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#Documental: Ella es hermosa cuando está enojada

Reseña: Onda Feminsita

Esta película narra la historia de la segunda ola del movimiento feminista especificamente en Estados Unidos, pero los temas que tocan, los grupos que crearon, y el trabajo que hicieron, es ciertamente universal.

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Nos muestran desde la mirada de decenas de activistas y grabaciones reales de la época la gran diversidad de los movimientos feministas, y como las diferentes visiones y estrategias para acabar con el sexismo suman y se complementan. Además, comenta sobre los obstáculos, dilemas internos, errores, todo con una visión humana y realista.

Deja claro que es posible construir grandes cambios, y hasta nos da mil ejemplos de cómo lo lograron ellas. Y nos recuerda que la lucha sigue y que está en las manos de cada nueva generación lograr los cambios que aún hacen falta, alzar la voz,  y asegurarnos que los derechos alcanzados no sean revocados.

 

Fuente: https://ondafeminista.com/2016/06/04/documental-ella-es-hermosa-cuando-esta-enojada/

 

 

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La ciencia busca diferencias entre sexos y se topa con los prejuicios

Redacción: Noticias de la Ciencia

“Una vez asistí a un congreso sobre feministas en biología”, cuenta el biólogo evolutivo británico John Maynard Smith a su colega Richard Dawkins. “Eran gente amable, no me agredieron”. La conversación tiene lugar a mediados de la década de 1990. Maynard Smith, de unos 76 años entonces, admite coincidir con dos de las principales ideas feministas en ese encuentro: que “algo debe hacerse” contra la discriminación de las científicas; y que, si entre los estudiosos del comportamiento animal hubiera habido más mujeres, “habrían visto cosas distintas”.

Ha pasado un cuarto de siglo y los sesgos siguen centrando el debate en torno a si hay o no diferencias en el comportamiento entre sexos –diferencias además de la gestación, parto y lactancia–. La brecha entre quienes niegan grandes variaciones cerebrales y quienes, en cambio, las consideran demostradas, sigue hoy día más abierta que nunca, y para muchos la causa está en los profundos prejuicios que lastran el área.

La discusión es acalorada y no solo entre el público, sino entre científicos con el máximo pedigrí. La última muestra se vio hace unas semanas, en las reacciones a la publicación del libro de Gina Rippon. Esta experta en neuroimagen cognitiva de la Universidad de Aston (Reino Unido) afirma que se han buscado diferencias “vigorosamente a lo largo de los años con todas las técnicas al alcance de la ciencia”, sin que nada de lo hallado pueda ser extrapolado al comportamiento ni servir de base a las históricas y actuales desigualdades sociales entre sexos.

Rippon se suma así a una reciente oleada de autoras, como Cordelia Fine, psicóloga y catedrática de historia de la ciencia en la Universidad de Melbourne (Australia) y madre del término neurosexismo, y la periodista Ángela Saini, que denuncian que los prejuicios sobre las diferencias entre hombres y mujeres condicionan estudios que acaban mostrando solo lo que se quiere ver.

Como resultado se genera “neurobasura” –dice Rippon– que refuerza estereotipos que ya se han demostrado falsos, como que ellos destacan en matemáticas y ellas en comunicación verbal, o que ellos son más promiscuos y tienen más tendencia al liderazgo.

Para los autores de esos estudios el sesgo está en negar las evidencias que ellos aportan. Larry Cahill, neurocientífico de la Universidad de California (EE UU), afirmaba en 2015 en la prestigiosa revista Neuron: “La cuestión de la influencia del sexo en el cerebro se está moviendo rápidamente hacia el primer plano, impulsada por los abundantes resultados que demuestran que el sexo del individuo altera, e incluso revierte, los hallazgos de la neurociencia”.

Para Cahill está más que demostrado que el sexo de la persona influye marcadamente en la función cerebral. También para Simon Baron-Cohen (Universidad de Cambridge) y Ruben Gur (Universidad de Pensilvania), que aseguran poder demostrar que los hombres son “sistematizadores” y las mujeres “empáticas” (Baron-Cohen); y que las conexiones cerebrales en ambos sexos son distintas para garantizar su “complementariedad” (Gur).

Las réplicas y contrarréplicas que generan en las propias revistas científicas los trabajos de estos investigadores, y los de quienes restan peso a las diferencias, son de una fiereza inusual. En una publicación, Cahill, sintiéndose llamado neurosexista, se refiere a Fine, Rippon y otras investigadoras como “mujeres académicas”, sin más; en otra, Baron-Cohen critica el “determinismo social extremo” de Fine, basado “más en la política que en la ciencia”.

No ayuda a la calma, probablemente, que el estudio de las bases biológicas del comportamiento humano –desde la neurociencia u otros ámbitos, como la biología evolutiva– haya servido de base históricamente a injusticias contra las mujeres e incluso, ya en el siglo XXI, para explicar la violencia sexual en términos que fácilmente pueden interpretarse como una justificación.

El biólogo evolutivo Randy Thornhill postuló en su Historia Natural de la Violación (2000, The MIT Press) que todos los hombres, por una mera cuestión evolutiva, sienten la pulsión de violar –esta teoría, decía Thornhill, ayudaba a las mujeres a decidir cómo vestirse, pues las hacía conscientes de que “su blusa ajustada puede ser interpretada como una invitación al sexo”–.

Pero incluso admitiendo que la historia del área encienda los ánimos, ¿por qué ni una mejor tecnología, ni más datos, ni el sistema de peer review zanjan la polémica sobre las diferencias entre sexos?

Sucede que el sexo “es especial”, afirma Melissa Hines, psicóloga experta en neuroendocrinología de la Universidad de Cambridge y autora de Brain Gender, publicado en 2005 y obra de referencia indiscutida para ambos bandos. “Los individuos tienen sus propias perspectivas y opiniones sobre las diferencias de sexos, estén o no estudiándolas científicamente. Esto no suele ocurrir en física nuclear o en lingüística”.

“Todo el mundo está interesado en las diferencias entre sexos y tiene prejuicios cognitivos al respecto que, aunque inconscientes, ejercen una influencia poderosa sobre la percepción”, dice Hines. Ella no habla de neurosexismo, pero coincide en que se tiende a “sobreenfatizar los hallazgos de la neurociencia excluyendo los factores sociales”.

 

La brecha entre quienes niegan grandes variaciones cerebrales entre sexos y quienes, en cambio, las consideran demostradas, sigue hoy día más abierta que nunca. (Ilustración: Wearbeard / SINC)

 

Denunciar sesgos en el área no es nuevo ni exclusivo de la neurociencia. En aquel encuentro sobre feminismo y evolución de mediados de los años 90 con el que comienza este reportaje hubo abundantes ejemplos de comportamiento animal que contradecían uno de los paradigmas más sólidos de la biología evolutiva.

Las hembras generan menos óvulos (muy grandes) que los machos espermatozoides (muy pequeños). La reproducción es más costosa para ellas que para ellos. Según las ideas aceptadas, eso hace que ellos sean promiscuos y compitan entre sí para acceder a las hembras, mientras ellas, que se juegan más, son selectivas y monógamas.

Sin embargo, los muchos ejemplos discordantes en la naturaleza estaban a la vista –señalaron las ponentes en el congreso feminista– y habían sido básicamente ignorados.

El propio Maynard-Smith reconoció entonces –según la crónica del New York Times– sentirse “molesto” consigo mismo porque “simplemente nunca se me había ocurrido” dudar del saber establecido.

La organizadora de ese encuentro, la bióloga evolutiva Patricia Adair Gowaty, de la Universidad de California en Los Ángeles, sí cuestionó el paradigma, y en 2012 halló –y publicó en PNAS– que el principal experimento en que se sustenta, un estudio con moscas de la fruta realizado en 1948 por el británico Angus Bateman, era irreproducible.

Tenía graves fallos de diseño que invalidaban los resultados, “y a día de hoy me persigue la pregunta de cómo nadie los vio antes, por qué pasó tanto tiempo antes de que alguien intentara replicar exactamente el experimento, dado su impacto”, dice Gowaty a Sinc.

El Times recogió en 1994 esta cita suya: “Decir ‘bióloga evolutiva feminista’ tiene connotaciones peyorativas; se podría pensar que hago ciencia por política, en lugar de por la ciencia misma. Yo creo que ser consciente de mis sesgos me hace mejor científica”.

“Decir ‘bióloga evolutiva feminista’ tiene connotaciones peyorativas; se podría pensar que hago ciencia por política, en lugar de por la ciencia misma”, dijo Gotawy

Hoy dice Gowaty: “Muchas cosas han cambiado desde ese encuentro, pero algunas parece que no cambian nunca”. Alude a la fuerte reacción que provocó su demostración de que Bateman basó sus conclusiones en datos erróneos, un caso claro, en su opinión, de “tenacidad de la teoría”, esto es, de “adhesión persistente a una teoría a pesar de las evidencias contrarias”.

También de esencialismo biológico, “la idea de que hay diferencias determinantes, necesarias, intrínsecas, fundamentales entre entidades, como machos y hembras”.

El esencialismo funciona como “un potente y a menudo inconsciente marco conceptual para los biólogos evolucionistas”, dice Gowaty, una “trampa filosófica que impide pensar en hipótesis alternativas” e incita a diseñar experimentos que confirmen las propias creencias, el llamado sesgo de confirmación. Esta forma de hacer ciencia “viola el método hipotético deductivo (…)”.

Lo cierto es que en la publicación seminal de Bateman (Heredity, 1948) se explicita como objetivo el explicar “por qué es una ley general que el macho está ansioso por cualquier hembra, sin discriminación, mientras que la hembra escoge al macho”.

También en la investigación de las diferencias psicológicas entre sexos se han abordado los sesgos. Una obra de 1974, The Psychology of Sex Differences, ya señala “muchos problemas que persisten hoy”, escribe Hines. Como la “tendencia a publicar estudios que encuentran diferencias, pero no trabajos similares que no las muestran”; las “distorsiones de la percepción” –ignorar evidencias contrarias al estereotipo–; u obviar que el contexto influye en el resultado –niños y niñas pueden mostrar diferencias en una situación y no en otra–.

Hines insiste en un concepto a menudo ignorado en los mensajes al público: “La mayoría de diferencias comportamentales entre sexos son de grado, no de naturaleza”.

Salvo la identidad de género y la orientación sexual –la mayoría de las mujeres se sienten atraídas por hombres y una mayoría de los hombres por mujeres–, en los demás rasgos la diferencia es mucho menor que la media de altura entre sexos. Así, si la diferencia en la media de altura vale 2, la diferencia en habilidad para visualizar rotaciones de objetos en 3D vale 0,9. Y es el rasgo cognitivo o comportamental que muestra más diferencias. En otras palabras, el grupo de hombres y el de mujeres se solapan casi en su totalidad.

Para Hines, que los investigadores sean o no conscientes de sus propios sesgos depende en gran parte de su formación al margen de su propia especialidad. Fines y Rippon dan más recomendaciones, sobre todo para quienes trabajan con neuroimagen. En un artículo de 2014 recuerdan que “el género es una categoría fuertemente esencializada” y que “también los neurocientíficos son público no experto en lo referido al estudio del género y son susceptibles de caer en el pensamiento esencialista”.

De hecho, la investigación actual con neuroimagen parece asumir –advierten– “que la visión esencialista de los sexos es correcta” al dar por demostrado –erróneamente– que el cableado cerebral es claramente distinto entre hombres y mujeres.

Para estas autoras, los investigadores deberían recordar que los datos muestran en general mucho más solapamiento entre sexos que rasgos diferenciales; y que lo habitual es que cada individuo sea un mosaico de rasgos –anatómicos, psicológicos– catalogados como típicamente femeninos o masculinos.

Cabe resaltar que Cahill, por ejemplo, admite explícitamente su rechazo a la hipótesis de un cerebro sin diferencias funcionales entre hombres y mujeres: “La evolución ha producido cerebros de mamífero con similitudes y diferencias biológicas (…). Insistir en que de alguna forma, mágicamente, la evolución no produjo influencias biológicas de todo tipo y clase basadas en el sexo en el cerebro humano, o que esas influencias no produjeron apenas efectos en la función cerebral –comportamiento– equivale a negar que la evolución se aplica al cerebro humano”.

Baron-Cohen, por su parte, va innegablemente mucho más allá de lo que dicen sus propios datos al afirmar en su libro “La gran diferencia” que las personas “con cerebro femenino son mejores profesores de primaria, enfermeros, cuidadores, terapeutas, trabajadores sociales y asistentes”, mientras que aquellas con cerebro masculino son mejores “científicos, ingenieros, mecánicos, banqueros, programadores e incluso abogados”.

Gowaty tiene una cita favorita del físico Richard P. Feynman referida a la ciencia: “El primer principio es que no debes engañarte a ti mismo y tú eres la persona más fácil de engañar”. Pues eso.

El estudio de las diferencias entre sexos puede abordarse desde la vía de entrada –los genes, el cerebro– y la de salida –el comportamiento–. En esta última, uno de los trabajos más citados es el de la psicóloga Janet Hyde (University of Wisconsin-Madison), que tras una revisión de 46 metaanálisis de estudios sobre diferencias psicológicas entre géneros concluyó que en el 78 % de las variables las diferencias tenían valor próximo a 0. En 48% de ellas el valor estaba entre 0,11 y 0,35. Como referencia, el valor asignado a la diferencia entre la altura media de mujeres y hombres es 2.

Es decir, entre hombres y mujeres hay diferencias nulas o triviales en la gran mayoría de rasgos psicológicos medidos hasta ahora. No solo en desempeño matemático y habilidades verbales, sino también en aspectos de la personalidad como gregarismo, escrupulosidad, agresividad relacional –la que busca dañar las relaciones del agredido y que el estereotipo asocia a una supuesta astucia femenina– o estilos comunicativos –más impositivos o asertivos–.

Ni siquiera en cuestiones como la sensibilidad –considerada típicamente femenina– o el liderazgo –masculino– hay una frontera: “Aunque los estereotipos mantienen que hay grandes diferencias de género en emociones como el miedo y el orgullo, los datos, en niños y en adultos, indican que las diferencias de género en experiencias emocionales son pequeñas o, en muchos casos, triviales”, escribe Hyde.

Basándose en estos datos, Hyde postuló en 2005 la teoría de las similitudes de género, que no descarta posibles diferencias, pero defiende que mujeres y hombres “son similares en la mayoría de las variables psicológicas”. Estudios posteriores de otros autores han seguido encontrando datos a favor de este modelo.

Sin embargo, los estereotipos perviven, y los expertos los asocian a desigualdades sociales. Muchas más mujeres abandonan la carrera científica cuando son madres. Muchas menos mujeres acceden a puestos de poder (en ciencia y en general). En las universidades españolas el número de mujeres matriculadas en informática o ciencias de la computación sigue bajando: de 30 % en 1985-87, a 12 % en 2016-17. A finales de 2018 el físico Alessandro Strumia dijo en el CERN que las mujeres tenían menos aptitudes para la física.

La búsqueda de diferencias anatómicas en el cerebro de hombres y mujeres tiene una larga historia. En general hay consenso en que existen diferencias, aunque no del calibre de las que se observan, por ejemplo, en los genitales masculinos y femeninos. No hay consenso, en cambio, en la valoración de si realmente son significativas estas diferencias, ni mucho menos en la interpretación de su función.

Entre los trabajos más recientes y más discutidos están los de Simon Baron-Cohen, que parte del hecho de que el autismo se da sobre todo en hombres para concluir que, según sus datos, “la mujer típica es de media más empática y el hombre típico, de media, más sistematizador [definiendo esto como “el impulso de analizar o construir un sistema basado en reglas”].

Otro trabajo reciente es Madhura Ingalhalikar, que asegura que “los cerebros de los hombres están estructurados para facilitar la conectividad entre percepción y acción coordinada”, y los de las mujeres “están diseñados para facilitar la comunicación entre modos analítico e intuitivo” –explicar qué significa eso requeriría otro artículo–.

Muy distintos son los resultados de Daphna Joel, de la Universidad de Tel Aviv, que, tras un análisis de varias regiones cerebrales, concluye que no existen cerebros masculinos y femeninos sino cerebros “mosaico”, mezcla de rasgos anatómicos asociados a cada género. “Los humanos no tenemos cerebros con rasgos “típicamente femeninos” o “típicamente masculinos””, escribía Joel en un reciente artículo con Cordelia Fine en The New York Times. (Fuente: Mónica G. Salomone / SINC)

Fuente: https://noticiasdelaciencia.com/art/33052/la-ciencia-busca-diferencias-entre-sexos-y-se-topa-con-los-prejuicios

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Andrew McAfee: «No debemos cortar las alas a la tecnología por no saber lidiar con la desigualdad»

Redacción: ABC

El cofundador y codirector de la Iniciativa sobre la Economía Digital del MIT Sloan School of Management defiende que la automatización no es el enemigo de la sociedad y anima a fomentar su enseñanza en las escuelas.

Nadie duda de que la automatización cambiará el modelo económico; el debate está en si esta Cuarta Revolución Industrial hará del mundo un lugar mejor. Por lo pronto, el World Economic Forum vaticina que los robots crearán 58 millones de empleos netos para 2022; y PwC augura un aporte a la economía mundial de 15,7 billones de dólares para 2030. Todo ventajas, a priori. Pero… ¿no hay claroscuros en el avance tecnológico? Andrew McAfee, cofundador y codirector de la Iniciativa sobre la Economía Digital y principal científico de investigación del MIT Sloan School of Management, trata de arrojar luz sobre hacia dónde avanzamos, qué retos se plantean y, lo que es más importante, cómo afrontar los problemas derivados de la automatización.

¿Cuál será el futuro de nuestra economía, en relación con la automatización, los robots y la inteligencia artificial?

Mi predicción es que la economía va a crecer y va a ser más productiva a nivel mundial gracias a estas nuevas tendencias tecnológicas. La economía tiene una obsesión con la productividad, y es normal porque esta logra sacar un mayor rendimiento con los mismos recursos, que pueden ser una hora de trabajo, un litro de agua o un kilo de fertilizante. Siempre queremos sacar más rendimiento y la inteligencia artificial y los robots nos van a permitir aprovechar mucho más los recursos de los que disponemos. También podemos decir que su función va a ser la de enriquecernos más con los mismos bienes.

Por lo tanto, ¿no hay que temer a la automatización?

Cuando presenciamos cambios tan profundos, siempre aparecen retos. La automatización incrementa la pérdida de empleos y no podemos evitarlo. De todos modos, ya se han automatizado muchas tareas anteriormente, pero los emprendedores y la innovación están desarrollando nuevas industrias constantemente y esto crea nuevos puestos de trabajo, lo que permite que la gente no sufra por el desempleo. Aunque con estos patrones de cambio tan vertiginosos es cierto que vemos cómo la automatización va destruyendo empleabilidad y creando alteraciones, no creo que sea una preocupación presente, ya que en los próximos cinco o diez años vamos a seguir necesitando de la mano de obra para impulsar el crecimiento económico. Lo que tenemos que hacer es centrarnos en educar a la población para los trabajos del futuro, porque aún no debemos preocuparnos por un desempleo masivo debido a la mecanización.

¿Deberíamos incluir a los robots y la automatización en la enseñanza?

De alguna manera ya lo hacemos enseñando programación. Además, en países como EE.UU. y China hay ligas de secundaria en las que los equipos de diferentes institutos compiten por construir el mejor robot. Estas competiciones me encantan, y no solo porque enseñemos robótica a los más jóvenes, sino porque les enseñamos a pensar, a resolver problemas y a trabajar en equipo. Así que, sí, creo que deberíamos potenciar estas actividades.

Andrew McAfee, durante la entrevista con ABC en el evento Hoy es marketing, organizado por ESIC
Andrew McAfee, durante la entrevista con ABC en el evento Hoy es marketing, organizado por ESIC – BELÉN DÍAZ

Hay expertos que afirman que la automatización va a incrementar la desigualdad. ¿Comparte esta visión?

Sí. Mire, el primer galardonado con el Premio Nobel de Economía dijo: «La desigualdad es una carrera entre la educación y la tecnología». Lo que quiere decir es que cuando encontramos el equilibrio en otros aspectos, la tecnología suele desestabilizar la balanza y llevar a la desigualdad. La educación, por otro lado, tiende a equilibrar la balanza proporcionando a la gente nuevas habilidades que les harán más valiosos. Lo que quiero decir es que la tecnología nos puede hacer ricos y si no nos gusta la distribución de esta riqueza y cómo se comparte, podemos arreglarlo con las herramientas de las que disponemos. Pero, porque no nos guste el reparto, no debemos enemistarnos con la tecnología o cortarle las alas por no saber lidiar con la desigualdad. Por ejemplo, sería como renunciar a ser ricos si tuviésemos la oportunidad de serlo. No es una buena idea, desde mi punto de vista.

¿Los robots acabarán pagando las pensiones de jubilación?

Hay muchas formas de asegurarnos la jubilación. Tenemos el sistema de impuestos, que nos la garantiza, pero yo no estoy a favor de gravar con impuestos la actividad de los robots. Creo que debemos gravar los valores añadidos, y estos valores pueden cambiar. Por ejemplo, me encanta la idea de recaudar impuestos con las emisiones de carbono, porque las reduciría y aplacaría el calentamiento global, por no hablar de que conseguiríamos fondos que podríamos destinar a cualquier cosa, como pagar las jubilaciones. Tenemos diferentes soluciones a nuestra disposición si queremos garantizarnos una buena vejez o cuidar de aquellos que perciben menos ingresos. Lo que quiero decir es que podemos lograr un equilibrio si nos convertimos en una sociedad rica para estar en disposición de pagar por un Estado del Bienestar, y la tecnología es nuestra aliada para enriquecer nuestra sociedad.

Fuente: https://www.abc.es/economia/abci-andrew-mcafee-no-debemos-cortar-alas-tecnologia-no-saber-lidiar-desigualdad-201906020220_noticia.html

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Chile: Gratuidad y educación parvularia es lo que se espera de la cuenta pública

Redacción: Diario El Centro

Desde las instituciones de educación superior sigue siendo motivo de inquietud la aplicación de la Ley de Educación Superior.

En materia legislativa y en mediciones de calidad de la educación han sido meses polémicos para el gobierno, por lo cual, cuando esta noche el Presidente, Sebastián Piñera, entregue su cuenta pública ante el Congreso en pleno, se esperan importantes anuncios en educción superior y a nivel parvulario.

Entre los acontecimientos más recientes a nivel educacional figuran los negativos resultados para la región en prueba Simce, donde solo un liceo público logró superar los 300 puntos, lo cual contrasta con los resultados de colegios privados que, incluso, alcanzaron el máximo de 400 puntos.

Al respecto, el diputado por el Maule, Hugo Rey, quien integra la Comisión de Educación de la Cámara Baja, sostuvo que los datos que arrojó dicha prueba no son sorpresivos.
“La educación en Chile -aseveró- no ha tenido una gran mejora y, en lo particular, pienso que, más allá de recursos, es un tema de cómo se está enfrentando el día a día en clase, porque el profesor y el apoyo que se le dé es clave. Creo que ahí ha faltado bastante”, sostuvo.

 

UNIVERSITARIOS V/S PÁRVULOS

El parlamentario reconoce los problemas manifestados por las casas de estudios superiores con la aplicación de la Ley de Educación Superior, específicamente, por el financiamiento de la gratuidad para estudiantes que se retrasen en culminar sus carreras. Según dijo, la educación inicial es el punto de partida para obtener mejores resultados a futuro.

“No hay que abandonar las universidades ni a los estudiantes. Por el contrario, tenemos que evaluar las mallas curriculares, la duración de las carreras, los costos, el endeudamiento de muchos jóvenes, la calidad de la educación y la formación docente universitaria. Hay muchas cosas que se tienen que seguir profundizando en la educación superior. Pero, sin lugar a dudas, lo fundamental es la educación inicial, porque es ahí donde se marcan las diferencias y donde tenemos el ‘cuello de botella\’ en Chile para tener educación de calidad”, afirmó.

 

REGLAS DEL JUEGO
El debate generado durante el gobierno pasado respecto a la educación superior y el rol de las universidades, tal como lo expuso el rector de la Universidad Autónoma, Teodoro Ribera, afectó el crecimiento de las casas de estudio.
“Tenemos hoy una ley dictada sobre educación superior que, a pesar de ello, ya escuchamos personas que solicitan su modificación, porque su implementación es difícil. Por lo menos, la Universidad Autónoma lo que espera y ansía es estabilidad, reglas del juego claras y estables en el tiempo, que nos permitan seguir consolidando el proyecto académico y, de esa manera, aportar al desarrollo nacional, regional y local”, afirmó.

 

“PROBLEMAS GRAVES”
Por su parte, el rector de la Universidad Católica del Maule (UCM), Diego Durán, sostuvo que es tiempo de que el gobierno atienda el llamado de las instituciones adscritas a gratuidad.

“Me encantaría ver cómo terminan de asumir los graves problemas de la Ley de Educación Superior y que asuman el compromiso concreto de enmendar esa situación, aun cuando no se haya discutido y aprobado esa ley en su gobierno”, indicó.

En términos generales, el rector de la UCM espera de la cuenta pública presidencial un desglose ajustado a la realidad.

“Más que señales de nuevos proyectos o ideas, me gustaría escuchar el cómo se hará frente a los problemas graves que vive el país en relación al sistema educacional, su estancamiento o la violencia que radica en ella”, añadió.

Fuente: http://www.diarioelcentro.cl/noticias/cronica/gratuidad-y-educacion-parvularia-es-lo-que-se-espera-de-la-cuenta-publica

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Argentina es uno de los países con mayor circulación de pornografía infantil

Redacción: Análisis Digital

Un grupo de investigadores y académicos de la Universidad Austral, brindaron un significativo análisis sobre las redes de pornografía infantil en el país. Entrevistados por la directora del Observatorio de la Vulnerabilidad, Verónica Toller, dieron especificidades sobre el reporte “Redes de pornografía: quién defiende a los niños en Argentina”. El estudio detalla que nuestro país es uno de los que tiene mayor circulación de pornografía infantil.

Verónica Toller es directora del Observatorio de la Vulnerabilidad -que depende del Centro de Innovación y Comunicación Social de la Facultad de Comunicación-, y entrevistó a investigadores y académicos de la Universidad Austral. Participaron Enrique Del Carril, director del Centro de Investigaciones Judiciales del Ministerio Fiscal de CABA, abogado especializado en reforma judicial y profesor en la Facultad de Derecho; Carlos González Guerra, director nacional de Política Criminal en el Ministerio de Justicia de la Nación y profesor de Derecho Penal; Carolina Sánchez Agostini, psicóloga y directora de la Diplomatura en ESI de la UA, y Reynaldo Rivera, profesor de la Facultad de Comunicación y CEO de InterMedia Social Innovation (Italia).

Entre los datos más resonantes, el reporte “Redes de pornografía: quién defiende a los niños en Argentina”; detalla que el país se ubica en la franja de países con mayor circulación de pornografía infantil en el mundo. El 90% de las investigaciones inician con denuncias que llegan desde el Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados de Estados Unidos (NCMEC, por sus siglas en inglés). Este Centro remite al Cuerpo de Investigaciones Judiciales (CIJ) los casos que se localizan en Argentina, según los IP. El aumento de casos ha sido abismal: entre 2013 y 2018, aumentaron en un 222.280% los reportes de casos en Argentina. En 2013, el NCMEC reportó 21 casos. En 2018, 46.679, y se estima un aumento mayor para 2019.

Cada uno destacó distintos aspectos sobre la investigación en curso que se lleva a cabo en el país, las sanciones penales que pesan sobre el pediatra imputado; qué son las redes eMule y P2P; el consumo online y offline de pornografía infantil; por qué las penas a los pornógrafos no superan los 6 años de prisión; y cómo se pueden reconocer a los niños, niñas y jóvenes víctimas de abuso y la importancia que tiene la Educación Sexual Integral desde una temprana edad para que puedan identificar situaciones de peligro.

Los especialistas del derecho Del Carril y González Guerra opinaron firmemente sobre las fotos que, estaría comprobado, se habrían tomado dentro del consultorio del pediatra. El consultorio del pediatra es un recinto de confianza; sin embargo, los padres deben estar alerta. Nadie debe permitir que saquen fotos a sus hijos en una consulta médica -dice Del Carril. Todo eso es abuso. Lo que se quiere decir específicamente es si cometió actos sexuales con los niños. Por el momento, no se ha comprobado.

En materia penal concreta, González Guerra explica: “Se discute si hacer realizar a otro un acto sexual sin que haya contacto del autor con la víctima es abuso sexual y, por tanto, delito de abuso, o no y es otra la tipificación que le corresponde. El Código Penal distingue tres tipos de abuso: abuso sexual simple, abuso sexual gravemente ultrajante y abuso sexual con acceso carnal. El pediatra no está acusado de abuso sino de producción, tenencia y distribución de material pornográfico con menores, y ese es un delito específico, expresamente puesto en el CP”.

“La Educación Sexual Integral tiene que tener en cuenta la atención que debe prestarse a este tema: la prevención del abuso sexual y el bienestar integral de niños, niñas y adolescentes es una prioridad. Los educadores tenemos que detenernos frente a las miradas tristes, a los silencios, a la angustia, a los cambios en la conducta, al lenguaje sexualizado desfasado con la edad, y actuar de inmediato. Una sospecha de abuso no puede esperar al día siguiente. Es preciso dar intervención inmediata a las familias y a la Justicia”, puntualiza Sánchez Agostini. “La prevención es clave –agrega Sánchez Agostini-: enseñar un adecuado conocimiento del cuerpo y de la intimidad, haciendo hincapié en que nadie tiene el derecho de vulnerarlos; promover que no guarden secretos que los hacen sentir incómodos; promover autonomía en el cuidado de su cuerpo. Prevenir es también hablar de este tema, crear espacios de diálogo en las escuelas y en las familias”.

Por su parte, Rivera sostiene que el aumento creciente en el consumo de medios de comunicación trae como consecuencia no deseada la proliferación de consumos de riesgo, como es el caso de la pornografía on-line y off-line. La vida virtual es distinta de la vida real, pero ambas forman parte de una única identidad del individuo, independientemente del espacio donde actúe. El avance de la pornografía tiene íntima relación a su vez con el uso de plataformas como eMule y sitios ilegales de Internet. Pero todo tiene su contracara: también son las redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram y otras las que denuncian y ayudan a luchar contra este crimen”.

En números:

  • En 2013, el NCMEN y la Fiscalía General de la Ciudad de Buenos Aires firmaron un convenio de cooperación. Era entonces Fiscal General Germán Garavano, hoy ministro de Justicia de la Nación.
  • Ese año, el CIJ recibió del NCMEC 21 reportes de delitos sexuales con menores, que estarían ocurriendo en Argentina.
  • En 2014, 2.510 reportes.
  • En 2016 alcanzaron a 8.802.
  • En 2017, los casos llegaron a 23.087.
  • En 2018, NCMEC realizó 46.679 reportes al CIJ.
  • Significan 128 reportes por día.
  • Y si vamos solamente a videos, son 185 videos por día reportados por distintas fuentes, nos dice Del Carril; un tráfico de pornografía infantil que en el último año llegó a 66 mil videos en Argentina.
  • “Calculamos cerrar 2019 con un aumento mayor aún al de 2018”, estima el Director del CIJ.

Otras fuentes de distintas procedencias:

  • El CIJ trabaja también con Homeland Security Investigation (HSI), de Estados Unidos. La investigación que involucra al pediatra RR provino directamente de un informe de Homeland.
  • Las imágenes que el pediatra habría acumulado eran de todo tipo. Sin preferencias. Menores mujeres y varones, niños, adolescentes de hasta 14 años, bebés de 6 meses, actos sexuales explícitos, actos de abuso.
  • Y el 10% restante de las denuncias proviene directamente de usuarios que estiman que sus hijos estarían siendo objeto de abuso, grooming o pornografía infantil.

Denuncias que involucran a todo el país:

  • En cuanto a la geolocalización, el CIJ recibe denuncias de todo el país.
  • Casi el 50% de estas corresponden a provincia de Buenos Aires. La mayor cantidad de casos se detectan en áreas suburbanas.
  • El 30% a CABA.
  • El resto, al interior del país. Los 41 allanamientos relacionados con el caso actual, ordenados en noviembre pasado se verificaron en CABA, Buenos Aires, Catamarca, Chaco, Córdoba, Entre Ríos, La Pampa, La Rioja, Mendoza, Río Negro, Santa Fe y Santiago del Estero. Aportes desde la psicología y algunas señales manifiesta de abuso en niños:
  • incremento de pesadillas y problemas para dormir,
  • conducta retraída,
  • estallidos de angustia,
  • ansiedad, depresión,
  • rechazo a quedarse solos con una persona en particular,
  • conocimiento inapropiado para la edad acerca de la sexualidad, que se manifiesta mediante conductas y lenguaje sexualizados,
  • lesiones genitales,
  • cambios en el rendimiento académico.

Fuente: http://www.analisisdigital.com.ar/interes-general/2019/06/07/argentina-es-uno-de-los-paises-con-mayor-circulacion-de-pornografia

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Exministros se unen contra Bolsonaro por la educación en Brasil

Redacción: Telesur

Exministros brasileños se unieron este martes para denunciar la política y los recortes educativos que ha implementado el gobierno.

Seis exministros de Brasil, crearon una alianza este martes en Sao Paulo, para denunciar la política educativa que ha estado implementando el presidente de la nación, Jair Bolsonaro.

Los exministros José Goldemberg (1991-1992), Murílio Hingel (1992-1995), Cristovam Buarque (2003-2004), Fernando Haddad (2005-2012), Aloizio Mercadante (2012-2014) y Renato Janine Ribeiro (2015) presentaron un manifiesto que denuncia las actuales políticas educativas, que según indican es de forma sectaria, además de tratar a la educación como una amenaza.

«La autonomía universitaria está en juego, con verdaderos atentados retóricos por parte del Ministerio en relación a quien produce conocimiento en este país», aseguró Haddad.

Los seis exministros aseguran que la autonomía académica se encuentra en riesgo gracias al Gobierno presidido por Bolsonaro, además de arriesgar todos los logros en el ámbito educativo que se han obtenido hasta la fecha a través de diversas gestiones.

Este manifiesto se debe al reciente anuncio del ministro de Educación de Brasil, Abraham Weintraub, sobre congelar un 30 por ciento del presupuesto educativo, lo cual, según los exministros puede tener resultados irreversibles y hasta fatales.

Las reformas y recortes políticas que ha aplicado la gestión de Bolsonaro lo que ha conseguido es el descontento de gran parte de la población, que se ha manifestado en constantes ocasiones en lo que va de 2019.

Por otra parte, once exministros de Justicia y Seguridad Pública publicaron este martes en el medio Folha de Sao Paulo, un comunicado sobre el descontento y preocupación por las políticas que quiere Bolsonaro con respecto al porte de armas y la flexibilización para la compra de ellas.

Fuente: https://www.telesurtv.net/news/exministros-bolsonaro-educacion-brasil-rechazo-20190604-0027.html

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El modelo educativo que llega a Madrid: gratuito, sin horarios ni profesores y con trabajo seguro

Redacción El País

Desde septiembre 450 alumnos aprenderán programación con un exitoso modelo que ha importado Telefónica desde París.

Según Eurostat, en el sector de la tecnología trabaja un 2,4% de población ocupada en España, frente a una media europea de 3,5%. Una brecha enorme que es fundamental tapar. El problema es que muchos jóvenes ven la universidad como una pérdida de tiempo, ya que casi todo lo pueden aprender solos. Pensando en ellos —gran parte de los gurús tecnológicos españoles abandonaron las aulas antes de tiempo— la Fundación Telefónica importa a España Escuela 42, una exitosa fórmula gratuita para aprender programación como si fuera un videojuego pero acudiendo a un espacio que se comparte con otros compañeros y donde se celebran charlas y talleres. La metodología, gratuita, dura tres años y medio, no hay profesores ni horarios. La sede —se inaugurará en septiembre en la ciudad de Telefónica en Las Tablas (Madrid)— estará abierta todos los días de la semana y a todas horas. Cada cual irá a su ritmo, sin normas.

Hoy lunes el proyecto, que pretende conectar con el empleo del futuro, se ha presentado en la capital y se abre el plazo para inscribirse en las pruebas de acceso en su web. Quien pase la primera criba trabajará, en la segunda, durante 28 días en 14 proyectos que se llevarán a cabo en la «piscina», un espacio de Telefónica con colchonetas y duchas. La idea es empezar formando a 450 alumnos, pero con capacidad máxima de albergar a 900. Desde hace años muchas tecnológicas no echan un vistazo al currículum, sino que piden a los aspirantes al puesto que demuestren lo que saben hacer sentados delante de un ordenador. Adiós a la titulitis. Las entrevistas ya no las hace recursos humanos, sino técnicos que evalúan la capacidad de resolver problemas reales.

“La empleabilidad del siglo XXI requiere un nuevo modelo de aprendizaje debido a la imparable revolución digital”. Así ha explicado el presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, el motivo de importar este modelo de formación. Antes vieron otros proyectos en 81 universidades y escuelas. El presidente reconoce que la tecnología va a acabar con millones de puestos de trabajo,pero recuerda que también va a generar muchos nuevos. Y ha dado una cifra: el 85% de los trabajos de 2030 no se han inventado todavía, según el informe Dell Technologies, dirigido por el Institute for the Future (IFTF). Entre 1970 y 2015, los ordenadores destruyeron en Estados Unidos 3,5 millones de puestos de trabajo a la vez que contribuyeron a crear 19,3 millones nuevos.

“Este sistema rompe el paradigma de la educación, el reglado no engancha a algunos perfiles. Aquí se aprende a aprender”, sostiene Luis Miguel Olivas, director de Innovación Educativa de la fundación. La metodología, basada en la gamificación y el igual a igual, se divide en 21 niveles y se basa en proyectos de diferentes ramas de la programación. Los primeros son comunes a todos los alumnos y luego cada uno encamina sus pasos hacia una especialidad: un lenguaje informático, ciberseguridad o sistemas. “Se trabaja de forma colaborativa, inter pares, necesitas a tus compañeros para resolver problemas y te corrigen las pruebas…Es 100% flexible e individualizado”, prosigue Olivas. Un equipo pedagógico en París ha creado 250 proyectos de aprendizaje que va actualizando constantemente.

De París, donde se presentan a las pruebas 50.000 aspirantes, esta academia saltó a otros lugares. La  academia existe en más de 10 países del mundo. Los primeros centros abrieron en 2013 en París y en Silicon Valley, en Estados Unidos. Después, la iniciativa llegó a Bélgica, Holanda, Marruecos, Sudáfrica, Moldavia, Ucrania, Rusia y Finlandia. Próximamente, además del nuevo centro de España, Fundación Telefónica también inaugurará una escuela en Sao Paulo (Brasil). “No queremos reinventar la rueda, sino traer lo que está siendo un éxito en otros países”, explica Álvarez-Pallete. La sede madrileña contará con espacios diáfanos para los ordenadores, salas de trabajo para reuniones y un auditorio para 150 personas. También tendrá salas de descanso y de ocio, una cafetería e incluso una sala de e-Sports.

La sede en Ámsterdam de Escuela 42.
La sede en Ámsterdam de Escuela 42.

En el acto ha estado presente Cath Madinier, que fue alumna de la escuela de París y ahora dirige la de Ámsterdam. Esta francesa, graduada en Administración de Empresas, no tenía ni idea de programación, ni siquiera había usado un Mac. Pero necesitaba un desafío intelectual y buscó y buscó en Internet hasta que dio con la Escuela 42 de París. Cuenta que su problema ahora es retener a los alumnos, porque en cuanto empiezan a hacer prácticas (a partir de un año) reciben ofertas de trabajo tentadoras. Cada estudiante recibe de media ocho propuestas de empleo mientras está en la escuela. «Si se quedan tendrán trabajos más interesantes y mejor pagados», promete Madinier.

La escuela se formuló para jóvenes de 18 a 35 años pero ahora se ha abierto a todas las edades, “la empleabilidad no entiende de barreras”. No se requieren conocimientos previos —una alumna de Ámsterdam no conocía la tecla de las mayúsculas, por ejemplo— ni titulaciones. Se garantizan prácticas y la fundación pretende que los alumnos hagan voluntariado. Telefónica abrirá paralelamente esta escuela en São Paulo y tiene en mente otras ciudades españolas. «No queremos que se homologuen los estudios porque entonces no se puede responder a la demanda de las empresas», subraya Olivas.

El director de Innovación Educativa, sin embargo, insiste en la importancia del profesorado como palanca de cambio para la incorporación de las tecnologías en la vida de los más jóvenes.

Iniciativas pioneras en la universidad

Hoy la estructura de la universidad pública hace inviable que compita con la oferta privada, y , más aún, si esta no es reglada. Los profesores hacen la memoria de un título, pasa por los órganos de gobierno de la universidad, lo supervisa el Gobierno autónomo, la agencia de evaluación ANECA emite un informe y cuando este resulta positivo, debe aprobarlo el Consejo de Universidades, autorizarlo la comunidad autónoma y al fin publicarse en el BOE. En total de año y medio a dos años para lanzar un título que se demanda desde hace cuatro.

El pasado marzo la Fundación Cotec para la innovación publicó un decálogo para reiniciar la universidad, que corre el riesgo de quedarse arrinconada, e insistía en los plazos. «Necesita un marco regulatorio flexible, que le permita incorporar con agilidad nuevas titulaciones, contenidos y estructuras. Solo así podrá responder a los cambios en igualdad de condiciones que otras instituciones educativas no formales (sociales y empresariales)», se afirma en el primer punto del listado dedicado a la flexibilidad.

Las universidades, conscientes de su alejamiento del mercado, tratan de acercarse con distintas iniciativas al sector. Por ejemplo, los alumnos de la Universidad Carlos III organizan desde hace siete años la feria T3chfest. A la última edición, celebrada en marzo, acudieron 35 empresas y 2.200 estudiantes (parte de ellos de FP).  «Nos dimos cuenta de que faltaba ver el mundo real, lo que reclamaban las empresas. La universidad se ha quedado un poco anticuada, te da la base pero el mundo de la tecnología cambia cada pocos meses y eso lo ves en la feria».

El grado de Ingeniería Multimedia de la Universidad de Alicante sigue la metodología del «aprender haciendo». De forma que los alumnos se enfrentan a proyectos por equipos. El alumno ha pasado allí a ser el centro del proceso de aprendizaje. O el grado de Educación Social de la Universidad de Barcelona es otro ejemplo. La facultad ha desarrollado itinerarios personalizados para cada alumno a través de un libro de contabilidad electrónico (parecido a una base de datos relacional) que puede ser compartido por muchos compañeros.

Fuente: https://elpais.com/sociedad/2019/06/03/actualidad/1559561918_484072.html

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