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“La escuela no puede servir de hospital para los daños que la sociedad causa en los niños”

La maestra y música Ana Molina Hita (Madrid, 1977) es la editora de Un diamante en la basura (Escritos Contextatarios, 2025), una obra tan conmovedora como singular. La propia Molina explica en la introducción que se trata de un libro colectivo: “Sus autores son –fueron– alumnos del colegio público Pío XII, en el barrio madrileño de la Ventilla, donde fui maestra de 2003 a 2020. A todos ellos les impartí clases de Lengua, Inglés, Plástica y Música”. Y sigue contando: “La Ventilla es un barrio obrero situado en el distrito de Tetuán. Es uno de los barrios más pobres de Madrid –y de España. El alumnado procede en su mayoría de familias de origen inmigrante o gitano, muchas de ellas en situación de vulnerabilidad”.

Un día, como parte de los ejercicios escolares, Molina tuvo la idea de invitar a sus alumnos, de entre 10 y 12 años, “a discurrir situaciones, escenarios, experiencias fuera de su contexto habitual”. Les proporcionó unas libretas, y les pidió que escribieran y dibujaran lo que se les ocurriera. “Para mi sorpresa, muchos de ellos convirtieron estas libretas en una suerte de diario, en el que exponían sus inquietudes existenciales. Los registros que empleaban eran múltiples, e iban desde la gamberrada hasta la confesión más íntima o dolorosa. No tardé en animarlos a contar sus propias experiencias, sus propias vidas. Aquellos cuadernos fueron una herramienta a través de la cual se ordenaban y se narraban. Era importante que lo hicieran de manera voluntaria, sin presiones de ningún tipo. Quienes no quisieron participar no lo hicieron. Los cuadernos pertenecían a los niños y sólo me los enseñaban si ellos querían”.

Con el permiso de los padres de los niños, Molina fotografió y conservó algunas de las obras de sus estudiantes, privilegiando, según explica, “lo que me parecía que tenía un mayor contenido humorístico y social, lo que mejor revelaba la poesía propia de la infancia, llena de drama y humor, de eso tan genuino que la hace a menudo genial”.

El resultado de reunir y ordenar parte de ese ingente material es una obra inmensa cuya lectura no ocupa más de una hora, pero invita a ser releída una y otra vez. En Un diamante en la basura conoceremos la historia del niño cuya madre fue protegida de los tiburones por tres delfines que empujaron su patera hasta Algeciras, a la pequeña que cuenta resignada que pidió un iPhone 5 y le regalaron un Wiko y a la adolescente que está harta de un compañero al que tilda de “racista de chicas”.

Charlamos con Molina acerca del proceso de creación del libro, y sobre su trabajo como maestra en un barrio deprimido, entre otras cuestiones.

Un diamante en la basura no es un libro para niños, sino un libro para adultos escrito por niños. Me divirtió mucho eso, es una rareza. Los adultos solemos considerar absurda la idea de poder aprender algo de un niño.

Si su manera de ver el mundo es apreciada, los niños se animarán a seguir cultivando su propia visión

Que se trate de un libro para adultos escrito por niños no implica que sea un libro escrito por niños para los adultos. Los textos reunidos en el libro cumplían en su origen una función expresiva, eran ejercicios de autoexpresión, tutelados por mí, sin mayores pretensiones. En una columna sobre el libro, Nacho Vigalondo decía que aceptamos que los niños puedan ser intérpretes, pero no autores, por eso reservamos el término “literatura infantil” a un género practicado por adultos. Y que si nos asombra lo que leemos en Un diamante en la basura es porque reconocemos el misterio de algo desaprendido e inalcanzable para nosotros. Creo que el circuito mental que hace que un niño produzca algo que para nosotros es inalcanzable –del tipo: “La semana que viene te querré para siempre”– debería ser valorado como un instrumento legítimo en el aula. Sin embargo, suele ser tachado de “disparate”: “Estos niños qué cosas tienen…”. Para mí es un fin en sí mismo, un ejercicio de libertad, y debería estar presente en todas las asignaturas. Porque si su manera de ver el mundo es apreciada, los niños se animarán a seguir cultivando su propia visión, y a compartirla, no como un chiste, sino como algo natural y a tener en cuenta. En uno de los blurbs del libro, Natalia Carrero habla de “la necesidad imperiosa de aprender de la infancia”, y creo que es posible y necesario hacerlo.

Hablemos entonces de los libros escritos por adultos para un público infantil. Toda una industria editorial, por cierto. ¿Qué piensa, como maestra, de los géneros “infantiles”? ¿Debemos pensar que hay una forma particular de interpelar a la infancia, de dirigirse a los niños?

No he visto nada que funcione mejor en Primaria que Gianni Rodari

No soy ninguna experta en la materia, que conste. Cuando me asomo, muy ocasionalmente, a lo que se entiende por literatura infantil, me da la impresión de que se toma demasiado en serio lo que piensan los adultos sobre cómo educar a los niños. Pienso, por ejemplo, en la tendencia a presentar a los personajes de los cuentos como seres moralmente ambiguos, que son buenos pero también malos, dando a entender que todos tenemos dos caras. Me parece un error, porque el niño no entiende de matices morales. Pero, bueno, esto es sólo un ejemplo, estoy segura de que se escribe buena literatura infantil, pero yo ando muy desfasada. Me quedé en Gianni Rodari, que introdujo nuevas formas de narrar cuentos, y nunca he visto nada que funcione mejor en Primaria, porque no sólo introdujo personajes originales y libres, sino una visión crítica del mundo. O Roald Dahl que, usando un humor absurdo y divertidísimo, supo reflejar un mundo donde el adulto autoritario es un fantoche injusto al que hay que abatir. Otro ejemplo de alguien que supo interpelar a la infancia de manera ejemplar es Gabriela Mistral. Recomiendo toda su obra para niños y la defensa que hace de la poesía popular, de la importancia de incorporar elementos del folklore en la educación literaria infantil.

El libro se presenta envuelto en una despampanante batería de blurbs que se refieren a él como “poemario intercostal” (Rubén Lardín), “bellísima antología de poesía silvestre” (Bárbara Mingo), “pequeño libro sagrado” (Miguel Noguera). ¿En qué género encuadraría los textos que contiene? ¿Se trata para usted de poesía?

George Sand decía que los niños “piensan sin entender”

Creo que como adultos nos cuesta encuadrar este tipo de textos porque nos quedan muy lejos. Muchos de los pensamientos que tienen los niños no pueden ser expresados porque todavía no tienen la manera de hacerlo, y, en esa búsqueda, en ese intento de encontrar la manera de comunicarlos, descubren formas e imágenes sorprendentes que no tenemos más remedio que llamar poesía ¿Pero lo es? No lo sé. George Sand decía que los niños “piensan sin entender”, y ahí podría residir parte del misterio del que surgen las perlas que llevan dentro.

Nacho Vigalondo, a quien citaba antes, se lamenta de que hayamos perdido el camino de regreso a la forma de pensar y de expresarse de los niños. Su lectura, en este sentido, es melancólica. A partir de su experiencia, y de su relación presente con algunos de los autores de los textos cosechados en el libro, ¿piensa que el “milagro” de estos textos no puede repetirse o prolongarse a partir de cierta edad?

No sé bien qué responder. Parece evidente que sólo en la infancia se pueden escribir algunas de las cosas que se dicen en el libro. Pero recuerdo esa frase tan citada de Baudelaire, “el genio no es más que la infancia recobrada a voluntad”. A lo mejor es posible conectar con la infancia. Hay personas que poseen ese don, aun sin tratarse, como pretende Baudelaire, de “genios”. A mí me gusta pensar, como decía Canetti, que “la infancia se transmite”. Y que después de leer Un diamante en la basura haya alguien que se conecte con su propia infancia, y que saque algún provecho de ello.

El colegio público Pío XII está considerado como “centro de difícil desempeño”, tal como se explica en la presentación del libro. Pero creo que mucha gente no sabe exactamente qué es esto.  

Lo adecuado hubiera sido, en lugar de señalar las dificultades de esos centros, dotarlos de recursos y equipamientos

La etiqueta “centro de difícil desempeño” surge en la España de los noventa con el fin de reconocer oficialmente la dificultad de trabajar en determinados colegios. Hay que admitir que la etiqueta no fue muy afortunada, dado que enseguida connotó negativamente esos centros, a los que ningún padre en condiciones de elegir querría llevar a sus hijos. Esta connotación negativa redunda en beneficio de la escuela concertada –que en muchos casos lleva a cabo políticas discriminatorias. Lo adecuado hubiera sido, en lugar de señalar las dificultades de esos centros, dotarlos de recursos y equipamientos para que dejaran de tenerlas; prescindir de etiquetas discriminatorias, dando por descontado que la enseñanza pública es capaz de brindar los instrumentos para resolver los problemas a que cada centro se enfrenta.

¿Qué supuso para usted trabajar ahí, qué tipo de dificultades afrontó? ¿Echó en falta medios o mayor implicación institucional?  

Trabajé en la privada “progre” y me horrorizó el elitismo de esos guetos de pijos, que consideré de muy difícil desempeño

Yo venía de trabajar durante dos años en la privada “progre” –en uno de esos centros que dicen inspirarse en la Institución Libre de Enseñanza y se encuentran en el opuesto diametral de ésta–, y estaba horrorizada por el elitismo de esos guetos de pijos, que yo consideraba de muy difícil desempeño. Así que no tardé en opositar para poder largarme de allí, con la suerte de ir a caer en el Pío XII, donde me encontré con un equipo directivo receptivo y comprometido. Su trabajo era admirable, pero, tras muchísimos años de desgaste, el equipo se disgregó, y el proyecto cambió. A muchos centros de este tipo –el mío, sin ir más lejos– no se les proporcionan los medios necesarios para atender a su alumnado. En muchos momentos yo he sido consciente, muy a mi pesar, de no estar atendiendo correctamente a alumnos recién llegados, sin apenas rudimentos del castellano, por ejemplo, o con necesidades educativas especiales. Me he visto sobrepasada y estoy segura de que, de la misma manera que algunos alumnos guardan un buen recuerdo de mí, también los habrá que recuerden mi desatención y mi apatía.

El libro está lleno de historietas divertidas, pero algunas me rompieron el corazón. Pienso en la alumna o alumno que dibujó un ordenador y lo tituló “2005, cuando empecé a hablar con mi madre”. Hablamos y sabemos muy poco del dolor con el que conviven los migrantes forzados a separarse de sus familias para poder darles un futuro a sus hijos o a sus padres. 

Un caso muy común es el del niño que se cría en su país de origen con sus abuelos o tíos hasta que sus padres, en España, consiguen reunir las condiciones necesarias para poder traerlo. Esto puede ser un proceso difícil, no sólo porque el niño se enfrenta a un país nuevo, a personas –sus propios padres– a las que apenas ha visto, sino porque echa de menos a sus abuelos o tíos, a los que considera su única familia. Recuerdo estar hablando sobre el racismo en una clase y que un niño comentara que había políticos que querían que los inmigrantes se fueran de España, a lo que uno de sus compañeros, sin ninguna ironía, replicó: “Pues ojalá ganen, porque así vería a mis abuelos de nuevo, y a mi toro Ferdinando”.

Existe una creencia, ingenua a mi parecer, de que la escuela pública es un elemento suficiente para salvar, si se me permite esa expresión, a los críos provenientes de entornos vulnerables. Pero a menudo pienso en la montaña de dificultades cotidianas, a veces invisibles, que tienen que sortear esos niños, y en cómo los culpamos cuando no son capaces de sobreponerse a ellas. Como si por mandarlos a la escuela ya hubiéramos hecho todo nuestro trabajo. 

No creo que la escuela y sus maestras cambien la vida de ningún niño, con ejercer su profesión dignamente ya estaría bien

La escuela puede convertirse en un refugio para según qué alumnos en situaciones complicadas, y eso es algo valioso; pero no creo que la escuela y sus maestras cambien la vida de ningún niño, con ejercer su profesión dignamente ya estaría bien. Te cambia la vida una beca que te permita pagar los precios abusivos de los posgrados universitarios, por ejemplo. O el bachillerato nocturno. Te cambia la vida contar con los medios necesarios para poder elegir.

Mientras los niños de clases más privilegiadas salen los fines de semana de excursión, acuden a conciertos y a playas, pasean por el campo, practican deportes, visitan exposiciones y reciben la ayuda de profesores particulares, tenemos a muchos otros críos enfrentándose solos a los deberes, o pasando la tarde con la triste compañía de una pantalla. Inevitablemente, estas circunstancias van a afectar a su desarrollo. ¿Puede la escuela revertir ese daño? 

Que haya niños que se tiren las tardes enteras frente a un televisor o un ordenador es un fracaso de la sociedad entera

Que haya niños que se tiren las tardes enteras frente a un televisor o un ordenador es un fracaso de la sociedad entera, como lo es también la disparidad de oportunidades. La escuela por sí sola no puede revertir algo así. Como no puede revertir tampoco la falta de atención o de tiempo de los padres, ya se trate de familias ricas o pobres. Entre las clases más privilegiadas, todas esas actividades que enumeras no dejan de ser una manera de quitarse a los niños de encima, y en algunos casos abocan a la hiperactividad. Por otro lado, la escuela tampoco puede revertir la tendencia cada vez más acusada a la sobreprotección. Ante cualquier problema social y político, la consigna siempre es que la sociedad necesita más educación. Da igual si se trata de un hombre asesinando a una mujer o de la emergencia climática: se apunta hacia la escuela. Pero es importante pensar que la escuela es sólo una herramienta más de las que dispone la sociedad para formar ciudadanos: si la familia, si los medios de comunicación, si la cultura entera que rodea al niño no va en la misma dirección, la escuela no puede servir de hospital para los daños que la sociedad causa en los niños, de la alienación a que conduce la sociedad entera. Además, es importante pensar que las escuelas no siempre cumplen con la función social más deseable. Muchas, de hecho, aplican políticas de segregación propias de la escuela concertada. Por un lado, hay menos control del que pensamos; nadie evalúa a los docentes, nadie supervisa lo que hacemos, lo que enseñamos, cómo enseñamos. Por el otro, tenemos planes educativos centrados en capacitar, pero no en educar. Y es importante preguntarse para qué sirven estos planes educativos. Porque si lo que pretenden es que las personas se identifiquen con el sistema, nos conducirán, inevitablemente, al adoctrinamiento, que es, en parte, lo que hacemos: inculcar sistemas de intereses. Con esta perspectiva, la escuela no sólo no revertería la situación de la que hablas, sino que formaría parte del problema. Pero no me gusta ponerme ceniza. Hay proyectos educativos muy apreciables, y escuelas públicas que cumplen satisfactoriamente con su función.

Me dan pavor esos discursos que hablan de la necesidad de acoger o al menos tolerar a la población migrante porque poseen talento, fuerza de trabajo o algún potencial que nos va a ser útil en el futuro. No deja de ser una forma de decir que las personas deben ganarse su derecho a existir sirviéndonos, dejándonos explotar sus habilidades en nuestro beneficio. 

Todo es un enorme malentendido. No podemos reconocer a las personas migrantes sólo cuando realizan actos excepcionales, como intentar salvar la vida a un chico que está siendo apaleado. No se las puede evaluar en función de su moralidad, o de determinados actos heroicos, sino en función de su pleno derecho de ciudadanía.

En los textos, muchos de ellos de carácter autobiográfico, se aprecian algunas notas recurrentes, que remiten a circunstancias que comparten buena parte de los niños con los que trabajó y que suelen ser objeto de discriminación. Yo destacaría tres, a menudo entrelazadas: inmigración, pobreza y racialidad. Me interesa saber cuál de estas tres es, conforme a su experiencia, la que genera mayores problemas de integración a los niños.

Los modelos de racialidad en la música y el cine nunca van asociados a condiciones de clase humilde, y eso genera mucha confusión

No estoy segura, pero diría que la pobreza. Cuando da comienzo la búsqueda de la propia identidad, durante la adolescencia, una busca modelos representativos de lo que piensa que es y aspira a ser. Suele encontrarlos en las estrellas de la escena musical o televisiva o la cinematográfica o deportiva, entre el “famoseo”. Pero ninguna le sirve para asumir su propia clase. Pues los modelos de racialidad en el mundo de la música, o del cine, nunca van asociados a condiciones de clase humilde, y creo que eso genera mucha confusión. Como mucho, aparecen asociados a modelos de clase aspiracional: “Yo era pobre y ahora soy Hollywood”. Beyoncé, por poner un ejemplo, tiene tendencia a compartir mensajes motivadores pidiéndole a las niñas que sueñen a lo grande, diciéndoles que los sueños se cumplen a fuerza de trabajo y fe. Pero los sueños no suelen cumplirse, y lo mejor de todo es que no pasa absolutamente nada por que no se cumplan según qué tipo de sueños. La vida te puede ir muy bien, aunque no consigas ser futbolista o ganar un Grammy. Mis alumnas tienen mucho más en común con un chico de su barrio que con Beyoncé, a cuyos conciertos, por cierto, no pueden permitirse asistir. Los luminosos con la palabra Feminism de sus conciertos los ven desde su casa en pijama, porque los directos de Beyoncé, como tantas otras cosas, están reservados para los que pueden pagar. ¿Te representa una artista a la que no puedes ver en directo? No lo sé, pero hay algo que chirría. Afortunadamente hay otros modelos, pero la tendencia por parte de los medios es la de revestirlos de algo, como comentábamos antes, asociado siempre a lo extraordinario o heroico. De la artista Kelela Mizanekristos, hija de inmigrantes etíopes, siempre se dice que trabajaba en un call center, algo a lo que ella no parece darle la mayor importancia, simplemente parece una tía centrada en lo que hace, que es hacer música.

Podríamos considerar Un diamante en la basura como resultado de un trabajo de laboratorio en el que experimentó con las capacidades expresivas de sus alumnos. No sé si paralela o consecutivamente realizó otra experiencia también con alumnas suyas, en este caso por medio de la música. En 2012 nació Milagros, un coro de niñas que grabó tres discos y nada menos que una canción con Rosalía, con la que también llegó a cantar en uno de sus conciertos en Madrid. Me gustaría que trazara algún paralelismo entre esta experiencia y la que dio lugar a Un diamante en la basura.  

Ambos proyectos se dieron de forma paralela, y obedecen a un momento de creatividad colectiva muy potente, no sé si repetible. No sé cómo pudieron producirse tantas cosas a la vez. Creo que ambas experiencias tuvieron que ver con dar la oportunidad de expresarse a un colectivo –los niños– que no tiene tantas oportunidades de hacerlo, y con que se dieran las circunstancias propicias para hacerlo. También tienen que ver con el valor de lo inesperado. Porque yo nunca esperé que fueran a producir tanto material, o que las niñas de Milagros se involucraran tanto en el grupo, hasta el punto de acabar dando conciertos y grabando discos. Ambas experiencias me proporcionaron mucha felicidad. Por un lado, en clase, leíamos los textos que traían de casa, nos divertíamos dibujando y escribiendo, fue una suerte poder trabajar con esos niños; y por el otro, después de las clases, quedábamos para cantar y hacíamos música. Fue increíble, una experiencia total que duró muchos años. Con el paso del tiempo me cuesta creer que todo aquello sucediera.

El tipo de experiencia de la que surge Un diamante en la basura, ¿podría intentarse fuera del ámbito de la infancia y la escolaridad?

Me gustaría ensayar una experiencia parecida en residencias con ancianos

Los niños cuentan con una inocencia, una ingenuidad y una autenticidad que es el mejor caldo de cultivo para este tipo de cosas y que es muy difícil de encontrar más allá de la infancia, pero llevo tiempo pensando que me gustaría ensayar una experiencia parecida en residencias con ancianos, que es un grupo social del que, como la infancia, no se espera que diga nada. Sospecho que en el otro extremo de la vida podría surgir algo parecido, algo relacionado con lo inesperado y con la oportunidad para expresarse de la que, lamentablemente, muchos carecen.

Las personas procedentes de los ambientes más privilegiados terminan imponiendo su visión a través de los productos culturales o de entretenimiento. ¿Se puede romper ese círculo vicioso de reproducción de la desigualdad?

El mundo de la cultura es elitista y, además, cuenta con toda una legión de trabajadores precarios que, si no tuvieran un colchón familiar, difícilmente iban a poder pagar el alquiler. Según las estadísticas, las perspectivas de trabajar en el sector cultural para un joven procedente de la clase trabajadora son cuatro veces más reducidas que para un joven perteneciente a un entorno acomodado, un dato que evidencia que la meritocracia es un mito, no existe, son los padres. Cuanto mayor sea la inseguridad laboral y peores los salarios, menor diversidad habrá, ya que sólo un joven cuya familia le ayude económicamente podrá dedicarse a este tipo de trabajos creativos. Y sí, una de las razones que me animaron a armar el libro fue que quería que el punto de vista de estos niños constara en algún lugar, pero lo interesante de la experiencia es que queda completamente fuera de la institución de la cultura y el arte. Creo que estaríamos más cerca de lo que sería la cultura popular, que se abre paso de un modo espontáneo e irresistible; sin objetivos de antemano, ni subvenciones ni profesionalización. Para mí lo importante no es que los niños se conviertan en poetas o en artistas, sino que tengan la oportunidad de sacar lo que llevan dentro y que sepan que la herramienta que les permite hacerlo les servirá para toda la vida. Se trata más de encontrar, de recolectar, y de transmitir que hay canales para disfrutar de la vida y del arte sin el mercado de por medio.

Fuente de la información:  https://ctxt.es/es

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“La austeridad sirve para disciplinar a la clase trabajadora”

Con la publicación de El orden del capital, traducido por Isadora Carolina Prieto y Anna Hernández y editado por Capitán Swing, Clara E. Mattei (Italia, 1988) pone en nuestras manos una de las intervenciones más incisivas sobre la historia y el presente de la austeridad. Profesora de economía y directora del Centro de Economía Heterodoxa (CHE, por sus siglas en inglés) en la Universidad de Tulsa (Oklahoma), Mattei explica en esta entrevista que la austeridad no es un instrumento técnico destinado a sanear las finanzas públicas. Por el contrario, se trata de una herramienta política de dominación del capital frente al trabajo, destinada a reforzar el poder del primero, reprimir la disidencia del segundo y clausurar toda posibilidad de un futuro alternativo al establecido como inevitable. A través del análisis histórico del periodo de entreguerras y su eco en el presente –desde las guerras arancelarias de Trump hasta las luchas por la autogestión y la democracia económica–, esta profesora desmantela el mito de la neutralidad de los “expertos” económicos y reivindica el conocimiento popular y la organización colectiva como claves para imaginar otro orden y construirlo.

Quisiera empezar por su proceso de investigación para el libro. ¿Hubo momentos o etapas, en cuanto a los archivos o marcos teóricos, que fueron especialmente importantes para el desarrollo de su trabajo?

A veces se subestima lo mucho que las fuentes primarias nos hablan todavía a día de hoy. A menudo expresan ideas muy actuales, pero de forma más directa. En el trabajo de archivo se encuentra de todo, pero cuando das con documentos que expresan claramente la lógica de la austeridad –como el “trabaja duro, vive con esfuerzo, ahorra”–, por ejemplo, en las conferencias de Bruselas o cuando lees cartas como la de Montagu Norman, gobernador del Banco de Inglaterra, apoyando abiertamente a Mussolini –donde dice que fue “el hombre adecuado en un momento crítico”–, esos momentos son reveladores. Confirman que lo que estás reconstruyendo encuentra un fuerte respaldo en las visiones de quienes hicieron la historia en aquel momento.

¿Por qué eligió centrarse en Gran Bretaña e Italia en el período de entreguerras? ¿Qué había de particularmente destacable en ese momento para su enfoque?

Lo hice principalmente porque conozco los idiomas, lo cual es esencial para trabajar con fuentes primarias. Pero también porque Italia y Gran Bretaña ofrecen un contraste muy revelador, que se supone potencialmente opuesto, tanto ideológica como institucionalmente. Por un lado, la cuna del liberalismo parlamentario y el imperialismo; por el otro, un país más atrasado que también es el lugar de nacimiento del fascismo. Y sin embargo, lo interesante es cómo ambos gestionaron de forma similar el capitalismo tras la Primera Guerra Mundial, especialmente frente al empoderamiento de la clase trabajadora, que puso en cuestión dos pilares fundamentales del orden, como son el trabajo asalariado y la propiedad privada de los medios de producción. En ambos casos recurrieron a tecnócratas para justificar políticas de austeridad, idénticas a las que hoy se utilizan para extraer de la gente sus recursos y socavar su poder, con el objetivo de mantener la economía como un ente aparentemente eterno e invencible. Pero esta “invencibilidad” es en realidad el resultado de una intervención estatal activa, no de un libre mercado. El laissez faire es una construcción ideológica: es el Estado interviniendo para beneficiar a las élites económicas. Y eso sigue ocurriendo hoy.

¿Qué paralelismos ve entre los regímenes de austeridad que estudia y los impulsos de austeridad posteriores a 2008 o al covid, u otras políticas recientes?

Creo que hay una clara continuidad tanto en cómo se justifican como en cómo se aplican estas políticas. Su propósito sigue siendo debilitar a la clase trabajadora. Lo que llamo en el libro la “trinidad de la austeridad” –disciplina fiscal, monetaria y laboral que se traduce en recortes del gasto social, privatizaciones y reformas laborales regresivas– es un patrón recurrente en la historia del capitalismo. En el trabajo que estoy desarrollando ahora, trato de mostrar cómo incluso en los llamados “años dorados” esta lógica estuvo presente, de igual modo que lo ha seguido estando desde la década de los setenta hasta la actualidad.

A mi modo de ver, la austeridad está en el ADN del capitalismo. No puede haber capitalismo sin austeridad. No es solo una reacción temporal ante crisis o desafíos revolucionarios en los que la gente puede llegar a cuestionar la economía, sino una necesidad estructural: el sistema, al basarse en la subordinación de la mayoría, es frágil y necesita de una protección constante. Se crean así las condiciones políticas de manera continua para la reproducción del orden del capital. Europa ha sido un laboratorio de esta lógica de austeridad industrial, con privatizaciones, desregulación y precarización laboral. En EEUU, esto se refleja en los contratos por horas no garantizadas y salarios bajos, que trasladan el riesgo económico directamente al trabajador.

 La militarización no rompe con la lógica de la austeridad; al contrario, la refuerza

Por otro lado, algunos han querido ver en el auge del militarismo en la Europa actual una forma de intervencionismo keynesiano posneoliberal, pero eso es un reductivismo engañoso. La militarización no rompe con la lógica de la austeridad; al contrario, la refuerza. Se recortan gastos sociales con el pretexto de rearmarse, lo que canaliza recursos públicos hacia corporaciones privadas. Esto no empodera a los trabajadores, porque el gasto social podría fortalecerles y poner al sistema en problemas. Por el contrario, redirigir los recursos hacia unos pocos da sustento a un sistema de lucro privado, incluso a lomos de guerras sin fin como la de Ucrania o la destrucción genocida de Palestina. Todo para incrementar el valor de las acciones de las corporaciones, no solo de armamento, sino también tecnológicas como Google o Microsoft, que hacen millones gracias a ello, por ejemplo, a través de contratos con el ejército israelí.

En definitiva, la lógica del lucro está en contradicción directa con las necesidades humanas. La economía actual no está hecha para servir a las personas, sino para extraer, explotar y destruir a expensas del clima, generaciones futuras y gente inocente, y es importante decirlo con claridad.

 La austeridad no tiene nada que ver con combatir la inflación

¿Qué tipos de resistencia a la austeridad surgieron en el período que estudió, y cómo fueron reprimidos o cooptados? ¿Cómo resuena eso en la actualidad, también a la hora de pensar la austeridad como una herramienta para clausurar la aparición de futuros alternativos?

El período de 1919-1920 muestra cuán exitoso e inteligente fue el proyecto de la austeridad. No en términos de equilibrar presupuestos, porque nunca lo hace –de hecho, es muy costoso–, sino en lo que se refiere a su capacidad para reprimir las expectativas de cambio y aumentar la explotación del trabajo. La austeridad no tiene nada que ver con combatir la inflación, como se vende, sino con disciplinar a la clase trabajadora.

Una de las claves para eso fue lo que, en términos gramscianos, denominaríamos la construcción del consenso social. Para frenar los impulsos transformadores del proletariado, como los consejos obreros donde los trabajadores tomaban decisiones económicas y participaban en la construcción de nuevas instituciones, los “expertos” impusieron la idea de que solo ellos entendían la economía. Así, deslegitimaron el conocimiento popular y comunitario, y comenzaron a difundir el mito de que no hay clases sociales, sino solo individuos, y que el experto habla en nombre del bien común de todos, de toda la nación.

Esta retórica técnica y “apolítica”, que reestablecía el equilibrio económico, fue fundamental para neutralizar toda alternativa. Con ello, se redujo el campo de análisis en favor de una supuesta objetividad, se naturalizaron instituciones como la propiedad privada y el trabajo asalariado –sin cuestionar sus fundamentos históricos–, y luego se universalizó este orden como si fuera inevitable. Así surge la idea thatcheriana de “no hay alternativa” [TINA, por sus siglas en inglés].

Las universidades hoy están organizadas precisamente para evitar que el conocimiento sea empoderador

Entender cómo los “expertos” sirven de coacción social por medio de la trinidad de la austeridad y cómo se construye esta autoridad “experta” es un acto de empoderamiento. Nos permite deconstruir la falsa objetividad del discurso económico dominante y reabrir la posibilidad de pensar alternativas a este. Es importante señalar que las universidades hoy están organizadas precisamente para evitar que el conocimiento sea empoderador para los estudiantes, razón por la cual muchos de ellos en la actualidad se rebelan contra cómo se les educa.

En última instancia, la clave está en recuperar el conocimiento colectivo como herramienta de transformación, y entender cómo este se ha intentado suprimir históricamente aplicando la austeridad también a la producción de conocimiento.

¿Qué le llevó precisamente a interpretar la austeridad como un arma política y no como una solución técnica o científica? ¿Y cómo le sirvió para desarrollar la noción de “orden del capital”, como la forma esencial de las relaciones sociales bajo el capitalismo?

Al estudiar la historia, muchas intuiciones teóricas, como las del marxismo, se vuelven evidentes. Por ejemplo, que el capital no es una cosa, sino una relación social, es algo que los economistas nunca tienen en cuenta. La economía dominante –incluso en versiones progresistas como la de Piketty– sigue tratando al capital como algo técnico, como dinero o insumos para la producción, lo cual define al capital en términos que lo fetichiza y lo universaliza. Sin embargo, el sistema económico se basa en las personas. El primero en darse cuenta de esto fue Marx, que dijo que la economía se fundamentaba en las relaciones sociales entre personas, lo cual la convierte en una disciplina política por definición, porque remite al poder y las relaciones de poder, a quién toma las decisiones y quién se beneficia de la producción.

Desde esa mirada, empezamos a pensar de una forma más emancipatoria: si este es un sistema político, ¿qué le da continuidad y qué mecanismos se activan para ello? Entonces, la austeridad se presenta como una herramienta clave para sostener ese orden del capital. No es la única, pero sí una forma muy clara de gestión social: sirve para contener y moldear a la sociedad según los intereses del capital. Y si esto es así, también podríamos organizarnos socialmente de otra forma.

Lo interesante es que en momentos históricos como este, incluso figuras como Trump, aunque desde una agenda opuesta, han dejado en evidencia que la economía es profundamente política. Con sus aranceles, por ejemplo, ha roto con la narrativa de que la globalización es un proceso natural e inevitable para los seres humanos. Por supuesto, no lo hace para liberar a los trabajadores, a los que les está aplicando severas políticas de austeridad –por ejemplo, cortando dos billones de dólares en gasto social y reduciendo más de cuatro billones en impuestos a las empresas y los ricos, como parte de una guerra contra los pobres. Pero Trump está mostrando, por un lado, que no hay economía separada de las decisiones políticas y, por otro, paradójicamente, que el sistema es potencialmente modificable.

Esto es interesante porque, al final, si tomamos en serio la dimensión social, histórica y política de la economía, deberíamos abrir más espacio a experiencias presentes que cuestionan los pilares fundamentales del capitalismo que ya mencioné: el trabajo asalariado y la propiedad privada de los medios de producción.

Ya que menciona esto, quería preguntarle sobre el vínculo entre la austeridad, como instrumento histórico para disciplinar a la clase, y las guerras arancelarias actuales, que Trump y otros se esfuerzan en presentar como políticas en favor del empleo nacional, aunque el costo real recaiga precisamente en la clase trabajadora. ¿Cree que los aranceles funcionan también como una herramienta para gestionar el descontento complementaria a la austeridad?

Es una buena forma de plantearlo. Esta guerra arancelaria funciona como una herramienta para gestionar el descontento social, aunque la efectividad de sus resultados sea incierta. La idea de que los trabajadores estadounidenses se beneficiarán de estas guerras comerciales es pura fantasía: las corporaciones solo reubicarán empleos si el entorno para la producción y la generación de beneficios les resulta favorable, y con el nivel de automatización actual, eso es muy improbable.

Lo que sí está claro es que los trabajadores tendrán que hacer frente a precios más altos, ya que las empresas aprovechan cualquier excusa para subirlos y aumentar sus beneficios, incluso si los costos reales no lo justifican. En un país donde el 52% de las familias no pueden cubrir sus necesidades básicas y el 78% vive al día, esto agrava una situación ya crítica. La gente está en estado de pobreza extrema en este país, y los aranceles no van a ayudarles.

Mientras tanto, la austeridad clásica continúa, con recortes brutales a programas sociales como Medicaid, Medicare o la educación pública, que afectan sobre todo a los más vulnerables. Esto ya no convence ni siquiera a la base de Trump, así que los aranceles sirven más como narrativa del “hacer América grande de nuevo” que como solución real. En definitiva, encubren un sistema que sigue extrayendo riqueza de los trabajadores, al tiempo que exponen las contradicciones de un orden global en crisis.

Lo que está claro es que EEUU es un imperio en decadencia. Está perdiendo. China y los BRICS son ya un poder económico muy superior, y EEUU busca reafirmar su poder mediante gestos agresivos, pero poco efectivos. Es una farsa que va a acelerar su aislamiento. Esto, combinado con su apoyo incondicional a Israel, Netanyahu y el genocidio en curso, está deteriorando tanto su poder económico como su legitimidad política en el mundo.

Escuchar a Trump decir que podría adueñarse de Gaza, después de haber asesinado y desplazado a quienquiera que quede, es un signo inequívoco de que EEUU no puede representar más el centro de cualquier pacto mundial que nos propongamos, que es algo de lo que todos los liberales en este país todavía están convencidos. Algunos incluso dicen eso de que “Trump es malo, pero no tan malo como otras alternativas”, en referencia a Rusia, China o lo que tengan en mente. ¿En serio? Así que es interesante ver cómo incluso esos liberales que están tan convencidos de la superioridad estadounidense no tienen capacidad para defender lo que está sucediendo. Es una gran farsa. Y Europa debería dejar de ser tan servil a EEUU, pero no creo que lo haga.

Quería ahondar en el tema de la guerra arancelaria como síntoma de una crisis más profunda de legitimidad del orden del capital, similar a la que describe tras la Primera Guerra Mundial. Si así fuera, ¿qué tipo de orden cree que podría surgir de este momento?

Evidentemente, no se trata solo de EEUU frente al resto del mundo. Más bien, lo que se está haciendo cada vez más obvio es que hasta la esperanza de conseguir un trabajo alienante y mal pagado en industrias insostenibles como la automotriz ya no es suficiente ni deseable como horizonte de vida. Hay que imaginar algo mejor para las próximas generaciones.

Están sucediendo muchas cosas importantes. Existen muchas iniciativas subterráneas y poco visibilizadas que ofrecen alternativas reales y exigen retomar las raíces de experiencias sobre las que he escrito. Una de ellas es la autogestión obrera, una demanda histórica clave para una verdadera democracia económica, porque permite que las personas participen en las decisiones sobre sus condiciones materiales de vida y fomenta modelos de producción sostenibles y comunitarios que no se basan únicamente en el lucro. Porque una vez que los trabajadores refuerzan los lazos con sus comunidades, priorizan la sostenibilidad ecológica de estas. Hay grandes ejemplos concretos en el mundo, como el del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST) en Brasil, que ha desarrollado exitosamente proyectos agroecológicos autogestionados e inspiran a muchos movimientos a presionar a los gobiernos para recuperar la tierra.

Fuente de la información: https://ctxt.es

Fotografía: CTXT. Clara Mattei. / Anton Brink

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La pintura como refugio: Artista española Bárbara Alegre sobre el arte, el duelo y la sanación emocional

Sus figuras evocan un regreso a la lentitud, a la empatía y a la conexión con uno mismo, con los demás y con la naturaleza.

En un mundo abrumado por el conflicto, la sobreestimulación y la fatiga emocional, las pinturas de Bárbara Alegre ofrecen un raro contrapunto: quietud, suavidad y una conexión sincera. Con paletas de colores tenues y composiciones en óleo por capas, crea espacios íntimos que responden al caos con ternura. Sus figuras evocan un retorno a la lentitud, la empatía y la conexión con uno mismo, con los demás y con el mundo natural. Para Alegre, pintar es “un refugio”, un acto silencioso de sanación en un mundo que a menudo resulta abrumador.

Alegre nació en España y actualmente vive en Barcelona. Su formación académica abarca tres instituciones clave: Llotja Escola d’Arts i OficisChelsea College of Arts y Royal College of Art en Londres, donde completó su maestría en pintura. Tras una larga pausa para crear una familia, el regreso al Royal College of Art la ayudó a relanzar su carrera y a profundizar su perspectiva conceptual del arte. Cada etapa formativa moldeó su evolución: desde los fundamentos técnicos hasta una práctica más filosófica y emocionalmente guiada.

En junio, el trabajo de Alegre fue presentado en la feria New Art Dealers Alliance (NADA) en la ciudad de Nueva York, a través de la galería coreana Dohing Art. La exposición marcó un paso significativo en la expansión de su alcance global, ofreció al público estadounidense una ventana a su mundo introspectivo y profundamente sentido. Su presencia en NADA destacó la resonancia universal de su obra, que ya se ha exhibido en Europa y Asia.

Bárbara Alegre's painting ‘Limits of a Given World’ 2024. Oil on canvas.

Bárbara Alegre ‘Límites de un mundo dado’, 2024. Óleo sobre lienzo, 50 x 70 cm. Foto cortesía de la artista.

En una entrevista con Global Voices, Alegre habló sobre las fuerzas emocionales y simbólicas que impulsan su arte, el uso de objetos personales, como el maquillaje de su difunta madre, las corrientes psicológicas que moldean su lenguaje visual y la manera en que la pintura funciona como terapia personal y como una ofrenda silenciosa para quienes buscan consuelo en el arte.

A continuación, extractos de la entrevista.

Omid Memarian (OM): En “Límites de un mundo dado”, una figura juega al hilo con caracoles, insinuando lentitud y reflexión. ¿Cómo responde esto a la urgencia y la sobreestimulación actuales?

Bárbara Alegre (BA): En los últimos años, he sentido una fuerte necesidad de crear imágenes que reconforten y contrarresten la violencia de nuestro mundo muchas veces disfuncional. Veo el afecto como un camino hacia la comprensión, y la pintura como un espacio silencioso y restaurador, libre de cinismo, destinado a compartir calma, paz y amabilidad.

Esta pintura se desarrolla como una fábula, contada a través de una figura femenina que encarna valores humanistas y un compromiso profundo con la comprensión y el respeto del entorno que sostiene su cuerpo y su mente, lo que beneficia a la propia naturaleza.

La obra busca recuperar un vínculo perdido, volver al ritmo de la madre naturaleza y recordarnos que todavía es posible sentir su poder reparador, devolver el equilibrio y la armonía con la fauna, la flora y el ecosistema, que son extensiones de nosotros mismos.

Bárbara Alegre ‘Última lección’, 2020. Maquillaje y óleo sobre papel, 57 x 77 cm. Foto cortesía de Ione & Mann Gallery.

OM: En tu serie “Última lección”, incorporaste el maquillaje de tu madre tras su muerte. ¿Cómo influyó este proceso íntimo en tu exploración de la identidad, la memoria y la transformación?

BA: Esta serie exploró el dolor, el trauma y la reparación durante el duelo. Pinté retratos de mi madre con su maquillaje y sus pinceles en un intento por mantenerla cerca, físicamente presente. Su ADN estaba en todo; era una obra sobre ella, hecha de ella y para ella. Fue una despedida lenta que terminó cuando el maquillaje se agotó.

La pintura ayudó a resolver un rompecabezas interior que las palabras o acciones no podían explicar, ya que el trauma muchas veces resiste el discurso. Estas representaciones simbólicas transformaron mi dolor, me llevaron a la aceptación, el homenaje y la reubicación.

Reflexioné sobre la visión de Melanie Klein del arte como un acto de amor y reparación, y sobre la idea de Donald Winnicott del arte como un espacio transicional, que se aleja de la realidad hacia la fantasía y la ilusión. En ese sentido, el maquillaje se convirtió en el objeto transicional que ayuda a lograr la separación de la madre cuando ella ya no está de cuerpo presente.

Bárbara Alegre's painting, ‘Shadow’ 2024. Oil on canvas

Bárbara Alegre, ‘Sombra’, 2024. Óleo sobre lienzo, 35 x 35 cm. Foto cortesía de la artista.

OM: Tus pinturas suelen presentar una paleta de colores suaves y composiciones delicadas. ¿Cómo contribuyen estos elementos a la calma y a la introspección que impregnan tu arte?

BA: Desde pequeña me cautivó el impacto emocional del color. Armonizaba tonos intuitivamente para provocar algunas emociones. En la adolescencia, estudiar la psicología del color profundizó esa intuición al ayudarme a comprender cómo los colores influyen en el estado de ánimo de una persona. Más tarde, trabajar como florista añadió una dimensión simbólica, al asociar colores con aromas y significados.

Esta base define mi paleta actual: tonos tenues, pasteles y colores piel, elegidos para evocar suavidad, empatía, vulnerabilidad e inocencia. Todo invita a la calma y a la contemplación

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London Gallery Weekend 2022. Billboard for Bárbara Alegre’s ‘Last Lesson,’ 2020, Piccadilly Lights

London Gallery Weekend 2022. ‘Última Lección’ en Piccadilly Lights, Londres. Foto de Will Amlot, cortesía de London Gallery Weekend.

OM: Tu trabajo explora lo físico y lo psicológico. ¿Cómo usas historias personales para plantear temas universales, como la empatía y la condición humana?

BA: Mi obra parte de reflexiones y experiencias personales, pero busca ir más allá para hablar de aspectos universales de la condición humana.

Todos atravesamos paisajes emocionales similares y enfrentamos cuestionamientos fundamentales a medida que crecemos. El arte siempre ha tratado estos temas; lo que cambia es la manera de expresarlos.

Intento crear un espacio donde el espectador pueda percibir la conexión entre las sensaciones físicas y las respuestas psicológicas. Mi objetivo es que la obra resuene profundamente, que fomente empatía y una comprensión compartida de nuestra humanidad colectiva.

Bárbara Alegre, ‘Seven Souls’ 2024.

Bárbara Alegre, ‘Siete Almas’, 2024. Óleo sobre lienzo, 70 x 50 cm. Foto cortesía de la artista.

OM: En obras como Lucha, huida, parálisis exploras el trauma y los estados psicológicos. ¿Cómo traduces esas emociones al lenguaje visual y qué retos conlleva?

BA: Mi forma de traducir estados emocionales complejos, especialmente los relacionados con el trauma, al lenguaje visual figurativo es profundamente personal, aunque con la intención de conectar con otros. El desafío es dar forma a emociones internas, a menudo abstractas, sin caer en clichés. Comienzo escuchando mi cuerpo, localizando dónde está el dolor, entendiendo su naturaleza y percibiendo qué podría aliviarlo. Este diálogo interno se parece a una sesión psicológica. Aunque el arte abstracto parezca más sencillo, lo considero demasiado superficial para reflejar la complejidad del trauma. Busco moldear esos sentimientos invisibles a través de la figuración, con lo que honra su profundidad y fomenta la empatía.

Bárbara Alegre, ‘Naigo’ 2020. Oil on canvas.

Bárbara Alegre, ‘Naigo’, 2020. Óleo sobre lienzo, 90 x 130 cm. Foto cortesía de la artista.

OM: Has llamado al arte un “refugio”, un espacio de reflexión y consuelo. ¿Cómo influye esto en tu proceso y en los entornos que creas en tus exposiciones?

BA: En mi experiencia, el arte ha sido vital para mi salud mental y mi bienestar emocional. Desde niña, dibujar y pintar me han ayudado a transformar experiencias dolorosas en recuerdos positivos. Cuando la vida parece reducirse al dolor, encontrar formas no dañinas de afrontarlo se vuelve esencial  y para mí, la práctica artística constante es una de ellas. Intento compartir ese refugio con los demás, ofrecer tranquilidad a través de la contemplación y la experiencia del arte. Las galerías con las que colaboro apoyan esta visión, ya sea añadiendo alfombras a los espacios, pintando las paredes en tonos suaves o eligiendo lugares con chimenea. Esa sensación final de suavidad habita cada detalle.

Bárbara Alegre, ‘Fight Flight Freeze’ 2023.

Bárbara Alegre, ‘Lucha, Huida, Parálisis’, 2023. Óleo sobre lienzo, 80 x 80 cm. Foto cortesía de la artista.

OM: Con la creciente digitalización del mundo del arte, ¿cómo percibes el papel de la presencia física y la experiencia táctil al interactuar con una obra?

BA: Para mí, la experiencia visual y táctil es esencial; las palabras no pueden transmitir completamente la sensación de ver y tocar una obra. Intento evocar esa sensación a través de la pintura.

Las plataformas digitales son útiles para la accesibilidad, especialmente en momentos especiales como lo fue la pandemia, pero sus límites son evidentes. En las pantallas, las obras pierden profundidad, textura, fidelidad del color y las huellas humanas sutiles del original.

Nada se compara con ver arte presencialmente, en el que todos los sentidos se involucran en una experiencia inmersiva. Aunque ambos formatos pueden coexistir, lo digital nunca podrá reemplazar la riqueza del encuentro físico directo.

Fuente de la información:  https://es.globalvoices.org

Fotografía: Global voices. Bárbara Alegre en el Studio_2021. Javier Rodero.

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España: ¿Qué es el aprendizaje invertido y cómo reduce la violencia escolar?

¿Qué es el aprendizaje invertido y cómo reduce la violencia escolar?

José Luis Fernández

Una investigación explica cómo puede reducirse la violencia entre iguales por parte del alumnado en el ámbito escolar, con metodologías innovadoras como el aprendizaje invertido, la gamificación y la metodología online. La violencia puede presentarse tanto de forma tradicional como digital. En los últimos años se ha visto intensificada por el aumento del uso de dispositivos electrónicos entre adolescentes.

Pero, según recoge la investigación «Integración de la Metodología Online, Gamificación y Aprendizaje Invertido para mejorar el conocimiento y la percepción de los docentes sobre violencia entre iguales en contextos escolares» de Begoña Iranzo, investigadora y directora del Máster en Psicología en la Infancia y adolescencia de Universidad Internacional de Valencia (VIU), junto a las doctoras Sandra Gómez, directora del Máster Universitario en Dirección Sanitaria y Gestión Clínica y Laura Carrascosa, investigadora y coordinadora del Máster Universitario en Criminología: Delincuencia y Victimología, ambas de VIU, si el 84,5% del profesorado conoce casos reportados de violencia, sólo un 51,6% toma alguna acción al respecto.

Una de las causas expuestas en su investigación es la falta de preparación específica y formación para poder intervenir de manera efectiva ante el acoso escolar e implementar las medidas necesarias para frenar estos problemas.

«Existe una necesidad de formación especializada y apoyo que no solo sensibilicen, sino que también capaciten a los docentes para intervenir proactivamente y lograr respuestas más efectivas frente al bullying» advierte Begoña Iranzo, quien continúa explicando cómo, por ello, eligió como objetivo de su investigación «la mejora del conocimiento y competencias del profesorado en el manejo de la violencia entre iguales, a través de metodologías innovadoras como el aprendizaje invertido, la gamificación y la metodología online».

Laura Carrascosa también advierte de que, «a pesar de existir programas de intervención como Prev@cib, dónde se ha demostrado la reducción del bullying y cyberbullying en adolescentes, mediante un enfoque basado en un modelo ecológico, la teoría del empoderamiento y el modelo de responsabilidad personal y social, la formación docente sigue quedándose muy atrás del ideal. No resultando efectiva para solventar los problemas que se producen en las aulas».

La mejora de la formación docente ayuda al manejo de la violencia entre iguales

En su compromiso con esta necesaria formación docente, Begoña Iranzo realiza en esta investigación una nueva propuesta formativa, que ayuda a los docentes de infantil, primaria y secundaria «primero, a conocer y comprender el acoso y ciberacoso escolar y los efectos que provoca en el alumnado. Pero también a desarrollar competencias para que el profesorado pueda identificar y prevenir situaciones de violencia entre iguales» destaca.

Para ello, propone incluir en los planes de formación docente, el conocimiento en dos metodologías innovadoras: el aprendizaje invertido y la gamificación. «El aprendizaje invertido y la gamificación ofrecen un enfoque práctico que empodera a los docentes para actuar como agentes de cambio en la creación de ambientes educativos seguros y colaborativos», señala la investigadora de VIU.

Sobre el primero, Sandra Gómez explica cómo el aprendizaje invertido permite que los docentes asimilen contenidos de manera autónoma, antes de participar en sesiones prácticas, fomentando así la responsabilidad en su propio proceso de aprendizaje. «Esto facilita un ambiente formativo en el que el tiempo se dedica a la aplicación práctica y la reflexión. También, resulta eficaz para la adquisición de conocimientos y, a su vez para la aplicación en situaciones reales de violencia que puedan surgir en el aula» señala.

Además, la directora del Máster en Psicología en la Infancia y adolescencia de VIU alude a la necesidad de incorporación de elementos lúdicos, provenientes de la gamificación, para promover un aprendizaje más atractivo y dinámico y así fomentar la colaboración y el trabajo en equipo entre el cuerpo docente. «La gamificación ayuda a reforzar el compromiso y la motivación del profesorado, contribuyendo a generar un conocimiento más profundo sobre problemáticas como el acoso entre iguales», añade Iranzo.

Para ella, combinar el aprendizaje invertido y la gamificación funciona, porque, «al final, los docentes aprenden que utilizando herramientas digitales para crear contenido educativo consiguen contribuir a crear un ambiente educativo seguro. También, compartiendo estrategias efectivas, a través de iniciativas como un podcast interactivo o una campaña de concienciación en Instagram».

Empoderar a los docentes con nuevas herramientas para generar un cambio en las aulas

En conclusión, uno de los aspectos más relevantes que pone sobre la mesa esta propuesta es cómo con la incorporación de estas metodologías innovadoras en las formaciones del claustro docente, se refuerza el compromiso y la motivación del profesorado, lo que contribuye a tener un conocimiento mayor sobre problemáticas complejas como puede ser el acoso entre iguales.

También, «se maximiza la comprensión y se promueve un aprendizaje significativo y centrado en la práctica, mediante un método colaborativo». Lo que aporta un enfoque que mejora la confianza y la capacidad de los educadores. Empodera a los docentes para actuar como auténticos agentes del cambio en la creación de ambientes seguros y colaborativos en el contexto educativo» revela Begoña Iranzo, investigadora de VIU.

Y el empoderamiento de los docentes es clave para generar un cambio significativo en el contexto escolar. Por eso, integrar metodologías innovadoras en la formación docente puede ser un catalizador clave para reducir la violencia entre pares, mejorando tanto la percepción como las habilidades prácticas del profesorado para abordar estas problemáticas.

Fuente de la Información: https://exitoeducativo.net/que-es-el-aprendizaje-invertido-y-como-reduce-la-violencia-escolar/

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Países Bajos: OTAN, a puro fusil y garrote

OTAN, a puro fusil y garrote

Soplan vientos militaristas de un tsunami unipolar que puede reducir el planeta a puros escombros. En muy pocos días en La Haya desenfundarán garrotes y afilarán cuchillos. La cita es el 24 y el 25 de junio, en el local del Foro Mundial de La Haya, Países Bajos, en una ciudad militarizada (todo un símbolo) y controlada por al menos 27 mil efectivos de distintas fuerzas y para la cual el gobierno destina 95 millones de euros. Los actores, los representantes de los 32 países que integran la Organización de la Alianza del Tratado del Norte (OTAN), así como una decena de sus “socios globales”. El objetivo, multiplicar los presupuestos militares de todos sus Estados miembros en una escalada bélica que la Alianza justifica mirando de frente a Rusia y de reojo a China.

Aunque para nada novedosa, ya que lo viene repitiendo desde hace meses, la ponencia más reciente de Mark Rutte, secretario general de la OTAN, el 9 de junio en el Chatham House de Londres, actualiza las perspectivas de esta organización y anticipa los objetivos de dicha Cumbre. Esencialmente, aprobar lo que Rutte define como el plan para transformar la Alianza y “construir una OTAN mejor… más fuerte, más justa y más letal. Para que podamos seguir manteniendo a nuestra gente a salvo y a nuestros adversarios a raya”, https://www.nato.int/cps/en/natohq/opinions_235867.htm

Rutte, líder del derechista Partido Popular por la Libertad y la Democracia de su país entre 2006 y 2023 y primer ministro durante catorce años (2010-2024), analiza de forma tan simplista como lineal la geopolítica mundial: “Debido a Rusia, la guerra ha regresado a Europa. También nos enfrentamos con la amenaza del terrorismo y una feroz competencia global”. Y acota que Rusia se ha aliado con China, Corea del Norte e Irán, y que todos ellos “están expandiendo sus fuerzas armadas y sus capacidades”. En términos de municiones, afirma, Rusia produce en tres meses lo que la OTAN produce en un año y se calcula que su base industrial para la defensa fabrique 1.500 tanques, 3.000 vehículos blindados y 200 misiles Iskander sólo en 2025. Según Rutte, “Rusia podría estar lista para usar la fuerza militar contra la OTAN dentro de cinco años”.

Hoy reconvertido en secretario de la Alianza, Mark Rutte argumenta que China también está modernizando y ampliando su ejército a un ritmo vertiginoso: “Ya cuenta con la armada más grande del mundo. Y se espera que su fuerza de combate aumente a 435 buques para 2030. Está reforzando su arsenal nuclear. Su objetivo es contar con más de 1.000 ojivas nucleares operativas hacia 2030”. Y advierte que “quienes se oponen a la libertad y la democracia se atrincheran. Se preparan para una confrontación a largo plazo. Y tratan de dominarnos y dividirnos”. La conclusión de Rutte es contundente: “Ya no hay Este ni Oeste: sólo existe la OTAN”.

Plan apocalíptico

Para el secretario general de la OTAN no hay duda de que “una OTAN más fuerte significa gastar mucho más en nuestra defensa”. Y asegura que hacia fines de 2025 todos los países miembros de su organización alcanzarán su objetivo inicial de destinar el 2% de su Producto Interno Bruto (PIB) para la defensa –objetivo que se ajusta a la promesa ya consensuada en 2014 durante la Cumbre de la Alianza en Newport, Gales. Aunque en esa ocasión dicho consenso no fue vinculante, es decir, de carácter obligatorio.

“Ahora tenemos un plan concreto para el futuro”, afirma Rutte, y agrega que “sabemos qué necesitamos y sabemos qué hacer”. Amplificando las nuevas exigencias del Gobierno Trump, Rutte espera que en la Cumbre de La Haya los líderes aliados acuerden destinar a mediano plazo el 5% del PIB de sus respectivos presupuestos nacionales a la defensa. “Será un compromiso de toda la OTAN y un momento decisivo para la Alianza”, anticipa Rutte.

Su plan consta de dos partes: un 3,5 % de esos aportes se destinará a lo que él considera necesidades militares básicas. El resto, a inversiones relacionadas con la defensa y la seguridad, incluyendo infraestructura y el desarrollo de la capacidad industrial. Este programa, con propuestas que Rutte considera ya como “decisiones”, se basa en los planes de batalla y los objetivos de capacidad de la Alianza, es decir, el volumen de fuerzas y capacidades que se espera de sus aliados. Rutte es contundente: “Los detalles exactos son confidenciales, pero necesitamos un aumento del 400% en la defensa aérea y antimisiles… Nuestros ejércitos también necesitan miles de vehículos blindados y tanques adicionales. Millones de proyectiles de artillería adicionales. Y debemos duplicar nuestras capacidades de apoyo, como la logística, el suministro, el transporte y el apoyo médico. Los aliados invertirán en más buques de guerra y aeronaves. Por ejemplo, adquirirán al menos 700 aviones de combate F-35 [de la multinacional de origen estadounidense Lockheed Martin]. También invertiremos en más drones y sistemas de misiles de largo alcance. Y aumentaremos nuestra inversión en capacidades espaciales y cibernéticas”.

La otra mirada

El movimiento pacifista mundial desde hace tiempo se opone muy críticamente a la OTAN, a la que define como una alianza militar que fundamenta su razón de ser en el uso (o la amenaza) de la violencia. Varios de sus principales organizaciones asociadas que conforman la Coalición de la Contracumbre por la Paz y la Justicia convocan en La Haya, el 21 y 22 de junio, a una iniciativa mixta de reflexión y movilización. Esta coalición, compuesta por organizaciones y activistas que se oponen a la militarización de Europa y del mundo, afirma que mientras “los líderes de la OTAN planean un mayor gasto en defensa, se escucha un contundente contramensaje: los miles de millones gastados en armas agravan la inseguridad, socavan la justicia social y aceleran la crisis climática”.

Como lo señala el Transnational Institute (TNI), con sede en Amsterdan, Holanda, uno de los promotores de esta iniciativa, “los días previos a la cumbre de la OTAN la coalición busca amplificar una voz crítica y alternativa”. Mediante mesas redondas, talleres y conferencias, este evento contestatario “explorará los riesgos del enfoque militarizado de la OTAN y promoverá vías hacia una paz sostenible y justa”. El evento culminará con una manifestación en las calles contra la cumbre de la Alianza, https://www.tni.org/en/article/nato-summit-2025-counter-summit-21-22-june-the-hague

El propio TNI acaba de publicar el documento STOP a la Cumbre de la Guerra de la OTAN, elaborado por tres organizaciones especializadas. El mismo analiza, entre otros temas, las diversas “formas como la OTAN contribuye concretamente a aumentar la inseguridad, obstaculizar una paz sostenible y mantener la injusticia”.

Entre sus argumentos, el TNI señala que la opción de la alianza militar por la violencia deja en un segundo plano “otros ángulos y vías, como la diplomacia, la prevención de conflictos y el diálogo”. Recuerda que la OTAN se centra en los intereses de sus Estados miembros, lo que “va más allá de la defensa colectiva del territorio común”. Y sostiene que busca mantener y ampliar la (poderosa) posición de los países de la OTAN a nivel mundial y la competencia con sus competidores geopolíticos (China y Rusia), así como garantizar el acceso a las materias primas (fósiles). En este sentido, señala el documento del TNI, la OTAN constituye “principalmente, el brazo militar del capitalismo occidental”.

El documento del TNIrecuerda que las guerras y otras operaciones militares en las que participa la OTAN “causan muchas muertes, heridas, traumas, destrucción y daños medioambientales” y que “países como Afganistán, Irak y Libia quedan en ruinas y son un coto de caza para las empresas occidentales en ámbitos como la reconstrucción, la explotación de materias primas y la seguridad”. Por otra parte, sostiene que la expansión y el escudo antimisiles aumentan las tensiones. Tras el final de la Guerra Fría, cuando muchos países del antiguo Pacto de Varsovia se unieron a la OTAN, Rusia percibió esa expansión hacia el oeste como una amenaza. La retirada de Estados Unidos del Tratado de Misiles Antibalísticos con Rusia y la construcción de un escudo antimisiles aumentaron las tensiones. La aceptación de Ucrania como candidato potencial a la OTAN es señalada como una de las causas de la invasión rusa.

El TNI sostiene que, en lugar de presionar por el desarme nuclear, “la posibilidad de desplegar armas nucleares constituye una parte central de la estrategia militar de la OTAN”, a sabiendas de que “las armas nucleares son las más destructivas del mundo”. A nivel climático, argumenta el documento publicado por el TNI, los efectos nocivos de dicha estrategia militarista son notables debido a que “el complejo militar-industrial contribuye significativamente a las emisiones de gases de efecto invernadero, con un 5,5% del total mundial”. Por otra parte, dicho complejo “está al margen de todos los acuerdos climáticos”. Con respecto a la expansión territorial de la OTAN, el TNI habla de “la militarización de las fronteras exteriores de Europa, en los mares Mediterráneo y Egeo” y alega que “esta vigilancia fronteriza contribuye a la violencia y a las violaciones de los derechos humanos contra los refugiados y les obliga a utilizar rutas más peligrosas y los servicios de los contrabandistas de personas”.

Por último, el TNI responsabiliza a la OTAN de despilfarrar dineros al sostener la industria armamentística, estimular el desarrollo de nuevas armas y tecnologías militares y promover la expansión de las capacidades de producción de armas. Y denuncia el apoyo de la OTAN a regímenes autoritarios, ya que, con el fin de promover sus intereses, coopera frecuentemente con otros países socios, pero sin prestarle demasiada atención a la naturaleza de algunos de esos gobiernos, tal es el caso de Egipto, Kazajstán, Pakistán, Tayikistán y los Emiratos Árabes Unidos, así como de Israel, un aliado importante, a pesar de años de violencia, ocupación y opresión israelí contra el pueblo palestino.

Voces antimilitaristas

Las críticas y las iniciativas disidentes contra la política oficial de Europa y la OTAN se multiplican. Por ejemplo, el Llamamiento unitario contra el rearme europeo y la continuidad de la OTAN, promovido por organizaciones ecologistas, de derechos humanos, pacifistas y de desarrollo, principalmente de España, aunque no solo de ese país, https://mundoobrero.es/2025/05/10/llamamiento-unitario-contra-el-rearme-europeo-y-la-continuidad-de-la-otan/

Esta iniciativa considera que la Alianza Atlántica forma parte de un sistema de seguridad “que ha contravenido de forma reiterada la Carta de las Naciones Unidas, generando más inseguridad en diversas zonas geográficas del mundo”. Se opone al “actual despliegue militar estadounidense de 750 bases en más de 80 países”. Expresa su preocupación por “la existencia de un arsenal de armas de destrucción masiva, especialmente nucleares, que pone en riesgo la existencia de la humanidad y de la vida en el planeta”. Se rebela contra las “guerras comerciales impuestas por las élites económicas en beneficio propio y en contra de los intereses de las mayorías sociales a escala global”. Y se pronuncia a favor de un sistema de seguridad basado en el fomento de la confianza y la cooperación entre países e interesado en dar respuesta a amenazas globales como el hambre, la desnutrición, la pobreza, la desigualdad, la enfermedad, el desempleo, la emergencia climática, las armas de destrucción masiva, el irrespeto por los derechos humanos y el incumplimiento sistemático del derecho internacional.

Otra iniciativa, , la Campaña Stop al rearme. Bienestar social en lugar de guerra, busca convertirse en un movimiento continental. Como lo afirman sus promotores, “nos oponemos a los planes de la Unión Europea de gastar 800.000 millones de euros adicionales en armas”. Y agrega: “Serán 800.000 millones de euros robados. Robados de los servicios sociales, la sanidad, la educación, el trabajo, la consolidación de la paz, la cooperación internacional, una transición justa y la justicia climática [y que] solo beneficiará a los fabricantes de armas de Europa, Estados Unidos y otros países”.

Concepto que ratifica Jordi Calvo, coordinador del Centro Delàs de Estudios por la Paz que tiene su sede central en Barcelona y presencia en otras ciudades del Estado Español y que es signatario del Llamamiento unitario y miembro de Stop al rearme. “El pretendido incremento que propone la OTAN al 5% busca aumentar el dinero disponible para la industria militar”, señala Calvo. E insiste en que “las armas que se comprarán con los aumentos propuestos serán sobre todo de EEUU, el principal impulsor y beneficiario”. Jordi Calvo define como prioridad del movimiento por la paz, desarrollar “una visión crítica de las propuestas militaristas de la OTAN que pueden haber sido determinantes para que la guerra volviera a Europa”.

Guerra o paz. OTAN o el freno a la militarización. Una Europa en ebullición (con decenas de actividades cuestionadoras como otra contracumbre a realizarse en Bruselas y una Conferencia por la Paz en Madrid) propone un debate de fondo de sociedad. El poder (gobiernos, la misma OTAN) buscan avanzar linealmente, sin consulta alguna, amurallando al Viejo Mundo y lanzándolo a la aventura bélica. Importantes sectores sociales levantan el tono, cuestionan, apuestan a otra construcción de la seguridad continental y, sobre todo, recuerdan los estragos y el alto precio que la Europa contemporánea ha tenido que pagar por sus propias guerras durante las últimas once décadas y a partir de un muy nefasto 28 de julio de 1914.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Fuente de la Información: https://rebelion.org/otan-a-puro-fusil-y-garrote/
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Educación en pie de guerra: crónica de la huelga que ha sacudido el final de curso en Asturias

Ismael Juarez – El Salto – OVE 12 de junio dde 2025

Recursos insuficientes, sobrecarga docente y reformas sin inversión han desatado una de las mayores huelgas educativas en Asturias, con implicaciones que van más allá del curso escolar.

La recta final del curso 2024/2025 en Asturias ha estado marcada por una de las mayores movilizaciones docentes de las últimas décadas. Miles de profesores y profesoras de todas las etapas no universitarias han protagonizado una huelga indefinida que no solo ha paralizado parte del sistema educativo, sino que ha destapado un malestar latente que venía gestándose desde hace años.

La protesta estalló formalmente a finales de mayo, pero su raíz es mucho más profunda. Al desgaste acumulado por la falta de recursos, la precariedad del profesorado interino, el envejecimiento de las plantillas o el exceso de carga burocrática, se sumó una medida concreta del Gobierno autonómico que funcionó como la chispa que prendió el polvorín: la supresión de la jornada reducida en junio y septiembre.

La respuesta del profesorado no se hizo esperar y, tras un primer ciclo de paros y movilizaciones, los cinco principales sindicatos del sector (CCOO, UGT, SUATEA, CSIF y ANPE) unieron fuerzas en una huelga indefinida que ha generado una auténtica crisis institucional, con la dimisión de la consejera de Educación Lydia Espina y la implicación directa del presidente Adrián Barbón en el intento de desescalar el conflicto.

El detonante: jornada reducida y comedor

En abril de 2025, la Consejería de Educación anunció la supresión de la jornada reducida en junio y septiembre para el alumnado de Infantil y Primaria, con el objetivo de extender el servicio de comedor escolar durante esos meses. Aunque la medida respondía a una demanda de muchas familias trabajadoras, su aplicación inmediata y sin recursos adicionales provocó una fuerte reacción en el profesorado.

Tradicionalmente, en esos meses las clases terminaban a las 13h, permitiendo a los docentes afrontar tareas burocráticas acumuladas. La propuesta gubernamental implicaba que el profesorado asumiera una hora más de atención diaria sin refuerzo de personal ni compensación, lo que fue interpretado como una sobrecarga laboral encubierta. Para el sindicato SUATEA, se trataba de una “imposición unilateral” que desvirtuaba una medida social legítima, mientras CCOO denunció que la Consejería pretendía “ahorrarse contratar personal” y trasladar el trabajo extra al profesorado “como horas no retribuidas”.

La supresión de la jornada reducida no fue el único foco de tensión. Los sindicatos ya venían reclamando desde el curso anterior una batería de mejoras

El intento de solventar la situación proponiendo actividades no lectivas en el patio o equipos administrativos de apoyo fue visto como una solución improvisada, especialmente en etapas como Infantil, donde un solo adulto no puede gestionar grandes grupos en exteriores.

Pero la supresión de la jornada reducida no fue el único foco de tensión. Los sindicatos ya venían reclamando desde el curso anterior una batería de mejoras: equiparación salarial con otras comunidades, más recursos para atender al alumnado con necesidades específicas, desburocratización del trabajo docente, estabilidad para el personal interino y reducción de la carga lectiva para mayores de 55 años.

La eliminación de la jornada reducida actuó, así, como catalizador de un malestar más profundo y extendido, que acabaría estallando en una de las huelgas más relevantes de la historia reciente del sistema educativo asturiano.

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Protestas por la educación pública en Asturias. Enrique Gallart

Las primeras movilizaciones y la ruptura

La respuesta del profesorado fue casi inmediata. En un ambiente de creciente tensión en los centros educativos, los sindicatos comenzaron a convocar paros parciales, concentraciones y movilizaciones simbólicas. Sin embargo, cada organización lo hizo por su cuenta, lo que reflejaba una estrategia todavía fragmentada.

CSIF abrió la vía de la huelga indefinida desde el 27 de mayo. CCOO, UGT y SUATEA, que representan alrededor del 60% de los docentes, impulsaron dos jornadas de paro (27 de mayo y 5 de junio) y ANPE optó por huelgas de una hora diaria entre el 9 y el 13 de junio, centradas en el cuerpo de maestros. También la CNT-AIT, sin representación en las mesas, expresó su apoyo.

El Gobierno hablaba de un seguimiento de la huelga del 30 %, pero las organizaciones lo situaban por encima del 90 % en Infantil y del 77 % en Secundaria

Pese a esa diversidad, pronto se impuso la necesidad de unificar fuerzas. El intento de la Consejería de Educación de reunirse por separado con los sindicatos el 26 de mayo fracasó: SUATEA, CCOO y UGT acudieron conjuntamente, y la reunión terminó con un rechazo rotundo a las propuestas del Gobierno.

El 28 de mayo, los sindicatos organizaron en Gijón la acción simbólica “Lydia Crucis” —en referencia a la consejera Lydia Espina—, un recorrido por once centros escolares que escenificaba el “calvario docente” con humor y rabia contenida. Ese mismo día, el presidente asturiano Adrián Barbón anunció la retirada de la medida sobre la jornada reducida. Pero el gesto no frenó la huelga: las demandas estructurales seguían sin respuesta.

Escalada del conflicto

El lunes 3 de junio, Lydia Espina presentó su dimisión irrevocable como consejera de Educación, alegando un desgaste personal derivado de ataques que, en sus palabras, “traspasaron los límites de lo racional y lo político, llegando a lo personal”.

La decisión llegó tras una histórica manifestación en Oviedo/Uviéu, que reunió a decenas de miles de personas —30.000 según los sindicatos, 19.000 según Delegación del Gobierno— y consolidó la huelga indefinida con el respaldo unánime de los cinco principales sindicatos.

Tras su salida, la interlocución quedó en manos de la vicepresidenta del Principado, Gimena Llamedo, y del consejero de Hacienda, Guillermo Peláez. Mientras tanto, se sucedían encierros sindicales en la sede de Hacienda y movilizaciones en varios centros educativos.

Los sindicatos denunciaron que los servicios mínimos establecidos desactivaban de facto la huelga, especialmente en Infantil y Primaria. El Gobierno hablaba de un seguimiento del 30 %, pero las organizaciones lo situaban por encima del 90 % en Infantil y del 77 % en Secundaria.

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Protestas por la educación pública en Asturias. Pablo Lorenzana

Avances, bloqueos y fractura final

El 5 de junio tuvo lugar una reunión de más de siete horas entre el comité de huelga y el Gobierno del Principado. Hubo avances significativos en cuestiones pedagógicas: refuerzo en atención a la diversidad, impulso a la especialidad de llingua asturiana, personal administrativo adicional para desburocratizar y compromiso con la reducción progresiva de ratios.

También se abordaron mejoras en Formación Profesional y la creación de nuevos departamentos en Secundaria. Pero el punto clave quedó sin resolver: los salarios.

El viernes 6 de junio, más de 50 direcciones escolares, principalmente de Primaria, presentaron su dimisión como acto de protesta

El Principado propuso una subida de 105 euros brutos mensuales, con un complemento de 65 euros para quienes no alcanzaran los seis años de antigüedad. La oferta fue calificada de insuficiente. Los sindicatos pedían equipararse con comunidades como Cantabria, donde los incrementos previstos superaban los 200 euros. La brecha, en algunos casos, podía alcanzar los 450 euros mensuales.

“En materia pedagógica hemos avanzado, pero no podemos aceptar una subida tan baja tras tantos días de huelga”, resumió Borja Llorente (CCOO). El Gobierno consideró su propuesta razonable y en línea con la media nacional, pero los sindicatos dieron por rota la negociación.

La tensión no hizo más que aumentar tras la ruptura. El viernes 6 de junio, más de 50 direcciones escolares —principalmente de Primaria— presentaron su dimisión como acto de protesta, en cumplimiento de la amenaza lanzada el día anterior en una carta firmada por 130 centros. La huelga indefinida continúa, y los sindicatos han anunciado una nueva movilización el domingo en 8 de junio en Oviedo/Uviéu, así como una radicalización de las protestas a partir del lunes, que podría incluir cortes de carretera, barricadas y encierros en centros educativos.

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El sector educativo, el tercero más ciberatacado a nivel global

El sector educativo, el tercero más ciberatacado a nivel global

José Luis Fernández

El sector educativo se ha consolidado como uno de los principales blancos de la ciberdelincuencia: solo en el segundo trimestre de 2024 fue el tercero más atacado a nivel global. Escuelas, universidades y centros de formación concentran datos personales y científicos altamente sensibles, a menudo protegidos por infraestructuras limitadas, según un informe de la compañía de ciberseguridad ESET.

Según los investigadores de ESET, los grupos APT han intensificado sus ataques a este sector, atraídos por sus características particulares: entornos con múltiples dispositivos conectados, políticas de acceso abiertas y escasa inversión en ciberseguridad, entre otras.

«El sector educativo ha pasado a convertirse en un blanco prioritario para los ciberdelincuentes», advierte Josep Albors, director de investigación y concienciación de ESET España. «La combinación de infraestructuras tecnológicas obsoletas, falta de personal especializado en ciberseguridad y una alta exposición al entorno digital hace que escuelas y universidades sean especialmente vulnerables».

El incremento de los ciberataques en el ámbito educativo responde a una combinación de distintos factores. ESET identifica las seis debilidades clave que explican por qué este sector es uno de los objetivos preferidos de los ciberdelincuentes. En primer lugar, presupuestos limitados, lo que equivale a riesgos elevados. Muchas instituciones educativas, tanto públicas como privadas, operan con recursos económicos y humanos limitados, lo que complica la contratación de especialistas en ciberseguridad y obliga a optimizar al máximo la inversión en soluciones de ciberseguridad.

Luego está el uso de dispositivos personales y redes abiertas. A menudo, estudiantes, docentes y personal acceden a plataformas institucionales a través de dispositivos propios, que habitualmente carecen de los controles adecuados, lo que conlleva una mayor exposición y multiplica los vectores de ataque, sin menospreciar una baja concienciación en ciberseguridad: La falta de formación específica en ciberseguridad convierte a los usuarios del entorno educativo en víctimas propicias para campañas de phishing y otros engaños basados en ingeniería social.

Además, la cultura abierta y descentralizada que favorece el intercambio de conocimiento también facilita el acceso no autorizado si no se aplican las medidas de seguridad adecuadas, en tanto que, en paralelo, el ritmo de digitalización supera al de actualización tecnológica. Muchas instituciones siguen operando con sistemas heredados, software sin soporte o dispositivos desactualizados. Además de gestionar datos personales y financieros, el sector gestiona información académica y científica que puede llegar a ser de alto valor comercial, ideológico o estratégico para estos actores.

Así operan los atacantes

Los métodos utilizados por los ciberdelincuentes para atacar las instituciones del sector educativo varían en función del objetivo perseguido y del tipo de amenaza. Por ejemplo, en uno de los casos analizados por los expertos de ESET, se observó como el actor malicioso intentaba eludir el software de seguridad, con EDR incluido, inyectando código malicioso en procesos legítimos mediante el uso de múltiples módulos diseñados para evitar su detección.

Entre las amenazas más persistentes en entornos académicos, especialmente en universidades, destaca el ransomware, seguido de las vulnerabilidades no parcheadas y campañas de phishing. Esta última modalidad ha aumentado en los últimos años, en parte por el uso de técnicas más sofisticadas impulsadas por la inteligencia artificial generativa.

Herramientas basadas en IA permiten crear mensajes falsos cada vez más creíbles y personalizados, y se combinan con otros métodos como los códigos QR maliciosos, que se distribuyen a través de correos electrónicos, folletos, pases de aparcamiento o formularios de ayuda financiera.

Ejemplos notorios de instituciones educativas ciberatacadas son la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), que en octubre de 2021 sufrió un ataque de ransomware que paralizó sus sistemas informáticos. Se vieron afectados los servicios de correo electrónico, campus virtual y bases de datos administrativas. La universidad tuvo que recurrir a soluciones temporales como correos alternativos y clases presenciales sin acceso digital.

Por su parte, la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), en febrero de 2023 fue víctima de un ataque informático que afectó a los sistemas de gestión académica y administrativa. Se interrumpieron servicios como la matrícula, el acceso a notas y la gestión de expedientes. La universidad confirmó que no se comprometieron datos personales, pero el incidente generó gran preocupación.

En agosto de 2024, a propósito de una prueba de opositores en RTVE, un ciberataque comprometió los datos personales de aspirantes. Aunque no fue una universidad, el incidente afectó a un proceso educativo y de selección pública. Se filtraron datos como nombres, DNI y direcciones, lo que generó críticas sobre la seguridad digital en organismos públicos

Con carácter general, un estudio reveló que el 85% de las universidades ha sufrido algún tipo de ciberataque en el último año. Los ataques más comunes incluyen phishing, ransomware y accesos no autorizados. Las universidades son especialmente vulnerables por la gran cantidad de datos que manejan y la diversidad de dispositivos conectados.

¿Qué hacer?

Entre las principales recomendaciones para proteger el sistema educativo que comparte esta compañía en su estudio destaca el uso de contraseñas fuertes, únicas y con verificación en dos pasos. Es importante combinar mayúsculas, minúsculas, números y símbolos, y reforzarlas con autenticación multifactor para impedir accesos no autorizados.

Por supuesto, hacer copias de seguridad con frecuencia y guardar la información crítica en ubicaciones seguras y actualízalas de forma regular para evitar pérdidas en caso de ataque o fallo del sistema. También preparar y probar un plan de respuesta ante incidentes. Contar con un protocolo claro y probado agiliza la actuación y minimiza el impacto en caso de sufrir un ciberataque.

Hay que formar a toda la comunidad educativa en prevención digital, ya que la ciberseguridad empieza con la concienciación: alumnado, profesorado y personal administrativo deben saber cómo detectar amenazas y actuar con cautela, y, al mismo tiempo, definir una política de uso de dispositivos y redes, estableciendo normas claras sobre cómo proteger los equipos y cómo actuar en caso de detectar comportamientos sospechosos.

Fuente de la Información: https://exitoeducativo.net/el-sector-educativo-el-tercero-mas-ciberatacado-a-nivel-global/

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