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Venezuela: Profesores aprueban convocar realización de elecciones

Ucvnoticias/23 de abril de 2016/Por: Garrinson Maita

 

La propuesta fue aprobada en medio de una asamblea general convocada por el gremio, que resultó polémica a raíz de las críticas que se generaron a propósito de lo que consideran la “falta de liderazgo que caracteriza a la dirigencia universitaria”.

Víctor Márquez, aprobó se renovara la dirigencia gremial en la APUCV

Así se desarrolló dicha asamblea. Entre exposiciones acerca de cómo se debería conducir la lucha gremial dentro de la UCV, y las denuncias sobre lo que se ha tenido que hacer desde la APUCV, y que según algunos profesores no se ha hecho de manera efectiva.

En el encuentro que se llevó a cabo en el Auditorio de la Facultad de Farmacia de la UCV, se retomó el tema de la defensa del Fondo de Jubilaciones de los profesores y la activación de elecciones para una nueva dirigencia universitaria en todos los órdenes.

“ELECCIONES YA”

Con respecto a este último punto, algunos docentes señalaron la urgencia de renovar el liderazgo profesoral, al considerar que la UCV requiere de mayor movilización, con miras a dar respuestas a las presiones que se vienen imponiendo desde el gobierno nacional, y que se ponen de manifiesto en detrimento de los salarios de los profesores o contra el presupuesto universitario.

Esta propuesta fue recibida por la Directiva de la APUCV, al punto que el mismo presidente del gremio, Víctor Márquez, aprovechó para pedir ante la asamblea se le aplicara un “Referendo Revocatorio”, a los fines de conocer la posición de los agremiados respecto a la continuidad de su gestión. Esta solicitud fue desestimada; por el contrario, aprobaron la propuesta de realizar elecciones de la APUCV de manera inmediata. Proceso que deberá impulsar la Comisión Electoral de dicha asociación, una vez sea autorizada por el Consejo Nacional Electoral.

MÁS ELECCIONES Y DEMANDA

La Asamblea General de Profesores, también aprobó la propuesta de celebrar elecciones para autoridades universitarias y estudiantiles. En este caso, serían las Comisiones Electorales de la UCV y Estudiantiles, respectivamente, quienes tendrían que activar este mecanismo.

Se consideró igualmente, participar del movimiento para la activación del Referendo Revocatorio Presidencial, además de “ejercer una demanda ante la Fiscalía solicitando un antejuicio de mérito al presidente en funciones Nicolás Maduro Moros, por el delito de propaganda de guerra, establecido en la Constitución Nacional, al convocar en un mitin y en cadena nacional a una insurrección cívico-militar en el caso de ser destituido del poder”.

Fuente: http://ucvnoticias.ucv.ve/?p=48066

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Libro. Universidad Pública y Desarrollo. Innovación, inclusión y democratización del conocimiento

Universidad pública y desarrollo
Innovación, inclusión y democratización del conocimiento

Sebastián G. Mauro. Damián Del Valle. Federico Montero. [Compiladores]
Jorge Aliaga. Dora Barrancos. Damián Del Valle. Aldo Ferrer. Oscar Galante. Santiago Garrido. Ariel Gordon. Diego Hurtado. Facundo Picabea. Betiana Ridel. Eduardo Rinesi. Laura Inés Rovelli. Roberto Salvarezza. Cecilia Sleiman. Gabriela Trupia. Martín Unzué. [Autores de Capítulo]
…………………………………………………………………………
Secretaría Ejecutiva.
ISBN 978-987-24464-7-5
CLACSO. IEC-CONADU.
Buenos Aires.
Febrero de 2016

La recuperación de la centralidad del Estado en su capacidad regulatoria, distributiva y en la provisión de bienes y servicios públicos ha interpelado al sistema científico y a la Universidad Pública. La Universidad se ha visto obligada a repensar las históricas misiones de docencia, investigación y extensión en el marco de una agenda de reformas políticas y sociales orientadas a la generación de un proceso de desarrollo con equidad. Se trata de un escenario novedoso, en el cual se ha revitalizado el debate sobre la relación entre tres actores disociados durante el auge de las políticas neoliberales: el sistema científico, el Estado y el aparato productivo. En el campo de las ciencias sociales, este escenario obliga a revisar las culturas académicas e institucionales instaladas, y repensar la necesidad de construir conocimiento socialmente relevante y de ampliar su impacto. Visibilizar, multiplicar y promover prácticas de vinculación desde nuestros campos disciplinares ha significado uno de los grandes desafíos de los últimos años. En ese marco, la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires se ha propuesto trabajar fuertemente para generar aportes activos y concretos a las transformaciones estructurales que se están produciendo tanto en la sociedad como con el Estado. La vinculación con FEDUBA, sindicato de docentes universitarios de la UBA, para el diseño y organización del Programa en Investigación, Transferencia y Desarrollo en la Universidad Pública constituye una de estas iniciativas.
Descargar .pdf
Descargar en:
http://http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20160301022159/universidad_publica.pdf
Fuente de la Reseña:
http://www.clacso.org.ar/libreria-latinoamericana/libro_detalle.php?id_libro=1082&pageNum_rs_libros=1&totalRows_rs_libros=1064&orden=
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Colombia: Lanzan maestría en ciberseguridad y ciberdefensa en el país

 El programa es creado por la Escuela Superior de Guerra de Colombia en alianza con el MinTIC.

El Tiempo/21 de abril de 2016/Por:  TECNÓSFERA |

La maestría cuenta con la participación de profesores internacionales.

 La Escuela Superior de Guerra de Colombia en alianza con el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC), lanzaron en el país la maestría de ciberseguridad y ciberdefensa.

La maestría está diseñada para que los servidores públicos adquieran los conocimientos, competencias y habilidades necesarias para prevenir y gestionar los riesgos de seguridad digital. Además, se abre la oportunidad para que el sector privado acceda a un programa de formación avanzado en estos temas.

 Por parte del Ministerio TIC se otorgaron 60 becas a funcionarios del Estado, del total de los beneficiarios, 30 se encuentran cursando la primera promoción de la maestría que empezó el 28 de marzo de 2016, y se espera que el próximo semestre inicien los otros 30. El MinTIC informa que la maestría cuenta con la participación de docentes internacionales.

La maestría tiene una duración de cuatro semestres, su metodología es presencial y se deben completar 50 créditos. Los aspirantes deben ser profesionales en áreas de ingeniería de sistemas, electrónica, mecatrónica, graduados en ciencias militares, ciencias navales, entre otras carreras. Además, deben tener un nivel de inglés del 72 por ciento (B2) y del 80 por ciento (C1).

Para mayor información siga este enlace: bit.ly/1U7OhfW

«Con esta maestría esperamos que los funcionarios adquieran competencias para prevenir y reaccionar ante los riesgos cibernéticos a los que la nación se pueda ver enfrentada, el programa es muy completo y toca temáticas relacionadas con la estrategia, normatividad y tecnología en el ciberespacio; así como la investigación en nuevas modalidades de delitos y ataques a través de Internet», señaló el Ministro TIC, David Luna.

Fuente: http://www.eltiempo.com/tecnosfera/novedades-tecnologia/presentan-maestria-en-ciberseguridad-y-ciberdefensa-en-el-pais/16569819

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¿Cómo hacer que los jóvenes “ninis” transicionen a la fuerza laboral?

Claudia Uribe

En América Latina y el Caribe, aproximadamente 1 de cada 5 jóvenes entre 15 y 24 años ni estudia ni trabaja. Es decir, son los que conocemos como “ninis” y equivalen a unos 25 millones de jóvenes cuya situación afecta no solo sus ingresos (presentes y futuros), su motivación y  autoestima individual, sino también las perspectivas económicas y el bienestar de su sociedad.

Entonces, ¿Serán estos jóvenes, como algunos dicen, una “generación perdida”? Nos negamos a pensar que esto sea cierto. Creemos firmemente en que la responsabilidad de enseñarles las habilidades y oportunidades necesarias para una vida productiva está en nuestras manos y en las de nuestros gobiernos. Aunque la evidencia admite que existen muchos desafíos para ayudar a los jóvenes de manera eficaz, también dice que los programas que desarrollan habilidades para el trabajo y para la vida con pasantías y capacitación, que le dan importancia al desarrollo individual y a la autoestima y que tienen un componente de tutoría están mejor posicionados para hacerlo.

El programa de desarrollo para los “ninis” (jóvenes que ni estudian ni trabajan) de Jamaica es un caso de estudio interesante, porque ofrece diferentes modalidades de atención y porque ha sido evaluado rigurosamente. Durante la última década más o menos, el Servicio Nacional de la Juventud (NYS, por sus siglas en inglés) en Jamaica, con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo le ha dado a los “ninis” una segunda oportunidad para triunfar a través de diferentes iniciativas: el programa residencial CORPs, el programa no residencial CORPs y el Programa de Desarrollo Profesional (CAPS, por sus siglas en inglés). Los programas CORPs proporcionan a los jóvenes una formación en habilidades específicas del sector, así como habilidades interpersonales y generales para el trabajo, tales como la comunicación, la gestión de conflictos y la empleabilidad, complementados por las opciones de pasantías bajo  la guía de un supervisor. El programa CAP ofrece a los jóvenes dos años adicionales de educación en los que, aparte de lo académico, reciben entrenamiento en habilidades para el mercado laboral.

La evaluación de los programas se llevó a cabo por un equipo de las universidades de North Texas y de West Indies que, con el apoyo del BID, produjo algunos resultados y lecciones interesantes:

  •  Existen programas que pueden ser eficaces en el desarrollo de habilidades necesarias para el trabajo: Los participantes en todas las modalidades mejoraron su rendimiento académico, la autoeficacia y las habilidades para el trabajo con relación a los que no participaron. También se observaron aumentos en las capacidades para resolver problemas, auto-evaluarse y para reunir información ocupacional.
  • Los efectos de los programas disminuyen si no se proporcionan más oportunidades o seguimiento: De acuerdo con casi todas las maneras de medir los resultados, los efectos de los programas disminuyen después de la participación. Esto sugiere que, a fin de mantener las habilidades básicas necesarias para el éxito en el trabajo y una formación continua, los jóvenes necesitan oportunidades de formación, así como motivación y asistencia para encontrarlas (es decir, un mentor).
  • Aumentar las tasas de empleo para la juventud no es un resultado automático de la formación: El hecho de que existan niveles similares de empleo a tiempo completo tanto en el grupo experimental como en el control luego de la participación en el programa, revela la necesidad de aumentar el apoyo y seguimiento de la transición al empleo.
  •  El desarrollo socio-emocional requiere de estrategias diferentes a la formación: No hubo impacto en las escalas de riesgo y resistencia, y efectos muy bajos en el desarrollo socio-emocional. Claramente, esta es un área que necesita más atención.

Si sabes de programas destinados a ayudar a los “ninis” o tiene buenas ideas, compártelas con nosotros y únete a nuestra discusión sobre cómo construir programas más efectivos.

Fuente del artículo: http://blogs.iadb.org/educacion/2015/02/12/como-podemos-ayudar-sin-ataduras-la-transicion-de-los-jovenes-la-fuerza-laboral/

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La locura de la evaluación

Hugo Aboites

En un país donde las percepciones con las que viven y crecen niños, jóvenes y familias son de asesinatos reiterados, creciente pobreza, falta de empleo, debilidad de la economía y desesperanza política, increíblemente las políticas gubernamentales insisten en exacerbar aún más los ánimos y juegan a provocar casi hasta el límite de lo tolerable. Es el caso de la evaluación masiva de maestros y de aspirantes a la educación superior que añade, de manera desproporcionada e innecesaria, una carga enorme de hostilidad y violencia institucional.

En el caso del magisterio, si, como mostrábamos en la entrega anterior, es perfectamente posible e incluso legal desplegar una iniciativa de evaluación distinta, orientada directa y específicamente a mejorar las escuelas, ¿Qué sentido tiene ir construyendo con el discurso y los hechos la evaluación como amenaza de desempleo o reubicación para cerca de un millón (la mitad del total) de los maestros? Estimamos esa cifra porque en las recientes evaluaciones de aspirantes a docentes de educación media y candidatos a promoción (que bien pueden considerarse pruebas piloto) seis o siete de cada 10 han sido descalificados como no idóneos. La insistencia en evaluar para excluir sin duda agregará una carga enorme de conflicto y crispación social, alentada por un discurso agresivo en el que ya ni siquiera queda muy claro cuándo habla Mexicanos Primero o el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE). Por eso, la preocupación y creciente indignación que recorre al magisterio del país. Igual que la que se provocaría entre el empresariado cuando una campaña de proporciones y profundidad semejantes fuera organizada por el gobierno y clases populares, con base en un cambio constitucional y argumentando el bien nacional, para suprimir o desplazar a otras actividades a un contingente igualmente importante de empresarios.

Del lado de los estudiantes que aspiran a llegar a la educación media o superior las tasas son todavía más altas: hasta ocho o nueve jóvenes de cada 10 –en instituciones de la ciudad de México– no ingresan a la educación superior. Y a escala de país esto significa que más de siete millones quedan sin educación superior. Por otra parte, en el caso de la educación media superior, a partir del inicio de la evaluación masiva del Ceneval en la ciudad de México (1996) y hasta la fecha, más de un millón de jóvenes interesados en estudiar el bachillerato no llegó a inscribirse en un plantel. Estas proporciones tan altas de exclusión se explican en el fondo no por razones académicas, sino de fuerza política. En el conflicto de clases sociales en que se ha convertido el acceso (estudiantes) y permanencia (maestros) en la educación, las tasas de exclusión han estado directamente relacionadas con la fuerza política del sector correspondiente. Si para los estudiantes –carentes de una organización nacional y larga historia de resistencia– tasas aún más altas de exclusión han sido una constante desde hace más de una década, es sólo en 2012-2013 que se intenta imponer tasas similares y esto ha generado una muy importante resistencia.

Pese a estas diferencias, lo que es evidente es que la situación –agudizada por sucesos como el de Ayotzinapa– está colocando a ambos sectores poco a poco en un piso común de resistencia. Los estudiantes observan y analizan la resistencia magisterial, y en momentos y lugares específicos puede ocurrir que estas luchas no sólo coexistan, sino incluso se vinculen de manera directa. Entre esos lugares destaca, sin duda, la ciudad de México, lugar de arribo de múltiples conflictos magisteriales y estudiantiles. El hecho de que incluso los maestros de educación media superior de las preparatorias del Gobierno del Distrito Federal, junto con los del Colegio de Bachilleres, Conalep y otros, estén en la mira de la evaluación punitiva plantea un contexto nuevo y mucho más tenso, pero también uno donde si se da la oportunidad, los diversos actores pueden pensar y generar propuestas nuevas e importantes, tanto en el terreno de las demandas estudiantiles como de los docentes. En esa ruta, el primer gran paso indispensable para unos y otros y para en general distender el clima en la educación es abrir las puertas a un diálogo serio respecto de sus demandas. La decisión que ha dado a conocer el Gobierno del Distrito Federal de intervenir de manera expresa en la temática de los rechazados (aunque habrá que valorar las iniciativas concretas) envía un mensaje de reconocimiento de un problema y con ello contribuye a la discusión sobre el tema.

De todo esto se deriva la importancia de que se lleve a cabo la mesa de discusión entre la Secretaría de Educación Pública e instituciones públicas con los estudiantes rechazados, y entre Gobernación y el movimiento magisterial. Sin diálogo real no habrá conducción política del conflicto, sólo la política de contención y de represión, generada ahora por la locura de la evaluación. Y en un país donde parece que pronto también siete de cada 10 mexicanos estarán en la pobreza, esa es una opción cada vez menos aconsejable.

A Carmen Pineda, fallecida prematuramente, mujer excepcional, leal a la Universidad y a sus amigos.

*Rector de la UACM

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América Latina y Chile: ¿Hay salida del capitalismo académico?

José Joaquín Brunner

América Latina es la región del mundo con una mayor participación de matrícula privada dentro del total de la matrícula de educación terciaria. Según la cifra más reciente de la UNESCO, los 18 países latinoamericanos, exceptuando a Cuba, poseen una matrícula privada promedio de un 45% la cual, puesta al día para cada uno de ellos, podría estimarse ascendería a un 50% o más. Las cifras nacionales oscilan entre un 14% en el caso de Uruguay y un 84% para el caso a Chile. De hecho, puede decirse que en varios países de la región,  la expansión, masificación y, en ciertos casos, universalización de la educación terciaria fue producto de procesos de privatización de la provisión. En un sentido podría afirmarse que ha culminado una amplia fase de expansión privatizada de la cobertura que se inició en los años ochenta y que estuvo acompañada por numerosas transformaciones en cuanto al financiamiento y la provisión de la educación superior, así como la multiplicación de los diplomas (títulos y grados) y el crecimiento de la heterogeneidad de los productos y servicios provistos y la calidad de los mismos.

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Frente a este contexto, se observa el inicio –durante los años recientes– de lo que podría llegar a ser un verdadero cambio de marea en las políticas de educación superior en la región. Según un estudio en elaboración, 11 de los 19 países latinoamericanos han promovido “iniciativas significativas de cambio de la legislación de base de la educación superior”. Una revisión panorámica de dichos cambios permite constatar que ellos corresponden en su mayor parte a una reacción frente a lo que se consideran excesos de las políticas neoliberales que favorecieron la privatización de la expansión, la creación de mercados en el ámbito de la educación superior y el uso por parte de los gobiernos de mecanismos e instrumentos de cuasimercado para el financiamiento de las instituciones estatales. Como consecuencia los sistemas nacionales habrían perdido cohesión, crecido anárquicamente y segmentado social y académicamente, debilitado su vocación pública y capacidad de servicio al desarrollo y bienestar nacionales. En breve, habrían sido envueltos por el capitalismo académico y hoy se desenvolverían de acuerdo a sus lógicas.

Un buen ejemplo del significado y  los límites de aquel cambio de marea es la reforma en curso en Chile, aunque todavía se halla en proceso de discusión, elaboración y recién al comienzo de su concreción. Programáticamente, esta reforma se propone modificar el paradigma de la política pública en este sector. Se trataría de pasar de la educación superior entendida como un bien de consumo, se dice, a entenderla como un derecho social garantizado. Representaría un intento de desmercantilizar o descomodificar de la educación superior chilena. En otras palabras, el objetivo programático y paradigmático sería crear un espacio desprivatizado (no comercial ni competitivo) para el desarrollo de una educación pública entendida como un bien público “puro” y, por ende, exclusivamente financiado por la renta nacional. Desaparecerían los precios (de mercado) de la educación superior y ella sería sujeta a una regla de “gratuidad universal”, según proclama el gobierno de la presidenta Bachelet.

Tan ambiciosa meta choca, sin embargo, con el hecho de que el régimen de provisión chileno es, como vimos, altamente privatizado tanto en la dimensión de la provisión (84% de la matrícula es privada)  como en la dimensión del financiamiento (éste alcanza en Chile a un 2.5% del PIB, del cual al momento un 60% es aportado por los estudiantes y sus familias con el apoyo de becas y créditos subsidiados por el Estado). Por lo mismo, desprivatizar la provisión supondría traspasar una parte progresivamente mayor de la matrícula del sector privado al estatal, aumentando el tamaño actual de las universidades estatales y creando un amplio conjunto de nuevas instituciones de este tipo en las principales ciudades del país. De hecho, desde ya el Estado ha acordado crear dos nuevas universidades regionales, pero de tamaño menor, y una red de centros de formación técnica (formación de ciclo corto), uno en cada una de las 15 regiones del país. De modo que la tarea de incrementar significativamente el peso de la provisión estatal aparece aun como una cuestión incierta y constituye un formidable desafío.

Desprivatizar el financiamiento, por su lado, supondría sustituir gasto privado por gasto fiscal, incrementando el financiamiento del Estado hasta alcanzar en el límite un 100% del gasto en educación de pregrado al momento de materializarse la “gratuidad universal”. En ese momento, el fisco chileno se transformaría en líder mundial de gasto en educación superior, por encima incluso de los países nórdicos, pero con una captación de recursos por vía de impuestos inferior a la mitad de aquellos países. Es decir, se trata de un desafío aún más formidable que el anterior. Y, a todas luces, imposible de afrontar en el actual estado de desarrollo del país, con su actual carga tributaria y con los enormes déficit de arrastre en cuanto a gasto público en educación temprana y cuidado de los niños y en los niveles primario y secundario de la educación.

Adicionalmente, la reforma chilena  intentaría modificar los demás componentes del modelo de gasto público de la educación terciaria, de forma tal manera de: (i) eliminar progresivamente el actual esquema de apoyos estudiantiles basado en créditos y becas, (ii) ofrecer un trato preferente a las instituciones estatales mediante fondos basales (no condicionados), (iii) mantener los subsidios directos actuales al grupo de universidades privadas “con vocación pública” como se las denomina allí y ampliar su número, y (iv) perseverar en el uso de ciertos mecanismos de cuasimercado (como fondos competitivos y contratos de desempeño) para el financiamiento de funciones de bien público de las universidades que reciben financiamiento directo del Estado.

Las anteriores medidas serían complementadas con cambios en la gobernanza del sistema de manera de ampliar la esfera de atribuciones del Estado; el fortalecimiento de la institucionalidad de control de la calidad (acreditación); la creación de un régimen de supervisión y fiscalización del uso de los recursos (superintendencia); el establecimiento de un marco nacional de cualificaciones para ordenar la oferta de cursos y programas y la adopción de nuevas modalidades de admisión y cuotas de discriminación  positiva para fines de mejorar la equidad.

Como puede verse, se trata de un ambicioso –iluso, lo llaman otros– plan de reformas que, expresivo del cambio de marea que parece estar ocurriendo en América Latina, reúne en un solo paquete el conjunto de reformas que diferentes gobiernos vienen promoviendo separada y gradualmente durante el último quinquenio.

Su aprobación en un solo paquete supondría una alta capacidad política-técnica y luego, su implementación, un aparato administrativo y de gobernanza de la educación superior dotado de una gran capacidad de ejecución. En ausencia de esos factores parece difícil que las reformas puedan acordarse y luego llevarse a la práctica. Existe la idea, además, que el gobierno Bachelet –que ha prometido presentar esas reformas durante los próximos meses– carece del respaldo de opinión pública, de los equipos, las habilidades y el tiempo requeridos para montar y conducir una tan compleja transformación socio-política, cultural y organizacional.

En suma, y cualquiera sea la evaluación sustantiva de las reformas anunciadas, resulta difícil imaginar que en los 24 meses que restan al actual gobierno, éste pueda poner en marcha una reforma paradigmática de las políticas y del sistema de educación superior para sustraerlo de las contradicciones del capitalismo académico y elevarlo a la condición de un servicio público gratuito, de calidad y libre de las tensiones del entorno. Por el contrario, lo más probable es que –por ahora– las contradicciones del sistema aumenten y su desempeño y resultados no mejoren significativamente.

José Joaquín Brunner es Profesor Titular de la Universidad Diego Portales de Chile y Director de la Cátedra UNESCO de políticas comparadas de Educación Superior.

Publicado originalmente en nexos: http://www.brunner.cl/?p=14120

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En Venezuela: Unearte ofrece diplomado en Economía Cultural

Abiertas las Inscripciones

Caracas 20 abril 2016 | Correo del Orinoco

El acto de presentación será este miércoles a las once de la mañana en la sala de Conciertos del Centro de Estudios y Creación Artística, ubicado en la Plaza Morelos de Bellas Artes, en Caracas, reportó la institución en nota de prensa

A partir de este miércoles, la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte), a través del Vicerrectorado Académico, ofrecerá el diplomado en Economía Cultural.

El acto de presentación será este miércoles a las once de la mañana en la sala de Conciertos del Centro de Estudios y Creación Artística (CECA), ubicado en la Plaza Morelos de Bellas Artes, en Caracas, reportó la institución en nota de prensa.

El programa está concebido en cuatro módulos: Creación estética, producción y consumo simbólico; Economía y Cultura; Gestión y Políticas Culturales; Arte y Sociedad, los cuales serán administrados en dos lapsos de seis meses cada uno mediante la modalidad presencial.

El diplomado está dirigido a productores, gestores culturales, creadores, especialistas, emprendedores, estudiantes, licenciados y profesionales egresados en carreras afines a la economía cultural; con desempeño en el ámbito público o privado, que desarrollen actividades características o conexas a los procesos de creación, producción y circulación de bienes y servicios culturales de las industrias creativas del país.

Los interesados en cursar el diplomado pueden ingresar al sitio web www.unearte.edu.ve, escribir al correo electrónico diplomado.economiacultural@unearte.edu.ve, o comunicarse a través del número telefónico 0212-5746378.

Fuente de la noticia: http://www.correodelorinoco.gob.ve/comunicacion-cultura/unearte-ofrece-diplomado-economia-cultural/

Fuente de la foto: http://juventud.psuv.org.ve/wp-content/uploads/2014/07/fachada_unearte1385005008.jpg

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