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Colombia eliminará uso del tapabocas en centros escolares

América del Sur/Colombia/29-04-2022/Autor(a) y Fuente: www.telesurtv.net

“Vamos a avanzar de manera rápida en el desescalamiento del uso de tapabocas en niños y niñas colombianas en las escuelas», dijo Fernando Ruiz

El Gobierno de Colombia informó este miércoles que el uso del nasobuco o tapabocas por la enfermedad de la Covid- 19 dejará de ser obligatorio en entornos escolares a partir del próximo 15 de mayo.

La medida, dictada por el Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia, fue anunciada por el jefe de dicha cartera, Fernando Ruiz, quien recomendó a gobernaciones, alcaldías, secretarías de educación, autoridades escolares, y a las familias continuar con los esfuerzos para aumentar las tasas de vacunación en niños y niñas , que aún siguen siendo relativamente bajas.

“Vamos a avanzar de manera rápida en el desescalamiento del uso de tapabocas en niños y niñas colombianas en las escuelas y se ha tomado la decisión de eliminar el uso del tapabocas en los espacios abiertos y cerrados de las escuelas, colegios y universidades de Colombia a partir del 15 de mayo”, indicó el ministro.

Según las estadísticas en Colombia han fallecido como consecuencia de la enfermedad causada por el Sars-Cov-2, unos 358 niños, 549 menores de edad han ingresado a unidades de cuidados intensivos, y se han hospitalizado 3.191.

Asimismo, las autoridades sanitarias colombianas reportan un total de 6.091.959 contagios a la Covid-19 desde el incio de la pandemia; y 139.785 personas fallecidas por la enfermedad. De igual manera la institución anunció 206 nuevos positivos al coronavirus en las últimas 24 horas.

Con respecto a las poblaciones indígenas la Organización Nacional Indígena de Colombia indicó en su última actualización sobre la pandemia que se han producido 2.640 decesos de indígenas por contagio a la Covid-19.Con respecto a los pueblos afectados la organización señaló 79,  con 94.015 infecciones contabilizadas en ellos.

Fuente e Imagen: https://www.telesurtv.net/news/colombia-eliminara-uso-tapabocas-centros-escolares-20220427-0034.html

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Los derechos digitales de los universitarios

Por: Miguel Ángel Casillas

Una nueva agenda de reivindicaciones universitarias emerge como consecuencia inmediata de la pandemia. En la educación superior se perfilan como necesarios un nuevo tipo de derechos no definidos con anterioridad, propios de esta nueva época. Se trata de reivindicar una serie de derechos digitales para los universitarios que ayuden a encuadrar el uso de las TIC en la educación superior con un sentido progresista.

La primera y más contundente consideración es que desde hace más de veinte años se desarrolla una intensa revolución tecnológica en todas las actividades humanas, en las profesiones y en las prácticas académicas y que asociado con ella ha emergido una nueva cultura digital que atraviesa todos los sistemas simbólicos, las creencias y representaciones sociales: en esta intensa transformación las universidades y los universitarios juegan un dinámico papel.

Una segunda consideración de carácter histórico son los cambios ocurridos durante la pandemia, que hicieron que las clases, las actividades académicas, culturales, de divulgación y administrativas migraran al espacio virtual; que las TIC fueran el soporte del trabajo y del estudio, de la comunicación y el intercambio académico.

También habríamos de observar el incremento de las desigualdades que resultó de la pandemia. A las viejas desigualdades sociales se les sumaron las que tienen que ver con la muy desigual distribución del capital tecnológico, en el acceso a los recursos tecnológicos, en el grado de dominio y las disposiciones incorporadas con que cuentan los estudiantes y profesores.

Ya habíamos enunciado en Educación Futura que precisamente en ese contexto, es que teniendo como fuente de inspiración la consulta a la ciudadanía que se desarrolla en España (https://www.lamoncloa.gob.es/presidente/actividades/Documents/2021/140721-Carta_Derechos_Digitales_RedEs.pdf) es que podemos formular un listado inicial de derechos digitales que habríamos de exigir los universitarios en México. En principio enunciamos al menos cuatro ejes principales:

Derechos de libertad. Comprenden lo derechos y libertades en el entorno digital universitario, a la identidad, a la protección de datos, al pseudonimato, el derecho de la persona a no ser localizada y perfilada, el derecho a la ciberseguridad, para garantizar la libertad de creación y el derecho de acceso a la cultura en el entorno digital. Se trata de garantizar el pleno ejercicio de los derechos humanos en el entorno digital universitario, de condenar la discriminación, el racismo y otras formas de exclusión social. Al mismo tiempo, de garantizar el derecho a la identidad en el contexto digital; las universidades deberán ofrecer garantías necesarias que permitan la verificación segura de la identidad en el entorno digital con la finalidad de evitar manipulaciones, suplantaciones, o control de la misma por parte de terceros. Las universidades deben garantizar la protección de los datos personales de los universitarios. En el entorno digital universitario, la localización y los sistemas de análisis de personalidad o conducta que impliquen la toma de decisiones automatizadas o el perfilado de individuos, o grupos de individuos, únicamente podrán realizarse en los casos permitidos por la normativa vigente y con las garantías adecuadas en ella dispuestas. En cuanto a la ciberseguridad, todo universitario debería tener derecho a que los sistemas digitales de información que utilice para su actividad personal, profesional o social, o que traten sus datos o le presten servicios, posean las medidas de seguridad adecuadas que permitan garantizar la integridad, confidencialidad, disponibilidad, resiliencia y autenticidad de la información.

Derechos de igualdad. Derecho a la igualdad y a la no discriminación en el entorno digital universitario, el derecho de acceso a Internet. Se trata de garantizar que el derecho y el principio a la igualdad sea aplicable en los entornos digitales, incluyendo la no discriminación y la no exclusión. Deberíamos promover la igualdad efectiva de mujeres y hombres en entornos digitales y fomentar que los procesos de transformación digital apliquen la perspectiva de género adoptando, en su caso, medidas específicas para garantizar la ausencia de sesgos de género en los datos y algoritmos usados. Además, las universidades deberán impulsar políticas dirigidas a garantizar el acceso efectivo de todos los universitarios a los servicios digitales institucionales, garantizarán el derecho a la no exclusión digital y combatirán las brechas digitales en todas sus manifestaciones. Las universidades deberán promover las condiciones necesarias para garantizar la accesibilidad universal de su comunidad a los entornos digitales, en particular a las personas con discapacidad.

Derechos de participación en la vida universitaria. Comprenden el derecho a la neutralidad de Internet y la garantía de las instituciones para tratar el tráfico de datos de manera equitativa sin discriminación, restricción o interferencia. Garantizar el derecho a la libertad de expresión y libertad de información, el derecho a recibir libremente información veraz. Promover el derecho a la participación universitaria por medios digitales deberá permitir el pleno y efectivo acceso a la información del proceso en cuestión; permitir y garantizar la plena transparencia y rendición de cuentas de las personas implicadas; garantizar las condiciones de igualdad y no discriminación participativa, lealtad institucional y justa y equilibrada competitividad; y garantizar la accesibilidad de los sistemas digitales de participación universitaria. Esta serie de derechos se completa con el derecho a la educación digital y con la definición de los derechos digitales de los universitarios en sus relaciones con la administración universitaria.

Derechos laborales. Se trata de definir los derechos en el ámbito laboral de profesores y trabajadores que se asocian con el trabajo a la distancia, con las clases virtuales e híbridas, con la ampliación de las jornadas laborales, de la definición de las condiciones del trabajo y de la capacitación tecnológica.

Estos cuatro ejes enuncian sucintamente una agenda de trabajo que tendrá que ser atendida de manera colectiva por los universitarios en el marco específico de sus instituciones. La precisión y consagración normativa de los derechos digitales puede ser un indicador de la modernización tecnológica de las universidades.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/los-derechos-digitales-de-los-universitarios/

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Puerto Rico: Secretario de Educación no descarta las clases virtuales si continúa el aumento de casos de COVID-19

América Central/Puerto Rico/22-04-2022/Autor(a) y Fuente: www.metro.pr

Hizo un llamado a no bajar la guardia ante el repunte de casos registrado en la Isla.

El secretario del Departamento de Educación, Eliezer Ramos, aseguró que no descarta un regreso a las clases virtuales si continúa el aumento de los brotes de COVID-19 que se han registrados en las escuelas públicas del país.

En entrevista con WAPA Radio, el titular de la agencia instó a no bajar la guardia para evitar medidas más drásticas como esta. Señaló que de los 105 brotes de COVID en las escuelas, 48 son en las aulas públicas del país, el número más alto desde que comenzaron las clases presenciales en agosto de 2021.

“Es un número considerable para nosotros, es un número nunca antes visto en todo este año escolar. No hemos tenido que llegar a cerrar una escuela, no hemos tenido que llegar a tomar unas decisiones muchos más drásticas que limiten el servicio a nuestros estudiantes, pero estamos viendo que se está bajando la guardia sobre todo fuera de la escuela. Obviamente estamos apostando a que los protocolos sigan funcionando”, dijo Ramos.

No obstante, indicó que aunque es la última a la que quieren recurrir para atajar el nuevo repunte de casos de COVID, no descarta el regreso a las clases virtuales.

“Nada se ha descartado. Es es la última medida que queremos tomar. Al momento sabemos el beneficio de que nuestros estudiantes estén en las escuelas, sobrepasa el riesgo que tenemos. Hablamos de unos números que aunque son altos, porque no lo habíamos manejado anteriormente… Yo te diría que al momento no está en consideración volver a las clases virtuales pero no está descartado”, sostuvo.

Fuente e Imagen: https://www.metro.pr/noticias/2022/04/21/secretario-de-educacion-no-descarta-las-clases-virtuales-si-continua-el-aumento-de-casos-de-covid-19/

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Síndrome de la cara vacía o el miedo a quitarse la mascarilla en público

Por: Laura Román

Poder quitarse la mascarilla en interiores puede significar para la mayoría un alivio, pero también es un motivo de ansiedad para los jóvenes ya que mostrar de nuevo su rostro puede afectar a su autoestima. La psicóloga Rocío Rivero nos ofrece las claves para ayudarles a superar este síndrome.

“Yo no me pienso quitar la mascarilla en el instituto”, afirma María, estudiante de 1º de ESO, a sus padres cuando hablan durante la cena de que las mascarillas ya no serán obligatorias en interiores a partir del 20 de abril. “Tengo la cara llena de granos y estoy horrorosa. No quiero que mis amigos me vean así”.

El caso de María no es el único. Aunque para muchos quitarse la mascarilla y destapar el rostro supone una liberación, para otros, como es el caso de muchos jóvenes, no lo es tanto. Se han acostumbrado a ir con el rostro cubierto durante más de dos años y esa dependencia de la mascarilla se denomina síndrome de la cara vacía, o lo que es lo mismo, una sensación de desprotección que surge cuando nos la quitamos en público, que puede afectar a la salud mental de los adolescentes.

Mascarillas adolescentes

El síndrome de la cara vacía: qué es y a quién afecta

La psicóloga Rocío Rivero define este fenómeno, que afecta de forma especial a niños y adolescentes, como “un tipo de sintomatología ansiosa generada ante el hecho de enfrentarse al entorno sin mascarilla exponiéndose al contagio por coronavirus”.

Pero el miedo al contagio no es la única razón por la que muchos jóvenes quieren seguir llevándola. Tal y como comenta la experta, la mascarilla es un complemento que tapa una gran parte del rostro, además de gestos y facciones: “Para las personas que tenían cierto descontento con algún detalle de su cara, ha sido su ‘tabla de salvación’, en el sentido de que llevar la mascarilla puesta les hace estar totalmente seguros de que el resto de personas no se está fijando en esa parte de su rostro con la que no se sienten bien”.

Síndrome de la cara vacía

En la adolescencia, esa sensación puede aparecer de forma amplificada ya que es la etapa vital en la que existe una mayor necesidad de aceptación y pertenencia a un grupo. “Es el momento en el que se puede dar con más facilidad una brusca bajada de autoestima”, subraya Rivero. Esa es la principal razón por la que los jóvenes deciden no quitarse la mascarilla, sobre todo en el colegio, ya que les resulta muy extraño exponerse a las miradas de los compañeros o ver a los docentes a cara descubierta: en algunos casos, los estudiantes no les conocen ni han interactuado con ellos sin mascarillas.

Cómo actuar con adolescentes ante el síndrome de la cara vacía

Ante esta situación, ¿qué pueden hacer las familias o docentes si sus hijos o estudiantes no quieren quitarse la mascarilla en situaciones en las que no existe un peligro real de contagio? Para Rivero es muy importante, en primer lugar, conocer y analizar los pensamientos que tiene el niño o adolescente sobre quitarse la mascarilla, “ya que con ello podremos saber qué es lo que le acompleja exactamente y cuáles son los miedos que tiene”.

Sindrome de la cara vacía mascarillas

Si se trata de un complejo por alguna parte del rostro, la experta señala que “cuando se oculta esa parte con la que no nos sentimos cómodos lo que estamos haciendo es agrandar el disgusto porque nos acostumbramos a no verla y cuando la vemos nos gusta menos”. Para ello, ofrece los siguientes consejos para que los jóvenes se acostumbren a enseñar su cara, de nuevo, ante los demás:

  • Observar con detenimiento lo que no nos gusta. El objetivo es normalizar que esa zona del rostro forma parte del cuerpo y que realiza una función muy importante, por ejemplo, la nariz. Un ejercicio interesante es observar durante unos minutos la nariz (o la parte del cuerpo que no agrada al adolescente) en un espejo, pero no solo hay que centrarse en ella, sino en todo el conjunto de la cara, en su armonía, es decir, analizar pausadamente cómo es su rostro.
  • Valorar lo que nos agrada. Tras ese primer ejercicio, el adolescente seguirá fijando la atención en su rostro, pero ahora pondrá su atención en lo que sí le gusta. Una vez que lo reflexione, tiene que decirse, en voz alta, una serie de mensajes positivos con los que se sienta bien consigo mismo: “Me gusta mi pelo” u “Hoy estoy guapo”, por ejemplo.
  • Exposición progresiva a la situación. Es recomendable exponer poco a poco al adolescente ante esta nueva situación. El objetivo es que sea capaz de controlar la ansiedad que le pueda surgir. Es esencial que ‘visualice’ que los pensamientos que le puedan asaltar mientras no lleva la mascarilla puesta no son reales. Para ello, se le pueden recordar las siguientes afirmaciones: “No nos mira todo el mundo por la calle, y si lo hacen, no es porque no le guste esa parte del cuerpo ya que puede haber muchas más razones: porque les ha gustado la ropa que llevo puesta o, sencillamente, crees que te están mirando, pero no es así”.

Fuente e Imagen: https://www.educaciontrespuntocero.com/noticias/sindrome-cara-vacia/

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Libro(PDF): Debates: Covid-19, desigualdad y políticas públicas distributivas

Reseña: CLACSO

*Disponible sólo en versión digital

América Latina y el Caribe se encuentran atravesadas por fuertes desigualdades sociales y territoriales, siendo la región más desigual del mundo. Estas desigualdades concebidas de manera multidimensional e interseccional, en clave de tendencias contrapuestas y ambivalencias como proponen diversos intelectuales entrevistados en esta obra, constituyen una trama que se produce y reproduce de acuerdo a las dinámicas sociales dominantes.

Autoras(es): Roxana Mazzola. Pablo A. Vommaro. [Compiladores]

Bernardo Kliksberg. Juan Grabois. Cecilia Todesca Bocco. Gabriel Katopodis. Simone Cecchini. Rubén Lo Vuolo. Karina Batthyány. Cecilia Merchán. Estela Diaz. Nadya Araujo Guimarães. Gabriel Kessler. Enrique Valencia Lomelí. Josefina Morales. Ati Cañete. Luis Alberto Quevedo. Daniel García Delgado. María Julia Eliosoff. Arturo Trinelli. Svenja Blanke. Roxana Mazzola. Pablo A. Vommaro. [Autoras y Autores de Capítulo]

Editorial/Edición: CLACSO. Fundación Friedrich Ebert Stiftung. FLACSO Argentina. Área Estado y Políticas Públicas.

Año de publicación: 2022

País (es): Argentina.

ISBN: 978-950-9379-86-2

Idioma: Español

Descarga: Debates: Covid-19, desigualdad y políticas públicas distributivas.

Fuente e Imagen: https://www.clacso.org.ar/libreria-latinoamericana/libro_detalle.php?id_libro=2475&pageNum_rs_libros=0&totalRows_rs_libros=1614

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¿Vuelta a clases?

Por: Roberto Patiño

Hace un par de semanas el régimen ordenó la vuelta a clases presenciales en todo el país.

El anuncio fue presentado por la red de medios públicos como una evolución natural de los logros de la revolución frente a la pandemia, el resultado positivo de la inversión pública en la recuperación de los liceos y enmarcado dentro de un aumento salarial a los docentes que fue acordado, señalaron, con el apoyo de todos los gremios y sindicatos. Toda una emotiva declaración de principios que no puede ocultar la gravedad del sistema educativo venezolano.

Lo que no dijeron durante el evento es que, según información de los propios profesores, agrupados en torno a la Federación Venezolana de Maestros (FVM), de 27.000 liceos que hay en el país, el Estado venezolano sólo ha invertido recursos en 5.000, mientras que los más elementales servicios públicos en la mayoría de los colegios, como el agua, tan necesaria en medio de una pandemia que no ha sido erradicada, sigue agravándose, como queda demostrado con el hecho de que en cada diez centros educativos, ocho no tienen agua corriente. La educación en Venezuela, han advertido los profesionales que están sobre el terreno, es de colapso.

A esta realidad que no aparece reflejada por las pantallas de VTV hay que sumarle el hecho de que la tabla salarial de los docentes fue “aprobada” por el Ejecutivo de espalda a los profesionales de la educación, pasando por encima de años de luchas y reivindicaciones laborales. Este acto de fuerza sobre el gremio educativo impuso unas tablas salariales donde un Docente Tipo III, devenga un salario mensual de 82 dólares, mientras la Canasta Alimentaria está en 455 dólares al mes. Los maestros venezolanos tienen suficientes razones para pensar en abandonar los liceos, es un gremio al que no se le puede exigir más de lo que han dado por el país en los últimos años.

El grave estado del sistema educativo coincide con la publicación del informe de Cecodap y la Agencia PANA, donde señalan, entre otras cosas, que la pobreza, el hambre, la violencia doméstica y la deserción escolar, son factores de riesgo para que niños y adolescentes sean reclutados por megabandas delictivas que operan en el país. Un riesgo que nuestra sociedad no puede tolerar.

En nuestro trabajo en las comunidades, junto a nuestros líderes, apoyando la verdadera organización comunitaria, sabemos que la escuela, junto a la cancha deportiva, es el corazón de la comunidad, una coordenada geográfica y existencial donde ocurre el encuentro de los vecinos, donde nacen y se llevan adelante los proyectos que surgen al calor de los nuevos liderazgos.

El liceo es el centro de la vida social de muchas comunidades y las organizaciones que trabajan en torno al liceo, apoyando a los niños, padres y docentes, tienen un alcance limitado que no puede ni aspira a sustituir las obligaciones que tiene el Estado, por más importante que sea su misión.

El Estado debe cumplir con su deber de garantizar las condiciones de trabajo en los centros educativos, dando un sueldo de calidad a los docentes y desarrollando, junto a los profesores, padres y comunidad educativa, un pensum de estudios acorde a los tiempos que vivimos, una exigencia para la cual el régimen que gobierna Venezuela no está preparado.

Nosotros seguiremos en la calle, apoyando el trabajo de las comunidades educativas, los maestros y padres, colaborando en los esfuerzos que emprenden muchos líderes para evitar que nuestros colegios sean desmantelados de manera definitiva y, sobre todo, luchando para lograr el cambio pacífico y democrático que necesita Venezuela para colocar a la educación pública, en el centro del debate y de las obligaciones de nuestro país.

Este es nuestro compromiso.

www.rpatino.com

Fuente e Imagen: https://www.elnacional.com/opinion/vuelta-a-clases/

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Deber de memoria en la educación superior

Por: Miguel Ángel Casillas

Dada la subordinación de las políticas educativas a las medidas de salud durante la pandemia y derivada de la falta de liderazgo institucional, durante dos años en las universidades se diluyó el espíritu corporativo y solidario y todos nos refugiamos en casa de modo individual. La experiencia escolar de estudiantes y profesores sufrió un fuerte shock que desestabilizó todos los viejos referentes y nos colocó ante una educación a distancia, sin proyecto de innovación, más bien como un refugio a donde se trasladaron las actividades de enseñanza para mantener, en el contexto de la desmovilización nacional, el cumplimiento de nuestra misión.

En muchas universidades e instituciones de educación superior se está convocando al regreso a las actividades presenciales. Muchas autoridades expresan enfáticamente que el regreso significa eso: regreso al pasado; a las mismas condiciones que teníamos antes de la pandemia, en las que, si los cursos habían diseñados de modo presencial, virtual o mixto, así deben impartirse; sin considerar la experiencia reciente de los dos últimos años en que todos tuvimos que recurrir a la educación a la distancia. Muchas autoridades y profesores son prisioneros del pasado, son incapaces de imaginar una nueva universidad.

La suposición de que vamos a regresar al pasado es absurda, ahistórica y no resiliente. Esconde un olvido deliberado para eludir las responsabilidades. Desde cualquier razonamiento lógico e histórico, el retorno al pasado es imposible; en el mismo sentido supone la incapacidad de un balance crítico que nos permita sacar un saldo y aprender. El olvido no representa ninguna superación de la crisis, esto solo se logra aprendiendo la lección.

Necesitamos enfrentar el trauma, comprender lo sucedido, reconocer las experiencias de estudiantes y profesores, y sobre esa base, una vez que hayamos realizado un balance crítico de lo sucedido en la pandemia, cambiar y tratar de evitar que un evento así nos tome desprevenidos. Las autoridades educativas de todos los niveles, desde el federal hasta el institucional, deberán rendir cuentas por sus acciones y sobre todo por sus inacciones, por su falta de visión y por haber subordinado el proyecto educativo a las medidas restrictivas determinadas por la Secretaría de Salud.

El olvido deliberado sobre el pasado reciente es muy poco empático con las víctimas mortales y con los enfermos por la pandemia, muchos de los cuales padecen secuelas y no han terminado su recuperación. Tenemos un deber de memoria en relación con quienes murieron por la COVID, son profesores, trabajadores o estudiantes que nos faltan, que han dejado un vacío entre las comunidades. Todas las víctimas mortales merecen ser recordadas, sus trayectorias académicas forman parte del entramado de experiencias con que todos nos hemos construido en tanto universitarios.

En relación con los universitarios que se contagiaron, no hay ni un balance de los daños ni tenemos idea precisa del alcance de las afectaciones que padecen. ¿Cuántos miles de universitarios padecieron la enfermedad?, ¿Cuáles son sus condiciones de salud?, ¿Cuáles son los efectos y secuelas provocados por la COVID que siguen padeciendo? Tenemos evidencia dada la encuesta realizada por la UANL y la Subsecretaría de educación superior de que millones de jóvenes sufrieron, además de la COVID, de depresión, stress y ansiedad. Los datos muestran que las mujeres fueron las más afectadas.

En ese contexto, el retorno debe ser primero una oportunidad para el reencuentro, para hacer el balance de lo ocurrido, para honrar a quienes fallecieron, para reconocer a quienes todavía no reestablecen su salud. A partir de ello, debemos desarrollar estrategias diferenciadas y ser solidarios con quienes continúan bajo los efectos de la enfermedad.

Sin un balance crítico respecto del pasado reciente es imposible reconocer las afectaciones recibidas durante la pandemia, y sin esta reflexión seremos incapaces de aprender de la experiencia vivida. Un nuevo horizonte progresista para la educación superior sólo es posible si cumplimos con nuestro deber de memoria.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/deber-de-memoria-en-la-educacion-superior/

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