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How to protect your physical health while working from home during Spain’s coronavirus lockdown

Poor posture and spending too much time seated can lead to problems in the cervical and lumbar areas, but these can be avoided with stretches and exercise

In a bid to stop the spread of the coronavirus, many businesses in Spain have asked workers to telecommute, following the recommendations from the Health Ministry. For those who are now telecommuting, we have already provided tips on how to work productively from home, but it is also important to understand how to take care of your physical health and use exercise to prevent atrophy and muscle discomfort.

People who spend long hours in front of the computer, regardless of whether they are at home or work, are at a higher risk of certain problems. Miguel Soro, the vice-president of the Galician Physiotherapy Association, says that the most common ailments occur in “the cervical area and lumbar area,” although the lower body also suffers from spending so much time seated.

As well as avoiding going to the fridge every five minutes and forcing yourself to change out of your pajamas, people who work from home should also perform a series of physical routines to prevent future ailments. The World Health Organization (WHO) recommends that adults between 18 and 64 years old spend at least 150 minutes a week doing moderate physical activity. In that case, practicing these activities for 20 minutes a day should help you stay in shape.

First: where to sit

In the office, the work environment encourages behavior that is not as easy to maintain in private. The intimacy of the home can mean that we sit in postures that are less upright, and this can be harmful in the long term. Montserrat Ruiz-Olivares, the secretary general of the Madrid Physiotherapy Association, argues that“it is better [for your body] to be seated than lying down.” But, she adds, “it’s better to be standing than seated, it’s better to be moving than standing still, and it’s better to do more exercise than less.”

The idea that the physiotherapist is trying to get across is that, more than having the correct posture, the key to preventing muscular pain is movement. One option that Ruiz-Olivares suggests is to work seated on a fitball – a large exercise ball that is often used in pilates – instead of an office chair. “In the office, this can look bad, but not at home. If you sit on a fitball it will ensure that you move, and it will mean that you are not slumped in the seat,” she says.

Posture changes and breaks

Ruiz-Olivares maintains that “there is no perfect posture, the best posture is to change it.” This is backed by Soro, who explains that, for years, scientific research has not focused on maintaining one, correct posture since “everyone has [different] physiological curves.” For this reason, recommendations now center on “the need to move and exercise after work.”

Ruiz-Olivares says the key is to stop working at least every hour to take a walk and allow the body to stretch and change position. Soro believes this should be done “every 15 or 20 minutes.” But he adds: “If their work doesn’t allow them to get up so often, they should at the very least stand up and take a couple steps.”

Exercises during breaks

“If you go to the bathroom, you can do some pushups, stretch a little and sit back down,” says Ruiz-Olivares. This is an example of a simple exercise that can be done during these breaks.

“If people have stairs at home, they can go up and down them so as to not lose strength in their legs,” she adds. And if you don’t have stairs? That is not a problem; the same effect can be achieved with a few squats.

Soro also says that some exercises can be performed while seated, such as stretching. But, the specialist explains, “the important thing is physical activity, this is what will prevent injuries from sitting for too long. Stretches are more pain relievers.”

Stretches for the end of the day

With work done and the workday finished, these stretches can be expanded to more extensive exercises on the floor. For an example, you can stretch your back with the following exercises.

Exercises to stretch the back.SOLAR22 (GETTY IMAGES)
Exercises to stretch the back.SOLAR22 (GETTY IMAGES)

More exercises to do at home

In addition to the lower back and upper body, the lower limbs are also going to be stiff from sitting for so long. “Because we limit our movement, the lower limbs lose muscle mass,” explains Ruiz-Olivares. “That’s why you should do a series of exercises like strides.”

The physiotherapist emphasizes the need to counteract “everything that occurs when you don’t walk all day.” To do this, she recommends using an exercise bike or treadmill if you have one at home.

English version by Nell Snow.

Source and image:   https://english.elpais.com/verne/2020-03-18/how-to-protect-your-physical-health-while-working-from-home-during-spains-coronavirus-lockdown.html

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A nuestros amigos de todo el mundo, desde el centro de la crisis de Covid-19 Dinamopress.

Europa/Italia/18/03/2020/ Autor y fuente: www.dinamopress.it/

Estamos viviendo tiempos difíciles, pero también nos estamos movilizando para no rendirnos y así preparar nuestro próximo ataque. Reflexiones, escenarios y reivindicaciones en medio del brote de Coronavirus

Hace doce días las escuelas y universidades fueron cerradas. Hace nueve días la región de Lombardía se convirtió en una extensa zona roja. Hace ocho días 30 cárceles fueron incendiadas. Hace siete días suspendimos las manifestaciones que iban a ser una ocasión para la huelga de las mujeres. Esa noche toda Italia fue declarada zona roja. Hace cinco días la mayoría de los comercios y actividades económicas cerraron.

Escribimos desde el ojo de la tormenta. Estamos viviendo una época difícil. Pero también nos estamos organizando para no rendirnos y preparar nuestro próximo ataque.

COVID-19 Y LA CONCIENCIA SOCIAL

En unos días se suspendieron las manifestaciones y las asambleas programadas, las reuniones comenzaron a efectuarse sólo en línea y actualmente estamos confinados a nuestras casas. Este virus tiene un rasgo específico, si comparado con otros riesgos que conscientemente, individual o colectivamente, tomamos en nuestra actividad política. Este virus puede convertir a todos en un riesgo para los demás y para la sociedad en general. Como muchos dicen en estos días, el principal riesgo del Covid-19 es que puede llevar al colapso del sistema nacional de salud.

Esto puede ocurrir principalmente por dos razones: el virus se propaga muy rápidamente y también los enfermos asintomáticos son contagiosos; un porcentaje de los casos debe ser tratado en terapia intensiva. Los sistemas de salud no son iguales en todo el mundo, ni en los diferentes países europeos. La proporción entre las camas de los cuidados intensivos y la población tampoco es la misma. Los datos más recientes que encontramos dicen que Francia tiene 12 camas cada 100 mil habitantes, Italia tiene 11 y el Reino Unido tiene 7. Sólo Alemania es una excepción parcial, con 30 camas. Pero Grecia tiene 5.

Lombardía es una de las regiones más ricas de Europa y tiene uno de los mejores sistemas de sanidad. Sin embargo, también fue el primer sitio del brote de la infección. A pesar del aumento de camas en terapia intensiva, lo que los médicos y enfermeras se ven obligados a hacer en estos días es aplicar los criterios de la llamada “medicina del desastre”. Esto significa que no todo el mundo puede ser tratado y la elección debe hacerse considerando criterios basados en la posibilidad de supervivencia.

¿Qué podría suceder en los países que no tienen un sistema de salud pública? ¿Qué podría suceder en Áfria donde el saqueo colonial empobrece a las sociedades? ¿ Y en América del Sur? ¿Qué podría suceder en los Estados Unidos, donde el acceso a la asistencia sanitaria depende del dinero que se tiene en el bolsillo? Nadie lo sabe, pero nos hemos hecho todas estas preguntas durante estos últimos días. Hasta ahora, evitar las típicas conductas individuales y políticas nos parece más una cuestión de conciencia social y menos una cuestión de control social o un estado de excepción impuesto desde arriba.

¿EL FINAL DE LA POLITICA?

Claramente no se entra en el reino de la “Ciencia Sagrada” en sólo un par de días, donde la política de repente ya no importa. La epidemia no es la misma para todos. No es la misma para los detenidos, que iniciaron un gran levantamiento, según las cifras proporcionadas por el Ministro de Justicia se han involucrado alrededor de 6 mil personas (10% de ellos encarcelados) y 30 prisiones en 3 días. Decenas de policías han sido heridos, se han producido daños por valor de unos 500 millones, decenas de presos han escapado (aunque sólo 6 siguen en libertad) y 13 de ellos (la mayoría africanos) han muerto. La autoridad dice que todos ellos murieron a causa de una sobredosis de drogas, que fueron robadas de las enfermerías de las cárceles. Ya veremos.

Las cárceles y los centros de detención para migrantes no son un lugar seguro, en particular durante una epidemia. Pero tampoco son lugares seguros para muchas mujeres las casas. La epidemia en China dio lugar a un aumento de la violencia doméstica y en todo el mundo las casas y las relaciones familiares son los principales sitios donde se producen los feminicidios y los abusos. Por esta razón, el movimiento feminista está discutiendo cómo organizar la autodefensa de las mujeres que durante la cuarentena están expuestas a un riesgo mucho más alto de violencia doméstica. Por supuesto, otro gran problema es el de las personas sin hogar, que son alrededor de 40 o 50 mil en Italia, las cuales no tienen un lugar donde quedarse y tampoco pueden encontrar refugio. Estas personas están haciendo frente a enormes problemas debido al cierre de muchos servicios sociales y de atención.

Mientras las redes sociales, los medios de comunicación y los políticos invitaban a la población a quedarse en casa mediante hashtags, declaraciones y decretos, el sindicato de empresarios y propietarios de industrias y empresas ha estado presionando para que los trabajadores sigan trabajando. Esto es lo que la Confidustria (Confederación General de la Industria Italiana) pidió hasta el día antes de que el último decreto del Primer Ministro entrara en vigor y es lo que sigue ocurriendo en muchos lugares de trabajo. Aquí la clase obrera tradicional de las fábricas y la nueva clase obrera empleada en la logística se rebelaron inmediatamente, con huelgas espontáneas deteniendo la producción y la distribución de mercancías. “¿Por qué todo el mundo debe quedarse en casa mientras nosotros tenemos que trabajar?”, “¿Qué garantías tenemos contra el contagio?”, “¿Qué medios para evitar el contagio y respetar las órdenes médicas nos proporcionará?”, estas son algunas de las principales preguntas que los trabajadores están haciendo en estas horas a los propietarios y al gobierno.

Hasta ahora, parece que la epidemia y la situación de emergencia en la que vivimos están lejos de eliminar la política de la vida social. No es el reino de la ciencia o de los policías. Es, de hecho, también el espacio en el que una idea muy radical puede convertirse en sentido común. No es posible saber cuál será el próximo paso y cómo la emergencia transformará las normas del orden social y político. Pero estamos seguros de que este cambio tendrá lugar y que hay un gran espacio para la política, también en condiciones en las que todavía no es posible salir a la calle, reunirse y protestar.

LO QUE ESTAMOS HACIENDO

Como trabajadores precarios, autónomos, freelance, estudiantes, desempleados, migrantes y toda la composición social que no puede beneficiarse de los amortiguadores sociales tradicionales, tenemos una única y clara reivindicación: una renta básicade cuarentena para todos. Estamos organizando una campaña para reforzar esta reivindicación a nivel nacional. Mientras no trabajemos o no nos paguen, todavía tenemos que pagar los alquileres, las facturas, los préstamos y los bienes. Pensamos que esta reivindicación debería unir las diferentes figuras del mercado laboral fragmentado y la diferenciada composición de clase, además debería ser el primer paso para establecer una norma social universal que deberá mantenerse también después del fin de la epidemia.

Pensamos que esto tendría que reivindicarse por lo menos a nivel europeo, que el 1% debe pagar por ello y en general pagar el coste de la epidemia. Impongamos un impuesto a los gigantes de la web, a los súper ricos, a los propietarios, y hagámosles pagar. Necesitamos impuestos sobre las transacciones financieras y sobre los grandes ingresos. También reclamamos: la inmediata requisa de todas las clínicas y hospitales privados; la distribución gratuita de productos básicos; el cese del pago de facturas y alquileres. Los pobres y los débiles no deben pagar por la epidemia.

Hay que aprovechar de esta situación de emergencia, para recordar quién condujo nuestro sistema de salud a este punto por los cortes y las privaciones. Durante esta cuarentena, hay que luchar por un futuro mejor, sentando las bases de nuevas y más fuertes formas y redes de organización política. Al menos a nivel europeo y contra las instituciones financieras europeas que durante estos años han empobrecido nuestras sociedades, en el marco del neoliberalismo y de la austeridad.

Traduzione di Petra Zaccone per dinamopress

Fuente: http://lobosuelto.com/coronavirus-amigos-dinamopress/

Fuente principal e imagen: https://www.dinamopress.it/news/to-our-friends-all-over-the-world-from-the-eye-of-covid-19-storm/

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Nuccio Ordine: “El coronavirus nos muestra que las personas no son islas”

Por: Xavi Ayén.

 

El filósofo italiano inaugura una serie de entrevistas con destacados intelectuales sobre el impacto del Covid-19

¿La pandemia del coronavirus obliga a repensar el mundo? Con el objetivo de fomentar el debate, La Vanguardia inicia hoy una serie de entrevistas con destacados intelectuales y creadores que reflexionan sobre la cuestión. Uno de los pensadores más respetados de Italia, el profesor y filósofo Nuccio Ordine (Diamante, 1958), gran experto en el Renacimiento y autor de obras como El umbral de la sombra, La utilidad de lo inútil abre fuego, desde el confinamiento que sufre en su casa de Calabria, mediante videoconferencia.

Caso italiano

Se necesita una estructura central, la educación y salud no pueden ser regionales”

¿Cómo está?

Un poco triste. Hoy ha fallecido por coronavirus mi amigo, el gran arquitecto Vittorio Gregotti, acabo de escribir su obituario para el Corriere della Sera.

¿Dónde se encuentra?

En mi casa, los italianos estamos todos en prisión. Es una gran tristeza, todo está cerrado, solo abren las farmacias y los supermercados.

¿Cómo le afecta en el día a día?

Mi vida es la misma, me levanto a las seis de la mañana y trabajo hasta la noche. Me falta la libertad de salir a comer con los amigos, ir al cine o a un concierto. Se han anulado todas mis actividades, el 11 de marzo iba a dar un concierto-conferencia junto a Jordi Savall en el auditorio Verdi de Milán, el mismo que hicimos en el Palau de la Música hace dos años.

¿Qué pensamientos le genera la situación?

Es un momento muy importante para reflexionar. Es una ocasión para revisar nuestra vida social, política y personal. La crisis es la fase decisiva de una enfermedad y puede ser una modificación positiva o negativa, crisis significa en latín decisión, elección, y tenemos que tomar muchas decisiones.

¿La literatura sirve para algo?

Permite comprender el pasado para, a través suyo, comprender el presente. En el Decamerón de Boccaccio, de 1348, se reúnen unos amigos en el campo a contarse historias como terapia frente a la peste que asuela Florencia. Ellos respetarán unas reglas convenientes no solo a su salud física sino a la salud del espíritu porque la peste genera tristeza y depresión. Boccaccio es inteligente y nos dice que lo peor es el miedo al miedo, esa extrema confianza que te hace hacer cosas contra ti mismo y tu comunidad, él describe la irracionalidad de la gente que cree estar haciendo cosas para mejorar su salud pero que en realidad son muy dañinas. Leamos la primera frase del libro: ‘Humana cosa es tener compasión de los afligidos’. ¿Ve el poder de la literatura como fármaco?

¿Qué tipos de irracionalidad?

La gente cae en comportamientos extremos: comer mucho, ir a discotecas frecuentadas… El miedo a contactar con otra gente en realidad es positivo, evita que se difunda más la enfermedad.

¿Más lecciones?

La realidad social y económica de Florencia era caótica, no había un poder religioso, político, sanitario… nada, todo era el caos. Los diez confinados se someten a unas reglas.

¿Había otro tipo de discursos?

Matteo Villani escribió su crónica de la peste, la enfermedad que lo mató, para él la enfermedad es un castigo que Dios nos envía por la corrupción y los pecados que dominan el mundo. Boccaccio no tiene esa visión. Hoy, en Internet, muchos sitios hablan de punición divina, hay gente que propaga ideas locas.

¿Destaca alguna referencia literaria anterior sobre las plagas?

El texto más importante es la descripción que hace Tucídides de la peste en la Historia de la guerra del Peloponeso, en el siglo V a.C.

¿Qué temas se repiten a lo largo de los siglos?

Por ejemplo, cómo estalla la noticia de la infección, la reacción de la gente, la difusión del miedo, la impotencia ante el mal, la degradación moral, la peste vista como un elemento extranjero que penetra en la comunidad…

¿Qué más nos enseña el coronavirus?

La necesidad de una estructura central. En Italia, hemos comprendido que la educación y la salud no pueden ser delegadas a los gobiernos regionales, cada uno con su política. En un momento de emergencia nacional, no puedes crear 26 dispositivos para arreglar el problema. Italia sufre una tendencia a regionalizar la escuela y la salud, es un error gravísimo. Son los dos pilares del desarrollo de la sociedad. El Estado debe ocuparse del bien común, el interés de una región puede resultar negativo para la región que está al lado. Pero una centralización no es suficiente, porque si Italia toma unas medidas y Alemania, Austria y Francia no lo hacen no sirve de nada.

¿Qué nos dice de Europa?

Europa no existe ¿dónde está la solidaridad? La presidenta europea ha decidido invertir unos 8.000 millones de euros contra el coronavirus… y solo el gobierno italiano ha gastado ya 25.000.

¿Que más lecciones han aprendido en Italia?

Algo básico sobre la producción empresarial. Italia no tiene producción nacional de mascarillas, nada, todas vienen de China. Frente a una epidemia extrema ¿como vamos a esperar que nos lleguen de China? Es un pequeño modelo de cómo deberíamos funcionar en muchas otras cosas.

¿Y en lo personal?

En este momento en que la gente no se puede abrazar, darse la mano o besarse, descubrimos que no es verdad la idea que regía el mundo, ese individualismo que asegura que los hombres son islas separadas. Al contrario, tenemos necesidad del otro. Si me daño yo, daño a la comunidad entera. La humanidad es un continente; como decía el poeta John Donne, ‘ningún hombre es una isla’, ese es el tema de un libro mío que aún no ha llegado a España. El gesto irresponsable de una sola persona tiene enormes consecuencias en toda la comunidad: tras la decisión del gobierno italiano de cerrar toda la Lombardía, 20.000 personas tomaron el coche, el tren, el bus y emigraron al sur de Italia, es un gesto irresponsable que infecta zonas donde no estaba el virus.

¿Y Estados Unidos?

Esa nación carece de solidaridad sanitaria, su sistema de salud es privado y un test de coronavirus puede costar 2.000 dólares, eso solo lo pueden pagar los ricos, no los trabajadores. El virus se difunde de manera incontrolable entre los pobres. En Italia ya hemos vivido que, en los hospitales, no hay suficientes máquinas de respiración asistida, con lo que si, de las 50 de un hospital, solo quedan dos libres y de repente entran cuatro enfermos, el médico está teniendo que elegir quiénes de los cuatro van a sobrevivir. ¡Es terrible! Esa es otra pregunta que nos lanza el coronavirus: ¿Una sanidad privada es un buen sistema? No lo es.

El virus despierta gestos generosos, pero otros muy negativos…

Florece la especulación. En estos momentos dramáticos para la humanidad, hay gente que piensa en hacer dinero. En Internet se venden cosas que cuestan 50 céntimos por 30 euros porque la gente, en su desesperación, está dispuesta a pagar lo que sea por mascarillas o desinfectante para las manos (agotado en toda Italia). También se venden hoy ‘vitaminas contra el virus’, que, por supuesto, no hacen nada contra él.

El sistema educativo, una de sus obsesiones como autor, se ha visto sacudido…

Han cerrado las escuelas y universidades. ¿Cómo evitar la ruptura total entre profesores y estudiantes? La única posibilidad son los cursos a distancia, telemáticos. Yo soy contrario a esa enseñanza pero entiendo que es la única posible ahora. Sin embargo, escucho a rectores de universidad y pensadores que dicen que el coronavirus es la oportunidad de aprender que el e-learning es el futuro. ¡Menuda sandez! Transformar la educación de emergencia en la normalidad es muy peligroso. La verdadera enseñanza no es virtual, sino en el aula, con el profesor mirando a los ojos del estudiante, solo la mediación física, la palabra del maestro en clase, puede cambiar la vida de los estudiantes. No es solo comunicar un contenido sino la experiencia humana que se comparte en clase. Leer el Quijote en pantalla no es lo mismo que leerlo en papel, los neurocientíficos demuestran que, aunque el texto de Cervantes sea el mismo, la concentración del lector es muy diferente, en la pantalla hay más distracciones y una menor comprensión del texto que en papel.

¿Qué propone para este curso?

Que las clases se prolonguen, ya presencialmente, en los meses de junio y julio.

Un mensaje final…

El virus nos muestra la importancia de la solidaridad, que algunos habían olvidado. Leamos la última página de La peste de Camus: “Esto es lo que se aprende en medio de las plagas, hay más cosas en los hombres a admirar que despreciar”.

Fuente de la entrevista: https://www.lavanguardia.com/cultura/20200316/474180133280/conversaciones-pandemia-nuccio-ordine-coronavirus.html

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¿Por qué el coronavirus podría ser más letal para los países pobres?

Por: Gonzalo Fajul. 

El riesgo es que el esfuerzo de Europa, Estados Unidos y otras regiones desarrolladas se limite a ellos mismos. Sería insensato enfrentar una pandemia mirando solo hasta donde llegan las fronteras políticas.

Mientras la crisis del coronavirus succiona la atención y los recursos de los países ricos con la fuerza de un agujero negro, la otra mitad del planeta observa con preocupación mal disimulada lo que se les viene encima. Para regiones como África subsahariana, el Covid–19 puede ser una tormenta perfecta en forma de problema sanitario y, sobre todo, de catástrofe económica para la que carecen de red de seguridad. La comunidad internacional debería tenerlo muy en cuenta a la hora de diseñar su respuesta, porque en este asunto nadamos o nos hundimos juntos.

Desde el punto de vista epidemiológico, las incertidumbres son tantas como las certezas. Egipto declaró esta semana la primera muerte continental por el virus –un ciudadano alemán–, y la epidemia no tiene todavía la tracción que ha mostrado al otro lado del Mediterráneo. La edad media de la población y la respuesta del virus a climas más cálidos podrían jugar en favor de regiones como África, Centroamérica y Asia del Sur.

Pero, como explica bien este reportaje de la BBC, la verdadera vulnerabilidad de los países más pobres es la debilidad de sus sistemas de salud y de determinados grupos de pacientes. Enfermedades infecciosas más alarmantes pero mucho menos extendidas, como el ébola, pusieron patas arriba a Estados enteros en 2014-16. Cierto que la letalidad de esta epidemia es muchísimo más baja, y eso puede determinar la respuesta. En una nación como Mozambique, donde casi 80.000 niños mueren cada año antes de cumplir los cinco años, se entendería que el coronavirus se ponga a la cola de las prioridades de salud pública. Sobre todo cuando estas cifras podrían desplomarse abordando formas de neumonía infantil que ya son perfectamente evitables y tratables, como han recordado estos días numerosos expertos. Pero el Covid–19 se ceba en pacientes inmunodeprimidos (recuerden: solo en África hay casi 24 millones de infectados con el VIH), se extiende como la pólvora en ciudades atestadas y puede llegar a colapsar los sistemas sanitarios que lidian con todas las demás prioridades.

Las consecuencias económicas de la crisis presentan menos dudas: el coronavirus golpeará duro a regiones que ya se encontraban con la soga al cuello. UNCTAD ha publicado esta semana una primera estimación del coste global de la epidemia: alrededor de un billón de dólares en 2020 y una cantidad indeterminada en los años siguientes. Las grandes economías emergentes acusarán la ralentización del crecimiento y la demanda (pueden ver en esta pieza del Centre for Global Development una explicación detallada de las consecuencias a corto y largo plazo). Pero la crisis golpeará de manera especial a países más pobres exportadores de materias primas, que sortearon la Gran Recesión con dignidad gracias al empuje de la economía china. No tendrán esa suerte en esta ocasión y quedarán completamente expuestos a una crisis de deuda que en este momento prácticamente dobla (191%) el PIB total del mundo en desarrollo. Al menos una quinta parte de los 117 países en desarrollo (ver selección en el gráfico adjunto) muestran la vulnerabilidad combinada de un servicio de la deuda alto y una gran dependencia del comercio con China (que, además, es uno de sus principales acreedores).

Distribución de una selección de países en desarrollo de acuerdo a: (Y) Porcentaje de sus ingresos públicos destinado al servicio de la deuda y (X) Comercio total con China como porcentaje de su PIB. Ambos datos corresponden a 2018.ampliar foto
Distribución de una selección de países en desarrollo de acuerdo a: (Y) Porcentaje de sus ingresos públicos destinado al servicio de la deuda y (X) Comercio total con China como porcentaje de su PIB. Ambos datos corresponden a 2018. UNCTAD.

UNCTAD deja claro que la intensidad, duración y extensión de este batacazo dependerá de algunas variables: el alcance de la epidemia, el descubrimiento temprano de la vacuna y, esta es la clave, la respuesta que ofrezcan los gobiernos. Para los países más pobres, que carecen de cualquier tipo de margen fiscal, el riesgo es que todo el esfuerzo de Europa, Estados Unidos y otras regiones desarrolladas se limite en ellos mismos. Esto sería tan injusto como insensato. El Banco Mundial ha anunciado un primer paquete contra la epidemia de 12.000 millones de dólares, de los cuales 6.000 irán dirigidos de manera prioritaria a los países más pobres y al fortalecimiento de los sistemas de salud en respuesta a la crisis del coronavirus. De acuerdo con la información recogida y actualizada por la Kaiser Family Foundation, el donante que sigue al Banco Mundial en este esfuerzo son los Estados Unidos, con 1.300 millones de dólares. La Comisión Europea, ay, está en tercer lugar con 140.000 dólares, que es básicamente lo que se han gastado los madrileños en reservas de papel higiénico. Es de esperar que la conmoción de estas semanas dé paso al sentido común y a la solidaridad internacional.

Porque conviene no olvidar una lección fundamental de esta crisis: la definición misma de una pandemia infecciosa es que no puede ser combatida de acuerdo con nuestras arbitrarias fronteras políticas. Durante la última década hemos contemplado por el retrovisor epidemias extremadamente graves para los países afectados (todos ellos pobres) como el zika, el ébola o el chikungunya. El Covid–19 es la primera gran crisis sanitaria de la globalización con su epicentro en Europa. Lo que es válido para nosotros y nuestros intereses debe ser válido también para los intereses ajenos.

Fuente del artículo: https://elpais.com/elpais/2020/03/14/3500_millones/1584201502_545688.html

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Coronavirus: education officials to discuss possible school closures in England

By: Sally Weale.

Teaching unions and school leaders are to hold talks with the education secretary, Gavin Williamson, on Monday to discuss plans for schools and colleges in England as they start to negotiate the impact of the growing coronavirus emergency.

The government has until now resisted pressure to close schools as other countries have done, but there is mounting concern in the sector about how schools will continue to function with growing numbers of staff required to self-isolate.

The education secretary is also expected to address concerns about potential disruption to GCSEs and A-levels this summer, amid calls from some to delay examinations until September or even postpone until 2021, which could result in pupils having to repeat the current year.

School leaders are also expected to raise concerns about the impact of any potential closures on children in poverty and those who are vulnerable and depend on school for food and security. They will also call for all inspections by Ofsted to be cancelled to allow headteachers to focus on the current emergency.

Before the meeting with teachers’ leaders, the government issued updated guidance to schools reiterating its recommendation that they should remain open. The guidance acknowledged, however, that some could be forced to close if too many staff had to self-isolate, causing “operational issues”.

The guidance, published by the Department for Education and Public Health England, advises that pupils and staff who develop a continuous cough or fever at school should be sent home. Children who become unwell at school should be isolated while they wait to be collected, ideally in a room behind a closed door with an open window and separate bathroom where possible.

Staff dealing with suspected cases of Covid-19 do not need to go home unless they develop symptoms themselves. In most cases, closure would not be needed, the guidance says. “If there is an urgent public health action to take, the educational setting will be contacted by the local Public Health England protection team who will undertake a risk assessment and advise on any actions or precautions that should be taken.

“PHE will rarely advise a school to close but this may be necessary if there are so many staff being isolated that the school has operational issues.”

Among those due to attend the meeting is Paul Whiteman, general secretary of the National Association of Head Teachers. Speaking before the talks, he said: “School leaders are obviously concerned about the impact on exams and assessments but right now their main priority is keeping children safe.

“It’s important that we all work together to do the maximum we can. We will be working jointly with the secretary of state to establish a credible plan for schools and colleges in the coming weeks.

“We will use the meeting to bring some clarity and direction. Vulnerable children and families are uppermost in our minds. For some children a day at school is a place of sanctuary and nourishment as well as a place of education.”

Geoff Barton, the general secretary of the Association of School and College Leaders, who is also due to attend the meeting, added: “The concerns we will be raising with him are the challenges of keeping open schools and colleges when a growing number of staff are away from work because they are self-isolating; the potential for disruption to GCSE and A-levels and what contingencies will be put in place; and how we ensure children in poverty do not go hungry and that vulnerable young people are safeguarded if schools are closed.

“We aim to work through these issues in order to arrive at constructive solutions about the way ahead. School and college leaders are showing calm and assured leadership in these difficult times and we can reassure the public that everything that can be done to support young people will be done.

On Sunday, Hamid Patel, the chief executive of Star Academies, which runs a string of outstanding state schools in London, Birmingham, Manchester and other cities, called on the government to “do the unthinkable” and postpone this summer’s exams immediately, along with Sats tests to be taken by England’s primary school pupils, to save lives during the peak infection period of May to June.

“Cancellation is the only sensible and humane option. It will go a long way to ensure the success of the ‘delay’ phase of the government’s strategy. It could save tens of thousands of lives because it will ensure good decision-making, and good decision-making by individuals is central to how we manage this crisis,” Patel said in a comment piece published by the Guardian.

The Department for Education confirmed the meeting was taking place, but made no further comment.

Source of the article: https://www.theguardian.com/education/2020/mar/16/coronavirus-education-officials-to-discuss-possible-school-closures-in-england

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Documentales para saber más sobre las problemáticas contra las que lucha el feminismo

Por: Educación 3.0.

La Real Academia Española define al feminismo, por un lado, como el principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre; y por otro, como el movimiento que lucha por la realización efectiva en todos los órdenes del feminismo.

Lo cierto es que los orígenes de esta revolución se dieron a partir del siglo XVIII, cuando comenzaron a alzarse las primeras voces ante la desigualdad jurídica y social de las mujeres que estaban limitadas a lo doméstico: labores del hogar, procreación, cuidado de los hijos y a la subordinación legal al varón (padre o esposo). Esta recopilación de documentales es idónea para conocer más aspectos sobre los orígenes del movimiento, las problemáticas actuales contra las que lucha e, incluso, algunas de sus caras más relevantes.

She’s beautiful when she’s angry

documental lucha feminismo

Bajo el lema ‘lo personal es político’, este documental narra la historia de las mujeres que encabezaron el movimiento feminista en Estados Unidos en los años 60, a la vez que analiza el nacimiento de un movimiento que luchaba por la igualdad de oportunidades, derechos civiles y por la libertad a poder decidir el estilo de vida que querían tener. Muestra las grabaciones reales de algunas manifestaciones, que también acogían problemáticas de raza, sexualidad o liderazgo.

Directora: Mary Dore

Año: 2014

Duración: 92 minutos

Girl Power

documentales lucha feminismo

Retrata a un grupo de mujeres que dedican su vida al graffiti y luchan por hacerse un hueco en una actividad considerada tradicionalmente como masculina. La historia recoge los testimonios de mujeres de distintos lugares del mundo: Praga, Nueva York, Madrid, Moscú… que buscan dar una perspectiva distinta al arte de la pintura urbana.

Directores: Sany y Jan Zajícek

Año: 2016

Duración: 92 minutos

Él me llamó Malala

la vida de Malala Yousafzai

Este reportaje cuenta la vida de Malala Yousafzai, una joven activista paquistaní que tuvo que huir a Gran Bretaña tras ser tiroteada por unos talibanes a los que se enfrentó para conseguir los derechos fundamentales y la educación de las mujeres y acabar con la opresión femenina existente en Paquistán. Este ataque impulsó una protesta mundial de apoyo para Yousafzai, a quien además concedieron el Premio Nobel de Paz.

Director: Davis Guggenheim

Año: 2015

Duración: 88 minutos

La manzana de Eva

mutilación genital femenina

La temática principal de este largometraje es la mutilación genital femenina, sufrida por más de 200 millones de mujeres en el mundo. El documental relata las vivencias de algunas afectadas por la amputación y mutilación del clítoris como Sylvia Keys, Asha Ismail o Fátima Djarra. Esta problemática, basada en una tradición, afecta a féminas de 28 países del mundo: África, Asia y América; mientras que en España viven 57.000 mujeres que han pasado por este proceso.

Director: José Manuel Colón

Año: 2017

Duración: 90 minutos

Miss Representation

documentales lucha feminismo

Este film reúne estadísticas, imágenes y entrevistas extraídas de reality shows, series, programas informativos y películas. Plantea cómo aparece el sexismo, de forma frecuente, en los medios de comunicación y cómo las campañas publicitarias han manipulado la imagen de la mujer convirtiéndola en una persona vulnerable y débil. No sólo muestra las conductas de fragilidad, también la representación de la mujer como objeto y la constante crítica a figuras conocidas por su físico o su forma de vestir.

Fuente de la reseña: https://www.educaciontrespuntocero.com/recursos/documentales-lucha-feminismo/

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Distópica

Por: Marta Sanz. 

 

Al principio, fue una exageración que mutó en extrañeza, atontamiento, incredulidad. En la sensación, tan literaria, de vivir una distopía. La literatura duró poco o quizá persistió proporcionando un lugar para rescatar la alegría y resistir. El lobo —más literatura— enseñó las orejas. Suspensión, cancelación, aplazamiento. Tachones en el cuadernito contable. Al principio, más que el miedo a la enfermedad fue el miedo a no poder trabajar. La radical patología del capitalismo avanzado: la indefensión que se experimenta cuando intuyes que, si no te salvas tú, nadie lo va a hacer. Ahora, mientras corro a lo largo del pasillo de mi casa, me sitúo en otro escenario: tomo conciencia de la gravedad no de mi situación, sino de la de todo el mundo, confío en la responsabilidad colectiva y expreso mi apoyo a los trabajadores y trabajadoras de la salud. Especialmente, al colectivo de la sanidad pública, que lleva expuesto desde el principio, es vulnerable y sufre un agotamiento extremo.

Me interesan las lecturas que Morelli y David Trueba hacen de esta crisis sanitaria. Ahora, italianos, alemanas, españolas somos foco de contagio e infección. Somos ese virus extranjero, con el que Trump enladrilla racismo y xenofobia, y que debemos contener para no masacrar a quienes son endémicamente débiles: países sin infraestructura sanitaria, con hambruna, en guerra. El coronavirus nos obliga a pensar de un modo en que se hacen evidentes contradicciones de difícil resolución dialéctica: la deshumanización, que conlleva evitar la vida social, se palia con el vínculo blando de nuevas tecnologías hoy imprescindibles que, sin embargo, intensifican ciertas desigualdades y no pueden sustituir la fisicidad y la socialización fuerte, fundamentales para una educación integral —sobre todo, de la infancia—; el higienismo, objeto de burlas, se opone a un hedonismo que no podemos perder, pero que resulta obsceno cuando, en plena alerta sanitaria, nos vamos de vacaciones a nuestras segundas residencias; reajustamos la idea de lo leve y lo grave, lo prioritario; revisamos las nociones de autoexplotación y explotación laboral en un contexto en el que puntualmente el teletrabajo nos salva, aunque más adelante pueda exhibir el lado oscuro de la flexibilización e hiperconexión: la disponibilidad eterna y el deseo inducido de estar siempre disponible, la ansiedad por no estarlo; la libertad individual, simplificada en el “yo me tomo una cerveza cuando me sale de los cojones”, se sitúa frente al bien común y reinterpretamos solidaridad, egoísmo, empatía…

Repienso hasta que mi amiga Ángeles manda un audio y temo que, hoy, que el humor nos libra del ahogo, esta incitación no sea broma: “¡Cofrades, a la calle, que no va a pasar absolutamente nada, tenemos que ir a besapiés y besamanos, no os pongáis nerviosos, que nos quieren atacar, no temer nada, ahora, cofrades, a la calle!”. Entonces yo, que también espero que la piel, los abrazos y las librerías regresen, me planteo en qué consiste mi percepción distópica, recuerdo la España de charanga y pandereta, histeria colectiva, lágrimas de sangre, y me pregunto cómo vamos a frenar esta pandemia mientras echo de menos la racionalidad, el espíritu ilustrado y, pese a sus efectos privatizadores, la mismísima desamortización de Mendizábal.

Fuente del artículo: https://elpais.com/elpais/2020/03/13/opinion/1584120502_159516.html

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