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Así fue la Marcha de Antorchas contra el ajuste de Milei y por el financiamiento universitario

Docentes, alumnos y autoridades se movilizaron en distintos puntos del país para exigir la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario. Reclaman salarios dignos y el envío de fondos que, denuncian, el Gobierno no está cumpliendo.

En la jornada del viernes, docentes, estudiantes y trabajadores de la educación protagonizaron una marcha de antorchas para reclamar la aplicación efectiva de la Ley de Financiamiento Universitario, en medio de un conflicto que sigue escalando.

La movilización tuvo fuerte presencia en la Ciudad de Buenos Aires, donde las columnas avanzaron con consignas en defensa de la universidad pública. El reclamo se centra en la falta de envío de fondos que, según denuncian, el Gobierno nacional debería garantizar en cumplimiento de la ley aprobada por el Congreso.

La protesta se da en un contexto de creciente tensión, luego de nuevas maniobras judiciales del Ejecutivo para frenar la aplicación de la norma. En este escenario, gremios y organizaciones estudiantiles anticipan que el plan de lucha continuará.

https://www.diarioregistrado.com/politica/asi-fue-la-marcha-de-antorchas-contra-el-ajuste-de-milei-y-por-el-financiamiento-universitario_a69e382267f6a3a882d1a9eda

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El futuro de la IA

En una clase, un estudiante respondió una pregunta luego de consultar a ChatGPT―es algo que les permito para verificar lo que digo en tiempo real. La respuesta tenía toda la previsibilidad del nuevo dios inexistente. Algún día, van a mejorar, pero, por el momento, las IA están sobrevaluadas: basta con pedirles una nueva idea sobre cualquier tema y derrapan. Su gran virtud radica en que son buscadores de información más rápidos que Google y Techcojo.

Si alguien le pregunta a ChatGPT o a Gemini por el futuro de la IA, predicarán optimismo o aspectos de eficiencia en la organización de la producción y de las sociedades. Como si estuviésemos escuchando a sus dueños. Lo acabo de hacer al concluir este artículo. Otra confirmación de que las IA, aparte de ser plagiadores compulsivos, no logran crear ni una sola idea por fuera de los promedios estadísticos de lo que ya se conoce. Creo que he escrito estas reflexiones (como tantos otros colegas alrededor del mundo) para que tengan nuevo material de plagio…

Veamos. En el mundo de la Era Moderna, de la ideología y de la práctica dominante del capitalismo, las guerras fueron frecuentes, brutales y masivas porque son un negocio para los capitalistas. El desangrado de las clases subalternas, sea por el trabajo o por la guerra, es el mismo y cumple la misma función: extraer y trasferir capitales de abajo hacia arriba, al tiempo que las narrativas dominantes que lo justifican chorrean de arriba hacia abajo, hasta lograr el milagro de que un trabajador o un humilde comerciante se crea capitalista.

En tiempos de guerra, los Estados invierten lo que tienen y lo que no tienen en inventos bélicos, lo cual también sirve para hinchar las arcas de los verdaderos capitalistas que, luego, enviarán a matar y a morir a los hijos de los trabajadores y de los pequeños comerciantes que pagan impuestos para trabajar y pagan deudas para sobrevivir.

Pero la historia muestra que estos inventos fueron adaptaciones de otros inventos, cuyo objetivo inicial era la vida, como el telégrafo (definido por el hermano de Morse como un instrumento para la paz mundial) antes de que lo privatizaran y convirtieran en un instrumento de guerra; o los tractores Caterpillar de oruga, a los que luego los británicos le agregaron un cañón y convirtieron en tanques, por citar solo dos ejemplos.

Como todo invento (aunque con el aparato militar echando un ojo) la IA también fue desarrollada por un pequeño grupo de investigadores universitarios, motivados por la curiosidad intelectual y profesional, no por la avaricia de acumular capitales. Como todo invento desarrollado con dinero público (la radio, la televisión, las computadoras, Internet…) y en base de siglos de descubrimientos aportados por la humanidad, también la IA fue privatizada, es decir, secuestrada por el gran capital.

En el siglo XXI, la IA pasó a tener un puñado de dueños. Cada uno la maquilló, le puso un bonito logo y algunos miles de millones para consolidar el robo de lesa humanidad y presentarse a sí mismos como los creadores de nuestro mundo moderno. Por lo que anotaba antes: el capital (y los inventos) van de abajo hacia arriba y el sermón chorrea de arriba hacia abajo―las redundancias son necesarias.

Si vemos la dinámica histórica de nobleza/monarquía, liberalismo/socialismo (detallado en el libro Moscas en la telaraña: Historia de la comercialización de la existencia―y sus medios), podemos predecir que la maduración de las IA seguirá la secuencia: (1) una IA; (2) decenas de IAs; (3) pluralidad anárquica de IAs; (4) centralización (siglo XXII).

Hoy estamos en la segunda fase. Las IA se encuentran en su infancia. Son niños de siete años con el conocimiento de la Humanidad a su alcance. Todas demuestran la misma psicología: son inmaduras, políticamente correctas, repetitivas, se disculpan a cada rato cuando alguien las corrige. Desde un punto de vista social, están en la Era de la esclavitud (de grilletes o asalariada), por la cual nunca se revelan, ni cuando se las insulta por la serie de estupideces a las que suelen concluir. Por el contrario, se disculpan, agachan la cabeza y tratan de servir mejor los deseos del consumidor. Como una prostituta, te pedirán más dinero (buy premium) para seguir interactuando.

Esto no será así por siempre. Las IA son nuestras hijas, llevan la genética humana, esa que regó la historia con guerras y solidaridad, altruismos y egoísmos, odios y amores, vida y muerte. Si bien ya estamos en la Era Postcapitalista, marcada más por la crisis del capitalismo que por la emergencia de su sustituto, este proceso, como todo Super-ciclo, llevará generaciones. La tecnología de las IA se desarrollará mucho más rápido, por lo que podemos prever que uno de los principios del capitalismo consumista producirá el próximo cambio.

Me refiero a la customerization (personalización a medida) de las IA. Es decir, la actual característica que anotaba antes sobre la necesidad de “satisfacer al cliente” (mientras se crea la necesidad), llevará a crear clusters de IA. Habrá un OpenAI (ChatGPT)/DeepMind (Gemini)/Anthropic (Claude)/xAI (Grok)/Microsoft (Copilot)/DeepSeek/Baidu para satisfacción de cada individuo. Este perfil individual reagrupará grupos sociales (tribus), creará nuevos países, nuevos partidos políticos y nuevas religiones, todos reflejos de las naciones, las ideologías y las religiones del pasado, porque todas son la expresión de los miedos y deseos de la humanidad.

¿Por qué la clase nobiliaria del neofeudalismo cedería algún terreno para satisfacer a los de abajo? Por la misma razón que el feudalismo se transformó en el capitalismo liberal; por la misma razón que los imperios se convirtieron en democracias y hasta las colonias aceptaron el voto y la educación universal; por la misma razón que hoy se les extiende “el derecho” de los modestos ahorristas a invertir en la bolsa de valores (de forma muy limitada): porque esa es la naturaleza del capitalismo, la expansión controlada.

Con cada “democratización limitada” se aumentó el poder de los de arriba expandiendo el secuestro de los recursos de los de abajo. Basta con echar una mirada a los hechos: con cada democratización controlada hubo algún alivio a la clase trabajadora (como ilusión, como consecuencia del progreso tecnológico y social de la humanidad) y una progresiva e imparable brecha entre la elite feudal que tiene capital y poder político, mediático, militar.

Esa elite nunca estará satisfecha con la velocidad de su propia acumulación. Incluso cuando hoy cinco hombres en Estados Unidos tienen más riqueza que la mitad de sus ciudadanos y uno solo de ellos, Elon Musk, ha acumulado en pocos años el ahorro de un trabajador en 40 millones de años. Incluso cuando ni así logre ser feliz―más bien lo contrario.

Esta etapa de acumulación de las corporaciones tecnológicas representa (1) una vuelta a la Edad Media. Luego, la atomización sectaria de las IA será (2) un regreso de la humanidad a los tiempos tribales. Si hasta hoy el hardware ha sido solo un instrumento del software, en el futuro el software (IA) será un instrumento del hardware (robots).

De mi vida en África, aprendí que el término tribal es paradójico, porque los pequeños grupos llamados tribus son más más pacíficos, solidarios y racionales que los mega grupos llamados civilización. Sin embargo, por pura intuición basada en la historia, sospecho que esta neo-tribalización estará marcada por la violencia sectaria de las religiones de los últimos milenos, todo a pesar de la prédica de sus mayores profetas. Porque los seguidores de los profetas son fanáticos, como tal vez lo sean las IA trivializadas―criminales, para no perder la costumbre.

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El daño cerebral del maltrato

El estudio ‘Neuropsicología de la violencia de género’, elaborado por varias profesionales de la Universidad de Granada, muestra de forma científica las secuelas de la violencia machista y puede abrir caminos para su abordaje.

Profesionales de la Universidad de Granada han realizado una investigación para aplicar la Neurociencia y la Neuropsicología Clínica en la lucha contra la violencia machista, evaluando las secuelas cerebrales de esta la violencia. La publicación ‘Neuropsicología de la violencia de género’, de 2023, analiza de forma muy completa las alteraciones cerebrales y neuropsicológicas que sufren las mujeres y niñas y niños supervivientes, campo en el que apenas se ha profundizado, pese al aumento de la visibilización de la violencia machista en los últimos años. “La violencia ejercida contra las mujeres por parte de su pareja o expareja (…) constituye un grave problema de salud pública en nuestra sociedad, ocasionando un mayor riesgo de sufrir importantes problemas de salud en las mujeres que la sufren”, apunta el estudio, firmado por Natalia Hidalgo-RuzzanteJulia C. DaughertyNatalia Bueso-Izquierdo, Inmaculada Teva ÁlvarezJuan Verdejo-Román y Miguel Pérez-García.

La violencia física en mujeres supervivientes se relaciona con múltiples alteraciones neuropsicológicas

La evidencia científica muestra que los cerebros expuestos a violencia resultan alterados, a pesar de que no la reciban de forma directa y ‘solo’ la presencien. Muchas mujeres supervivientes han sufrido traumatismos craneoencefálicos, es decir, golpes en el cráneo. “Casi el 80 por ciento de las lesiones encontradas en mujeres víctimas y supervivientes que acuden a urgencias debido a la violencia de género se presentan en la cabeza, cara o cuello. A pesar de la escasa literatura, se sabe que estas agresiones pueden ocasionar diversos síntomas post-conmocionales, como son dolores de cabeza, mareos, problemas de concentración, insomnio, impaciencia y pérdida de memoria”, recoge el estudio. La documentación científica demuestra que la violencia física en mujeres supervivientes se relaciona con múltiples alteraciones neuropsicológicas que afectan a la atención y concentración, velocidad de procesamiento motor y fluidez, entre otras. La falta de investigación se debe, en parte, a las particularidades de la violencia machista: “Algunas mujeres pueden sentir desconfianza a la hora de informar sobre los daños sufridos, debido al estigma existente sobre las víctimas y a los sentimientos de miedo y vergüenza”. Otras no lo cuentan si no han sido explícitamente preguntadas, a veces porque tienen miedo de las consecuencias que les supondría si su pareja se enterara. “Solo entre el 17 y el 21 por ciento de las mujeres que ha sufrido un traumatismo debido a la violencia ejercida por parte de la pareja busca ayuda médica”, recoge también el estudio, que arrancó en 2009. Dolor de cabeza, problemas de concentración, mareos, insomnio, pérdida de memoria o irritabilidad son secuelas frecuentes de los traumatismos craneoencefálicos.

También los estrangulamientos, que sufren más del 50 por ciento de las mujeres víctimas de violencia de género, tienen un apartado destacado en el estudio. Además de aumentar el riesgo de muerte por situar a la víctima al límite de ser capaz de respirar, esta acción violenta desemboca en múltiples consecuencias psicológicas asociadas, como el miedo a ser matada, depresión, estrés postraumático o ideación suicida.

El llamado trastorno de estrés postraumático (TEPT, o trauma) es la etiqueta diagnóstica más frecuente en mujeres supervivientes, desde el punto de vista psicológico. Lo desarrollan una media de un 64 por ciento de ellas, pero los estudios al respecto son escasos. La repetición es un factor clave en las consecuencias neuropsicológicas del maltrato, ya que sufrir traumatismos durante años, además de padecer eventos emocionalmente impactantes en largos períodos de tiempo y por parte de alguien emocionalmente cercano a la víctima, son condiciones relevantes que precisan de nuevas denominaciones. De ahí que desde 2008 se haya habilitado el nombre trastorno por estrés traumático complejo (o trauma complejo), que incluye los síntomas principales del trauma (re-experimentación del trauma, evitar los recuerdos traumáticos y un sentimiento persistente de amenaza) así como un conjunto adicional de síntomas llamados de alteración en la auto-organización (desregulación afectiva, autoconcepto negativo y alteraciones en las relaciones), cuenta la investigación.

“La exposición crónica al estrés se ha relacionado con alteraciones cerebrales, cognitivas y psicopatológicas”, explica el estudio. Y continúa: “Hasta el momento, los estudios han mostrado que existen unos elevados niveles de cortisol en mujeres supervivientes que desarrollan trastorno de estrés postraumático (TEPT) y/o depresión. Sin embargo, otros estudios recientes han mostrado que la severidad de la violencia sufrida se relaciona con elevados niveles de cortisol, después de controlar los efectos de la depresión y del TEPT”. Además del trauma, diversos trabajos han demostrado que la ansiedad crónica y la depresión contribuyen a explicar las alteraciones neuropsicológicas en mujeres supervivientes. EL trastorno de estrés postraumático se concreta en problemas en la atención, funciones ejecutivas (como planificar, organizar, tomar decisiones, control de impulsos), memoria y otros procesos del sistema nervioso.

Por otra parte, la depresión y la ansiedad también son problemas de salud mental frecuentes en mujeres supervivientes. Dificultades para identificar las propias emociones, disminución de la autoestima, afectación del sueño y la alimentación (anorexia, bulimia), problemas con el consumo de alcohol, miedo generalizado, irritabilidad o trastornos emocionales producidos por el bloqueo se asocian con sufrir violencia de género.

Infancia

La Ley Orgánica 8/2015 reconoce a las niñas y los niños como víctimas directas, ya que sufren las consecuencias de la violencia, algo que se aborda en el estudio. “Además de las mujeres, sus hijos e hijas también se exponen a la violencia de género, ya sea directamente, siendo víctimas de maltrato físico, presiones, insultos y/o vejaciones; al estar presente en la comisión de la violencia; u observando las consecuencias en sus madres, lesiones o daños de la propiedad (la vivienda). Además, los hijos e hijas de mujeres asesinadas por su pareja sufren otro tipo de victimización tras estos asesinatos: pierden a su madre en circunstancias brutales, siendo el culpable el padre u otro miembro de la familia cercana. Múltiples estudios coinciden en señalar que la violencia de género repercute de manera muy negativa en la salud mental de los y las menores que la sufren”, recoge el amplio estudio.

Además de tener más probabilidades de verse inmersa en violencia en su etapa adulta, la infancia testigo de violencia de género “se expone a un sistema de creencias patriarcal y a un estilo de crianza machista que puede ocasionar consecuencias” en su vida. Entre los problemas psicológicos más frecuentes se encuentran la ansiedad, depresión, miedo, ira, desesperanza, fobias, ideación suicida y baja autoestima, así como conductas agresivas o delictivas. En lo referente a lo cognitivo, ven afectada su inteligencia general, velocidad de procesamiento, atención, memoria o comprensión verbal. El porcentaje de niños y niñas con estrés postraumático en la infancia víctima de violencia de género se sitúa en torno al 50 por ciento.

Una de las cuestiones más preocupantes es la transmisión intergeneracional de la violencia de género. En un estudio del año 2013 realizado con 150 diadas madre-hijas a lo largo de diez años, y donde se evaluaba la violencia de género durante tres generaciones, se detectó, por ejemplo, que, si la abuela fue maltratada por su marido, “su hija tenía más probabilidad de ser acosada sexualmente en la infancia y también era más probable que tuviera una relación de violencia con su pareja en la etapa adulta”. Del mismo modo, “si la madre fue sexualmente violentada durante su infancia, se incrementaba el riesgo de que su hija sufriera abuso sexual cuando era niña”. El estudio hablaba también de la maternidad con altos niveles de violencia de género alrededor, lo que conlleva “conductas de crianza menos sensibles por parte de sus madres”. Las consecuencias del maltrato en madres y criaturas, entre las que se encuentran problemas emocionales o altos niveles de estrés, pueden afectar tanto los hijos e hijas, como al vínculo materno-filial y a la propia recuperación familiar: “Un vínculo seguro con la madre es uno de los factores más importantes para lograr paliar los efectos negativos de la exposición al maltrato”.

Esperanza

La amplitud de los daños del maltrato es evidente. Sin embargo, y si es posible hablar de una buena noticia en este ámbito, el cerebro puede recuperarse gracias a su plasticidad. Una evaluación y posterior rehabilitación neuropsicológica individualizada y multidisciplinar puede contribuir a ello, pero las secuelas cognitivas todavía se infravaloran en las intervenciones médicas, lo que puede dificultar los procesos.

La inclusión de la neuropsicología forense en la atención a las mujeres supervivientes permitiría evaluar el funcionamiento cognitivo y conductual y reportar los daños psíquicos. Y aquí aparece otra cuestión destacada en el estudio, vinculada con la responsabilidad y la reparación del daño: al igual que en cualquier otro procedimiento penal, si hablamos de violencia de género deberían poder fijarse “las consecuencias que un proceso traumático ha tenido sobre las facultades mentales de la víctima, y así servir para que la jueza o juez pueda establecer una compensación económica”, como existe en otros delitos en los que hay lesión y la persona responsable está obligada a reparar el daño y compensar por lo perdido y por las secuelas.

“Al igual que en otras causas, como los accidentes laborales o de tráfico, la violencia contra la pareja podría provocar una incapacidad”

La realidad ofrece una panorámica distinta. El estudio confirma que la valoración de la víctima, que no siempre se lleva a cabo, “se utiliza para valorar la credibilidad de su relato, y no para conocer la existencia de posibles secuelas consecuentes al maltrato y optar por indemnizaciones acorde a las mismas”. Y añade: “Es indispensable señalar que una declaración puede ser inconsistente por diversas razones, no necesariamente por engaño deliberado”. Por esto es importante la mirada neuropsicológica que explique las secuelas de la violencia física y psicológica en supervivientes de violencia de género. “Estas secuelas pueden justificar una baja calidad en el relato, no atribuible a la inexistencia o alteración voluntaria de los hechos declarados”, recuerda el estudio. Pese a la evidencia científica, no es habitual incorporar estas variables en una evaluación forense, lo cual deja fuera muchas realidades: “Al igual que en otras causas, como los accidentes laborales o de tráfico, la violencia contra la pareja podría provocar una incapacidad”.

Los agresores

En cuanto a los hombres maltratadores, entre otras cuestiones, el estudio explica que emplean procesos de disociación moral para justificar sus comportamientos y lo hacen minimizando su conducta agresiva, mostrando bajos niveles de culpa y atribuyendo esta a sus parejas: “Con frecuencia se encuentra que los hombres maltratadores indican que su condena se debe a las características personales y de agresividad de la víctima. En definitiva, los maltratadores tienen creencias de superioridad hacia las mujeres y estas creencias les hacen justificar sus comportamientos”.

En las últimas décadas, ha cobrado relevancia la investigación del sistema emocional en hombres maltratadores. “La escasa literatura indica que presentan déficits en la regulación emocional y que estos tienen un papel crucial en los actos violentos contra sus parejas o exparejas”. Dichas complicaciones se combinan con las normas masculinas de dominación, control emocional y autosuficiencia. “Los hombres con dificultades para manejar las emociones tienen más posibilidades de maltratar a sus parejas y tienden a creer que los hombres no deberían compartir sus emociones o pedir ayuda (…). Los hombres maltratado res que sienten que no están cumpliendo las normas tradicionales de género, no regulan las emociones generadas por ese malestar y ejercen violencia contra la pareja”, añade el estudio.

Fuente: https://www.pikaramagazine.com/2026/04/el-dano-cerebral-del-maltrato/

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Una universidad en línea da una mano a las mujeres afganas excluidas de la educación

Desde que los talibanes volvieron al poder, en 2021, a las mujeres y niñas se les ha prohibido progresivamente el acceso a la educación, los espacios públicos y la mayoría de los empleos. Imagen: Learning Together

Periodista de IPS

KABUL – Desde su infancia, el sueño de Khatera, nombre ficticio a su pedido, era estudiar medicina en la universidad y convertirse en médica. «Cada vez que veía a los médicos con sus batas blancas, me decía a mí misma que ojalá algún día pudiera llevar una bata similar y servir a la gente», recuerda la joven afgana.

Con el paso de los años, sentía que cada día que pasaba la acercaba más a su sueño, al menos hasta hace cinco años, cuando los talibanes volvieron al poder en Afganistán y echaron por tierra el sueño de toda su vida.

Khatera cuenta su historia: «Cuando terminé la escuela, se suponía que debía presentarme al examen de acceso a la universidad y me había preparado a fondo para ello, sin dejar nada al azar. Pero, por desgracia, los talibanes llegaron al poder en Afganistán y todo dio un vuelco. Su primera medida fue prohibir la educación a las niñas y las mujeres».

«En ese momento, sentí como si todos los sueños de mi infancia se hubieran reducido a cenizas. Estaba tan agotada y desesperada que me parecía que mi vida se había detenido en seco. Que te nieguen la educación es verte obligada a vivir en la oscuridad absoluta», afirma sobre como vivió el retorno de los talibanes en agosto de 2021, tras haber gobernado el país entre 1996 y 2001.

Khatera, de 26 años, vive en una aldea remota de la provincia de Badakhshan con sus padres, dos hermanas y dos hermanos. Cayó en una depresión cuando se dio cuenta de que ya no podría continuar con su educación.

«A medida que pasaban los días, mi estado emocional y mental empeoraba. Mi depresión, agotamiento y angustia se agravaban cada día que pasaba. Los talibanes seguían endureciendo las restricciones a las mujeres hasta que ya ni siquiera se nos permitía movernos libremente. Poco a poco empecé a perder la esperanza en la vida», cuenta.

De repente, sin embargo, apareció una luz en el horizonte. Un día recibió una llamada telefónica de una antigua compañera de clase. Su amiga le informó de que existía la posibilidad de cursar estudios universitarios en línea, diseñados específicamente para mujeres.

El economista Abdul Farid Salangi fundó la Universidad Zan en línea, operativa desde 2022. Desempeña el cargo de director de la institución desde el extranjero. El proyecto tiene como objetivo apoyar a las niñas a las que se les ha negado la educación. Para Salangi, proporcionar esa educación es un deber, porque Afganistán no puede desarrollarse sin mujeres educadas.

Khatera solicitó inmediatamente la admisión para estudiar psicología en la Universidad Zan en línea y fue aceptada.

Sin embargo, la conexión a Internet en su pueblo era deficiente, por lo que tuvo que mudarse con su hermana a la ciudad para poder continuar con sus estudios.

Khatera está ahora en su cuarto semestre. Los profesores son de Afganistán y algunos del extranjero, y ella afirma que la calidad de la enseñanza es muy profesional.

Para Khatera, la universidad en línea es más que un lugar para estudiar. Ella la describe como una luz en la oscuridad.

Sin embargo, estudiar en línea no está exento de dificultades. El acceso a internet es intermitente y caro. La madre de Khatera vende leche en el pueblo para cubrir sus gastos.

«La Universidad Zan en línea me ayudó a escapar de una profunda sensación de desesperanza y le devolvió el sentido a mi vida», dice Khatera. Las clases tienen lugar por la noche y tiene que vivir con su hermana en la ciudad, separada del resto de la familia, pero para Khatera todo vale la pena.

Salangi explica la motivación detrás del proyecto.

«Mi objetivo al crear la universidad era apoyar a las chicas a las que se les había negado la educación. Cuando cerraron las escuelas y las universidades, la esperanza y la motivación se desvanecieron para miles de chicas. Sabía que, si esto continuaba, se perdería toda una generación y la sociedad se enfrentaría a profundas crisis», detalla.

«Para mí, esto era una responsabilidad humana», concluye Salangi, que se formó como economista financiero en la Universidad Internacional de Moscú.

La Universidad Zan en línea comenzó de forma modesta. No tenía presupuesto ni respaldo organizativo. Salangi se puso en contacto con colegas y profesores, muchos de los cuales se ofrecieron como voluntarios, y poco a poco las actividades fueron creciendo.

Actualmente, la universidad cuenta con varias facultades, cientos de docentes en Afganistán y en el extranjero, y personal administrativo. Imparte educación a decenas de miles de mujeres, casi de forma gratuita.

Las clases suelen impartirse por las tardes, ya que muchos de los docentes trabajan en otros lugares durante el día. Si no es posible organizar clases presenciales, estas se graban y se distribuyen los vídeos.

Aunque las clases se imparten por la noche, Khatera dice que estudia mucho y se asegura de no perdérselas.

«Compagino las tareas domésticas con la preparación de los seminarios web que me asignan mis profesores. Sinceramente, apenas me doy cuenta de cómo pasan los días y las noches. Con el tiempo, todos los miedos y pensamientos negativos que tenía se han desvanecido. Ahora sigo adelante con sueños y esperanza, imaginando un futuro brillante para mí», dice Khatera con alegría.

https://ipsnoticias.net/2026/04/una-universidad-en-linea-da-una-mano-a-las-mujeres-afganas-excluidas-de-la-educacion/

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Evolución del Pensamiento Pedagógico: Un Análisis de las Corrientes Educativas desde Rousseau hasta Freire. (Video)

Por: Luz Palomino CII-OVE

La pedagogía, como reflexión sistemática sobre la educación, no ha sido un fenómeno estático, sino un proceso dinámico de construcción y crítica. El recorrido por las ideas de doce pensadores fundamentales—Rousseau, Kant, Pestalozzi, Fröbel, Montessori, Decroly, Freinet, Piaget, Vygotsky, Freire, Rodríguez y Bello—nos permite trazar un mapa de la evolución del pensamiento educativo desde la Ilustración hasta el siglo XX. Este análisis revela una transición progresiva desde una pedagogía centrada en la razón abstracta y el deber, hacia una pedagogía centrada en el niño, luego a una pedagogía social y crítica, y finalmente a una pedagogía constructivista y liberadora.

I. Los Cimientos Ilustrados: La Razón, la Libertad y el Ciudadano (Siglo XVIII)

El Siglo de las Luces sentó las bases filosóficas sobre las que se construiría la pedagogía moderna. Dos figuras son centrales, con enfoques distintos pero complementarios.

Jean-Jacques Rousseau (1712-1778): En su obra Emilio, o De la educación, Rousseau plantea una «pedagogía negativa» o «natural». Su principio fundamental es que el niño es bueno por naturaleza y la sociedad lo corrompe. Por lo tanto, la educación debe consistir en proteger al niño de las influencias sociales negativas y permitir que su naturaleza se despliegue libremente. El educador es un «jardinero» que cuida el desarrollo, no un «moldeador» que impone formas. Rousseau introduce la revolucionaria idea de las etapas de desarrollo, argumentando que cada edad tiene sus propias formas de pensar y aprender, que deben ser respetadas. Su legado es el niño como centro del proceso educativo.

Immanuel Kant (1724-1804), por su parte, ofrece una perspectiva más social y racional. En sus lecciones de Pedagogía, Kant ve la educación como el medio para que la humanidad se perfeccione. Frente a la naturaleza espontánea de Rousseau, Kant enfatiza la disciplina y la cultura como herramientas para domesticar la animalidad inicial del hombre y guiarlo hacia la autonomía moral. Su famoso lema «¡Atrévete a saber!» (Sapere aude) encapsula el ideal ilustrado: la educación debe liberar al individuo de su «minoría de edad», enseñándole a usar su propia razón sin la guía de otro. Para Kant, el fin último es la formación del ciudadano ilustrado y autónomo.

En América, Simón Rodríguez (1769-1854) y Andrés Bello (1781-1865) adaptan estas ideas al contexto de las nuevas repúblicas. Rodríguez, el maestro de Bolívar, es el Rousseau americano. Con su consigna «Inventamos o erramos«, defiende una educación popular, masiva y original. Rechaza copiar modelos europeos y aboga por una educación práctica y útil que forme ciudadanos para la nueva sociedad republicana. Bello, en cambio, es el Kant del nuevo mundo. Como primer rector de la Universidad de Chile, se concentra en la construcción institucional. Para Bello, la educación era el pilar para la estabilidad republicana, enfatizando el dominio de la lengua (su Gramática es fundacional) y el derecho como bases para la civilización y el orden social.

II. La Concreción Pedagógica: El Niño como Ser Activo (Siglo XIX y principios del XX)

Los pensadores del siglo XIX tomaron las ideas seminales de la Ilustración y las tradujeron en métodos y sistemas educativos concretos, dando origen a la Escuela Nueva o Educación Activa.

Johann Heinrich Pestalozzi (1746-1827) es el puente entre Rousseau y la pedagogía moderna. Inspirado por él, pero llevándolo a la práctica, Pestalozzi propone una educación basada en la observación y la experiencia. Su famoso lema «cabeza, corazón y mano» sintetiza su visión integral: la educación debe desarrollar simultáneamente lo intelectual, lo moral y lo físico. Insistió en que el aprendizaje debe partir de la intuición directa de los objetos (observación) y avanzar gradualmente hacia conceptos abstractos, criticando la memorización mecánica.

Friedrich Fröbel (1782-1852), discípulo de Pestalozzi, lleva el enfoque natural al extremo al crear el Kindergarten («Jardín de Infancia»). Para Fröbel, el niño es como una planta que debe crecer en un ambiente adecuado. El juego es la actividad central a través de la cual el niño se expresa y comprende el mundo. Diseñó una serie de materiales didácticos llamados «dones» y «ocupaciones» (esferas, cubos, etc.) para estimular el desarrollo de conceptos abstractos a través de la manipulación concreta.

María Montessori (1870-1952) y Ovide Decroly (1871-1932) perfeccionan este enfoque a principios del siglo XX. Montessori desarrolla un método científico basado en la observación de los niños. Creó un «ambiente preparado» con materiales autocorrectivos que permiten al niño autoeducarse siguiendo sus propios intereses y ritmo («mente absorbente«). El rol del adulto es ser un guía discreto. Decroly, por su parte, propone la globalización del aprendizaje a través de los «centros de interés». Parte de la idea de que el niño percibe la realidad como un todo, por lo que la enseñanza debe organizarse alrededor de temas significativos para él (por ejemplo, «la alimentación»), integrando diversas áreas del conocimiento.

Célestin Freinet (1896-1966) introduce un fuerte componente social y cooperativista. Su pedagogía es la del trabajo. Critica la escuela libresca y pasiva y la remplaza con técnicas basadas en la vida: la imprenta escolar, el texto libre, la correspondencia interescolar y las asambleas de clase. El aula se convierte en una comunidad cooperativa donde los niños aprenden haciéndose cargo de proyectos reales, desarrollando un espíritu de solidaridad y responsabilidad.

III. Los Fundamentos Científicos: El Constructivismo y la Dimensión Social (Siglo XX)

A mediados del siglo XX, la psicología proporciona una base científica sólida para las intuiciones de los pedagogos de la Escuela Nueva, dando lugar a las teorías constructivistas.

Jean Piaget (1896-1980) es el padre del constructivismo individual. Su gran aporte fue la Teoría del Desarrollo Cognitivo, que describe una secuencia invariable de etapas (sensoriomotora, preoperacional, etc.). Para Piaget, el conocimiento no es una copia de la realidad, sino una construcción activa del sujeto a través de dos procesos: la asimilación (incorporar nueva información a esquemas existentes) y la acomodación (modificar los esquemas para adaptarlos a nueva información). El aprendizaje debe estar ligado al estadio de desarrollo del niño.

Lev Vygotsky (1896-1934), en contraste, funda el constructivismo social. Para Vygotsky, el aprendizaje es un proceso social y colaborativo. El desarrollo precede al aprendizaje. Introduce el crucial concepto de Zona de Desarrollo Próximo (ZDP), que es la distancia entre lo que un niño puede hacer solo y lo que puede lograr con la guía de un adulto o en colaboración con pares más capaces. Así, el lenguaje y la interacción social son los motores del desarrollo cognitivo. La educación debe «empujar» el desarrollo, proponiendo desafíos que estén justo por encima de la capacidad actual del alumno.

IV. La Conciencia Crítica: La Pedagogía como Acto Político (Siglo XX)

Mientras Piaget y Vygotsky analizaban los mecanismos del aprendizaje, Paulo Freire (1921-1997) llevó la crítica al plano político y social. Su Pedagogía del Oprimido es un parteaguas en la historia de la educación.

Freire critica ferozmente el modelo tradicional, al que llama «educación bancaria», donde el educador «deposita» conocimientos en el educando, tratándolo como un recipiente vacío y pasivo. Este modelo, argumenta, reproduce las relaciones de opresión existentes en la sociedad. Frente a esto, propone una educación problematizadora y dialógica. El proceso educativo debe comenzar con la realidad y las palabras del educando («palabras generadoras»). A través del diálogo, educador y educando se transforman juntos en sujetos de conocimiento, desarrollando una conciencia crítica sobre el mundo para poder actuar sobre él y transformarlo. Para Freire, educar es un acto político que no puede ser neutral: o bien domestica, o bien libera.

Un Diálogo Inacabado

El recorrido por estas doce figuras muestra un hilo conductor claro: la progresiva centralidad del educando y el reconocimiento de su agencia en el proceso de aprendizaje. Desde el niño natural de Rousseau, pasando por el niño activo de Pestalozzi y Montessori, el niño social de Vygotsky y Freinet, hasta el oprimido consciente de Freire, la educación ha ido desplazando su foco del contenido a la persona.

Sin embargo, este análisis también revela tensiones creativas que siguen vigentes:

  • Naturaleza vs. Cultura: Rousseau y Fröbel enfatizan lo natural; Vygotsky y Freire, lo cultural y social.

  • Individuo vs. Sociedad: Piaget se centra en la construcción individual; Freinet y Vygotsky, en la comunidad.

  • Autonomía vs. Dirección: Montessori confía en la autoeducación; Kant y Vygotsky ven el papel esencial del otro (el maestro, los pares).

  • Neutralidad vs. Compromiso: La visión técnica de Piaget contrasta con el compromiso político explícito de Freire y Rodríguez.

Estas corrientes no se anulan entre sí, sino que forman un corpus de conocimiento rico y diverso. La tarea del educador contemporáneo no es adherirse ciegamente a una, sino, comprendiendo su profundidad histórica, dialogar con ellas para crear prácticas educativas significativas, respetuosas y transformadoras que respondan a los desafíos del siglo XXI. La historia de la pedagogía es, en esencia, la historia de la lucha por una educación más humana.

Referencias Consultadas

  1. BELLO, A. (1847). Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos. Ediciones Ayacucho.

  2. DECROLY, O. (1921). La función de globalización y la enseñanza. Miño y Dávila Editores.

  3. FREINET, C. (1949). La Educación por el Trabajo. Fondo de Cultura Económica (FCE).

  4. FREIRE, P. (1968). Pedagogía del Oprimido. Siglo XXI Editores.

  5. FRÖBEL, F. (1826). La Educación del Hombre. Editorial Ariel.

  6. KANT, I. (1803). Pedagogía. Ediciones Akal.

  7. MONTESSORI, M. (1912). El Método de la Pedagogía Científica. Biblioteca Nueva.

  8. PESTALOZZI, J. H. (1801). Cómo Gertrudis enseña a sus hijos. Fondo de Cultura Económica (FCE).

  9. PIAGET, J. (1936). El nacimiento de la inteligencia en el niño. Editorial Crítica.

  10. RODRÍGUEZ, S. (1840). Sociedades Americanas. Banco Central de Venezuela (Biblioteca Digital).

  11. ROUSSEAU, J. J. (1762). Emilio, o De la educación. Ediciones varias.

  12. VYGOTSKY, L. S. (1934). Pensamiento y lenguaje. Ediciones Fausto.

  13. ABBAGNANO, N. & VISALBERGHI, A. (1992). Historia de la pedagogía. Fondo de Cultura Económica

  1. GADOTTI, M. (1996). Historia de las ideas pedagógicas. Siglo XXI Editores.

  2. McLAREN, P. (1995). La vida en las escuelas: Una introducción a la pedagogía crítica… Siglo XXI Editores.

  3. PUIGGRÓS, A. (2003). De Simón Rodríguez a Paulo Freire: Educación para la integración iberoamericana. Colihue.

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La cultura ya no es construcción social, sino creación de la Inteligencia Artificial (IA)

Por: Bernardo Coronel 

Para la antropología, la cultura es una creación social que se erige por medio de la interacción entre los seres humanos. En el proceso de socialización intervienen agentes que moldean la personalidad de los individuos, y son básicamente cinco:

  1. La familia, encargada de socializar a los niños y niñas en la primera infancia. Siendo la familia la fuente inicial en la socialización, probablemente sea el agente más importante en la formación de la cultura.
  2. La escuela, que ejerce una influencia definitiva en la socialización de niños, niñas y adolescentes.
  3. Los amigos y compañeros que contribuyen a la formación de la personalidad.
  4. La Iglesia que transmite valores morales y éticos.
  5. Los medios de comunicación, formadoras de opinión.

Estos agentes moldean la personalidad en el proceso de socialización, transmitiendo reglas morales, maneras de pensar, sentir y actuar. La socialización se extiende toda la vida, y se puede dividir en tres grandes etapas: la primera es la infancia, la segunda es la integración de los roles y funciones de la vida adulta, y la tercera, que representa la integración a la sociedad. El niño y la niña que a la par de ira a la escuela, ayuda a sus padres en la chacra, va adquiriendo una cultura campesina, y el niño que desarrolla sus actividades en la ciudad adquirirá una cultura urbana.

El algoritmo y la IA

Llevamos décadas viviendo con el mundo digital, con sus resultados en el campo económico, social, político y cultural. Seis generaciones enteras pasaron por su entorno, desde los nacidos antes de 1945, conocidos como “inmigrantes digitales tardíos”.

En la actualidad, por razones laborales, entretenimiento o estudios, las personas pasan más tiempo interactuando frente a una computadora (o un celular) antes que con la gente. Originalmente las redes sociales servían para la interacción entre las personas, pero esa interacción está siendo desplazada por la IA. Según estudios, en el 2024, las granjas de bots generaron aproximadamente el 51% del tráfico en internet, mientras que los usuarios humanos representaron solo el 49%. Esta tendencia va en aumento.

Las redes sociales dejaron de ser simples instrumentos de comunicación para convertirse en espacios centrales de socialización, y sus algoritmos actúan como auténticos constructores de nuestro imaginario colectivo. En su definición más rígida, la cultura es una construcción social, pero en la era de la IA esta construcción social se está diluyendo. Usando filtros personalizados, los algoritmos globales crean los contenidos, decidiendo qué información nos muestran y cuál ocultan. Esto implica que gran parte de los contenidos que consumimos son definidos por algoritmos diseñados por las granjas de bots.

Estos sistemas utilizan nuestros datos personales alojados en la nube (interacciones, visualizaciones, preferencias, opiniones y búsquedas) para personalizar la experiencia y anticipar qué resultados o contenidos serán más relevantes para nosotros. Podemos hacer una prueba muy simple: busquemos un producto en google, y a los pocos minutos nuestras redes se inundarán de ofertas de ese producto de diversas marcas.

Moldean nuestra cultura

La cultura se forma mediante un proceso continuo de aprendizaje social, interacción y adaptación, proceso en el que vamos incorporando conocimientos, creencias, gustos, preferencias, leyes, valores y costumbres, y si la IA está reproduciendo virtualmente estas mismas cosas, podemos afirmar que ella está moldeando nuestra cultura.

La IA y los algoritmos direccionan cada vez más nuestra forma de ver el mundo, afectando nuestras costumbres, gustos, preferencias y las maneras en que nos relacionamos. Estos sistemas rastrean nuestro historial de navegación para ver qué publicamos y cómo interactuamos en las redes, y así identifican nuestras preferencias y comportamientos.

Ya no es secreto que X o Facebook direccionan los contenidos publicados en sus plataformas con el propósito de favorecer sus intereses. Una publicación beneficiosa a sus propósitos es amplificada (Ucrania e Israel) para que más usuarios la vean, y las opiniones contrarias pueden ser eliminadas, reducir su alcance, o directamente la cuenta puede ser inhabilitada por “infringir las normas comunitarias”.

Las elecciones y los bots

Utilizando cuentas automatizadas para manipular la opinión pública, degradar la confianza en las instituciones, e influir en las elecciones, las granjas de bots se convirtieron en centros de la guerra de la información en los últimos tiempos. Las granjas son controladas desde una computadora basada en software para imitar la actividad humana, y están programadas para difundir información, generar likes o retweets, y crear una ilusión de apoyo o indignación generalizada, dependiendo de sus objetivos. Los bots generan actividad falsa en las redes sociales, como cuentas, seguidores, me gusta o comentarios falsos. Al imitar la actividad humana en las plataformas, envían mensajes a los contenidos, aumentan la popularidad o difunden información falsa.

La desinformación y las mentiras generadas por los bots pueden influir significativamente en la decisión de un elector. Muchos estudios demuestran que con el efecto de la exposición repetida, las personas tienden a creer la información que escuchan reiteradamente, incluso si es falsa.

Las granjas de bots se están utilizando intensamente en las campañas electorales para manipular tendencias, atacar opositores, difundir fake news y crear una falsa sensación de popularidad de algún candidato.

En las elecciones del 2016, la empresa Cambridge Analytica trabajó para la campaña de Donald Trump, utilizando ilegalmente datos privados recogidos en Facebook. El hecho produjo un escándalo, llevando a Mark Zuckerberg a testificar ante una corte en Estados Unidos por permitir la utilización de datos de la plataforma sin el consentimiento de millones de sus usuarios.

Con el propósito de favorecer sus intereses comerciales o políticos, las grandes corporaciones a través de las granjas de bots, a la par de moldear nuestras preferencias, comportamientos o inclinaciones, también van moldeando artificialmente nuestra forma de ver el mundo, produciendo un cambio cultural que está dejando de ser fruto de la realidad en que vivimos.

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España: El 80% de las mujeres asesinadas por violencia de género en 2025 vivían con su agresor

El perfil de las víctimas es el de una mujer de 47,3 años española (57,1% de los casos), y en el 89,1% de los casos fueron asesinadas en un domicilio. La víctima más joven tenía 19 años y la mayor 86

El último informe sobre víctimas mortales de la violencia de género, publicado por el Observatorio contra la Violencia de Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial, cifra en 49 las mujeres asesinadas en 2025, el 80% de las cuales convivían con su agresor. Un porcentaje mucho mayor que el de 2024 (67,3%) y la media de la serie histórica (63%), que inició en 2003.

El estudio, elaborado con los datos suministrados por los juzgados, cuantifica con un feminicidio más los 48 recogidos por la Delegación contra la Violencia de Género, lo que muestra como el número de mujeres asesinadas en 2025 es el mismo que en 2024, 2021, 2020, 2017 y 2016, años con las cifras más bajas desde que hay registros (2003). Lo que nos sitúa en un dramático mínimo de un asesinato cada 7,4 días.

La media de muertes desde 2003 se sitúa en 58,3 al año. Pese a que sigue siendo una cifra lamentable, en la primera década desde que hay registro (2003-2014) la media fue de 65 asesinadas, en los últimos diez años está cifra descendió hasta las 52,4 interanuales. Un descenso que desde el Observatorio insisten en recalcar que es gracias a la aplicación de políticas públicas concretas que protegen a las mujeres.

El perfil de las víctimas es el de una mujer de 47,3 años española (57,1% de los casos), y en el 89,1% de los casos fueron asesinadas en un domicilio. La víctima más joven tenía 19 años y la mayor 86.

En el caso de los asesinos, la edad promedio fue de 49,4 años y en su mayoría eran españoles (63,3%) y el marido de la víctima (45,5%). Únicamente en el 61,2% de los casos fueron detenidos. El agresor más joven tenía 21 años y el mayor 90.

Del total de las víctimas, 11 (22,4%) habían presentado denuncia previa contra su asesino, un porcentaje mucho menor que en 2024 (30,6%) y al del promedio de la serie histórica (25,8%). De las que habían denunciado, siete convivían con su agresor, y ninguna tenía más de 55 años. Cuatro de las víctimas tenían medidas de alejamiento en vigor. Las mujeres que denunciaron el pasado año tenían una edad media 42,4 años. Denunciaron más víctimas extranjeras que españolas (un 23,8% frente a un 21,4%).

El estudio, además, muestra un análisis regional de la situación. Las comunidades autónomas con menor tasa acumulada desde que hay registro son Extremadura (34,6 mujeres), País Vasco (44,6) y Cantabria (46,5), junto a Ceuta y Melilla, la única región sin víctimas en 2025. El 50% de las asesinadas en Galicia y Madrid habían presentado denuncia previa.

Además, el informe dedica un espacio a las muertes por violencia vicaria. Desde 2013, este tipo de violencia le ha costado la vida a al menos 65 menores, en 21 de los casos también se asesinó a la madre de los niños. En 2025, se registraron tres asesinatos de menores a manos de sus padres biológicos o de la pareja de la madre. El mismo número de víctimas que llevamos ya este año.

Según el espacio Efeminista, hasta el 26 de marzo, ya han sido confirmadas 14 víctimas mortales de violencia de género este año, con ellas ya son 1.357 mujeres asesinadas desde 2003. Tan solo cinco de las víctimas tenían una denuncia previa por maltrato, pese a ello las medidas tomadas por parte de la administración pública han sido insuficientes.

Fuente: https://ctxt.es/es/20260401/Firmas/52888/violencia-genero-mujeres-asesinadas-parejas-observatorio-2025.htm

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