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“¡Mamá, papá, soy docente!”: creció en la Villa 31, luchó y está por recibirse con las primeras profesoras que se formaron en el barrio

Por: .

 

Gisel Merida es una de las siete mujeres que egresará el título de docente en el Instituto Superior Dora Acosta del barrio de Retiro. Hija de jujeños, sus padres siempre trabajaron para que ella pudiera estudiar y tuviera un mejor futuro. Un tumor de células gigantes la encerró en su casa, pero nunca se rindió y el instituto llegó al barrio para darle una oportunidad

Gisel Merida supo en 2014 que el profesorado llegaba al barrio: el Instituto Superior de Formación Docente Dora Acosta, de la organización social El Hormiguero, se instalaba en Cristo Obrero. Se anotó y hoy está a punto de recibirse con la primera camada de docentes formadas dentro de la Villa 31 (Gustavo Gavotti)

“¿Un profesorado en la villa? ¡Estás loca!”, le contestó Gisel a su amiga Alejandra, aquella tarde de 2014. Incrédula, pero impulsada por unas ganas inexorables de ser docente, al día siguiente caminó hasta la sede del incipiente Instituto Superior de Formación Docente Dora Acosta, de la organización social El Hormiguero, en el barrio Cristo Obrero. Comprobó que era cierto, se anotó y empezó el profesorado para nivel primario. Cinco años más tarde, está a punto de recibirse con la primera camada de docentes formadas dentro de la Villa 31.

La cita para conocer “el profe” -así lo llaman- es a las seis de la tarde en una farmacia de la esquina de la calle doctor Ramos Mejía y Padre Carlos Mujica, al lado de la estación de tren Belgrano Norte, en Retiro. El sol está escondido, el viento es inusual y los gotones, intermitentes. Natalia Aquino, una de las coordinadoras del profesorado, llega a nuestro encuentro para que entremos juntos al mítico barrio que se formó en la década de 30.

Caminamos unos metros, pagamos cinco pesos en efectivo y nos subimos a un colectivo que no es de línea, pero parece. Recorremos algo así como quince cuadras hasta llegar a un puente peatonal. Lo cruzamos, sobre las vías del tren y entre carteles del Gobierno de la Ciudad. Una vez del otro lado, nos saluda Gisel Merida, que sonríe y se apoya en un bastón canadiense para caminar.

“Tengo 32 años. Me crié en la Villa 31. Vivo el barrio YPF”, cuenta al presentarse, mientras avanzamos cuatro cuadras hasta la sede del Profesorado Dora Acosta.

“Viví siempre en la misma casa. Ahora, arriba de la de mis viejos. Al igual que mis hermanos, nos fraccionamos el terreno y construimos. Por suerte es grande. Todas las familias hacemos lo mismo”, asegura Gisel. Y agrega que está en pareja con Eduardo, empleado y estudiante del profesorado, pero con simpatía aclara: “No me casé ni me pienso casar. Tampoco quiero tener hijos”.

El Dora Acosta es una edificación de dos pisos, con rejas en puertas y ventanas. En la planta baja hay dos aulas chicas con bancos individuales, pizarrón de tiza, carteles de cartón y un baño en mal estado. No hay pasillos, ni sala de profesores. Sólo dos aulas contiguas.

“Arriba mejor no subamos porque se cae a pedazos. La humedad hace estragos. Es todo muy precario… Como verás”, asegura Gisel y no hay manera de contradecirla.

Entonces explica que actualmente, el profesorado Dora Acosta funciona el nuevo Centro de Formación Docente Número 28 del Gobierno de la Ciudad, a tres cuadras de ahí y a dónde iremos más tarde. “Estamos pidiendo financiación para la remodelación del profe. Somos más de 70 compañeros estudiando acá y necesitamos un lugar definitivo, no provisorio”, agrega Gisel.

Educada para el compromiso

Hija de jujeños, es la cuarta de cinco hermanos y en su casa siempre que tuvieron algo, fue para compartir. Una bicicleta o un par de patines, siempre para los cinco.

Cuenta que sus padres llegaron a Buenos Aires en busca de oportunidades. Que vivieron un tiempo en provincia, pero alguien les comentó que se estaban vendiendo terrenos en la Villa 31 y aquí compraron hace 34 años.

A ellos siempre les pareció importante que yo estudiara. Mi papá cursó hasta tercer año de Agronomía pero lo detuvieron durante la dictadura. Por las secuelas, no pudo volver a la facultad. Siempre trabajó”, comenta Gisel y apunta que recién cuando estaba en el profesorado supo de su militancia.

“Ellos eran mis compañeros. Todos están muertos”, le dijo Alfredo una noche cualquiera, mientras miraban un documental sobre el Ingenio Ledesma en Canal Encuentro.

“Hasta ese momento en casa no se hablaba del tema y yo tampoco preguntaba. Supe lo que había vivido cuando entré al profesorado, empecé a militar en El Hormiguero y a querer saber más. Pero aún hoy tampoco cuenta demasiado”, asegura Gisel. Sin embargo, agrega que en uno de los tres viajes que hizo en su vida a Jujuy, para visitar a su abuela de 91 años, su padre le mostró el lugar dónde estuvo detenido. Que cayó a pesar de no tener una militancia intensa, pasó cuatro años preso y terminó trasladado a La Plata. ¿Su mamá? Antonia no vivió aquello, pero también sabe de luchas. Sólo pudo hacer el primario, trabaja desde los ocho años y se dedicó a la limpieza en oficinas.

Gisel cursó el prescolar y la primaria “en la periferia del barrio”: en la Escuela French y Beruti, de Juncal y Basavilbaso. Hasta segundo año fue a una escuela en San Telmo. Y cursó tercero, cuarto y quinto en “La Banderita”, en la entrada a la Villa 31

Gisel cursó el prescolar y la primaria “en la periferia del barrio”: en la Escuela French y Beruti, de Juncal y Basavilbaso. Hasta segundo año fue a una escuela en San Telmo. Y cursó tercero, cuarto y quinto en “La Banderita”, en la entrada a la Villa 31

Gisel cursó el prescolar y la primaria “en la periferia del barrio”: en la Escuela French y Beruti, de Juncal y Basavilbaso. Hasta segundo año fue a una escuela en San Telmo. Y cursó tercero, cuarto y quinto en “La Banderita”, en la entrada a la Villa 31.

“Recién ahí me involucré con la gente y descubrí que tiene cosas lindas. Hasta ese momento, yo sólo salía de mi casa para ir a la periferia y pensaba que todo lo bueno estaba afuera. Mis padres, por protegerme, me transmitían eso. Pero cuando empecé a estudiar en mi barrio me hice amigos y encontré un espacio de contención. Tengo los más lindos recuerdos”, revela sobre su etapa de alumna.

Cuando terminó el secundario, Gisel se anotó en el Normal 1 para hacer el terciario de maestra inicial. Además, empezó a trabajar como repositora y cajera en un supermercado de Almagro. Logró entrar a pesar de lo difícil que suele ser conseguir trabajo para aquellos que tienen domicilio en la Villa más emblemática de la Capital Federal.

“Mucha gente cambia de barrio porque las empresas no te toman. Lo comprobé. Yo no decía dónde vivía. Si lo decís, te hacen a un costado. Los prejuicios siempre están”, asegura Gisel.

“Mucha gente cambia de barrio porque las empresas no te toman. Lo comprobé. Yo no decía dónde vivía. Si lo decís, te hacen a un costado. Los prejuicios siempre están”, cuenta

“Mucha gente cambia de barrio porque las empresas no te toman. Lo comprobé. Yo no decía dónde vivía. Si lo decís, te hacen a un costado. Los prejuicios siempre están”, cuenta

Sin embargo, en segundo año del terciario y cuando “tenía por delante una carrera que le permitiría hacer lo que quisiera”, le descubrieron un tumor en la rodilla izquierda. “Tenía 20 años. Me hablaron de un quiste, pero me caí, me fracturé el fémur y me llevaron al Hospital Fernández. Ahí me hicieron una biopsia y me dijeron que se trataba de un tumor de células gigantes. Me operaron. Casi me amputan la pierna. Pasé tres meses internada. Me devastó”, relata sobre el diagnostico que siguió con un año de kinesiología.

Y sigue: “Estuve mucho tiempo sin salir de casa. Volví al Normal 1 pero no había ascensor y me costaba mucho subir las escaleras. Entonces dejé. Y no poder estudiar me puso muy mal. Todo se cerraba. Mis viejos tenían sus energías depositadas en mí. Habían trabajado toda la vida para que yo pudiera estudiar”.

Fue entonces cuando su amiga Alejandra le comentó que estaban por abrir el profesorado. Gisel caminó los 20 minutos que separan su casa del barrio Cristo Obrero -que no conocía-, hasta llegar al Dora Acosta.

“Esto que ves ahora estaba mucho peor. No había piso. Las ventanas estaban rotas y el techo era de chapa. Todo se hizo a pulmón. Tomábamos clases sentados sobre tarros de pintura. Una mesa dada vuelta con un afiche funcionaba como pizarrón”, asegura sobre el espacio que empezó a funcionar en 2014 y que al año siguiente, con mucho esfuerzo fue reconocido oficialmente como profesorado.

Junto a sus compañeros en el instituto

Junto a sus compañeros en el instituto

Gisel empezó a cursar con doce chicas de las que sólo quedaron dos. Después se fueron sumando otras. Y ahora son siete mujeres las que se reciben en esta primera camada del profesorado Dora Acosta: Alejandra, Rosa, Marta, Elba, Lina y Ruth, además de Gisel.

“Varias quedan en el camino porque tienen que atender al marido… Sigue pasando. Aunque suene loco. Todavía vivimos en una sociedad todavía muy patriarcal. Todas lo hacemos con mucho esfuerzo y de manera colectiva. No pagamos cuota. Sólo los apuntes, entre todas. Si una no tiene, la de al lado le presta. Así funcionamos”, se enorgullece Gisel y reflexiona: “El Dorita es sinónimo de oportunidad. Ahora, terminás el secundario y tenés más opciones que ser empleada doméstica u obrero”.

Cuestión de oportunidades

Esquivando charcos y pozos, Gisel nos guía por las típicas calles angostas dónde los cables atraviesan balcones y el movimiento de gente disminuye una vez que bajó el sol.

“¡Chau, seño!”, le grita un chico y Gisel no ve la hora de estar como titular al frente de un aula. “Es que me crié en el barrio. Hay empatía. Entiendo los problemas que pueden surgir. Los nenes y nenas faltan porque las calles se inundan. O porque hubo una pelea de bandas entre adultos y los chicos no pueden cruzarse en el colegio”, comenta.

Desde hace tres años Gisel trabaja cuatro veces por semana como maestra comunitaria en el programa CAI, que depende del Gobierno de la Ciudad. “Hago acompañamiento de chicos del barrio durante su proceso educativo. Soy apoyo escolar, pero además nexo entre la escuela y la familia, además del club, los Boy Scouts o la actividad que realizan”, detalla y cuenta que incluso desde el secundario, daba apoyo escolar a los vecinos.

Por estos días, Gisel está haciendo las prácticas finales de la carrera en “La Banderita”, dónde ella misma terminó el secundario. “Amo mi barrio. Acá construí mi identidad”(Gustavo Gavotti)

Por estos días, Gisel está haciendo las prácticas finales de la carrera en “La Banderita”, dónde ella misma terminó el secundario. “Amo mi barrio. Acá construí mi identidad”(Gustavo Gavotti)

Después de caminar tres cuadras y que cambie la fisonomía del barrio en el nuevo sector La Containera, un empleado de seguridad nos abre la puerta en el Centro de Formación Docente (CFD) del Gobierno de la Ciudad, dónde todo es moderno. Gisel nos presenta a sus compañeras de camada: “Cursamos de 7 de la tarde a 10 de la noche. Aquellos que trabajan en la construcción salen a trabajar a las 5 de la mañana. Las empleadas, en general a las 6. Todos volvemos a nuestras casas a la tarde. Y, de ahí venimos a cursar de noche. ¡Imaginate las que tienen hijos! Estudiar y ser docente es muy gratificante, pero también sacrificado”.

Por estos días, Gisel está haciendo las prácticas finales de la carrera en “La Banderita”, dónde ella misma terminó el secundario. “Amo mi barrio. Acá construí mi identidad”, asegura.

Y cuenta cómo seguirá su camino. “Me gustaría ser docente de primer ciclo en alguna escuela pública de la ciudad, idealmente acá adentro. Lo que más me apasiona son las prácticas del lenguaje”. Convencida de que los logros son colectivos o no son, reflexiona: “Nos estamos por recibir a pesar de todo pronóstico: somos mujeres, trabajadoras y villeras”

Fuente de la reseña: https://www.infobae.com/sociedad/2019/10/09/mama-papa-soy-docente-crecio-en-la-villa-31-lucho-y-esta-por-recibirse-con-las-primeras-profesoras-que-se-formaron-en-el-barrio/
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Información y transparencia: Cuadros de indicadores de las escuelas en América Latina

Buenos Aires / IIPE / 16-10-2019

Ya está disponible la última publicación de nuestra exploración global de datos abiertos escolares para combatir la corrupción en la educación, analizando a profundidad iniciativas de toda Latinoamérica.

El libro presenta a los lectores un panorama regional de cómo los ministerios de educación y otros actores escolares están adoptando la información como un medio para lograr una mayor transparencia y rendición de cuentas. En una encuesta realizada en 15 países de la región, se identificaron más de 80 libretas de reportes escolares, de las cuales alrededor del 70 por ciento están disponibles en línea.

El libro Información y transparencia: cuadros de indicadores de las escuelas en América Latina (disponible en español), profundiza en siete de estas iniciativas:

  • Mejora tu Escuela (México),
  • Ficha Escolar (Guatemala),
  • Sistema de Análisis de Indicadores Educativos y Alerta Temprana (República Dominicana),
  • Índice Sintético de Calidad Educativa, ISCE (Colombia),
  • Semáforo Escuela (Perú),
  • EDU-Q Card (Perú),
  • Reportes de escuela in Jujuy (Argentina).

Libretas de reporte escolar

Los factores investigados por la autora, Alejandra Brito, incluyen qué tipo de información se comparte, cómo se recolectan y divulgan los datos escolares, así como el diseño, uso e impacto de los datos abiertos escolares en relación a la trasparencia y la rendición de cuentas, y la lucha contra la corrupción en el sistema educativo.

El análisis posteriormente destaca la tensión entre dos objetivos diferentes establecidos para las libretas de reportes escolares – por un lado, ayudar a las comunidades escolares a diseñar planes de mejoras escolares, y por el otro, mejorar la transparencia y la rendición de cuentas – y propone diferenciar productos informativos de acuerdo a sus públicos y objetivos específicos.

El libro concluye con recomendaciones sobre cómo maximizar el poder de los datos abiertos escolares en América Latina. Estos incluyen:

  • Dar prioridad a los datos que son de mayor interés para los padres de familia, ej.: recursos financieros, equipo e infraestructura escolar, estándares académicos, y logros educativos;
  • Involucrar a comunidades en el proceso de la recolección de datos;
  • Presentar los datos en un formato accesible, sencillo y fácil de entender;
  • Compartir los datos en un momento adecuado, cuando los usuarios puedan tomar acción sobre ellos;
  • Definir consecuencias claras por el cumplimiento o incumplimiento del desempeño esperados, así como de los comportamientos corruptos;
  • Dar a conocer a las comunidades los estándares de desempeño escolar, su derecho a participar y brindar su opinión, así como los canales para presentar denuncias contra la corrupción.

La investigación sobre datos abiertos escolares del IIPE, pronto culminará con la publicación de una síntesis sobre los principales resultados de Asia y el Pacífico, Africa Subsahariana y América Latina. Si desea recibir información tras su publicación, llene el siguiente formulario.

  ¿Qué es una libreta de reporte escolar?

Una libreta de resporte escolar se refiere a un conjunto de datos agregados, específicos a una escuela en particular, los cuales se hacen públicos. Puede cubrir diferentes aspectos como el financiamiento escolar, el número de alumnos y profesores, las instalaciones y libros de texto, o los resultados de los exámenes. Un ministerio de educación, determinadas escuelas, o cualquier otro tipo de organización pueden publicar la información ya sea en línea o en un tablero visible al público.

*Fuente: https://www.buenosaires.iiep.unesco.org/es/publicaciones/informacion-y-transparencia-cuadros-de-indicadores-de-las-escuelas-en-america-latina

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Estados Unidos: Cómo el movimiento #MeToo está cambiando la educación sexual en las escuela

América del Norte/ Estados Unidos/ 15.10.2019/ Fuente: www.elnuevoherald.com.

 

La Junta de Educación de California actualizó su marco estatal en mayo para enseñar educación sexual integral que priorice la precisión médica y la sensibilidad hacia las diversas sexualidades.

En Virginia, una medida promulgada en marzo requiere que la educación sexual en la escuela incluya instrucción sobre tráfico de personas.

En Colorado, una ley aprobada esta primavera requiere que cualquier educación sexual que se enseñe en las escuelas públicas del estado sea precisa desde el punto de vista médico, y, en una acción inusual, se derivó $1 millón para solventarla.

La temporada legislativa estatal de 2019 está produciendo una gran cosecha de proyectos de ley de educación sexual en el país, con al menos 79 iniciativas presentadas en las legislaturas de 32 estados y el Distrito de Columbia, según un informe reciente del Guttmacher Institute, una organización enfocada en la investigación de la educación sexual y reproductiva y de defensa de la salud. La mayoría de los proyectos de ley se han dirigido a expandir la educación juvenil en torno a una sexualidad y relaciones saludables, y a reducir el alcance de la filosofía de “solo abstinencia” que se había convertido en parte de muchas clases de educación sexual en las últimas cuatro décadas.

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Pero no fueron solo los estados socialmente liberales los que reconsideraron el enfoque de la educación sexual este año. Varios estados conservadores dieron pasos hacia una educación sexual más amplia que, aunque no es tan abarcadora como la de California, representan cambios importantes que podrían conducir a políticas más completas en el futuro.

En Tennessee, por ejemplo, en donde los republicanos controlan el Senado, la Cámara de Representantes y la gobernación, los legisladores aprobaron un proyecto de ley que alienta a las escuelas a brindar educación que hable sobre la concientización de la violencia sexual.

Y en Utah, en donde los republicanos tienen una mayoría a prueba de veto en ambas cámaras, el gobernador republicano firmó una ley que permite a los profesores hablar sobre la anticoncepción en las aulas de las escuelas públicas.

Los legisladores de Mississippi, Georgia y Arkansas también intentaron avanzar con proyectos de ley, aunque éstos no fueron aprobados.

El renovado interés en el tema fue impulsado en parte por cambios legislativos durante las elecciones de medio término de noviembre pasado, que pusieron en las bancas a más demócratas, y a más legisladoras; pero también por el movimiento #MeToo, que puso sobre el tapete temas como los ataques sexuales y el consentimiento en una relación sexual.

Aunque las mujeres ocupan menos del 30% de los escaños legislativos estatales, presentaron cinco de cada siete proyectos de ley estatales que actualizan los estándares de educación sexual que se promulgaron el año pasado, según un informe reciente del Center for American Progress, entidad de tendencia izquierdista. Las mujeres también presentaron más de la mitad de los proyectos de ley para modernizar la educación sexual en las sesiones de este año.

“Cuando tengas gente nueva y diferente, tendrás nuevas conversaciones y nuevas ideas”, dijo Elizabeth Nash, gerente principal de asuntos estatales en Guttmacher.

LOS PÁJAROS Y LAS ABEJAS EVOLUCIONAN

Aunque las versiones de la Cámara de Representantes y del Senado de los Estados Unidos de los nuevos estándares de educación sexual también se han reintroducido este año, es poco probable que sean aprobadas, según Jennifer Driver, directora de políticas estatales del Consejo de Educación e Información sobre Sexualidad de los Estados Unidos, una organización que aboga por una educación sexual más integral.

Las decisiones sobre estas opciones en los currículos en las escuelas públicas están en gran medida determinadas por los estados. Según Guttmacher, 26 estados no requieren educación sexual, y solo 13 requieren que sea médicamente precisa.

Las actitudes sobre la educación sexual se han polarizado políticamente desde al menos la década de 1960, especialmente sobre si la abstinencia prematrimonial debe enseñarse como el estándar moral o como una de posibles estrategias para evitar embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual (ETS).

Según el grupo de defensa SIECUS, desde la introducción de los programas de ”solo abstinencia” en 1981, se han gastado más de $2 mil millones en impuestos para difundir esos programas, incluso cuando se han relacionado con un aumento o, en el mejor de los casos sin cambios, en las tasas de embarazos no deseados y ETS.

Pero un aumento en las discusiones públicas sobre el peligro de las relaciones poco saludables está cambiando el juego. Primero fue una serie de episodios muy publicitados sobre violencia en el noviazgo, seguidos de varios episodios de asalto sexual en los campus universitarios, y luego #MeToo, cuando se denunció a hombres poderosos por violencia sexual y acoso. Con cada ola de indignación, los legisladores estatales comenzaron a aprobar proyectos de ley que ordenaban una educación escolar centrada en relaciones saludables, si no en una sexualidad saludable.

“Eso ha puesto más energía en torno a un tema que ha faltado durante mucho tiempo en la educación sexual, que es el consentimiento”, dijo Nash.

Las charlas sobre el consentimiento en las aulas condujeron a conversaciones sobre el control del propio cuerpo y el derecho a información precisa y sin prejuicios sobre la salud y la sexualidad. Y esto ha llevado a los debates sobre educación sexual integral. “No es exactamente un círculo, pero éste es el camino en el que se ha movido el tema”, dijo Nash.

Cuando varias legislaturas estatales se movieron hacia la izquierda con las elecciones de 2018, las ruedas comenzaron a girar rápidamente.

CAMBIANDO LA CONVERSACIÓN EN ESTADOS ROJOS

Dos semanas después de esas elecciones, Jaime Winfree decidió que Georgia necesitaba un proyecto de ley sobre educación sexual.

Winfree, directora de la Coalición de Georgia para el Avance de la Educación Sexual, estaba en una conferencia sobre derechos reproductivos cuando escuchó una presentación Jennifer Chou, abogada de la filial del Norte de California de la Unión de Libertades Civiles (ACLU).

Chou detallaba la aprobación en 2015 de la Ley de Juventud Saludable de California, que exige que las escuelas brinden a los estudiantes de escuela media y secundaria una educación sexual integral que priorice la precisión médica y la sensibilidad ante los diversos valores y creencias sobre la sexualidad. Chou contó en la conferencia que el proyecto de ley fue el resultado de 20 años de cambio incremental.

“Casi me caigo de la silla”, recordó Winfree.

Si el proceso tomó 20 años en California, llevará 200 años en Georgia, pensó Winfree. Pero ambos estados tuvieron que comenzar en alguna parte. Winfree decidió que el primer paso de Georgia debería ser el mismo que el de California: aprobar el requisito de que cualquier educación sexual que se enseñe en las escuelas públicas sea médicamente precisa.

Parecía una venta fácil, pero no lo fue. El proyecto de ley que Winfree y sus colegas ayudaron redactar fue patrocinado por varios legisladores demócratas y finalmente murió en comisión. Dijo que fue decepcionante, pero su pelea está lejos de terminar: Winfree ya está tramando su estrategia de presentación previa para la versión del proyecto de ley del próximo año.

Fuente de la noticia: https://www.elnuevoherald.com/vivir-mejor/salud/article235477522.html

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Entrevista a Pablo Vommaro, cientista social: «Estamos en un continente con mucho potencial y en ese sentido subrayo el compromiso de las Ciencias Sociales y las Humanidades en la transformación social»

Entrevistado por Luz Palomino y Luis Bonilla-molina para Otras Voces en Educación 

Pablo Vommaro es un cientista social de amplia y reconocida trayectoria académica. Desde hace varios años trabaja en la oficina Buenos Aires del Consejo Latinoamericano y Caribeño de Ciencias Sociales (CLACSO). Su tenacidad y capacidad de armonización de agendas investigativas diversas, ha sido un factor determinante en la consolidación de Grupos de Trabajo (GT) de CLACSO.  En medio de la vorágine de trabajo en la cual se encuentra inmerso Pablo, accedió a dialogar con el Portal de los y las maestras(os) OVE “Otras Voces en Educación”

Pablo,  cuéntanos de CLACSO, ¿Cuándo se inicia y cuál era su propósito inicial?

CLACSO se inicia en 1967, hace 52 años. Es una organización no gubernamental, dedicada a promover la Ciencias Sociales y las Humanidades en América Latina. Fue creada a instancias de UNESCO como organismo internacional y su propósito inicial tenía que ver justamente con resguardar a los investigadores, a los intelectuales, a los científicos sociales, a los humanistas que en medio de un contexto adverso de gobiernos autoritarios, dictaduras, y de políticas en cierta manera regresivas en nuestra región.

A pesar de esta necesidad de respuesta organizada ante una realidad oscura, el nacimiento de CLACSO también expresó un momento de ebullición social. En ese contexto, su principal objetivo fue: promover, estimular, fortalecer las Ciencias Sociales y las Humanidades en América Latina y el Caribe.

Son 52 años, más de cinco (05) décadas en las que CLACSO lleva actuando como Red. Hoy en día, es la estructura colaborativa más importantes de las Ciencias Sociales y Humanidades a nivel mundial. Considero que, un elemento sustantivo en este recorrido está asociado a la urgencia de fortalecer el pensamiento crítico, mediante medidas alternativas que coadyuvan a incentivar y promover otras perspectivas, otros enfoques, otras miradas.  CLACSO ha trabajado arduamente en la tarea de valorar y visibilizar otros saberes, es decir,  garantizar que las ciencias sociales y humanas cuenten con pluralidad de voces, diversidad de pensamiento, combatiendo la tentación del pensamiento único. Esto implica, promover el pensamiento crítico fundamentado en investigación con alta incidencia social y científica. Para ello, se debe hacer la labor de análisis y reflexión sobre la transformación social a partir de investigaciones rigurosas que cuenten con calidad acreditada, con excelencia metodológica, pero también situada. Por supuesto que la incidencia se entiende vinculada a la transformación social.

Investigar en Ciencias Sociales implica un trabajo adicional de formación y comunicación. Por ello, desde CLACSO, no solo pensamos en investigación, sino también en enseñar de manera alternativa, aprendiendo juntos y juntas. Pero, para que los resultados de investigación y reflexión tengan impacto, deben hacerse un trabajo importante en divulgación y socialización de los resultados de estos procesos. Por tanto, la política de publicaciones es cada día más un componente central de la labor referida.

 ¿En estas décadas cuál ha sido el aporte fundamental de CLACSO a las Ciencias Sociales Latinoamericanas y Caribeñas?

Creo que el aporte fundamental que ha hecho CLACSO en el camino de fortalecimiento de las Ciencias Sociales y las Humanidades tiene que ver con la promoción del acceso abierto al conocimiento y los saberes. Un acceso abierto gratuito, democrático, colaborativo, justamente formulado en la orientación de democratizar el mismo, teniendo en cuenta que, los resultados de la investigación científica  se quedarían cortos si no se parte de la premisa del conocimiento como un bien público y no como un bien mercantil. De allí que, enfaticemos en la  investigación situada, en investigación con incidencia, acceso abierto y formación en temas vinculados en Ciencias Sociales y con Humanidades. Pienso que, esto resume los principales aportes de CLACSO.

Pablo, tú coordinas los Grupos de Trabajo en CLACSO. ¿Cuál es el propósito de estos GT?

El principal propósito de los GT, tiene que ver justamente con promover la investigación en red, la investigación colaborativa, con instaurar otras lógicas que no sean la competencia, que no sean el individualismo, que no sea la mercantilización.

Los GT son sub-redes de investigadores que se articulan alrededor de un tema específico, de un problema concreto. Éstas trabajan de forma colaborativa, de forma cooperada… de forma comparada también, para intentar producir investigaciones situadas, investigaciones rigurosas, de calidad pero también que buscan incidencia, que buscan compromiso.

Otro de los principales logros de los GT es el promover el diálogo de saberes, el reconocimiento de voces, y las perspectivas, fundamentalmente Sur-Sur, o como decimos en los últimos años la perspectiva del Sur global.

Los GT son un camino expedito para tender puentes entre academia, políticas públicas y movimientos sociales. Esto se logra, incorporando investigadores que trabajan desde realidades concretas pero que también se mueven en el terreno de la gestión, el plano de las soluciones a través de políticas públicas construidas y consensuadas desde la gente. Casi todos los investigadores de excelencia y de mayor calidad de la región están en los Grupos de Trabajo CLACSO, pero también están incorporados decisores de políticas públicas, agentes de políticas públicas y referentes de movimientos sociales y movimientos populares.

¿Además de los GT,  qué otras iniciativas de investigación adelanta CLACSO en la región?

Los GT son el principal dispositivo, la principal herramienta y espacio que tiene CLACSO para  incentivar la investigación en la región. Pero, también CLACSO promueve su programa de becas, es decir, dar subsidios, dar apoyo a investigadores, en general, a investigadores jóvenes, promoviendo a las nuevas generaciones, incentivando el diálogo intergeneracional: muchos de los cientistas sociales asociados a CLACSO están vinculados con pueblos afros, con pueblos indígenas, con movimientos sociales, por supuesto mujeres. Y ello tiene que ver con el eje transversal de tratar de reconocer otros saberes, de tender puentes, de promover otras formas de conocimiento, fortaleciendo la investigación rigurosa. Así que el Programa de Becas diría que es un segundo dispositivo muy importante para fortalecer la investigación, además, del principal que es el Programa de Grupos de Trabajo de CLACSO.

CLACSO es expresión potente de las Ciencias Sociales en el mundo. Por ello, la reflexión que sobre su mismo campo se realiza en CLACSO, resulta de vital importancia para conocer las fortalezas, debilidades y oportunidades de este sector de las ciencias.  Para ti ¿cuáles son los problemas centrales que deben abordar las ciencias sociales en la actualidad en ALC?

Considero que los problemas centrales que ostentan las Ciencias Sociales y las Humanidades en la región de América Latina y el Caribe tienen que ver con construir herramientas de comprensión de una realidad actual muy cambiante.

Estamos en un mundo que cambia de forma acelerada, un mundo multilateral, en la sociedad de la información, en este capitalismo comunicacional, capitalismo cognitivo, informacional y bueno la revolución que se llama 4.0, ya no es más 3.0 sino 4.0. Por tanto, es muy importante poder desde las Ciencias Sociales y las Humanidades, construir las herramientas de comprensión que permitan entender, pero también transformar radicalmente esta realidad.

Pensando, por ejemplo, que América Latina y el Caribe es la región más desigual del mundo, sin duda, en las Ciencias Sociales actuales se hace un esfuerzo por comprender las desigualdades multidimensionales, pero también, respecto a cómo construir políticas de igualdad desde las diversidades desde la diferencia. Es decir, tenemos el desafío de construir una igualdad que no sea homogeneizante, que no sea unívoca, que no borre al distinto, sino, que lo incorpore y lo considere. Entonces, la dicotomía desigualdades-igualdades aparece como un primer problema.

La cuestión de la movilidad humana y las migraciones como un segundo problema, las violencias y la construcción de paz o de convivencia pacífica como un tercer problema, la cuestión fuerte de género, de feminismos de mujeres, pero también de minorías de otros grupos que están luchando por reconocimiento, por visibilidad, por ampliación de los derechos y también la cuestión ambiental creo que esos son un poco los temas.

El medio ambiente, el ambiente, la preservación, la conservación de los recursos naturales, la lucha contra el extractivismo o al menos proponer modelos alternativos al modelo extractivo, creo que, son también los principales desafíos de las Ciencias Sociales y, son también por supuesto los desafíos que la región enfrenta.

¿Contribuyen las investigaciones en Ciencias Sociales a transformar las injusticias y exclusiones que se evidencian en la región? ¿Cómo?

Las Ciencias Sociales y las Humanidades pueden contribuir a transformar las injusticias, las desigualdades a contrarrestar justamente los mecanismos de producción  y reproducción de las desigualdades en la región. Sin embargo,  no siempre lo hacen. También, muchas veces son funcionales a los mecanismos de opresión, de dominación, de subordinación y de poder. Y ello no ocurre por “cuestiones personales” sino, por una lógica del sistema, porque sabemos que el saber y el conocimiento expresan relaciones de poder.

Por lo tanto, muchas veces las Ciencias Sociales y las Humanidades son funcionales a reproducción de las subordinaciones y de estas relaciones de poder y, muchas veces puede contribuir a su transformación, a su reversión, a contrarrestarlas y por supuesto a cambiarlas para construir otro tipo de relaciones sociales y unas mejores condiciones de vida para nuestras sociedades

¿Cómo hacerlo? Justamente vinculándose con la realidad, es decir, investigando en forma rigurosa, en forma de calidad, sistemática, pero, siempre vinculada con la incidencia social, con la transformación de la realidad y con la intervención en los principales problemas de la región.

Percibo que, hay una especie de falsa dicotomía entre calidad de la investigación y compromiso social o político de los intelectuales, lo cual es una trampa, un engaño.  Es posible construir un conocimiento de calidad y riguroso con pertinencia, situado, con incidencia, con compromiso y con capacidad de transformación. Compromiso y excelencia o compromiso y calidad van de la mano y, no se puede producir un conocimiento realmente riguroso sino se está involucrado en la realidad social y, para transformar la realidad social hacen falta, sin duda, las herramientas vinculadas con la producción de conocimiento, con el trabajo intelectual y con el pensamiento crítico.

En esta dirección ¿Cómo ha impactado el enfoque de género a las ciencias sociales regionales?

El enfoque de género es una perspectiva importante, no solo para las Ciencias Sociales en la región, sino, para todo el quehacer humano y el quehacer social. Impactó positivamente en los estudios, en la inclusión de investigadoras en diferentes espacios académicos universitarios, pero falta mucho por hacerse.

Hay una dinámica, hay un dispositivo que habla de la famosa caja o techo, mejor dicho, techo de cristal que quiere decir que las mujeres llegan a un lugar y tienen un techo invisible, por eso se dice que es de vidrio o de cristal, pero no es metafórico, por el contrario existe.

Por ejemplo, en muchas universidades las profesoras mujeres son mayoría, pero esas profesoras no llegan a ser decanas o no llegan a ser rectoras, o no llegan a ocupar los niveles más altos de cargos de profesores o de sistemas nacionales de investigadores, sin embargo si observamos la base de la pirámide, muchas veces estas mujeres que no acceden a los cargos de conducción constituyen la mayoría. Por lo tanto hay algunas desigualdades, hay algunas adversidades que hacen que estas mujeres no puedan desarrollar su carrera académica, su carrera intelectual.

Pero sin duda, el enfoque de género impactó muy positivamente, puesto que, incorporó, visibilizó, un tipo de relación social desigual que estaba muchas veces oculta o estaba naturalizada. Contribuyó a desnaturalizar relaciones sociales, pero, creo que, aún falta mucho por hacer en la materia, tanto en las investigaciones como en la realidad y en la vida cotidiana concreta de las investigadoras, los investigadores, las académicas, los académicos.

¿Cuál es el promedio de edad de los y las investigaras quienes se agrupan en CLACSO?  ¿Tienen protagonismo las nuevas generaciones de investigadoras(es)?

CLACSO justamente tiene un gran componente de nuevas generaciones de investigadores. Los grupos de trabajo, las becas pero también los dispositivos de formación. Por ejemplo, las especializaciones, seminarios, cursos están muy basados en el diálogo intergeneracional en la promoción de investigadores en formación o de jóvenes generaciones. Creo que el rol de los y las jóvenes investigadoras(es) es cada vez más protagónico, más fundamental.

En una época CLACSO, es cierto que tenía muchos programas que eran consagrados a los investigadores formados, a los investigadores ya con mucha trayectoria ya con grandes publicaciones. Sin embargo, crecientemente, en los últimos 10 o 15 años se han aumentado, se han incrementado, se han creado también nuevos espacios para el protagonismo de jóvenes generaciones y creo que hoy es fundamental justamente dar ese lugar a nuevas generaciones.

Por un lado está la vinculación de estas nuevas generaciones con la realidad social y, por el otro, porque son ellos quienes cuentan con menos oportunidades en el ámbito académico. Pero no se trata de sectorizar. Considero que, el diálogo intergeneracional es fundamental, por ello CLACSO trata de construir espacios de encuentro, de trabajo intergeneracional compartido.

Así como uno habla del diálogo de saberes, de tender puentes y del reconocimiento de otras voces y otras perspectivas creo también que el diálogo intergeneracional es parte de este diálogo de saberes, de esta diversidad, de este reconocimiento y de esta visibilización. Por supuesto que falta incorporar más aun la perspectiva generacional dentro de los programas digamos, tanto en CLACSO como en general.

En la región programas académicos, programas intelectuales, programas de investigación deberían incorporar más la perspectiva generacional, es decir, justamente como apoyar mucho más a las jóvenes generaciones en su tarea de transformar la realidad, con visiones que muchas veces tienen miradas, narrativas e imaginarios distintos a la de los mayores. Por ello, el tema de la inclusión y apoyo de las nuevas generaciones de investigadores(as) debe ser un contenido transversal o una dimensión transversal en todos los planteos y todas las formulaciones que se hagan en las ciencias sociales. 

Mensaje final

Como mensaje final a los institutos sociales de la región, a los intelectuales, a las personas investigadores, académicos dedicados a las Ciencias Sociales y a las Humanidades, creo que, estamos en un Continente con muchas oportunidades, muy rico, sin duda complejo, sin duda inestable, sin duda con muchas realidades regresivas, preocupantes inclusive siniestras, pero, creo que, también es un continente diverso, es un continente con mucho potencial y en ese sentido subrayo el compromiso de las Ciencias Sociales y las Humanidades en la transformación social.

Justamente, por eso son atacadas por los gobiernos neoconservadores, por los gobiernos regresivos, porque saben que las Ciencias Sociales y las Humanidades son el espacio desde el cual se puede construir, aunque no solamente desde ahí, pero también desde donde se puede edificar el cambio social. Las ciencias sociales están llamadas a tener un rol fundamental, estratégico en la construcción de las alternativas.

Así que, el mensaje final de mí parte tiene que ver con colocar en relieve en la formulación de resistencias el espacio para las alternativas. Esto tiene que ver con crear las condiciones para que emerja la creatividad de las ciencias sociales, con un mensaje de innovación y un mensaje de persistencia. Resistir, crear, innovar y persistir, creo que son cuatro principios importantes para mantener las Ciencias Sociales y las Humanidades vivas, activas, dinámicas y vigorosas en la región.

Transcripción: Mardeliz Huizi 

Revisión: Rose Hernández

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Asylum seekers have a right to higher education and academics can be powerful advocates

Oceania/ Australia/ 15.10.2019/ Source: theconversation.com.

 

Australia’s refugee policy has led to a two-track education system. Those processed offshore, and deemed refugees by the time they have arrived in Australia, are entitled to fee support for university. But the almost 30,000 boat arrivals, considered illegal entrants, can only access temporary visas. This means a degree has to be paid in full, making it the impossible dream for most.

Policies limiting education follow a political narrative that labels boat arrivals “illegal”. This narrative is difficult to change without widespread community support.

Groups like the Asylum Seeker Resource Centre are training members of the public in how to talk about people who escape harm, rather than debating the legalities of seeking asylum (“It’s not illegal to seek asylum”). These efforts require a range of community leaders, not just stereotypical activists, to rewrite the narrative.

My PhD research on advocacy communications indicated many academics are unsure of how to support people seeking asylum. Advocacy is often seen as an activity for seasoned activists. But like the campaign to get kids off Nauru, led by Australian doctors, academics can play an important role as thought leaders who can influence the hearts and minds of a younger generation.

The right to education

Education is often interrupted for children in conflict situations and when escaping harm such as war or ethnic persecution.

Children who have arrived by boat and sought asylum in Australia will have experienced even longer periods of education disruption in detention centres. In terms of education, these are suitable only as transitory environments, as they lack adequate teaching staff or resources for longer-term schooling.

Children’s education is interrupted when they flee conflict and spend long periods in detention. Eoin Blackwell/AAP

Australia has no law specifying how long children may be kept in detention. One report estimated this was an average of eight months in 2014, though it can be as long as two to three years.

The Research Council of Australia commissioned research in 2015 to capture the human cost of disrupted and limited education for these children. One Iraqi teen said:

I lost my dad, I lost my brother and I couldn’t stay anymore. I came to be safe here. I came here in 2012. I’m not allowed to work, there are no funds for me to study. When I arrived I was 17. Imagine if you are 17 and you are not allowed to go to school. There are not funds for you to go to school. Now I’m almost 20 […] When can I go to school? When can I go to college? When can I have an education?

An estimated 4,000 children recognised as asylum seekers were in Australian schools in 2015. Under current legislation, they would be denied fee support for university.

Asylum seekers are only entitled to temporary three-to-five-year visas, which require them to pay A$30,000 on average for a degree. This is because Commonwealth-supported degrees are given to citizens or permanent visa holders only.


Improving access to higher education can improve social inclusion and resilience, and help people seeking asylum make a positive contribution to society.

Working migrants are thought to balance an ageing Australian population and shrinking tax base. This is particularly true for recent arrivals from Africa and the Middle East with a high number of children, or second-generation refugees, who will be schooled in Australia.

One study found 80% of these children would be employed in white-collar professions if they earned a bachelor degree or higher. They would also be twice as likely to be employed than if they had only a diploma.

Academics can be activists

Several Australian universities clearly support people seeking asylum. For example, there are 21 full-fee-paying scholarships available to asylum seekers to offset the otherwise impossible costs of a university education.

Other initiatives include Academics for Refugees, with representatives from a number of universities, who want to add their voice to campaign issues. Many academics are using research and teaching to question assumptions and influence students as well as decision-makers.

Academics may not feel confident being advocates, but the potential of a professional voice is clear. #KidsOffNauru was initiated by a group of doctors with access to children in detention. They called on the government to release children on the grounds that long periods of detention were detrimental to their health.

The campaign to get kids off Nauru started with an open letter written by over 5,000 Australian doctors. Lukas Coch/AAP

Medics may be unlikely lobbyists, but they added a credible voice on childrens’ physical and mental safety. Advocacy groups credited the campaign with the release of more than 100 children from detention in 2018, though the Australian government claimed it had already been reducing these numbers.

 


Universities have championed significant improvements for migrants in the past through narratives that challenged dominant political discourse. For example, the 1960s DREAMers movement led to the tabling of the DREAM (Development, Relief and Education for Alien Minors) Act. This would have granted legal status to certain undocumented immigrants who were brought to the US as children and went to school there.

These teens had grown up in the US without permanency. They told stories about their American dream and initiated sit-ins and pray-ins across college campuses. The DREAMers campaign transformed the immigration debate in the US, keeping the plight of undocumented migrant youth on the radar.

There are clear parallels between the Australian and US debates around who deserves a permanent visa, with the education rights that come with it. However, an Australian narrative around the ethics of education access is yet to emerge.

Australian academics can help write this narrative through coordinated advocacy and existing research networks, or creative campus initiatives that give a voice to students impacted by immigration policy.

Academics are well placed to shine a spotlight on the human and economic costs of limiting higher education pathways for people seeking asylum.

Source of the notice: http://theconversation.com/asylum-seekers-have-a-right-to-higher-education-and-academics-can-be-powerful-advocates-121753

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Young Africans face poor job prospects as education deteriorates: report

Africa/ 15.10.2019/ Source: www.reuters.com.

 

The quality of education and training provided by African countries has deteriorated since 2014, leaving many of the continent’s growing population of young people ill-prepared to enter the job market, an influential report said on Tuesday.

The African Governance Report 2019, which uses data from the Ibrahim Index of African Governance (IIAG), the most comprehensive survey of its kind on the continent, found that enrolment and access to education was particularly low in the tertiary sector.

“This has resulted in the burgeoning youth population being faced with increasing struggles when entering the job market,” researchers at the Mo Ibrahim Foundation wrote ahead of a full report due to be published next year. Under 15s now made up the majority age group in Africa, the authors added.

The index rates 54 African nations on criteria such as security, human rights, economic stability, just laws, free elections, corruption, infrastructure, poverty, health and education.

Mo Ibrahim, a Sudanese telecoms tycoon who launched the foundation, said it was down to Africans to confront the issue.

“When it comes to education, really we have a problem,” Ibrahim told Reuters. “When you look at the demographics, and you look at the economic growth, you see that we’re actually falling behind.”

Demographic developments are a hot topic in Africa, which, according to United Nations data, is expected to account for more than half of the world’s population growth between 2015 and 2050. The continent’s population is projected to double by 2050, and could double again by 2100, the U.N. has said.

“If you manage to take care of your young people, that is a wealth. If you fail to do that, it is a burden, a threat,” Ibrahim added.

The report said that while African governments had made some progress in improving infrastructure since 2014, on average they were lagging well behind their ambitions.

“African governments have on average not managed to translate GDP growth into economic opportunities for citizens,” it said. “Progress since 2014 runs behind the rapidly growing working age population.”

The report noted more progress in health and nutrition, saying countries were making strong strides in combating communicable diseases and child and maternal mortality rates.

However, providing affordable quality healthcare for all was still far off and the rising spread of undernourishment was a major area of concern, it added.

Researchers also criticized the lack of key data across the continent, which impedes the ability of policymakers to monitor progress, saying vital population statistics had deteriorated significantly in recent years.

Source of the notice: https://www.reuters.com/article/us-africa-education-report/young-africans-face-poor-job-prospects-as-education-deteriorates-report-idUSKBN1WT2K1

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India’s policy on early childhood education

Asia/ India/ 15.10.2019/ Fuente: www.brookings.edu.

 

Lessons for a gender-transformative early childhood in India

The Delhi government in India recently launched its preschool curriculum for the city’s 10,897 community-based preschool centers. The draft National Education Policy of India, made public in June 2019, dedicates its first chapter to the importance of early childhood care and education and the need to extend the right to education to every child who is three to six years old.

In this video, Samyukta Subramanian, 2019 Echidna Global Scholar, discusses how we must tackle gender inequality in India in the early years through engaging girls, boys, teachers, and parents. 

It is in this context that this paper urges the government to ensure that gender sensitivity is embedded in every initiative of early childhood education (ECE) in India from here onward. Based on interviews with mothers of preschool children in underresourced communities and with teachers as well as observations of government-supported preschool centers, this paper builds the current narrative of the preschool child’s ecosystem; notes the lack of gender-sensitive pedagogy in this space; and makes recommendations for what a gender-transformative approach in ECE in India should entail for men and boys, girls and women, so that India can strive for a more gender-equitable society in the years to come.

Source of the notice: https://www.brookings.edu/research/indias-policy-on-early-childhood-education/

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