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Lectura en crisis: por qué cada vez cuesta más formar lectores en casa y en la escuela?

Lectura en crisis: por qué cada vez cuesta más formar lectores en casa y en la escuela?

Menos tiempo sostenido, más pantallas y menor tolerancia a la complejidad: formar lectores hoy es un desafío compartido entre familias y escuelas. La dificultad no radica solo en el acceso a los libros, sino en los cambios en los modos de atención y en el vínculo con la lectura.

Un cambio de época, no solo de hábitos

La idea de que “los chicos ya no leen” suele aparecer con frecuencia en el discurso público. Sin embargo, el problema no es la ausencia total de lectura, sino una transformación en cómo, cuánto y para qué se lee.

Hoy, gran parte de los consumos culturales pasan por textos breves, fragmentados y de rápida circulación. La lectura profunda, sostenida y reflexiva —la que exige tiempo y concentración— pierde terreno frente a formatos más inmediatos.


La atención en disputa

Uno de los factores centrales es la dificultad para sostener la atención. Leer implica detenerse, procesar, imaginar, construir sentido. Es un ejercicio cognitivo exigente.

En contraste, muchos entornos digitales ofrecen:

  • Estímulo constante
  • Respuestas inmediatas
  • Contenidos breves y cambiantes

El cerebro se acostumbra a esa dinámica, y la lectura —especialmente la literaria— puede resultar más demandante.


Cuando leer se vuelve una obligación

En el ámbito escolar, la lectura muchas veces queda asociada a la evaluación. Libros obligatorios, cuestionarios, resúmenes. Si bien forman parte del proceso educativo, pueden generar un efecto no deseado: que leer se perciba como una tarea más, desvinculada del placer.

Cuando la experiencia lectora se limita a cumplir consignas, el vínculo difícilmente se consolide.


El rol de las familias: presencia más que exigencia

En casa, el escenario tampoco es sencillo. Entre rutinas intensas, pantallas accesibles y poco tiempo disponible, sostener el hábito lector requiere intención.

Algunas claves posibles:

  • Leer en voz alta, incluso en edades más grandes
  • Compartir lecturas sin convertirlas en evaluación
  • Dar ejemplo (los adultos que leen habilitan lectores)
  • Generar momentos sin pantallas

No se trata de imponer, sino de construir un entorno donde la lectura tenga lugar.


La escuela como mediadora

Lejos de quedar al margen, la escuela tiene un rol central en la formación de lectores. No solo como espacio de enseñanza, sino como mediadora cultural.

Algunas líneas que marcan diferencia:

  • Ofrecer variedad de textos y géneros
  • Habilitar la elección
  • Generar espacios de lectura sostenida en el aula
  • Priorizar la experiencia por sobre el control

Formar lectores no es solo enseñar a decodificar, sino acompañar en la construcción de sentido.


¿Qué pasa con la comprensión?

La dificultad no es solo leer, sino comprender. Distintos estudios muestran que muchos estudiantes logran decodificar textos, pero presentan problemas para interpretar, inferir o relacionar ideas.

Esto impacta directamente en el aprendizaje en todas las áreas, no solo en lengua.


Entre la nostalgia y la adaptación

Es tentador comparar con otras épocas y concluir que antes era más fácil. Sin embargo, el contexto cambió, y con él, los modos de acceso al conocimiento.

El desafío no es volver atrás, sino encontrar estrategias que dialoguen con el presente sin resignar profundidad.


Recuperar el tiempo de lectura

Leer requiere algo que hoy escasea: tiempo sin interrupciones. Recuperar ese espacio —aunque sea breve— es clave.

No se trata de grandes cambios, sino de decisiones concretas:

  • Un rato diario sin pantallas
  • Un libro disponible y accesible
  • Un adulto que acompaña

Un desafío compartido

Formar lectores no es tarea exclusiva de la escuela ni de la familia. Es un proceso que necesita coherencia, continuidad y, sobre todo, sentido.

Porque más allá de los formatos y las tendencias, la lectura sigue siendo una herramienta central para pensar, comprender y habitar el mundo.

Y ese valor, lejos de estar en crisis, es hoy más necesario que nunca.

Fuente: https://aptus.com.ar/lectura-en-crisis-por-que-cada-vez-cuesta-mas-formar-lectores-en-casa-y-en-la-escuela/

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España: La Policía ‘tomará’ la escuela catalana

La Policía ‘tomará’ la escuela catalana

El proyecto impulsado por la Generalitat de Catalunya para introducir vigilancia policial en centros educativos representa uno de los debates más complejos del panorama educativo español reciente.

José Luis Fernández

La iniciativa, concebida como un plan piloto dentro de una estrategia más amplia de seguridad y convivencia escolar, plantea la presencia estable de agentes de los Mossos d’Esquadra en institutos de secundaria considerados de alta complejidad. Este modelo rompe con las prácticas tradicionales de colaboración puntual entre policía y escuela —como el Plan Director o las charlas preventivas— y propone, en cambio, una integración cotidiana de los cuerpos policiales en la vida escolar, lo que ha generado cierta controversia tanto en el ámbito político como en la comunidad educativa.

El origen de este proyecto se sitúa en un diagnóstico compartido por la administración catalana: el aumento de la conflictividad en determinados centros educativos. En los últimos años, docentes, directores y sindicatos han alertado de un incremento de episodios de violencia, problemas de convivencia, acoso escolar, conflictos con familias e incluso incidentes en el entorno exterior de los institutos que acaban repercutiendo en el clima educativo.

En este contexto, el Govern ha planteado la necesidad de reforzar los mecanismos de prevención y respuesta, incorporando a agentes policiales como figuras de mediación y apoyo dentro de los propios centros.

El plan —conocido en algunos ámbitos como “Eduseg” o Plan Integral para la Seguridad y el Bienestar en el Entorno Educativo— contempla el despliegue inicial de agentes en 13 institutos repartidos por distintas zonas de Cataluña, incluyendo áreas urbanas como L’Hospitalet de Llobregat Sabadell, así como comarcas más rurales.

Sin armamento en clase

Estos agentes actuarían de paisano, sin uniforme ni armas, con el objetivo de integrarse en la dinámica escolar sin generar una percepción de intimidación directa. Su labor se centraría en tareas de prevención, mediación de conflictos, acompañamiento a equipos directivos y, en casos necesarios, intervención puntual ante situaciones de riesgo.

Una de las características más innovadoras —y a la vez más polémicas— del proyecto es su carácter permanente. A diferencia de experiencias previas en otras comunidades autónomas, donde la presencia policial es esporádica o preventiva, la Generalitat plantea que estos agentes estén presentes durante la jornada lectiva de forma continuada, incluso con espacios propios dentro de los centros. Este enfoque supone un cambio de paradigma: la seguridad deja de ser un recurso externo al que se recurre en situaciones excepcionales y pasa a formar parte estructural del ecosistema educativo.

Desde el punto de vista institucional, el Govern defiende la medida como una respuesta pragmática a situaciones que, en algunos casos, desbordan las capacidades del profesorado y de los recursos educativos existentes. Se argumenta que la presencia policial puede tener un efecto disuasorio frente a conductas violentas y facilitar la intervención temprana en conflictos antes de que escalen. Asimismo, se insiste en que los agentes actuarán bajo criterios de proximidad y colaboración, no como una fuerza represiva, y siempre en coordinación con los equipos directivos.

Sin embargo, la oposición al proyecto ha sido amplia y transversal. Profesores, sindicatos, asociaciones de familias y estudiantes han manifestado su rechazo, señalando que la medida puede generar un clima de desconfianza y estigmatización dentro de los centros. Una de las críticas más reiteradas es que la presencia policial introduce una lógica securitaria en un espacio que debería regirse por principios pedagógicos, relacionales y comunitarios. En lugar de abordar las causas estructurales de los conflictos —como la desigualdad social, la falta de recursos o la sobrecarga del profesorado—, se estaría optando por una solución que prioriza el control sobre la educación.

Especialmente significativa es la crítica relativa a la reducción de otros perfiles profesionales clave. Diversas voces han denunciado que, paralelamente al impulso de este plan, se ha producido un descenso en el número de educadores sociales e integradores en los centros, figuras consideradas fundamentales para la prevención y gestión de conflictos desde una perspectiva educativa. Esta sustitución simbólica —y en algunos casos real— de recursos educativos por recursos policiales ha sido interpretada como un cambio de prioridades en la política pública.

El debate también ha alcanzado el ámbito político. Partidos como ERC, Comuns y CUP han solicitado explicaciones al Govern en el Parlament, criticando la falta de consenso y de debate previo con la comunidad educativa. Estas formaciones advierten del riesgo de estigmatizar a determinados centros —generalmente ubicados en contextos socioeconómicos vulnerables— y de consolidar una imagen de estos espacios como focos de conflicto que requieren vigilancia policial permanente.

Más allá del contexto catalán, el proyecto se inscribe en una discusión más amplia sobre el papel de la policía en los entornos educativos. Experiencias internacionales, como la británica o la estadounidense, han mostrado resultados ambivalentes. Mientras que en algunos casos se ha logrado reducir determinados incidentes, también se han documentado efectos negativos como el aumento de sanciones disciplinarias, la criminalización de conductas juveniles o la discriminación de alumnado vulnerable. Estos precedentes alimentan el escepticismo de muchos expertos en educación, que advierten de las consecuencias a largo plazo de introducir lógicas policiales en la escuela.

En el plano pedagógico, la iniciativa plantea interrogantes de fondo sobre el modelo educativo. La escuela, tradicionalmente concebida como un espacio de socialización, aprendizaje y construcción de ciudadanía, se ve interpelada por la introducción de actores externos cuya función principal es la seguridad. Por el momento, el proyecto se encuentra en fase piloto, lo que implica que su continuidad dependerá de los resultados obtenidos y de la evaluación que realicen tanto la administración como los distintos actores implicados. La Generalitat ha dejado abierta la posibilidad de ampliar el modelo a más centros si se demuestra su eficacia, lo que añade aún más relevancia al debate actual.

Fuente: https://exitoeducativo.net/actualidad-directiva/convivencia-en-los-centros-escolares/la-policia-toma-la-escuela-catalana

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Cuba ante el bloqueo y la resistencia humanitaria

Por: Karen Campos Rodríguez

«Desde Cuba a Palestina, fuera el intervencionismo de América Latina»

-Consigna popular-

Desde 1962, Cuba ha resistido a un bloqueo ilegal por parte de Estados Unidos, cuyo fundamento jurídico está contenido en el Derecho Internacional.

Durante décadas, la sociedad cubana ha vivido bajo el asedio de los distintos gobiernos de Estados Unidos y sus aliados, a través de una narrativa ideológica histórica desde la Crisis de Misiles durante la Guerra Fría, una retórica de odio que refleja la escalada y actuales atrocidades a escala internacional.

El bloqueo ilegal, es sin duda una amenaza geopolítica en el Mar Caribe ante las crecientes intimidaciones hacia la región por parte de Estados Unidos y sus aliados que han llevado a los países centro, latinoamericanos y del caribe, a ceder sus soberanías a través de falsas negociaciones o bajo la bandera de democratización en sus territorios ante un intervencionismo y violación de la jurisprudencia internacional.

El bloqueo bajo el mando de Donald Trump y sus atroces políticas imperialistas, han llevado a Cuba al colapso y la asfixia. Desde inicios de año, han tenido un impacto catastrófico en sus motores de desarrollo conocidos internacionalmente por su grandeza, como los son: la salud, educación y cultura.

El aislacionismo ha sido inhumano, y el discurso mediático ha confundido a la opinión pública a nivel internacional, cambiando la narrativa intervencionista por libertad.

A su vez, las dinámicas de genocidio se han familiarizado al discurso a través de nuevas prácticas que históricamente se debieran de haber superado ante la mirada de la Sociedad Internacional, ejemplo de ello, es que, durante treinta y tres años consecutivos, se ha votado en la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en contra del bloqueo por mayoría, sin embargo, el control de Estados Unidos y sus aliados sobre la organización internacional, han influido arbitrariamente para someter a Cuba a una presión de le obligue a ceder su soberanía nacional,  Venezuela, como el caso más reciente en la región.

Ante el contexto antes mencionado, distintas organizaciones, activistas y sociedad civil a nivel internacional, se movilizaron en las últimas semanas en un acto de solidaridad, humanismo y protesta, bajo consignas como: “Cuba sí, bloqueo no”, “Cuba no estás sola”, entre otras, recordando al mundo los principios del Derecho Internacional contenidos en la resolución 2625 (XXV) de la Asamblea General de Naciones Unidas aprobada el 24 de octubre de 1970.

Fuente de la Imagen: Partido Comunista Revolucionario Quintana Roo

El flujo internacional de los diversos colectivos en apoyo a Cuba, se han desplazado vía marítima y aérea con toneladas de víveres y medicamentos. El Convoy Nuestra América, fue una parte muy importante para dar visibilidad internacional hacia el bloqueo cubano. En México, salieron de Progreso en el estado de Yucatán e Isla Mujeres en el estado de Quintana Roo, embarcaciones con voluntarios de distintas nacionalidades hacia Cuba como un acto de resistencia y protesta, expresando al mundo la solidaridad que Cuba ha mostrado a nivel internacional en un acto de reciprocidad.

Como Internacionalista y activista, es relevante mencionar la importancia de la participación social como un acto humanitario, ya que los movimientos sociales son necesarios para hacer frente a la agenda occidental en la región.

No quiero omitir a ninguna persona que desde su trinchera a sumado por Cuba hasta Palestina, pero quiero hacer mención en este espacio a las juventudes revolucionarias que se sumaron de manera activa, muy en especial al Partido Comunista Revolucionario de Quintana Roo por su iniciativa y entusiasmo.

Desde el ejercicio docente cabe recordar, que las aulas deben de ser espacios de emancipación, las pedagogías críticas son parte importante de estos procesos para cambiar el rumbo del contexto internacional.

“Educar para transformar” -Paulo Freire*

Fuentes:

Naciones Unidas. Asamblea General (1970). Resolución 2625 (XXV).

Declaración sobre los principios de derecho internacional referentes a las                      relaciones de amistad y a la cooperación entre los Estados de conformidad con            la Carta de las Naciones Unidas. Páginas|129.

https://docs.un.org/es/A/RES/2625(XXV)

 

Fuente: La autora escribe para OVE

Autoría de imagen de portada: Carlos Matus

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SAME 2026 y la urgencia de romper las cadenas presupuestarias

Por: Luz D Palomino M

La Semana de Acción Mundial por la Educación de este 2026 nos encuentra en un momento realmente decisivo para nuestra América. Por un lado, los organismos internacionales repiten eso de «mantener la llama en alto», pero desde el aula, desde el territorio, lo sentimos como un viento helado. La austeridad fiscal, esa vieja receta neoliberal, y la prioridad absoluta que se le da al capital financiero están apagando cualquier posibilidad de una educación digna. No es retórica: es la vida cotidiana en nuestras escuelas latinoamericanas.

Esto no es un accidente. El desfinanciamiento educativo es la continuación de un proyecto colonial y neoliberal que siempre ha visto a la educación pública y popular como una amenaza para las élites. La SAME nos convoca, pero la pregunta incómoda es si estamos dispuest@s a radicalizarla o nos quedamos en el acto simbólico. Porque la educación pública no tiene una crisis de gestión: tiene un proceso deliberado de despojo. Y eso lo sabemos quienes habitamos las escuelas todos los días: no faltan ganas, faltan políticas públicas que pongan lo común por encima de lo privado.

El contexto global del 2026 es brutalmente desigual. Mientras el gasto militar mundial llega a 2,6 billones de dólares —una obscenidad en un planeta con hambre—, los gobiernos y las grandes tecnológicas invierten fortunas en inteligencia artificial para las aulas. Plataformas de «aprendizaje personalizado», vigilancia biométrica, algoritmos que monitorean hasta las emociones. Y al mismo tiempo, las escuelas de los barrios vulnerables se caen a pedazos, sin agua potable, sin saneamiento. La paradoja es cruel: se gasta en control, mientras la deserción crece, porque no hay apoyo socioeconómico real, ni infraestructura, ni programas de alimentación o salud mental. En este modelo, la IA no libera conciencias: gestiona la escasez, disciplina cuerpos y vigila el descontento. Como dice Silvia Federici, la tecnología bajo el capitalismo no libera, intensifica la explotación.

Y no es que falten recursos. Lo que hay es una distribución perversa. Por ejemplo, el pago de la deuda externa en América Latina cuesta el 70% del gasto educativo. Cada dólar que se va a los acreedores internacionales —FMI, Banco Mundial, bancos privados— es un dólar que no llega a la infraestructura escolar, a los salarios docentes o a los proyectos comunitarios. Además, más de 22 millones de jóvenes están fuera del sistema educativo; el 11% de l@s niñ@s de primaria no acceden a la escuela. La deserción no es una elección, es el resultado de un Estado que prefiere comprar software de vigilancia, antes que reparar un techo o contratar maestros bilingües en territorios indígenas. El 41% de los países de la región ni siquiera alcanza el 4% del PIB en educación, el piso recomendado por la UNESCO. Y la CEPAL nos recuerda que con esa parálisis fiscal seguimos siendo la región más desigual del mundo. La educación, en lugar de ser un ascensor social, la quieren convertir en una máquina de reproducir pobreza. Y encima, las corporaciones como Google, Microsoft o Amazon nos roban los datos pedagógicos, las trayectorias escolares, hasta las emociones de l@s estudiantes, para convertirlo en mercancía de un negocio multimillonario.

La crisis docente es el eslabón que se rompe, pero también el corazón que resiste. Para cumplir con el ODS 4, el mundo necesita 44 millones de docentes más para 2030. En América Latina, la profesión ha sido degradada con salarios de miseria, sobrecarga administrativa y ataques sistemáticos al sindicalismo. El docente hoy es un trabajador proletarizado: fuga de talentos por todas partes, porque con un sueldo no alcanza ni para la canasta básica. En Argentina, México, Perú, Venezuela o Centroamérica, un docente necesita dos o tres empleos para vivir. Y eso no es solo económico, es una crisis de sentido. Además, el tiempo que debería ser para la mediación pedagógica, para el vínculo afectivo, se lo devoran los reportes para plataformas algorítmicas. La pedagogía se reduce a gestión de datos. Y las nuevas generaciones no quieren ser docentes, porque no ven un proyecto de vida digno. Eso va a provocar un colapso del sistema público en la próxima década si no lo frenamos ya. Por si fuera poco, en varios países los movimientos docentes están criminalizados, las escuelas ocupadas militarmente, los gremios perseguidos. Ser docente es hoy una profesión de alto riesgo político.

Hay otra capa que no podemos ignorar: la crisis tiene rostro de mujer y de territorio. El 75% del profesorad@ son mujeres, y ellas cargan con triple jornada —aula, hogar, comunidad—, brechas salariales de hasta el 30% frente a los varones, precarización, nulas políticas de cuidado y el agotamiento post-pandemia, están vaciando las escuelas de maestras experimentadas. La feminización de la enseñanza no es un dato neutro: históricamente sirvió para naturalizar sueldos bajos y sobrecargas invisibilizadas. Por eso la pedagogía crítica latinoamericana tiene que ser feminista, decolonial y territorial. Feminista para desmontar el patriarcado que explota el trabajo docente y niega el cuidado como eje central. Decolonial para recuperar los saberes ancestrales que el colonialismo quiso aniquilar. Territorial para diseñar políticas caminando los territorios, no desde escritorios ministeriales. Las maestras rurales, indígenas, afrodescendientes y de las periferias son la vanguardia silenciosa de la resistencia educativa en Nuestra América.

La SAME 2026 no puede quedarse en una semana de actos y concientización. Tiene que ser un grito por la justicia fiscal, por la soberanía pedagógica, por sacar la educación del mercado. No pedimos migajas. Exigimos que los Estados dejen de priorizar el pago de deudas impagables, que detengan la carrera armamentista y que dejen de saquear la educación con la excusa de la «innovación» tecnológica. Propuestas hay: sistemas tributarios progresivos, que los grandes capitales y las tecnológicas paguen impuestos; defensa de la educación como bien común, frenar la privatización encubierta; revalorización docente con salarios dignos y autonomía; auditoría ciudadana de la deuda externa; regulación pública de la tecnología educativa con software libre; y presupuestos participativos donde las comunidades decidan.

La educación pública es hoy, más que nunca, la última frontera de la dignidad humana frente al capitalismo de vigilancia y el racismo epistémico que desprecia los saberes populares. Mantener la llama en alto no es mantenerla por inercia. Es avivar el fuego. Incendiar las conciencias. Romper las cadenas presupuestarias que atan nuestro futuro a la usura financiera y a la miseria planificada. La SAME 2026 nos encuentra cansad@s pero no vencid@s, precarizad@s pero organizad@s, vigilad@s pero creativ@s. La llama que defendemos es fogón, memoria, rebeldía. Y no se apaga con recortes. Porque otra educación es posible. Porque otra América Latina es necesaria…

Fuentes consultadas:

  • CEPAL (2025/2026). Panorama Social de América Latina y el Caribe.

  • Informe Global de Monitoreo de la Educación (GEM/UNESCO, 2025).

  • Campaña Mundial por la Educación (CME): Documentos de posicionamiento SAME 2026.

  • Otras Voces en Educación (OVE): Análisis sobre privatización y extractivismo.

  • SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute): Datos sobre gasto militar 2025-2026.

  • Federici, S. (2024). Reencantar el mundo: tecnología, cuerpo y común.

  • Freire, P. (1970/2025). Pedagogía del oprimido.

  • Walsh, C. (2025). Pedagogías decoloniales en Abya Yala.

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Profesores de universidades de Venezuela convocan a paro de 24 horas por crisis salarial

La Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela (FAPUV) indicó que el paro, que se llevará a cabo el miércoles, 22 de abril, da «inicio al conflicto por salario digno».

La Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela (FAPUV) convocó este lunes a un paro de 24 horas el próximo miércoles en todas las casas de estudio públicas del país para exigir un salario «digno«, la negociación del convenio colectivo, así como la libertad de asociación.

«La superación de la precaria situación de los universitarios en Venezuela y del sector educativo en general debe ser incluida como prioridad en la agenda política para superar la emergencia social», señaló la FAPUV en una publicación en X.

La organización indicó que el paro nacional de 24 horas, que se llevará a cabo el miércoles, 22 de abril, da «inicio al conflicto por salario digno», después de cuatro años sin incrementos en el sueldo mínimo mensual que hoy equivale a 0,27 centavos de dólar.

Por su parte, la Asociación de Profesores de la Universidad Central de Venezuela (APUCV) -la principal del país- sostuvo en X que la educación no puede esperar, así como tampoco los docentes pueden seguir sin «condiciones dignas».

Sindicatos de la Universidad del Zulia (LUZ), Universidad Nacional Experimental de Los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora (Unellez), Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL), también manifestaron su apego a este paro nacional.

Asimismo, la Unión Nacional de Trabajadores (UNETE), la Central Unitaria de Trabajadores de Venezuela (CUTV), la Confederación General de Trabajadores (CGT), así como la Confederación de Sindicatos Autónomos de Venezuela (CODESA), acordaron su respaldo a este llamado de paro.

En ese sentido, reafirmaron la exigencia de salarios dignos, condiciones laborales justas y el derecho a la negociación colectiva, de acuerdo a un comunicado publicado por la APUCV.

Para ese próximo 22 de abril, está prevista una jornada nacional de asamblea de trabajadores convocada por la Federación Venezolana de Maestros (FVM) por un sueldo «justo, suficiente y digno».

Distintos sectores laborales, entre ellos profesores universitarios, han retomado la protesta en este nuevo período que vive Venezuela desde el 3 de enero, para exigir mejores condiciones de trabajo y un aumento de salario.

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció la semana pasada que hará un aumento del salario mínimo -congelado en 130 bolívares desde 2022, equivalente a 0,27 centavos de dólar al mes- el próximo 1 de mayo, pero aclaró que sería un ajuste «responsable», sin precisar el monto ni las condiciones.

Según el Centro de Documentación y Análisis de la FVM, una familia de cinco personas necesitó 692,32 dólares en marzo para cubrir los gastos básicos de alimentación, un aumento del 7,2% con respecto al mes anterior, cuando se calculó en 645,6 dólares.

https://www.bancaynegocios.com/profesores-de-universidades-de-venezuela-convocan-a-paro-de-24-horas-por-crisis-salarial/

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La mediocridad como miseria de la política

Por Nicolás Lynch

Si algo podemos recoger de los debates entre los diversos candidatos a la Presidencia de la República es la aguda mediocridad, no de todos ciertamente pero sí de la abrumadora mayoría de los diversos discursos escuchados. ¿Por qué decimos mediocres y no pésimos y los descartamos de plano? Porque hay un fenómeno que permea la sociedad peruana en crisis, aguda fragmentación y corrupción rampante: la mediocridad. Definimos a esta como la voluntad de hacer las cosas sin relevancia, ajenas al cambio y a la calidad; pero eso sí, revestidas de una pátina de eficiencia que en un país sumido en el desorden suena a eso que les encanta a los neoliberales “hacer las cosas bien”.

Por supuesto que las ideas, en especial el pensamiento crítico, es ajeno a “hacer las cosas bien”, porque esto último, sin ir más allá, significa hacer bien lo que se hizo mal en el marco del actual modelo neoliberal. Exactamente la visión del mundo que nos ha llevado al caos en el que estamos. Aquí no se trata de que Fujimori hizo bien las cosas en la década de 1990 y los presidentes que lo sucedieron lo hicieron mal, no, aquí ha sido un modelo de violencia y saqueo económico que empezó en 1990 y se ha agotado llevándonos al estado actual. Por lo tanto, hay que establecer una ruptura clara con el pasado para poder abrir otro cauce al Perú. Es ruptura la palabra clave y no continuidad.

Sin embargo, si algo ha estado ausente del debate presidencial ha sido justamente la falta de conciencia o simple el cinismo, entre la mayoría de los candidatos frente a la crisis terminal del modelo que no han cesado de alabar a cada minuto.

Desde el número de partidos y su traducción en candidatos. En el Perú de hoy no hay 36 candidatos por interés en la política como servicio público, lo que hay es mucho candidato dispuesto a ganarse alguito en este negocio en el que se ha convertido la política y para ello el discurso, ya no digamos la visión del país o la propuesta, es lo de menos. Santiago Pedraglio, certeramente, decía el otro día en una entrevista que las candidaturas “ya ni lema tienen”, esa frase resumen de los planteamientos que más allá de su realidad nos decía por dónde iba cada cual.

Pero esta constatación de orfandad en el contexto actual nos lleva a una interrogante mayor que ya hemos planteado en artículos anteriores pero que bien vale la pena repetir: ¿van a solucionar algo las presentes elecciones generales? Porque un proceso electoral de envergadura nacional se supone que le debe señalar un rumbo al país. Sin embargo, como hemos visto, la mayor parte de los candidatos están empeñados en no decir nada, mentir o repetir tonterías. Creo entonces y ojalá me equivoque, que luego de estas elecciones no vamos a tener una o algunas salidas, encauzamientos dirían los expertos, y menos soluciones para nuestros agudos problemas nacionales.

Ello nos vaticina un agudo descontento tras los comicios y protestas de quienes, con o sin razón, se sientan perjudicados. Recuerden que en el 2021 fue la derecha, que no concebía haber sufrido una resonante derrota a manos de un candidato de izquierda. Por ello, creo que nos debemos preparar para una crisis mayor de la que estamos viviendo, en la que los intereses de fondo, económicos y sociales, que dividen al país, sin generar aún una polarización política acorde con su dimensión, salgan a la superficie y definan un camino.

Seguramente que estas líneas no gustaran a los entusiastas de los comicios, pero mejor curarse en salud que vivir una decepción más que a estas alturas sí importa y muchísimo. Creo que poner las cosas en perspectiva y empezar a mirar el después de las elecciones puede permitir a las fuerzas del cambio prepararse con más seriedad para afrontar lo grave que se avecina y reclamar de esta manera un futuro para el Perú.

*Sociólogo peruano. Analista de Otra Mirada.

Otra Mirada

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