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Clave del caso Ayotzinapa, heroína que cargaba el quinto camión: Solalinde Guerra

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¿En dónde están los 43 normalistas y qué pasó con la verdad histórica?

Por: Miguel Ángel Pérez

Una de las aspiraciones centrales de la función ética de la educación, es trabajar con la verdad, decir la verdad siempre, buscar la verdad, encontrar la verdad, descubrir la verdad, construir la verdad en cualquier ámbito en donde uno se encuentre. El asunto de la verdad, a diferencia de la falsedad o la mentira, tiene sesgos científicos pero también filosóficos y hasta lógicos y éticos. Las verdades absolutas o inmutables parece que ya no existen, existen verdades transitorias, reconocidas o validadas por un consenso social o por un convencionalismo científico.

La verdad parte de una afirmación a modo de tesis la cual es sostenida o defendida con argumentos de todo tipo. Por ejemplo: “todos los políticos son corruptos, los diputados son flojos, los maestros no saben enseñar adecuadamente, la reforma educativa no es ni reforma ni tampoco educativa, los normalistas de Ayotzinapa no fueron incinerados o quemados en el basurero de Cocula en Guerrero”. Estas son las afirmaciones, ahora habría que acompañar los argumentos respectivos, para sostener y demostyrar diochas afirmaciones.

No sólo se diseña el enunciado en cuestión sino que también se difunde por todos los medios, “haz que se repita mil veces una mentira hasta que se convierta en verdad”.

Hace más de un año, el 26 de septiembre del 2015, un grupo de estudiantes normalistas de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa en Guerrero, fueron emboscados cuando brigadeaban y recolectaban recursos económicos, después fueron desaparecidos y hasta la fecha nadie sabe dónde se encuentran y posiblemente los asesinaron. Los padres de familia indignados justificadamente, se han movilizado y con ello lograron que un equipo de expertos en antropología forense –todos ellos extranjeros–, pudieran hacer un peritaje en nuestro país.

Recientemente han entregado su último informe y todos sus argumentos contradicen las conclusiones oficiales a las que ha llegado y defiende el gobierno de Enrique Peña, de los funcionarios de la PGR e incluso del Ejército mexicano.
¿Qué pretende ocultar el gobierno mexicano o que verdades pretende fabricar para ocultar las “verdades verdaderas”?, ¿qué riesgos representaban los normalistas de Ayotzinapa de tal suerte que se prefirió desaparecerlos y muy posiblemente matarlos?, ¿qué contenía el quinto autobús y por qué no se había hablado de él hasta los últimos peritajes?, ¿por qué las esferas más altas del gobierno mexicano necesitan mentirle a la nación y a la historia, a la dignidad y a su propia persona?, ¿con qué finalidad?, ¿con qué objetivo?, ¿para ganar qué cosas que también nos ocultan?, ¿con qué ideas pretenden que nos quedemos la gente común, la gente de a pie, como el que escribe estas líneas y tal vez quien las lee?

Trabajar con la verdad como motor didáctico es importante en la tarea educativa, lo de Ayotzinapa como muchas cosas que pasan en este país, tal vez jamás lo sabremos con precisión, con objetividad e incluso con un nivel mínimo de racionalidad, como fue el asesinato de Colosio, la masacre de Acteal, del Charco, de Aguas Blancas. Pero los niños y las niñas no sólo tienen derecho a las verdades, están obligados incluso ir en su búsqueda, aun asumiendo todas las consecuencias, por develarlas o por conocerlas.

Marchan los politécnicos a su cita con el gobierno federal

Es lamentable que 43 normalistas de Guerrero y futuros educadores, tuvieran que ser sacrificados, en todo ello el gobierno mexicano quién sabe qué hizo o a quién sabe qué oculte. En última instancia, las verdades no son un punto de llegada, es el camino que uno construye para poder encontrarlas.

En este país fluyen las mentiras, las falsedades, en noticieros televisivos, en spots publicitarios, en propaganda de gobierno, trabajar con la verdad en cualquier espacio educativo es el requisito mínimo para aspirar a nuevos estadios de condición humana, de cultura y por lo tanto dar el salto para arribar a mejores niveles educativos superiores.

Publicado primeramente por:  http://www.educacionfutura.org/en-donde-estan-los-43-normalistas-y-que-paso-con-la-verdad-historica/

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México: Emotiva despedida del GIEI en la Normal de Ayotzinapa

Fuente: desinformémonos.org / Eliana Gilet / 27 de Abril de 2016

“La primera víctima del caso Ayotzinapa es la verdad. Llegamos por invitación de ustedes y ustedes han sido nuestra razón de ser, ustedes y los normalistas. Su ejemplo ha sido el motor de nuestro trabajo”, sostuvo Alejandro Valencia, uno de los abogados, colombiano, que integra el GIEI Ayotzinapa.

Abrazados por collares de flores de cempaxóchitl, los expertos internacionales que durante 14 meses trabajaron en procura de la verdad de lo ocurrido en la noche del 26 y 27 de Setiembre de 2014 en Iguala de la Independencia, Guerrero, tomaron asiento a la sombra del calcinante sol que pegaba en el patio de la Normal. Alejandro Valencia, Ángela Buitrago, Claudia Paz y Paz, Francisco Cox y Carlos Beristain, presentaron este miércoles 27 de abril, su segundo informe sobre el caso en la Normal Rural de Ayotzinapa.

“Fueron ustedes quienes destruyeron esas mentiras que el gobierno quiso hacernos creer que eran verdad”, fueron las palabras con las que los madres y padres de los muchachos desaparecidos recibieron a los investigadores.

Fue una ceremonia corta y por suerte, no protocolar. Recibidos por la Banda de Guerra de la Escuela, el propósito oficial de la visita fue la entrega del segundo y último informe del GIEI sobre la masacre. Presentado públicamente el pasado domingo 24 de Abril, sus conclusiones no distan de lo ya enunciado en su primer informe, a un año del ataque.

La agresión fue una sofisticada operación represiva, coordinada desde el Centro de Control y Monitoreo estatal, llamado C4, que siguió el accionar de los estudiantes, – que tomaban camiones para trasladarse días más tarde a la Ciudad de México a la marcha que recuerda la represión del 2 de Octubre de 1968 -, y de la que participaron fuerzas policiales de los 3 niveles y también el Ejército Mexicano afincado en el 27 Batallón de Iguala.

Pero además de confirmar el “sofisticado nivel de coordinación de algunas autoridades en la comisión de los crímenes” – palabras textuales de otros expertos de la ONU expresadas en un comunicado público – lo que vino a confirmar el Segundo Informe, fueron las tremendas deficiencias en el Sistema Judicial mexicano, que rayan el delito, como en el caso de Tomás Zerón de Lucio, director en jefe de la Agencia de Investigación Criminal de la Procuraduría General de la República y peritos de esa dependencia realizaron un recorrido por el entorno del Río San Juan, un día antes que en esa zona hallaran los restos que dieron positivos en la identificación de uno de los muchachos, Alexander Mora Venancio. Lo grave es que ese “recorrido previo” nunca fue reportado en el expediente oficial del caso.

Además de constatar que 17 personas señaladas como testigos fundamentales de la “verdad histórica” (y falsa) difundida por el gobierno mexicano, fueron torturadas, “poniendo en entredicho la verosimilitud de esta versión”.

“Hay que preguntar por qué un equipo pequeño como el del GIEI Ayotzinapa pudo hacer más por la verdad que una institución. Es por la voluntad. No nos olvidaremos de ustedes y tampoco de este caso. Diremos todo lo que hemos visto.” sostuvo Cox. “Ustedes nos dijeron: ‘dígannos siempre la verdad’y así lo hemos hecho. La confianza que nos dieron fue un regalo y una responsabilidad que hemos honrado todo este tiempo”, dijeron a los padres, este miércoles, en Ayotzinapa.

Emocionada, la abogada colombiana Ángela Buitrago, se sumó al agradecimiento expresado por sus otros colegas: “A pesar de los golpes que nos da la vida, sigamos pensando que hay un futuro sólo se construye con confianza. Estamos en una sociedad violenta, Colombia también lo es y no quiero perder la esperanza. Agradezco que nos permitieran entrar en sus vidas, escuchar sus relatos y los de sus hijos. Me han enseñado mucho, me los llevo a todos en el corazón.”

“Estoy convencida que la verdad libera y que ustedes seguirán en su búsqueda”, dijo a su turno la abogada guatemalteca, Claudia Paz y Paz. “La verdad siempre libera. Sabemos que seguirán caminando en búsqueda de la verdad y la justicia. Tengan certeza que donde estemos los vamos a seguir apoyando y acompañando.”

En la presentación del domingo, los peritos internacionales denunciaron la falta de cooperación y obstáculos puestos por las autoridades para el avance del caso. Particularmente, señalaron que al 15 de marzo habían recibido apenas la mitad de la información solicitada a distintas reparticiones del Estado mexicano, y que, apenas días antes de la presentación del informe, les llovieron respuestas que no pudieron analizar a tiempo como para incluirlas en su Segundo Informe.

Los familiares y las organizaciones de derechos humanos que trabajan con ellos ya han hecho llegar a la Corte Interamericana de Derechos Humanos su pedido de que ésta genere un mecanismo de seguimiento del caso, que tenga al frente al presidente del organismo y relator para México, el comisionado James Cavallaro y que incluya, al menos, a uno de los integrantes del GIEI.

“Sabemos que enfrentaron a un monstruo de muchas cabezas, que atacaba su trabajo” respondió Melitón Ortega, padre de Mauricio Ortega, uno de los 43 jóvenes que continúan desaparecidos a los abogados.

“Vamos a seguir como padres con los informes que nos dejaron. No dejen que esos 43 corazones dejen de latir”, dijo a su turno Mario César González, papá de César Manuel González, también desaparecido.

“Queremos decirles que la esperanza sigue viva. Lleven en sus corazones la seguridad de que los padres los vamos a recordar por siempre. Nuestro corazón sigue vivo para ustedes, por todo lo que hicieron por nosotros y por todos los mexicanos.

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Mexico: 4 Different Police Forces Helped Disappear the 43 Ayotzinapa Students

América del Norte/México/Abril 2016/Autor:TeleSur / Fuente: http://readersupportednews.org

Resumen: Un total de cuatro policías, incluyendo un agente federal, han sido relacionados con la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, de acuerdo a las informaciones suministradas por la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México.

A total of four different police forces, including federal agents, were involved in the enforced disappearance of the 43 Ayotzinapa students, according to new findings from Mexico’s National Human Rights Commission, opening new lines of investigation into the case while federal prosecutors continue to dodge responsibility for botching the 18 month-long investigation.

New witness testimonies have provided proof that local police departments not only in Iguala, Guerrero, where the students were last seen, but also Cocula and Huitzuco participated in the forced disappearance. Two agents of the federal police were also involved, according to the national human rights body, known as the CNDH.

Jose Larrieta Carrasco, a commission official investigating the case, said the authorities should now look into a “new route in the disappearance” of the students, reiterating a point the CNDH made last year that there could be a “second route.”

Independent investigators have repeatedly insisted that the government’s “historical truth” of the Ayotzinapa case is false. The official story claims that the students were kidnapped by police and handed over to the organized crime syndicate Guerreros Unidos, transported some 18 miles (almost 30 km) south of Iguala to be burned in the Cocula garbage dump, and that their remains were tossed into Cocula’s San Juan River.

Prosecutors have already charged municipal police officers in connection with the mass abduction in Iguala, in the violence-ridden state of Guerrero, on Sep. 26, 2014.

But the CNDH said it found an eyewitness who saw two federal agents near Iguala’s courthouse, where municipal officers had stopped a bus carrying students. The witness was not identified, but reportedly did not personally participate in the disappearance.

The witness also reported that a soldier traveling by motorcycle behind the buses transporting the students took photos of what happened.

CNDH Defends Attorney General

Despite the new evidence, the CNDH has continued to help shield the attorney general’s office from being held accountable for not leading a thorough investigation over the past year and a half to uncover these key details.

The CNDH reported that there have been obstacles hampering the attorney general’s investigation and that witnesses “in some sense covered up those likely responsible,” deflecting responsibility from prosecutors and onto witnesses.

Nevertheless, the implication of federal police agents in the disappearances is the first major development in the Ayotzinapa case to be seen in recent months. It also comes after a serious breakdown in the working relationship between independent and government investigators, who appear to be attempting to sideline foreign experts.

Families of the 43 students and the independent investigators involved in the case have long feared that the federal government has tried to burry the Ayotzinapa case once and for all.

Fuente de la noticia: http://readersupportednews.org/news-section2/318-66/36345-4-different-police-forces-helped-disappear-the-43-ayotzinapa-students

Fuente de la imagen: http://readersupportednews.org/images/stories/article_imgs19/019676-ayotzinapa-protester-012316.jpg

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“Ayotzinapa. Horas eternas”: un documento desde la voz de las víctimas. Entrevista a Paula Mónaco Felipe

Source: “Ayotzinapa. Horas eternas”: un documento desde la voz de las víctimas. Entrevista a Paula Mónaco Felipe

Paula Mónaco Felipe es cordobesa y vive en México desde hace doce años, donde ejerce la profesión de periodista. En estos días se encuentra en Córdoba realizando diversas presentaciones de su primer libro Ayotzinapa. Horas eternas, sobre la desaparición de los 43 estudiantes normalistas mexicanos  ocurrida durante los días 26 y 27 de septiembre de 2014 en el estado de Guerrero. En el programa Enredando las mañanas del 22 de marzo, compartimos su testimonio.

Descargar audio.

Su actividad la llevó a involucrarse primero profesionalmente y luego de manera personal y comprometida, con las familias que buscan a los 43 estudiantes normalistas desaparecidos en Ayotzinapa.  Es que su historia la retrotrae a la propia. Paula es además hija de desaparecidos durante la última dictadura. En estos días, cuando recordamos los 40 años del golpe de estado, afirma sin dudar que el círculo con la desaparición de los normalistas no tiene que ver sólo con su historia personal, sino también con la dolorosa seguridad de que “las mismas cosas siguen ocurriendo”.

Luego de presentar su trabajo en la Escuela Superior de Comercio Manuel Belgrano y brindar una profunda descripción del narcoestado mexicano y del contexto en el que se da la desaparición de los estudiantes, conversó con Enredando las Mañanas, acerca de su aproximación al caso, el rol de lxs comunicadorxs y de la solidaridad internacional ante las violaciones de los derechos humanos.

“A Ayotzinapa me acerca mi propia historia y mi humanidad”

Paula viajó en septiembre de 2014 a Guerrero como periodista corresponsal de  “El Telégrafo” de Ecuador. Sin embargo, recuerda, “una vez que llego al lugar, me topo enseguida con una situación que me golpea, que me sacude muy fuerte por mi propia historia, de que tengo a mis dos padres desaparecidos acá durante la última dictadura cívico-eclesiástico-militar y por el hecho mismo de estar viendo lo que pasa ahí, que es la impotencia absoluta de familias y de estudiantes ante una situación de una violencia desmedida, la indiferencia de las autoridades, la indolencia de mucha gente hacia el tema”.

“¿Qué me acerca? -se pregunta-, me acerca mi propia historia, y me acerca también el que no puedo ser indiferente a un tema así, yo creo que eso nos puede acercar a muchos, que no hace falta ser periodista, que tiene que ver con una cuestión de postura ante la vida, la humanidad como un componente de nuestra sociedad, tratar de ser cada vez más humanos y cada vez menos indiferentes”.

La escritora mexicana Elena Poniatowska, en el prólogo del libro, describe el momento en que Paula levanta en sus brazos a la bebé de uno de los desaparecidos. Ese hecho, señala Paula, la “toca en lo afectivo, en lo personal, (…)  es una historia que creo que es muy fuerte porque resume de alguna forma eso, de cómo me acerca a mí el tema y de cómo, dolorosamente, las mismas cosas siguen ocurriendo. Como lo cuenta Elena en el prólogo, yo en un momento me encuentro cargando en brazos a una bebé que no sé quién es, una bebé muy simpática, muy linda (…) se llama Melani, es la hija de Israel Caballero Sánchez, uno de los desparecidos. Y me doy cuenta que ella tiene, al momento de la desaparición de su papá, casi la misma edad que tenía yo al momento de que desaparecen a los míos en Argentina. Entonces eso de alguna forma cierra un círculo, pero también abre todo otro mundo que es un compromiso, una responsabilidad que yo, como sobreviviente, siento que tengo, que es denunciar estas cosas cuando ocurren, tratar de registrar, de documentar las cosas que son importantes dejar registro”.

“Más que hablar de objetividad, los comunicadores debemos hablar de honestidad y responsabilidad”

Mónaco describe de qué manera el involucrarse con Ayotzinapa implicó para ella una profunda reflexión ética: “yo recuerdo que cuando estudié comunicación social (…) había un debate muy fuerte que atravesaba toda la carrera y que sigue existiendo en los medios, en las escuelas de comunicación, sobre la objetividad. Yo creo que ese debate ya es inútil, trasnochado y está fuera de realidad, que más bien lo que necesitamos son debates, en situaciones como las que vivimos en México, sobre el dolor, el abordaje del dolor, cómo se para el periodista ante la víctima que está entrevistando, cuáles son las formas de enfrentar esa situación, de investigar, de preguntar, pero sin perder la humanidad y de tratar de ponerse en el lugar del otro. Dónde está el límite de qué informar, qué no (…) Yo, por medio de este libro, me replanteé mucho. Nunca fui una defensora de la supuesta objetividad, pero en este libro pensé mucho sobre ese tema. Hago explícito en el libro que es un trabajo sumamente subjetivo porque mi historia condiciona la que yo relato, pero creo que hay otra cosa que es más valiosa que hay que trabajar, y que es la honestidad y la responsabilidad del comunicador. Yo trato de hacerlo, al menos haciéndome las preguntas. No sé si lo logro resolver en el texto, en mi trabajo profesional, pero creo que más que preguntarnos cómo ser objetivos, tenemos que preguntarnos cómo ser honestos y responsables con lo que hacemos como comunicadores”.

Un documento desde la voz de las víctimas

Paula, al presentarlo, describe de qué manera surge la idea y la necesidad del libro, que es solo un momento en el acompañamiento a lxs familiares. El objetivo, explica, es “generar un producto que permita difundir el caso, pero también generar un producto que sea un documento del caso. Un producto que aporte a la documentación de temas que, generalmente, están muy filtrados por las versiones oficiales que, normalmente, silencian o evaden partes, sobre todo las voces de las víctimas. Siempre hay algo simplificado, muchas veces maniqueo, de manipulación de la información. Entonces creo que a todos los demás, a los que componemos la sociedad y no somos el gobierno o los representantes del estado, nos toca trabajar en casos de violaciones graves a los derechos humanos la documentación de lo otro. Entonces –reafirma, por si queda alguna duda-, este libro busca ser un producto que documente qué pasó en Iguala el 26 y 27 de septiembre de 2014 y qué pasó todo el primer año que siguió contado desde la experiencia y las voces y el pensar de las víctimas y sobrevivientes, un aporte al contrarrelato oficial”.

La causa

Paula tiene un profundo conocimiento de la causa judicial y de los vericuetos que se han ido tomando desde la “justicia” para sostener la versión oficial, la llamada “verdad histórica”, desmentida una y otra vez por lxs expertxs de la CIDH y el Equipo Argentino de Antropología Forense. Actualmente, dice “el caso tiene más de cien detenidos, pero no hay ningún condenado. La mayoría están imputados por el delito de secuestro y por delincuencia organizada, que es una especie de comodín que tienen las leyes mexicanas desde hace algunos años. No hay imputaciones por desaparición forzada, y eso también es una alarma porque los delitos como delincuencia organizada y secuestro tienen una fecha de caducidad, son prescriptibles. Pero más allá de eso, y de que no haya nadie condenado, lo más importante es que pese a tener más de 100 personas detenidas, los 43 estudiantes continúan desaparecidos y no se ha enjuiciado ni condenado a los responsables de los asesinatos y de las heridas de gravedad de otros muchachos. Entonces creo que prácticamente podríamos decir que judicialmente y en materia de investigación, la causa está en cero”.

La inacción del estado es todavía más palpable en relación a la búsqueda de los jóvenes, “el estado mexicano asegura que ha realizado búsquedas y que sigue haciéndolo, que no las ha suspendido. Los padres y familiares y compañeros de los normalistas desparecidos refutan eso y dicen que no hay búsquedas y cuestionan que los métodos utilizados no han sido suficientemente efectivos. Yo creo que el solo hecho de que los muchachos continúen desaparecidos y sin pistas de ellos nos da una idea de que al menos la búsqueda ha sido insuficiente, las formas elegidas no han sido las correctas y sabemos que en la desaparición, como en muchos otros delitos, cada minuto que pasa es un minuto que se pierden oportunidades que no pueden volver a repetirse. Entonces el paso del tiempo es un factor que acá no solo abona el olvido, sino que complica  cada vez más la posibilidad de encontrarlos con vida”.

“La hipótesis oficial  que el estado mexicano sostiene desde el 7 de noviembre de 2014 –continúa-, indica que los jóvenes fueron detenidos por policías en un primer momento, pero que enseguida fueron entregados al narcotráfico y según dice el estado mexicano, el narcotráfico los asesinó, los incineró y desapareció sus restos por completo en un río. O sea, que no sería nada más recuperable que un grupo de bolsas de plástico que el propio estado incautó. Con el paso del tiempo, peritajes independientes de expertos de la talla del Equipo Argentino de Antropología Forense han demostrado que en ese lugar no existió un fuego de la dimensión que dice el estado que hubiera permitido la incineración de los cuerpos y que tampoco los restos encontrados pertenecen a los jóvenes. Es decir, la versión oficial no tiene un sustento real o científico hasta ahora”.

La mirada del mundo

Paula deja en claro que lo ocurrido en Ayotzinapa no fue una excepción. Las ejecuciones y desapariciones se repiten a lo largo y ancho del estado de Guerrero y de otros departamentos del país. Si el caso de Ayotzinapa no hubiera sido captado por la prensa internacional, afirma, hubiera pasado casi en silencio, como muchos otros. “Tres meses antes, en la ciudad de San Pedro Limón en una bodega Tlatlaya fueron ejecutados 22 jóvenes, según se está comprobando fueron ejecutados por integrantes de la secretaría de marina armada. Unos meses después, en Michoacán, en otro estado, policías ejecutaron a civiles que integraban fuerzas ciudadanas de seguridad. Como esos, vamos sumando a cuentagotas algunos, en grupos otros, casos de violencia a niveles indescriptibles y que muchas veces involucran al propio estado y no trascienden más allá de México. A veces, no trascienden siquiera en la prensa nacional. El que Ayotzinapa haya estado en los medios internacionales le da una visibilidad que permite también visibilizar otros problemas que existen, como la desaparición forzada, que en México implica tanto desaparecidos desde los años 70 por razones políticas (cerca de mil personas) y que no se ha condenado a nadie por esos casos, como decenas de miles de personas desaparecidas desde el 2007 a esta parte en el marco de la llamada guerra contra el narco. Entonces  Ayotzinapa sigue sin resolverse pero tiene un balance positivo en un punto que es visibilizar y mostrar al mundo una situación en México que los expertos consideran al nivel de crisis humanitaria”.

“Para los familiares es importante ver que hay personas para quienes sus hijos importan”

Además de visibilizar la situación en Guerrero y en México, afirma Mónaco, “el acompañamiento internacional ha sido muy importante también porque da un respaldo a los familiares, los mantiene de pie, les levanta el ánimo. Recuerdo por ejemplo, el primero de noviembre de 2014 los familiares venían de que los recibiera el presidente [Enrique Peña Nieto], casi un mes después de que ocurrieron los hechos. Ellos se sentían primero muy ilusionados por llegar a la máxima esfera posible del país, pero salieron de la reunión desilusionados y muy tristes por no ver ningún cambio. Y llegamos nosotros, yo como integrante de HIJOS, a visitarlos, a tener una charla con ellos, y llevamos impresas y les proyectamos fotografías y videos de otras partes del mundo donde estaban haciendo cosas (…) y ese momento fue increíble, porque muchos de ellos no sabían dónde queda Londres, pero veían a gente en un lugar muy diferente a su realidad, gente físicamente muy diferente, cargando la foto de su hijo. Y veían a personas en la nieve, cargando la foto de su hijo. A otros cantando en un concierto… y eso los revivió de alguna forma. Eso ha sido también el alimento, como la gente les manifiesta solidaridad en México, el salir a otros países y ver no sólo que los acompañan a ellos, sino que hay personas para quienes sus hijos importan. Entonces creo que el acompañamiento internacional es muy importante y que ojalá se pueda seguir de alguna forma junto a ellos. De la forma que se pueda, cada quien como pueda”.

http://www.rnma.org.ar/noticias/19-internacionales/2993-ayotzinapa-horas-eternas-un-documento-desde-la-voz-de-las-victimas-entrevista-a-paula-monaco-felipe

 

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