Page 1 of 19
1 2 3 19

Nuno Crato: «Cada vez somos menos exigentes, lo pagaremos caro»

Por:

  • Entrevistamos Nuno Crato, ministro de Educación de Portugal entre los años 2011 y 2015, y considerado uno de los artífices del éxito educativo de este país. Su receta es sencilla: 1) currículum muy estructurado y exigente, y 2) una evaluación de sistema bien hecha. La exigencia educativa, sostiene, es la gran amiga del alumnado más desfavorecido.

El Education Endowment Foundation (EEF), entidad británica que ha desarrollado el principal repositorio de evidencias educativas del mundo, y la Fundación La Caixa coorganizaron la semana pasada en Barcelona un encuentro internacional de expertos “para promover el uso de las evidencias educativas e incorporarlas a la recuperación educativa postpandemia”. Entre los conferenciantes se encontraba el matemático portugués Nuno Crato (Lisboa, 1952), profesor de Matemática y Estadística en la Universidad de Lisboa, y ministro de Educación y Ciencia entre 2011 y 2015, los años en que se empezó a hablar del “milagro portugués” por sus excelentes resultados en las pruebas TIMSS y PISA. Crato formó parte, en calidad de independiente, de un gobierno del PSD (el partido hegemónico del centroderecha) encabezado por Pedro Passos Coelho. Cuando lo dejó, regresó a la universidad, y desde 2018 codirige una entidad, Iniciativa Educação, impulsada por la familia Soares do Santos (Grupo Jerónimo Martins) para apoyar al alumnado con dificultades académicas a través de tres líneas: programas de comprensión lectora, apoyo a la FP y difusión de conocimiento y evidencias educativas.

¿Por qué es importante hablar de evidencias?

Lo importante es la idea de discutir de educación no en base a ideología sino a los mejores medios que tenemos para analizar la realidad. La educación del siglo XXI puede progresar mucho más de lo que ha progresado en el siglo XX por cuatro razones: la primera es que tenemos muchos más datos, ya que hay estudios internacionales, como PISA (que empezó en 2000) o TIMMS (en 1995) y otros que han venido luego, que comparan unos países con otros, y dentro de cada país, o sea que tenemos millones de datos sobre lo que pasa con los estudiantes. La segunda es que la psicología cognitiva está mucho más desarrollada, por lo que ahora se estudia mucho mejor cómo aprendemos. Los grandes exponentes de la psicología y la educación del siglo XX, que son Vigotsky y Piaget, no sabían lo que sabemos hoy, porque no tenían los métodos de observación que tenemos hoy. En tercer lugar, la economía de la educación también se ha desarrollado mucho, y hoy estos estudios hechos en base a técnicas estadísticas, econométricas, permiten realizar estudios que hasta ahora solo se hacían mediante ciencia experimental. Y en cuarto lugar, las neurociencias, las imágenes del cerebro, que están aportando conocimientos muy importantes para entender, por ejemplo, el proceso de aprendizaje de la lectura, que no es un proceso natural. Gracias a todo ello hoy podemos conocer mucho mejor los procesos educativos a partir de las evidencias científicas.

Ya sé que su especialidad es la estadística, pero decir que vamos hacia una educación sin ideología gracias a los datos, cuando los datos todo el mundo los interpreta según su ideología…

Eso es cierto, pero hay interpretaciones honestas y otras que no lo son. Seguramente no es posible que a partir de los datos lleguemos a criterios únicos, pero sí que nos pueden decir que hay cosas que no funcionan, otras que funcionan mejor, y llevarnos a un debate que no necesariamente será solo científico, porque al final somos seres humanos y sociales, pero al menos tendremos un debate y un intento de mejorar las cosas que sea basada en los datos científicos y también en la experiencia de las personas.

Pero hay cosas que no se pueden decir. Por ejemplo, hoy en día no se puede decir que las tutorías no funcionan. Porque años y años de experiencia y de estudios en diversos países nos muestran que las tutorías son esenciales para los estudiantes con más dificultades.

Hoy conocemos mejor los procesos educativos a partir de las evidencias: tenemos muchos más datos y sabemos más sobre psicología cognitiva de lo que sabían Vigotsky y Piaget.

Vamos a asuntos de actualidad relacionados con la interpretación de las evidencias. Por ejemplo: el currículum. Aquí se está haciendo una reforma en el sentido de rebajar contenidos obligatorios para dar más autonomía a los centros y sobre esto hay mucho debate. ¿Qué dicen las evidencias?

No me gustaría hablar mucho sobre España, porque no soy español. Pero lo que dicen las evidencias es que cuanto más se sabe mejor se piensa. La idea de rebajar contenidos para poder pensar mejor es completamente falsa. Nosotros pensamos a partir de los conocimientos que tenemos, y cuanto más enriquecidos sean, mejor. Por eso creo que los currículums tienen que ser más exigentes y no menos.

Algunos interpretan que esta reforma es para rebajar conocimientos, otros en cambio creen que es para acercar el conocimiento a la realidad de cada alumno. Y, al final, si das unas horas a los centros para que decidan parte de los contenidos, tienes que recortarlas de horas del currículum de otras materias.

No conozco la situación, pero no creo que sea necesario recortar para dar más autonomía. Una de las cosas que se sabe es que la autonomía de centros es buena, pero que la evaluación centralizada y estandarizada también lo es.

Lo peor es que la autonomía se haga sin evaluación estandarizada, o a la inversa. Lo que funciona mejor es dar una gran autonomía a las escuelas, para que adapten sus actividades, pero al mismo tiempo debe haber un currículum nacional que sea evaluado con pruebas estandarizadas.

¿Qué porcentaje del PIB se invierte en educación en Portugal?

Ahora no lo sé, pero tampoco creo que sea un tema tan importante.

¿Ah no?

Hay correlación entre inversión y resultados en las escuelas hasta cierto punto. Cuando se llega al nivel en el que se encuentran la mayoría de países mediterráneos no importa tanto la inversión, es más importante la política educativa. Por ejemplo, la inversión en Estonia es menor a la nuestra, y en cambio sus resultados son mejores. Mientras que en otros países como Luxemburgo, que invierte en educación tres veces más que nosotros, sus resultados son mucho peores que los nuestros. Está claro que la inversión siempre es buena y bienvenida, pero hay que pensar más en qué política educativa puedes hacer para mejorar la educación.

¿Y cuáles deberían ser las prioridades en política educativa, entonces?

Yo diría que dos. Un currículum exigente y bien estructurado, en especial en relación a las disciplinas troncales. Dos: la evaluación. Y luego medidas derivadas de todo eso, que diversos países hacen de forma diferente. Pero son las cosas más importantes. Es como si quieres perder peso. No es tan difícil: come menos y haz más ejercicio. Y después habrá otras cosas que se pueden hacer, pero en esencia son estas dos. En educación sería lo mismo: contenidos bien estructurados y bien evaluados, y esto no es mi opinión, es lo que se deduce de muchos estudios internacionales.

Pero un currículum muy exigente en principio favorece a los alumnos ‘estándar’ y perjudica a los que tienen más dificultades, ¿no es así?

Un currículum exigente y la evaluación son la mejor forma de lucha contra las desigualdades. En Portugal, por ejemplo, los alumnos con peores resultados se redujeron durante los años en que el currículum fue más exigente. Pero creo que no hay una oposición entre ambas cosas, porque se puede ser exigente y al mismo tiempo dedicar una atención especial a los alumnos con más dificultades, que habitualmente son aquellos que provienen de medios sociales más desfavorecidos.

Imagino que en este congreso habrá habido expertos presentando evidencias que choquen con las suyas… Lo digo porque el discurso del esfuerzo y la exigencia no parece muy en boga.

Cada vez menos, y vamos todos a pagarlo caro, en cinco-diez-veinte años. En Asia se preocupan por el esfuerzo, y allí están los mejores resultados académicos. Eso para Occidente fue un shock, pero es la realidad. ¿Y qué hacen allí? Es sencillo: currículum, evaluación, esfuerzo… A finales de la Segunda Guerra Mundial había dos regiones del mundo muy parecidas en cuanto a desarrollo: América del Sur y Asia Oriental. Compáralas hoy. En Asia los países han progresado de forma impresionante, en educación y en economía. Mira a China o Singapur, son países que han progresado muchísimo.

Bueno, uno es una autocracia y el otro es una especie de paraíso fiscal.

De acuerdo. Pues piensa en Corea del Sur. La exigencia educativa es la gran amiga de los pobres. Es su mejor herramienta para progresar.

Usted fue ministro durante los peores años de la gran crisis económica. ¿El presupuesto en educación aumentó o hubo recortes?

Hubo recortes, y sin embargo la educación mejoró. Cuidado, porque no digo que esto sea una causa-efecto, pero si miras los gráficos de Portugal podrás observar que a la vez que la inversión bajó, los resultados mejoraron.

¿No será porque los efectos de la inversión o de los recortes en los resultados no son inmediatos?

Sí que son inmediatos. Es decir, hay cosas que sí que demoran mucho tiempo, por ejemplo, la formación de un maestro. Pero hay cosas que son muy rápidas. Si tú dices que ahora vamos a ser más exigentes y vamos a hacer estas evaluaciones, todo cambia. Y si dices que ahora no hay que preocuparse del currículum y que vamos a simplificar todo, todas las personas se van a adecuar inmediatamente. Pero volviendo a lo que decías, es verdad que Portugal desde 2003 hasta 2015 invirtió siempre en los resultados, con diferentes gobiernos se puso siempre el foco en los resultados. Esa fue la política hasta 2015 y por eso tuvimos esos resultados en PISA 2015, y después las políticas cambiaron y los resultados bajaron. Este tipo de cosas son muy rápidas.

¿En qué cambiaron, en la exigencia?

En la exigencia, la formación, en suprimir las pruebas de evaluación del sistema.

¿Ya no se hacen?

No, estas pruebas low-stake se dejaron de hacer. Ahora la evaluación del sistema se hace a partir de estudios de los resultados de los alumnos, y con unas encuestas que no son comparables, que se hacen a mitad de ciclo, que tienen una tasa de no respuesta altísima y que no sirven para nada.

¿Pero entonces, lo del milagro educativo portugués es una leyenda o una realidad?

Hay un gran progreso educativo en Portugal hasta 2015.

Hombre, esto es hablar muy bien de usted mismo…

Porque es la realidad. Después de 2015 los resultados bajaron. En Finlandia pasó lo mismo. Los resultados subieron hasta 2016, introdujeron el currículum por competencias y los resultados bajaron. Y en Francia, lo mismo. No hablo bien de mí, hablo bien de las políticas centradas en el currículum y la evaluación.

La idea de que hay que evaluar la aplicación y no el conocimiento es un poco extraña, porque el conocimiento solo lo puedes aplicar cuando lo tienes.

Durante su mandato en Portugal la escolarización obligatoria se alargó hasta los 18, en España es hasta los 16. ¿Qué dicen las evidencias sobre esto?

Alargar la edad de escolarización es bueno, pero el problema es si lo haces y a la vez no alargas la calidad. Porque hay países que han alargado la edad de permanencia en la escuela, pero al final lo que han conseguido es que los estudiantes de 18 años sepan lo que antes sabían los que tenían 16. Eso no sirve, porque lo importante no es la cantidad de años que estás en la escuela, sino lo que aprendes mientras estás en ella. Hablo de conocimientos, pero también de habilidades o de actitudes. Por tanto, si consigues alargar la edad y al mismo tiempo los conocimientos de los alumnos, eso es muy bueno.

¿Es compatible poner todo ese empeño en la exigencia y el esfuerzo con un aprendizaje y una evaluación por competencias?

No. En primer lugar, porque nadie sabe lo que quiere decir competencias.

Entiendo que se refiere a la capacidad de aplicar los conocimientos, ya que al final el conocimiento puede ser algo muy abstracto. Yo, por ejemplo, hoy me costaría analizar una oración y en cambio me considero competente escribiendo.

Yo también lo hago, y tengo dos premios literarios. Y quizás no sé gramática, pero estudié gramática, y algo de aquello se quedó conmigo.

Pero vuelvo a lo que decía: nadie sabe lo que son exactamente las competencias. La idea de que debes medir la aplicación y no el conocimiento es un poco extraña. Te pongo un ejemplo con el inglés: sería ridículo decir que no tengo conocimiento de inglés pero lo aplico muy bien. Ambas cosas están muy unidas y entremezcladas, el conocimiento solo lo puedes aplicar cuando lo tienes.

Los partidarios de hablar de un enfoque competencial siempre dicen que no menosprecian los conocimientos.

Los hay que lo hacen, dicen que el conocimiento no importa y que solo interesa la aplicación. Pongo otro ejemplo: ¿cómo puedes aplicar la filosofía? ¿No te interesa saber lo que dijo Platón pero sí aplicarlo? Es parte de la cultura saber que Platón era más idealista y Aristóteles más pragmático. Es como decir que, si no soy músico, ¿para qué tengo que aprender música? Pues es bueno aprender un poco de música. Esa idea parte de una teoría que no comparto, que es que las personas solo se interesan por las cosas cuando las aplican. No es verdad. Los jóvenes se interesan por los agujeros negros, y para su día a día no tienen ninguna importancia.

Parece que poner el énfasis en la aplicación puede atrapar más al estudiante, activar más la motivación…

A eso no tengo nada que objetar. Pero si tú dices que solo evalúas competencias y no conocimientos estás menospreciando los conocimientos. Porque los hay que no son aplicables inmediatamente y que debes tener. Tú debes saber quién fue Julio César. ¿Eso es aplicable?

Vale. Cambiemos de evidencia. He oído muchas veces que las evidencias dicen que la repetición no ayuda, y en cambio parece ser que las suyas dicen lo contrario.

El problema está mal planteado. No nos interesa saber si un estudiante va a mejorar o no después de repetir. Lo que interesa es el sistema. Si tú envías el mensaje de que no va a haber repeticiones, el país y los estudiantes sufren. Por otro lado, hay evidencias que dicen lo contrario, que un estudiante, cuando repite, puede mejorar. Ahora bien, cada caso es diferente y se debe analizar. Si tú me preguntas: ¿hay que reducir las repeticiones? La respuesta es sí, al mínimo. ¿Y qué es el mínimo? El 1%, el 0,5%… casi nada. Pero el dilema debería ser cómo mejoramos la educación para llegar a ese porcentaje de repetición.

¿En Portugal se repite mucho?

Ha bajado mucho y ahora mismo no te podría decir en qué punto está. Y seguramente aún debería bajar más.
Las evidencias hay que llevarlas al aula, donde al final cada maestro hace lo que cree que es mejor o lo que él o ella saben hacer mejor. ¿Cómo consigue un ministro que aquello que se pone en un papel y queda muy bien realmente llegue al aula?

Hay cosas que son muy difíciles, que se escriben, se dicen, pero no se llevan a la práctica. Pero hay otras que sí. Vuelo a decirlo: si haces currículum y evaluación, eso se aplica. El sistema se ajusta y responde bien. Cuando instituimos los exámenes de 6º año había maestros que me decían “gracias, porque ahora tengo una razón más para ser exigente con mis alumnos”.

¿Se incentivaba algún tipo de metodología desde su Ministerio?

No. Aunque cuando hablaba con otros ministros y altos cargos me decían que tenía que hacerlo siempre me resistí a ello. A mí no me importa cómo enseñas a tus estudiantes, lo que me importa es el resultado. Tú procura las mejores formas de enseñar y nuestra obligación es aportarte un currículum y asegurar que los manuales escolares que utilices tengan calidad, y a partir de aquí tú lo haces como consideres. Soy absolutamente contrario a la idea de que los objetivos no interesan, sino que interesa el cómo. Hay que dar libertad a los maestros para que escojan los procesos y hay que decirles a dónde tienen que hacer llegar a sus alumnos.

Estoy en contra de la idea de que interesa más el proceso que el resultado: hay que dar libertad a los maestros para que escojan los métodos y hay que decirles a dónde tienen que hacer llegar a sus alumnos.

También hay que darles medios. Por ejemplo, bajando las ratios.

Sé que es una reivindicación popular, pero la realidad es otra. Todos los estudios internacionales te dicen que el número de alumnos por aula no es un factor tan importante.

¿Cómo?

Está muy estudiado. Si tienes 30 alumnos y reduces a 25 el efecto es nulo en los resultados. Si reduces a 15, entonces sí que se notarán efectos. Pero para ello tienes que duplicar el número de docentes, y para ello hay que ver si la sociedad está dispuesta a pagar el doble de impuestos de lo que paga por la educación. Es decir, claro que un maestro se sentirá mejor con 25 que con 30, y ese ajuste se puede hacer, pero eso no va a cambiar la educación. Es mucho más importante el currículum, la evaluación, la calidad docente…

¿La formación de los maestros?

Por supuesto. Y la formación de los maestros es también un problema muy preocupante hoy en día, porque en Portugal y en España tenemos una generación que va a ser sustituida pronto, y esperemos que los que vengan después estén tan bien preparados como estos. Lo más importante de la formación es que los maestros sepan lo que están enseñando. Todas las teorías pedagógicas que conozco no me valen de nada si no sé lo que tengo que enseñar. El conocimiento de los docentes es muy importante y por eso hay que hacer un gran esfuerzo en ello. Primero que sepan mucho de su materia y luego que sepan enseñar.

Su discurso no es muy habitual…

Lo sé. Pero creo que poco a poco va a ir cambiando, se va a ver que el discurso de las competencias es muy anticuado; en realidad, la idea de las competencias viene de Spencer, en el siglo XIX.

Que la idea sea antigua no quiere decir que se haya aplicado masivamente. Por ejemplo, también se dice que el aprendizaje por proyectos es muy antiguo y yo jamás hice un proyecto en mi etapa escolar.

Y eso es malo. Es necesario hacer proyectos, son importantes. Yo sí que hice proyectos siendo alumno, pero una cosa es hacer proyectos y otra cosa es enseñar por proyectos. Es como con las competencias. Claro que es importante la aplicación del conocimiento, pero una cosa es reconocer eso y otra es basarlo todo en las competencias. Es totalmente diferente. Hay que modernizar el sistema, seguro que sí, con una revisión de las materias, con actividades que motiven más a los alumnos, también con proyectos, pero no se puede progresar trabajando solo con proyectos o solo con competencias, o solo mediante el método de la indagación. Todo esto está bien, pero en su medida. El gran problema es cuando se sustituye la enseñanza por la idea de acompañar al alumno en el descubrimiento. Esto es una absoluta ilusión.

Y sobre el tema de que las competencias no han sido aplicadas, no es del todo cierto. Lo que pasa es que cada vez que comenzaron a aplicarse en varios países lo que pasó no fue bueno, y dejaron de hacerlo. Yo no tengo un discurso antiguo, sino basado en las ciencias que están contribuyendo a la educación, como la psicología cognitiva moderna, que sabe que no se pueden desarrollar capacidades ni sentido crítico sin conocimiento. O que no hay habilidades que sean transferibles de unas áreas a otras, porque nada sustituye el conocimiento de las disciplinas específicas.

Fuente e Imagen: https://eldiariodelaeducacion.com/2022/06/01/nuno-crato-cada-vez-somos-menos-exigentes-lo-pagaremos-caro/

Comparte este contenido:

Opinión | Tres temas ausentes en la educación sexual básica

Por:

Hay todo un temario con cuestionamientos de salud vitales más allá de la prevención del embarazo.

La educación sexual en las escuelas siempre ha sido un tema sensible, este año ha sido especialmente rocoso con debates como el del pin parental y los derechos reproductivos. Las grandes conversaciones acerca del tema han sido sobre quién, cuándo y cómo tiene el derecho de instruir a niños y jóvenes sobre la sexualidad. Se ha hablado mucho de la facultad de enseñar este rubro pero son pocos los espacios en los que se discuten los contenidos que se están enseñando.

El eterno protagonista del curriículum es la prevención del embarazo; en un país como México con altísimos niveles de abuso sexual infantil y una epidemia de embarazos adolescentes no podía ser de otra manera. Son estos los asuntos que deben ser el centro de cualquier currículum de educación sexual, pero no por esto deben de ser los únicos. La salud sexual de niños, jóvenes y adultos depende de un conocimiento más pleno de contenidos relacionados, tales como:

El virus del papiloma humano

Si hablamos de enfermedades venéreas, el SIDA es la que normalmente se lleva la mayoría de los incisos en el currículum educativo. Si bien se cataloga como una de las de índice de mortalidad más alto, no es la más común. El Centro de documentación del Instituto Nacional de las Mujeres calcula que aproximadamente el 80 % de la población mexicana está infectada con el virus del papiloma humano. Hay más de 100 tipos diferentes y la mayoría de estos no generan problemas de salud, pero existen algunos que pueden causar verrugas en el área genital o cáncer de cuello uterino.

Ambos efectos de los tipos de virus son tratables, pero las cifras de mujeres con cáncer consecuente del virus del papiloma humano son alarmantes. A partir del 2018 el cáncer cervicouterino se catalogó en México como la cuarta causa de muerte de mujeres por cáncer a nivel nacional. Un número indignante tomando en cuenta que este tipo de cáncer es uno de los más fáciles de prevenir.

Además del uso del condón y del tratamiento de lesiones pre cancerosas, el cáncer de cuello uterino puede ser prevenido con una vacuna contra el virus del papiloma humano. Esta medida se recomienda especialmente para adolescentes, tanto mujeres como hombres, que también están expuestos al desarrollo de otros tipos de cáncer tras la infección.

Cáncer de mama

Contamos con todo un mes para la visibilización y concientización sobre el cáncer de mama. En octubre, internet se pinta de rosa, los equipos de fútbol mexicano sacan playeras de edición especial para conmemorar la fecha y destinar los fondos a la lucha contra este tipo de cáncer. Pero habría que preguntarse, ¿sería necesario todo este esfuerzo si tuviéramos una mejor educación para prevenirlo desde la escuela?

El cáncer de mama es el tumor maligno más frecuente en las mujeres a nivel mundial y la primera causa de muerte por cáncer para las mujeres en México. La detección temprana es clave para establecer un diagnóstico favorable con alta tasa de supervivencia. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) emitió recomendaciones generales para prevenir el cáncer de mama. Entre ellas se cuentan una dieta balanceada, ejercicio diario no menor a 30 minutos, disminuir azúcares y grasas, evitar el cigarro y el alcohol, autoexploración mensual y acudir al médico para mastografías periódicas. Estas deben ser cada dos años a partir de los 40 años (o 34 si se tienen antecedentes familiares de cñancer). Si se tiene de 50 en adelante, la frecuencia debe ser anual.

Climaterio y menopausia

Si nos referimos a educación sexual, se nos vienen a la mente temas relevantes para el presente de jóvenes y adolescentes, pero la salud sexual es un aspecto que afecta diferentes etapas de la vida humana, no solamente la juvenil. Para cuando llega la edad de una siguiente fase en el desarrollo sexual de las mujeres son pocas las que están preparadas, y puede decirse lo mismo del aparato social alrededor de ellas.

El climaterio y la menopausia representan un momento importante en las fases de desarrollo sexual de las mujeres y personas menstruantes. La menopausia se define como el cese de la menstruación y la capacidad reproductiva de mujeres y personas menstruantes, sostiene la Asociación Argentina para el estudio del climaterio. Al rango de años antes de este cambio se le conoce como premenopausia, mientras que el climaterio se refiere al período de transición en la vida de las personas menstruantes, e incluye el antes y el después de la menopausia. Las anteriores fases se distinguen por alteraciones hormonales y en el ciclo, así como en la salud física y mental de pacientes que pasan por este proceso; tales como bochornos, depresión u osteoporosis. No hay una edad exacta para entrar a la menopausia que aplique en todos los casos, pero tiende a presentarse entre los 40 y 50 años de edad. Es recomendable consultar a un médico especialista ante la sospecha de premenopausia o menopausia. Para garantizar una transición digna, a nivel personal y las políticas más adecuadas para asegurar el futuro laboral de quienes experimentan la menopausia y sus fases, la educación formal dentro de un programa escolar es clave.

La educación sexual está ligada a muchos temas de dignidad humana y derechos básicos de salud. Es necesario un programa completo que acompañe a niños, adolescentes y adultos en las diferentes etapas de su vida, brindando información crucial. Enseñanzas como la forma de identificar y prevenir el abuso sexual infantil, los embarazos juveniles, las enfermedades venereas. La concientización sobre los periodos y sus fases, cómo gestionarlos en favor de la salud integral y no de la invisibilización de los cuerpos menstruantes. Nociones básicas como la definición y aplicación del consenso, de los derechos reproductivos, de la paternidad responsable, entre otros.

Todos los aspectos que cubre un currículum de educación sexual completo y efectivo no pueden acumularse en un par de clases entre quinto de primaria y tercero de secundaria, la necesidad de una instancia seria de instrucción del rubro se requiere con prontitud, bajo el marco de conmemoraciones como el mes de la sensibilización sobre el cáncer de mama (octubre) y el Día mundial de la Menopausia (18 de octubre). Esperemos que en un futuro próximo se incorpore a los programas escolares una intención didáctica que reduzca las necesidades de asignar días o meses a problemas de salud totalmente prevenibles.

¿Qué piensas del currículum de educación sexual en tu escuelas? ¿Piensas que es suficiente? ¿Que debería incluir los temas anteriores o algún otro? Cuéntanos en los comentarios.

Fuente e Imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/faltantes-educacion-sexual

Comparte este contenido:

Cuestiono y rechazo la idea de los aprendizajes mínimos, con o sin pandemia

Por: Rosa Guadalupe Mendoza Zuany

Cuestiono y rechazo la idea de que los aprendizajes mínimos para la niñez, con o sin pandemia, sólo tengan que referirse a las matemáticas y el español. Desde antes de la pandemia mis hijas empezaron a notar por sí mismas esta tendencia en su propio proceso de aprendizaje en la escuela. No están satisfechas ni conformes. Ni yo, como madre e investigadora educativa. Las expectativas de la niñez van mucho más allá. Su derecho va más allá. Son conclusiones del fin del ciclo escolar.

El adelgazamiento del currículum está en boga. Circula la idea de que hay que centrarse en lograr y medir aprendizajes relacionados con el pensamiento matemático, con el lenguaje y la comunicación, y que esto permitirá detonar otros aprendizajes. Pero, ¿cómo la escuela mediará y propiciará que esos “otros” aprendizajes se desarrollen? Esta narrativa de que se aprenda “lo mínimo indispensable”, y más en tiempos de pandemia, atenta contra el derecho a la educación y vulnera las expectativas y los intereses de la niñez sobre su propio proceso de aprendizaje y el conocimiento del mundo. Las decisiones que se han tomado sobre qué es importante aprender obedecen a una lógica: que busca economizar y limitar lo que se aprende; que busca que se aprenda lo que se presenta como útil para una inserción laboral temprana, que favorezca un statu quo injusto y un nulo cuestionamiento de nuestro modelo económico;

que anula a la escuela como espacio de aprendizajes que conectan preocupaciones, conocimientos y prácticas locales como los que se plantean en un currículum más amplio que el efectivamente implementado;

que reduce las posibilidades de que la escuela sea un espacio de reflexión y detonadora de cambios necesarios para una vida justa y la transformación de nuestras formas de habitar el mundo;

que no considera y ni siquiera conoce las expectativas e intereses de niñas, niños y adolescentes, y que además desconoce su capacidad de asombro como motor para aprender.

La medición de los logros de aprendizaje se centra en estos mínimos que no satisfacen a quienes padecen esta visión reduccionista, vertical y limitante, y a su vez fortalece la idea de continuar reduciendo, imponiendo, limitando.

Nuestra experiencia como familia tanto en escuelas públicas como privadas nos ha permitido reflexionar qué aprendemos y para qué. Mi hija mayor hizo una lista de todo aquello que quiere aprender y no ha sido abordado en su escuela a lo largo de cinco años de tránsito por la primaria; al analizar su lista, observamos que asignaturas como ciencias naturales, geografía, historia, formación cívica y ética han estado casi borradas en su proceso educativo, y que cuando se abordan, es de forma superficial y sin lograrse aprendizajes significativos. Muchos de los aprendizajes que mi hija incluyó en su lista, se han desarrollado en casa y otros espacios; pero ella señala que en la escuela se pueden compartir, discutir, y así, formalizar su lugar y su relación con otros aprendizajes. Es su expectativa y su demanda.

Mi hija pequeña, a partir de su cambio de escuela de una privada a una pública, experimentó por primera vez – en tercer grado – la exploración de sus libros de texto, sobre todo los de las asignaturas olvidadas, y lo hizo con el acompañamiento de su maestra en sesiones en línea y para la realización de tareas. Fue un descubrimiento importante que no sugiere que recurramos a los libros de texto como fuente única o guía para el proceso de aprendizaje, sino que apunta a que a través de la exploración de los libros, mi hija se introdujo en una dimensión desconocida para niños y niñas que han vivido lo que las mías en sus escuelas: existen otras asignaturas, son todas interesantes e importantes, hay horizontes de conocimiento que queremos abordar en la escuela y no lo hemos hecho.

Esta reflexión es motor para lo que en el proyecto CARE a través de las progresiones de aprendizaje – desarrollado desde la Universidad Veracruzana en colaboración con docentes y escuelas – intentamos propiciar y analizar: un aprendizaje situado que sea detonante de transformaciones para la justicia social y ambiental desde una perspectiva que cuestiona las visiones coloniales, neoliberales y patriarcales de la educación. Finalmente, estos límites impuestos a los aprendizajes de niñas, niños y jóvenes responden a esa visión colonial que dicta qué aprender desde posiciones de poder heredadas y mantenidas en las instituciones educativas de todos los niveles, a esa visión neoliberal que concibe la escuela como productora de mano de obra que no cuestione ni transforme, y a esa visión patriarcal que ha intentado dejado atrás a las niñas y las jóvenes y las mujeres en general y ha vulnerado sus posibilidades de aprender y de posicionar sus conocimientos a la par de los generados por los hombres.

Por ello, consideramos importante trabajar para cuestionar y derribar límites en los aprendizajes. Los aprendizajes a los que las niñas y los niños tienen derecho son ilimitados, deben ser situados, expansivos y transgresores de un statu quo que sostiene la injusticia y la inequidad. Para ello, es fundamental la colaboración entre escuelas, comunidades y familias para lograr aprendizajes más allá de los que ahora se plantean como relevantes. Es importante posicionar los conocimientos y prácticas locales y también a todos esos conocimientos desplazados por la lógica arriba descrita. La escuela no puede sola, nos necesita, necesita que expresemos nuestras expectativas – las de las niñas, los niños, los y las jóvenes, las familias, las comunidades – y que contribuyamos a que se cumplan.

Fuente de la información:  https://www.educacionfutura.org

Comparte este contenido:

Procesos de lectoescritura deben romper esquemas tradicionales escolares

Por: Erick Juárez Pineda

En el marco del II Coloquio Internacional sobre Prácticas Lectoras en clave Interseccional y Post-colonial: subjetividades subversivas y desdenes ontológicos desde otros mundos, Marisol Silva Laya, directora de Investigación y Posgrado de la Universidad Iberoamericana señaló que es necesario reconocer las prácticas letradas que se realizan fuera en otros contextos fuera de los esquemas escolares, los cuales a veces resultan autoritarios.

Explicó que existe un esquema autoritario que se la ha otorgado al conocimiento escolar, sin embargo, considera que se debe reconciliar el aprendizaje externo y el uso de la palabra como factor de pluralidad y de la construcción de una ciudadanía activa.

Ante ello, dijo que el aprendizaje de la lectura y escritura se ha formado como actividad exclusiva de la escuela tradicional, sin embargo, consideró que en los fracasos, errores y aciertos de la vida cotidiana, también se pueden captar muchos conocimientos.

Por ello, puntualizó, que se debe desnaturalizar esa adjudicación al canon académico y trasladar habilidad y talento natural al ejercicio de la propia expresión humana a través de la palabra.

Por su parte,  Judith Kalman, investigadora del Centro de Investigación y Estudios Avanzados del IPN, en la ponencia titulada “Promoviendo la ciudadanía crítica a través de significados controvertidos en las prácticas de alfabetización”, señaló que en el actual currículum se incluye un rubro de participación social, y en ello, incluyen el tema de la revisión y estudio de documentos como herramientas de interacción ciudadana.

“Este tipo de “papeleo cotidiano”, que a veces resulta atosigante, nos da existencia en el mundo actual. Llama mucho la atención que estos documentos tengan un gran peso en la sociedad y esto es reflejo de la importancia del mundo letrado y escrito, pues sin estos papeles, pareciera que dejamos de existir”, advierte.

Actualmente, explica, el mundo nos enseña que escribir no solo es un proceso cognitivo, sino una práctica asociada a lo histórico y social, y ello plantea un reto para contar con una verdadera pedagogía social, una de alfabetización y una orientada a la justicia educativa.

“Esto implica aprender cuáles son los documentos que constituyen este mundo letrado, en cuanto a lo oficial, y también cómo utilizarlo”, añadió.

Esta parte del estudio del papelelo plantea que el poder de los documentos no viene de él mismo, sino de su uso. Los documentos no son neutrales ni transparentes. Hay que tener en cuenta que en los documentos oficiales hay una actividad letrada importante detrás de ello, donde los burócratas y archivistas y gerentes de bajo nivel mueven la administración pública y hacen funcionar a todas las instituciones

Por ello, finalizó, la escuela debe impulsar la enseñanza de la importancia de los documentos en el mundo social.

Finalmente, Juliana Enrico, académica de la Universidad de Córdoba, Argentina, bajo la ponencia “Horizontes críticos de lectura/reescritura/transformación del mundo contemporáneo desde la mirada de género/feminista/queer/cuir”, dijo que el feminismo, junto a otras pedagogías críticas, visibiliza la multiplicidad de los procesos, sujetos,  voces e identidades en pugna por no inscribirse en las matrices culturales hegemónicas en el espacio social.

Explicó que el paso a las prácticas virtuales educativas, como en otros aspectos de la vida social, presupone que hay un acceso tecnológico  para poder ejercer los derechos de la ciudadanía, tal como es el caso de las plataformas virtuales del registro de las vacunas.

Esto implica, señala, no solo un mínimo ejercicio de prácticas de lecto escritura, sino un sofisticado uso de los medios tecnológicos, lo cual, aún no está garantizado.

Finalmente, señaló que esto demuestra una enorme desigualdad en el acceso a los medios virtuales, por lo que se debe de reducir esta brecha.

Fuente e imagen: www.educacionfutura.org

Comparte este contenido:

El currículum pandémico

Por: Sergio Dávila Espinosa

Se dice que el currículum es el conjunto de criterios, intenciones, contenidos y estrategias que establecen y guían la acción educativa en las escuelas. Es responsabilidad de las autoridades educativas delinear, dar a conocer a la comunidad y evaluar sus resultados.

En los cursos de educación, a los docentes nos enseñan a distinguir entre varios tipos de currículums, como el currículum formal, que es el escrito en los planes de estudio; el currículum vivido que es el que realmente llega a las aulas debido a los ajustes que hacen los docentes y muchas otras circunstancias no previstas; y siempre hay quien señala también la existencia de un currículum oculto, formado por todas esas cosas, no necesariamente positivas, que aprenden los niños en la escuela pero que no son enseñadas formalmente por los profesores, sino producto de la convivencia con sus pares, como los prejuicios, la discriminación, la burla, o las groserías, por señalar sólo algunos ejemplos.

Así pues, a más de un año de haberse instaurado la escuela de lejos, nuestros niños y jóvenes no sólo están aprendiendo contenidos del currículum formal y que fue adaptado por las autoridades en el programa Aprendo en Casa N (creo que ya estamos en la tercera temporada y sería prudente pensar en preparar la cuarta). Sus ojos nos ven y aprenden de nosotros. ¿Qué les estamos enseñando como adultos a las nuevas generaciones ahora que por primera vez conviven más con sus padres y familiares que con sus maestros?

Ningún programa que la SEP transmita por televisión, ninguna videoconferencia organizada por sus maestros, ninguna actividad a distancia diseñada con uso de tecnología o sin ella, ni tampoco ningún libro de texto, tiene la influencia pedagógica sobre la formación de la personalidad de los niños que el ejemplo de los adultos. Y lamentablemente, creo que el balance no necesariamente será positivo. ¿Cuáles son las lecciones que les hemos impreso en el corazón de manera inconsciente a las nuevas generaciones?

Los pilares del currículum pandémico son las características de la sociedad con la que han convivido los niños y jóvenes en este último año. Propongo algunas de las más notorias:

  • Egoísmo: Lo importante somos nosotros, el otro no importa. Por que puedo, compro todo el papel higiénico, desinfectante o vitaminas del mercado. Y nuestros hijos miraron atónitos las compras y las anécdotas triunfantes: “como ya no había muchos, me compré una caja completa”.
  • Abuso: Si puedo pasar por encima del otro, para obtener algún beneficio, no sólo se justifica, sino que es característica de mi inteligencia. Y así, nuestros niños fueron testigos de cómo jóvenes veinteañeros fueron vacunados y lo presumieron en redes sociales sin formar parte del sector salud.
  • Mentira: Con tal de vacunar a un familiar antes de lo indicado, vale llevarlo a un centro de vacunación que no le corresponde y mentir en el domicilio, edad o algún otro dato. Los niños aprendieron que, tratándose de un miembro de la familia, está bien mentir, aunque nosotros les insistamos todos los días en no hacerlo.
  • Corrupción: Si hay posibilidad, y siempre la hay, todos conocemos a alguien que está ofreciendo las vacunas “sobrantes” de las jornadas, a cambio de una cooperación. Y claro, también estas conversaciones son escuchadas por nuestros niños, esos a los que les pedimos se esfuercen por ser honestos y rectos en su actuar.
  • Autoritarismo. ¿Cuántas discusiones familiares, gritos y sombrerazos habrán tenido que presenciar los niños ahora que están en casa más tiempo junto a sus papás? Los niños han presenciado de cerca la forma en que se resuelven los conflictos. Y han aprendido sobre quién tiene voz y cuánto vale la opinión de cada miembro de la familia.
  • Machismo. Según los estudios, muchas niñas han tenido que hacer a un lado sus tareas escolares para ayudar en las tareas domésticas, especialmente la preparación y servicio de alimentos, lavado de ropa y cuidado de los más pequeños. Tareas que no son repartidas por igual entre los hijos o hijas y de las que la escuela las salvaba.
  • Incongruencia: Una sociedad que califica como prematuro el regreso a clase, pero no tiene mayor reparo en realizar reuniones familiares, asistir a fiestas, antros o playas.

El artículo 3º de nuestra vulnerable constitución indica las características de la educación que deberían recibir nuestros niños y jóvenes. Señala, y esto hace parte del currículum formal que deberá desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y menciona como criterios basarse “en los resultados del progreso científico”. Sin embargo, las autoridades han ignorado o hasta contradicho los criterios científicos sobre el manejo de la pandemia. En la mañana se quitan el cubrebocas y en la tarde se lo ponen. Recomiendan desde la Condesa o Zipolite que la gente se quede en casa y con solemnidad afirman que la población regala inmunidad.

Las autoridades no han mostrado un solo criterio de orden científico para el regreso seguro a clases presenciales. No nos han dicho si la tasa de contagio esperada puede ser mínima, de lo cual hay evidencia, dada la experiencia en los países que ya han regresado. No nos han explicado por qué se considera segura la operación de una escuela con maestros vacunados y alumnos desprotegidos. Todos hemos sido testigos de que volveremos a clases por el simple e irrefutable argumento esgrimido desde el púlpito matutino: “ya urge”. Y esto, también es parte del currículum oculto, del currículum pandémico con el que nuestros estudiantes aderezan su formación.

Fuente: educacionfutura

Comparte este contenido:

Rosa M. Rodríguez-Izquierdo: Así es la pedagogía (aún muy desconocida) que sirve para enseñar al alumnado culturalmente diverso

La Educación Culturalmente Relevante (ECR) es una pedagogía que reconoce la importancia de incluir los legados culturales del alumnado en todos los aspectos del aprendizaje.

Se trata de un enfoque poco o nada conocido y constituye una oportunidad para potenciar significativamente el éxito de los y las estudiantes culturalmente diversos/as.

La cultura es fundamental para el aprendizaje. Desempeña un papel no solo en la comunicación y recepción de información, sino también en la configuración del proceso de pensamiento de grupos e individuos. Una pedagogía que reconoce las culturas presentes en el aula ofrece un acceso pleno y equitativo a la educación de todos el alumnado.

Pero ¿por qué debemos abordar la diversidad cultural en el aula? A medida que más y más estudiantes de diferentes orígenes pueblan las aulas y aumentan los esfuerzos para identificar métodos efectivos para enseñar a población escolar cultural y lingüísticamente diversa, se intensifica la necesidad de enfoques pedagógicos que sean sensibles a esa diversidad.

Las aulas culturalmente plurales requieren que los y las docentes enseñen a estudiantes de diferentes culturas, idiomas, habilidades y muchas otras características. No faltan, de ningún modo, argumentos que justifiquen la paulatina necesidad de un modelo pedagógico como este, a la luz de ciertas tendencias sociales y culturales de la modernidad, la creciente globalización económica, el desarrollo de la sociedad digital, la seducción por el impulso de las competencias individuales y la exclusión de colectivos y grupos cada vez más vulnerados en sus derechos.

Una pedagogía culturalmente sensible

Para enfrentar estos desafíos, los/as docentes deben emplear no solo una pedagogía teóricamente sólida sino también culturalmente sensible, creando una cultura en el aula donde todo el alumnado, independientemente de su origen cultural y lingüístico, sea bienvenido y apoyado y se le brinde la mejor oportunidad de aprender.

Para muchos estudiantes los comportamientos requeridos en la escuela (por ejemplo, sentarse en el asiento y solo hablar cuando se les solicita) y los tipos de discurso (directo o indirecto) contrastan con la cultura del hogar y con sus prácticas lingüísticas.

Para aumentar la calidad de la escolaridad del alumnado, y en concreto su éxito académico, es imperativo que los/as docentes ayuden a los estudiantes a superar esta discontinuidad entre el hogar y la escuela como medio para favorecer su inclusión social y educativa, en condiciones de igualdad y de ciudadanía.

Orígenes de la ECR en EE UU

La ERC apareció en Estados Unidos en los 90. Se trata de una estrategia pedagógica que contribuye a la literatura alrededor de la educación intercultural, recibiendo múltiples denominaciones, tales como “pedagogía culturalmente apropiada”, “congruencia cultural en la instrucción”, “educación culturalmente responsable/sensible” o “culturalmente sostenible”.

Pretende dar respuesta a la mejora en el rendimiento académico del alumnado culturalmente diverso y para ello cuestiona la enseñanza tradicional.

Propone aumentar la relación entre la cultura de la escuela, lo que se aprende en ella, y la cultura de los hogares, es decir, los conocimientos que se traen desde casa. La falta de conexión entre ambos podría explicar el fracaso escolar en determinados colectivos culturales por la infravaloración, incluso rechazo o desconocimiento, que tiene la cultura escolar sobre las múltiples formas de vida y cultura del alumnado.

Para ello, la ERC da espacio y tiempo en el currículum, incluyendo las experiencias y conocimientos del alumnado, y lo hace teniendo en cuenta su cultura y su identidad.

El supuesto es que, si la organización de la actividad escolar se acerca a la experiencia y formas de vida del alumnado, se reconoce su bagaje cultural, se facilita la conexión escuela, familia y entorno social, optimizando el compromiso y sentido del contexto educativo escolar y lo que en él se hace.

La ERC implica en el/la docente un cambio de mirada que lleva a cuestionarse sus actitudes: ¿Considera que el alumnado culturalmente diverso viene con un déficit cultural que la escuela debe cubrir, o valora el bagaje cultural/lingüístico del alumnado como una aportación al currículum? Además, debe reflexionar sobre su forma de enseñar, cómo planifica la actividad docente y cómo evalúa.

Las “madres” de esta pedagogía

En este campo de trabajo destacan principalmente dos investigadoras: Gloria Ladson-Billings y Geneve Gay. Para la primera, la ERC es aquella educación “que empodera intelectual, social, emocional y políticamente a los estudiantes mediante el uso en la enseñanza de sus referentes culturales”. Por eso, ponía énfasis en cómo y por qué las creencias del profesorado, su sentido ético y sus ideas sobre la docencia son factores sustantivos en la acogida que dispensan a los estudiantes culturalmente diversos.

En conclusión, la ECR plantea la necesidad de crear nuevos enfoques pedagógicos, éticos y de pensamiento didáctico sobre cómo la diferencia cultural debe transformarse en deferencia hacia el otro. Este enfoque supone ir más allá de la educación compensatoria y de la perspectiva del déficit al reconocer una riqueza intrínseca a las personas, más allá de su condición lingüística, económica, religiosa que, en ocasiones, suelen ser invisibles para la cultura escolar.

Además, la ECR es una invitación a romper el enfoque etnocéntrico de la enseñanza, a considerar que el alumnado aporta fondos de cultura y a empapar a la comunidad educativa de los mismos.

Fuente: https://theconversation.com/asi-es-la-pedagogia-aun-muy-desconocida-que-sirve-para-ensenar-al-alumnado-culturalmente-diverso-155169

Comparte este contenido:

Covid-19 and Education in Sub-Saharan Africa: Impact and the way forward

By Peter Anti Partey

Institute for Education Studies (IFEST, Accra – Ghana)

According to the UNESCO Institute of Statistics (UIS), Sub-Saharan Africa (SSA) is considered to have low learning proficiency. SSA at the same time has the highest rates of education exclusion (UIS, 2019), that is, more than 20 percent of children between ages of about 6 and 11 are out of school, with about 33% of those between 12 and 14 also not in school. Again, UIS data put the percent of the youth who are not in school in this region at 60%. In terms of gender, the exclusion rate for girls (36%) is 4% more than boys (32%). In terms of literacy rate, the region has seen a marginal increase of .53% to the current level of 65.58 (UIS, 2018) which is still low when compared to the world average of 86.3%. these few statistics paint a picture of the urgency to improve the educational system in this region.

 

However, the advent of Covid-19 seems to have worsened the state of global education but the hardest hit will be regions with less robust educational systems such as Sub-Saharan Africa. Robust educational systems are identified by their levels of literacy and numeracy rates which can be used to predict the future human capital of the country. According to the World Bank, the effect of Covid-19 on education could be felt for decades to come. They reiterate the fact that the impact transcends learning loss which is a short-term issue to a more long-term issue of diminishing economic opportunities.

 

This challenge of learning poverty brought about as a result of the continued closure of schools should engage governments and education ministries in the region. Unlike the developed world where mitigation measures such as e-learning helped to ensure continuity of education of students, the adoption of the same rather seems to have widened the inequality gap in the region. This is partly attributed to the extent of the digital divide in the region and also the level of disparities between the urban and the rural child. The level of investment of African governments into education which according to the African Economic Outlook (2020) stands at 5% of GDP which is also the second-highest of any region should yield the relevant returns. Unfortunately, that has not been the case and with Covid-19 coming into the picture, we are not going to have any tangible benefits any time soon if drastic and innovative policies are not pursued within the shortest possible time.

To start with, governments and the managers of education in the region should embark on educational system transformation. There should be a conscious effort to improve learning outcomes and make learning relevant to the student. This implies taking a second look at the entire school curriculum. It is time for governments in the region to use the school system to prepare the students to be able to contribute to the economic development of the country and also be competitive globally, this requires a complete overhaul of the school curriculum to reflect the needs and aspirations of the society in the 21st Century and beyond. Ghana has taken the lead in this direction.

 

Again, educational policies in this region are more exclusive than inclusive. An inclusive education policy allows all children to develop and succeed especially those with special needs. One of the strategic measures needed to be taken by governments in the region is inclusive education. Students should not be denied basic educational resources due to their location, socio-economic status, family background, or physical or psychological deficiencies.

 

Furthermore, to be able to bridge the learning gap and ensure that teachers are up to speed with the level of learning loss of their students, assessment techniques that are more informative and ipsative should be adopted by educational authorities and implemented in schools. In my professional opinion, countries in the region should have a nationwide assessment during the early weeks of reopening for the basic and secondary level to inform various education decisions (instructional, pedagogical, etc.) at all levels from the teacher to the ministry in charge of education.

 

The efficient and effective use of instructional time is a big issue in the region. Maximisation of contact time when schools are officially opened should be given the needed attention. Research has shown that there is always a discrepancy between actual and intended instructional times due to teacher absenteeism, breaks, lack of textbooks which results in teachers writing comprehensive notes on boards for students, etc. According to the Human Capital Index (2018), children in Ghana spend 2.7 years more in school than a child born in Sierra Leone if they all begin school at age 4. However, 5.9 years of the child in Ghana’s education life can be described as being “a waste”, implying that, the child learns for only 5.7 years out of the total 11.6 years spent in school. In the case of a child in Sierra Leone, 4.4 years can be termed as “wasted years” in the child’s education while learning occurs only 4.5 years. This is unacceptable and if governments in SSA would be able to make strides in their education after Covid-19, there is a need to eliminate the ineffective usage of instructional time.

 

Another important measure that needs attention is the capacity building of teachers. Covid-19 has exposed the inadequacies in our teacher preparation and continuing professional development programmes. Most teachers in the region are not technologically savvy making it difficult for the smooth implementation of e-learning and EdTech programmes and policies. The lack of or inadequacy of knowledge in using modern technology to deliver education should be tackled head-on from pre-service and in-service teachers’ levels. Teacher preparation at our tertiary level should encompass the use of technology in delivering education. Again, workshops, training programmes, and special courses should be organised for in-service teachers to upgrade their knowledge on e-learning systems and EdTech. Educational digital devices should be made available to all teachers during these training sessions.

 

In conclusion, it is worth noting that, Covid-19 has been a blessing in disguise and a wake-up call for the education system in Sub-Saharan Africa. It has exposed the robustness of our education to stand the test of time and revealed the inadequacies in our educational system when compared to other regions. It is solely our responsibility to face the challenges that the advent of Covid-19 presents and reset our educational system to respond to the needs and aspirations of our children and more importantly make it relevant and competitive in the global education sphere.

 

***The writer is into educational research and policy analysis. He is an education economist by profession and currently the Acting Executive Director of the Institute of Education Studies (IFEST), an education think tank in Ghana.

 

Comparte este contenido:
Page 1 of 19
1 2 3 19