León XIV reivindica en el Congreso el papel de la educación y el derecho de las familias a elegir la formación de sus hijos
(Crónica especial para ÉXITO EDUCATIVO)
En las Cortes Generales el Papa defendió la importancia de la formación integral de las nuevas generaciones, el papel fundamental de las familias en la transmisión de valores y la libertad de los padres para elegir la educación de sus hijos conforme a sus convicciones morales, culturales y religiosas. Durante una intervención centrada en la dignidad humana, el bien común y la responsabilidad de las instituciones democráticas, el Pontífice subrayó que la educación constituye uno de los pilares esenciales para la construcción de una sociedad justa y cohesionada. Su reflexión se produjo en el marco de una defensa más amplia de la familia como núcleo fundamental de la comunidad política y social.
León XIV recordó que la familia desempeña una función insustituible en la formación de la persona. «La familia será siempre la primera escuela de humanidad en la que se aprende, antes que en cualquier otro lugar, la gramática elemental de la convivencia, recibir la vida, cuidar al otro, perdonar, servir y pertenecer», afirmó ante los parlamentarios. A partir de esa reflexión, el Papa dirigió su atención hacia el sistema educativo, al que atribuyó una responsabilidad decisiva en la formación intelectual, ética y humana de los jóvenes. «Las instituciones educativas ocupan un lugar decisivo en esta tarea», señaló. Según explicó, los centros de enseñanza no deben limitarse a transmitir conocimientos, sino contribuir también al desarrollo integral de la persona.
En este sentido, destacó que la educación debe ayudar a los estudiantes a buscar la verdad y a reflexionar sobre las grandes cuestiones de la existencia humana. «En ellas, las nuevas generaciones pueden aprender a buscar y amar la verdad y a cuestionarse sobre el sentido de la vida y la dignidad de cada persona», manifestó.
El Pontífice vinculó además la educación con la formación del pensamiento crítico y la transmisión de valores sólidos en una época marcada por profundas transformaciones tecnológicas, culturales y sociales. León XIV reconoció el papel que desempeñan los centros educativos como colaboradores de las familias en la formación de los jóvenes y puso en valor la confianza que muchos padres depositan en ellos. «Muchos padres, deseosos de que sus hijos aprendan a relacionarse, a pensar con espíritu crítico y a adquirir valores sólidos, depositan en ellas grandes esperanzas, como valiosas aliadas en su educación», afirmó.
Uno de los pasajes que previsiblemente suscitará mayor debate en el ámbito político y educativo fue su defensa explícita de la libertad de enseñanza y del derecho de los padres a elegir el modelo educativo de sus hijos. El Papa sostuvo que la cooperación entre familias y centros educativos debe respetar siempre la responsabilidad primordial de los progenitores en la educación de los menores. «Esta colaboración ha de respetar siempre el derecho primario e inalienable de los padres a elegir el tipo de educación que reciben sus hijos en coherencia con sus propias convicciones morales, culturales y religiosas», declaró.
Más allá de las referencias directas a la escuela y a la familia, León XIV también reivindicó el valor histórico de las universidades españolas y de la tradición intelectual del país. En varios momentos de su intervención evocó la herencia cultural y académica de España, destacando el papel desempeñado por las universidades en la construcción del pensamiento jurídico y moral occidental.
El Pontífice hizo una referencia especial a la ciudad de Salamanca y a la Escuela de Salamanca, que calificó como una de las grandes aportaciones españolas a la reflexión sobre la dignidad humana, los derechos de las personas y los límites del poder político. Recordó que fue en aquel ámbito universitario donde surgieron algunas de las ideas que posteriormente influirían en el desarrollo del derecho internacional moderno. «Desde España, la reflexión de la Escuela de Salamanca y de manera particular Fray Francisco de Vitoria, junto con otros dominicos y jesuitas, contribuyó a formar una conciencia jurídica y moral capaz de recordar que la autoridad lleva siempre consigo una responsabilidad y que todo ser humano debe ser reconocido como sujeto de derechos y deberes», afirmó.
Asimismo, destacó que la contribución intelectual nacida en las aulas salmantinas sigue teniendo plena vigencia en el siglo XXI. «Aquella contribución, nacida a orillas del Tormes, trascendió las aulas y las bibliotecas y llegó a formar parte de una conciencia más amplia compartida por la comunidad internacional», señaló.
La reflexión educativa del Pontífice se extendió también al ámbito de las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial. Aunque no se refirió específicamente al sistema educativo digital, sí advirtió de la necesidad de que el progreso tecnológico permanezca siempre subordinado a la dignidad humana y al bien común. En este contexto, defendió la importancia de formar ciudadanos capaces de afrontar críticamente los retos éticos de la nueva era tecnológica.
En la parte final de su discurso, León XIV vinculó la educación con la construcción de una ciudadanía responsable y con la preservación de la concordia democrática. Recordó que la libertad moderna se ha sustentado históricamente en una profunda formación de la conciencia y en una cultura basada en el respeto a la dignidad de todas las personas. «Los pueblos aprendieron que el derecho debe servir al bien, que la justicia pone límites a la fuerza, que el poder necesita legitimidad, que los pobres pertenecen plenamente a la comunidad, que el extranjero debe ser acogido conforme a su dignidad y que la vida humana jamás puede ser tratada como mercancía», afirmó.
La intervención concluyó con una apelación a la renovación moral de la sociedad y a la necesidad de seguir fortaleciendo una educación orientada al bien común. «España puede ofrecer mucho en este camino. Cuenta con una lengua que une continentes, una tradición cultural, jurídica y espiritual que ha sabido poner en diálogo fe y razón, derecho y conciencia, unidad y pluralidad», señaló antes de expresar su deseo de que el país continúe siendo «tierra de encuentro, de cultura, de solidaridad y de esperanza».
Fuente de la Información: https://exitoeducativo.net/politica-educativa/leon-xiv-reivindica-en-el-congreso-el-papel-de-la-educacion-y-el-derecho-de-las-familias-a-elegir-la-formacion-de-sus-hijos





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