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Ecuador: Ferrocarril al cielo

Ferrocarril al cielo

Juan J. Paz y Miño Cepeda

La expansión de ferrocarriles en Europa y los EEUU durante el siglo XIX contribuyó a su desarrollo industrial y consolidó el capitalismo; pero no ocurrió así en América Latina.

Aunque se conoce que Robert Stephenson, hijo del inventor de la locomotora, propuso a Simón Bolívar la construcción de una línea férrea desde Bogotá hasta Río Magdalena, la idea nunca se concretó. Y si bien el ferrocarril fascinaba y era visto como signo de civilización y progreso de los “grandes países”, no aparecieron rápidamente inversionistas externos y tampoco internos que asumieran los costos de algún proyecto, que resultaba demasiado caro para territorios regionalizados en casi todas las nacientes repúblicas de América Latina.

Sin embargo, en Cuba se inauguró, tan temprano como en 1837, la primera línea férrea latinoamericana. Otros países avanzaron en la construcción ferrocarrilera desde mediados del siglo XIX, como ocurrió en Brasil (1850), Perú (1851), Chile (1851), Colombia (1871), Argentina (1857), Uruguay (1869) y México (1873), aunque aquí el auge se produjo bajo el porfiriato, a partir de la década de 1880. En unos casos, inversionistas locales se asociaron principalmente con británicos, pero también hubo norteamericanos. Hay numerosos trabajos sobre el tema y obras específicas en cada país; pero una síntesis recomendable, que da cuenta de la historia de los ferrocarriles en México, Antillas, Colombia, Perú, Brasil, Uruguay, Argentina y Chile es la obra La expansión ferroviaria en América Latina (2015), coordinada por la historiadora económica Sandra Kuntz Ficker.

Los ferrocarriles latinoamericanos no sirvieron para la promoción capitalista, aunque tuvieron un fin económico central: el transporte de los bienes exportables como minerales, nitratos, caña de azúcar, café, guano, hasta puertos de importancia. Respondieron, ante todo, a las necesidades de las oligarquías regionales. Su construcción empleó presidiarios, trabajadores bajo enganche, migrantes (como los chinos o “coolies” en Perú), jornaleros asalariados. Del negocio, cuando fue privado, aprovechó una elite de familias.

En Ecuador no hubo interés de inversionistas locales porque el cacao se transportó aprovechando la rica cuenca del río Guayas. Pero la primera línea (1872) fue obra estatal, durante el segundo gobierno del tirano conservador Gabriel García Moreno, admirador del progreso europeo (estudió en Francia) y solo avanzó pocos kilómetros, que en los años posteriores fueron totalmente descuidados por los sucesivos gobiernos. La reconstrucción y finalización de la única línea nacional, que conectó la ciudad portuaria de Guayaquil con la andina capital Quito (452 km.), fue obra del liberal radical Eloy Alfaro y concluyó en 1908. Un resumen de la historia de ese ferrocarril, con la transcripción de varios documentos originales como los contratos con el constructor Archer Harman, puede seguirse en mi libro Eloy Alfaro. Políticas económicas (https://bit.ly/3qb2aOM). Aquella obra, que fue bautizada como “ferrocarril al cielo” (ascendía desde el mar hasta las montañas) y cuya construcción fue considerada como la más difícil del mundo, contribuyó, sin duda, a la integración nacional, al menos entre costa y sierra, pues, aunque Alfaro tuvo la idea de construir un tramo para la amazonia, nunca se hizo.

En 1925 el ferrocarril, que estuvo en manos de la “Guayaquil & Quito Railway Company”, definitivamente pasó al Estado, pues no existía ningún interés privado en mantenerlo. El raquitismo económico de las décadas posteriores y la desatención de los sucesivos gobiernos, provocaron el declive progresivo del ferrocarril alfarista, aunque llegaron a construirse ciertos tramos de conexión con las provincias de Imbabura, Esmeraldas, Azuay y Loja. En la segunda mitad del siglo XX la extensión de las redes de carreteras, así como el desarrollo del transporte en automóvil, bus y avión, literalmente condenaron al ferrocarril a su propia buena suerte. En adelante, la demagogia política repetía, sobre todo en las campañas electorales, la necesidad de “rehabilitar” el ferrocarril, románticamente visto como la obra magna de Eloy Alfaro y la Revolución Liberal Radical de 1895.

En América Latina los ferrocarriles de la segunda revolución industrial (sus fuentes de energía pasaron a ser la electricidad y el petróleo) reemplazaron a los de la primera generación (vapor), aunque no en todos los países. Esa modernización exigió nuevas obras de infraestructura, demasiado costosas en los países pequeños. De modo que los antiguos ferrocarriles quedaron para fines turísticos o comunicaciones regionales tradicionales, mientras otros realmente murieron con el tiempo.

De otra parte, en Ecuador, durante la vigencia del primer ciclo del modelo empresarial-neoliberal (1983-2006), no hubo interés alguno en la privatización del antiguo ferrocarril alfarista y tampoco en invertir en él. Sin embargo, el gobierno que asumió con alguna seriedad la rehabilitación y la atención postergadas por décadas, fue el del presidente Rodrigo Borja (1988-1992), quien adquirió varias locomotoras a electrodiesel, además de interrumpir, al menos temporalmente, el galope neoliberal. Después, continuó el descuido y el deterioro. Pero fue el gobierno de Rafael Correa (2007-2017) el que asumió la definitiva “rehabilitación” del ferrocarril, que logró la reparación y readecuación de las vías, así como de todas las estaciones, modernizando el servicio. El ferrocarril recobró su antiguo esplendor, recuperó actividades económicas de las poblaciones unidas por la línea férrea y potenció el turismo. Para este gobierno fue un asunto de identidad con la Revolución Liberal Alfarista, así como una inversión estatal que se demostró viable y capaz de mantener locomotoras, vagones, instalaciones y otras infraestructuras consideradas como patrimonio histórico de la nación.

El giro que dio el gobierno de Lenín Moreno a la conducción económica edificada en el Ecuador durante la década anterior a su presidencia, y que ha implicado la reimplantación de un segundo ciclo de vigencia del modelo empresarial-neoliberal en la historia contemporánea, también ha tenido repercusiones sobre el ferrocarril. En 2018, Moreno ofreció, con desbordante entusiasmo y propaganda, un “tren playero” (https://bit.ly/3mjkgvy), que bordearía buena parte del litoral, pero la obra no se construyó. Al agudizarse la crisis económica, las políticas a favor del recorte de inversiones y “gastos innecesarios” del Estado, pero también por los compromisos asumidos con el FMI y finalmente debido a la expansión de la pandemia del Coronavirus, en mayo de 2020 se expidieron varios decretos y uno de ellos dispone “la extinción de la Empresa Ferrocarriles del Ecuador. Empresa Pública – FEEP” (creada en 2010) y, además, de otras 7 empresas públicas, como los Correos y los Medios Públicos de Comunicación (https://bit.ly/3qbn4NG).

El asunto no quedó allí. De acuerdo con las informaciones de prensa, a fines de noviembre (2020) se supo que 6 vagones del tren habían sido chatarrizados y posteriormente fundidos. Intervino el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural para señalar su preocupación, sostener que debían seguirse las recomendaciones técnicas y solicitar, por tanto, que se abstenga de continuar con los procesos de chatarrización, que pudieran «vulnerar o afectar tanto a los bienes del patrimonio cultural ecuatoriano o potenciales bienes de interés, dado que aún no se ha agotado el proceso de inventario de los bienes de Ferrocarriles del Ecuador» (https://bit.ly/2KEcy0X). En definitiva, así ha llegado a su fin el ferrocarril ecuatoriano que caracterizó una larga época de identidad nacional y significación histórica republicana.

Fuente de la Información: http://www.historiaypresente.com/ferrocarril-al-cielo/

 

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Pensar con rigor y en serio

Pensar con rigor y en serio

Salvador López Arnal

El libro que el lector tiene en sus manos [1] (o ve en la pantalla [2]) contiene La ciencia mal-tratada, la crítica de Manuel Martínez Llaneza [MML a partir de ahora] a los apartados 16 (“Las matemáticas en al encrucijada”) y 17 (“La teoría del caos”) de Razón y revolución. Filosofía marxista y ciencia moderna de Alan Woods (1944) y Ted Grant (1913-2006), y una selección de los artículos, siete en total, que se publicaron en las páginas de www.rebelion.org comentando el ensayo.

La obra de Woods y Grant, señala MML, aborda una amplia serie de temas del pensamiento y la ciencia pretendidamente desde la óptica del materialismo dialéctico, concebido éste como ‘una manera de entender el mundo’. Tan interesante empeño, prosigue, “se ve lamentablemente frustrado” y el resultado final es un manual al viejo estilo soviético: por una parte, una exposición esquemática de aspectos del pensamiento de los dos grandes clásicos de la tradición y, por otra, “una clara manipulación de elementos de diversas ciencias que ‘prueban’ la corrección de las previsiones de los fundadores del materialismo dialéctico según la personal versión de los autores”.

El texto de MML es la figura invertida de estas consideraciones. Rigor, seriedad y  compromiso, estas son sus características. No hay en su exposición, espléndidamente escrita por cierto, ninguna manipulación de resultados científicos usada para probar o ‘demostrar’ la corrección, siempre ratificada, o incluso la infalibilidad de las categorías, tesis y contribuciones de lo que la tradición ha llamado (no fue el caso de Marx) materialismo dialéctico.

Su punto de partida lo expresa MML en estos términos: “mi punto de vista sobre la relación entre el materialismo dialéctico y la ciencia es el expresado magistralmente por Manuel Sacristán en su prólogo al Anti-Dühring editado en México D.F. en 1964 por Editorial Grijalbo”, un escrito de apenas 30 páginas que fue esencial en la formación político-filosófica de varias generaciones de luchadores obreros y militantes universitarios. A ese punto de partida, hay que añadir otro: el espíritu crítico que no se deslumbra ni ciega ante fuegos de artificio intelectuales escritos en un lenguaje “profundo y de altos vuelos”, el mismo espíritu que nutre las páginas de las Imposturas intelectuales de Sokal y Bricmont, un ensayo recomendando por el autor.

No hay cientificismo en la posición aquí defendida. MML sabe, como nos enseñó Mario Bunge, que toda investigación científica parte de determinadas ideas filosóficas generales, que la filosofía racionalista e informada puede ser (lo ha sido de hecho) una buena aliada de la ciencia y la técnica responsable, y que todo filosofar que se precie sobre asuntos centrales de la tecnociencia contemporánea exige estudio, esfuerzo y buen conocimiento de causa.

MML no ha pretendido con su escrito zanjar puerilmente el debate sobre la ciencia. Tarea absurda donde las haya. Entre otras causas, porque sabe que este debate debe estar siempre abierto. Lo que sí ha pretendido es ayudarnos “a llevarlo a cabo sobre conocimientos concretos y bases científicas”. No se trata de hablar por hablar o hablar de oídas, ni tampoco de construir “cantos a la nada”. Tampoco de formar parte de los muchos escritos “que aparecen en la sopa intelectual del posmodernismo”, salpicando el texto, venga o no venga a cuento, de referencias a los términos de moda del análisis metamatemático posmoderno (caos, turbulencia, no lineal), entendidos además a la carta.

Por supuesto que es posible y necesaria, como decíamos, una aproximación filosófica documentada a asuntos que siempre han sido de preocupación e interés. Para especialistas y para muchos ciudadanos, para todos nosotros. Pero, para MML, también para mí, Razón y revolución. Filosofía marxista y ciencia moderna no proporciona ninguna ayuda para un filosofar informado ni para futuras investigaciones. Tampoco presenta una reflexión sobre la producción social de las matemáticas ni sobre su relación con otras ciencias. Eso sí, hay muchas “invocaciones litúrgicas” como suele ocurrir en estos casos.

Para MML, lo peor del libro de Woods y Grant es que intenta comprometer la teoría marxista con opciones científicas concretas cuando menos discutibles, o intenta justificar opiniones, más o menos científicas, con la cobertura del marxismo. La tradición ya tiene tristes experiencias de todo ello: la más sonada, la falsificación de la biología por el dogmatismo estalinista (caso Lysenko) por no hablar de la desconsideración (y marginación e incluso persecución) de la lógica formal o la teoría de la relatividad como disciplinas burguesas.

Por ello, en opinión de MML, el enfoque global de la obra de AWTG es reaccionario. Cuando se afirma que los cimientos de las matemáticas se están derrumbando y “que hay que crear un nuevo edificio sobre bases distintas,aparte de mostrar no haber entendido casi nada sobre el proceso de la evolución y cambio científico, “se está haciendo un peligroso llamamiento a apoyar las tendencias irracionalistas que bombardean desde muchos ámbitos los mismos fundamentos del pensamiento de la Ilustración”, que para nuestro autor sigue siendo el soporte más humanista, libre y progresivo de que disponemos. En esa tradición se inserta “de manera clara el pensamiento de Marx y Engels”.

MML nos advierte en los primeros compases que ha intentado proporcionar “una explicación, un ejemplo o una referencia histórica entendibles” para un lector o lectora con nivel de bachillerato de cada uno de los temas que trato. Es suficiente, piensa, para desmontar la impostura. Cumple su palabra: no nos exige un mayor nivel, un nivel inalcanzable o de especialista para seguir sus razonamientos. Se nos exige, eso sí, lectura atenta; no valen aquí las lecturas “en diagonal”.

Con su libro, sostiene MML, Woods y Grant no le están haciendo un buen servicio a la Razón ni a la Revolución. Con su aportación crítica, afirmo yo, MML ha hecho un buen servicio a la racionalidad ilustrada y al cultivo creativo, prudente y no talmúdico de la tradición marxista.

Así, pues, pasen, lean, tomen apuntes, relean en ocasiones, avancen, profundicen, disfruten, reflexionen y, si tienen a bien, hablen de todo ello con sus amistades. El libro que tenemos entre manos (o ante nuestros ojos) lo merece.

Notas:

1)https://www.lulu.com/es/es/shop/manuel-mart%C3%Adnez-llaneza/la-ciencia-mal-tratada/paperback/product-zz8n86.html?page=1&pageSize=4.

2) http://espai-marx.net/elsarbres/wp-content/uploads/2020/11/Ciencias-mal-tratadas_web.pdf.

Fuente de la Información: https://rebelion.org/pensar-con-rigor-y-en-serio/

 

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Maradona, metáfora de la condición humana trágica

Por: Leonardo Boff

ale la pena recordar: jugaba con pies agilísimos y con una cabeza que marcaba goles geniales. Pero su cabeza también pensaba, y definía en qué lado se colocaba en el espectro social: en el lado de los oprimidos, simbolizados por Fidel Castro, y por Lula. Y lo hacía saber, públicamente.

¿Qué es el ser humano? Por más que las ciencias traten de definir al ser humano, éste continúa siendo siempre una cuestión abierta. San Agustín (354-430) que se preocupó desesperadamente durante toda su vida por encontrar una respuesta, terminó diciendo sólo: mihi magna factus sum quaestio: “me he convertido en un gran problema para mí mismo”. Y se calló.

 A veces no son las ciencias ni las religiones quienes nos proporcionan la mejor imagen (en vez de una definición), sino los literatos. La mejor fórmula para mí la encontré en Antoine de Saint Exupéry, el autor de El Principito, en su novela La Ciudadela. En ella entiende al ser humano como un nœud de relations, “un nudo de relaciones en todas las direcciones”. Va más allá de la sexta tesis de Marx sobre Feuerbach al definir: “esencia humana es el conjunto de sus relaciones sociales”. Ésta visión es reduccionista: el ser humano es el conjunto de sus relaciones totales y en todas las direcciones, no sólo sociales. Tiene también sentido decir que “es un proyecto infinito, siempre en busca de su objeto adecuado, nunca encontrable en el ámbito en que vive”, lo que le lleva a trascender este mundo.

Aparte de esta búsqueda sin fin, cabe seguramente decir que es un ser complejo, la conjunción de dos dimensiones que en él siempre se dan conjuntamente: lo positivo y lo negativo, lo luminoso y oscuro, lo inteligente (sapiens) y lo demente (demens), lo afortunado y lo trágico, la pulsión de vida (eros) y la pulsión de muerte (thánatos), lo utópico y lo histórico, la realización y la frustración, la derrota y la victoria, la gentileza y la grosería, la cordialidad y la rudeza, lo poético y lo prosaico, lo dia-bólico (que divide) y lo sim-bólico (que une), el equilibrio y el exceso, el caos y el cosmos, el águila y la gallina. Esta dualidad no es un defecto de creación. Es la condición humana real. Esta misma estructura se encuentra en el cosmos (orden y desorden) y en cada ser vivo e inerte (autónomo e integrado). Se trata de una constante universal.

El reto para cada ser humano no es negar una de las partes –lo que sería imposible y resultaría incluso peor–, sino cómo integrar esta dualidad, cómo encontrar un justo equilibrio dinámico –siempre sin terminar–, de forma que pueda construir su identidad, su proyecto de vida, y buscar la felicidad posible a los hijos e hijas de Adán y Eva.

Ocurre sin embargo que en la vida humana existe lo trágico, tan plásticamente representado por los teatros griegos. El exceso, lo demencial y lo diá-bólico (lo que escinde) puede apoderarse de la persona, inundar su conciencia y hacerla esclava de la dimensión de lo oscuro.

El arquetipo del héroe/heroína puede ayudarnos a entender ese drama. No me refiero al héroe/heroína de las sagas de guerra y de las novelas, sino en el sentido del psicoanálisis moderno. Cada persona puede ser héroe/heroína según como trabaje esta dualidad, consiga integrarla y realizar su proceso de individuación. Hay varios tipos de héroes/heroínas: el resistente, el peregrino, el luchador, el mártir… y otros.

Escribo todo esto a propósito de la figura del genial jugador argentino de fútbol Diego Maradona. Verlo en el campo era un espectáculo por sí sólo. Driblaba con una inteligencia sumamente creativa y un sentido único de la oportunidad. Pequeño, 1’65 de altura, robusto, y con una velocidad increíble. Toda comparación es odiosa, pues cada uno es único e irrepetible, pero Maradona sobresale sobre cualquier jugador todavía en activo. Será una referencia mundial imperecedera.

Pero de pronto irrumpió la tragedia: fue enganchado por la dependencia química, de la cual nunca se liberó totalmente. Era tan humano que no escondía su dependencia. “Vete a saber qué jugador hubiese sido si no hubiese usado drogas”, se preguntaba con humor. “Tengo 53 años, pero es como si tuviese 78. Mi vida no fue normal, digamos”. ¿53 años? Yo he vivido ya 80.” Maradona ha fallecido a los 60. Ha sido un héroe resistente (del aguante), tragado por el lado de lo oscuro y del exceso.

Vale la pena recordar: jugaba con pies agilísimos y con una cabeza que marcaba goles geniales. Pero su cabeza también pensaba, y definía en qué lado se colocaba en el espectro social: en el lado de los oprimidos, simbolizados por Fidel Castro, y por Lula. Y lo hacía saber, públicamente.

El pueblo argentino, tan sufrido por problemas políticos internos, lo elevó al punto más alto de exaltación, hasta el espacio de lo numinoso, hasta llamarlo “dios”. Le faltaban palabras para admirar a su “Pibe”, “el divino infante”. Hay que entender correctamente tal exaltación, que ocurre siempre que el entusiasmo supera todos los límites y encuentra en las palabras de lo Numinoso y de lo Religioso o Sagrado su mejor expresión.

Me uno al entusiasmo por su arte y me solidarizo con tanto pueblo argentino en lágrimas, que con Maradona sacaba fuerzas para superar dificultades y mantener la alegría de vivir. Unió en sí lo humano y lo inhumano, como nos recuerda Nietzsche, pues ambos, lo humano y lo excesivamente humano, pertenecen a lo humano: luminoso y oscuro, genial y trágico, héroe a pesar de vencido.

Fuente: https://acento.com.do/opinion/maradona-metafora-de-la-condicion-humana-tragica-8889175.html

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Por qué escuchar audiolibros ayuda a tu hijo a desarrollar su lenguaje y ampliar vocabulario

Por: Carlota Fominaya

Se calcula que el tiempo que estuvieron los niños frente a una pantalla durante el confinamiento ha aumentado un 50% en comparación con la situación antes del aislamiento. Estos nuevos hábitos adquiridos como consecuencia de la pandemia tienen efectos nocivos en el desarrollo neurocognitivo de los menores, que afectan a su aprendizaje, a su vista, oído, al sueño e, incluso, a sus funciones metabólicas y cardiovasculares.

En este contexto, «pensamos que es más necesario que nunca considerar la adopción de soluciones que los mantengan ocupados con un componente interactivo saludable que no dificulte su desarrollo», apunta Mäelle Chassard, la fundadora de Mi Fábrica de Historias de Sikii. Este este pequeño dispositivo, similar a una radio, sin ondas ni pantallas, «es capaz de crear verdaderos cuentos de hadas a través de teclas multifunción que les permite participar en el desarrollo de la historia. El niño puede, de hecho, seleccionar el héroe que prefiere, el compañero y el lugar y el objeto, lo que sin duda estimula su imaginación, creatividad y lenguaje sin pantallas».

Para Mäelle Chassard, el hecho de permitir a los niños escuchar y crear sus propias historias convierte a «Mi fábrica de Historias» en una «alternativa estupenda a las pantallas y dispositivos móviles». «Es muy importante que los juguetes, además de ser una forma de entretenimiento para los niños, favorezcan también su desarrollo y aprendizaje… de una manera divertida».

Y sin duda, «es una forma muy entretenida de estimular el lenguaje de los niños. Una de las cosas que he aprendido a lo largo de los años, desde que nació Sikii, es que los recursos de audio son una excelente herramienta para apoyar y ampliar el aprendizaje de los niños. Son idóneas para fomentar la capacidad de imaginación y apoyar la exploración de los niños del mundo que les rodea porque tienen que evocar lo que oyen».

Mediante los audiolibros, explica, «el niño tiene la oportunidad de escuchar nuevas palabras, aprenderlas y ser capaz de comunicarlas y repetirlas correctamente. Si los niños escuchan las historias pueden aprender un modelo para para crear, estructurar y contar sus propias historias oralmente. De esta manera están sentando unas bases para la lectura y la escritura». Tanto es así que, asegura, «algunos colegios de Francia están utilizando “Mi Fábrica de Historias” para observar el efecto real que tiene en los niños, aunque aún no tenemos datos».

Es una forma, continúa Chassard, «de practicar jugando la capacidad de escucha, una herramienta muy importante y crucial para el desarrollo del lenguaje y la comunicación del niño, así como para la lectura y la interacción social. Las actividades auditivas ofrecen oportunidades para que los niños practiquen y consoliden estas habilidades y, además, añaden un elemento multisensorial a una actividad».

Su propia editorial, Les Éditions Lunii, ofrece un rico catálogo de historias para ayudar a desarrollar la memoria auditiva así como el vocabulario. Creemos que los niños se desarrollan a través del aprendizaje, la curiosidad y el acceso a contenidos diversos para desarrollar su propio pensamiento crítico.

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-como-escuchar-audiolibros-ayuda-hijo-desarrollar-lenguaje-y-ampliar-vocabulario-202012040210_noticia.html

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Gobiernos inmorales, pueblos enfermos

Por: Andrea Bárcena

Por lo menos desde hace cinco décadas, el mensaje implícito, pero cada vez más claro, de la clase política para los mexicanos es: El poder todo lo puede, el que tiene dinero tiene poder y está por encima de la ley. La vida de los pobres no vale nada. Así el pueblo –que no es del todo bueno ni sabio–, también se ha corrompido: se persigna ante sus santos y ¡a matar, a robar, a violar!… y tantos otros horrores que tienen a toda la sociedad enferma y desolada. Mucha sangre, mucho crimen, fosas clandestinas, desaparecidos, mujeres y niñas violadas y asesinadas; niños torturados y descuartizados. No sé si existe otra sociedad en el mundo donde la sangre y la muerte sean tan cotidianas desde hace tanto tiempo y en la que uno se despierte casi a diario con otra noticia de horror. Hay mucho odio y rencor en nuestros asesinos de la calle, que no se conforman con robar el celular o el auto, sino que además necesitan matar al dueño con saña y a veces se dan el gusto de tirarlo a la basura… como los gobiernos los han arrojado a ellos.

(Lacaniana: La violencia es una voz que no encuentra estructura en la palabra).

Al igual que hacen muchos políticos, una parte importante del pueblo ha decidido vender el alma al diablo, y ese mal no se cura con catecismos, sino con la aplicación rápida y transparente de la justicia, de las leyes. No hay mejor guía moral para recomponer éticamente a nuestra sociedad que el conjunto de leyes que supuestamente norman nuestra vida como sociedad. Así lo subrayó el constitucionalista Jorge Carpizo alguna vez: “… y la vida (de la sociedad) sólo se entiende con definiciones y decisiones”.

La conciencia moral no se construye con manuales. Hay que diferenciar la ética de la moral y de la moralina. La única terapia efectiva para víctimas y victimarios es acabar con la impunidad. Maquiavelo argumentaba que “la simulación o disimulación sirven al Príncipe para confundir la cabeza de los hombres con patrañas y hacer que se crean sus engaños”. Toda moralina es simulación que enferma y corrompe más al pueblo mexicano. Por su salud mental, desde pequeñitos enseñemos a los niños a rechazar las simulaciones y a no tenerle miedo a la verdad. No más sangre, no más impunidad. Merecemos un sistema ejemplar de justicia y gobiernos decentes y verdaderos.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2020/12/05/opinion/016o1pol

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Un especialista aboga por la entrada en el aula de los juegos de mesa clásicos

Por: ABC

«Pueden servir para desarrollar la psicomotricidad, el cálculo, el autocontrol, la memoria o la tolerancia a la frustración», sostiene el profesor de Tecnología Educativa y Competencias Digitales de la Universidad Internacional de La Rioja, Norberto Cuartero.

En la era en la que la tecnología está cada vez más presente en la educación de los niños y adolescentes, los juegos de mesa clásicos, como el parchís o la época, tienen mucho que aportar en las aulas, sobre todo porque en muchas ocasiones son grandes desconocidos para los más jóvenes.

Así lo sostiene el profesor de Tecnología Educativa y Competencias Digitales de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), Norberto Cuartero, que trata de que los docentes a los que forman tengan herramientas en el aula más allá de los recursos educativos que aportan los ordenadores e internet.

No pretende oponerse al avance de la tecnología y, de hecho, es un defensor de su uso «pero no del abuso», ha subrayado.

Los docentes utilizan desde hace tiempo el concepto de «gamificación« para tratar de introducir conceptos y destrezas en los niños mediante juegos.

Pero la combinación de juegos y tecnología ha «aparcado» un poco a juegos de mesa tradicionales que, sin embargo, han adquirido de nuevo un papel relevante en tiempos de pandemia «porque han vuelto a protagonizar muchos momentos de ocio en familia», asegura Cuartero.

El dedicar mayor tiempo a este tipo de juegos, desde el parchís al monopoly, «ha llegado a sorprender a muchos niños» que se encuentran «hiperestimulados» por los juegos en consolas «y han descubierto algo diferente», asegura.

Tras ese descubrimiento en familia, los juegos de mesa «tienen muchas aplicaciones en el aula» ya que «pueden servir para desarrollar la psicomotricidad, el cálculo, el autocontrol, la memoria o la tolerancia a la frustración».

«En un juego de mesa no siempre vas a ganar y ese es un concepto que en la sociedad actual hay que saber introducir en los niños y los jóvenes», afirma el docente, que además de formar a profesores es miembro de la comunidad de embajadores de las plataformas educativas ClassDojo y Genially.

Recomienda a los docentes «escoger bien» el juego que pueden utilizar en función del objetivo que buscan, ya que «no es lo mismo emplear Dixit» que estimula la colaboración entre un grupo «o la oca» que «parece lo más sencillo, pero puede servir para trabajar la motricidad de un niño pequeño, por ejemplo».

Además, detalla, todos los juegos clásicos «ofrecen la oportunidad de poder adaptarlos al aula» ya que «por ejemplo, un profesor de inglés puede construir una oca con verbos en inglés en cada casilla».

«Sin grandes complicaciones se pueden hacer cosas que sorprenden a los niños», recalca este especialista.

Se trata de cosas que contrastan en cierta medida con la tendencia de la educación en los últimos años en los que, en su opinión, «se ha pecado de fomentar el uso del ordenador en el aula pero sin un objetivo concreto».

Así, considera, «se han tocado mil pitos» y «no se ha tenido en cuenta que ese modo de trabajar al final no deja huella» en los alumnos.

Por ello, concluye Cuartero, es necesaria «una estrategia» para que los alumnos «adquieran competencias digitales» y «hay que tener claro que no se trata solo de darles una tableta o un ordenador».

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-especialista-aboga-entrada-aula-juegos-mesa-clasicos-202012010115_noticia.html

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Reflexiones educativas bajo un contexto de pandemia

Por: Miguel Ángel Pérez

El mes de marzo del año 2020, se ha tornado en una fecha emblemática, es la fecha en que se genera un impresionante parteaguas a nivel mundial. Hay un antes y un después de esta fecha. Un virus llamado COVID-19 o Coronavirus, pone en riesgo y en jaque a más de la mitad de los países del mundo. La OMS reconoce el riesgo como un riesgo mayor y declara que entramos a un estado de Pandemia y recomienda medidas de prevención y de cuidados extremos. El virus es altamente contagioso y de riesgo mortal, las recomendaciones son el aislamiento, la sana distancia, usar cubre bocas, lavar las manos con frecuencia y tomar alimentos que mejoren las defensas del organismo sobre todo en lo correspondiente a alimentos ricos en vitamina C y otros nutrientes.

En educación también hay una serie de cambios radicales, las escuelas (como espacios públicos creados para la atención educativa) tienen que cerrar sus puertas, tanto alumnos como maestros y maestras, deberán ir a casa y desde ahí enlazarse por cualquier medio para continuar con la tarea. En los primeros meses de contingencia se genera un caos, un desorden, el nuevo anuncio nos ha tomado por sorpresa. No existe al respecto un precedente o una experiencia previa, a la cual se pueda recurrir como referencia, como un aprendizaje anterior que nos ayude a decidir en este incierto presente. Todo es nuevo, todo implica inventar o improvisar sobre la marcha.

Entramos a lo que le llamaron algunos especialistas una nueva normalidad, pero parece que la vieja normalidad ha quedado enterrada en los anales del recuerdo. Esta nueva, es la normalidad sobre la cual deberemos acostumbrarnos a vivir desde esta fecha y por largo tiempo. Los políticos fallan en sus apreciaciones, los laboratorios a nivel mundial inician una loca carrera por ganar y ser los primeros en crear y patentar la nueva vacuna que habrá de salvar a una parte del mundo y obviamente generar nuevas riquezas para sus creadores.

En el origen un virus que no estaba en la naturaleza o que ha sido –según reconocen muchos- creado en laboratorio con fines maniqueos, ha servido por poner en jaque a 2/3 partes de la humanidad. Ante ello hemos sido vulnerables, frágiles, incrédulos y en muchas ocasiones y poco sensibles ante el nuevo escenario.

Hay sectores que se aferran a vivir con las costumbres de la vieja normalidad, la fiesta, la pachanga y el desorden en las relaciones humanas, se ha tornado en un nuevo riesgo. ¿Ante qué estamos realmente? ¿Cuál es el verdadero riesgo que nos amenaza? ¿Ya hemos tocado fondo o aún seguimos a pique llegando a un lugar que nadie conocía?

Desde este marzo atípico del año 2020 se comenzó a generar una nueva literatura, las miradas de los especialistas se dirigen ya no a la escuela sino a las diversas iniciativas y respuestas educativas bajo un contexto de pandemia.

Los niños y niñas se vieron obligados a meterse al debate y manejar un nuevo discurso. Las preguntas están ahí, siguen latentes, ¿Qué nos está pasando? ¿Cuándo será posible salir de todo esto? ¿Cuándo regresaremos a los lugares que antes visitábamos con frecuencia?

El avance de las tecnologías y sobre todo la implementación de diversos dispositivos electrónicos y plataformas digitales se han convertido en los nuevos manuales de pedagogía: Zoom, Meet, Classroom, y muchas más, son los nuevos educadores que compiten o complementan la tarea de los viejos docentes. Desde preescolar hasta la educación superior, desde el campo hasta la ciudad; los y las docentes han tenido que vivir en muy corto tiempo un proceso obligado para habilitarse y adaptarse ante las nuevas circunstancias. Nunca como ahora la tarea educativa ha sufrido cambios tan drásticos, cuyo escenario final aún se desconoce.

Los investigadores trazan nuevas líneas de indagación y generación de conocimientos, hay publicación de libros, revistas monotemáticas en torno a la pandemia, el debate aun nuevo se tornó circular, son muy pocos los investigadores que penetran el corazón del problema o el conjunto de problemas que giran en torno a la educación bajo un contexto de pandemia. Las voces de los docentes, el contexto de alumnos y alumnas es pobremente recuperado. Los políticos se encargan de dar cifras halagüeñas de un escenario que solo es favorable en sus palabras, pero que en la otra realidad, en la realidad verdadera, podemos dar cuenta de una realidad cruda, sufriente, que va hartando a los sujetos y sus familias.

Algunas escuelas o colegios sobre todo del sector privado (porque atrás de esto está el asunto del dinero). Comienzan a presionar a las autoridades gubernamentales, se quiere regresar a las escuelas, no importa que entremos ante un riesgo mayor. Miles de niños y niñas al igual que muchos docentes no han sabido, ni podido adaptarse ante esta nueva realidad. Su esquema está colocado en un estilo de práctica que ya es del pasado. No sabemos tampoco si hemos dado un salto y estamos ante un escenario de innovación en donde las cosas van a cambiar positivamente. Aun no se pueden emitir juicios, pudiera sonar aventurado y oportunista; seguimos (aunque muchos no lo quieran reconocer) en medio de la tormenta, respondemos por inercia, pero la mirada y las decisiones con un sesgo estratégico aun no existen.

Este contexto también ha servido pata el surgimiento de nuevos oportunismos y el surgimiento de nuevos profetas; están los que dicen y presumen entenderlo todo, aquellos que sólo se han dedicado a descalificar todo tipo de iniciativas y los escépticos los que no creen en nada, ni en nadie, incluso ni siquiera reconocen que el año 2020 se ha vivido diferente.

Es necesario lograr y garantizar un espacio de mesura estamos, obligados a pensarnos bajo nuevos esquemas, pensar en las salidas, en las soluciones pautadas sobre el tiempo. Los rasgos o las marcas de este contexto de pandemia en las nuevas generaciones estarán impregnados por estas fechas que de lo atípico pasamos muy pronto a una nueva normalidad. Esperemos que las nuevas respuestas que podamos construir de manera colectiva, nos sirvan para encontrar un camino más seguro y gratificante, en estos días difíciles, que serán recordaos como los días de la pandemia por coronavirus en el año 2020.

Fuente e Imagen: http://www.educacionfutura.org/reflexiones-educativas-bajo-un-contexto-de-pandemia/

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