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Pugna global por la vacuna del coronavirus

Por: Eduardo Febbro

 

Compiten intereses de los Estados y los grupos farmacéuticos.

Estados Unidos, China, la Unión Europea y la industria farmacéutica se lanzaron a la búsqueda improvisada del antídoto contra la covid-19.

 ¿Quién se quedará con el tesoro de la patente de la vacuna contra la covid-19 ?. Una auténtica batalla científica, diplomática y financiera entre Estados y grupos farmacéuticos se está desplegando en el telón de la búsqueda de la vacuna que pondrá termino a la pandemia que infectó a millones de personas en el mundo y mato a otros miles y miles de seres humanos. Cuatro actores mundiales ocupan el primer plano: Estados Unidos y su estrategia ultranacionalista, China, para quien la vacuna sería una sólida victoria diplomática, la Unión Europea — un jugador que ingresó con mucho atraso en esta batalla global– y la industria farmacéutica.

El presidente norteamericano, Donald Trump, eligió la famosa doctrina llamada “Frank Sinatra” que se refiere a la canción My Way interpretada por el cantante en los años 60 para marcar sin ambigüedad su conducta: la haremos en casa, rápido y nosotros solosTrump se ha fijado un plazo que la comunidad científica mundial juzga imposible, es decir, noviembre de 2020, una fecha que coincide con las elecciones en los Estados Unidos. Cuando presentó el proyecto, Trump lo bautizó « Operation Warp Speed » en alusión directa a la serie Star Trek y la velocidad de las naves espaciales que vuelan más rápido que la velocidad de la luz.

Actualmente, hay 183 equipos internacionales trabajando en un proyecto de vacuna. Frente a ellos están los grupos farmacéuticos, casi todos captados y subsidiados por la administración norteamericana y Europa. Se destacan varios, entre ellos tres muy avanzados: GlaxoSmithKline (GSK), Merck & Co (MSD), Pfizer, Janssen-Johnson & Johnson, Sanofi Pasteur. También aparece la china CanSino que trabaja asociada con el Beijing Institute of Technology. Los más adelantados son: Moderna Therapeutics (Estados Unidos, 500 millones de euros en subsidios), AstraZenec (británico sueco, mil millones de euros de subsidios) y Sanofi (multinacional francesa que recibió 226 millones de euros de las cajas la Biomedical Advanced Research and Development Authority, Barda, la agencia federal de investigación médica de Estados Unidos).

En mayo de este año, el presidente de Sanofi, Paul Hudson, le dijo a Bloomberg que Sanofi, en caso de que descubriera la vacuna, la distribuiría primero en los Estados Unidos porque Washington “comparte los riesgos” de la investigación. Frente a la polémica que suscitaron estas declaraciones, los portavoces del grupo salieron a calmar las inquietudes y prometieron “servir a los franceses”. El presidente francés, Emmanuel Macron, ya dijo en mayo que le vacuna debería ser “un bien público mundial”. En el mismo sentido se expresó el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, para quien la vacuna “debe ser vista como un bien público mundial, como una vacuna de los pueblos”. La Unión Europea “anhela” un “acceso universal rápido y equitativo” mientras que el presidente chino, Xi Jinping, prometió que si sus investigadores tenían éxito Pekín pondría su descubrimiento en acceso libre. Los industriales llaman a todas las puertas para conseguir financiación. La de los Estados y la de los fondos como la Coalición Internacional CEPI (Coalition for Epidemic Preparedness Innovations), cuya sede está en Noruega y cuenta con un “colchón” de 680 millones de euros consagrados a la selección y financiación de proyectos.

Es casi un sueño pensar en una posibilidad gratuita cuando está en juego un mercado de 65 mil millones de euros. La noción de bien público mundial apareció en los años 90, sobre todo a partir de las teorías de Charles Kindleberger, quien definió al bien público mundial como “un conjunto de bienes accesibles a todos los Estados que carecen de un interés individual por la producción”. No parece ser el caso, tanto más cuanto que la noción de “bien público mundial” reposa sobre una estructura ya desaparecida: la cooperación entre los Estados. Trump se quiere salvar a si mismo, China su prestigio y Europa pedalea detrás de las dos potencias mundiales. Los Estados financian sus propios laboratorios y centros de investigaciones al mismo tiempo que se “garantizan” la disponibilidad de la vacuna ante los grupos farmacéuticos.

La Unión Europea reveló hace unos días que invertiría 4 mil millones de euros en las cajas de los grupos farmacéuticos. Sin adelantar el precio, Francia, Alemania, Italia y los Países Bajos consiguieron que el laboratorio AstraZeneca entregue 400 millones de dosis si descubre la vacuna, y ello sin sacar beneficio alguno. El mismo laboratorio se comprometió a distribuir dos mil millones de dosis en el mundo a un precio equivalente al costo de producción. La fundación internacional GAVI (fundada hace 20 años por Bill Gates) bloqueó anticipadamente 300 millones de dosis del laboratorio AstraZeneca para repartirlas en los países pobres. En cada caso, el poder lo tienen los grupos farmacéuticos y no los Estados o la investigación pública. El sector público no hace más que negociar y pagar a los laboratorios en las mejores condiciones posibles un descubrimiento en gestación, pero no real. Es una lotería hacia el futuro. Muchos anuncios y poca transparencia. La doctora Nathalie Ernoult, miembro de Médicos del Mundo y del Instituto de Relaciones Internacionales estratégicas, recuerda que “para asegurarse de que las promesas van a cumplirse, habría que conocer el contenido de los contratos, lo que no es el caso hoy”.

La búsqueda de la vacuna se parece en mucho a la forma en que la pandemia fue combatida: a tientas, improvisando, corriendo detrás de la propagación del virus, con potencias enfrentadas, científicos populistas o charlatanes que promocionan sus milagros en las redes sociales sin la más lejana certeza científica. 

Los Estados apuestan por los laboratorios más avanzados en las investigaciones, pero, de hecho, la vacuna aún no existe. Hay unos cien proyectos sobre la mesa, pero sólo diez están siendo probados en los seres humanos, de los cuales 5 en China. Se han invertido miles de millones de euros en la elaboración de una vacuna contra el SIDA y la Malaria y ambos tratamientos tampoco existen pese a que matan, respectivamente, 770 mil y un millón de personas cada ano. La covid-19 es objeto de una pugna global entre intereses políticos, públicos, financieros, diplomáticos y tecnológicos. La carrera hacia el descubrimiento de una vacuna es un espejo perfecto de lo que ocurrió y sigue ocurriendo con esta pandemia. Una improvisación globalizada.

 

Fuente e imagen: https://www.pagina12.com.ar/273134-pugna-global-por-la-vacuna-del-coronavirus

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El malestar en la mentira

Por: Fernando Buen Abad

 

Aunque algunos se esmeran en reducir la pandemia de falsedades (Fake News) al solo campo de los expertos en lo “comunicacional”, para que pontifiquen diagnósticos y pronósticos, la dimensión del problema ha escalado latitudes de gravedad inusitada. ¿Están haciéndonos adictos a lo falso? Informarse es un derecho transversal a múltiples derechos y responsabilidades. Incluye a la educación, a la democracia, a la justicia… a la política. La información y su relación con la verdad no pueden ser marionetas del circo mercantil mediático, servil a la manipulación ideológica de algunos gobiernos y empresarios oligarcas. Es inaceptable, se lo mire desde donde se lo mire, y cada caso de falacias mediáticas constituye una agresión a la realidad, a sus protagonistas y a la historia de los pueblos. Al modo de conocer y al modo de enunciar la realidad. Nada menos.

En la praxis está la clave. Verdades o mentiras no deben presentarse como “opciones” antojadizas que se ofrecen en el “menú” cotidiano de las conveniencias manipuladoras. Eso es una obscenidad. Aunque la moral burguesa tenga, para sí, un repertorio amplio de justificaciones a la hora de mentirnos. “El problema de si al pensamiento humano se le puede atribuir una verdad objetiva, no es un problema teórico, sino un problema práctico. Es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento. El litigio sobre la realidad o irrealidad de un pensamiento que se aísla de la práctica, es un problema puramente escolástico”. Marx.

En las Fake News se establece claramente una fractura que corrompe el carácter objetivo y social de una verdad. Los comerciantes de falsedades pasan horas pergeñando qué estrategia del desfalco cognitivo es más funcional a sus intereses sin tener que someter sus Fake a la prueba de los hechos. Eso convierte al “consumidor de falacias en un glotón  de embutes disfuncional y sofisticado. Mientras tanto, la producción de mentiras genera relaciones de producción que, para sostenerse, requiere de extinguir la verdad objetiva. Sitúa a los grupos sociales como animales de noria -como si fuese su destino- para motorizar el saber de lo falso. Desfigura las verdades objetivas y la práctica colectiva que las sustenta.

Esta demolición de la verdad objetiva, se genera para negar la posibilidad de conocer el mundo y con ello la posibilidad de transformarlo. Atenta contra el derecho humano fundamental de crear condiciones mejores de existencia y desarrollo de capacidades, sin límite, gracias al goce de las riquezas naturales y las del producto del trabajo. Hasta ese punto la pandemia de Fake News intoxica la vida y las culturas. Es escandaloso. Entre las agresiones perpetradas por las máquinas de falacias mediáticas, que desempeñan un papel considerable, están los tipos de quiebres decisivos en el punto de vista de la vida que convierte al “auditorio” en holgazán sin pensamiento crítico y lo reduce (a los ojos de la burguesía y sus cómplices) en inútil, incómodo e impertinente. La pandemia de falacias aplasta al raciocinio libre y lo hace adicto a cualquier chatarra idealista; la adicción a las falacias aplasta todo lo que de ingenioso o profundo tiene el pensamiento crítico.

Por lo general las Fake News son extravagancias de la irracionalidad que, como todas las extravagancias, desfiguran a la experiencia. Hay quienes borran con falacias mediáticas la propia vivencia y la sepultan bajo los escombros del “sinsentido” común hegemónico. Emboscados por la pandemia de Fake News no podemos demostrar la exactitud de nuestro modo de entender e intervenir en un proceso social evaluándolo con independencia de praxis. Nos vemos sometidos a restringir nuestros derechos humanos (el derecho a la información) y, a cambio de ponemos al servicio de los propios fines del engaño, damos al traste con la realidad y nos volvemos puramente contemplativos de las mentiras que hacemos propias. Despojados de nuestros derechos, mutamos y nos hacemos parásitos de generalizaciones abstractas y especulaciones subjetivas que obran como “verdades” placebo. Es la  burocratización de la verdad.

Despojarnos del derecho a informarnos no sólo es privarnos de “datos”, es sepultar una necesidad social que reduce el acto de informar al capricho convenenciero de una guerra ideológica alienante. Eso implica una ofensiva contra la consciencia emboscada con una realidad deformada, desfigurada, desinformada. Es un fraude de punta a punta. No es una “omisión” más o menos interesada o tendenciosa… no es una “falla” del método; no es un accidente de la lógica narrativa; no es un incidente en la composición de la realidad; no es una peccata minuta del “descuido”; no es una errata del observador; no es miopía técnica ni es, desde luego, “gaje del oficio”. Es lisa y llanamente una canallada contra el conocimiento, un delito de lesa humanidad. Es como privar a los pueblos de su derecho a la educación.

A estas alturas de la Historia y, especialmente de la historia de los “medios de comunicación”, es insustentable e insoportable cualquier excusa para informar oportuna, amplia y responsablemente. No hay derecho que justifique la acción deliberada de tergiversar lo que ocurre y, en el poco probable caso de que un “medio de información” no se entere de lo que ocurre, ese medio realmente no merece respeto alguno. La excusa de “no saber”, de “no conocer”, de “no tener información” para, por ello, no asumir la responsabilidad profesional y ética… es francamente sospechosa y ridícula. Ningún pueblo debería soportar la falacia inducida al transmitir la información que es propiedad social. Hay tecnología y metodología suficientes que invalidan toda palabrería esmerada en excusar las intenciones míseras de los que des-informan y mienten. Incluso si lo hacen mintiendo con emboscadas finamente elaboradas en laboratorios de guerra psicológica.

Léase críticamente: Artículo 19 “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”. Declaración Universal de los Derechos Humanos. A la vista de todas las canalladas inventadas por el capitalismo para violar el legítimo derecho de los pueblos a la mejor información -evaluada ética y científicamente por las sociedades- bien vendría instruir una revolución jurídico-política hacia una nueva justicia social, irreversible, que tuviera como ejes prioritarios los que competen a la cultura y a la comunicación como inalienables. O dicho de otro modo, que nunca más la cultura, la comunicación -ni la información- puedan ser reducidas, retaceadas ni regateadas por el interés de la clase dominante contra las necesidades de las clases oprimidas, impunemente. Informarse -bien- es un Derecho.

Fuente e imagen: https://rebelion.org/el-malestar-en-la-mentira/?fbclid=IwAR1gPwp2UaFUijob1c3ZPYM0Kn8dJZ_KbYMjdy01CVKnZU5QzgnxtdIcerA

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Brasil: Indignación y tristeza en medio del caos

Por: Eric Nepomuceno

 

El Brasil presidido por el ultraderechista Jair Bolsonaro superó a Gran Bretaña y desde el pasado viernes tiene el segundo mayor número de víctimas fatales de la COVID-19. Acorde con los últimos datos conocidos el sábado, se llegó a la marca de 42 720 muertos y 850 514 infectados.

Ocurre que tales datos, obtenidos por los medios de comunicación directamente de las secretarias de Salud de las provincias para evitar su manipulación por parte de Bolsonaro, no corresponden a la realidad.

Brasil es el país cuyo testeo de enfermos sospechosos de haber contraído el nuevo coronavirus es el más bajo del mundo. Mientras, Estados Unidos aplica 61,59 exámenes por cada cien mil habitantes, Italia 69,25 y Portugal 85,81, aquí tal proporción es de ínfimos 2,28.

Especialistas, entidades científicas y hasta funcionarios del Ministerio de Salud dicen que en realidad serían al menos un millón y medio de contaminados y unos cien mil muertos. Es imposible prever cuándo se sabrá el tamaño de la devastación, mientras Bolsonaro insiste en menospreciar las dimensiones de la tragedia.

No hay ninguna coordinación de medidas preventivas, ni un proyecto concreto para enfrentar la crisis y, en última instancia, siquiera hay un ministro de Salud: lo que existe es un general en activo, Eduardo Pazuello, cuya misión exclusiva es no contrariar a un capitán reformado, su jefe.

Sudamérica, gracias a Brasil, se transforma en el epicentro de la pandemia. Y eso ocurre mientras el país se ve cada vez más enfrascado en un lío político tremendamente tenso y sin salida a la vista.

Dando muestras cada vez más estruendosas de desequilibrio e irresponsabilidad, el jueves pasado Bolsonaro llegó al colmo de pedir a sus seguidores fanáticos que invadan hospitales públicos, inclusive los de campaña, para hacer fotos y grabaciones que muestren que los lechos destinados a los infectados por la COVID-19 están vacíos, que los números divulgados por estados y municipios son falsos y que lo que quieren gobernadores y alcaldes son fondos del gobierno nacional.

A tiempo: del total de recursos anunciados en abril para dar combate a la pandemia, lo efectivamente ejecutado no llega a 40 por ciento.

En medio al avance del nuevo coronavirus, del desmonte de la economía y de la creciente marea de inseguridad general, el gobierno de Bolsonaro sigue sin ninguna otra propuesta que no sea la de estirar al máximo sus deseos de asumir poderes absolutos.

Hace pocos días, el vicepresidente, general reformado Hamilton Mourão, había advertido sobre los riesgos de ultrapasar «determinados límites» entre los poderes. El pasado jueves, el jefe de la Secretaría General de Gobierno, general activo Luis Eduardo Ramos, descartó cualquier posibilidad de golpe (en el caso, el autogolpe muchas veces insinuado por Bolsonaro), criticó las acusaciones de fascista lanzadas con intensidad cada vez más fuerte, y advirtió que todo permanecerá igual siempre que ‘no se estire la soga’.

¿A quién se dirigía?

La oposición es minoritaria en el Congreso. Los sindicatos están sin norte, los partidos autonombrados“indecisos”son literalmente comprados por Bolsonaro a través de nombramientos de segunda línea, o sea, menos visibles pero que manejan presupuestos millonarios.

Quedan para oír el mensaje alarmante de un general activo los otros dos poderes, el Legislativo y el Judicial. Y tanto uno como otro vienen poniéndole duro freno a los desvaríos cada vez más alucinados del cada vez más descontrolado Bolsonaro.

Un PD, caros amigos y eventuales lectores, para contarles algo: Me cuentan que en la noche del viernes Argentina vivió una conmoción: en 24 horas hubo 25 muertes a raíz del covid-19. El presidente Alberto Fernández, el alcalde de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, y el gobernador de la provincia, Axel Kiciloff, hicieron un pronunciamiento en vivo a la Nación. A lo largo de hora y media informaron sobre la situación. En el mismo día mi país contó 1.473 muertos. A cada hora, 61. Uno por minuto. Ninguna palabra de consuelo de Bolsonaro a las familias enlutadas. Ninguna palabra de agradecimiento a médicos y enfermeros. Nada de nada. Bolsonaro me causa indignación y asco. Mi país me llena de dolor y tristeza.

 

Fuente e imagen: https://www.pagina12.com.ar/272164-indignacion-y-tristeza-en-medio-del-caos

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Desplazamientos forzados son «métodos de castigo» a minorías que se resisten al gobierno: Las Abejas de Acteal/México

América/México/24/06/2020/Autor y fuente: desinformemonos.org/

Los desplazamientos forzados en Chiapas son “métodos de ‘castigo’ a las minorías y organizaciones sociales que proponen nuevas ideas de resistencia al mal gobierno”, tal como sucede con los pobladores de las comunidades indígenas de Chenalhó, Chalchihuitán y Aldama, denunció la organización pacífica Las Abejas de Acteal.

“Sabemos que no sólo existen desplazados forzados en nuestra Organización Las Abejas, sino que nuestros hermanos desplazados de Chalchihuitán y Aldama siguen viviendo en las montañas. Las autoridades oficiales, quienes deberían de tener voluntad política para resolver los respectivos conflictos, se hacen de la vista gorda y así administran los problemas”, acusó la organización en un comunicado tras el Día Internacional del Refugiado, conmemorado el 20 de junio.

Las Abejas de Acteal lamentaron que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), además de no atender la situación de los desplazados indígenas, “sigue con sus políticas de saqueos en territorios de los pueblos originarios” y “se aprovecha de la pandemia” para imponer megaproyectos y violar los derechos humanos a través de las instituciones.

Finalmente, Las Abejas manifestaron su solidaridad con el pueblo ikoots de Oaxaca ante la masacre de 15 indígenas en San Mateo del Mar, donde las víctimas fueron torturadas y quemadas vivas por sujetos encapuchados durante un conflicto político-electoral entre el presidente municipal Bernardino Ponce Hinojosa y las comunidades que no lo reconocen como autoridad, pues en el día de la elección hubo conatos de violencia y quema de casillas.

A continuación el comunicado completo:

22 de junio, 2020

Al Congreso Nacional Indígena

Al Concejo Indígena de Gobierno

A las y los defensores de los derechos humanos

A los medios libres y alternativos

A los medios de comunicación nacional e internacional

A la Sociedad Civil Nacional e Internacional

Hermanas y hermanos:

Hemos alcanzado la mitad del año, agradecemos a la Madre Tierra, agradecemos a esta Tierra Sagrada de Acteal, Casa de la Memoria y Esperanza, por habernos dado vida y salud ante la pandemia por el covid 19 y por la fuerza y sabiduría para lidiar con la impunidad; asimismo, agradecemos a todas las mujeres y hombres quienes caminan con nosotras y nosotros en la búsqueda de una justicia verdadera y la construcción de nuestra autonomía.

A 6 meses de haber trascurrido el año 2020, hemos pasado momentos difíciles, pero, la naturaleza y el tiempo, nos sorprenden con esperanzas y alegrías. Por ejemplo el día de antier 20 de junio, en el marco del Día Mundial de los Refugiados, con el Grupo de Teatro de Las Abejas de Acteal, organizamos una pequeña fiesta para alegrar el corazón de las y los desplazados de la comunidad “Río Jordán” de la colonia Miguel Utrilla Los Chorros del municipio de Chenalhó, Chiapas, quienes desde el año pasado fueron desplazados forzadamente de parte de partidistas y autoridades comunitarias oficialistas, a causa de su resistencia a los proyectos y políticas del mal gobierno.

Fue así, que, sobre la tristeza y el dolor por el desplazamiento, danzamos, contamos chistes, jugamos juegos tradicionales, cantamos y reímos mucho con nuestros compañeros desplazados, la pasamos muy alegres y esa alegría pensamos que no debe ser sólo un día, sino, hay que estar así todos los días, que no nos gane cualquier tristeza y enfermedad causada por el desplazamiento forzado.

Sabemos que no sólo existen desplazados forzados en nuestra Organización Las Abejas, sino, que nuestros hermanos desplazados de Chalchihuitán y Aldama siguen viviendo en las montañas, las autoridades oficiales quienes deberían de tener voluntad política para resolver los respectivos conflictos, se hacen de la vista gorda y así administran los problemas.

Nos indigna, que los desplazamientos forzados sean métodos de “castigo” a las minorías y organizaciones sociales que proponen nuevas ideas de resistencia al mal gobierno y de los saqueos a nuestra nación, y lo más indignante es que los que hacen ese trabajo sucio en beneficio del mal gobierno y de los partidos políticos y poderosos, son nuestros propios hermanos a cambio de migajas y de programas asistencialistas.

 En nuestro largo caminar de la lucha No Violenta, hemos visto que desde un simple malentendido hasta conflictos políticos que terminan en masacres, es causa de la competencia, la intolerancia y la soberbia, estas actitudes, envenenan el corazón y asfixian la razón y en consecuencia un individuo o un grupo que quiere ejercer poder sobre otro, su recurso para “resolver” un conflicto es recurrir a la violencia.En cambio, una mujer o un hombre No Violento, en este caso Las Abejas de Acteal, para evitar desde un pleito sencillo hasta una masacre, esfundamental e indispensable el respeto, la tolerancia, el diálogo, saber escuchar al prójimo, la razón, cuando se aplican estos valores en la resolución de un conflicto, el fruto se deriva a la justicia, la paz y la libertad.

Cuando se habla con la verdad y se busca la paz verdadera, es tan sencillo resolver cualquier tipo de conflicto, pero, tristemente, los ricos poderosos, los caciques, los partidos políticos y el mal gobierno, no saben qué es platicar con la verdad y desde el corazón. Al contrario, el gobierno de México sigue con sus políticas de saqueos en territorios de los pueblos originarios; los ricos y poderosos siguen gozando de privilegios en época de la “4 Transformación” y, como vemos cómo van de mal en peor las políticas de allá arriba, entonces, se reafirma que el cambio de un gobierno justo, un mundo nuevo que tanto anhelamos, sólo, nosotros los pueblos pobres y organizados podemos realizarlos con nuestra lucha y organización y la construcción diaria de nuestra autonomía.

El actual gobierno de Andrés Manuel López Obrador, se aprovecha de la pandemia, para imponer sus megaproyectos, viola derechos humanos a través de sus instituciones, muestra de ello, aquí en México, la policía, mata, si no usas “tapabocas” te matan, si lo usas te “confunden” de delincuente, como sucedieron con:a)    Alexander Martínez en el estado de Oaxaca, lo mataron porque creyeron era un delincuente.b)    Giovanni López fue asesinado en Jalisco, porque no llevaba un barbijo para protegerse del “coronavirus.

Como lo dijimos en el mes de marzo en nuestro comunicado, si no te mueres de covid, te puedes morir de alguna enfermedad curable y si no te mueres de ninguno de estos dos, el gobierno nos mata a través de su policía.

Nos unimos a la denuncia y nos solidarizamos con nuestras hermanas y hermanos de San Mateo del Mar del pueblo Ikoots en el estado de Oaxaca, miembros del Congreso Nacional Indígena, quienes ayer fueron agredidos por personas encapuchadas al parecer en complicidad con el presidente municipal Bernardino Ponce Hinojosa y el empresario e influyente Jorge Leoncio Arroyo Rodríguez, exigimos al gobierno estatal y federal no quede impune este atentado en contra de la vida y autonomía de nuestras compañeras y compañeros del pueblo Ikoots.

Otro caso ante la emergencia por el covid 19, nos preocupa las ataques y desprestigio de los que es objeto el Padre Marcelo Pérez Pérez, párroco de Simojovel, recientemente culpan ser “autor intelectual” del fallecimiento de “Verónica de Simojovel, ante este hecho, siempre estaremos cerca física y moralmente con nuestro hermano el P. Marcelo, y pedimos a las autoridades competentes eviten tales difamaciones.Hermanas y hermanos, ante la descomposición total del sistema de gobierno en México, no queda otro camino el de crear nuestros propios gobiernos a través de la libre determinación y autogobierno, porque nosotros somos pueblo mexicano, nosotras y nosotros hacemos la nación.Tal parece que en México estamos atravesando una gran tormenta y abismo, pero, estamos seguros que lograremos cruzarlos, la memoria y la esperanza que emana de la sangre derramada aquí en Acteal, nos mantendrá firmes y de pie para lograr ese mundo nuevo y más humano que tanto deseamos para todas y todos.

Con mucho cariño y respeto, con nuestro corazón engrandecido, terminamos nuestra palabra de este día, celebrando con gratitud los 75 años de la vida de nuestro Tatik Raúl Vera López, desde Acteal le enviamos nuestra palabra llena de fuerza, amor y esperanza, por su entrega en la defensa de los derechos humanos de las y los más desprotegidos y oprimidos; nuestro respeto y reconocimiento incondicional a su persona y a su moral, de la misma dimensión como lo tuvimos con nuestro entrañable Tatik Samuel.

Desde Acteal, Casa de la Memoria y Esperanza, seguimos caminando por la verdad y justicia a la Masacre de Acteal.AtentamenteLa Voz de la Organización de la Sociedad Civil de Las Abejas de Acteal.

          Por la Mesa Directiva:

          Simón Pedro Pérez López Hilario Jiménez Pérez

Francisco López Sántiz

Fuente e imagen: https://desinformemonos.org/desplazamientos-forzados-son-metodos-de-castigo-a-minorias-que-se-resisten-gobierno-las-abejas-de-acteal/

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La escuela después de la pandemia

Por: Carlos Ornelas

• 1. La visión animada. La dirigencia formal del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, que encabeza Alfonso Cepeda Salas se coloca del lado del gobierno y de la Secretaría de Educación Pública.

La pandemia nos agarró descobijados. Con todo y que muchas cosas se pudieran haber previsto, de cualquier manera el daño no sería mucho menor. No echo flores a la Secretaría de Educación Pública, pero reconozco que hizo lo que pudo, más con la austeridad republicana —o franciscana— como una guadaña que siega recursos.

Hoy, surgen preguntas en la plaza pública que varios de mis colegas responden con imaginación y con base en su conocimiento experto sobre el sistema escolar y su funcionamiento. Tras revisar posturas en la prensa e internet, sintetizo tres respuestas típicas: una optimista (sin abonar por completo a la exultación que hace la SEP para el regreso a clases), otra descorazonada y, la tercera, con miras al equilibrio.

1. La visión animada. La dirigencia formal del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, que encabeza Alfonso Cepeda Salas, se coloca del lado del gobierno y de la SEP, refrenda sus apuestas y asegura que la “nueva normalidad” abre resquicios para esquemas de trabajo conjunto. También apunta que sus afiliados pondrán todo de su parte para lograr que los niños recuperen el paso, que buscarán la forma de que las escuelas estén sanas y que los alumnos reciban apoyo socioemocional. Calculan que pocos abandonarán sus estudios o que sólo lo harán de forma temporal. Respaldan el dicho de la SEP, que el programa La Escuela es Nuestra acarreará beneficios económicos a las comunidades, en especial a los más pobres.

2. Todo está mal y así seguirá. Maestros, articulistas e investigadores escépticos critican —unos con acritud— lo que hizo la SEP al incurrir en la educación a distancia —y las alianzas con Google, Televisa y Televisión Azteca— como un paliativo a la escuela presencial. Aseguran que los maestros rechazan las apuestas de la SEP; incluso, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación levantó encuestas que dicen que el 78% de los docentes reprueba los programas emergentes y dudan del regreso a clases. Otros previenen que habrá miles de niños, en particular de las clases pobres y zonas marginadas, que ya no regresarán a clases porque los padres temen al contagio —la desconfianza es grande— o bien porque se quedaron sin empleo. La Nueva Escuela Mexicana es y seguirá siendo faramalla.

3. El atisbo ponderado. Una tercera opción persevera en las ideas de participación social. Sus procuradores —en especial de organizaciones de la sociedad civil— piensan que la SEP y las autoridades de los estados no podrán hacer mucho sin el apoyo decidido de padres y sociedad. Saben que habrá deserciones, pero no que sea un asunto fatal, la escuela puede ir a buscar a los niños que se alejen. Proponen medidas nuevas e inéditas para las condiciones de penuria a las que —eso sí de seguro— se enfrentará el sistema escolar.

Los postulantes de la tercera opción presentan innovaciones posibles que reseñaré en otra entrega. Sin embargo, también son dubitativos. La incertidumbre no se anda por las ramas.

Fuente: https://www.excelsior.com.mx/opinion/carlos-ornelas/la-escuela-despues-de-la-pandemia/1389412

Imagen: https://pixabay.com/

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Abrázame

Por: Aram Aharonian

 

Entre las muchas cosas de las que nos ha privado la pandemia del covid-19, es el abrazo. El miedo, el terror al contagio nos aparta. Nos impide esa  muestra de cariño, de amor, de compañerismo, de saludo, de solidaridad.

Para nuestra información, el abrazo se lleva a cabo con los brazos, ya sea por encima del cuello o por debajo de las axilas,  alrededor de la persona a la que se brinda el gesto, apretando o constriñendo con fuerza y duración variables (según Wikipedia).

Aquello tan cotidiano se ha convertido hoy en algo casi prohibido en tiempos de pandemia y distanciamiento social, cuando es El amor en tiempos de coronavirus: besos con barbijo y millones ...sustituido, entre barbijos y alcohol en gel, en un incosistente toque de codo con codo. Los gatos y gorilas, que también suelen abrazarse, zafaron de la prohibición. El abrazo se ha vuelto peligroso, vea usted.

Expertos de la Universidad de Harvard (¿en abrazología?) pronostican que el distanciamiento social puede extenderse hasta 2022 y el no tocarse, sin dudas, traerá sus consecuencias, cambiarán los hábitos y, seguramente, producirán impactos psíquicos.

Dicen los entendidos que al abrazo nació por desconfianza, cuando los militares (de la época de Qin Shi Huang en la antigua China) se palpaban para asegurarse de que el otro no estaba armado. Qin no pasó a la historia por ello, sino por proclamarse como primer emperador chino y por los Guerreros de Terracota que mandó a construir para su mausoleo mucho antes de su muerte.

Generalmente, el abrazo indica afecto –también condolencia o consuelo-  hacia la persona que lo recibe, una forma de comunicación no verbal. Pero cuidado, también existe el abrazo del oso, aparente demostración de afecto que en el fondo encierra una trampa.  Los lectores de las aventuras de Astérix recordarán los abrazos de Obélix, que destrozaban las costillas de sus adversarios romanos.

El coronavirus crea nuevas formas de saludo en el mundo, sin besos ... Los abrazos constituyen el único lenguaje que el alma comprende. Acaso los cuerpos no sean sino la excusa para que las almas dialoguen. En un abrazo no hay error de interpretación ni entrelíneas.  Nos abrazamos en medio del duelo más mordaz, pero también en el triunfo.

Abrazamos a nuestro cónyuge con lágrimas o entre risas cómplices; a nuestros hijos, a nuestros hermanos, a los amigos. Nos abrazamos con un rival, cuando nos damos cuenta de que también está solo o reconocemos su misma dignidad en la lucha. El abrazo es una maravilla con la que nos topamos todo el tiempo cuando bailamos, incluso con gente que no conocemos.

Y, en la más agobiante soledad de la noche, somos capaces de abrazar la almohada hasta que escampe o llegue el alba sin sueños tan negros.

¿Por qué no podemos prescindir de los abrazos? Tal vez porque venimos de un largo abrazo de nueve meses en el que, sin discursos ni sermones, empezamos nada menos que a existir. ¿Es biológico? El bebé sale del útero y enseguida va a los brazos de la madre: su primer contacto humano es con los brazos de otro (sin contar los de la partera o médico). El abrazo y los brazos son lo que permiten nuestra fusión con el otro.

Sigmund Freud lo dice claramente: el ser humano nace indefenso, mucho más indefenso que el resto de los animales y necesita la El coronavirus revolucionará hasta el saludoasistencia ajena, en este caso de la madre. Sin ese abrazo no puede desarrollarse (Freud no conoció las incubadoras) por sí mismo.

El abrazo es la expresión más primitiva, más arcaica del amor, señala la psicoanalista argentina Amy Krieger. El (con)tacto es fundamental para la sobrevivencia y el desarrollo.

El estadounidense Kevi Zaborney se vio preocupado cuando notó que la sociedad en la que vivía no se abrazaba o se besaba en su vida cotidiana. Ante esto, desde 1986, todos los 21 de enero se celebra ¿en todo el mundo? el Día Internacional del Abrazo, una excusa más para abrazar a sus amigos y familia.

Quizá si la pandemia hubiera aparecido unos años antes, Scott Campbell no hubiera podido escribir La máquina de los Abrazos.

Y tampoco Eduardo Galeano hubiera escrito El libro de los abrazos, donde señala que “Un sistema de desvínculo: El buey solo bien se lame. El prójimo no es tu hermano, ni tu amante. El prójimo es un competidor, un enemigo, un obstáculo a saltar o una cosa para usar. El sistema, que no da de comer, tampoco da de amar: a muchos los condena al hambre de pan y a muchos más condena al hambre de abrazos”.

Hay un único lugar donde ayer y hoy se encuentran y se reconocen y se abrazan, y ese lugar es mañana”, añade. ¿Sin abrazos no hay futuro?

Coronavirus: reencuentros y abrazos en Italia tras la reapertura ...Un gol, una revolución, una primavera, un papá o una mamá y sus niños en la cancha o en un parque- que son siempre extraordinarios y, por tanto, son siempre noticia. ¿Por qué, entonces, los abrazos tienden a no ocupar ningún espacio como noticia o menos espacio que casi todo lo que ocupa algún espacio?, pregunta el maestro-periodista Daniel Scher.

¿Por qué los abrazos que ocupan más espacio en lo que llamamos el espacio noticioso son los abrazos secretos (que no son ni malos ni buenos por ser secretos), los abrazos prohibidos (que no son ni buenos ni malos por ser prohibidos), los abrazos que forman parte del campo del chisme y no del campo de lo cotidiano?

Enamorados, emocionados, pasión, o por compromiso. Los abrazos toman diferentes formas por diversas causas, pero existe una certeza: son saludables. El abrazo, dicen los científicos, provoca en el cuerpo la producción de oxitocina, dopamina y serotonina que son las hormonas relacionadas con la felicidad, el amor y el bienestar. Quizá no curen el coronavirus, pero son imprescindible para la salud espiritual de todos nosotros.

Quizá mañana, hermana, hermano, podremos darnos un abrazo. Quizá. No puedo imaginarme un mundo sin el único lenguaje que el alma pronuncia… y comprende.

Fuente e imagen: http://estrategia.la/2020/06/18/abrazame/

 

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Familias y escuela

 David Calderón

 

Estamos en riesgo y en oportunidad. La interrupción de la dinámica cotidiana de la escuela –la más larga, profunda y devastadora de la que se tenga registro en México y el mundo– también trajo un nuevo aprecio mutuo entre las familias, por un lado, y las y los docentes y directivos por el otro. Saben que en estas semanas nada fue fácil y se rifaron unas y otros por los niños. La situación de encierro con la pandemia, de cierre generalizado de aulas, nos da una oportunidad: entender que la escuela no es el domicilio, el edificio, sino la comunidad del aprendizaje.

Estamos viviendo una etapa en la cual la familia sale de un extendido letargo y se reconoce a sí misma como comunidad educadora, especialmente en el caso de los adultos con hijos en la escuela pública. En qué grado van, cuáles son los contenidos, qué se les complica, qué realmente extrañan de la escuela, qué aborrecen de ella y ya no quieren topárselo de regreso es algo que ha llenado las conversaciones de padres y madres con sus hijas e hijos estos últimos noventa días. Qué útiles sí tienen y cuáles no, si aprendieron o no a usar computadoras y dispositivos, el estado de los libros de texto… el resguardo compartido ha resultado un curso de inmersión en los hogares sobre lo que realmente les gusta, quieren, saben y pueden esos –por momentos desconocidos– miembros más jóvenes de la familia. Sus añoranzas, sus temores, sus esperanzas, sus juegos y dibujos, sus hábitos ya consolidados, su sentido de propósito sobre lo que depara el nuevo curso escolar tras el verano es un horizonte muy presente y tangible en lo que se vive hoy en cada casa.

Necesitamos entonces comenzar ya una nueva fase en la cual no perdamos esa dedicación e interés de las familias en la formación de sus hijos, y evitar que nos regresemos al desapego y abulia que en mucho dejó sin energía ni participantes a los consejos escolares de participación social. Y ahora, de la oportunidad también brota el riesgo.

En el proceso de armonización de las leyes estatales de educación, que un transitorio de la reforma constitucional de 2019 mandató que se concluyera con límite del 15 de mayo pasado, se ha suscitado una serie de desencuentros, malentendidos y exageraciones que conviene desbrozar. La Ley General de Educación (LGE) se empujó sin reconsideración de la iniciativa original, activando la aplanadora de la mayoría en las dos Cámaras, que la aprobaron en septiembre del año pasado; perdió en varios puntos clave la visión amplia e incluyente del Artículo Tercero. No olvidemos que está por llegar a la discusión de la Suprema Corte de Justicia la acción de inconstitucionalidad promovida por la Comisión Nacional de Derechos Humanos, que cuestiona elementos de forma y de fondo en la garantía del derecho a la educación, el derecho a la información y el derecho a la participación que sí están en el nuevo Tercero constitucional, pero no en la nueva LGE. De esa sesgada y empobrecida Ley General, se extrajo una “Ley Marco”, machote divulgado en enero de 2020 y que con mínimos retoques fue la base de la iniciativa de la Ley de Educación de Puebla, y que se le reconoce también como armazón de las demás aprobadas hasta ahora, lo mismo en San Luis Potosí que en Sonora o Michoacán.

Lo triste es que ha sido ocasión para que se busque aprobar el llamado “pin parental”, una cláusula que diputados de variada cepa –PRI, PAN, PES– buscan colar, como lo hicieron ya en el caso del Artículo 4 de la ley de Aguascalientes, la obligación de que la autoridad educativa dé a conocer “…de manera previa a su impartición, los programas, cursos, talleres y actividades análogas en rubros de moralidad, sexualidad y valores a los padres de familia a fin de que determinen su consentimiento con la asistencia de los educandos a los mismos, de conformidad con sus convicciones”.

No se puede defender congruentemente un derecho a expensas de otro. El derecho a la participación de las familias no puede ponerse como un filtro discrecional sobre el ejercicio del derecho a aprender de niñas, niños y adolescentes. Además de su papel clave para una cultura de prevención y denuncia del abuso sexual y como parte del autoconocimiento y autocuidado, una educación que aisle a una niña o niño específico y sus propios derechos sexuales y reproductivos y de su contacto con el mundo es una distorsión que debe combatirse con toda energía. Se tergiversa no sólo el marco de derechos humanos que es parte del orden constitucional, sino que además nos regresa a antes de la pandemia, a varia décadas atrás, a los peores arrebatos del adultocentrismo: la autoridad buscará alejar a las familias de la escuela, tenerlos sólo de respaldo para las contribuciones que alivien su precariedad de falta de jabón y papel y cubrebocas, o máximo como comité de administración de la autoconstrucción no supervisada, mientras que en las posturas radicales lo importante de la participación de las familia no se centrará en lo que niñas y niñas puedan aprender y necesiten para su pleno despliegue, sino lo que sus padres no quieran que aprendan. Así no. Así todos perdemos. Así se atropella y viola el derecho de niñas y niños, y se equipara convicciones a prejuicios.

Es hora de consolidar el vínculo entre las familias y las escuelas. Participar en todo, con razón, con la ley en la mano, pero también con empatía y el aprecio. Saber que la alianza entre madres y padres, maestras y maestros es algo que cada miembro de la nueva generación se merece. Que nadie cierre los espacios, con una “participación” que sea sólo cooperacha y trabajo gratis para los edificios de la escuela. Que la “participación” no sea una censura previa y rancia, el recorte de “Cinema Paradiso” de los besos que los niños no deben ver aunque se tolere y justifique todo tipo de violencias contra las y los más pequeños. Ahora sí nos toca a todos crecer; algo más digno, por favor.

Fuente: https://profelandia.com/familias-y-escuela/

Imagen: https://pixabay.com/

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