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Convocan nuevo paro docente de 48 horas en Argentina

Por: Telesur/17-10-2018
Los sindicatos docentes afirmaron que el paro se realizará los próximos 18 y 19 de octubre ante la ausencia de negociación por parte de las autoridades.
La Federación de Educadores Bonaerenses (FEB) anunció este martes un paro de 48 horas para exigir aumentos salariales mejores a los impuestos por el gobierno estadal, tras considerar que están por debajo de la inflación que afecta a la nación. 

La medida se realizará los próximos 18 y 19 de octubre, ya que la secretaria general de la FEB, Mirta Petrocini, aseguró que hay ausencia de negociación en la provincia de Buenos Aires. «Es una paritaria que no lo es, a pesar de ser una ley», indicó.

Asimismo, informó que ofrecen a los educadores un 11 por ciento que se cobrará en noviembre próximo, sumado a un 19 por ciento que ya percibieron por decreto, pero en la propuesta inicial se estableció que tales beneficios se devengarían en octubre.

Por su parte, la Confederación de Trabajadores de la Educación (Ctera) ya había anunciado un paro docente para el 24 de octubre al expresar preocupación por el recorte presupuestario en esta área para el 2019.

Los principales sindicatos que apoyan el reclamo de los educadores son: Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de la Provincia de Buenos Aires (Suteba), la Federación de Educadores Bonaerenses (FEB), la Asociación de Magisterio de Enseñanza Técnica (AMET), Sindicato Argentino de Docentes Particulares (Sadop), entre otros.

Los docentes llevan más de diez meses en la lucha por garantizar sus reivindicaciones salariales al denunciar que pierden poder adquisitivo con salarios que rivalizan con una inflación estimada en 45 por ciento.

*Fuente: https://www.telesurtv.net/news/argentina-paro-educacion-sindicatos-mejoras-salariales-20181016-0023.html

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Colombia: Hay por lo menos 500 profesores amenazados en todo el país, asegura Fecode

América del Sur/ Colombia/ 17.10.2018/ Fuente: www.pulzo.com.

“Los llaman por teléfono, llegan a su residencia y los educadores por el temor, porque esto ocurre en los pueblos, y como no tienen las condiciones para denunciar, tienen que callar”, aseguró Tarcisio Mora, segundo vicepresidente de Fecode, en Caracol Radio.

Mora agregó que las amenazas llegan por diferentes motivos y que las más recientes denuncias las tienes de docentes pensionados.

Incluso, en las últimas semanas 19 profesores tuvieron que ser trasladados de los municipios de Valencia, Tierralta, San José de Uré, Puerto Libertador, Montelíbano y San Bernardo del Viento en el departamento de Córdoba por las amenazas, indicó RCN Radio.

Además, seis profesores ya han sido asesinados, según el magisterio. El caso más reciente es el de Miguel Antonio Morales Calambás, un educador indígena de la comunidad Misak que fue asesinado mientras transitaba por la vía que comunica a los municipios de Morales y Suárez, en el Cauca, reportó El Tiempo.

Fuente de la noticia: https://www.pulzo.com/nacion/amenazas-profesores-colombia-PP563731

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Colombia: Educación la clave para cerrar brechas sociales

Por: Semana/17-10-2018

Bogotá presenta la tasa más baja de deserción escolar en los últimos 20 años. Pasó de 3,6% en 2015 a 1,6% en 2017.

Un niño pobre seguirá siendo pobre si abandona la escuela. Dramática realidad que, según Unicef, no se detiene en el mundo. Más de 123 millones de pequeños dejan las aulas cada año, lo que equivale a 11,5% de los menores en edad escolar, justamente en los países en donde las condiciones de vida de las familias son más precarias.

Colombia, un país en el que 28% de sus habitantes son pobres (Dane, 2017), no se salva de este panorama. Aunque la tasa ha descendido paulatinamente en los últimos años, más de 320 mil estudiantes desertaron el último año.

¿Las razones? Embarazos tempranos, trabajo infantil, trata de personas y sí, por la pobreza, causa y consecuencia de este fenómeno social. ¿Qué hacer? Unicef y expertos llegan a la misma conclusión: hay que invertir más y hacer más.

En Bogotá, capital y ente territorial con la matrícula más alta de todo el país (780 mil estudiantes en el sistema oficial, equivalente a cerca del 10% de la matrícula nacional), la deserción escolar no solo se detuvo, sino que alcanzó su tasa más baja en los últimos 20 años, pasando de 3,6% en 2015 a 1,6% en 2017.

Es una cifra histórica que el alcalde Enrique Peñalosa atribuye, justamente, a que en Bogotá se está haciendo más e invirtiendo más. Por esto, destinó el presupuesto más alto de la historia para la educación, que a la fecha supera los 10,5 billones de pesos, para consolidar una apuesta integral por la calidad que reduzca brechas y ofrezca verdaderas oportunidades de ser felices a niñas y niños.

El reto es convertir a Bogotá en una ciudad educadora; una que potencia los talentos, capacidades e intereses de los niños y jóvenes en todas las dimensiones (intelectual, corporal, afectiva, personal-social, creativa, entre otras) y que contribuye a alcanzar la felicidad de todos en su condición de individuos, miembros de una familia y de la sociedad. Gracias a esta apuesta, en los últimos años Bogotá no solo redujo su tasa de deserción escolar, sino también la de analfabetismo, pasando de 1,82% a 1,47%. Superó además todas las metas establecidas por el Ministerio de Educación para el Índice Sintético de Calidad Educativa y, actualmente, se sitúa entre las tres primeras ciudades del país con mejores resultados en todas las áreas evaluadas en las pruebas Saber 11 y ha aumentado el porcentaje de colegios distritales con resultados sobresalientes (B, A y A+), pasando de 74,6% en 2015 a 84,5% en 2017.

Una de las estrategias específicas para detener el abandono escolar fue el diseño y puesta en marcha de la Ruta de Acceso y Permanencia, que tiene como reto garantizar a la población en edad escolar las mismas oportunidades de acceder al colegio y culminar sus estudios.

Esta iniciativa, que la Secretaría de Educación de Bogotá califica como pionera en el país, permitió identificar 36 causas diferentes por las cuales niñas y niños dejan el colegio en Bogotá e iniciar el acompañamiento a las 100 instituciones con mayores índices de deserción, logrando que más de 26 lo redujeran a menos del 1% en 2017.

La ruta también incluye la búsqueda activa casa por casa, puerta a puerta, de niñas, niños, jóvenes y adultos desescolarizados, durante todo el año y en todas las localidades de la ciudad, consiguiendo que, a la fecha, más de 10 mil personas hayan regresado a la escuela. Para atender integralmente las necesidades específicas de estas poblaciones, Bogotá cuenta con estrategias educativas flexibles en el marco de la política de educación inclusiva de la ciudad con la que se benefician a más de 20 mil personas actualmente, entre ellas, jóvenes, adultos, mujeres y hombres en ejercicio de la prostitución, mujeres víctimas de diferentes violencias, trabajadores informales y habitantes y exhabitantes de calle.

Además, ofrece atención diferencial a más de 66 mil víctimas del conflicto, cinco mil miembros de grupos étnicos, 16 mil con discapacidad, más de mil con capacidades excepcionales y 12.400 estudiantes de zonas rurales.

Como lo explica el alcalde, la capital está fortaleciendo las competencias básicas y socioemocionales de los alumnos, la cualificación de los docentes y la ampliación de la jornada y, además, está ofreciendo a niños y jóvenes oportunidades de aprender, vivir y sentir en la ciudad, más infraestructura educativa, el mejor Programa de Alimentación Escolar del país y entornos escolares seguros y protectores.

En este sentido, en Bogotá se amplió la cobertura de estudiantes del Distrito con jornada única, pasando del 4% en 2015 al 14% en la actualidad; se diseñó e implementó un plan de fortalecimiento de competencias en lectoescritura, que beneficia a alumnos de 141 instituciones y, gracias a la ‘Revolución de los colegios’, las niñas y niños de Bogotá cuentan con 12 colegios nuevos, dos en lote nuevo y diez en lote existente.

“Sabemos que la deserción escolar incide en la continuidad del ciclo de la pobreza, genera tasas más bajas de empleabilidad y menores disposiciones y capacidades para la participación ciudadana. Es urgente detener esta problemática, por nuestros niños y jóvenes, en un trabajo decidido que nos involucre a todos”, concluye el alcalde.

Este artículo hace parte de la edición 37 de la revista Semana Educación y es un contenido patrocinado por la Secretaría de Educación Distrital.

*Fuente: https://www.semana.com/educacion/articulo/educacion-la-clave-para-cerrar-brechas-sociales/585364

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(Entrevista) Agustín Moreno: “Deberíamos educar críticamente ya que habría menos individualismo y más compromiso colectivo para mejorar la sociedad en la que vivimos”

Redacción: Rebelión/17-10-2018

Sindicalista, exdirigente de Comisiones Obreras y profesor jubilado de Historia en un instituto de Vallecas. Cuando Agustín era pequeño vivía en una casa baja cuyo patio, con pozo y parra incluida, era el lugar idóneo para largas horas de lectura: Stevenson, Defoe, Verne, Salgari, Zane Grey. Su proveedor de aventuras literarias era su padre, con el que compartía complicidad y libros.

¿Enseñamos a nuestros jóvenes a ser críticos con lo que les rodea?

Es importante que nos hagamos esta pregunta. Y definir que una educación crítica es aquella que se basa en valores éticos, en los derechos humanos y en la defensa de la sostenibilidad del planeta. Creo que una de nuestras funciones principales en la escuela es despertar el espíritu crítico en el alumnado, para que piensen por su cuenta, algo esencial porque la ignorancia es el caldo de cultivo de la manipulación, la explotación y la sumisión. Pero hay muchos tipos de escuela y de situaciones, por eso no es fácil que las respuestas sean generales y sirvan para todos los casos.

En las escuelas, ¿cómo cree que podríamos potenciar el pensamiento crítico?

Para que se formen jóvenes críticos, haría falta cuestionar el discurso ideológico dominante y las formas de cultura que alienan. Creo que en la mayoría de los centros prevalece el discurso plano, acrítico, falsamente neutral. Se centran en la formación académica, olvidando el componente educativo a todos los niveles, especialmente el desarrollo moral y social del alumnado. Cumplir esta función obligaría a quitar rigidez a las escuelas, jerarquización, currículos inabarcables y muchas veces ajenos a lo que realmente es esencial desde el punto de vista educativo.

¿Qué tipo de personas formamos hoy en el sistema educativo español? ¿Diría que están, en general preocupados o implicados en la sociedad que les rodea?

Creo que somos un reflejo de la sociedad en general. Pero también somos parte de una función pública que tenemos encomendada. El contacto directo con la realidad y las familias, nos obliga a una mayor sensibilidad social y a un compromiso de cambio. Como profesorado hay que ser conscientes de que otros muchos agentes intervienen en la formación de los menores. La cultura dominante vende individualismo y falsas soluciones del “sálvese quien pueda”…

Delante de esta situación que describe, ¿cómo deben actuar los docentes?

Deberíamos educar críticamente ya que habría menos individualismo y más compromiso colectivo para mejorar la sociedad en la que vivimos. Pero eso nos sitúa ante la finalidad de la educación por el bien común que trasciende en mucho la simple formación de “productores” o mano de obra para el sistema económico. Algo que no va a facilitar el poder político, ya que su intención, casi en todas partes, es controlar lo que se enseña.

¿Cómo transmitir a los adolescentes valores como la democracia, la participación en común o la libertad de expresión, si son valores en crisis en nuestra sociedad?

Sobre todo de manera muy práctica. La teoría está bien y hay que sabérsela; en este sentido son muy útiles asignaturas como la Filosofía, la Ética, los Valores, que deben ser trabajados con todo el alumnado, y no solo como alternativa a la asignatura de Religión católica como sucede ahora con alguna de estas asignaturas. Pero no es suficiente, tienen que vivirlo, practicarlo, asumirlo desde las emociones. Facilitar la cooperación con sus compañeros y compañeras, hacer que la escuela sea democrática y dialógica, ayudar a que el alumnado asuma su propio protagonismo, expresarse libremente y de forma argumentada… ese el camino.

¿Cómo fomentaría la participación de nuestros adolescentes en ámbitos que afectan a la ciudadanía y a sus derechos?

Una de las formas de tomar conciencia de los problemas que les afectan es fomentar los debates, los trabajos de investigación, trabajar por proyectos… Pero creo que también es importante abrir el centro a la realidad del entorno social. Esto no solo consiste en la entrada de expertos, agentes sociales, ONG´s para organizar talleres o charlas, proyectos concretos de solidaridad, sino fomentar la participación activa del alumnado. He vivido los talleres en las tutorías sobre educación afectivo-social, adicciones, Amnistía Internacional, El Gallinero en la Cañada Real de Vallecas, el programa de protección al lince, la recogida de móviles para apadrinar un chimpancé… Sin embargo, creo que lo principal es lograr que se sientan implicados y responsables en acciones por la igualdad, contra el racismo o a favor de la paz y la convivencia, que participen activamente.

¿Qué otras estrategias recomendaría utilizar?

También les forma y les hace crecer que se comprometan y colaboren con equipos de mediación y de alumnos ayudantes. Una de las experiencias más intensa y de mayor proyección en la que he participado fue el envío de cinco alumnos míos de 2º de bachillerato del instituto de Vallecas de voluntarios a trabajar en el verano en Bemposta, la Ciudad de los Muchachos de Colombia, que funciona como un entorno de protección a la infancia y la juventud, recogiendo a niños de la guerra.

¿Cree que desde la escuela se puede combatir el individualismo que fomenta la sociedad? ¿Cómo?

La escuela no es neutra y si se presenta así, está engañando porque toda educación tiene fines. Por supuesto que tiene que librar ese combate, aunque parezca una lucha contra molinos de viento. No es fácil, porque la (in)cultura dominante se expresa por múltiples vías: el modelo económico y social basado en el consumismo desaforado, la competitividad extrema y la destrucción del medio ambiente. Pero la juventud tiene una clara tendencia a la empatía y solidaridad que hay que sacar a flote y estimular. Se puede trabajar desde la racionalidad de que el apoyo mutuo es mejor que el individualismo, como se ha demostrado científica e históricamente; pero sobre todo hay que hacerlo desde el trabajo con las emociones.

¿Se pueden combatir las desigualdades desde la escuela o el sistema educativo actual fomenta la perpetuación de estas desigualdades?

Objetivamente la escuela reproduce el sistema social vigente. Es evidente que algunas escuelas reproducen más que otras las desigualdades, por ejemplo, las que segregan por niveles socioeconómicos, por sexo, por situación personal, y que tienen una gestión y titularidad que les permite tener un ideario que busca precisamente la formación de élites dirigentes para esa sociedad injusta y desigual. Pero ese es precisamente el gran reto: conseguir que la escuela sea un lugar de igualdad de oportunidades, de equidad entendida como dar más a quien menos tiene y más lo necesita, donde se forme un compromiso para mejorar la sociedad y evitar las desigualdades e injusticias. Hacer que la escuela sea un lugar donde nacen los sueños solo se garantiza con un escuela pública, inclusiva y con una práctica muy democrática.

Autores como Paul Goodman o Illich creen que el problema radica en el propio concepto de escuela, que ven como un mero instrumento del sistema económico. ¿Qué opina de estas teorías de desescolarización?

Puedo estar de acuerdo en el diagnóstico y la función que el sistema da a la escuela, otra cosa es cuál es la solución más correcta para combatirlo. No hay que olvidar que el derecho a la educación ha sido una conquista y no un regalo del poder. También hay que recordar que la escuela tiene una importante labor de socialización que no se asegura con otras propuestas. Por eso, no se trata de dar por muerta a la scuela para que viva la educación, sino de construir otro modelo con una función crítica hacia el sistema, que combine educación formal e informal y menos institucionalizada.

¿Por qué cree que la desescolarización no es una opción a contemplar, entonces?

La dificultad de las alternativas que propone la desescolarización estriba en que la sociedad no está suficientemente estructurada y cohesionada para crearlas y organizarlas para que funcione de manera generalizada y con calidad. No se puede oponer a todo un sistema estructurado las propuestas de homeschooling, a las que puede acceder una minoría, y que no pueden asegurar una generalización educativa, ni el tiempo y la cualificación de todas las familias. Todos los niños y niñas tienen derecho a un buen profesorado y a una escolarización de calidad. Si la desescolarización o elhomeschooling no puede cubrir el papel de una educación de masas al alcance de toda la ciudadanía, no es válido como alternativa general. Aunque creo que si es necesario abrir nuevas vías que iluminen otras formas más libres de educar.

¿Se puede entonces transformar la escuela para transformar el mundo o hay que transformar el mundo para transformar la escuela?

Habría que hacer las dos cosas. Por ejemplo, se puede transformar y mejorar la escuela desde la política a todos los niveles: asegurando el derecho humano a la educación en todo el mundo, comprometiendo una mayor inversión educativa en cada país, destinando recursos en los ámbitos locales para que las escuelas refuercen la calidad y se creen entornos educativos. Todo ello mejoraría la educación en las escuelas. Pero pondría el énfasis en actuar de abajo a arriba, es decir, transformar la escuela para mejorar el mundo en la línea que hemos comentado anteriormente: espíritu crítico, compromiso con la educación pública de calidad, escuela con gestión democrática, participativa y abierta, etc

Hablamos constantemente de escuelas innovadoras. ¿Hacia dónde cree usted que innovan?

Primero habría que aclarar que se entiende por innovación. Puede parecer que se innova con nuevas tecnologías, por ejemplo, usando una pizarra digital o las tablets y, sin embargo, ser muy clásicos y acríticos con los contenidos. La innovación tiene que ver más con asegurar la finalidad de la educación, que es sacar toda la potencialidad del alumnado y que sean protagonistas de su propio desarrollo. Pero creo que, desgraciadamente, no se innova mucho y las razones son múltiples.

¿Puede mencionar alguna de estas razones?

Falta formación del profesorado y ha sido un drama como en las Comunidades Autónomas dirigidas por la derecha han liquidado la formación o ésta sólo se dirige, casi monográficamente a temas como las TIC y el inglés. Por eso, muchas veces el profesorado que quiere innovar no encuentra apoyos. También ha habido un debilitamiento de los movimientos de renovación pedagógica (Acción Educativa, MCEP, Rosa Sensat…) que jugaban un importante papel en los años 80 en España con sus escuelas de veranos, seminarios, etc.

¿Alguna otra que quiera destacar?

Otra dificultad se produce en la escuela pública porque la rigidez de los destinos y los concursos de traslados no ayuda a la consolidación de equipos en torno a proyectos educativos de innovación. A pesar de todo lo anterior, se sigue innovando en los centros, aunque a veces en régimen de guerrilla pedagógica; el problema es que no se conocen más allá de las paredes de la escuela y sería necesario divulgar y socializar estas experiencias. Reconozco que es fundamental la innovación, porque mientras haya profesorado, alumnado, familias que quieran mejorar, hay esperanza. En fin, creo que lo que realmente necesitaría la escuela es una revolución…, pero esto exigiría otra reflexión más profunda.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=24755

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Colombia: “La forma de acabar la guerra es la educación, no las armas”: rectora de la Universidad Nacional

Redacción: Noticias Caracol/17-10-2018

“La sociedad no se ha enterado de que el conocimiento genera riqueza”, dice Dolly Montoya al analizar la crisis de las universidades públicas. Acá la entrevista.

¿Están tan graves las universidades públicas en Colombia?

Sí, por una razón: nacimos como universidades del Estado y el Estado financiaba el ciento por ciento de las universidades. Y, como podemos ver, los aportes de la Nación a la Universidad Nacional de Colombia son de 701.308 millones y los recursos propios ya van llegando casi a los aportes de la nación, a los 634.106 millones.

¿Eso quiere decir que la universidad pública se está privatizando?

Eso lo que quiere decir es que a la universidad pública cada vez se le exige más con menos. Hemos pasado, entre 1993 y 2017, de 26.962 estudiantes a 53.880. Así mismo, de 189 programas a 450, y de 323 a 913 grupos de investigación con recursos propios, generados por nuestra propia comunidad universitaria a través de proyectos, de investigaciones, de recursos internacionales.

El Gobierno Nacional ha dicho que se le va a aumentar al presupuesto, para el 2019, 500 mil millones de pesos. ¿Cómo ve esta cifra?

Esta cifra es un poco menos de la mitad (…) para lo que estamos necesitados y para las 32 universidades públicas.

Le entiendo que, de esos 500 mil, casi la mitad va para funcionamiento de las 32 universidades. ¿El resto va para ‘Ser pilo paga’?

Hay dos programas. El ‘Ser pilo paga’ se modificó, ya no son las mismas reglas, ha cambiado también de nombre, pero de todas maneras también es una bolsa donde concursan públicas y privadas. Y el otro rubro que hay es para apoyar la formación de cero, uno y dos.

¿’Ser pilo paga’ no lo hacían antes las universidades públicas, es decir, darles educación superior gratuita a los estratos 1, 2 y 3?

Para nosotros siempre, en las universidades públicas, ser pilo ha pagado. Quien pasa en las universidades públicas, de estratos 1, 2 y 3, es el 81 %. Nosotros tenemos los mejores estudiantes. Desgraciadamente, como no hay más recursos, no podemos recibir más. Recibimos cerca del 12, 13% de los estudiantes en cada examen.

¿Cuántos estudiantes se presentan a la Universidad Nacional?

Le voy a dar el último dato: se presentaron 75 mil para 7 mil cupos. Nos gustaría recibir muchos más porque es buen negocio invertir en la educación pública, porque tenemos infraestructura para hacerlo.

La Universidad Nacional es de las mejores de Latinoamérica. ¿Por qué no invertirle más dinero?

Porque la sociedad no se ha enterado de que el conocimiento genera riqueza. Los coreanos se enteraron de eso hace treinta años y ahora son ricos. Los países escandinavos se enteraron también y, si ustedes ven los indicadores en ciencia y tecnología, son equivalentes a los indicadores de desarrollo económico. La locomotora de Europa, que es Alemania, invierte realmente en educación pública, todas las universidades son públicas. Eso quiere decir que es un buen negocio. Si invertimos en educación, ciencia y tecnología e innovación, vamos a tener un país desarrollado.

Pero se destina mucha más plata del presupuesto nacional para el Ministerio de Defensa que para la educación. ¿Cómo corregir eso, por qué no entienden eso que usted dice si es tan sencillo?

La guerra solo puede acabarse cuando tengamos una población totalmente educada. La forma de acabar la guerra es la educación, no las armas. Por eso hay que invertir en educación.

¿Cuánto se necesita para sacar de la crisis a la educación pública en Colombia?

Hay un cálculo… para un cubrimiento del 84% de toda la cobertura universitaria, de toda la población que podría ingresar, son 18.8 billones de pesos. Lo que pasa es que tenemos que hacer una política de Estado porque hay que mirar, desde la educación media y básica, jardines infantiles, educar en el ser y no en el tener. Y después continuar con los técnicos y tecnológicos, y hacer que la gente que llegue a las universidades realmente pueda investigan y sean científicos, o que desarrollen cosas nuevas. La educación no ha sido vista por la sociedad como tan importante. Es el fin de la guerra, la educación es el fin de la guerra.

Fuente: https://noticias.caracoltv.com/colombia/la-forma-de-acabar-la-guerra-es-la-educacion-no-las-armas-rectora-de-la-universidad-nacional

 

 

 

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El reto de personalizar la escuela sin deshumanizar

Por: Eva Bailén

¿En qué lugar quedarán las relaciones humanas y el trabajo del docente en la escuela del futuro?

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Pobreza afecta al 77 por ciento de los niños hondureños, según Unicef

Centro América/Honduras/17 Octubre 2018/Fuente: Prensa Latina
El 77 por ciento de los niños hondureños vive en la pobreza y uno cada cinco sufre desnutrición crónica, señaló hoy el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
Según el documento presentado en esta capital, también resulta significativo el retraso educacional desde distintos puntos de vista: En 2017, ejemplificó el texto, solo el 58,3 por ciento de los menores de tres a 17 años de edad asistió a la escuela.

‘El informe que estamos presentando hoy es un importante recordatorio de que, a pesar de nuestros esfuerzos colectivos, la niñez hondureña sigue enfrentando retos muy complejos’, expresó el representante de Unicef Mark Connolly.

De acuerdo con el estudio, hay avances en cobertura escolar, vacunación y reducción de los homicidios, entre otros aspectos; pero persisten grandes retos de carácter estructural, como la situación de pobreza multidimensional y la migración forzada debido a la falta de oportunidades en el país.

Al decir de Connolly, ‘la tarea que tenemos en frente es urgente, no hay causa más importante que los niños y niñas’. No podemos lograr, agregó, ‘un mañana sostenible si no cumplimos con los derechos del niño de hoy’.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=217970&SEO=pobreza-afecta-al-77-por-ciento-de-los-ninos-hondurenos-segun-unicef
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