Centroamérica/Puerto Rico/12 diciembre 2019/Univision
El funcionario escribió en sus redes sociales: «Aunque la prima Shaka Zulu contesta bien», en referencia a un líder militar sudafricano del siglo XIX.
El Departamento de Educación de Puerto Rico puso en marcha una investigación contra uno de sus funcionarios por realizar presuntos comentarios racistas contra la nueva Miss Universo 2019, la sudafricana Zozibini Tunzi.
El secretario del Departamento de Educación, Eligio Hernández, recurrió este lunes a su cuenta en la red social de Twitter para informar del proceso en marcha contra un funcionario identificado con el nombre de José Pastrana.
Este habría utilizado las redes sociales para criticar a la ganadora por su raza.
«Las expresiones hechas a través de las redes sociales personales y fuera de horario de trabajo del empleado José Pastrana no representan en lo absoluto los valores y principios que inculcamos a través de @EDUCACIONPR», destacó el secretario del Departamento de Educación.
«Fomentamos la inclusión, la tolerancia y la diversidad. Iniciaremos una investigación de inmediato sobre el incidente y las posibles faltas de este funcionario», indicó Hernández en Twitter.
El comentario del funcionario, recogido por medios locales, señala: «Aunque la prima Shaka Zulu contesta bien», en referencia a un líder militar sudafricano del siglo XIX.
La ganadora se disputó hasta el último momento con la representante de Puerto Rico, Madison Anderson, el trono de Miss Universo, lo que levantó pasiones en la isla, donde este tipo de certámenes son seguidos con gran atención dados los triunfos conseguidos por bellezas de la isla durante pasados años.
Anderson dijo al encontrase con la prensa de la isla en Atlanta sentirse satisfecha y orgullosa por lo conseguido la noche del domingo.
«Me siento sumamente orgullosa de haber podido representar a Puerto Rico en Miss Universo y ser primera finalista», destacó la representante.
Además, destacó que a partir de ahora se centrará en sus responsabilidades como Miss Universe Puerto Rico.
Anderson tuvo además palabras de elogio para su contrincante, de quien dijo que «es una mujer excelente».
Señaló que la sudafricana es «hermosa y preciosa», por lo que le deseó «éxito en tu carrera como Miss Universo».
Fuente e imagen: https://www.univision.com/local/puerto-rico-wlii/departamento-de-educacion-de-puerto-rico-investiga-a-funcionario-por-comentario-racista-contra-la-nueva-miss-universo
El Comité de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco aprobó hoy el informe periódico sobre la tradición oral de la lengua mapoyo, presentado por Venezuela, informó el ministro de Cultura, Ernesto Villegas.
A través de un mensaje difundido en la red social Twitter, Villegas envió sus felicitaciones, luego de recibir la información por parte del jefe de la delegación del Gobierno bolivariano Benito Yrady, en la reunión de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), celebrada en Bogotá, Colombia.
La tradición oral mapoyo fue inscrita en 2014 en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial que requiere medidas urgentes de salvaguardia.
De acuerdo con una nota publicada en el portal de la Unesco, actualmente los principales depositarios de las tradiciones orales y de su simbolismo son los miembros más ancianos de la comunidad.
Sin embargo, existen factores que ponen en peligro la transmisión a las nuevas generaciones, tales como la emigración de los jóvenes mapoyos en busca de mejores oportunidades en el plano educativo y económico.
A lo anterior se suma la influencia del sistema público de educación formal en los jóvenes mapoyos escolarizados, el cual no fomenta el uso de su lengua materna, reseña la Unesco.
Este 2019 se celebra el Año Internacional de las Lenguas Indígenas, proclamado por la Asamblea General de Naciones Unidas debido al peligro de desaparición de esos idiomas.
Ante la necesidad de preservar estas formas de comunicación para el desarrollo de los países, la ministra venezolana para los Pueblos Indígenas, Aloha Núñez, ratificaba que frente al desespero de las clases políticas dominantes, las comunidades originarias responden con la alegría de quien reconoce al empoderamiento social como la mejor garantía para avanzar.
Más de década y media después de la invasión estadounidense de Iraq en 2003, un nuevo estudio ha hallado que los bebés están naciendo hoy con horribles defectos de nacimiento relacionados con la actual presencia militar estadounidense allí. El informe, emitido por un equipo de investigadores médicos independientes y publicado en la revista Environmental Pollution, examinó las anomalías congénitas registradas en bebés iraquíes nacidos cerca de la Base Aérea de Tallil, una base operada por la coalición militar extranjera liderada por Estados Unidos. Según el estudio, los bebés, que muestran defectos congénitos graves -incluidos problemas neurológicos, enfermedades cardíacas congénitas y extremidades paralizadas o ausentes-, presentaban también en sus cuerpos niveles elevados de un compuesto radiactivo conocido como torio.
“Recogimos muestras de cabello, dientes deciduos (de bebé) y médula ósea de sujetos que viven en las proximidades de la base”, declaró Mozhgan Savabieasfahani, una de las investigadoras principales del estudio. “En los tres tejidos vemos la misma tendencia: niveles muy altos de torio”. Savabieasfahani, autora de estudios sobre la huella radiactiva de la presencia militar estadounidense en Iraq desde hace años, dice que los nuevos hallazgos contribuyen al creciente cuerpo de evidencias sobre el grave impacto de las operaciones militares estadounidenses en la salud de los civiles iraquíes a largo plazo. “Cuanto más cerca estén de una base militar estadounidense en Iraq”, dijo, “mayor será la cantidad de torio en su cuerpo y más probabilidades tendrán de sufrir graves deformidades y anomalías congénitas”.
El nuevo estudio se agrega a la creciente riqueza de conocimientos sobre los graves efectos nocivos del ejército estadounidense en los entornos en los que opera. Toda actividad militar industrializada es mala para los sistemas ecológicos, pero EE. UU., con sus enormes fuerzas armadas implicadas en actividades por todo el mundo, deja una huella ambiental particularmente grande. El ejército estadounidense no solo lidera el mundo en la producción de carbono, sino que su inmensa presencia en todo el mundo deja un rastro tóxico de productos químicos con los que las comunidades locales tienen que lidiar, desde los llamados pozos de combustión en las bases que liberan humo venenoso, hasta la radiación de los proyectiles de uranio empobrecido que mutan el ADN de las poblaciones cercanas.
El sufrimiento de los iraquíes ha sido particularmente agudo. Los resultados del nuevo estudio se han añadido a una amplia lista de impactos negativos de la duradera guerra de Estados Unidos sobre la salud de la población del país a largo plazo. Estudios anteriores, incluidos algunos llevados a cabo por un equipo dirigido por Savabieasfahani, han señalado tasas elevadas de cáncer, abortos espontáneos e intoxicaciones radiológicas en lugares como Faluya, donde el ejército estadounidense perpetró intensos ataques durante su ocupación del país.
El estudio publicado en Environmental Pollution fue realizado en Iraq por un equipo de investigadores independientes iraquíes y estadounidenses durante el verano y el otoño de 2016. Analizaron 19 bebés nacidos con defectos congénitos graves en un hospital de maternidad de las cercanías de la Base Aérea de Tallil, en comparación con un grupo de control de 10 recién nacidos sanos.
“Los médicos encuentran regularmente anomalías tan horripilantes en los bebés que ni siquiera pueden encontrar antecedentes”, dijo Savabieasfahani. “La guerra ha propagado aquí tanta radiación que, a menos que se limpie, varias generaciones de iraquíes van a seguir viéndose afectadas”.
Selección de imágenes de un estudio (2019) realizado por un equipo de investigadores médicos independientes que muestra las deformidades que sufren los niños pequeños que viven cerca de una base militar activa de Estados Unidos en Iraq
Algunos de los efectos negativos de la guerra estadounidense en Iraq para la salud de sus gentes pueden atribuirse al uso frecuente de municiones que contienen uranio empobrecido. El uranio empobrecido, un subproducto del uranio enriquecido utilizado para alimentar reactores nucleares, hace que las balas y los proyectiles sean más efectivos a la hora de destruir vehículos blindados debido a su extremada densidad. Pero se ha reconocido que resulta muy peligroso para el medio ambiente y la salud a largo plazo de las personas que viven en lugares donde se haya utilizado.
“El foco principal de este estudio se centró en el uranio y torio”, señalan los autores. “La evidencia epidemiológica es consistente con un mayor riesgo de anomalías congénitas en la descendencia de las personas expuestas al uranio y sus modalidades empobrecidas”. En otras palabras: los investigadores descubrieron que cuanto más cerca se estaba de estas armas estadounidenses, más probabilidades había de que nacieran niños con deformidades y otros problemas de salud.
Ante las protestas por sus peligrosos efectos, el ejército estadounidense se comprometió a no usar proyectiles de uranio empobrecido en sus campañas de bombardeo contra el grupo del Dáesh en Iraq y Siria, pero, a pesar de esta promesa, una investigación realizada en 2017 por el grupo independiente AirWars y la revista Foreign Policy descubrió que el ejército de EE. UU. había seguido utilizando regularmente munición que contenía ese compuesto tóxico.
Estas municiones de uranio empobrecido ponen en peligro no solo la vida de los civiles en las tierras extranjeras donde Estados Unidos emprende sus guerras, sino también la de los miembros del servicio estadounidense que participan en estos conflictos. Las enfermedades crónicas sufridas por los soldados estadounidenses durante la guerra de 1991 en Iraq, a menudo por la exposición a municiones de uranio y otros químicos tóxicos, ya se han clasificado como una enfermedad conocida como “síndrome de la Guerra del Golfo”. Sin embargo, el Gobierno de Estados Unidos se ha interesado mucho menos por los efectos de la huella química de su ejército en los iraquíes. El uso de “pozos de combustión” (fuegos tóxicos al aire libre utilizados para eliminar desechos militares) junto con otros contaminantes tienen un impacto duradero en la salud de las generaciones iraquíes actuales y futuras.
Los investigadores que han realizado el último estudio han declarado que se necesita un estudio más amplio para obtener resultados definitivos sobre estos impactos en la salud. Las imágenes de bebés nacidos con anomalías en el hospital donde se realizó el estudio, el Hospital de Maternidad Bint Al-Huda, a unos 10 kilómetros de la base aérea de Tallil, son horribles y desgarradoras. Savabieasfahani, la investigadora principal, dijo que si el ejército de EE.UU. no se esfuerza en limpiar su huellas radiactivas, los bebés continuarán naciendo con las deformidades que su estudio y otros investigadores han documentado.
“La huella radiactiva del ejército podría limpiarse si contáramos con personal que quisiera hacerlo”, dijo Savabieasfahani. “Por desgracia, incluso la investigación sobre el problema de los defectos congénitos de los niños iraquíes deben llevarla a cabo toxicólogos independientes, porque el ejército de EE. UU. y otras instituciones ni siquiera quieren oír hablar del tema”.
El sistema educativo de China ha visto un mejoramiento continuo, gracias a los esfuerzos gubernamentales para reformar y mantener el equilibrio en el desarrollo en el sector, según un informe del Buró Nacional de Estadísticas (BNE).
A finales de 2018, China contaba con 267.000 jardines infantiles públicos y privados en todo el país, lo que significó un aumento de 4,6 por ciento interanual.
El número de infantes inscritos en el sistema preescolar llegó a 46,56 millones, es decir, un incremento de 6,1 por ciento interanual, de acuerdo al informe.
Mientras tanto, la tasa de graduación de la educación obligatoria de nueve años en China, que incorpora la escuela primaria y la escuela secundaria del primer nivel, alcanzó al 94,2 por ciento en 2018, es decir un aumento de 0,4 puntos porcentuales con respecto a 2017.
El país también ha acelerado la marcha para mejorar la educación secundaria. La tasa bruta de matriculación de China en este nivel alcanzó el 88,8 por ciento en 2018, un aumento de 0,5 puntos porcentuales con respecto al año anterior.
En cuanto a la educación especial, China cuenta con 2.152 escuelas de este tipo y 59.000 profesores en 2018, elevando un 2,1 y un 4,8 por ciento, respectivamente.
Para continuar con la reforma del sistema educativo, las autoridades chinas publicaron en julio una nueva directriz que mejora la calidad de la educación obligatoria.
La directriz tiene como objetivo desarrollar un sistema educativo que fomente a los ciudadanos una base moral, intelectual, física y cultural, además de un espíritu trabajador.
El cultivo y venta de plantas marinas, un sector herido de muerte por la crisis climática, constituye el salvavidas de unas 23.000 mujeres en un archipiélago tanzano. Es la tercera mayor industria del país
Maryam Pandu se viste como un animal al que le gustaría pasar inadvertido en el ecosistema que le da de comer. La túnica que le cubre es azul marino, y azul celeste es el turbante que la protege del sol. Su misma voz es acuosa y profunda, capaz de empapar a todo aquel que le pregunta por qué entrega su vida al mar.
«Nos dedicamos a esto porque por lo menos podemos sacar algo de dinero, a diferencia de otros negocios a los que (como mujeres) nos resulta muy difícil acceder», explica esta alguera de Bwejuu, poblado situado en el sureste de Zanzíbar, y quien lidera una especie de cooperativa formada por otras veinte compañeras.
El cultivo y la venta de algas marinas —un sector herido de muerte por la crisis climática— constituye el salvavidas de cerca de 23.000 mujeres en este archipiélago tanzano, llegando a ser la tercera mayor industria solo por detrás de la exportación de clavo y del turismo de playas cristalinas.
Un negocio despreciado por los hombres que, sin embargo, otorga a miles de mujeres como Pandu (incrustadas en una sociedad musulmana altamente conservadora y tradicional) cierto poder monetario y una mínima independencia.
Una mujer recoge un cultivo de algas a orillas del océano Índico en Bjwejuu.PATRICIA MARTÍNEZEFE
«En una sociedad musulmana no se espera que la mujer salga de casa. Pero en 1989 llegaron las primeras algueras a Zanzíbar e hicieron algo realmente extraño: dirigirse al océano, cuando todos sabían que eso era cosa de los hombres», recuerda Flower Msuya, investigadora del Instituto de Ciencias Marinas de la Universidad de Dar es Salaam.
«El cultivo de algas marinas ha empoderado a las mujeres. Si el esposo es un pescador, él traerá pescado y ella comprará arroz; o compartirán los gastos educativos y médicos de los hijos. Ahora son personas capaces de hacer algo, de ayudar, e incluso algunas se han convertido en lideresas», continúa Msuya.
Mucho más que sushi
Nada interrumpe la tranquilidad de Bwejuu mientras las cinco mujeres aguardan a la sombra a que baje la marea para poder dirigirse al mar. Niños en bicicleta zigzaguean entre altas palmeras, algún burro rebuzna con esmero, coloridas coladas se apagan bajo un ardiente sol.
Su alto valor nutricional es innegable, pero el 99 % de las algas marinas que produce Zanzíbar no se usa para consumo interno, sino que se exporta, entre otros, a países como Francia, Dinamarca o Estados Unidos, donde son procesadas y convertidas en gel de carragenina, un recurrido agente espesante.
«Indonesia, Filipinas, Japón o China producen decenas de millones de toneladas de algas marinas y se las comen en el desayuno, el almuerzo y la cena», detalla la científica marina Elizabeth Cottier-Cook. Pero la mayoría de las personas del mundo, sin saberlo, también las consumen: «La carragenina está presente en la cerveza, la pasta de dientes, el helado, el papel…».
Sin embargo, en los últimos años, cultivar algas marinas en Zanzíbar ha dejado de ser sinónimo de buena cosecha. La variedad de alga por la que las mujeres obtenían más dinero, la eucheuma cottonii (que posee una mayor concentración de carragenina) no soporta las aguas superficiales tan cálidas de hoy en día próximas a los 38 grados centígrados.
Los océanos del mundo se están calentado un 40% más rápido de lo previsto, según alertaron científicos en un nuevo estudio publicado en la revista Science. Absorben del 93% del calor que se queda en la atmósfera atrapado por los gases de efecto invernadero, pero las consecuencias son devastadoras. Las pestes y las enfermedades en el caso de las algas se han vuelto comunes. Cottier-Cook, a través de un programa de la Asociación Escocesa de Ciencias del Mar, lleva años formando en materia de bioseguridad a algueras de Tanzania, Filipinas o Malasia para que sepan cómo actuar cuando esto ocurre.
«Antes plantábamos cada dos semanas y contábamos otras cuatro hasta la recolección. Ahora, debido al cambio climático necesitamos el doble de tiempo, lo que significa que la productividad ha caído de forma drástica», explica el comerciante Haji Saidi, quien compra la mercancía a estas algueras y se la vende a una filial danesa.
Como muchos otros países de África —azotados por ciclos cada vez más cortos de sequías e inundaciones, y por ende, de hambruna y muerte— Zanzíbar nota cada día más los efectos de una crisis de la que no es responsable. El nivel tanzano de emisiones de dióxido de carbono no supera el 0,03%.
Nuevas tecnologías y crisis climática
Msuya todavía recuerda cuando la temperatura superficial de las verdosas aguas del Índico no superaba los 30 o 31 grados y las algas crecían sanas. Apenas tiene que remontarse una década atrás; el mismo tiempo que lleva investigando cómo desarrollar nuevas tecnologías que se adecúen a unas condiciones climáticas más arduas. «Si el cultivo de algas se trasladase a aguas más profundas la temperatura sería óptima para el crecimiento de la alga cottonii«, revela la científica tanzana sobre algo que ya se hace en el sureste asiático. «Pero aquí las mujeres no saben nadar y, además, se necesitarían barcas. Eso requiere dinero, chalecos salvavidas, recursos. Algunas están incluso dispuestas a aprender a nadar, no para llegar a nado hasta la zona más profunda, pero porque dicen que así se sentirían más cómodas», explica.
Sin embargo, antes de dar forma a retos del futuro, muchas de las algueras todavía dan vida a dificultades más propias del pasado o de un presente que apenas cambia. «El precio de venta es bajo y nos falta equipamiento», detalla Nali Hassan. «A veces entramos en el mar sin ningún tipo de zapato y hay plantas venenosas y erizos. No tenemos tratamiento y cualquier percance puede dejarte parada durante seis meses», añade. Y estar parada significa regresar a la pobreza, a la dependencia económica, al no ser nadie fuera del hogar. «El dinero que ganamos solo es una ayuda, no nos satisface y no es suficiente; pero al menos es algo», reflexiona Hassan.
La brusca caída en la producción de los últimos años hizo, por el contrario, que el precio de venta aumentase de forma significativa, y ahora un kilo seco de algas marinas puede llegar a alcanzar los 25 centavos de dólar; 40 el de cottonii. Cantidades nada despreciables en una población en la que el salario medio no supera los 250 dólares al mes, pese a que estas mujeres raramente ganan más de 40 dólares.
Hace tres décadas un grupo de mujeres de Zanzíbar se adentró en un lugar reservado para los hombres.PATRICIA MARTÍNEZEFE
Con ingenio ante la escasez, Msuya lleva años enseñando a centenares de algueras tanzanas -a través de una agrupación que creó en 2006 y de la que también forman parte compradores, funcionarios del Gobierno o académicos- a que generen valor añadido a través de la elaboración de productos como polvo, mermelada o cremas hidratantes de algas. «Ahora podemos comer mermelada de algas, hacer jabones y ensaladas. Esto nos permite ayudar a la familia y tener algo de dinero para nosotras mismas», subraya Maryam, convencida de que seguirá cultivando los mares hasta que el cambio y su cuerpo se lo permitan.
«Seguiré haciéndolo hasta que sea tan vieja que ya no pueda ni caminar. Por lo menos ahora no tengo que rogar a nadie para poder comer y dependo de mí misma».
Fuente e imagen: https://elpais.com/elpais/2019/12/03/planeta_futuro/1575380097_314060.html
Entrevista/12 Diciembre 2019/Autor: Carlos Bajo Erro/El país
Nnenna Nwakanma es una activista de origen nigeriano que constituye una de las voces más autorizadas para hablar de datos abiertos, software libre, gobierno digital y hasta participación femenina en la Red
A Tim Berners-Lee se le considera el padre de la web, los mecanismos fundamentales de lo que hoy la mayor parte de la gente entiende como navegar por Internet, son obra suya y de su equipo. En 2009 creó la World Wide Web Foundation, un organismo que trata de garantizar una web neutral, libre, abierta, gratuita, las características en las que Berners-Lee pensaba cuando desarrollaba la tecnología. La directora de políticas de la organización es Nnenna Nwakanma, una activista de origen nigeriano que constituye una de las voces más autorizadas para hablar de datos abiertos, software libre, gobierno digital o participación a través de Internet. De paso por Barcelona, donde colaboró con el CCCB, Nwakanma desgrana el entorno digital africano del que es una de las principales referentes.
Pregunta ¿Cuáles son los obstáculos para el acceso a Internet en África?
Respuesta. El primero es la geografía. Muchos países están enclavados, es decir, no tienen costa y, por tanto, no tienen acceso directo a los cables submarinos, así que el tráfico de Internet es muy caro desde el punto de vista de las infraestructuras. Después las tasas, porque algunos gobiernos han decidido que Internet es un lujo. Eso hace todo el ecosistema digital esté sobrecargado de impuestos. Y también el poder adquisitivo. El coste de la conexión no es accesible a todos los africanos. Hay mucha gente que vive con menos de un dólar al día y en muchos países hay que pagar diez dólares por un giga. Además de la calidad de la conexión. Es el Internet de la paciencia, de la frustración. Es el Internet mediocre, en todo lo que tiene que ver con el servicio.
¿Todas trabas externas?
Bueno, también hay que tener en cuenta la capacidad de dominar Internet, no basta con poderse conectar. Cuando consigues los diez dólares para pagar un giga mensual hay que ver qué uso haces, si eres capaz de crear, de usarlo en el buen sentido. Hay algunas capacidades que es necesario manejar, la alfabetización digital.
Parece un panorama muy negativo, ¿no?
En realidad, África es el continente del móvil, de la juventud, de la esperanza, del futuro digital. Es el continente en el que los ciudadanos descubren nuevos espacios de expresión, que se pueden conectar entre sí, que pueden exigir transparencia y utilizar las plataformas digitales para hacer de altavoz de sus reclamaciones, para expresarse, conectarse, vender, comprar, viajar… todos esos beneficios no estaban a su disposición antes y ahora, de repente, son posibles. Eso hace que los africanos se expresen mucho en la web, se movilicen mucho, incluso se emocionen, porque han encontrado una manera de hacer escuchar su voz, finalmente. Hay todas esas dificultades, pero también grandes esperanzas y si me lo preguntas te diré que el futuro es más esperanzador que el pasado.
¿Y cuál son los riesgos?
Las amenazas de Internet en África no son diferentes a los de cualquier otro lugar. Los contenidos y los riesgos no tienen fronteras, porque solo hay una web, así que la intoxicación, las noticias falsas, los abusos con los datos personales… son iguales en todos lados. Quizá la particularidad sea la capacidad para combatirlos, más que los riesgos en sí mismos. Para poder combatir las noticias falsas, por ejemplo, hay que saber leer y escribir, hay que saber hacer una investigación, hacer verificaciones, tener suficientes herramientas para hacerlo.
¿Puede que algunos gobiernos aprovechen para controlar a sus ciudadanos?
Los países vigilan a los ciudadanos. Todos. La cuestión es cuáles son los medios, las razones y hasta dónde se les puede vigilar. Desde el momento en el que te sellan el pasaporte a la entrada, las cámaras… La cuestión no es si hay vigilancia o no, sino si se respetan los derechos de los ciudadanos. Y en este sentido, los sistemas autocráticos suponen un reto en África.
¿En qué sentido Internet es una herramienta para la ciudadanía?
Sobre todo, en la gobernanza. Cuando decimos que África es un continente pobre, no es cierto, es la gobernanza de África la que lo hace pobre. Tenemos una gobernanza y unas alianzas que nos empobrecen. La conectividad puede ayudarnos, dando más voz a los ciudadanos y más posibilidades a los gobernantes de explicar cómo y por qué hacen las cosas, porque hay muchos líderes africanos que quieren hacer bien las cosas, pero se encuentran con sistemas muy difíciles. No consiguen explicar los retos que tienen y los ciudadanos tienen dudas en cuanto a la gestión del Estado. La Asociación para el Gobierno Abierto (OGP, por sus siglas en inglés), es una nueva manera de hacer que reconcilia a los ciudadanos con los gobernantes, para que los ciudadanos vean cómo se gestionan los asuntos del Estado.
¿La gobernanza en el centro?
Es una cuestión de educación cívica y compromiso en la transparencia de la gestión pública del Estado. No quiero decir que no haya corrupción, pero no es nada comparada con la mala gobernanza y el sistema que no permite a África salir adelante. En ese sentido Internet puede ayudar a comprender y también a sensibilizar a los ciudadanos.
¿Y qué pueden aportar los africanos al desarrollo de Internet?
La innovación para mi es utilizar la herramienta de Internet para resolver sus problemas. Las soluciones no tienen que ser mundiales, ni siquiera nacionales, se trata de que se puedan resolver los problemas de base, la salud, la educación, el bienestar, eso es la innovación. El dinero móvil fue una innovación africana, la geolocalización de conflictos o crisis, pulseras interactivas para introducir datos de salud, hay muchos ejemplos de innovaciones africanas. Y no son soluciones pequeñas porque nos ayudar a facilitar la vida a nuestras mamas, o a nuestras hijas…
Soluciones locales para la vida cotidiana…
Son soluciones modestas pero muy útiles, sobre todo, para el mundo agrícola, porque África todavía es muy rural. Podríamos hablar de educación, de la falta de escuelas o de profesores, y de la educación en línea. Además, en África, hay algunos temas que todavía son tabú, el sexo, la religión, la homosexualidad, algunas enfermedades, y en línea nos encontramos con grupos en los que se habla de esos temas, y conectándose a los otros pueden encontrarse soluciones, plantear preguntas, discutir…
Casi todos los países tienen leyes que les permiten interrumpir las telecomunicaciones en caso de extrema urgencia, como una amenaza a la seguridad del estado, pero es muy raro que lo utilicen. He escuchando a los gobiernos que han cortado Internet y mi conclusión es que hablamos de capacidad. Esos gobiernos se sienten incapaces. El corte de Internet es la prueba de la incapacidad del Estado, es confesar que son incapaces de gestionar una situación. Durante las elecciones, el Estado no tiene infraestructura para recoger, transmitir los resultados y publicarlos. Hay posibilidad que las informaciones sobre resultados se mezclen con noticias falsas. No es capaz de reaccionar tan rápido como los internautas y tiene miedo que haya intoxicación y problemas, así que suspenden Internet mientras recopilan los resultados. No digo que sea correcto, pero habitualmente los estados están reconociendo que no tienen capacidad para gestionar un problema.
¿Cuáles son las particularidades de la presencia de la mujer africana en Internet?
En África, como en muchas partes del mundo, nos encontramos con el patriarcado, el acaparamiento del espacio por parte de los hombres. Vivimos en un mundo de hombres, la sociedad les da prioridad y relega a las mujeres a su rol de producción y de reproducción. La mujer va a los campos y cultiva, pero la tierra pertenece a su marido. El mundo de Internet y la tecnología es un mundo de meritocracia, tienes que tener las capacidades para producir. Si no has ido a la escuela, no puedes aportar nada, no puedes crear el contenido y el valor añadido, no tienes sitio en el mundo digital. En las facultades de informática, en primero verás 60 mujeres de 200 estudiantes. En el cuarto año, quedan 15, el resto se han quedado por el camino, se han casado, han sido madres, han cambiado de ámbito.
¿Y el mundo digital reproduce esas dinámicas?
Internet es una oportunidad para que las mujeres rompan esas barreras. Una mujer conectada puede trabajar desde casa y ganarse la vida. Puede vender y comprar en línea, puede operar desde su casa. A muchas mujeres se les ha arrebatado su autoestima, pero los hombres deben creer en las mujeres, animarles y dejarles el sitio. Internet ofrece a las mujeres la oportunidad de conectarse, de expresarse, de vincularse a otras mujeres, de abordar temas tabú, de aprender, de comerciar y de trabajar. Hay oportunidades para la mujeres, pero también hay riesgos.
¿Cuáles son los riesgos?
Los que están en las redes en realidad son los mismos que nos encontramos en las calles. Los mismos animales que vemos en la calle, están en las redes y vienen a aterrorizar a las mujeres, acosarlas. La violencia en línea contra las mujeres es real. Cuando comprueban que eres una mujer y que ya estás hablando más de la cuenta, van entrar en tu círculo y te van a amenazar, con violarte, con matarte. Las mujeres sufren presiones, acoso por parte de los hombres, ataques, amenazas, violencia verbal y de todo tipo en línea. La mentalidad de las personas en las calles es la misma que en línea, Internet no cambia a las personas. Hay toda una educación necesaria para toda la sociedad para deshacer la imagen que se ha pegado a la mujer. Y tenemos que sacar a la mujer de esta idea de un ser que tiene necesidad de ayuda, de alguien que se ocupe de ella, su padre, su marido, sus hijos… Hace falta que la mujer tenga la libertad para acceder a sus plenos derechos y vivir con dignidad como todos los seres humanos.
Fuente e imagen: https://elpais.com/elpais/2019/12/05/planeta_futuro/1575551007_071979.html
América del norte/Estados Unidos/12 Diciembre 2019/BBC mundo
El costo de la educación superior es un tema crítico en Estados Unidos. Pero, a medida que los precios se disparan en todo el país, una universidad en el estado de Kentucky ha encontrado la manera de seguir siendo gratuita. Sólo hay una condición: los estudiantes debe trabajar para ello.
Becas o préstamos estudiantiles. Esas eran las opciones que tenía Sophie Nwaorkoro, de 18 años, para cubrir los costos de sus estudios universitarios.
Una crisis familiar en su último año de secundaria descarriló la primera opción. Se encontró sin hogar y sin la asistencia financiera necesaria para completar los vacíos de cualquier beca que le ofrecieran.
La segunda opción -pedir un crédito- hubiera colocado a Sophie entre los millones de jóvenes que empiezan la vida de adultos atados a los pagos de sus préstamos estudiantiles.
La mayoría de los análisis estiman que la deuda estudiantil total en EE.UU. es de US$1,5 billones, más de los que los estadounidenses deben en sus tarjetas de crédito. Y casi la mitad de los prestatarios han caído en cesación de pagos.
«No me hubiera arriesgado a hacerlo», comenta Sophie. «La deuda significaba el fin de mi libertad».
Sophie se resignó a no continuar con su educación, hasta que recibió una llamada del Berea College, una pequeña universidad situada en una región rural de Kentucky.
La representante le dijo a Sophie que cubrirían todos los gastos.
«Cuando ella mi lo dijo me eché a llorar», recuerda. «Abrieron un puerta que pensé que estaba definitivamente cerrada».
Berea College fue fundada en 1855 por John Fee, un pastor y abolicionista cristiano. Fue la primera universidad integrada y mixta en el sur de EE.UU.
Su campus moderno está localizado en la misma cresta donde estaba la construcción original, actualmente una constelación de edificios de ladrillos con columnas blancas que puede atravesarse a paso lento en 15 minutos.
Desde su inicio, Berea estaba destinada a estudiantes sin medios para pagar la universidad.Los estudiantes trabajaban para ayudar con su manutención.
Derechos de autor de la imagenBEREA COLLEGEImage captionEstudiantes frente a la residencia estudiantil James de Berea, construida en 1918.
Y en 1892 dejó completamente de cobrar la matricula.
«Lo que es inusual de Berea es que para entre 70% y 80% de nuestros estudiantes, esta es la única oportunidad de tener una experiencia educacional de alta calidad», expresó el presidente de Berea, Lyle Roelofs.
Más de la mitad de los estudiantes que empezaron en Berea en 2018 no contaba con ningún tipo de ayuda familiar.
El ingreso promedio de una familia de un estudiante de primer año es de menos de US$30.000. Casi 70% de los estudiantes son la la región Apalaches, donde uno de cada cinco habitantes vive bajo el nivel de pobreza.
«Siempre hemos sabido que hay personas que no pueden pagar por la educación necesaria», indica Roelofs. «El ‘cómo hacerlo’ es mucho más complicado».
Ese «cómo» tiene dos caras.
Primero, está el fondo financiero de Berea que, hasta la fecha, ha ascendido a US$1.200 millones.
«Si no tienes ingresos de matrícula, entonces vas a querer tener amigos poderosos como la bolsa de valores estadounidense», dice Roelofs.
El fondo está efectivamente protegido por el compromiso de la institución con una matrícula gratuita. Cualquier renovación o arreglo en el campus sólo es aprobada una vez la matrícula de cada estudiante está asegurada.
Su crecimiento también ha sido impulsado por un particular voto profético de la junta de Berea en 1920, que garantizó que cualquier legado no restringido -donaciones dejadas sin un propósito específico- se añadirían al fondo.
Actualmente, unos US$60 millones se retiran del fondo cada año para mantener el presupuesto operativo de Berea, incluyendo las matrículas.
Derechos de autor de la imagenHOLLY HONDERICHImage captionEmily Fannin, de 18 años, trabajando en el comedor.
La segunda característica especial de Berea es su programa laboral, que exige a cada estudiante trabajar en el campus por lo menos 10 horas a la semana, algo parecido al programa federal de estudio-trabajo de otras universidades en EE.UU.
«En Berea College, ningún estudiante paga matrícula para recibir una educación de alta calidad», afirma Roelofs. «No sólo admitimos a cada estudiante, sino que también empleamos a cada estudiante».
Los empleos son esenciales para la operación de Berea, tanto el trabajo de los estudiantes como la porción de su salario que se les deduce para mantener a la universidad operando.
«No es la cosa más romántica», señala Sophie quien, en su oficio en el comedor, trabaja con «los residuos de absolutamente todo el mundo».
«Sé que algunas personas lo menospreciarían, pero una entra ahí con un sentido que ‘estoy haciendo algo que ayuda a la gente'».
Y hay un obvio beneficio al final -en 2019 el 49% de los estudiantes de Berea se graduaron sin deuda, inclusive después de cubrir alimentación, alojamiento y otros gastos de vida. Para los que acumularon deuda, el promedio fue de US$6.693, una cuarta parte del promedio nacional.
Berea es pequeña, tiene unos 1.600 estudiantes y, por razones obvias, no hace alarde de relucientes instalaciones que pueden ser utilizadas para promoverse en las feria universitarias.
«No añadimos ese tipo de características atractivas que sólo está ahí para atraer estudiantes ricos», explica Roelofs. «Sabes, un rocódromo contribuyen poco a la experiencia educacional».
No tiene la fama de las instituciones élites que están desparramadas a lo largo de las costas del país, y sólo es realmente reconocida por aquellos que viven en los alrededores de los Apalaches.
«Cuando escuché sobre ella, me sonó sospechosa», reconoce Sophie. «Si era gratis, entonces debería ser de baja calidad».
Pero Berea no se ve ni se siente como una universidad barata.
El campus es arquetípicamente universitario. La vida estudiantil sigue el compás de un campanariom y en los predios resaltan los patios cuadrangulares enmarcados por árboles.
Está situada entre 3.640 hectáreas de un verde frondoso, propiedad de la universidad, que se confunde con cientos de kilómetros de bosques en las faldas de los montes Apalaches del este de Kentucky.
Al visitar la universidad en octubre, los estudiantes hablaban sus «historias de Berea», de los desafíos que amenazaban sus posibilidades de ir a universidad, una característica común del alumnado.
Pero, con la misma facilidad, la conversación cambiaba a sus planes para fiestas o los exámenes venideros. Este es, tal vez, el mayor de los logros de Berea: para sus estudiantes, la vida diaria está aislada de las deudas estudiantiles pendientes.
Derechos de autor de la imagenHOLLY HONDERICHImage captionPara los estudiantes, la vida diaria está aislada de las deudas estudiantiles pendientes.
También es una de las instituciones educativas más selectivas del estado, según los registros de admisión de Berea. Los estudiantes son aceptados en base tanto a su desempeño académico como su estatus financiero.
En 2018, el 97% de la clase entrante era candidata a las becas Pell, una asistencia federal otorgada únicamente a los que «demuestran necesidad financiera excepcional».
Muchos de los estudiantes mencionan el rigor académico de Berea, que sorprende a muchos que presumieron que «matrícula gratis» era sinónimo de una educación de baja calidad.
«Definitivamente no puedes venir aquí y holgazanear», asegura Sophie.
«Creo que estamos acostumbrados a que las universidades sean tan caras que eso es lo que esperamos. Descartamos la idea que una universidad pueda ser asequible».
La dificultad de pagar por la universidad es una de las características que definen a las familias trabajadoras en EE.UU., indica Caitlin Zaloom, profesora de la Universidad de Nueva York que estudia el efecto de la deuda estudiantil en las familias. «La escalada de costos universitarios no puede ir mucho más lejos».
Es una carga que llevan mucho después de la graduación, tanto padres como estudiantes, afirma. «La deuda y los costos definen sus vidas por muchos años».
Pero, a medida que ir a la universidad se ha convertido cada vez más en un «imperativo moral», un requisito para lograr un empleo estable y el ascenso social, el financiamiento del Estado para la educación superior se ha desplomado.
Derechos de autor de la imagenHOLLY HONDERICHImage captionUn anuncio original de Berea hace alarde de la matrícula gratis y de tener 8.000 libros en su biblioteca.
Entre 2008 y 2017, la financiación general del Estado para instituciones de educación superior de dos y cuatro años cayó en casi US$9.000 millones, ajustados por inflación, según el Centro de Prioridades Presupuestarias y Políticas.
Estos recortes gubernamentales han sido enfrentados con pronunciadas alzas en las matrículas, efectivamente presionando a las familias estadounidenses a tomar préstamos.
«El mayor prestamista es el gobierno federal», explica la profesora Zaloom. «Está muy claro que el gobierno federal espera que sus ciudadanos paguen por su universidad con créditos. Ese es el mensaje que reciben muy claramente las familias desde el primer día».
Sólo la última década, la deuda estudiantil nacional se ha multiplicado más del doble, saltando de US$675.000 millones a los US$1,5 billones actuales.
«Creo que realmente estamos en un punto de quiebre», advierte Zaloom. «Simplemente no es moralmente justificable exigir que jóvenes adultos inicien sus vidas con tanta deuda».
Entonces, ¿qué se puede hacer al respecto?
Hay amplio acuerdo de que la matrícula universitaria en EE.UU. es demasiado cara, pero no hay consenso sobre cómo resolverlo. La mayoría de las universidades estadounidenses ofrecen becas y préstamos para aliviar los costos.
Derechos de autor de la imagenHOLLY HONDERICHImage caption Sophie dice que su trabajo en el comedor «no es romántico».
El concepto de cubrirlo todo para todos, como hace Berea, lentamente está ganando espacio.
El gobierno estatal de Nuevo México recientemente anunció un plan para hacer gratis todas las instituciones educativas estatales para todos los estudiantes, sin importar los ingresos familiares, utilizando las ganancias de la próspera industria petrolera del estado. Algunos de los principales candidatos demócratas para las elecciones presidenciales de 2020 han acogido el concepto de matrícula gratis.
Sin embargo, Roelofs cree que «matrícula gratis» puede ser un eslogan frágil si no se acompaña con algo.
El sólo declarar que la educación universitaria es gratis no es la respuesta. Debe ser gratis y de alta calidad, expresa.
Para sus 1.600 estudiantes, el modelo de Berea funciona. Pero tiene 126 años de ventaja.
«Para realmente hacer lo que hace Berea, se tiene que conseguir una suma bastante grande de dinero para poder apenas empezar», manifiesta. «El desafío, luego, es ir incrementándola».
Derechos de autor de la imagenHOLLY HONDERICHImage captionSophie, en un ensayo del Grupo Musical Negro de Berea.
El tamaño pequeño de Berea y su compromiso a largo plazo de desarrollar el crecimiento de su fondo de financiación para ofrecer matrículas gratis le ha dado una amplia ventaja sobre otras universidades que quieren imitarla.
Pero Roelofs piensa que el modelo de Berea puede ser influyente, si los gobiernos estatales dan más fondos a las universidades públicas.
«De veras creo que puede haber una Berea en cada estado», asegura Roelofs. «Sólo hay una y está en Kentucky, pero en cada estado hay jóvenes que los ves y dices, ‘caramba, se merecen una mejor oportunidad que la que tienen'».
Para Sophie, esta oportunidad era «una en un millón».
«Si me quitaran esta oportunidad, no sabría dónde terminaría. No sé en qué alcantarilla estaría metida», afirma. «Esta universidad significa todo en el mundo para mí».
Ahora, como una estudiante de primer año en la institución que ella llama su «unicornio», Sophie está estudiando física, cantando en un coro y declamando poesía «beat» en un programa universitario presentado por el Sindicato de Estudiantes Negros.
Después, espera graduarse como médico lo que significa cuatro años más de escuela de medicina, dice.
«Que espero que pueda pagar».
Fuente e imagen: https://www.bbc.com/mundo/noticias-50689735
OtrasVocesenEducacion.org existe gracias al esfuerzo voluntario e independiente de un pequeño grupo de docentes que decidimos soñar con un espacio abierto de intercambio y debate.
¡Ayúdanos a mantener abiertas las puertas de esta aula!