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OPINIÓN: Voces de dolor, gritos de esperanza

Por: Tlachinollan

 

Para el maestro Arcángel Ramírez Perulero:

Demostraste en todo momento tu compromiso para representar los intereses legítimos del magisterio democrático. Mostrarte ese temple para mantener tus posturas independientes frente al poder. Abrazaste las causas que enarbolan los movimientos sociales en Guerrero. Siempre cercano a los 43 y dando la batalla para que la educación en Guerrero llegue a los lugares más recónditos del estado. Tu legado forma parte de las enseñanzas que ha dado la CETEG para hacer de la educación el motor de la transformación social.

 

Para las autoridades de México el día internacional de las víctimas de desapariciones forzadas sigue sin representar un día especial para reconocer a las familias que han entregado su vida para que haya justicia en México. Según las últimas cifras señaladas por el Subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración, Alejandro Encinas, se tiene el registro de 73 mil 218 personas desaparecidas y de 3 mil 978 fosas clandestinas en donde han sido exhumados 6 mil 625 cuerpos, en un conteo que abarca desde el 2006 hasta julio de 2020. En Guerrero los casos de desaparición forzada nos remiten a la época sombría de la Guerra Sucia donde cientos de personas siguen desaparecidas, sin que las autoridades se hayan comprometido con esta causa, por el contrario, siguen siendo cómplices de los perpetradores.

Esas voces de dolor son los gritos de esperanza de un México adolorido. Este domingo fuimos testigos de las protestas y acciones de reivindicación por parte de madres, hermanas e hijas que desde diferente lugares y trincheras hicieron pública una realidad que nos lacera. Atoyac de Álvarez se ha transformado en el lugar emblemático de la rebeldía y la dignidad. Vimos a través de las redes sociales esa fuerza y ese gran amor de madres y abuelas que mostraban con orgullo y rabia las fotografías de sus seres queridos. Como hace más de 40 años los siguen nombrando. Su recuerdo sigue estando presente en sus vidas sin dejarse vencer por el olvido. A pesar de los años y de las edades el reclamo retumba en el país que desenmascara las tropelías de los gobiernos que violentan los derechos humanos. La figura señera de Tita Radilla siempre será un referente para la lucha nacional de las personas desaparecidas. Su tenacidad y perseverancia le ha permitido demostrar que el Estado mexicano es responsable de la desaparición forzada de su padre Rosendo Radilla. Su testimonio nos inspira e ilumina el camino de las mujeres y hombres que avanzamos para que se acabe esta forma de gobernar dándole la espalda a las víctimas, quienes son el verdadero motor de la transformación social.

Este mismo domingo por la tarde escuchamos también por redes sociales los testimonios de familiares de personas desaparecidas en la región de la montaña, que, desde el mes de octubre del año pasado, con la desaparición del defensor comunitario Arnulfo Cerón Soriano, se unieron a la lucha para exigir su presentación y se atrincheraron en el Colectivo Luciérnaga. Es muy ilustrativo el siguiente testimonio “soy una persona que está con la esperanza que un día aparezca mi esposo. Él desapareció el 7 de enero de 2019. Había mucha gente que se dio cuenta de lo que pasó. En esos días nadie decía nada. Todo empezó a salir poco después, pero en un principio nadie te dice nada por miedo. En mi caso sí lo busqué como tres meses con ayuda de amigos y familiares, pero no encontramos nada, después vine a Tlachinollan, en ese entonces todavía había miedo. Por eso en las búsquedas no decíamos que íbamos a buscar una persona, más bien que íbamos a ver unos terrenos para comprar. Inventábamos cualquier cosa.

A Arnulfo lo encontraron, pero la frustración de nosotras es que no buscaron a nuestro familiar como debería de ser. Ese es mi reclamo a la autoridad, porque vas al ministerio público, pero te ven como bicho raro, como diciendo qué haces acá. Yo muchas veces llegaba a pedir que me atendieran. Tengo un indicio de mi compañero, pero es la fecha que no me lo han podido entregar por varias cuestiones que ellos dicen que es difícil la identificación. Siento que está ahí. Tengo la esperanza de que está en un lugar donde fueron encontradas varias personas. Una persona me dijo que tratara de ver la ropa. Con sólo ir allá donde están todos los restos, al SEMEFO, ya es un avance. Para entrar es muy difícil y más para exigir y querer ver la ropa para que te la muestren. Te piden un oficio del MP, yo lo hice y lo volví a llevar, pero me decían que el papel estaba mal redactado y tenía que regresar otra vez. Es una desesperación horrible. Fue hasta la tercera ocasión que me dejaron ver la ropa. Vi unas prendas de mi esposo, pero hasta ahora estamos esperando y no hay respuesta. Es muy lamentable. En mi caso estoy desgastada económicamente, ahora tuve que ponerme a trabajar. Siempre he trabajado, pero de forma independiente. Yo manejaba mis horarios; sin embargo, en el trabajo que hoy tengo no puedo salir a la hora que sea. Ya se lo dejé todo en manos de Dios y me incorporé a este Colectivo porque para mí si hay una esperanza. Para mí hay la posibilidad de encontrarlo vivo o muerto. Más que nada por una niña que tengo. Por ella lucho y me conformo con solo llevarla y decirle: hija aquí está tu papá. Gracias a Tlachinollan, ha venido la Comisión Nacional de Búsqueda y con ellos hemos encontrado a otras personas. A lo mejor de que nunca he formado parte de un colectivo no sé cómo se hacen las cosas; sin embargo, aquí las compañeras me alientan para seguir adelante. Vivimos con la esperanza de que va a aparecer nuestro familiar vivo o muerto.”

En medio de esta grave crisis de derechos humanos donde las desapariciones de personas continúan consumándose, las autoridades federales tienen el enorme desafío de parar esta escalada de violencia y de contener esta embestida delincuencial, donde las mismas fuerzas del Estado forman parte del problema. Hace unos días fuimos testigos de un video que revela la ejecución extrajudicial de un civil a manos del ejército mexicano en Nuevo Laredo, Tamaulipas. En el video se ve una persecución a una camioneta presuntamente del crimen organizado, emboscada por varios vehículos militares que no dejan de disparar a mansalva. Al encontrarse ya detenido el vehículo se puede ver a un civil -que al parecer se trataba de una víctima de secuestro- levantar su mano demostrando que está vivo y se oyen varios gritos diciendo “está vivo, está vivo”. En ese mismo momento, se escucha claramente como un miembro de las fuerzas armadas ordena que se le asesine diciendo “Mátalo, mátalo a la verga” y se logra ver como disparan al civil, quien queda inmóvil instantáneamente.

Estos cruentos hechos nos recuerdan casos como los de Tlatlaya, el Charco y la ejecución arbitraria del joven Bonfilio Rubio Villegas en un retén militar, así como otros casos donde impera la impunidad militar. Reafirman la fallida estrategia de militarización de la seguridad pública, ante la falta de controles efectivos para las fuerzas armadas y nos dejan pendiente, la necesidad de poner límites al ejército mexicano. Si bien reconocemos que la presencia del crimen organizado es uno de los principales retos que atender en México y que son los principales responsables de las aterradoras cifras de muertes y desapariciones, reiteramos que la estrategia de seguridad nunca debe ir en detrimento del respeto a los derechos humanos.

Durante años hemos podido ser testigos de la actuación desmedida del ejército que, ante la falta de controles civiles y delimitación clara de sus facultades, se han convertido en uno de los principales responsables de las graves violaciones a derechos humanos, especialmente, en estados como Guerrero donde su presencia es latente. Esta semana se cumplen 10 años desde que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) sentenció a México por la tortura sexual de Inés Fernández Ortega y Valentina Rosendo Cantú, a manos de ejército mexicano en el 2002. En dichos fallos, el tribunal interamericano determinó que ambas mujeres habían sido objeto de violaciones graves de derechos humanos cometidas por elementos del Ejército mexicano y de autoridades estatales y federales en el estado de Guerrero, en un contexto marcado por la pobreza, la discriminación y lo que denominó “violencia institucional castrense”.

A una década de estas paradigmáticas sentencias que han marcado un precedente para toda América Latina, sigue pendiente el cumplimiento de varios puntos fundamentales para el acceso a la justicia de las sobrevivientes, como las investigaciones y sanciones de todos los responsables. El 1° junio de 2018, la Jueza Séptimo de Distrito en el Estado de Guerrero emitió una sentencia en contra de dos elementos del ejército mexicano para el caso de Valentina Rosendo Cantú, donde los sentencia a 19 años de prisión. Este fallo es histórico porque es la primera resolución que cumple con el mandato del tribunal interamericano y se reconoce la tortura sexual. Sin embargo, esta sentencia aún no es firme, fue apelada por la defensa de los elementos militares y actualmente se encuentra pendiente un amparo, por lo que aún podría revertirse. Un hecho que sería imperdonable.

Para el caso de Inés Fernández Ortega, aún no se ha logrado una sentencia contra los elementos del ejército mexicano responsables de los hechos. El proceso se ha visto retrasado ante varios recursos interpuestos por su defensa. Incluso uno de los probables responsables fue asesinado en una cárcel militar, sin que hasta el momento se haya podido determinar fehacientemente que su muerte no está relacionada con el proceso de justicia de Inés Fernández. Por otra parte, la investigación en contra de los ministerios públicos y personal médico que se negaron a brindar la atención a Inés y Valentina en 2002 ha estado durante años parada y sin avances sustanciales para la determinación formal de las responsabilidades penales en su contra.

En un contexto como el que vive la entidad es urgente que las autoridades mexicanas cumplan con estas sentencias, que buscan poner fin a más casos como los de Inés y Valentina, así como hechos ocurridos en Tamaulipas. Cabe recordar que el Tribunal interamericano señaló la necesidad de adecuar la legislación mexicana a los tratados internacionales y limitar la actuación de ejército. A una década más de la impunidad militar y ante el décimo aniversario de estas sentencias paradigmáticas, emplazamos a las autoridades federales a que den cumplimiento cabal a las sentencias que siguen incumplidas.

En este marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, esperamos que muy pronto el Senado discuta sobre la competencia del Comité de Naciones Unidas sobre Desapariciones Forzadas (CED); pero también esperamos que las autoridades mexicanas reconsideren las actuaciones violentas del ejército en las calles y limite su actuación a controles civiles.

Las voces de dolor protagonizadas por los familiares de las víctimas de graves violaciones a derechos humanos; su lucha imbatible; su autoridad moral y su testimonio de vida, son el legado intangible que han forjado con lágrimas y sangre, miles de mujeres de a pie que nos han enseñado cómo se lucha y cómo es el verdadero compromiso de quienes buscan la justicia y la paz en este México adolorido. Ellas son el grito de esperanza.

Fuente e imagen:  http://www.tlachinollan.org/opinion-voces-de-dolor-gritos-de-esperanza/

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El asesinato de don Tomás

Por: Luis Hernández Navarro

 

Tomás Martínez Pinacho se disponía a comer algo en la taquería Los Primos, en el municipio Ánimas Trujano, Oaxaca, cuando un comando fuertemente armado lo balaceó a mansalva. Eran las 18:30 horas del pasado 24 de agosto y regresaba de participar en un mitin de 2 mil 600 personas en la capital del estado. Quedó sin vida sembrado en su silla.

La biografía de don Tomás –como cariñosamente lo llamaban sus camaradas de la Sierra Sur– se cruza con las luchas sociales del distrito de Miahuatlán en los últimos 30 años. Ellos resumen su trayectoria, en una palabra: lucha. Organizó la Unión de Campesinos Pobres; gestionó mejores servicios de agua y recolección de basura; se opuso a la construcción del Cefereso en el municipio; se movilizó para que los recursos gubernamentales llegaran a comunidades, agencias y rancherías y no se quedaran en la cabecera; fue dos veces candidato a presidente municipal y en dos ocasiones regidor; apoyó las protestas de los maestros democráticos contra la reforma educativa y a favor de la enseñanza pública, y se opuso activamente a la minería a cielo abierto.

Nació en Miahuatlán de Porfirio Díaz, el 7 de marzo de 1956, en el seno de una familia muy humilde. Su papá era campesino. De niño, Tomás apoyaba a su mamá en la venta de tortillas en el centro. Estudió unos años de primaria entre 1965 y 1969, en la escuela Leona Vicario, y luego emigró a la Ciudad de México. En Naucalpan, estado de México, siguió sus estudios en la primaria nocturna Manuel Ávila Camacho y en el INEA. Vendió alimentos en el Teatro Blanquita. Trabajó en una empresa abarrotera hasta que regresó a su municipio natal entre 1990.

En Miahuatlán no había calles pavimentadas, ni agua potable, ni drenaje. Al llegar a su comunidad, formó el Comité de Salud de Barrio Abajo y promovió la adquisición del primer camión recolector de basura, junto con el que en esos años era alcalde. Gestionó que el IMSS local contara con un aparato de ultrasonido. Fue presidente de la coordinadora de padres de familia de la zona escolar 25 y veló por las demandas educativas.

La actitud y el compromiso del profesor democrático Germán Mendoza Nube, varias veces detenido y torturado por su participación en las luchas populares, lo marcó definitivamente. Tomás contaba cómo, en una ocasión en que un compañero de Germán fue a buscarlo porque tenía una dificultad, el maestro, a pesar de tener que moverse en silla de ruedas, se levantó de la cama, se montó en su silla y se fue a resolver el problema. La actitud de Germán impactó a Tomás. En ese momento se dijo: Yo tengo dos manos, tengo dos pies. Me regreso a mi comunidad y empiezo a luchar por los compañeros, por la gente.

Así lo hizo. A partir de entonces, Martínez Pinacho se incorporó a la Unión de Campesinos Pobres y al Frente Popular Revolucionario (FPR), en una lucha que sólo su homicidio frenó. Recorrió comunidades, nombró comités de base de la organización, recogió las demandas y las necesidades de las poblaciones, sus conflictos agrarios.

Tomás participó activamente como concejal de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) en 2006, en la que se exigió la renuncia del gobernador Ulises Ruiz. Por ello fue perseguido, hostigado y obligado a esconderse.

En Oaxaca hay cerca de 300 concesiones mineras, tres de ellas en la Sierra Sur: en Suchixtepec, otra en los Coatlanes y una más muy cerca de Miahuatlán, en comunidades del Zompantle y el Ocote. Don Tomás desempeñó un papel medular en la resistencia a la minería a cielo abierto en la región, con el ingeniero Bernardo Vázquez Sánchez, asesinado el 15 de marzo de 2012, por oponerse al proyecto de Fortuna Silver Mines de San José del Progreso. En 2018 promovió, después de una labor de información y organización en las comunidades que arrancó en 2016, la formación del Frente Regional de la Sierra Sur en Defensa del Territorio, los Recursos Naturales y la Libre Autodeterminación de los Pueblos, en rechazo a la minería, en el que también participaron organizaciones sociales como el MULT, API-PUP, FPR, sección 22-CNTE, MAS y Coordinadora de Comunidades de Loxicha.

Desgraciadamente, homicidios como el de Tomás distan de ser una excepción en este gobierno. Según la organización Front Line Defenders, México es el cuarto país más peligroso del mundo para los defensores de los derechos humanos. Tan sólo en 2019 fueron asesinados 24 activistas, ambientalistas y defensores del territorio. En mayo, varios organismos, entre los que se encuentra la Coordinación Alemana por los Derechos Humanos en México, documentaron que en el sexenio de López Obrador han sido ultimados al menos 30 defensores de derechos humanos.

Hijo de tortillera y campesino, sencillo, extremadamente humilde, Tomás siempre se preocupó por las personas que llegaban a verlo y por quienes lo buscaban para solicitar algún apoyo. Fue despedido en Miahuatlán por sus camaradas, amigos y familiares, en un masivo homenaje público, en medio de una interminable lluvia, el estallido de cohetes y expresiones inconsolables de rabia y duelo.

El crimen de don Tomás dejó en la Sierra Sur una mezcla de dolor y compromiso de mantener viva su saga. En palabras de su hijo José Alberto: A mí me duele mi padre, me duele mi mentor, me duele mi camarada de lucha, pero la lucha de Tomás Martínez sigue vigente. El Estado pensó que matándolo se acababa todo. Es lo contrario. Tomás Martínez revive en cientos, en miles que hoy piden unidos justicia.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2020/09/08/opinion/017a1pol?fbclid=IwAR1xK68xaEsMf5udNXh4lmr8tkV-lDOXSt_ETEuUCWqiN7r6DKG4jrQo3jI

Imagen: https://www.educaoaxaca.org/ejecutan-a-tomas-martinez-pinacho-dirigente-del-fpr-en-la-sierra-sur/

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La nueva revolución

Por: Francisco Javier López Martín

Lo llamaban normalidad, pero consistía en olvidar a las personas, escapar de uno mismo, convertirnos en un producto más en venta, generador de beneficios privados, el mercadeo y usura como sistema económico que ha ido devorando hasta nuestras mejores intenciones.

Asediado por las noticias de los brotes y rebrotes, el desconfinamiento provisional, los escenarios de excesos, nuevos enfermos, contagiados, ingresados y, desgraciadamente, nuevos muertos, se me ha ido de la cabeza el compromiso de escribir este artículo para Nueva Revolución los cuartos martes de cada mes. Una prueba más de la inexistencia de la nueva normalidad.

Parece ser que había una normalidad, una que nadie había establecido como tal, pero que formaba parte de un imaginario global que se había ido construyendo pasito a pasito, pero de forma persistente. Había una normalidad de consumo brutal que agotaba cada vez antes lo que el planeta es capaz de regenerar, una sobreproducción brutal, una generación no digerible de residuos y contaminación y estaba ligada al cambio climático. Esa normalidad que producía globalmente y vendía por todo el planeta, aprovechando la precariedad de los empleos, produciendo vidas precarias.

Había una normalidad de ricos en aumento y muchos más pobres, dicen que algo menos pobres, pero cada vez más desiguales. Una normalidad de discriminación contra la mujer, pero también contra todo cuanto es distinto, diverso, plural. La normalidad de las residencias de mayores, o su abandono en sus domicilios.

Lo llamaban normalidad, pero consistía en olvidar a las personas, escapar de uno mismo, convertirnos en un producto más en venta, generador de beneficios privados, el mercadeo y usura como sistema económico que ha ido devorando hasta nuestras mejores intenciones. Convertir en mercado los recursos públicos, eso que algunos llaman privatización y otros colaboración público-privada.

Y llegó una pandemia, con nombre y número de serie, COVID-19, un virus más listo que los anteriores, que eran incluso más dañinos, pero menos listos, un fruto más evolucionado de una inteligencia natural capaz de buscar nuevas estrategias de supervivencia de la vida distintas a las nuestras, pero tremendamente eficaces, no en vano esos virus llevan aquí miles de millones de años antes que nosotros.

Y con la pandemia se acabó la normalidad que habíamos conocido, la del centro comercial para todo, la de las vacaciones con viaje al otro lado del mundo por cuatro perras, la del trabajo presencial de cada día, el estudio en clase de cada día, las miserias de las vidas día tras día. Y nos hemos visto encerrados en casa un día sí y otro también, escuchando las terribles noticias de muertes, especialmente de personas mayores, especialmente en residencias.

Llegó la pandemia y pensé por un momento que el drama, el dolor, ese tiempo excepcionalmente largo de encierro, iba a conducirnos a una transformación profunda, a una revolución, una nueva revolución, distinta, no de clase contra clase tan siquiera, sino de aquellas que cambian de forma radical las formas de relación de la especie humana consigo misma, con las demás especies (incluidos los virus), con el conjunto del planeta.

Pero parece que no, no ahora, por lo menos no en España, no por el momento, nadie quería una nueva revolución, sino una nueva normalidad, es decir, la antigua normalidad con algo de gel hidroalcohólico y unas cuantas mascarillas de diseño.

Tardamos en decretar el confinamiento, bajo penas de multa y hasta de cárcel, pero, pasado el tiempo, el juego político condujo a que nadie quisiera pagar el precio en votos del mantenimiento del estado de alarma, aunque pudiera haberse mantenido, como han hecho otros países, permitiendo suavizar medidas, o retomar restricciones en espacios geográficos acotados, en algunas actividades económicas, o entre determinados sectores de la población, con la participación de las Comunidades Autónomas.

Dejémoslo ahí, la oposición no quiso avalar más al gobierno, las Comunidades cada una a lo suyo y los sectores empresariales reclamando la vuelta al negocio, al trabajo, algunos hablaban de hacer compatible el combate contra la pandemia, con la necesaria actividad económica, ya hemos perdido bastante riqueza nacional, hay que volver al trabajo, hay que volver a la escuela, sobre todo para que los padres trabajen.

La nueva normalidad que nos lleva de cabeza a los rebrotes, a los nuevos brotes. La oportunidad perdida para afrontar un proceso revolucionario, la nueva revolución inédita de reconstruir el modelo económico, sobre bases nuevas, sostenibles, respetuosas con el medio ambiente, con las personas y sus empleos, con la protección de la vida humana y la del resto de especies que nos acompañan en la única nave en la que podemos viajar por el universo.

Socialismo o barbarie gritaban algunos escritores e intelectuales franceses en los años cincuenta y sesenta, tomando prestada la expresión de Rosa Luxemburgo, que la había tomado, a su vez, de Engels, o más bien del olvidado Kautsky, redactor junto a Bernstein del Programa de Erfurt, el programa del SPD alemán que duraría hasta finales de la I Guerra Mundial,

-Debemos avanzar hacia el socialismo o caer de nuevo en la barbarie.

La barbarie triunfó, hasta Lenin escribió un libro titulado La revolución proletaria y el renegado Kautsky y el mundo se volvió loco durante todo el siglo pasado, la pandemia podría ser nuestra oportunidad para una revolución humana, económica, natural, socialista, que convirtiera el planeta en esa Tierra de acogida a la que hemos dado la espalda con desastrosas consecuencias, no tanto para el planeta, sino para nosotros mismos. A fin de cuentas el planeta seguirá adelante, con otras formas de vida tal vez, cuando nosotros hayamos creado las condiciones para nuestra propia desaparición.

La alternativa, ahora, así las cosas, no se encuentra entre el socialismo o la barbarie, sino entre la nueva revolución en la especie humana y su relación con el resto del planeta, o el colapso, la extinción y nuestra desaparición. Nosotros elegimos.

Fuente e imagen: https://nuevarevolucion.es/la-nueva-revolucion/

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Docentes: Constructores de Comunidades Educativas

 Juan Carlos Miranda Arroyo

 

Las y los docentes son, por definición y por vocación en la práctica, constructoras y constructores de comunidades educativas y de aprendizaje. Los son (y lo somos) como integrantes de grupos académicos colegiados y como líderes de los respectivos grupos de aprendizaje, que son parte de sus (nuestras) responsabilidades y compromisos profesionales.

Sobre esto, escribí antes lo siguiente: En relación con las políticas públicas educativas (PPE) en México, en la coyuntura actual, pienso que mientras la estrategia «Aprende en casa II» (SEP) no tenga como eje articulador la integración y ejercicio de las comunidades educativas, el proyecto gubernamental estará condenado al fracaso.

¿Qué propone la Secretaría de Educación Pública (SEP) con respecto a la construcción de comunidades educativas? Veamos algunos fragmentos de un documento oficial publicado recientemente: «…la comunidad educativa (se concibe) como un sistema abierto que se nutre de algunos elementos de un sistema más amplio -social, político, cultural, ideológico, económico- y de sus interacciones. A su vez, la comunidad estaría compuesta por un conjunto de subsistemas que se relacionan, interactúan y tienen objetivos comunes.» (1)

«Desde la perspectiva de Bronfenbrenner (1987), la familia y la escuela serían microsistemas en los que los educandos se desarrollan, mientras que la comunidad educativa sería el mesosistema en el que se interrelacionan ambos microsistemas. El conocimiento de estas interacciones resulta básico para comprender los patrones de actividad, los roles y, en general, el desarrollo de los educandos.»

«…el sistema educativo y la institución escolar son ámbitos idóneos para organizar a los agentes que se sitúan en los contextos de desarrollo de los educandos, ya que ningún otro espacio educativo posee la capacidad, el sistematismo y los recursos de los que dispone la escuela para llevar esto a efecto. Sin embargo, por otra parte, la institución escolar es un contexto cultural específico, y el hecho de construir la comunidad educativa en torno a una cultura determinada puede dificultar la organización eficaz de las interrelaciones que conduzcan a la consecución de las finalidades comunes.» (misma fuente)

La construcción de comunidades educativas hasta el momento, por parte de la SEP, es retórica, cuando ésta tendría que ser una línea esencial de las políticas públicas educativas, en los hechos, en la práctica cotidiana del «sistema». No sólo en las palabras.

La construcción de comunidades educativas, hoy, podría complementarse con dos líneas de acción centrales, que no veo en la estrategia gubernamental (SEP), es decir, no aparece explícitamente en el contenido y las acciones de las políticas públicas educativas en México (no lo veo al menos enfatizado): Poner como especial prioridad a la lectura y la escritura en la vida cotidiana de las y los estudiantes. Así como la formulación y resolución de problemas, no sólo en el campo del Pensamiento Matemático, sino también en todas las áreas o campos de conocimiento. Todo es cuestión de poner mayor atención a la enseñanza y aprendizaje de las habilidades intelectuales básicas.

Reitero: Las y los docentes no son «apóstoles» solitari@s de la educación. Por el contrario, su trabajo es, en esencia, colectivo, colegiado, de acompañamiento, de apoyo entre pares y de colaboración mutua.

Considero que los elementos básicos para construir comunidades educativas y de aprendizaje, como PPE, son: Liderazgo académico; trabajo colegiado horizontal; apoyo institucional (tiempos, movimientos y recursos); asesoría y acompañamiento técnico-pedagógico; disposición de acompañamiento por parte de las familias, y agenda educativa. También es esencial, implícita y explícitamente, un replanteamiento acerca de la formación inicial y continua de las y los docentes, así como de las y los directivos escolares, y de las y los asesores técnico-pedagógicos.

Mientras no tengamos un programa de formación robusto y ampliamente discutido, en torno a esos trayectos de preparación profesional permanente, dirigidos a esas figuras educativas concretas (y sin burocratizaciones absurdas), con un enfoque hacia la construcción de comunidades educativas y de aprendizaje, será difícil que caminemos como nación en la ruta correcta para asegurar el derecho pleno a la educación de niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos.

Fuente consultada:

(1) SEP (2020). Guía del Taller Intensivo de Capacitación. “Horizontes: colaboración y autonomía para aprender mejor”. Ciclo escolar 2020-2021. Para el campo específico de “comunidad escolar”, la SEP cita a: POZO ANDRÉS, María del Mar DEL; ÁLVAREZ CASTILLO, José Luís; LUENGO NAVAS, Julián y OTERO URTZA, Eugenio. Teorías e instituciones contemporáneas de educación, Madrid, Biblioteca Nueva, 2004, pp. 125- 127. Disponible en:

http://www.ugr.es/~fjjrios/pce/media/2- EscuelaFamiliaComunidadEducativa.pdf

Y a: POSADA ESCOBAR, Jorge Jairo (2000). Notas sobre comunidad educativa. Bogotá: Universidad Pedagógica nacional. Disponible en:

http://www.bdigital.unal.edu.co/ 1513/7/06CAPI05.pdf

Fuente:  https://profelandia.com/docentes-constructores-de-comunidades-educativas/

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La educación en el informe: ¿Y el aprendizaje?

Por: Pedro Flores

 

El 1 de septiembre, el titular del Poder Ejecutivo dirigió un mensaje con motivo del Segundo Informe de Gobierno. El rito tricolor nos ha enseñado que el mensaje presidencial es más de carácter político y que las minucias técnicas las hallaremos en el extenso documento que se publica luego del acto protocolario. Por ello, Andrés Manuel López Obrador no desperdició la oportunidad para mostrarse poderoso y recalcó, públicamente, que se había “cancelado la mal llamada reforma educativa”.

No obstante, al leer el mamotreto oficial, uno advierte que varios elementos de la reforma educativa pasada permanecieron como el Sistema de Información y Gestión Educativa (SIGED), el pago centralizado de la nómina magisterial a través del FONE (Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa y Gasto Operativo) y el principio de “fortalecer” —ya no “recuperar”— la rectoría del Estado sobre la educación. Otros elementos, en efecto, desaparecieron como vincular los resultados de las evaluaciones a las condiciones laborales del maestro y el órgano con autonomía para verificar si la educación avanzaba o retrocedía: el INEE (Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación). ¿Qué dijo AMLO en su mensaje a la nación sobre los aprendizajes de todos o de los “sectores de la población históricamente rezagados”? Nada.

¿Qué presenta el informe sobre el tema? Que no tenemos datos derivados de la prueba Planea (Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes) porque eso dependía del INEE. Además, también reconoce que en términos del Objetivo de Desarrollo Sostenible 2030, referido a la educación de calidad y a la producción de aprendizajes, no hubo “cambios considerables”.

Para educación superior, tampoco se reporta cuánto aprende un universitario. ¿Cuál es el aprendizaje que han desarrollado los 15 mil jóvenes incorporados a las Universidades para el Bienestar Benito Juárez García, cuya modalidad dice ser de “alta calidad científica y profesional”? Tampoco sabemos. Ni siquiera se conocen estimaciones contables sobre qué aprendizajes y “desaprendizajes” se generaron por la pandemia y la aplicación del emblemático programa “Aprende en Casa”. ¿Pasamos de la “mal llamada” reforma educativa a una peormente diseñada? Los informes anuales hacen propicio el momento para interpelar al gobierno en turno. Démosle seguimiento al mejoramiento de los aprendizajes en este sexenio y estemos listos para razonar nuestro voto. Es la hora de la ciudadanía.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/la-educacion-en-el-informe-y-el-aprendizaje/

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Profesor, Maestro, Instructor… ¿Conoces La Diferencia?

Por:  Sofía García-Bullé

 

La educación no es una disciplina estática y uniforme, responde a necesidades específicas, por lo tanto, quienes enseña no siempre tienen exactamente el mismo trabajo.

Usualmente tratamos palabras como maestro, catedrático o profesor como términos intercambiables. Si bien es cierto que sus acepciones son muy similares, no saber diferenciar entre estas puede obstaculizar nuestro entendimiento sobre cuál es el trabajo de un proveedor de educación y cómo nos relacionamos con el aprendizaje que nos brinda.

Hay particularidades propias de cada rol de liderazgo en materia de educación que sería útil comprender para asegurarnos de que la experiencia de aprendizaje satisfacerá las necesidades específicas de quien aprende. Por ejemplo, un profesor no tendría la preparación para mantener el control en un salón de clases de niños con un nivel de educación básica, de la misma forma que un maestro no tendría precisamente la formación en determinada disciplina como para enseñarla a un estudiante de preparatoria o profesional. A continuación, compartimos un breve glosario que te ayudará a diferenciar entre los distintos perfiles de personas que transmiten conocimiento y quienes lo reciben.

1. El líder de la educación básica: Maestro

El maestro es el docente que imparte las primeras instancias de educación académica, como lo es el nivel preescolar y primaria. La labor de un maestro es la de introducir a los niños (o adultos) a tareas primarias como la lectura, la escritura, las matemáticas e historia, entre otras.

Parte de su trabajo implica el acompañamiento y formación de alumnos muy jóvenes en años formativos. Por lo que es relevante que sumado a un título de educación, tenga preparación en psicología infantil y pedagogía.

2. Formación y seguimiento: Profesor

Terminado el periodo de la educación básica, el profesor se encarga de la continuación de la jornada formativa en los niveles superiores. El profesor o profesora debe tener una carrera profesional estudiada en la materia que enseña y preferentemente haberla ejercido, para la enseñanza pueden prepararse ya sea estudiando posteriormente una carrera de magisterio o una maestría en educación. Entre el ramillete de habilidades propias de un profesor se encuentra el control de grupos, el dominio de la pedagogía, el diálogo, y en algunos casos, la orientación vocacional.

3. Especialista en su rubro: Catedrático

Un catedrático es un docente del sistema universitario que ha realizado investigación sobre un tema de la disciplina que domina, por lo que es, sin duda, un experto o experta en su materia, cuyo conocimiento sirve para complementar el aprendizaje de estudiantes de niveles avanzados, usualmente de universidad y posgrado.

El trabajo de una catedrática no es propiamente dirigir un grupo sino divulgar conocimiento, por lo que su preparación está más relacionada con el tema que enseña que con la disciplina de la educación, sin embargo, es necesario que su formación contenga al menos técnicas educativas o de comunicación, para poder transmitir efectivamente su conocimiento.

4. Un proveedor práctico: El instructor

Un instructor no es necesariamente un especialista en educación pero sí domina la ejecución de una metodología o función específica. Están capacitados no solo con los conocimientos relacionados a la técnica que enseñan, sino con las habilidades para transmitirla y asistir en su práctica.

Si hablamos de una disciplina como el Yoga, por ejemplo, un instructor no solo debe ser capaz de mostrar las posiciones correctas de un ejercicio, sino distinguir si los estudiantes la están realizando correctamente y cómo corregir sus posturas en caso de que no.

5. El guía flexible: Mentor

Un mentor no es necesariamente una persona que imparte materias en una escuela, su trabajo no es solamente transmitir conocimiento, sino trabajar con toda la periferia de actividades que afianzan el aprendizaje. Además de compartir conocimientos técnicos, la mentora escucha, aconseja, inspira, reta y apoya al aprendiz en su jornada educativa. Debido a esta flexibilidad en su concepto, los mentores pueden encontrarse en diversos niveles educativos, desde el básico hasta el universitario.

¿Sabías que existían todas estas diferencias entre los proveedores de educación? ¿Se han referido a ti con el término equivocado o lo has hecho tú con algún docente? Cuéntanos en los comentarios.

Fuente e imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/diferencias-maestro-docente-profesor

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World Congress in Defense of Public Education and Against Educational Neoliberalism

World Congress in Defense of Public Education and Against Educational Neoliberalism
Congresomundialdeeducacion2020@gmail.com
September 26 and 27, 2020


The COVID-19 pandemic has generated an unprecedented global paralysis and exposed the deep inequalities of the neoliberal system. Big capital is using this crisis to deepen exclusion and domination in its own interest. Waves of privatizations of basic services and social rights over the last few decades mean that the pandemic has hit the impoverished and the working class the hardest.
The paralysis on all levels generated by the pandemic has been intertwined with an economic crisis of capital that is expressing itself in a new global economic recession. In this context, we see the emergence of neo-conservative governments with fascist policies (for instance, Trump or Bolsonaro) who, by their denialist policies with respect to COVID-19’s health risks, have sent thousands of human beings to the hospital or to their deaths. Many governments, following the examples of Trump and Bolsonaro, have privileged profits over human life. This must be challenged by the world’s peoples and their social movement organizations and trade unions at the level of ideas, mobilization, and organization.
The current situation is one of deep global capitalist crisis, a crisis that places the costs of this situation on workers’ shoulders. The COVID-19 pandemic has served as a pretext to advance the neoliberal agenda in the field of public education, concretized by new forms of educational privatization, associated with the lack of access to the internet and the necessary equipment for participating in virtual classes.
The experiment of remote learning is being used to settle a conflict that hardly existed in February 2020, a controversy between face-to-face education at school versus virtual education
at home. The capitalist system cannot rapidly stifle public schools with impunity, but it is creating a social imaginary that suggests that schools are obsolete. This initiative seeks to open up digital educational content to technology corporations and to the “educational market,” and it is accompanied by a sustained disinvestment in teacher training for digital contexts such as the current one.
Despite this, the international teaching profession has assumed, on its own account and with the support of its unions, the task of preparing itself to face the current pedagogical challenges. The educators of the world have proven themselves worthy proponents of the right to education, even under increasingly adverse conditions. They have safeguarded the maintenance of pedagogical bonds with their students.
But educators’ efforts cannot hide the emergence of new forms of privatization, those transferring the responsibilities of the world’s nation states to guarantee the minimum conditions for the education of a new generation onto our families, teachers, and students. It is now families, teachers, and students who must purchase or upgrade computers, pay for data plans for internet access, and even acquire private platforms to be able to teach or receive virtual classes. This privatization is hidden behind a thick governmental public relations smokescreen that speaks of the supposed educational successes achieved during the pandemic, with opportunistic phrases about teachers’ heroic mystique.
Teachers have been overworked, stuck in their homes, left on their own to continue their students’ educational progress. This has been accomplished by the world’s teachers with little or no recognition from governments.
In just months, millions of students across the world have been expelled from educational systems. Virtual, hybrid, and multimodal education proposals have left millions of students with no real possibility for continuing their studies. It is not young people who are leaving their studies, it is the capitalist system that is abandoning them, by disrupting schools’ role in creating greater equity.
Some governments have irresponsibly called for a return to classes in the midst of rising infections, without a vaccine and without adequate health precautions, actions that clearly demonstrate that their greatest concerns lie in reactivating the capitalist economy, by putting the lives of children and education workers at risk.
While capitalism today supports public schools as institutions to provide childcare and a place to transmit functional knowledge useful for the current mode of production, we defend schools as centers for critical thought, solidarity, human interaction, and a site for social transformation.
The current crisis confirms old certainties while raising new challenges. For one, the certainty that education must be a face-to-face – so reviled by the neoliberal educational commodification – has reasserted its value for the practice of teaching. Having said this, the return to school and in-person learning must not be simply a naturalized return to the reality of inequalities that
existed long before March 2020, inequalities that were dramatically highlighted during the pandemic.
The challenge facing our generation of education workers is even greater: we must imagine and then construct responses that move beyond today’s crisis, responses capable of connecting the current resistance to a strategic horizon. This challenge flows from the need to develop pedagogical alternatives that can support new concepts of school.
Taking on this challenge in the most consistent and responsible way implies going beyond national borders since what is at stake is precisely the overcoming of a crisis of globalized neoliberal education.
Public universities have been pushed by capital towards models of privatization, a fact which demands a renewed commitment to their public character, a necessity that we must make central to our concerns.
With this purpose in mind, and with the recognition, solidarity, and trust of those who are fighting in defense of public education, we have been building an international meeting space, one that is open, horizontal, plural, and inclusive. We call it the International Contact Group (GCI), its aim is to continue thinking about these and other educational challenges in a collaborative process.
The International Contact Group has promoted debates, reflections, and analyses, regarding the characteristics of the current capitalist offensive against education during these five months of pandemic and we have decided there is an urgent need to convene a First World Congress in Defense of the Public Education and Against Educational Neoliberalism.
The First World Education Congress 2020, which will be held online, raises the challenge of facing neoliberalism in all its forms; therefore, we will works towards the establishment of an International Coordinating Committee of Education Workers (CITE). This committee will form a permanent space for dialogue, gatherings, and organization for those fighting in defense of public education and against educational neoliberalism. We invite all organizations, unions, social movements, and individuals who share these ideas to join in the debates and deliberations on September 26 and 27, 2020.
Signatories:
Mercedes Martínez (Federación de Maestros y Maestras de Puerto Rico, FMPR), Pedro Hernández (CNTE, México), Luis Bonilla-Molina (Centro Internacional de Investigaciones Otras Voces en Educación), Alfredo Velásquez (SUTEP, Perú), Laura Isabel Vargas (UNE, Ecuador), Fernando Abrego (ASOPROF, Panamá), David Lobâo (SINASEFE, Brasil), Eduardo González (MUD, Chile), Luis Tiscornia (CONADU-H, Argentina), Denis Solís (APSE, Costa Rica), Jurjo Torres Santomé (A Coruña, España), Marc Casanova (USTEC, España), Vladimir Laura (CONMERB, Bolivia), Fernando Lázaro (CEIP-H, Argentina), Julieta Kusnir (EEUU), Nelva Reyes (CGTP, Panamá), Luis Bueno (CNSUESIC, México), Eliana Laport (FeNaPes, Uruguay), Sebastián
Henríquez (SUTE, Mendoza, Argentina), Yesid González (La Roja, Colombia), Claudia Baigorria (CONADU-H, Argentina), José Cambra (ASOPROF, Panamá), Luz Palomino (CII-OVE), Ángel Rodríguez (APPU, Puerto Rico), Carolina Jiménez (UN, Colombia), Daniel Libreros (CADTM, Colombia), Diógenes Sánchez (Coalición Panameña por la Defensa del derecho a la Educación), Edgar Isch (Académico, Ecuador), Fernando Gómez (Rosario, Argentina), Hugo Aboites (Académico, México), Laura García Tuñón (ENDYEP, Argentina), Luis Sánchez (AEVE, Panamá), Marco Raúl Mejía (Planeta Paz, Colombia), Mauro Jarquín (Investigador, México), Rosa Cañadel (Cataluña, España), Sandra Lario (Colectivos de Educadores populares del Sur, Argentina), Rosemary Hernández (FOVEDE, Venezuela), Verónica del Cid (Red Mesoamericana Alforja), Lev Velásquez (profesor, equipo de la CNTE, Sección XVIII, México), Estela Gramajo (Intergremial de Formación Docente, Uruguay), Jorge Adaro (Ademys, Argentina), Mariano Isla (Asociación de Pedagogos de Cuba), Albert Sansano (Foro Mundial de educación del Foro Social Mundial), Sheila Ceccon ( FME /Foro Social Mundial), Alberto Croce (Argentina), Vicent Mauri (Intersindical de Valencia, España), Leopoldo Muñera (MANPUP, Colombia), Andrés Felipe Mora (MANPUP, Colombia), Daniel Jorge (FERC CGT, Francia), Ezequiel Alfieri (Educador popular, Argentina), Teresa Garduño Rubio (Pedagoga y Educadora Popular, México), Angela Zambrano (Profesora universitaria, Ecuador), Lourdes Velásquez de Urbáez (Sociedad Venezolana de Educación Comparada), César Valdovinos (CINPECER, México), Miguel Ángel Hernández (SITIEMS, México), Raúl Gil (Uruguay), Claudio Katz (Economista y profesor universitario, Argentina), Eric Toussaint (Comité Mundial por la Abolición de las Deudas Externas, Bélgica), Tim Anderson (Profesor Universitario, Australia), Luis Hernández Navarro (periodista, México), Orlando García (ASOMOGRERP, Panamá), Allen Cordero (Profesor Universitario, Costa Rica), Antonio Elías (Profesor e Investigador, Uruguay), Aníbal Navarrete (Regional Bio Bio, Colegio de Profesores de Chile), Elizabeth Búrigo (profesora universitaria, Brasil), Diego Parra (Coalición Chilena por el derecho a la educación), Monique Dols (Magisterio Nueva York, EEUU), Pavel Escobar (CNTE, Chiapas, México), Trino Barrante (SINDEU, Costa Rica), Alfonzo Insuasti (Grupo Kavilando, Colombia), Federico Gayoso (COAD, Asociación gremial de docentxs e investigadorxs de la Universidad Nacional de Rosario, Argentina)
Participan como observadores: Eblin Farage (ANDES, Brasil), Richard Araujo (APEOESP, Brasil), Cássio Sindserv Santos (Rede Pública Municipal, Brasil), Toninho Alves (FASUBRA, Brasil), Sirlene Maciel (Consejo de Directores de SINTEPS, Sao Paulo, Brasil), Richard L ( SEPE, Rio de Janeiro, Brasil, Richard Clayton (Equipo de dirección de SEPE, Río de Janeiro, Brasil).
List of individual signatories to follow.
For more information, please write to: congresomundialdeeduacion2020@gmail.com

Download in (PDF):  World Congress in Defense of Public Education and Against Educational Neoliberalism

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