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ONU Noticias: Violencia contra las mujeres, niños migrantes, emisiones

ONUNOTICIAS

Una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual en algún momento de su vida.  En América Latina y el Caribe, al menos 3.529 mujeres fueron asesinadas en 25 países en 2018 por razones de género. Las nuevas políticas migratorias en Centroamérica, México y Estados Unidos están poniendo a miles de niños en un gran riesgo y dificultando que puedan obtener asilo en un país seguro, según denuncia UNICEF.

Audio:
Beatriz Barral y Carla García
Duración:
3’47»
https://news.un.org/es/audio/2019/11/1465821?jwsource=cl
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Los jóvenes franceses se movilizan contra la precariedad estudiantil

Europa/Francia/28 noviembre 2019/France 24

La precariedad de los estudiantes y jóvenes franceses tras terminar la universidad se ha puesto de relieve luego que un joven estudiante se prendiera fuego el pasado 8 de noviembre. El Sindicato de Estudiantes en Francia pidió a los jóvenes que se organicen y hagan una campaña por sus derechos.

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El detonante de las movilizaciones estudiantiles contra la precariedad universitaria que están ocurriendo en Francia fue el intento de inmolación de Anas Kournif, que se quemó a lo bonzo frente a la sede de Crous en Lyon, después de que le quitaran una beca que tenía para realizar sus estudios.

Dos semanas después del desesperado acto para llamar la atención sobre aquellos estudiantes que viven en la pobreza, cientos de ellos se manifestaron el martes 26 de noviembre y pidieron medidas urgentes para hacer frente a sus precarias condiciones de vida y las dificultades económicas que sufren los jóvenes durante su edad escolar.

La protesta resonó con más fuerza en Lyon, donde ocurrió el incidente de Kournif, de 22 años, que se encuentra ahora en estado estable en el departamento de víctimas de quemaduras, con riesgo significativo de infecciones, según sus familiares.

Fuente: https://www.france24.com/es/20191126-francia-protestas-precariedad-estudiantil-educacion

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Los escolares finlandeses deciden ya cómo y qué aprenden

Europa/Finlandia/28 Noviembre 2019/El país

El nuevo currículum de este país sobresaliente en PISA incide en que los alumnos sean responsables de su progreso. Tanta autonomía inquieta algo a las familias

En finés los verbos no se conjugan en futuro, lo que da una idea de su actitud ante la vida. Su lema es “puedo hacerlo y voy a hacerlo”. Porque el finlandés es un pueblo resistente, el país primero estuvo dominado 650 años por los suecos y después otros 110 por los rusos. Sus habitantes tienen interiorizado que deben ser autosuficientes y sus escolares lo son gracias a un modelo sin apenas deberes y evaluaciones —envidiado por sus brillantes resultados académicos— que sufre una constante transformación y que ahora les da más poder en el aula y responsabilidad en su progresión académica. Ellos deciden qué quieren aprender y de qué forma. ¿Por qué tocar un modelo triunfador? “El mundo no para y nosotros tampoco”, se sorprenden de la pregunta la pedagoga Ilona Taimela y Pia Pakarinen, vicealcaldesa de Helsinki y encargada de proporcionar a los centros de la capital medios y profesores. “Las familias cuestionan que cambiemos algo que no está roto, pero hay que acomodarse a las necesidades. Helsinki tiene mejores resultados que Singapur pese a que el 20% de los alumnos viene de otro país”, se enorgullece Pakarinen.

El mundo del que hablan está en constante reconversión y hay que preparar a los niños para un futuro incierto, en el que habrá otras profesiones —las máquinas desplazarán al humano—, otras tecnologías y problemas hoy inimaginables. Los finlandeses experimentan y no parecen inquietos por el hecho de que el 3 de diciembre se publique el Informe PISA (que mide el conocimiento en Matemáticas, Lectura y Ciencias de los adolescentes de 15 años) que les aupó a la fama en 2000. “Ni nos importó antes, ni ahora”, afirma con cierto desdén la vicealcaldesa.

Finlandia comparte en los últimos años el liderato en PISA con Estonia y los países asiáticos (Singapur, Japón y Taipei). Estos últimos logran el éxito a costa de maratonianas jornadas de estudio y deberes —muchos vuelven de la academia a las 10 de la noche—, la antítesis del modelo nórdico, que aboga por el tiempo libre, y que además es en un 95% público. España se coloca a mitad de la tabla en PISA con resultados mediocres y muy dispares entre autonomías. Los escolares de Castilla y León, por ejemplo, pueden codearse sin reparos con estos escandinavos.

En España cada vez más centros, sobre todo de primaria, trabajan como en Finlandia por proyectos, abordando un tema de forma multidisciplinar, pero ahora los nórdicos están yendo mucho más lejos en una apuesta que algunos consideran arriesgada por el protagonismo del escolar. Temen que tanta autonomía frene su progresión. “Ellos tienen que ser responsables de su propio aprendizaje para que sean autosuficientes como trabajadores”, remarca Taimela.

En la década de los setenta Finlandia fue el primer país de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) que exigió que todos los estudiantes cumpliesen estándares altos que antes solo reclamaba a los estudiantes de élite. Y desde entonces no ha parado de innovar. Cada 10 años el país nórdico aprueba un nuevo currículum de primaria (de 7 a 16 años, desde 2015 es obligatorio un año de preescolar) y ahora están implantando el de 2016, que da una vuelta más a su original planteamiento. En 2021 comenzarán con el de secundaria (de los 16 a los 18 años). Hace años muchos profesores optaron por cambiar los libros por portátiles, por eliminar exámenes y notas y por trabajar con proyectos, desterrando las asignaturas al uso. Una práctica que impactó a la prensa internacional por sus brillantes resultados. Pero ya no es una decisión particular. Se obliga por ley a aplicar el “aprendizaje basado en fenómenos” creando un plan para cada estudiante.

“Priorizamos que, frente a los contenidos tradicionales, adquieran habilidades: aprender a comunicarse, pensamiento crítico, trabajar en equipo o resolver problemas”, sostiene Taimela, coordinadora de la Semana de la Educación de Helsinki a la que este diario acudió invitado. Aunque luego, consciente de que es un tema espinoso, precisa: “Hay que encontrar el equilibrio. Algunas cosas se aprenden como antes”.

En este proceso, los profesores se coordinan. “Nadie es especialista en todo y cada uno tiene una función en el equipo. Necesitamos profesionales que aprendan constantemente”, remarca la vicealcaldesa. “Los chicos a veces van más rápido que tú, y a los más aventajados, les sacamos a que enseñen”, confiesa el profesor Tommi Tittalar, especialista en crear espacios de aprendizaje. Aprovecha la conversación para aclarar entre risas: “No es verdad que en Finlandia tiremos todos los tabiques. Necesitamos sitios grandes para ciertos momentos, como por la mañana cuando planificamos juntos el día, pero también otros recogidos”.

“Desde hace tres cursos son los niños los que deciden qué quieren aprender en los proyectos. El primer año les dejamos trabajar en el tema que más les apasionase en la vida —hay quien eligió a Justin Bieber— pero resultó caótico y poco práctico. Así que ahora acuerdan entre ellos el tema”, cuenta orgullosa Tintti Hohti, subdirectora del Roihuvuori Comprehensive School, un imponente centro de hormigón que acoge a 420 alumnos, muchos más de los previstos.

Al concluir el proyecto, los escolares comparten ese conocimiento con otras clases. “Los niños atienden más cuando quien se lo cuenta es un compañero”, asegura la subdirectora. “El niño tiende a ser perezoso, hay que despertarle la curiosidad”. Ella la destapa con textos, imágenes y vídeos.

Hohti recorre el Roihuvuori, rodeado de un idílico bosque nevado, para demostrar que sus niños aprenden a través de fenómenos a llevar una vida sostenible. Un grupo de alumnos de 10 años consensuó experimentar vivir sin electricidad y en ello andan enfangados. Ese día en la caldeada sala de manualidades se han dividido en equipos. Unos construyen una pirámide de leña, otros hacen astillas con un cuchillo enorme, mientras al fondo ponen setas a secar en el techo, al tiempo que la maestra enseña a hacer mermeladas y encurtidos para pasar el invierno. Cada centro decide cómo aplica el modelo y esta escuela ha impuesto un mínimo de dos proyectos de fenómenos —duran seis semanas— cada curso. Un mínimo para los maestros más recelosos. En las asignaturas más tradicionales los niños también deciden qué y cómo aprenden.

Valentín de 10 años, hijo de ecuatoriana y finlandés, enseña en su portátil cómo cuando empezó la unidad sobre la historia de Egipto expresó por escrito a su profesor que quería hacer un trabajo coral, consultando en páginas web y editando un vídeo con las conclusiones. El maestro le guió en su aprendizaje con preguntas y sus padres hicieron un seguimiento de su progreso semanal interpelando al docente cuando consideraron pertinente. Su colegio espera de él que se autorregule el aprendizaje y se autoevalúe. Pero los expertos no se cansan de remarcar que no desprecian los medios tradicionales. “Cuando empezamos un proyecto no consultan Internet, sino libros en papel”, resalta la subdirectora del Roihuvuori.

Varios niños en un aula de un colegio público de Helsinki.
Varios niños en un aula de un colegio público de Helsinki. JUSSI HELLSTEN HUNDRED.ORG

Cada padre tiene una aplicación, diseñada por el Ayuntamiento, que le informa de cuáles son las tareas de su hijo —normalmente la fecha límite para entregar un trabajo, no deberes diarios—, qué asignaturas tiene ese trimestre y también le permite comunicarse con los profesores.

El éxito finlandés radica, según los expertos educativos, en que el profesorado está convencido de que todo estudiante puede alcanzar estándares altos y se lo transmiten. Y creen que este en algún momento va a tener necesidades especiales. “Una de las cosas que más nos enorgullecen es que las diferencias sociales se igualan. Y eso es posible con una discriminación positiva, invirtiendo más dinero en los centros desaventajados”, detalla Liisa Pohjolainen, directora ejecutiva de Educación en Helsinki.

Desde las ocho de la mañana suele haber extraescolares, pero las clases empiezan a las diez y acaban a la una. La corta jornada pone a prueba la autonomía de los pequeños desde que se descalzan en la puerta. Los menores, por turnos y ataviados con un mandil, recogen el almuerzo (todos comen allí y gratuitamente) y limpian la mesa. Hay atribuciones para todos. En el Suomenlinna’s Elementary School, situado en una isla homónima, unos niños de ocho años dejan la lección para acercarse al embarcadero del transbordador y actuar de cicerones de los visitantes —entre ellos este periódico— para aprender a socializar.

El pilar básico de este “aprendizaje por fenómenos” son los maestros, que gozan de una gran reputación e históricamente de la confianza de los padres. Aunque las familias están temerosas del resultado del currículum que debuta con sus hijos. Pero este no es un salto al vacío. Durante la implantación los profesores reciben mucha formación, en todos los centros hay varios tutores tecnológicos y el respaldo de la universidad, que evalúa todo el proceso.

A cada plaza de estudiante del grado de Educación se presentan nueve candidatos —en España se ingresa con un cinco en Selectividad—. Se evalúa el expediente y hay una exigente prueba de acceso, pero la parte más dura es una entrevista y una práctica, porque es vital una aptitud excelente para la docencia, no solo demostrar sabiduría.

Claro que este conocimiento tampoco escasea. Como en Japón, un profesor medio finlandés tiene mayores conocimientos matemáticos que la media de los universitarios, lo contrario que en las vecinas Suecia y Dinamarca, según el informe PIAAC (siglas en inglés de evaluación de las competencias de adultos) de la OCDE. Con estos mimbres su autonomía didáctica es plena, pero eso no significa que no sean supervisados por otros compañeros. El aula no se considera un ámbito privado.

Los docentes reconocen que el reto es cómo examinar este aprendizaje por proyectos. “Tenemos evaluaciones con diferencias entre los chicos, por supuesto. Pero no son para poner una calificación, sino para comprobar que no hay problemas de comprensión y, si los hay, tomar medidas”, cuenta la directora de Educación. “Se evalúa la progresión, la motivación y al final del curso pueden tener una nota con el resultado del aprendizaje”, prosigue. Desde noveno grado (15 años) es obligatorio poner notas y, en contra del mito de la falta de presión y competencia, al terminar secundaria se someten a una dura reválida. Entrar en la Universidad (gratuita) también es una carrera de fondo y muchos se esfuerzan una y otra vez.

Redondea el proyecto que toda la urbe se considera un lugar de aprendizaje. En horario escolar el transporte público es gratis para los niños y conquistan las calles. En el Ayuntamiento de Helsinki sorprende tener que sortear decenas de plumíferos de niños de cinco años que visitan el edificio. El alcalde, Jan Vapaavouri, agradece las visitas. “La educación es el pasaporte al futuro”, dijo en la cumbre de HundrED.org, donde se presentaron 100 innovaciones educativas.

“Cuando la ciudad toma decisiones que nos afectan a los niños escuchan lo que tenemos que decir. Conocemos a los políticos, escribimos declaraciones… Podemos aportar y que se haga realidad”, cuenta Milja, de 15 años. De modo que Helsinki tiene un consejo consultivo de jóvenes y los menores de más de 12 años pueden votar adónde va parte del presupuesto consignado a ellos. Porque en Finlandia los niños no son el futuro, tienen el presente en sus manos.

Fuente: https://elpais.com/sociedad/2019/11/22/actualidad/1574450032_618780.html

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Histórica manifestación en París para exigir más esfuerzos contra la violencia machista

Europa/Francia/28 Noviembre 2019/El país

La protesta precede a los esperados anuncios del Gobierno francés para combatir los feminicidios este próximo lunes

Algo está cambiando en Francia en materia de violencia machista, que cada año le cuesta la vida en este país a más de un centenar de mujeres. En lo que va de 2019, son ya al menos 116 las fallecidas a manos de su pareja o expareja, aunque organizaciones feministas elevan la cifra a 137. En los últimos tiempos, estos asesinatos son noticia destacada en casi todos los grandes medios, que además han dejado ampliamente de hablar de “dramas familiares” o “crímenes pasionales” para calificar estos hechos, sin ambages, como “feminicidios”, una palabra casi tabú hasta hacía poco. La sociedad va tomando, cada vez más, conciencia de un problema que ya no es considerado del ámbito privado o cosa de feministas. Sin embargo, para las decenas de miles de mujeres —y hombres, muchos hombres también— que este sábado han marchado en París y en otras ciudades de Francia, todo esto no es, ni de lejos, suficiente.

Lola, Garance y Majda venían preparadas a la manifestación convocada por el colectivo feminista Nous Toutes y otras 70 organizaciones para hacer presión ante los anuncios que el Gobierno, después de tres meses de discusiones, debe hacer este lunes para combatir la violencia machista, coincidiendo con el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Con el cuerpo y cara recubierto de huellas rojas de manos simbolizando la violencia física o sexual por parte de su pareja o expareja —que según datos oficiales sufren cada año 213.000 mujeres adultas—, el 1% de las mujeres entre 18 y 75 años, estas quinceañeras tenían muy claro la importancia de la cita del sábado. “No queremos que las mujeres sigan muriendo a manos de los hombres”. Un mensaje que también repiten en su instituto de Montreuil, en las afueras de París, a sus compañeros. “Algunos chicos lo entienden y otros no, pero cada vez más lo aceptan”, afirman. Algo más lejos, Pierre, un jubilado de 66 años que viajó desde Nanterre a París para participar en la manifestación, se felicita por la gran afluencia masculina a la protesta. “Los hombres se han concienciado, esto no era así hace 10 años”, recuerda, aunque reconoce que todavía hay trabajo por hacer. Sobre todo el Gobierno, que “tiene que tomar más medidas y proporcionar medios”, subraya. Precisamente ese es el mensaje que las organizaciones detrás de la manifestación de París y de ciudades como Lille, Grenoble o Burdeos quieren recalcar.

Ya hay concienciación social, “lo que falta hoy es voluntad política y los medios, necesitamos medidas de prevención, formación y educación”, señalaba al comienzo de la protesta la militante feminista Caroline De Haas, una de las fundadoras de Nous Toutes, señalando las cifras «históricas» de la marcha: 49.000 personas en París, según un recuento independiente para medios franceses, y 100.000 de acuerdo con las organizadoras. Es «la manifestación contra la violencia machista más grande de la historia de Francia y el Gobierno debe estar a la altura», reclamó De Haas.

Al comenzar los debates, en septiembre, el Gobierno adelantó varias medidas de “urgencia”, como la creación de 1.000 nuevas plazas de acogida para víctimas de violencia machista —las feministas exigen el doble— o la modificación de la ley que regula los brazaletes electrónicos, recientemente aprobada en la Asamblea Nacional. Sin embargo, hasta ahora no hay señales de que vaya a anunciarse lo que muchas organizaciones reclaman: fondos sustanciales. Según las organizadoras de la marcha, se necesita una inversión de 1.000 millones de euros adicionales para implementar políticas —como campañas de educación, prevención y sensibilización desde las escuelas hasta el judicial, policial o incluso los médicos que atienden a las víctimas— que tengan un verdadero impacto.

No son las únicas que tiran de las orejas al Estado en la materia. Esta semana, el Grupo de Expertos sobre la Lucha contra la Violencia contra las Mujeres del Consejo de Europa (Grevio) destacó en un informe sobre Francia la “preocupante” cifra de feminicidios y la existencia de numerosas “lagunas” judiciales y sociales para combatirlos.

Entre otros, criticó la “práctica judicial de la correccionalización que permite recalificar la violación en agresión sexual”, lo que, según los expertos del organismo independiente que vigila el cumplimiento de la Convención de Estambul, “minimiza la gravedad de la violación y carga en las víctimas las consecuencias de la disfunción del sistema judicial”. Grevio también destacó la “insuficiencia de dispositivos de albergue especializados” para las víctimas de violencia machista, una de las grandes denuncias también de las asociaciones de mujeres, y reclamó un uso “más sistemático” del sistema de órdenes de protección de víctimas de violencia machista. Este es también uno de los reclamos desde hace tiempo de las feministas, que señalan que mientras que en España —el gran referente francés en la lucha contra la violencia machista— atribuye cada año más de 20.000 órdenes de alejamiento, Francia solo aprueba unas 1.300.

Unos días antes, fue la Inspección General de la Justicia la que presentó 24 recomendaciones ante los fallos detectados para atender a las víctimas de violencia machista. Entre otros, propone modificar el código penal para permitir que los profesionales de la salud puedan denunciar un caso de violencia machista aunque la víctima se niegue a ello o coordinar mejor a nivel judicial y ministerial este tipo de casos.

La secretaria de Estado para la Igualdad, Marlène Schiappa, ha asegurado que se estudiarán todas las propuestas recibidas. Las mujeres y hombres que han marchado en París, ciudadanos anónimos, pero también políticos y artistas como la actriz y modelo Laetitia Casta o Vincent Trintignant —hermano de Marie Trintignant, la actriz convertida en símbolo de la violencia machista tras su muerte en 2003 por los golpes propinados por su pareja Bertrand Cantat, exlíder de la banda Noir Désir— prometieron recordárselo hasta que se revierta la curva de feminicidios.

Fuente e imagen: https://elpais.com/sociedad/2019/11/23/actualidad/1574523372_818305.html

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Reprobamos a Facebook y Google, pero todavía las necesitamos Ése es el problema.

Noticia/27 Noviembre 2019/Amnistía Internacional

A las comercializadoras se les presentan todo tipo de problemas en su actividad, pero estar en una plataforma basada en abusos contra los derechos humanos no suele ser uno de ellos.

Sin embargo, es justo esto lo que le ha ocurrido a un sector dependiente de Facebook y Google con la publicación del último informe de Amnistía Internacional, Surveillance Giants. (“Gigantes de la vigilancia”).

Se supone que estas plataformas permiten a la gente acceder a ellas gratuitamente, pero lo que hacen es que, en vez de cobrarle una tarifa, la obligan a ceder sus datos personales. Estos datos se analizan entonces para crear grupos de personas y hacer predicciones sobre sus intereses y características, fundamentalmente de manera que se puedan utilizar estas apreciaciones para generar ingresos publicitarios. En el informe se determina que la magnitud de la recopilación y monetización de datos personales de estas plataformas es incompatible con el derecho a la privacidad.

Aunque los llamamientos principales que se hacen en él van dirigidos a los gobiernos para que consideren cómo deben regular el sector, todas las organizaciones tenemos también el deber de ver qué papel desempeñamos.

En Amnistía somos tan dependientes de estas plataformas como las grandes empresas, los partidos políticos y los comercios locales para llegar a nuestro público, animarlo a participar y aumentarlo. Es el poder omnipresente de estas plataformas lo que ha llevado a Amnistía a publicar un informe sobre ellas.

¿Qué opciones tenemos? No podemos prescindir de ellas. Ya no son sólo la plaza pública. Son la calle mayor y el distrito de negocios. Podrían convertirse en nuestro consultorio médico y en nuestro banco. Son la ciudad y el pueblo enteros, ¡vaya!

Sacar ahora mismo nuestro trabajo de Facebook y Google sería contraproducente, por tanto, para los derechos humanos y nos restaría capacidad para difundir nuestro mensaje. Sencillamente, no hay otra alternativa viable para llegar al público.

De momento, pues, lo más ético que podemos hacer es explicar abiertamente nuestro dilema y lo que hacemos al respecto. Seguiremos hablando con nuestro público sobre ello.

He oído decir a gente del sector publicitario que la hegemonía de Facebook y Google no permite ninguna alternativa. Pero esta opinión no tiene en cuenta que Silicon Valley está basada en el romanticismo de personas emprendedoras que empiezan en sus garajes. En los próximos meses y años bien podría surgir algo más, especialmente si el gobierno crea el entorno adecuado para ello.

Debería incitar a las grandes empresas tecnológicas a efectuar reformas. Una vez sirvieron de catalizador para la libertad, desempeñando importantes funciones en el derrocamiento de dictadores. Sacaron provecho de esta facultad incipiente durante mucho tiempo. Ahora parecen parte de un nexo de grandes intereses empresariales y políticos. Esto aportará ingresos a corto plazo, pero abre también la posibilidad a nuevos participantes.

Habrá muchas entidades como Amnistía a las que se les plantee también esta difícil situación. Estamos intentando lograr el difícil equilibrio de cumplir con nuestro deber de difundir el mensaje de los derechos humanos y gastar a la vez dinero en empresas que se benefician de una vigilancia problemática. Los riesgos para la reputación aumentan con cada escándalo.

Hay muchos intereses creados en el modo en que las grandes empresas tecnológicas funcionan en la actualidad. Dado que también realizan grandes esfuerzos de cabildeo con los mismos gobiernos que deben tomar medidas sobre ellas, es del todo razonable pensar que no pueden autorregularse. Es por ello que hemos establecido también un grupo de trabajo para ver qué opciones futuras puede haber para llegar a las comunidades y hacerlas participar. Queremos hablar con gente de todo el sector para pensar a lo grande. Contáctanos si crees que puedes ayudar.

Es una pendiente difícil de escalar. Subimos tapándonos la nariz con una mano y con un cartel en la otra para pedir reformas.

Nos gustaría saber lo que piensas: ¿qué futuro tendrá la participación pública en los próximos años?

Fuente: https://www.amnesty.org/es/latest/news/2019/11/we-called-out-facebook-and-google-but-need-them/

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Entrevista a Paula Ezkerra: «El trabajo sexual, ¿es duro? Como cualquier otro trabajo, y más porque no está reconocido»

Entrevista/27 Noviembre 2019/Autora: Begoña Zabala/Vientosur

Paula Ezkerra ha venido a Gasteiz de la mano del sindicato LAB para participar en una jornada sobre prostitución, junto con otras ponentes de relevancia en el mundo de la lucha por los derechos para las trabajadoras sexuales. Se define como trabajadora sexual, y, en lógica consecuencia, pertenece al Sindicato IAC (Intersindical Alternativa de Catalunya).

Begoña Zabala¿Qué te parece si nos hablas de tu trayectoria de lucha, organización y toma de conciencia desde que empiezas en tu tierra, allá por la Argentina?

Paula Ezkerra. Bueno, yo desde muy pequeña, o sea desde los 16 años, participo desde Buenos Aires, mi ciudad natal, en el movimiento feminista, queer, LGTBIQ, movimientos anticapitalistas, también por los desaparecidos, con las madres de la Plaza de mayo… O sea, que siempre desde pequeña he estado en contacto con las luchas, era una persona que participaba, que iba a las reuniones, que aprendía, bueno y que existía, con todos los movimientos desde Buenos Aires, en Argentina. Y así ha sido hasta el día de hoy.

Lo que he aprendido es que había que profundizar en todas estas cuestiones que analizaba la sociedad toda: la economía, el género, las leyes, la opresión social. Y con lo que más me sentía identificada era en el feminismo. Desde pequeña yo ya me siento interpelada por el feminismo. Y eso, porque construirme como mujer en Argentina, era preguntar qué tipo de mujer ibas a ser. Ver a tu madre, o ver a tus tías, o ver la publicidad, ver el mensaje de cómo ser mujer, me parecía imprescindible en mis planteamientos personales de vida y de desarrollo personal. Claro me metí mucho más en la cuestión feminista, sin dejar de lado la cuestión de la clase, que también lo tenía muy claro. Y no porque yo viniese de una familia extremadamente pobre. Era de una familia de clase media trabajadora. Vamos, que mientras que estuve con ellos no he tenido conflictos económicos, sino un desarrollo normal. Sí que me cuestionaba que yo podía acceder a un tipo de escuela, o de ropa, que otras personas de mi familia no podían. Eso ya me generaba como el run-run, de la cuestión de la clase.

Después cuando ya me vine para aquí, para Barcelona, vine con la idea de conocer el movimiento anarco-feminista, o sea, yo quería saber más de feminismo. Es verdad que en Buenos Aires era intenso, pero para mí, en esos momentos era muy corto, me faltaba algo. Igual no era tan corto y yo no estaba en el lugar correcto. Entonces cuando llegué aquí y conocí el movimiento okupa en Barcelona, anarquista, feminista y anticapitalista, me sentí como en casa prácticamente de forma inmediata, y fui bien acogida por todo el movimiento anarco-feminista okupa de Barcelona, enseguida hicimos migas y construimos juntas muchas cosas. De hecho, hasta el día de hoy, más de veinte años después conservo amistades de aquella época. Amistades personales y políticas.

BZ. En esta segunda fase, digamos, de Barcelona, tú te acercas a grupos y movimientos de un espectro político muy alternativo y rupturista. ¿Tienes ya en estos momentos claros los objetivos de tu lucha como trabajadora sexual y los puedes inscribir en estos ámbitos o estáis construyendo otro tipo de alternativas?

PE. Hemos construido diferentes cosas, que tienen que ver con la identidad del pueblo, con la identidad de las personas, la cuestión de la economía. Mientras todo esto yo ya era trabajadora sexual, pero nunca, por la cuestión del estigma, había salido, había emergido esta cuestión del reconocimiento del trabajo sexual, o dignificarlo. Porque yo no estaba tan segura si era lo lógico, si era lo que yo quería hacer el resto de mi vida, si era cuestionable, si el estigma era verdad o mentira. No me lo cuestionaba, lo asumía como tal y sufría en silencio, por así decirlo. Y como tenía otros frentes políticos abiertos, nunca lo racionalizaba como lo hice mucho después.

De todos estos amores feministas que conocí en Barcelona, Bárbara Biglia fue la que estaba todo el tiempo pendiente de mi, porque yo tenía muchos conflictos con el trabajo sexual, y muchos conflictos con los trabajos. Ella me decía, pues estudia, o trabaja de otra cosa, o no sé qué. Entonces yo trabajaba de otra cosa y no me gustaba y entonces estaba todo el tiempo como que me sentía mal. Con conflictos conmigo misma. Pensaba que la prostitución me había deformado la forma de relacionarme laboralmente con las personas, o simplemente por temor o lo que fuera.

Bárbara me invitó por primera vez en el 2005 a un encuentro de trabajadoras sexuales en Bruselas. Y fue ahí donde yo escuché a trabajadoras sexuales que son parte del movimiento feminista y que hacían una reflexión anticapitalista y que critican el trabajo en sí. Y me pareció maravilloso. Pero ¿cómo yo siendo puta, anticapitalista y feminista no había llegado a este punto? Tuve tanto miedo de confrontarme con esa parte de mi realidad que no fui capaz de analizarlo yo misma. ¿Cómo estas señoras han estado tan iluminadas y han hecho este proceso? Y me pareció impresionante.

Entonces, a raíz de ahí empecé a trabajar. Primero personalmente, luego con asociaciones, con las reivindicaciones que exigimos las trabajadoras sexuales. Y bueno una cosa trae la otra, así que terminamos muy politizadas y finalmente dentro de la CUP como consejera de distrito Y luego de ahí ya el siguiente paso fue la sindicalización, que es donde estamos ahora.

BZ. En relación al trabajo sexual y a la organización, en un momento de tu militancia aparece el grupo “Putas indignadas”, que tiene mucha resonancia y despierta mucho interés. ¿Cómo organizáis este grupo y qué planteamientos tenéis en esos momentos?

PE. Dos o tres años después de Bruselas contacto con las compañeras de Barcelona de “Putas indignadas”. Y ahí conozco a Janet, que es la representante, que entonces se llaman “Putas libertarias”. Y empiezo a ver su politización, muy parecida a la mía. No tan feminista, pero sí muy anticapitalista y anarquista. Con unos lazos profundos con el barrio. Con una conciencia de clase enorme, con la que me siento supercercana, y empiezo a admirar. Entonces ellas me acogen. Me acogen como madres, como hermanas, que es la única manera que yo tengo de ser parte de los procesos políticos. Y así yo aprendo, o, digamos, me siento parte, a través del cariño, también. Entonces en este proceso de conocerlas, pues ellas también me conocen y Janet ve en mi como potencial, entonces nos fusionamos. Y bueno, construimos cosas maravillosas: cortes de calles, caceroladas todos los viernes… Como yo vengo de diferentes movimientos sociales, y también a través del amor y de todo eso, empiezo a ver yo por primera vez que yo ya conozco de todo esto. Y más, todo el proceso de asociaciones sociales y barriales en donde estaban las compañeras de “Putas indignadas”, todo eso hace como una bola, una bola de nieve de crecimiento social y que se empieza a escuchar más a las trabajadoras sexuales. No es por mí, ni es por ellas, pero es el conjunto de todas las sinergias.

Y así fue cómo hicimos cosas con el barrio, cosas muy sentidas y emocionales, muy políticas, muy radicales, y que han hecho incidencia política.

BZ. Así entonces llegáis a la cuestión de la sindicación, donde como tú dices, confluyen los elementos de clase, con los de consideración del trabajo y también con los básicos de organización de la clase. ¿Cómo se desarrolla ese proceso y que acompañamientos vais encontrando?

PE. En primer lugar iniciamos un poco de información sobre la sindicación, pues teníamos una información básica sobre los sindicatos. Pero al mismo tiempo como cualquier persona, sabíamos que los sindicatos defienden los derechos laborales. Por lo tanto, desde mi poca información, entendía que si debíamos ser reconocidas como trabajadoras, ¿qué mejor que un sindicato?. Y ahí empieza la búsqueda: qué tipo de sindicato, cómo lo quieres, con quién vas a hablar, que te ofrecen, qué no te ofrecen… ¿no? Las negociaciones que llevan muchos años, hasta el momento en que un sindicato te ofrezca un espacio específico, autonómico, parecido a tu proyecto político, porque llevamos tiempo, pero no es parecido al de ellas, porque esto es de toma y daca, quiero decir. No es que nosotras venimos aquí a inventar nada. Y esto es importante de valorar, nos sumamos a procesos sociales y de lucha que ya están haciendo otras personas.

Y claro, nosotras, atrevidas, empezamos exigiendo cosas que ningún trabajador o trabajadora tenía. No, no queremos patrones, no queremos esto, y tuvimos que ir aprendiendo que si vamos a hacer el proceso del reconocimiento del trabajo, habrá que aceptar y ceder en algunas cosas, no porque seamos nosotras, sino porque el sistema está organizado de esta manera y en el caso de que se nos reconociera como trabajadoras, pues seguimos las normas que siguen otras trabajadoras. Eso no significa que nosotras no sigamos presionando para que desde el sindicato se exijan más derechos, desde nuestra persepctiva

BZ. En ese sentido, por ejemplo, te estás separando de la línea de calificarte como trabajadora empleada de hogar, o autónoma, sino que reivindicáis trabajadora, por cuenta ajena, con todos los derechos. Sin buscar otros atajos.

PE. Es verdad que nosotras estamos luchando por derechos. Los derechos laborales van de la mano con los derechos de ciudadanía. Por lo tanto, sabemos que los autónomos y las autónomas, aquí, en España, no tienen muchos derechos. La trabajadora del hogar, tampoco. Entonces queremos que nuestra lucha también sirva para otras luchas sociales. O sea, se tiene que replantear el trabajo así. Y lo que signifique. ¿Por qué tenemos nosotras que pagar la seguridad social para trabajar para un tercero, por ejemplo, si estamos hablando de empleadas de hogar o autónomas, o falsas autónomas?

BZ. Me ha parecido interesante la idea que ha salido de que todo el trabajo hay que criticarlo, por ser una explotación, frente a gente que tiene esta concepción de que se pide ser trabajadora para estar en un lugar privilegiado. Y así os miran, algunas, como si ese lugar no os correspondiese.

PE. Yo creo que un amplio sector de la sociedad critica cualquier exigencia de los movimientos sociales, sindicatos u organización social. ¿Por qué? Pues porque estamos construidas y enseñadas de esas manera; que parece que hay que callar, que hay que soportar, aguantar, que no podemos pedir más porque ya lo tenemos todo. Sin ver, que en realidad quienes tienen todo, son las personas que manejan a los políticos, que son los banqueros, que son los dueños de los pactos de los contratos laborales, que son los dueños de nuestros tiempos libres, y de nuestros espacios de trabajo. O sea que a ello no les importa nada nuestra realidad. Y hay gente que, dado que nos han lavado tanto el cerebro, pues defienden todavía este posicionamiento de lo que significa el trabajo.

Hoy exponía en la intervención lo que se decía de lo que significa el trabajo que es tortura al esclavo, ¿no? Trabajo viene del latín tripalium, que significaba literalmente tres palos, y era un instrumento de tortura formado por tres estacas a las que se amarraba al reo, para torturarlo.

Con esto quiero decir que hemos pasado por varios procesos. Han lavado tanto la palabra trabajo que ha pasado de ser tortura al esclavo a ser dignificante, digno el trabajo.

Así que quiero recuperar el origen de la palabra para ir en contra de lo que significa. Y reformular el trabajo en el sentido de que es una necesidad para todas las personas.

BZ. ¿Piensas tú que son realmente duras las condiciones del trabajo sexual? Es decir, ¿son más duras que otras? ¿Se pueden comparar con otras condiciones laborales de otros trabajos que sí son considerados como tales?

PE. Las condiciones de trabajo son duras, sí, son difíciles, son complejas. Tú puedes acomodar -depende de la experiencia que tengas, los años y las facilidades que tengas de negociar- cómo trabajar y dónde. Pero también hay que señalar que la falta de visibilidad del trabajo hace que las personas que recién entran en ese trabajo acepten cosas que las que ya tenemos experiencia no aceptamos. Y esto pasa en otros trabajos. Las personas que se incorporan, las personas más jóvenes que se incorporan a cualquier profesión aceptan contratos más precarizados que otras que tenían otros privilegios y que no van a trabajar por menos dinero y más horas. En cambio, las personas que entran al mercado sí aceptan cualquier cosa, porque no conocen otra realidad de lucha.

BZ. O sea que entiendes que falta una transmisión de la lucha y de las condiciones laborales y de negociación, por decirlo de alguna forma, que la gente cuente cómo se está y qué se puede negociar.

PE. Sí claro, y aparte de esto, no alejarlo del relato de los otros trabajos. Pero en sí el trabajo, ¿es duro? Pues sí. Como cualquier otro trabajo, y más sobre todo, porque no está reconocido. Ahí sí que se agudiza la precarización, agudiza las exigencias para que hagas más cosas por menos dinero, o ese tipo de cosas, ¿no? que, insisto, no se alejan de las realidades laborales de otros trabajos.

BZ. Se ha hablado mucho de esclavitud, de explotación, … A veces incluso se señala a la prostitución como una figura que tendría que entrar en el Código Penal, como violencia de género. ¿Cómo ves el tema de leyes penalizadoras para estas actividades? ¿Se están mezclando situaciones de trata, como prostitución forzada con situaciones de prostitución?

PE. Vamos a ver, hay una figura penal, que es la situación de la trata, que sí está penalizada, pero habría que verla bien porque esta ley no beneficia a las mujeres. Esta ley solamente lo que hace es potenciar la ley de extranjería, para limitar los proyectos empresariales de las mujeres que vienen de otros países, que son migrantes y que deciden ejercer el trabajo sexual para, como proyecto empresarial, mejorar su vida y su situación económica. Entonces lo que hacen las leyes de trata es confundir trata con trabajo sexual. Y niegan la capacidad de agencia a las trabajadoras, a las personas que deciden migrar o estar aquí y ejercer su trabajo, o ejercer el trabajo sexual, porque por lo que sea consideran que es más rentable, o más cómodo o lo que quiera que fuera el trabajo sexual. Y entonces limita a las compañeras. Y ahora mismo, la ley de trata, supone agudizar las penalizaciones a las migrantes. No ayuda a personas que están realmente en situación de trata. No hay espacios que acojan, espacios amables, seguros… Porque si vienen en una situación de trata, es como una situación de violencia extrema donde te pueden llegar a matar, a golpear… Es como que viene del amor romántico, viene de la mano de la pareja. Para eso las mujeres, y aquí dentro del feminismo, tenemos que estar bien cuidadas o bien aconsejadas, para poder salir de esta situación de violencia que venimos sufriendo. Tanto sea de violencia de género como de trata.

Entonces la ley de trata tiene que contemplar todas estas realidades. Entender que es una violencia de género, la trata. Y, por supuesto, potencializar la autonomía y la independencia de las trabajadoras, que deciden ser trabajadoras sexuales y no están en situación de trata.

Como bien dijo la compañera de Genera los números que manejan las organizaciones son del 20 y hasta el 25% de mujeres en situación de trata. No tendría que haber ni un 1%, pero existe. Como existe en otras profesiones esclavitud y trata.

Ahora bien. Las leyes hay que cambiarlas. Y eso sin penalizar a las trabajadoras sexuales. O sea, la trata es un delito penal, pero la prostitución, no. Entonces separemos las aguas, seamos objetivas y trabajemos conjuntamente para que esto sea mejor para todas.

BZ. En todo este tema y trabajo, a nivel internacional, ¿hay algún movimiento de trabajadoras sexuales? ¿Estáis en alianzas con otras feministas, o con antirracistas, o con organizaciones de trabajadoras sexuales?

PE. Ahora hay organizaciones prácticamente en todo el mundo. Latinoamérica tiene una red propia que se llama Red de Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y el Caribe. Luego está el sindicato de trabajadoras sexuales que es una sección sindical que se llama AMMAR, en Argentina, que tiene 6.000 afiliadas. En Bélgica, hay sindicato de trabajo sexual también… Bueno, la verdad es que hay en muchos países.

Es que la única manera de cambiar la situación, no solamente para nosotras, sino para todas las trabajadoras, es que trabajemos conjuntamente y que entendamos las transversalidades, o sea, como que si somos migrantes, si somos negras, si somos pobres, entender que es una cuestión de pobreza, de clase y de género. Trabajar desde ahí para poder construir algo más amable para todas.

BZ. Y por último te quería hacer una referencia a la sindicación. Has venido invitada por el sindicato LAB. Tú estas en otro sindicato, IAC ¿cómo son tus relaciones militantes en el sindicato y con otros sindicatos?

PE. ¡Ah! Maravillosas, tengo mucha suerte. Pero quiero señalar que yo también soy luchadora y reclamo el espacio que me merezco, que nos merecemos todas. No permito que nadie me diga lo que tengo que hacer. También escucho y sé aprender. Así ha sido un proceso largo, a veces doloroso, pero sobre todo rico, evolutivo y que todavía tiene mucho camino por delante. Eso por lo que se refiere a la Intersindical Alternativa. LAB, por lo demás, siempre me ha recibido con mucho cariño, así que estoy más que agradecida. Me han escuchado y yo siempre estaré presionando para que se creen las secciones sindicales. Pero cada sindicato tendrá su proceso.

BZ. O sea que a ti te parece que la salida es que los sindicatos tengan sus propias secciones de trabajo sexual, en lugar de otras alternativas más gremiales o corporativas…

PE. Yo creo que esto es un criterio muy personal, y creo que en estos momentos lo más interesante son las construcciones colectivas con otros trabajadores y trabajadoras, que crear un sindicato corporativo de trabajo sexual. ¿Por qué? Nosotras no tenemos experiencia de lo que significa el derecho laboral. No tenemos herramientas, ni intelectuales, ni políticas, ni contactos, ni el poder que se necesita para crear ahora mismo un sindicato corporativista, que ya existe, como sabes, pero que no está vigente porque no le han dejado aprobar sus estatutos. Sí, termina siendo una asociación. En estos momentos el único sindicato que tiene una sección sindical, oficial, con los estatutos vigentes y con asesoría jurídica y que ha procedido como sindicato ha sido el de la IAC. Yo apuesto a por eso. A una confrontación social conjunta de diferentes sectores de diferentes trabajos, incluyendo, el del trabajo sexual.

Fuente e imagen: https://vientosur.info/spip.php?article15328

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Sexto día de paro en Colombia: aumentan las protestas luego del asesinato de Dilan Cruz por la policía

América del sur/Colombia/27 Noviembre 2019/Nodal

Muere Dylan Cruz, el joven baleado por la policía durante las protestas en Colombia

Dylan Cruz, el joven de 18 años de edad que fue gravemente herido de bala por funcionarios de la policía anti disturbios de Colombia durante las manifestaciones del jueves 21 de noviembre falleció en el Hospital San Ignacio de Bogotá durante la noche del lunes.

La noticia de su muerte se esparció rápidamente entre jóvenes estudiantes, quienes hicieron presencia en el lugar para honrar la memoria de quien se convirtió en la imagen icónica de las manifestaciones de Colombia. El fallecimiento de Dylan se torna aún más amargo al conocer que hoy debió haber asistido a su acto de graduación de secundaría.

El presidente de la nación, Iván Duque, expresó su tristeza por la muerte de Dylan y aseguró nuevamente que investigarán quienes son los responsables del hecho. Declaró lo siguiente:

“Expresamos nuestras sinceras condolencias a su mamá, su abuelo y sus dos hermanas. Reitero mi solidaridad con esta familia… Estoy seguro de que millones de colombianos estamos elevando plegarias a dios por su vida y por su familia”.

Entre tanto, Denis Cruz, hermana de Dylan, asistió al acto de graduación del joven en el Colegio Ricaurte IED, ubicado al sur de Bogotá, donde recolectó el diploma e hizo un llamado de paz, declarando lo siguiente:

“Queremos que esto que pasó con Dylan no sea para más disturbios, para armar más violencia, en lo absoluto, queremos que esto sea un detonante para acabar con la violencia, con todo lo malo que está pasando en este momento en el país. Así como todos, Dylan también quiere la paz”.

Este hecho, junto a un significativo número de personas detenidas arbitrariamente y heridas gravemente, provocó que la oposición y colectivos de abogados advirtieran a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la grave situación que se vive estos días en Colombia.

Ismor.bo


Minuto a minuto: así avanzan movilizaciones en Bogotá en homenaje a Dilan Cruz

Se cumplen cinco días desde que inició el denominado ‘paro nacional’. En la noche del lunes 25 de noviembre el Hospital San Ignacio comunicó la noticia de la muerte de Dilan Cruz, el joven resultó herido por un agente del esmad en medio de las manifestaciones. Este 26 de noviembre el luto que alcanza a muchos parece ser el principal motivo por el que las personas, una vez más, saldrán a las calles.

Desde la Secretaría de Movilidad se tiene previsto que en distintas horas del día se adelanten manifestaciones en puntos como la intersección de la calle 19 con carrera Cuarta, el Hospital San Ignacio, el Parque de los Hippies y el Portal 80.

El Espectador


Naciones Unidas pide esclarecer la muerte de Dilan Cruz

«Pedimos que sean esclarecidas las responsabilidades por la muerte de Dilan Cruz por parte de la Fiscalía. No debe haber impunidad», señaló la oficina en un mensaje publicado en sus redes sociales.

La representación de esa dependencia en Colombia también rechazó el «presunto uso excesivo de fuerza por parte del Esmad que arrebató prematuramente su vida» durante las protestas contra el Gobierno del presidente Iván Duque.
De la protesta social a la muerte

Cruz fue ingresado el sábado por la tarde en el Hospital San Ignacio, en el barrio de Chapinero, tras ser herido por el Esmad cuando protestaba de forma pacífica en el centro de la ciudad.

Desde ese día, miles de participantes en las manifestaciones contra la política económica y social del presidente Duque se congregaron frente al hospital como homenaje al joven estudiante, convertido en símbolo de la violencia policial.

Su fallecimiento se produjo justo el día en que debería haber recibido el grado de bachiller del Colegio Ricaurte, en el sur de Bogotá, en un acto en el que lo representó su hermana Denis.

Cruz se convirtió así en la primera víctima mortal por represión policíal en el país desde que se iniciaron las protestas y se suma a otras tres personas que murieron en disturbios el pasado jueves en las ciudades de Buenaventura y Candelaria, en el departamento del Valle del Cauca.
Homenajes

Ante esta situación, centenares de personas se volvieron a reunir a lo largo de la noche en el hospital en torno a un altar formado por flores, con las que hicieron un corazón; de velas, que encendieron en su honor, y de pancartas con mensajes de apoyo a los familiares, rechazo a la violencia y críticas al Esmad.

ONU Derechos Humanos Colombia

@ONUHumanRights

Nos entristece la trágica muerte de Dylan Mauricio Cruz de 18 años. Rechazamos el presunto uso excesivo de fuerza por parte del Esmad que arrebató prematuramente su vida. Toda nuestra Solidaridad con su familia y amigos @Denis011114 @EnriquePenalosa

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ONU Derechos Humanos Colombia

@ONUHumanRights

Pedimos que sean esclarecidas las responsabilidades por la muerte de por parte de la Fiscalía @FiscaliaCol. No debe haber impunidad

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También bloquearon la carrera Séptima, una de las principales avenidas de Bogotá, tumbándose en el piso y haciendo un minuto de silencio como homenaje a la víctima.

La escena se replicó en la calle 19 con carrera Cuarta, lugar del centro de Bogotá donde el joven fue agredido por la Policía.

Las redes sociales se incendiaron con mensajes de apoyo a su familia y en rechazo a los ataques del Esmad contra la protesta pacífica con tendencias como «Dilan», «Lo mataron», «Asesino», «El 26N el paro sigue», «Desmonte del Esmad ya» y «Ni perdón ni olvido».

Mensaje de su hermana

Su hermana Denis lo representó el lunes en la ceremonia de graduación de bachiller y recibió su diploma en el colegio público Ricaurte, en el sur de la ciudad.

Allí leyó un corto discurso en el que agradeció a los profesores, directivos y estudiantes del colegio por el apoyo brindado a ella y a su familia desde el sábado, cuando su hermano fue herido.

«Queremos que esto que pasó con Dilan no sea para más disturbios, no sea para que se arme más violencia. Que sea un detonante para acabar con la violencia y todo lo malo que está pasando», dijo con la voz entrecortada.

Noticias Canal 1


Familia de Dylan pide que no haya más disturbios

Tras el fallecimiento del joven Dylan Cruz, quién fue herido en medio de las manifestaciones que ocurrieron el pasado sábado en Bogotá, su familia hizó un llamado a que cese la violencia y pidió que no haya más revueltas.

Varios de los manifestantes que se movilizaban por el lugar, grabaron el incidente cuando el estudiante huía de los gases lacrimogenos y fue impactado por un objeto, en la cabeza. Asimismo, aseguraron que el Esmad – Escuadrón Móvil Antidisturbios- había sido el presunto responsable de este hecho.

El joven de 18 años fue trasladado al Hospital San Ignacio, en donde fue diagnosticado con un paro cardiorrespiratorio secundario a un trauma craneoencefálico penetrante y lesiones en el tórax.

A pesar de las atenciones brindadas en la Unidad de Cuidados Intensivos, el pasado lunes, 25 de noviembre de 2019, en horas de la noche el centro médico anunció el fallecimiento de Dylan Cruz, el cual había entrado en un estado crítico irreversible a causa de sus heridas.

Palabras de los familiares

Previo al fallecimiento de Dylan, su hermana Denis Cruz, se tomó unos minutos para decir unas palabras y hacer un llamado de atención para acabar con la violencia, en medio de la ceremonia de graduación en donde el joven iba a recibir su diploma como bachiller.

“Queremos que eso que pasó con Dylan no sea para más disturbios, queremos que esto sea un detonante para acabar con la violencia , con todo lo malo que pasa en el país. Pedimos paz. Él luchaba por sus derechos. Como todos, Dylan quiere la paz. Lo único que le pedimos es que oren por él”
Investigaciones

El caso del joven es investigado en conjunto por la Procuraduría y la Policía, por lo que el pasado lunes, el director de la Policía, el general Óscar Atehortúa indicó que el responsable fue destituido de su cargo.

No obstante, ante este incidente, la Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Colombia, solicitó mediante un mensaje en su red social Twitter, que la Fiscalía abriera una investigación y al Ministerio de Defensa que establezca medidas para que este trágico suceso que entristece a todo el país, no vuelva a ocurrir.
Marchas nacionales

Mientras un grupo de manifestantes permanecen frente al Hospital San Ignacio, en honor al joven fallecido. En todo el país se convocaron marchas para honrar su memoria.

Fuente: https://www.nodal.am/2019/11/sexto-dia-de-paro-en-colombia-aumentan-las-protestas-luego-del-asesinato-de-dilan-cruz-por-la-policia/

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