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Argentina: Salud y educación en tiempos de pandemia

Salud y educación en tiempos de pandemia

Mario Hernández

Entrevista al Dr. Reynaldo Saccone, ex presidente de CICOP, y a la docente y legisladora (MC) Laura Marrone

La distribución de la vacuna es totalmente desigual

 

M.H.: ¿A dónde estamos parados respecto de la pandemia?

R.S.: Primero hay que decir que estamos en un tembladeral, después ir dando algunos detalles.

Estamos a nivel mundial en un momento muy delicado porque está en curso un nuevo brote muy importante con una gran cantidad de contagios, incluso con una variante del virus y que se expande rápidamente por todo el mundo. En nuestro país, como todos sabemos, está en marcha. Se esperaba para febrero o marzo, pero ya empezó a levantar el 14 de diciembre aproximadamente. Conjuntamente con eso, están saliendo a la venta las distintas vacunas producidas por las distintas compañías farmacéuticas. Se tardó casi un año para sacarlas a la venta. Cada compañía saca su vacuna y se lava las manos de que ningún competidor conociera su fórmula y no se intercambian información. Si se hubiera hecho de forma colaborativa en todo el mundo, como planteaban muchos científicos, se hubiera encontrado mucho más rápido y hubiera sido mucho más eficaz y con mucho menos gasto de desarrollo.

Contradictoriamente a esto que abre una esperanza, pero para que la vacuna se convierta en realidad hay dos problemas, primero vacunar al 60% de la población, tarea que está lejos de completarse en un año como se pretende. En segundo lugar, tiene grandes incógnitas la vacuna, porque como todos sabemos, no terminó ninguna de las vacunas en circulación el ciclo que habitualmente llevan, no llegaron a la cuarta etapa de los procesos que hace años a nivel mundial están protocolizados y se autorizó a salir a la venta en todos los países por razones excepcionales, estando en la tercera fase, sin haber demostrado completamente su eficacia. Y se está vacunando a la gente con los estudios preliminares no confirmados porque ninguna terminó la tercera y mucho menos la cuarta etapa; dicen que tendría un 95% de efectividad para quien recibiera las dos dosis. Esa es la situación actual.

A nivel mundial hay que tener en cuenta que la distribución de la vacuna es totalmente desigual. Hace unos meses hubo una comunicación de Médicos sin Fronteras que tomó Amnesty International planteando que el 52% de las vacunas habrían sido adquiridas por los países más ricos del mundo que solamente tenían el 13% de la población mundial. Tremendo, la mitad de las vacunas destinadas a una “crema” de los habitantes de los países más ricos. Y para mitigar esta situación, se había creado un fondo que distribuye vacunas, creado por la OMS. Pero ese fondo solo alcanzaría para el 7% de la población mundial.

En los diarios mundiales salieron las declaraciones de un ejecutivo de la OMS que dice que 28 millones de dosis han sido distribuidas solamente en 46 países, pero 10 de ellos tienen el 95% de las vacunas. Es decir que hay una distribución absolutamente desigual y se hace en función de la capacidad de pago de cada país. Entonces los países centrales imperialistas son los que se llevan el botín de la vacuna. Eso está causado porque las vacunas pueden ser producidas porque existen las patentes, entonces la patente impide que otra industria farmacéutica, aunque tenga la capacidad y los recursos, fabrique la vacuna. Solo la pueden fabricar los que tienen la patente.

Estamos en esta instancia que demuestra que la Ley de patentes es un obstáculo para el desarrollo de la industria, en el sentido de una industria que sirva para beneficiar a la humanidad. Para una industria que sirva para beneficiar a sus accionistas la Ley de patentes viene fantástica porque aumenta las ganancias e impide que otros la fabriquen.

Estamos en esa situación a nivel mundial. En cuanto a la Argentina, las vacunas están llegando, no con la rapidez con la que se requiere,pero están llegando. Si no hubiera Ley de patentes se podrían haber empezado a producir en Argentina, pero eso no es posible. El gobierno no tiene la menor intención de desconocer la patente, hay registros históricos de que así ha sucedido, por un lado, hay descubridores de vacunas como el de la penicilina, Fleming, o de las vacunas para la polio, A. Sabin y J. Salk, que renunciaron a la patente, entonces esas vacunas pueden hacerse por cualquiera que tenga la capacidad en recursos humanos y tecnológica para realizarla y se puede distribuir sin tener que pagar regalías a nadie.

Sin embargo, la OMC ha tratado de fortalecer la existencia de las patentes para que la industria farmacéutica tuviera asegurado el monopolio de la producción de las vacunas. Entonces fijate que obviamente el campeón mundial en la lucha de defender las patentes es USA, pero acompañado por todos los países capitalistas europeos.

Hubo ejemplos de desconocimiento como por ejemplo Sudáfrica en los 90 donde la epidemia de HIV se había constituido en un problema brutal de salud pública, especialmente para la población negra, que es la enorme mayoría de la población sudafricana. Entonces el gobierno de Nelson Mandela suspendió las patentes de los remedios para el HIV para poder fabricarlos en el país e incluso comprarlo a aquellos que podían fabricarlo de manera no autorizada por las patentes.

Mandela para mejorar la situación de la población afectada desconoció las patentes. Eso con la oposición tremenda de toda la industria farmacéutica y del gobierno norteamericano que estaba totalmente en contra de lo que estaba haciendo Sudáfrica.

Eso pasó en los 90. Pero en el año 2001/2 sucedió lo que se llama la crisis del Antrax. En EE UU y Canadá había atentados con sobres, correspondencia contaminada con bacilos de Antrax que es una infección muy importante que puede matar, y se difundió rápidamente, había una especie de terrorismo bacteriológico. El remedio para eso es un antibiótico que fabricaba Alemania, la patente la tenía una empresa química de ese país y no podían hacerla en EE UU ni en Canadá. Entonces el gobierno de USA que en todo el mundo defendió el derecho a la patente de los monopolios rompió esa ley y autorizó a su industria a fabricar la ciprofloxacina que era el remedio indicado. Lo mismo pasó en Canadá. Obviamente hubo un acuerdo con la industria alemana, pero se violentó la patente.

Todo esto lo cuento para que se vea que hay ejemplos mundiales, entonces no es descabellado que un gobierno nacional desconozca el derecho a la patente para producir más rápidamente la vacuna. Obviamente con la tecnología y los recursos humanos adecuados. En ese sentido hay una iniciativa encabezada por India y Sudáfrica a nivel internacional que han presentado en la OMC apoyado por 99 países, una cantidad enorme, entre los firmantes está Argentina, que piden que se suspenda la vigencia de la patente mientras dure la pandemia para que los países puedan fabricar la vacuna y todos los insumos, porque si bien no hay remedios que la curen, hay una serie de insumos farmacológicos y de equipamiento que son necesarios para combatir la pandemia. Esa iniciativa se discutió el 14 de diciembre, justo la fecha en que Argentina empezaba a levantar el número de contagiados y ese 14 de diciembre la OMC decidió pasar esa propuesta a comisión para que sea discutida pero no hubo consenso para aceptarla. No lo hubo porque los grandes países centrales capitalistas y que ejercen su dominio político y económico sobre el resto del mundo, se opusieron tajantemente con sus aliados, entre ellos el Estado de Israel y otros Estados menores que acompañan a los países que dominan la economía mundial.

Entonces todo esto es interesante, quiere decir que en el mundo hay un intento para oponerse a la dictadura tremenda de los monopolios farmacéuticos, pero para eso tiene que ser mantenido y los gobiernos tienen que tomar la decisión de llevarlo adelante, cosa que nuestro gobierno está muy lejos de tomar una decisión de esa naturaleza que lo llevaría a enemistarse con el FMI y todos los organismos internacionales cuyas directivas están cumpliendo a rajatabla para perjuicio de la población argentina.

M.H.: ¿Cómo está el dengue?

R.S.: El dengue existe en nuestro país, durante muchos años fue exótico, venía con los viajeros de lugares donde era endémico como las zonas más tropicales. Con el cambio climático, nuestro país se fue haciendo más tropical, hoy los veranos porteños superan los de la época de los tangos de Piazzolla, no hay comparación posible. Pero no es solo Buenos Aires. Las altas temperaturas se han ido corriendo hacia al sur y con eso también las patologías ligadas a las altas temperaturas. Una de ellas es el dengue, que como todos sabemos existe en estado endémico y que lo transmite el mosquito. El mosquito pica a una persona, que está infectada de dengue, aunque no aparezca la enfermedad, porque no es una enfermedad continua, sino que existe por brotes y durante muchos años la enfermedad no se manifiesta, pero la persona tiene el virus; entonces el mosquito pica, come la sangre infectada y después pica a una persona sana y le inyecta la sangre infectada y así se va transmitiendo. Eso se llama “insecto vector” que es el que lleva la enfermedad.

En nuestro país existe en forma estable, está en la Argentina, no es necesario que nadie viaje a Paraguay o al sur del Brasil, sino ya en el Conurbano, parte de la provincia de Buenos Aires ya lo tiene y se va a ir desplazando hacia el sur. El mosquitoAedes aegypti, que es el mismo que transmite la fiebre amarilla, que era exótico en las zonas del litoral y las más tropicales del país ya se ha convertido en una especie endémica, tiene su hábitat permanente en las zonas templadas de la Argentina. O sea que tenemos el virus y tenemos el vector natural. No es necesario que nadie viaje para transportarlo.

Estoy hablando en sentido muy general. A partir de septiembre empieza a levantar el dengue. Hay hospitales en CABA que tienen consultorio específico para dengue, tienen todo tipo de profesionales, con apoyo bioquímico para los pacientes, que diagnostican los síntomas y hacen el control y monitoreo de la evolución de los pacientes. En general es una enfermedad auto limitada en la gran mayoría de las personas, son varios días con fiebre y tremendos dolores musculares. Por eso en algunos países se lo llama la fiebre quebranta huesos porque la persona siente que le rompieron los huesos. Pasan 5/7 días, una semana y hay recuperación espontánea. Lo cual no quiere decir que haya desaparecido el virus de la sangre de esa persona, pero está equilibrado. No se contagia de persona a persona, se contagia a través de un mosquito.

Estamos empezando la época del dengue que es mientras dura la temporada estival y hay mosquitos en circulación. Hay que cuidarse especialmente de los mosquitos. No hay medicación eficiente conocida, hay distintas pruebas empíricas, pero no hay una medicación. Se trabaja en esa línea investigativa y también se trabaja en el desarrollo de la vacuna. Tampoco hay vacuna a la fecha.

Entrevista a la docente y legisladora (MC) Laura Marrone 

La oposición ha hecho de la presencialidad una bandera electoral 

M.H.: Cuál es tu opinión sobre el comienzo de clases el próximo 17 de febrero.

L.M.: Efectivamente, el gobierno de CABA pretende dar inicio de clases con presencialidad el 17 de febrero.  Esto en realidad forma parte hoy de un debate nacional que se está dando, sobre el regreso a clases este año. Es notable cómo han salido a posicionarse en un planteo bastante irresponsable sobre este tema. Hemos visto al propio ministro de Educación nacional Trotta decir y desdecir, primero decir que estaba planteado el regreso con presencialidad y luego manifestar que no todas las escuelas ni todas las provincias están en condiciones. Parece que hemos entrado en campaña electoral.

Y el tema del reinicio de las clases con presencialidad aparece como un tema de disputa entre el oficialismo y la oposición sin que ninguno tenga la capacidad de decir hoy cuáles serían las condiciones que permitirían un regreso con presencialidad casi al 100% como algunos están planteando. El colmo ha sido Patricia Bullrich, a la que yo llamo “Pepita la pistolera”, diciendo que “docente que no se reintegra hay que relevarlo de sus tareas”. Es una señora bastante irresponsable, pero no nos vamos a detener en ella.

Las familias están preocupadas tanto por la posibilidad de volver como de no volver a clases. Es un tema muy sentido que afecta al conjunto de la población. Casi toda la población tiene algún familiar en edad escolar. Empecemos por lo que ya hemos hablado en repetidas oportunidades, la presencialidad es el mejor ámbito para el desarrollo de la educación. El contacto entre pares, la interacción entre el docente y el colectivo de alumnos. Todo eso no tiene mejor espacio de desarrollo, especialmente en el nivel inicial y la primera infancia que en un edificio escolar o un ámbito que permita la presencialidad. Lo que hay que discutir no es eso, sino si existen condiciones para la presencialidad.

Participé de un zoom que hizo un colectivo de familias, que siempre se ocupan de la cuestión de la escuela pública, y que han creado un colectivo que se llama “Retorno seguro a las escuelas”. Me pareció muy interesante y serio el trabajo de este colectivo que ya tiene alrededor de 400 integrantes, que se ha hecho en estos días, mientras las familias se encuentran con la intriga de qué va a pasar cuando les planteen el regreso a las escuelas de sus hijos.

Hicieron un listado de preguntas para hacerle a la ministra de Educación de CABA y yo creo que también es extensivo al ministro de Educación nacional y puede servir de base para que sea presentado por familias y docentes de distintas provincias. Plantea discutir con seriedad cuáles son las condiciones para la vuelta a la presencialidad.

El año pasado el ministro Trotta emitió un documento, en el cual se decía cuáles eran las condiciones epidemiológicas para plantearse un regreso masivo o parcial de los alumnos a la presencialidad. Elaboró o dio a publicidad un semáforo epidemiológico que se utiliza en distintos países del mundo, donde hay tres indicadores, uno es cuál es el grado de transmisión, el otro cuál es el grado de crecimiento y el otro el porcentaje de ocupación de camas de terapia intensiva en la región. Si atendemos a los tres indicadores, por el momento el último estaría bajo, pero está arrancando el nuevo brote y en algunos lugares ya es muy alto el índice de ocupación de camas; la transmisión es muy alta. No responde a este semáforo las condiciones actuales en CABA. Entonces en vez de decir cosas que puedan generar ilusión en una familia que tiene un problemón porque necesita que los chicos puedan ir a la escuela para responder a la exigencia del empleador de trabajar. El índice del semáforo de transmisión y de crecimiento no da garantías de que se pueda reingresar a la escuela con presencialidad.

Seguro en CABA que tenemos un índice de mortalidad del 3,11%, confirmado por el ministerio de Salud de CABA.

Entonces, cuáles son las condiciones que hacen falta, además de estas epidemiológicas, condiciones sanitarias en las escuelas. Si para conservar distancia, 1,5 o 2 metros entre alumnos para que no haya posibilidades de que el aerosol al hablar contagie a los chicos, tendríamos que tener 8 o 10 alumnos por aula. En las aulas actuales esa situación no da para responder al núcleo de alumnos que hace falta para una supuesta presencialidad 100% como se pretende.

Y si supuestamente el docente atiende otra parte, en forma virtual, hay un problema ¿cuál es el docente que al mismo tiempo está dando clases virtuales? Excepto que se esté especulando con que el docente duplique su jornada laboral sin que se haya pensado en nuevos cargos o duplicación salarial. Al mismo tiempo en dos lugares no se puede estar. Entonces, no hay una adaptación física de las aulas y las escuelas para garantizar una presencialidad al 100% como se habla en CABA.

Segundo, la higiene de los baños y espacios comunes, requeriría un aumento, que hoy no puedo dar cifras del personal de limpieza de las escuelas, para garantizar algo que hoy no se garantiza con la planta de trabajadores actuales. Y podemos seguir, ya hemos hablado en otra oportunidad de la cantidad de chicos que quedó afuera del sistema educativo durante el 2020 por la falta de dispositivos y conectividad. El ministerio de Educación de la nación, sacó un documento de balance, o sea, que esto que voy a detallar a continuación son cifras oficiales y es que alrededor de un millón de chicos quedó afuera del sistema educativo, porque no tuvo ningún tipo de conexión o muy bajo. Yo me animaría a decir que puede ser mayor y que inclusive esta es una cifra muy relativa, porque si tuve algunas conexiones entraría a la categoría de “pudo acceder a conexión” y no es suficiente. Entonces, hay cifras que da el ministerio que indican que en nuestro país solo 1/3 de los docentes cuenta con dispositivos tecnológicos para su uso exclusivo, porque el docente también tiene hijos, tiene una pareja que también hace teletrabajo y a lo mejor no todos tienen un dispositivo. El propio ministerio reconoce que solo el 30% de los docentes tiene disponibilidad de un dispositivo en su casa. Esto es un problema delicado para las familias.

M.H.: Un dispositivo que por otra parte paga el docente.

L.M.: Claro, porque además los docentes tuvieron que salir a contratar un sistema de alrededor de 2.000 pesos para garantizar la conectividad. Todo eso pensando que solamente el 52% de los chicos tienen computadoras liberadas para uso educativo. Hoy me comentó una compañera que trabaja en un lugar muy pobre de Córdoba, que se llama Las Tapias, en Traslasierra, sus alumnos son hijos de familias que hacen ladrillos con el método ancestral, en su mayoría. Ella me decía que trabajó más que nunca en su vida, porque sus alumnos, los que logró que se mantuvieran conectados, algunos tenían que hacerlo a la noche porque el papá de día usaba el celular en su trabajo y volvía tarde. Y ella no le podía decir al alumno que su horario de trabajo es de 8:00 a 14:00. No tuvieron horario los docentes.

Cuando Patricia Bullrich o algunos otros personajes repugnantes, acusan a los docentes de ser los responsables de una situación que es realmente crítica, porque si más de un millón de alumnos quedaron fuera del sistema estamos hablando de una situación muy complicada. Este colectivo de padres que mencioné parte de un posicionamiento muy serio “Exigimos al gobierno que diga cuántas aulas y cuántas escuelas fueron reparadas y acondicionadas para esta situación de pandemia durante el 2020 y con qué nos vamos a encontrar en este 2021”. “Cuántos cargos nuevos se crearon para poder compensar la bimodalidad que se propone”. En Córdoba el gobierno se dio el lujo de no cubrir inasistencias, entonces no hubo suplencias, el gobierno se ahorró plata. Y esto también ocurrió en CABA. Muchos docentes perdieron el trabajo, la planta más precaria que son los suplentes, se encontraron con que no se convocaba a nuevos reemplazos y eso supuso que hubo alumnos que se quedaron sin clases sobre todo en las materias curriculares, que siempre se las considera en un segundo plano, Educación física, Música, etc.

Cuando el ministro Trotta da declaraciones claramente esta apurado y preocupado por responder a la campaña electoral que ya largó la oposición haciendo de este tema una bandera electoral. Con una falta de responsabilidad total. Yo creo que hay que saludar la posición de este colectivo que son familias que tienen que ser escuchadas y que van a dar una voz distinta a lo que está escuchándose en los medios. Ellos van a demostrar que para volver a clases hay que ser serios, garantizando condiciones epidemiológicas en primer plano y de limpieza e higiene en las escuelas. Mientras tanto tenemos que garantizar que todos los alumnos tengan dispositivos y conectividad. No sé por qué seguimos en la misma situación, no se resolvió nada desde el año pasado a esta fecha. Se prometen y dicen cosas que no son. El gobernador de Córdoba dijo que todas las escuelas de la provincia tienen internet. En octubre, me decían las maestras, empezaron a darles conectividad y las famosas computadoras que supuestamente habían repartido casi no existen. Es muy sencillo responder con seriedad a esta pandemia y al problema educativo, conectividad y dispositivos para todos en tanto no se den las condiciones epidemiológicas que el propio gobierno y las propias entidades oficiales han puesto como condición el año pasado que es el semáforo epidemiológico.

Fuente de la Información: https://rebelion.org/__trashed/

 

 

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La sombra del fascismo en el sindicalismo magisterial

La sombra del fascismo en el sindicalismo magisterial

Erick Juárez Pineda

Erick Juárez Pineda*

Siempre se puede estar peor. Y eso es preocupante.

Un personaje señalado como fascista, ligado a grupos neonazistas, partidario de la supremacía aria, la esterilización de los indígenas y acusado de violación tumultuaria, tráfico de influencias y abuso de poder, quiere formar un nuevo grupo sindical: el Sindicato Nacional del Sector Educativo (SNSE).

A través de un video difundido en diversas plataformas y del cual Educación Futura tiene una copia, Juan Iván Peña Nader, quien presume haber sido el estratega de la campaña de la actual Secretaria de Educación Pública, Delfina Gómez Álvarez cuando buscaba la Gubernatura del Estado de México, busca formar legalmente una nueva organización sindical. También dice ser muy cercano al Senador y ex líder sindical Higinio Martínez e incluso resalta sus lazos con el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Sus ambiciones son claras: mantener una relación de poder con el gobierno de AMLO, hacer promesas que ilusionen al magisterio nacional y buscar un lugar entre el sindicalismo mexicano. Pero sobre la defensa de los trabajadores o la revalorización del magisterio nacional, poco o nada dice.

“Somos la elite pensante. Hay amistad con Delfina. Tenemos el visto bueno para hacer las cosas”, señala con cierta soberbia.

Juan Iván Peña Nader estuvo acusado de violación tumultuaria a su propia esposa Talía Vázquez, delito por el que estuvo detenido dos años en un penal federal de Matamoros. [1]

También fue acusado de corrupción a través de la emisión de permisos clandestinos para casinos cuando era coordinador de asesores de la Segob en el sexenio de Felipe Calderón, y además relacionado a violencia familiar en un matrimonio anterior. [2]

Adicionalmente, creó la organización clandestina  México Despierta,  de corte  filofacista y antisemita, partidaria  de la supremacía aria y la esterilización de los indígenas, tal y como lo documentó el diario Reforma[3].

“El grupo nació como enemigo de la masonería, con ideas antisemitas y de defenestración de los indígenas, con la convicción de que el mestizaje era el origen de los problemas en el País, pero paradójicamente tenían una vertiente «mexicanista» que reivindicaba la «raza de bronce» de la que hablaba José Vasconcelos y tenía contactos con militantes sinarquistas”, detalla el medio de comunicación.

Peña Nader fue también uno de los fundadores de Redes Sociales Progresistas, sin embargo, su desencuentro con Elba Esther Gordillo y el actual líder de la organización política y yerno de la ex líder magisterial, Fernando González, hizo que buscara la conformación de su propio partido político, para lo cual, estuvo acompañado de ex priístas. Pero ello no tuvo éxito, pues el Instituto Nacional Electoral le negó su registro.

Sus afiliaciones políticas son camaleónicas. Inició como priísta, trabajó para el gobierno de Calderón y tuvo acercamientos con personalidades allegadas a Morena y el PRD. En diversas entrevistas explicaba que buscaba un partido político que apoyara abiertamente a Andrés Manuel López Obrador, pero “con una visión capitalista”, además tampoco niega su admiración por el ex presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

En el material difundido por Educación Futura (Descárgalo aquí) y analizado por el investigador Sergio Martínez Dunstan, se puede observar que el principal objetivo de esta nueva organización no es la defensa del magisterio y los trabajadores de la educación, sino la búsqueda de espacios políticos, electorales, económicos y de poder.

Sobre la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, Maestros por México, Elba Esther Gordillo, Ricardo Aguilar Gordillo y demás aliados, menciona que son “liderazgos podridos que no llegarán a ningún lado. Sin embargo, también reconoce un acercamiento con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), pues con ellos “no habrá conflicto”.

Tal pareciera que no hay intenciones reales de mejorar el contexto educativo y que se seguirán usando a los trabajadores de la educación como moneda de cambio política y electoral.

Estamos mal, pero no dejemos que todo esto se ponga peor.

Periodista especializado en temas educativos. Director editorial de Educación Futura.   Locutor de La Otra Educación 97.3 fm. 

Twitter: @elErickJuarez

 

[1] Fascistas dentro de Segob: ‘Reforma’

https://aristeguinoticias.com/1601/mexico/pena-neder-creador-de-una-organizacion-fascista-reforma/

[2] De prisión a ponente de la democracia https://diario.mx/estado/de-prision-a-ponente-de-la-democracia-20190924-1566572.html

[3] Trabajaba Fascista en Gobernación http://www.reforma.com/libre/online07/preacceso/articulos/default.aspx?plazaconsulta=reforma&url=http://www.reforma.com/nacional/articulo/686/1370113/&urlredirect=http://www.reforma.com/nacional/articulo/686/1370113/?titulo=trabajaba-fascista-en-gobernacion

Entrevista https://www.m-x.com.mx/entrevistas/nos-beneficia-que-se-vaya-elba-esther-me-duele-que-se-vaya-su-yerno

 

Autor: Erick Juárez Pineda

Fuente de la Información: http://www.educacionfutura.org/la-sombra-del-fascismo-en-el-sindicalismo-magisterial/

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Las estrellas solo se ven en la oscuridad

Las estrellas solo se ven en la oscuridad

Agustín Moreno

Siempre parece imposible hasta que se hace”
Nelson Mandela, (después de ganar la batalla al Big Pharma con los genéricos para el VIH)

Es importante empezar el nuevo año haciendo una recapitulación de un año tan difícil como 2020. Intentar responder a una pregunta crucial que yo mismo me hacía en plena crisis sanitaria¿hemos aprendido algo de la pandemia? y que no parece que tenga una respuesta positiva a la luz de los acontecimientos posteriores. Ayuda en la reflexión, el recomendable ensayo del sociólogo y político de la izquierda belga, Peter Mertens: Los olvidados (Editorial Atrapasueños, Madrid 2020). Sigamos su ejercicio de pedagogía para razonar sobre qué nos está pasando y qué hacer.

Que un hombre se coma un animal exótico en un rincón del mundo y cien días después media humanidad esté confinada, demuestra lo interconectados que estamos y lo vulnerables que somos. Un virus microscópico ha golpeado al planeta como si fuera un meteorito. A estas alturas, hay cien millones de contagiados, más de dos millones de muertes y un 90% de los países del mundo sufren un serio retroceso en su economía, mucho mayor que el Gran Crack de 1929.

cuando la estructura de esta civilización se venía abajo como un castillo de cartas, aparecen los sanitarios, el personal de los cuidados, de la limpieza, los trabajadores de los supermercados, del transporte y la seguridad, el profesorado, los empleados públicos, los repartidores, los trabajadores de las fábricas y del campo… y hacen que todo vuelva funcionar.

Cuando todo estaba oscuro fueron los trabajadores y trabajadoras normales y corrientes quienes nos ayudaron a sobrevivir en tiempos de pandemia. Como dice Mertens: “Las estrellas solo se ven en la oscuridad”. Sin ellos nadie nos curaría, ni cuidaría, ni tendríamos qué comer, no estaríamos a salvo. La población ha tomado conciencia del carácter esencial de su trabajo, como expresaban los aplausos al personal sanitario.

Pero no son suficientes esos aplausos y el agradecimiento. Eso no llena las neveras, no asegura el empleo, no mejora sus condiciones de trabajo. Se mantiene una gran brecha entre la escasa consideración laboral de muchos de los trabajos (bajos salarios, precariedad…) y su importancia social real. Por eso tienen que plantarse. Un ejemplo, fue la protesta de las batas blancas en el mes de mayo, cuando la primera ministra belga Sophie Wilmès fue de visita al hospital Saint-Pierre de Bruselas. El personal sanitario, uno a uno, se fue girando a su paso y le dieron la espalda. Un acto de protesta de gran simbolismo porque, como dicen los sanitarios, “los políticos nos dan la espalda constantemente cuando les pedimos ayuda».

No han sido los especuladores financieros, los consultores, los charlatanes de todo tipo los que han hecho que las cosas funcionen, han sido aquellos desde hace tiempo no sabíamos quiénes eran y que antes llamábamos clase obrera. La pandemia ha puesto en evidencia que los trabajadores existen y son imprescindibles, que son los héroes en la crisis sanitaria, aunque el capitalismo les trate como si fueran chusma.

Pero, como dice Owen Jones, es evidente que el coronavirus es una cuestión de clase. Ello se ha dejado de ver en las condiciones del confinamiento en las viviendas, la capacidad de atender a los niños, los riesgos obligados a asumir, el tipo de garantías de seguridad en el trabajo, la protección social, etc. No hay ninguna duda de que la pandemia se alimenta cuando las condiciones de vida y de trabajo son terribles.

Ello produjo auténticas revueltas, como la de los metalúrgicos italianos, en huelga para garantizar la seguridad y no ser carne de cañón. No hay que olvidar que los neoliberales más conspicuos se oponían a parar la producción para que “el remedio no fuera peor que la enfermedad” (Trump); consideraban que “no había lugar en el debate sobre el covid para las emociones (…) y que las flores marchitas se podan, quizá unos meses antes” (Marianne Zwagerman); o que el 99% de la población no se iba a sacrificar por el 1% (Ayuso).

Pero los ricos y grandes empresarios quieren volver a la anormalidad anterior, a aplicar las viejas mentiras neoliberales basadas en la explotación, la especulación y el negocio. Volver al “no hay dinero para” las pensiones, los servicios públicos, los salarios y condiciones de trabajo dignas, para luchar contra la pobreza. No hay que olvidar la cita de Marx de que “El Estado es el comité ejecutivo de la burguesía”, algo que habrá recordado la izquierda en el Gobierno de coalición en España. Y que estará presente a la hora de participar en las ayudas del Fondo de Recuperación de la Unión Europea y las condiciones que se pretenderán imponer. ¿Por qué se tienen que aceptar recortes sociales o la degradación del mercado de trabajo para recibir estos fondos? Lo lógico sería aplicar limitaciones para recibir ayudas del Estado a las empresas que evaden impuestos, que contaminan, que deterioran las condiciones del empleo, que reparten dividendos, que discriminan a las mujeres… Ahora bien, todo es una relación de fuerzas.

Pero un gigante, la clase trabajadora, ha despertado. Los trabajadores que habían desaparecido como sujeto histórico han vuelto. Han mantenido el país en marcha y ahora deben recuperar su orgullo, la conciencia de su carácter indispensable, la confianza en sus propias fuerzas. Y, para ganarse el respeto, deben luchar. De lo contrario, los héroes de hoy, serán olvidados mañana si no se organizan y se movilizan para cambiar las cosas. Hoy tienen la autoridad que emana de sus actos: haber sacado adelante el país en unos momentos muy difíciles.

Los sindicatos también se deben levantar y ser capaces de resetearse para recuperar prestigio y la confianza de los trabajadores de toda condición. La defensa del empleo digno y de calidad pasa por derogar las últimas reformas laborales; una protección social adecuada supone mejorar las pensiones y no admitir ningún tipo de recorte; fortalecer servicios esenciales como la sanidad y la educación pública exige más inversión; otro modelo productivo y más democracia en las empresas es un horizonte estratégico. Han anunciado movilizaciones para febrero, ojalá vayan en serio, porque ése es el camino.

Y, claro, que hay alternativas. Peter Martens recurre al Green New Deal de Bernie Sanders y de Alexandria Ocasio-Cortez, inspirado en el New Deal con el que Roosevelt hizo frente a la Gran Depresión de los años treinta. Hace propuestas para afrontar las dos crisis: la económica y la climática. A través de un plan europeo de reconstrucción basado en inversiones públicas para que la transición ecológica y digital no quede en manos privadas. Se estructura en cuatro ejes estratégicos: la energía, el transporte, la transición digital y la sanidad. Creando grandes consorcios públicos europeos y apostando por un impuesto europeo sobre el patrimonio. Le da un nombre cargado de significado: Plan Prometeo, porque de eso se trata, de dar el fuego a la ciudadanía para que no tengan que inclinarse, para que lo usen para cubrir sus necesidades, y para que sea un fuego interior que los permita pensar, soñar y osar.

Pero el camino no será fácil, porque también advierte de la aparición de monstruos, como la ultraderecha y nuevas formas de autoritarismo. Con el discurso ramplón de “Nuestra gente primero”, los que siembran el odio forman parte del problema y no de la solución. No hay que olvidar que el fascismo ha sido el recurso utilizado por las élites cuando ven en peligro sus intereses.

Con la pandemia hemos pasado del vivir de uno en uno, a necesitarnos los unos a los otros. Por ello, una cosa es evitar el contacto físico y otra el social. Y aunque la distancia física hay que mantenerla a metro y medio mientras dure la pandemia, no debe haber un milímetro de distancia social, porque eso significa interiorización y derrota. Hemos empezado a recuperar el principio sagrado de la solidaridad, que en tiempos de crisis es más importante que el dinero. No debemos olvidar ni dejar atrás nada ni a nadie. El futuro les pertenece a los que hacen que el mundo gire.

Artículo publicado originalmente en Cuarto Poder.

Fuente de la Información: https://www.elviejotopo.com/topoexpress/las-estrellas-solo-se-ven-en-la-oscuridad/

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Ecuador: «Proletarios uníos»: Cien años

«Proletarios uníos»: Cien años

Juan J. Paz y Miño Cepeda

La “Liga de los Comunistas” encargó a K. Marx y F. Engels la redacción de sus principios, que en 1848 se publicaron como “Manifiesto Comunista”. Es el primer antecedente para la fundación de los partidos comunistas en el mundo.

Para entonces, Marx ya contaba con una teoría sobre el desarrollo histórico, que pasó a ser el “hilo conductor” en sus estudios, y que lo resumió en su célebre “Prólogo de la Contribución a la Crítica de la Economía Política” (1859). En definitiva: “El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual, en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es el que determina su conciencia”; de modo que “la anatomía de la sociedad civil hay que buscarla en la economía política”. El genial resultado de sus investigaciones fue “El Capital”, voluminosa obra de la que Marx solo alcanzó a publicar el primer tomo (1867).

Pero en el “Manifiesto” se privilegió el lenguaje político y la concepción sobre la “lucha de clases”. Concluía con una famosa consigna: “Proletarios de todos los países, uníos”. Bajo esa guía, la primera época de desarrollo del “comunismo” se caracterizó por el activismo permanente, la organización del sindicalismo, la crítica radical al capitalismo y al poder burgués, la lucha por la toma del poder (sin excluir las armas) mediante la “revolución proletaria”.

El primer país en lograr esa toma del poder proletario fue la gigantesca Rusia, en 1917, cuyo proceso revolucionario fue dirigido por el “Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia” (fundado en 1898), en manos de los bolcheviques (la mayoría de izquierda del partido) y bajo el liderazgo de V. I. Lenin. A partir de 1918 pasó a denominarse “Partido Comunista de Rusia”, que en la III Internacional Comunista (Komintern, 1919), como “Partido Comunista de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas” (PCURSS), exigió la solidaridad con la causa de los soviets y la “dictadura del proletariado”.

El surgimiento del primer país socialista en el mundo alentó el crecimiento y desarrollo de los grupos y partidos comunistas. Por lo común, nacieron de la ruptura con socialdemócratas, reformistas, anarquistas y, especialmente, con los socialistas, cuyos partidos fueron pioneros en constituirse. Así ocurrió con el PC de España (1921), escisión del PSOE; el PC fundado por los “Espartaquistas” en Alemania (KPD, 1919); el PC de Francia (1920); o el PC de Italia, fundado por los “puros” (1921), bajo el liderazgo de Antonio Gramsci. Su creciente influencia política entre los trabajadores explica, en mucho, los orígenes del fascismo, con B. Mussolini, del nacionalsocialismo con A. Hitler y del falangismo con F. Franco, pues estos tres regímenes tuvieron como rasgo decisivo el aniquilamiento de los “comunistas”.

En América Latina las ideas socialistas llegaron a países con fuerte inmigración europea, como Argentina, Brasil, Chile y Uruguay. El más antiguo Partido Socialista se fundó en Argentina, en 1896; y los primeros partidos comunistas surgieron al calor de la Revolución Rusa: Argentina en 1918; México, 1919; Uruguay, 1920; Chile y Brasil, en 1922; Cuba, 1925. En Ecuador el Partido Socialista se fundó en 1926 y el Comunista en 1931. Todos los partidos comunistas adhirieron a la III Internacional y disputaron ideológicamente con los socialistas y cualquier otro grupo marxista, considerado “revisionista”, “trotskista” o simplemente “burgués”. Los dogmatismos de la época impidieron la unidad de las izquierdas marxistas.

Con el desarrollo de la “guerra fría” después de la II Guerra Mundial (1939-1945), los “comunistas” de todo tipo pasaron a ser considerados enemigos de la democracia, sospechosos de atentar contra los Estados y, por tanto, perseguidos. También la “era de Stalin” (mediados de la década de 1920 hasta 1952), con la carga de autoritarismo y represión que le caracterizó en la URSS, contribuyó a alentar las previsiones del mundo occidental contra el “peligro comunista”.

Sin embargo, los partidos marxistas, en general, y los comunistas, en particular, jugaron un enorme papel en la democratización social de América Latina, tanto por la organización de los trabajadores, como por la promoción y defensa de sus derechos e incluso por la lucha que libraron contra los dominios oligárquicos y el propio camino capitalista. Después del triunfo de la Revolución Cubana (1959), al penetrar la guerra fría en la región, el “comunismo” pasó a ser el enemigo fundamental a derrotar. Y con la ruptura Chino-Soviética surgieron los partidos comunistas “pro-chinos”, que enfrentaron a toda fuerza marxista diferente.

El fracaso de las vías armadas en diversos países, condujo a que la Unidad Popular se planteara la vía pacífica, logrando alcanzar la presidencia de Chile con Salvador Allende (1970-1973). Pero, tantas décadas de inculcar el anticomunismo, particularmente en las fuerzas armadas latinoamericanas, sumado al hecho de la resistencia y ataque de las burguesías chilenas y las acciones de la CIA, condujeron a la instauración de una inédita dictadura encabezada por el general Augusto Pinochet (1973-1990), que trató de eliminar al “comunismo” sin ningún límite sobre los derechos humanos. Ese terrorismo de Estado-militar se reprodujo en el Cono Sur latinoamericano.

Las dolorosas experiencias de las represiones terroristas y, sin duda, las nuevas condiciones históricas que creó el derrumbe del socialismo “clásico” en el mundo, han obligado a replantear la lucha popular latinoamericana por el socialismo. Los partidos comunistas y socialistas son ahora minoritarios en el espectro político de las izquierdas en la región, a pesar de la relativa fuerza que aún han logrado mantener en países como México, Argentina, Brasil y Chile (el PC de Cuba merece otras consideraciones). Pero, además, como partidos marxistas “tradicionales” (lo cual no significa menospreciar su historia para el ascenso social y la indudable defensa general de los intereses populares), han dejado de constituirse en alternativas de poder. En su lugar han surgido nuevas izquierdas, que incluso se encuadran en la democracia representativa para intentar llegar al gobierno y desde allí consolidar bases de poder que superen la hegemonía de los capitalistas del presente y, esencialmente, liquiden su dominio económico afirmado por el neoliberalismo. América Latina experimentó esa situación durante el primer ciclo de gobiernos progresistas y es posible que las tendencias de la actualidad conduzcan a un segundo ciclo.

En todo caso, desde la perspectiva histórica de largo plazo, se han conmemorado, en estos años, los centenarios de una serie de partidos comunistas. La República Popular China, precisamente, conmemorará, en julio de 2021, el centenario del Partido Comunista más grande del mundo y que dirige el poder, sobre la base de los replanteamientos del marxismo y la construcción de un “socialismo de mercado”, por “vía China”. En Italia también se ha recordado, el pasado 21 de enero, el centenario del Partido Comunista, que jugó un papel importante durante la resistencia al eje nazi-fascista. En noviembre seguramente España recordará el centenario de su Partido Comunista, que tuvo, igualmente, participación activa contra el totalitarismo franquista. En América Latina, los centenarios de los diversos partidos comunistas se han sucedido desde 2018. Son, pues, procesos que forman parte de la rica y variada historia de nuestra región, que inspira a algunos y disgusta a otros.

Fuente de la Información: http://www.historiaypresente.com/proletarios-unios-cien-anos/

 

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Brasil: ¡Populista tu madre!

¡Populista tu madre!

Fuentes: Rebelión [Imagen: Néstor Kirchner, Cristina Fernández, Lula y Hugo Chávez en el autobús que les trasladaba a la reunión de UNASUR en Campana (Argentina) el 4 de mayo de 2010. Créditos: RTVE]

En este artículo el autor denuncia el empleo del término populista para identificar tanto a los líderes de la ultraderecha como a los líderes populares de América Latina, estableciendo en la aceptación del neoliberalismo económico la línea divisoria entre ellos.


La influencia del discurso político europeo en América Latina llevó a la descalificación de fenómenos que en Europa tienen un sentido y aquí otro completamente distinto. Empezando por el nacionalismo: en Europa el nacionalismo es un fenómeno conservador debido a su carácter chovinista, que provoca que un país se considere mejor que otro. Al nacionalismo se le atribuye la responsabilidad de las dos guerras mundiales.

Por el contrario aquí, en América Latina -y también en Asia y África, en general en los continentes de la periferia del capitalismo- el nacionalismo tiene un carácter diferente en la medida que tiene un carácter antiimperialista. Europa es aliada de Estados Unidos y su nacionalismo no es antiimperialista. Nosotros nos oponemos a la dominación norteamericana, por eso nuestros nacionalismos son antiimperialistas.

Por eso, líderes como el brasileño Getúlio Vargas y el argentino Juan Domingo Perón nunca fueron entendidos en Europa. En razón de su nacionalismo fueron caracterizados como fascistas, como si fuesen una copia latinoamericana de Mussolini. Incluso algunos partidos comunistas, como el argentino y el brasileño -debido a la fuerte dependencia que tenían con respecto a los partidos comunistas europeos- llegaron a asumir esa caracterización y se unieron a la derecha en contra de esos dirigentes.

Estos líderes fueron, además, los ejemplos clásicos de líderes populistas propuestos por la ciencia política de matriz europea. La raíz del nombre proviene de pueblo y tiene que ver directamente con su extraordinaria expresión de líderes populares, que hacen políticas acordes a los intereses del pueblo.

Para el eurocentrismo, el populismo tiene una connotación siempre negativa, llegando a ser considerado casi como una maldición. Basta calificar de populista a un líder o a un partido para descalificarlo, ni se molestan en explicar el fenómeno. En el mismo paquete ponen a Vargas, Perón, Hugo Chávez, Trump o Bolsonaro, a quienes atribuyen algunos rasgos en común: la demagogia, la manipulación del pueblo, la irresponsabilidad fiscal, que constituyen las características fundamentales del populismo, todas negativas.

La descalificación de las políticas sociales de estos líderes procede del hecho de que establecieron subidas salariales y políticas redistributivas que provocaron inflación y desequilibrios fiscales. Así, aunque la intención era favorecer al pueblo, acabaron castigándolo debido a la inflación y a la caída del poder adquisitivo de los salarios que acarrearía la inflación. Además, esas políticas serían responsables de la crisis nacional provocada por el desequilibrio de las cuentas públicas, lo que requeriría políticas de ajuste fiscal, que recaen directamente sobre las clases populares.

Sin embargo, un análisis concreto de los hechos permite desmitificar estos clichés. Para el neoliberalismo, un gobierno responsable es aquel que favorece el equilibrio fiscal, expresado en estos momentos en el llamado techo de gasto, que recae directamente sobre las políticas sociales y los derechos de los trabajadores.

Al contrario de lo que afirma el discurso establecido, los gobiernos de Vargas y Perón supusieron los períodos de mayores logros para los trabajadores, sin generar crisis económicas. Efectivamente, bajo esos gobiernos se incrementó la capacidad de consumo de la clase trabajadora, lo que impulsó el proceso de industrialización como consecuencia de la expansión del mercado interno.

En fechas más recientemente, los gobiernos del PT, en Brasil, promovieron los derechos de las clases populares como no se había hecho desde hace mucho tiempo; ahí están, entre otros, los siguientes logro: la creación de 22 millones de empleos formales y el aumento del salario mínimo en un 70% por encima de la inflación, logrado sin tope de gasto, sin desequilibrio en las cuentas públicas y sin inflación.

La descalificación del populismo, en el que se mezclan líderes populares y de ultraderecha, es parte del arsenal teórico del neoliberalismo, principalmente el eurocéntrico, que al eliminar de la ecuación el neoliberalismo hace desaparecer la línea divisoria esencial que distancia radicalmente a los líderes latinoamericanos de este siglo de los de la ultraderecha.

Es fundamental no caer en esta trampa, desmantelar sus mecanismos y rescatar a líderes populares históricos, como Vargas y Perón, y situar a los líderes actuales -Chávez, Lula, Néstor y Cristina Kirchner, Alberto Fernández, Pepe Mujica, Evo Morales, Rafael Correa-, como sus continuadores en el siglo XXI y como los oponentes más importantes de personajes de la ralea de Trump y Bolsonaro.

Fuente de la Información: https://rebelion.org/populista-tu-madre/

 

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Cómo los dogmas neoliberales están obstaculizando la resolución de la pandemia

Estamos inmersos en una de las mayores crisis sociales y económicas que el mundo haya vivido jamás. La evidencia científica que apoya tal observación de la realidad es abrumadora. Indicador tras indicador (desde los de mortalidad de la población hasta los de empleo) muestran el enorme dolor y sufrimiento que la pandemia está causando. Y la gente lo sabe.

Los niveles de cansancio, frustración y enfado que la mayoría de la población está alcanzando en gran parte de los países a los dos lados del Atlántico Norte preocupa en gran medida a los mayores centros de reflexión de los establishments económicos y financieros, así como a los fórums políticos y mediáticos que les son afines en cada país.

De lo que no se habla en los debates sobre la pandemia

Y, en consecuencia, está teniendo lugar un gran debate y discusión sobre cómo responder a esta pandemia. Pero en este debate se empiezan a tocar temas que eran intocables hasta ahora. Me explicaré. Hay un dato que no se aborda en tales fórums políticos y mediáticos y que, sin embargo, es de una gran importancia. Sabemos ya cómo controlar, contener y, por lo tanto, superar la pandemia. Disponemos de los conocimientos científicos y de los recursos necesarios para solucionar algunos de los mayores problemas que existen y evitar tantas muertes. Es más, conocemos cómo podría controlarse la pandemia para recuperar cierto grado de normalidad. El lector debería conocer esta realidad. La ciencia sabe hoy cómo podría ir resolviéndose. Y no me refiero solo a la ciencia virológica y epidemiológica y otras ciencias básicas en salud pública, sino también a las aplicadas, como las ciencias sociales y económicas. Sé de lo que hablo. Soy también profesor de la Johns Hopkins University, incluida su bien conocida Escuela de Salud Pública, desde donde se realizan los bien conocidos estudios sobre la pandemia, conocidos y citados a nivel internacional. Y le puedo asegurar que sí, se sabe cómo controlar la pandemia. Sabemos, por ejemplo, que no podrá haber recuperación económica sin antes contener la pandemia. Ignorar lo segundo para corregir lo primero, como hizo la administración Trump, ha llevado a un desastre económico, social y de salud. No hay ningún país que lo haya conseguido. De nuevo, hay miles de datos que muestran el gran error de ignorar esta realidad. Ahora bien, el lector se preguntará: ¿si conocemos cómo controlar la pandemia y tenemos los recursos para hacerlo, por qué no se hace? Y otra pregunta que deriva de la anterior es: ¿por qué los medios no están informando sobre ello y los gobiernos no están actuando?

El silencio ensordecedor sobre por qué no se resuelve lo que es resoluble

La respuesta al último interrogante es fácil de conocer, y tiene que ver con la ideología y cultura dominantes en estos países, lo que dificulta ir más allá de lo que el pensamiento hegemónico permite considerar. Uno de estos obstáculos es, por ejemplo, el sacrosanto «dogma de la propiedad privada», que se considera fundamental para la pervivencia del orden social, marcado este último por otro dogma, el de las también sacrosantas «leyes del mercado» como mejor sistema de asignación de recursos. Estos dogmas rigen el comportamiento de los establishments político-mediáticos de la mayoría de grandes países a los dos lados del Atlántico Norte, y han jugado un papel esencial en obstaculizar el control de la pandemia.

Un claro ejemplo de ello. El porqué de la escasez de las vacunas

Tal y como indiqué en un artículo reciente ¿Por qué no hay suficientes vacunas anti-coronavirus para todo el mundo?, Público, 30.12.20, el mayor problema que existe en el control de la pandemia hoy en el mundo es la falta de las vacunas contra el coronavirus, escasez que incluso se da en los países considerados ricos a los dos lados del Atlántico Norte, lo cual es absurdo, pues los países ricos (y, por cierto, un gran número de países pobres tienen los recursos para producir tales vacunas). En realidad, el desarrollo de la parte más esencial en la producción de las vacunas más exitosas (Pfizer y Moderna) se ha hecho con fondos públicos, en instituciones públicas, en los países ricos (y, muy en especial, en EEUU y en Alemania). Esto lo reconoce nada menos que el presidente de la Federación Internacional de Industrias Farmacéuticas, el Sr. Thomas Cueni, en un artículo publicado en el New York Times hace unas semanas, «The Risk in Suspending Vaccine Patent Rules», 10.12.20, en el que afirma que «es cierto que sin los fondos públicos de agencias [instituciones públicas del gobierno federal estadounidense] como la U.S. Biomedical Advanced Research and Development Authority o del ministerio federal alemán de Educación e Investigación, las compañías farmacéuticas globales no habrían podido desarrollar las vacunas COVID-19 tan rápido». El Sr. Cueni podría haber añadido que ello ocurre también con la mayoría de grandes vacunas que se han ido produciendo desde hace muchos años (véase el artículo citado anteriormente para ver los millones de dólares y euros públicos invertidos). La parte fundamental en el desarrollo de cualquier vacuna es el conocimiento básico, que suele investigarse en centros públicos o con fondos públicos de investigación sanitaria y salubrista. La industria farmacéutica, que sin este conocimiento básico no podría desarrollar las vacunas, utiliza dicho conocimiento para avanzar en su dimensión aplicada, es decir, la producción de las vacunas. Pero lo que el presidente de tal federación internacional olvida mencionar es que, además de utilizar el conocimiento básico que los Estados han financiado, esos mismos Estados ofrecen a las farmacéuticas un gran regalo al garantizarles el monopolio en la venta del producto durante muchos años, que pueden llegar hasta veinte, lo que les asegura unos beneficios astronómicos (los más elevados del sector empresarial de cualquier país).

Ahí está el origen de la escasez de vacunas. Es tan simple como esto. La propiedad intelectual, garantizada por los Estados y por las leyes del comercio internacional y sus agentes, es la que crea una escasez «artificial» de vacunas, lo cual genera unos beneficios astronómicos a costa de no tener suficientes vacunas para paliar las graves consecuencias de la pandemia y prevenir la muerte de millones de seres humanos.

¿Qué podría hacerse?

Lo más lógico sería, que, como ha propuesto Dean Baker (el economista que ha analizado con mayor detalle, rigor y sentido crítico la industria farmacéutica internacional), los Estados que ya financiaron el conocimiento básico expandieran su intervención para incluir, además del conocimiento básico, el aplicado, produciendo ellos mismos las vacunas, lo cual sería mucho más barato (puesto que no habría que incluir en los costes de producción los enormes beneficios empresariales).

Y el lector se preguntará: ¿por qué no se hace lo que parece lógico? Pues la respuesta también es fácil. Por el enorme poder político y mediático de la industria farmacéutica a nivel nacional e internacional. Dean Baker documenta muy bien la naturaleza de estas conexiones (ver el vídeo «Dean Baker On Beating Inequality & COVID-19: Tackle Patent and Copyright Monopolies», 20.01.21, The Analysis News). En realidad, entre un gran número de expertos en salud pública en EEUU hay una postura generalizada de que el legítimo objetivo del mundo empresarial privado de poner como principal objetivo el conseguir optimizar sus beneficios económicos debería limitarse o incluso rechazarse en las políticas públicas que tienen como objetivo el optimizar la salud y minimizar la mortalidad. Esta percepción deriva del hecho que el propio EEUU muestra claramente que la privatización de la sanidad, gestionada por empresas con afán de lucro (que es la situación más común en aquel país), ha provocado un enorme conflicto entre los objetivos empresariales y la calidad y seguridad de los servicios. EEUU es el país que tiene un mayor gasto en sanidad (la mayoría, privado), y en el que hay más gente insatisfecha con la atención recibida, con un 32% de la población con enfermedades terminales preocupada por cómo sus familiares pagarán por su atención médica. La optimización de la tasa de ganancias es un principio insuficiente y enormemente peligroso para la salud de la población (la escasez de vacunas es un ejemplo de ello).

¿Estamos o no estamos en una situación de guerra, como se dice?

El lenguaje que constantemente utilizan las autoridades que están imponiendo enormes sacrificios a la población es un lenguaje bélico. Estamos luchando, se nos dice, «en una guerra contra el virus» (que la ultraderecha cataloga de «chino», intentando recuperar la Guerra Fría, sustituyendo la URSS por China). En realidad, en EEUU el número de muertes por COVID-19 es mayor que el número de muertes causadas por la II Guerra Mundial. Lo que ocurre es que los que así hablan no se lo creen. Es un recurso que utilizan para forzar un control de los movimientos de la población (lo cual me parece lógico y razonable), pero, en cambio, siguen conservando meticulosamente los dogmas liberales de la propiedad privada y las leyes del mercado, dogmas dejados de lado en el pasado en situaciones de guerra de verdad. ¿Cómo puede justificarse que los gobernantes de las instituciones de la UE (la mayoría de los cuales son conservadores y liberales) respeten el copyright de las empresas farmacéuticas que han producido la vacuna contra el coronavirus? Durante la II Guerra Mundial toda la producción industrial se orientó a la fabricación del material de guerra necesario. ¿Por qué no se hace ahora lo mismo? Si se forzara la producción masiva de tales vacunas por parte de las empresas farmacéuticas en todos los países o en grupos de países, se podría vacunar rápidamente a la población no solo de los países ricos, sino de todo el mundo.

Como era predecible, la Unión Europea, desde su Parlamento hasta la Comisión Europea y sus otros órganos de gobierno (la mayoría gobernados por partidos conservadores y liberales), se ha opuesto a ello, pues es cautiva de sus dogmas, que ya han demostrado ser fallidos durante el período neoliberal y que, a pesar de su gran fracaso, continúa siendo dominantes en los establishments político-mediáticos a los dos lados del Atlántico Norte. Al menos en EEUU, la nueva administración federal del gobierno Biden, presionado por la comunidad científica (y por las fuerzas progresistas dirigidas por Bernie Sanders), está hablando de forzar a la industria farmacéutica a anteponer el bien común a los intereses particulares. Veremos si se lleva a cabo. Sería bueno que pasara lo mismo en Europa. Ni que decir tiene que las derechas de siempre -desde Trump hasta las derechas de España (incluyendo Catalunya)- acusan a los que quieren forzar dicha producción de «sociocomunistas». Pasa en todo el mundo. De ahí que la ciudadanía debería movilizarse para cuestionar tanto dogma que está haciendo tanto daño a la población. Animo a los lectores a que se organicen y envíen textos y cartas de protesta a tales instituciones, pues de poder hacerse sí que se puede. Lo que ocurre es que su dogmatismo y creencias les impiden verlo.

Fuente: https://rebelion.org/como-los-dogmas-neoliberales-estan-obstaculizando-la-resolucion-de-la-pandemia/

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¿Filantropía o mercenarismo? Legionarios de Goliat (II)

Por: Ernesto Limia Díaz

En su nota publicada en El Toque, Laura Tedesco y Rut Diamint siguen los consejos de Richard Youngs y a codazo limpio tratan de eludir el tema del financiamiento que han recibido de Open Society y de otras instituciones que a su vez son subcontratadas por los contratistas de la NED y la Usaid.

Fue con dinero de Open Society que entre 2009 y 2012 realizaron un trabajo de investigación sobre líderes políticos en Argentina, Colombia, Ecuador, Uruguay y Venezuela. Se entrevistaron con 285 políticos, incluidos expresidentes, exvicepresidentes, vicepresidentes en ejercicio, alcaldes, alcaldesas, diputados, senadores, líderes de partidos políticos, periodistas y dirigentes sindicalistas. Los resultados les permitieron publicar en 2015 en Londres un libro panfletario en el que todos los dirigentes más radicales del progresismo, a pesar de haber llegado a la presidencia en elecciones democráticas, son “conceptuados” de usurpadores. No escapa ninguno: Néstor Kirchner y Cristina Fernández, Rafael Correa y Hugo Chávez; a Nicolás Maduro le suben la parada y lo tachan de “dictador”.

El trabajo de investigación sobre líderes políticos en Argentina, Colombia, Ecuador, Uruguay y Venezuela, realizado con dinero de Open Society, les permitió publicar un libro panfletario donde los dirigentes más radicales del progresismo son “conceptuados” de usurpadores. Fotos: Archivo.

Ya estaban preparadas para empeños mayores y recibieron fondos para el proyecto “Diálogos sobre Cuba”. Desde 2016 han estado cuatro veces en la Isla y visitaron La Habana, Cienfuegos y Santa Clara; a su vez, en 2016 y 2018 asistieron a las conferencias anuales del Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI) Raúl Roa García. Todavía les quedó suficiente dinero para organizar conferencias en Buenos Aires, Miami y Madrid, en el camino trazado para agilizar eso que nuestros adversarios han dado en llamar la “transición democrática” —o sea, el regreso de Cuba al capitalismo—. No hablan del origen de esos fondos; pero los resultados de sus trabajos salen demasiado a menudo en Open Democracy y Nueva Sociedad —revista de la Fundación Friedrich Ebert, vieja tapadera de la CIA y la NED—.

En la referida nota intentan velar sus propósitos, o —para ser más exactos— el de sus contratistas: “No promovemos el aniquilamiento, sino el diálogo, la reconciliación aun en escenarios complejos”, dicen. ¿Les habrán preguntado a Marco Rubio y a la ultraderecha de la Florida si aspiran a algún tipo de reconciliación? No creo que batistianos y neofascistas piensen en ello, pero la esencia de lo que sí piensan estas dos legionarias que pretenden dar lecciones queda expuesta en breves líneas de su texto: “¿A qué le tienen miedo? Sabemos que la pérdida del statu quo va a significar la desaparición de los privilegios para algunos, eso es una revolución viva. Esta revolución moribunda, como es evidente, solo sirve a unos pocos” (Tedesco y Diamint, 2021). O sea, la nuestra es una “revolución moribunda” que “solo sirve a unos pocos”. Ellas trabajan para hacer la que aprendieron con Richard Youngs: la de “colores”.

Laura Tedesco y Rut Diamint mienten cuando esgrimen que sus conferencias en Miami, Buenos Aires y Madrid —en medio de la arremetida de la administración Trump— son para debatir el rol de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y no persiguen el interés de aniquilarlas en el plano simbólico. Algunas de sus publicaciones previas al evento muestran lo contrario.

“¿Les habrán preguntado a Marco Rubio y a la ultraderecha de la Florida si aspiran a algún tipo de reconciliación? No creo que batistianos y neofascistas piensen en ello”.

“De militares a gerentes. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias en Cuba” (Nueva Sociedad, no. 278, noviembre-diciembre, 2018)

Tanto en su rol militar como económico, los miembros de las FAR han sido el ángel custodio de la Revolución. Como tal, se han mantenido invisibles, fieles a los hermanos Castro y al imaginario revolucionario, dispuestos a servir tanto en misiones internacionales como en la agricultura cubana o detrás de escritorios de empresas turísticas.

[…] hay preguntas que son importantes en la Cuba actual: en un contexto en el que la amenaza de invasión estadounidense se desdibuja, ¿cuál es el rol de las FAR? Por varias razones, a los gobernantes cubanos, incluyendo al actual presidente Díaz-Canel, les conviene seguir viviendo en el enfrentamiento de la Guerra Fría. En varios sentidos, la Revolución Cubana, especialmente su ala más conservadora, está más cómoda con Donald Trump en la Casa Blanca que con Barack Obama. Este statu quo evita la incertidumbre del cambio.

Hay una contradicción que vale la pena resaltar. Los mismos militares que siguen pensando el mundo desde la lógica de la Guerra Fría se han reconvertido en empresarios que negocian con extranjeros. Su rol para defender la Revolución es, actualmente, asegurar la entrada de divisas. Han aceptado una apertura controlada en lo económico, pero en lo político y en lo militar su pensamiento histórico sigue intacto.

La ausencia de Fidel y un Raúl octogenario abren muchos interrogantes sobre el rumbo futuro de la fidelidad de los miembros de las FAR, la forma de resolver las diferencias entre “fidelistas” y “raulistas” o qué condiciones impulsarán a las FAR a ser agentes de cambio u obstáculos para las transformaciones que proponga el gobierno de Díaz-Canel.

[…]

Las FAR siguen inmersas en la Guerra Fría tanto en sus doctrinas como en su armamento y su manera de entender el mundo. Por razones estratégicas, la mayoría de sus integrantes no habla con extranjeros y solo se relaciona con cubanos para repetir las glorias de los primeros años de la Revolución. No publican su presupuesto, ni cifras de personal. No hay estadísticas. Ni fotos. No son visibles. Y el analista que intenta estudiarlas termina preguntándose si realmente existen hoy unas FAR o simplemente hay un grupo de hombres y mujeres con entrenamiento militar que cumplen funciones en el terreno económico en un país un tanto a la deriva, estancado y cada vez más solo.

“Cuba ¿final a la deriva?” (Open Democracy, 2 de mayo, 2019)

La sobrevivencia eterna de la revolución es una utopía que ni los propios generales de las FAR pueden creerse. Es posible no sepan cómo salir. Ni cómo protegerse a sí mismos en un proceso de cambio.

Díaz-Canel podría ir ya preparando su transformación a reformista o su discurso de despedida. Cuba necesita un líder que surja de las instituciones cubanas (¿quizás un miembro de las FAR, una de las instituciones más respetadas por los cubanos?), capaz de dialogar con el régimen y con los que ya están agotados del régimen. Un líder que quiera reconciliar el pasado con el futuro, que entienda e incluya a la diversidad de la sociedad cubana. Que no quiera rendirse a los pies de los Estados Unidos, pero tampoco condene a las próximas generaciones a las penurias y limitaciones del actual sistema cubano. La historia de la revolución cubana con sus luces y sombras merece, por lo que representó en la región, frente a los avances imperialistas de Estados Unidos durante la guerra fría, un final respetuoso y digno. Mientras contemplamos la larga agonía venezolana, podríamos ir aprendiendo cómo evitarla.

 “Cuba, la pandemia y las FAR” (Nueva Sociedad, julio, 2020)

Cuba se distingue de la mayoría de los países latinoamericanos porque sus Fuerzas Armadas no han estado involucradas en violaciones de derechos humanos y mantienen un alto nivel de popularidad. Sin embargo, existe una mirada crítica hacia los altos mandos de las FAR por considerarlas las dueñas de la economía [sic], especialmente por su manejo casi exclusivo del sector turístico. Las clases sociales que la Revolución intentó borrar del mapa cubano están bien determinadas en una de sus instituciones más emblemáticas: los altos mandos de las FAR se han convertido en empresarios capitalistas, y los mandos medios y bajos (aún más los soldados que realizan el servicio militar) representan al pueblo cubano. Es importante hacer esta distinción para poder descifrar las opiniones de los entrevistados y de las publicaciones oficiales e independientes sobre el rol de las Fuerzas Armadas durante esta pandemia.

[…]

Las misiones médicas que el gobierno ha enviado al exterior se confunden, a veces, con las FAR. Un artículo en France 24 recordaba que Fidel Castro aseguraba en 1998 que ningún profesional sanitario sería alfil político de su gobierno por el mundo. “Nuestros médicos no se mezclarán lo más mínimo en asuntos de política interna. Serán absolutamente respetuosos de las leyes, tradiciones y costumbres de los países donde laboren. No tienen por misión propagar ideologías”. Es difícil constatar si todos los miembros de las brigadas médicas son simultáneamente activos de las FAR. En junio pasado, un médico de la misión en Andorra, capitán del Ejército, abandonó la misión justo antes del regreso a Cuba. Se supone que ha solicitado asilo en España, pero no hay información en los medios sobre su paradero. El médico era un miembro activo de las FAR y jefe de la misión.

Aunque las medidas adoptadas en Cuba responden a una situación de emergencia y son similares a las que han acordado muchos otros países, hay un vacío legal respecto a regular la participación de las FAR, y existe una tradición del régimen de ajustar sus políticas con el auxilio de unas Fuerzas Armadas seleccionadas por su lealtad a la Revolución.

[…]

Hoy, la crudeza de la vida cotidiana hace desaparecer la energía para pensar en otras cuestiones. Lo urgente, resolver el día a día, se lleva todo por delante. Quizás por eso la COVID-19 no figura entre los titulares. Podríamos concluir que la pandemia no parece ser un grave problema de salud pública en Cuba como sucede en Brasil, México o Argentina. La consecuencia más inmediata es que, en Cuba, la jerarquía de las Fuerzas Armadas continúa asegurando sus privilegios, ahora encumbrados merced a las tareas sanitarias. Gracias a las dificultades económicas vinculadas a la COVID-19, las FAR refuerzan su poder económico, mientras los cubanos, a quienes la Revolución vino a liberar, sobreviven condenados al desabastecimiento y las colas infinitas.

Después de los acontecimientos de noviembre —y en correspondencia con la hoja de ruta trazada por Youngs—, cuando se calmaban las cosas convinieron en que era momento de pasar a un escalón superior y el 11 de diciembre de 2020 publicaron un nuevo artículo en Open Democracy: “En Cuba, el unicornio azul se perdió, la Revolución también”. Mienten una y otra vez para brindar legitimidad a los personajes de la piyamada de San Isidro, a la vulgaridad que condiciona las actividades de muchos de ellos y su orientación anexionista; para pasar por alto el acto de desacato del marginal procesado penalmente, quien en un video grabado por él mismo declaró a Trump su presidente, y con posterioridad confesó sus vínculos con un individuo que organiza actividades terroristas contra Cuba desde el territorio de Estados Unidos. Tampoco dicen que uno de sus integrantes —el 27 de enero volvió a la carga en el Ministerio de Cultura— solicitó la intervención armada del ejército yanqui; ni que desde el terreno —en franca violación de los preceptos de la Convención de Viena para las relaciones diplomáticas— Timothy Zúñiga-Brown condujo la provocación de San Isidro en noviembre de 2020.

“Mienten una y otra vez para brindar legitimidad a los personajes de la piyamada de San Isidro, a la vulgaridad que condiciona las actividades de muchos de ellos y su orientación anexionista”.

Mienten al afirmar que “…los jóvenes cubanos, que sí tienen acceso a las redes, elijen otras vías de información que ya no son las generadas en Miami. Existen medios de comunicación como 14ymedio, El Toque, Periodismo de Barrio, El Estornudo, Diario de Cuba o el podcast El Enjambre cuyos editores y periodistas son jóvenes que viven en Cuba” (Tedesco y Dimint, 10/12/2020). En primer lugar, la mayoría de los jóvenes cubanos es revolucionaria; no pongo en duda que alguno lea sus noticias, pero a estas alturas ya se sabe de qué van; en segundo, porque la retórica de ambas politólogas esconde un pequeño detalle: varios de esos sitios digitales operan fuera de Cuba y en lo que sí coinciden todos es que al igual que los de Miami tienen una orientación ideológica neoliberal y son pagados con los fondos de los programas de cambio de régimen de la Usaid y la NED, por tanto, forman parte de la plantilla editorial del gobierno de Estados Unidos.

Mienten cuando dicen que luego de los hechos de noviembre en el Ministerio de Cultura se produjo en La Habana un despliegue militar para reprimir en caso de manifestaciones. Todo el que conoce a Cuba sabe que fue el pueblo quien enfrentó en el malecón habanero la manifestación contrarrevolucionaria del 5 de agosto de 1994, y que la historia se volvería a repetir ante una nueva edición de un hecho como ese, sin contar que hablan de un grupito provocador con muchas ganas de posar para cámaras y videos y una plataforma mediática para sobredimensionarlo.

Mienten cuando tratan de hacer creer que en Cuba hay un clima de intolerancia y de falta de libertad de creación. Ellas mismas se desdicen en su artículo:

En este punto queremos resaltar que desde 2016 hemos realizado varios viajes de estudio a Cuba y si algo nos había llamado poderosamente la atención había sido la cantidad de obras de teatro con una visión muy crítica de la situación política, económica y cívica. Jóvenes actrices, actores, escritores, directores de teatro o de cortos cinematográficos, fotógrafos, curadores, escultores o pintores encontraban espacios donde expresar su descontento, cansancio con la censura y profunda desilusión con la vida cotidiana y el futuro. Sin embargo, ninguno de ellos se consideraba contrarrevolucionario (Tedesco y Diamint, 10/12/2020).

Como decimos acá: “te peinas, o te haces papelillo”. Queda claro que el proyecto “Diálogos sobre Cuba” tiene un sentido político. Sus autoras están descolocadas acerca de la realidad nacional; de poco les han servido sus visitas. Confunden el interés de un pequeñito segmento con las aspiraciones de un pueblo que lucha por edificar su presente y futuro socialista en condiciones estoicas; sin contar que hace rato dejaron de hacer ciencia para dedicarse al activismo político. Su artículo lo pone en evidencia:

¿Qué actitud han tomado los organismos regionales o internacionales frente a la violencia del Estado sobre los artistas? Según el relevamiento que pudimos hacer, y que seguramente es incompleto, de las 30 publicaciones de mayor prestigio internacional que contaron las agresiones a los miembros del Movimiento San Isidro, de ellas, 22 son de medios de Europa y Estados Unidos y 6 de medios de América Latina. Naciones Unidas no se expresó. Los organismos regionales están paralizados. Incluso, presidentes que se vanaglorian de su defensa de la libertad se quedaron callados. La izquierda latinoamericana parece haberse quedado atrapada en los años 70. Nada de los sucesos que las matrices: Rusia y China, adoptaron para sobrevivir, ha modificado el anquilosado ideal de una revolución fallida. Se escudan en el bloqueo y eso les alcanza para negar los fracasos que cotidianamente abruman a los ciudadanos de Cuba. En contraste, Venezuela centra la atención de medios y de políticos, aunque el sufrimiento y la represión no son muy diferentes en los dos casos.

Mientras tanto, los ciudadanos cubanos viven abrumados por la represión, la dolarización de su economía, la escasez de alimentos, la indiferencia de la región, las sanciones del gobierno norteamericano y un sinnúmero de académicos, periodistas e izquierdistas trasnochados que creen que Cuba ha alcanzado el paraíso socialista (Tedesco y Diamint, 10/12/2020).

“La mayoría de los jóvenes cubanos es revolucionaria; no pongo en duda que alguno lea sus noticias, pero a estas alturas ya se sabe de qué van”. Foto: Kaloian Santos Cabrera / Juventud Rebelde.

En el fondo comprendo que la ofuscación nuble sus sentidos: están en juego su proyecto y su más importante logro en cuatro años: identificar un “joven” dramaturgo, con talento y obra, que se dice revolucionario. Lamento anunciarles que Yunior García Aguilera, camino a los 39 años, ya no es un joven. En cuanto a la condición revolucionaria de este hombre hecho y derecho, al que jamás se le ha censurado una puesta y ha hecho causa común con anexionistas y trumpistas, prefiero remitirme a lo que puso en boca del personaje Cordelia uno de los grandes de su gremio: “El tiempo descubrirá lo que encubren los pliegues de la astucia” (“El rey Lehar”, acto I, escena I).

Bibliografía:

Shakespeare, William: “El rey Lehar”. Obras completas, Aguilar S. A. de Ediciones, Madrid, 1951.
Tedesco, Laura: “De militares a gerentes. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias en Cuba”, Nueva Sociedad (Buenos Aires), no. 278, noviembre-diciembre, 2018.  
____________ y Ruth Diamint: “Cuba ¿final a la deriva?”, Open Democracy, 2 de mayo de 2019. Disponible:https://www.opendemocracy.net/es/democraciaabierta-es/cuba-final-a-la-deriva/�� (consultado 2 / 1 / 2021).
________________________: “Atrapados en Cuba”, Open Democracy, 18 de febrero de 2020. Disponible:https://www.opendemocracy.net/es/democraciaabierta-es/atrapados-en-cuba/ (consultado 28.1.2021).
_________________________: “Cuba, la pandemia y las FAR”, Nueva Sociedad (Buenos Aires), julio de 2020. Disponible:https://nuso.org/articulo/cuba-la-pandemia-y-las-far (consultado 26.1.2021).
_________________________: “En Cuba, el unicornio azul se perdió, la Revolución también”, Open Democracy, 10 de diciembre de 2020. Disponible:https://www.opendemocracy.net/es/cuba-perdio-la-revolucion/ (consultado 29.1.2021).
_________________________: “La cobardía de la desinformación”, El Toque, 25 de enero de 2021. Disponible:https://eltoque.com/la-cobardia-de-la-desinformacion/ (consultado 25.1.2021).

Fuente: http://www.cubadebate.cu/opinion/2021/02/04/filantropia-o-mercenarismo-legionarios-de-goliat-ii/

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