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Emilio Tenti Fanfani “La meritocracia les permite dormir tranquilos a los ricos”

Las demandas crecientes a la escuela, la necesidad de focalizar su tarea en aquello que otras instituciones no están en condiciones de enseñar, los mitos sobre la educación, la paradoja de desear la inclusión, pero preferir lo exclusivo y la reformulación de la formación docente inicial, son algunos de los temas abordados en la entrevista al destacado sociólogo Emilio Tenti Fanfani, en su paso por Córdoba para dictar un seminario del ISEP.

“El tema es la injusticia, no la desigualdad”, afirma el profesor titular e investigador de la Universidad Pedagógica Nacional y autor de más una docena de libros donde aborda la cuestión educativa, para diferenciar entre una competencia, en donde parte del juego es que haya ganadores y perdedores, y lo que ocurre en las instituciones escolares, donde el contexto socioeconómico condiciona los logros académicos de los estudiantes: “Nadie cuestiona los resultados en los Panamericanos, porque hay las mismas reglas para todos, las condiciones son más o menos iguales, todos parten en la misma línea. Resulta que en la escuela no es así, unos largan sabiendo escribir y otros nunca vieron un lápiz, un cuaderno, un libro”.

Invitado por el ministerio de Educación de Córdoba para brindar la conferencia organizada por el Instituto Superior de Estudios Pedagógicos, La producción de las desigualdades escolares: estructuras y estrategias en sociologías de la educación de Francois Dubet, Emillio Tenti Fanfani señala que “uno de los problemas de la escuela contemporánea es la tensión que existe entre las demandas crecientes que se le hacen y sus capacidades limitadas”.

—¿Por qué, entre otras cuestiones, se le pide a la escuela que luche contras las desigualdades sociales?

—Las demandas crecientes tienen que ver con esta creencia, que les gusta mucho a los políticos, de que la escuela sirve para todo: con educación va a crecer la economía, porque vivimos en sociedades del ­conocimiento; va a haber más justicia e igualdad social, porque la gente va a conseguir trabajo; va a haber menos violencia porque la escuela enseña valores morales; va a haber menos enfermedades porque las mujeres con más educación cuidan mejor a sus hijos; vamos a proteger el medio ambiente…

La pregunta es qué es lo importante para el crecimiento de los chicos, para su desarrollo y bienestar, que solo la escuela puede hacer o, al menos, está en mejores condiciones para hacerlo que la familia, los medios, la iglesia, la publicidad.

—¿Eso qué consecuencias trae?

—Estas expectativas se traducen en una sobrecarga del currículum escolar: no alcanza el tiempo para cumplir con el programa. En la primera investigación que se hizo sobre evaluación de la calidad en Argentina, en el cuestionario complementario se les preguntó a los docentes cuánto alcanzaron a desarrollar el programa ese año. El promedio era entre el 60 y 70 por ciento. Entonces, uno debe hacerse una autocrítica, preguntarse para qué están las instituciones educativas: ahí hay un problema de sentido. La escuela no puede competir con otras instituciones.

—¿Por ejemplo?

—Por ejemplo, para desarrollar los principios de una buena alimentación: si estamos preocupados por lo mal que comen los chicos; presionemos a los que producen alimentos, a los que hacen publicidad para que sean más responsables y éticos con la promoción de comida basura. Pero no carguemos a la escuela. Tampoco tenemos el monopolio para enseñar valores… La pregunta es qué es lo importante para el crecimiento de los chicos, para su desarrollo y bienestar, que solo la escuela puede hacer o, al menos, está en mejores condiciones para hacerlo que la familia, los medios, la iglesia, la publicidad.

—¿Y la respuesta sería…?

—El conocimiento. El niño no va a aprender a leer y a escribir, no va a aprender cálculo, ni siquiera los principios básicos del funcionamiento de la sociedad en la que vive a través de los medios masivos de comunicación o la inserción en redes sociales: el conocimiento del mundo natural y social requiere de un trabajo sistemático, obra de especialistas, de pedagogos, que son los que saben qué hay que enseñar, en qué etapa evolutiva. Hay dos competencias que son fundamentales. Primero, las competencias expresivas (orales, gestuales, con imágenes). Implica, usar el lenguaje —y ya no basta el español— para poder dar forma a tus pensamientos, tus necesidades, tus angustias, fantasías. Esta es una competencia transversal, no solo de la señorita de Lengua, también de Ciencias, de Historia. Desarrollar la lectoescritura debería ser un objetivo central de la institución escolar.

—Se supone que de eso se encarga la educación primaria…

—La obligatoria. Para mí, ahora, la primaria y la secundaria son un paquete para la educación de todos los ciudadanos. Dubet insiste mucho en esto: hay que prolongar la escolaridad general, básica, común, hasta los 16 años. Si no sabés leer, no vas a poder aprender nunca Física, ni Historia, ni Geografía. Y si no sabés cálculo, no vas a aprender ninguna de las otras Ciencias. Son básicas en ese sentido, son dos grandes herramientas de conocimiento, hay que poner el foco ahí. Yo puedo enseñar la diversidad, pero escribamos sobre la diversidad, hablemos, leamos: no importa el contenido, sino desarrollar la competencia básica esta, que tiene tres grandes funciones.

—¿Cuáles serían?

—El primer objetivo es desarrollar la reflexividad. ¿Para qué queremos la escuela?: para hacer ciudadanos libres, autónomos, reflexivos. ¿Con qué pensamos? Con el lenguaje, cuantas más palabras tenés, más posibilidades de reflexionar. Segundo, si “tenemos que desarrollar las capacidades productivas, facilitar la inserción de los individuos en las nuevas relaciones del mercado de trabajo”, como se plantea; debemos saber que la mayoría de los trabajos modernos tienen que ver con servicios personales, para lo cual es necesario tener competencias expresivas, saber hablar, emitir y entender mensajes. Incluso en la gran industria moderna es indispensable el trabajo en equipo: hablar en público, argumentar, proponer, escuchar, saber cómo hablar de acuerdo al interlocutor, al contexto, armar grupos, dividir las tareas. El lenguaje se ha convertido en instrumento poderosísimo para la inserción, es una competencia laboral. Y la tercera gran expectativa es “formar ciudadanos, aprender a convivir juntos, en democracia”. ¿Cómo se participa en democracia? A través de la representación. ¿A quién se elige normalmente de representante? Al que tiene la capacidad de decir en público lo que otros solamente piensan. Cuando está muy concentrada esa capacidad, tenemos una democracia renga. ¿Cómo puede contribuir la escuela a la ciudadanía y la democracia? Lo digo claramente: desarrollando la competencia expresiva.

—¿De qué otra manera puede contribuir?

—El verbo contribuir es muy importantes: contribuye, no resuelve por sí misma. Luego la escuela puede proveer a los chicos de oportunidades para que aprendan, participando en experiencias de vida democrática en las instituciones educativas. Solo después vienen la teoría, los conceptos. Pero primero la práctica: no empezamos con teoría de la democracia. Hay que enseñarle a hablar a ese chico, en público. Me pasa en la facultad, que hay gente que no habla, no porque no sepa sino porque no se siente autorizada, no se anima, no tiene seguridad. ¿Viste que los sectores populares son calladitos? La humildad es una virtud de los pobres ¿por qué no les pedimos que sean humildes los ricos? Las clases humildes parece que no hablaran. “No. Vos tenés derecho a hablar”, esa es la contribución de la lengua. Después está el cálculo, la medición, la lógica y la matemática. Estas dos herramientas te permiten darle contenido a esa frase “hay que enseñar a aprender”.

De paradojas y desigualdades

Tenti Fanfani señala que la desigualdad existente en la sociedad se replica en las instituciones educativas, con circuitos diferenciados de escuelas para ricos y para pobres. Interrogado acerca de cómo se hace para desarticular esos mecanismos de elección familiar, que muchas veces no están vinculados con la calidad de la educación, sino con la creencia de que la escuela privada es mejor, señala con ironía: “Ese es el libro de Dubet ¿Por qué preferimos la desigualdad? (Aunque digamos lo contrario). Todos estamos con la igualdad, pero para mi nene busco el colegio más selectivo. La inclusión es para los otros. Yo quiero vivir en el country, en una sociedad exclusiva, para pocos”. “Hay otro libro interesante de Dubet —prosigue— que se llama Las sociedades y su escuela, donde plantea que, incluso en sociedades desiguales, hay escuelas que son más justas que otras, en términos de resultados, donde los chicos pobres aprenden y aprenden más que en otras. O sea que hay factores institucionales”.

—¿Cómo ayudan las políticas educativas para que la escuela no reproduzca las desigualdades?

—Hay que enriquecer la institución: no puede ser que haya escuelas en donde se mueran de frío en invierno, calor en verano, los baños den asco, el espacio esté todo deteriorado, sucio. Hay que hacer más atractivas las escuelas públicas, también desde el punto de vista pedagógico, para que no las abandonen los sectores medios, y achicar diferencias en lo que es la oferta educativa. El mito de la meritocracia permite dormir tranquilos a los ricos —“Yo estoy acá por mi mérito, mi esfuerzo, mi trabajo, mi inteligencia”— y también a los pobres, que se culpabilizan de su suerte, como si fuera un problema de esfuerzo —“A mí no me gustaba estudiar”— y, entonces, no se rebelan —“Este es el lugar que a mí me corresponde en la sociedad”—. Como si no hubiera factores externos: el capitalismo, la explotación, las relaciones de clase… Cada uno obtiene lo que se merece por su trabajo, su esfuerzo: esa es la creencia que te permite explicar —y trata de hacerlo la sociología— por qué en sociedades tan desiguales hay paz social, no hay una revolución. Ojo, que hay momentos en que también explota, como Francia con los chalecos amarillos: es la desigualdad lo que les molesta, que los ricos sean cada vez más ricos. Otro es el tema de la evaluación. Como dice el sociólogo uruguayo Pedro Ravela, hay que volver a la evaluación formativa, de todos los días, que no es para la acreditación, que no tiene que ser con nota, ni estableciendo jerarquías, ni méritos, ni ordenando, sino para darle a cada uno una devolución.

Yo apostaría todo a la formación inicial. Replicar el modelo finlandés, donde no hay disciplinas. Ellos estudian temas, por ejemplo, familia y escuela, y ven los aportes de la antropología, la psicología, la sociología…

—Recién señalabas cuales son las condiciones objetivas, vinculadas a brindar cuestiones materiales, pedagógicas, institucionales…, ¿qué pasa con las condiciones subjetivas?

—En los institutos de formación docente (ISFD) hay que volver a estudiar y discutir toda la tradición de estudios que hay sobre Pigmalión en la escuela y la profecía autocumplida. Cada uno tiende a ser como es visto. Si vos le decís a tu nena que es inteligente, va a tener autoestima; en cambio, si le decís: “Sos una burra”, no. No hay que enjuiciar a los chicos por sus cualidades (“Este para la matemática no sirve”); en todo caso se puede decir que no hizo bien la tarea o el ejercicio. En este caso un aplazo no sirve para nada. Lo que hay que hacer es hacerlo reflexionar para que él mismo perciba lo que hizo mal y logre hacer las correcciones correspondientes… Hicimos una encuesta en los ISFD de la provincia de Buenos Aires, el 30 o 40% de los profesores creía que muchos de sus alumnos no iban a terminar la secundaria. Si vos creés que no van terminar, entonces vas a contribuir para que no la terminen, con lo cual vas a reproducir tus prejuicios.

—¿Cómo hace el Estado, para modificar estas cuestiones que hacen a las políticas subjetivas, para convencer al docente de que el chico puede aprender?

—Hace falta formación. Yo apostaría todo a la formación inicial. Replicar el modelo finlandés, donde no hay disciplinas. Ellos estudian temas, por ejemplo, familia y escuela, y ven los aportes de la antropología, la psicología, la sociología… Hay que formar una nueva generación de docentes para el siglo XXI, mejorar las condiciones de trabajo (si no quién va a querer ser docente después). Cambiar las leyes es fácil. El tema es cómo hacemos para cambiar la subjetividad. Eso requiere tiempo, generar un escalafón aparte, como en Colombia, que tienen dos estatutos, uno en el que avanzás por la antigüedad y otro por mérito académico. Acá lo primero que habría que hacer es que los profesores de los ISFD tengan una maestría. Argentina debe ser el único país en Latinoamérica donde los docentes no tienen un título de licenciatura, después 4 años de estudio. Es simbólico, pero no es una pavada.

La entrevista está finalizando, pero antes de que eso ocurra Tenti Fanfani, quizás para zanjar posibles cuestionamientos, señala: “La separación entre la teoría y la práctica es otro verso que hay que erradicar completamente de la educación”. Esta diferenciación —afirma— “solo ocurre en este campo; no se da en un congreso de física, ni de economía, ni de medicina” y replica el argumento que utiliza cuando se enfrenta a un auditorio de docentes: “No es que ustedes no tienen teoría y yo no tengo práctica. Tenemos ambas, pero con diferentes puntos de vista. Mi interés es cognoscitivo, para lo cual necesito un distanciamiento; el tipo que está en la escuela necesita un conocimiento práctico para actuar; en vez de estar discutiendo, mejor les cuento qué se ve de lejos y ustedes me cuentan cómo ven y sienten la escuela de cerca, así ambos salimos enriquecidos”.

 

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Uruguay: Edison Lanza opina sobre la decisión de Secundaria de prohibir tapabocas #EducarNoLUCrar: “es un camino que bordea la censura”

El relator para la Libertad de Expresión de la CIDH dijo que “proselitismo es otra cosa”

América del Sur/Uruguay/ladiaria.uy

El relator especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Edison Lanza, cuestionó la decisión de Secundaria de prohibir el uso del tapabocas con la consigna #EducarNoLUCrar a docentes y estudiantes. “Al parecer Uruguay está transitando un camino que bordea la censura”, expresó en su cuenta de Twitter. A su juicio, “prohibir terminantemente” a docentes y estudiantes expresarse sobre “temas de interés público es impedir el derecho de expresar demandas e ideas; proselitismo es otra cosa”, acotó.

El miércoles, el Consejo de Educación Secundaria (CES) resolvió prohibir “terminantemente” el uso de los tapabocas con la leyenda #EducarNoLUCrar, que vendía la Federación Nacional de Profesores de Educación Secundaria, así como cualquier “otra expresión que violente el principio de laicidad”. Para el CES, con esta acción se viola el reglamento que establece que los docentes y estudiantes no pueden realizar acciones proselitistas.

Fuente: https://ladiaria.com.uy/articulo/2020/6/edison-lanza-sobre-decision-de-secundaria-de-prohibir-tapabocas-educarnolucrar-es-un-camino-que-bordea-la-censura/

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España: Los profesores asociados, aún más precarios

Europa/España/Diariodelaeducacion/por

Si antes de la crisis del coronavirus un profesor asociado cobraba unos 350 euros, ahora puede quedarse sin ingresos. De hecho, es realmente fácil que esto suceda. Si estos profesores han sido despedidos de su trabajo fuera de la universidad o se han visto obligados a dejar de pagar la cuota de autónomo, ya no podrán renovar su contrato en la universidad. Por tanto, pasarán de dos trabajos precarios a ninguno.

El Ministerio de Universidades pretendió arreglar esta situación alargando tres meses después del Estado de Alarma los contratos del profesorado universitario mediante Decreto-ley. Es decir, alargando los contratos hasta septiembre de 2020. Mejor dicho, asumiendo que los profesores asociados podrían encontrar un trabajo fuera de la universidad en pleno verano. Es evidente que esto no responde de ningún modo a esta situación de emergencia y que, al contrario, agudiza su situación precaria.

Desde la coordinación con entidades de profesorado asociado, Esquerra Republicana presentamos una enmienda al Decreto-ley pidiendo que se renueven los contratos hasta septiembre del 2021, pero todavía no se ha discutido en las Cortes. También le comentamos directamente al ministro Manuel Castells en su comparecencia en el Congreso, a lo que nos respondió que se trataba de una cuestión del Ministerio de Trabajo. Seguimos investigando y le pedimos a la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, su posicionamiento mediante preguntas escritas, en las cuales nos respondió que era cuestión del Ministerio de Universidades. Se han ido pasando la pelota y esto sigue sin resolverse.

Lo que debería entender el Gobierno es que esta enmienda no trata en ningún caso de extender la precariedad del sector sino de responder a una situación de emergencia. Sabemos -y así nos lo han confirmado desde el Gobierno- que el Estatuto del PDI no llegará antes de septiembre. Por tanto, lo que no se entendería es que el ministro Castells diese la espalda a las entidades de profesorado asociado con una cuestión tan lógica como garantizar su continuidad laboral en un momento de absoluta inestabilidad. Hay que actuar y hay que hacerlo de forma urgente.

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Lecciones del programa sindical contra la violencia de género esenciales durante la pandemia de Covid-19

Noticia Global/ONUNoticia

Han surgido informes alarmantes sobre un aumento exponencial de la violencia de género en todas las regiones, ya que en los últimos tres meses se impusieron cierres totales o parciales en la mayoría de los países en respuesta a la pandemia de Covid-19. Los sindicatos de la educación se han movilizado para combatir esta tendencia preocupante.

Han surgido informes alarmantes sobre un aumento exponencial de la violencia de género en todas las regiones, ya que en los últimos tres meses se impusieron cierres totales o parciales en la mayoría de los países en respuesta a la pandemia de Covid-19. Los sindicatos de la educación se han movilizado para combatir esta tendencia preocupante.

En 2016, la IE se asoció con la Iniciativa de las Naciones Unidas para la Educación de las Niñas (UNGEI) para poner en marcha el programa de cuatro años de duración “Los sindicatos de la educación toman medidas para acabar con la violencia de género relacionada con la escuela en sus respectivos contextos». Con el apoyo financiero del Ministerio de Asuntos Mundiales del Canadá, el programa se ejecutó utilizando los métodos de aprendizaje en acción sobre cuestiones de género facilitados por Gender at Work. Nueve organizaciones miembros de la IE en siete países africanos recibieron apoyo para poner a prueba diferentes estrategias para potenciar y movilizar a docentes y el personal educativo como agentes activos del cambio para abordar la violencia de género relacionada con la escuela en sus respectivos contextos (VBGE). Sus historias se han publicado en una colección titulada Trabajando para poner fin a la violencia de género en la escuela.

La pandemia de Covid-19 ha amplificado las normas y los estereotipos de género preexistentes y las desiguales relaciones de poder que son la base sobre la que se perpetra la violencia de género, incluso en y alrededor de las escuelas y otros entornos educativos.

La Oficina Regional de la IE en África convocó un seminario web el 12 de junio para dar a las organizaciones miembro la oportunidad de conocer algunas de las lecciones aprendidas del programa «Los sindicatos de la educación se ponen en acción». Durante el seminario web se presentó una publicación con las principales estrategias empleadas en el programa.

David Edwards, Secretario General de la Internacional de la Educación, declaró: “Nunca ha sido tan crítica la importancia de nuestro papel como sindicatos de la educación comprometidos con la erradicación de las barreras persistentes al derecho a la educación, como la violencia de género en la escuela. El programa de «Los sindicatos de la educación se ponen en acción» nos ha enseñado lecciones esenciales. Estamos decididos a redoblar nuestros esfuerzos y a asegurarnos de que el progreso que hemos logrado no se pierda con esta pandemia».

Fuente: https://www.ei-ie.org/spa/detail/16835/lecciones-del-programa-sindical-contra-la-violencia-de-g%C3%A9nero-esenciales-durante-la-pandemia-de-covid-19
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¿Debo usar la participación o el compromiso de los padres?

By Matthew Lynch

¿Debo usar la participación o participación de los padres?

Pasé siete años como maestra de K-12, y uno de los mayores desafíos que enfrentamos mis colegas y yo fue cómo involucrar e involucrar a los padres en la educación de sus hijos. El mayor obstáculo para esto no fueron los propios padres, sino cómo abordamos la participación y el compromiso de los padres.

Debido a que la mayoría de nosotros nunca se detuvo a pensar en la diferencia entre los dos, los usamos indistintamente, lo que significa que a menudo usamos el compromiso cuando deberíamos haber usado la participación y la participación cuando deberíamos haber usado el compromiso . Puede estar pensando para sí mismo, ¿cuál es el problema? Bueno, estás a punto de descubrirlo. En este artículo, discutiremos la diferencia entre la participación y el compromiso de los padres.

¿Cual es la diferencia?

La participación significa incluir a los padres en actividades e iniciativas que ya han sido desarrolladas o lanzadas por funcionarios escolares. Compromiso significa asociarse con los padres para desarrollar nuevas actividades e iniciativas. No entender la diferencia entre los dos puede causar más problemas de los que crees.

Por ejemplo, si usa la participación de los padres cuando debería usar la participación de los padres , puede hacer que los padres sientan que no tienen poder ni control sobre la educación de sus hijos. Esto hará que se desconecten aún más. Si usa la participación de los padres cuando debería usar la participación de los padres, podría estar dando voz a los padres en asuntos que solo deberían ser realizados por maestros y administradores veteranos. Esto puede dar lugar a decisiones que no se basan en las mejores prácticas, sino en los pensamientos y sentimientos del profano.

A continuación, veamos algunas formas simples en las que puede utilizar la participación y el compromiso de los padres en el aula.

Formas simples de usar la participación y el compromiso de los padres

A continuación, encontrará algunas estrategias que puede usar para mantener a las familias involucradas.

  1. Pídales a los padres que sean voluntarios como ayudantes en el aula.
  2. Pídales a los padres que sirvan como chaperones en los viajes escolares y en los bailes escolares.
  3. Pídales a los padres que sirvan como guardias de cruce.

A continuación, encontrará algunas estrategias que puede utilizar para mantener a las familias comprometidas.

  1. Haga visitas a la casa del estudiante. Estas visitas deben ser preestablecidas, por supuesto.
  2. Trabaje con sus colegas y representantes de una universidad local para desarrollar una universidad para padres. Trabajar con los padres para desarrollar un plan de estudios que satisfaga sus necesidades.
  3. Crear un consejo escolar, que estará compuesto por padres, administradores escolares y maestros. Los padres que muestren niveles excepcionales de participación serán invitados a unirse. Este organismo se encargará de tomar decisiones sobre asuntos escolares predeterminados.

Bueno, eso es todo por este artículo. ¿Puedes pensar en otras formas de utilizar la participación y el compromiso de los padres en el aula?

Fuente: https://www.theedadvocate.org/should-i-use-parental-involvement-or-engagement/

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New 2020 GEM Report shows inclusion has never been as relevant as countries count the education cost of Covid-19

Noticia Global

The 2020 GEM Report on inclusion and education, All means all, was launched this morning at an online event featuring an interactive high-level panel and clips of videos and animations of its key messages and recommendations.

This year’s report shows that, all over the world, layers of discrimination on the basis of gender, remoteness, wealth, disability, ethnicity, language, migration, displacement, incarceration, sexual orientation, gender identity and expression, religion and other beliefs and attitudes deny students the right to be educated with their peers or to receive education of the same quality.

It identifies an exacerbation of exclusion during the COVID-19 pandemic estimating that about 40% of low and lower-middle income countries have not supported disadvantaged learners during school shutdown. It calls for countries to focus on those left behind as schools reopen so as to foster more resilient and equal societies.

Exclusion in education is persistent

Even before the pandemic, 258 million children and youth were entirely excluded from education, with poverty as the main obstacle to access. In low- and middle-income countries, adolescents from the richest 20% of all households were three times as likely to complete lower secondary school as were as those from the poorest homes. Among those who did complete lower secondary education, students from the richest households were twice as likely to have basic reading and mathematics skills as those from the poorest households.

Language can be a barrier to quality education for some: 10-year old students in middle and high-income countries who were taught in a language other than their mother tongue typically scored 34% below native speakers in reading tests.

Learners with a disability also face challenges. In 10 low- and middle-income countries, children with disabilities were found to be 19% less likely to achieve minimum proficiency in reading than those without disabilities.

The Report shows the weight of intersecting disadvantages for some learners. Despite the proclaimed target of universal upper secondary completion by 2030, hardly any poor rural young women complete secondary school in at least 20 countries, most of them in sub-Saharan Africa.

It emphasizes the importance of countries starting to monitor students’ experiences, and not just learning, noting that one in four 15-year-old students reported feeling like outsiders at school. One-third of 11- to 15-year-olds have been bullied in school. In the United States, LGBTI students were almost three times more likely to say that they had stayed home from school because they were not feeling safe.

Some countries’ laws and policies blatantly exclude

Alongside the Report, we are also launching a new website today: Profiles Enhancing Education Reviews, PEER, at education-profiles.org, with information on laws and policies concerning inclusion in education for every country in the world. PEER informed the 2020 GEM Report, showing that fewer than 10% of countries have laws that help ensure full inclusion in education. The report calls for countries to widen their definition of inclusion, which often do not cover all marginalised groups, but single some out, as though inclusion can be reached one group at a time.

PEER also shows that many countries still practice education segregation, which reinforces stereotyping, discrimination and alienation. Laws in a quarter of all countries require children with disabilities to be educated in separate settings, rising to over 40% in Latin America and the Caribbean, as well as in Asia.

Two countries in Africa still ban pregnant girls from school, 117 allow child marriages, while 20 have yet to ratify Convention 138 of the International Labour Organization which bans child labour. In several central and eastern European countries, Roma children are segregated in mainstream schools. In Asia, displaced people, such as the Rohingya, are taught in parallel education systems.

Education systems often fail to take diverse learners’ needs into account

Just 41 countries worldwide officially recognize sign language and, globally, schools are more eager to get internet access than to cater for learners with disabilities. Girls need water, sanitation and hygiene services to continue attending class during menstruation, but some 335 million girls attend schools that do not have them.

Reflecting learners’ diverse needs requires textbooks and curricula to be inclusive, yet many still alienate by omission or false representation. Girls and women only made up 44% of references in secondary school English-language textbooks in Malaysia and Indonesia, 37% in Bangladesh and 24% in the province of Punjab in Pakistan. The curricula of 23 out of 49 European countries do not address issues of sexual orientation, gender identity and expression.

Moving towards an inclusive education can be costly, but there are many teaching methods that can be done for free to make children feel more wanted in school. Teachers need and want training on inclusion, which fewer than 1 in 10 primary school teachers in 10 Francophone countries in sub-Saharan Africa said they had received. A quarter of teachers across 48 countries reported they wanted more training on teaching students with special needs.

Almost half of low- and middle-income countries do not collect enough education data about children with disabilities. Household surveys are key for breaking education data down by individual characteristics. But 41% of countries – home to 13% of the world’s population – did not conduct surveys or make publicly available data from such surveys. Figures on learning are mostly taken from school, failing to take into account those not attending.

Policy makers must recognise that they need to bring communities and parents on board with the idea of inclusion, given that parents’ discriminatory beliefs are sometimes a barrier to change. Some 15% of parents in Germany and 59% in Hong Kong, China, feared that children with disabilities disturbed others’ learning. Parents with vulnerable children wish to send them to schools that ensure their well-being and respond to their needs. In Queensland, Australia, for example, 37% of students in special schools had moved away from mainstream establishments.

Signs of progress towards inclusion

Many countries go out of their way to accommodate different learners’ needs: Odisha state in India, for example, uses 21 tribal languages in its classrooms, Kenya has adjusted teaching to the nomadic calendar and, in Australia, the curricula of 19% of students were adjusted by teachers so that their expected outcomes could match students’ needs.

Download and share the Report with your networks. On our home website, which has a new look and fresh feel, you can also find additional resources on the 2020 GEM Report page, including the summary, the background papers and the social media pack.

Join the conversation on #AllmeansALL and our various online activities happening over the coming weeks:

  • Read the recommendations in our digital campaign and tell your education minister which you think should be prioritised in your country.
  • If you are an academic, join our Any Questions Answered session on this blog on 29 June
  • Take part in our Twitter Q&As with Ministers of Education on inclusion and education, starting with @MatthewOPrempeh from Ghana and @dsengeh from Sierra Leone. We will work with them to provide their answers in the form of a podcast in the coming weeks

Fuente: https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000373718

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ONU: Los hombres que cometen actos de violencia contra las mujeres son cobardes

ONUNoticias

La violencia contra las mujeres y las niñas, incluida la violación, se está disparando en todo el mundo, advierte la número dos de la ONU para quien no solo aquellos que las perpetran son responsables, sino también aquellos hombres y niños que «hacen la vista gorda», convirtiéndose así en sus cómplices.

Amina Mohammed recordó que los confinamientos obligatorios durante la crisis del coronavirus han obligado a muchas mujeres a quedarse en casa atrapadas con parejas abusivas. Una situación de la que informó reiteradamente la ONU al producirse un aumento de la violencia doméstica a nivel global.
Por ello, la Secretaria General Adjunta de la ONU llamó a todas las personas, pero especialmente a los hombres y los niños, a acabar con la violencia contra las mujeres y  estar al lado de sus madres,  hermanas,  hijas, y  parejas.
«La violencia contra las mujeres y las niñas, incluida la violación, se está disparando en todo el mundo. Muchos incidentes han desencadenado una indignación generalizada”, manifestó.
“Sin embargo, todavía hay personas que juegan a buscar culpables externos: la pandemia de la COVID-19, el estrés social y económico, la incertidumbre, e incluso hay quienes llegan a culpar a las víctimas, ya sea una mujer o, aun peor, una niña. Buscan culpar a cualquiera menos al perpetrador”, continúo.
Para Mohamed hay que ser claros: La violencia sexual, cualquier forma de violencia, es simplemente violencia. No hay ninguna excusa ni justificación. Y la tolerancia debe ser inexistente. Todos debemos alzarnos y denunciarlo.
“Tengo el orgullo de ser la madre de cuatro hijas. Pero las voces más fuertes que me instaron a hablar más claro son las de mis hijos. Ellos me dijeron: ‘este es un asunto muy serio. Está en la mayoría de nuestros chats. Tienes que hacer algo al respecto. La gente te escuchará’. Cuando les pregunté qué oían dijeron que había opiniones diversas: algunos dicen que la violencia no está bien, ¡pero otros dicen que las mujeres se lo buscaron!
¿En serio?”, se sorprendió.
UNFPA/Olivier Girard
Niñas de la aldea de Danja, en Níger, sostienen carteles en apoyo de la Iniciativa Spotlight.
Después, fue contundente: “Los hombres y los niños que cometen actos de violencia contra las mujeres o las niñas no son hombres. Son débiles. Son una vergüenza. Son la definición de manual de un cobarde. Y los que hacen la vista gorda u oídos sordos al afirmar que este es un asunto privado, sepan que son cómplices de la violencia”.
Estas actitudes propician que millones de mujeres y niñas se enfrenten a diario al peligro manifiesto y real que representa la amenaza de la violencia – en el hogar, en la escuela, en línea.
“Hombres y niños – les estoy hablando: ustedes son los responsables de esta situación. Asuman su responsabilidad.  Hablen.  Apoyen a las mujeres y a las niñas”, dijo la Secretario General Adjunta.
Después pidió: “Únanse al llamamiento del Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, en favor de la paz en cualquier lugar del mundo, ya sea en las zonas de guerra o en los hogares. Apoyen la Iniciativa Spotlight que busca eliminar la violencia contra las mujeres y las niñas”.
“Juntemos nuestras voces a las de las supervivientes de la violencia, incluida la violación. Escuchemos sus historias. Desafiemos a los que culpan y avergüenzan a las víctimas. Recordemos que ustedes, los hombres, no estarían aquí si no fuera por una mujer y sus nueve meses de embarazo.
Apoyemos a nuestras madres, hermanas, hijas y parejas.
Y, juntos, digamos al unísono: ‘Estoy con ella’.

Fuente: https://news.un.org/es/story/2020/06/1476362

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