlación entre el origen socioeconómico de los estudiantes y su performance en las trayectorias educativas –desarticular esa correlación bien puede plantearse como una de las claves del sentido de la escuela.

La irrupción de la pandemia encuentra a los sectores progresistas del debate educativo —incluyendo entre ellos a los sindicatos docentes— abandonando posiciones. El respaldo a las medidas sanitarias de cuidado ocupa casi todo el empeño del gobierno nacional, condicionando su capacidad de participación en el debate pedagógico y, en ese contexto, los sectores conservadores aprovechan para desplegar consignas vinculadas a las históricas banderas del progresismo educativo. Esas banderas aparecen ahora modificadas en sus fundamentos y sentidos últimos. Pese a ello, los sectores progresistas no han sabido posicionarse en el debate y le han entregado a las derechas tres conceptos caros a su perspectiva: presencialidad, proximidad y encuentro.

Plantear la necesidad de una presencialidad posible y cuidada, ¿es de izquierda o de derecha? Plantear que 2020 profundizó injusticias desde el punto de vista de las posibilidades de participación, socialización y aprendizaje, ¿es de derecha o de izquierdas Plantear la necesidad de una urgente, organizada y fuertemente financiada reparación, ¿e de izquierdas o de derecha?

Las posiciones de izquierda o progresistas pueden ganar espacio si consiguen, antes que nada, desarticular los eslóganes vacíos de la derecha. «Abran las escuelas» no supone, per se, una posición progresista si esta no va acompañada de claridad en términos de cuándo, dónde y cómo. Menos aún, si no distingue entre establecimientos educativos a los que asisten sectores medios y altos y aquellos a los que acuden los sectores populares. Esto, sin embargo, tampoco puede ser una excusa para sostener el estado de cosas actual: las izquierdas no pueden cerrarse y abandonar sus planteos históricos. Deben ponerlos a prueba, pero con seriedad y matices, en este contexto. La tarea de los progresismos es, en definitiva, la de profundizar las formas de abordar la complejidad del desafío educativo, antes que la de intentar alineamientos automáticos con posiciones endebles y dubitativas. Para ello deberían ser capaces de criticar los errores de la gestión gubernamental nacional sin que ello suponga una convergencia con las posiciones de la derecha. Deberían ser capaces de plantear los marcos de presencialidad, proximidad y encuentro con criterios sólidos, atendiendo a la situación socioeconómica de las y los estudiantes, a la vez que evidenciando las necesarias transformaciones que deben producirse en los establecimientos que carecen de medios suficientes para garantizar la salud, no ya en tiempos de pandemia, sino en tiempos de «normalidad». De esa forma, argumento tras argumento, el progresismo podría demostrar no solo su vocación de apertura y de presencialidad, sino también las falacias de algunos eslóganes de la derecha, presentados en forma de argumentos.

En definitiva, no se trata de pensar si queremos o no abrir las escuelas, de lo cual no podría caber dudas si estamos de acuerdo en el derecho a la educación de niños, niñas y jóvenes. Se trata de poder dar respuesta a los desafíos que esta medida implica. Nos hemos concentrado en los debates, las oportunidades y los factores estructurales que posibilitan u obturan una respuesta sólida a la pregunta por el derecho a la educación y su garantía efectiva. Esta situación nos enfrenta a pensar definiciones no únicamente para resolver urgencias o necesidades particulares «a la carta», sino también para intentar restituir la dimensión política y de ciudadanía de la educación. A veces, en el fragor del intercambio entre minorías intensas, olvidamos que hay allí derechos a garantizar y que no se trata únicamente de nosotros y nosotras, sino de las nuevas generaciones. Esas nuevas generaciones a las que hay que «presentarles el mundo», según la maravillosa frase de Hannah Arendt, para acceder a una cultura común. Es posible y necesario plantear la necesidad de grandes dosis de generosidad intergeneracional. Generosidad que permita poner en el centro de las preocupaciones las necesidades de niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

Comparte este contenido:

Orientarse en la orientación

Educaweb ha lanzado este año un repositorio en el que ha recogido los 400 proyectos que han pasado por su concurso anual (ganadores o no) a los largo de las últimas 13 ediciones de sus premios. Una guía más o menos exahustiva que busca facilitar la labor de orientadoras y entidades a la hora de organizar sus propias acciones.

Nos hacía mucha ilusión», dice Monserrat OIiveras, directora del portal Educaweb. Llevaban años pensando en la manera de dar mayor visibilidad al trabajo de los direferentes serivicios de orientación, educativa o laboral, de centros educativos, empresas, oenegés… que realizan «una labor silenciada y silenciosa», explica.

Lo han conseguido, por fin, este año. En la presentación (virtual) de los premios del concurso correspondiente a 2020 anunciaron la puesta en marcha de este espacio en el que han recopilado 400 proyectos de orientación académica y laboral, recogidos después de 13 años de convocatorias en sus premios. A partir de la edición de este año, cuyas bases saldrán en breves, ya se explicitará que la participación en el concurso lleva aparejada la publicación de los proyectos en el repositorio.

Es parte del ADN del portal. Ya nació en su momento para convertirse en un espacio desde el que «compartir y transferir» todo este conocimiento práctico. El repositorio «únicamente» está para dar más empaque a este propósito fundacional. Si todo marcha como hasta ahora, cada año se sumarán a él no menos de 30 acciones explica Oliveras.

Los proyectos se dividen en diferentes categorías, objetivos, personas destinatarias y año en el que participaron en los premios Educaweb. De manera que cualquiera que se acerque al repositorio podrá encontrar con cierta facilidad de actuaciones que pueda, de una manera u otra, estudiar y ver sus posibilidades de réplica ajustando lo necesario a los diferentes contextos.

Por ejemplo, se puede acceder al proyecto organizado por el Institut Torre Roja de Viladecans. Destaca por el esfuerzo que realizan para que la orientación académica y profesional se desarrolle a lo largo de toda la escolaridad y no se ciña, como comenta Oliveras, a momentos concretos de cambios de etapa o ciclo, como 4º de ESO o 2º de bachillerato. El objetivo es que este esfuerzo se reparta durante todos los cursos. Al tiempo que dentro del equipo directivo hay un profesional de la orientación cuyas actuaciones se contemplan en el proyecto educativo del centro. Algo, dice Oliveras, muy singular.

Para la directora de Educaweb, uno de los puntos importantes para el desarrollo de las labores de orientación académica y profesional es que la dirección de los centros tome conciencia de la importancia de su papel para, entre otras cosas, combatir las altas tasas de abandono temprano que se producen en el sistema educativo español, así como las relacionadas con el abandono del alumnado en los estudios universitarios (de las mayores de la Unión Europea) y, de esta manera, poner su granito de arena en el combate contra el paro juvenil.

«Es importante dar herramientas a las personas» para que puedan tomar decisiones correctas en unos momentos de tanta incertidumbre como los que vivimos ahora, explica Monserrat Oliveras. «O sabes orientarte o es un drama», asevera esta orientadora que insiste en la necesidad de que la orientación, al igual que la educación, se desarrolle a lo largo de toda la vida. «Nadie te garantiza que vayas a ser siempre médico o periodista».

Para Oliveras, la labor de la orientación académica y profesional va mucho más allá de la captación del alumnado en los centros educativos, como en no pocos casos ocurre. Es necesario que sus profesionales tengan un muy buen conocimiento de los diferentes estudios que pueden cursar los alumnos en la zona, en qué instituciones pueden llevarlos a cabo y, finalmente, qué centros educativos son los mejores (ya sea por su profesorado, por sus convenios de prácticas, etc.).

Un ardua labor que se ve dificultada por las ratios de alumnado que tiene que tratar cada orientador. Muy lejos de las cifras que en su momento marcó la Unesco como óptimas, es decir, 250 chavales y chavalas por profesional.

Para intentar paliar esta situación, Oliveras apuesta por proyectos que intentan repartir la responsabilidad de este trabajo mediante la formación del personal docente por parte del orientador para conocer, al menos, los rudimentos de su materia de trabajo para que, de estas manera, puedan hacer un primer acercamiento con su alumnado. Más allá de que, en momentos posteriores, sea la o el orientador quien termine de hacer esta labor.

Fuente e imagen: https://eldiariodelaeducacion.com/2021/02/18/orientarse-en-la-orientacion/

Comparte este contenido:
Page 500 of 2704
1 498 499 500 501 502 2.704