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Gremios educacionales rechazan vuelta a clases en Chile

América del sur/Chile/prensa-latina.cu

Organizaciones sindicales del sector de la educación en Chile convocaron a un paro virtual, en rechazo a las pretensiones del Ministerio de Educación de retornar a las clases presenciales.

El paro, señalado para jueves y viernes de esta semana, incluiría una desconexión total de las clases a distancia, y es convocado por los sindicatos agrupados en la Secretaría de Educación de la Central Unitaria de Trabajadores, así como otras organizaciones del sector, con el respaldo de agrupaciones de estudiantes universitarios y secundarios.

En una declaración, los convocantes a la protesta consideran ‘de la máxima peligrosidad’ exponer al contagio a niños, jóvenes y a los trabajadores de la educación, porque ‘no existen condiciones sanitarias ni de infraestructura para el retorno a clases presenciales’.

Al respecto exigieron, entre otras medidas, que se convoque a una Comisión Nacional de Revisión del Currículum, que incluya a los docentes, para hacer propuestas para el presente y el próximo año, en base a integración de contenidos y aprendizajes, y resolver ahora, la promoción automática por el presente año a todo el sistema escolar.

También, resolver que no se vuelva a clases presenciales por el presente año y orientar mejor la actividad a distancia docente y escolar, hasta fin de año, y asegurar por el Ministerio que todos los docentes y alumnos cuenten con medios tecnológicos para su desarrollo profesional y pedagógico, en tanto dure la pandemia.

En las últimas semanas el Ministerio de Educación ha insistido en que ya hay condiciones para el retorno a clases en el país, como parte del plan Paso a paso, de relajamiento de loas medidas sanitarias por la pandemia de Covid-19, que lleva adelante el gobierno.

Los sindicatos consideran que el ejecutivo y los empresarios desean reactivar la economía lo antes posible y para ello las familias deben tener a los niños en la escuela, y señalan que esa urgencia ‘no puede ser a costa de poner en riesgo la salud y vida de la infancia y juventud chilena’.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=390543&SEO=gremios-educacionales-rechazan-vuelta-a-clases-en-chile
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Expectativa en Dominicana por conocer detalles sobre año escolar

Centroamérica/República Dominicana/prensa-latina.cu

Gran expectativa existe en Dominicana por conocer los detalles del plan para el inicio del año escolar 2020-2021 que serán dados a conocer hoy por el ministro de Educación, Roberto Fulcar.

‘Sabemos que el país está ansioso por conocer la respuesta ante el inmenso dilema de cuidar la salud y la vida de nuestros estudiantes, maestros, personal directivo y de apoyo, por un lado; y por el otro, garantizar el sagrado servicio educativo’, expresó el ministro a la prensa.

Manifestó que las familias dominicanas pueden tener la seguridad de que el Ministerio de Educación está listo hacer lo necesario para lograr la educación de los niños no se detenga.

Asimismo, ratificó lo dicho por el presidente Luis Abinader en cuanto a que todos los estudiantes del sistema educativo nacional serán dotados de los equipos que necesiten para el seguimiento a sus clases a distancia.

Fuente e imagen tomadas de: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=390672&SEO=expectativa-en-dominicana-por-conocer-detalles-sobre-ano-escolar
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La escuela, salvavidas contra el coronavirus para los más pobres de Sudáfrica

África/Sudáfrica/lavanguardia.com

«¿Qué habéis oído nuevo sobre el coronavirus?», preguntan los maestros al comenzar cada día en la escuela Streetlights, ubicada en uno de los barrios más conflictivos de Johannesburgo. La pregunta es simple, pero efectiva contra el miedo que se ve sobre las mascarillas, en los ojos de los alumnos.

«Yo he oído que encontraron una cura contra el virus en América»; «En Rusia liberaron leones porque la gente no cumplía las normas» o «No puedes verlo, pero puede matarte» son algunas de las respuestas que se oyen una mañana de mediados de agosto, en el aula de los niños de 8 años.

Las clases de este centro privado, que funciona como proyecto sin ánimo de lucro en el barrio de Jeppestown, se han partido en grupos de 15 alumnos y, pese al devastador efecto de la pandemia en Sudáfrica, estos días comienzan puntuales a las 07.15 de la mañana, con una pequeña sesión de preguntas y respuestas sobre el coronavirus.

Antes, con cara de sueño, mascarilla y pantalla protectora (obsequio de uno de los donantes de la escuela), los estudiantes llegan con margen de tiempo a la puerta de la escuela para que les desinfecten los zapatos y las manos, les tomen la temperatura y les anoten en la lista de entrada.

Cada uno lleva un «cuaderno de bienestar» en el que apuntan como se encuentran físicamente y de ánimo en este contexto extraño. Tan extraño que, al llegar al colegio, en este invierno austral no hay bullicio, ni risas, ni pasos de carreras.

«Cuando empezamos a traer a los niños de vuelta a las primeras clases (en junio pasado), nos quedamos atónitos. Era nuestro grado 5 (unos 9 años) y son un grupo bastante animado. Pero cuando volvieron después del confinamiento, todo lo que podías ver en sus ojos era tristeza. Tristeza y miedo», explica a Efe Tatenda Mafodya, directora de Streetlights School.

«Durante nuestras sesiones de la mañana empezamos a tener conversaciones con ellos y hablamos sobre cuánto miedo tienen, qué pasa si contraen el virus, si pueden morir o si lo pueden llevar a casa y contagiárselo a alguien que quieren», detalla la educadora.

Con esta y otras medidas, especialmente de aforo e higiene, esta escuela sudafricana se las ha arreglado para ir reincorporando de manera progresiva a sus alumnos en las últimas semanas.

Es un logro que no pueden adjudicarse muchos otros centros de la nación más desarrollada de África -epicentro de la pandemia en el continente-, para los que 2020 será prácticamente un curso perdido.

«Los niños ricos y las escuelas privadas se fueron a internet y no han perdido casi nada de aprendizaje, casi no ha habido problemas para ellos. Pero la grandísima mayoría de los estudiantes sudafricanos, el 87 % de los niños, están en el sistema público y no han recibido casi enseñanza en este periodo», lamenta Melanie Smuts, fundadora del proyecto Streetlights School, en conversación con Efe.

MUCHO MÁS QUE PERDER CLASE

Como todos los colegios sudafricanos, Streetlights tuvo que cerrar a mediados de marzo cuando el Gobierno ordenó la suspensión de las clases y, poco después, el confinamiento de toda la población.

En el distrito donde está esta escuela -Jeppestown, uno de los barrios más desfavorecidos y conflictivos de Johannesburgo-, las clases virtuales no eran realmente una opción: los responsables del centro se encontraron con que los padres tenían para ofrecer, como mucho, un móvil con datos suficientes para WhatsApp.

A los 300 alumnos, además, el confinamiento les despojaba no solo de su educación, sino de las dos comidas diarias que la escuela les proporciona y de su espacio seguro para socializar y crecer.

«Lo que realmente importa para los niños que vienen de hogares complicados es la pérdida de ese lugar al que pueden ir cada día que es seguro y predecible, donde los adultos cuidan de ellos y tienen amigos. No tener ese espacio causa un efecto enorme», afirma Smuts.

Durante los meses iniciales del confinamiento, los profesores de esta escuela se organizaron como pudieron con los padres para mandar notas de audio por WhatsApp con las lecciones y los deberes, a fin de que los estudiantes pudieran seguir avanzando.

Poco a poco, también empezaron a mandar paquetes de comida a las familias, a las que las órdenes de confinamiento habían dejado sin recursos para subsistir.

Sólo en junio, la flexibilización de las restricciones permitió empezar a planear una estrategia de retorno a las clases, basada en las experiencias de otras escuelas y de otros países.

Había que evitar a toda costa no sólo que este 2020 fuera un año completamente perdido en lo educativo, sino también devolver a los niños de Jeppestown su «espacio seguro».

LA PANDEMIA SACA A LA LUZ LAS GRIETAS DEL SISTEMA EDUCATIVO

A los países del hemisferio austral, la pandemia les sorprendió con el curso escolar 2020 apenas comenzado y, mientras el norte debate la «vuelta al cole» en septiembre, el sur acumula ya más de cinco meses de interrupciones e incertidumbre.

En Sudáfrica, un país que ostenta el desagradable honor de ser una de las naciones más desiguales del mundo, la crisis ha reventado las costuras de un sistema educativo deficiente que aún lidia con la herencia del pasado de opresión racista del «apartheid» (1948-1990).

Hay niños que estudian con tabletas último modelo en colegios con campo de rugby propio y hay otros cuyas escuelas únicamente tienen letrinas en baños sin agua corriente.

«Las primeras veces que yo visité escuelas con estudiantes pobres tuve una fuerte impresión de que el ‘apartheid’ había terminado políticamente, pero no en el sistema educativo. Es un asunto fundamental de justicia social y si no deshaces de forma activa ese legado, ese legado continúa», opina Smuts

«La crisis (en Sudáfrica) ha hecho lo que en muchos sitios: no es tanto nuevos problemas como que pone un foco en lo que ya estaba ahí. Y cuando miramos al sistema educativo en Sudáfrica, lo que estaba ahí es una tremenda desigualdad», completa.

La escuela Streetlights es, en cierta medida, un puente entre dos mundos. Con instalaciones hechas a base de materiales reciclados, el colegio echó a andar en 2016 como proyecto sin ánimo de lucro.

La escuela se financia a través de donaciones privadas y subsidios estatales y ofrece educación de élite, a nivel de las mejores escuelas privadas, pero en uno de los barrios más conflictivos y pobres de Johannesburgo.

«La mayoría de los alumnos viven en los edificios, si podemos llamarlos así, de alrededor. Son edificios ocupados en los que se han construido pequeñas habitaciones utilizando cajas de cartón», explica a Efe Mafodya.

«A veces, en una habitación muy pequeña hay hasta cuatro miembros de una familia viviendo. De ahí es de donde vienen la mayoría de nuestros niños», resalta la directora de la escuela.

El coste para los padres es mínimo, unos 35 euros al mes, e incluye materiales, uniformes y dos comidas diarias. Este año, ni siquiera se paga eso porque el colegio tuvo que perdonar las cuotas al ver que la mayor parte de los padres se quedaba sin trabajo.

«Nuestros niños -afirma la directora- realmente quieren estar en la escuela. Hemos creado un espacio para ellos y se dan cuenta de que cuando están en la escuela este es un lugar seguro».

«Cuando les trajimos de vuelta, al principio, los padres estaban inseguros: ¿les llevamos otra vez? ¿les dejamos en casa? Decían que preferían dejarlos en casa hasta que vieron lo que habíamos puesto en marcha para protegerlos. Ahora tenemos un alto volumen de padres que dicen ‘los llevo, de hecho, porque van a estar mucho más seguros en la escuela'», asegura Mafodya.

Al final de la jornada, padres y alumnos saben que, de cara al futuro pospandemia, la educación es la única vía para que los niños de Jeppestown puedan, algún día, vivir mejor que sus padres.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/vida/20200820/482913990394/la-escuela-salvavidas-contra-el-coronavirus-para-los-mas-pobres-de-sudafrica.html

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Entrevista a Thaïs Gutiérrez : “La sociedad aún no digiere bien a los niños que no encajan con la masculinidad tradicional”

Entrevistas/Autora: Mar Calpena

A menudo, cuando se habla de educación para la igualdad, el énfasis se pone en las niñas. La periodista Thaïs Gutiérrez se ha propuesto explorar cómo la masculinidad tóxica marca a los niños más allá de la infancia. En Ni forts, ni valents –de momento, sin fecha aún de edición castellano–, Gutiérrez explora a través de su propia experiencia cómo la publicidad, los dibujos animados, la presión del grupo y la sociedad entera tejen un sistema que oprime también a los niños.

¿Cómo surge la idea del libro?

Fue por dos motivos. La primera, como madre de dos niños iba observando cosillas a nivel personal que creía que ya estaban superadas, y descubría que existían muchos estereotipos aún. La segunda, que en el periódico en el que trabajo hicimos un dossier sobre masculinidades, y yo me encargué de la parte de los niños. En una conversación con un antropólogo vasco que sale en el libro, Rixar Bacete, él me abrió mucho los ojos hacia este tema que quizás ya percibía como madre, y me hizo darme cuenta de que no estamos trabajando para librar a los niños de los estereotipos. Todos los expertos con los que hablé luego coincidían en una idea: estamos haciendo mucho trabajo con las niñas, las estamos empoderando, les estamos dando muchos recursos para que crezcan libres, todo ello muy necesario, pero nos hemos olvidado un poco de los niños. Y ellos también lo sufren. Me dije: “Necesito seguir investigando y tirando de este hilo”.

¿Cree que en esto la situación ha ido a peor desde hace unos años?

En general diría que no, que no ha ido a peor. Pero sí que en algunos campos se percibe un empeoramiento. Un ejemplo de ello es la publicidad infantil. En los años ochenta no tenía todos los estereotipos que tiene ahora. Lo peor es la campaña de Navidad, que desmonta todo el trabajo que se hace de educación durante un año. Está llena de estereotipos, en particular respecto a las niñas, que se presentan como cuidadoras de bebés, o con juguetes para estar guapas, para hacerse trenzas, maquillaje, diademas, todo siempre rosa… y a los niños se los presenta siempre en acción, yendo en bici, haciendo carreras de coches. El Consell de l’Audiovisual de Catalunya alertaba de que en la campaña de Navidad de 2019 en el 48,6% de los anuncios se usaban estereotipos sexistas. Es la peor tasa desde 2012. Y personalmente sí que noto este retroceso, porque no recuerdo este sesgo de género tan bestia en mi infancia. Sin embargo, poco a poco vamos avanzando como sociedad. Y luego está cómo los estereotipos afectan a los niños, que creo que es algo que dábamos por superado, que ya todos sabíamos que los niños no están obligados a ser fuertes y valientes y que si quieren pueden elegir el ballet en lugar del fútbol… pero esto no está superado. La sociedad aún no digiere bien a los niños que no encajan con el mandato de la masculinidad tradicional.

¿El trabajo para desmontar estos patrones debe comenzar por los adultos?

Lo ideal sería comenzar con los niños para no llegar a encontrarnos estos patrones en los adultos. Seguro que con los mayores también queda mucho por hacer, pero no quiero entrar mucho en eso porque se escapa un poco al alcance del libro y no lo tengo tan analizado. Si no se permite que los niños no expresen determinados sentimientos, los tienes castrados emocionalmente toda su infancia, negándoles quiénes son y dándoles un mensaje muy peligroso, que es que tienen que esconderse o el grupo no los aceptará, porque no son suficientemente hombres… Esto aún pasa, y hay niños que siguen sufriéndolo. Tener que crecer así, con esta carga, me parece muy duro.

¿Los modelos sociales que les damos refuerzan estos estereotipos?

Totalmente. Los referentes van todos a reforzar esta idea. Si miras quiénes son los referentes de los niños, normalmente son futbolistas, cantantes de reguetón, youtubers… muchos de ellos sólo refuerzan este mensaje. Y a nivel político, que quizás no sea el referente de los niños, pero sí que es lo que ven que sale en las portadas de los periódicos o en la tele, que son la gente que les presentamos como que merece ser escuchada, muchos de ellos encarnan la masculinidad tóxica, como los Trumps, los Bolsonaros, los Putins… El tema de los referentes es preocupante, porque es el espejo de los niños y cuesta mucho encontrar alternativas.

¿Qué papel jugamos las mujeres?

Mi conclusión es que es muy importante que las mujeres ofrezcamos a los niños referentes de mujeres interesantes y potentes, para que nos vean más allá de la imagen estereotipada de la publicidad o el cine, o de la idea de que las mujeres tenemos que ser jóvenes, bonitas, y simplemente un objeto. Por eso tenemos que presentarles mujeres que sean lo que ellos quieren llegar a ser. Para mí eso es fundamental. Lo intento hacer en casa a pequeña escala. Ojo, no hablo sólo de mujeres famosas. Tienen que entender que el trabajo de la abuela importa tanto como el del abuelo, revalorizar el trabajo que se hace en casa…

Precisamente en el libro usted comenta que muchos padres desean y apoyan que sus hijas ocupen lugares de poder, pero que nunca estimulan a sus hijos para que elijan hacer trabajos de cuidados…

Esto es prácticamente inexistente. Lo que te dicen los expertos es que, como los hombres ocupan una posición dominante en esta sociedad, si las mujeres acceden a trabajos tradicionalmente masculinos se acepta porque en el fondo viene a ser como si subieran un nivel. En cambio, como casi siempre se nos ha presentado a las mujeres en un escalafón inferior al de los hombres, cuando los hombres o los niños quieren entrar en espacios tradicionalmente femeninos se considera que van hacia atrás. Todo lo femenino sigue estando devaluado y hay que trabajar para revalorizarlo, y eso también pasa porque si el niño quiere hacer algo considerado tradicionalmente femenino, o ponerse alguna pieza de ropa que se consideraba “de niña”, no se le cuestione.

¿Qué es la “caja de la masculinidad”, que usted comenta en el libro?

Es un concepto que enunció el educador Paul Kivel, la caja de creencias de la masculinidad. Se desarrolla después en un estudio que a mí me gusta mucho, porque tuvo en cuenta datos de tres países distintos: Estados Unidos, México y Gran Bretaña. Lo llevó a cabo la organización Promundo, y desglosaba en siete puntos las creencias con las que los hombres “cargan”. Estas creencias consisten en ser autosuficiente, ser fuerte, ser atractivo, ceñirse a los roles masculinos tradicionales; ser heterosexual y menospreciar a los homosexuales, ser hipersexual y ser agresivo y controlador. Resumen muy bien la masculinidad tradicional. Me llama la atención que las conclusiones del estudio entre países tan distintos sean tan parecidas, y que apunten a que los chicos encuestados en su mayoría han sentido presión para encajar en estos conceptos.

En el libro dedica un tema al riesgo, y a cómo la masculinidad tóxica es la causa de conductas peligrosas. ¿Le sorprenden los estudios que apuntan que la incidencia de la covid sea mayor en hombres por esta razón?

Me sorprende sólo porque no los conocía, pero después de escribir este libro y hablar con los expertos en el tema, en realidad no, ya no me sorprende. La socióloga Marina Subirats me dijo que “los hombres se mueren de masculinidad”, que es una frase que es muy reveladora. En el caso de los niños, esto se traduce en conductas peligrosas para demostrar su virilidad, como los casos que cuento en el libro [sobre colgarse de un vagón de metro en marcha, y otros] y que vi en mis amigos en la adolescencia. Para demostrar tu virilidad tienes que hacer estas “pruebas” de riesgo absurdas, por todo el sistema de premios y castigos del grupo. Si las haces el grupo te premia y te trata como a un líder; mientras que si tienes un poco de criterio y no las llevas a cabo, el grupo te castiga. Y este mecanismo sigue muy activo. Está desprestigiado cuidarse y, como te decía antes, cuidar a los demás. Las estadísticas nos muestran que más chicos conducen bajo los efectos del alcohol o consumen drogas; tenemos que enseñarles a cuidarse. Porque luego, cuando son adultos, van menos al médico y no piden ayuda cuando tienen problemas de salud mental, según alerta la Asociación Americana de Psicología.

También aborda el tema del porno…

Tengo la sensación que con el porno estamos mirando hacia otro lado. Ponemos la excusa de la libertad de expresión para no abordar que la pornografía violenta se ha convertido en la educación sexual de los chicos. Se trata de pornografía agresiva, machista y cosificadora, en la que no aparece el placer de las mujeres, en la que siempre hay una dominación masculina, y que se convierte en el primer ejemplo de sexo que ven los jóvenes. No hablamos de adultos, los adultos que vean lo que quieran, eso me da absolutamente igual. Estamos hablando de niños de ocho años, que acceden a ello de forma casual, o que buscan a partir de los doce. Los sexólogos alertan de las consecuencias de jóvenes que llegan a la edad adulta con relaciones desiguales, que recurren a la prostitución porque las mujeres no quieren acceder a las prácticas que ellos han visto en el porno. La gente todavía se ríe cuando se habla de porno, y hace ver que no condiciona. Las escuelas tienen que mejorar el tema de educación sexual y afectiva, se debe implantar antes. Y hay que hablarlo con los críos desde pequeños, porque si se tropiezan con ello por primera vez a los ocho años, significa que deberían saber ya algo. A los padres les incomoda mucho hablar de sexo con sus hijos, pero tenemos que quitarnos esta incomodidad de encima.

Uno de los temas que subyacen en el libro es la del género como algo construido.

No he querido entrar en eso porque me parece un debate infinito. Lo que sí tengo claro es que las personas pueden sentirse como quieran, y que hay, es indudable, una construcción y una socialización de género, que no determinan los genitales. Si un niño se siente niña hay que acompañarlo y darle las herramientas, y que sus derechos se respeten. Tendríamos que dar a todo el mundo la misma educación y explicarles también que hay personas no binarias, que no se reconocen en ningún género, y que no son bichos raros si eso es lo que sienten. Queda mucho por hacer.

En concreto, ¿qué pueden hacer las administraciones?

No lo sé. En Cataluña el departamento de Educación ha anunciado que la educación afectivosexual, como te decía, se va a implementar a partir de P3 (educación infantil, a partir de tres años). Pero no creo que sea una prioridad de los políticos. Debería serlo, porque la educación en la igualdad de los niños es lo que determinará cómo son los adultos del día de mañana, así que tendría que haber una apuesta mucho mayor, y con recursos, por ella.

Fuente e imagen tomadas de: https://insurgenciamagisterial.com/la-sociedad-aun-no-digiere-bien-a-los-ninos-que-no-encajan-con-la-masculinidad-tradicional/

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El norte de Holanda vuelve al colegio sin mascarillas ni distancia social en clase

Europa/Holanda/lavozdegalicia.es

Los problemas de ventilación y la incertidumbre de los padres marcan el regreso

Las provincias del norte de los Países Bajos han iniciado este lunes la vuelta a clase. En pleno repunte mundial del coronavirus, el Gobierno holandés no ha adoptado ninguna medida especialmente drástica para este retorno a la actividad educativa. Los alumnos no tendrán que mantener distancia de seguridad entre ellos ni con los maestros (excepto los mayores de doce años, que deberán guardar distancia con el profesorado). Ni los adultos ni los niños y adolescentes están obligados a llevar mascarillas en ninguna dependencia escolar.

El Ejecutivo sí ha instado a los colegios a revisar la ventilación, al entender que evitar la acumulación de aire sin renovar es lo crucial para evitar contagios. Esto ha sido complicado en algunas escuelas, con sistemas de ventilación obsoletos y problemas incluso para abrir o cerrar las ventanas.

Eso sí, los centros de Primaria y Secundaria han recibido una guía de siete páginas en la que los representantes del sector educativo explican cómo se ha de comprobar si la ventilación de los edificios escolares cumple con los requisitos mínimos exigidos por el Instituto de Salud Pública. Además, el Gobierno ha instado a todos los colegios a consultar con expertos si necesitan ventilación adicional, toda vez que se pide evitar ventiladores y aires acondicionados portátiles.

Precisamente, algunos expertos han denunciado la baja calidad del aire en muchos edificios escolares, por contar con sistemas de ventilación obsoletos. Además, algunos centros no han tenido claras qué medidas aplicar, por lo que han tenido incluso que retrasar la apertura de puertas. Entre el colectivo de padres se han alzado algunas voces respecto a la incertidumbre en este extraño inicio de curso.

Fuente: https://www.lavozdegalicia.es/noticia/educacion/2020/08/17/norte-holanda-vuelve-colegio-mascarillas-distancia-social-clase/00031597685764301131242.htm

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Más de 200 instituciones educativas cerrarían para 2021 en Colombia

En diálogo con Noticias RCN, la directora de la Confederación Nacional de Rectores y Colegios Privados, Martha Castillo Roa, habló sobre la situación en Colombia.

Los colegios públicos y privados del país continúan trabajando en mejorar las plataformas virtuales para permitir la vinculación de la totalidad de sus estudiantes. Por ahora no hay luz verde para el retorno de clases presenciales.

En Bogotá, las más de 1.890 instituciones de educación media y básica, trabajan en casa mientras disminuyen las cifras de contagio y se avanza en protocolos de bioseguridad para el regreso a las aulas.

Por su parte, en Cali ven casi imposible el regreso a los colegios en septiembre, debido a los más de 21.000 casos positivos de coronavirus que tiene la ciudad, y se ha optado por trabajar en habilitar equipos de cómputo para familias que los necesiten.

En Medellín, desde la página de la Alcaldía realizan guías pedagógicas de fácil entendimiento y acceso para reforzar los procesos de las instituciones educativas, además, aseguran no tener deserción estudiantil.

Actualmente se está a la espera de la realización de los primeros planes pilotos para el regreso de clases en la modalidad de alternancia, por parte de al menos 30 secretarías de educación de municipios no covid o de baja capacidad de infección en el territorio nacional.

En diálogo con Noticias RCN, la directora de la Confederación Nacional de Rectores y Colegios Privados, Martha Castillo Roa, habló sobre la situación de la educación básica en Colombia durante la emergencia provocada por la pandemia.

“La situación está preocupante. Este fin de semana tuvimos una reunión en la que pudimos estar revisando situaciones en diferentes regiones del país. No tenemos una cifra global, pero la deserción está entre el 10 % y el 15 % en las instituciones educativas”, dijo.

Añadió que un agravante de la situación es que ya son varios los colegios que se están cerrando y que anunciaron a la Secretaría de Educación que no continuarán con su actividad para el año 2021.

En este momento es urgente el S.O.S. al Gobierno Nacional porque la educación privada ha sido un aliado estratégico durante toda la historia del Estado para prestar el servicio público educativo”, añadió Castillo.

Martha Castillo Roa señaló que por el momento han conocido que por municipios van a cerrar cierta cantidad de instituciones, agravando la situación a nivel nacional.

“Hay municipios donde hay 12 jardines o colegios que ya no van, en otro sitio, 15 colegios; en otro, 25. Tuvimos una reunión y reportaban que, por ejemplo, en Cúcuta 53 colegios cierran para el próximo año, si sumamos así en cada municipio, la situación va a ser absolutamente grave”.

Fuente: https://noticias.canalrcn.com/nacional/mas-de-200-instituciones-educativas-cerrarian-para-2021-en-colombia-361210

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UNICEF: Por la pandemia, 1.800 millones de niños están expuestos a violencia

Según el último informe de Unicef, en 104 países los servicios sociales de protección infantil quedaron suspendidos a causa de la pandemia.

Desde Unicef advirtieron sobre el problema de que por lo menos 1.800 millones de niños y niñas quedaron sin protección frente a posible casos de violencia, explotación y abuso, siempre con el foco de que la principal causa es la pandemia de coronavirus, la cual afectó la continuidad de los programas de servicios sociales que servían como ayuda para proteger a los menores que se encontraran en este tipo de situación.
Unicef estimó que 1.800 millones de niños no tuvieron protección ante la posibilidad de violencia en sus hogares debido a la pandemia.

La directora ejecutiva de Unicef, Henrietta Fore, sostuvo que «los cierres de escuelas y la restricción de movimientos ha dejado a algunos niños atrapados en sus casas con agresores«.

«Con el impacto de la pandemia en los servicios de protección y en los trabajadores sociales se puede decir que los niños no tienen a dónde recurrir en busca de ayuda«, añadió y luego recalcó que durante la pandemia, el contacto limitado de los niños con redes informales de protección como amigos, maestros, parientes lejanos y miembros de la comunidad los deja a la deriva.

«Los sistemas de protección a la infancia ya tenían dificultades para responder frente a la violencia contra los niños y ahora, la pandemia ha agudizado el problema y ha atado de manos a quienes se encargan de proteger a los menores en riesgo», insistió Fore.

La encuesta de Unicef mostró que al menos un servicio social se alteró gravemente en dos tercios de los países que respondieron el sondeo, entre ellos Sudáfrica, Malasia, Nigeria y Pakistán, en tanto el sureste asiático, Europa del este y Asia central concentran a la mayoría de los países con alteraciones en sus servicios.

Además, indicó que antes de la pandemia los niños estaban muy expuestos a la violencia y recordó que cerca de la mitad de ellos sufría algún tipo de castigo físico en su casa, por lo que el encierro debido a las distintas cuarentenas pueden terminar con un agresor y su víctima atrapadas en el mismo lugar.

El informe también remarcó que casi el 75% de los pequeños entre 2 y 4 años estaba sometido a métodos violentos de disciplina y una de cada tres adolescentes de 15 a 19 años había sido víctima de su pareja en algún momento.

Fuente: https://www.ambito.com/informacion-general/ninos/por-la-pandemia-1800-millones-estan-expuestos-violencia-n5125921

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