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#TBT: Reminiscencia de los derechos humanos desde el Portal Otras Voces en Educación

Por: Rose Mary Hernández Román/Otras Voces en Educación 

Ante los conflictos de guerra y de distorsión de trato inhuman, de exclusión, discriminación e injusticia, los derechos humanos  se han convertido en el norte del trato a la existencia  de la vida luego de su proclama en la ONU para el año de 1948. Muchos han sido los organismos internacionales que se han apegado a su defensa, motivando movimientos y organizaciones sociales incuestionables en la conformación de los marcos interpretativos.

La lucha por la búsqueda de un mundo con iguales oportunidades  pasa por la necesidad del reconocimiento del derecho a: la vida, igualdad y prohibición de la discriminación, igualdad entre mujeres y hombres, igualdad ante la ley, libertad de la persona, integridad y seguridad personal, educación, labor profesional con remuneración justa,  libertad de conciencia, sexualidad, salud, alimentación, afecto, a la verdad, entre otras tantas dimensiones legítimas que garanticen una vida plena.

En ese sentido, el único lenguaje que cabría la palabra globalización es en el del relacionado con la mundialización de los derechos humanos, no sólo los civiles y políticos, sino también los de carácter económico, social y cultural. A este proceso, el Portal otrasvoceseneducación.org se suma activamente, promoviendo el hecho de que progresivamente disminuyan las desigualdades sociales y se respeten las identidades culturales.

En este intento por aportar un grano de arena en este arduo proceso, este trabajo constituye una oportunidad de acercar estos planteamientos a la comunidad educativa de América Latina, del Caribe y del mundo entero. Para ello se ha buscado, por un lado, incorporar reflexiones críticas sobre los conceptos relacionados con los derechos humanos, así como dar a conocer el contexto en relación a su actual situación.

De igual manera, se ha dado espacio para mostrar los nuevos Movimientos Sociales, partiendo de su definición y configuración, como una importante vía de defensa y reivindicación de los derechos más fundamentales de los seres humanos. Es por eso que hoy ofrecemos el material y la experiencia que a lo largo de estos tres años de trabajo colectivo en OVE hemos considerado importantes bajo la temática Derechos Humanos y Movimientos Sociales, abriendo una ventana donde asomar las conciencias y adquirir un compromiso ético personal.

Derechos humanos y movimientos sociales: experiencia participativa desde Otras Voces en Educación:

OVE Año: 2016

Banco Mundial: Indicadores de derechos humanos para migrantes y sus familias  http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/32234

Mujeres y niñas refugiadas sirias son obligadas a prostituirse en Líbano http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/128272

África es cuna de la humanidad y de la injusticia http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/162539

Indonesia: Detengan la castración química http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/177059

UNICEF: Asesinan en México a 4 niños al día http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/187691

¡Y Virginia Wolf se fundió con el agua! Una reflexión literaria sobre el empoderamiento de la mujer

http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/45313

4 cuentos infantiles para prevenir y detectar a tiempo el abuso sexual http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/117605 

OVE 2017

Ecuador: Aulas Hospitalarias en pro de la educación de niños en situación de enfermedad http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/194626

Pueblos indígenas, 300 millones de voces reclaman justicia http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/220075

Atilio Borón: No callar, pero para decir la verdad http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/221734

Estados Unidos: Desigualdades raciales y falta de fondos en educación preocupan a padres de niños latinos y afroamericanos http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/226463

Más de 5.000 inmigrantes fueron expulsados del estado español en 2016 http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/227695

Una escuela contra la dominación http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/235105

Colombia: Más de 3.000 ex-guerrilleros terminarán su primaria http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/235940

Primer ministro de Canadá aboga por defender derechos de las niñas http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/248950 

OVE 2018

Racismo e izquierda: la clasificación de la tribu http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/254998

Gritos en el silencio: ¡vivos se los llevaron, vivos los queremos! http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/267349

Matrimonio igualitario en Cuba y Colombia: mirar al pasado u olvidarlo, según convenga (Video) http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/285373

Sueños y desafíos de la infancia trans http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/285961

UNESCO defiende valor de la educación en lucha contra discriminación http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/290029

UNICEF: Guerras privan de educación a 104 millones de jóvenes http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/289878

Un análisis necesario de las luchas actuales del magisterio en el continente americano http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/274388

España: El movimiento feminista convoca una huelga de mujeres: “Este 8 de marzo vamos a pararlo todo” http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/265186

OVE 2019

Venezuela: Otras Voces en Educación (OVE) entrevista a Telémaco Figueroa, Coordinador de la FTUV Docente http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/298789

Save The Children presenta el informe “No a la guerra contra la infancia” para alertar sobre el maltrato y asesinato infantil http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/302133

Carta abierta de Noam Chomsky y 70 académicos al gobierno de Trump http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/300856

Contra la intervención golpista en Venezuela por una salida democrática a la crisis http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/299278 

Para finalizar, desde el portal otrasvoceseneducación.org queremos invitarte a potenciar el compromiso social  a través de la concienciación, la reflexión y el análisis de la realidad, fomentando el aumento de la participación en la vida ciudadana de la sociedad en la que vivimos. Únete a la defensa de un mundo en paz, libre de guerras, amenazas.

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La niñez descalza

Por: Carolina Vásquez Araya

En nuestra ignorancia celebramos imágenes cuya crudeza debería golpearnos

Las redes sociales suelen funcionar como un buen termómetro social. En ellas se suceden comentarios e imágenes, los usuales despliegues de una visión particular del mundo en el cual vivimos. En ellas la infancia tiene por lo general una fuerte presencia, aunque desde esa visión patriarcal que la ubica en un plano subordinado y dependiente. Algo que no logramos entender desde nuestra posición de adultos, es nuestra responsabilidad respecto de la seguridad y el respeto por los derechos de ese inmenso sector de niñas, niños y adolescentes cuyo presente y futuro depende íntegramente de las decisiones de otros y cuyo destino suele estar marcado desde un nacimiento rodeado de privaciones.

Las caritas sonrientes frente a la cámara, de niñas y niños descalzos y pobremente vestidos, deberían avergonzarnos y no ser motivo de comentarios superficiales teñidos de compasión. Hemos normalizado la miseria de la infancia hasta el extremo de usarla en postales, como si esa injusticia fuera una parte legítima de nuestro entorno social, del mismo modo como hemos normalizado el embarazo en niñas y adolescentes y la violación sexual en el seno del hogar, en la escuela o en los ámbitos eclesiásticos. La sociedad se ha blindado contra la agresión de su propia naturaleza y, revistiéndose de supuestos principios morales, ha condenado a sus nuevas generaciones a toda clase de vejámenes cuyas consecuencias las marcan de por vida. Por ello, esa resistencia a comprender y sobre todo, aprehender el significado profundo de los derechos humanos y su impacto en las decisiones cotidianas y la relación con los demás también constituye una forma de agresión transformada en estilo de vida.

La niñez posee instrumentos de protección integral avalados por la inmensa mayoría de países del mundo, los cuales no constituyen siquiera un llamado de atención para quienes deciden y priorizan las políticas públicas y el uso de los recursos de las naciones. La Convención sobre los derechos del Niño es uno de ellos y señala con claridad meridiana los alcances y la importancia de garantizarles un ambiente apropiado para crecer y desarrollarse, bajo la responsabilidad plena de los Estados y, por supuesto, con la colaboración de toda la sociedad.

Esta Convención es uno de los mandatos fundamentales –en concordancia con ciertos artículos de las Constituciones Políticas y otros acuerdos de carácter obligatorio- cuyo objetivo es proteger a la niñez y, de ese modo. erradicar toda forma de discriminación y violencia en su contra; mandato ignorado de manera irresponsable por los gobernantes latinoamericanos, cuyo privilegio de ostentar el control político, económico y social de sus países pareciera otorgarles el derecho de condicionar a su antojo las condiciones de vida de sus pueblos, pero sobre todo las condiciones en las cuales sobrevive la niñez.

Como una de las mayores injusticias cometidas contra este amplio sector de la población es el acuerdo político teñido de fundamentalismo religioso cuyo objetivo es condenar a millones de niñas y adolescentes a mantener embarazos y maternidades no deseadas, producto de la violencia sexual. Estos embarazos representan una de las mayores causas de la feminización de la pobreza en nuestros países, en donde el respeto por los derechos de las mujeres continúa siendo uno de los temas pendientes más urgentes de sus agendas, pero también uno de los que provoca mayor rechazo desde los grupos de poder. Esto, precisamente por representar un factor de cambio en todos los ámbitos de la vida ciudadana empezando, claro, por dar a la niñez el lugar que merece.

Fuente. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=252149&titular=la-ni%F1ez-descalza-

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Testimonios de la infancia: Terroristas sirios obligaban a los niños a jugar al fútbol con cabezas humanas

Redacción: Actualidad

¿Se puede llamar infancia a la de niños a quienes obligaron a jugar al fútbol con cabezas humanas? Está claro que no resulta fácil crecer entre ejecuciones y decapitaciones como les ha ocurrido en Siria a los niños que han vivido la guerra. Cuando los terroristas invadieron sus ciudades, los usaron como mano de obra para construir sus túneles e incluso como soldados, llevándolos al frente desde los 13 años. Ahora, con la llegada de la paz, intentan reconstruir sus vidas y recuperar su niñez.

https://youtu.be/t68FrR_Vzy4

«Tenía 11 años cuando los combatientes me llevaron para entrenarme. Me enseñaron a usar armas, decían que las armas lo son todo, que son más importantes que nuestros padres«, relató Alí, uno de los tantos niños de la ciudad siria de Duma que fueron víctimas de los yihadistas.

Durante más de tres años, esta urbe ubicada a 10 kilómetros de Damasco estuvo bajo control del grupo armado Yeish Al Islam, hasta que fue liberada por el Ejército sirio en abril de 2018. En el transcurso de la ocupación, los combatientes crearon una extensa red de túneles bajo la ciudad y obligaron a los hombres y niños del lugar a excavarlos.

En reiteradas ocasiones, el menor fue testigo de cómo los terroristas «venían en camionetas con la parte trasera abierta, bajaban a un hombre de la camioneta, le ponían un fusil en la sien» y luego «le pegaban un tiro en la cabeza o lo mataban con un cuchillo».

«Si le cortaban la cabeza, la ponían sobre la camioneta y se ponían a dar vueltas con ella», mientras que «si lo fusilaban, colocaban el cuerpo sobre la camioneta y recorrían los alrededores» de manera que «todos lo pudieran ver, tanto los adultos como los niños«, contó el menor.

Pequeños soldados

Lejos de ser el único caso, una historia similar a la de Alí le ocurrió a Habib, un menor de Maskanah, en la provincia siria de Alepo. En 2013, esta ciudad fue tomada por el grupo terrorista Frente Al Nusra y más tarde por el EI. Los extremistas obligaban a todos los niños a asistir a cursos de la ‘sharía’, donde se los formaba como soldados.

«Tenía 8 años cuando empezaron a llevarnos a la fuerza a la mezquita para enseñarnos a ser soldados», relató Habib. Y prosiguió: «Nos enseñaron a montar y desmontar armas» mientras «nos decían que los soldados del Ejército Árabe Sirio eran perros, animales», de modo que «todo el que matara a un soldado del Ejército Árabe Sirio, después de morir iría al paraíso, donde lo esperarían concubinas». Y aunque «nosotros no queríamos aprender a montar armas», los terroristas «nos obligaban, golpeándonos con palos en las manos«.

¿Realidad o pesadilla?

Al igual que en el caso de otros niños, el pequeño también presenció cruentas ejecuciones a manos de los combatientes: «Les cortaban la cabeza a las personas y obligaban a los niños a jugar con ellas al fútbol», por lo que «después de ver eso, empecé a tener pesadillas«, confesó el menor.

«Yo tenía 6 años cuando nos llevaron allí a mis primas y a mí», contó Hanin, hermana de Habib. «Nos hacían estudiar el Corán, dinamitaban escuelas, nos obligaban a ir a la mezquita y nos enseñaban a usar armas», continuó la pequeña, añadiendo que «les tenía miedo porque tenían un aspecto aterrador» y «unas barbas horribles, eran asquerosos».

Olvidar el horror

Las escenas de violencia que presenciaron estos niños los afectaron. Algunos quieren imitar lo que vieron con sus juguetes o con los miembros de su familia, por lo cual los psicólogos reciben muchas quejas de colegios sobre niños agresivos e incontrolables. A los más problemáticos se los envía a centros de apoyo para tratarlos con ayuda de médicos y expertos.

Pero a pesar de la dura experiencia vivida, Alí se muestra optimista: «Me gustaría ser periodista, aprender otros idiomas y viajar mucho», ya que los extremistas «no nos dejaban estudiar» pero «ahora mi sueño es tener una buena educación».

Fuente: https://actualidad.rt.com/programas/especial/306346-odio-asignatura-obligatoria-documental-ninos-siria

 

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Lenguas indígenas y conocimiento (IYIL 2019)

21 Febrero 2019/UNESCO

Mamá Matilde de la etnia waranka (Ecuador) es vidente, purificadora de almas, bailarina, clown y sanadora, tal y como lo han sido sus ancestros desde hace siglos. En la imagen, con la fotógrafa Karen Miranda Rivadeneira(link is external)(Estados Unidos-Ecuador).

“Cuando bebas agua, recuerda la fuente” (proverbio chino)

La mayoría de las lenguas indígenas están en peligro, pese a que son los principales vectores de conocimientos que proporcionan respuestas originales a los desafíos contemporáneos. “El principal motivo de la dramática situación en la que se encuentran las lenguas indígenas es la amenaza que pende sobre la existencia misma de sus hablantes”, se lee en el artículo introductorio de Minnie Degawan (activista igorote de Filipinas). “En Filipinas”, explica ella, “el gobierno permite el uso de la lengua materna en la escuela, pero no financia ni a los docentes ni los materiales que permitirían que los niños indígenas aprendiesen su idioma.”

En situación similar se encuentra la Isla de Pascua, donde la lengua rapanui está siendo “absorbida de manera vertiginosa por el español, lo que tiene consecuencias nefastas para los valores colectivos”, según María Virginia Haoa (pedagoga rapanui de Chile), que ve en la educación una garantía de supervivencia de su lengua.

Esta supervivencia depende también de los medios de comunicación, estiman Avexnim Cojti (socióloga kʼicheʼ de Guatemala) y Agnes Portalewska (especialista en desarrollo sostenible de Polonia), dos expertas de la organización Cultural Survival, que explican, entre otras cosas, por qué los medios de comunicación indígenas se ven obligados con frecuencia a operar en la ilegalidad, a pesar de las legislaciones nacionales que les favorecen.

En África, faltan precisamente legislaciones nacionales, mientras que a escala regional, los países se comprometen oficialmente a defender los derechos de los pueblos indígenas, según Hindou Oumarou Ibrahim(activista medioambiental mbororo de Chad).

En Canadá, las Primeras Naciones son las más vulnerables entre los marginados, afirma la cineasta Manon Barbeau, que es la artífice de más de mil documentales realizados por miembros de comunidades indígenas, con el fin de devolverles la confianza en sí mismos y realzar su notoriedad en la escena internacional. Siku, otro proyecto realizado por los inuits de Canadá muestra, a su vez, la capacidad de estos pueblos para combinar los conocimientos más tradicionales con las tecnologías más modernas.

La designación de 2019 como Año Internacional de las Lenguas Indígenas (IY2019) nos brinda la oportunidad de examinar también los problemas relacionados con las lenguas y los conocimientos indígenas en otras latitudes: entre los habitantes de Fiji en el Pacífico, los dong en China, los samis en la Laponia sueca, los bahimas en Uganda, los maoríes en Nueva Zelandia y los mixtecas en México.

En nuestros artículos, visitamos Bangladesh, donde la vida renace después de cada inundación, y examinamos los peligros relacionados con el agua, que afectan a la gran mayoría de la población mundial.

Rendimos homenaje a dos figuras de la literatura mundial: Wystan Hugh Auden con sus reflexiones, hasta ahora inéditas, sobre arte y libertad, y el poeta armenio Hovhannes Toumanian, de cuyo nacimiento se cumplen ciento cincuenta años en 2019.

Nuestro invitado es el pensador contemporáneo sudanés Abdullahi Ahmed An-Na’im, que nos da a conocer sus ideas sobre los derechos humanos, vistos desde el punto de vista intercultural.

Por último, ofreciéndole aprender más sobre las celebraciones de Norouz, el Año Nuevo del calendario persa, todo el equipo de El Correo le desea ¡un excelente año 2019!

Jasmina Šopova, Jefa de redacción

Descargar aquí: https://en.unesco.org/sites/default/files/cou_2019_1_sp.pdf

Imagen tomada de: https://es.unesco.org/sites/default/files/styles/img_688x358/public/tmb-unesco-courier-es.jpg?itok=Y2eQIskw

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Estados Unidos: La paradoja de #MeToo. El movimiento que hace caer solo a los más poderosos

Redacción: New York Time

El movimiento #MeToo ha traído un reconocimiento a algunos de los hombres más poderosos de la tierra, desde políticos y magnates de películas en los Estados Unidos hasta titanes de negocios y leyendas de Bollywood en la India. El último ejemplo fue el ex presidente de Costa Rica, Óscar Arias Sánchez, un premio Nobel que fue acusado la semana pasada de conducta sexual indebida por parte de múltiples mujeres.

Sin embargo, el movimiento ha tenido poco efecto en el problema más amplio del abuso sexual, el acoso y la violencia por parte de hombres que no son ni famosos ni particularmente poderosos.

Según Sarah Khan, científica política de la Universidad de Yale, en un concepto, los científicos sociales lo denominan “conocimiento común”: la idea de que el cambio sistémico está formado tanto o más por las percepciones de las personas de las creencias y valores de los demás como lo hace. Es por su propia cuenta.

Eso significa que reducir la conducta sexual inapropiada presenta un tipo de problema de coordinación. No solo debe cambiar el punto de vista de las personas sobre el problema, también debe mostrarles que los puntos de vista de otras personas han cambiado de la misma manera.

Pero mientras #MeToo ha tenido éxito en crear conocimiento común sobre la conducta indebida de hombres poderosos como Harvey Weinstein, ha fracasado, de manera crucial, en cambiar el consenso en formas más importantes.

# La capacidad de MeToo para crear conocimiento común más allá de los Harvey Weinsteins del mundo se ha visto limitada, en parte, por los desequilibrios de poder que dejan a las mujeres vulnerables al abuso sexual en primer lugar.

Michael Chwe, un científico político de la Universidad de California en Los Ángeles, argumenta que la creación de conocimiento común generalmente requiere “rituales públicos”: reuniones, eventos en los medios de comunicación y otras experiencias compartidas que no solo pueden persuadir a las personas sino mostrarles lo que otros creen.

Un estudio en México encontró que cuando las personas escuchaban en privado una radio y televisión con un mensaje contra la violencia doméstica en sus hogares, sus creencias cambiaban poco. Pero cuando el programa se jugó en lugares públicos, para que los aldeanos supieran que sus vecinos también habían recibido el mensaje, la tolerancia al abuso de las mujeres se redujo significativamente.

La historia de Weinstein fue interrumpida por dos mujeres que trabajan para The New York Times, Jodi Kantor y Megan Twohey. Ashley Judd, la actriz, estaba dispuesta a dejar constancia de sus experiencias.

Óscar Arias Sánchez, el premio Nobel y ex presidente de Costa Rica, se encuentra entre los numerosos hombres de alto estatus acusados ​​de conducta sexual inapropiada bajo #MeToo.
CréditoVictor Ruiz Garcia / Reuters

Óscar Arias Sánchez, el premio Nobel y ex presidente de Costa Rica, se encuentra entre los numerosos hombres de alto estatus acusados ​​de conducta sexual inapropiada bajo #MeToo. CréditoVictor Ruiz Garcia / Reuters

Eso, a su vez, estimuló un cálculo de cuentas similar para otros hombres de alto perfil, generando una mayor cobertura de los medios.

Pero el movimiento #MeToo no ha demostrado el consenso de que los abusadores en todos los ámbitos de la vida deben ser responsables de la mala conducta. En cambio, parece haber generado un conocimiento común solo de que los perpetradores deben mantenerse fuera de los roles de estatus extremadamente alto, como el jefe del estudio de cine o el senador de los Estados Unidos .

La mayoría de las mujeres no tienen la riqueza o el poder de las actrices exitosas de Hollywood (cuyo poder, por supuesto, no se acerca al de los hombres de la industria) que pueden forzar este tipo de nuevo consenso sobre el bien y el mal. Entonces, aunque #MeToo se extendió por todo el mundo y llegó, por ejemplo, a las actrices de la industria cinematográfica de Bollywood en la India, no ha ayudado a muchas mujeres comunes y corrientes.

Si un trabajador de una fábrica estadounidense o una víctima mexicana de agresión sexual intenta llamar a un perpetrador individual, y quizás incluso a una cultura más amplia de abuso, no puede contar con mujeres y aliados poderosos para que la ayuden. A menudo, el abuso queda impune y la cultura más amplia de hostigamiento no se modifica.

«Puedo ver a personas mirando un caso de alto perfil y diciendo: ‘Nunca obtendría este tipo de apoyo solo por hablar en contra de la persona X, que está en mi red social pero no tiene una posición social alta'» La Sra. Khan dijo.

#MeToo ha tenido otros momentos en el centro de atención en América Latina, incluidas las acusaciones de una destacada actriz argentina de que un compañero del reparto la había agredido, y de decenas de mujeres en Brasil que dicen que un sanador de la fe conocido como Juan de Dios abusó de ellas.

Sin embargo, incluso en Costa Rica, donde al menos nueve mujeres han acusado al Sr. Arias de mala conducta, desde tocar con las piernas hasta forzar una penetración forzada con sus dedos, las mujeres enfrentan una batalla cuesta arriba para ser escuchadas.

Yazmín Morales, una ex Miss Costa Rica que ha dicho que Arias la buscó a tientas y la besó a la fuerza, ha luchado por encontrar un abogado que la represente en sus reclamos. Tres abogados penales diferentes se negaron a tomar su caso; ella cree que no están dispuestos a enfrentarse al poderoso ex presidente.

En otras partes de la región, las mujeres son menos capaces de contar con el apoyo y la influencia de otras mujeres poderosas.

Y en países con una historia de dictaduras de derecha que utilizan la violencia sexual como un medio de control social y represión, como Guatemala y Argentina, existe un legado de trauma y abuso que hace que el tema sea aún más complejo de abordar.

Incluso los grandes movimientos de protesta, como la promoción en los últimos años por parte de grupos de derechos de las mujeres como Ni Una Menos («Not One Less») en América Latina, pueden tener consecuencias no deseadas.

Mujeres marchando en San José, Costa Rica, la semana pasada en apoyo de los acusadores del Sr. Arias.CréditoJeffrey Arguedas / EPA, a través de Shutterstock

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Mujeres marchando en San José, Costa Rica, la semana pasada en apoyo de los acusadores del Sr. Arias. CréditoJeffrey Arguedas / EPA, a través de Shutterstock

Si no logran crear un ajuste de cuentas para los perpetradores, pueden enviar un mensaje un tanto desalentador: que hay poco interés por el cambio sistémico entre los que están en el poder, y pocas consecuencias cuando no lo hacen.

«Las restricciones a la movilidad de las mujeres a menudo se enmarcan en términos de seguridad», dijo Khan. En lugar de tratar de reducir el acoso y la violencia, dijo, los tomadores de decisiones masculinos que escuchan sobre tales problemas a menudo toman la actitud de que los lugares de trabajo no son seguros, «así que mantengamos a las mujeres alejadas de ellas».

Ella cree que en la India, donde está realizando un estudio de larga duración sobre el efecto del conocimiento común sobre la violencia contra las mujeres, una mayor conciencia de los riesgos que enfrentan las mujeres en público es una de las razones por las que su participación en la fuerza laboral  ha disminuido en los últimos años, incluso aunque el país ha experimentado un rápido crecimiento económico.

Luego está el problema de que los hombres perciban #MeToo como potencialmente peligrosos para ellos mismos, y se retiren de la tutoría o colaboren con colegas femeninas. Eso dificulta aún más la capacidad de las mujeres para ascender en las filas.

Y muchos episodios de #MeToo han contribuido a una forma negativa de conocimiento común que existe desde hace mucho tiempo: que las mujeres que dan un paso adelante con acusaciones de mala conducta deben anticipar ser acosadas, menospreciadas y vergonzosas.

Culpar a las víctimas, campañas de desprestigio y amenazas directas son una forma de preservar el status quo del dominio masculino.

Christine Blasey Ford, la profesora que testificó en la audiencia de confirmación ante el Tribunal Supremo del entonces juez Brett M. Kavanaugh que la había agredido sexualmente en la escuela secundaria, recibió amenazas tan serias que la obligaron a abandonar su hogar.

Siguiendo sus pasos apenas parece atractivo para nadie. Pero para las mujeres con pocos recursos, que no pueden salir de sus hogares o tomar otras medidas costosas para mantenerse seguras, puede parecer absolutamente imposible.

Una madre soltera que trabaje en un trabajo de fábrica, considerando si hablar contra el acoso por parte de un supervisor, podría ver pocas posibilidades de sobrevivir a ese tipo de reacción.

Las mujeres desfavorecidas en muchos países en desarrollo pueden ser aún más vulnerables a los costos de una reputación dañada.

En India o Pakistán, por ejemplo, una mujer que es pobre y sin educación, y que carece de la movilidad o las conexiones que le permitirían abandonar su comunidad, puede temer que revelar que ha sido violada o agredida podría perjudicar sus perspectivas de matrimonio.

«Esos costos no son solo costos materiales», dijo Khan. «Son estos tipos de costos de estado los que son más difíciles de cuantificar».

Fuente: https://www.nytimes.com/2019/02/11/world/americas/metoo-ocar-arias.html?ref=nyt-es&mcid=nyt-es&subid=article

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“Los dichos del ministro infringen la ley del SIDA”: Las críticas a Santelices por atribuir el aumento del VIH a la población migrante

Redacción: El Desconcierto

Para el abogado experto en materias legales sobre VIH/SIDA, Esteban Arévalo, estas declaraciones «son inaceptables por un ministro que actúa como representante del Estado chileno, infringiendo la norma expresa de la ley y también normas de nivel constitucional, como la igualdad ante la ley».

Durante hoy jueves, el Instituto de Salud Pública (ISP) confirmó 6.430 casos nuevos de personas contagiadas con VIH entre el 1 de enero y el 30 de noviembre de 2018, una cifra récord en la historia del país.

La mitad de los pacientes, equivalente a más de 3 mil personas, fueron diagnosticados en la Región Metropolitana, seguido por Valparaíso (521), Biobío (396) y Antofagasta (298). Los casos detectados ya están confirmados a través del Test de Elisa, no sólo por el test rápido.

Desde el Ministerio de Salud precisaron que el 95% de los casos ratificados en nuestro país se encuentran con tratamiento y que el 90% está con cargas virales negativas, es decir, con el virus indetectable.

Al respecto, el ministro de Salud, Emilio Santelices, atribuyó el aumento de los casos de VIH a pacientes extranjeros, argumentando un cambio en el perfil epidemiológico, a pesar de que según las cifras entregadas por la cartera de salud, las personas migrantes solo equivalen a un tercio de la población detectada y en tratamiento durante el año pasado.

En este escenario, diversos actores sociales comentaron que los dichos del ministro Santelices son discriminatorios. Esto, tomando en cuenta la ley 19.779, más conocida como “Ley del SIDA” señala en su artículo 1º que: “la prevención, diagnóstico y control de la infección provocada por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) como la asistencia y el libre e igualitario ejercicio de sus derechos por parte de las personas portadoras y enfermas, sin discriminaciones de ninguna índole, constituyen un objetivo sanitario, cultural, social y de interés nacional y corresponde al Estado la elaboración de las políticas que propendan hacia dichos objetivos, procurando impedir y controlar la extensión de esta pandemia, así como disminuir su impacto psicológico, económico y social en la población”.

Para el abogado experto en materias legales sobre VIH/SIDA, Esteban Arévalo, estas declaraciones “son inaceptables por un ministro que actúa como representante del Estado chileno, infringiendo la norma expresa de la ley y también normas de nivel constitucional, como la igualdad ante la ley. Infringe tratados internacionales que han sido ratificados por Chile y que forman parte de nuestro ordenamiento jurídico en cuanto a la no discriminación y a la protección de los derechos de las personas migrantes”.

Respecto al factor discriminatorio de los dichos del ministro, agrega que “está fomentando la estigmatización de un grupo que de por sí ya es vulnerable. Si a eso le sumamos la condición de vulnerabilidad de vivir con VIH,  el ministro ha infringido la norma que obliga a que el Estado no discrimine en las políticas de VIH/SIDA”

Para el activista Víctor Hugo Robles, los dichos del ministro también son errados: “Lo que no dice ahí es que aquella población migrante está diagnosticada y tratada, o sea, ellos no son el problema. El problema sigue estando en los que no son diagnosticados, en los que no son tratados y a esa población en donde el Ministerio de Salud no ha podido llegar. Tratar de atribuirle la crisis del VIH a la población migrante es un error inaceptable en cualquier parte del mundo”.

Según cifras del Ministerio de Salud, entre 2010 y 2017 hubo 32.677 notificados entre el sistema privado y público, en el cual se encontraron a 21.284 personas contagiadas, de las cuales, sólo 1.866 fueron extranjeros (equivalente a un 8,76% del total de los casos). También, según otras cifras del ministerio es que en el año 2015, había un total de 24.039 personas en control del programa VIH/SIDA en el sistema público de salud. De estas, 606 eran extranjeros: representaban solo un 2,5% del total.

En 2016, existió una leve alza, en donde el total de personas correspondió a 26.213, y las extranjeras a un 4,1%. A su vez, en regiones como la III, IV, VI, VII, VIII, IX y XII no existía ninguna persona extranjera contagiada hasta la fecha.

Fuente: http://www.eldesconcierto.cl/2019/02/14/los-dichos-del-ministro-infringen-la-ley-del-sida-las-criticas-a-santelices-por-atribuir-el-aumento-del-vih-a-la-poblacion-migrante/

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El Salvador: Ser mujer trans en un país donde su esperanza de vida es de 33 años

Centroamérica/El Salvador/14 Febrero 2019/Fuente: El país

La activista Bianka Gabriela Rodríguez lucha por los derechos LGTBi en El Salvador, uno de los lugares más peligrosos de Latinoamérica

Bianka Gabriela Rodríguez, mujer transexual y activista salvadoreña de 25 años, mantiene durante la entrevista un tono amable que acompaña regularmente con una sonrisa. El gesto solo se le ensombrece al final, ante la pregunta de cómo es que parece optimista después de haber recordado una infancia que hubiera doblegado a muchos, los asesinatos atroces de dos compañeras de lucha por los derechos del colectivo LGTBi, un amplio catálogo de violencias y discriminaciones cotidianas y el escalofriante dato de que la esperanza de vida de las mujeres trans en El Salvador es de 33 años, 40 menos que para la población general del país, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. “Siempre digo que aunque haya marea alta al final tiene que bajar, pero es triste que muchas mujeres trans hayan tenido que morir para conseguir los derechos que tenemos ahora, los pocos”, contesta.

La conversación tiene lugar el primer miércoles de febrero en la antigua estación de trenes del barrio de Benalúa, en Alicante, sede de Casa Mediterráneo, una institución promovida por el Ministerio de Asuntos Exteriores a la que Rodríguez ha sido invitada a participar junto a otras 18 mujeres latinoamericanas, del África Subsahariana y el Magreb, además de españolas, en un debate sobre la violencia contra las mujeres en zonas de conflicto y los liderazgos femeninos en la construcción de la paz. Una jornada organizada por la Generalitat valenciana con la colaboración de la Fundación Mujeres por África y la entidad anfitriona.

El Salvador forma, con Guatemala y Honduras, el triángulo norte centroamericano, la región más peligrosa de Latinoamérica para las personas LGTBi, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. La principal amenaza, afirma Rodríguez, presidenta de la asociación Comunicando y Capacitando Mujeres Trans (Comcavis Trans), son las maras –las pandillas juveniles altamente organizadas que controlan amplias zonas del territorio– y lo que describe como “grupos de exterminio” vinculados a la extrema derecha. “Muchas mujeres trans se ven empujadas al trabajo sexual al no haber podido estudiar ni tener acceso a empleos formales. En la calle, las maras las asedian, las golpean, abusan de ellas y tienen que pagarles una cuota para que les dejen trabajar en las cuadras”. La policía, añade, constituye normalmente otra fuente de extorsión y el nivel de esclarecimiento de los crímenes de que son objeto es ínfimo: “Desde 2015 se han registrado 40 asesinatos de mujeres trans que siguen en la impunidad”.

Entre los homicidios sin resolver figura también el de la activista Tania Vásquez, que desapareció tras salir de una reunión de la asociación que dirige Bianka Rodríguez hace seis años. Vásquez fue hallada al día siguiente en un parque de San Salvador envuelta en un plástico negro y atada de pies y manos. Había sido torturada y violada, le habían cortado los genitales y se los habían colocado a la altura de los pechos. En mayo de 2015, otra activista LGTBi, Francela Méndez, integrante de la Red Salvadoreña de los Derechos Humanos fue asesinada a golpes en el municipio salvadoreño de Sonsonate. El autor o los autores del crimen le cortaron el cabello con un machete.

La discriminación persigue con frecuencia a estas mujeres después de la muerte. Rodríguez explica que la familia de Tania Vásquez no quiso reconocer el cuerpo ni hacerse cargo del entierro, y fueron sus compañeras de Comcavis Trans las que compraron el féretro. “Hay muchos casos de asesinadas en los que la familia no quiere hacerse responsable. Y si lo hacen, suelen enterrarlas con el género masculino; les cortan el pelo, no las maquillan, las visten con ropa de hombre”.

Huérfana de padre, la madre de Rodríguez reprimió desde niña su identidad encerrándola días enteros en una habitación. “La escuela era la única vía de libertad que yo tenía. Cuando cumplí 15 años, como todas las niñas, empecé a usar brillo en los labios y un poco de polvo. Una maestra la mandó llamar y mi madre me dijo enfrente de toda mi escuela que no me podía aceptar porque ella había tenido un niño, no una niña, y que para ella yo era una aberración”. Poco después, Rodríguez se fugó de casa. Encontró trabajo en una panadería, donde la explotaban y dormía sobre los sacos de harina y azúcar. A los 18, su abuela materna la acogió, la animó a retomar los estudios y le permitió desarrollarse como mujer.

Para explicar la discriminación institucional que padecen las mujeres trans en El Salvador, Rodríguez abre el bolso y saca el pasaporte, en el que al lado de su foto figura un nombre masculino. “Cada vez que voy a la dirección de migración para salir del país, al verlo los agentes se codean, se burlan. Y eso, además de incomodar, es una forma de violencia. Lo mismo pasa con el Documento Único de identidad. Tenemos muchos problemas para acceder a trabajos porque no se nos reconoce el derecho a que aparezca en él nuestro nombre y nuestra identidad”.

El prejuicio que da por sentado que todas las mujeres trans tienen el VIH y la discriminación adicional que sufren las personas portadoras del virus también les cierra el paso a las consultas médicas y a la atención sanitaria, afirma Rodríguez. “Nuestra organización ha tenido que intervenir ante las instituciones de salud porque hay mujeres trans que llegan a los centros apedreadas, acuchilladas o con heridas de bala y no son atendidas porque el personal se niega a tocarlas”.

Imagen tomada de: https://ep01.epimg.net/sociedad/imagenes/2019/02/11/actualidad/1549878197_752515_1549879133_noticia_normal_recorte1.jpg

Fuente: https://elpais.com/sociedad/2019/02/11/actualidad/1549878197_752515.html

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