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México: La hazaña de ser niña indígena y estudiar en la Tarahumara

América del Norte/Mexico/elpais.com

En la sierra de Chihuahua, en México, 96 niñas rarámuri viven en el ‘tewecado’, su escuela. En esta pobre y aislada región, los internados son la única forma de estudiar y comer tres veces al día encuentran en el camino. Los pequeños siguen en lo suyo, los sicarios también. A mitad de enero, el sol de la sierra Tarahumara calienta el pequeño pueblo de Cerocahui, perteneciente al municipio de Urique. La localidad, de 1.600 habitantes, se extiende con sus casas de techos de lámina entre montañas y cerros. Recién terminó la jornada en el tewecado Santa María de Guadalupe, una de las dos escuelas primarias del pueblo. No todos los alumnos vuelven a casa esta tarde: 96 niñas permanecen dentro; la escuela también es su hogar.

En la Tarahumara habitan los rarámuri, el pueblo indígena más numeroso en el estado de Chihuahua. Según los últimos datos oficiales, de 2015, en México hay alrededor de 74.000 personas de esta etnia. En los indicadores de bienestar, este grupo resulta desfavorecido, y la educación es uno de los aspectos más alarmantes. El 43% de esta población es analfabeta y uno de cada tres niños entre seis y 14 años no asiste a la escuela. En un territorio escasamente poblado, muchos caminan durante horas para llegar al centro de estudio más cercano. Para facilitar la asistencia académica, existen en la sierra escuelas internado en las que los alumnos viven.

Caminando a la escuela

Conforme terminan las clases, las niñas se dirigen al guardarropa y cambian el uniforme por sus faldas o vestidos de colores, propios de su vestimenta tradicional. La madre superiora Begonia Sáenz, directora del tewecado, recorre el patio. Tencha corre a abrazarla. Con apenas cuatro años, es la más pequeña y, al igual que sus compañeras, es rarámuri. Rarámuris significa “los de los pies ligeros”, y en México son conocidos por recorrer largas distancias caminando, calzados con sandalias fabricadas con neumáticos usados.

Parte de la población rarámuri vive alejada de centros urbanos y el transporte público es casi inexistente en sus territorios. Además, al ser un área de siembra y trasiego de marihuana y amapola, hay una importante presencia de narcotraficantes que vigilan y controlan la región. En este contexto de violencia y pobreza, las opciones son vivir en la escuela o no acudir a ella. “Si algunas de ellas no estudiaran en el internado, no estudiarían. Sería ideal que las niñas estuvieran con su familia, pero al no tener los medios para salir adelante, el internado se convierte en un ayudante” explica la directora.

Doña Eustolia, de 87 años, pertenece a la primera generación de niñas del tewecado. Es la persona más vieja en Cerocahui.
Doña Eustolia, de 87 años, pertenece a la primera generación de niñas del tewecado. Es la persona más vieja en Cerocahui. PAU GONZÁLEZ
Desde el patio se ve un cerro, con una pequeña casa frente a la cual está parada una anciana. La madre Begonia la saluda con un ademán: “Es la señora Eustolia, la primera interna del tewecado”.

Recuerdos de Cerocahui

Si alguien conserva recuerdos de los primeros días del internado, que se remontan a los años cuarenta del siglo pasado, es doña Eustolia, que con 88 años es la persona más vieja del pueblo. De madre indígena y padre mestizo, formó parte de la primera generación de niñas educadas en Cerocahui. Sobre aquellos años, rememora: “era una pobreza espantosa. El rico estaba re-pobre también, andaban hasta en calzoncillos, imagínense a los ricos en puro calzón de manta”.

En 1940, el padre jesuita Andrés Lara fundó el tewecado, que en rarámuri significa hogar de niñas. Doña Eustolia recuerda que los religiosos llegaron cuando ella tenía ocho años. “El padre Lara hizo una casa, o la arregló. Allí fue el primer lugar donde fuimos a la escuela”. Eustolia piensa que la situación ha cambiado poco. “Este pueblo no se ha levantado en riqueza. Yo lo veo más o menos al mismo nivel”. El 86% de la población del municipio de Urique vive en pobreza extrema o moderada. Según el Coneval, organismo público que evalúa las políticas de desarrollo social, dos de cada tres viviendas del municipio carecen de drenaje y cuatro de cada 10 no cuentan con electricidad.

Comer tres veces al día y estar seguras

El almuerzo del día consiste en pasta y ensalada con pollo. La alimentación es otra de las razones por las que los padres y madres mantienen a sus hijas en el tewecado. “Es difícil que todas las niñas coman tres veces al día en sus casas, algunas hacen una o dos comidas. Aquí se alimentan las tres veces”, explica la directora. Al terminar, las internas dan gracias por los víveres, se dirigen a los fregaderos y una a una lavan sus platos y cubiertos. Es difícil que todas las niñas coman tres veces al día en sus casas

Otro motivo es porque allí están más seguras que en casa. “Cuando tienen fiestas, se bebe demasiado y ellas están expuestas a una situación de violencia física; golpes, quemaduras e incluso violaciones”, explica la madre Begonia. “Si no existiera el tewecado, muchas de ellas estudiarían dos o tres años. Pienso que la mayoría se casaría o quedaría embarazada a muy temprana edad”. A nivel nacional, Chihuahua es uno de los tres estados con la mayor tasa de embarazo adolescente.

La búsqueda por recursos

El tewecado está constituido como un centro de enseñanza privado, por lo que recibe de organismos gubernamentales apoyos mínimos. De la Secretaría de Educación Pública obtiene únicamente los libros de texto gratuitos y del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (IMPI) recibe algunos alimentos y artículos de aseo. La madre Begoña explica que aunque tiene 96 internas, en el proyecto del IMPI solo le permiten inscribir a 74. “No podemos aumentarlo. Ese apoyo es para dar de comer a las niñas de lunes a viernes, y estamos toda la semana”. El alimento proporcionado es insuficiente: “si es para un mes, nos dura 15 días. Por eso tenemos la necesidad de meternos en diferentes proyectos”.

La madre Begonia busca apoyo en particulares, instituciones religiosas y organizaciones civiles. “Si no tuviéramos personas generosas sería muy difícil mantenernos. Las niñas no solo necesitan alimento. Necesitan limpieza, aseo, ropa, medicamentos, un lugar donde vivir bien, amor y cariño.” Los padres de familia de las internas también aportan. El internado establece una cuota simbólica de 100 pesos al mes por interna (aproximadamente unos 4,6 euros). No todas las familias realizan esta aportación en efectivo: “muchos no pueden dar estos 100 pesos, entonces cooperan trayendo guares [cesta tejida] o alguna fruta que damos en el recreo”.

El tewecado se ha construido lentamente a lo largo de décadas. Actualmente, parte importante de los recursos se utiliza en la ampliación de la casa principal, donde se construyen sanitarios y regaderas para que las pequeñas no tengan que atravesar el patio en la época de frío. En este edificio hay cuatro cuartos con camas y literas. Luz Elena, de seis años, comparte cochón con su hermana Rosita, dos años menor, pues hay menos lechos que internas. Esto no es un problema para Luz Elena, que con una orgullosa sonrisa afirma que su hermana “es pequeñita pero no se hace pipí en las noches”.

Desigualdad y discriminación

En la pared del aula cuelga un cartel con palabras en rarámuri y en castellano. Una de las frases es “Kuira ganiriba kuchi”, que tiene a un lado su equivalente, “Buenos días niños”. Es el aula de la maestra Sofía, la única de las docentes de etnia rarámuri. Como sus alumnas, estudió la Primaria en el tewecado y cuenta que algunas ingresan sin saber castellano, por lo que ella les explica los significados en rarámuri. “Yo también fui niña, hablé en tarahumara, quería aprender y no me entendían cuando hablaba en mi idioma”, recuerda la maestra.

La música retumba en el patio durante el recreo, los estudiantes corren, gritan y juegan. En la escuela estudian alrededor de 240 niños y niñas, entre ellos las 96 internas. Aquí, la norma es la convivencia armoniosa entre indígenas y mestizos. Se entablan amistades con facilidad y las muestras de discriminación son escasas, aunque existen.

Según la Encuesta Nacional de Discriminación 2017, uno de cada tres mexicanos está de acuerdo con la frase “la pobreza de las personas indígenas se debe a su cultura”, mientras que el 49,2% de la población indígena opina que sus derechos se respetan poco o nada. La discriminación se traduce en desigualdad. En Chihuahua, el porcentaje de la población infantil y adolescente que carece de energía eléctrica en la vivienda es del 2,1% en el caso de la población no indígena, mientras que en la indígena es del 66%, indica Unicef.

En el tewecado, las hermanas y las docentes realizan un esfuerzo continuo por erradicar muestras de discriminación. “En la escuela, a veces el mestizo quiere hacer menos al indígena, por ejemplo en el idioma. Nosotras hacemos que los niños mestizos aprendan algunas palabras en rarámuri para que estemos en igualdad de circunstancias”, explica la madre Begonia.

Después del tewecado

Terminan las clases, los alumnos externos vuelven a casa y las internas regresan al patio del albergue. Belén se lleva una grata sorpresa: su madre ha ido a por ella para pasar el fin de semana en casa. Entre 15 y 20 niñas, no siempre las mismas, dejan el internado los viernes para regresar el domingo. Felipa, madre de Belén, ha caminado tres horas para llegar; al no parecerle seguro prefiere no aceptar rides (como se le conoce al autostop) pero afirma que le gusta caminar.

El aula de la maestra Sofía, única docente rarámuri del tewecado, que afirma que es importante que las niñas aprendan, porque ellas quieren seguir adelante, quieren estudiar y tienen el mismo derecho a aprender.
El aula de la maestra Sofía, única docente rarámuri del tewecado, que afirma que es importante que las niñas aprendan, porque ellas quieren seguir adelante, quieren estudiar y tienen el mismo derecho a aprender. PAU GONZÁLEZ
Hoy Belén llegará a su hogar poco antes de que anochezca y verá a sus dos hermanas mayores. Ambas fueron alumnas del tewecado, después cursaron la secundaria en Chihuahua y actualmente estudian en Creel, una población a unos cien kilómetros de Cerocahui. Esta ruta académica es común entre las graduadas del tewecado, pues la congregación a la que pertenece dirige varios internados en el estado, en los que les es posible continuar sus estudios de secundaria, bachillerato e incluso realizar la licenciatura en Educación Primaria.

La madre Begonia calcula que siete de cada diez niñas que concluyen la primaria estudian la secundaria, y dos o tres continúan en el bachillerato. Esto contrasta positivamente con estadísticas nacionales, que indican que las mujeres indígenas son uno de los grupos poblacionales con mayor rezago educativo. En la actualidad, solo una de cada cinco mujeres indígenas ha terminado la secundaria.

El sábado al mediodía, los gritos y las risas de las niñas que pasarán el fin de semana en el tewecado se escuchan en las calles cercanas. La plaza principal está vacía y silenciosa. Ninguna bandera ondea sobre el kiosco, no hay decoración que adorne las modestas casas aledañas. Solo es posible ver a un grupo de perros esqueléticos tomando el sol y a tres hombres armados que se comunican por radio con su comandante.

Fuente; https://elpais.com/elpais/2019/05/10/planeta_futuro/1557499009_807568.html

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Informe Mundial: No solo las niñas son vulnerables, más de 100 millones de niños contraen matrimonio, denuncia UNICEF

Redacción: Euro News

La lucha contra el matrimonio infantil no ha sido fácil, sin embargo, en la última década se han evitado 25 millones de matrimonios y su prevalencia se ha reducido de un 50% a un 30%, según datos de la UNICEF.

Pero todavía queda camino por recorrer. Una de las tareas pendientes de la Agencia de las Naciones Unidas para la protección de la infancia era el reconocimiento de los hombres como víctimas en esta práctica ilegal.

Su último informe publicado este viernes 7 de junio confirma que el matrimonio de menores no solo concierne a las chicas: se calcula que 115 millones de hombres han contraído nupcias siendo niños, de estos, 23 millones se han casado antes de cumplir los 15 años.

El documento que recoge los datos de 82 países concluye que estos casos son frecuentes en el África subsahariana, América Latina y el Caribe, Asia meridional y Asia oriental y el Pacífico.

Estas cifras no apacigua la urgencia que posee el matrimonio infantil femenino con más de 650 millones de niñas y que, si los esfuerzos no aumentan, para el 2030 alrededor de 150 millones más se casarán antes de los 18 años, según las proyecciones de UNICEF.

Con estas nuevas estimaciones, se eleva a 765 millones el número total de niños que se casan.

Pero el reconocimiento también hace parte de los esfuerzos, «si bien se han estudiado ampliamente la prevalencia, las causas y los efectos del matrimonio precoz entre las niñas, se han realizado pocas investigaciones sobre el matrimonio precoz entre los varones», dice la publicación.

«El matrimonio roba la infancia»

Las causas pueden variar dependiendo del país y su contexto, aunque la tendencia indica que los menores pertenencen a entornos rurales y que tienen poco o ningún acceso a la educación.

“Cuando tenía 13 años, mi madrastra quiso que me casara con un hombre. Todavía era pequeña y quería estudiar, así que me negué. Entonces, mi madrastra me llevó al mercado y me abandonó. No volví, lo cual fue una buena decisión: pude continuar con mis estudios y ahora estoy en mi último año de primaria. Quiero ir a la escuela secundaria y luego ser comerciante”, contó Florence de 14 años en Kinshasa, República Democrática del Congo para UNICEF.

Muchas familias tienen como costumbre (religiosa o no) de casar a sus hijos con el objetivo de recibir algún tipo de recompenza o intercambio que genere un beneficio a su hogar.

«El matrimonio roba la infancia», dijo Henrietta Fore, Directora Ejecutiva de UNICEF. «Los novios se ven obligados a asumir responsabilidades de adultos para las que tal vez no estén preparados. El matrimonio precoz trae consigo la paternidad precoz, y con ello una presión adicional para mantener a la familia, reduciendo las oportunidades de educación y empleo».

Asimismo, UNICEF detalla que la República Centroafricana tiene la mayor prevalencia del matrimonio infantil en los hombres (28%), seguido de Nicaragua (19%) y Madagascar (13%).

 

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James Dyke: “Hemos creado una civilización totalmente decidida a destruirse a sí misma, estoy aterrado”, escribe un científico de la Tierra.

Redacción: Rebelión

Traducido Por: Eva Calleja

El café sabía mal. Agrio y con un olor dulce y pegajoso. La clase de café que resulta de llenar demasiado el filtro de la máquina y luego dejarlo recociéndose al calor durante varias horas. La clase de café que yo bebía continuamente durante el día para mantener funcionando los engranajes que me quedan en la cabeza.

Los olores están poderosamente asociados a los recuerdos. Y así es que el olor a café malo se ha entrelazado con el recuerdo del momento en el que de repente comprendí que nos estamos enfrentando a la ruina total.

Fue en la primavera de 2011, y había conseguido acorralar a un miembro de alto rango del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) durante el descanso de un taller. El IPCC se creó en 1988 como respuesta a la creciente preocupación sobre como los cambios observados en el clima de la Tierra estaban causados en su mayor parte por los humanos

El IPCC revisa las grandes cantidades de ciencia que se generan sobre el cambio climático y emite informes de evaluación cada cuatro años. Teniendo en cuenta el efecto que las conclusiones del IPCC tienen en la política y en la industria, su presentación y comunicación se hacen con un enorme cuidado. Así que no esperaba mucho cuando le pregunté directamente qué grado de calentamiento creía él que íbamos a alcanzar antes de que fuésemos capaces de hacer los recortes necesarios en las emisiones de gases de efecto invernadero.

“Oh, creo que nos dirigimos hacia un calentamiento de 3ºC por lo menos” dijo.

“Ah, sí, pero nos dirigimos,” contesté: “No llegaremos a los 3ºC, ¿verdad?” (Porque sea lo que sea que pienses del umbral de 2ºC que separa un cambio climático “seguro” de uno “peligroso”, 3ºC es muchísimo más de lo que gran parte del mundo podría soportar)

“No es así,” contestó

Eso no era una evasiva, sino su mejor valoración de dónde terminaremos después de todas las disputas políticas, económicas y sociales.

“Pero, ¿qué pasa con los muchos millones de personas que están amenazadas directamente?,” continué. “¿Aquellas que viven en naciones a nivel del mar, los agricultores afectados por los cambios de tiempo abruptos, los niños expuestos a nuevas enfermedades?”

Suspiró, se quedó en silencio unos segundos, y una sonrisa triste y resignada se dibujó en su cara. Entonces dijo simplemente: “Morirán.”

Ese episodio marcó un antes y un después en mi carrera académica. En ese momento, era un profesor numerario nuevo en el área de sistemas complejos y ciencias del sistema terrestre. Anteriormente había trabajado como investigador en un proyecto internacional de astrobiología con sede en Alemania.

En muchos aspectos, ese había sido el trabajo de mis sueños. Cuando era joven, me tumbaba en la hierba en las noches despejadas de verano y miraba a uno de los puntos del cielo nocturno y me preguntaba si alrededor de esa estrella orbitaba un planeta con seres que podrían mirar desde la superficie de su mundo, y de manera similar preguntarse sobre las posibilidades de encontrar vida dentro de este sistema solar común y corriente al que llamamos casa en el universo. Años más tarde, mi investigación implica pensar en cómo la vida de la superficie puede afectar a la atmosfera, a los océanos e incluso a las rocas del planeta en la que habita.

Ese es ciertamente el caso con la vida en la Tierra. A una escala mundial, el aire que respiramos contiene oxígeno principalmente como resultado de la vida fotosintética, mientras que los acantilados blancos de Dover, para algunos una parte importante de la identidad nacional en Gran Bretaña, están compuestos de incontables organismos marinos minúsculos que vivieron hace más de 70 millones de años.

Así que no había más que un paso entre pensar como la vida ha alterado radicalmente la Tierra durante miles de millones de años y mi nuevo estudio que analiza como una especie en particular ha provocado cambios importantes durante los últimos siglos. Sin tener en cuenta otros atributos que el Homo sapiens pueda tener, nuestros pulgares oponibles, postura erguida y grandes cerebros; nuestra capacidad de afectar el medioambiente en todos los aspectos puede que quizá no tenga precedentes en toda la historia de la vida. Cuando menos, los humanos somos capaces de preparar un lio tremendo.

Cambio a lo largo de una vida

Nací a principios de los años 70. Desde entonces, el número de personas que habita la tierra se ha duplicado mientras que el número de poblaciones de animales salvajes ha caído un 60%. La humanidad ha lanzado una bola de demolición contra la biosfera. Hemos cortado más de la mitad de selvas del mundo y para mitad de siglo no quedará mucho más que un cuarto. Esto ha ido acompañado de una pérdida masiva de biodiversidad, tal es así, que la biosfera puede estar entrando en uno de los grandes eventos de extinción masiva de la historia de la vida en la Tierra.

Lo que hace que esto sea mucho más preocupante es que estos impactos todavía no se han visto muy afectados por el cambio climático. El cambio climático es el fantasma de los impactos futuros. Tiene el potencial de intensificar a niveles incluso mayores lo que hemos hecho los humanos. Existen evaluaciones fiables que concluyen que una de cada seis especies está amenazada de extinción si continúa el cambio climático.

La comunidad científica lleva dando la voz de alarma sobre el cambio climático durante décadas. La respuesta política y económica ha sido, en el mejor de los casos, indolente. Sabemos que para evitar los peores efectos del cambio climático necesitamos reducir las emisiones rápidamente, ahora.

El repentino aumento de cobertura sobre el cambio climático en los medios de comunicación, como resultado de las acciones de Extinction Rebellion y de la pionera de las huelgas escolares por el clima Greta Thunburg, demuestran que hay un amplio segmento de la sociedad que está despertando a la necesidad de acciones urgentes. ¿Por qué se ha tenido que llegar a ocupar la Plaza del Parlamento en Londres o a que niños por todo el mundo salgan de las escuelas para conseguir que se escuche este mensaje?

Hay otra manera de considerar como hemos estado reaccionando al cambio climático y a otros retos medioambientales. Es emocionante y terrorífico a la vez. Es emocionante porque ofrece una nueva perspectiva de cómo podríamos evitar la inacción. Terrorífico porque, si no tenemos cuidado, podría llevarnos a la resignación y al parálisis.

Porqué una explicación a nuestro fracaso colectivo contra el cambio climático es que dicha acción colectiva sea quizá imposible. No es que no queramos cambiar, es que no podemos. Estamos encerrados en un sistema a escala planetaria que aunque esté construido por humanos, esta mayormente fuera de nuestro control. Este sistema se denomina la tecnosfera.

La tecnosfera

Término acuñado por el geocientífico estadounidense Perter Haff en 2014, la tecnosfera es el sistema formado por individuos humanos, sociedades humanas, y cosas. Desde el punto de vista de las cosas, los humanos hemos producido 30 billones de toneladas métricas de cosas. Desde rascacielos a CDs, desde fuentes a juegos de fondue. Gran parte son infraestructuras, como carreteras y ferrocarril, que conectan a los humanos entre ellos.

Junto con el transporte físico de los humanos y los bienes que consumen, esta la transferencia de información entre los humanos y sus máquinas. Primero a través de la palabra, luego en pergamino y en documentos de papel, luego en ondas de radio convertidas en sonido e imágenes y más tarde la información digital enviada por internet. Estas redes facilitan la creación de comunidades humanas. Desde las bandas errantes de cazadores-recolectores y pequeñas tribus agrícolas, hasta los habitantes de una mega ciudad que aglutina a más de 10 millones de habitantes, el Homo sapiens es una especie fundamentalmente social.

Tan importante, pero menos tangible, es la sociedad y la cultura. El reino de las ideas y las creencias, de los hábitos y las normas. Los humanos hacen muchísimas cosas diferentes porque en asuntos importantes ven el mundo de maneras diferentes. A menudo se cree que estas diferencias son la causa de nuestra incapacidad de actuar efectivamente a nivel mundial. Para empezar, no existe un gobierno mundial.

Pero a pesar de lo diferentes que podamos ser, la gran mayoría de la humanidad se comporta ahora de maneras fundamentalmente similares. Sí, todavía hay nómadas que deambulan por las selvas tropicales, y gitanos marineros errantes. Pero más de la mitad de la población mundial vive ahora en ambientes urbanos y casi todos están conectados de alguna manera a actividades industriales. La mayor parte de la humanidad está fuertemente involucrada en el complejo sistema industrial globalizado que es la tecnosfera.

Sobre todo, el tamaño, la escala y el poder de la tecnosfera ha crecido de forma dramática desde la Segunda Guerra Mundial. Este enorme aumento del número de humanos, de su consumo de energía y materiales, de la producción de alimentos y del impacto medioambiental se conoce como la Gran Aceleración.

La tiranía del crecimiento

Parece sensato asumir que la razón por la que se crean los productos y servicios es para que se puedan comprar y vender y para que quienes los fabrican puedan tener un beneficio. Por esto es que el deseo por la innovación, por teléfonos más pequeños y más rápidos por ejemplo, está motivado por el ser capaz de ganar más dinero vendiendo más teléfonos. En línea con esto, el escritor medioambientalista George Monbiot argumento que la causa principal del cambio climático y de otras catástrofes medioambientales es el capitalismo y como consecuencia, cualquier intento de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero fracasará si permitimos que el capitalismo continué.

Pero dejando de lado el esfuerzo de productores individuales, e incluso a la humanidad, permítannos utilizar una perspectiva completamente diferente, una que trasciende a las críticas al capitalismo y a otras formas de gobierno.

Los humanos consumen. Primeramente, debemos comer y beber para mantener nuestro metabolismo y continuar vivos. Más allá de eso, necesitamos cobijo y protección de los elementos físicos.

También están las cosas que necesitamos para funcionar en nuestros diferentes trabajos y actividades y para viajar desde y hasta esos trabajos y actividades. Y después de eso está el consumo más discrecional: Televisores, consolas de videojuegos, joyas, moda.

El objetivo de los humanos en este contexto es consumir productos y servicios. Cuanto más consumimos, más materiales se extraen de la Tierra, más recursos energéticos se consumen, y más fabricas e infraestructuras se construyen. Y finalmente, más crece la tecnosfera.

El surgimiento y el desarrollo del capitalismo, obviamente llevó al crecimiento de la tecnosfera: la aplicación de mercados y de sistemas legales, permite un aumento del consumo y por ende el crecimiento. Pero otros sistemas políticos pueden servir al mismo objetivo, con distintos grados de éxito. Recuerden la producción industrial y la contaminación ambiental de la antigua Unión Soviética. En el mundo moderno, todo lo que importa es el crecimiento.

La idea de que el crecimiento está detrás de nuestra civilización insostenible no es un concepto nuevo. Como es sabido, Thomas Malthus argumentaba que existían límites al crecimiento de población humana, mientras que el libro del Club de Roma de 1972, Limites al Crecimiento (Limits to Growth), presentó resultados simulados que apuntaban al colapso de la civilización mundial.

Hoy en día, las narrativas alternativas a la agenda del crecimiento están ganando tracción política con un Grupo Parlamentario de Todos los Partidos convocando reuniones y actividades que se toman en serio las políticas de decrecimiento. Y frenar el crecimiento dentro de los límites medioambientales es de suma importancia para la idea de un Green New Deal, que ahora se está debatiendo con seriedad en EE.UU, Gran Bretaña y otras naciones.

Si el crecimiento es el problema, entonces solo tenemos que ponernos a trabajar en ello, ¿no? No será fácil, ya que el crecimiento está integrado en cada aspecto de la política y la economía. Pero al menos, podemos imaginarnos como sería una economía de decrecimiento.

Mi miedo, sin embargo, es que no seremos capaces de frenar el crecimiento de la tecnosfera incluso si lo intentamos, porque en realidad no lo controlamos.

Límites a la libertad

Puede parecer un sinsentido que los humanos sean incapaces de realizar cambios importantes en un sistema que ellos mismos han construido. Pero ¿qué libertad tenemos? En lugar de ser los amos de nuestro propio destino, puede que tengamos nuestra capacidad de actuar bastante restringida.

Como las células sanguíneas individuales fluyendo a través de los capilares, los humanos son parte de un sistema a escala mundial que cubre todas sus necesidades y del que han llegado a depender completamente.

Si te montas en el coche para ir a un lugar en particular, no puedes viajar en línea recta directa a tu destino, como haría un pájaro. Usarás carreteras que en algunos casos son más antiguas que tu coche, que tú, o incluso que tu nación. Una parte significativa del trabajo y del esfuerzo humano está dedicado a mantener este tejido de la tecnosfera: arreglando carreteras, líneas de ferrocarril, y edificios, por ejemplo.

En ese sentido, cualquier cambio debe ser incremental porque debe usar lo que las generaciones actuales y pasadas han construido. Encauzar a la gente a través de redes de carreteras parece una forma trivial de demostrar que lo que pasó en el pasado puede constreñir el presente, pero el camino de la humanidad hacía la descarbonización no va a ser directo. Debe comenzar desde aquí y, al menos al principio, usar las rutas de desarrollo existentes.

Esto no tiene la intención de excusar a los políticos por su falta de ambición, y su cobardía. Pero indica que hay razones más profundas por las que las emisiones de carbono no están disminuyendo incluso cuando parece que hay noticias cada vez más halagüeñas sobre alternativas a los combustibles fósiles.

Piénsalo: a escala mundial, hemos sido testigos de un rápido desarrollo en la generación de energía solar, eólica y otras fuentes de energía renovable. Pero las emisiones de gases de efecto invernadero continúan subiendo. Esto es porque las renovables promueven crecimiento, simplemente representan otra manera de extraer energía, en lugar de reemplazar una existente.

La relación entre el tamaño de la economía mundial y las emisiones de carbono es tan fuerte que el físico estadounidense Tim Garret ha propuesto una formula muy simple que une ambos conceptos con una exactitud asombrosa. Utilizando este método, un científico atmosférico puede predecir el tamaño de la economía mundial durante los últimos 60 años con una precisión enorme.

Pero correlación no implica necesariamente causalidad. Que haya habido una relación estrecha entre el crecimiento económico y las emisiones de carbono no significa que ha de continuar indefinidamente. La explicación tentadoramente simple de esta relación es que la tecnosfera puede verse como un motor: uno que funciona para hacer coches, carreteras, ropa, y cosas, incluso personas, usando la energía disponible.

La tecnosfera todavía tiene acceso a suministros abundantes de combustibles fósiles de alta densidad energética. Y por tanto, la separación absoluta entre las emisiones mundiales de carbono y el crecimiento económico no tendrá lugar hasta que estos no se acaben, o hasta que la tecnosfera haga finalmente la transición a una generación de energía alternativa. Eso bien puede quedar pasada la zona de peligro para los humanos.

Una conclusión repugnante

Acabamos de empezar a apreciar que nuestra influencia en el sistema terrestre es tan grande que posiblemente hayamos dado lugar a una época geológica nueva: el Antropoceno. Las rocas de la tierra serán testigos del impacto de los humanos mucho después de que desaparezcamos. La tecnosfera puede considerarse el motor del Antropoceno. Pero eso no significa que lo estemos impulsando. Puede que hayamos creado este sistema, pero no está construido para nuestro beneficio común. Esto va totalmente en contra de como vemos nuestra relación con el sistema terrestre.

Consideremos el concepto de límites planetarios, que ha generado mucho interés científico, económico y político. Esta idea describe al desarrollo humano impactando en nueve límites planetarios, que incluyen el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la acidificación de los mares. Si traspasamos estos límites, el sistema terrestre cambiara en maneras que harán que sea muy difícil, sino imposible, que se mantenga la civilización humana. El valor de la biosfera aquí, por ejemplo, es que nos suministra bienes y servicios. Esto es, lo que literalmente podemos obtener del sistema.

Este mismo enfoque centrado en el individuo debería llevar a un desarrollo más sostenible. Debería restringir el crecimiento. Pero el sistema tecnológico mundial que hemos construido es hábil esquivando esas restricciones. Usa la ingenuidad humana para construir nuevas tecnologías, como la geoingeniería, para reducir la temperatura de la superficie. Eso no detendrá la acidificación de los mares y podría causar el colapso potencial de los ecosistemas marinos. No importa. La limitación climática se habrá evitado y la tecnosfera podrá ponerse a trabajar para superar cualquier efecto secundario de la pérdida de biodiversidad. ¿Se agotan las reservas de pescado? Cambiamos a la piscicultura o al cultivo intensivo de algas.

Como hemos explicado hasta ahora, no hay nada que evite que la tecnosfera liquide la mayor parte de la biosfera de la tierra para satisfacer su crecimiento. Mientras haya bienes y servicios que consumir, la tecnosfera podrá seguir creciendo.

Y así que puede que tanto aquellos que temen el colapso de la civilización como aquellos que tienen una fe permanente en que la innovación humana será capaz de solucionar todos los problemas de sostenibilidad, estén equivocados.

Después de todo, una población mucho más pequeña y mucho más rica, del orden de cientos de millones, podría consumir más que la actual población de 7,6 miles de millones o la población estimada de nueve mil millones para mitad de siglo. Aunque habrá disturbios generalizados, la tecnosfera puede que sea capaz de capear un cambio climático más allá de los 3ºC. No le importa, no le puede importar, que miles de millones de personas hayan muerto.

Y en algún momento del futuro, la tecnosfera podría incluso funcionar sin humanos. Nos preocupa que los robots nos quiten el trabajo. Quizá debería preocuparnos más que nos quiten el papel de consumidores alfa.

Plan de escape

La situación puede parecer bastante desesperada. Sea mi argumento una representación acertada o no de nuestra civilización, existe el riesgo de que se produzca una profecía autocumplida. Porque si creemos que no podemos ralentizar el crecimiento de la tecnosfera, ¿para qué vamos a preocuparnos?

Esto lleva la cuestión de “¿qué puedo hacer yo?” a la de “¿qué puede hacer nadie?” Mientras que volar menos, comer menos carne y productos lácteos e ir en bici a trabajar son iniciativas loables, no suponen vivir fuera de la tecnosfera.

No es que demos un consentimiento tácito a la tecnosfera al usar sus carreteras, ordenadores o alimentos cultivados de manera intensiva. Es que al ser miembros productivos de la sociedad, al ganar y gastar, y sobre todo al consumir, estamos ayudando a su crecimiento.

Quizá la mejor manera de evitar el fatalismo y el desastre sea la aceptación de que los humanos no controlamos realmente nuestro planeta. Este sería un paso vital que podría darnos una perspectiva más amplia que no solo incluya a los humanos.

Por ejemplo, la actitud económica generalizada hacia los árboles, las ranas, las montañas y los lagos es que solamente tienen valor si nos proporcionan algo. Esta visión los clasifica como meras materias primas para explotar y depósitos para desechos.

¿Y si pensásemos en ellos como componentes o incluso como nuestros compañeros en el complejo sistema terrestre? Las cuestiones sobre desarrollo sostenible se transforman en cuestiones sobre como el crecimiento de la tecnosfera puede acomodar sus problemas, intereses y bienestar además de los nuestros.

Esto puede generar cuestiones que parecen absurdas. ¿Cuáles son los problemas o intereses de una montaña? ¿Los de una pulga? Pero si continuamos enmarcando la situación en términos de “nosotros contra ellos”, del bienestar humano por encima de todo en el sistema terrestre, entonces puede que estemos amputando la mejor manera de protección contra una tecnosfera peligrosamente incontrolada.

Así que la protección más efectiva contra el colapso del clima puede que no sean las soluciones tecnológicas, sino volver a imaginar de una manera más fundamental lo que supone vivir bien en este planeta en particular. Puede que estemos gravemente restringidos en nuestra capacidad de cambiar y refundir la tecnosfera, pero deberíamos ser libres para concebir futuros alternativos. Hasta ahora nuestra respuesta al reto del cambio climático muestra un fallo fundamental en nuestra imaginación colectiva.

Para entender que estas en una cárcel, antes debes de ser capaz de ver los barrotes. Que esta cárcel fue creada por humanos durante muchas generaciones no cambia el resultado de que actualmente estamos estrechamente ligados a un sistema que podría, si no actuamos, llevarnos a la pobreza e incluso a la muerte de miles de millones de personas.

Hace ocho años, desperté a la posibilidad real de que la humanidad se esté enfrentando al desastre. Todavía puedo oler el café malo, todavía puedo recordar mi intento desesperado de encontrar sentido a las palabras que estaba escuchando. Aceptar la realidad de la tecnosfera no significa rendirse, o volver a nuestras celdas con resignación. Significa conseguir una nueva pieza vital del mapa y planear nuestro escape.

James Dyke, profesor asociado en Sistemas Globales, Universidad de Exeter, para The Conversation

Fuente: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=256877

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Honduras: Condicionan diálogo en Honduras sobre salud y educación

Redacción: Prensa Latina

La Plataforma para la Defensa de la Salud y Educación de Honduras continúa hoy con los esfuerzos para buscar una salida pacífica a la crisis en esos sectores provocados por decretos del Gobierno.

 

En ese sentido expuso un conjunto de condicionamientos en un manifiesto para concretar un diálogo entre el gobierno y gremios de los dos sectores.

La organización exige en primer lugar, el retiro inmediato de las tropas militares y policiales especialmente de varias comunidades que fueron reprimidas por su incorporación en la defensa de los derechos de salud y educación.

Pide que no existan represalias de ningún tipo para las personas involucradas en este proceso reivindicativo.

Señala que el diálogo para construir el plan integral para el fortalecimiento del sistema de la salud y educación debe estar integrado por todas las organizaciones representadas en la Plataforma.

También demanda que el proceso de diálogo sea transmitido en vivo por los diferentes medios de comunicación del país.

Reclama una investigación objetiva e imparcial para determinar la autoría de muertes, lesiones y daños contra la integridad de las personas que participaron en las movilizaciones de los últimos días, perpetrados por los organismos de seguridad del Estado.

La Plataforma propone el nombramiento de un mediador internacional con competencias en políticas públicas y de garantías de derechos humanos, independiente, imparcial y sin conflicto de intereses para el proceso de diálogo.

Asimismo, exige la reincorporación de trabajadores despedidos en virtud de los decretos gubernamentales y, además, la consiguiente retribución.

Durante los últimos días miles de hondureños en todo el país se sumaron a las protestas de los médicos y maestros contra decretos gubernamentales que apuntaban a la privatización de los servicios públicos en esas áreas.

El gobierno cedió a la medida de presión y derogó las normativas, pero los gremios magisteriales y de salud aún están insatisfechos.

En las jornadas de protestas, los hondureños también reclamaron la salida de su puesto del presidente Juan Orlando Hernández.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=282105&SEO=condicionan-dialogo-en-honduras-sobre-salud-y-educacion
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España: Crisis demográfica o cómo privatizar la Educación Pública

Redacción: Rojo y Negro

Desde CGT denunciamos el proceso de privatización de la Educación Pública Andaluza. Proceso que amenaza con la pérdida de un tercio del alumnado, de la financiación y del profesorado en el plazo de diez años.

En los últimos años, la crisis económica ha agravado el problema del descenso de natalidad en Andalucía. Un fenómeno agudizado por el éxodo laboral y la gentrificación de barriadas enteras de todas las capitales y ciudades con interés turístico, que expulsa a las familias más humildes a la periferia.

Según los datos del Ministerio de Cultura y Deporte, en el curso 2011/2012 un total de 280.940 niños y niñas se matriculó en el segundo ciclo de educación infantil en centros Públicos y privados concertados en Andalucía. Si excluimos los matriculados en centros privados sin financiación pública, 229.825 se matricularon en la Educación Pública y 51.115 en Centros privados concertados sostenidos con fondos públicos.

Pasados seis años, en el curso 2017/2018, se matricularon 239.641 infantes, 190.057 en la pública y 49.584 en la privada concertada. Produciéndose así una caída de 41.299 matriculaciones. De ellas, en la pública se pierden 39.768 plazas y solo 1.531 en la privada concertada.

Este descenso del alumnado matriculado ha supuesto una pérdida acumulada de más de 1.000 unidades para la escuela pública. En cambio, al estar blindadas las líneas y unidades concertadas en la educación privada-concertada, en la práctica, se mantienen intocables.

En el 2011, en Andalucía, la enseñanza concertada suponía el 18,2% del alumnado matriculado frente a la pública. En 2017 ya supone el 20,69%. Se constata que la educación privada concertada está creciendo en detrimento de la escuela pública, sube el 2,5% en 6 años y este incremento porcentual se está acentuando más en los años 2018 y 2019. Sirva como ejemplo el procedimiento selectivo para el ingreso en el cuerpo de maestros del 2018. A pesar de que el anterior ejecutivo había adquirido el compromiso de convocar 4.500 plazas (2.000 plazas para cubrir la tasa de reposición y 2.500 para la consolidación de las plantillas), la oferta de empleo público se redujo a 3.800 plazas. Un ejemplo de cómo la política de supresión de unidades en la enseñanza pública termina afectando a las plantillas de los centros y, a la larga, al sector más precarizado dentro de la enseñanza: el profesorado interino. O baste otro dato para ilustrar lo anterior, en el proyecto de presupuesto presentado por el gobierno andaluz, la partida prevista para los centros concertados aumenta en 41 millones de euros para el año 2019 frente a los presupuestado por el Gobierno de Susana Díaz para 2018.

Podemos afirmar con estos datos que la crisis económico-demográfica ha afectado de forma importante a la educación, pero no a toda, sino que la pérdida en estos niveles ha sido asumida casi en su totalidad por la Educación Pública.

Por otro lado, el futuro no es muy alentador. Con los datos del padrón del Instituto de Estadística de la Junta de Andalucía, desde el año 2009 al 2018, la población de 0-1 años ha descendido un 24,62% – es decir, de 91.842 a 70.239 nacidos-. Uno de cada cuatro alumnos potenciales se ha perdido en estos años. Con estos datos, en el curso 2020-2021, cuando este mínimo histórico se incorpore al segundo ciclo de educación infantil estará en peligro una cuarta parte de las matriculaciones escolares en la escuela pública.

Y si analizamos los datos del padrón por edades, actualizado a 2018, la situación es incluso más grave. Hay 101.110 personas censadas que van a pasar potencialmente a Primero de la ESO en el curso 2019/20 – el máximo del padrón-, pero pasados diez años, la cifra se reducirá a 70.239. Es decir, más de un 30% del alumnado potencial se pierde. Si trasladamos esta situación a aquellas ciudades y localidades en las que coexiste la enseñanza pública con la concertada, se corre el peligro de supresión de muchas unidades de secundaria de la enseñanza pública. El problema demográfico se ha hecho crónico y solo es cuestión de tiempo que los recortes alcancen la secundaria obligatoria. Todo esto, sin hablar de las consecuencias de que la concertación del bachillerato, reclamo electoral de las fuerzas que gobiernan hoy en Andalucía, se convierta en una realidad.

Por todo ello, desde CGT exigimos un trato igualitario para la Educación Pública y que se blinde la pérdida de unidades y docentes de la Escuela Pública, al igual que se ha hecho con la privada concertada.

Exigimos una bajada de la ratio del alumnado en la educación pública y que se mantengan las plantillas del profesorado, medida, por otra parte, necesaria para mejorar la atención del alumnado, los resultados académicos y el logro del tan ansiado objetivo de reducción de los niveles de absentismo.

Fuente: http://rojoynegro.info/articulo/acci%C3%B3n-sindical/crisis-demogr%C3%A1fica-o-c%C3%B3mo-privatizar-la-educaci%C3%B3n-p%C3%BAblica

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IX convocatoria para la conformación de Grupos de Trabajo de CLACSO

Redacción:

El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales abre la IX Convocatoria para la presentación de propuestas destinadas a la creación de Grupos de Trabajo (GTs) para el período 2019-2022.

Los Grupos de Trabajo (GT) son redes interdisciplinarias de investigadores de distintos países que se reúnen alrededor de un tema o problema social relevante para América Latina y el Caribe. Los GT trabajan para la producción de conocimiento comparado relevante y riguroso, y buscan lograr una efectiva relación entre investigadores, responsables de políticas públicas y organizaciones sociales.

Los GTs se seleccionan a partir de concursos públicos en los que se presentan propuestas temáticas específicas y un plan de trabajo trienal. Están integrados por investigadoras/es de los centros miembros y asociados a la red institucional de CLACSO, pudiendo contar con participantes externas/os. Las propuestas de los Grupos de Trabajo son evaluadas por jurados internacionales de reconocida trayectoria.

Las consultas se responderán únicamente por correo electrónico a partir del 5 de junio de 2019 en el correo gruposcv@clacso.edu.ar.

Fuente: https://www.clacso.org/ix-convocatoria-para-la-conformacion-de-grupos-de-trabajo-de-clacso/

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