España / 16 de diciembre de 2018 / Autor: Ángel Fidalgo / Fuente: Innovación Educativa
Un niño tiene muchas caídas antes de aprender a caminar. El aprendizaje a través del fracaso es innato al desarrollo físico del ser humano.
Un adolescente tiene muchas caídas en la bici antes de aprender a manejarla con soltura. El aprendizaje a través del fracaso es algo natural a la adquisición de una nueva habilidad.
Un trabajador tiene muchos fallos cuando se enfrenta por primera vez a una nueva tarea. El aprendizaje a través del fracaso es algo natural a la adquisición de una nueva competencia.
Incluso una persona que ha conseguido grandes logros en su vida, antes ha tenido fracasos. El aprendizaje a través del fracaso es algo natural para la adquisición de conocimiento y experiencia.
Todos los casos mencionados tienen tres cosas en común: El deseo inquebrantable de conseguir algo, el aprendizaje a través del fracaso al intentar conseguirlo y la reducción del camino que tiene que recorrer el individuo para alcanzar el logro.
Si el aprendizaje a través del fracaso es algo natural asociado al desarrollo físico, mental y profesional del ser humano, parecería lógico que también lo utilizáramos en la formación académica. ¿Se utiliza?, basta con responder a estas simples preguntas para saberlo:
¿El profesorado se centra en fomentar el deseo de aprender los conocimientos que imparte en sus asignaturas?
Cuando el alumnado fracasa en la realización de una prueba ¿se le suspende o se utiliza como una oportunidad de aprendizaje?
Es cierto que gestionar de forma individual a cada alumno para que, a partir de sus propios fracasos, reduzca el camino hasta alcanzar el logro de aprender sería inviable con las actuales condiciones de masificación de las aulas. Sin embargo, si usamos los fracasos individuales como recursos de aprendizaje colectivo, entonces se reduciría enormemente dicho esfuerzo.
Utilizar el fracaso individual como aprendizaje colectivo, es como si todos los niños de un grupo aprendiesen de las caídas de la bicicleta de cada uno de ellos. Todos tardarían menos en aprender a montar en bici.
Gestionar los errores es la base del aprendizaje basado en el fracaso. Esto no es algo nuevo, en aviación civil, cuando se identifica un error (que conduce a un pequeño accidente), se analizan las causas, se corrigen para que no vuelva a ocurrir y esa experiencia se transmite tanto a la compañía aérea en la que se produjo el accidente como al resto. Esta acción no sólo tiene por objeto la mejora, sino la prevención de un accidente de mayor envergadura. Si no se corrigen los pequeños accidentes es más probable que ocurra uno mayor.
El aprendizaje basado en el fracaso no sólo es una forma de conseguir el logro, es una forma de evitar que se produzca un desastre académico. El verdadero desastre no es suspender, es que el alumnado después de cursar su asignatura no haya adquirido una nueva habilidad, competencia, conocimiento o experiencia.
Cuba / 16 de diciembre de 2018 / Autor: Redacción / Fuente: Prensa Latina
Cuba ratificó el compromiso con el desarrollo de la educación durante un evento auspiciado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), informaron hoy fuentes diplomáticas.
La ministra de la cartera, Ena Elsa Velázquez, afirmó en esta capital que la educación resulta una prioridad para el Estado cubano, en el contexto de la Reunión Mundial del sector, según la embajada de la mayor de la Antillas en Bélgica.
Al participar en el panel Maestros y educadores en un paisaje cambiante, Velázquez aseguró que Cuba considera la enseñanza una inversión social directamente vinculada a su desarrollo económico y social, por lo que le dedica anualmente más del 20 por ciento del presupuesto del Estado y el 10 por ciento del Producto Interno Bruto.
También destacó los avances en la materia, pese al impacto del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a la nación caribeña hace casi 60 años.
Durante un encuentro con el secretario general del Grupo de Países de África, Caribe y Pacífico (ACP), Patrick Gomes, se valoraron posibles ámbitos de cooperación entre la isla y otros miembros de la organización, de acuerdo con la fuente.
La titular reiteró la disposición de las autoridades cubanas a contribuir en la formación de educandos en naciones pertenecientes a la Agrupación y enfatizó el aporte de la isla en la erradicación del analfabetismo a través del programa Yo sí puedo, reconocido a nivel internacional.
Asimismo explicó el proceso de reforma constitucional que tiene lugar en Cuba y la actualización del modelo económico y social.
Velázquez también sostuvo reuniones con Fabio Massimo Castaldo, vicepresidente del Parlamento Europeo y el diputado federal belga Jean-Marc Delizée, presidente de la Comisión de Educación.
Además dialogó con el ministro de Presupuesto, Administración Pública y Simplificación Administrativa de la Federación Bruselas-Valonia, André Flahaut.
Bajo el tema Dar autonomía a los individuos y asegurar su inclusión e igualdad’, la cita reunió a ministros de Educación, representantes de organismos internacionales liderados por la Unesco, de organizaciones de la sociedad civil y otras entidades. Los participantes se centraron en cooperar para ‘garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos’, uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, adoptada por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas.
La delegación cubana también estuvo compuesta por la embajadora ante la Unesco, Dulce María Buergo, y en Bélgica, Luxemburgo y la Unión Europea, Norma Goicochea, así como la directora de Relaciones Internacionales del Ministerio de Educación, Moraima Orozco.
Colombia / 16 de diciembre de 2018 / Autor: Alba Lucía Bernal Cerquera (Editora) / Fuente: UPN
Este libro presenta un análisis de las políticas educativas para y con grupos étnicos en Colombia, especialmente la educación de pueblos indígenas. Utiliza como fuentes para este análisis voces del movimiento indígena, jurisprudencia y academia.
De otra parte, analiza tres experiencias educativas, a partir de un trabajo de campo en escuelas de educación propia en Colombia desde las cuales se expresa la relación entre dos categorías: política educativa (Nacional, Municipal,Comunitaria e Institucional) y pedagogía (aspectos curriculares, de formación de maestros, y administrativos). Además, se presenta una experiencia de formación docente en el marco de la interculturalidad urbana, proceso desarrollado para la formación de maestros de jardines indígenas en la ciudad de Bogotá.
El grupo de investigación Equidad y Diversidad en Educación (Universidad Pedagógica Nacional y Universidad Distrital Francisco José de Caldas) espera con este libro aportar al reconocimiento y análisis de otras formas de hacer educación y desde allí a relevar los proyectos de lucha en defensa de lo propio que no solo respetan sino que intentan darle sentido y permanencia a lo que por otros ha sido catalogado como diferente.
Venezuela – Chile / 16 de diciembre de 2018 / Autor: Lorena Tasca / Fuente: Elige Educar
Este profesor de 36 años de edad, que ha vivido entre instrumentos y partituras desde los seis y que ha sido bajista y productor de varios músicos venezolanos, está ahora aprendiendo de música chilena e intercambiando conocimiento y cultura con sus estudiantes, desde una sala en forma de hexágono.
En una sala de la escuela Francisco Varela, una imagen de John Coltrane da la bienvenida. Al fondo de un espacio con forma de hexágono y justo en el centro, está la imagen del famoso jazzista estadounidense; una en blanco y negro en la que aparece con la frente y ojos apretados, mientras toca el saxofón. Quizá una premisa de que en esa sala se viven constantes procesos de creatividad, como los que vivió Coltrane para estar a la vanguardia y pasearse entre tantos estilos de jazz… y tal como en el jazz, procesos llenos de improvisación, experimentación y libertad creativa.
En ese espacio, el encargado de que los estudiantes den rienda suelta a sus ideas, en torno a la música, es Juan Carlos Pineda, más conocido como Tito Pineda, un músico venezolano de 36 años de amplia trayectoria, nieto de Laudelino Mejías —nombre importante en la historia musical venezolana— y que en Venezuela es conocido por ser el bajista de artistas y agrupaciones tanto de jazz como de música popular, como Carota, Ñema y Taja (en el video). Un músico que ya suma tres años en Santiago de Chile, tras una larga trayectoria musical que inició a los seis años edad y que lo tienen ahora participando en varios proyectos musicales chilenos, mientras se mantiene como Miembro de la Academia Latina de Artes y Ciencias de la Grabación (Grammy Latino) y en constante creación con estudiantes de quinto básico hasta tercero medio.
“No me gusta hablar de los títulos que tengo, creo que no es tan importante como tratar de dar lo mejor de uno y eso es lo que intento hacer en la sala de clases. Me encanta dar clases, me encanta enseñar… creo que en la vida no hay que buscar la excelencia, pero sí ser excelentes todos los días”, dice este profesor oriundo de Trujillo y criado en Barquisimeto, ciudad ubicada al occidente de Venezuela y que él la describe como la “ciudad musical”.
Multiculturalidad musical
En esa búsqueda de dar lo mejor, son varios los cambios que ha planteado Tito con su llegada a la escuela en marzo de 2018. Este músico también es psicólogo y ya suma 10 años de experiencia como docente en colegios venezolanos. Lo primero que propuso es que las clases de música no se dieran en un aula tradicional. Por eso, todo pasa en este espacio circular que él mismo acomodó con la idea de que todos los estudiantes tuvieran posibilidad de moverse y verse las caras mientras estaban ahí, experimentando con las notas, con los instrumentos. “La música es dinámica, por eso la sala también tenía que serlo”, explica Tito. Bajo esa premisa, son pocas las clases en que los alumnos se sientan y miran la pequeña pizarra que está al fondo, con anotaciones de notas musicales, justo debajo de la imagen de John Coltrane.
Tito Pineda junto a sus estudiantes de segundo medio. Foto: Simón Díaz.
Lo primero que hizo con sus estudiantes, fue hacerlos elegir una canción y con esa base, desestructurarla, trabajarla, entenderla. “Es importante trabajar desde el interés de ellos y a partir de eso, aprender. Yo hago todos los arreglos y a partir de ahí aprenden los elementos de la música, la partitura, dicción de voz, todo. Yo les pregunté sobre sus intereses y en este colegio, particularmente, tienen muy buena base cultural, entonces no fue difícil filtrar canciones con letras inadecuadas”, comenta Tito.
Por eso, es regular que desde hace unas semanas, los jueves en la mañana lleguen algunos estudiantes de segundo medio y empiecen a tocar “Limón y sal”, de Julieta Venegas, pero con un ritmo más cargado de soul latino. Mientras que otros días, llegan los de sexto básico a ensayar su versión de “Tren al sur” de Los Prisioneros, a la que sumaron más instrumentos, como armónicas y variada percusión, como una caja flamenca.
Las conversaciones, las preguntas sobre cómo hacerlo mejor y si la nota era la correcta, es lo común después de de la práctica. Que se queden, intercambiando ideas, videos y otras canciones que se pueden ensayar, también es parte de la clase. “Algunas veces es difícil que se vayan de la sala”, dice entre risas el profesor. “Para mi es inspirador verlos a ellos, ver sus ganas. Ver cómo algunos no sabían tocar nada y poco a poco han descubierto sus destrezas en la música”, agrega mientras toma un cuatro, un instrumento clave en el folclore venezolano y que está siempre presente en su sala de clase.
El uso del cuatro, entre canciones de Violeta Parra, Victor Jara, Los Prisioneros, Congreso y más, es parte de la multiculturalidad por la que apuesta Tito con sus clases. “No es que me he puesto a tocar joropo aquí, pero ha sido grandioso para mi ir haciendo ciertas fusiones, ir aprendiendo sobre la música chilena, su historia (…) Yo no sabía mucho de música chilena, pero después de un concierto que tuve la oportunidad de hacer junto a Los del Maipo (una de las agrupaciones chilenas en la que toca el bajo) con Congreso, pude conocer al vocalista y aprender mucho más. Sigo aprendiendo, con los grupos musicales en los que estoy; con mis alumnos aprendo más sobre el repertorio chileno, con ellos me sumerjo más en la historia política, social. Ha sido un aprendizaje interesantísimo”, cuenta. En ese proceso de intercambio cultural, con uno de los cursos preparó la canción “Te recuerdo Amanda” de Victor Jara con un intro muy distinto, muy venezolano. “Eso para ellos fue interesante e igual para mi”.
Inspirado en el entusiasmo de sus estudiantes y aprovechando que él también tiene experiencia como productor musical, con todos sus estudiantes está preparando la grabación de un álbum. La intención es grabar al menos un tema por curso. “También es una idea que surge porque cada vez que hacíamos el arreglo para un tema, lo ensayabamos, salía bien y pasábamos a otro tema y daba como pena que lo que hicimos antes quedó atrás y no se registró. La intención es apoyar y motivar a los niños, que se escuchen. Porque me imagino que en 40 años, ellos podrán escuchar ese disco y se acordarán de lo que hicieron, lo que aprendieron. La idea, además, es con el ramo de artes se haga una carátula del disco y una ilustración de cada canción. También nos planteamos que se pueda subir al sitio web de la escuela y que sea un disco que quede para toda la comunidad educativa”, explica.
Alumnos de segundo medio durante el ensayo de “Limón y sal” de Julieta Venegas. Foto: Simón Díaz.
Bajo esa misma premisa de motivarlos, en septiembre cada curso presentará un tema en un evento que realiza el colegio para mostrar a todos los que integran la comunidad educativa, parte del trabajo que hacen los estudiantes. “Es importante que muestren lo que hacen, que se sientan orgullosos de su trabajo”, dice Tito.
Así, Tito, un venezolano que antes de regresar a las salas de clase y de retomar la música como centro de su vida, pasó por varios trabajos que nada tenían que ver con su profesión. “Había que hacerlo, para nadie es un secreto que Venezuela está pasando por un momento difícil. Soy papá, soy esposo y bueno, tuve que irme de mi país para resguardar el futuro y la seguridad de ellos y la mía”, explica.
Por eso, ahora, debajo de la imagen de John Coltrane y frente a una partitura con un tema de Los Prisioneros, sonríe mientras toca el cuatro antes de que llegue otro curso. “La música para mi es todo. La música es un lenguaje universal. Una persona que sabe leer partitura, debería ser calificada como bilingüe, porque de verdad es un lenguaje, es una pasión, es disciplina, es una filosofía de vida (…) Y la música es importante en la educación, la música puede abrir muchas puertas, puede drenar emociones, puede aumentar tus capacidades matemáticas, te puede disciplinar. Al menos así me pasó a mí, yo era un niño bastante desordenado y la música me ha dado todas las herramientas, se ha convertido en mi vida y me gusta mostrarle una parte de mi pasión a los estudiantes. Me gusta poder enseñar todo lo que uno sabe, hacerlo de forma humilde y ver cómo ellos van aprendiendo”.
Recomendamos la lectura del portal Otras Voces en Educación en su edición del día domingo 16 de diciembre de 2018. Esta selección y programación la realizan investigador@s del GT CLACSO «Reformas y Contrarreformas Educativas», la Red Global/Glocal por la Calidad Educativa, organización miembro de la CLADE y el Observatorio Internacional de Reformas Educativas y Políticas Docentes (OIREPOD) registrado en el IESALC UNESCO.
00:00:00 – Tito Pineda, el músico venezolano que enseña a través de su cultura en esta escuela chilena
En nuestro portal Otras Voces en Educación (OVE) encontrará noticias, artículos, libros, videos, entrevistas y más sobre el acontecer educativo mundial cada hora.
El llamado es para 500 mujeres de entre 18 y 30 años que tengan terminado el ciclo básico secundario.
El programa del Plan Ceibal llamado Jóvenes a Programar incorporó a sus propuestas habituales un llamado a 500 mujeres de entre 18 y 30 años que tengan ciclo básico secundario culminado. Los cursos no tienen costo de inscripción.
Según indica el portal de Presidencia, en las dos primeras ediciones del programa (2017 y 2018) egresaron 1.500 estudiantes. Además, se afirma que las clases son dictadas por referentes de las empresas tecnológicas más importantes de Uruguay.
En este sentido, las estudiantes que ingresen al programa aprenderán a realizar testeos de software. Además, recibirán clases de inglés y adquirirán competencias transversales.
Al finalizar el curso, el Servicio de Intermediación Laboral de Jóvenes a Programar ayudará a las estudiantes a ponerse en contacto con las empresas del sector cuando surja una vacante laboral.
El ministro de Educación, Daniel Alfaro, anunció desde Yurimaguas (Loreto), la aprobación de la «Política de atención educativa a la población de ámbitos rurales»
A fin de impulsar el desarrollo de las poblaciones rurales, el Gobierno aprobó una política de atención educativa para este ámbito que fija varias metas al 2030, entre ellas, que el 60% de estudiantes de educación secundaria alcance aprendizajes de manera satisfactoria y el incremento de 53% a 90% en la culminación de la educación básica de calidad.
El ministro de Educación, Daniel Alfaro, anunció desde Yurimaguas, región Loreto, la aprobación de la «Política de atención educativa a la población de ámbitos rurales«, mediante un decreto supremo publicado en el diario oficial El Peruano.
Alfaro dijo que esta es la primera vez que se establece una política nacional para la población del ámbito rural, la cual busca garantizar la educación básica de sus habitantes; mejorar los logros de aprendizaje, el desempeño docente y las condiciones de infraestructura, así como reducir la deserción escolar.
En el colegio Santo Tomás, el titular de Educación evaluó los resultados de las Redes Educativas Rurales, iniciativa implementada este año en 5 regiones con el objetivo de fortalecer la gestión de las escuelas que las integran.
Este plantel integra una de las 25 redes educativas que funcionan en la región. En la actualidad, hay un total de 50 redes en el país, las cuales se encuentran en Áncash, Loreto, Ucayali, Apurímac y Huánuco.
El funcionario afirmó que tanto las redes educativas, el mapa etnolingüístico, las escuelas de secundaria con residencia y otros avances de la educación intercultural bilingüe serán potenciados con la política rural.
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