Reseña del tercer encuentro de la Escuela Internacional Feminista de Políticas del Cuidado, Género y Educación

Sol Scavino Solari. Desafíos actuales para maternar: derechos, tiempos y estrategias de cuidados.

Por Selene Kareli CII-OVE

El pasado 30 de agosto dio continuidad, con la tercera sesión, la primera Escuela Internacional Feminista de Políticas del Cuidado, Género y Educación, la cual ha sido impulsada por el Aquelarre de las Insumisas en alianza con el Centro Internacional de Investigación Otras Voces en Educación.

El Aquelarre de las Insumisas es una comunidad de mujeres de diferentes latitudes latinoamericanas y del mundo, quienes se juntan y organizan con el objetivo de formarse y compartir sobre las diferentes temáticas que incluyen los feminismos, también para ir forjando una gran red de mujeres rebeldes y combativas que luchan por un mundo más justo e igualitario desde los diferentes contextos territoriales. En este sentido, esta primera escuela busca promover una cultura del cuidado y de educación basada en la equidad de género con enfoques feministas, que reconozcan y valoren la diversidad de experiencias y contribuya a la formación de sociedades más justas e igualitarias.

Sol Scavino Solari es socióloga uruguaya. Magíster en Sociología con especialización en género. Profesora ayudante e investigadora del Grupo de Investigación sobre Sociología de Género del Departamento de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República (Uruguay). Estambién profesora de Metodología en la mencionada facultad. Desarrolla su carrera en el ámbito académico trabajando sobre desigualdades de género a lo largo del curso de vida, siendo el cuidado un tema central en su agenda de investigación.  Es autora de artículos académicos, capítulos de libros y publicaciones de difusión.

Sol Scavino Solari en su intervención nos compartió que para el feminismo la maternidad es un nodo crítico, por lo que nos invitó a reflexionar a partir de la pregunta: ¿de qué hablamos cuando hablamos de maternar? Destacando que ese maternar siempre se ve interpelado por el cuidado, así como la maternidad está asociada a lo sexual, dando un apuntalamiento biológico donde la mujer por “naturaleza” ―y desde los discursos socioculturales hegemónicos― está hecha para la maternidad. Sol comentó que desde el feminismo se dice que “tenemos que dejar de maternar a los hombres”, lo que hace notar que el maternar se vuelve un sinónimo de cuidar.

Así pues, Solari expresó que maternar, paternar y cuidar son conceptos próximos donde el vínculo con el cuidado prevalece. Asimismo, señaló que la maternidad puede ser biológica o no, dado que la maternidad y las formas de maternar son muy diversas, así como diversas son las familias, por lo que surge la pregunta: ¿La maternidad está asociada a un cuerpo biológico o es una cuestión más cultural, o legal? Sol nos invita a cuestionarnos las ideas de maternar, maternidad, cuidar y la idea de madre, ya que hay una captura simbólica que implicó la maternidad y el se madre para las mujeres como una identidad totalizante. Por lo que nos dijo que, quienes han estudiado históricamente la maternidad, señalan que a finales del siglo XIX se comienza a afianzar lo de “instinto materno”, resaltando que no existe tal cosa, pero sirvió de apuntalamiento para obligar a las mujeres a hacerse cargo de las niñas y niños y eximir a los hombres de su responsabilidad del cuidado. Se da con mayor énfasis la división sexual del trabajo.

Asimismo, la exponente señaló que con el ascenso de la revolución industrial se comienza a crear en las subjetividades de las personas que las mujeres quedan recluidas particularmente a lo domestico. El discurso que se va consolidando es que las mujeres se quedan en el hogar y los hombres en las fábricas, resaltando así las diferencias de poder. En este sentido, el ámbito de los varones queda fuera de la maternidad, pero en el discurso de poder. El amor materno se va naturalizado como un amor espontaneo que le surge a toda mujer generando así la obligatoriedad de las mujeres para hacerse cargo de los niños. Las mujeres están mandatadas a orientar su identidad a la maternidad. Los niños son el centro de las mujeres. La sujeta madre queda eliminada en sus derechos, en su autocuidado.

Por su parte, Sol señaló que en la actualidad existen muchos paradigmas de crianza respetuosa, y se pregunta qué pasa con el rol de los varones quienes son privilegiados irresponsables, ya que se les exime de cuidar. Señalando que en toda América Latina las mujeres dedican más al trabajo no remunerado: domestico, cuidado, tareas de producción para el consumo propio y el trabajo voluntario, convirtiéndose así en la sostenibilidad de la vida. Esta desigualdad también se ve en los niveles educativos.

De igual manera, Sol compartió un ejemplo concreto de Uruguay y de cómo se vive la maternidad y el maternar en dicho territorio. A lo largo de su presentación señaló datos estadísticos concretos; a continuación, se comparten sólo ideas generales de dicho ejemplo, en el que expresó que el cuidado infantil suele estar condicionado por la desigualdad en niveles educativos. Asimismo, señaló que las mujeres uruguayas expresaron que están más de acuerdo con la idea de que cuidar a los hijos es primordial, por lo que, apuntó, tienen una introyección de los
mandatos culturales más fuerte, respecto a las tareas del cuidado y los roles.

Del mismo modo, señaló que las mujeres de bajos recursos son quienes mayormente ejercen los roles de cuidado que corresponden a clases medias y altas, al tiempo que se cuestiona quién cuida a los niños, personas mayores, o personas con discapacidad que dependen de esas mujeres mientras ellas están ejerciendo el cuidado de otras personas. Refirió que cuando los niveles de educación son más bajos, las condiciones de vida son más precarias, siendo así como funciona el patriarcado. Por lo que las mujeres más pobres tienen más problemáticas para ejercer derechos, reconociendo que la violencia patriarcal está en todos los estratos.

Scavino también señaló que, si las políticas del cuidado las hacemos desde el mercado laboral se da una remuneración desigual, ya que el mercado da valor a la licencia por maternidad, pero qué pasa con todas aquellas personas que no están dentro del mercado, pareciera entonces, que el tiempo de cuidado vale más en función de la productividad-mercado.

Finalmente, Sol señaló que en la actualidad se comienzan a nombrar y visibilizar con mayor fuerza las formas colectivas y diversas de cuidados, mismas que no corresponden únicamente a las mujeres; por lo que se requiere cambiar discursos hegemónicos que hacen de los mandatos culturales algo biológico, es así que Sol considera que, criar en comunidad seguirá siendo por mujeres de manera no remunerada, por lo que se vuelve necesario colectivizar el cuidado no solo entre mujeres, sino en todas las sociedades. Colectivizar el cuidado en la esfera pública. Pensar y crear estrategias deseadas y no deseadas de la maternidad.

Para mirar el encuentro completo da clic en el enlace:
https://www.youtube.com/live/n4hV6Po4Q3k?si=XEwoKJvwaWXjZtk4

Queda abierta la invitación para que nos acompañen en la siguiente sesión de la Escuela Internacional Feminista de Políticas del Cuidado, Género y Educación, que se llevará a cabo el próximo miércoles 06 de septiembre: 12 HRS México, Costa Rica y parte de Centroamérica; 13 HRS Panamá, Colombia, Perú, Ecuador; 14 HRS Venezuela, Puerto Rico, NY, Paraguay, Bolivia, Cuba, Chile; 15 HRS Argentina, Uruguay, Brasil.

Puedes inscribirte en el siguiente enlace: https://forms.gle/WRJZZrtNNCAMVMDd8

El miércoles 06 de septiembre nos acompañará María de los Ángeles Duran des España, con el tema La Rebelión del Cuidado.

L@s esperamos.

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Entrevista con la activista Chaba Seini Brahim: Mujeres del Sáhara Occidental en lucha permanente, «hasta que nuestros territorios sean libres»

Por el Día Mundial de Solidaridad con la Mujer Saharaui hablamos con la activista Chaba Seni Brahim

Todo aprovechamiento de recursos naturales en el Sáhara Occidental sin el consentimiento del pueblo saharaui es ilegal y es un robo.

El 18 de febrero es un día de lucha para las mujeres de todo el mundo comprometidas con la lucha por la soberanía y el poder popular. Es el Día Mundial de Solidaridad a la Mujer Saharaui.

El pueblo saharaui resiste a una ocupación violenta de su territorio por Marrocos. Sáhara Occidental se independizó de España en 1975 y, enseguida, y luego fue sometido a Marruecos. A partir de ahí, Marruecos sostiene una ocupación violenta del territorio saharaui. El acuerdo de cese de fuego realizado el 1991 entre el Estado marroquí y el Frente Polisario (Frente Popular de Liberación de Saguía el Hamra y Río de Oro) no ha sido suficiente para interrumpir las violaciones de derechos humanos y las prisiones arbitrarias del pueblo saharaui. No hay como existir paz mientras los derechos a la tierra y la autodeterminación son negados.

En noviembre, el Frente Polisario ha declarado la guerra a Marruecos, en respuesta a la violación marroquí al cese de fuego, a la criminalización de luchadoras y luchadores, a la militarización de la vida. Esta nueva realidad de lucha más encendida resulta en un cotidiano marcado por  frecuentes agresiones violentas explícitas y  por los crímenes de  guerra por parte del ejército marroquí. Las mujeres, responsables por sostener la vida, la alimentación, los cuidados, las comunidades, se enfrentan a desafíos impuestos por la ocupación de sus territorios. Por eso, son ellas grandes luchadoras, también responsables por estrategias para enfrentar el colonialismo y la violencia.

Hablamos con Chaba Seini Brahim, integrante de la Unión Nacional de Mujeres Saharauis (UNMS) y también de la Marcha Mundial de las Mujeres. La UNMS fue creada en 1974 con la tarea de “sensibilizar a todas las mujeres acerca de su posición en la sociedad y su papel en la independencia nacional” y de “orientar a las mujeres sobre el papel a desempeñar en la nación saharaui independiente y preservar los logros alcanzados en el proceso de liberación nacional”.

En noviembre, el ejército marroquí violó el acuerdo de paz y el pueblo saharaui vive una situación de guerra. ¿Podrías explicarnos cómo se llegó a esa situación, y cuál es el escenario actual?

La congelación por casi treinta años, por parte de la ONU, de una resolución por la vía pacífica del conflicto en el Sáhara Occidental es la razón que ha llevado a algunos saharauis desesperados a cerrar el paso ilegal de El Guerguerat¹ en el Sáhara Occidental el día 20 de octubre del 2020. Fue por eso que el ejército marroquí salió el día 13 de noviembre del 2020 para desalojar a los manifestantes y, de esa manera, ha violado el cese de fuego propuesto por la ONU desde 1991.

El ejército saharaui no esperó su respuesta y atacó en el mismo día a las posiciones marroquíes a lo largo de los más de 2.720 km del «Muro de la Vergüenza», donde, en el Sáhara Occidental, están acantonados los soldados del ejército marroquí. Desde ese día se han realizado más de 500 ataques a posiciones del ejército marroquí en el Sáhara Occidental y en el Sur de Marruecos.

La guerra no ha parado ni un día desde noviembre, causando bajas materiales y humanas. Aunque Marruecos siga negando esa guerra por cuestiones estratégicas, ella no parará hasta la liberación total del territorio saharaui o el martirio.

Foto: Muro de la Vergüenza marroquí (Sáhara Press Service)

La ocupación marroquí es patriarcal y muy violenta. ¿Podrías contarnos sobre las herramientas e instrumentos de la ocupación, o sea, cómo se opera la ocupación en el cotidiano? Y qué cambia en esa situación de guerra?

Realmente, las violaciones de todos los derechos humanos nunca han cesado en el  Sáhara Occidental. Desde la entrada de Marruecos al Sáhara Occidental en 1975 hasta la actualidad, ha estado siempre presente la represión a mano de hierro contra las y los ciudadanos saharauis y activistas de derechos humanos. Cuando el Frente Polisario declaró la guerra, esa represión se ha recrudecido de manera exponencial. La mayoría de nuestros activistas saharauis se encuentran en arresto domiciliario obligatorio y con la policía en la puerta de sus casas. El hostigamiento es tal que esos activistas no pueden recibir visitas en sus casas ni salir de ellas sin ser seguidos por la policía.

Los saharauis seguimos buscando a más de 500 desaparecidos desde 1975 hasta la actualidad. En este momento, tenemos unos 39 prisioneros políticos. La situación es tan grave que los saharauis están pidiendo la ayuda de la Cruz Roja Internacional para su protección y para la creación de pasillos humanitarios, una vez que son los civiles quienes se encuentran en zonas de conflicto armado.

Desgraciadamente, la respuesta global a las violaciones de los derechos humanos es muy débil en general. Tanto la Cruz Roja Internacional como la ONU han fallado a las expectativas del pueblo saharaui y a la protección de sus derechos humanos fundamentales. Los saharauis pedimos al movimiento solidario internacional más movilizaciones para que la Cruz Roja Internacional pueda visitar a los presos políticos saharauis encarcelados en Marruecos, y que la MINURSO [Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental] asuma la protección de los derechos humanos en su mandato como misión de paz en el Sáhara Occidental.

¿Cuál es el rol de las mujeres en la resistencia cotidiana y en la lucha saharaui?

Tanto en los territorios ocupados como en los campamentos de refugiados saharauis, las mujeres jamás se han rezagado en defender ferozmente el derecho del pueblo saharaui de ser independiente. Cada día, la mujer saharaui está más presente en la resistencia pacífica que lleva a cabo el pueblo saharaui en los territorios ocupados, una vez que son ellas las que se manifiestan a diario pidiendo la salida de la ocupación marroquí, son ellas las que reciben palizas y vejaciones del régimen marroquí. A lo largo de estos cincuenta años, la mujer saharaui jamás se ha rezagado en su lucha lado a lado con sus hermanos por la libertad del Sáhara Occidental.

Las mujeres saharauis son las que más han sufrido de las barbaries y torturas del ocupante marroquí porque son ellas las que más han protestado pacíficamente contra la presencia ilegal de Marruecos aquí. Hay videos y fotos, mucha cosa documentada para que se vea la brutal represión que las mujeres saharauis sufren a diario.

Es increíble este pueblo pacífico que ha sido obligado a retomar las armas para conseguir la paz.

¿Cómo ves el impacto de la guerra en los vínculos sociales y en las comunidades?

Realmente estoy muy orgullosa de mi pueblo saharaui. Esta segunda guerra de liberación ha unido más al pueblo saharaui a cumplir sus objetivo principal que es la independencia total.

Es increíble ver que, cuando surgen las guerras, la gente suele huir y buscar refugio, pero en el caso del Sáhara Occidental hemos visto saharauis que trabajaban en Europa y que volvieron al frente y se alistaron para luchar por la liberación. Es increíble este pueblo pacífico que ha sido obligado a retomar las armas para conseguir la paz.

La guerra nunca trae nada bueno. Destruye familias, destruye tejidos sociales, es algo terrible. Pero el pueblo saharaui está decidido a hacer estos sacrificios para conseguir la paz y conseguir la independencia.

¿Cómo ves los intereses internacionales, incluyendo de empresas transnacionales, los posicionamientos y el accionar de las Naciones Unidas sobre la situación del Sáhara Occidental?

El Sáhara Occidental es un territorio no autónomo pendiente de descolonización. Por lo tanto, toda presencia de empresas internacionales o acuerdos con el ocupante marroquí son ilegales desde 1975 hasta la actualidad. Todo aprovechamiento de recursos naturales en el Sáhara Occidental sin el consentimiento del pueblo saharaui es ilegal y es un robo. Reivindicamos a esas empresas que cesen el pillage de nuestros recursos hasta que el conflicto termine, porque el dinero de las inversiones en el Sáhara Occidental se va a los bolsillos de los generales marroquíes y al corrupto rey Mohammed VI, que han ocupado ilegalmente nuestro territorio.

Reclamamos a todas las empresas que salgan inmediatamente de nuestro territorio, especialmente en este actual estado de guerra. Todo lo que se encuentra en nuestro cielo, mar y tierra es objetivo del ejército saharaui, por lo que les pedimos que abandonen inmediatamente nuestro territorio si quieren proteger sus intereses y vidas.

¿Cuáles son las reivindicaciones del pueblo saharaui y el frente polisario?

Las reivindicaciones del pueblo saharaui y del Frente Polisario son la independencia total del Estado saharaui, el respeto a la Carta Africana sobre los Derechos Humanos y de los Pueblos y el respeto a las resoluciones de las Naciones Unidas que proponen un referéndum sobre la autodeterminación del pueblo saharaui.

¿Podrías contarnos sobre el Día Mundial de Solidaridad a la Mujer Saharauí, que es parte del calendario de acciones de la Marcha Mundial de las Mujeres? ¿Cómo, desde los feminismos populares en ámbito internacional, podemos fortalecer las luchas de las mujeres saharauí?

El 18 de febrero de cada año se celebra el Día Mundial de Solidaridad con la Mujer Saharaui, conmemorado de varias maneras en las diferentes agrupaciones de la Marcha Mundial de las Mujeres. Las actividades que realizamos este día visibilizan el sufrimiento diario de las mujeres saharauis para obtener su legítimo derecho a la independencia y disfrutar de su humanidad con dignidad, bajo ninguna ocupación. Se hacen marchas, sentadas, proyección de películas, conferencias y otras acciones más para celebrar la fecha en todas las partes del mundo.

Hoy, más que nunca, las mujeres saharauis necesitamos la movilización de las mujeres del mundo a demostrar su solidaridad a nuestra lucha por libertad y dignidad. Eso, sobre todo, en los momentos difíciles de guerra, en los cuales las mujeres saharauis están despidiendo a sus maridos, hijos y hermanos para ir al frente de liberación. Las mujeres saharauis necesitamos, además de la solidaridad, iniciativas de presión sobre los órganos internacionales para que lleven a cabo su responsabilidad en garantizar al pueblo saharaui su derecho a la independencia.

Por eso, nuestra lucha continúa. Seguiremos en marcha hasta que nuestros territorios sean libres.

Nota:

¹ El Guerguerat es una zona limítrofe que divide Sáhara Occidental y Marruecos, por donde se hace el tránsito de los recursos naturales saharauis pillados por los marroquíes. Contra esa violación, los saharauis se manifestaron para cerrar el paso.

Revisado por Helena Zelic

Fuente: https://rebelion.org/mujeres-de-sahara-occidental-en-lucha-permanente-hasta-que-nuestros-territorios-sean-libres/

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Activistas afganas claman por el derecho de las niñas a la escuela

Desde su ascenso al poder los talibanes anunciaron que las niñas asistirían por separado a la escuela. Muchos temes que esto sea solo el principio. Un grupo de afganas expresó sus temores en la última jornada de la Asamblea General de la ONU.

Las activistas afganas instaron a la comunidad internacional el viernes a mantener la presión sobre los talibanes para que permitan que las niñas regresen a la escuela, diciendo que no se puede permitir que los nuevos gobernantes de facto de Afganistán normalicen la discriminación de género.

«No permitan que se normalice la opresión de los talibanes», dijo Shaharzad Akbar, presidenta de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán, en un evento virtual al margen de la Asamblea General de la ONU.

«No pretendan que es parte de la cultura afgana o parte del Islam, nuestra religión, tener a las mujeres oprimidas y privadas de sus derechos humanos básicos», sentenció.

Fawzia Koofi, la primera vicepresidenta del parlamento de Afganistán, se hizo eco de eso.

«La libertad de las mujeres, la libertad de las niñas, incluida la educación en Afganistán, es una señal de un Afganistán que podría vivir en paz y armonía con sus ciudadanos y con el mundo», dijo Koofi desde Qatar, a donde huyó con sus hijos al final de agosto. «Así que no piensen que un Afganistán que está oprimiendo a su nación, oprimiendo al 55% de la sociedad para permanecer en medio de la nada, podría ser un socio confiable. No lo será».

Se repite lo ya visto sobre los derechos de la mujer

Los talibanes irrumpieron en la capital, Kabul, el 15 de agosto, después del colapso del gobierno del presidente Ashraf Ghani. En las semanas intermedias, han anunciado su gobierno interino, que no tiene miembros femeninos.

Los talibanes también han dicho que a las niñas se les permitiría regresar a la escuela en el momento adecuado, pero hasta ahora, solo han permitido que regresen las niñas en edad escolar primaria. Las estudiantes de secundaria y universitarias siguen marginadas.

Esto es una repetición de lo que sucedió cuando los talibanes tomaron el poder en 1996, dijo Koofi, cuando las llamadas medidas temporales finalmente se volvieron permanentes.

Las activistas enfatizaron que la educación de niñas y mujeres es un derecho tanto en el Islam como en la Constitución afgana.

La ONU dice que 4,2 millones de niños afganos no están matriculados en la escuela, y gran parte de esto se puede atribuir a los cierres de COVID-19. Alrededor del 60% son niñas.

«Tenemos que hacer que vuelvan a entrar. Tenemos que asegurarnos de que se estén integrando», dijo Henrietta Fore, directora ejecutiva de UNICEF.

«Podemos hacer más con la educación a distancia y el aprendizaje remoto», dijo Fore, abordando formas de asegurar que el aprendizaje de las niñas no se interrumpa. «Necesitamos que las maestras regresen a las escuelas y necesitamos más maestras».

Pero Koofi reconoció que el aprendizaje remoto para las niñas no es un sustituto de estar en el aula, lo que «demuestra el poder y el futuro de Afganistán».

Pero lo que les espera en la escuela es otra preocupación para los activistas.

«Estoy tan preocupado por los cambios que los talibanes traerán al plan de estudios, especialmente el plan de estudios estudiado por las niñas, como por la prohibición de las escuelas», dijo Akbar.

Becas, oportunidades

Las activistas, incluida la joven capitana del ahora famoso equipo femenino de robótica de Afganistán, pidieron el apoyo de la comunidad internacional para proporcionar becas para que las chicas estudien en el extranjero y colaborar con universidades afganas para ampliar las oportunidades para niñas y mujeres.

Una cosa está clara: dicen que los talibanes temen el empoderamiento de las mujeres.

«Me atacaron por hablar a favor de la educación de las niñas», dijo la premio Nobel Malala Yousafzai, quien sobrevivió a los disparos de los talibanes armados en su ciudad del norte de Pakistán cuando era una adolescente en 2012. «Y me demostró que los talibanes tenían miedo de la voz de mujeres y niñas».

Fuente: https://www.vozdeamerica.com/a/onu-activistas-pro-mujeres-afganistan-/6244819.html

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Las mujeres afganas que desafían el regreso de los talibanes al poder: «Los tiempos han cambiado

  • Cuatro mujeres se manifestaron este martes en Kabul por la defensa de los derechos de las afganas
  • Esta acción es el reflejo de una generación de mujeres que han podido estudiar y trabajar y no quieren perder sus derechos

Armadas con cuatro folios, un pequeño grupo de mujeres afganas protagonizó la primera protesta feminista de la que se tiene constancia desde que los talibanes se hiciesen con Kabul y pusiesen fin a la guerra. Las activistas han desafiado en Kabul el retorno del régimen talibán mientras defendían sus derechos al grito de frases como «la educación y la participación política es el derecho de toda mujer afgana» y «las mujeres son la mitad de la sociedad».

La imagen de la protesta fue difundida por la agencia de prensa afgana Pajhwok Afgan News y divulgada por Basir Fitri. En la fotografía aparecen cinco mujeres, cuatro de ellas sosteniendo carteles en los que, en dos, puede leerse el mensaje en inglés de «hay mujeres afganas». La misma agencia difundió más tarde un vídeo del acontecimiento a través de su cuenta en la red social Twitter en el que aparecen las cuatro mujeres rodeadas de talibanes armados. El vídeo cuenta ya con más de dos millones y medio de reproducciones.

Este desafío es el reflejo de una generación de mujeres que vive mayoritariamente en las grandes ciudades, que ha podido ir a la escuela y a la universidad y desarrollar una carrera profesional. Y están dispuestas a luchar para no perder todo lo conseguido.

«Los tiempos han cambiado», ha afirmado a Reuters, Khadija, directora de una escuela religiosa para niñas en Afganistán. «Los talibanes son conscientes de que no pueden silenciarnos. Si apagan Internet, el mundo lo sabrá en menos de cinco minutos».

En un país sumido en el miedo y la incertidumbre, algunas mujeres ya han recibido órdenes de abandonar sus trabajos, otras han huido de sus hogares y muchas se están ocultando de los talibanes. Según ha asegurado a RTVE.es la periodista Mònica Bernabé, que fue corresponsal en Afganistán durante casi ocho años, los mensajes que le llegan desde Kabul son de «absoluta desesperación».

«En todas las guerras las mujeres son las grandes víctimas pero en esta situación más, porque aquí hay una suma de muchas cosas: de ignorancia, de desconocimiento y de violencia», ha afirmado Nadia Guhlan, educadora social y escritora, en una entrevista con RNE.

La valentía de las mujeres afganas

Alrededor de 3,5 millones de niñas asistían en el último año a la escuela, más del 25 % de los miembros del Parlamento son mujeres, y casi el 30 % de las empleadas en las instituciones de la administración pública. Pero esta mejoraría en las condiciones de vida de las afganas podría cambiar pronto con la vuelta de los talibanes, que ya dirigieron el país hace 20 años. 

Desde 1996 hasta 2001, en Afganistán las mujeres se vieron privadas de realizar actividades como trabajar o asistir a la escuela y a la universidad. Durante ese período de tiempo talibán, las afganas tampoco podían salir de sus hogares con la cara descubierta y sin la compañía de un hombre. Estas son algunas de las limitaciones que las activistas, que forman parte de una generación que ha crecido con mayores libertades, temen recuperar con la vuelta al poder de los talibanes.

Si limitan Internet…Enviaré libros a las casas

La activista afgana por la educación de las niñas Pashtana Durrani no planea rendirse ante las posibles prohibiciones del nuevo régimen y ha señalado a Reuters tener una alternativa para cada una de esas limitaciones. «Si limitan el currículo, subiré más libros a una biblioteca online. Si limitan Internet, enviaré libros a las casas. Si limitan profesores, haré una escuela subterránea», ha señalado.

Khadijadirectora de una escuela religiosa para niñas en Afganistán, ha mostrado a Reuters cierto optimismo respecto al futuro de las mujeres: «Los tiempos han cambiado». «Los talibanes son conscientes de que no pueden silenciarnos. Si apagan Internet, el mundo lo sabrá en menos de cinco minutos», ha afirmado a los periodistas Rupam Jain y Lucy Marks. «Tendrán que aceptar quiénes somos», ha sentenciado Khadija.

Otra de las mujeres que han demostrado no estar dispuestas a abandonar sus libertades es la renombrada directora de cine afgana Sahraa Karimi, la única mujer afgana con doctorado en cine. Karimi ha publicado diversos vídeos en las redes sociales de Instagram y Twitter en los que ofrece declaraciones sobre la situación actual en Afganistán, solicitando ayuda a la comunidad internacional. No obstante, la cineasta ha mostrado también su valentía al explicar que no abandonará su país «hasta el último momento».

La ley de Sharía limitará los derechos de las mujeres

Este martes los talibanes ofrecieron la primera rueda de prensa desde su toma de Kabul, un evento en el que los derechos de las mujeres han ocupado muchas de las preguntas de los periodistas. El portavoz de los talibanes, Zabihullah Mujahid, manifestó que las mujeres afganas podrán trabajar y estudiar, pero «dentro de los límites de la ley islámica».

No habrá dicriminación contra las mujeres, pero dentro de nuestros marcos

«Le aseguramos a la comunidad internacional que no habrá discriminación contra las mujeres, pero, por supuesto, dentro de nuestros marcos», respondió el talibán a los medios de comunicación en referencia a sharía, interpretada de forma extrema por los talibanes. «Las mujeres son una parte importante de la sociedad y vamos a garantizar todos sus derechos dentro de los límites del Islam», agregó.

Mujeres de todo el mundo unidas por Afganistán

Mujeres como la escritora y periodista Rosa Montero han redactado un llamamiento a la comunidad internacional en el que reivindican la libertad, dignidad e igualdad de las afganas. El documento, escrito en tres idiomas diferentes y al que se puede continuar accediendo para firmarlo, hace hincapié en la «crueldad intolerable y adicional» que padecen la población femenina de Afganistán por el único hecho de ser mujer.

El llamamiento se centra en tres peticiones principales: exigir al poder talibán que mantenga abiertas las fronteras para que todas las personas que deseen abandonar el país puedan hacerlo, que los gobiernos internacionales repatríen «al mayor número posible de afganos y especialmente afganas en peligro inminente» y que se preste una especial atención a las mujeres en situación de riesgo por haber desempeñado «tareas profesionales prohibidas por los talibanes» u otros motivos.

A esta petición se han sumado organizaciones como la Asociación de Mujeres Juezas de España (AMJE). Por su parte, Kobra, una activista afgana por los derechos de las mujeres que ha hablado con RTVE desde Kabul, donde reside actualmente, ha manifestado que las afganas no necesitan bonitas declaraciones, sino «acciones bonitas de la comunidad internacional».

Fuente: https://www.rtve.es/noticias/20210818/primera-protesta-feminista-afganistan-regimen-taliban/2160900.shtml

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Magdymar León: La participación de las mujeres es clave en la construcción de la paz

Equipo Entrompe de Falopio

En el marco del proyecto “Mujeres y Construcción de Cultura de Paz”  presentamos la entrevista a MAGDYMAR LEÓN:  Feminista y Psicóloga Clínica, Magistra en Estudios de la Mujer.  Coordinadora de la Asociación Venezolana  para una Educación Sexual Alternativa (AVESA) y  Coordinadora (E) de la Maestría en Estudios de la Mujer de la UCV.


Venezuela ha venido viviendo enfrentamiento y conflicto entre posiciones políticas que han conformado dos polos irreconciliables o aparentemente irreconciliables. ¿Cómo ves la etapa actual de ese conflicto o polarización?

ML: La polarización se ha ido desdibujando de la radicalidad que tuvo en otros momentos. Eso no significa que no sigan existiendo diferencias en cuanto a posiciones políticas, formas de entender las políticas de Estado, las formas de gobierno, o cuestionamientos a quienes lideran los procesos, pero no desde el entendido de que todo es blanco o negro.

De hecho, veo en este momento unas “oposiciones” y desde el gobierno, hay mucha gente que se ha desmarcado, por ejemplo, de Maduro. Hay cuestionamientos, hay quienes se definen o los definen como: “chavismo disidente”, “chavismo crítico”. Entonces se va viendo que esos dos supuestos grandes bloques, como en un momento eran vistos, que nunca, creo yo, fueron totalmente uniformes y unificados, pero eran como más claros, más monolíticos; eso ahora deja de estar, deja de ser, de un lado y del otro. Existiendo por supuesto gente a los extremos de la polarización, los más radicales de un campo y del otro. En el medio, estamos la mayoría, cada uno en un lugar que te hace estar, en algún momentos más cerca de este lado o más cerca del otro, bien sea de “las oposiciones” o de, vamos a llamarlo “los chavismos”, por ponerle un nombre en este momento. No veo que existan bloques tan unificados, y eso permite un mayor acercamiento sin duda, y creo que permite también mirar más al otro o a la otra.

Me he definido, o me han definido siempre como de oposición. Quiero comentar además que yo voté por Chávez en el 98 y mi apoyo a Chávez duró dos meses exactos. Duró hasta que vi en el sitio en el que yo estaba trabajando que había mucha corrupción, participación de militares, y me dije, yo no voté por esto. De ahí en adelante estuve en oposición al gobierno de Chávez por estas cosas que vi y que seguí viendo mucho tiempo después. Pero quiero decir además que yo no he militado en ningún partido político, no se puede decir: “es que Magdymar es de Primero justicia, Voluntad Popular, Acción Democrática” nada que ver, mi única militancia ha sido el feminismo y obviamente tengo una afinidad política, pero jamás me identifiqué con un partido. Eso también es importante, en mi caso en particular, yo no soy militante de partido, yo soy militante feminista. Entonces esto siempre me ha dado la posibilidad de poder articular con otras gentes. No sigo una línea de un partido porque no estoy en ningún partido. Sigo la línea feminista por mis convicciones.

Si bien antes no me parecía estas posiciones tan irreconciliables, refiriéndome a la “Oposición” y al “Chavismo”, ahora menos. Eso no significa que no haya debate, que no haya diferencia. Muy probablemente eso va a estar, y está bien es lo que debe ocurrir, en la democracia -se supone- que se tienen que escuchar, las diferentes voces, las diferentes opiniones, una sola voz no tiene chiste. Creo que tenemos que aprender a vivir en democracia, manteniendo todas las disidencias, todas las diferencias y que todas sean expresadas. Eso es un trabajo cuesta arriba, sería más fácil tener dos voces, pero no, no son dos, son diez, son veinte, son “x”, y creo que el trabajo es “puedo estar de acuerdo con esta persona en esto y con esto no estamos de acuerdo”, y así. Con las particularidades de cada línea, para llamarlo de alguna manera, de cada posición.



En especial, el conflicto político cómo ha afectado a las mujeres y las sexualidades disidentes

ML: En esto que podríamos llamar el proceso revolucionario, que tiene ya veinte y algo de años, es innegable que hubo un reconocimiento a los derechos de las mujeres. Sin embargo, también pienso que hubo un uso político de los slogans de las mujeres y de la masa política de las mujeres. Fue un momento precioso en el sentido de la cantidad de mujeres movilizadas, como masa crítica, como masa que empieza a manejarse con unos temas y empieza a reflexionar. Por ejemplo, la cantidad de colectivos de mujeres que surgieron, de mujeres interesadas en el tema del feminismo, es innegable. No obstante, desde las políticas de Estado realmente no hubo avances, ni siquiera los avances mínimos que eran muy fácil para el gobierno suministrar, por poner un ejemplo, el tema del aborto, las tenía todas, pero al gobierno no le interesaba realmente hacer un cambio a favor de los derechos de las mujeres, esas son las cosas a las que yo me refiero. Los temas de educación sexual, incorporación de la diversidad sexual, entre otras, se hizo una oferta que no fue cumplida. La gente fue captada hacia un proyecto político que terminó sin dar los frutos que fueron ofrecidos, eso es un fraude.

Incluso, en estos momentos, en los temas de derechos sexuales y reproductivos, Venezuela tiene un reconocimiento que está muy por delante de los países de la región, y esto ya lo teníamos desde el año 2002. Chávez gana en el 98, viene un proceso constituyente, un momento muy valioso para el movimiento de mujeres con todo lo que se logra en la constitución. Teníamos un impulso de lo que fue Cairo y las conferencias internacionales, acá se logra posicionar positivamente unos temas que todavía no se daban en la región, por ejemplo, que la anticoncepción de emergencia sea de venta libre, eso todavía hay países de la región que no lo tienen, que la venta de métodos anticonceptivos sea sin receta médica. Es decir, realmente estábamos teniendo un avance muy bueno y muy favorable, en comparación al resto.

Pero desde el 2003, 2004, se detiene este proceso pujante y comenzamos a ver una política en el tema de sexualidad, que está enfocado a la reproducción, es decir, la sexualidad entendida sólo como reproducción, no como derechos sexuales, solo como reproducción, ni siquiera como derecho reproductivo, porque también existen muchas deficiencias con lo que tiene que ver con planificación familiar, distribución de métodos, etc. Se llegó hasta donde se llegó, y no solamente que no se avanzó, sino que se retrocedió y en este momento estamos en una situación realmente deficiente. No solamente, insisto, por el tema de la crisis que estamos viviendo en este momento, que hay quien la cuenta desde el 2016 para acá, digamos la situación más crítica de alimentación, de servicios, entre otras. Es definitivamente un tema más estructural que está vinculado a la concepción de las políticas públicas. En los temas de diversidad sexual o sexualidades disidentes tampoco ha habido avances, porque insisto, el centro ha sido lo reproductivo, no lo sexual, no los derechos sexuales, no la libertad de decidir sobre su cuerpo. El que yo tenga actividad sexual con quien quiera o me víncule amorosamente con quien quiera, o construya la familia que quiera, todo esto tiene implicaciones en términos de derechos.

Entonces ha habido un fraude, sobre todo para el grupo de personas que creyeron en el proyecto y que apoyaron el proyecto político en tiempos de Chávez y posteriormente en tiempos de Maduro. Tenemos que recordar que Chávez ungió a Maduro para que la gente votara por él, de no haber ocurrido eso, él por sí sólo, creo yo, que no hubiera logrado esos votos. Esos votos son de Chávez y él está ahí porque Chávez lo unge y dice: “voten por él”. De otra manera eso no hubiera pasado, la gente no hubiera votado por Maduro sino es porque Chávez dice “éste es el hombre”.

Pienso que hemos perdido unos años muy importantes. Yo no dudo que la gente haya hecho esfuerzos particulares, puntuales, las compañeras feministas en diferentes sectores, pero son esfuerzos que terminan siendo individuales, y ese es el problema, que este no es un asunto individual esto es un asunto de Estado, es un asunto global. Al decir esto yo no estoy atacando a tal o cual feminista en posición de gobierno, yo estoy cuestionando la política general, no ha funcionado, y tiene muchos años que no funciona. Insisto no sólo vinculada al tema de la crisis actual, sino que tiene mucho que no funciona.

Por ejemplo, desde el gran boom de la Norma de Salud Sexual y Reproductiva del 2003, que nosotras acá en Venezuela tuviéramos esa norma de lujo cuando en la región eso era una cosa impensable, hay que preguntarse ¿cómo es que en el 2019 estemos como estemos? Se suponía que de seguir como veníamos era para que la situación mejorara. Yo recuerdo el excelente trabajo que Luisana Gómez hizo en ese momento con la Norma cuando estaba en el ministerio, la verdad es que ese esfuerzo se esfumó, eso no se ha materializado. Y con el trabajo de Luisana se esfumó el de muchas otras.

La política de las misiones sociales Chávez enfocadas a las necesidades de las mujeres terminaron siendo programas de gobierno, no se concibieron como políticas de Estado y se creó una institucionalidad paralela ni se afrontaron los problemas que debieron ser afrontados en su momento, como el monstruo del sistema de salud, ese monstruo de mil cabezas. Jamás quisieron reformular o hacer una nueva ley de salud que le pusiera el cascabel al gato, no, misiones, programas, cuestiones paroxísticas que no siguen una línea ni una política pública coherente. En educación se hicieron algunos esfuerzos, la reforma curricular, pero luego se quedaron en lo normativo faltó bajar esto a la gente, la formación a docentes, que la educación integral de la sexualidad le llegara a los chamos y las chamas, eso era lo que tenía que ocurrir. Se quedó a un nivel, eso tiene que bajar, materializarse en las chicas, en los chicos, que tengan la capacidad de tomar sus decisiones, de empoderarse de su cuerpo, de luchar por sus derechos sexuales, por sus derechos reproductivos, eso no ocurrió. Ahí están unas grandes debilidades.

Hay quienes consideran que la violencia puede incrementarse bien sea por una invasión o por abierta guerra civil, ¿qué impactos tendría esto en la vida de las mujeres y las sexualidades disidentes?

ML: En toda crisis la brecha de género aumenta. No tengo que esperar la invasión, ya la tenemos, ya lo estamos viviendo. Si ocurre una invasión se exagera mucho más, pero la verdad es que ya la estamos teniendo. Que ocurra producto de un conflicto armado, una crisis humanitaria, por un desastre natural, debilitamiento de la institucionalidad del Estado, en cualquiera de los escenarios lo que ocurre es que las brechas de género aumentan. Al aumentar las brechas de género la violencia contra las mujeres y las sexualidades disidentes aumenta en sus diferentes modalidades. En el país, somos día a día personas cada vez más explotables, esa es mi conclusión. Explotables desde todo punto de vista, explotables nuestros cuerpos para mano de obra barata, explotable nuestra sexualidad, explotable nuestra reproducción. Toda la población está siendo sumamente violentada y estamos como en un callejón sin salida. ¿Quiénes son los más afectados? los más vulnerables dentro de los más vulnerables, la verdad es que ya estamos muy mal todos y cada vez es como mucho más duro. Que venga una invasión, en el supuesto que venga una invasión -que no voy a decir que si ni que no va a venir, no quiero que venga, obviamente- se puede tener un actor identificado, pero en el contexto en el que estamos, es una violencia de todos contra todos, es impresionante.

Te voy a poner un ejemplo, yo no sé si tú lo recuerdas, cuando las hermanas colombianas venían a Venezuela dejando a sus hijos, a sus hijas en Colombia venían a trabajar acá, no se les decía trabajadoras domésticas, sino “cachifas”. Venían sin documentación, por los caminos verdes. Generalmente había una colombiana que era a quien le decíamos “consígueme una colombiana”, porque ellas eran las buenas para cuidar los hijos, para limpiar, para cocinar, para todas esas cosas. A estas mujeres les pagaban cualquier cosa, muchas de ellas nunca terminaban de resolver su tema de legalidad y eso es un tráfico de personas. Ahora está pasando exactamente lo mismo, pero de aquí para afuera.

En este caso te pongo el ejemplo de lo laboral, pero perfectamente lo mismo es para fines sexuales, exactamente igual, porque es un tema de supervivencia. Y con las sexualidades disidentes pasa lo mismo: “o te alineas a la heteronormatividad o me aprovecho más de ti” ya que esa condición, para calificarla de alguna manera, operará en tu contra. No le he seguido el pulso como están los crímenes de odio en el país, ¿quién le ha seguido el pulso?, ¿dónde aparecen los crímenes de odio?, tenemos una dificultad en la medición de las realidades, pero yo presumo que se tiene que haber intensificado en el contexto de crisis. En Venezuela no se paga muerto, esa es la verdad, la impunidad es atroz. Los crímenes de odio se exacerban y las violencias de todo tipo se exacerban, en un contexto donde cada vez somos más explotables, donde las brechas de género aumentan y evidentemente las sexualidades disidentes están ahí al ladito de las mujeres, no están con los “tipos”, con los “machos del poder”, no, ese no es el lugar, el lugar es para acá, para este lado, para donde estamos “los más jodidos”.

Entonces, no se trata de que la violencia es algo que va a pasar por una invasión o por una abierta guerra civil, ya está pasando, “la papa caliente ya llegó” y es muy triste lo que está ocurriendo. Tenemos múltiples formas de violencia, laboral, explotación, trata, tráfico, delitos sexuales, abuso sexual, la mal llamada prostitución infantil, que en realidad es explotación infantil, sexo por supervivencia, todo eso es en lo que estamos. Ve a Sabana Grande, ve los chamos, las niñas, se ve claramente, se rebuscan de alguna manera; esto no es un tema moral, es una estrategia de supervivencia para una infancia muy muy afectada. Entonces el monstruo ya llegó, está aquí, no hay que esperar para mañana, ni invasión ni guerra, ya llegó.

¿Ves incidencia de la geopolítica en el conflicto venezolano, cuál y cómo sería?

ML: Sin duda, claro. Existen fuerzas externas que están interviniendo en esta dinámica. Claramente la gente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, recurrieron a apoyos externos, llámese Grupo de Lima, llámese gobierno de Estados Unidos, para hacer presión en Venezuela, eso es evidente. Por su lado el gobierno también tiene alianzas internacionales, Cuba tradicionalmente, China, Rusia. El conflicto venezolano es de Venezuela, pero también intervienen fuerzas externas e intereses geopolíticos y económicos, que están en disputa. Cada uno de los sectores lo maneja, sin duda, aquí hay un pugilato de poderes. Insisto no es solamente un poder interno, es también un poder externo, pero a mí me cuesta creer que todos son títeres de afuera. Es como decir “es que Chávez era títere de los cubanos” o “es que Guiadó es títere de los Estados Unidos”, tampoco así, ni para el uno, ni para el otro.

Evidentemente que esos factores externos inciden, pero quiero pensar que nosotros también somos protagonistas de ese proceso, cometiendo nuestros errores, con nuestros desaciertos, pero no es que todo está única y exclusivamente determinado por la política exterior. Son mecanismos de presión que cada uno de los grandes que están en pugna utilizan para ir ganando terreno para quedarse con el de poder en Venezuela, eso está muy claro. Pero no creo que ni uno es títere de Putín o de los Castro, ni que el otro es títere del imperio o el grupo de Lima.

Venezuela sigue siendo apetecible, pero no solamente por el petróleo, sino también por la ubicación geopolítica, como ubicación militar. No solamente son las riquezas, sino también que estamos donde estamos, somos la puerta al sur y estamos de cara al norte, a pata e´ mingo tenemos el Canal de Panamá. Venezuela, no solamente por sus riquezas petroleras, sino además la posición que tiene, que es fantástica para cualquier mercado.

Estos y otros elementos están interviniendo. Considero que hay que revisar el tema petrolero, hay  muchos países que están migrando hacia fuentes de energía limpia. El discurso del petróleo como fuente de riqueza más temprano que tarde se va a agotar, porque ya muchos países están usando energía solar, la misma energía eléctrica, otras fuentes de energía sostenible y el petróleo va a dejar de tener el valor, espero yo, que ha tenido y que más bien el proyecto tendría que ser movernos hacia esas otras fuentes de energía. Ahí es donde van mis dudas acerca de si es el petróleo lo que se están peleando, porque en Europa o en los EEUU  van avanzando hacia otras fuentes de energía. Tampoco se puede afirmar o que no les interese el petróleo, pero no es sólo el petróleo. La cultura extractivista identifica otras riquezas, coltan, por ejemplo. Todo eso está ahí ¿en qué medida influye? no lo sabemos, pero no es lo único que determina nuestra realidad.

Hay posibilidades de diálogo entre los polos enfrentados, en todo caso, que elementos serían necesarios para concretar la posibilidad de diálogo.

ML: la pregunta se respondería en función a qué nivel la ponemos. Es decir, si por grupos de enfrentados tenemos las oposiciones y las diferentes expresiones del madurismo o del chavismo, a un nivel más base, las tenemos. En el día a día en nuestras familias, en nuestros trabajos, en el metro, en la calle, cada vez más hay un mayor acercamiento desde unos sectores de la base. Mi impresión es que eso se va ampliando cada vez más. Ya en sectores de clase media vez que la gente le importa poco la posición política del otro porque necesitamos agua, compartamos agua, se me va a podrir esta comida compartámosla, mayor cooperación vinculada la grave situación que estamos viviendo. Sigue habiendo sin duda, una gente más radicalizada. Otra cosa es la cúpula, pero como no todo es la cúpula de estos grupos políticos, hay que prestar atención a las cosas que se están dando en medio y justamente mi invitación es a mirarlas, no todo se maneja en las cúpulas.

No creo que en la cúpula de las posiciones políticas “gobierno – oposición” haya diálogo, ellos están cerrados a dialogar en este momento, ninguno arrima para el diálogo, más bien parece un “no al diálogo” y hay gente en este entramado que también rechaza el diálogo, de parte y parte.

Ahora, mi impresión es que cada vez más se va dando dentro de este entramado, que como dije no es una totalidad blanca y negra, acercamientos interesantes que tal vez suban a la cúpula. Pero me preguntas hoy y mi respuesta es que hoy, no veo diálogo en la cúpula, ni en los extremos de la polarización. Los planteamientos son, no al diálogo, no a la mesa de negociación. Es que ni siquiera se han podido acordar unas elecciones, no ha habido ningún acuerdo de nada, que es realmente a lo que tendríamos que llegar, a unas elecciones. Y desde afuera (Comunidad Europea, por ejemplo) se han hecho ofertas, tanta gente del gobierno, tanta gente de oposición, tantos en la mediación y no han aceptado. Desde diferentes instancias internacionales han brindado ofertas, por ejemplo electorales, no ha cuajado, no se ha dado. No hay manera de que dialoguen.

Las elecciones que ocurrieron el año pasado están cuestionadas y no son reconocidas por buena parte de la población, internacionalmente están dando reconocimiento al presidente encargado de la Asamblea Nacional. Ahí hay un nudo grueso, el gobierno dice “pero es que somos legítimos” y el otro dice que “no”, ahí hay unos puntos de discusión a los que no se ha llegado porque está esa traba. ¿Cuál es el argumento de la ilegitimidad de las elecciones del año pasado? partidos políticos inhabilitados, ausencia de observación internacional, son parte de todo el cuestionamiento al proceso electoral que se realizó y en el que gana Maduro la presidencia. Eso es lo que se está cuestionando, allí es donde viene el gran debate. ¿Qué sería?: bueno vayan a unas nuevas elecciones con las debidas garantías y que gane el que gane. Esa pareciera ser la salida civilizada, para no meternos que si en una invasión o en una guerra civil y que destranque este asunto. Porque a todas estas, la población es la que sigue en este sufrimiento por el que estamos pasando.

Y cuáles serían los temas que a tu juicio, deben incluirse en la agenda para el diálogo

ML: yo pienso que el gran tema ahorita es que hayan unas elecciones, para mi es el tema central. Que se elijan unos nuevos representantes. El gobierno hizo elecciones, conformó la Asamblea Nacional Constituyente y esta instancia no hecho nada para lo que fue creada, que era hacer nueva constitución. El discurso era que la ANC iba a traer la paz, el orden, pero eso tampoco resultó. ¿Dónde está la propuesta de nueva constitución que se va a votar? Nadie la conoce. Estamos trancados en esta situación que no se le ve salida en el corto plazo. Pienso que el tema sería el tema de las elecciones. En algún momento Maduro incluso lo dijo por ahí: “bueno si tú te quieres medir, vamos a medirnos”, pero luego se quedó callaíto y no volvió a decir más nada, eso se quedó ahí.

El Instituto Universitario de la Paz y los Conflictos de Granada sostiene «Existe la paz negativa (hay paz cuando no hay violencia), la paz positiva (hay paz cuando hay justicia) y la paz imperfecta” ¿Cómo aplicarías esta afirmación a Venezuela?

ML: no hay paz. Recapitulo ¿paz negativa cuando no hay violencia?, pero hay violencia, hay violencia a todo nivel. Lo que te decía hace rato, nuestra condición de explotados, estamos violentados por aquí y por allá. ¿La positiva es cuando hay justicia? Tampoco y la tercera es la imperfecta que… no sé. Pero la verdad es que no veo mucha paz  por estos lares. Vivimos en una gran angustia, la población se la vive en una zozobra, una intranquilidad. La pregunta “¿qué voy a comer hoy?” es la pregunta del día a día, eso no es estar tranquilo, tan simple como eso. Para mí no, no tenemos paz.

¿Cuál sería el rol de las organizaciones sociales en la construcción y sostenibilidad de una cultura de paz para Venezuela?

ML: esa pregunta me parece súper importante porque yo sí creo que en este momento las organizaciones sociales tenemos un papel fundamental. Primero para dejar registro de esto que está pasando, para contarlo, obviamente cada quien contará lo que vio como lo vio. Lo importante es que haya registro de todo esto por lo que estamos pasando, porque nada como perder la memoria del país. Yo creo que las organizaciones sociales, de la sociedad civil tienen ese papel.

Segundo creo que tenemos un papel de cohesión o de coordinación, a un nivel, que no es el nivel del poder, el macro poder, sino que es a un nivel más de las personas. Todo lo que se puede hacer de acompañamiento, asistencia, coordinación, creo que es nuestra función en este momento.

Pienso además que podemos hacer y debemos hacer propuestas de construcción. Qué es lo que nos parece que tendríamos que hacer, hacia qué dirección, de qué manera. Que nos mantengamos vivas las organizaciones de la sociedad civil es muy importante, porque estamos en un lugar distinto. Nuestro lugar no es el de tener un cargo, nuestro lugar es otro, que es ese lugar de construcción, de acompañamiento, de propuestas, de recomendaciones. Yo diría que es un lugar muy valioso, es un lugar de contención ante esta situación que es muy cruel. Alguien que pueda decir cosas, que pueda de alguna manera contener esto tan fatal que estamos viviendo en este momento. Es el momento de la sociedad civil, no de los partidos políticos, es que los partidos políticos la verdad es que están deslegitimados y las iglesias ¡por favor!, en nuestros temas la verdad es que no son aliadas.

La paz no es un ámbito específico del género femenino, ni las mujeres poseen una predisposición natural para la misma, sino que su construcción es una tarea que concierne a ambos sexos por igual. Sin embargo, es innegable el hecho de que las movilizaciones de mujeres han incluido muy a menudo la paz entre sus reivindicaciones, tal y como puso de manifiesto la alianza entre el sufragismo y el pacifismo primero, y las uniones recurrentes entre feminismo y pacifismo después. En conflictos que han ocurrido en AL y el Caribe, los colectivos de mujeres han jugado un papel importante para la paz ¿crees que en Venezuela sería posible replicar esas experiencias? ¿Quiénes serían las sujetas de esas experiencias? Qué condiciones deberían cumplirse?

ML: lo que dice la recopilación de experiencias en diversos países es que la participación de las mujeres es clave en la construcción de la paz. Si por replicar estamos entendiendo copiar el modelo de tal o  cual, no sé si replicar es lo que corresponda. Las venezolanas tenemos que generar algún tipo de estrategia, y no sé si es una, creo que más bien son muchas, por cierto. Generar estrategias en nuestro contexto y nuestras realidades porque no siempre son aplicables las recetas que a otras compañeras les sirvieron. A nosotras nos toca inventarnos nuestra receta, generar nuestras estrategias.

Estas estrategias no pueden ser de un grupo de mujeres tiene que ser de diversos grupos de mujeres, tienen que ser diversas estrategias. Pienso en las grandes luchas por el derecho al voto en el siglo XVIII y XIX, las mujeres lucharon en diferentes contextos, unas en los espacios de poder, otras en las fábricas, otras en las calles, otras en los medios de comunicación, en los sindicatos, creo que tenemos que actuar todas. Ahí es donde pienso que tenemos que actuar mujeres de las oposiciones y mujeres de los chavismos, ni siquiera sé si tiene que ser juntas o no. Creo que las estrategias no tienen que ser las mismas.

Por ejemplo, el otro día lo conversaba con alguien de Tinta Violeta y le decía: “tú sabes que yo a la ANC no voy a ir, pero vayan ustedes, sepan que yo las apoyo. Yo no reconozco la institucionalidad de la ANC porque en eso no estamos de acuerdo, pero yo estoy de acuerdo con lo que tú estás planteando. Déjame a mí y yo voy a la Asamblea Nacional y planteo algo similar. Apoyo lo que estás planteando y eso va a arrimar a la causa, yo no te voy a sabotear, no te voy a torpedear, en el entendido que estamos en lo mismo”. A ver, decir que todas vamos a ir juntas tomadas de la mano al mismo espacio es un absurdo, me parece que eso es pegar con chicle una cosa y forzar unas lealtades que me parece ingenuas y que nos hacen más daño que bien, desde mi percepción.

En unas cosas no estamos de acuerdo pero en esas en las que sí estamos de acuerdo, apoyarnos. Nombraría los temas de la agenda feminista, que son en los que estamos juntas: el aborto, sexualidades disidentes. Ojo! algunas, también hay que decirlo. Reconozco que hay mujeres de las oposiciones que no son Magdymar, que está de acuerdo con la despenalización del aborto, el matrimonio igualitario, sabiendo que ellas no van a acompañar determinadas cosas. Qué cosas sí van a acompañar, violencia contra la mujer, cuotas, participación política de las mujeres, empoderamiento, esos temas que generan menos prurito, como más reconocidos, en los que no estás tocando las llagas centrales del patriarcado. Pero lo que está vinculado con el tema de sexualidades, no todas están dispuestas. Y creo que de parte y parte, porque del lado de las chavistas podríamos decir otro tanto, no todas tienen el mismo posicionamiento, es igual.

Hay diferentes articulaciones, hay unas que estamos resteadas con los temas más duros y otras no. En algunos temas como en el aborto surgen juicios como “asesina”, “abortera”. Muchas no se van a anotar en esa, no se van a pelear con la iglesia o con las iglesias porque forman parte de esa estructura. Los temas de sexualidad siempre son los temas más duros y en los que nos fotografiamos pocas, porque es una raya para la gente. Hay otros temas en los que todo el mundo quiere fotografiarse, como el del femicidio. Pero pelear por los derechos de “los maricos”, las lesbianas, ¡que vainas es esa!, ¡cómo voy yo a pelar por los derechos de esos pervertidos, enfermos!.

Es que ahí estamos tocando temas incluso de ciudadanía ¿quiénes son ciudadanos, ciudadanas y quiénes no? No todo el mundo ha llevado las reflexiones a esos niveles, siguen pensando que hay unas clasificaciones en el ejercicio de la ciudadanía o de los derechos ciudadanos.

Creo que quienes pueden hacer puentes son algunas personas, algunas mujeres, no veo organizaciones, sino personas, sobre todo en los temas más álgidos, por ejemplo de sexualidades disidentes. Claro, la articulación es casi que de tú a tú. En cuestiones como más manejables, violencia contra las mujeres, femicidio, paridad política, salud de las mujeres, muertes maternas, embarazo adolescente, temas ya políticamente trillados, manejados, es más sencillo articular.

Es interesante, todo el mundo está de acuerdo con que el embarazo adolescente es un problema, luego cómo se aborda el tema, ahí si hay diferencias, porque ¿dónde se pone el acento de responsabilidad, en que son unas “carajitas realengas”, unas “puticas”, las que abren las piernas? es la visión, cómo te estás acercando a la problemática. Luego cuando hablamos del tipo de educación integral que se va a brindar, es cuando viene el conflicto. Una forma de mirar el problema desde un enfoque moralista que tampoco contribuye para nada.

Algunos temas pueden ser más aglutinadores y puede haber un acercamiento un poco mayor. En temas como sexualidades disidentes, aborto, sexualidad, cuando toca hilar fino los acercamientos son menores. Pero ahí ya no creo que sea solamente entre estos dos grandes polos, no, es que yo creo que aquí la distribución es otra.

Es útil hacer estos mapeos más por temáticas e identificando en qué lugar están los diferentes actores  porque te puedes encontrar gente políticamente distintísima, pero que en determinado tema es tu aliada. Verlo todo con el primer tamiz de la polarización política no sirve, está siendo un primer mal filtro que no lleva a buenas conclusiones.

Más que orientarme desde la visión del problema me quiero orientar desde la visión de la construcción, para dónde vamos, qué es lo que queremos, en ese diálogo creo que es que efectivamente podemos construir la paz. El discurso de mirar el problema siempre nos lleva al tema de lo mal que estamos, y no es que eso no haya que hacerlo, obviamente que si hay que hacer diagnósticos de las realidades, pero también hay que apostar para dónde vamos. Eso es central, porque esa ausencia de norte es la que nos ha estropeado.

En el contexto venezolano actual, el tema de la convivencia es un tema central, cómo construimos convivencia y un respeto, una no violencia entre nosotros. El tema de la convivencia puede ser una vía, porque en eso estamos todos y todas. Junto con el tema de la seguridad. Recuerdo que hay unas experiencias de mujeres en las comunidades venezolanas de sectores populares, que han sido protagonistas en poner la pauta para lograr ambientes seguros, fueron ellas las que finalmente pusieron orden entre malandros, colectivos, la fauna diversa de actores violentos que pueden estar en una comunidad, las mujeres fueron las que lograron poner punto de orden.

Experiencias como esas son replicables, las mujeres en el tema de la seguridad y la convivencia, que es apostar a la cultura de paz. Cómo las mujeres intervenimos en ese proceso desde un rol de construcción, de poner parámetros, pautas de convivencia, de contención. Cómo se traduce eso, es un reto. Eso pasa por evaluar nuestros discursos, evaluar nuestros mensajes, cómo me estoy vinculando, cómo estoy reconociendo a la otra persona ¿lo estoy respetando? Realmente ese es un trabajo muy importante. Cómo puedo escuchar un planteamiento que no es lo que a mí me gusta, pero lo escucho, lo entiendo, lo recibo, no respondo de forma violenta, no me atrinchero en mi posición.

Aunque es válido que cada quien quiera mantener su posición, no tiene que ser ni que yo convenza al otro ni que este me convenza a mí, que es el otro tema, no tiene que salir un convencido y un convencedor, no, debemos pensar en cómo nos destrancamos desde ese lugar. 

Fuente: http://entrompedefalopio.org/2019/07/08/la-participacion-de-las-mujeres-es-clave-en-la-construccion-de-la-paz/?fbclid=IwAR2LvQbyfsoakkoaXcpGpmRNUk6S9tivsvdtWBm0_7q-Nte9YtF8lEclkd8
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Colombia: Acoso sexual en universidades: estudiantes ponen el tema sobre la mesa

América del Sur/ Colombia/ 02.04.2019/ Fuente: www.eltiempo.com.

Grupos de apoyo en redes sociales, denuncias públicas y hasta mensajes en las paredes son algunos de los mecanismos que han tenido que implementar estudiantes para exigir que se tomen acciones concretas ante las situaciones de acoso o abuso sexual en las universidades del país, que cada vez se hacen más visibles.

Aunque no sabe con exactitud cuál es el tamaño del problema, EL TIEMPO consultó ocho de las principales universidades del país para tomarle el pulso a esta situación. De las instituciones consultadas (Universidad de los Andes, Externado, Nacional de Colombia, Distrital Francisco de Caldas, del Valle, Cauca, Rosario y Pedagógica Nacional), solo la mitad respondió cuántos casos había registrado de acoso sexual y laboral.

De las cuatro que contestaron, el número de casos oscila entre cuatro y 18 quejas en los últimos dos años, que involucran a profesores y estudiantes. Por su parte, la Fiscalía tampoco tiene datos precisos sobre este tipo de sucesos y argumentó que “por el sistema de información que tiene no puede clasificar de una manera tan específica esos datos (delito de abuso sexual en universidades)”.

Aun así, el número de testimonios, a veces anónimos, sigue creciendo. “Me seguía en el campus y me esperaba después de las clases para decirme cosas abusivas. Incluso recuerdo que, una vez, yo estaba en un pasillo, y él me tomó violentamente de los brazos para que lo escuchara y dejara de ignorarlo”, relató una estudiante víctima de acoso, a través de una página de Facebook a la que tuvo acceso este diario.

Precisamente, las redes sociales se han convertido en una herramienta masiva de denuncia. Florence Thomas, activista feminista, explica que, entre otras razones, eso es una consecuencia del movimiento mundial #MeTooque invita a las mujeres a denunciar sus casos de abuso y acoso a través de redes sociales con dicho ‘hashtag’. “Como es natural, en Colombia, las réplicas a esas tendencias han crecido, y los estudiantes tienen ahora más fuerza para manifestarse en contra de esa violencia contra la mujer”, dice.

Uno de los casos de denuncia más sonados en las dos últimas semanas es el del profesor Freddy Monroy, de la Universidad Nacional de Bogotá, quien en medio de una investigación por presunto acoso sexual a la estudiante Lizeth Sanabria, fue ascendido a profesor titular (máxima categoría). Aunque el hecho no se había dado a conocer públicamente, un documento filtrado en Twitter generó dudas de ese proceso.

Por eso, profesores y estudiantes de esa institución presentaron una carta, con más de 800 firmas, en la que le piden al Consejo Superior Universitario suspender la promoción del docente hasta que se resuelva el caso disciplinario. “Las personas y organizaciones firmantes realizamos esta solicitud dada la contundencia de las pruebas conocidas, y como gesto decidido de la voluntad de las directivas de la universidad de enfrentar decididamente todo tipo de violencia basada en el género, así como el acoso sexual dentro y fuera del campus”, reza la misiva.

Entre tanto, como respuesta a este tipo de casos se han creado diferentes colectivos, sobre todo liderados por mujeres, que buscan visibilizar situaciones de violencia.

Una de estas iniciativas es No es Normal, que se creó en la Universidad de los Andes para dar a conocer dicha problemática. “Iniciamos publicando testimonios en Facebook, y muchas estudiantes comenzaron a sentirse identificadas. Luego nos preguntaban por las rutas de denuncia”, señala María A. Díaz, integrante de la iniciativa.

Esta semana, este colectivo fue noticia debido a un video que circuló en redes sociales y en el que se mostraba a algunos estudiantes leyendo denuncias anónimas en un acto público en la U. de los Andes. El evento, llamado ‘La olla comunitaria de denuncias’, se realizó en el Día de la Mujer y llamó la atención una historia que reveló presuntos acosos de Adolfo Amézquita, actual director de Ciencias Biológicas de esa universidad.

“Esta historia se inició en 2015, cuando vi la materia Fisiología Animal, dictada por el profesor Adolfo Amézquita. Debido a mi gusto por la fisiología, comenzamos a hablar con mayor frecuencia (…). En una salida de campo en el 2016, él me dijo que estaba preciosa por una camisa rosada que estaba usando. Luego, recostados en una roca viendo las estrellas, me tomó una fotografía. Ahí decidí dejarle en claro que no quería tener nada con él, porque para mí él era casi una figura paterna”, reza la historia que leyó un estudiante durante el acto público.

EL TIEMPO se comunicó con Amézquita para conocer su opinión al respecto y negó las acusaciones en su contra. “Jamás tuve ni expresé algún interés personal por ella (denunciante), no recibió una propuesta de mí, jamás una invitación, insinuación ni cualquier otro comportamiento inapropiado de mi parte”.

Luego de las denuncias de presunto acoso laboral y sexual en dicha universidad, Pablo Navas anunció que se realizarán las investigaciones pertinentes.

El de los Andes y la Nacional son algunos ejemplos de lo que han logrado los estudiantes. Según Alba Nubia Rodríguez, directora del Centro de Estudios de Género, Mujer y Sociedad de la Universidad del Valle, las denuncias por parte de los estudiantes están creciendo porque “hay mayor formación de género, y ese conocimiento lleva a una mayor sensibilización ante esos casos”.

Otro de los colectivos que se han creado para visibilizar ese tipo de violencia es Malva, de la Universidad Nacional, sede Medellín. Manuela Gómez, una de las líderes del colectivo, dice que la falta de acción de la institución en donde estudia es uno de los motivos que la llevaron a ella y a otras dos compañeras a crear un colectivo para “poner en tela de juicio las situaciones, la violencia de género o sexual, que se vive en el plantel”.

Para Gómez, las universidades todavía no saben cómo lidiar con los casos que se empiezan a hacer públicos. Un ejemplo de eso fue lo que ocurrió en el Día Internacional de la Mujer de este año –parecido a lo que pasó en los Andes–, cuando unas representantes estudiantiles de la U. Nacional, sede Medellín, hicieron una actividad de sensibilización y pegaron unos papeles con nombres de profesores que presuntamente eran “acosadores” en las instalaciones del ‘alma mater’.

Ante ese hecho, la universidad respondió en un comunicado, dirigido a toda la comunidad educativa, que “el escarnio público no tiene lugar ni como sanción social ni como práctica pedagógica. La justicia, para serlo, tiene que ser objetiva y no puede buscarse por mano propia”, señala el comunicado.

Ante la pregunta de qué deberían hacer las universidades en este tipo de manifestaciones públicas, Rodríguez cree en la necesidad de que exista una entidad que vigile el cumplimiento de los protocolos universitarios.

¿Existe una norma?

Una de las alertas que han lanzado los expertos al respecto es que mientras exista una ley sancionada en el 2008, la 1257, que le dicta al Ministerio de Educación que se encargue de velar porque las instituciones de educación superior, implementen políticas y programas para sensibilizar a la comunidad académica en la violencia contra las mujeres.

Sin embargo, por la naturaleza autónoma de las universidades, no hay manera de obligarlas a cumplir creando dichas estrategias. Una de las pioneras en la implementación de una política de equidad de género fue la Universidad Nacional, la cual entró en marcha en el 2012. No obstante, el resto de instituciones todavía tienen esa tarea pendiente, y hasta el momento solo se han diseñado unos protocolos de atención y prevención. “Después de varias situaciones en las que me sentí acosada, nunca intentamos reportarlo a la universidad porque los procesos son larguísimos. Yo siento que realmente no hay una ruta a seguir”, puntualiza una joven que decidió permanecer en el anonimato.

Los pasos por seguir: expertos

Teniendo en cuenta que todavía queda mucho por hacer con respecto a los casos de acoso y abuso sexual y laboral en las universidades, este diario consultó algunas voces de expertos sobre cuáles deberían ser los pasos por seguir para enfrentar esta problemática.

“Las violencias contra las mujeres en los ambientes universitarios deben ser identificadas y caracterizadas como un asunto fundamental, ya que estas situaciones repercuten en las dinámicas laborales y se convierten en actos que vulneran los derechos humanos”, opina un experto de la U. Pedagógica.

Además de identificar los casos, es necesario socializar los derechos de las víctimas y su acompañamiento. “También es una obligación sensibilizar a la comunidad universitaria en los temas de sanción existente y prevención”, señala Deibar René Hurtado, vicerrector de Cultura y Bienestar de la U. del Cauca.

En esos procesos también creen que es clave que haya campañas y estrategias de prevención. “Como parte de estos planes se crean espacios de discusión y reflexión con el objetivo de mantenernos en una constante autoevaluación sobre nuestro actuar frente a este tipo de situaciones”, plantea Ana María Restrepo, decana del Medio Universitario de la Universidad del Rosario.

Fuente de la noticia: https://www.eltiempo.com/vida/educacion/acoso-sexual-en-universidades-343888

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Las feministas irlandesas atacan la cláusula constitucional que relega a la mujer a labores del hogar

Irlanda/09 de Junio de 2018/Rebelión

 

Tras su victoria sobre el aborto, activistas y políticos ponen el foco en la cláusula de la Constitución conocida como la ‘mujer en el hogar’

– Su lenguaje arcaico y machista pone a las mujeres en una situación de inferioridad al establecer como prioridad para las mujeres el trabajo en el hogar

Alentadas por la victoria en el referéndum sobre el aborto, las feministas irlandesas han abierto un nuevo frente de batalla para eliminar una cláusula de la Constitución que define el papel de la mujer en el hogar. Aunque no tiene implicaciones legales directas en la Irlanda contemporánea, políticos y activistas llevan tiempo argumentando que su lenguaje arcaico y machista pone a las mujeres en una situación de inferioridad.

Es conocida popularmente como la cláusula de la ‘mujer en el hogar’ y, como dijo en 2015 la líder del Sinn Féin, Mary Lou McDonald, su existencia «relega constitucionalmente a las mujeres a una ciudadanía de segunda clase».

El artículo 41.2 de la Constitución dice que el Estado irlandés «reconoce que gracias a su vida en el hogar, la mujer da al Estado un apoyo sin el cual no se puede lograr el bien común. Por lo tanto, el Estado se esforzará por garantizar que las madres no se vean obligadas a trabajar por necesidad económica si eso menoscaba sus deberes en el hogar».

Una conferencia constitucional de 2013 recomendó un cambio y en 2017 Leo Varadkar, el primer ministro irlandés, prometió al asumir el cargo que lo consultaría con los ciudadanos en un referéndum. La votación podría ocurrir en octubre, cuando también se celebran las elecciones presidenciales. Las opciones van desde eliminar la cláusula por completo hasta reemplazarla por otra con una mención a los cuidados que no haga referencia únicamente a las mujeres.

Aunque es probable que no haya grandes resistencias al cambio, muchos esperan que el debate en torno a la eliminación de la cláusula sirva de oportunidad para hablar de cuestiones más amplias sobre la condición de la mujer y la desigualdad entre los géneros. Como señala Niamh Egleston, estudiante de Derecho en Dublín, que «(la cláusula) haya existido hasta hoy, incluso como letra muerta de la Constitución, es un símbolo del machismo latente que no nos gusta admitir y que todavía da forma a nuestra sociedad».

Hay quienes argumentan que la votación sobre la cláusula sólo debería ocurrir después de completar la batalla por el derecho al aborto con la promulgación de la ley cuyos principios fueron aprobados la semana pasada. «Por supuesto (la cláusula) debe ser revocada, ya que es un retroceso arcaico», afirma Bríd Smith, diputado del partido People Before Profit. «Pero sería un error convocar otro referéndum antes de que hayamos terminado el trabajo necesario para asegurarnos de que las mujeres no tienen que viajar al extranjero o comprar píldoras [abortivas] de forma ilegal».

Como una clara referencia a la igualdad de género, la Proclamación de la República, leída durante la rebelión de 1916, estaba dirigida a «irlandeses e irlandesas». En 1922 las mujeres irlandesas obtuvieron el pleno derecho de voto. La primera mujer elegida diputada en la Cámara de los Comunes de Westminster (Londres) fue la revolucionaria irlandesa Constance Georgine Markievicz, en 1918. Como integrante del Sinn Féin, Markievicz se negó a ocupar su escaño.

En las décadas que siguieron, las leyes y tradiciones restringieron los derechos de las mujeres, tanto laborales como sociales. Muchos consideraban que el matrimonio y la maternidad eran incompatibles con la carrera profesional.

Durante la redacción de la Constitución de 1937 bajo la dirección de Éamon de Valera, que luego sería primer ministro, las feministas le acusaron de tratar de erosionar los logros políticos y sociales de las mujeres irlandesas. «El señor de Valera siempre ha sido un reaccionario en lo referido a las mujeres», escribió en 1937 la periodista de The Irish Independent Gertrude Gaffney. «Le desagradamos, desconfía de nosotras como sexo, y su objetivo desde que asumió ha sido ponernos en lo que él considera nuestro lugar y mantenernos allí».

Entre las restricciones figuraba la imposibilidad de trabajar en el sector público para las mujeres casadas, una medida que no se suprimió hasta 1973. Otra discriminación es la que otorgaba el derecho a un hombre casado de hipotecar o vender la vivienda familiar sin el conocimiento ni el consentimiento de su esposa.

Más de la mitad de las mujeres adultas en Irlanda trabajaba en 2016, pero la diferencia salarial entre los dos sexos sigue estando en torno al 15%. En los consejos de administración de las empresas que cotizan en Bolsa sólo hay un 10% de mujeres.

Desde que se celebró el referéndum sobre el aborto y con el objetivo de seguir mejorando la igualdad de género, los activistas se están centrando en temas como la diferencia salarial entre hombres y mujeres, la deficiente educación sexual y el coste de los anticonceptivos.

Fuente: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=242607

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