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El neoliberalismo se instala como un virus en el sentido común.

Prólogo del libro “La disputa del sentido común y la transformación del orden social. Los aportes de Antonio Gramsci”. Ediciones Desde abajo, 2024.

El filósofo italiano Norberto Bobbio[1] decía que clásico es el autor que cumple, al menos, con tres requisitos: primero, es un intérprete de la época que le tocó vivir, de tal manera que esa época es incomprensible, en parte, sin sus aportes; segundo, ha construido herramientas teóricas, tipologías, categorías, ha acuñado conceptos, etc., imprescindibles para comprender mejor la sociedad y la historia, y tercero, es un autor actual, si bien parcialmente, que cada generación tiene necesidad de releer y de reinterpretar, y lo es justamente porque sus aportes teóricos y conceptuales pueden ayudar a esclarecer el presente[2]. Yendo más allá de Bobbio, se puede agregar que también es clásico un autor cuyos aportes pueden ser utilizados fructíferamente en disciplinas distintas a la suya. Un autor clásico lo es, pues, por su legado intelectual y por la vigencia, siempre parcial, de este.

Clásico en cualquier disciplina es también lo que pertenece a una tradición intelectual; tradición que es un pretérito acumulado, un reservorio cultural de ideas. La tradición es lo que la misma historia nos entrega; traditio en latín: ‘algo que se transmite’, un legado. Clásico es lo que sobrevive a las ruinas del tiempo, es lo que deja huella, aquello que nunca se ha ido y que, por lo mismo, siempre ha estado ahí, presente, sin ser barrido por el paso de la historia. Es también lo que sirve de modelo, por ser ejemplar. Es lo que se puede rescatar y poner a actuar en el presente. El filósofo italiano Antonio Gramsci (1891-1937) es uno de esos autores.

Desde su aparición en las primeras décadas del siglo xx, el pensamiento del filósofo italiano Antonio Gramsci realizó aportes significativos a la corriente del marxismo, específicamente, frente al mecanicismo, al dogmatismo, el economicismo y la desatención al papel de la cultura del llamado marxismo vulgar. La obra de Gramsci significó una fructífera revolución que engrosó el acervo del pensamiento original de Marx y Engels. Así, es reconocido en procesos actuales como el de Podemos en España[3]; el socialismo autóctono bolivianoen la versión de Álvaro García Linera del año 2015; el grupo Presidencialismo y Participaciónde la Universidad Nacional de Colombia, dirigido por Miguel Ángel Herrera Zgaib y Juan Carlos García, o los estudios del profesor Jorge Gantiva Silva centrados en la actualidad de Gramsci para el pensar y la cultura, entre otros.

¿A qué se debe, entonces, la actualidad de Gramsci? A su renacer en el marco de los procesos políticos contemporáneos y a la vigencia de un arsenal de conceptos útiles, especialmente, en la lógica de la política. Esta es la razón por la cual Gramsci vuelve (como los astros) a estar de moda, a ser vigente. En efecto, como lo recuerda Íñigo Errejón —uno de los fundadores del partido Podemos en España—, tras el movimiento 15-M[4] de 2011, Gramsci permitió ver que es posible la actividad política entendida como una lucha por el sentido y como articulación de una suma compleja y «contradictoria de iniciativas culturales, sociales y electorales-institucionales que van cambiando los equilibrios de fuerzas en favor de los gobernados». Es decir, se evidenció la posibilidad de construir voluntad común colectiva y articular al pueblo en defensa de la democracia y en claro reto a las oligarquías y sus privilegios.

El regreso de Gramsci se debe, además, a la relectura constructivista y posmarxista de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe[5], que puso en primer plano el concepto de hegemonía. Este término es relevante asimismo para el llamado «ciclo nacional-popular latinoamericano» (2002-2013), iniciado con el chavismo y seguido en países como Bolivia, Ecuador, la Argentina kirchnerista, el Brasil de José Ignacio Lula Da Silva, y que entró en claro retroceso en el año 2013 con la caída del precio internacional del petróleo y la muerte de Hugo Chávez.

Estos procesos políticos trajeron de nuevo la necesidad de repensar el legado de Gramsci para la política contemporánea. De ahí que conceptos como reforma cultural y moral, sociedad civil, guerra de posiciones, lucha por el sentido y la cultura, sentido común, papel de los intelectuales, bloque histórico, voluntad popular y colectiva, voluntad común, articulación política, hegemonía, ideología  etc., vuelvan a estar a la orden del día para pensar las posibilidades de la política en sociedades cada vez más plurales, diversas y complejas, y donde no se acepta la muerte de la política o pospolítica, como la llamó Jean Baudrillard[6], sino que se concibe la historia de manera abierta a la acción práctica, humana y transformadora.  Este es el aspecto que me interesa resaltar aquí, pues permite luchar contra el fatalismo y el nihilismo típico de nuestro tiempo. Veamos.

Desde los escritos tempranos de Antonio Gramsci hay una constante reiteración en que la historia humana es producto de la voluntad, y, en este sentido, el humano tiene incidencia en el decurso histórico. Ya en un trabajo juvenil, de 1910, titulado «Oprimidos y opresores», decía

“La Revolución francesa ha abatido muchos privilegios, ha levantado a muchos oprimidos; pero no ha hecho más que sustituir una clase por otra en el dominio. Ha dejado, sin embargo, una gran enseñanza: que los privilegios y las diferencias sociales, puesto que son producto de la sociedad y no de la naturaleza, pueden sobrepasarse”[7].

Esta ética práxica, comprometida con los oprimidos, está sustentada en la convicción gramsciana de que el hombre es voluntad, la cual, desde el punto de vista marxista, «significa conciencia de la finalidad, lo cual quiere decir, a su vez, noción exacta de la potencia que se tiene y de los medios para expresarla en acción»[8]. Por eso, para Gramsci, Marx es el ingreso de la inteligencia en la historia, la reivindicación de la conciencia y del poder transformador del hombre. Esta postura es una lucha contra la indiferencia, esa inercia de la historia; contra la apatía, la resignación, el fatalismo, el pesimismo, el escepticismo, la modorra del espíritu y la naturalización de la historia. Es la plena convicción de que «el ser es, en cada caso, el resultado nunca definitivo de la acción humana»; por lo tanto, el futuro es siempre abierto. Es lo que podemos llamar, según Diego Fusaro, «la desfatalización del ser»[9]. Esta desfatalización comporta una postura ontológica, puesto que no hay creación ni reproducción del «ser social» sin la actividad práctica humana.

Esta desfatalización de lo existente alumbra un futuro siempre abierto, donde el ser humano, como voluntad común organizada, produce, fabrica y reproduce su existencia. Esta constante producción y fabricaciónde la vida humana es lo que aquí designamos con el término de antropoiesis, concepto formado a partir de poiesis antropos, y que designa la ‘capacidad que tiene el hombre para producir y fabricar su propia realidad humana y social’. Denota, también, la capacidad creativa del humano, con la cual introduce la novedad y el sentido en la historia, en medio de sus condicionamientos y posibilidades. Igualmente, permite resaltar la singularidad del humano en medio de la maraña de lo vivo-inerte, sin necesidad de caer en el antropocentrismo, pues es imposible negar su trascendencia y su libertad frente al férreo determinismo natural al que están sometidos los otros seres. La antropoiesis es la respuesta del humano frente al terror, la desazón y la intemperie existencial que engendra la crisis actual, y permite pensar esa condición de inacabamiento del ser humano. Su existencia, su apertura, su libertad, su trascendencia, sus procesos de autotransformación, su condición social, su relación con la naturaleza, en fin, el eterno labrado sobre sí mismo que ha sido y que lo asemejan a una «obra de arte que se produce a sí misma» con todo lo bueno y lo malo.

Es esta postura antropológica la que rescatamos aquí, que permea la obra de Gramsci, y la que se encuentra en la base de nuestro optimismo, de esa lucha por reconfigurar la gramática de la sociedad, de transformarla a partir de la disputa colectiva y la creación de un nuevo sentido común. Se trata de disputar ese “lente con el que nos movemos en la vida cotidiana”, ese abecedario mental con el que interpretamos el mundo y sus fenómenos, pues es en el sentido común donde están instalados el racismo, el clasismo, el complejo de hijo de puta o inferioridad[10], el esnobismo cultural, la corrupción de lo público; es en el sentido común _y esto es sumamente relevante- donde se naturaliza el neoliberalismo, y donde se asienta el conformismo y la impotencia, donde se da la “impotencia reflexiva”, pues como dice Mark Fisher: “en un grado nunca visto en ningún otro sistema social, el capitalismo se alimenta del estado de ánimo de los individuos, al mismo tiempo que los reproduce. Sin dosis iguales de delirio y confianza ciega, el capitalismo no podría funcionar”.[11] Es decir, el capitalismo “logró modelar nuestra vida y nuestro habitus mental y consiguió imponerse como un modo de vida”[12].

También se trata de ir más allá del pensamiento crítico (pasando por él) y construir un pensamiento alternativo, propositivo, vigoroso, desde el sur global que permita hacerle frente al Antropoceno o capitaloceno. Solo así es posible configurar un nuevo orden social[13], un nuevo modo de vida, con valores, normas, instituciones y una racionalidad técnica diferentes. Por eso, ya en las conclusiones, cuando se haya realizado el recorrido conceptual por la obra de Gramsci, reflexionaremos sobre la disputa del sentido común para superar las herencias coloniales de larga duración, y sobre la subversión del orden social neoliberal. Aquí la ayuda del pensamiento de Fals Borda, de quien conmemoramos desde ya, los cien años de su nacimiento, es fundamental. La apuesta se trata, como se verá, de aprovechar todo el potencial de los conceptos de hegemonía y disputa del sentido común al interior de lo que Fals llama “subversión”, trastocamiento, cambio, del orden social. De esta forma, cambio social y hegemonía aparecen rearticulados.


[1] BOBBIO, Norberto. Teoría general de la política. Madrid, Trotta, 2009.

[2] Ibíd., p. 128

[3] ERREJÓN, Ínigo. La lucha por la hegemonía durante el primer gobierno del MAS en Bolivia (2006-2009): un análisis discursivo. Universidad Complutense de Madrid (Repositorio), 2012.

[4] El 15-M es el movimiento de Los Indignadosque tomó fuerza en el año 2011 y que se manifestó en varias ciudades de Europa y Estados Unidos. En el caso específico de España, se refiere a las aglomeraciones, especialmente encabezadas por las juventudes, que tuvieron lugar el 15 de mayo en diferentes ciudades, en clara oposición al régimen neoliberal, a la dictadura económica de los bancos, a los desahucios de las viviendas, al bipartidismo y la corrupción, entre otras causas. El 15-M llevó la discusión pública a la plaza y se mostró como un claro proceso de radicalización de la democracia participativa.

[5] LACLAU, Ernesto, y MOUFFE, Chantal. Hegemonía y estrategia socialista. Hacia una radicalización de la democracia. Buenos Aires, 2010.

[6] BAUDRILLARD, Jean. Las estrategias fatales. Barcelona, Anagrama, 2006.

[7] GRAMSCI, Antonio. Antología. Akal, 2018, p. 17-18.

[8] GRAMSCI, Antonio. Para la reforma intelectual y moral, Catarata, 2016, p. 16.

[9] FUSARO, Diego. Antonio Gramsci: la pasión de estar en el mundo. México: Siglo XXI editores, 2018, p. 158.

[10] PACHÓN, Damián. Superar el complejo de hijo de puta. Para una introducción del pensamiento decolonial: fuentes, categorías y debates. Bogotá, Desde abajo, 2023.

[11] FISHER, Mark. Realismo capitalista. ¿No hay alternativa? Buenos Aires: Caja Negra, 2016, p.  66-67.

[12] TRAVERSO, Enzo. Revolución: una historia intelectual. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2022, p. 52.

[13] Uso este concepto en el sentido que lo operativiza Orlando Fals Borda en: La subversión en Colombia. Visión del cambio social en la historia. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 1967.

El neoliberalismo se instala como un virus en el sentido común.

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Libro: La otra formación docente. Rutas pedagógicas, formación y resistencia. PDF

Compartencias entre México y América Latina vol. 1

Coordinadora. Patricia Medina Melgarejo

La otra formación docente construye rutas-caminos de conocimiento por un movimiento pedagógico crítico y descolonizador, incorpora esfuerzos colectivos concretos por transformar la práctica docente como parte de sus demandas laborales y sociales, a través de pedagogías otras, produciendo un ejercicio-acción a través de talleres como espacios de encuentro de diversas experiencias pedagógicas resultantes de la formación propia para la acción y organización de las y los docentes, quienes se reconocen como sujetos políticos, cuya movilización se traduce no solo en sus demandas como trabajadoras/es, sino que requieren gestar procesos formativos desde diferentes escenarios socioculturales. Estos núcleos de acción docente se implican y son producto de las demandas de los pueblos para la construcción social de espacios educativos otros, cuyas expresiones políticas representan movimientos sociales y pedagógicos que tienen una amplia manifestación en América Latina.

En este libro se presentan las contribuciones de más de veinte autoras y autores de Colombia, México y Argentina, como Jaime Martínez Luna, Marco Raúl Mejía y María José Vázquez con una trayectoria de construcción en la otra formación docente, que resultan un aporte a esta discusión desde el Sur-Sur para el campo de la teoría pedagógica crítica y descolonizadora contemporánea en nuestro continente.

En México se reconoce a la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (cnte) como organización docente que cobra un lugar relevante en estos procesos de educación otra, cuya historicidad como movimiento social pedagógico se presente en el presente trabajo, en particular de Oaxaca. Docentes que, al efectuar los encuentros pedagógicos, refieren la necesidad de compartir haciendo presencia como acción colectiva, hecho que definen como “compartencia”, de ahí que en este libro se busque la presencia pedagógica colectiva.

La obra incorpora reflexiones sobre las condiciones de las luchas docentes contemporáneas frente a la experiencia de confinamiento social y de emergencia sanitaria de 2020.

Descargalo completo aquí: la-otra-formacion-docente

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Educación emocional: la clave del desarrollo integral

Educación emocional: la clave del desarrollo integral

En una sociedad cada vez más compleja y competitiva, la educación emocional emerge como un pilar fundamental para el desarrollo integral de los individuos

Más allá de las competencias académicas, las habilidades emocionales y sociales se están consolidando como herramientas indispensables para enfrentar los desafíos de la vida cotidiana, fomentar relaciones saludables y garantizar el bienestar personal además del colectivo.

¿Qué es la educación emocional?

La educación emocional se define como un proceso continuo que busca desarrollar competencias emocionales como la empatía, el autocontrol, la resiliencia, la comunicación efectiva y la resolución de conflictos. Estas habilidades no solo son esenciales para la interacción social, sino que también tienen un impacto directo en la salud mental, el rendimiento académico y la satisfacción personal.

Según estudios recientes, las personas que poseen una alta inteligencia emocional tienen mayores probabilidades de manejar situaciones estresantes, resolver problemas de manera creativa y mantener relaciones interpersonales sólidas. Estas capacidades, aunque a menudo subestimadas, son esenciales para el éxito en todos los ámbitos de la vida.

La importancia de la educación emocional desde la infancia

La infancia es un período crítico para el desarrollo emocional. Durante esta etapa, los niños aprenden a identificar y gestionar sus emociones, así como a interactuar con su entorno. Incorporar la educación emocional en los programas escolares permite que los niños adquieran estas habilidades desde temprana edad, preparándolos no solo para superar obstáculos académicos, sino también para enfrentar los desafíos emocionales y sociales.

Un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) destaca que los niños que participan en programas de educación emocional muestran mejoras significativas en su rendimiento académico, una disminución de conductas problemáticas y un aumento de su autoestima. Esto refuerza la idea de que educar las emociones no es un lujo, sino una necesidad.

Impacto en adolescentes y adultos

En la adolescencia, una etapa marcada por cambios físicos, emocionales y sociales, la educación emocional desempeña un papel crucial. Los jóvenes que han sido educados en esta área tienen más probabilidades de desarrollar una identidad saludable, tomar decisiones responsables y resistir las presiones externas.

En la adultez, las habilidades emocionales son igualmente relevantes. La gestión del estrés, la resolución de conflictos laborales y el mantenimiento de relaciones afectivas estables dependen, en gran medida, de la inteligencia emocional. Además, en un mundo laboral que valora cada vez más las «habilidades blandas», como el trabajo en equipo y la empatía, contar con una sólida base emocional puede marcar la diferencia entre el éxito y el estancamiento profesional.

La educación emocional en la agenda pública

A pesar de sus evidentes beneficios, la educación emocional sigue siendo un aspecto secundario en muchos sistemas educativos. Es fundamental que gobiernos, instituciones educativas y familias trabajen en conjunto para promover su inclusión como una parte integral de la currícula escolar.

Algunas iniciativas alrededor del mundo, como el programa SEL (Aprendizaje Social y Emocional) en Estados Unidos, han demostrado cómo la implementación de estrategias estructuradas puede transformar comunidades enteras. Estas experiencias pueden servir como modelo para otros países que buscan priorizar el bienestar emocional de sus ciudadanos.

Un llamado a la acción

En un mundo donde los índices de ansiedad, depresión y otros trastornos emocionales están en aumento, la educación emocional no puede seguir siendo una opción, sino una prioridad. Invertir en este ámbito no solo beneficia a las personas, sino que también contribuye a la construcción de una sociedad más empática, resiliente y cohesionada.

El desafío está claro: incorporar la educación emocional desde los primeros años de vida y reforzarla a lo largo del ciclo vital. Es hora de entender que, así como aprendemos matemáticas o ciencias, también debemos aprender a reconocer, expresar y manejar nuestras emociones. Solo así lograremos formar individuos completos y una sociedad verdaderamente humana.

Fuente de la Información: https://aptus.com.ar/educacion-emocional-la-clave-del-desarrollo-integral/

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España: Directivos de colegios asociados a CICAE ponen en común sus fortalezas en Los Sauces

Directivos de colegios asociados a CICAE ponen en común sus fortalezas en Los Sauces

 José Luis Fernández

La Asociación de Colegios Privados e Independientes (CICAE) y Los Sauces European Private Schools han celebrado con éxito su 19º Encuentro de Benchmarking y Educación, que tuvo lugar los días 20, 21 y 22 de noviembre en Los Sauces European Private Schools, en sus sedes de Torrelodones y La Moraleja.

Este encuentro anual de benchmarking para los colegios de CICAE, al que asistió también su directora general, Elena Cid, ha representado, como se esperaba, una oportunidad única para explorar las mejores prácticas educativas y de gestión escolar. En esta edición, Los Sauces, con casi 50 años de experiencia, abrió sus puertas como anfitrión de excelencia en educación, destacándose como un modelo que fomenta valores humanos, hábitos de estudio y convivencia, y respeto por la diversidad.

Durante las jornadas, 80 directivos de 40 de los mejores colegios privados de España tuvieron la ocasión de sumergirse en el día a día de Los Sauces, conocer sus proyectos pedagógicos, y explorar buenas prácticas educativas y de organización.

José Antonio Rois, director general de Los Sauces explicó que esta sesión de benchmarking ha representado “una fiesta de la enseñanza”, que ha permitido a los directivos de centro9s educativos asociados a CICAE “compartir impresiones sobre nuestro trabajo y crear sinergias que nutran las buenas prácticas en nuestros centros”.

Los Sauces European Private Schools basa su filosofía educativa en un enfoque integral que impulsa el aprendizaje a través de la ilusión y el esfuerzo, promoviendo el dominio de idiomas y una sólida educación en valores para el desarrollo humano y profesional de sus estudiantes.

El 20 de noviembre, como apertura del programa, se celebró una jornada monográfica enfocada en dirección de personas y recursos humanos, un espacio para debatir y reflexionar sobre las mejores prácticas en gestión de equipos en el ámbito educativo.

Nerea Casteig Blanco, Employee Experience Manager en doValue, en su ponencia ‘Experiencia de empleado: Cómo conseguir un clima de trabajo favorabls’, subrayó en su intervención la importancia de cuidar a las personas que trabajan en un lugar tan significativamente especial como es un centro educativo, un espacio en que “trabajar los temas de ansiedad y de nerviosismo con competencias tipo empatía”.

Explicó que “ante esa sensación de incomprensión” que en ocasiones puede surgir en el ambiente diario de trabajo, “hay que trabajar la confianza, hay que trabajar en equipo, hay que trabajar la transparencia y hay que dar información veraz”. Una información, traslado a los cuadros directivos presentes, que “sea cierta, que esté basada en hechos y no basada en juicios”.

Casteig Blanco enfatizó en la idea de que la cultura a nivel del centro escolar “tiene que estar alineada, no podemos ir como silos aparte”. En este sentido, fruto de su experiencia como especialista en materia, compartió que en algunos colegios “hemos visto que a veces se funciona por silos y eso creo que es uno de los grandes hándicaps que nosotros como centros, como colegios, nos encontramos, pues hay que trabajar un propósito compartido, hay que trabajar la confianza y hay que trabajar la colaboración”.

En esta primera jornada se aprovechó la ocasión para rendir homenaje y acompañamiento a Maite Marín, directora del colegio Mas Camarena e hija del fundador del grupo educativo Colegios Siglo XXIJosé Luis Marín Carbonell, fallecido en las inundaciones ocasionadas en Valencia por la DANA de octubre.

En la segunda jornada se dio particular importancia a talleres y experiencias, de modo que los directivos se dividieron en varios grupos en torno a un tema común: ‘Educar para una transformación ecosocial e integral’. Por la tarde se mostraron murales y actividades de naturaleza artística, acompañado de un concierto didáctico de la mano de alumnos de Los Sauces.

El tercer y último día se destinó a tratar sobre ‘La integración del deporte en el currículum escolar’, en una actividad en forma de mesa redonda en la que pusieron en valor la importancia de la actividad física en el desarrollo de los escolares Germán Arteta (director de la Fundación Celta de Vigo), Álvaro Herranz (director general de la Fundación Baloncesto Colegial), Jaime Nava (excapitán de la Selección Española de Rugby) y Antonio Gómez Negrete (profesor de Educación Física de Los Sauces). Alumnos del centro educativo procedieron a posteriori a una exhibición de gimnasia rítmica.

Se cerró esta nueva sesión de encuentro entre directivos de CICAE con la exposición de diferentes proyectos que está desarrollando Los Sauces en materia de conciliación familiar, integración sensorial y laboratorios de química y física, y con una participación del equipo de orientadores del centro educativo, que expuso el estado de la cuestión en este ámbito.

Este evento reunió a expertos y directivos de instituciones educativas de prestigio, y ha permitido generar una valiosa red de colaboración e intercambio de ideas, conocimientos y estrategias. Los asistentes pudieron reflexionar sobre cómo aplicar estos aprendizajes en sus propios centros, inspirándose en el modelo educativo de Los Sauces.

Fuente de la Información: https://exitoeducativo.net/directivos-de-colegios-asociados-a-cicae-ponen-en-comun-sus-fortalezas/

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La filosofía en la escuela ofrece a los jóvenes las herramientas para discutir temas difíciles

El primer aniversario del ataque de Hamás a Israel el 7 de octubre y el inicio del conflicto en Gaza dejaron a las escuelas del Reino Unido en un dilema: ¿cómo abordar el evento? Ha afectado a muchas personas en todo el mundo, incluidas las familias y los niños en las escuelas del Reino Unido. Subrayando la importancia de introducir la filosofía en la escuela para ayudar a los estudiantes a analizar y debatir temas complejos y sensibles.

A principios de 2024, Sara Khan, asesora gubernamental sobre cohesión social, sugirió que las escuelas no están fomentando un debate razonable sobre el conflicto Israel-Gaza porque los maestros están nerviosos por tratar un tema tan delicado en el aula.

Sin embargo, si las escuelas evitan el tema, corren el riesgo de fomentar la desconfianza, la ira, el odio y la polarización. Y no solo eso, porque los estudiantes buscarán información en línea, donde es muy probable que se topen con fake news y teorías conspirativas.

El líder del sindicato educativo más grande del Reino Unido, Daniel Kebede, señaló recientemente que no hay suficiente espacio en el currículo para que los estudiantes discutan estos temas difíciles. Según él, la solución es integrar la filosofía como asignatura en el currículo escolar en Inglaterra.

La filosofía está diseñada específicamente para promover habilidades de pensamiento crítico y enseñar a las personas cómo tener conversaciones difíciles sobre temas controvertidos.

Enseñar temas controvertidos

Los temas controvertidos y delicados son inevitables. Los encontramos en los medios, en las noticias, en la calle y en nuestros hogares. Sin embargo, no siempre sabemos qué pensar, especialmente cuando el tema es complejo, o cómo hablar con personas con quienes no estamos de acuerdo. Y estas habilidades de diálogo razonable se vuelven aún más difíciles cuando las emociones están a flor de piel.

Los jóvenes necesitan aprender cómo discutir cuestiones controvertidas como la guerra entre Israel y Gaza. La mejor manera de hacerlo es incluir la filosofía en el currículo. La filosofía tiene un excelente conjunto de herramientas diseñadas para explorar diversos puntos de vista de manera crítica y, cuando se enseña de manera dialógica —a través de la discusión entre estudiantes y profesores— los estudiantes se convierten en buscadores de conocimiento y sabiduría compartidos.

Un aspecto clave de una democracia es dar la bienvenida a diferentes ideas. Esta diversidad es una fortaleza porque permite que muchas afirmaciones sean escrutadas, y solo los mejores argumentos ganan fuerza. Sin embargo, este proceso de intercambio de ideas requiere que los ciudadanos sean capaces de mantener discusiones razonadas y pensar críticamente.

Para evitar la agresión o el caos, las personas deben participar de manera caritativa entre sí, respetando diversas experiencias y perspectivas, al tiempo que se muestran críticas con las ideas presentadas.

Las habilidades dialógicas de la filosofía

La filosofía, más que cualquier otra materia, anima a los estudiantes a reflexionar sobre las razones por las que piensan algo, y a considerar la posibilidad de que existan otros puntos de vista.

La filosofía es inherentemente dialógica. El enfoque más común de enseñanza consiste en analizar los pasos de un argumento, y luego considerar las debilidades en cada uno de ellos.

La filosofía logra esto enseñando a los estudiantes a verificar: ¿Qué suposiciones estoy haciendo? ¿Son válidas las premisas de mi posición? ¿La conclusión sigue lógicamente de mi punto de partida? ¿Cuál es un contraargumento o contraejemplo al que debo responder? ¿Podría estar equivocado sobre esto? ¿Qué información adicional necesito para llegar a una conclusión?

Este tipo de preguntas fomentan la humildad intelectual: la idea de que yo, como cualquier otra persona, podría estar equivocado. La humildad intelectual va de la mano con la apertura mental, asegurando que permanezcamos abiertos a nueva información relevante.

Estas habilidades de pensamiento crítico y desacuerdo respetuoso son vitales en una época de desinformación y noticias falsas. No solo necesitamos que los jóvenes aprendan a verificar hechos y ser críticos con lo que ven y oyen, sino también que comprendan que está bien no estar de acuerdo.

La filosofía trata de aprender a respetar a los demás cuyas opiniones difieren de las nuestras y de aceptar el desacuerdo razonable.

Ser abierto de mente

El influyente filósofo estadounidense Daniel Dennett, quien falleció a principios de este año, escribió sobre la importancia de criticar con amabilidad y buscar la versión más caritativa de la posición de tu oponente. Esto es crucial cuando se discuten temas controvertidos, ya que las personas razonables no siempre estarán de acuerdo.

Criticar con amabilidad significa mantenerse humilde y abierto a diferentes puntos de vista cuando se tienen conversaciones difíciles. Y significa crear un espacio para la exposición de argumentos y ejemplos diversos. De esta manera, los maestros capacitados en filosofía pueden mantenerse políticamente neutrales al mismo tiempo que ayudan a los estudiantes a conversar entre sí sobre temas importantes que les afectan a ellos y a sus seres queridos.

La filosofía trata de aprender a respetar a los demás cuyas opiniones difieren de las nuestras y de aceptar el desacuerdo razonable. También nos enseña a sentirnos cómodos con preguntas sin resolver y respuestas complejas. Enseñar filosofía en el aula lleva a que los estudiantes interactúen con las ideas de manera caritativa y crítica, fomentando la apertura mental y la humildad intelectual.

Son estas habilidades de diálogo las que necesitamos, ya que nuestra sociedad enfrenta una polarización y desacuerdo violento crecientes. Estas habilidades son algunas de las características definitorias de una democracia. Afortunadamente, los maestros están en una posición única para abrazar la asignatura de filosofía y las habilidades que tiene para ofrecer.


Este artículo ha sido traducido por The Conversation. Para leer el original siga este enlace.

Fuente de la información:  https://dialektika.org

Fotografía: Dialektika. Freepik.

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El monólogo neoliberal fascista de la educación de hoy

El capitalismo neoliberal fascista es un monólogo educacional que ciega y acalla voces aunque se vista de pantallas brillantes, publicidades alienantes y sonidos y ropajes envolventes. Breves reflexiones de autores que nos convocan a pensar qué hacer con las palabras, las imágenes y la convivencia en las escuelas.

Hay tres categorías conceptuales de mis lecturas recientes que considero importantes y que de hecho y teóricamente se pueden articular entre ellos y con otras nociones a modo de repensar lo obvio/invisibilizado/naturalizado en las aulas, rondas de convivencia e instituciones escolares. Como diría Fucks hay que “celebrar la sorpresa” de ponerlos en prácticas.

En primera instancia el concepto de “traumatismo” de Silvia Bleichmar. Cuánto y cómo de la situación socioeconómica atraviesa y emerge en las aulas/rondas y los sujetos; en palabras de Bleichmar “los tiempos que nos tocan vivir y los modos del sufrimiento que nos aquejan”. Hay efectos de las políticas neoliberales que son “devastadores, desubjetivantes”. Bleichmar al referirse al concepto de traumatismo piensa en “relación a los distintos modos con los que la realidad nos produce un impacto que nos desorganiza, dejándonos inermes para operar”. Y ahí se nos resquebraja la identidad de los docentes y de los jóvenes estudiantes. La idea es desde nuestra asimetría pensar con ellos en diálogos colaborativos qué nos suceden en estas situaciones traumáticas y sí a la crisis -en vez de pasividad- podemos convertirlas en materiales de estudio, de un darse cuenta, de pensamiento critico para ponerles palabras a los padeceres colectivos.

Asimismo, vale tomar la orientación de Perla Zelmanovich: “contra el desamparo”, en el sentido de emparentarla con los traumatismos que los amparos debieron ayudar a reducir. Zelmanovich se hace una pregunta clave: “¿Qué posibilidades tiene hoy la escuela de tejer esa trama de significaciones que atempera, que protege, que resguarda, y que posibilita por esa vía el acceso a la cultura, cuando la realidad se presenta con la virulencia que conocemos?”. Vaya interrogante, sí los traumatismos sociales suelen dejarnos cuasi al borde del precipicio y el vacío, cómo hacer desde nuestro oficio/profesión para salir de la “intemperie sin fin” (Juan L. Ortiz): con la poesía, los conocimientos, la palabra acompañada de actitudes, gestos, ficciones, acciones que liguen, y “ejercitando nuestro papel de mediadores con la realidad, porque esa mediación opera como pantalla protectora (Zelmanovich”). Nada fácil, pero hay que “ensayar junto con los jóvenes”, insisto como “pantalla protectora y amparo” y no como pantallas rutilantes de los brillos que confunden consumismo con “futuro” (Bleichmar).

Otra categoría conceptual es la construcción de una ética como cuidado y solidaridad (Bleichmar). Cuidar de la vida de los otros es pensar el sentido de la misma y el futuro a construir. Y frente a tanta crueldad (Ulloa) y pulsiones auto y destructivas que suelen verse en los jóvenes (sin soporte cultural) las escuelas, la educación pública, inclusiva y democrática para sí, es un derecho inalienable a defender desde las mismas aulas e instituciones. Bleichmar es terminante: “¿Es posible reconstruir una ética que tenga en cuenta al otro como ser humano, y que evite los modos de destrucción que se imponen en la actualidad? Vale decir, ¿es posible una ética donde cada ser humano no se sienta alguien que el otro emplea para lucrar, o alguien que el otro emplea para gozar, sino alguien con quien uno trabaja y goza?”. Pareciera que Bleichmar da en un punto de urgencia: el de afirmar que otra realidad y orden social y escolar es posible, que otros lazos humanos son posibles, y dándole una vuelta de gira a la pelota de las incertidumbres se atreve a afirmar: “Me parece que la ruptura de lazos solidarios en la Argentina es algo que está atravesando a todo el mundo, que forma parte de la desubjetivación. Cuando digo ruptura de lazos solidarios, me refiero a que sólo se da lo que sobra. La solidaridad no es solamente dar lo que a uno le sobra: la solidaridad es poder privarse de algo de uno mismo, y aquí no me refiero solamente a dinero u objetos, sino también a tiempo y capacidad de escucha”.

En fin: frente a los traumatismos sociales, al “acostumbramiento al horror” que trae aparejado el modelo neoliberal: amparar, dar la palabra, promover la solidaridad y escuchar antes que prejuzgar…

Y si decimos escuchar es comprensión del otro/a, de sus palabras, lo que dice, lo que silencia, lo que siente, lo que le duele, lo que explícitamente e implícitamente trae desde su marco de referencia. Y entre ese marco de referencia (habitus diría P. Bourdieu), el de los estudiantes, y nosotros hay un entre donde no solo interjuega lo personal/familiar sino lo social/simbólico que a veces nos muestra a nosotros-los docentes-anticipándonos con saberes y conocimientos que distan mucho de las condiciones concretas de vida los pibes y sus círculos/universos culturales. Hay que evitar que las rondas de convivencia sea la imposición de un vivir que se escabulla de la indagación mutua. Y en este tercer elemento conceptual también se articulan los anteriores: indagación mutua es un proceso de conversación “junto-en-esto- (…) que supone hospitalidad o, como sugiere Derridá, hospitalidad incondicional (Harlene Anderson)”. Indagación mutua es amparo, ética, solidaridad, ser un buen anfitrión, curiosidad en ambas direcciones, pelota bien tratada (y no trato vero cruel), respuestas para participar y no guiar el diálogo, asimetría productiva, grupo/espacio sostén, cuerpos mirándose y abriéndose a los otros/as, el amor como posibilidad más allá del desprecio del libre mercado.

Precisamente en estos días un grupo de alumnos (cinco en principio, pero solo tres vinieron a hablar conmigo cuando me acerqué al aula) me plantearon que una adolescente como ellos, de otro segundo año del secundario, los agredía verbalmente y muy pocas veces físicamente, desde julio de este año. Llevó su tiempo, se animaron a contarlo, escuché y respeté sus palabras/pedido…y sobre todo escuché que nunca querían “castigo” para esa joven… ¿será que ellos percibieron y comprendieron que algo ajeno y algo propio genera ese comportamiento en R? Cuando a los gestos “inadecuados” de R se le responde de esta forma, con comprensión y amor, los pibes nos están dando un ejemplo de que paso a paso la pelota puede ser bien tratada en la “cancha de la educación pública”, que nos somos intrínsicamente víboras como apuntan los libremercadistas, y que nuestro oficio debe ensayar con ellos los caminos de la ética solidaria y transformadora. R aún no sabe ni tiene que saber (por ahora) que no todo es ojo por ojo o diente por diente. Hay que enlazar desde la ternura.

Andrés Sarlengo: Periodista, docente, Técnico Superior en Psicología Social.

Fuente de la información:  https://rebelion.org/

Fotografía: Rebelión

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Morir de hambre en la posmodernidad

Algo de lo que se respira en el aire de estos tiempos: el sentimiento de que no está en nuestras manos la deriva del mundo. Cuando haya terminado de leer estas líneas, al menos diez personas en el mundo habrán muerto de hambre, y en una semana, posiblemente, lo haya olvidado.

Un estudio hecho en 2019 por Schema, Axiols y Google Trends, descubrió que incluso la noticia más impactante tiene una vida media de tan solo siete días. Cuando haya terminado de leer estas líneas, al menos 10 personas en el mundo habrán muerto de hambre, y en una semana, posiblemente, lo haya olvidado.

Cada 4,25 segundos, según el cálculo de 238 organizaciones humanitarias en 2022, alguien pierde la vida por falta de alimentos. En el nuevo siglo -el de mayor desarrollo tecnológico de la historia- aún no hemos dado con la tecla para evitar que millones de seres humanos se vayan a la cama con el estómago vacío. Unos 839 millones de personas no pudieron alimentarse dignamente el año pasado, y son 10,7 millones más que en 2021, según las previsiones de la Agencia de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). “Cada vez estamos más lejos de un mundo sin hambre”, afirmaba el economista jefe de la organización.

Los efectos venenosos de las sequías y las inundaciones, las restricciones a las exportaciones, los altos niveles de deuda de los países más pobres, el aumento en las tasas de interés, los costes energéticos y los conflictos bélicos presentes en el mundo, han acelerado el hambre en el mundo. El escenario ya era desolador antes del estallido de la pandemia del Covid. En 2019, había más de 618 millones de personas que pasaban hambre. Pero con la llegada del coronavirus la cifra se disparó entre los 702 y 828 millones, según la FAO. Hoy el panorama empeora si se considera aquellos que viven con la incertidumbre de conseguir alimentos o que no pueden permitirse una dieta saludable, es decir, que están en inseguridad alimentaria. En esta condición viven más de 2.300 millones de personas: una de cada cuatro en el mundo. De ellos, unos 205 millones se enfrentan a una situación de alta gravedad, con pocos alimentos y medios, por lo que su vida corre peligro, según el Banco Mundial.

Los problemas medioambientales, sociales, políticos y económicos se abren paso dejando su impronta en los precios de los alimentos, que acumulan una serie de máximos históricos, y una estela de gente con cada vez más dificultades para acceder a la comida. Según la FAO, más del 40% de la ingesta calórica mundial procede de solo tres cultivos (trigo, maíz y arroz), que se producen en unos pocos países y que dominan cada paso de la cadena de valor. La desigualdad es tan grande que solo cinco países tienen más de dos tercios de las exportaciones mundiales de trigo y carne de res.

La FAO ha contabilizado unos 62 países que ante todos estos factores no solo están comprando menos alimentos, sino pagándolos más caros. No solo compran menos cantidades, también se centran en lo más básico. Mientras que los países de renta alta siguen adquiriendo toda la gama de productos, el gasto de las regiones en desarrollo se concentra cada vez más en la importación de alimentos. La situación se agrava aún más con los altos tipos de interés por parte de las principales economías del mundo (con lo que buscan paliar la inflación), pues las monedas de las naciones menos favorecidas económicamente pierden fuerza frente al dólar estadounidense. La participación de esta última divisa es relevante en el comercio mundial: 4 de cada 10 productos exportados se hace con el billete verde. Dicha proporción no ha cambiado en los últimos 20 años, según el Fondo Monetario Internacional. Para muchos de estos países el debilitamiento de sus monedas con relación al dólar es su verdadero dolor de cabeza. Para aquellos con elevada deuda comprometida en divisas, la situación es más que desafiante, pues la mitad de todos los préstamos transfronterizos y títulos internacionales están denominados en dólares estadounidenses. Así que muchos países tienen poco margen para pedir un préstamo, ante sus elevados compromisos financieros. Si no tienes capacidad de endeudarte, no tienes capacidad de compra de alimentos. Somalia es el mejor ejemplo. Según las estimaciones de Oxfam, más de 300.000 personas están al borde de la hambruna.

Este mundo que denota una tremenda carencia de humanidad sostenido sobre una ideología hiperliberal posmoderna, que se caracteriza por su oposición al racionalismo y un culto predominante por el individualismo y la falta de compromiso social, funciona como una lógica justificativa de un tipo de capitalismo hoy en quiebra. Una ideología dominante que se presenta como totalizadora, con capacidad para penetrar todos los ámbitos de la vida social.

Algo que tiene que ver con lo que se respira en el aire: el sentimiento de que no está en nuestras manos la deriva del mundo, que otros deciden por nosotros si el infierno aumenta o se reduce.

España, Logroño, 11 de noviembre de 2024.

* Periodista. Colaborador de Página 12, “Las Mañanas” de Víctor Hugo Morales. Ex Jugador de Vélez Sarsfield, clubs de España, y Campeón Mundial Juvenil Tokio 1979.

Fuente de la información e imagen:  https://lateclaenerevista.com

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