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España: Presentan una exposición sobre educación y conservación ambiental en Girona

Europa/España/23 Abril 2017/Fuente: La Vanguardia /Fuente: EFE

La exposición «Caminos de naturaleza, itinerantes vitales», que reivindica el papel de los educadores ambientales y explica cómo repercute la natura en el desarrollo de las personas, ha llegado al Espai Santa Caterina, en el edificio de la Generalitat en Girona, para mostrarse al público.

Según el comisario de la exposición, Albert Torras, la muestra, que se podrá visitar hasta el 26 de agosto, explica la necesaria relación e implicación que las personas tienen que tener con la natura en su desarrollo y su conservación.

En la exposición se dan a conocer 52 itinerarios de educación ambiental que recorren diferentes puntos de Cataluña, la mayoría de los cuales hacen referencia a aspectos naturales, aunque algunos también muestran aspectos culturales, tecnológicos e industriales.

La muestra la inauguró ayer el delegado del Govern en Girona, Eduard Casadesús, la secretaria de Medio Ambiente y Sostenibilidad, Marta Subirà,y el diputado de la Diputación de Girona Lluís Costabella.

Junto a la exposición, y como actividades paralelas, se han programado salidas gratuitas dirigidas por educadores ambientales que recorren 15 itinerarios que van desde el Cap de Creus hasta el inicio del río Ter o del Freser. EFE

Fuente de la noticia: http://www.lavanguardia.com/vida/20170422/421951995077/presentan-una-exposicion-sobre-educacion-y-conservacion-ambiental-en-girona.html

Fuente de la imagen: http://i1116.photobucket.com/albums/k563/masverde/7823298-mano-sosteniendo-una-planta-joven-fresca-simbolo-de-nueva-vida-y-conservacion-del-medio-ambiente.jpg

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Cómo escoger el mejor colegio para nuestros hijos

Por: Ana Camarero 

En breve, las distintas comunidades autónomas abrirán el plazo de admisión de nuevos alumnos en colegios e institutos para el próximo curso 2017-2018

La nueva estación del año que inauguramos hace tan solo unas semanas no solo nos anuncia la llegada del buen tiempo, más horas de luz para disfrutar del ocio, el juego, la familia o los amigos, también nos adentra, aunque parezca una exageración, en una de las etapas más estresantes en la actual vida de los padres españoles: la elección del futuro colegio de sus hijos.

En breve, las distintas comunidades autónomas abrirán el plazo de admisión de nuevos alumnos en colegios e institutos para el próximo curso 2017-2018. Muchos niños entrarán por primera vez en el sistema educativo con tres o seis años, otros abandonarán el colegio para incorporarse al instituto y otros cambiarán sus centros actuales por otros. En cualquiera de los casos, elegir el centro educativo para los hijos supone no solo una prioridad en la familia, sino también una enorme responsabilidad que trae de cabeza a muchos padres, sobre todo cuando el niño va a ser escolarizado por primera vez. La mayor preocupación de los padres o tutores es acertar en una elección que puede marcar el futuro tanto académico como personal de los más jóvenes de la casa. No existen fórmulas mágicas, ni únicas. Se trata de una decisión que se caracteriza por ser totalmente personal.

Entre las preguntas que se hacen los padres para decidir la elección del centro educativo se encuentran algunas como: ¿Cuál será el mejor colegio? ¿Uno bilingüe? ¿El que esté más cerca de casa? ¿El que tenga menos alumnos por clase? O bien, ¿el que disponga de las mejores instalaciones?

Enrique Castillejo, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de pedagogos y psicopedagógos de España, señala que la decisión de qué centro será el elegido para nuestros hijos, no es una cuestión baladí ni banal, y debe centrarse en lo que verdaderamente deben importarnos, los hijos. Castillejo manifiesta que “es importante conocer el ideario del centro y que esté en consonancia con nuestras creencias y/o deseos. Si entra en contradicción, es mejor dejarlo; tarde o temprano será una fuente de conflicto”. Asimismo, Castillejo destaca, entre otras prioridades a tener en cuenta, el proyecto educativo que desarrolla el centro, “ya que nos informará sobre los objetivos que se persigue y que nuestro hijo deberá conseguir, recordando siempre que debe ser de interés para el alumno, no para los padres”.

Mikel Egibar, responsable de Educación de Educo, afirma que tal y como señala el pensador y psicopedagogo italiano Francesco Tonucci, “la mejor escuela es la escuela de tu barrio, e indudablemente este es un criterio a tener en cuenta”. Según Egibar, “una escuela cercana permitirá a nuestras hijas e hijos que tengan más tiempo para descansar, para seguir jugando y relacionándose con sus amigas y amigos, que puedan pasar más tiempo con sus familias, y ofrecerá a estas mayores oportunidades de participación en la escuela”. Además, indica que “la posibilidad de que las familias participen y formen parte de las decisiones escolares es un elemento importante a tener en cuenta”.

Para Educo es importante que la escuela esté hecha a medida de la infancia y no al revés. Egibar comenta que este criterio “se centra en una escuela que sueña y se proyecta hacia el futuro pero que está, a su vez, profundamente anclada en el presente y en la vida; significa que es un escuela que da la bienvenida y acoge con respeto y cariño a nuestras hijas e hijos; que busca su desarrollo integral; caracterizada por el buen trato y donde el conflicto se entiende como una oportunidad de crecimiento y aprendizaje”. En definitiva, finaliza Egibar, “una escuela que reconozca y confíe en las capacidades de los niños y niños y potencie su autonomía y la cooperación entre aprendientes. Una escuela que rescate el valor de las diferencias y se construye desde la diversidad”.

Desde la Fundación Trilema, su presidenta Carmen Pellicer subraya que la escuela debe combinar la calidez y la calidad de las relaciones humanas –que es lo que más educa– con un proyecto educativo que sea valioso. El nivel académico que tenga es un factor, pero no es el más importante. En su opinión, “lo esencial es que el entorno afectivo y emocional en el que el niño se desenvuelva tenga una calidad humana excepcional; que los docentes tengan una buena preparación profesional, pero que el ambiente sea amable para que los niños sean felices en ese entorno”. Pellicer reitera que los padres deben elegir una escuela abierta a la familia para que pueda participar del aprendizaje y comparta con los docentes muchas de las iniciativas. Y hace hincapié en que “debe ser una escuela con un compromiso activo con la innovación y que permita el desarrollo de estrategias que fomenten el pensamiento crítico y creativo, así como una educación en valores potente y abierta, también, a la localidad”.

Por último, Carlos Fernández, presidente de la Asociación de Profesores de Madrid EDUCALIDAD, considera que el elemento que marca la diferencia y que resulta ser el pilar de la educación es el profesor. “Es importante averiguar cómo actúan los profesores del centro en las múltiples facetas del educador: capacidad de comunicación y motivación, adaptación al alumno, evaluación del rendimiento, etc. La actitud del profesor depende del equipo directivo, por lo que también es fundamental conocer su línea de trabajo, especialmente en gestión de recursos, aplicación de las normas y comunicación con los padres”, resalta Fernández.

Fuente: http://elpais.com/elpais/2017/04/10/mamas_papas/1491807289_623882.html

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“En un mundo cada vez más plural, no solo vale el título universitario” Entrevista a Alejandro Tiana

Europa/España/22 Abril 2017/Autora:Pilar Álvarez/Fuente: El país

El rector de la UNED, recién reelegido, alerta de que hay más alumnos jóvenes que aprenden a distancia porque no pueden pagarse estudiar fuera

“Soy trapero de mi tiempo”. El catedrático de Teoría e Historia de la Educación, Alejandro Tiana (Madrid, 1951), escuchó al filósofo Fernando Savater unas palabras que toma prestadas para explicar cómo ha combinado su amplia trayectoria institucional –llegó a secretario general de Educación con el PSOE en 2004- con su vida personal y familiar. “Mi mujer está muy acostumbrada, siempre me ha ayudado en todas las decisiones”, dice este padre y abuelo que tendrá que seguir usando “los retales del tiempo” durante los próximos cuatro años tras ser elegido por segunda “y última vez” rector de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Ganó a la catedrática Victoria Marrero el 6 de abril por un ajustado resultado. Su principal respaldo, que es también el que tiene más peso en el sistema de voto ponderado de las universidades, provino de los profesores. El campus con más alumnos de España (180.000) fue pionero en la enseñanza en línea, un modelo que Tiana quiere ahora modernizar.

Pregunta. ¿Ha terminado la crisis para la Universidad?

Respuesta. Por lo menos la financiación pública no sigue bajando, Vamos a mejor, pero no creo que volvamos a los tiempos de antes. La inversión no se ha recuperado ni creo que se recupere a corto plazo.

«Estamos preparando títulos que los alumnos podrán diseñar a su voluntad»

 P. Dice que en este mandato quiere modernizar la UNED.

R. Se creó hace 45 años, ha tenido que irse adaptando a los tiempos. Implantamos cosas antes de que fueran generales. Hace más de 15 años que creamos una plataforma de aprendizaje propia, pero el cambio tecnológico ha sido muy grande. La UNED ha tenido siempre una parte importante de formación permanente que está cambiando. Antes las empresas y los organismos públicos usaban poco la educación virtual y ahora cada vez más. Eso nos obliga a cambiar el modelo de formación permanente que pasa de ser algo que ofertamos a algo en lo que cada vez hay más colaboración de otras instituciones. El modo en que las universidades trabajábamos ha cambiado por la tecnología y también por la concepción. En un mundo cada vez más plural, no solo vale el título universitario. Empiezan a tener entrada otro tipo de actividades y reconocimientos formativos. Y una universidad como la nuestra, sin perder nunca su marchamo, tiene que abrirse a esas nuevas demandas.

P. ¿Qué sentido tiene una universidad a distancia en una época digital en la que todas pueden ser ya on line?

R. Dedicarnos solo a eso tiene al menos dos ventajas. Para nosotros es el objetivo principal mientras que para el resto puede ser un añadido. Nuestros profesores son como el resto a todos los efectos pero solo trabajan en ese ámbito y están muy acostumbrados a pensar en ese sistema. Y la segunda ventaja es una economía a escala impresionante. Para universidades pequeñas que trabajan en línea crecer es más complicado.

«Hay universidades privadas que se han beneficiado de un cierto dejar hacer para su constitución»

P. ¿Han notado una bajada en la demanda por esta competencia?

R. Mantenemos el número de créditos matriculados, lo que me confirma que el conjunto de personas que se plantea estudiar de esta manera está aumentando. Hay competencia de universidades privadas y públicas y sin embargo nos mantenemos. Lo que ya no tenemos es un monopolio.

P. En los últimos 10 años han abierto nuevas universidades privadas pero no públicas. ¿Cree que las Administraciones han sido permisivas?

R. Hay diversidad de situaciones. Algunas nuevas han hecho un esfuerzo mucho mayor y otras que se han beneficiado de un cierto dejar hacer para su constitución. Si se ha hecho es porque responde a una demanda, pero hay que controlar los criterios que se aplican.

P. Si hubiera dependido de usted, ¿habría tenido más control?

R. Habría marcado claramente cuáles son los criterios mínimos que están establecidos. Lo que me preocupa, al final, es qué titulación tienen los estudiantes y qué reconocimiento tienen. Es lo que nos debe preocupar a todos.

«No nos recuperaremos de los recortes de la crisis a corto plazo»

P. ¿El aumento del precio de las tasas y el endurecimiento de los criterios para obtener una beca han dejado alumnos fuera?

R.Creo que ha ocurrido realmente. En el caso de la UNED, observamos que nuestro alumnado es más joven. Son personas que seguramente tienen recursos para pagar una matrícula pero no pueden costearse salir de su lugar de residencia y estudiar fuera de casa. Lo estamos revisando pero aún no tenemos datos concluyentes.

P. ¿Cuál es el perfil del alumno de la UNED?

R. Salvo este rejuvenecimiento, la edad se ha mantenido. Es gente que trabaja, con una tasa de empleo superior a la media española. Antes eran más bien personas que carecían de estudios previos, ahora quieren ampliarlos para continuar su progresión laboral o para formarse por gusto. Cada vez hay más jubilados y prejubilados, con intereses diversos. Por eso estamos diseñando títulos que los alumnos puedan construir un poco a su voluntad. Alguien a quien le interesan las humanidades y quiera combinar historia del arte, historia y filosofía u otros con intereses en ciencias que quieran combinar con ingenierías. Como es muy novedoso, lo estamos trabajando con la Aneca [Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y la Educación, el organismo autónomo que revisa los títulos] para que puedan ser reconocidos.

Fuente: http://politica.elpais.com/politica/2017/04/13/actualidad/1492111996_284140.html

Fuente de la imagen: http://imagenes.lainformacion.com/2017/02/07/educacion/universidad/Alejandro-Tiana-presenta-reeleccion-UNED_997410969_121740947_626x472.jpg

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Planes de convivencia: una respuesta (¿insuficiente?) a las desigualdades y a las diversidades

Por: Xavier Besalú

Los planes de convivencia deberían estableces, sobre todo, actuaciones del profesorado, procesos de autoformación de revisión de su ejercicio profesional, más que acciones dirigidas al alumnado.

Desde el año 2006 todos los centros escolares españoles deben elaborar y aplicar un Plan de Convivencia que –según reza la ley– pasará a formar parte de su Proyecto Educativo. Dos consideraciones para empezar: ¿A qué viene la insistencia estas últimas semanas, por parte de las administraciones educativas, en torno a estos planes cuando la norma lleva ya más de diez años en vigor? ¿Alguien sigue creyendo que la prescripción y la redacción de planes –de lo que sea– resuelve los problemas que los han originado?

El protagonismo de la convivencia no surge de la nada, sino que es una respuesta, no sé si bienintencionada pero en cualquier caso insuficiente, ante el incremento, a todas luces desbocado, de las desigualdades, con el riesgo latente de un estallido social, y ante la constatación de la heterogeneidad cultural (lingüística, religiosa, nacional, familiar, de costumbres y tradiciones, etc.) de la sociedad española, vista por sectores importantes de la población como potencialmente disgregadora.

Surge cuando han entrado en una crisis profunda los valores y pilares fundacionales de la Modernidad sin que hayamos encontrado todavía un sustitutivo con garantías; cuando estamos en pleno proceso de debilitamiento o desmantelamiento de la seguridad que daban a los ciudadanos los Estados del bienestar (tanto las pensiones, como una sanidad o una educación gratuita, universal y de calidad, o un trabajo digno y suficiente); ante un individualismo rampante que abomina de cualquier vínculo más o menos estable y que se ceba ácidamente en los que aún perviven.

No, la emergencia y la insistencia en la convivencia no son gratuitas, ni ponen el foco en las causas sino en los efectos de las políticas sociales llevadas a cabo sin prisa pero sin pausa. El reto que debe afrontar la convivencia es el de garantizar la coexistencia pacífica en un mismo espacio de personas y grupos socioeconómicamente desiguales y culturalmente diferentes, el de contener la irritación y la desesperanza de los abandonados, de los marginados, de los supervivientes, el de fijar e imponer unos límites a esas diferencias culturales… para que los guardianes de las esencias identitarias no rompan la baraja e inicien una nueva cruzada.

Sin embargo, ya que los planes de convivencia deben existir, estaría bien aprovecharlos para hacer una escuela mejor y dar un nuevo relieve a aspectos educativos a menudo olvidados o relegados. Sería el caso de la gestión de los centros, algo que interpela de manera especial a los equipos directivos y al profesorado, pues de ello depende el clima que se viva en ellos. Entraría aquí la planificación y la gestión de los espacios, tanto los comunes (patios, pasillos, comedores, bibliotecas, lavabos, de relación y encuentro…) como los especializados (aulas, salas de profesores, despachos para reuniones y tutorías…): una buena distribución, mantenimiento y supervisión son garantía de seguridad y bienestar y de comportamientos corteses.

Lo mismo vale para los tiempos, para los horarios (que pueden elaborarse con criterios estrictamente técnicos o pensando prioritariamente en los alumnos…) y para la organización de los recursos humanos (la formación de los equipos docentes, la asignación de las tutorías colectivas, la coordinación entre el profesorado, las sesiones de evaluación…). También forma parte de la gestión de los centros la promoción de la participación de los distintos sectores de la comunidad escolar. Empezando por los órganos del profesorado, cada día más devaluados ante la apuesta evidente por restringir sus competencias y limitarlas a la gestión del aula; siguiendo por los alumnos, cuya voz debe ser demandada y escuchada, y eso solo es posible si se instrumentan los vehículos adecuados.

Y las familias que, como responsables últimos de la educación de sus hijos, tienen derecho a saber cómo y porqué actúan como actúan los centros, a dialogar sobre el crecimiento, los progresos y las dificultades de sus hijos, más allá de unos boletines de notas, que no pueden dar más que una información pobre y simplificada; y el barrio, pueblo o ciudad donde se ubica el centro, y de cuyo tejido social y cultural forma parte principal.

Sería el caso también de determinados principios y valores, a los que los planes de convivencia podrían otorgar visibilidad y efectividad si el profesorado los discute, asume, desarrolla y evalúa con convicción y persistencia. Por ejemplo, la coeducación. A la vista de la insoportable violencia ejercida contra las mujeres, a la vista también –según concluye la investigación al respecto– de las nuevas formas de control y de violencia que los jóvenes y adolescentes emplean contra sus compañeras, de las dificultades para vivir una masculinidad libre de prejuicios y agresividades, del sufrimiento de los alumnos gays, lesbianas, bisexuales, transexuales, intersexuales… se hace más necesario que nunca trabajar sistemáticamente y a fondo por un cambio cultural que deshaga la tradicional división de géneros. El objetivo es que desaparezcan como normas diferenciales que prescriban hábitos y comportamientos distintos según se haya nacido hombre o mujer, de modo que existan menos diferencias entre el grupo de hombres y el grupo de mujeres y, en cambio, aumenten exponencialmente en el interior de cada uno de dichos grupos.

Sería también el caso de la inclusión, un principio presente en las leyes, pero sumido en esa permanente ambigüedad jurídica que hace decir al Tribunal Constitucional que la inclusividad queda en suspenso si las ayudas que necesita un alumno concreto son “desproporcionadas o poco razonables”: ¿Cuál sería la proporción adecuada? ¿Y quién la decidiría? ¿Lo necesario para hacer efectivo un derecho humano puede ser calificado de poco razonable? Ambigüedad jurídica que se suma a una perceptible hipocresía social, que tolera sin pestañear que los servicios técnicos “deriven” a un número considerable de niños y niñas hacia las escuelas de educación especial, que las familias afectadas se las arreglen en una soledad ensordecedora, que el alumnado en general no pueda aprender a convivir con compañeros que son mucho más que una etiqueta. Si el profesorado encabezara la reivindicación de hacer efectiva, sin más rodeos, la escuela inclusiva, si se hiciera portavoz de la demanda de los recursos personales y materiales necesarios para garantizar el aprendizaje de todo el alumnado, si pusiera por delante una actitud de acogida y reconocimiento y no los problemas ciertos, pero que una vez más acabarían con la exclusión de los alumnos con alguna discapacidad, los planes de convivencia habrían demostrado su conveniencia y oportunidad.

En todos los casos, pues, desde mi punto de vista, esos planes deberían establecer sobre todo actuaciones del profesorado, procesos de autoformación y de revisión de su propio ejercicio profesional, mucho más que acciones dirigidas al alumnado –que también.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/04/19/planes-de-convivencia-una-respuesta-insuficiente-a-las-desigualdades-y-a-las-diversidades/

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Rectores y estudiantes denuncian que la universidad española es la cuarta más cara de europa

Europa/España/22 Abril 2017/Fuente: Ecodiario 

– Piden reducir las tasas y más fondos para la Universidad

El presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), Segundo Píriz, pidió este jueves «estrechar a la baja la horquilla» de precios de las universidades públicas, a fin de garantizar unas tasas de matrícula asequibles y sin tantas diferencias entre comunidades autónomas.

Así lo declaró Píriz durante la inauguración del primer congreso organizado de forma conjunta entre la CRUE y la Coordinadora de Representantes de Estudiantes de las Universidades Públicas (Creup), cuyo presidente, Gorka Martín, también exigió una rebaja inmediata de las tasas universitarias.

Además, los dos coincidieron en destacar la «injusticia» de la desigualdad de precios, ya que la Universidad en Cataluña y Madrid (las más caras) cuesta el triple que en Andalucía y Galicia, las comunidades más asequibles.

Ello se debe a las diferentes subidas de precios aprobadas por los gobiernos autonómicos, que desde el real decreto de 2012 dispusieron de total libertad para fijar las tasas de sus universidades (hasta entonces el Ministerio fijaba una horquilla muy limitada para todo el Estado).

Esta situación ha provocado que «España tenga la cuarta Universidad pública más cara de Europa, solo por detrás de Reino Unido, Irlanda e Italia», afirmó Píriz.

En esta línea, lamentó que las universidades catalanas tienen los precios más caros de todo el continente, solo superados por algunas zonas de Reino Unido.

No obstante, Píriz defendió que esta reducción de tasas debe ir acompañada de un aumento de la inversión por parte de las comunidades autónomas, pues lo contrario vendría a «ahogar aún más» los ya menguados presupuestos universitarios.

Según explicó, el aumento de precios desde 2012 «no mejoró los ingresos de las universidades, ya que las autonomías se limitaron a reducir su inversión».

«De hecho, como la matrícula era mucho más cara, algunos estudiantes -los menos- dejaron sus carreras, y una gran mayoría se empezó a matricular de menos asignaturas. El resultado ha sido una disminución de nuestros ingresos», prosiguió, por lo que la necesaria reducción de tasas ha de implicar, al mismo tiempo, mayor gasto por parte de las autonomías.

Lo contrario supondría el despido de profesores e iría en contra de la calidad de la docencia y de la investigación, advirtió.

La misma idea subrayó Martín, quien reclamó más fondos para la Universidad y criticó la ausencia de esta institución en las negociaciones del Pacto Social y Político por la Educación. «Si sale adelante sin contar con nosotros, ni será pacto ni será nada», recalcó.

PRESUPUESTOS

Preguntado sobre el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2017, Píriz lamentó que la partida de becas permanezca «prácticamente igual que en 2016, pese a nuestras reiteradas demandas de más fondos» para estas políticas.

De media, España destina a becas un 0,11% de su PIB, una tercera parte de la inversión media de los países de la OCDE.

También criticó el rector que la conversión de los contratados doctores en profesores titulares siga incluida en la tasa de reposición, e instó a todos los partidos del arco parlamentario a enmendar este punto y a corregirlo durante la tramitación del proyecto de ley.

De hecho, Píriz defendió la ausencia de la tasa de reposición en lo tocante al profesorado universitario.

A su juicio, lo más adecuado sería que las universidades dispusieran de unos recursos -los que sean- para personal, y que estas decidiesen la mejor manera de adjudicarlos, en función de sus necesidades.

Por último, apostó por un Pacto de Estado por la Educación, la Ciencia y la I+D, «pues si el Gobierno y la sociedad en general no se conciencian de la necesidad de invertir en estas partidas, estamos abocados a repetir los mismos errores del pasado».

Fuente: http://ecodiario.eleconomista.es/sociedad/noticias/8305015/04/17/Rectores-y-estudiantes-denuncian-que-la-universidad-espanola-es-la-cuarta-mas-cara-de-europa.html

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Escritor Enrique Mendoza: Pese a redes sociales, «poco ha cambiado» en la literatura.

Por: La Jornada/21-04-2017 

Madrid. Al día siguiente de recibir el premio Cervantes, el escritor español Eduardo Mendoza hizo este viernes una firme defensa de la enseñanza tradicional de la literatura y criticó que se la considere como un mero divertimento.

En un encuentro con la prensa en la Biblioteca Nacional de España, en Madrid, el autor afirmó que pese al auge de las redes sociales y la aceleración que conllevan, «poca cosa ha cambiado sustancialmente, porque todo eso es la periferia de la literatura».

El autor de novelas como La verdad sobre el caso Savolta o El misterio de la cripta embrujada se mostró crítico con la visión de la literatura como un entretenimiento.

«La literatura no hay que justificarla. La literatura ha de volver a ser lo que era antes, una asignatura, que te guste o no te guste vas a aprender el soneto de memoria, y si no, te quedas sin recreo, te suspendo y te voy a dar una paliza», dijo con una pizca de ironía.

En ese sentido, observó que hay algunos libros «horrorosamente aburridos» y «tremendamente difíciles», pero «que hay que leer, porque son muy buenos».

«Se está perdiendo la literatura en favor de la lectura, que es una cosa que sólo beneficia a la industria editorial. La literatura es otra cosa»; es «parte de nuestro desarrollo cerebral» y «nuestra forma de estar en el mundo, y hay que enseñarla de esa manera», añadió.

Mendoza, de 74 años, observó también que en las ferias del libro, como la que en mayo se celebrará en Madrid, los autores más en boga suelen ser «escritores mediáticos, cocineros, deportistas, de autoayuda, blogueros», si bien «al día siguiente, el libro que se venderá es el de siempre, la novela, el ensayo».

Mendoza recibió el jueves en Alcalá de Henares, cerca de Madrid, el premio Cervantes de literatura, considerado como el Nobel de las letras hispanas.

En su discurso defendió el humor como un género mayor, y describió su relación el Quijote, que leyó por primera vez siendo niño y le resultó «una revelación» para su vocación literaria.

  • Fuente: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2017/04/21/pese-a-redes-sociales-poco-ha-cambiado-en-la-literatura-mendoza
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Educación pública, proceso constituyente y «nueva democracia» de mercado.

Por: Marc Casanova

El pasado sábado 25 de marzo se realizaron en Barcelona, de forma simultánea y en paralelo, dos importantes debates sobre el futuro de la educación en Catalunya.

Por una parte, en el edificio de CosmoCaixa, culminaba “Ara és demà”, un proceso de reflexión impulsado por el Departament d’Ensenyament y el Consell Escolar de Catalunya que a partir de 5 personalidades y sus respectivas ponencias pretende dibujar en clave constituyente la arquitectura de la educación de la futura república catalana. En teoría, este debate se planteaba como un proceso participativo abierto a entidades y particulares de la sociedad civil donde cada uno podría hacer su aportación. Pero en la práctica el proceso de discusión ha quedado bajo el control total de los ponentes propuestos desde arriba que son libres de aceptar o desestimar las aportaciones que les van llegando.

Más allá de las buenas palabras, de las referencias pomposas a la tradición de la escuela pública catalana o del mismo título del debate(“Ara és demà”, en referencia a un conocido poema de Miquel Martí i Pol), lo cierto es que lo que se prometía como un proceso de reflexión abierto y participativo para pensar “la nueva escuela del siglo XXI” ha devenido, por el contrario, la afirmación y apuntalamiento de los principios de las dos leyes más regresivas que ha tenido que confrontar desde la movilización y la lucha la comunidad educativa en Catalunya: la Ley de Educación Catalana (LEC) y la Ley orgánica para la mejora de la calidad educativa (LOMCE).

De hecho, el espíritu que se desprende de las ponencias lleva hasta el paroxismo dichos principios: direcciones fuertes y gerenciales, contratación a dedo del profesorado, desmantelamiento de facto de la función pública, fusión de los centros privados-concertados y públicos bajo los parámetros de los primeros, incentivos y evaluaciones por resultados, destrucción de la visión integral de la red y competencia entre centros, concepción gerencial de la autonomía de centros…

Por otra parte, decíamos, el mismo día y a la misma hora, pero no en el mismo lugar sino en un instituto público de un barrio obrero de Barcelona (ya en sí toda una metáfora de las dos realidades que se confrontan) se celebraba el “Debat extraordinari sobre l’educació pública catalana”. Un debate alternativo al institucional, abierto a todas e impulsado por todos los actores que han luchado por la educación pública en los últimos tiempos: Assemblea Groga, Ampas, sindicatos, asociaciones de vecinos, Xarxa d’escoles insubmises…y un larguísimo etcétera. Como el mismo manifiesto rezaba: “Este debate nace como una denuncia y alternativa a “Ara és demà” para reconducir el debate a aquellos temas pedagógicos, políticos y sociales que preocupan a la comunidad educativa que cree en la escuela pública y da la palabra a esta misma comunidad”.

Y, en efecto, esta comunidad se pronunció. El número de inscripciones desbordó las previsiones de los organizadores hasta el punto que se tuvo que buscar una ubicación más grande, pasando de la pequeña escuela pública que tenía que acoger el acto inicialmente a un instituto de mucha mayor capacidad. Y los ejes del debate que se prolongaron a lo largo de todo el día a través de talleres abiertos, abordaron todos aquellos temas y aquellas problemáticas que el debate institucional quiere enterrar bajo la alfombra de un falso consenso: concertada-pública, pobreza y segregación, privatización, participación democrática, mercantilización, educación crítica y para la transformación social…

Desde que el 9N de 2015 el Parlament de Catalunya declaró “la apertura de un proceso constituyente ciudadano, participativo, abierto, integrador y activo”, en cada ocasión que la comunidad educativa se ha organizado y ha intentado participar, la reacción del Govern ha sido la misma: Ninguneo, censura y finalmente veto.

Este fue el caso de la ILPeducació el curso pasado. Una iniciativa de la sociedad civil con más de 95 000 firmas recogidas, 170 entidades de la sociedad civil adheridas y 26 mociones aprobadas en diferentes ayuntamientos del territorio desde pequeños pueblos como Bordills hasta grandes metrópolis como Barcelona.

Fue el Govern de JuntsPelSí que previamente había declarado solemnemente la apertura de un proceso participativo en Catalunya el que con los votos del PP no permitió, ni siquiera, la posibilidad de hacer un debate sobre la iniciativa surgida de la sociedad civil más importante que ha habido des de la transición en materia educativa en este país.

Ahora, pues, que la Generalitat vuelve a poner en marcha un debate constituyente sobre el futuro de la Educación en Cataluña, hecho desde arriba y obviando, otra vez, las preocupaciones y las reivindicaciones de la escuela pública, así como muchos de los actores que las han protagonizado, hay que recordar que en las postrimerías del franquismo en Catalunya hubo un auténtico proceso constituyente, participado y desde abajo, en el ámbito de la educación.

La movilización social y la auto-organización fueron capaces de ir levantando de facto y a través de la lucha una nueva realidad constituyente en el ámbito educativo que permitió abolir los antiguos cuerpos de direcciones franquistas y levantar una nueva institucionalidad democrática (claustros de profesores y consejos escolares vinculantes) sin la cual la participación real (no como consumidores, no como «usuarios», sino como ciudadanos de pleno derecho) de toda la comunidad educativa no hubiera sido posible.

Gracias a estas luchas, los centros públicos fueron introduciendo en su organización de trabajo y en su gestión formas de funcionamiento democráticas y participativas. Donde la participación y la gestión colectiva articulaba a través de la elección directa de la dirección (cuando la había) la representación de la comunidad educativa frente a la administración, de las decisiones de los claustros y consejos escolares y de la creación de estructuras horizontales de trabajo colectivo y debate pedagógico.

No es casualidad que uno de los momentos de innovación pedagógica más ricos y fértiles que ha habido en nuestro país surja de estas luchas (la inmersión lingüística entre muchas otras experiencias innovadoras) y se despliegue en el marco de esta nueva institucionalización (las aulas de acogida, los grupos flexibles, el trabajo cooperativo, trabajo por proyectos…), donde los actores educativos se movían en un clima de igualdad, democracia, autonomía pedagógica y colaboración mutua dentro del centro, con el entorno y con el conjunto de la red.

Lo primero que hace la LEC cuando aterriza en Cataluña (de la mano de las «recomendaciones» de la patronal europea, los «libros blancos» de la Comisión Europea y de la OCDE) es empezar a desmantelar esta institucionalidad democrática (ya tocada por las diferentes leyes que la precedían) conquistada por las clases populares y que hizo posible esta renovación pedagógica.

La LEC consagra los cuerpos de directores y una gestión piramidal y jerárquica que emula la privada-concertada donde los directores hacen las funciones de jefes de personal y de representantes de la Administración, abriendo de nuevo la educación pública al control ideológico, a las viejas redes clientelares y la arbitrariedad. Externaliza servicios y entierra a docentes y alumnos en una morralla burocrática de evaluaciones estandarizadas para confeccionar rankings de centros e incentivos económicos y, eso sí, a cambio nos ofrece la zanahoria del «sello de prestigio» de las fundaciones privadas: «la educación del siglo XXI», la solución mágica para que centros, docentes y Ampas, en un contexto de desinversión estructural y de precarización creciente compitamos entre nosotros por las matrículas y por unos recursos cada vez más escasos …

Tal y como han mostrado los sociólogos Christian Laval y Pierre Dardot /1, estamos asistiendo a un inmenso experimento de ingeniería social impulsado por la OCDE, la Unión Europea y sus Estados que tienen sus raíces ideológicas y teóricas más profundas en la escuela de economistas y juristas ordoliberal alemana y la escuela neoliberal austro-americana que se empezaron a forjar en la Europa de entreguerras para despegar institucionalmente a partir de la revolución conservadora de los años 80. y que, poco a poco, han ido configurando un cambio axiológico, epistemológico y antropológico de muchos de los conceptos que han informado la modernidad: democracia, individuo, soberanía, libertad …

Este discurso a lo largo de las últimas décadas ha ido encontrando en la transformación de los modelos educativos de los diferentes países su ámbito estratégico privilegiado de aplicación y en las socialdemocracias europeas sus más entusiastas impulsores en todos los terrenos de la gestión pública; de aquí su bancarrota política y moral, de aquí, también, la crisis de legitimidad de las instituciones europeasy de muchos de sus estados.

En esta nueva concepción, vemos cómo se produce una auténtica inversión de los conceptos y del sentido de las luchas sobre las que se habían construido los Estados de bienestar. La «soberanía» ya no radica en el pueblo o los ciudadanos como fundamento del derecho público, sino en el «ciudadano-consumidor» y su «libertad de elección» que se convierte en la expresión genuina e irrevocable de la «voluntad general «. voluntad que el Estado debe preservar mediante la institucionalización del «derecho privado» como forma de sociedad que regula los vínculos humanos a través de su nuevo fundamento «universal»: la competencia.

En este contexto, el Estado debe asegurar esta «voluntad general» (a través de la institucionalización del derecho privado como principio regulador de todos los aspectos de la vida) frente a los intereses «particulares» que ahora ya no son, como antes, los intereses de las empresas o de aquellos individuos que quieren sacar un beneficio o ventajas de un bien común a expensas de los demás, sino (al contrario) de todos aquellos agentes o marcos institucionales que ponen trabas u obstáculos al «normal funcionamiento» del derecho privado y su libertad de elección: derechos de los trabajadores, sindicatos, derechos sociales, sanidad pública, educación pública … que se convierten así en «anomalías corporativas» que hay que ir desmantelando.

En resumen, la soberanía se convierte en «soberanía del consumidor», la democracia en «democracia de consumo» y la libertad en «libertad de elección» en un marco de atomización social y competencia de mercado generalizado.

Todo esto representa un verdadero cambio de paradigma global en las políticas de gestión de los servicios públicos. Una concepción que emula los modelos de gestión de la empresa privada y concibe los servicios públicos, ya no como unos derechos fundamentales que hay que preservar de la lógica depredadora del mercado, sino que, por el contrario, entiende que la obligación de las administraciones es ir descentralizando y poniendo paulatinamente los recursos públicos en manos de la iniciativa privada. Es así como vemos que la administración se adapta cada vez más al papel de un simple supervisor y distribuidor de recursos públicos que, a través de incentivos y evaluaciones, debe fomentar esta misma iniciativa privada en les centros educativos.

Ahora se entiende mejor el sentido de propuestas de innovación pedagógica como la Escuela Nueva 21 (patrocinadas por la Caixa y la Fundación Bofill entre otras entidades) donde se pone a disposición de las escuelas públicas nuevos sellos de prestigio para “revalorizarse”, que permitirán a las escuelas armarse con el “capital simbólico” suficiente para la nueva selva neoliberal del siglo XXI que viene; para el nuevo mercado emergente de todos contra todos por matriculas y recursos. Obligando a escuelas, docentes y Ampas a actuar como agentes privados dentro de la misma red pública; en busca de oportunidades de mercado que permitan la supervivencia de su escuela y la sitúe en una posición más competitiva que la otra escuela pública del mismo barrio…

Finalmente, para moverse con éxito en esta nueva «utopía social», se postula como ideal un nuevo proceso de subjetivación o un nuevo tipo antropológico: «el hombre-empresa» o «el emprendedor». Al mismo tiempo que todo este cambio axiológico va ligado, como decíamos, a una nueva epistemología y praxeología sobre el mundo que nos rodea; donde no importa el «qué» o el «por qué» del conocimiento; sino el «cómo» el individuo puede adquirir en su práctica y experiencia un conocimiento que pueda ser utilizado de forma provechosa para tener más ventajas que los demás en este marco de competencia generalizada que hay que preservar e impulsar como expresión más alta de democracia y libertad: “Todos somos emprendedores, o más bien Aprendemos a serlo, nos formamos mediante el Funcionamiento del Mercado en la disciplina de gobernarnos como empresas, el Mercado es un Proceso de aprendizaje continuo y de Adaptación permanente. (…) la libertad es la POSIBILIDAD de experimentar las propias facultades, de aprender, de corregirse, de adaptarse. El mercado es un proceso de formación de sí. Tal sociedad se caracteriza por su «adaptabilidad» y su norma de Funcionamiento, el cambio perpetuo: El emprendedor va en busca del cambio, sabe actuar sobre él y explotarlo como una oportunidad. El nuevo ’management’ de emprendedores, pretende extender y sistematizar el espíritu de empresa en todos los dominios de la acción colectiva, muy particularmente en el Servicio Público, haciendo de la innovación el principio universal de organización” (Laval y Dardot, 2015: p.147-155).

Se dice siempre que la mejor manera de saber a qué sociedad se aspira en un país es observar qué modelo educativo propone. Este es el modelo que nos propone el Govern de la Generalitat para la futura república catalana. Toda una nueva concepción de las sociedades, del individuo y del papel de los servicios públicos, que responde sin complejos a esta voluntad de introducir la filosofía empresarial en el ámbito de la educación pública. ¿Y dónde queda la democracia en todo este entramado? Pues la «nueva democracia» radica precisamente en todas estas transformaciones que hemos apuntado, nos vienen a decir los nuevos gurús del futuro educativo …

En Catalunya estamos asistiendo a un proceso constituyente de facto. Hecho desde arriba y por los de siempre. Cualquier marco de soberanía que no constituyamos desde abajo y desde la movilización social será constituido por arriba y al servicio de los intereses de los de siempre. Los movimientos sociales en Catalunya debemos coordinarnos y conjurarnos en clave constituyente a través de una gran asamblea de movimientos sociales para que, independientemente del marco de relación que finalmente decidamos tener con el Estado español, seamos capaces de definir mediante la lucha no sólo qué educación queremos, sino qué sanidad, qué servicios sociales, qué relaciones laborales….en definitiva, para articular también de facto, una correlación de fuerzas que nos permita constituir soberanía real y compartida entre las clases populares de aquí, de los pueblos del Estado y de toda Europa.

8/=4/2017

Marc Casanovas es miembro del Seminario Ítaca de Educación Crítica (SIEC) y redactor de la revista viento sur

Notas:

1/ Laval.C, Dardot.P (2015) La nueva razón del mundo. Barcelona: Gedisa

Fuente: http://vientosur.info/spip.php?article12490#sthash.YgZh19o2.dpuf

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