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¿Por qué a los adolescentes no les gusta leer?

Por: David Navarro Martínez y Carmen M Méndez García. 

Leí San Manuel Bueno, mártir (Miguel de Unamuno, 1931) por primera vez cuando tenía catorce años. En mi lista de libros obligatorios de 2º de la ESO, la lectura de Unamuno iba después de Marianela (Benito Pérez Galdós, 1878) y antes de La familia de Pascual Duarte(Camilo José Cela, 1942). El día del examen, la profesora nos preguntaba datos sobre el argumento de las obras para asegurarse de que las hubiéramos leído. Así que, más que leer las novelas, teníamos que estudiarlas.

Porque tenemos que asegurarnos de que nuestros adolescentes lean atentamente las obras cumbre de la literatura española (así lo dicen todas las legislaciones autonómicas, dado que las competencias educativas están transferidas). Como ustedes pueden suponer, pasados pocos meses ni yo ni ninguno de mis compañeros recordábamos absolutamente ningún detalle de los libros. Habíamos decidido, lógicamente, que no nos gustaba leer.

Diez años más tarde, ya en la universidad, otro profesor volvió a someterme a la tortura del San Manuel Bueno, mártir. Y así se despertaron los viejos fantasmas del pasado (¡ahora el mártir era yo!). Hice una rápida lectura transversal del texto, un mero trámite para poder “quitármelo de encima”. El día que comentamos el libro en clase, aquel profesor utilizó la novela como base para explicar el existencialismo cristiano y la relación de Unamuno con Kierkegaard. A esa edad, todos sabíamos un poquito más para entender, por fin, dónde radicaba la grandeza de esa obra. Volví a casa y leí San Manuel Bueno, mártir por tercera vez. Lo devoré. Y hoy es una de mis novelas favoritas.

La experiencia me dice que la escuela es una fábrica de lectores atormentados. Si alguien quiere odiar la literatura, lo único que tiene que hacer es ceñirse a ese canon desde niño, un canon redactado y aprobado por políticos. Pero ¿de dónde procede esta forma de acercamiento a la literatura?

La Historia de la Literatura como herramienta económica

Desde la Época Clásica hasta el siglo XVIII, el estudio de la Literatura estaba estrechamente relacionado con el estudio de la retórica y la expresión escrita. Pero la Ilustración, con sus ansias enciclopedistas, empieza a consolidar el concepto de corpus, y la literatura se empieza a percibir como un “conjunto de libros”. Y siempre que estudiamos un conjunto, debemos echar mano de la representatividad. ¿Qué obras concretas tenemos que leer para entender y conocer el conjunto? En fin, la metodología no parece descabellada.

 

 

El mito del Fausto es una de las leyendas clásicas de la cultura alemana, que Goethe recuperó en el Romanticismo. Wikimedia Commons
El mito del Fausto es una de las leyendas clásicas de la cultura alemana, que Goethe recuperó en el Romanticismo. Wikimedia Commons

 

Pero llega el siglo XIX, llega la Revolución Industrial y, con ella, el capitalismo y la primera globalización. Los países europeos necesitan posicionar su producto para hacer frente a las amenazas de la importación. Y así, los escritores se dan cuenta de que no lo tienen tan fácil para vender, que ahora son parte del sistema y que están solos y desprotegidos frente al nuevo mercado universal (el sentimiento de soledad y la quejumbre de los escritores románticos tiene que ver más con esto que con la sensibilidad poética). El precio del papel es muy bajo, la publicación se abarata y la producción industrial garantiza grandes tiradas de libros. De repente, todo el mundo es escritor. Las economías proteccionistas occidentales entran en pánico: ¿qué hacemos para proteger el producto nacional?

Dos cosas, fundamentalmente.

  • Primero: favorecer a los escritores que recuperan los grandes mitos nacionales y el folclore popular. El Romanticismo en Europa es un movimiento básicamente nacionalista, que intenta volver a las raíces de la idiosincrasia de cada país, para exaltar ciertos valores nacionales y así “animar” al lector a consumir la cultura autóctona.
  • Segundo: intervenir en los planes de estudio. Necesitamos que nuestros niños entiendan por qué nuestra literatura es mejor que la literatura del país vecino (y más aún si el país vecino es una colonia). Por eso, vamos a privilegiar el estudio de la Historia nacional de la literatura (sobre todo de los grandes clásicos) y de la Literatura comparada por encima de la Retórica, la Crítica o la Teoría Literaria. ¿Nos suena de algo?

Un replanteamiento necesario

Hoy consideramos normal que las clases de Literatura a nivel de instituto sean, en realidad, clases de Historia nacional. Nuestro modelo educativo es un modelo obsoleto que nos desconecta de la realidad global y que sigue, tal vez de manera inconsciente, haciendo publicidad de lo nuestro (nuestros escritores, nuestras obras… listas, listas, listas…).

¿Qué efecto tiene esta metodología en la motivación de los alumnos? ¿Es necesario seguir privilegiando las literaturas nacionales? ¿Deberíamos valorar otras formas de acercamiento a los libros?

Un estudio reveló en 2017 que un 53% de los niños de 9 años leen diariamente por placer, mientras que a los 17 años solamente un 19% lo hace. Los tiempos cambian, pero parece que los planes de estudio se resisten a adaptarse al nuevo paradigma, en el que teóricamente reinan la globalidad y la autonomía del alumno.

Tal vez sería interesante empezar a preguntarse de verdad dónde se encuentra el origen de nuestras decisiones y si deberíamos arriesgarnos, por el bien de las futuras generaciones, a enriquecer nuestro horizonte cultural. El gusto por los libros no se adquiere bajo ningún tipo de presión o de restricción a la hora de elegir las lecturas. Se adquiere desde la libertad (tanto de profesores como de alumnos) y desde la perspectiva crítica: ¿qué nos están contando con la literatura?

Leer libros nunca debería ser un fin. Debería ser un medio para empaparnos de pensamiento.

Fuente del artículo: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/15585/por-que-a-los-adolescentes-no-les-gusta-leer/

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Realidades de mujeres

Por: Giovanni Beluche V. 

 

La violencia contra las mujeres tiene muchos rostros. Que la no violencia contra las y mujeres no sea asunto de un sólo día.
Gabriela
Gabriela estudia el noveno año en un colegio de la capital. Su profesor de “Religión y Valores” pidió que de forma individual escribieran su opinión acerca del aborto. Gabriela anotó que si una chica sufre una violación debe tener derecho de interrumpir su embarazo y que no se le debe obligar a dar a luz bajo esas circunstancias. A la semana siguiente el docente le devolvió la reflexión con una nota de desaprobación; seguidamente les dijo que la clase de hoy versará sobre la libertad de pensamiento y opinión como valores supremos de nuestra sociedad democrática.
Vera
Amubri, Talamanca. Hoy también amaneció lloviendo a cántaros, la cordillera arriba está cubierta por una densa neblina que no deja ver las puntas de los cerros. Vera ha puesto el aguadulce sobre el fogón de leña para calentar el estómago de sus tres hijas y de su hijito de 10 meses. El cielo se ha roto, ya son cuatro días seguidos y no para de llover. Piensa en su marido Francisco, quien salió hace una semana a trabajar en una piñera de Siquirres. Hoy Vera debe bajar al playón a dejar los cinco racimos de plátano porque entra el intermediario, el río está crecido, pero hay que cruzarlo como sea porque necesita las monedas que obtendrá para comprar las sandalias que sus niñas requieren para ir a la escuela.
Su vida está llena de incertidumbres, no hay certeza de que el intermediario llegue, no tiene idea de cuánto le pagará por sus racimos, no está segura de que podrá cruzar el río, no sabe si sus chiquitas podrán seguir en la escuela. Su vida trascurre entre limitaciones y esperanzas. En Talamanca las mujeres no tienen tiempo para esperar que el clima mejore. Vera y sus hijas se echan los racimos de plátano al hombro y salen bajo la lluvia en busca del sustento.
Vicenta
Vicenta trabaja desde hace cinco años como empleada doméstica de una familia acaudalada que vive en Escazú. Su salario no llega ni al mínimo establecido por ley, ella lo sabe porque se lo comentó una amiga nicaragüense que participa de la Asociación de Trabajadoras Domésticas. La jornada de Vicenta empieza a las cuatro y media de la mañana, una hora antes de que los hijos adolescentes de sus patrones se levanten para ir al colegio privado más caro de la localidad. Su día laboral termina a las nueve y media de la noche, después de lavar platos y cubiertos de la cena de la familia. Su patrona siempre le dice que debe estar agradecida, porque le dan casa y comida, además del salario.
Una mañana escuchó, en un programa de radio, que en Costa Rica se había establecido que la jornada de trabajo de las empleadas domésticas no podía superar las ocho horas al día. Ante la negativa de sus patrones de ajustar su jornada y pagarle el salario mínimo, Vicenta fingió que iba al centro de salud y se fue al Ministerio de Trabajo. Como llegó a las 9:00 a.m. no la atendieron, le dijo un funcionario que las citas para ese día se habían agotado y que tendría que llegar a las cinco de la mañana, hacer la fila afuera del edificio, para tratar de que le toque una ficha. Vicenta se retiró decepcionada.
Cristina
Cristina tiene 25 años de edad, trabaja como maestra en una escuela de barrio. Con su salario intenta mantener a sus dos niños pequeños, pues su ex marido se borró del mapa llevándose consigo la responsabilidad por los güilas.  Como muchas mujeres, Cristina tiene la fuerza de una leona y además de trabajar duro estudia en las noches en la UTN. Ayer el doctor del EBAIS le notificó que debe verse urgentemente con un ginecólogo, pues le encontraron unos quistes en el útero que podrían ser malignos. Cristina salió corriendo al hospital de la CCSS y le dieron cita con el especialista para dentro de año y medio. Volvió a casa pensando qué sería de sus chiquitos si ella llegara a faltarles.
Juana
Juana es obrera industrial en una conocida zona franca del oeste del Valle Central. El gerente de producción le ha propuesto salir con él y a cambio puede influir con su amigo de Recursos Humanos para que le suban el sueldo. Juana no acepta la reiterada “invitación”, el gerente pasa a la amenaza: “si aceptas te puedo ayudar en la empresa, si me rechazas te quedas sin trabajo”.
La obrera lo denuncia en la oficina de personal, pero el jefe lejos de aplicar la ley y proteger a las “colaboradoras” (eufemismo) la devuelve a su trabajo. No hay sindicato al que recurrir, porque en Costa Rica el sindicalismo está proscrito de facto en las empresas privadas. Juana llora todo el camino a casa pensando en las necesidades de sus pequeños.
Maritza
Maritza vivía en la finca Chánguina, en Palmar Sur de Osa, provincia de Puntarenas.  Ella y otras 100 familias construyeron ahí sus ranchitos donde albergan los sueños de una vida digna. Una mañana la paz del lugar se vio afectada por una horda de militares del gobierno y agentes privados contratados por el conocido terrateniente que reclama las tierras, que en arreos de combate invadieron la finca. Junto con los ranchos que la policía quemó, se esfumaron los anhelos de prosperidad que Maritza guardaba en su corazón. El gobierno ordenó la violenta represión. Ella y otras personas fueron detenidas y acusadas de resistencia a la autoridad y de usurpación de bienes.
Marielos
Marielos tiene una discapacidad para caminar y se desplaza en silla de ruedas. Como toda mujer, sale a realizar las actividades cotidianas, pero enfrenta barreras físicas y actitudinales de mucha gente con quienes interactúa. Espacios públicos y empresas privadas incumplen la Ley 7600. Una de las empresas que incumple reiteradamente, es el Supermercado Wallmart de Curridabat, que si bien tiene demarcados estacionamientos para vehículos que transportan personas con alguna discapacidad, los mismos pasan ocupados por clientes que no los necesitan.
Además de la falta de consciencia de algunos usuarios, pesa la negligencia de la gerencia del supermercado. Marielos ha preguntado a las oficiales de seguridad privada del estacionamiento (varias son mujeres) y ellas dicen que los gerentes del supermercado las regañan si tratan de aplicar la ley. Ha hablado con el gerente y nada cambia.
Claudia
Claudia vive con su pareja María desde hace doce años. Una vida plena, amorosa y pletórica de felicidad se vio truncada hace seis meses cuando a María le descubrieron una enfermedad en estado avanzado. Durante la hospitalización de su pareja, Claudia tuvo que soportar las burlas abiertas o sutiles de otros pacientes, familiares y hasta de miembros del personal al percatarse de su relación. Lejos de celebrar el cuidado amoroso que le brindaba a María, la intolerancia y la lesbofobia fueron un desafío adicional. María hoy está recuperándose en casa, pero ya hablan de las dificultades para heredar la vivienda que ambas construyeron si alguna faltara en el futuro, por el no reconocimiento legal de las parejas del mismo sexo.
Marlene
Marlene es una madre que cansada de la violencia física y psicológica de su marido, logró separarse y hoy vive sola con sus dos hijos y una hija. Es vecina de la comunidad de Laurel, en la zona sur del país. Ella trabaja media jornada en el plantel de una agroindustria y el resto del tiempo vende empanadas caseras en una ventana de su casa. La situación económica es asfixiante y tiene tres años de esperar una respuesta a su solicitud del Fondo Nacional de Becas del gobierno, para que su hija menor pueda estudiar. En ese lapso ha visto cómo dos familias cercanas que no la necesitan han recibido la ayuda y se pregunta si será porque los padres de esas familias pegaron banderas del partido del gobierno durante la última elección.
Genoveva
Genoveva es una migrante salvadoreña que vive en Los Hatillos desde 1982. Con mucho esfuerzo se ha dedicado a la confección de ropa y como es buena modista, su clientela ha crecido. Con el fruto de su trabajo dio estudios a sus hijos, ya la menor cursa el último año del bachillerato. El año pasado puso un rótulo en su ventana anunciando su microempresa. A los pocos días le llegó AyA a ponerle un medidor de agua comercial; después vino la Municipalidad (la de Johnny Araya) a reclamar el pago de patentes municipales y permisos; Tributación Directa no se hizo esperar y le aconsejó que pusiera en regla sus aportes al fisco; el ICE habló de un medidor de corriente que ya no podía ser domiciliar; y así desfilaron todas las instituciones con los mismos criterios como si fuera una empresa grande. Nunca apareció el Ministerio de Economía para preguntarle qué necesitaba y la banca de desarrollo es una fantasía.
Mientras esto ocurría la Asamblea Legislativa aprobaba amnistía tributaria para los millonarios evasores fiscales.
Genoveva quitó el rótulo y con él abandonó la idea de seguir creciendo como empresaria. Y con el buen humor que caracteriza a las mujeres trabajadoras, pensó: “si estuviera en El Salvador también tendría que pagarle el impuesto a la mara”.
Graciela
Graciela se cansó de los golpes y borracheras de su marido y logró separarse.
Sus sueños de una vida tranquila para sus hijos fueron arrebatados por los disparos de su ex pareja, un machista que mientras era esposado gritaba: «si no es MÍA no es de nadie».
Esperanza
Esperanza es el nombre con que podríamos denominar a tantas mujeres luchadoras que han cambiado la historia. Es un homenaje a las maestras que derrocaron a la dictadura de los Tinoco, a las que enfrentaron a los filibusteros, a las que pelearon el derecho al voto, a las que se movilizan contra las guerras, a las que exigen los derechos civiles aún negados, a las mujeres indígenas de Abya Yala, a las mujeres campesinas y de la clase trabajadora, a las que con sus manos construyen la historia cada día.
Fuente: Portal Otras Voces de la Educación 
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Corto A quien dices amar: Un corto para mostrar la manipulación psicológica

Por: Natalia Marcos.

El canal Cosmo produce por segundo año consecutivo una película que muestra diferentes facetas de la violencia machista

Ella y él están separados por un cristal. Ella contesta al teléfono y repasa en voz alta una vida en la que ha estado sometida a la manipulación constante de él, pequeños detalles que parecían normales pero no lo eran tanto. Escuchándose a sí misma, se va dando cuenta de que otra vida era posible y ahora ha reunido el valor para emprenderla. En menos de diez minutos, el corto A quien dices amar invita a reflexionar sobre situaciones cotidianas en las que cualquiera, ellas y ellos, se puede ver reflejado.

Este es el segundo año en que el canal COSMO produce un cortometraje con el que se une al Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, que se celebra hoy. Si el año pasado Animal mostraba el abuso psicológico, este año A quien dices amar (que se estrena hoy a las 23.00 en COSMO y se puede ver también en su web y en los servicios de vídeo bajo demanda de los operadores de pago) pone el foco en la manipulación más cotidiana.

Para Ana Polvorosa, protagonista de esta historia junto a Miki Esparbé, el corto explica «de una manera muy sutil, muy respetuosa y elegante, cómo la base de cualquier tipo de agresión física o psicológica puede estar en la manipulación, que puede ser algo muy chiquitito que puede convertirse en algo muy grande». Para ella, la gran virtud de esta producción es que invita a pensar. «Al verlo te das cuenta de que algo así no se puede normalizar. Es muy fácil caer en la manipulación emocional. Todos la hemos vivido o hemos sido partícipes de ella», dice la intérprete.

Un corto para mostrar la manipulación psicológica

La también actriz Nadia de Santiago —compañera de reparto de Polvorosa en Las chicas del cable— es una de las responsables de A quien dices amar a través de la productora La Breve Historia. El guion y la dirección son responsabilidad de Inés Pintor y Pablo Santidrán, también productores de la cinta. «Queríamos hablar de algo muy sutil, que está muy normalizado pero que sigue siendo violencia, y hacerlo a través de personajes con los que pudieras empatizar por lo terriblemente normalizado que está», explica De Santiago. «Si la mujer no puede pedir ayuda es porque está atrapada en un círculo vicioso sin salida y ha aceptado cosas que no son normales. También hay que concienciar al hombre de la situación», añade.

Ambas se encuentran rodando la temporada final de Las chicas del cable. La primera serie española de Netflix se despedirá con una última entrega dividida en dos partes. En ella, Ana Polvorosa interpreta a un hombre atrapado en el cuerpo de una mujer. «Me ha hecho madurar muchísimo, diría que más personalmente que como actriz incluso. Lo he vivido como una absoluta novedad para mí y me ha servido para empatizar más, ser mejor persona, entender más el mundo. A nivel interpretativo ha sido muy complejo», dice en una pausa del rodaje.

Mira aquí el corto A quien dices amar, de COSMO:

Fuente del documento: https://elpais.com/cultura/2019/11/23/television/1574521100_932403.html?rel=str_articulo#1574760337560

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Lo rural no debe ser atraso, sino otra vía de progreso

Por: Carlos Laorden. 

Los responsables en América Latina de las tres agencias de la ONU orientadas a la alimentación y la agricultura defienden la necesidad de contar con el campo para cumplir con la Agenda 2030

Durante décadas, «desarrollo» se ha entendido como antónimo de «rural». Y eso ha contribuido, al menos en América Latina y el Caribe a un cierto olvido, a una falta de integración del campo. O eso opinan, en conversación con EL PAÍS, los responsables en la región de las tres agencias de Naciones Unidas dedicadas a la alimentación y la agricultura. Cuando los países de la zona se reúnen en un foro en Santiago de Chile para ver cómo van sus deberes en cuanto a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (la agenda para un mundo mejor a cumplir en 2030) Julio Berdegué (FAO), Miguel Barreto (PMA) y Joaquín Lozano (FIDA) insisten en que mientras se margine al campo, no se alcanzarán esas metas. Pero primero hay que redefinir qué es el campo y entender todos: Gobiernos, empresas y ciudadanos que puede haber una ruralidad «moderna», sostenible y al tiempo respetuosa con las tradiciones y culturas.

La brecha entre las grandes ciudades y las zonas rurales es grande en prácticamente todos los países. En las primeras se ha avanzado en lucha contra la pobreza y el hambre, salud… y las segundas se quedan rezagadas. «Hay muchas políticas con un sesgo urbano muy fuerte, que no entienden que las características de la pobreza urbana y la rural son muy diferentes», apunta Berdegué, de FAO. «En el campo hay una mayoría de trabajadores informales, empresas muy pequeñas… Es un mercado laboral entre comillas muy distinto del de urbes como Santiago [Chile] o Guadalajara [México]».

LAS «AGENCIAS CON SEDE EN ROMA»

En la jerga de Naciones Unidas se les conoce como las «Rome-based agencies«, o agencias con sede en Roma. La FAO (agencia de la ONU para la alimentación y la agricultura, el Programa Mundial de Alimentos y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola se ocupan principalmente de los hambrientos y los agricultores del mundo. Quienes, paradójicamente, en la mayoría de los casos son los mismos.

Las tres organizaciones trabajan en evitar duplicidades «a veces, incluso triplicidades«, en palabras de Berdegué, de FAO— y mejorar su efectividad. Eventos como este buscan visibilizar los problemas rurales y de los pequeños agricultores, ocultos muchas veces entre las cifras macroeconómicas o los análisis a nivel nacional. Ahora trabajarán estrechamente en tres países (Colombia, Haití y Guatemala) para mejorar el trabajo conjunto.

«Y aún dentro de ese ámbito, hay dos mundos rurales muy distintos», agrega Joaquín Lozano, del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola. «Por un lado hay una industria competitiva enfocada a la exportación, con acceso a tierras de calidad, y luego hay campesinos con tierras peores, a los que les falta acceso a los servicios básicos», señala. Las diferencias dentro de los países son enormes. «Si hacemos un zooming sobre Brasil, un país con éxito en lo económico y en la lucha contra la pobreza, veremos que hay municipios que se comparan con las aldeas más pobres de África», argumenta Lozano. Y muchas comunidades ni siquiera tienen acceso a los mercados para vender los productos de los que viven, añade Miguel Barreto, del Programa Mundial de Alimentos, que insiste en ello como la clave para evitar que se queden atrás.

«No se trata tanto de repensar los sistemas productivos como de adecuarlos a la modernidad», sostiene Barreto. Lozano coincide, y pide adaptar el campo a la «ambición» de los jóvenes rurales de hoy. «Hay muchas actividades de valor agregado, marketing, servicios… que se pueden llevar a cabo en el campo. Pero para eso hay que llevar internet, cultura, vías de comunicación…», apunta el responsable del FIDA, que se centra en dar créditos a proyectos de cooperativas. Porque el riesgo de que esos jóvenes vayan a las ciudades sin preparación adecuada es, según Lozano, que pasen de ser pobres a ser «aún más pobres».

“Llevamos 70 años con estrategias de desarrollo que  buscaban superar lo rural, y eso no se cambia de un día para otro”

Pero en toda esta dualidad rural – urbana, Berdegué insiste en hacer una reflexión. «Hay un concepto equivocado: en México una pequeña aldea de 2.501 habitantes se considera urbana, aunque la mitad de su población viva de la agricultura. Lo mismo en Chile», critica. Es definición hace que el ámbito rural (y sus problemas) queden minimizados por las estadísticas. «Y eso condiciona los recursos que vamos a destinar. Si creemos que el problema es pequeño, destinaremos menos esfuerzos», coincide Lozano.

Aunque todos están de acuerdo en que hay otro problema de definición el que encuadra a la mayoría de los Estados de la zona como economías de renta media— que afecta a los fondos que reciben para desarrollo, Berdegué no cree que el problema principal sea la falta de recursos. «Si medimos la voluntad política en función del presupuesto, creo que hay bastante voluntad política», mantiene. «En muchos países el problema no es tanto de fondos como de la calidad de las políticas públicas. En muchos casos se hacen políticas asistenciales hacia la agricultura familiar, en lugar de en apoyarles para que ellos puedan superar la pobreza». El representante de la FAO denuncia también los «importantes» problemas de «corrupción y clientelismo» en el gasto público rural.

Una mujer junto a sus cultivos en Ecuador.
Una mujer junto a sus cultivos en Ecuador. ALEJANDRA LEÓN ©PMA/WFP

Como ejemplo de esa falta de eficiencia en el uso de recursos, Barreto aprovecha para resaltar el cambio climático como un fenómeno que no se puede obviar. «En un estudio en Perú vimos que el Estado llegaba con transferencias de dinero a ocho millones de personas en áreas rurales, sin ningún componente contra el cambio climático, y esas poblaciones, por más que recibían millones cada año, no conseguían cambiar su situación».

El PMA, centrado tradicionalmente en llevar asistencia alimentaria, quiere seguir haciéndolo mediante los programas de alimentación escolar, pero con otro enfoque: «Si lo que se da a 96 millones de niños en la región se comprara a pequeños productores, habría un mercado cautivo grandísimo para estos: Brasil ya lo hizo de forma muy eficiente», señala Barreto. Pero también ir más allá y buscar, insiste su responsable, «integrar a las poblaciones rurales en los mercados» a través de redes de protección social contra la pobreza.

“Si hacemos un zooming sobre Brasil, un país con éxito en lo económico y en la lucha contra la pobreza, veremos que hay municipios que se comparan con las aldeas más pobres de África”

Porque la pobreza (y el hambre, y la malnutrición, y los problemas de salud…) afectan mucho más a quienes viven en el campo. Y más todavía a las poblaciones indígenas. «Sigue habiendo una idea en ciertos sectores de que si el territorio es de una comunidad indígena se puede más o menos disponer de él como si no lo habitara nadie», lamenta Berdegué. «Por suerte hoy día estos pueblos y los actores ambientales han aprendido a usar las herramientas de una democracia: recursos legales, acción política prensa… Pero la brecha era tan grande que a pesar de los avances las desigualdades son enormes», asume.

En definitiva, eventos como el que estas tres agencias y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura celebran hoy en el foro organizado por la CEPAL (la comisión económica de la ONU que reúne a los países de la región), tienen que ayudar a superar una visión del desarrollo dirigida a erradicar la ruralidad. «La población tiene que entender que si no trabajamos en ello, si lo vemos solo como una carga, tendremos problemas a largo plazo, incluso de seguridad pública», advierte Barreto.

«Guste o no, la mitad de las exportaciones en esta región son agroalimentarias», apunta Berdegué para destacar el peso de la agricultura en la economía regional. «Debemos fomentar una ruralidad dinámica, innovadora, pero llevamos 70 años con estrategias de desarrollo que buscaban superar lo rural, y eso no se cambia de un día para otro», reflexiona el subdirector general de la FAO. «Esto implica vencer muchas resistencias, porque hay quienes se benefician políticamente de que las cosas sigan siendo como son. Y tenemos que vencerlas por medios democráticos, que son más lentos, pero son los únicos posibles», defiende.

Fuente del artículo: https://elpais.com/elpais/2018/04/16/planeta_futuro/1523887469_688493.html?ssm=FB_CC

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CLACSO: En apoyo a las movilizaciones sociales en Colombia

Por: CLACSO.

El Comité Directivo y los Centros Miembros de CLACSO (Colombia) nos solidarizamos con las amplias, diversas y multitudinarias manifestaciones desarrolladas por la sociedad colombiana en el marco del Paro Nacional del pasado 21 de noviembre y la movilización social que continúa.

Este Paro Nacional ha sido convocado por el conjunto del movimiento social, sindical y popular colombiano en rechazo al gobierno del presidente Iván Duque, al neoliberalismo y la guerra. Las consignas de los y las manifestantes en las calles han sido claras: La defensa de la paz y el derecho humano a la protesta social; la protección de la vida de los líderes y lideresas sociales y defensores de DD.HH.; el cuidado de los bienes comunes y de la naturaleza; el repudio al despojo, la exclusión y la precarización, pilares fundamentales del modelo neoliberal; la exigibilidad al cumplimiento de los acuerdos firmados por el gobierno con el magisterio y el movimiento estudiantil y profesoral universitario; el rechazo a todas las formas de violencia contra la mujer y la infancia; entre otros asuntos.

Esta sociedad ha expresado su cansancio con una guerra sistemática que sufre desde hace más de cinco décadas. Guerra que no ha podido frenarse por la reticencia del Estado Colombiano y, particularmente, de este Gobierno, para dar cumplimiento al Acuerdo Final de Paz. También es una manifestación contra los altos niveles de concentración de la riqueza (entre los más elevados de la región) y el deterioro de las condiciones de vida de la gente.

Estas proclamas expresan un sentir colectivo por la defensa de la vida digna de las comunidades y de sus territorios. Millones de mujeres y hombres se han juntado en las plazas públicas, en sus barrios, con sus vecinos, amigos y desconocidos en un grito de esperanza que no vivía Colombia con tanta intensidad desde hace décadas, al decir de muchos solo comparable con el paro cívico de 1977. La juventud ha sido la fuerza vital de este encuentro. Las cacerolas y los cacerolazos han llenado de alegría las calles de Colombia.

La legitimidad de la protesta social y las justas exigencias del movimiento han sido repelidas, estigmatizadas y criminalizadas por la institucionalidad estatal. El Gobierno del presidente Iván Duque ha privilegiado un tratamiento militar en contravía del diálogo. La fuerza pública del país, especialmente la fuerza represiva del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) ha desplegado una campaña reaccionaria contra los y las manifestantes; las agresiones han sido múltiples y de diverso orden y han dejado un saldo humanitario lamentable.

En las últimas horas algunos mandatarios decretaron toques de queda y en articulación con el Gobierno Nacional han militarizado las ciudades, desatando una campaña de miedo individual y Pánico Colectivo que deslegitime la protesta y contenga la vitalidad de la resistencia que se expresa en el paro.

El Comité Directivo de CLACSO y los Centros Colombianos, expresión del pensamiento crítico comprometido con la búsqueda de la justicia, la paz, la defensa de los derechos humanos y la vida digna, rechazamos el tratamiento militar a la protesta y la estigmatización de la que ha sido objeto a través de diversos medios, especialmente de las redes sociales y los medios de comunicación masiva. Repudiamos la campaña de estigmatización contra los migrantes venezolanos que hoy residen en Colombia; la migración es un derecho humano. La violencia, los saqueos y el pillaje no son expresión de la protesta masiva y ciudadana que hoy se vive en Colombia.

Hacemos un llamado al Gobierno Nacional de Colombia a generar todas las garantías para que se continúe desarrollando la movilización pacífica y la libre expresión y que adelante una mesa de diálogo con garantías reales y efectivas sobre las demandas expuestas por el conjunto del movimiento popular.

Fuente del documento: https://www.clacso.org/en-apoyo-a-las-movilizaciones-sociales-en-colombia/

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Síndrome de evaluación

Por: Manuel Jesús Fernández.

Seguramente en estos días estaremos todos disfrutando de la elaboración de las programaciones y, más específicamente (porque está en boca de muchos y ha creado varios hilos en Twitter) de la evaluación, de cómo evaluar. Y es que desde hace un tiempo, sobre todo desde que se empezó a cuestionar la sacrosanta tradición de los porcentajes de los maravillosos contenidos, procedimientos y actitudes, una solución cuasi milagrosa que nos había alumbrado en el lúgubre camino de la evaluación (bueno, seamos serios, de la calificación), para muchos el tema se ha convertido en una especie de síndrome de evaluación, tanto en su acepción de síntomas de una enfermedad o estado determinado o en la de conjunto de signos reveladores de una situación negativa. Y este síndrome general de evaluación, tiene diferentes manifestaciones que vamos a analizar a continuación desde los de mayor a los de menor gravedad.

Síndrome de la calificación, que se manifiesta por una incapacidad absoluta para diferenciar entre la calificación y la evaluación, pensando que es lo mismo o que incluso sólo existe, o debería existir, la primera. Este síndrome es muy peligroso para quien lo sufre porque se desvive en un continuo quiero y no puedo, o más bien, puedo y no quiero.

Síndrome del examen que se manifiesta en aquellos docentes (muchos, la verdad) que piensan que sólo se puede calificar y, si acaso, evaluar (aunque de esto último no están muy seguros) con exámenes y que no existen otros instrumentos o, si los hay, no los conocen ni tienen mucho interés en que se los presenten. Normalmente se refleja cuando estos docentes hacen algunas muecas, como de incredulidad mezclada con algo de desprecio, cuando otro docente les dice que usa otros instrumentos diferentes o que incluso no hace exámenes.

Síndrome del currículo que se manifiesta en un desconocimiento absoluto del currículo que hay que desarrollar puesto que confunden currículo con contenidos de libros de texto y todo lo demás (objetivos, criterios, competencias, y sobre todo estas últimas) son inventos malévolos e infernales que lo complican todo y están creados para fastidiar a los docentes. Frecuentemente, se manifiesta con un cierto recelo y miradas torvas para quien no usa libro de texto

Síndrome de la inutilidad, que se manifiesta visiblemente con expresiones  como “esto no sirve de nada”, “el inspector (o el director) está aburrido” o “se creen que no tenemos otra cosa mejor que hacer”. Suele manifestarse con movimientos rápidos de brazos y gesticulaciones  muy exageradas cuando se habla de estos temas.

Síndrome de los porcentajes o de las ponderacionesLo puedes observar en docentes que viven para los números y que fijan porcentajes y ponderan criterios, competencias o instrumentos de manera compulsiva para obtener una pretendida evaluación objetiva. Los puedes reconocer fácilmente puesto que casi siempre están con calculadoras (cada vez menos, eso sí), hojas de cálculo o herramientas de control y calificación en la mano o hablando continuamente de ellas.

Finalmente está el síndrome de a mi plin (que duermo en Pikolín) por el que el profesorado sigue haciendo lo de siempre, pero tiene unas programaciones maravillosas creadas con alguna aplicación a modo de quiniela y que cubren perfectamente el expediente. Normalmente se manifiesta de cualquiera de las maneras vistas en los síndromes anteriores porque es el resultado de mezclarlos todos y agitarlos.

Pues bien, creo que todo esto se debe a varias causas.

La primera es desconocer el currículo o, más bien, no reconocerlo. Es decir, pensar que está de sobra y/o que es un verdadero obstáculo para poder enseñar.

La segunda es entender la evaluación como simple calificación. Esto genera cortocircuitos mentales muy frecuentes porque no se entiende que evaluar es valorar para mejorar, y no valorar para calificar.

La tercera, derivada de la anterior, es confundir el criterio para valorar el aprendizaje del alumnado con el instrumento que se usa para ello.

Y la cuarta, o la primera y única, la costumbre. Y, la verdad, hay costumbres muy saludables y que merecen ser conservadas, pero hay otras que, simplemente, … generan síndromes.

Y ahora os pregunto ¿conocéis otros síndromes de evaluación? Podéis compartirlos con la etiqueta #sindromesEVAL

Fuente del artículo: http://manueljesus.es/sindrome-de-evaluacion/

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Libro: Nuevos paradigmas en los procesos de enseñanza-aprendizaje

Por: adayapress.

Editor: Almudena Cotán Fernández 
ISBN: 978-94-92805-12-6
Language: 
Spanish 
Publication date:  
November, 2019
Pages: 
179
Description: 
This edited volume is composed of eighteen chapters covering topics such as Special Needs Education, educational policies, competencies development, and teaching methods, approaches and strategies.

Indexing: Titelbank  Dialnet  Google Books  Google Play

Download (full text): .pdf

Table of contents

 

1. Resiliencia en la educación: factores protectores ante la adversidad en el alumnado con discapacidad
Almudena Cotán Fernández
PDF
1-10
2. Prácticas inclusivas del profesorado en un Centro de Acción Educativa Singular
Sandra Liliana Pachón Anzola
PDF
11-17
3. Elaboración de un Test para la detección de riesgo de discalculia para uso de docentes
Maria Isabel Domínguez García
PDF
18-27
4. El alumnado con diversidad funcional en la formación profesional
Amparo Albero Valdés, Eugenio Toledo Pastor
PDF
28-38
5. Elaboración de un Test para la detección de riesgo de discalculia para uso de docentes
Antonio José Moreno Guerrero, Jesús López Belmonte, Santiago Pozo Sánchez
PDF
39-48
6. Competencias cognitivas en actividades inductivas, deductivas e hipotéticas
José María Etxabe Urbieta
PDF
49-57
7. Modelo de Predicción y Prevención del abandono estudiantil en enseñanzas a distancia basado en minado web
David Lizcano
PDF
58-65
8. Tecnología y motivación para el desempeño académico de alumnos en educación básica
María Eugenia Gil Rendón, Mariana Olivia Monroy Coronel
PDF
66-74
9. ¿Qué pueden aportar los debates historiográfcos en la formación del pensamiento histórico?
Rafael Olmos Vila
PDF
75-84
10. Estudio comparativo de la gestión pedagógica en la enseñanza del idioma inglés
Mayra Alejandra Vargas Londoño, Edgar Oliver Cardoso Espinosa, Jésica Alhelí Cortés Ruiz
PDF
95-92
11. Alfabetización inicial: conocimientos y creencias de docentes mexicanos de educación primaria
Edgardo Domitilo Gerardo-Morales
PDF
93-102
12. Autorregulación y Rendimiento académico en matemáticas de quinto Primaria
Esperanza Tabares Montañez, Jenny Consuelo Mahecha Escobar, Francisco Conejo Carrasco
PDF
103-112
13. Community Manager educativo, una alternativa digital
Rebeca Soler Costa, Pablo Lafarga Ostáriz
PDF
113-122
14. Las prácticas académicas externas y la adquisición de competencias. El caso de los grados en Administración
y Dirección de Empresas y Economía de la Universidad de Vigo

Rocío Rodríguez Daponte, Raquel Arévalo Tóme, Pilar Piñeiro García
PDF
123-130
15. La formación profesional dual: una puerta abierta hacia el empleo
Virginia Domingo Cebrián
PDF
131-140
16. Educación y capital humano: ánalisis con determinantes macroeconómicos y demográficos
Josue Aarón López Leyva, Alfredo Valadez García
PDF
141-148
17. Equidad y universitarios en Latinoamérica y Europa
Oswaldo Méndez-Ramírez
PDF
149-159
18. Tráfico de influencias y conflicto de interés ¿Lógica organizacional o reglas equitativas?
Rocío Huerta Cuervo

Link para descargar el libro: http://www.adayapress.com/wp-content/uploads/2019/11/Paradigm.pdf

Fuente del documento: http://www.adayapress.com/nuevos-paradigmas-en-los-procesos-de-ensenanza-aprendizaje/

 

 

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