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México: Marcha CNTE al Congreso de la Unión, entregará iniciativa de reforma educativa

México/13 de Febrero de 2017/Cambio de Michoacan

Morelia, Michoacán.- Integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) marchan en dirección al Congreso de la Unión para presentar, tal como lo anunciaron, la iniciativa ciudadana que fue elaborada por parte de varios especialistas y que tiene que ver con modificar la reforma educativa.

La idea, según comentaron previamente los líderes, es recuperar muchas de las condiciones que existían antes de que entrara en vigencia la reforma educativa, también pretenden hacerle algunas adecuaciones a partir la realidad que a partir de la reforma se fue dando.

Reiteran que la educativa es una reforma particularmente laboral, en tanto que en la iniciativa que hoy presentan ponen énfasis en todos los puntos, particularmente en la pedagogía, la enseñanza, por qué y para qué. Esta iniciativa a la que precede la recopilación de miles de firmas, se entregará al Congreso para que pueda ser en determinado momento discutida en una sesión, con la probabilidad de ser aprobada.

Fuente: http://www.cambiodemichoacan.com.mx/nota-n17869

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Contra el bullying homofóbico

Por: Nuevo Diario

De acuerdo con datos de la Unesco, a nivel internacional el bullying homofóbico se expresa a través de insultos, agresiones físicas y discriminación, generado por compañeros e incluso docentes de escuelas públicas y privadas, siendo más frecuente entre alumnos de secundaria; lo cual genera depresión, soledad, miedo, intentos de suicidio y los daños autoinflingidos.

En México, se estima que 75 por ciento de los hombres homosexuales, 50 por ciento de las mujeres homosexuales y 66 por ciento de individuos transexuales, en algún momento de su vida, sufrieron bullying homofóbico en las aulas, que se manifestaron con burlas, insultos, golpes y abuso sexual tanto en instituciones públicas y privadas.

La homofobia social ha inducido a generar homofobia internalizada, que genera riesgo suicida en los adolescentes homosexuales de tres a seis veces más que los heterosexuales y se vincula al rechazo familiar.

La Comisión Ciudadana Contra Crímenes de Odio por Homofobia reportó que en el período 1995-2015, se registraron más de mil 310 asesinatos por odio homofóbico en nuestro país; sin embargo, se estima que existen muchos más casos sin registrar bajo esta categoría, lo cual nos coloca en el segundo lugar a nivel mundial en crímenes por homofobia.

PRESIÓN SOCIAL

Vicenta Hernández cuestiona el rechazo que algunos grupos, incluyendo religiosos, mantienen hacia la diversidad sexual: “La mayoría de las personas se manifiestan a favor de la no discriminación y el respeto a los derechos humanos; pero en la práctica se refleja lo contrario en el alto índice de bullying homofóbico, que se presenta en las escuelas y en la sociedad en general.

“Muchas niñas y niños que se perciben diferentes, que eligen juegos distintos a los que la cultura les ha impuesto llamándoles ‘juegos de niñas versus juegos de niños’ y que hoy sabemos, se llaman comportamientos de género variantes, se ven forzados ante la presión de sus pares, la familia y la sociedad, a vivir en función de los comportamientos que los demás dicen que deben actuar. No es gratuita la ambivalencia y dolorosa inseguridad en la que se viven muchas personas aparentando ser lo que no son y diciendo sentir lo que no sienten”.

ES NECESARIO ROMPER LOS TABUÉS

Karla Barrios psicóloga clínica, sexóloga, psicoterapeuta sexual y maestra en tanatología, quien se especializa en procesos de reasignación integral para la concordancia sexo-genérica de personas transgenéricas y transexuales, señala que existen muchos temas en la vida de los que no hablamos, que guardamos, que callamos: sin embargo, el hecho de que estén «ocultos» no impide que tengan manifestaciones o impactos importantes en la vida cotidiana. Estos temas que pensamos “debemos callar o nos han enseñado que debemos callar” son mayoritariamente temas relacionados con la violencia, eventos que se viven en el ámbito familiar o más cercanos afectivamente… Un tema recurrente con estas características es el abuso sexual infantil, del cual difícilmente hablamos, pero con una huella muy importante en la calidad de vida.

Sumado a la creencia de que «‘la ropa sucia se lava en casa’, se genera un silencio aterrador y un caldo de cultivo para la repetición de los patrones de violencia en todas sus esferas y a llevar a la persona que ha vivido abuso sexual infantil a vivir con miedo, culpa, vergüenza, ansiedad, depresión, distorsión de su propia imagen, dificultad para apreciarse, afectando su calidad de vida”.

Es por ello tan relevante abordar las experiencias de abuso sexual infantil, reconocerlas y atenderles como una manera de transformar semillas y experiencias, en buenos tratos y autocuidado.

Por su parte, Juan Carlos Hernández Meijueiro, maestro en Salud Pública y VIH-Sida por la Universidad de Emory de Atlanta, Georgia, Estados Unidos, psicólogo social y educador en sexualidad humanista con especialidad en Catequesis Misionera por el Instituto de Catequesis Misionera de la Universidad Pontificia Urbaniana de Castelgandolfo de Roma, Italia cita la utopía planteada por J. Weeks: “Existe una posibilidad más humana de acoger, en lugar de rechazar, la diversidad, de aprender a vivir con la inmensa variedad de seres humanos que existe, y de desarrollar una política basada más en el pluralismo democrático que en el fundamentalismo moral”, para destacar la importancia de erradicar la doble moral.

“Es necesario romper los silencios que ocultan la muerte, la corrupción, la enfermedad y la opresión. Dentro de estos silencios están lo que la pareja tiene en torno a sus necesidades afectivas y sexuales; el que tienen los padres y madres de familia ante los hijos en torno a la violación de los derechos humanos más elementales contra quienes no se aceptan a la norma”.

ACCIONES CONTRA EL BULLYING

La Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología A. C. (FEMESS) es una organización que ejecuta diversas acciones orientadas a promover los derechos sexuales, apoyada en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en los principios básicos de la Ley General de Salud, en la Ley General de la IV Conferencia Internacional de Población y Desarrollo y la Plataforma de Acción de la IV Conferencia Mundial, que señala: “En nuestro país coexisten diversos estilos de vida y diferentes formas de organización familiar. Las distintas propuestas de educación formal de la sexualidad deben respetar esa diversidad sin hacer omisiones ni promociones sino estimulando un proceso crítico donde las personas puedan obtener elementos para decidir con responsabilidad sobre su propia vida sexual, sabiendo que tienen el derecho al respeto de quienes les rodean”.

Especialistas como los citados anteriormente participarán en el Curso- Taller Educación Sexual para una Sociedad Incluyente, coordinado por la Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología A.C. (FEMESS) y la psicóloga Vicenta Hernández Haddad, que se realizará el próximo mes de febrero (los días 18 y 19) en la Ciudad de México.

Ahí se tratarán temas como la educación sexual en México, la conciencia de la identidad desde la infancia y la orientación sexual, la importancia de contar con recursos didácticos apropiados para fomentar la educación sexual integral, tanto en el hogar como en la escuela; la atención a la diversidad educativa en las escuelas públicas y privadas; la prevención de abusos sexuales infantiles y el análisis de cómo el cristianismo ha fomentado la exclusión de la diversidad sexual.

Fuente: https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1305970.contra-el-bullying-homofobico.html

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Entrevista Ivan Felixovich León: ¿Por qué leer un libro sobre el estalinismo hoy?

Entrevista a Ivan Felixovich León

Desde finales de septiembre de 2016, Ediciones Temas sometió a la consideración de sus lectores un nuevo libro digital: Estudios sobre el estalinismo, compilado y prologado por el investigador cubano-ruso Ivan Felixovich León Zhukovskii. El conjunto de más de 20 textos, en su inmensa mayoría originales que no habían visto la luz en español, nos permite construir un retrato de Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; su impacto en la historia del siglo XX, y las nuevas lecturas que genera esta compleja personalidad en el contexto contemporáneo. El libro se presentará en formato DVD en la Feria Internacional del Libro de La Habana, el próximo 14 de febrero, a las 2:00 p.m., en la Sala José Antonio Portuondo, de la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña.

– ¿Cómo surgió la idea del libro?

El libro partió de una iniciativa de Rafael Hernández y de Ediciones Temas. Fue un encargo que a mí me resultó extremadamente sugerente, por mi propia vocación, porque el asunto me interesa. Lo que más he trabajado en los últimos años ha sido la Rusia post-soviética, las principales tendencias que han tenido lugar en ese espacio después del derrumbe del socialismo real. Es un tema que, además, tiene que ver con mi propia formación, con el hecho de haber vivido 11 años y tener raíces allá. Ya había publicado dos libros vinculados a la URSS o la Rusia contemporánea. El primero, también por encargo, un cuaderno de Ruth Casa Editorial sobre el período posterior al derrumbe, no solo del espacio post-soviético, de la antigua URSS, sino de Europa oriental. El segundo, sobre las principales tendencias de Rusia con posterioridad al derrumbe, que cronológicamente llega hasta nuestros días, con la editorial El Viejo Topo. De ahí que aceptara la propuesta de realizar esta compilación.

¿Qué puede revelar hoy este libro?

Como conjunto de trabajos y de debates sobre el estalinismo, el libro tiene un valor propio: el hecho de ser textos de autores rusos, contemporáneos, la mayoría escritos entre los años 90 y 2000, incluso en 2013, 2014, que no estaban traducidos al español, que difícilmente algunos estén traducidos al inglés. En cuanto a qué nos pudiera aportar en el día de hoy, en el siglo xxi, creo que hay muchas aristas. El debate sobre la historia soviética está inconcluso todavía. Hay muchos aspectos propiamente históricos, o teóricos, que siguen abiertos y que en el libro se reflejan, se discuten desde esta visión actual, ya con una profundidad mayor pues hay documentos que se han desclasificado, que han aparecido. Hace 20 años no se podía hacer este tipo de análisis. Existen muchos debates relacionados con la historiografía soviética que siguen vigentes.

Los textos que proponemos, en mi opinión, nos permiten continuar discutiendo sobre la construcción de alternativas, sobre cómo no hacerlo. Por supuesto que es un tema extremadamente complejo, porque estamos hablando de la construcción de realidades completamente novedosas, cuyos puntos de partida quizás son los que pudiéramos querer, pero no hay recetas, no hay un futuro preconcebido. Pienso que hay varios aspectos que en el libro se desarrollan desde diferentes aristas, por ejemplo, cuáles son las premisas para cualquier proyecto alternativo, que, a mi juicio, inevitablemente debe tener una matriz anti-capitalista, con independencia de cómo sea ese enfrentamiento sistémico, de cómo sea esa ruptura, esa lucha, de lo que se logre configurar en cada una de las sociedades que pretenda construir procesos de una praxis alternativa.

– ¿Se puede adelantar alguna conclusión?

Hay conclusiones básicas que se pueden sacar del estudio del estalinismo. La más importante para mí es que todo proceso emancipador alternativo tiene que tener un fundamento en la base. Las construcciones sociales son resultado de la correlación entre las diferentes fuerzas y grupos sociales. En el caso particular de la historia soviética y del desarrollo y la consolidación del estalinismo, para mí un aporte de los análisis teóricos –sobre todo rusos– contemporáneos ha sido ponderar, por ejemplo, la debilidad de las fuerzas de base.

¿Por qué Stalin logra imponerse como figura autocrática y construir un sistema de relaciones sociales como el que denominamos estalinismo? Lo logró por muchas razones, pero yo quisiera resaltar una: el vacío de fuerzas. No existía una clase burguesa sólida, la clase burguesa rusa era débil, incipiente, dependiente de los poderes centrales; pero tampoco existía una clase obrera organizada, y evidentemente eso deja un vacío de poder. Y esto, de alguna manera, da pie a las usurpaciones de la soberanía, muy asociado al concepto de bonapartismo, extendido sobre todo a raíz de la obra de Trotski. O sea, no puede haber una construcción alternativa que no parta de esa fuerza de base. El estatismo no puede ser –al menos es mi visión– el modelo para la construcción de alternativas.

Si nos remontamos a la historia de la construcción de sociedades, a la teorización marxista, a la de Lenin, es muy polémico el rol del aparato estatal. Desde la perspectiva teórica del marxismo clásico, la paulatina extinción del aparto de dominación es consustancial a la superación de las relaciones capitalistas. Sin embargo, todos los intentos de construir realidades alternativas han pasado por un rol central del Estado, con saldos más que discutibles en el sentido emancipatorio, incluyendo, por supuesto, el caso del estalinismo en particular. Creo que se ha demostrado que cualquier proyecto de este tipo tiene que partir desde la base y para la base. Otra cosa es el debate sobre las condiciones objetivas y subjetivas necesarias, y cómo se articulen en la práctica revolucionaria las relaciones que se puedan establecer entre la base popular y el ejercicio del poder, proceso que siempre sería muy complejo, pero evidentemente tiene que partir de ahí.

En el caso específico del estalinismo (como en cualquier otro), creo que hay un contexto histórico que lo explica, nunca lo justifica. Hay que partir de un repudio inevitable a los mecanismos de coacción y de terror social en el caso del estalinismo, por ejemplo. Todos esos temas son actuales, porque continuamos viviendo en un mundo en lucha, donde la necesidad de reivindicar y de transformar es quizás mayor que nunca. De manera que son diferentes aristas de la experiencia soviética, del estalinismo en particular, que tienen que ser leídas hoy desde una nueva perspectiva.

– La figura de Stalin ha sido relativamente reivindicada en la Rusia de hoy. ¿Cómo “leer” ese regreso?

Desde la emergencia del “putinismo”, en el 2000, ha tenido lugar el intento –con éxito relativo, de rescate de la simbología nacional patriótica como una forma de dotar de contenidos identitarios a una sociedad que los perdió casi completamente, como parte de la gran involución que vivió el espacio soviético y, en última instancia, todo eso tiene un impacto en la capacidad del poder para reproducirse. Putin ha intentado rescatar el nacional-patriotismo a través de diferentes simbologías, en la asunción de la música del himno soviético como himno oficial ruso, el uso de esa tradición épica soviética en la televisión, en las películas, el regreso de la guerra como tema a estos medios. Por supuesto, no hay ninguna identificación ideológica con las premisas del proyecto bolchevique y con aquellas que después se continuaron reproduciendo en el discurso soviético. La identificación está justamente con esa necesidad de fortalecer las estructuras estatales que estaban totalmente fragmentadas y debilitadas cuando Putin llega al poder.

A raíz de la crisis económica de 2008-2009 hubo un deterioro de los niveles de apoyo incluso a Putin. Su popularidad bajó en más de 20 por ciento. Entonces, a comienzo de su tercer mandato, tiene lugar el aumento de la confrontación con Estados Unidos y la Unión Europea, debido al conflicto interno en Ucrania. Es cuando tiene lugar una especie de segundo consenso “putiniano”, para llamarle de alguna manera, que sí está esencialmente basado en esta matriz nacional-patriótica, y en ese contexto la figura de Stalin ha sido rescatada, directamente por Putin, en declaraciones donde valora de modo muy positivo aspectos específicos de Stalin y lo contrapone con Lenin. Dicho sea de paso, la figura de Lenin no ha sido rescatada tras el derrumbe y sigue siendo cuestionada.

En última instancia lo que se busca es eso: la identidad con el líder fuerte, en un contexto de crisis estructural interna, económica pero también política. Pero el factor interno no es el único que explica esta política, hay una fuerte confrontación, una importante presión y una coacción de Occidente contra Rusia, que tiene muchísimos motivos que aquí no podemos profundizar. Entonces se dan estos ejemplos de rescate simbólico de la figura de Stalin en particular, y de todo esto que hablamos que él representa, y que es necesario hoy como un instrumento de consenso. En el texto nuestro se toca ese tema en algunos trabajos.

– En un contexto como el que describías anteriormente, ¿qué papel desempeñan la academia y los estudios de la figura de Stalin? ¿Se busca o se apoya también ese consenso? ¿Cómo se refleja esto en el libro?

No hay, no tiene lugar, y el libro lo refleja claramente, un rescate benévolo de la figura de Stalin en la academia rusa. No es un ala o un instrumento que se haya sumado a este rescate de la simbología de Stalin. Esa es una idea esencial. Lo que hablamos con anterioridad no lo podemos aplicar a la forma de entender el libro. En este volumen partimos de la premisa de hacer un análisis científico, académico, con todos los matices ideológicos y subjetivos que lleva consigo la producción científica. Por supuesto que hay un componente de subjetividad, pero el objetivo central era que partiera de una visión académica y no propagandística, y estaba excluido cualquier tipo de análisis apologético del estalinismo, que todavía existen. Tampoco podía ser un texto que partiera de una crítica vulgar, simple, que no se asentara en un debate más profundo.

– Esta selección se caracteriza, además de por la actualidad de sus artículos y la originalidad de las traducciones (concebidas especialmente para esta edición), por la diversidad de posicionamientos ideológicos de los autores.

Esa diversidad refleja la amplitud del debate que hay en Rusia sobre el estalinismo. Este tema se estudia desde diversas aristas académicas y culturas ideológicas. Pero a pesar de toda esa diferencia hay un hilo conductor que al final le da riqueza y sentido a esas diferencias: el análisis científico. Y cuando hablo de científico me refiero a la búsqueda de argumentaciones a determinadas interrogantes. Dentro del libro hay autores que no parten de premisas ideológicas de izquierda, desde el marxismo más rico, más heterodoxo, sin embargo, me parecía que sus artículos realizan un aporte, incluso, desde el instrumental teórico en el que se basan, de la sociología, la antropología, sin romper la línea central: estudiar científicamente el estalinismo con toda la carga ideológica, también emotiva, que conlleva.

– Te propongo recorrer someramente la estructura del libro.

El primer bloque tiene que ver con el estalinismo, el ideario bolchevique y el socialismo, y prevalecen los enfoques de escritores de izquierda, marxistas rusos contemporáneos. La propia naturaleza de ese debate lo explica. Es una de las temáticas más debatidas por la izquierda tradicionalmente, y lo sigue siendo dentro de la izquierda rusa y mundial contemporánea. O sea, la relación de continuidad o cambio entre los idearios del bolchevismo y del estalinismo. Como queda evidenciado tras la lectura de los artículos que componen ese bloque, sí se produjo una ruptura.

– ¿Es singular que sean precisamente autores marxistas quienes nos lleven a esa conclusión?

Es que es muy difícil partir de premisas ideológicas de izquierda y no identificar esa ruptura, no hacer un análisis crítico del estalinismo sería una excepción, en realidad. O sea, lo lleva, porque evidentemente el estalinismo rompió muchas de las premisas en la que se basaba el proyecto bolchevique y en las que se debe basar cualquier proceso de construcción de alternativas desde abajo, tanto en el plano más convencional de la teoría de la superación del capitalismo y del paso al socialismo –que ha sido quizás el debate más común en el siglo xx–, como si sustituimos –como se hace muchas veces– la palabra socialismo por proyectos alternativos, anti-capitalistas, etc. En cualquiera de los casos, una postura de izquierda, tanto académica como desde la praxis revolucionaria, obliga a cuestionar y a rechazar el estalinismo, sus prácticas esenciales.

– Uno de los ejes de ese primer bloque es la pregunta de si existió una alternativa, y te confieso que no consigo respondérmela.

En el libro hay debates sobre ese sistema alternativo. Existían condiciones históricas que pasaban por un salto en el desarrollo estructural que se impuso, que fue central en todo el discurso político de los líderes bolcheviques; la necesidad de dar ese salto en el contexto de la expansión del imperialismo en Europa a finales del siglo xix y principios del xx, la amenaza de la guerra, que se convirtió en realidad en 1914. El estalinismo ha sido visto como la concentración absoluta de todos los factores de la producción y de poder con el objetivo de dar ese salto histórico. Sin embargo, hay varios peros e interrogantes. Hay una especie de continuidad en el sentido de que eran objetivos centrales en el programa bolchevique. La gran diferencia está en el cómo, y el cómo no solo a través de los métodos, sino también en cuanto a los procesos específicos, era muy diferente en el imaginario bolchevique; en la forma, los caminos y los instrumentos para llegar a ellos. O sea, la praxis política que pudo desarrollar el bolchevismo fue corta. Vino la muerte de Lenin, después la depuración de toda la élite originaria del bolchevismo a finales de los 20, cuando se consolida la figura de Stalin de forma autocrática, y a finales de los 30, las grandes purgas.

Evidentemente, el tema de las alternativas fue muy debatido, no solo a posteriori, sino que fue central en esa década del 20, extremadamente rica por los debates internos. No es algo que nosotros estemos intentando ahora reconstruir, sino que están ahí: esas alternativas estaban planteadas. Y, en la medida en que estaban planteadas, las podemos ver como posibilidades históricas que no tuvieron lugar. Cuando hablamos de alternativa nos referimos, sobre todo, a proyectos de cómo concebir la construcción de esa nueva sociedad, que podemos ponerle el apellido socialista o no.

La más importante fue la que planteó el llamado grupo de derecha, la de Bujarin. También hubo alternativas políticas como la de Trotski, pero como modelo, como una propuesta de construcción social, económica, la alternativa de Bujarin partía de premisas que la historia soviética demostró que eran fundamentales, como la búsqueda de un equilibrio en las relaciones entre el campo y la ciudad, o lo que es lo mismo, entre el poder ya esencialmente burocratizado –aunque algunos autores lo asocian con el poder obrero, pero no creo que sea pertinente–, con la necesidad de la industrialización, etc., y el campo. La propuesta de Bujarin era la búsqueda de un equilibrio. Otro de los componentes de esa alternativa descansaba en un balance entre las diferentes ramas de la economía. Creo que esos son los dos elementos centrales de la alternativa de Bujarin como propuesta de un modelo de desarrollo socioeconómico que, por supuesto, tiene una lectura y un impacto político también.

En última instancia, y puede resultar paradójico, Stalin no asume una postura propia definida hasta prácticamente finales de los años 20, cuando se pone fin a la “Nueva Política Económica”, y Stalin desde su posición de mando único define una postura que pudiéramos llamar desarrollista: empiezan los planes quinquenales, la industrialización acelerada. Pero en la década del 20 el debate no pasaba por Stalin, sino por Bujarin, por Trotski. Ambos cuestionaban las formas y los instrumentos de coacción que rompieron completamente con todo el ideario de lo soviético, del poder de los soviets, de la democracia dentro del partido, etc. Desde la política, la praxis política sí fue cuestionada, tanto por Trotski como por Bujarin. Pero Trotski defendió mucho una participación activa del Estado, la centralización de los factores de la producción en aras de la industrialización.

La propuesta de Stalin fue, en esencia, la de Trotski y la de otros miembros importantes de partido. Stalin simplemente definió con su capacidad de mando la vía y los métodos. Este proceso tiene lugar en un contexto de necesidad de grandes saltos, era muy difícil esperar prácticas políticas que tendieran a la socialización, a la democratización, al respeto a la soberanía popular, etc. Nada justifica el extremo de las prácticas estalinianas, particularmente el terror social, pero había una contradicción inmanente entre esa propuesta que era bastante consensuada en el imaginario de la élite política de aquella época, inclusive de la que se sentía más comprometida con lo democrático en términos políticos, y la construcción de una realidad que no trastocara las bases del bolchevismo. El estalinismo fue la expresión tristemente deformada de esas contradicciones.

– Y se convirtió en el modelo.

El segundo bloque del libro trata sobre el estalinismo como modelo. Incluye trabajos más generales de grandes procesos, y otros que hacen referencia a aspectos más específicos: sobre el terror social, su origen, sus características, los gulags, y uno que actualiza y prácticamente pone punto final al debate, desde una visión estadística, sobre las víctimas de los gulags. Cuando analizamos la historia de la Revolución en la URSS hay, digamos, tres grandes momentos: el fundacional, el estaliniano y el que va del año 1954 en adelante. Entre el primer y el segundo momento es evidente la ruptura, pero entre este último y el tercero la relación de continuidad es mayor, más clara. Si bien no se debe hablar de estalinismo post-54, hay elementos de continuidad.

Por ejemplo, el período de Jrushchov lo pudiéramos identificar como una especie de suave estalinismo, en el sentido de que fue ese primer momento de intento de alejarse de las prácticas más nefastas del estalinismo, sin embargo el modelo continuó. En el período posterior hay un rescate de toda la simbología estaliniana, aunque los núcleos duros del estalinismo como forma de organización del régimen político, socioeconómico, se fueron degradando con el tiempo. ¿Por qué? Porque en gran medida la industrialización había sido lograda, la desaparición física de Stalin y la complejización de la sociedad soviética incidieron negativamente en la capacidad del mando político central de reconstruirse como un ente fuerte, y eso conllevó a la fragmentación burocrática que, poco a poco, fue usurpando los espacios de poder hasta la perestroika.

– Los bloques tres y cuatro del libro complementan, desde diversos ángulos de la sociedad soviética, esa visión plural sobre la vida en la era estalinista.

El tercer bloque es pequeño y se centra en la política exterior de Stalin. Las proyecciones de la política internacional de Stalin es lo que menos se cuestiona, de una u otra manera se pondera, sobre todo por su eficacia. En este sentido, resalta el éxito en la Segunda Guerra Mundial. Algunos autores, los más ortodoxos de la izquierda, aplauden la construcción del espacio del socialismo realmente existente en Europa del Este, por ejemplo, cosa que como valor pudiera cuestionarse, al igual que muchas otras prácticas de política exterior durante el período estaliniano. En los textos hay una idea central: se evidencia el realismo político como elemento esencial de la política exterior de Stalin, el pragmatismo de establecer determinados fines, encontrar los instrumentos para conseguirlos y buscar la forma de utilizarlos de la manera más eficaz posible.

El cuarto bloque es más diverso, porque reúne enfoques sobre la cultura y los procesos culturales: el cine, la pintura, pero también en otros ámbitos de la sociedad, como el tratamiento de los temas de género y la ciencia. Quería abordar los impactos del estalinismo en esos entornos, donde sí ha habido muchos estudios esencialmente críticos. Lo que se advierte son los procesos muy contradictorios que tuvieron lugar. En ese período se generó una riqueza intelectual y cultural muy grande pero, al mismo tiempo, se ve cómo todo ese potencial entraba en contradicción con las políticas estatales vinculadas tanto al arte como la ciencia, como a las relaciones de género. Se advierte el impacto negativo, el freno a ese potencial que en principio era inherente al proceso de transformación en la URSS, enlazado en muchos casos con la riqueza de las “vanguardias” rusas durante las dos primeras décadas del siglo xx. Entonces, creo que en esta sección la palabra más importante es “contradicción”.

– El libro cierra con varios anexos. ¿Qué aporta este colofón a los Estudios sobre el estalinismo?

Con los anexos la idea era completar un poco desde lo testimonial esta visión de Stalin y el estalinismo. Lo que llamamos el “Testamento político de Lenin” es, en realidad, un resumen de sus valoraciones sobre la personalidad de Stalin. En cuanto al discurso de Jrushchov en el XX Congreso es fundamental, con todo lo contradictoria que resulta la figura de Jrushchov. Esta fue una intervención de un gran impacto, de una gran trascendencia, porque fue emitida desde la autoridad soviética. También resultó muy polémica, y se ha dicho que el momento para exponer estas ideas era inapropiado. Es cierto que este discurso y el desmontaje que en él se realiza de la figura de Stalin tuvo un impacto significativo para los movimientos de izquierda a nivel mundial, en las democracias populares de Europa del Este y hacia lo interno de la URSS. Lo que pasa es que también creo que esos impactos eran inevitables y reflejaron contradicciones y realidades que no permanecerían ocultas por más tiempo. Haberlas ocultado generaría una lectura aún más tensa y más contradictoria de la historia soviética.

Los extractos censurados de la edición soviética de las memorias del mariscal Zhúkov son una novedad para el lector cubano. En su momento se omitieron por la manera en que interpreta el papel de Stalin en la guerra, aunque dentro del contenido censurado podemos encontrar pasajes que no hacen referencia directa a Stalin, o inclusive algunos en donde la imagen de Stalin que transmite Zhúkov no es negativa. Hoy cuesta mucho entender las razones de la censura en estos últimos casos.

Por último, el testimonio de Svetlana Alliluyeva, la hija de Stalin, es una conmovedora visión personal del día de la muerte de su padre, en cuya narrativa se entrelazan los sentimientos más profundos y controvertidos en relación con él, con la descripción del contexto político que rodeó el momento de la desaparición física de Stalin. Existía la intención de que el último texto del libro fuera justamente este, por la riqueza simbólica que enuncia: la muerte del político y del hombre, su legado contradictorio, la degradación moral del entorno político, el anuncio del naufragio de un sistema y de la forma torcida con que fue asumido y divulgado el ideario marxista.

Fuente: http://cubaposible.com/leer-libro-sobre-estalinismo-hoy/

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República Dominicana: Profesores de la UASD ratifican paro por salarios

República Dominicana/13 de Febrero de 2017/Listín Diario

La docencia en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) seguirá paralizada. A diez días de que debieron de iniciar las clases, estudiantes siguen acudiendo a las aulas a esperar que un maestro llegue a impartir enseñanza.

El Consejo Superior de Directivas ratificó ayer el paro de docencia hasta que el rector de la universidad, Iván Grullón, responda a las demandas del reajuste salarial y saneamiento de la nómina de la academia.

El presidente de Federación de Asociaciones de Profesores de la UASD (Faprouasd), Santiago Guillermo, dijo que durante la sesión que duró unas 4 horas, se decidió también postergar la convocatoria de asamblea general hasta que las autoridades presenten propuesta concreta como solución a la crisis.

 La decisión de convocar al Claustro Mayor fue rechazada por entender que podría desviarlos de los propósitos iniciales, dejándolo como un recurso a utilizar posteriormente. El Consejo Superior de Directivas designó una comisión negociadora compuesta por cinco maestros, como muestra de apertura a la solución del conflicto.

También otorgó poder al Comité Ejecutivo Nacional para que elabore un plan de acción que fortalezca la movilización del profesorado mientras dure el paro.

Faprouasd dio un plazo al rector para que presentara una propuesta, pero hasta ayer a las 5:00 de la tarde el profesorado no había recibido el documento.

Hay profesores que aunque consideran que el paro es justo, porque afirman que hay aulas en malas condiciones y maestros con bajos salarios, no apoyan que la huelga afecte la docencia y por ello están dando clases.

Uno de ellos es el profesor Alejandro Abreu, quien ha impartido docencia por 24 años en la academia. Calificó el paro como justo e inoportuno.

Dijo que es justa porque hay muchos profesores con sueldos limitados y otros empleados, sobre todo los administrativos, que tienen “sobresueldos”.

Fuente: http://www.listindiario.com/la-republica/2017/02/09/453509/profesores-de-la-uasd-ratifican-paro-por-salarios

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Sombras en el ágora: ciencia y opinión pública en democracia

Por:  José María Agüera Lorente

Es sabido que la democracia ateniense no era contemplada con mirada amable por el bueno de Platón. No ayudaba a ello el origen aristocrático del filósofo ni la época políticamente turbulenta que le tocó vivir marcada por el drama biográfico que supuso la condena y muerte de su amigo y maestro Sócrates, «el más justo de los hombres de su tiempo», a decir del propio Platón tal como dejó escrito en su famosa Carta VII. Si nos apuntáramos al punto de vista del Miguel de Unamuno de Del sentimiento trágico de la vida, según el cual las verdaderas razones de las ideas filosóficas se encuentran en las raíces vitales de quienes las alumbraron, teniendo más que ver, por tanto, con sus experiencias personales, entonces no habría más que hablar; el gran filósofo que tuviera por verdadero nombre Aristocles levantó su portentoso sistema filosófico como respuesta ideológica a la amenaza que para sus intereses de clase suponía la inmadura primera democracia de la historia. Ahora bien, por mucho que de verdad pueda tener esa versión de la génesis del platonismo no se puede negar lo certero de la crítica del filósofo ateniense al sistema democrático en cierto respecto que trataré de exponer en lo que sigue.

No se trata aquí de repetir cosas ya conocidas, pero en aras a la claridad expositiva no se debe pasar por alto que el nacimiento de la democracia y las tesis del relativismo y el escepticismo radical, que son aportaciones conceptuales de los sofistas –los adversarios filosóficos de Platón no por casualidad–, acontecen en el mismo tramo cronológico del siglo V a. C. Ambas tesis conllevan la destrucción de la posibilidad de la verdad objetiva. Por eso el fundamento de la crítica platónica a la democracia es de naturaleza esencialmente epistemológica, ya que, supuesto el intelectualismo ético socrático que liga virtud y conocimiento, y negada la posibilidad de éste, se elimina el fundamento de la buena política que no es otro que la virtud del gobernante. De aquí que el esfuerzo del autor de República se centre en gran medida en la restauración del conocimiento como valor supremo del buen gobierno. Es lo que implica su afirmación, también contenida en su Carta VII, según la cual «no cesará en sus males el género humano hasta que los que son recta y verdaderamente filósofos ocupen los cargos públicos, o bien los que ejercen el poder en los Estados lleguen, por especial favor divino, a ser filósofos en el auténtico sentido de la palabra».

Esta preocupación de Platón por la salvaguarda del conocimiento como principal recurso de la acción de gobierno sigue teniendo sentido en el contexto de las actuales democracias modernas. Primero se desenvuelve en el frente de la opinión pública, en el que a menudo se plantea la confrontación de ideas de un modo que no se promueve el encuentro racional de la pluralidad de posturas en el ágora democrática. Lo advertía Fernando Savater a finales del siglo pasado en un artículo titulado Lo indiscutible, en el que daba cuenta de la postura de los que sostienen que es imposible dar con un conocimiento más cierto que otros, por lo que hay que asumir que sólo se puede aspirar a opiniones, todas relativas y personales, expresión del partido político o del grupo mediático de quien la sostiene. Lo llamativo es que se detecta en este escepticismo universal un cierto «gozo democrático», observa el filósofo español. Lo experimentan quienes dan todas las opiniones por igualmente respetables o válidas, pues consideran que lo característico de la democracia es que cada ciudadano tenga su opinión, entendiendo ésta como la forma de expresar cómo es cada cual, no cómo cree cada cual que es la realidad. De modo que quien se atreva a defender que hay puntos de vista insostenibles según el conocimiento objetivo se arriesga a ser tildado de dogmático impenitente incapaz de respetar la pluralidad de pareceres, que es uno de los rasgos definitorios de la democracia. Precisamente lo que a Platón sacaba de quicio y por lo que tanta inquina le tenía al dichoso sistema político parido por su Atenas del alma.

En efecto, esta es una sombra que se proyecta en el ágora democrática consecuencia de las limitaciones gnoseológicas propias de la naturaleza humana: la tentación de la renuncia a la verdad y la suplantación de ésta por la opinión pública. Cuando esto ocurre el debate político, que mantiene vivo el pálpito del corazón cívico, se enturbia con la retórica espesa de la ideología, que enmascara la carencia de valor epistémico que acaba afectando al lenguaje (me fascina, por cierto, a este respecto el último grito en retórica política venido del entorno del flamante presidente de los EEUU; me refiero a los «alternative facts»). Dejándonos deslizar por esta pendiente de obnubilación podemos llegar a creer que «la democracia es una suerte de encarnación institucional de la opinión pública», tal como advierte Rafael Argullol en su artículo de 2007 titulado, precisamente, Contra la opinión pública. En él viene a plantearse si puede llegarse al extremo de votar la verdad científica. No es ésta, desde luego, un grato elemento para los «encallecidos opinadores» en expresión de Savater. Téngase en cuenta que la objetividad que la define choca necesariamente con la subjetividad de los prejuicios ideológicos a los que suele sentirse tan apegado el común de los mortales.

Por otro lado, el pensamiento científico –que no lo es si no es escéptico, racional y crítico– no parece ser la actitud natural en el común de los individuos en su proceder diario. De ello da pruebas hasta decir basta el profesor de ciencia cognitiva Massimo Piatelli-Palmarini en su libro de hace dos décadas titulado Los túneles de la mente. En él apela al realismo que se debe imponer a partir de un conocimiento objetivo de nuestra «psicología espontánea», que no es una «pequeña razón» ni una «racionalidad espontánea». Trasladado esto al plano político implica que la libertad de pensamiento y de expresión, que idealmente son elementos intrínsecos a la democracia, no aseguran por sí mismos la práctica general de la racionalidad, de la que la ciencia seguramente sea su versión más sofisticada. Porque –como demuestra profusamente el profesor Piatelli-Palamarini–: «La racionalidad no es, pues, un dato psicológico inmediato, sino más bien un complejo ejercicio que tiene que ser conquistado primero y mantenido después con un cierto coste psicológico. (…) la racionalidad ideal es ideal».

La ciencia no es un producto psíquico sin más, sino un logro histórico y cultural al través del cual se manifiesta esa racionalidad (ideal). Tampoco la democracia es algo espontáneo, sino plasmación política de nuevo de la racionalidad en el ámbito de la convivencia entre los diversos (o sea, política), pergeñada de forma imperfecta a través de los avatares de la historia. No sé si en este principio de milenio en el que más a menudo de lo que me gustaría oigo apelar como altar de legitimación a sentimientos nacionales y religiosos (todos exacerbados en la preocupación general por la identidad), impulsores todos ellos de poderosas corrientes de opinión pública, no hemos perdido de vista, quizás, esa condición ideal (o normativa) de la democracia, que, como aspiración de racionalidad, comparte con la ciencia.

La realidad hoy por hoy es que en la acción de los gobiernos democráticos parece incidir más los intereses que amparan ideologías que desprecian la racional aspiración a la verdad que el conocimiento científico que para Bertrand Russell era el único capaz de proporcionar los medios eficaces de alcanzar la vida buena, idea con la que coincide en la actualidad Mario Bunge (léase su Filosofía política).

Es verdad que, como reconoce el profesor de investigación del CSIC Pere Puigdomenech en un artículo titulado Certezas y dudas, cada vez más se acude a los datos aportados por la investigación científica para tomar decisiones sociales y políticas. Ahora bien, ¿significa esto que la política democrática orienta sus pasos hacia el sendero de la racionalidad (ideal)? Para responder a esta pregunta debemos fijar nuestra atención en un elemento esencial del método científico: la duda. Está claro que se investiga para buscar certezas, pero no es infrecuente que en el camino tropecemos con dudas. Ahora bien, como advierte el profesor Puigdomenech: «Ante la opinión pública, esta situación puede aparecer como si hubiera alternativas igualmente válidas, lo que se amplifica sobre todo cuando, además, hay intereses en juego. (…) Al abrir este espacio de dudas se deja espacio para aparentes contradicciones, de las que pueden aprovecharse quienes tienen sus propias, y a menudo interesadas, certezas».

Y así –y valga como ejemplos tomados a vuelapluma– se puede aprovechar de ese espacio en sombras en el ágora democrática, donde campa a sus anchas la opinión pública, tanto la postura contraria a los transgénicos como los intereses de las grandes corporaciones que niegan el cambio climático. Dejarlo, pues, como un lugar en el que pugnan, con total desasimiento de la racionalidad, ideologías e intereses tiene un coste real muy superior al psíquico de vencer nuestras ilusiones cognitivas. ¿Nos podemos permitir, entonces, la ausencia de la ciencia del ámbito político?

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=222814&titular=sombras-en-el-%E1gora:-ciencia-y-opini%F3n-p%FAblica-en-democracia-

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España suspende en cooperación internacional en educación

España/13 de Febrero de 2017/educaweb

Nadie duda del valor de la educación para el desarrollo de las personas y los pueblos y, sin embargo, no todos están dispuestos a colaborar para que los niños y niñas menos afortunados tengan las mismas oportunidades de alcanzar sus sueños. La distancia entre la lógica del discurso y la de los hechos es una de las conclusiones que se recogen en el informeLa Ayuda en Educación a Examen, elaborado por dos ONG jesuitas, Entreculturas y Alboan, y un centro universitario de formación, la Fundación ETEA para el Desarrollo y la Cooperación.

El estudio también revela que la cooperación en educación no constituye una prioridad para la clase política, hecho que se aprecia si se observa la evolución de las ayudas públicas en la materia. En el caso español, la cooperación en educación ha descendido en un 90% entre 2008 y 2015, pasando de 354 millones de euros a 34.

Esta tendencia se mantiene en la educación básica (educación infantil, primaria y alfabetización de jóvenes y adultos), que se redujo un 81% entre 2008 y 2011 y que ha continuado bajando hasta 2015, cuando no llegaba a los 5 millones de euros. De hecho, los autores de la investigación denuncian que esta cantidad supone únicamente el 0,7% de la ayuda bilateral, cuando «lo comprometido es destinar el 8% de la Ayuda Oficial al Desarrollo bilateral española».

La educación tampoco supone una prioridad a escala internacional. Los autores de informe se hacen eco de unas cifras de la UNESCO que indican que hacen falta 22.000 millones de dólares si se quiere lograr un primer ciclo de enseñanza secundaria de calidad para 2030; y 39.000, si se aspira a la universalización de la educación secundaria, como se recoge en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (ODS4) acordado por Naciones Unidas.

Con estas cifras, no extraña que la primera recomendación del estudio inste a los responsables públicos a defender un discurso nacional e internacional en el que la educación ocupe un lugar prioritario en la nueva agenda de desarrollo. La segunda recomendación concreta algo más y exige un pacto educativo que garantice la mejora de la calidad de sistema educativo, atienda los retos del ODS4 y establezca indicadores de evaluación.

Un giro en la política de cooperación

«Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos y todas» en 2030. Esta es la formulación exacta del ODS4 que, según los promotores de la investigación, supone un cambio de enfoque que requerirá nuevas políticas de cooperación en educación. Dicho giro consiste, según los autores, en la asunción de un punto de vista más integral, que atiende los diversos ciclos y etapas vitales de las personas, y una concepción de la calidad que pone el acento en el aprendizaje, la equidad y la inclusión. Ahora bien, advierten, centrarse en el aprendizaje y la calidad no debe implicar desatender todo lo relativo al acceso y la escolarización, todavía pendientes en muchos puntos del planeta.

De hecho, La Ayuda en Educación a Examen presta una atención especial a América Latina, a quien España ha tratado de modo preferente. Otros retos que el informe menciona residen, por ejemplo, en la necesidad de tener en cuenta la diversidad y complejidad de cada país, buscar formas de gestionar, evaluar y compartir el conocimiento, reflexionar sobre el papel de los actores privados en el ámbito educativo y apostar por proyectos estratégicos a largo plazo, entre otros.  Mientras tanto, en el mundo todavía quedan 57 millones de niños sin escolarizar, más de la mitad en el África subsahariana; y 103 millones de jóvenes no alcanzan un nivel mínimo de alfabetización, más del 60% de los cuales son mujeres.

Fuente: http://www.educaweb.com/noticia/2017/02/06/espana-suspende-cooperacion-internacional-educacion-11798/

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Gobierno turco revisará el cese de 330 profesores universitarios

Tuquía/17 de Febrero de 2017/Prensa Latina

Aneel modificó reglas de generación distribuida en centros de educación superior.

El polémico cese de 330 profesores pertenecientes a 48 universidades de Turquía será revisado por el gobierno para corregir posibles errores, anunció hoy en esta capital el viceprimer ministro Nurettin Canikli.

El decreto de expulsión de los académicos, promulgado el pasado martes, generó una intensa ola de protestas, desde el ámbito educativo y las filas de los partidos políticos, lo que llevó al Ejecutivo a reconsiderar cada caso.

Profesores y estudiantes de la Universidad de Ankara firmaron ayer un manifiesto en el que se decidió desobedecer el decreto, llevar a cabo un boicot al inicio del nuevo año académico y una campaña en contra de la administración de la universidad, así como distintas acciones de solidaridad.

El principal grupo opositor, el Partido Republicano del Pueblo (CHP), también reclamó el reingreso de los docentes y su líder, Kemal Kilicdaroglu, defendió la autonomía de la universidad para trabajar libremente asegurando que ‘ningún país democrático en el mundo ha experimentado un castigo tan severo’.

Incluso desde las filas del gubernamental Partido Justicia y Desarrollo (AKP) llovieron las críticas contra Canikli, al considerar en un debate interno que muchos académicos de la lista no podían ser vinculados en modo alguno con grupos ilegales.

El decreto gubernamental contra la comunidad educativa es el quinto de estas características que se promulga desde que entró en vigor el estado de emergencia en el país, tras el fallido golpe de Estado del 15 de julio de 2016.

Como resultado de esa política represiva, cuatro mil 811 académicos de 112 universidades fueron expulsados de sus puestos de manera arbitraria, y únicamente 16 consiguieron hasta el momento ser restituidos tras la revisión de sus casos.

Fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=63227&SEO=gobierno-turco-revisara-el-cese-de-330-profesores-universitarios

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