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Soberanía, educación y liderazgo

Por Enrique Calderón Alzati
Vivimos hoy una crisis inédita, producto de las amenazas y el odio, manifestados en repetidas ocasiones contra México y los mexicanos por el nuevo presidente de Estados Unidos, sumados a los sentimientos racistas y prepotentes de un segmento minoritario de la población de ese país que es adicto a la guerra y a la violencia y que, alimentado por los discursos de su mandatario, ve en los mexicanos la razón y la culpa de buena parte de sus problemas actuales, lo que nos hace recordar los sentimientos hacia los judíos de la población alemana que hace 80 años era alimentada e incitada por un líder cuyas motivaciones y emociones no eran muy diferentes a las hoy exhibidas y expresadas por el señor Trump. Existen además dos factores que no podemos eludir.

El primero radica en la vecindad con Estados Unidos, que integra el centro de un enorme poder militar y económico, cuyo presidente se siente con derecho a imponer sus intereses al resto del planeta. La historia del siglo XX nos indica la dimensión de las consecuencias y problemas originados por el surgimiento del fascismo alemán, liderado por Adolfo Hitler, hacia sus naciones vecinas: Austria; Hungría; Checoslovaquia; Polonia; los países bálticos, bajos y escandinavos, y Francia, problemas que 70 años después siguen presentes en varios de ellos.

Ciertamente, hay diferencias con lo que ahora estamos viviendo nosotros, como la repulsa inmediata de hombres y mujeres de todas las edades que protestan aun en su propio país contra ese personaje sicópata; sin embargo, las diferentes crisis que vivieron esas naciones deberían hacernos prever las dimensiones de los problemas que podríamos llegar a enfrentar en un futuro, que es hoy de incertidumbre.

El segundo problema no es de carácter geográfico, pero sus consecuencias pueden ser aún más graves. El relacionado con el actual presidente de México, que durante sus cuatro años de gestión se ha caracterizado por sus engaños sistemáticos, su desprecio por el pueblo que gobierna, su carencia de preparación y los altos niveles de corrupción que ha prohijado, que imitados por gobernadores, diputados y funcionarios federales y estatales, han convertido a México en territorio de rapiña.

En el ámbito internacional, consumir lo que aquí se produce y la diversificación de nuestra producción no es algo que pueda lograrse en un periodo corto. La suspensión o modificación del TLCAN establecido entre los países de Norteamérica no sólo nos afecta a nosotros; también, a terceros, como Alemania, Japón, Corea y Francia, que con sus plantas industriales han utilizado las ventajas del TLC para la comercialización de sus productos. La sola exportación anual a Estados Unidos en condiciones preferenciales, de 2.5 millones de autos fabricados en México, representa un ingreso anual de más de 35 mil millones de dólares. ¿Cuáles serán las reacciones de esos países ante la renegociación o suspensión del TLC, así como de todos los demás que a partir de ese tratado han hecho inversiones en México? Es probable que esas reacciones no sean directamente contra nosotros, sino contra Estados Unidos. Sí, pero no olvidemos que nosotros estamos en medio y que las amenazas de Trump los afectarán también a ellos y que algunos países seguramente verán a México como un posible dique para defender sus intereses.

Para que México pueda salir avante en un escenario como el actual, tres factores son y serán críticos: la soberanía nacional, que permite a nuestras instituciones actuar con total libertad dentro de sus atribuciones, para el logro de los objetivos acordes con los intereses de la nación. La educación y preparación de sus hombres y mujeres, para asegurar una pronta capacidad de respuesta ante las dificultades y retos asociados al escenario mencionado; y la unidad nacional en torno a un líder capaz de unir y representar con dignidad a nuestro país.

Desafortunadamente para nosotros, el primero de los tres es cuestionable, en tanto las concesiones otorgadas para explotar nuestros yacimientos petroleros, para la producción y distribución de energía, factores estratégicos para la nación, además de las innumerables concesiones mineras otorgadas a empresas extranjeras, constituyen de facto amenazas reales a nuestra soberanía nacional. (Para comprender las dimensiones de este problema, las experiencias en torno a la expropiación petrolera nos muestran hasta qué punto esas concesiones ponen en riesgo la soberanía nacional; la lectura del reciente libro de Cuauhtémoc Cárdenas sobre la vida del general Cárdenas resulta fundamental para entender la gravedad del problema.)

En referencia a la educación, son relevantes los resultados de la última prueba PISA realizada en 2015, la cual coloca a México nuevamente en el último lugar entre todos sus países miembros, reflejando el fracaso de la reforma educativa instrumentada por el actual gobierno, lo cual significa un retroceso de entre ocho y 10 años en los niveles de conocimiento y desempeño de los estudiantes mexicanos. Finalmente, y en relación con la unidad nacional propuesta por el PRI y sus partidos satélites, es claro que en las condiciones presentes es una entelequia. ¿Cómo podría el pueblo de México lograr la unidad en torno al actual presidente Enrique Peña Nieto, luego de su actuación, sus declaraciones mentirosas, sus engaños, su nula capacidad de liderazgo, y su propensión de enajenar los recursos nacionales? ¿Cómo confiar en él, ante su falta de compromiso con la nación, luego de que habiendo protestado respetar la Constitución, ordenó la alteración de varios de sus artículos y leyes secundarias, para enajenar los bienes patrimoniales de la nación?

Todo esto nos ha conducido a una crisis nacional que se pretende soslayar con rituales oficiales que a nada conducen, salvo a un nuevo engaño. En tanto, el actual gobierno y el Presidente de la República carecen de nuestra confianza. Así las cosas, los mexicanos habremos de librar dos batallas: una ante los actos oscuros y antipatrióticos del mandatario y su séquito de cortesanos y la otra, ante las acciones enfermas de un presidente extranjero sediento de violencia y carente de visión.

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Twitter: @ECalderon_A

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/02/04/opinion/016a2pol

Imagen: cde.peru21.pe/ima/0/0/0/8/4/84059.jpg

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España:Las Comunidades de Aprendizaje o evitar a los “Bárcenas de la educación”

Europa/España/04 Febrero 2017/Fuente:eldiario /Autor:Carmen Bachiller

“Hay gente que se ha acostumbrado a tener un sobresueldo en charlas, en informes…Interesa que haya debates sobre deberes o reválidas y eso genera fracaso escolar”

 «Los resultados escolares no dependen del nivel socioeconómico o de la titulación de los padres»

“En España no interesa la educación en valores, solo dividir entre opciones ideológicas”

José Ramón Flecha (Bilbao, 1952) es catedrático de Sociología de la Universidad de Barcelona y doctor ‘Honoris Causa’ de la West University of Timişoara. Ha dirigido INCLUD-ED, el único proyecto en Ciencias Sociales seleccionado por la Comisión Europea en su lista de las 10 investigaciones científicas de éxito. Forma parte del Programa Científico de la Comisión Europea como director del Grupo de Expertos que está elaborando las metodologías de evaluación de la Relevancia e Impacto Social de todas las áreas científicas, desde la biología o las ingenierías, a la economía o las humanidades y ha publicado artículos en distintas revistas como Cambridge Journal of Education, Harvard Educational Review o Journal of Mixed Methods Research.

Es además el ‘padre’ de las llamadas Comunidades de Aprendizaje en el ámbito educativo. Así le definía hace unos días el consejero de Educación, Ángel Felpeto, en una jornada celebrada en Toledo. El objetivo de estas comunidades que han comenzado a implantarse en Castilla-La Mancha  -hay 10 centros que ya cuentan con esta metodología, con 1.321 alumnos-  es transformar los centros educativos para superar el fracaso escolar y eliminar conflictos en las aulas.

Según los últimos datos del Ministerio de Educación la tasa de abandono escolar temprano ha marcado un nuevo récord en España al situarse en el 18,98% al término de 2016. En Castilla-La Mancha es todavía peor y se sitúa en el 23,2%.

Aboga por cambiar las cosas en el ámbito educativo y, para hacerlo, sostiene que «l as actitudes más abiertas, democráticas y dialógicas son las que incluyen la referencia a comunidad científica internacional (…) y no lo que digan sin demostrarlo determinados individuos o grupos, especialmente si reciben retribución y estatus o proyección». 

¿Qué son las comunidades de aprendizaje?

Son centros educativos que deciden proporcionar a su alumnado, y aquí viene la clave, las actuaciones educativas que dan mejores resultados según la comunidad científica. Pongo un ejemplo, si un niño va al médico tiene la garantía de que el tratamiento que se le va a dar está avalado científicamente y publicado en las mejores revistas científicas. Eso pasa también en algunos países en el ámbito de la educación donde la distribución del aula, el tratamiento de la convivencia…es lo que está investigado en las revistas educativas de Cambridge, de Harvard…

Eso no pasa en España. Aquí te puedes encontrar cualquier cosa que no está avalada en ningún sitio. Las Comunidades de Aprendizaje introducen actuaciones refrendadas por la comunidad científica.

«Los resultados no dependen del nivel socioeconómico del alumno»

¿En qué se basa la metodología?

El aula se organiza en grupos interactivos. Es decir, si hay 28 niños, se forman cuatro grupos y la profesora -y esto es una cosa muy particular-se deja ayudar por otras personas. Te puedes encontrar cinco adultos dentro del aula. El profesor ejerce de gestor de formación y el resto, que pueden ser familiares o voluntarios, dinamizan el aprendizaje de los cuatro grupos de igual a igual.

Los resultados en aprendizaje instrumental se multiplican por cuatro. Por ejemplo en matemáticas o en lengua. Pero además, como lo hacen de forma solidaria, mejoran los valores mejor que con cualquier programa que pueda haber en el mundo. Los alumnos hacen amigos y desarrollan sus emociones y sentimientos.

Cuando vemos noticias que hablan del milagro de que una escuela con inmigrantes tiene los mismos resultados que otra de élite, no es tal milagro. Solo es aplicar lo que está demostrado que da los mejores resultados. Se demuestra que es falso que los resultados dependan del nivel socioeconómico de las familias o de la titulación de los padres. Eso se ha dicho mucho en España y es falso.

Pero reconozca que no es nada sencillo transferir competencias y responsabilidades, ahora limitadas al centro educativo, a los padres, voluntarios del barrio, entidades de distinto tipo…

Bueno…Allí donde se ha hecho, funciona. Cuando se abre a las familias y a las entidades del barrio, la gente viene. Ahora, solo si se abre para mejorar resultados porque se han hecho planes educativos de barrio sin aval científico y entonces no hay resultado, la gente se desanima y no participa.

Se necesita un pueblo, no una tribu, una traducción racista que alguien ha hecho en España.

¿Identifica el fracaso escolar con la falta de participación de estos colectivos en el sistema educativo?

No. La única causa del fracaso escolar es que no se aplican las actuaciones que proporcionan el éxito en el aprendizaje. No se debe a la falta de participación de las familias.

¿Y qué calificativo le pondría al actual sistema de aprendizaje en nuestro sistema educativo?

Diría que se basa fundamentalmente en ocurrencias, en ideas de algunos a quienes se llama expertos pero que no están avaladas por la comunidad científica. ¡Es que es un escándalo! Es como si el tratamiento en los hospitales no estuviera avalado por los investigadores científicos.

También la formación del profesorado se ha basado en esas ocurrencias. Así como en países como Finlandia, desde 1985, esa formación está basada en las evidencias científicas internacionales, aquí la gente acaba carreras y masters sin conocer que existen las revistas científicas.

¿Y es un problema de leyes educativas o de metodología?

Las leyes no son el problema. Al margen de las cuestiones políticas, una ley lo único que tiene que decir, como se hace en las escuelas del norte de Europa, es que lo que se aplique en las escuelas es lo avalado científicamente.

Pero el debate educativo no se centra en los buenos resultados. Todo son polémicas que convienen a algunos, sobre si deberes sí o no, si la ley es buena o es mala…Así no se arregla el problema.

¿La nueva ley educativa debería contemplar la figura de  las Comunidades de Aprendizaje?

Hablo como científico. No entro en temas de leyes. Eso corresponde a los políticos.

¿El actual sistema educativo aburre tanto a los alumnos como para propiciar ese elevado fracaso escolar?

Allí donde se han puesto en marcha actuaciones con éxito los alumnos se entusiasman. Hay más de 200 centros en España donde se ha demostrado que tienen un grandísimo interés por el aprendizaje. Y que las familias están interesadas. El aburrimiento depende de que se apliquen o no actuaciones educativas de éxito.

¿Hay que aprovechar las nuevas tecnologías en el aula o eso distrae?

Hay que aprovecharlo todo, pero hacerlo bien porque también hay libros que si no son los adecuados también distraen.

¿Cómo y qué hay que enseñar a niños y jóvenes?

Hay que enseñarles lo que está demostrado que necesitan: aprendizajes instrumentales de altísimo nivel. El esfuerzo es muy importante. Y los valores. No me refiero a hablar de valores sino a organizar la escuela con determinados valores: teniendo en cuenta las emociones y algo mucho más importante, que está olvidado en España,  como son los sentimientos. Por ejemplo, el de la amistad.

¿Son importantes las notas? En las Comunidades de Aprendizaje se aboga por los buenos resultados no solo en las evaluaciones escolares…

Lo que decimos es que la vida les va a presentar diferentes tipos de evaluaciones. Una son las notas pero hay muchas otras: la enfermedad de un familiar, cuando se tengan que enfrentar a un trabajo…Hay que prepararles para que saquen los mejores resultados, tienen derecho a ello, con cualquier forma de evaluación que se les haga. Las pruebas de competencia, sí. El informe PISA, también.

Para usted es válido entonces el informe PISA…

Es el mejor que tenemos a nivel mundial, como diagnóstico. Pero es limitado en los temas que abarca. Hay gente en España que quiere sacar conclusiones para saber lo que hay que hacer en el sistema educativo. No sirve para eso. Es como la Encuesta de Población Activa (EPA): nos dice cómo estamos pero no aporta ninguna solución. Hay que mirar a la comunidad científica.

«Debatir sobre deberes le interesa a los charletas»

¿Y qué opina sobre debates en torno a los deberes, a las reválidas…?

Se lo digo de forma muy clara. Desde hace 30 años hay gente que se ha acostumbrado a tener un sobresueldo en charlas, en informes… Interesa que haya debate en España. Si se fija son siempre los mismos. Eso genera fracaso escolar porque el dinero de formación del profesorado o de otros recursos se gasta en estos debates. Esto no pasa en los países con los mejores resultados educativos.

Los políticos caen a veces en la trampa de esta gente que gana incluso más dinero que un Premio Nobel. Son catedráticos y charletas que no pertenecen a la comunidad científica y que están totalmente desautorizados.

Habla usted de fomentar valores, sentimientos o emociones en el aula pero eso puede generar tanto debate como con Educación para la Ciudadanía… ¿Cómo y quién debe marcar esos valores sin que se produzca una polémica?

Está muy demostrado que en valores los niños no aprenden tanto lo que les decimos como lo que hacemos. La educación en valores funciona cuando la escuela se transforma de acuerdo con aquello en lo que se pretende educar. En España no. Ese debate no nos interesa. Solo pensamos en dividir entre distintas opciones ideológicas. Unos defienden la Educación para la Ciudadanía, otros la religión… Eso empeora la educación en valores.

Hablo de transformar la escuela para que los valores que se practiquen sean: nada de bullying, nada de violencia de género, solidaridad…En eso no hay desacuerdo en la sociedad. Pero insisto, hay ocurrentes que están interesados en que haya polémica porque así les llaman para dar conferencias y obtienen un sobresueldo. Empeoran el sistema.

¿Eso quiere decir que no se apuesta por la inclusión social en el ámbito educativo?

Por supuesto. Estos días está saliendo en la prensa el escándalo de la violencia de género en la universidad española, la ley del silencio que existe, la persecución a las víctimas…O el tema del plagio… Hablamos mucho y luego no lo practicamos. De eso depende la educación en valores.

«El profesor ha hecho un gran esfuerzo pero mal dirigido»

¿Y tenemos a un profesorado preparado para asumir el reto de las Comunidades de Aprendizaje? Hay mucha desmotivación por diferentes causas…

Sí, está desmotivado porque a veces ha hecho un esfuerzo extraordinario pero mal dirigido. Ellos remaban bien pero el timonel les ha enviado contra las rocas. Y no me refiero a los políticos sino a esos que a veces hemos llamado los ‘Bárcenas de la educación’ que son 30 o 40 personas que ganan un pastón. Que los profesores estén desanimados no quiere decir que no tengan motivación. Lo que pasa es que no saben cómo se hace. Cuando ven actuaciones que mejoran resultados de los alumnos se vuelven a motivar.

En Castilla-La Mancha se apuesta por una comunidad educativa ‘stakeholder’, que el profesor no sea el único emisor en el ámbito educativo.

Sí, eso lo tiene clarísimo la comunidad científica internacional. El profesorado solo ya no puede lograr el éxito de los chicos y chicas. Estamos en una sociedad diferente. Tenemos que hacerlo como se está planteando en Castilla-La Mancha: todos y todas a la vez. Ahora se va a lanzar un plan muy ambicioso y bien diseñado en este sentido. Hay un interés y un planteamiento muy esperanzadores.

Y con la crisis y los recortes… ¿Hay presupuesto para formar al profesorado y para aplicar  este sistema de Comunidades de Aprendizaje?

Se puede porque todo este proyecto tiene coste cero. Supone usar los mismos recursos pero destinados a actuaciones que lleven al éxito no al fracaso. Si se añaden recursos es porque hay voluntariado. Los resultados no dependen de los recursos sino de utilizarlos bien.

Es un sistema que tiene sus detractores, incluso entre sus colegas sociólogos. Algunos hablan de que supone implantar un pensamiento único

Hay personas que pasan por sociólogos, que llevan muchos años en la profesión pero que nunca han logrado publicar en una revista científica importante. Para ellos solo vale lo suyo y eso es pensamiento único. Muchos ocurrentes que han ganado mucho dinero como expertos ahora ven que se les acaba el negocio sucio de viajes y remuneraciones. Por  eso hablan de pensamiento único.

Las Comunidades de Aprendizaje son el concepto más abierto que hay en estos momentos en España. Hay gente de todas las ideologías.

¿Cuál es el objetivo a conseguir con las Comunidades de Aprendizaje?

El objetivo está claro y lo digo en todas partes. Es desaparecer. Están haciendo lo que dentro de poco va a ser obligatorio en todas las escuelas. En Inglaterra antes de cualquier actuación en la educación se envía la información, que además ha sido publicada en todas las revistas científicas, a las familias. Eso se va a hacer en todas partes como plantea  la Comisión Europea y el proyecto ya no será necesario. Se habrá normalizado. No es una opción ideológica ni metodológica. Simplemente es aplicar lo que da mejores resultados siguiendo las recomendaciones de la comunidad científica.

Fuente de la noticia: http://www.eldiario.es/clm/Comunidades-Aprendizaje-evitar-Barcenas-educacion_0_607889967.html

Fuente de la imagen: http://images.eldiario.es/clm/Ramon-Flecha_EDIIMA20170201_0672_19.jpg

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‘Sail For Good’: la vuelta al mundo por una mejor educación

04 Febrero 2017/Fuente:prnoticias /Autor: redacción prnoticias

El proyecto Sail for Good Education es el deseo cumplido del Finlandés Tuomo Meretniemi de dar la vuelta al mundo en barco junto a su mujer, Riikaa y sus tres hijos, Martta, Kerttu y Aarre, durante 72 meses. La finalidad de esta gran aventura en barco es experimentar y descubrir nuevas maneras de aprovechar las nuevas tecnologías así como métodos inéditos y técnicas de aprendizaje digital.

En Junio de 2016, esta familia finlandesa zarpaba en su antiguo barco, recientemente restaurado, de 1982 desde Turquía rumbo a Guinea a través de toda la costa mediterránea. Un velero modelo Swan de 57 metros de eslora que goza de todas las comodidades y últimas tecnologías, tales como cámaras subacuáticas, amplificadores Wifi, redes inalámbricas internas o teléfono y radio por satélite. Y un nombre especial, Panacea, la antigua diosa griega de la salud.

En estos seis años de aventura, esperan visitar más de 75 países, de África, América del Sur, Oceanía y el Sudeste Asiático para realizar la vuelta a casa, el regreso a Finlandia, en el próximo año 2022. Tuomo y su familia visitaron nuestro país durante los pasados meses de octubre y noviembre, parando en puertos como el de  Palma de Mallorca, Ibiza, Algeciras y Las Palmas de Gran Canaria, donde han podido  disfrutar de maravillosos paisajes y recorrer numerosas localidades costeras de la geografía española.

Lenovo comprometido con la Educación

Lenovo se encuentra ampliamente interesada en ofrecer soluciones reales y actuales a profesores, estudiantes y colegios de todo el mundo. Ofrece así su cooperación con el innovador proyecto Sail For Good Education a través de sus productos más avanzados que permitirán a los aventureros del Panacea estar conectados en todo momento y llevar a cabo todas las labores del día a día. Por ejemplo, navegar por internet y jugar con la pequeña Yoga Tablet o ver los últimos estrenos, películas y mejores gráficos en una Yoga mayor. El poder del portátil ThinkPad P50, permite ejecutar las pesadas aplicaciones educativas, fotografías y otros contenidos, y por supuesto el ThinkPad T460 –el favorito de Riikka- para todo tipo de trabajos de oficina. Una perfecta y equilibrada selección de hardware que aúna diversión, entretenimiento, trabajo y educación para los más pequeños.

Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación permiten acercar la educación a todos los niños del planeta. Sail for Good Education propone exportar un modelo donde software (las más nuevas y mejores plataformas educativas online) y hardware (los equipos más actuales y potentes de Lenovo) pongan en relación a profesores y alumnos a través de la denominada nube digital. Finlandia, país referente en educación según los informes PISA de la OCDE durante los últimos años, continúa su programa innovador en educación, esta vez a través de una vuelta al mundo.

Fuente de la noticia:http://prnoticias.com/comunicacion/prcomunicacion/20160114-vuelta-al-mundo-por-una-mejor-educacion

Fuente de la imagen:

http://d2jljza7x0a5yy.cloudfront.net/media/k2/items/cache/096303900d858c5e0f266956fd4cc741_XL.jpg

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El tormentoso debut de Trump

Por: Claudio Katz

Trump confirmó en sus primeros días que es un mandatario reaccionario con múltiples planes de atropellos. Mientras crece la resistencia callejera, la viabilidad de su agresión es una incógnita. Pero en cualquier caso, una acertada caracterización de su proyecto vale más que incontables vaticinios.

UNA AGENDA VIRULENTA

Las órdenes ejecutivas que firmó el magnate ilustran sus propósitos trogloditas. Ratificó la construcción del muro a cargo de México, puso en marcha la expulsión de indocumentados, anuló el visado para varios países árabes, anunció la quita de subsidios federales a las ciudades que protejan inmigrantes, inició la liquidación del seguro de salud (Obamacare) y congeló la contratación de empleados estatales.

Su gabinete de generales y multimillonarios incluye expertos en destruir la educación pública (Betsy DeVos), vaciar el sistema sanitario (Tom Price), liquidar el ambientalismo (Scott Prui) y congelar el salario mínimo (Andy Puzder). Su vicepresidente (Mike Spence) lidera las campañas de penalización del aborto y sus principales funcionarios son declarados anti-islamistas (Michael Flynn) o pregoneros del suprematismo blanco (Bannon).

Como el exponente del lobby petrolero (Tillerson) ya rehabilitó la construcción de oleoductos contaminantes, es posible un debut represivo contra los pobladores que resisten en Dakota, esos devastadores emprendimientos.

La predisposición de Trump por el garrote se verificó en su justificación de la tortura. Garantizó protección total a las actividades de la CIA y subió el tono de los insultos contra la prensa por su cobertura de las manifestaciones opositoras. Con una fábula sobre los sufragios fraudulentos, prepara algún mecanismo de disuasión del registro de votantes.

Trump negocia con el establishment republicano el plan económico y la política exterior, respaldando las campañas oscurantistas de los ultra-derechistas de su gabinete. Esa agenda incluye iniciativas de los suprematistas contra los afro-americanos y los derechos conquistados por otras minorías. No sólo los latinos están excluidos de su proyecto de “hacer nuevamente grande” a los Estados Unidos (Davis, 2016).

El magnate sabe que su giro xenofóbico requiere más acciones que palabras. Busca el sostén activo de su electorado para diabolizar a los mexicanos y atacar a los musulmanes. Por eso convoca a los “verdaderos estadounidenses” a sostener su figura contra los “políticos profesionales” del Congreso.

Su combinación de verborragia agresiva y caudillismo nacionalista ha sido identificada por numerosos analistas con el “populismo anti-sistémico” (Fraga, 2016). Utilizan esa denominación para cuestionar su demagogia y su desconocimiento de los principios republicanos. Subrayan que esos defectos son internacionalmente compartidos por líderes de la derecha y la izquierda

Pero la inconsistencia de esta comparación salta a la vista en el caso de Trump. Se pueden trazar paralelos con Le Pen, pero cualquier parentesco con Maduro o Evo Morales es un disparate. El mote de populista oscurece que el potentado es un exponente de la clase capitalista, que busca reconstituir el sistema político estadounidense mediante una gestión autoritaria.

Como esa meta exige soportes para-institucionales, la coalición gobernante incluye el componente fascista de las milicias y de los grupos que promueven el uso de las armas en las universidades.

Algunos autores (Cabrera, 2017) resaltan acertadamente estas amenazas, frente a las vacilaciones de los progresistas que contemporizan con Trump. Esos enfoques describen el voto obrero logrado por el multimillonario como una simple manifestación de descontento, diluyendo su carácter reaccionario. También despliegan acertados cuestionamientos a Obama e Hilary, desconsiderando el peligro que representa el nuevo presidente (Fraser, 2017). Con esa actitud resulta difícil valorar la extraordinaria explosión de protestas que desencadenó la llegada de Trump.

UNA RESISTENCIA INÉDITA

Ningún otro presidente inició su mandato con tanto rechazo inicial. Cuatro millones de manifestantes transformaron la fisonomía de las principales ciudades de Estados Unidos. Pero más llamativa ha sido la radicalidad de los discursos y las consignas.

Bajo un alud de carteles proclamando que Trump “no es mi presidente”, numerosos oradores resaltaron la ilegitimidad del mandatario. Las encuestas ratificaron que la mitad de la población convalida esa percepción. No sólo Michael Moore y los seguidores de Sanders cuestionan la validez de la actual gestión presidencial. Algunas personalidades del establishment coinciden en ese desconocimiento (Krugman, 2017). Estos planteos socavan los cimientos del sistema institucional estadounidense.

La ceremonia de asunción fue boicoteada por cuarenta senadores liderados por un emblemático luchador afro-americano (Lewis). Este convulsivo escenario suscita impensables comparaciones con los países latinoamericanos.

Junto a las protestas emerge una nueva cultura de resistencia presente en ingeniosos carteles, que recuerdan a los grafiti del 68. Las redes sociales sustituyen las viejas pinturas en los paredones, facilitando la difusión instantánea de los mensajes. La repercusión internacional de esos slogans crece junto a un repudio de Trump, que es compartido por toda la comunidad artística de Hollywood. 

La próxima batalla se librará en las “ciudades santuario” que extendieron documentos de protección a los perseguidos. Las autoridades de 300 centros urbanos han declarado que resistirán las exigencias federales de deportación, subrayando “que la inmigración hace grande a América”.

Varios comentaristas trazan comparaciones con el clima que anticipó en los años 60, las movilizaciones contra la guerra de Vietnam. Ese recuerdo ha sustituido las analogías de Trump con Reagan por semejanzas más pertinentes con Nixon. Si la resistencia se consolida, los planes del nuevo mandatario afrontarán los mismos límites que paralizaron a ese antecesor.

Trump reabre viejas heridas de la sociedad estadounidense. Confronta con los descendientes de pueblos originarios sioux, que rechazan los oleoductos contaminantes. En el piquete de Standing Rock fue conmemorado el saqueo sufrido por esa comunidad, con apoyos que incluyeron a varios veteranos de guerra. Todos pidieron perdón por el exterminio de los indios y su confinamiento en reservas ( Honty, 2016) .

Este resurgimiento de antiguas grietas es más agudo en la cuestión racial. Trump acoge a los encubiertos simpatizantes del Ku Klux Klan, que heredan el odio de los derrotados plantadores del Sur hacia los afroamericanos. Durante la última centuria, ese sector preservó un enorme poder en los ministerios, tribunales y legislaturas (Pozzi, 2016) y sostuvo el sistema electoral que premia a los estados rurales, conservadores y con menor población (Majfud, 2016).

Trump fue ungido por ese antidemocrático sistema que vulneró la mayoría de sufragios obtenidos por su contrincante. Ahora reabre desde la presidencia las fracturas más dolorosas de la historia estadounidense. Su presencia en la Casa Blanca ha desatado un terremoto político. Luego del impresionante apoyo logrado por Sanders, esa convulsión ha creado un gran auditorio para las propuestas de la izquierda.

LA PULSEADA ESTRATÉGICA CON CHINA

Trump no es un extraviado que improvisa la gestión de la primera potencia. Parte de diagnósticos elaborados por centros de estudios del establishment, que han constatado cómo la globalización neoliberal impulsada por Estados Unidos beneficia a China (Silva Flores, Lara Cortes, 2017).

Resolver esa contradicción es el principal objetivo del acaudalado. Busca ante todo reducir el descomunal déficit comercial con el gigante asiático. Promueve ese balanceo mediante una revisión de los tratados de libre comercio, que no aportan suficientes ganancias a la economía yanqui.

Por eso inauguró su gestión frenando la negociación del convenio transpacífico, que a su juicio otorgaba demasiadas concesiones a los restantes miembros de la asociación.

Esta decisión no implica el repliegue proteccionista de una economía tan enlazada con circuitos internacionales de abastecimiento. Trump intenta reordenar (y no suprimir) los tratados que rigen el comercio mundial, a través del esquema concertado por la OMC a mitad de los 90.

El magnate busca recuperar la hegemonía de Estados Unidos en el intercambio global (Lucita, 2016). No pretende revertir la estructura internacional de transacciones, que actualmente manejan las empresas multinacionales.

Ese tipo de revisión ya fue perpetrada por Estados Unidos, cuando sustituyó el fracaso del ALCA por convenios bilaterales con distintos países latinoamericanos. Ahora prepara una renegociación que preservará todos los ítems que apuntalan a la potencia del Norte.

Trump retomará del caído TTP (y del pendiente TISA) las conveniencias logradas por las firmas estadounidenses en los derechos de propiedad de varias áreas (remedios, cinematografía, informática, correo, aeronáutica, finanzas). Buscará convalidar la supremacía de su país en los servicios y el acceso privilegiado a las compras públicas de otras naciones ( Ghiotto, Heidel 2016).

Pero la negociación con China es más compleja. Trump no sólo exige la apertura del mercado asiático a los bancos y proveedores estadounidenses. También demanda límites a la penetración directa de productos chinos o a su ingreso lateral, a través de plataformas de producción en terceros países. Los automóviles están en mira de ese operativo.

La presión contra el competidor oriental se extiende a la esfera monetaria. Trump no obstruirá la compra de bonos del tesoro -que preserva la preeminencia internacional del dólar- pero tratará de evitar la apreciación de la moneda norteamericana (y las devaluaciones del yuan), que afectan las exportaciones de la primera potencia.

Con ese duro esquema de hostigamiento comercial-monetario, el magnate intentará doblegar a China, sin afectar el predominio de los sectores altamente internacionalizados de la economía estadounidense.

El conflicto estratégico que se avecina con el gigante oriental tiene semejanzas con la pugna mantenida con la Unión Soviética. Los presidentes republicanos se han especializado en confrontaciones de ese tipo. Reagan potenció la guerra fría, Bush lideró invasiones en Medio Oriente y Trump encabeza la pulseada con China.

Pero en el establishment hay muchas dudas sobre ese desafío (Nye, 2017). Los halcones suponen que China es económicamente vulnerable e incapaz de sustituir a Estados Unidos, en el comando del capitalismo globalizado.

Pero el sector que predominaba con Obama teme las consecuencias de ese choque. Promueve la neutralización de China, mediante su incorporación plena (y consiguiente subordinación) a los circuitos globales de las finanzas (poder de voto en el FMI) y la moneda (constitución de un signo mundial con participación del yuan) ( Bond, 2015)..

Trump ya empezó su ofensiva con una llamada telefónica a Taiwán, pero prepara con cuidado la escalada. El gobierno chino respondió con dureza, ofreciendo en Davos nuevos tratados de libre-comercio a todos los socios en disputa. Mientras evita discutir la apertura interna, contraataca con propuestas de globalización potenciada.

China ya puso en marcha su propio convenio en el Pacífico (AGER), afianza el estratégico acuerdo de Shangai con Rusia y logró inéditas aproximaciones con Filipinas, Malasia y varios países del Sudeste Asiático. Frente a semejante resistencia, Trump ensaya la futura confrontación, con provocaciones a un vecino indefenso del hemisferio americano.

EL SENTIDO DE LA AGRESIÓN A MÉXICO

Los furibundos ataques a México son una advertencia a los competidores de mayor porte. Trump ejercita su ofensiva global con la insultante exigencia de construir un muro pagado por las víctimas.

También aquí está en juego la reducción del déficit comercial con el vecino y una renegociación más favorable del convenio comercial (NAFTA). Pero como esos desbalances son inferiores a los vigentes con otros países, es evidente que el gesto de patota hacia México tantea pulseadas de mayor alcance.

Trump supone que Peña Nieto aceptará todas las humillaciones. No olvida que el actual canciller Videgaray lo invitó como candidato a despreciar públicamente a México. Imagina que el establishment de ese país carece de un plan alternativo a la subordinación al Norte y está seguro del acompañamiento de Canadá.

Por eso chantajea con el arancelamiento de importaciones provenientes de una economía, que destina a Estados Unidos el 90% de sus ventas. Complementa esa presión con amenazas de impuestos a las remesas.

El muro es un mensaje de persecución total. Más que la construcción efectiva del paredón -que ya fue concretada en un tercio por las administraciones anteriores- le interesa emitir una señal de agresión sin límite. Sugiere una pesadilla semejante a la padecida por los palestinos en Cisjordania.

La expulsión de mexicanos sintetiza su nuevo plan de gestión reaccionaria de la fuerza de trabajo. Trump pretende reforzar la vieja segmentación de los asalariados que ha caracterizado al capitalismo estadounidense. Esa división facilitó la dominación burguesa. Al principio eran contrapuestos los inmigrantes europeos de distintas nacionalidades y posteriormente se propició la confrontación de los trabajadores blancos con los negros y latinos (Gordon, 1985)..

En las últimas décadas esta fractura fue utilizada por consolidar la reducción de los ingresos populares. El salario mínimo es actualmente inferior en un 25 por ciento al vigente en 1968, a pesar de la duplicación que registró la productividad.

Trump resucita el nacionalismo para recrear la vieja segmentación de los trabajadores en el nuevo escenario neoliberal. Combina chauvinismo con privatizaciones y flexibilización laboral. Utiliza la xenofobia y limita la movilidad de los asalariados para consolidar el poder del capital.

Esa restricción es su principal foco de revisión de los tratados de libre comercio. En ningún momento objeta la continuidad de la acumulación a escala mundial. Postula ampliar el esquema predominante en la relación entre China y Estados Unidos, que excluye la circulación entre los trabajadores de ambos países (Panitch, 2016)..

El Brexit anticipó esta nueva tendencia. Supone renegociar las normas del comercio entre Inglaterra y Europa, pero sobre todo apunta a restaurar las restricciones al ingreso de inmigrantes. También conduce al desconocimiento británico de las leyes laborales y sociales del Viejo Continente. Al que igual que en Estados Unidos, los capitalistas buscan redoblar sus agresiones usufructuando de las divisiones en la clase obrera.

Con la obstrucción de la movilidad de la fuerza de trabajo, Trump y sus colegas ingleses promueven otro modelo de globalización asimétrica. Intentan reemplazar el alicaído cosmopolitismo de la Tercera Vía por un nuevo coctel de neoliberalismo con xenofobia. Este giro se implementa a través de estados nacionales, que persisten como el cimiento insoslayable de la mundialización neoliberal.

Es importante registrar el carácter limitado del cambio propiciado por Trump, frente a la generalizada identificación de su política con el viejo proteccionismo (Algañaraz, 2017) o con el fin de la globalización (Pérez Llana, 2017). Esas caracterizaciones han sido acertadamente objetadas, por los autores que describen las diferencias del curso actual con los modelos clásicos de arancelamiento (Puello Socarrás, 2017). En el giro propuesto hay muchas continuidades con el esquema neoliberal de las últimas décadas (Robinson, 2017)..

Trump forma parte de ese período por su evidente promoción de la ofensiva del capital sobre el trabajo. Plantea revisar las normas de comercio dentro del marco de la mundialización. No auspicia ninguna eliminación de las cadenas globales de valor, que rigen la fabricación internacionalizada de incontables mercancías.

Ni siquiera postula alterar la globalización financiera. Se ha rodeado de la crema de Wall Street y trabaja con los republicanos más hostiles a cualquier regulación del movimiento internacional de los capitales.

LOS RIESGOS DE LA ECONOMÌA

Como Trump debutó abriendo muchos frentes de conflicto, necesitará logros económicos próximos para oxigenar su gestión. En lo inmediato promueve el programa de obras públicas, que muchos sectores demandaron infructuosamente a Obama.

Un magnate que amasó fortunas con desarrollos inmobiliarios sintoniza con todos los negocios de infraestructura. Esa inversión es impostergable en una economía afectada por el vetusto estado de los servicios públicos. Al cabo de tres décadas de contracción en ese segmento de los gastos federales, la antigüedad de esos activos supera los 22 años.

La propuesta de Trump no es tan ambiciosa e involucra erogaciones muy inferiores a las efectivizadas por China en el último decenio. Pero incluso a esa escala hay pocos antecedentes de efectividad en ese tipo de iniciativas. Ninguna economía occidental ha logrado recientemente reactivaciones sustanciales por esa vía. El último fracaso se registró en Japón. El Abe-economics -que anticipó algunos rasgos del Trump-economics- no logró reanimar el aparato productivo (Robert, 2016)..

El proyecto del millonario supone, además, un gran endeudamiento público y el significativo incremento de las tasas de interés. Ese encarecimiento revertiría la baratura crediticia que alivió a la economía estadounidense en los últimos años.

Por el momento los mercados financieros están satisfechos con su nuevo representante en la Casa Blanca. Aprueban la inminente reducción de impuestos a las actividades empresarias y avalan el protagonismo de los banqueros en el gabinete. Pero habrá que ver cómo reaccionan los fondos de inversión con fuertes tenencias de títulos estadounidenses, ante el incremento del déficit fiscal.

Un riesgo semejante introduce la preeminencia del lobby petrolero. Los popes de este sector (Tillerson, Rick Perry, Scott Pruit) no sólo recuperan el dominio que tuvieron durante la gestión de los Bush. Su total negación del cambio climático augura el congelamiento de las tratativas para frenar el calentamiento global y una renovada emisión de gases tóxicos. Al concluir el quinquenio más cálido de la historia reciente se avecina el desmantelamiento de la Agencia de Protección Ambiental (Chomsky, 2016).

Resulta difícil imaginar cómo hará Trump para lograr su prometida recomposición del empleo industrial. Ninguna de sus propuestas revierte la especialización de la economía estadounidense, en servicios o fabricaciones de bienes finales. Esas medidas tampoco contrarrestan los procesos de automatización que desplazan mano de obra. En ningún caso permitirían abaratar el costo de la fuerza de trabajo a una escala comparativa con Asia.

El modelo en marcha supone una mezcla de monetarismo (alza de las tasas de interés) y ofertismo (reducción de impuestos), con ingredientes keynesianos (reactivación con gasto publico). Este último componente suscita elogios de algunos pensadores heterodoxos, que divorcian la política económica de la orientación reaccionaria de Trump (Varoufakis, 2016). La recuperación capitalista que promueve ese proyecto no atenúa su regresividad.

REPLANTEOS INTERNACIONALES

El belicismo de Trump salta a la vista en los asesores del presidente. Incorporó más militares en cargos de seguridad, que cualquier otro gobierno de los últimos 60 años. En su gabinete predominan los mismos partidarios de la unipolaridad armada, que prevalecieron en la gestión de los Bush. Ya dispuso incrementos de sueldos en el ejército y un mayor presupuesto para el Pentágono.

El magnate desmintió todas las expectativas de repliegue interno de la primera potencia. El sheriff del planeta calibra sus cañones y refuta todas esperanzas de aislacionsimo. La valorización de acciones del complejo industrial-militar anticipa su agenda intervencionista..

Esa escalada tiene precedentes en Obama, que recompuso la presencia internacional del Pentágono con incrementos de bases internacionales (de 60 en 2009 a 138 en 2016) y autorizó el lanzamiento de 26.171 bombas (Gandásegui, 2017)..

Estados Unidos es el protector militar del capitalismo global y no tiene en carpeta ningún abandono de ese rol. Las incógnitas giran en torno a los objetivos geopolíticos específicos de esa acción.

Trump intenta una aproximación con Rusia para debilitar a China. Invierte el operativo de Nixon, que en los años 70 buscó socavar a la URSS acordando con el gigante asiático.

Los contratos petroleros suscriptos con Putin por el secretario Tillerson (en representación de Exxon Mobil) prepararon el nuevo curso. Pero en el Departamento de Estado existen serias resistencias a ese rumbo. Por eso se han filtrado tantos secretos de la relación de Trump con Moscú.

La elite rusa aprueba el afianzamiento de las relaciones con Occidente. Deposita sus fortunas en Londres, educa a sus hijos en Harvard, vacaciona en Miami y consuma negocios turbios en Ginebra (Kagarlisky, 2015). Pero como Estados Unidos nunca ofrece algo a cambio de la simple subordinación, todos los acercamientos desembocan en nuevos distanciamientos.

La experiencia Yeltsin quedó atrás y Putin no acepta el sometimiento propiciado por los antecesores de Trump. Rusia estableció numerosos convenios con China y acaba de exhibir ambiciones geoestratégicas en Siria (Katz, 2017).

El ocupante de la Casa Blanca afronta, además, serios conflictos con gobiernos europeos por su aproximación a Putin. Varios líderes del Viejo Continente se niegan a eliminar las sanciones introducidas por Hollande y Obama durante la crisis de Ucrania. Esos desacuerdos agravan el malestar generado por las exigencias estadounidenses de mayor financiamiento europeo de la OTAN. Este disenso se extiende incluso al incondicional socio británico.

El impacto de Trump es especialmente significativo en Inglaterra. Ha reforzado a los partidarios de concretar aceleradamente el Brexit, para actualizar la alianza transoceánica y diversificar acuerdos de libre-comercio con distintas regiones. Pero los oponentes a esa separación demoran las definiciones y auspician un status intermedio con Europa (semejante a Noruega). Otros proponen una larga transición de siete años y todos dependen de una resolución final del Parlamento.

Para contrarrestar la presión de los bancos -que perderían con el Brexit la centralidad de la City en la absorción del capital europeo-el gobierno ofrece ampliar las atribuciones de Londres, como paraíso financiero desregulado. En la dura negociación comercial con Alemania, amenazan con ofrecer mayores subsidios a las empresas para atraer inversiones del Viejo Continente.

Pero todas estas jugadas empalidecen frente a la amenaza de Escocia de convocar a un nuevo plebiscito, para dirimir la separación del Reino Unido si se concreta el abandono de Europa.

El ascenso de Trump también influye en los resultados de los próximos comicios presidenciales en Francia. La extrema derecha espera repetir lo ocurrido en el mundo anglosajón. Pero a diferencia de Estados Unidos no tienen una estrategia a futuro. Proclaman su rechazo a cualquier modalidad de la Unión Europea y al mismo tiempo refuerzan lazos parlamentarios, con los partidos derechistas del Viejo Continente.

En semejante desconcierto no es muy sensato coquetear con la oleada actual elogiando el Brexit o aprobando el proteccionismo (Sapir, 2016). Al igual que en Estados Unidos, el acompañamiento del grueso de la clase obrera a las propuestas reaccionarias, no atenúa la regresividad de esos planteos.

La izquierda debe plantar su propia bandera denunciando por igual a los xenófobos y a los liberales. Es cierto que Trump y Le Pen ascienden por la decepción con Obama y Hollande, pero ese avance expresa una canalización reaccionaria de la frustración precedente.

La misma firmeza debe prevalecer a la hora de juzgar las respuestas conservadoras a Trump. La actitud del gobierno chino es particularmente nefasta, puesto que contrapone las ventajas del libre-comercio a la agresividad estadounidense.

Ese mensaje refuta a quiénes ponderan el modelo internacional de China, como una alternativa progresista al neoliberalismo occidental (Escobar, 2016). En un momento de mutaciones tan drásticas, la izquierda necesita enarbolar sus propias banderas anticapitalistas.

EL TEMBLOR EN AMÉRICA LATINA

En ningún país del mundo la presidencia de Trump desata convulsiones equivalentes a México. El gobierno está totalmente mareado y Peña Nieto sólo pospuso la peregrinación a Washington, cuando su agresor le explicitó la inutilidad del encuentro. Las críticas a esa genuflexión unificaron a todo el arco opositor.

Los insultos del gringo millonario reavivan la memoria de los avasallamientos sufridos por el país, en un contexto de gran reactivación de la lucha social. Las marchas frente al gasolinazo reforzaron la continuada batalla del magisterio y superaron la reacción ante los crímenes de Ayotzinapa (Aguilar Mora, 2017).

La desorientación que exhibe la clase dominante mexicana se extiende al continente. Todos los mandatarios neoliberales esperaban profundizar con Hilary la restauración conservadora, concertando la Alianza librecambista del Pacífico. Frente al nuevo escenario no logran definir alguna política alternativa. Sólo profundizan la parálisis interna del Mercosur, sin concebir concertaciones defensivas.

Hasta ahora predomina la tendencia a buscar acuerdos de libre-comercio sustitutos, no sólo con la Unión Europea. Argentina y Brasil aceitan eventuales negociaciones con China, registrando la activa agenda de viajes del presidente asiático. Ni siquiera evalúan las consecuencias económicas primarizadoras de esas tratativas.

Si la región queda en el medio de una gran batalla comercial entre Estados Unidos y China, los efectos podrían ser demoledores. Aprovechando la ausencia de políticas soberanas en la región, los dos gigantes disputarían con más ferocidad la colocación de mercancías excedentes y el saqueo de los recursos naturales.

Argentina está particularmente embarcada en esa auto-destrucción. Macri emula a su par estadounidense en la intimidación represiva y la xenofobia anti-inmigrante.

Pero Trump despierta simpatías también en el Cono Sur, entre los políticos que elogian su promoción del mercado interno (Terragno, 2017). Algunos declaran con llamativa admiración que “Trump es peronista” (Moreno, 2017). Explicitan de esa forma el componente reaccionario del justicialismo clásico, que emergió en la época de Isabel Perón.

El lugar de la izquierda está en el campo opuesto de solidaridad con los manifestantes callejeros de Estados Unidos. Esa convergencia se nutre de un rechazo compartido al derechista de la Casa Blanca. El antiimperialismo de América Latina empalma con las demandas democráticas de los indignados del Norte.

Trump inaugura un giro de alcance global. El epicentro de la crisis se ubica primera vez en la principal potencia del planeta. De la misma forma que nadie imaginó la implosión de la Unión Soviética o la conversión de China en potencia económica, tampoco hubo previsiones de la monumental mutación en curso.

Las grandes transformaciones irrumpen sin aviso previo, pero sus efectos están a la vista. Trump es la barbarie capitalista y sus provocaciones exigen forjar una respuesta socialista.

RESUMEN

Trump impulsa un proyecto reaccionario que no se clarifica indagando el populismo. Promueve un giro autoritario con sostén para-institucional para favorecer a los capitalistas. La inédita resistencia en las calles reflota tradiciones rebeldes y acota su margen de acción.

En la estratégica pulseada con China pretende renegociar tratados sin retornar al viejo proteccionismo. La agresión a México es una advertencia a los grandes competidores y el maltrato a los inmigrantes anticipa una fase de neoliberalismo xenófobo.

El componente keynesiano de Trump no atenúa su carácter regresivo. El ascenso del magnate potencia el belicismo y enlaza la crisis europea con el devenir estadounidense. El impacto sobre América Latina es mayúsculo.

REFERENCIAS

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Sapir, Jacques (2016)http://www.elviejotopo.com

Silva Flores, Consuelo, Lara Cortes, Claudio (2017)ww.globalresearch./5569580

Terragno, Rodolfo (2017) http://www.clarin.comrkAI9Ha8l.html

Varoufakis, Yanis (2016) http://www.sinpermiso.info/textos

Claudio Katz es economista, investigador del CONICET, profesor de la UBA, miembro del EDI. Su página web es: www.lahaine.org/katz

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=222455

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El Estrés Docente: Un hecho al que casi nadie parece importar.

Por: Docentes Primero. 04/02/2017

Desgraciadamente, cada vez más docentes sienten en su trabajo ese malestar personal, esa sensación de no servir para nada, de que su esfuerzo no es reconocido como debería serlo, y que en muchas ocasiones se le exige hacer cosas que no son ni mucho menos de su competencia.

Además, muchos de ellos tienen que soportar y aguantar escenarios de presiones y reuniones con familias poco respetuosas y maleducadas. Igualmente, se puede dar el caso de que algunos de ellos no tengan buenas relaciones con los demás compañeros del centro y que se sientan desplazados del grupo. Si al tiempo que dedica el docente a estar en clase, le sumamos el que invierte en corregir exámenes, trabajos, actividades y preparar las clases de toda la semana, podríamos decir perfectamente, que es un trabajo que genera un estrés elevado. Y sí, así es, pero a la mayoría de las personas parece no importarle.

Me parece a mí, que todavía se cree en el rol de los maestros de las civilizaciones clásicas: ese rol que definía al docente como un “semidios”, que todo lo sabía, que sabía darle explicaciones a casi todas las cosas, y uno de los seres más sabios e inteligentes del lugar. Así pues, se defendía que los profesores podían con todo y que en ningún momento podrían necesitar ayuda de vez en cuando. Esa creencia era absurda hace décadas y lo sigue siendo ahora.

Los docentes son personas de carne hueso (oh, qué gran sorpresa), que sienten y padecen. Y que en más casos de los que les gustarían, sufren un malestar que posiblemente no sepan explicar. Ese malestar, no provoca únicamente estrés (que ya es suficiente), sino que puede desembocar en fatigas, excesivo cansancio, dolores musculares, dolor de huesos, de cabeza, problemas al conciliar el sueño, en la alimentación, en sus relaciones personales e incluso en una depresión laboral.

Estas situaciones, como os podéis imaginar no han suscitado demasiada importancia en los medios. Ni siquiera en los centros educativos. Son muy pocos colegios o institutos los que hacen algo para evitar lo anteriormente citado. La mayoría de programas, de actividades, de reuniones son en referencia a los alumnos, y eso está bien. ¿Pero quién “cuida” a los docentes? ¿Quién se encarga de su bienestar en el trabajo? Sí, la respuesta más sencilla es que ellos mismos. Pero es que ellos mismos, en muchas ocasiones se sienten tan agotados y menospreciados que no tienen ni ánimos para motivarse por sí solos.

Muchos, por ejemplo, no han desarrollado habilidades para enfrentarse a estos conflictos, o no están preparados para una situación concreta. Algunos, se implican demasiado con los alumnos y les termina afectando también a ellos.

Desgraciadamente, más personas de las que me gustaría, se estarán preguntando: “estrés docente, ¿es eso posible?”. Parece ser que algún sector de la sociedad española, todavía no se ha dado cuenta que el personal educativo es uno de los peores reconocidos y tratadas desde hace algunos años. ¿Qué puede provocar entonces ese malestar en los docentes? A mí se me ocurren un montón de cosas a exponer:

◦Muchos alumnos para un único profesor: pues sí, en muchas ocasiones, hay aulas compuestas por 30 alumnos para un único docente. ¿Es eso normal? No, por supuesto que no. Habitualmente, el maestro o profesor se encuentra sólo en clase. Tiene que enfrentarse a estudiantes diferentes, con distintas habilidades y capacidades, con ritmos de aprendizaje muy dispares, y con un sin fin de intereses. Cada día, tiene que adaptar sus clases, tiene que centrarse en todos los alumnos y dejar a un lado esa atención personalizada e individualizada que muchos centros dicen tener y muchos padres quieren que se de. ¿Pero cómo se va a llevar a cabo ese deseo? Para llegar a esa cumbre, haría falta por lo menos tener a tres docentes por aula todos y cada uno de los días. ¿Estarían dispuestas las autoridades a eso? No, me temo que no.

◦Lo que se aprende en la universidad, está lejos de ser práctico: es cierto, los que estudian magisterio no aprenden a tratar las dificultades de aprendizaje, por ejemplo. Y tampoco las necesidades específicas de los alumnos. En muchos casos, los docentes se encuentran con estudiantes de altas capacidades y no saben qué hacer. No por falta de capacidad ni de habilidades, sino simplemente porque no les han enseñado. Pueden tener apuntes, pueden saberse la teoría de memoria. ¿Pero qué pasa en la práctica? Y se sienten perdidos.

◦Seamos sinceros; no todos los alumnos tienen ganas de aprender: pues sí, es de sobra conocido, que muchos alumnos presentan falta de interés y poca motivación. Que se sienten desanimados y que no tienen ganas de aprender cosas nuevas. El docente, se esforzará en crear un innovador y atractivo proceso de enseñanza-aprendizaje, para llamar la atención de los estudiantes, pero hay veces que las expectativas no se cumplen y no se ha generado el clima ni la actitud que ellos esperaban.

◦Sí, hay familias que insultan a los docentes. Y no sólo en una ocasión: desgraciadamente, hay familias que culpan a los maestros de todo lo que le pase a sus hijos. Se crea un escenario de críticas, de malas palabras, de acusaciones y de ofensas hacia el profesor. Hay padres, que están lejos de ser personas civilidades y con buena comunicación. Y algunos de ellos, pueden llegar a insultos e incluso a acosar al profesor.

◦Los futbolistas son más importantes que los docentes: ya se puede dar el caso de que un profesor haya hecho algún logro importante, que seguramente no será reconocido por las demás personas ni por los medios de educación. Hay muchos docentes que cada día se esfuerzan y dan lo mejor de sí mismos para los alumnos. Pero claro, da más audiencia que Cristiano Ronaldo haya dejado a su novia.

¿Hay algo que se puede hacer al respecto? Evidentemente, sí. Los expertos dicen, que practicar deporte en cualquier situación de estrés es beneficioso, ya que reduce el riesgo de ansiedad. Evidentemente, los docentes necesitan tiempo para ellos mismos, y en muchas ocasiones, ese tiempo de ocio o de estar con sus familias y amigos, lo dedican a corregir exámenes, trabajos, actividades o a preparar las clases, y eso les genera más sensación de malestar. No se debería dar casos en que los maestros dejaran de hacer cosas que les gustan por exceso de trabajo (ojo, ni los maestros ni ningún trabajador).   También, es muy importante que el docente fomente su autoestima y que potencie las actitudes positivas que tenga a lo largo del día. Que sea consciente de los obstáculos que ha superado y de que su esfuerzo ha merecido la pena. Y que por supuesto, en situaciones límites que no sepa cómo actuar (porque… ¡oh, madre mía!, el docente no lo sabe todo), pida ayuda a los pedagogos, directores y demás personal educativo del centro.

Como es obvio, desde el propio centro también se pueden plantear diversas actividades para reducir el estrés docente en las aulas, como por ejemplo diferentes cursos de formación, reuniones mensuales para que los maestros hablen de sus experiencias, de sus dudas, de sus inquietudes, fomentar la comunicación y la relación entre el personal educativo creando grupos de trabajo y de colaboración entre ellos, apoyándose en las situaciones y casos en las que sean posible. Quizás, empezando por eso, los docentes se sentirían valorados por el lugar del trabajo, y estarían más motivados en las clases. Pero, ya sabemos que en gran parte de los colegios, institutos y universidades, realizar esos programas, les parece una pérdida de tiempo, y en muchas ocasiones, los propios docentes se ven obligados a buscar ayuda externa para no verse superados.

Aunque a la gente le cueste creerlo, la docencia es una de profesionales que más estrés produce. Muchos psicólogos dicen que el número de maestros que pasan por sus consultas está ascendiendo a un ritmo vertiginoso. Algunos de ellos, afirman haber pasado por depresiones provocadas por el exceso de trabajo y el poco reconocimiento y estima que se les tiene. Lo que es cierto, es que como la mayor parte de la sociedad sigue sin darse cuenta de lo que realmente llegan a hacer los profesores, como no son conscientes de su implicación con los alumnos, me temo que este problema tardará en solucionarse y que estará presente durante varios años más. Además, como viene siendo habitual, estas situaciones pasarán desapercibidas por la mayor parte de las personas. Pero, ¿no son los docentes superhéroes camuflados? Pues no, señores míos, está claro que no lo son.

Fuente: https://docentesprimero.wordpress.com/2016/07/26/el-estres-docente-un-hecho-al-que-casi-nadie-parece-importar/

Fotografía: docentesprimero

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Más del 40% de los niños sirios refugiados en Turquía no van a la escuela, pese al importante aumento de matriculaciones.

Por: Unicef/04-02-2017

Cerca de medio millón de niños de Siria refugiados están matriculados en escuelas en Turquía. Pero a pesar de un aumento de más del 50% en las tasas de matriculación desde el pasado mes de junio, más del 40% de los niños en edad escolar –es decir, 380.000 niños refugiados- siguen sin tener acceso a la educación.

“Por primera vez desde que comenzó el conflicto en Siria, el número de niños sirios que van a la escuela en Turquía es mayor que la cifra de niños que permanecen fuera de ella”, dijo el director ejecutivo de UNICEF, Justin Forsyth, tras visitar los programas de UNICEF en el sur de Turquía.

“Turquía debería ser felicitado por este gran logro. Pero si no se proporcionan más recursos, sigue habiendo un riesgo real de ‘una generación perdida’ de niños sirios, privados de las capacidades que un día necesitarán para reconstruir su país”.”

Turquía es el hogar de más de 1,2 millones de niños refugiados, lo que le convierte en el principal país de acogida de niños refugiados en el mundo.

UNICEF, junto con el gobierno de Turquía, está contribuyendo a fortalecer el sistema educativo, aumentar el acceso a la educación y mejorar la calidad de la educación inclusiva para los niños sirios y los niños turcos vulnerables.

Desde 2013, UNICEF ha ayudado a construir, renovar o reformar cerca de 400 escuelas, y ha formado a unos 20.000 profesores sirios voluntarios. 13.000 profesores aproximadamente reciben incentivos mensuales.
Además están en marcha iniciativas para incluir a los niños sirios en un programa nacional de ayudas que conceda prestaciones en efectivo a las familias para que puedan enviar y mantener a los niños en la escuela.

Un total de 2,7 millones de niños sirios están fuera de la escuela en toda la región, la mayor parte de ellos dentro de su propio país asolado por la guerra, donde millones de niños siguen en peligro debido a un conflicto que se acerca a su sexto aniversario. Unos 300.000 niños están atrapados en 15 zonas bajo asedio en Siria, y otros 2 millones están en áreas que llevan tiempo sin recibir ayuda humanitaria esencial a causa de los combates y el acceso restringido. Esta cifra incluye a 700.000 niños en zonas controladas por el autodenominado Estado Islámico.

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Nicaragua: Urge política que regule la educación en la primera infancia

Nicaragua/04 febrero 2017/Fuente: Radio HRN

Para Josefina Vijil ampliar la cobertura de educación preescolar es muy positivo, ya que sólo una mínima parte de la población nicaragüense tiene acceso a este servicios y la educación en los primeros años de vida es fundamental para el desarrollo del ser humano.

Ampliar la cobertura de educación preescolar es una de las metas que se propuso el Ministerio de Educación (Mined) para este 2017, algo que es visto con beneplácito por la experta en educación Josefina Vijil. Sin embargo, la especialista advierte sobre la necesidad de crear una política pública que regule la educación en la primera infancia.

El anuncio de la creación de más preescolares fue hecho el pasado 18 de enero por la vicepresidenta designada por el Consejo Supremo Electoral (CSE), Rosario Murillo: “Vamos a abrir cursos especiales en las Escuelas Normales para personas interesadas en abrir iniciativas de escuelitas preescolares, para que se formen, y poder abrir (preescolares) en distintos puntos del país”.

Para Josefina Vijil ampliar la cobertura de educación preescolar es muy positivo, ya que sólo una mínima parte de la población nicaragüense tiene acceso a este servicios y la educación en los primeros años de vida es fundamental para el desarrollo del ser humano.

“A mí me parece genial que se amplíen las ofertas de educación preescolar y maternal (…), pero eso no es cualquier cosa, si lo vamos a impulsar tiene que haber una política pública que prepare muy bien a las personas que lo hagan, y ¿Quiénes son esas personas? Psicólogos y educadores que además tienen que estar preparados en las artes eso es importantísimo en esta edad”, explicó Vijil.

En Nicaragua sólo es obligatorio el tercer nivel de preescolar, por lo que mucho padres de familia envían a clases a los niños hasta que cumplen cinco años, algo que limita su aprendizaje en los mejores años que el cerebro se está desarrollando, según explicó la experta en educación.

Según el Centro de Investigación y Acción Educativa Social (CIASES) para tener una buena formación preescolar se necesita: personas muy bien capacitadas para trabajar con los niños, capacidad para elaborar los ambientes de aprendizaje, suficientes adultos por niños -entre más pequeños sean los niños, más adultos tienen que haber-, material didáctico y sobretodo maestros capaces de detectar alguna condición especial en los niños.

Fuente:http://www.radiohrn.hn/l/noticias/nicaragua-urge-pol%C3%ADtica-que-regule-la-educaci%C3%B3n-en-la-primera-infancia

 

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