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Calificar durante la pandemia: encrucijada a los maestros.

Por: Rogelio Javier Alonso Ruiz.

Desde el inicio del cierre de escuelas se advertía que no todos los estudiantes podrían cumplir con las actividades educativas a distancia. Países como España, Italia, Argentina o Dinamarca optaron por no dar peso en las calificaciones del alumnado a las actividades realizadas desde casa: en algunos casos se decidió por el aprobado general mientras que en otros se desestimaron las valoraciones numéricas o bien se continuaron las clases tomando estos ejercicios como meros repasos sin trascendencia en la acreditación. En el caso de México, el Secretario de Educación, Esteban Moctezuma Barragán, explicó que para la valoración del último tramo del ciclo escolar se tomarán en cuenta criterios como los promedios de los periodos ya evaluados, así como la presentación de carpetas de experiencias de las actividades escolares a distancia, haciendo énfasis en que este elemento sólo se empleará para favorecer a los estudiantes pero no para perjudicarlos en caso de fallas o no haberlas presentado.

El riesgo de inequidad que tanto se advirtió al iniciar las actividades escolares a distancia finalmente se concretó no sólo en el acceso a los medios educativos, sino ahora en la asignación de calificaciones considerando las carpetas de experiencias. De acuerdo con lo expresado por Moctezuma Barragán, quienes presenten la carpeta de experiencias derivada de la realización de las actividades escolares remotas podrán ser beneficiados en las calificaciones que emitan los profesores y quienes no lo hagan simplemente no serán afectados. Dicho de manera simple: no se afectará a nadie, pero sí se favorecerá a algunos. ¿No representa esto una medida igualmente inequitativa? ¿Cuál es la proporción de los “no afectados” y los “beneficiados”? Es difícil saber en un país como el nuestro con contextos tan heterogéneos. Parece que tratando de conciliar las imposibilidades de algunos, con el esfuerzo de otros, se llegó a esta determinación. Tal conciliación, desde un inicio, se apreciaba complicada si no es que imposible.

No se intenta disimular o excusar a aquellos jefes de hogar que aun teniendo las posibilidades económicas y culturales para acceder a las actividades escolares remotas decidieron, por voluntad propia, no hacerlo, aunque seguramente la proporción de éstos es muy inferior a quienes, por dificultades de esa misma naturaleza, no pudieron contribuir al aprendizaje de sus hijos. Al dar luz verde a las carpetas de experiencia, la encrucijada era pues ya inevitable: considerarlas en la calificación sería una desventaja para quienes no accedieron a la educación a distancia, pero ignorarlas sería una falta de respeto al esfuerzo de quienes incluso con muchos sacrificios pudieron presentarlas. La autoridad educativa se decidió por la primera opción.

Es entonces que los docentes enfrentarán dilemas al asignar calificaciones: ¿será justo darle beneficios a los alumnos que presentaron evidencias de trabajo y no a quienes, por posibles dificultades, estuvieron inactivos? ¿es correcto negarle la oportunidad de mejorar sus promedios a algunos estudiantes de los cuales no puede asegurar una simple falta de disposición por el trabajo? ¿deben pagar los alumnos posibles imposibilidades o irresponsabilidades de los padres de familia o, peor aún, deben costarle las carencias de sus hogares? ¿qué tanto puede reflejar el número que asignarán lo realmente aprendido por los estudiantes en un momento tan particular como el que se está viviendo? Serán pues los profesores quienes resuelvan estos cuestionamientos que la autoridad educativa les transfirió.

Si bien se dice que el “hubiera” no existe, es inevitable mirar al pasado: tal dilema –tomar o no en consideración las evidencias del trabajo a distancia con sus respectivos riesgos de inequidad– pudo haber sido evitado por la autoridad educativa quizá parando (o pausando) el curso del ciclo escolar o bien planteando otro tipo de actividades educativas desde casa. Las múltiples voces de especialistas que clamaban por lo anterior fueron ignoradas, ante el avance de una estrategia que, de acuerdo a las cifras oficiales, ha tenido un éxito rotundo y su cobertura es prácticamente universal. Aunque se trató de disfrazar la inequidad dándole sólo valor positivo en las calificaciones a las actividades a distancia, lo anterior resulta simétrico a haber sancionado a quienes no realizaron éstas. Con esta acción, el gobierno federal coronó las críticas que desde un principio se dirigieron a los posibles riesgos de inequidad y exclusión de la estrategia educativa durante la pandemia.

Fuente del artículo: http://proferogelio.blogspot.com/2020/05/calificar-durante-la-pandemia.html

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La chispa de Minneapolis

Por: Atilio A. Boron. 

 

Los afroamericanos están en una situación estructural de desventaja con los blancos: bajos ingresos, menor educación y mayor desempleo conformando un círculo vicioso heredado de la larga historia de la esclavitud y cuyas sombras se proyectan hasta el presente.

En 1944 Gunnar Myrdal, un sueco que había recibido el Premio Nobel de economía, escribió un libro titulado “El dilema norteamericano” para desentrañar las raíces del llamado “problema negro” en Estados Unidos. Su investigación demostró que los afroamericanos eran percibidos y tratados por los blancos -salvo un sector que no compartía esa creencia- como una “raza inferior” a la cual se le negaba el disfrute de los derechos supuestamente garantizados por la Constitución. Por eso los afroamericanos quedaban en situación estructural de desventaja con los blancos: bajos ingresos, menor educación y mayor desempleo construyeron la trama profunda de un círculo vicioso heredado de la larga historia de la esclavitud y cuyas sombras se proyectan hasta el presente. Myrdal concluyó su estudio diciendo que Estados Unidos tenía un problema, pero era de otro color: blanco. Una población denostada, agredida y discriminada, que incluso después de un siglo de abolida la esclavitud debía luchar contra la cultura del esclavismo que  sobrevivió largamente a la terminación de esa institución.

El Informe de la Oficina del Censo de EEUU del año 2019 confirma la validez de aquel lejano diagnóstico de Myrdal al demostrar que si el ingreso medio de los hogares estadounidenses era de $ 63.179 y  el de los hogares “blancos” $ 70.642 el de los afroamericanos se derrumbaba hasta los $ 41.361 y el de los “hispanos” caía pero estacionándose en $ 51.450. Los blancos son el 64 % del país, pero el 30 % de la población carcelaria; los negros suman el 33 % de los convictos siendo el 12 % de la población. El 72 % de los jóvenes blancos que terminan la secundaria ingresan ese mismo años a una institución terciaria, cosa que sólo hace el 44 % de los afrodescendientes. Las recurrentes revueltas de esa etnia oprimida atestiguan el fracaso de las tímidas medidas adoptadas para integrarla, como la tan discutida “acción afirmativa.” La pandemia del Covid-19 agravó la situación, poniendo de manifiesto la escandalosa discriminación existente: la tasa de mortalidad general por ese virus es de 322 por millón de habitantes y baja a 227 para los blancos, pero sube bruscamente entre los negros a 546 por millón. Y la depresión económica que la pandemia potenció exponencialmente tiene entre sus primeras víctimas a los afrodescendientes. Son ellos quienes figuran mayoritariamente entre los inscriptos para obtener el módico y temporario seguro de desempleo que ofrece el gobierno federal. Y además son el grupo étnico mayoritario que está en la primera línea del combate a la pandemia.

Esta explosiva combinación de circunstancias sólo necesitaba un chispazo para incendiar la pradera. El asesinato de George Floyd a manos de la policía de Minneapolis filmado minuto a minuto y viralizado en instantes aportó ese ingrediente con los resultados ya conocidos. La criminal estupidez de un Trump desquiciado por más de cien mil muertos a causa de su negacionismo y por el abismo económico que se abrió a sus pies a cinco meses de la elección presidencial hicieron el resto. En un tuit amenazó a los manifestantes con “meter bala” si proseguían los disturbios, igual que los esclavócratas sureños del siglo diecinueve. Signos inequívocos de un fin de ciclo, con violencia desatada, saqueos y toques de queda desafiados en las principales ciudades. Cualquier pretensión de “volver a la normalidad” que produjo tanta barbarie es una melancólica ilusión.

Fuente del artículo: https://rebelion.org/la-chispa-de-minneapolis/

 

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Venezuela: El Derecho educativo en el contexto social

El Derecho educativo en el contexto social

Autor: Prof. Dioni Valladares

Miembro de FOVEDE

Con el transcurrir de la historia la humanidad ha venido evolucionando en diferentes aspectos y uno de ellos es el desarrollo en las relacionessocialesde allí que para poder convivir y mantener relaciones armoniosas,los seres humanos hayan tenido quevivir conflictos inevitables que han obligado a la organizaciónde la sociedad y esto a su vez  ha conllevado al diseñode instrumentos jurídicos y a la implementacion de normas normas cuyo cumplimiento deben ser obligatorios. Muchas ellas se realizan acorde a la culturay valores de los países en laque selegislan los diversos preceptos jurídicos; sin embargo existen leyes que establecen los derechos que son comunes a toda sociedad y las mismas están regidas por convenios internacionales por lo que deben ser cumplidas, a esto sele conoce como derechos humanos que de acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas  se definen como:

          Los derechos humanos son derechos inherentes a todos los seres humanos, sin distinción alguna de raza, sexo, nacionalidad, origen étnico, lengua, religión o cualquier otra condición. Entre los derechos humanos se incluyen el derecho a la vida y a la libertad; a no estar sometido ni a esclavitud ni a torturas; a la libertad de opinión y de expresión; a la educación y al trabajo, entre otros muchos. Estos derechos corresponden a todas las personas, sin discriminación alguna. (ONU 2018)

La Organización de la Naciones Unidades debe velar  para que las más de doscientas naciones que conforman el mencionado organismo hagan valer el cumplimiento de estos derechos, por lo tanto creó un instrumento jurídico surgido al finalizar la segunda guerra mundial el mismo es conocido como Declaración Universal de los Derechos Humanos, en ella se estatuyen los derechos a lo que todo ser humano debería tener acceso, uno de esos derechos humanos es la educación que además es un derecho humano fundamental, lo que quiere decir que los países deberían legislar sobre materia educativa para así garantizar este derecho a sus ciudadanos.

La educación es  fundamental para el desarrollo de toda sociedad, de allí que debe tratársele con la seriedad que el tema amerita; entonces basado en ello se hace necesario que el hecho educativo posea carácter científico y que por tal necesite apoyarse en otras ciencias; sin duda uno de los saberes de apoyo fundamental en la educación es las ciencias jurídicas divididas en varias especializaciones,entre ellas está derecho educativo que, aunque no sea autónoma, sino que es parte del derecho administrativo y que de acuerdo a lo señalado por Canelas es de suma importancia:

Es el conjunto de normas, principios y conductas que regulan el fenómeno educativo, su organización, su entorno, sus actores y su inserción en la comunidad. Estudia esencialmente la norma educacional su integración en el sistema y su incumbencia desde el punto de vista propio del derecho. En definitiva, conoce de la regulación educativa en todos sus aspectos.

Es de primordial importancia el derecho educativo, pues éste nos dará las herramientas necesarias para crear toda la normativa con que se rija el sistema educativo; es tan importante que sería prácticamente imposible asegurar un derecho fundamental como la educación sin el derecho educativo, pues es con esta especialidad que se garantizará los análisis, estudios y compresion que nos conlleve a garantizar el cumplimiento del sagrado Derecho a la Educación tal como está estipulado en la Declaración de los Derechos Humanos.

En el contexto social actual se requiere de un trabajo arduo para que estos derechos no sean cercenados; el docente, por tanto. debe ser una persona con un criterio definido y ser una persona con una alta capacidad analítica y critica ya que el derecho educativo abarca diversidad de temas relacionado al hecho educacional, citando a García quien menciona lo siguiente:

          El Derecho Educativo comprende una temática jurídica amplia, que incluye al derecho fundamental de la educación y su correlato enseñar y aprender, los educandos, los docentes y sus interacciones, sus derechos, sus obligaciones, la organización educativa, la institución educativa, (sus autoridades, sus objetivos, estructuras, tecnologías, medios, su regulación normativa sus principios y valores). Toda esta enumeración adquiere un carácter enunciativo.

De acuerdo a lo anterior, es notorio que al hablar de derecho educativo, no nos estamos refiriendo sólo al hecho de garantizar la educación sino también a todo lo surgido de la garantía de tal derecho, ya que una vez garantizado el derecho a la educación el funcionamiento de la acción educativa también debe estar normado ya que estará funcionando porque personas lo hacen funcionar de allí que las personas que participen en el acto educativo también deben regirse por normativas para que la practica educativa sea armoniosa y de calidad, de allí que es ineludible la  existencia de  los instrumentos necesarios para garantizar deberes y derechos de estudiantes y docentes, así como las normas que rijan el funcionamientos de las distintas instituciones educativas en todos sus niveles sean estas públicas o privadas, siendo ésta, la única manera de lograr tener una educación que cumpla con los estándares de calidad que requiere la sociedad actual y que esta contribuya a formar mejores ciudadanos que aporten a un mejor desarrollo de la humanidad.

Para finalizar  es importante hacer mención a que las leyes siempre han jugado un papel de relevancia para que podamos convivir en sociedad, sin la existencia de las mismas resultaría cuesta arriba preservar el orden y la convivencia,para nadie  es un secreto que en la sociedad en la que vivimos casi todo está normado , un hecho resaltante es que toda nación o país posee  su marco jurídico que ordena las distintas materias y la educación no escapa de ella. Como docentes en los momentos actuales poseemos un magno compromiso ya que como protagonistas de la praxis educativa debemos estar preparados en distintos ámbitos y uno de ellos precisamente es el derecho. Es necesario que quien ejerza la carrera docente posea los conocimientos básicos en jurisprudencia educativa , pues el docente debe ser un actor activo para la defensa de lo relacionado a la educación y luchar en el caso que sea necesario para que por parte del estado se cumplan los derechos que se han obtenido en materia educativa.

El derecho educativo como se pudo estudiar es de vital importancia pues contempla jurídicamente lo relacionado a un derecho humano fundamental como es el Derecho a la Educación, que está establecida en la Declaración Universal de los Derechos Humanos del año 1948.Es por tanto menester que los gobiernos de las diferentes naciones deban poner especial interés en este tema ya que la educación ha de ser una función indeclinable para cada país pues es la educación el instrumento de mayor importancia que poseen la naciones para su pleno desarrollo por la única y sencilla razón que es la educación la que permite formar a todas las generaciones de una nación.

Fuentes de investigación

 

 

  • García Leiva, Luis Alberto. (s/f). El derecho educativo: sus relaciones con el desarrollo en la Sociedad del Conocimiento. Docente Universitario en Derecho Administrativo Universidad Nacional de La Plata Argentina. Revista Iberoamericana de Educación.  Disponible en rieoei.org/deloslectores/060garcialeiva.PDF. Extraído marzo 2017
  • https://www.un.org/es/sections/issues-depth/human-rights/index.html

Autor: Dioni Valladares

Fuente de la Información: OVE

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Libro: Movilidad Social desde las Clases Populares

Movilidad Social desde las Clases Populares

Pablo Dalle

CLACSO

El aporte de la investigación social para el logro de metas sociales a través de políticas y programas públicos y privados ha sido un fin permanente de la sociología argentina. El problema es como se hace. Aquellos utopistas que en el pasado creían que el conocimiento en sí mismo cambiaría el mundo han sido reemplazados por una generación más pragmática a la cual pertenece Pablo Dalle. Ellos creen que el conocimiento científico puede contribuir a la mayor equidad si es entroncado en un proyecto de desarrollo económicotecnológico que potencie las probabilidades de apertura de oportunidades educacionales y ocupacionales a miembros de la clase trabajadora. Vale la pena leer y meditar este libro. (Rut Sautu / Prólogo)

 

Descarga el libro completo aquí: http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20160414114802/dalle.pdf

 

 

Fuente de la Información: CLACSO

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España: Los ricos, los impuestos y el amor a la patria

Los ricos, los impuestos y el amor a la patria

Por Juan Torres López

Hace unos días el secretario general de Podemos y vicepresidente del gobierno, Pablo Iglesias, propuso que en España se estableciera una tasa o impuesto extraordinario para la reconstrucción del país que recayese sobre las personas con grandes patrimonios: del 2% a partir del millón de euros; el 2,5% a partir de 10 millones; el 3% a partir del 50 millones de euros y el 3,5% a partir de 100 millones.

Es una propuesta muy parecida a la que se viene haciendo en muchos países no sólo por partidos o economistas de izquierdas sino, desde hace años, por muchas de las personas propietarias de grandes patrimonios. En Estados Unidos, muchos financieros y grandes capitalistas han reclamado en diversas ocasiones que se establezcan ese tipo de impuestos sobre sus fortunas porque, como dijo una vez el inversor Warren Buffet, él pagaba un 17,7% de sus ingresos entre el impuesto sobre la renta y cotizaciones sociales, frente a una media del 32,9% del personal de su empresa: «No hay nadie en la oficina, desde la recepcionista para arriba, que pague un tipo fiscal más bajo, y yo no tengo ningún planeamiento fiscal, no tengo contables ni recurro a refugios fiscales, me limitó a cumplir lo que el Congreso de los Estados Unidos me dice que haga».

Eso mismo ocurrió en Alemania en 2011, cuando un grupo de millonarios hizo un llamamiento a través del semanario político Die Zeit exigiendo que se aumentara la tributación de las grandes fortunas del país, para contribuir a incrementar los ingresos del Estado en tiempos de crisis financiera.

También en Francia, dieciséis de las mayores fortunas de aquel país pidieron en ese mismo año al Gobierno que les impusiera un impuesto especial para contribuir a salir de la crisis. En su manifiesto decían: «Nosotros, presidentes o dirigentes de empresas, empresarios, financieros, profesionales o ciudadanos ricos, deseamos la instauración de una ‘contribución excepcional’ que afectaría a los contribuyentes franceses más favorecidos».

La mayoría de los grandes propietarios no piensa de este modo, esa es la verdad.

Ahora que estamos viviendo las consecuencias económicas tan dramáticas de una emergencia sanitaria nos percatamos mejor que nunca de las opciones morales de cada uno.

Mientras que hay millones de pequeños y medianos empresarios que luchan sin descanso y sin apenas recursos para salvar sus empresas, cuando millones de personas se quedan sin ingresos y tienen que recurrir a comedores sociales para poder alimentarse, cuando los gobiernos (es decir, toda la sociedad) tiene que endeudarse hasta las cejas para evitar que cierren empresas, ¡qué difícil es encontrar muestras de solidaridad entre las personas con mayores fortunas!

Es verdad que muchas de ellas, algunos grandes empresarios, incluso están renunciando a sus retribuciones, un gesto simbólico sin duda valioso, o que realizan contribuciones silenciosas y de gran generosidad a otras personas que las necesitan. Pero siendo todas esas muestras dignas de elogio por la actitud personal que llevan consigo, no pueden ser por sí solas lo que permite que una sociedad sea justa y progrese proporcionando a todos sus miembros capacidades efectivas para ser libres y auténticas personas. Es más, pueden llegar a generar situaciones más propias de otros tiempos, como ocurre cuando el rey Felipe de Borbón, en lugar de reclamar Justicia distributiva, cumplimiento efectivo de las obligaciones fiscales y lucha contra la corrupción, se dedica a pedir a la nobleza que compre leche y aceite para ayudar a la Cruz Roja.

La caridad es una virtud que debemos cultivar para sentirnos realmente humanos y no salvajes y debería ser digno de aplauso y reconocimiento social que se lleven a cabo. Yo aplaudo cuando grandes empresarios como Amancio Ortega o Juan Roig la practican y hacen donaciones millonarias y creo que eso mismo deberíamos hacer todos los españoles. Pero me parece igualmente evidente que la caridad, la generosidad particular, es sólo una de las ruedas con las que puede andar el carro de una sociedad moderna. Porque con ella sería insuficiente para sufragar todo lo que la sociedad en su conjunto necesita para que los seres humanos vivamos con dignidad y libertad; porque, desgraciadamente, no todas las personas tienen la misma disposición y porque lo que debe presidir el criterio de satisfacción de las necesidades colectivas ha de ser la justicia y ésta no puede quedar, por definición, al albur de nuestro particular deseo de contribuir o no a las cargas comunes.

Lo que necesitamos no son solo prácticas caritativas que vienen tan caprichosamente como se pueden ir. De nada sirve una nobleza o personas de grandes fortunas con gran generosidad que proporcionen pan y aceite a los pobres si luego esconden su patrimonio (como la propia familia del Rey) en paraísos fiscales. Lo que necesitamos es justicia fiscal.

Y es de llamadas a la justicia de lo que estamos escasos entre las clases más afortunadas de nuestra sociedad.

En lugar de reclamar una imposición para sí semejante a la que recae sobre el resto de la sociedad con menos ingreso y patrimonio, los más ricos de entre los ricos sólo buscan evadir cada vez con mayor sofisticación sus obligaciones fiscales.

Ha sido precisamente su mayor influencia política lo que ha hecho que los impuestos extraordinarios que solicitan incluso las personas ricas más generosas en momentos de crisis no sólo no hayan avanzado, sino que incluso poco a poco estén desapareciendo los que recaían sobre el patrimonio en muchos países. En Francia, por ejemplo, existía desde los años ochenta del siglo pasado un impuesto sobre las fortunas superiores a 1,3 millones de euros que el presidente Macron eliminó en 2028 para sustituirlo por otro sobre la riqueza inmobiliaria que también suspendió poco después. Y algo así ha parecido en otro muchos países.

Ese paso atrás consistente en reducir la imposición sobre las grandes fortunas justamente cuando mayores son los patrimonios y cuando más se abre la brecha entre la riqueza de los más afortunados y la de la gente normal y corriente es una de las razones que explica que en los últimos años la desigualdad crezca sin parar en nuestras sociedades, con el daño que es sabido que eso produce en todos los ámbito de la vida social y económica.

En estos momentos de una crisis económica tan grave provocada por la pandemia comprobamos mejor que nunca la doble vara de medir de los egoístas y la doble moral de quienes están a su servicio o viven de los pequeños derrames que dejan caer a su alrededor.

En los barrios ricos de todas las ciudades del mundo no sólo proliferan las protestas para evitar los inconvenientes que supone el incómodo confinamiento sino para mostrar el rechazo hacia las medidas sociales, en todos los casos más bien modestas en comparación con las que reciben siempre los más adinerados, que reciben los pobres. Basta ver las críticas que ha concitado en España la aprobación de un ingreso mínimo de baja cantidad y que ya existe prácticamente en todos los países de la Unión Europea.

Al mismo tiempo que se enarbolan banderas nacionales y se gritan consignas de amor a la patria se critica cualquier tipo de medida orientada a que todos los españoles contribuyamos en la misma proporción a sostener las cargas que la patria necesita para garantizar una vida digna a todos nuestros compatriotas.

No hace falta ser un genio de la sociología para saber la estrecha correlación que hay entre las familias que más se oponen a las medidas sociales de este gobierno manifestándose en estas últimas semanas en las calles y las que tienen cuentas en Suiza u otros paraísos fiscales, entre las que más banderas levantan y más besos le dan y las que más critican cualquier avance en justicia fiscal o eluden en mayor medida sus obligaciones con la hacienda pública.

Es muy curioso lo que está ocurriendo en estos últimos meses. Los más ricos de todo el mundo, los que pagan a los periodistas que difunden las maldades de los impuestos y a los políticos que los eliminan, se han dedicado a comprar los llamados «pasaportes pandémicos», es decir, la nacionalidad en diversos países para así poder desplazarse de un país a otro, según les convenga en cada caso, para eludir los confinamientos. Ahora lo hacen por esa razón, pero continuamente emigran de país en país huyendo del pago de impuestos, una emigración de la que se habla poco y que nada molesta, a pesar de que los costes que ocasiona a los países de donde salen y a donde van son mucho mayores de la emigración de quienes huyen de la pobreza.

No quiero decir con todo esto que la propuesta de impuesto que se se ha hecho en España por Podemos sea la solución de todos nuestros problemas. De hecho, no creo que por sí sola lo sea y me parece que se ha realizado de un modo bastante inadecuado. Si era una propuesta de Podemos no debería hacerla anunciado el vicepresidente del gobierno y si era del gobierno, debería haberlo hecho la ministra del ramo. Esa confusión no es buena y confunde a la gente. Además, las reformas fiscales no deben centrarse en figuras impositivas concretas que puede parecer que están dirigidas «contra» alguien sino como cambios de conjunto, sistemáticos, integrales y en beneficio de todos. Para no caer en el vacío, deben presentarse con gran solvencia técnica, venir acompañadas de medidas destinadas a evitar la elusión y el fraude y, sobre todo, precedidas de una potente pedagogía que explique bien los propósitos y las consecuencias de lo que se propone. De otro modo, las buenas intenciones fiscales se quedan en ruido que no resuelve nada y que lo empaña todo.

El debate sobre la nueva ley contra el fraude fiscal que ha anunciado la ministra de Hacienda sería una buena ocasión para plantear las cosas de otro modo, abriendo ante la sociedad española el debate sobre la justicia fiscal que necesitamos y como un reto fundamental: que quienes tanto dicen amar a la patria conviertan esa declaración de amor en una práctica efectiva que permita hacerla más grande y capaz de proporcionar libertad y bienestar a todos nuestros compatriotas.

Juan Torres López es Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla. Dedicado al análisis y divulgación de la realidad económica, en los últimos años ha publicado alrededor de un millar de artículos de opinión y numerosos libros que se han convertido en éxitos editoriales. Los dos últimos, ‘Economía para no dejarse engañar por los economistas’ y ‘La Renta Básica. ¿Qué es, cuántos tipos hay, cómo se financia y qué efectos tiene?’

Fuente: https://blogs.publico.es/juantorres/2020/06/03/lo-ricos-los-impuestos-y-el-amor-a-la-patria/

Fuente de la Información: https://rebelion.org/los-ricos-los-impuestos-y-el-amor-a-la-patria/

 

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España: Los poetas nacen, Federico, pero nunca mueren

Los poetas nacen, Federico, pero nunca mueren

Por Víctor Arrogante

Rebelión

Federico García Lorca, nació en Fuente Vaqueros, el 5 de junio de 1898, el año en el que España perdió sus colonias. Ha cumplido 122 años. Su vida siempre ha estado marcada por la historia, por hechos históricos trascendentales.

Fue ejecutado tras la sublevación militar fascista, por su afinidad con el Frente Popular. Nunca se ha encontrado su cuerpo. Su obra sigue viva; hoy va en su Clara memoria.

En 1909, cuando Federico tenía once años, toda la familia, su madre Vicenta y su padre Federico, con sus hermanas y hermano, se establecieron en Granada, pasando los veranos en el campo, en Asquerosa (Valderrubio), donde Federico escribió gran parte de su obra. Siempre recordó cómo afectaba a su obra el ambiente rural de la vega: «Amo a la tierra. Me siento ligado a ella en todas mis emociones. Mis más lejanos recuerdos de niño tienen sabor de tierra. Los bichos de la tierra, los animales, las gentes campesinas, tienen sugestiones».

Escribió de su Granada, de la calle Elvira, «donde viven las manolas, las que se van a la Alhambra, las tres y las cuatro solas». Señala que «una vestida de verde, otra de malva, y la otra, un corselete escocés con cintas hasta la cola». ¿Quienes serían «aquellas tres de alto pecho y larga cola? ¿Por qué agitan los pañuelos? ¿Adónde irán a estas horas?» todo ocurría en la calle de Elvira, donde viven las manolas, «las que se van a la Alhambra» (Granada).

En sus poemas y en sus dramas se revela como agudo observador del habla, de la música y de las costumbres de la sociedad rural. Una de las peculiaridades de su obra es cómo el ambiente, llega a convertirse en un espacio imaginario donde se da expresión a todas las inquietudes más profundas del corazón humano: el deseo, el amor y la muerte, el misterio de la identidad y el milagro de la creación artística.

Se sentía, como él lo dijo en una entrevista a El Sol de Madrid poco antes de su muerte, íntegramente español. «Yo soy español integral y me sería imposible vivir fuera de mis límites geográficos; pero odio al que es español por ser español nada más, yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista, abstracta, por el sólo hecho de que ama a su patria con una venda en los ojos. El chino bueno está más cerca de mí que el español malo».

Tras una denuncia anónima, el 16 de agosto de 1936, fue detenido en la casa de su amigo, el poeta Luis Rosales, quien obtuvo la promesa de que sería puesto en libertad «si no existía denuncia en su contra». La orden de ejecución fue dada por el gobernador civil de Granada, José Valdés Guzmán, quien había ordenado al ex diputado de la CEDA Ramón Ruiz Alonso su detención, por socialista, masón y homosexual.

Lorca siempre utiliza símbolos en su poesía: la muerte; el agua que cuando corre, es símbolo de vitalidad y estancada, la muerte; la sangre, como vida, que derramada es la muerte; lo fecundo y lo sexual; el caballo (y su jinete), portando siempre valores de muerte, aunque también representa la vida y el erotismo masculino; las hierbas, su valor dominante; los metales aparecen bajo la forma de armas blancas, que conllevan siempre tragedia; y la luna «vino a la fragua con su polisón de nardos. El niño la mira, mira. El niño la está mirando».

Federico García Lorca acababa de cumplir 38 años. Había terminado La casa de Bernarda Alba, y estaba trabajando en una nueva obra Los sueños de mi prima Aurelia. El 17 de julio de 1936 estalló en Marruecos la sublevación militar contra la República. Mientas el mundo entero admiraba a Federico como el Homero español, medios nacionales habían lanzado el rumor de que mantenía relaciones homosexuales con los componentes del teatro estudiantil, llevar una vida inmoral, corromper a los campesinos y practicar el marxismo judío; toda una condena.

España estaba al borde de la guerra, y Federico decide abandonar Madrid y reunirse con su familia. El 14 de julio llegó a Granada. La violencia había tomado las calles y la posibilidad de un golpe miliar estaba en boca de todos. Busca refugio en casa de los padres de su amigo Luis Rosales, un poeta falangista. Durante la tarde del 16 de agosto, fue detenido por Ramón Ruiz Alonso, que sentía un profundo odio por el poeta. Según Ian Gibson, se sabe que la detención «fue una operación de envergadura»: se rodeó de guardias y policías la manzana de la casa y se apostaron hombres armados en los tejados colindantes para impedir que pudiera escaparse la presa.

Todo parece que dos días después, le dieron el «paseo». El régimen franquista nunca reconoció su implicación en el crimen, si bien, en un informe de 1965 de la Jefatura Superior de Policía de Granada, se revela que Federico fue asesinado junto a otras personas. El informe afirma que el poeta «fue sacado del Gobierno Civil por fuerzas dependientes del mismo y conducido en un coche al término de Viznar y en las inmediaciones del lugar, conocido como Fuente Grande, junto a otros detenidos, fue pasado por las armas. Además, revela que fue «enterrado en aquel paraje, muy a flor de tierra, en un barranco situado a unos dos kilómetros a la derecha de Fuente Grande, en un lugar muy difícil de localizar.

«Mi corazón oprimido siente junto a la alborada el dolor de sus amores y el sueño de las distancias. La luz de la aurora lleva semillero de nostalgias y la tristeza sin ojos de la médula del alma. La gran tumba de la noche su negro velo levanta para ocultar con el día la inmensa cumbre estrellada».

Parece ser que la fecha de la ejecución de Federico fue a las 4:45 h de la madrugada del 18 de agosto, en el camino que va de Víznar a Alfacar. Su cuerpo, que jamás se recuperó, permanece enterrado en una fosa común anónima en algún lugar de esos parajes, junto con el cadáver de un maestro nacional, Dióscoro Galindo, y los de los banderilleros anarquistas Francisco Galadí y Joaquín Arcollas, ejecutados con él.

Federico sigue vivo en sus versos y en sus obras, 122 años después de su nacimiento. Los gritos de ansia de libertad se escuchan más fuerte que nunca en la casa de Bernarda Alba. Sus luchas internas se reflejan y personifican en sus personajes. Lorca retrata a una mujer sedienta de libertad que «lucha por ser dueña de su cuerpo». Como gay, en una sociedad represiva, no pudo vivir abiertamente su condición sexual. «Eso alimenta su obra», explica Ian Gibson.

En el informe policial de 1965, que corroboraba la ejecución de Lorca por las autoridades franquistas, señala que no fue obra de un asesinato callejero. Se le acusa de socialista, amigo de Fernando de los Ríos, y masón, perteneciente a la logia Alhambra, en la que adoptó el nombre simbólico de Homero; como se ve, razones suficientes para los franquistas para cometer un asesinato.

La nieta de Dióscoro Galindo, el maestro fusilado junto al poeta, ha solicitado al juez que ordene la búsqueda de los restos de su abuelo y de Federico. El escrito presentado ante un tribunal, justifica su petición en la aparición de nuevos elementos sobre el caso: un antiguo responsable de jardines de la Diputación de Granada, reconoce que, en 1986, durante unas obras en un parque en Alfacar, en la zona donde se cree que pudieron enterrar al escritor, apareció un fémur completo que tiraron a una finca vecina. Nunca se ha investigado ese hecho. El Ministerio de Justicia cerró una búsqueda iniciada por la Junta de Andalucía tras recibir el informe de una comisión técnica que, tras analizar con radar la zona, consideró que no había signos de que allí hubiera restos humanos.

Los fascistas mataron el cuerpo de Federico hace 84 años por sus ideales, pero sus versos siguen latiendo vida. Federico, saltó de su tiempo para vivir en nuestro futuro y hacerse eterno. Con la Barraca soñaba llevar a todas partes la poesía, la cultura y estar cerca siempre de los desamparados y oprimidos, buscando la libertad y la justicia; un sueño que está hecho realidad. Cuando muera dejad el balcón abierto; desde mi balcón lo siento.

Fuente de la Información: https://rebelion.org/los-poetas-nacen-federico-pero-nunca-mueren/

 

 

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Faltan Ideas, sobran Instrumentos Curricular presente, Ética ausente

Por: Miguel Andrés Brenner

 

RESUMEN

 Lo sustancial de la enseñanza en la escuela es el aprendizaje, vaya noticia, obvia de por sí. La pregunta que nos formulamos tiene que ver con la reticencia del alumnado a dicho aprendizaje, en particular en la escuela secundaria. Los indicios que ofrecemos no son los únicos posibles de considerar, aquí nos abocaremos a pocos. De ahí el título del presente texto: faltan ideas, sobran instrumentos y curricular presente, ética ausente.

La reticencia señalada se relaciona a un curricular como instrumento de la enseñanza y, a su vez, a la ausencia de ideas fuerza materializadas en una praxis ética.

Y concluimos con el siguiente interrogante: ¿No será que la falta de testimonio global hace a la resistencia de los contenidos a aprender por parte de los alumnos y, por ende, la no creencia en la escuela?

A fin de nuestro derrotero, atravesaremos de manera crítica por el siguiente sendero: la política, la lengua, la ciencia, el curricular y la ética, siempre teniendo en cuenta la problemática ambiental, desembocando en la metáfora pandemia/enemigo.

Quizá no sea prolijo desde el punto de vista académico un lenguaje en primera persona, angustiado por la actual pandemia, como docente que pretende enseñar desde un curricular, con alumnos supuestamente indolentes hace tiempo que han sentido una ética ausente del mismo, siendo éste uno de los motivos de su displicencia hacia la enseñanza, donde sobran instrumentos pero faltan Ideas, donde sobra currículum pero falta Ética.

Palabras de inicio

El presidente George W. Bush (h) abre la caja de pandora de una Irak contenida represivamente por el dictador Sadam Husein que, con el pretexto de sus armas de destrucción masiva contra la población de su país, sin prueba alguna, la invade. Se desata así una de las formas del terrorismo en el mundo, mientras que ningún país apela a alguna institución internacional para condenar a los EE.UU.  La hipocresía globalizada desde el punto de vista político y económico podemos trasladarla a otro nivel.

Nadie a nivel mundial ha condenado el terrorismo marcado por la depredación del medio ambiente (tóxicos y químicos en la agricultura, semillas genéticamente modificadas – transgénicas-, hacinamiento en las ciudades, deforestación incontrolada, eliminación de la biodiversidad, desplazamiento de la vida silvestre de sus hábitats naturales, calentamiento global, etc.), que concluyó en una pandemia. Nadie se imaginó la misma, más allá de algunas voces que no tuvieron pantalla mediática. Las instituciones de poder, independientemente de las diatribas entre los EE.UU. y China, ambas pretendiendo el poder hegemónico mundial, nunca reconocieron públicamente en serio una voluntad firme para evitar la depredación mencionada.

Lengua que se enseña

¿Ello, acaso, no es también educativo, o mal educativo? Nicolás Maquiavelo tuvo una virtud, la de no ocultar las intenciones del poder político con un lenguaje seductor, provocativo, ambivalente, que desde ciertas posiciones filosóficas se signa como la diatriba del significante vacío, pero sin la lucidez de un Aristóteles que diferenciaba conceptos equívocos de unívocos. Valga el ejemplo de la siguiente cruda afirmación: “(…) el odio se gana tanto con las buenas acciones como con las malas. Un príncipe, para conservar el poder, es a menudo obligado a ser perverso, porque cuando el grupo (ya sea pueblo, soldados o nobles) del que juzga necesario para mantenerse, está corrompido, es conveniente seguir su capricho para satisfacerlo, pues las buenas acciones serían tus enemigas.”[1]

Curricular presente, ética ausente. ¿Qué significación implica el “cuidado de la casa del hombre” en la escuela cuando dicho cuidado globalmente es ausente? ¿Será a modo de una obsesiva pulcritud en la limpieza del hombre individual de clase media mientras defeca el universo a mano?

Ciencia que se enseña y evalúa

Mientras tanto, las ciencias sociales, si de ciencia se habla, “no quisieron” entrever un futuro inmediatocon predicciones de posible desestabilización democrática, como la de Fernando Lugo en Paraguay que fue golpe de Estado pero no lo habría sido, igualmente acaeció con Dilma Rousseff y Lula da Silva en Brasil, e igualmente con la destitución de Evo Morales en Bolivia. Así, tampoco dichas ciencias, que se proclaman como tal, pudieron prever la posibilidad de movilizaciones contra el país supuestamente “más exitoso” de América del Sur, Chile; tampoco el cambio de rumbo de quien sucedería a Rafael Correa, bajo el propio paraguas de Rafael Correa. ¿Ello, acaso, no es también educativo, o mal educativo?Y dada la depredación, ¿acaso no pudoentreverse y publicitarse con fuerza, a la vez, la posibilidad de unapandemia. ¿Por qué? Por cuanto la academia mira su propio ombligo, centrada en “hacer carrera”.

Y la ciencia se enseña, también se evalúa actualmente mediante pruebas instituidas por la OCDE. En Argentina se aplican las Pruebas PISA supeditadas al manto jurídico de la Ley Nacional de Educación nº 26.206, sancionada en el 2006. Si política, económica y ambientalmente se ignora la ética, ¿con qué altura moral, por ende, desde el poder hegemónico puede evaluarse a los alumnos estandarizadamente, sin considerar las críticas a dicha forma de evaluación?Curricular presente, ética ausente.

Ciencia cuyos supuestos no se critican

Mientras el curricular de la escuela pública se empeña en enseñar el “cuidado individual del medio ambiente”, se ha denostado con Zygmunt Bauman[2] a la modernidad sólida en favor de una modernidad líquida, pero no se ha puesto en duda la condición de liquidez, sin destino alguno, hasta su apoteosis neoliberal, metáfora proveniente de las ciencias naturales, con su escasa carga significativa desde la química para explicar el por qué de lo humano. La ausencia de fines ha convertido al presente en una especie de presente perpetuo sin destinación, donde la ocultación de las finalidades se muestra en la sobrevaloración de los medios. Así es que importe más la gramática que el contenido, la forma que el concepto, el espacio que el tiempo. Así es que en la academia importe más la metodología de la investigación que los resultados sustanciosos de la misma, por lo que, en sentido hegeliano, el entendimiento pese más que el pensar, o sea en la persistencia de un excesivo corte analítico que de lo realmente grave y fundante, por lo que ríos de tinta corren para ocultarse en los archivos de las producciones doctorales o de maestría que no hacen a un genuino aporte para la humanidad. La llamada liquidez de la modernidad no desoculta las razones de la misma, en este caso la depredación señalada, que ya no es líquida, sino sólida, en cuya modernidad (sea sólida o líquida) convive la mayor parte de la humanidad, que es pobre o excluida. Sin embargo, tanto la liquidez cuanto la solidez, ante la inesperada pandemia, se diluyen en la ausencia de sentido explicativo alguno.

También se ha ocultado que la misma noción de modernidad es consecuencia de la colonialidad del poder, de un poder globalizado en virtud de las tecnologías de la información y la comunicación, en virtud de los Big-Data y la inteligencia artificial, donde nuevamente se percibe que pesa más el instrumento que el fin, el medio más que el ser humano. Clama hasta el cielo la pregunta que Dios hace a Caín, “¿dónde está tu hermano Abel?”, quien le responde “¿acaso soy yo el guarda de Abel?”. El querer ser omnipotente como Dios y el desconsiderar al hermano son dos caras de la misma moneda, el origen del mal o bien el pecado de origen.Blande como un hacha sobre el cuello el riesgo de establecer las condiciones de posibilidad de un neoliberalismo más furioso aún con el aislamiento actual ante la pandemia del COVID-19, por cuanto se acentúa el miedo al otro y no la solidaridad.Es posible gracias a los Big-Data y la Inteligencia Artificial reconocer los lomos de burro del pavimento de una ciudad, ¿pero no es posible reconocer focos ígneos en zonas silvestres que son pulmones del mundo?

Curricular presente, ética ausente

Igualmente, es difícil entrever con certeza cómo será el mundo pos-pandemia, lo que sí es fácil entrever es que no hay voluntad desde quienes ejercen el poder hegemónico de un reconocimiento del origen de la pandemia: un capitalismo depredador, que tiene nombres y apellidos en danza. Se encuentran los optimistas, los pesimistas, los creyentes en un Estado fortificado en oposición a la privatización de lo público del neoliberalismo. Nadie sabe aún cómo será la cosa. Sin embargo, la falta de voluntad para el reconocimiento es el síntoma de permanencia de la especulación financiera/parasitaria con el excesivo peso de una deuda externa, cuyos acreedores la originaron a sabiendas que era insostenible para lo que se denomina sostenibilidad sin chupar la vida de los pueblos, la depredación de lo humano.

De la misma manera, y en relación con la gran potencia del Norte, siendo la industria para la guerra en los EE.UU. uno de los pilares de su economía, ¿cederá en algo sus pretensiones de gendarme mundial, sostenido fundamentalmente, aunque no únicamente, por los países que integran la OTAN, a fin de fortificar el sistema de salud pública, en particular para los sectores más postergados al respecto que son los latinos y los negros?

Y en el caso de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires,¿ameritará acaso trabajar en las escuelas para la institución de una subjetividad cargada de ética, y no meramente de un curricular? ¿Por qué? Vemos un solo hito desde el punto de vista propedéutico: ¿cuántos habitantes que no viven en las villas miserias hubieran hablado,en tiempo de ante-pandemia, de prioridades: ¿es más importante el agua que el Metrobús, presionando para que dicha prioridad se haga efectiva?; ¿cuántos hubiesen respondido «estos planeros» son unos vagos? NEGAR EL AGUA ES UN CRIMEN.Ahora el 29% de los habitantes de las villas tiene covid-19, con la posibilidad de que se contagie la gente «bien», que no vive en las villas. RACISMO, XENOFOBIA. Este hito muestra la necesidad de un curricular presente pero inspirado en una ética política.Curricular presente, ética ausente.

¿Quién es el enemigo?

¿Y por qué enseñar que al coronavirus-pandemia se lo denomina “enemigo”? Enemigos son los humanos destruidos por otros seres humanos, en cualquier aspecto de la vida.

Elisabeth Badinter[3], en su libro “¿Existe el amor maternal?”, nos mostraba que en ciertas ciudades de la Europa occidental durante los siglos XVII y XVIII, cuando no se conocía el aborto, se descuidaban a los niños pequeños hasta matarlos o desfigurarlos. También, Jean Fourastié[4], en su libro “La moral prospectiva”, nos mostraba que en esos siglos había ciudades en Francia donde de cada cien niños nacidos no llegaban al año de vida la mitad de ellos. Matar no significa producir vida como tampoco reproducirla. Cuando se mata, ¿hay enemigo? ¿Había demasiados niños? ¿Eran como enemigos? ¿Molestaban?

Vayamos a nuestra época. En Europa Occidental hay demasiados viejos. La natalidad es escasa porque perjudica tiempo para el placer del consumo al cuidar a tantos críos. Y por el avance de la medicina, la población vieja crece. Y los Estados o privatizan la salud y la paga quien puede, o gastan más en salud, con lo que se genera déficit fiscal.¿No sería acaso funcional matar a los viejos?

¿Puede ser un virus un enemigo o bien se está proyectando un modo de ser humano sobre un objeto no humano?

¿Qué se proyecta sobre el coronavirus-pandemia? ¿No será, acaso, aquello de lo humano que excluye, que oprime? ¿No será, acaso, la misma condición humana calificada como execrable?

Carlos Marx, en el primer capítulo de los llamados “Manuscritos económico-filosóficos de 1844”, ofrece la explicación más hermosa de lo que el ser humano significa: “vida que crea vida”.[5]

¿No será que el capitalismo actual de base financiero/especulativo/parasitario, neoliberal y globalizado, de distanciamiento social, colonizador y distópico de alta tecnología, depredador, racista y patriarcal es quien mata y los excluidos/oprimidos serían sus enemigos, material de descarte?[6]

Currículum presente, ética ausente

¿No será que la falta de testimonio global, entre otros motivos, hace a la resistencia de los contenidos a aprender por parte de los alumnos y, de ahí, la no creencia en la escuela?

[1]Maquiavelo, Nicolás (1999), El príncipe,Buenos Aires, Ediciones El Aleph, p.98 https://ocw.uca.es/pluginfile.php/1491/mod_resource/content/1/El_principe_Maquiavelo.pdf (consulta: 10 de mayo de 2020)

[2] Bauman, Zygmunt (2004).Modernidad líquida, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica.

[3]Badinter, Elizabeth (1991). ¿Existe el amor material? Historia del amor maternal. Siglos XVII al XX. Barcelona: Editorial Paidós.

[4]Fourastie, Jean (1968). La moral prospectiva: la moral de ayer, de hoy y de mañana.Madrid: Ediciones Cid.

[5]Marx, K. (2005). Manuscritos de economía y filosofía, Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, p.111

[6]Las cualidades recién mencionadas, creemos, se mantendrán en el período pos pandemia, aunque no sabemos todavía, respecto alguna de ellas, de qué manera en su concreción.

Autor: Miguel Andrés Brenner

Fuente de la Información: OVE

 

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