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Fuente: https://lccreatividadeinnovacion.wordpress.com/tag/pensamiento/
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Redacción: Prensa Latina
Tomando como referencia el informe ‘Un vistazo a la Educación 2018’, publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), Agi comprobó las declaraciones formuladas en ese sentido por el ministro italiano de ese sector, Marco Bussetti.
En Italia, indica la fuente, las horas docentes obligatorias son como promedio 891 en la enseñanza primaria, 990 en la secundaria y 924 en la universitaria, sólo superada en el nivel elemental, por Dinamarca con mil 51; Holanda, 940; Luxemburgo, 924; e Irlanda, 910, entre los países europeos miembros de la Ocde.
Ocupa asimismo el cuarto puesto en el nivel secundario, detrás de Dinamarca con mil 200 horas; España, mil 54; y Holanda, mil y el mismo lugar en el universitario, a la zaga de España y Francia, con mil 36 horas, Hungría, 951 y la parte flamenca de Bégica, con 948.
Para más detalles Agi consultó además el informe ‘La organización del tiempo escolar en Europa’ (2018-2019) de Eurydice, red de instituciones europeas encargada de los sistemas educativos, según el cual Italia y Dinamarca lideran con 200 días de clases la clasificación en los tres niveles de enseñanza.
El sistema nacional italiano de educación ocupa también uno de los primeros lugares a nivel regional en cuanto a la cantidad de días de vacaciones en el verano junto a Portugal, Estonia, Letonia y Rumania, de acuerdo con esa fuente.
Por: Hugo Martínez
En el marco de la celebración del Día Mundial de los Derechos Humanos (10 de diciembre), es necesario hacer una reflexión de los nuevos contextos (la masividad en el acceso a redes sociales) que obligan a revisar las estrategias didácticas en las escuelas mexicanas para verdaderamente resguardar los derechos fundamentales.
Este año conmemoramos setenta años desde que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó y proclamó en París la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Y a pesar del tiempo que ha pasado y del cambio de contexto que originó esta declaración, sus principios y significado siguen vigentes. Hoy esta declaración es parte de los contenidos considerados en los programas curriculares escolares de asignaturas relacionadas con la formación cívica y ciudadana. Existe consenso respecto a que una educación de calidad, además de alcanzar niveles de logro en aprendizajes duros, debe entregar formación valórica relacionada con los derechos sociales y el valor de la vida. Y aunque muchas de las injusticias sociales sobre las que se pronuncia la Declaración siguen lamentablemente vigentes, hoy día el resguardo de los derechos fundamentales cobra relevancia en nuevos contextos y situaciones que exigen revisar las estrategias didácticas implementadas en nuestras escuelas para formar en este ámbito.
Así, por ejemplo, el derecho a la privacidad, la honra y la reputación implican nuevas dimensiones ante la masividad en el acceso a redes sociales, que simplifican las posibilidades de atentar contra la privacidad de otras personas. Similar situación ocurre con el derecho a la propiedad individual o colectiva, en el que la facilidad para utilizar y adueñarse de la propiedad de terceros parece estar incluso socialmente aceptada. Cuidarse y cuidar a otros en las redes sociales (como lo promueve la campaña de Colegium#YoCuidoMiHuellaDigital) es valorar y defender los derechos humanos.
Aprender a citar y referenciar contenidos de otros, respetar las fuentes y asegurarse de contar con autorización del autor de un texto, para hacer uso y difusión del mismo es también, valorar y respetar al ser humano.
La formación en derechos humanos es aún una tarea vigente, es más que una efeméride y un acto de recordación de un hito significativo en la historia de la humanidad.Afortunadamante, existen estrategias didácticas que transformen esta tarea en una oportunidad educativa interesante y muy relevante para las nuevas generaciones.
Fuente: https://profelandia.com/educacion-y-derechos-humanos-el-desafio-del-contexto-digital/
Centro América/Puerto Rico/13 Diciembre 2018/Fuente: Hoy Los Ángeles
La secretaria de Educación de Puerto Rico , Julia Keleher, anunció hoy que se dispone a comenzar el proceso de reclutamiento de 289 maestros en sustitución de un total de 364 educadores que se acogerán a la jubilación -la mayoría en Ponce- durante los meses de diciembre y enero.
«Desde el 15 de noviembre sostuvimos reuniones con los directores regionales y logramos atender la necesidad urgente de reclutar nuevos maestros para que en enero nuestros estudiantes no se vean afectados. Hemos advenido en conocimiento de las jubilaciones de cientos de maestros un asunto que está permitido por ley y que nos obliga a tomar acción con prontitud. Este tipo de jubilaciones masivas es un aspecto serio que afecta y repercute en la educación de los niños al regresar del receso de Navidad», dijo Keleher.
En un comunicado, añadió que dado las limitaciones en los sistemas de datos del DE y para tener datos certeros «solicitamos información a cada región Esto se hizo posible utilizando las estructuras de las siete regiones educativas (ORE) con los nuevos roles asignados específicamente el superintendente de ‘accountability'».
«Hemos hecho el ejercicio de identificar algunos recursos dentro de cada escuela que podrán ser reasignados a ocupar esos puestos pero aun así vamos a reclutar más educadores», expresó Keleher.
Además, explicó que Educación está trabajando estrategias para poder validar la necesidad de los puestos y que, a su vez, le permitan «hacer todo lo necesario para que los cambios ocurran de forma interna de manera que no sea necesaria la reubicación de maestros. Además, llevará a cabo el proceso en coordinación con los gremios para honrar los principios de mérito establecidos».
«Las jubilaciones ocurren todos los años pero, es la primera vez que se está trabajando con anticipación en la identificación de los recursos antes del comienzo del curso escolar. Anteriormente el DE carecía de mecanismos que le reflejaran la necesidad de buscar alternativas a las plazas disponibles», reveló.
La secretaria anticipó que estudian alternativas para evitar que ocurran jubilaciones a mitad de año escolar.
La región educativa con mayor número de jubilaciones reportadas es Ponce con un total de 81 puestos, San Juan reportó un total de 67, Caguas tendrá unos 54 puestos vacantes, la región de Mayagüez reportó 48, Humacao 24, Arecibo 45 y la región con menos puestos vacantes notificados es Bayamón, con un total de 26 puestos.
Las categorías de mayor necesidad son maestros de educación temprana (nivel elemental K-3) con 56 puestos, maestros de educación nivel elemental (4-6) con 50, maestros de educación especial (K-12) con 21 puestos.
También se requieren 18 maestros de inglés y 12 de matemáticas para nivel superior, entre otras categorías.
Fuente: https://www.hoylosangeles.com/efe-3840605-14930218-20181212-story.html
América del sur/Paraguay/13 Diciembre 2018/Fuente: Ultima hora
El ministro Eduardo Petta aseguró que la educación en Paraguay está “en terapia intensiva”, luego de que se conocieran, recientemente, los resultados del examen del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos para el Desarrollo (PISA-D).
Igualmente, indicó que si se espera el fracaso de un ministro, se espera el fracaso de los hijos y del desarrollo de la república, durante su participación en un acto de Obligado, Departamento de Itapúa.
Solamente el 8% de los estudiantes paraguayos alcanzó el mínimo en Matemáticas durante las evaluaciones de PISA-D. Igualmente, se ubicó entre los peores en Ciencias, entre siete países que participaron.
Los demás participantes fueron Ecuador, Honduras, Guatemala, Camboya, Senegal y Zambia.
Unos 6.500 estudiantes paraguayos de 15 años, de 120 instituciones educativas, participaron de la prueba. Esta evaluación se aplica a los países en desarrollo que se incorporaron a las evaluaciones internacionales en 2015. Está a cargo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
El costo para Paraguay fue de USD 1,8 millones. “Es hora de llamarnos a todos los paraguayos y que hoy podamos enfocarnos (en la educación)”, agregó el ministro. Sostuvo que hace falta un proceso para que en 20 años la situación sea diferente.
Fuente: https://www.ultimahora.com/eduardo-petta-educacion-esta-terapia-intensiva-n2784982.html
Entrevista/13 Diciembre 2018/Autora: Tamara Smerling/Fuente: El diario la educación
La cantidad de niños pequeños que aparentemente padecen Trastornos del Espectro Autista (TEA) se incrementó de manera poderosa en los últimos diez años en San Pablo. En esta entrevista, María Cristina Machado Kupfer narra las problemáticas de la medicalización en edades muy tempranas y analiza las dificultades con la inclusión en las escuelas públicas de uno de los municipios más poblados de Brasil, São Paulo.
“Los niños están siendo considerados como autistas desde muy chicos, con problemáticas que ni siquiera sabemos si tienen realmente. Es muy probable, incluso, que ni siquiera las lleguen a tener porque son muy pequeños para determinar una cosa tan seria”, dice María Cristina Machado Kupfer, doctora en Psicología por la Universidad de São Paulo. La especialista, que también realizó una Maestría en Psicología Familiar y el doctorado en Psicología Escolar y Desarrollo Humano, trabaja como docente en la Universidad de São Paulo y es editora de la revista Estilos da Clínica (USP).
La psicología, sobre todo el tratamiento y la prevención, son sus áreas de estudio, donde trabaja en temas de infancia, psicoanálisis, investigación, educación especial, autismo y psicología infantil. Es, además, miembro fundador del Laboratório Interunidades de Estudos e Pesquisas Psicanalíticas e Educacionais sobre a infância – IP/FEUSP. En 2006, fundó junto a la Universidad Nacional de Mar del Plata, entre otros centros de estudio de América Latina y España, la Red de Estudios e investigaciones Psicoanalíticas e interdisciplinarias en Infancia e Instituciones (Red INFEIES).
En noviembre participó en el IV Coloquio / VI Simposio Resistidas y desafiadas. Las prácticas en instituciones entre demandas, legalidades y discursos que se realizó en Buenos Aires, organizado por FLACSO Argentina y la Red INFEIES, donde presentó su trabajo: “La escuela y la/os madres y padres de niña/os en situación de inclusión: una relación delicada”.
¿Cómo es el panorama de la inclusión educativa, hoy, en São Paulo?
La inclusión educativa de los niños con el denominado Trastorno del Espectro Autista (TEA) en Brasil es un poco diferente en relación con otras problemáticas: no es lo mismo para quienes tienen una discapacidad motora o del lenguaje. Es por esto que, en relación con estos problemas psíquicos, lo que se percibe es que hubo un aumento muy significativo de los niños que, aparentemente, padecen estas problemáticas en las escuelas. En el caso de las psíquicas puedo hablar, sobre lo que ocurre pero no tengo conocimiento de las demás.
¿Tienen conocimiento de por qué se dio este aumento de la cantidad de niños o niñas con TEA en las escuelas de São Paulo?
El aumento de los diagnósticos se expandió, sobre todo, en los bebés recién nacidos y hasta los dos años. Son, según vi hace muy poco tiempo, por ejemplo, unos 1.200 chicos en las escuelas públicas. Entonces uno puede decir: “Ah, qué bueno, aumentó la inclusión educativa de los niños diagnosticados con TEA en São Paulo”. Pero eso no es cierto, pues no aumentó propiamente aunque es mayor que hace diez años atrás.
¿Qué ocurrió entonces?
Lo que ocurrió, en todo caso, es que parece que la cantidad de niños aumentó pero, en realidad, lo que creció fueron los diagnósticos. Eso es muy peligroso, porque esos niños están siendo considerados como autistas desde muy pequeños, con problemáticas que ni siquiera sabemos si tienen realmente. Es muy probable, incluso, que ni siquiera las lleguen a tener porque son niños muy pequeños para determinar una cosa tan seria.

¿Qué otras problemáticas tienen en estas escuelas?
Entre otras problemáticas que tenemos en las escuelas están las de los docentes que dicen que “no fueron preparados para esto”. No se trata, digamos, de capacitar a los docentes de las escuelas en TEA. Lo que sucede es que no saben qué hacer exactamente con esos niños dentro del aula. El problema no es si fueron formados o no, pues no tienen que tener una especificidad para entender un diagnóstico, el problema es que no fueron capacitados para cuidar de cualquier niño en la diversidad. No tienen que saber sobre autismo o psicosis para trabajar con esos niños: lo que falta es una formación que les permita trabajar con los niños en toda su dimensión (que no es solo cognitiva).
¿Qué es lo que falta?
Les falta sensibilidad para entender que un niño que está quieto, aunque no haya sido diagnosticado de nada, no es un buen alumno porque no se mueve dentro del aula. Los docentes deberían comprender que ese niño, que no hace ruido ni se mueve, no está psicótico, autista o lo que fuera. Tienen que mirar las diferencias y hacer un trabajo de inclusión de todos los niños porque antiguamente solo eran formadas para hacer su labor de cuidados en un jardín maternal. Ahora, en cambio, son capacitadas como “profesoras”, se imaginan que “enseñan” en esos centros y que deben procurar que los niños sepan los colores, las formas, las canciones: solo recortan el aspecto cognitivo o intelectual del aprendizaje, cuando no solo abarca eso. Ni siquiera hablan con los niños: “¿Para qué? ¿Si tiene un año y no me entiende?”. Tienen que aprender a propiciar el juego, obtener las condiciones para que eso se logre, disfrutar de las condiciones de sociabilidad de esas aulas, donde los bebés están unos con otros quizás por primera vez fuera de su casa y se dan unos intercambios riquísimos.
¿Cómo se imagina entonces ese “ideal” de docentes?
Si los docentes lograran ese intercambio, la inclusión educativa sería mucho mejor con todos los niños. La mayor parte de esos chicos que, hoy, son diagnosticados, no son autistas. En todo caso, tienen rasgos de autismo. Los médicos son los que diagnostican y llevan a las escuelas: es una imposición del sistema de Salud por sobre el de Educación. Muy precoz, más de lo que debería, porque desde muy temprano incluso empiezan con las medicaciones.
¿Qué ocurre cuando los niños son mayores en edad?
En ese caso, cuando tienen siete u ocho años, son las madres las que pelean por la inclusión en la educación común. Porque después que fueron diagnosticados, hasta los dos años, concurren al jardín maternal. Más tarde, los problemas empiezan y las familias optan por sacar a sus hijos de la escuela y los chicos finalmente se quedan en casa. Las escuelas especiales son muy pocas, la Ley obliga a que sean aceptados en las escuelas comunes. Si alguien tiene un hijo de cuatro años, por ejemplo, y nunca fue a la escuela o fue excluido, la escuela tiene que aceptarlo en su matrícula por normativa. Si no tienen lugar en esa escuela, por ejemplo, es obligación de los directores darle la posibilidad de una vacante en otra del mismo barrio.
¿Pero es efectiva aunque lo marque la normativa?
No, no es efectiva. Los niños empiezan en la escuela pero, después de un tiempo, comienzan a faltar mucho, o las escuelas les piden que vayan solo dos horas. Entonces esa no es una inclusión de verdad. Sin embargo, hay que reconocer que todo esto es bien diferente de lo que era hace cincuenta años atrás: un poco por las leyes, otro poco porque, de a poco, se va instalando una cultura de la inclusión en las escuelas. Las profesoras no quieren, dicen que dan mucho trabajo, que gritan o pegan, pero los niños con estos diagnósticos, finalmente, comenzaron por entrar en las aulas. Las escuelas saben que tienen que aceptarlos y que no puede ser tarea de un solo docente. Si grita o pega, entonces el niño va con la directora, o con la portera, o a jugar al patio o a hacer otra actividad, hasta que vuelve al aula. Entonces la cultura de las escuelas se arma, finalmente, para propiciar la llegada de ese niño. No tiene otra opción. Si ocurre que se está intentando, ahora, trabajar con una nueva normativa sobre los acompañantes terapéuticos y los equipos interdisciplinarios que deben ser procurados por las propias escuelas. La Prefectura creó un cargo especial, incluso, el Auxiliar de Vida Escolar, además de unos centros donde confluyen estas diversas disciplinas y que están ubicados por toda la Ciudad para trabajar en cada región únicamente sobre la inclusión de los niños en las escuelas comunes. Eso, para mí, también es una señal que las escuelas están queriendo cambiar algunas cosas para que los niños estén dentro de las aulas. No es un trabajo muy eficaz pero está en construcción y hay una estructura que puede mejorar.
Imagen y fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2018/12/11/la-mayor-parte-de-los-chicos-que-diagnostican-no-son-autistas/
Por: Francesc Imbernon
Sería ingenuo pensar que innovar en educación es cambiar herramientas y programas curriculares sin preguntarse por qué este cambio, que se ha hecho qué funciona y qué provocará.
Desde hace un tiempo el abanico de las innovaciones educativas se ha abierto mucho y con intenciones variadas. A veces demasiado; tanto que nos podemos perder en el exceso de hablar de innovación o caer con una retórica que nos haga olvidar qué significa en el campo de la educación.
Parece que si una escuela o instituto no es “innovador”, no pertenece a un colectivo o a una red que tiene la palabra innovación, no tiene prestigio o que es “tradicional”. Y ya se sabe que cuando una cosa, en educación, se pone de moda aparecen muchas consecuencias: vendedores que utilizan procesos mediáticos, filantropía empresarial (recordemos que la educación es un gran negocio), oportunistas que quieren visibilidad, más económica o mediática, que educativa, debates en redes y medios de comunicación, manifiestos, seminarios dudosos en su finalidad, redes de desarrollo de talento, etc. La pregunta que nos podemos hacer es: ¿Muchas de estas propuestas son verdaderas innovaciones? ¿Cuántas está comprobado que son verdaderos cambios educativos de mejora de la enseñanza-aprendizaje o son cambios cosméticos de lo que se ha hecho siempre? ¿Qué evidencias las sostienen?
Y estas preguntas son consecuencia del hecho de que se hable tanto de innovación y ha traído una nueva tendencia que es analizar críticamente si muchas de estas innovaciones producen un cambio o son procesos de marketing para aumentar un público más cautivo, dar trabajo a algunos “vendedores” o tener un mayor eco en las redes.
Y empieza una modesta crítica a algunas metodologías aplicadas a la educación como el PNL, las inteligencies múltiples, los estilos de aprendizaje, hemisferios cerebrales, el aula inversa (¿deberes para casa?), la gamificación (¿distraer o aprender?), aspectos cerebrales de estimulación, algunas metodologías, etc. ¿Están avaladas por la investigación y la experiencia educativa? ¿Se puede hablar de innovación cuando lo que se hace es adaptar las prácticas educativas a procesos tecnológicos muy novedosos que parece que sean la panacea de la innovación? Es cierto que el debate sobre la tecnología es sobre cómo pasar de una herramienta de comunicación y distracción a herramientas de oportunidades de aprendizaje (de los saber qué y cómo enseñar a saber dónde) y no tanto aplicarlas como siempre, con un mismo modelo de enseñanza repetitiva, instructiva y memorística. No toda tecnología es y trae innovación educativa.
Y no quiero negar que hemos de innovar constantemente y que se está avanzando mucho. También se tiene que revisar el trabajo del profesorado (metodología, relaciones-comunicación, organización, espacios, aulas, virtualidad, tiempo, etc…), y considerar el centro como unidad de cambio. Pero la innovación de todo esto se ha de entender como lo que tiene que ser en cada contexto y no como quienes a veces venden como herramientas más modernas, válidas para todos y todas en la educación. Una innovación tiene que provocar un cambio, pero no todo cambio es una innovación y tampoco la resolución puntual de problemas educativos que son los que algunos piensan que preocupan a la comunidad y a su interés personal. La innovación educativa tiene que mirar más allá de las fronteras que limitan las aulas.
Y no todo tiene que ser nuevo, la innovación educativa siempre ha empleado, en la mayoría de las ocasiones, una recombinación de elementos ya existentes enlazados de una forma nueva, lo cual muestra que el conocimiento del pasado, de la trayectoria seguida por otros profesores y profesoras, es otro de los principales elementos para poner en práctica cualquier innovación. Es cierto que tenemos que cambiar el profesorado y el contexto donde trabaja, pero no a expensas de todo y de eliminar todo. A veces se vende como una cosa nueva y es más de lo mismo, pero con otra cara.
Y una de los hitos más importantes de ese cambio es transformar el ADN inoculado en la educación como la linealidad, la perspectiva industrial y la cultura de la ilustración (homogeneidad, no contexto específico o todo vale para todo el mundo, individualismo, competitividad, desarrollar el talento para ser algo a la vida, preparación para el trabajo, etc.). No es suficiente cambiar prácticas educativas con un maquillaje: estrategias, estructuras, procesos y sistemas, si no se cambia el pensamiento y la actitud de quien las produce y practica y se hace con una mirada más allá de estrategias metodológicas que algunos confunden como métodos de enseñanza. Sería ingenuo pensar que innovar en educación es cambiar herramientas y programas curriculares sin preguntarse por qué este cambio, que se ha hecho que funciona y que provocará.
Creo que toda la comunidad educativa tiene que plantearse en qué consiste todo este desmadre que hoy en día engloba la innovación en educación; que no es suficiente criticar la educación llamada “tradicional” sino eliminar malas prácticas educativas y buscar otras buenas que ayuden a aprender mejor, preparar ciudadanos libres y no trabajadores productivos o emprendedores, “con talento”, eficientes y competitivos. La innovación tiene que permitir resolver problemas más significativos y relevantes que las estrategias metodológicas relacionadas con la transformación educativa con equidad. Y algunas prácticas ya las conocemos hace tiempo y no hay que cambiarlas, otras sí. Y no podemos poner el listón muy alto donde muchas escuelas, sobre todo públicas, no puedan llegar. Y vigilar no creer que lo que dicen algunos es “ciencia comprobada”. Parafraseando el dicho popular tenemos que vigilar no ir con certeza (con la innovación educativa) por el camino equivocado.
Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2018/12/10/no-es-innovacion-todo-lo-que-reluce/