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Los niños de Gaza se enfrentarán a daños genéticos «en las próximas generaciones» a causa del genocidio de Israel

El arroz es el único alimento nutritivo que Mohamed Aldreini puede permitirse para alimentar a su hija Rewan, de 22 meses.

La pequeña palestina nunca ha podido probar la leche de su madre desde que nació en noviembre de 2023, un mes después de que comenzara el genocidio israelí en Gaza.

La madre de Rewan, que ahora cuida de cuatro hijos, lucha contra la depresión.

Su cuerpo dejó de producir leche tras los repetidos traumas causados por el asedio israelí y los incesantes bombardeos.

La familia se vio obligada a huir de su hogar en Beit Lahia, en el norte de la Franja de Gaza, primero a la ciudad de Gaza y luego a Jan Yunis.

«Estos acontecimientos llevaron a que a la madre de Rewan le diagnosticaran trastorno de estrés postraumático», explicó Aldreini a Middle East Eye, mientras su esposa hervía una pequeña olla de arroz para preparar un arroz con leche sin leche para su hija.

Rewan ha heredado la fragilidad de su madre.

No puede caminar, apenas habla, sufre de un sistema inmunológico débil, problemas cardíacos y desnutrición grave.

Sigue perdiendo peso y ahora solo pesa 7 kg. Su salud se está deteriorando bajo lo que su padre denomina «hambruna provocada» impuesta por Israel en la Franja de Gaza.

Aldreini cree que Rewan podría sobrevivir al hambre «si recibiera una mejor nutrición y la guerra terminara».

Pero los investigadores genéticos advierten que, aunque sobreviva, es probable que Rewan sufra problemas de salud a largo plazo, y no sólo ella, sino también sus futuros hijos.

Evidencias históricas

Durante las últimas dos décadas, las investigaciones sobre hambrunas y traumas históricos —desde el Holocausto hasta la Gran Hambruna en China y el genocidio de Ruanda— han demostrado que ese sufrimiento deja huellas genéticas duraderas.

Aunque el hambre, el estrés y el trauma no mutan el ADN, sí lo marcan con cambios químicos que afectan a la expresión de los genes, sin alterar la secuencia subyacente.

Este proceso se conoce como epigenética, y consiste en la transmisión del peso de la guerra de generación en generación.

Durante la ocupación nazi, entre 1944 y 1945, se cortó el suministro de alimentos a la parte occidental de los Países Bajos, lo que provocó una hambruna generalizada.

Décadas más tarde, los investigadores descubrieron que los hijos de las mujeres embarazadas expuestas a la hambruna corrían un mayor riesgo de sufrir graves problemas de salud en el futuro.

«Los estudios demuestran que las hormonas del estrés de las madres afectan al cuerpo y al cerebro de los bebés», afirma la profesora Tessa Roseboom, bióloga de la Universidad de Ámsterdam que dirigió la investigación sobre el impacto genético de la hambruna holandesa.

«También hemos estudiado cómo la situación de los padres que viven en condiciones inseguras, estresantes y de malnutrición afecta a sus bebés», añadió Roseboom.

En 2015 un destacado estudio dirigido por Rachel Yehuda se centró en 32 supervivientes del Holocausto y sus hijos, y encontró pruebas de la herencia epigenética del estrés.

«Los cambios genéticos en los niños sólo pueden atribuirse a la exposición de sus padres al Holocausto», explicó Yehuda.

Doble impacto en Gaza

Debido al bloqueo israelí en curso, aún no se ha realizado ninguna investigación directa sobre la presencia de marcadores epigenéticos en Gaza.

Sin embargo, los científicos ya están estableciendo paralelismos con casos de los Países Bajos, China y entre los supervivientes judíos del Holocausto.

«En Gaza, las condiciones actuales son tan perjudiciales que pueden causar daños duraderos a la salud de los niños, y a las generaciones futuras, incluso si la paz llega pronto», declaró Roseboom a MEE.

El Dr. Leon Mutesa, investigador destacado de la Universidad de Ruanda, cuyo trabajo se centra en el legado epigenético del genocidio de 1994, comparte una perspectiva similar.

«Hoy en Gaza ya vemos los síntomas: miedo, estrés y niveles altos de colesterol, todos ellos indicadores tempranos de cambios epigenéticos inminentes, similares a los que observamos en Ruanda», explicó Mutesa a MEE.

La investigación en Ruanda comenzó después de que se observara que los niños nacidos durante el genocidio cargaban con el peso del trauma de sus madres, explicó Mutesa.

Esto se manifestaba en forma de depresión, ansiedad, trastorno bipolar, alucinaciones y otros trastornos psiquiátricos.

«En zonas de guerra como Gaza, el impacto se duplica. Las capas adicionales de sufrimiento, hambre, desplazamiento y violencia continua agravan el trauma colectivo. Estas condiciones dejan marcas epigenéticas negativas aún más profundas», añadió.

Según estimaciones de los responsables de la sanidad palestina, las fuerzas israelíes han matado al menos a 20.000 niños desde que comenzó la guerra en Gaza hace dos años.

Unicef afirma que, según los informes, más de 50.000 niños han muerto o resultado heridos.

Sólo en agosto se identificó a 12.800 niños con desnutrición aguda, en una hambruna que la ONU ha confirmado «de manera irrefutable».

Es probable que estas condiciones dejen daños epigenéticos graves y duraderos.

«Creo que los habitantes de Gaza sufrirán secuelas catastróficas, quizás incluso más graves que las que observamos en estudios de casos de atrocidades anteriores», afirmó el profesor Hassan Khatib, experto en epigenética de la Universidad de Wisconsin-Madison.

«No hay duda de que al pueblo de Gaza le espera un desastre genético, especialmente a las mujeres embarazadas y a los adolescentes varones durante la pubertad, una etapa crítica en la que se forma el esperma», advirtió.

Khatib señaló que estudios recientes con ovejas han demostrado que la dieta del padre puede afectar a rasgos como el crecimiento muscular y el riesgo de enfermedades, con efectos que se transmiten a dos generaciones.

«Lo que está sucediendo dará lugar a un desastre futuro que veremos en las generaciones que crecen en Gaza, porque la Franja está siendo testigo de muchos factores complejos que ejercen una presión negativa sobre la población», añadió Khatib.

Una solución

Tras revisar el caso de Rewan y el historial médico de su familia, los especialistas concluyeron que se enfrenta a un riesgo significativamente mayor de sufrir complicaciones graves de salud debido a los efectos epigenéticos, lo que coincide con los resultados de estudios anteriores.

«Está claro que esta niña no está recibiendo los nutrientes esenciales que necesita para su desarrollo», afirma Roseboom.

«Es probable que eso afecte a su metabolismo y la haga vulnerable a la diabetes o a enfermedades cardíacas».

Rewan Aldreini apenas habla, sufre de un sistema inmunológico débil, problemas cardíacos y desnutrición grave bajo el asedio israelí en Gaza (MEE/Islam Ahmed).

El Dr. Mutesa está de acuerdo. «Los genes de Rewan están siendo alterados por la guerra y el hambre. Ella y sus futuros hijos sufrirán las consecuencias», advirtió.

Los estudios apuntan a una solución clara para la crisis que se avecina: «Detener la guerra», afirmó Mutesa.

«Observamos que algunos ruandeses expuestos al genocidio comenzaron a mejorar una vez que terminó la violencia y se les proporcionó apoyo», añade.

Las investigaciones también muestran que el estilo de vida y el entorno desempeñan un papel importante en la influencia de los marcadores epigenéticos. En otras palabras, los cambios positivos, las condiciones de vida seguras, el acceso a los alimentos, la atención sanitaria y el apoyo pueden ayudar a reparar algunos de los daños.

«Necesitamos que la comunidad internacional actúe para detener el sufrimiento en Gaza», afirma Roseboom.

«Este conflicto no sólo afecta al presente, sino que está creando consecuencias para toda la vida de niños como Rewan y, potencialmente, para las generaciones venideras».

Aunque el daño ya causado puede ser irreversible para algunos, los científicos coinciden en que aún se puede prevenir mucho si se proporciona el apoyo adecuado.

La seguridad, la atención médica, la nutrición y la estabilidad social son fundamentales para salvar la vida de Rewan y la de innumerables niños como ella en Gaza.

«Aunque veo cómo se deteriora la salud de mis hijos, y aunque mi mujer y yo luchamos contra la diabetes y la hipertensión, sigo atreviéndome a soñar con que este genocidio va a terminar», dijo Aldreini, el padre de Rewan.

«Todo lo que queremos es poder volver a una vida normal, como seres humanos que somos».

(Información adicional de Islam Ahmed en la Franja de Gaza).

Shaima Madboly es una periodista independiente, además de investigadora y profesora especializada en información sobre conflictos y paz. Ha colaborado con Aljazeera English, la Radio Pública de Suecia (SR) y la BBC, entre otros medios. Su trabajo abarca regiones en conflicto y posconflicto de la región MENA, Europa, Rusia y Afganistán. También imparte clases y realiza investigaciones sobre estudios de paz, medios de comunicación en conflictos y consolidación de la paz, y no violencia. X: @shaimamadboly

Texto en inglés: Middle East Eye, traducido por Sinfo Fernández.

Fuente: https://vocesdelmundoes.com/2025/10/07/los-ninos-de-gaza-se-enfrentaran-a-danos-geneticos-en-las-proximas-generaciones-a-causa-del-genocidio-de-israel/

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Over 60% higher education institutions in India now permit use of AI tools: Report

By: Education Desk

The study finds that 40 per cent of HEIs have deployed AI-powered tutoring systems and chatbots, while 39 per cent have introduced adaptive learning platforms, and 38 per cent are using AI for automated grading.

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Jane Goodall cambió el paradigma de la evolución humana y el lugar que ocupamos en la naturaleza

Por: Paul Palmqvist Barrena 

Parque Nacional de Gombe Stream, Tanzania, finales de noviembre del año 1960. Jane Goodall, una londinense de 26 años, amante de los animales, lleva desde julio viviendo en una choza rodeada por la densa vegetacion selvática, acompañada tan solo por su madre y un cocinero. Durante los meses transcurridos, ha documentado cómo se desplazan los chimpancés, de qué se alimentan y cómo fabrican los nidos de hojarasca donde pasan la noche. Pero estos simios son solo sombras fugaces y esquivas que se mueven entre la densa vegetación, evitando el contacto con ella.

La financiación se acaba y teme defraudar a Louis S.B. Leakey, el gran paleoantropólogo a quien había conocido tres años antes y que confió en ella para encomendarle tamaño trabajo pionero de campo, pese a carecer de formación académica.

Es precisamente en este momento de dudas cuando, por sorpresa, un chimpancé macho a quien bautizará como David Greybeard (“barba gris”) se acerca confiado a ella, sin mostrar una actitud agresiva, sentándose junto a un montículo que alberga un nido de termitas. Toma una ramita, la manipula y la rompe hasta dar con las dimensiones adecuadas, introduciéndola repetidamente en el nido para sacar a las termitas, que se aprestan a defenderlo, y se las come con delectación. Al ser informado por Goodall sobre el hallazgo, Leakey respondió entusiasmado con un telegrama que ha pasado a los anales de la evolución humana:

“Ahora debemos redefinir el concepto de herramienta, redefinir el concepto de humano o aceptar también a los chimpancés como seres humanos”.

Cambio de paradigma

Una abrumadora mayoría de las personas pasan por este mundo sin dejar una huella duradera. Muy pocas hacen aportaciones significativas al acervo general de conocimiento de la humanidad, y aún menos aportan una visión que se traduce en un cambio de paradigma. Jane Goodall, quien falleció por causas naturales el pasado 1 de octubre a los 91 años de edad, fue sin duda una de estas personas singulares.

Su legado es inmenso, no solo en los campos científicos de la etología (el análisis del comportamiento animal) y la primatología (el estudio de los primates, el orden de mamíferos al que pertenecemos los seres humanos y nuestros parientes vivos más próximos, los chimpancés), sino también en la concienciación social sobre la necesidad de conservar la biodiversidad y los espacios naturales que la albergan.

Hay múltiples razones para poner en valor el legado excepcional de Jane Goodall, pues antes de que se desplazase a Gombe sabíamos muy poco sobre la conducta de los chimpancés en su medio natural. Sin verse condicionada por los sesgos inherentes a una formación académica reglada, Goodall adoptó una metodología heterodoxa.

Entre otras cosas, rehusó seguir la práctica habitual de numerar a los objetos de estudio, justificada por la supuesta pérdida de objetividad que implica el apego emocional al individuo estudiado. En cambio, procedió a darles nombres a los chimpancés, eligiendo los apodos en función de los rasgos observados de su carácter o los parecidos físicos que creía ver con personas conocidas.

Gracias a esta proximidad emocional, y a su inmensa paciencia, documentó aspectos inquietantemente humanos en su comportamiento, como el hecho de que cada uno de los individuos tenía una personalidad única, siendo capaz de desarrollar pensamientos racionales, experimentar emociones –como alegría y tristeza– o desarrollar alianzas complejas –y mudables en el tiempo– con otros congéneres. Algo que por aquella época no resultaba nada convencional.

En sus estudios de campo, cuyos primeros resultados relató magistralmente en su libro En la senda del hombre, publicado en 1971, Goodall documentó que, pese a que los chimpancés se habían considerado como estrictamente vegetarianos, consumían carne siempre que les era posible, cazando monos colobos con regularidad. De hecho, se ha estimado que hasta un tercio de la población de estos monos en el parque es devorada cada año por los chimpancés.

En las partidas de caza, cuyo éxito depende en gran medida del número de ejemplares que colaboran para aislar al mono en la copa de un árbol, bloqueando las posibles salidas, el reparto de la carne una vez cobrada la pieza adquiere especial relevancia. Los machos la comparten preferentemente con aquellos otros de quienes depende asegurar su posición en la jerarquía, pero atienden también las solicitudes de las hembras sexualmente receptivas (esto es, pagan a cambio de tener sexo).

Los chimpancés también se enfrascan en guerras

Otro hallazgo inquietante fue que las hembras dominantes del grupo matan ocasionalmente a otras más jóvenes para mantener su posición en la jerarquía, practicando el infanticidio e incluso, a veces, el canibalismo. Pero quizás la mayor conmoción ocasionada por sus estudios fue la de que los chimpancés se enfrascan en conflictos territoriales duraderos con los grupos vecinos, a cuyos miembros matan sistemática y deliberadamente en lo que se pueden denominar con propiedad como auténticas guerras entre clanes. Así lo relató en su libro de 1989, titulado A través de una ventana: treinta años estudiando a los chimpancés.

Transmisión cultural de las madres a sus crías

En definitiva, los estudios pioneros de Jane Goodall han cambiado nuestra percepción sobre la evolución humana y el lugar que ocupamos en la naturaleza. Sus observaciones inspiraron los trabajos de nuevas generaciones de primatólogos, quienes crecieron con el estímulo de sus escritos. Por ejemplo, los relativos al aspecto no trivial de si podemos considerar que los chimpancés tienen una cultura propia, lo que siempre se consideró como algo exclusivamente humano.

Así, en dos trabajos posteriores, en los que también participó Goodall, se estudió la distribución de más de seis decenas de rasgos de comportamiento en ocho poblaciones de chimpancés diferentes de África central, detectando en dos tercios de ellos variantes culturales según la aparición o no de tales rasgos en esas poblaciones. Son este tipo de diferencias las que precisamente nos permiten hablar de culturas humanas. No obstante, conviene indicar que las poblaciones estudiadas pertenecen a las tres subespecies de chimpancé, Pan troglodytes troglodytes, P. t. schweinfurthii y P. t. verus, la última de las cuales divergió evolutivamente de las otras dos hace casi 1,6 millones de años según indican los datos genéticos.

Por otra parte, en los chimpancés se produce exogamia femenina (esto es, son las hembras las que se dispersan, cambiando de grupo familiar al alcanzar la edad reproductiva). Esto significa que la diseminación de las variables culturales depende del sexo femenino, como también lo sugiere el hecho de que la transmisión cultural por aprendizaje se da preferentemente desde las madres hacia sus crías. Ello parece venir apoyado por el hecho de que es el número de chimpancés hembras el que se correlaciona con la variedad de hábitos culturales en el grupo, no el de los machos.

En definitiva, resulta difícil calibrar el legado científico y cultural de Jane Goodall sin disponer de la perspectiva temporal adecuada. Este legado se ha materializado, por el momento, en el Instituto Jane Goodall, con treinta oficinas alrededor del mundo, cuyo objetivo es proteger los hábitats de los animales salvajes, realizar investigaciones y promover la educación ambiental. Pero también en el programa mundial para jóvenes “Roots & Shoots” (raíces y brotes), que patrocina unos 10 000 proyectos de impacto local en más de sesenta países, impulsando iniciativas de reciclaje, reforestación y defensa del bienestar animal.

Aunque es mucho lo conseguido en su larga vida, las generaciones venideras, inspiradas por su memoria, tienen todavía bastante por hacer.

Paul Palmqvist Barrena. Catedrático de Paleontología, Universidad de Málaga

Fuente: https://theconversation.com/jane-goodall-cambio-el-paradigma-de-la-evolucion-humana-y-el-lugar-que-ocupamos-en-la-naturaleza-266606

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Lee Jae Myung y Sam Altman discuten expansión de la IA en Corea

Lee Jae Myung y Sam Altman discuten expansión de la IA en Corea

Rebecca Lan

El presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, y el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altmanse reunieron para debatir la expansión de la colaboración en el sector de la Inteligencia Artificial (IA), en el contexto del objetivo de Corea del Sur de establecerse como un centro de IA en Asia. El mitín tuvo lugar en la oficina presidencial, luego de que Altman celebrara encuentros separados con los líderes de los conglomerados surcoreanos Samsung Electronics y SK Group.

Las reuniones previas de Sam Altman resultaron en la firma de cartas de intención (LOI) con Lee Jae-yong, presidente de Samsung Electronics, y Chey Tae-won, presidente de SK Group. Estos acuerdos se centran en el suministro de chips de memoria, un componente esencial para el proyecto insignia de infraestructura de IA de OpenAI, denominado «Stargate».

El presidente Lee Jae Myung calificó los acuerdos con Samsung y SK hynix, los dos mayores fabricantes de chips de memoria del mundo, como una «asociación mutuamente beneficiosa», dada la necesidad de semiconductores para operar centros de datos a gran escala.

Lee expresó su expectativa de que la colaboración con OpenAI «ayude a expandir las exportaciones de las empresas coreanas y a crear más puestos de trabajo». Además, manifestó su deseo de que ambas empresas, junto con OpenAI, «desempeñen un papel clave en la distribución global de la IA».

Samsung informó que su LOI con OpenAI incluye la cooperación en áreas como chips, centros de datos y computación en la nube, todas vinculadas al proyecto Stargate.

Por su parte, SK anunció que firmó una LOI para el suministro de chips de memoria y un memorando de entendimiento (MOU) adicional para la construcción de un nuevo centro de datos de IA en el suroeste de Corea del Sur.

La reunión con Altman se enmarca en la meta de la administración Lee de convertir a Corea del Sur en una de las tres principales potencias de IA a nivel mundial. Lee manifestó su esperanza de una colaboración más amplia con OpenAI para expandir la infraestructura de IA necesaria para alcanzar este objetivo.

El Ministerio de Ciencia y TIC coreano también firmó un MOU con OpenAI a principios del día para una cooperación de amplio alcance en el sector de la IA. El presidente Lee comentó que espera que el ecosistema de IA del país «avance significativamente a través de la cooperación entre el gobierno coreano y OpenAI».

En un desarrollo relacionado, el presidente Lee Jae Myung sugirió la necesidad de revisar y flexibilizar las estrictas regulaciones sobre la propiedad cruzada entre empresas financieras e industriales. La propuesta busca facilitar las inversiones a gran escala requeridas por el sector de la IA.

Según Kim Yong-beom, jefe de gabinete presidencial para políticas, Lee señaló que tanto Samsung como SK hynix podrían necesitar construir nuevas plantas de semiconductores para satisfacer la creciente demanda de IA, lo que implicaría una inversión «astronómica».

No obstante, el presidente enfatizó que cualquier flexibilización regulatoria debe implementarse «dentro de un marco con salvaguardas para prevenir abusos monopolísticos y evitar que la relajación regulatoria se extienda a otras áreas».

Lee también mencionó la posibilidad de utilizar un fondo público-privado de 150 billones de wones (aproximadamente $110 mil millones de dólares), cuyo lanzamiento está previsto para diciembre, como fuente potencial para la inversión conjunta en megaproyectos de infraestructura, como las instalaciones de semiconductores y energía.

Críticos del statu quo argumentan que los límites a los vínculos de propiedad entre empresas financieras y no financieras resultan demasiado rígidos en la era de la IA y las grandes inversiones, donde las empresas tecnológicas requieren una financiación masiva y podrían beneficiarse de una relación más estrecha con el sector financiero.

Sam Altman, por su parte, expresó su satisfacción con los acuerdos firmados con las empresas y el gobierno coreano.

«Estamos muy emocionados de construir Stargate Korea y centros de datos con nuestros maravillosos socios para apoyar las necesidades soberanas de IA de Corea», declaró Altman, añadiendo su esperanza de «hacer mucho más con el tiempo».

El CEO de OpenAI elogió la base industrial de Corea del Sur, calificándola de «crítica para el desarrollo de la IA», y describió la transformación de IA del país a través de los diversos sectores como «notable». Altman concluyó expresando su entusiasmo por asociarse con Corea «tanto para apoyar las necesidades del país como para desarrollar realmente la IA en todo su potencial para el bien y llevarla al mundo».

La visita de Altman se produce después de que el presidente Lee se reuniera la semana pasada en Nueva York con el CEO de BlackRock, Larry Fink, para discutir la cooperación en IA y energía renovable, lo que resultó en un acuerdo para construir centros de datos de IA bajo la visión de Seúl de convertirse en el centro de IA de Asia.

El gobierno de Lee ha comprometido apoyo a la infraestructura de IA como un nuevo motor de crecimiento, al mismo tiempo que promueve esfuerzos colectivos a nivel global para una «IA para todos» y una «IA inclusiva y centrada en el ser humano».

Fuente de la Información: https://reporteasia.com/tecnologia/2025/10/01/lee-jae-myung-y-sam-altman-discuten-expansion-de-la-ia-en-corea/

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Países Bajos: Amsterdam – Miles de personas se manifestaron en Ámsterdam exigiendo al gobierno neerlandés acciones para detener el genocidio israelí en Palestina y el fin de la ocupación

Miles de personas se manifestaron en Ámsterdam exigiendo al gobierno neerlandés acciones para detener el genocidio israelí en Palestina y el fin de la ocupación

Ámsterdam: miles marchan en apoyo al pueblo palestino

Unas 250 000 personas, según los organizadores, se congregaron en una manifestación que exigió al Gobierno neerlandés “medidas concretas para detener el genocidio israelí”.

Una marea de personas vestidas de rojo llenó este domingo (05.10.2025) las calles de Ámsterdam para exigir al Gobierno neerlandés «medidas concretas para detener el genocidio israelí y la ocupación de Palestina». Los organizadores de la manifestación de la «línea roja» (Rode lijn), entre los que había grupos judíos, indicaron que cerca de 250 000 personas desfilaron durante varias horas por la capital de Países Bajos.

«Mientras nuestro Gobierno siga negándose a tomar medidas concretas para detener el genocidio israelí y la ocupación de Palestina, saldremos a la calle en masa», dijeron las organizaciones a través de un comunicado, denunciando que «Países Bajos sigue apoyando incondicionalmente a Israel, a pesar de las violaciones del derecho internacional y de las más de 65 000 muertes en Gaza».

Oxfam, Amnistía Internacional y otras asociaciones pidieron también a los responsables políticos que «demuestren su determinación y utilicen todos los medios económicos y diplomáticos a su alcance para aumentar la presión sobre Israel». Miembros de varios partidos políticos, entre ellos del Partido Laborista, verdes, y del Partido por los Animales, también asistieron a la manifestación, según medios locales.

Primer ministro responde

El primer ministro neerlandés, Dick Schoof, respondió a la protesta masiva a través de un mensaje en redes sociales en el que dijo comprender «la ira, la preocupación y la sensación de impotencia» de los manifestantes, añadiendo que su Gobierno «ha abogado enérgicamente por un cambio de rumbo por parte del Gobierno de (Benjamin) Netanyahu y ha aumentado gradualmente la presión para lograrlo».

Además, Schoof se mostró «esperanzado» por el llamado plan de paz del presidente estadounidense Donald Trump y aseguró que el Gobierno «evalúa constantemente cómo pueden actuar de la manera más eficaz posible, solos o junto con socios internacionales, tanto en público como entre bastidores».

Además, el viernes 3 de octubre más de 300 instituciones culturales y más de 870 artistas de Países Bajos y Bélgica declararon un «boicot cultural» a Israel en protesta por lo que califican como un «genocidio» contra los palestinos en Gaza y la ocupación prolongada de Cisjordania.

DW


Una multitud inunda Tel Aviv para presionar por la liberación de los rehenes: “Netanyahu, es ahora o nunca”

Los manifestantes aplauden a Trump y abuchean al primer ministro israelí. Los familiares con cautivos en Gaza admiten que nunca han sentido tan cerca su regreso.

El caso de Herut Nimrod es, probablemente, el más duro de todos los familiares de los 48 últimos rehenes en Gaza. Su hijo Tamir, con doble nacionalidad alemana-israelí, es uno de los dos únicos cautivos, junto con el nepalí Bipin Joshi, cuya suerte se desconoce. Su única pista es el vídeo de su captura, con vida, el 7 de octubre de 2023. Nada más desde entonces, salvo una cifra soltada por el presidente estadounidense, Donald Trump, que parecía indicar que los servicios secretos sabían que está muerto, pero no se lo decían.

Israel sitúa a 20 con vida (por información de inteligencia o porque el propio Hamás los ha mostrado hablando en sus vídeos propagandísticos) y da por muertos a otros 26, así que —tras dos años de espera— a Herut se le llenan los ojos de lágrimas al imaginarse abrazando en unos días a su hijo, gracias al plan para Gaza del presidente de EE UU, Donald Trump, que ha pisado el acelerador y convertido en una posibilidad real (la liberación inminente de todos los rehenes) lo que apenas dos semanas antes parecía una quimera.

“Ya hubo acuerdos antes, pero esta vez parece distinto”, cuenta en la plaza de la protesta que este sábado ha congregado a una multitud en Tel Aviv para presionar por la liberación de los rehenes. “Sí, me puedo imaginar abrazando a Tamir. No sé en qué condición está, pero espero que haya sobrevivido y que sepa que estamos haciendo lo posible por liberarlo. De lo que estoy seguro es de que lo primero que querrá es un abrazo de su madre”.

Nimrod admite que los socios ultranacionalistas de Netanyahu ya han intentado en el pasado boicotear el fin de los bombardeos (en su búsqueda por vaciar Gaza de palestinos y recolonizarla con judíos), pero cree que Netanyahu “mantendrá su palabra”, que una mayoría del Gobierno y de la sociedad israelí apoya el pacto y, sobre todo, que Trump ha decidido que sucederá. “Todo el mundo árabe está detrás y espero que presione a Hamás para aceptarlo. Sé que piden cambios, pero espero que los mediadores puedan resolver las diferencias y ver a nuestros hijos pronto de vuelta en casa”, afirma. Simbólicamente, su nombre, Herut, significa en hebreo “libertad”. Su esperanza ahora es que esta manifestación —que se celebra cada sábado cuando concluye la jornada sabática al caer el sol— sea la última.

Todos parecen conscientes de la importancia del momento. Y nadie quiere decirlo tajantemente, por miedo a una nueva decepción, pero este sábado un ambiente distinto marca la manifestación. Una multitud inunda la plaza y los accesos. Son, seguro, decenas de miles, más que en anteriores ocasiones. Por megafonía aseguran que la policía calcula 200.000 asistentes, un éxito en un país de 10 millones de habitantes.

La sensación imperante es que esta vez sí es la definitiva. Y que “todos” (uno de los cánticos que todos corean en la protesta junto con la palabra “ahora”) volverán a casa en los próximos días, aunque la mayoría sea ya en ataúdes, solo para que sus seres queridos puedan velarlos. “Es ahora o nunca. Y tiene que ser ahora, señor primer ministro”, lanza a Netanyahu desde el estrado Lior Ashkenazi, un popular actor implicado en la causa desde el principio. En las pancartas se puede leer “Socorro, ya van dos años” o “Amamos a Trump”.

Einav Zangauker, la “pesadilla” de Netanyahu —como ella mismo se definió al entender cómo le había mentido sobre su voluntad de traer a su hijo Matan— se llevó un largo aplauso al subir al escenario. Se ha convertido en un símbolo y dispara contra el primer ministro, cuyo nombre abuchea el público. “Hamás ha aceptado el acuerdo. El fin de nuestro sufrimiento depende y recae en los hombros de una sola persona: Netanyahu, ¡devuelve a todos, ahora!”.

Aquí, el jefe de Gobierno israelí es el malo que ha venido evitando el acuerdo. En los discursos trasluce el miedo a que ceda a sus socios de Gobierno ultraderechistas (que critican el acuerdo, pero al menos de momento permanecerán en la coalición) y torpedee el diálogo sobre la implementación del acuerdo, que empezará este mismo lunes en Egipto.

El bueno es, sin duda, Trump. Se plasma en carteles con la palabra gracias en inglés y banderas de EE UU. La sensación general es que solo él, aunque sea para ganar su ansiado Nobel de la paz y con sus formas excéntricas y autoritarias, ha logrado lo que no hizo su predecesor, Joe Biden. Ashkenazi le agradece desde el estrado haber “logrado un consenso entre izquierda y derecha” en torno al asunto de los rehenes.

“Nada de esto habría pasado”
El ex rehén argentino-israelí en Gaza Luis Har, uno de los pocos rescatados en una operación militar, ha acudido a la manifestación a mostrar su apoyo y solo tiene palabras de agradecimiento a Trump. “Para mí es muy importante, saber que Trump hace algo por nosotros, porque si no fuese por él, no hubiese pasado absolutamente nada”, asegura entre abrazos y saludos.

Har conoce el riesgo de vender la piel del oso antes de cazarlo: se quedó fuera de un primer canje, en 2023, en el que salieron las tres familiares mujeres con las que fueron capturados, todos con doble nacionalidad argentina e israelí. Así que aboga por esperar un poco para no ilusionarse “demasiado”. “Hasta que no vea a todos los rehenes aquí, no lo creo, para no desilusionarme nuevamente, como todas las veces anteriores”, dice antes de insistir en que va a ser un regreso “muy duro para todos”. Él estuvo cinco meses privado de libertad, pero en apartamentos y sin sufrir violencia física, según contaba el año pasado en una entrevista con este periódico. Los últimos 20 rehenes vivos llevan, en cambio, dos años cautivos y han pasado más tiempo en túneles, en medio de una hambruna provocada por Netanyahu, lo que se ve en sus deteriorados cuerpos en los vídeos propagandísticos de Hamás.

Gil Dickman tendría muchos motivos para odiar, pero concentra sus energías en lograr la liberación de los 48 rehenes restantes. “No quiero que ninguna otra familia viva lo que ha vivido la mía”, resume. Su prima, Carmel Gat, estaba en la lista de rehenes vivas en 2024, durante las negociaciones de un alto el fuego que Netanyahu alargaba artificialmente para garantizar su supervivencia política. En septiembre de ese año, los captores de Gat y de otros cinco rehenes los asesinaron a disparos, al detectar un conato de rescate de las fuerzas especiales israelíes. Era un intento de Netanyahu de evitar las negociaciones y colgarse la medalla de otro rescate de película. Arreciaron las protestas. En enero de 2025, Dickman vio salir con vida a las mujeres que compartían lista con su prima. “Y, de verdad”, subraya, “que no podía estar más contento”.

Dickman no echa las campanas al vuelo, pero no teme señalar lo obvio por miedo a una futura decepción. “Nada está terminado hasta que está terminado, pero soy bastante optimista. Trump le ha dicho tanto a Netanyahu como a Hamás que ha llegado el momento”, afirma. “Estoy muy contento y optimista. Eso sí, es una pena que no haya llegado antes. Y es algo que ni olvido ni perdono”.

EL PAÍS


Hamás acepta liberar a todos los rehenes pero pide “negociar los detalles” del plan de Trump para Gaza

Trump dice que la respuesta de la milicia indica que “está preparada para una paz duradera” e insta a Israel a “detener inmediatamente los bombardeos”.

Hamás ha entregado este viernes a los mediadores su respuesta al plan de paz para Gaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. En un comunicado, ha asegurado que acepta liberar a los últimos rehenes aún retenidos en la Franja, 48 (solo 20 de ellos con vida), pero pide “iniciar inmediatamente negociaciones a través de los mediadores para debatir los detalles”. También se muestra conforme con que un gobierno tecnocrático palestino administre el territorio, pero elude en su respuesta cuestiones espinosas como el mecanismo internacional de supervisión, presidido por Trump, o el desarme de la milicia.

La Casa Blanca ya ha anunciado que dará un mensaje institucional al respecto desde el Despacho Oval, pero, mientras, Trump ha publicado un mensaje en su red social Truth en el que celebra la respuesta del grupo islamista: “Basándome en la declaración que acaba de emitir Hamás, creo que están preparados para una paz duradera. Israel debe detener inmediatamente los bombardeos sobre Gaza, para que podamos rescatar a los rehenes de forma segura y rápida. En este momento, es demasiado peligroso hacerlo. Ya estamos discutiendo los detalles que hay que resolver. No se trata solo de Gaza, se trata de la paz tan ansiada en Oriente Medio”.

Trump había impuesto en esta misma jornada a Hamás una cuenta atrás para que aceptara su plan de paz de 20 puntos que presentó públicamente el pasado lunes, ya con el visto bueno del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que introdujo cambios de último minuto en el borrador definitivo. En otro mensaje en Truth, el republicano había dado al grupo palestino un ultimátum que terminaba a las 18.00 horas del domingo, hora de Washington (00.00, hora peninsular española), para que respondiera y amenazaba con un “infierno” si no aceptaba la propuesta. “Habrá paz de un modo u otro”, escribió.

La debilitada Hamás, sin apenas aliados y presionada también por los países árabes para aceptar el plan de Trump, busca evitar en su respuesta motivos para que Israel y EE UU desencadenen ese “infierno”. De hecho, no solo agradece los “esfuerzos árabes, islámicos e internacionales” para poner fin al conflicto, sino también expresamente los del presidente de EE UU.

El movimiento islamista acepta la liberación de los últimos rehenes “de acuerdo con la fórmula de intercambio incluida en la propuesta del presidente Trump, siempre que se den las condiciones para el proceso”, que en el documento son la “suspensión de todas las operaciones militares, incluidos los bombardeos aéreos y de artillería”.

En su comparecencia ante la prensa con Netanyahu, tras su reunión en el Despacho Oval, Trump señaló que, si Hamás aceptaba su propuesta, tendría un máximo de 72 horas para entregar a todos los rehenes a la vez.

Una vez liberados, Israel excarcelará a 1.700 gazatíes detenidos en los arrestos masivos efectuados por el ejército israelí en Gaza desde el 7 de octubre de 2023, entre ellos todas las mujeres y niños, y 250 presos condenados a al menos una cadena perpetua por el uso de la violencia en el marco del conflicto palestino-israelí. Son casi todos (cerca de 300) los encarcelados a perpetuidad, aunque en anteriores canjes Israel ha elegido quiénes, descartando aquellos que el nacionalismo palestino ha encumbrado como héroes.

Por cada cadáver de rehén israelí entregado, el Gobierno de Netanyahu hará lo propio con los restos de 15 gazatíes sin vida, cuyos restos retiene. La milicia ya había aceptado antes entregar todos los rehenes (como en el alto el fuego por fases que rompió Netanyahu el pasado marzo a fin de continuar con la invasión) y dejar la administración de Gaza en manos de otro Gobierno.

Hamás no menciona uno de los puntos más polémicos: el organismo internacional que presidirá el propio Trump y en el que participará el ex primer ministro británico Tony Blair para supervisar al Ejecutivo local. Se limita a aprobar “la entrega de la administración de Gaza a un organismo palestino de tecnócratas independientes, con base en el consenso nacional palestino y el apoyo árabe e islámico”. El plan de Trump señala que “Gaza será gobernada por un Gobierno transitorio temporal de un comité palestino tecnocrático y apolítico, responsable de la gestión cotidiana de los servicios públicos y los municipios”.

Para añadir confusión a los “detalles” que pretende negociar Hamás, uno de sus dirigentes, Musa Abu Marzuk, ha desgranado justo después posiciones que chocan directamente con el plan de Trump. Entre ellas, que el grupo no se desarmará “mientras dure la ocupación israelí” y que formará parte del “marco nacional palestino integral” que debata el futuro de Gaza. El plan acordado por Israel y EE UU es claro: Hamás no desempeñará “papel alguno en el Gobierno de Gaza, directa, indirectamente o de ninguna forma”.

Abu Marzuk tampoco acepta el organismo de supervisión que presidirá Trump y que no aparece mencionado en la respuesta oficial al plan. “Nunca permitiremos a nadie que no sea palestino controlar a los palestinos”, dijo antes de nombrar directamente a Blair. “No puede convertirse en gobernador de Gaza”, dijo, porque “destruyó Irak”, en referencia a su apoyo en 2003, cuando lideraba el Ejecutivo británico, a la invasión estadounidense.

Es la primera respuesta oficial de la milicia palestina a una propuesta de paz que solo incluye un plazo concreto: el de 72 horas para la liberación de los rehenes israelíes aún cautivos en Gaza. El lunes, Hamás afirmó que no había tenido acceso al documento antes de que la Casa Blanca diera a conocer los 20 puntos definitivos, retocados en el último momento para adaptarlos a las exigencias israelíes. El plan de paz, de apenas tres folios, se publicó inmediatamente antes de una comparecencia conjunta de los dos dirigentes.

El miércoles, fuentes de la milicia citadas por medios saudíes, reclamaron que el plan incluya plazos concretos para la retirada de las tropas israelíes de Gaza, una de las principales demandas a la que Hamás ha condicionado en el pasado cualquier posible tregua. El grupo islamista también venía aspirando a conservar parte de su armamento y reclamaba una enmienda al plan de Trump que distinga entre armas ofensivas, que entregaría, y defensivas, que pretende conservar. Ninguna de esas demandas aparece en su respuesta.

EL PAÍS

Fuente de la Información: https://www.nodal.am/2025/10/miles-de-personas-se-manifestaron-en-amsterdam-exigiendo-al-gobierno-neerlandes-acciones-para-detener-el-genocidio-israeli-en-palestina-y-el-fin-de-la-ocupacion/

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El colapso del sistema educativo venezolano: anatomía de una caída

Los maestros quieren enseñar y los niños quieren aprender. Pero, una situación institucional crítica, la pobreza, los bajos salarios y la falta de infraestructuras están provocando carencias en la educación de millones de estudiantes.

Por: Iván Reyes
Bajo la copa de un árbol que la protege del sol abrasador de Maracaibo, la segunda ciudad de Venezuela, una mujer de casi 60 años escribe con rotulador negro en una pizarra acrílica agrietada. Diez niños con uniforme blanco la escuchan sentados en sillas de plástico, algunos atentos y otros distraídos por el bullicio urbano. Esta forma poco convencional de escolarización se ha convertido en algo normal en comunidades de toda Venezuela, donde la falta de ayudas y de infraestructuras básicas obligan a los profesores a abandonar aulas en ruinas e improvisar al aire libre.

En otro tiempo, el país fue pionero en el acceso a la educación en Latinoamérica, pero la implacable crisis humanitaria que ha obligado a casi ocho millones de venezolanos a emigrar ha provocado un grave deterioro de la calidad educativa y unos niveles de absentismo sin precedentes. Ahora que nuevas tormentas amenazan su una economía tambaleante, el declive del sistema educativo podría acelerarse. “La educación, para nosotros, es el principal problema estructural que tenemos en el país”, declara Fernando Pereira, profesor y miembro fundador de la ONG de defensa de los derechos de los niños Cecodap. “Compromete las posibilidades de las generaciones futuras y del desarrollo del país”.

A mediados de 2020, la pandemia de covid-19 le asestó un golpe casi definitivo a un sistema de educación pública que ya se encontraba en estado crítico. Después de varios meses sin clases —o de semanas de clases en línea para quienes tenían acceso a internet—, en septiembre de 2022 se reanudó la enseñanza presencial. Pero, la salida continua de emigrantes provocó una escasez de docentes y un aumento del abandono escolar. Y, aunque una ligera recuperación económica llevó al Gobierno de Nicolás Maduro a promover el mensaje de que “Venezuela se arregló” , los más pobres no vieron ninguna mejoría y los educadores que se quedaron en el país, dejaron de poder ir a la escuela a diario por falta de dinero para el transporte.

A pesar de la inflación galopante, el salario mínimo en Venezuela está congelado desde 2022. El salario medio de un profesor es de unos 14,50 dólares al mes, pero algunos pueden ganar tan solo 4 dólares. Con las subvenciones del Gobierno, los ingresos mensuales pueden alcanzar los 50 dólares, pero las bonificaciones no llegan todos los meses y, cuando llegan, siguen siendo insuficientes para cubrir las necesidades de una familia. El pasado mes de diciembre, el coste de la canasta básica mensual era de casi 500 dólares.

Para remediar la situación, el Gobierno estableció el “horario mosaico”, que permite que los docentes ejerzan otras actividades económicas para aumentar sus ingresos. Así, empezaron a vender pasteles, dulces o helados y a cuidar niños en su tiempo libre. Y, aunque se supone que las escuelas públicas deben abrir cuatro días a la semana, la mayoría solo abre dos o tres porque los profesores no tienen los medios necesarios para más.

Cuando no está dando clases, Luisana Figuera se dedica a la pesca en la playa de Manzanillo, en Isla Margarita, un segundo trabajo habitual entre los maestros de la zona costera desesperados por llevar algo a la mesa. “El dinero no alcanza. Entonces vamos a rebuscarnos para tratar de sustentar el día a día de nuestros hogares”, explica. En 2024, el índice de abandono de profesores era del 72 %, según un informe de la ONG FundaRedes.

Además, los profesores de la isla tienen otros problemas, como la intimidación constante por parte de las autoridades escolares y los representantes del Ministerio de Educación. “Nos dicen que, si no vamos a trabajar al colegio un día para hacer otra cosa, nos suspenden el sueldo, o nos quitan los bonos”, dice Johanna Quijada, quien lleva 19 años ejerciendo la docencia. “Recibimos amenazas casi a diario”. Los profesores llevan años pidiendo más ayudas. Entre 2022 y 2023, se registraron cerca de 3.200 protestas para exigir salarios dignos, el fin de la persecución a la disidencia y mejores pensiones y jubilaciones.

Pero hasta ahora no ha cambiado nada. En octubre, el ministro de Educación, Héctor Rodríguez, firmó un decreto que establecía un plan de seis meses para hacer frente a la crisis que incluía la reincorporación voluntaria de los maestros, la matriculación en cualquier momento del año para que los niños que regresen a Venezuela puedan ir a la escuela, y el fin del horario mosaico. Sin embargo, el documento no mencionaba la asignación de nuevos recursos a la educación pública ni aumentaba los salarios de los educadores que, en la práctica, siguen sin poder completar el horario.

Norelys Figueroa, directora del Instituto Nacional Batalla de Puerto Cabello, en Ciudad Guayana, ha visto en persona los años dorados de la educación desvanecerse: “La mayoría de los docentes no son especialistas. No tenemos suficiente personal en áreas como ciencias, matemáticas, física e idiomas”, explica.

Escuelas sin servicios básicos

Maracaibo es el centro económico más importante del oeste del país. Sin embargo, la crisis de la última década no la ha perdonado. Las largas colas para conseguir combustible y los cortes de electricidad son habituales, no hay agua corriente más que cinco días al mes y la gasolina es un lujo. En una escuela de la ciudad visitada para este reportaje, eran los padres quienes habían hecho las instalaciones eléctricas, que apenas proporcionaban luz suficiente para conectar algunos ordenadores y unos cuantos ventiladores.

En el norte de la ciudad se encuentra una de las escuelas que han trasladado las aulas al aire libre. Allí estudian por turnos casi 200 niños, desde preescolar hasta sexto grado. La mayoría pertenecen a la comunidad étnica wayuu. Muchos de ellos han llegado desde la zona fronteriza con Colombia, desplazados por la violencia y las malas condiciones de vida. Estudian en un espacio precario, instalado en el patio de la escuela, por el que pasa el ganado mientras están en clase. Pero ellos no se distraen; siguen con atención la voz de sus maestros, que los elogian por sus esfuerzos. “Los niños necesitan la construcción de la escuela, pero acá damos clases todos los días”, dice uno de los profesores, que pide permanecer anónimo.

La situación no es mucho mejor en otros lugares. Bolívar, que limita con Brasil y Guyana, es el Estado más grande de Venezuela. Antes, Ciudad Guayana era un núcleo minero, con una industria que explotaba sus abundantes minerales —oro, bauxita, hierro, alúmina— y vivió un gran auge económico hasta 2015. Ahora, el combustible y el gas son todavía más escasos que el agua corriente y las escuelas están en ruinas, según profesores y líderes sindicales. Aida González, secretaria general de la Asociación de Maestros del Estado y concejala del ayuntamiento de Caroní, dice que las escuelas de Bolívar no están preparadas ni siquiera para soportar una lluvia ligera y menciona al menos diez de ellas en Ciudad Guayana que tienen graves problemas de infraestructura y servicios básicos.

“Los docentes quieren dar clases, los muchachos quieren ir a las escuelas, pero la situación es crítica en las instituciones”, afirma. Esa es también la experiencia de Figueroa en Ciudad Guayan. La directora asegura que los 504 alumnos que asisten a clases en su instituto tienen dificultades para aprender en un entorno tan precario. Aun así, destaca que, por lo menos, tienen el privilegio de que les dan el almuerzo todos los días.

Ese es un lujo que no todos los escolares tienen. Figuera, la maestra de Isla Margarita que pesca para completar el sueldo, dice que sus alumnos, muchas veces dejan de prestar atención porque tienen hambre o le confiesan que no se encuentran bien porque no han comido.

Isla Margarita, en el Estado caribeño de Nueva Esparta, fue el principal destino turístico de Venezuela y atraía a un gran número de extranjeros, pero, a medida que se fue agravando la compleja crisis humanitaria, los habitantes locales perdieron su principal fuente de ingresos. Cada vez más jóvenes abandonan la isla.

Yeritza María González, de 50 años, quien cuida de cinco de sus nietos, dice que cada vez es más difícil llegar a fin de mes. Vende empanadas en la playa de Manzanillo, donde ya casi no quedan turistas. Para sobrevivir, recurre al trueque con los pescadores: empanadas a cambio de pescado. Una parte la usa para alimentar a su familia y el resto lo vende para comprar nuevos ingredientes y cubrir las necesidades de sus nietos. En una mala semana, gana menos de 50 dólares. Cuando ocurre, no los envía a la escuela. “Me da dolor que uno de mis nietos se quede viendo a otro niño que sí tiene para comer. Prefiero que se queden en la casa, así no tengamos nada para darle”, dice.

Históricamente, los niños que asistían a la escuela pública tenían garantizados el desayuno, el almuerzo y la merienda, pero ya no es así. Según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi), en 2024 solo el 21% de los beneficiarios recibía las tres comidas todos los días, mientras que un informe reciente de HumVenezuela —una plataforma que monitorea y proporciona datos sobre la emergencia humanitaria— asegura que, el año pasado, el 70% de los niños de entre 3 y 17 años no recibieron ningún tipo de alimento en la escuela. “Las escuelas de acá no sirven. Cuando dan comida solo hay granos y pasta. Pero, cuando se acaba, ya no hay comida. Entonces, si uno no le da nada al niño, no tiene como alimentarse”, dice Yeritza.

En todas partes, los padres expresan su preocupación por el futuro de sus hijos y las condiciones que atraviesan en sus centros educativos. Fabiana Briceño, una mujer de 30 años que tiene tres hijos y vive en Maracaibo, cuenta que ha visto a su hijo llegar a casa “rojo de calor”, porque no tenía agua potable para beber ni refrescarse en la escuela.

Las consecuencias para los jóvenes venezolanos se sienten ya desde hace varios años. Un informe publicado recientemente por la Universidad Católica Andrés Bello muestra que los alumnos del sistema educativo venezolano presentan graves dificultades de aprendizaje. Los expertos subrayan que los resultados han empeorado de manera constante en los últimos años, que los estudiantes están menos motivados y que la brecha entre los alumnos del sistema privado (el 15 % de los escolarizados) y la gran mayoría de los que asisten a escuelas públicas es cada vez mayor.

Iniciativas locales hacen frente al abandono

Con el tiempo, los educadores, las familias y las organizaciones locales han creado sus propios métodos para que los niños no pierdan el paso en su educación o para proporcionarles oportunidades de formación. Fe y Alegría, una red de escuelas privadas de bajo costo para niños y adolescentes en situación de pobreza, es una de las iniciativas más visibles. En Venezuela cuenta con 177 escuelas y atiende a casi 95.000 estudiantes. El precio mensual varía según la realidad de cada comunidad y los maestros reciben bonificaciones y beneficios especiales.

Nataly Martínez tiene tres hijos que dejaron el sistema público por una de estas escuelas en el barrio de Santa Joaquina de Ciudad Guayana. “Yo veo que han avanzado mucho”, asegura. “Mi hijo tiene una condición de aprendizaje, pero vi que ha logrado aprender a leer y se comunica de buena forma”.

En Margarita, Christian Maestre, un hombre de 29 años de la zona de las salinas de Pampatar, ha desarrollado un programa para ofrecer a los niños mejores perspectivas de futuro y una motivación para estudiar. Su propósito inicial era evitar que los jóvenes cayeran en actividades delictivas para subsistir. En 2021, puso en marcha un negocio de excursiones turísticas a las salinas y la mayor parte de los ingresos los dedica a organizar actividades alternativas para que los niños no tengan que recurrir a la delincuencia. Les ofrece formación en artesanía, gestión de redes sociales, fotografía y hostelería, además de educación sexual. El programa beneficia directamente a 150 niños de hasta 13 años.

Además, da a las familias dinero para comprar alimentos, suplementos alimenticios y artículos de higiene personal, para que puedan cuidar de los más pequeños o les alcance para pagar la escolarización de sus hijos. En la actualidad, 60 de ellos están estudiando. “El dinero que se genera gracias a las visitas de los turistas lo invertimos en la capacitación de los chamos. Para que ellos se puedan mantener motivados”, dice Maestre. “Hay que ofrecerles cosas nuevas para que se mantengan en un constante aprendizaje”.

https://elpais.com/america-futura/2025-07-23/el-colapso-del-sistema-educativo-venezolano-anatomia-de-una-caida.html

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Educación popular y sujetos libres

A 104 años del nacimiento de Paulo Freire

Por Mario Hernandez

Paulo Reglus Neves Freire (Recife, Pernambuco, 19 de septiembre de 1921-São Paulo, 2 de mayo de 1997) fue un pedagogo, educador y filósofo brasileño. Es considerado uno de los pensadores más notables en la historia de la pedagogía a nivel mundial. Es conocido por su influyente trabajo, llamado Pedagogía del oprimido (1969), que generalmente se considera uno de los textos fundamentales del movimiento de pedagogía crítica. Entre otras ideas, Freire proponía la autonomía como fundamento pedagógico en la escuela.

Dentro de la pedagogía tradicional a principios del siglo pasado se destacan los llamados “sistemas nacionales de enseñanza” con el objetivo de formar ciudadanos de los nacientes estados nacionales. Su papel era difundir la instrucción y transmitir los conocimientos acumulados por la humanidad. El maestro será el artífice de esta gran obra, para lo cual era esencial contar con un docente bien preparado, a tal fin la fundación de escuelas normales.

Las escuelas eran organizadas en forma de clases donde el maestro exponía las lecciones que los alumnos seguían atentamente para luego plantear los ejercicios que éstos debían realizar disciplinadamente.

Las aspiraciones de la burguesía en materia pedagógica alcanzaron alrededor de 1880 cierto aspecto de plenitud. El advenimiento de la escuela laica, logrado después de ruidosos debates, ponía punto final en cierto modo a la batalla emprendida desde hacía varios siglos con la intención confesa de arrebatar a la Iglesia el control de la enseñanza.

Pero la escuela laica no fue una victoria, sino una transacción. Los conflictos obreros provocaron el acercamiento de la burguesía y la Iglesia y el clero invadió las atribuciones del Estado. La burguesía era enemiga de la Iglesia, pero la necesitaba porque veía en ella un poderoso instrumento para inculcar en las masas obreras la virtud de dejarse explotar sin conflictos.

La escuela laica solo aspiró a reglamentar la enseñanza religiosa en las escuelas de modo de no traer conflictos en una institución frecuentada por burgueses de religiones diferentes.

El Congreso Pedagógico de 1881 en Francia aconsejaba a los maestros: “Guardémonos de los fanatismos, porque hay dos: el religioso y el irreligioso.

Lavisse, un campeón del laicismo, en Discurso a los niños sostenía: “La escuela no está nunca demasiado lejos de la Iglesia”.

La introducción de la manufactura primero, de la fábrica después, repercutió en los métodos de educación que atribuían a la inteligencia del niño más importancia que a su espontaneidad. Se lo sobrecargaba de conocimientos sin dar el marco que los hiciera asimilables.

En los alrededores de 1900 comienza una nueva didáctica que se propuso aumentar el rendimiento del trabajo escolar ciñéndose a la personalidad biológica y psíquica del niño, atacando la rigidez de los viejos programas, la tortura de los horarios inflexibles, de los exámenes innecesarios, una corriente que aspira a que se tenga en cuenta la personalidad de los alumnos, dando origen a otra teoría de la educación: la “Escuela Nueva” que desplaza el eje del intelecto al sentimiento, del aspecto lógico al sicológico, de los métodos cognitivos hacia los procesos pedagógicos, del profesor al alumno, de la disciplina hacia la espontaneidad. Se trata de una teoría pedagógica que considera que lo importante es aprender a aprender. En lugar de clases confiadas a maestros que dominaban grandes áreas de conocimiento, la escuela debería agrupar a los alumnos por áreas de interés, donde el profesor actuaría como orientador del aprendizaje. Este tipo de escuela no consiguió modificar el panorama del sistema escolar tradicional, entre otras cosas, por sus costos más elevados, de allí su carácter experimental y circunscripto a pequeños grupos de élite.

Tampoco había en ella ni un asomo de trabajo colectivo, mientras las necesidades de la industria habían acentuado la cooperación en el trabajo.

Al finalizar la primera mitad del siglo pasado, la “Escuela Nueva” dio paso a una nueva teoría educacional: la pedagogía tecnicista que partía del presupuesto de la neutralidad científica e inspirada en los principios de racionalidad, eficiencia y productividad.

Se buscó planificar la educación como una organización racional capaz de minimizar las interferencias subjetivas que pudieran poner en riesgo la eficiencia con propuestas pedagógicas como la micro-enseñanza, la tele-enseñanza, etc. El elemento principal pasa a ser la organización racional de los medios. Alumno y profesor son relegados a la condición de ejecutores de un proceso cuyo planeamiento y control estará a cargo de especialistas habilitados a tal fin. El proceso define lo que profesores y alumnos deben hacer, cuándo y cómo. Para la pedagogía la cuestión central era aprender a hacer.

Educación popular (Paulo Freire)

Paralelamente aparecen la educación permanente (Pierre Furter) y la educación popular (Paulo Freire). Ambas son propuestas ideológicas de “otra educación” y nacen como movimientos de superación de la educación de adultos, es decir, en su contra.

Furter reconoce tres etapas de la educación permanente:

1º) como proceso continuo de desarrollo individual

2º) como principio generador de un sistema de educación global

3º) como estrategia cultural en el proceso de un desarrollo integral

Considera a la educación en su totalidad comprendiendo simultáneamente las modalidades formales y no formales y engloba al aprendizaje planificado y al accidental.

Este proyecto nunca se realizó como fue pensado. No logró concretar siquiera una experiencia que diera forma a sus ideas.

Por el contrario, la educación popular (EP) surge a fines de los 60 como un movimiento de renovación y luego de transformación del mundo a través del poder de un saber popular. La educación popular ha pretendido ser un movimiento pedagógico que pretende fundar una educación liberadora, luego un movimiento popular que incorpora un movimiento pedagógico y finalmente una propuesta política a través de la educación al servicio de proyectos, sujetos y movimientos populares de construcción de una nueva hegemonía en el interior de la sociedad capitalista. El pasaje de una educación para el pueblo hacia una educación que el pueblo crea al interior de los movimientos sociales de orientación popular y de los movimientos populares de liberación. La forma propia de la educación popular es el movimiento emergente contestatario que se orienta hacia la realización de su proyecto, sin descuidar la confrontación con la institución consagrada. Para la educación popular el sentido del trabajo pedagógico es convertir el trabajo social de la comunidad local en movimiento popular de dimensión política. Es la posibilidad de la educación de ser no solo comprometida y militante, sino una anticipación de la liberación.

En Pedagogía del oprimido, Paulo Freire desarrolla su propuesta de principios y metodológica.

Allí cuestiona la relación educador-educando dominante en la escuela actual a la que califica de narrativa de contenidos, que implica un sujeto que narra y objetos oyentes (los educandos). El educador se refiere a una realidad estática y compartimentada ajena a la experiencia existencial de los educandos donde aparece como su agente indiscutible cuya tarea es llenar a los educandos con los contenidos de su narración. Estos deben memorizar mecánicamente el contenido narrado y cuanto más y mejor se dejen llenar dócilmente, tanto mejor educados serán. Tal es la concepción “bancaria” de la educación donde el saber es una donación de aquéllos que se juzgan sabios a los que juzgan ignorantes. Estas posiciones serán siempre rígidas negando a la educación y al conocimiento como procesos de búsqueda.

Al contrario, Freire propone que la educación debe comenzar por la superación de la contradicción educador-educando, de manera tal que ambos se hagan, simultáneamente, educadores y educandos. Cuanto más se conviertan los educandos en depósitos, tanto menos desarrollarán la conciencia crítica de la que resultaría su inserción en el mundo como sujetos transformadores de la situación que los oprime, que es lo que pretenden evitar los opresores.

La acción del educador revolucionario debe estar imbuida de una profunda creencia en los hombres y su poder creador, lo cual exige en su relación con los educandos que sea un compañero de éstos. Mientras la concepción “bancaria” que sirve a la dominación, mantiene la contradicción educador-educandos.

La concepción problematizadora, que sirve a la liberación, realiza su superación en base al diálogo con el educador, transformándose y transformando a los educandos en investigadores críticos que van desarrollando su poder de captación y de comprensión del mundo que ya no se les presenta como una realidad estática sino en proceso, en transformación. De esta manera, profundizando la toma de conciencia de la situación, los educandos se apropian de ella como realidad histórica y capaz de ser transformada por ellos sintiéndose sujetos, superando el intelectualismo alienante, para concluir que: “Ningún orden opresor soportaría el que los oprimidos empezasen a decir: ¿Por qué?”.

La pedagogía crítica se propone convertir la educación en una herramienta al servicio del cambio y la transformación de las sociedades latinoamericanas. En esto consiste la educación popular que desarrolló Paulo Freire. La concientización de la participación popular constituye el principal efecto de alcance y ruptura de la concepción de educación crítica latinoamericana. Sus variables serán la participación activa de la pareja educador/educando, el diálogo y la necesidad de interpretar el mundo vivido.

El sujeto oprimido no solo debe liberarse de la opresión mediante el proceso educativo, sino promover cambios en las estructuras existentes y en las relaciones de poder. Así la pedagogía de Freire se convierte en una pedagogía crítica, liberadora y problematizadora del ámbito educativo y social y ofrece una propuesta revolucionaria en tanto el sujeto educando, mediante su participación, se convierte en actor indispensable al redimensionar la realidad social que le es propia. La responsabilidad, percepción, comprensión y conocimiento de la realidad se convierten en un hecho compartido, no obstante, como sostiene Freire: “Esta enseñanza y este aprendizaje tienen que partir, sin embargo, de los ‘condenados de la tierra’, de los oprimidos, de los desarrapados del mundo y de los que con ellos realmente se solidaricen”.

En este camino, las herramientas conceptuales y metodológicas de Freire aportan una alternativa hacia la comprensión de la formación de las identidades de diversos grupos sociales. Estos espacios sociales los constituyen entre otros: el espacio geográfico y de territorio; la historicidad del sujeto, su subjetividad; la memoria histórica, individual; la conformación de la personalidad y su socialización en los diferentes espacios sociales; la identificación cultural y nacional.

En el mismo sentido, la influencia en la formación identitaria a partir de la biografía del sujeto participante en el proceso educativo es la categoría que articula esta perspectiva. Precisamente esta concepción de Freire acerca de la biografía del sujeto y de su lugar constituye una propuesta pedagógica que incorpora al sujeto, su historia personal, sus tradiciones culturales y populares en función de un aprendizaje apropiado desde la vivencia de los sujetos participantes en los procesos educacionales. Se convierte así al sujeto en protagonista de su educación.

Los sentidos de pertenencia y referencia que tengan los individuos y grupos sociales en sus distintas interacciones resultan fundamentales en la configuración de la identidad y, por tanto, en el proceso de aprendizaje cultural y social compartido.

El reencuentro con el pasado y el presente, el lugar que se le asigna a la historia, la memoria y la identidad son nociones importantes. Si entendemos por identidad aquello que los individuos asumen como lo que los identifica y les pertenece, ello implica la posibilidad de estos sujetos, durante el proceso de aprendizaje y socialización, de concientizar su yo al tiempo que lo hacen respecto de su grupo o colectivo.

En el proceso educativo y desde la propuesta freireana, no se deben absolutizar ni simplificar identidades, sino que es necesario que éstas puedan coexistir con otras formaciones identitarias: colectivas, étnicas, territoriales, generacionales, institucionales, culturales, etc., pero que tienden a interrelacionarse entre ellas, a la vez que son influenciadas por un referente sociocultural común en el que se han inscripto y se inscriben continuamente.

Cuanto más articulada esté la práctica pedagógica con la experiencia y la vivencia de los ámbitos en que los sujetos se forman -es decir, familia, barrio, comunidad, instituciones, espacios, grupos humanos formales e informales, etc.-, mayores posibilidades encontrará el reconocimiento de la identidad cultural y popular de cada individuo, grupo social o comunidad.

En ello juegan un papel fundamental los métodos educativos que rescaten y revaloricen las tradiciones populares y culturales de los educandos, en estrecho vínculo con las prácticas culturales que garantizan el proceso de formación e integración de sus identidades culturales.

El proceso educativo no solo debe consolidar un espacio de aprendizaje cognoscitivo, sino que debe propiciar una experiencia cultural, política, ideológica, estética y ética, en la que los sujetos puedan percibir, problematizar, re-significar y transformar críticamente su realidad social. Desde la articulación de los saberes con las prácticas y vivencias culturales, desde la cotidianidad y los diferentes ámbitos de socialización en los que educando/educador participan, se aportará un aprendizaje diverso y comprometido con las problemáticas y realidades de sus espacios sociales.

La noción de identidad cultural en un proceso de educación popular debe ser enfocada desde una perspectiva de la identidad conformada y conformándose ante nuevos contextos, momentos históricos, y no como producto ya acabado por una determinada cultura. Las dimensiones de lo cultural no constituyen solamente herencia o tradición, sino que coexisten otros rasgos identitarios que resultan de la interacción de diversos procesos de formación cultural amplia, por ejemplo, de nuestra identidad latinoamericana.

La educación continúa siendo un importante eslabón de reproducción de la correlación de poderes imperantes. El respeto a la diversidad y a la diferencia, la potenciación de la autonomía, del pensamiento crítico y divergente, la responsabilidad y el compromiso social, la adecuación de la enseñanza a las particularidades cotidianas de los sujetos son elementos aún ausentes en la generalidad de las aulas. Sería ingenuo y peligroso pensar que esto responde al azar. Estos hechos reafirman el papel trascendente de la educación como vía de potenciación de valores y formas de entender la sociedad, de la forma en la que nos asumimos y posicionamos dentro de un espacio social.

La mayoría entiende que la Educación Popular se define por el público hacia el cual va dirigido el esfuerzo educativo, que con tal de ser realizado al interior de los sectores populares corresponde a la Educación Popular. Evidentemente, esta conceptualización tan amplia no es suficiente. Aunque va dirigida hacia los sectores populares, tiene proyectos estructurados en base a un profundo cuestionamiento al sistema educativo tradicional en cuanto estructura reproductora de las desigualdades sociales. Dentro de esta corriente, el cuestionamiento radical apunta a la jerarquía del conocimiento en el sistema formal de educación, a la forma en que éste se aborda en la relación asimétrica entre “el que sabe” y el que “carece” de dicho conocimiento. El esfuerzo educativo se centra en una modificación de la forma en la que se estructuran las clases, colocando el énfasis en la horizontalidad y la desaparición del educador en la figura de un acompañante. Aunque debemos alertar sobre la concepción que pone énfasis en la forma desdibujando la intencionalidad transformadora que debe poseer todo proyecto de Educación Popular. Muchas veces se oculta la evidente asimetría existente entre quienes dominan determinados conocimientos y quienes los desconocen. El extremo son quienes no conducen ni guían, inspirados en definiciones de un Paulo Freire tardío, de Educar con Libertad, por ejemplo, o en posicionamientos teóricos posmodernos.

Nuestra tarea educativa tiene la intención que los alumnos/as ingresen a la Universidad con niveles de conciencia más elevados que les permitan recuperar el conocimiento y colocarlo al servicio de la lucha de nuestro pueblo. Una posición ideológica que nos obliga a abandonar la espontaneidad en el trabajo, rechazar la neutralidad en el saber y colocarnos de frente y comprometidos con toda lucha social o política desatada. Tomar una posición clara en defensa del campo popular, desarrollando tareas de “concientización” como se entiende en Pedagogía del oprimido de Paulo Freire.

Entendemos que la Educación Popular es todo proceso educativo intencionado y orientado hacia el campo popular, que tiene por finalidad elevar la conciencia social a un plano político, desde una mirada radicalmente crítica del orden de dominación imperante, y con una perspectiva transformadora revolucionaria de la sociedad.

La tarea de los educadores populares consiste en llevar procesos masivos de alfabetización política en sindicatos, barrios, escuelas comunitarias, incluso en la Universidad.

¿Por qué una fábrica recuperada, un movimiento social o un sindicato han decidido construir sus propias escuelas?

El surgimiento de los Bachilleratos Populares (BP) se presenta como una opción educativa en el campo de la educación de jóvenes y adultos, campo totalmente abandonado por las políticas públicas estatales de las últimas décadas.

La creación de escuelas desde el campo de lo popular, gestionadas en y desde los movimientos sociales propone una alternativa pedagógica que rompe con la lógica piramidal y el discurso monolítico de la escuela estatal. A su vez pone en debate la existencia de lo público no estatal, ya que los BP son experiencias educativas, es decir, escuelas públicas populares, no estatales, gestionadas desde movimientos y organizaciones sociales.

Los BP se constituyen durante las últimas dos décadas como reacción y en oposición al modelo neoliberal, como respuesta al abandono por parte del Estado en el campo de la educación de jóvenes y adultos. Sus protagonistas buscan generar nuevos procesos sociales, que tienen como base la democracia y la participación. Desde estas experiencias sostienen una concepción de escuelas como organizaciones sociales, remarcando una nueva forma de desarrollar estas escuelas, pensadas desde la gestión social y enmarcadas en movimientos y organizaciones sociales que tienen como uno de sus objetivos la transformación social y la educación en clave de educación popular, como una de las herramientas para lograrla.

La idea de toda actividad educativa es política, por más pretensión que haya de una educación única, neutra y universal, no existe práctica pedagógica que no sea a su vez una práctica política. La escuela es un ámbito donde se desarrolla un trabajo político pedagógico que parte de una práctica política pedagógica.

Siguiendo a Esther Pérez en La promesa de la pedagogía del oprimido: “(…) la pedagogía del oprimido no es para nosotros una metodología, una didáctica, un conjunto de métodos y técnicas neutros -en realidad casi nada lo es-, sino un pensamiento y una práctica pedagógicas que asumen una posición frente a la realidad social y apuestan a la educación como una herramienta fundamental de la transformación cultural, que consideran imprescindible para el triunfo y consolidación de un bloque popular. Insisto: no hay educación popular sin la conjunción de reflexión y acción; no hay educación popular que no apunte a la cultura como objetivo último y coagulante de los cambios sociales; no hay educación popular sin toma de posición política”.

Los BP responden a las formas y a los principios políticos de su movimiento y organización y no a normas, reglamentos y estatutos elaborados desde el Estado. A su vez, van generando formas de funcionamiento propias como bachillerato, a partir del trabajo que tienen en asambleas con docentes y estudiantes que se realizan en el horario de clase y en días rotativos para que puedan participar todos los profesores. Las asambleas de profesores también se realizan mensualmente.

Una primera diferencia que podemos establecer entre la propuesta político-pedagógica de los BP en relación a la escuela tradicional, es que ésta funciona en el Estado o desde el ámbito privado y los BP son escuelas gestionadas desde organizaciones y movimientos sociales y no obedecen a los patrones políticos pedagógicos hegemónicos sino que intentan construir un proyecto propio, teniendo en cuenta los objetivos de la organización. No significa que los BP se conviertan en asistencialistas o paternalistas. Quienes llevan adelante esta tarea educativa parten de reconocer la situación de clase de los y las educandos. Es a partir de este reconocimiento y de este reconocerse que se trabaja desde una educación clasista, que no reproduzca las injusticias sociales sino que sea crítica, transformadora y reveladora de las relaciones de opresión. Cada estudiante, docente o integrante de los BP y del movimiento, son fundamentales para lograr el proyecto político pedagógico que se construye.

Otro aspecto de importancia es que se tiene en cuenta la especificidad de la población con la que se trabaja. El trabajo con adultos no puede desarrollarse al igual que en cualquier escuela de educación media. Tanto los programas, metodologías, horarios son acordes a la población adulta y a sus condiciones ya que ésta es una población que además de ser estudiantes son trabajadores/as, madres y padres.

Los BP son espacios donde se crean nuevas formas de pensar y actuar, nuevas relaciones, se construye conocimiento de forma participativa, desde las vivencias de cada uno de los protagonistas y desde la memoria histórica. Lo cual no quiere decir que se conviertan en espacios educativos para bajar una determinada línea política elaborada por un grupo minoritario de iluminados. De lo que se trata es de trabajar y aprender desde una mirada crítica, que dé cuenta del lugar social que ocupan los diferentes actores sociales dentro de la división social del trabajo, dentro del sistema capitalista, poder entender esta situación no solo desde lo local, desde el barrio, desde la propia comunidad, sino también poder generar y desarrollar un pensamiento abstracto que permita a los sujetos comprender el complejo desarrollo histórico del cual forman parte.

No creemos que sean la respuesta al capitalismo, ni la alternativa pedagógica por excelencia, pero entendemos que es necesario construir proyectos políticos pedagógicos que apunten a formar sujetos políticos activos para el campo popular. En este sentido, los BP tiene lógicas diferentes no solo desde sus contenidos y objetivos, sino también desde sus prácticas y formas de organización.

En los BP trabajan con sectores de la clase obrera para los que el Estado tiene destinada una educación de baja calidad. En el sistema educativo argentino existe una diferenciación clasista. Desde la reforma educativa de la década del 90 hasta hoy, la avanzada del capital sobre la educación ha sido feroz. La reforma educativa menemista siguió la concepción neoliberal de entender el presupuesto del Estado en educación como un gasto y parándose en el concepto progresista de descentralización educativa, inició el desmantelamiento más profundo que el sistema educativo argentino haya visto jamás. La educación pasó de ser una necesidad a ser un gasto y de ser un derecho a ser un bien de consumo. La descentralización que implica la territorialización de los proyectos educativos o la necesidad de pensarlo de acuerdo a las características particulares del lugar donde están insertos, fue una descentralización meramente administrativa, que implicó desinversión por parte del Estado de toda la estructura educativa que con el correr de los años fue cayéndose a pedazos. Por otro lado, los empresarios aprovecharon los agujeros que iba dejando el Estado para acercar a la sociedad sus ofertas educativas financiadas por el propio Estado mediante subsidios. Las escuelas públicas quedaron para los sectores populares, los hijos de la clase trabajadora y algún sector de la clase media y la escuela privada destinada a los sectores medios y más acomodados de la sociedad.

Los BP se presentan como una posibilidad concreta de dar educación de calidad a estos sectores de clase para los que el Estado reserva una educación de bajísimo nivel.

Si el Estado habla de educación de calidad que ofrezca una carga horaria acorde, que incentive a través de becas a los estudiantes, que construya espacios de contención y recreación para los hijos/as de los estudiantes para que puedan estudiar mientras sus hijos están en otra aula jugando, sin la preocupación de cuidar de ellos, que genere equipos que puedan analizar y actuar sobre las causas de la deserción escolar y no ofrecer educación limitada, que combine la producción de conocimiento teórico con una dimensión productiva. Desarrollar relaciones cooperativas de producción entre los actores educacionales, levantando instancias de concientización. Articular trabajo intelectual y manual, teoría y práctica, pensamiento y acción. Generar unidades productivas donde predominen relaciones cooperativas de producción, también pueden generar la oportunidad de solventar las necesidades locales.

Los BP están haciéndolo. En todos los BP hay talleres culturales, de oficio, comunicacionales, dentro de la currícula, pero la diferencia no es solo de contenido, los estudiantes también son participantes activos formando parte central en la toma de decisiones en igualdad de posibilidades con los docentes. Vamos reevaluando los programas en forma conjunta, por lo tanto, los estudiantes también definen la didáctica participativamente y no de manera normativa. Somos los docentes quienes ejecutamos y diseñamos el planeamiento de manera colectiva, pero al mismo tiempo lo vamos poniendo a consideración de los estudiantes.

Las asambleas, las discusiones, los talleres de formación y los planes de lucha de los que participamos siguen siendo el motor de nuestras experiencias y son parte de nuestra currícula. Entendemos que educar es un acto político y tomamos partido a favor de los intereses históricos del pueblo trabajador. Somos la contracara de la educación privada empresarial que forma un sujeto individualista, aislado de las luchas populares e incapaz de pensarse colectivamente. También ponemos en cuestionamiento la supuesta neutralidad del Estado y de la educación estatal/pública.

Esto no implica desconocer la discusión en torno a la defensa de la asignación de cargos docentes vía acto público, mecanismo que democratiza el acceso al trabajo, pero que no impide que los contenidos políticos e ideológicos de la educación y las decisiones estratégicas las sigan tomando las clases dominantes por medio de sus funcionarios. Intentamos poner de relieve que el Estado es un Estado de clase, y que si bien debe ser el garante de la educación, las organizaciones populares debemos conservar nuestra autonomía política a la hora de desarrollar nuestras experiencias político-pedagógicas.

Creemos que para constituir una Educación Popular, es el Estado quien debe financiar los espacios educativos, mediante un financiamiento directo, que garantice la cobertura de todos los gastos tanto materiales como pedagógicos (salarios, alimentación, infraestructura, libros, computadoras, insumos educativos y servicios como agua, luz, gas, etc.). Los recursos estatales son nuestros, por tanto, tenemos derecho a autogestionar la educación y ser financiados con los recursos que legítimamente nos pertenecen.

Debemos lograr que el trabajo docente no sea realizado únicamente en nuestro tiempo libre sino que sea parte de la producción social, el lugar donde recibimos nuestros ingresos para vivir, permitiendo la sustentabilidad del proyecto de educación transformadora. Planteamos la autogestión como un proceso de autonomía de los trabajadores de la educación, en el que somos los trabajadores en conjunto con la comunidad educativa, quienes gestionamos las escuelas, logrando reproducir nuestra existencia.

Renunciamos a ver al Estado como única fuente de soluciones a la educación, por el contrario, podemos utilizar recursos del Estado para administrarlos y en proyectos político-pedagógicos que construyan relaciones cooperativas, autogestivas y emancipatorias.

El desarrollo de la Educación Popular debiera apoyarse fundamentalmente en los movimientos sociales, pueblo organizado o sociedad civil.

Uno de los problemas más graves que atraviesan las escuelas estatales es la relación con la comunidad, en este plano, al estar insertos en organizaciones barriales, los BP y la comunidad están unidos por lazos estrechos de solidaridad y pertenencia mutua.

Disparen contra la educación

Al ataque a la educación pública que comenzó a fines de los 50, se ha sumado el Estado al tratar de sacarse de encima a estudiantes y docentes en nombre del futuro, la eficiencia y la modernización. La fractura del sistema educativo nacional en los 90, el presupuesto educativo para las escuelas privadas que supera al estatal en la CABA, etc., son solo dos ejemplos de esta política en nuestro país.

América Latina no es ajena a esta situación. Los grandes sistemas educativos latinoamericanos están siendo fracturados con políticas de descentralización que lejos de constituir mecanismos de transferencia de poder a los ciudadanos como se pretende con las escuelas “boucher” en nuestra provincia de San Luis o en Chile, son una fachada de su destrucción. De allí que la necesidad de sistemas pedagógicos que permitan la transmisión del capital cultural acumulado por los diversos sectores sociales sea cada vez más acuciante. El lugar que ocupó durante cien años la escuela latinoamericana va quedando vacío. El pueblo ve disminuir vertiginosamente sus posibilidades de adquirir la cultura dominante, que es absorbida solo por las élites.

De allí que la lucha por la educación pública debe ser asumida por los educadores populares, hasta por los que la han rechazado en el pasado. La identificación de educación popular con educación no escolar o la educación burguesa antipopular con escolarización, se ha vuelto caduca. Hoy, la universalización de la educación básica se transforma en meta de la educación popular. No se trata de reivindicar la educación “bancaria” sino de trabajar en nuevas estrategias que combinen lo mejor de la escuela pública con la pedagogía de la liberación, el diálogo y su carácter transformador en el proceso educativo para educar a las grandes masas. Hay que volver a definir la educación popular. Hay que crear una nueva didáctica que comprenda tanto los procesos de movilización popular como las actividades educativas entre adultos de las clases populares.[1]

Debemos apoyarnos en el creciente interés que han suscitado las experiencias educativas llevadas adelante por organizaciones sociales o articuladas con éstas (en el caso de nuestro país por los movimientos sociales[2] y fábricas recuperadas), en las escuelas gestadas y conducidas por los movimientos populares, que se vinculan de alguna forma con el sistema educativo oficial. No estamos hablando aquí de las denominadas “prácticas de formación” o “talleres”[3] que no pertenecen de ninguna manera al sistema educativo oficial, ni pretenden hacerlo, y cuyas temáticas se orientan hacia la formación política, las cuestiones de género, lo productivo, lo organizativo, entre otras.

Tampoco de experiencias del tipo Universidad Campesina que comenzó a funcionar en Colombia en 2004 en San José de Apartado, la Universidad Intercultural de los Pueblos y Nacionalidades Indígenas de Ecuador o la Escuela Florestan Fernandes del MST de Brasil, en el mismo año, con las que los movimientos sociales de indígenas y campesinos tienden a tomar en sus manos la formación de sus miembros y la educación de los hijos de las familias que los integran como es el caso de las 1.800 escuelas del MST en las que estudian alrededor de 200.000 niños con 4.000 maestros. Podríamos agregar a estos ejemplos la experiencia educativa zapatista.

En nuestro caso hablamos de la educación popular en la formación de escuelas a partir de los movimientos sociales populares y las fábricas recuperadas orientadas a las clases subalternas. El tipo de iniciativa que impulsó la UTD en General Mosconi (Salta) con la Universidad en la localidad de Vespucio abierta a la comunidad y con carreras específicas vinculadas a las actividades de la zona como la de Perito Clasificador de granos de molienda y oleaginosas o el caso del MTD (Emerenciano) del Chaco con escuelas, jardines, bachillerato libre para adultos y escuela técnica de carpintería y electricidad que responde a una necesidad de la población de Resistencia y cuenta con reconocimiento oficial donde el Estado provincial se hace cargo del salario docente. Las reivindicaciones de la Coordinadora de Bachilleratos populares de la CABA van en el mismo sentido [4].

Al respecto, más allá de generalizaciones que no responden a la realidad, es de destacar que en el Nº 2-3, Primavera/Verano de El Ojo Mocho Otra vez en el artículo, “¿Hay una nueva Forma-Estado? Apuntes latinoamericanos” de Verónica Gago, Sandro Mezzadra, Sebastián Scolnik y Diego Sztulwark se sostenga que: “… muchas veces el Estado se sirve de iniciativas autónomas para suplir la imposibilidad de resolución institucional. Pongamos un ejemplo: el aumento en la matrícula escolar, luego de que ésta sea un requisito del beneficio de la AUH (Asignación Universal por Hijo), obligó al Estado a recurrir a la experiencia autogestiva de los “bachilleratos populares”, que hacen educación popular en las fábricas recuperadas desde el 2001, y en simultáneo reconocerles su existencia a partir del financiamiento de los salarios docentes, por afuera de los convenios colectivos del gremio docente”.

La posibilidad de desarrollar la educación popular masivamente es el desafío que enfrentamos.

BIBLIOGRAFIA

Baraldo, Natalia (2009): “Movimientos sociales y educación en Argentina: una aproximación a los estudios recientes”, Eccos-Rev. Científica, Vol. 11, Nº 1, enero-junio, pp. 77-93, Universidade Nove de Julho, Brasil.

Brito Lorenzo, Zaylín (2007): “Educación Popular, cultura e identidad desde la perspectiva de Paulo Freire”, en  Gadotti, Moacir, Gómez, Margarita Victoria, Mafra, Jason y Fernandes de Alencar, Anderson (Comps.). Paulo Freire. Contribuciones para la pedagogía, pp. 29-45. Clacso Libros, Bs. As.

Castilla García, Claudia (2007): “Educación popular – Juventud – Participación. Una alianza posible”, en  Gadotti, Moacir, Gómez, Margarita Victoria, Mafra, Jason y Fernandes de Alencar, Anderson (Comps.). Paulo Freire. Contribuciones para la pedagogía, pp. 29-45. Clacso Libros, Bs. As.

Chinigioli, Evangelina (2012): “Bachilleratos populares: construyendo contrahegemonía. La experiencia de los BP en Movimientos Sociales de la Ciudad de Buenos Aires” (Tesina), Directora: Dra. Nora Llaver, Co-directora: Lic. Natalia Baraldo, Mendoza.

Freire, Paulo (1985): Pedagogía del oprimido (Cap. 2). Ed. Siglo XXI, Bs. As.

Hernandez, Mario (2013): El movimiento de autogestión obrera en Argentina. Editorial Topía, Buenos Aires.

Michi, Norma, Di Matteo, Alvaro Javier, Vila, Diana (2012): “Movimientos populares y procesos formativos”, en Revista Polifonías, Año 1 Nº 1, pp. 22-41. Departamento de Educación UNLU, Luján.

Nasti, Pablo y Castro, Pablo (2013): “Abriendo escuelas para luchar, bachilleratos de educación popular” en 2º Congreso Nacional de Educación,Buenos Aires.

Ponce, Aníbal (2008): Educación y lucha de clases, Imago Mundi, Buenos Aires.

Puiggrós, A. (1993): “Historia y prospectiva de la educación popular latinoamericana”, en Gadotti, M. y Torres, C. (Comps.). Educación Popular. Crisis y perspectivas, pp. 33-43. Miño y Dávila, Bs. As.

Rodríguez Brandao, Carlos (1993): “Caminos Cruzados. Formas de pensar y hacer educación en América Latina”, en Gadotti, Moacir y Torres, Carlos Alberto (Comps.). Educación popular. Crisis y Perspectivas. Bs. As., Miño y Dávila.

Saviani, Dermeval (1983): “Las teorías de la educación y el problema de la marginalidad en América Latina”, en Revista Argentina de Educación, año II, nro. 3. AGCE, Buenos Aires.

Universidad Popular de Valparaíso, Preuniversitario Popular y Revolucionario El Cincel  (2011): “Educación popular en la trinchera de ideas. Recuperando la educación para la lucha de los trabajadores”, Revista de Pedagogía Militante “Diatriba”, N° 1, Santiago de Chile, Noviembre.

Zibechi, Raúl (2005): “La educación en los movimientos sociales”. Programa de las Américas NM: International Relations Center, Silver City.

Notas:

[1] Al respecto es interesante la apropiación que habían hecho las escuelas públicas del programa “Jóvenes y Memoria” organizado por la Comisión Provincial de la Memoria de la Prov. de Buenos Aires con producciones escolares del estilo de “El barrio obrero conocido como Villa 21-24 Zavaleta” realizado por alumnos del CENS Nº 75 de Barracas, entre otras.

[2] Definimos como movimientos sociales populares a aquéllos que luchan contra formas de desposesión, opresión y explotación y lo hacen con fuerte protagonismo de sujetos pertenecientes a las clases subalternas. Dentro de esta definición no solo entran los que se definen como autónomos ya que algunos pueden tener algún tipo de referencia institucional en partidos políticos, sindicatos, etc., sino que enfatizamos que las iniciativas y decisiones se tomen en los espacios de deliberación y no en instancias superiores y separadas.

[3] Se trata de actividades que suelen realizarse con regularidad y que reúnen a un determinado grupo durante un período de tiempo relativamente breve.

[4] Es el espacio donde algunos de los BP discuten y se organizan para exigirle al Estado el reconocimiento de las experiencias, entre estas exigencias están: la oficialización de todos los BP, el salario para todos los docentes, las becas para los estudiantes y el financiamiento integral de las escuelas.

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