Mayoría de adolescentes del Caribe inician su sexualidad antes de los 15 años
Conductas sexuales riesgosas son más habituales en varones con ausentismo escolar y con antecedentes de violencia
Para expertos, debut sexual temprano puede estar asociado a situaciones de abuso
Tres de cada cinco adolescentes en la región del Caribe tuvo su debut sexual a una edad temprana (a los 14 años o antes) y más del 41 por ciento declaró no haber utilizado métodos anticonceptivos en su última relación.
Estas son algunas de las conclusiones de un estudio publicado en Behavioral Sciences, que analizó las respuestas a una encuesta, realizada entre 2016 y 2017, a 9.143 estudiantes de en promedio 15 años, de República Dominicana, Jamaica, Surinam y Trinidad y Tobago.
El trabajo, que advierte sobre la “alta proporción” de comportamientos sexuales de riesgo, apunta que 41,4 por ciento de los adolescentes escolarizados ya había tenido su iniciación sexual al momento de participar en la encuesta. Por ejemplo, entre los jóvenes sexualmente activos, 58,6 por ciento tuvo su primera vez a los 14 años o antes.
En tanto, 28,4 por ciento declaró no haberse cuidado con un condón y dos de cada cinco aseguró no haber utilizado un método anticonceptivo en su última relación.
Para los autores del trabajo, estos datos —aportados por adolescentes escolarizados— ya son preocupantes, pero advirtieron que los jóvenes que han abandonado el colegio podrían ser “más vulnerables a comportamientos sexuales de riesgo”.
Estas conductas, a su vez, se vieron con mayor frecuencia entre estudiantes varones, con algún trastorno psicológico, ausentismo escolar, antecedentes de participación en peleas o víctimas de bullying, y consumo de alcohol, tabaco o cannabis.
Para Supa Pengpid, de la Universidad de Mahidol (Tailandia), y coautora del estudio, los resultados del trabajo denotan la necesidad de un abordaje “holístico” de la problemática, que incluya la identificación de adolescentes en riesgo, el acceso a preservativos y métodos anticonceptivos, asesoramiento a los estudiantes y promoción de la salud en colegios.
Pengpid también señaló que deben explorarse los aspectos culturales de los comportamientos sexuales entre los adolescentes, en referencia a la “aceptación” social que pueden tener muchas de estas conductas.
“Si podemos motivar a los jóvenes a tener un objetivo a largo plazo en su vida, evitarán todos los comportamientos de riesgo para la salud”, agregó por correo electrónico a SciDev.Net.
Para Josefina Luna, coordinadora en la Dirección Materno Infantil y Adolescencia del Ministerio de Salud de República Dominicana, “el estudio refleja la realidad del Caribe”. En una entrevista por zoom, Luna —quien no participó en el estudio— añadió que en el caso de su país son altas las tasas no solo de inicio de relaciones sexuales sino de embarazo adolescente, vinculado al abuso sexual.
En República Dominicana la tasa de madres adolescentes es de 96,1 por cada mil mujeres de entre 15 y 19 años, según el Banco Mundial. En tanto, América Latina y el Caribe posee un tasa de embarazo temprano de 62,94 cada mil adolescentes mujeres.
“Si podemos motivar a los jóvenes a tener un objetivo a largo plazo en su vida, evitarán todos los comportamientos de riesgo para la salud”.
Supa Pengpid, Universidad de Mahidol, Tailandia
“A esto escapa Cuba, que tiene un programa muy efectivo de educación sexual y en donde hay recursos formativos para la familia y también para los propios adolescentes, para asumir una sexualidad responsable y saludable”, expresó Luna, colaboradora además del Comité de pediatría social de la Asociación Latinoamericana de Pediatría (ALAPE).
En este sentido, la especialista resaltó la importancia de implementar la educación sexual para que los adolescentes “puedan desarrollar una sexualidad plena y sobre todo sana y responsable”. “Cuando tienen información pueden tomar decisiones adecuadas”, dijo Luna.
Por su parte, Mónica Borile, asesora del Comité de Adolescencia de ALAPE, señaló a SciDev.Net en diálogo telefónico que más allá del dato acerca de la iniciación sexual a corta edad debe recordarse que este hecho suele estar asociado tanto a situaciones de abuso por parte de adultos como a matrimonios tempranos.
Las escuelas unidocentes tropiezan contra la falta de materiales, escasa o nula conexión a Internet, entre otros, que denotan despreocupación absoluta por la enseñanza rural y las realidades que habitan en estas comunidades.
Las graves carencias de recursos tecnológicos, libros y fallas en infraestructura que llevan años ponen en desventaja a educadoras, niñas y niños de unas 1.400 escuelas unidocentes que tiene el país.
En estas instituciones un mismo docente imparte lecciones en todos los niveles de primer y segundo ciclo de educación básica, a un grupo de menos de 30 estudiantes, en un ambiente multigrado y atiende también labores administrativas.
Es una labor compleja porque el educador se convierte al mismo tiempo en líder de toda una comunidad y por la tanto, debe orientar su labor al contexto comunitario en que sus estudiantes habitan.
Como ha dicho el profesor Claudio Vargas, encargado de la sección de escuelas unidocentes de la Universidad de Costa Rica (UCR): “una escuela unidocente es el corazón de una comunidad, incluso en muchos lugares, son la única institución del Estado que existe”.
Las escuelas unidocentes representan cerca del 40% del total de escuelas públicas del país. Entender que la realidad de la Gran Área Metropolitana no es extrapolable a todo el país es el primer paso para valorar la importancia de estos centros educativos y de una educación que sea contextual, es decir, que responda curricularmente y en su estructura a las necesidades, miedos, gustos e intereses de la comunidad por la que trabaja.
¿Cómo resolver?
El último Informe del Estado de la Educación (2019) apunta que no es conveniente crear más centros unidocentes, sino reducir rápidamente la proporción que estos representan dentro de la oferta de servicios educativos, consolidando pequeñas escuelas en centros de mayor tamaño y mejor equipados, así como posibilitar la rápida transformación de escuelas de horario alterno a horario regular. El MEP anunció en el año 2019, que hay centros que por su cercanía (menos de 1 kilómetro) es factible unificarlos en una sola institución unidocente bien equipada; ojalá no haya que esperar los tiempos usuales de la Dirección de Infraestructura del MEP para que eso se traduzca en realidad, enredados entre burocracia e ineficiencia, mientras cientos de niños y niñas reciben su educación en condiciones deplorables.
A la fecha, solo 1 de cada cinco escuelas unidocentes ofrece enseñanza del inglés a sus estudiantes. Esto marca diferencias que se traducen en menos oportunidades para niños y niñas de comunidades rurales. Es una hipocresía decir que hay acceso a educación, cuando las desigualdades en calidad son notorias.
“En cuanto a la movilización de los docentes en la red educativa en el ámbito nacional, se requiere diseñar un programa voluntario de pasantías que promueva el traslado de los docentes con comprobada excelencia a las zonas que más los necesitan”, señala el informe del Estado de la Educación.
Tal y como afirman las investigadoras Lupita Chaves y Jaqueline García “las escuelas unidocentes son una necesidad para el sistema educativo para la atención de las comunidades dispersas, lo que promueve el acceso, la equidad y el derecho a la educación, por lo que deben fortalecerse mediante un mayor apoyo del Estado para que estas escuelas contribuyan a promover el desarrollo humano y social del país”.
López añadió que, en este sentido, reiteran que mientras dure la pandemia de la COVID-19 las clases deben desarrollarse a distancia en lo que reste del año 2020 y el inicio del periodo escolar 2021 hasta tanto no se tenga un verdadero control de la enfermedad.
Un grupo de docentes de diferentes gremios magisteriales aseguran que no respaldan, avalan o apoyan la iniciativa del Ministerio de Educación (Meduca) de brindar clases semipresenciales el próximo año.
Luis López secretario general del Frente Nacional de Educadores Independientes (Frenei), dijo que el miércoles 11 de noviembre en la reunión de Mesa Bilateral en la que los gremios magisteriales participaron junto a la ministra de Educación Maruja Gorday de Villalobos, solo se les presentó los lineamientos para el desarrollo del año escolar 2021 en la modalidad semipresencial.
Sin embargo, durante la reunión ningún representante de los gremios magisteriales que participaron avalaron el hecho de dar clases de manera semipresencial en el 2021.
López añadió que, en este sentido, reiteran que mientras dure la pandemia de la COVID-19 las clases deben desarrollarse a distancia en lo que reste del año 2020 y el inicio del periodo escolar 2021 hasta tanto no se tenga un verdadero control de la enfermedad.
De acuerdo con el dirigente magisterial existen varios factores, que influyen directamente en una buena educación y es necesario que el Meduca realice todas las gestiones necesarias en este momento, para que el próximo año se pueda reintegrar a los miles de estudiantes que en este 2020, no pudieron incorporarse y continuar su educación debido a sus limitaciones.
En este sentido, López agregó que el Meduca debe garantizar que tanto estudiantes como docentes cuenten con una conectividad robusta y gratuita, con cobertura nacional.
El material de estudio impreso, debe ser entregado a tiempo, antes que inicie el año escolar 2021.
En un comunicado los docentes manifestaron incluso, que si en algún momento las condiciones de salubridad lo permiten y se pueda dar un retorno a las clases en la modalidad semipresencial o presencial el Meduca debe ser responsable de garantizar limpieza y desinfección permanente y efectiva de las instalaciones educativas.
De igual forma, deben dotar de agua potable a todos los centros educativos que carecen de este recurso.
SUTEF definirá hoy si acepta la propuesta del gobierno provincial. A las 13:00, se realizará nuevo un congreso provincial de delegados para recibir el parecer de los docentes.
El gremio docente, definirá hoy la respuesta a la propuesta del gobierno.
A través de las redes sociales, SUTEF confirmó la Homologación del re escalafonamiento; uno de los reclamos que vienen sosteniendo desde principios de mes.
“El Ministerio de Trabajo declaró homologada el acta acuerdo celebrada el 29 de octubre entre el SUTEF y el Ministerio de Educación. La misma establece 3 etapas, en las que se liquidarán de manera retroactiva al 1ro de octubre, desde el 1ro de noviembre y desde el 1ro de diciembre”, indicaron.
En este momento, el sindicato docente, se encuentra reunido en congreso de delegados para resolver si acepta o no la propuesta. El apagón virtual, en tanto, se mantiene hasta hoy inclusive, en todos los establecimientos de la provincia.
La violencia intrafamiliar este 2020 ha encendido las alarmas en el contexto del coronavirus. Mas, esa pandemia oculta, que es la agresión en casa, trasciende en Ecuador al confinamiento que supuso el covid-19.
¿Pandemia oculta? Sí, histórica. Hay que revisar los registros del ECU 911. Del 1 de marzo al 31 octubre del 2020, en medio del covid, el sistema recibió 73 961 emergencias por violencia intrafamiliar. En igual período del 2019 se reportaron 83 112; hubo 71 383 en los mismos ocho meses del 2018; en promedio, 300 víctimas por día. ¡Escalofriante!
¿Emergencias? “Mujeres encerradas en clósets, escondidas bajo la cama llamaron pidiendo auxilio”, reseña Fundación Aldea. Este 25 de noviembre del 2020, el Día de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer -para tomar acción contra la violencia de género- ha encontrado a Ecuador con 101 feminicidios (del 1 de enero al 16 de noviembre , Aldea), con 95 084 reportes de violencia intrafamiliar (enero – octubre, ECU 911)…
¿Feminicidios? Sí. La máxima expresión de la violencia machista. Crímenes perpetrados por hombres que se arrogan la perversa idea de “propiedad” sobre los cuerpos de las mujeres al punto de segar sus vidas. Muertes atroces en una sociedad que trata como “asuntos de pareja” o “problemas de casa” la recurrente vulneración de derechos.
¿Derechos? Sí. A la equidad de género; a que no se naturalice la subordinación al hombre: en el trabajo, educación, familia… En Ecuador hay un feminicidio cada 72 horas. En el 66,3% de casos los feminicidas eran las parejas o exparejas; en el 7,9%, padres o padrastros (Aldea, 2020). ¿Niñas víctimas? Sí, seis menores de 5 años muertas este año. 98 niños en la orfandad sin su madre. Señores, la Ley para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra la Mujer está escrita; es tiempo de que el Estado la desempolve del librero y que este año sí asigne recursos para cumplir lo que allí reza: diseñar una política pública con enfoque de género en educación, en salud, en seguridad, en inclusión, en trabajo… ¿Es tiempo? Sí, aún si ya no quedan ministros “feministas”.
Los recientes brotes han demostrado que todavía existe el riesgo de que el virus regrese a China.
Las autoridades chinas están aplicando pruebas de COVID-19 a millones de personas, imponiendo confinamientos y cerrando escuelas después de que se descubrieron múltiples contagios de coronavirus en tres ciudades de todo el país la semana pasada.
A medida que bajan las temperaturas en el hemisferio norte, las autoridades chinas están adoptando medidas a gran escala en las ciudades de Tianjin, Shanghái y Manzhouli, a pesar del bajo número de casos nuevos en comparación con países que están experimentando nuevas oleadas de infecciones, como en el caso de Estados Unidos.
Muchos expertos y funcionarios gubernamentales han advertido que la posibilidad de que el virus se propague será mayor con el tiempo frío. Los recientes brotes han demostrado que todavía existe el riesgo de que el virus regrese a China, a pesar de estar ampliamente controlado dentro del país.
El lunes, la Comisión Nacional de Salud informó sobre dos nuevos casos de transmisión local en Shanghái durante las últimas 24 horas, lo que elevó el total a siete desde el viernes.
China ha registrado un total de 86.442 casos y 4.634 muertes desde que el virus se detectó por primera vez en la ciudad central china de Wuhan a fines del año pasado.
Los dos últimos casos confirmados en Shanghái fueron contactos cercanos de otro trabajador del aeropuerto que fue diagnosticado con COVID-19 a principios de noviembre.
El domingo por la noche, el aeropuerto internacional Pudong de la ciudad decidió hacer pruebas a sus trabajadores, recolectando 17.719 muestras hasta la madrugada del lunes. Los planes exigen realizar pruebas a otros en las comunidades circundantes si se detectan más casos.
Vídeos en las redes sociales de trabajadores mostraban lo que parecían ser escenas caóticas en el aeropuerto cuando se les daban órdenes de último momento para hacerse la prueba. En los videos, se ve a personas de pie en grandes grupos empujándose de un lado a otro, bajo las órdenes de autoridades con trajes de seguridad.
Shanghai ha sido más selectiva con las pruebas masivas, dirigidas a personas asociadas con un lugar en particular, como el aeropuerto o el hospital donde había trabajado alguien que dio positivo, en lugar de todo un distrito.
Empleados del aeropuerto de Shanghai aguardan ser testeados. Foto: AP
En Tianjin, los trabajadores de la salud han recolectado más de 2,2 millones de muestras para análisis de los residentes en el nuevo distrito de Binhai, después de que se descubrieron cinco casos de transmisión local la semana pasada.
En Manzhouli, una ciudad de más de 200.000 habitantes, las autoridades sanitarias locales están realizando pruebas a todos los residentes después de que se informaran dos casos el sábado. También cerraron todas las escuelas y lugares públicos y prohibieron reuniones públicas como banquetes.
China ha recurrido a un enfoque severo y de arriba hacia abajo cada vez que se encuentran nuevos casos de transmisión local: cerrando escuelas y hospitales, bloqueando comunidades residenciales y vecindarios enteros y testeando a a millones de personas.
El crecimiento en el antiguo Egipto no era ningún juego. La tasa de mortalidad infantil era muy alta y la edad adulta empezaba apenas se llegaba a la pubertad, por lo que la infancia era vista como un periodo muy importante en el que había que dar a los niños y niñas las herramientas para poder valerse por sí mismos.
En el Egipto de los faraones, uno de cada tres niños no llegaba a su primer cumpleaños. De los que sobrevivían, la mitad llegaba a cumplir cinco años y poder disfrutar de su infancia. Pero por poco tiempo, ya que llegados a los doce o catorce años se esperaba que se casaran y empezaran su vida adulta. En ese breve periodo debían aprender todo lo necesario para abrirse paso en la vida, a menudo limitados por el entorno familiar en el que el azar les había hecho nacer.
El antiguo Egipto era muy peligroso, especialmente para los niños. Solo uno de cada cinco o seis superaba los primeros años de vida.
UNA INFANCIA PELIGROSA
La razón de la alta mortalidad es que el antiguo Egipto era un país ya muy peligroso de por sí, pero más aún para un niño, debido a su fauna; escorpiones, serpientes venenosas, cocodrilos o hipopótamos, entre otros. Por ese motivo las madres llevaban casi siempre a sus bebés consigo, incluso cuando estaban trabajando, sujetos en cabestrillos de tela, para tenerlos siempre vigilados; o si tenían hermanos mayores, se les dejaba a su cuidado. Y esto sin contar las enfermedades o las carestías, que se cebaban especialmente con los más jóvenes.
Los amuletos tenían una función muy importante en el antiguo Egipto, desde simples trozos de madera o cerámica hasta elaboradas joyas. Los niños y las mujeres embarazadas solían llevar el udjat u ojo de Horus, al que se atribuía protección contra las enfermedades.
Imagen: Jon Bodsworth (CC)L
Para protegerlos de tales peligros, los niños solían llevar amuletos consigo, como el famoso ojo de Horus o udjat, que supuestamente alejaba el mal de ojo y las enfermedades y ayudaba a sanar las heridas. Los padres también solían consultar a un astrólogo profesional para darle a su recién nacido un nombre propicio: este solía constar de al menos dos partes, una de las cuales reflejaba una cualidad y otra a un dios protector; por ejemplo, el nombre Meret-Net, “amada de Net” (la diosa de la sabiduría), ayudaría a la niña a convertirse en una mujer inteligente.
El senet era uno de los juegos más populares del antiguo Egipto. El objetivo era ser el primero en recorrer las 30 casillas y sacar todas las piezas (diez por jugador) del tablero.
En sus ratos libres, los niños se divertían con juguetes –habitualmente de madera, cáñamo o papiro–, muñecas, pelotas, peonzas, juegos de mesa –el más popular era el senet– o, en el caso de los niños, diversiones “masculinas” como luchas y carreras. Pero siempre sin alejarse demasiado de los adultos, ya que existía el peligro de toparse con animales salvajes. Las mascotas eran habituales, sobre todo gatos y perros –que además mantenían a raya a escorpiones, serpientes y otras alimañas–, y en menor medida pájaros y monos. Si tenían hermanos menores, se esperaba que les cuidaran.
LA IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN
A partir de los cuatro o cinco años y hasta llegar a la pubertad, la vida de los niños y las niñas se desarrollaba en función de la familia en la que habían nacido. Si tenían la suerte de formar parte de una casa rica podían estudiar escritura, ciencias, literatura y religión, para convertirse en profesionales cualificados. Los niños eran enviados a la escuela o, si se trataba de una familia noble o especialmente pudiente, al templo, donde tendrían la oportunidad de prepararse para acceder a puestos administrativos o religiosos. Algunas niñas también iban a la escuela, pero era más común que recibieran una formación particular en su propia casa a cargo de tutores.
En cambio, si se era de familia pobre, lo normal era que empezaran a ayudar a sus padres en su trabajo, ya fuera en el campo, en un negocio o en su oficio. Al morir sus progenitores –lo que en Egipto solía suceder a una edad muy temprana, antes de los cuarenta años si se era pobre– heredarían su negocio y sus bienes, teniendo preferencia los hijos sobre las hijas. Y si el padre o la madre tenía un oficio, convenía que empezaran a aprenderlo cuanto antes.
Desde que tenían uso de razón se enseñaba a los niños y niñas a tener respeto por los dioses, a obrar el bien y a actuar con rectitud, para prepararlos para el juicio de Osiris.
La religión ocupaba un lugar muy importante en la educación, independientemente del sexo y de la condición social. Desde que tenían uso de razón se enseñaba a los niños y niñas a tener respeto por los dioses, a obrar el bien y a actuar con rectitud. Todo esto era una preparación para el momento más importante de la vida, que irónicamente tenía lugar después de esta: el juicio de Osiris, el señor del Más Allá. Cuando alguien moría su corazón era pesado en una balanza junto con la pluma de Ma’at, símbolo de la verdad y la justicia universal: si el difunto había obrado correctamente en vida, se le permitía pasar a los Campos de Iaru, donde viviría eternamente; pero si su conducta no había sido recta, su corazón era devorado por una bestia monstruosa llamada Ammit y su alma dejaba de existir. Por ello, era vital inculcarles desde pequeños la importancia de llevar una vida correcta.
EL PASO A LA ADULTEZ
En el antiguo Egipto no había una edad específica que marcara el paso de la infancia a la adultez, pero esta tenía lugar durante la pubertad, generalmente entre los doce y los catorce años. A esa edad no sucedía ningún cambio legal (no existía el concepto de menor o mayor de edad), pero se consideraba que ya podían casarse. En el caso de las niñas, la primera menstruación era celebrada como una señal de fertilidad y a esa sangre se le atribuían propiedades mágicas, por lo que se guardaba para ser usada en caso de necesidad: por ejemplo, si una mujer tenía dificultades para concebir, se la podía frotar por los muslos, la barriga y los senos.
Elegir oficio era una de las decisiones más importantes en la vida de los egipcios. Escriba, médico, arquitecto o astónomo eran algunas de las profesiones más bien consideradas.
Si se había tenido la suerte de recibir una educación era el momento de elegir oficio, una de las decisiones más importantes en la vida de los egipcios, como da fe la literatura –por ejemplo, la llamada Sátira de los oficios–. Una de las profesiones más importantes y codiciadas era la de escriba; muy poca gente en el antiguo Egipto sabía escribir, por lo que esto le abría las puertas a trabajar en casi cualquier lugar que desease –preferentemente, para la nobleza o los sacerdotes–. Otras elecciones magníficas eran arquitectura, astronomía o medicina,si su familia podía permitirse la formación. Todas estas profesiones requerían una enseñanza especializada que generalmente solo los más ricos podían permitirse.
La Casa de la Vida era el nivel superior de enseñanza y cumplía una doble función como «universidad» y como biblioteca. En ella se impartían conocimientos específicos y avanzados como medicina o astronomía. Estaba reservada a los hijos de las élites y que previamente hubieran recibido formación como escribas o sacerdotes.
Foto: iStock / Calin Stan
A la mayoría de la gente, sin embargo, no le quedaba otra opción que ocuparse de los campos, del ganado, o aprender un oficio sin gloria, como herrero, panadero o alfarero. Todas estas profesiones eran duras y no ofrecían ninguna esperanza de ascenso social. Los hombres tenían la posibilidad de alistarse en el ejército, algo peligroso pero que tenía perspectivas mejores: un salario fijo, alimento garantizado, botín y posibilidades de ascenso social. Las mujeres bienestantes podían permitirse una vida más tranquila, dedicada solamente al hogar, pero a las más pobres les esperaba una vida doblemente dura; una opción para escapar a ello era ir a servir a casa de una familia noble.
para saber más
La sexualidad en el antiguo Egipto
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FORMAR UNA FAMILIA
En el momento del matrimonio, la mujer se iba a vivir con su marido y la familia de este, que a partir de entonces pasaba a ser también la suya. Las distintas generaciones convivían bajo el mismo techo, que a menudo era también el lugar donde tenían su negocio o sus tierras.
Se esperaba que las mujeres empezaran a tener hijos desde la adolescencia, ya que la vida en Egipto era difícil y en cualquier momento podía llegar la muerte. Los partos eran momentos especialmente peligrosos en la vida de una mujer, ya que podía fallecer por hemorragias o infecciones; de nuevo, los amuletos y los hechizos jugaban un papel importantísimo. Generalmente la madre se ocupaba ella misma de las criaturas hasta los tres o los cuatro años.
Se esperaba que las mujeres empezaran a tener hijos desde la adolescencia. Los partos eran momentos especialmente peligrosos para ellas.
Muchas costumbres ligadas a la familia cambiaron con la llegada de los faraones ptolemaicos, de origen macedonio; y especialmente cuando Egipto se convirtió en provincia romana durante el principado de Augusto, momento en el que empezaron a migrar familias de otras partes del Imperio. Así, por ejemplo, las mujeres ricas adoptaron la costumbre de encargar la crianza de sus hijos a las nodrizas. En un fragmento de papiro de finales del siglo III d.C., una madre reprende a su yerno que permita a su esposa –“mi dulce hija Apolonia”– dar el pecho a su hijo recién nacido, porque implica que no tiene dinero para permitirse una nodriza o peor aún, que es un tacaño. Las mujeres también perdieron la libertad que habían tenido en la época de los faraones, que fue posiblemente la más igualitaria de la Antigüedad mediterránea por lo que respecta al género.
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