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La lucha teórica y política por la educación

Por: Rafael Mendoza Castillo

Inicio estas reflexiones con el pensamiento crítico de Manuel Gil Antón: “Ojalá, ojalá de veras, un día estudiar valga más que robar dinero público, ya no sea mejor tener conocidos que conocimientos y haya más jacarandas y nuevas universidades que muertos y fosas en nuestra tierra. Para que sea así, es cosa de entrarle y no callar. Alzar la voz: tomar la palabra arrebatada”.

Sin principios ni fines todo es fungible (se consume con el uso), todo puede servir como representante de todo. Observemos las consignas actuales, “nueva cultura”, entendida como conducta adaptada al nuevo capitalismo, sin derechos ni reclamos, sin conquistas sociales. Aquí aparece, hoy en día, desde el prianismo gobernante, la nueva cultura del trabajo, nueva cultura moral, nueva cultura ecológica, nueva cultura jurídica (juicios orales). Todo ello domestica la acción política de la comunidad, es decir, la soberanía del pueblo (artículo 39 constitucional) y esto se pone al servicio de las organizaciones corporativas privadas y sus mandatos.

Manuel Gil Antón

Sin principios ni fines lo educativo se llena de productividad, de eficiencia, de la calidad que disfraza el desgaste programado de los objetos y bienes, el mercado como ausencia de fines humanos y políticos de la formación social capitalista, misma que convierte todo en mercancía, incluyendo a los sujetos sociales. La competencia donde sobresalen los oligopolios y las megacorporaciones. Este es el capitalismo políticamente administrado y planificado para controlar a las clases subalternas y someterlas a su consenso único (hegemonía).

La filosofía clarifica, determina conceptos y categorías con la finalidad de que nosotros podamos preguntarle a la conformidad con el objetivo de incomodarla. Por ello empecemos por determinar conceptos tales como integración, bloqueo histórico, la utopía y el sujeto. Si partimos de esto estaremos en mejores condiciones de construir una relación distinta de conocimiento, de acción y modo de pensar distinto ante lo educativo y el mundo actual.

En la realidad del mundo histórico contemporáneo se localizan la educación, la cultura, la ciencia, el arte, la técnica, orientados por los procesos de integración, donde la transnacionalización del capital es hegemónica, no sólo en lo financiero, económico y comercial, sino que también se incorpora lo primero. El capital produce bienes y servicios, pero también produce un sujeto que responda a su consenso único de pensamiento y de consumo.

Lo anterior revela el interés de los empresarios (Claudio X. González) que impulsan el proyecto llamado Mexicanos Primero, por ocupar también, para su negocio y lucro, el campo de lo educativo. Por eso decimos que el terreno de la educación es una lucha teórica y política, donde la definición tiene que ser clara en los actores de dicho proceso y la decisión se instala en favor de qué y en favor de quién, porque la naturaleza de la práctica educativa, según Paulo Freire, es política.

Sin embargo, no sólo se globaliza el capital, el trabajo, sino también la trasnacionalización desde el punto de vista de los medios de comunicación de masas. De ahí que la categoría de integración arroja luz sobre la forma en que los Estados nacionales desaparecen o se vuelven instituciones fallidas, achicadas, simplificadas, privatizadoras, desreguladoras, al servicio de las megacorporaciones extranjeras y nacionales.

De ese modo, gobiernos e instituciones se integran a los centros de la hegemonía económica y el consenso de Washington. Como bien afirma Immanuel Wallerstein: “Que el capitalismo no reconoce naciones ni estados, la única realidad para el capitalismo es la economía mundial, no hay en mente realidades nacionales”.

Esta realidad social, esta existencia actual, expulsa los procesos de la racionalidad teórica, del pensamiento crítico disruptivo y pone en práctica una cotidianidad sustentada en la homogeneización de las emociones y sentimientos y de las teorías del pensamiento débil. Todo ello promovido por la diversión, el entretenimiento, que lleva a la enajenación de la conciencia. La intención es destruir la centralidad de la política y de la teoría, tal que le apuesta al consumo y a la esclavitud de la gente.

Además, a través de los medios de comunicación, sobre todo el duopolio televisivo comercial, alienan y forman a la población. No sólo informan al pueblo, sino también se conforman estructuras de conciencia que apuntan a la aceptación y adaptación del orden que ellos, los medios, defienden. Esa conciencia de lo mismo hace sentir y pensar a la gente que lo que existe es lo mejor y que no existe otra opción. Les matan el futuro y la esperanza.

Como bien dice Giovanni Sartori, las imágenes transmitidas por los medios se convierten en un video-poder que al final del día convierte al sujeto en un espectador, en consumidor de lo mismo y, eso sí, dependiente del televisor. Como acertadamente dijo el clásico, el “medio es el mensaje” (Marshall Mcluhan).

Es importante que nuestro proyecto educativo retome el concepto de bloqueo histórico propuesto por Agnes Heller. Sin este concepto no podemos entender por qué la gente aspira a lo mismo y que la gente no piense distinto. Lo anterior se vincula con la educación y la cultura ya que el poder y hegemonía tiránica no persuaden ni les interesa convencer a las personas. Tal hegemonía pretende que la gente se convierta en súbditos y no en ciudadanos, sujetos históricos, erguidos, desafiantes, que visualicen cosas distintas o diferentes a las existentes.

Por eso el modelo neoliberal produce, vía los programas de educación como el propuesto por el inolvidable sargento Aurelio Nuño, un sujeto que acepte vivir en la pobreza, el desempleo, la marginalidad, que el mismo modelo se encarga de producir. Que las personas queden fuera del conflicto de clases y que acepten esta realidad. Otro mundo es posible y necesario.

Fuente: http://www.cambiodemichoacan.com.mx/columna-nc39672

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Colombia: Los ninis, una generación que necesita más oportunidades laborales y educativas

Colombia/07 de Abril de 2018/El Espectador

De acuerdo al estudio realizado por el Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, en Colombia se encuentran 580.000 ninis entre los 15 y 24 años, de los que 370.000 son mujeres y 212.000 hombres.

Cientos de jóvenes diariamente repiten frases como: “no terminé el colegio porque tuve problemas y tampoco quise seguir estudiando”. “No trabajo porque me piden requisitos que no tengo”. “No pude seguir en la universidad porque mis padres no tienen dinero y el banco no nos hace un préstamo”. “He buscado trabajo, pero no me llaman”.

Todos ellos son la representación de la generación de los ninis, jóvenes entre los 15 y 24 años que ni estudian ni trabajan, y por ende no tienen oportunidades para acceder a un empleo formal. De ahí la creciente preocupación del sector privado para visibilizarlos y dejarlos de ver como una población marginada.

“Los jóvenes son el 16% de la población mundial, por lo que son considerados la generación más numerosa de la humanidad. (…) Globalmente 71 millones de jóvenes están desempleados, principalmente las mujeres”, explica Lyana Latorre, directora del área de Corporate Social Engagement en Arcos Dorados, la franquicia más grande del mundo de McDonald´s, y una de las multinacionales que siempre ha trabajado con jóvenes.

De acuerdo al estudio “Perfil juvenil urbano de la inactividad y el desempleo en el país”, realizado por el Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, esta situación ha tocado más a las ciudades intermedias, como Cartagena y Cúcuta, llegando a tener en Colombia a 580.000 ninis, de los que 370.000 son mujeres y 212.000 hombres.

Y es que ser joven hoy en día es estar atrapado en el círculo vicioso de querer trabajar, pero no encontrar trabajo por falta de experiencia. En Colombia, 1 de cada 6 jóvenes se convierte en “nini” (ni estudia, ni trabaja) y 6 de cada 10 “ni-ni” son mujeres.

Por esto la importancia de enfocar esfuerzos, desde diversos sectores, en estos jóvenes que no solo son sujetos improductivos, sino que al no hacer parte una actividad educativa, no consiguen experiencia y se marginan en los espacios económicos y sociales.

“Que un joven termine sus estudios es una opción para que sea un nini o no. Por eso hay que atraerlos, porque es una generación buena y creativa que trabaja de otras maneras y las empresas y gobierno tienen que entenderlos, y acomodarse a que son muchachos que buscan otras oportunidades”, agrega Latorre. Quien, además, expone que la informalidad laboral es otro factor que contribuye a esta problemática.

La educación y los ninis

“Los ninis generalmente duplican la tasa nacional de desempleo y es ahí donde se genera una gran dificultad, pues si no están trabajando o haciendo una trayectoria mínima todo se vuelve un círculo vicioso: no lo contratan porque no tiene experiencia, pero cómo va a tener experiencia si no le dan trabajo”, dice Iván Jaramillo, investigador del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario.

Según el informe del Observatorio, este fenómeno se da principalmente porque para los jóvenes la educación no es atractiva, no les parece rentable o los sistemas de retención educativa no están funcionando. Lo que se traduce en que casi el 50% de los ninis alcanzan una educación media y un 9% solo tienen la primaria o ningún tipo de estudio.

Esta problemática se traduce para los expertos en una mezcla entre una mala educación y la desvinculación de la educación formal con el mercado laboral. Por esto resulta necesario buscar un modelo de enseñanza que garantice la permanencia de los jóvenes en las instituciones y a su vez que su formación esté enfocada en lo que requiere la industria.

“Un muchacho que dejó de estudiar en quinto bachillerato es muy difícil traerlo al sistema. Así que lo primero es que termine sus estudios básicos, luego que el mercado también les de esas oportunidades que están pidiendo y para eso se tiene que dejar de pensar en sistemas de trabajo rigurosos y estructurados, porque eso no les sirve a los ninis”, dice Latorre.

El estudio “Ninis en América Latina, 20 millones de jóvenes en busca de oportunidades”, presentado en 2016 por el Banco Mundial, arrojó que en Latinoamérica se calcula que hay más 20 millones de ninis. Lo que para el Observatorio Laboral es una cifra alarmante por su aumento y por el hecho de que en un 80% este grupo de jóvenes pertenecen a estratos bajos, lo que se traduce en que no tiene estudios académicos, ni habilidades y conocimientos necesarios para ingresar al sector laboral.

Para el Banco Mundial el aumento de esta población no solo tiene consecuencias hacia ellos mismos, sino que también hacia la sociedad, puesto que en los países en los que hay mayor delincuencia y violencia, la situación presenta cifras más altas.

“A los jóvenes hay que escucharlos y darles oportunidades. Por ejemplo, en Arcos Dorados creemos en los jóvenes porque vemos todos los días lo que son capaces de hacer en nuestro negocio. Su inexperiencia la compensan con creces en la rapidez con la que aprenden, la motivación de cumplir su rol y el sentido de comunidad y colaboración que desarrollan entre ellos para trabajar en equipo.

Crear más primeros empleos para asegurar el futuro de nuestros jóvenes es una oportunidad que Colombia no se puede perder, por eso nosotros nunca hemos pedido experiencia y si hemos empleado a más de 73.000 personas en América Latina y el Caribe”, comenta Lyana Latorre.

Por su parte, Iván Jaramillo expone: “En Latinoamérica hay reformas que promueven el empleo en jóvenes y en Colombia hace dos años se creó la Ley 1780, que aunque tiene fuertes problemas de enfoque, promueve el empleo y emprendimiento juvenil, lo que demuestra que hay una preocupación desde la política pública por estos jóvenes”.

¿Cómo identificar a un nini?

Ser joven implica enfrentarse continuamente a las críticas de otras generaciones, a sentir que no confían en sus capacidades y a demostrar todas las habilidades que se tienen. Sin embargo, ser un nini o no, varía de acuerdo a las condiciones económicas, sociales y demográficas. Estas son las señales que indican si se es o no un nini:

– La edad de un nini está entre los 15 y 24 años.

– La mayoría proviene de estratos bajos.

– Están más en las ciudades que en el campo.

– Su nivel educativo no sobrepasa el bachillerato.

– Las mujeres nini en su mayoría se dedican al hogar.

– Viven del apoyo de sus familias.

– Creen que la educación no es el mecanismo para alcanzar las expectativas laborales.

– Creen que el dinero pagado para su experiencia es muy bajo y el tiempo para ascender es mucho, por esto prefieren quedarse en casa.

– Los nini no son Millennials. El concepto Millennials está más aterrizado a jóvenes que están en procesos educativos y tienen trayectoria laboral.

Para ponerle un freno a esta problemática, el estudio del Banco Mundial sugiere que se implementen programas de capacitación y emprendimiento, así como servicios públicos de empleo que les permita a todos estos jóvenes emplearse.

Fuente:  https://www.elespectador.com/creemos-en-los-jovenes/los-ninis-una-generacion-que-necesita-mas-oportunidades-laborales-y-educativas
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«Rita» y «Merlí»: bullying, recortes y conflictos en la educación pública del Primer Mundo

España – Dinamarca/ Autor: Guillermo E. Pintos / Fuente: Infobae

Dos series de Netflix sobre carismáticos y transgresores docentes en Cataluña y Dinamarca, revelan que no todo lo que brilla es oro en la educación europea

Dos series sobre carismáticos y transgresores docentes en Cataluña y Dinamarca, revelan que no todo lo que brilla es oro en la educación pública del Primer Mundo. Como se suele creer en esta parte del mundo, vale decir. Televisión online global mediante, Merlí y Rita se convirtieron en pequeños sucesos
también en estas latitudes, porque plantean algunas complejidades comunes al sistema educativo occidental en la acelerada segunda década del siglo XXI.

Ciertos asuntos conflictivos de la escuela pública contemporánea, de aquí y de allá, emergen por peso propio dentro de historias protagonizadas por los profesores, sus alumnos y familias, y el
Estado, es decir la comunidad educativa. Recortes presupuestarios, acosos de toda clase, presiones de los padres, conflictos hogareños, consumo de drogas, sexo adolescente y cyberbullyng en redes sociales asoman a la superficie e incluso por encima de las vidas de Rita y Merlí. El tono general de comedia que tienen ambas series deja paso, en ocasiones, a numerosas situaciones dramáticas. Que están ahí pese a que se quiera mirar para otro lado.

En una perspectiva de resumen que elude, al menos aquí, brindar detalles argumentales de las varias temporadas de cada una de las series, la cosa es así. Rita da literatura en una escuela de Copenhague y luego vuelve a su ciudad natal; Merlí es profesor de filosofía en un bachillerato de Barcelona. Ambos son mejores docentes que padres, o al menos eso es lo que se va conociendo de sus historias personales y conflictos familiares. No siempre cuentan con la simpatía de sus colegas, la mayoría de las veces se enfrentan al poder establecido en cada escuela, actúan como «lobos solitarios» en la puesta en marcha de los planes académicos e inevitablemente terminan involucrados en las vidas de sus alumnos, con quienes
mantienen un dinámica permanente de amor-odio.

Rita, originalmente emitida por el canal público danés TV2, da un giro de 180 grados a lo que se ha visto sobre series «de escuela». Sus quehaceres diarios con los alumnos y cómo aborda su vida personal de mujer divorciada a los 42 años y con tres hijos, son apenas la punta de un iceberg. Interpretada por Mille Dinesen, muy conocida en su país por un papel muy parecido al de Reneé Zellweger en Bridget Jones, es una mujer desprejuiciada, que fuma en la puerta del colegio (y la sala de profesores con la ventana abierta: ¿desde cuándo no se veía fumar a un profesor en una serie?), que toma la iniciativa para relacionarse con el hombre que le gusta, y que se enfrenta a la autoridad —el director y la orientadora del colegio— si cree que se está cometiendo una injusticia con algún alumno. Y, además de eso, cuida (como puede) a su hijo más pequeño, el único que vive con ella.

Su autor Christian Torpe, pone el acento en la cuestión individual antes que en el contexto de la historia. «Rita es, primero, el retrato de una mujer no convencional. Después, cuando aborda temas como el sistema educativo, puede nacer un aspecto político. Pero no fue mi primer deseo. Rita no es una persona politizada. Ella siempre actúa de acuerdo a lo que parece correcto para ella». Su explosiva protagonista, Mille Dinesen, dice que «las escuelas danesas aprenden de Rita y en los episodios se destacan temas que son relevantes para padres, maestros y estudiantes. El enfoque de Rita se usa para resolver conflictos, por ejemplo».

Merlí, interpretado por Francesc Orella, es un atípico profesor de Filosofía. Amado y odiado acusado de machista y prepotente, casi no tiene amigos y lidia en casa con su hijo recién salido del closet, y una madre actriz de teatro de otro tiempo. Misántropo, un poco salvaje, lúcido y con la ironía a flor de labios, intenta transmitir el conocimiento frente a un alumnado poco interesado, a veces hostil, casi siempre «en otra», con ejemplos prácticos de cómo se aplica la filosofía a la vida cotidiana. Los chicos recurren a él para conversar de sus conflictos, sus dilemas amorosos, familiares, vitales. Cada capítulo está contextualizado por un filósofo –Nietzsche, Schopenhauer, Guy Debord– que de algún modo genera el marco teórico en el que rebotarán los asuntos de ese día.

La repercusión pública de la serie en Argentina se refleja entre otras cosas, en el reciente raid mediático de su protagonista Francesc Orella. Allí habló de todo, incluso de la situación del gremio docente. Y fue más bien explícito: «Adelante compañeros con la lucha de los docentes y de los alumnos también. Todos juntos es la misma lucha. Adelante, todos por la filosofía, por los derechos de los profesores y por salarios justos. Estoy absolutamente con vosotros en esta lucha», fue su mensaje en una entrevista concedida a una radio marplatense.

Declamaciones del tipo «Macri-oligarquía» que sembraron titulares al margen a partir de las palabras del actor, el autor Héctor Lozano fue más sutil con respecto a la relación ficción-realidad de la serie. «La semana pasada fui al teatro y precisamente una señora me felicitó y me dio las gracias. Era maestra y estaba entusiasmada. A Francesc Orella le comentaron, por ejemplo, que hay alumnos que ahora quieren tener conversaciones con los profesores en la cocina del colegio. Pero también sé que los hay que critican que no es realista. Pero esto es una serie y las series no son igual que la realidad: siempre son mejores. No puedes tomarte Merlí como si fuera un documental sobre la educación pública».

Más allá de las particularidades que rodean a los educadores (y sus mundos privados), la escenografía es más o menos la misma. Un instituto público donde resuenan los conflictos sociales tanto subjetivos como familiares: el presente se cuela por la puerta del aula y es integrado por el profesor/a. En eso no difieren, aún dentro de la idealizada construcción socialigualitaria de los países escandinavos o la agitada realidad política catalana. En ese punto surge la inevitable comparación con la realidad de la comunidad educativa regional y, variables idiosincráticas al margen, afloran las mismas cuestiones. Ese es el punto desde donde disfrutar (y pensar) ambas series.

Fuente de la Reseña:

https://www.infobae.com/america/cultura-america/2018/03/21/rita-y-merli-bullying-recortes-y-conflictos-en-la-educacion-publica-del-primer-mundo/

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La unión africana llama a alianzas continentales para desarrollar sector científico

África/Ruanda/07 de Abril de 2018/cnctv.icrt.cu

La Unión Africana (UA) enfatizó hoy en la importancia de las alianzas continentales para el desarrollo de la ciencia y la tecnología en cada país.

La UA describió además a la ciencia como un “asunto muy serio”, con motivo de la presentación en la sede oficial del bloque comunitario aquí en Addis Abeba de un resumen de los resultados del recién celebrado Next Einstein Forum (NEF), en Kigali, Ruanda.

Un texto difundido por la organización reseñó además las declaraciones de su presidente pro témpore y jefe de Estado ruandés, Paul Kagame, quien apuntó que África es la que perdería si no apoyara el sector en beneficio del pueblo.

Así, la UA aprovechó la exhortación de Kagame para instar una vez más a los gobiernos africanos a aumentar las asignaciones presupuestarias en educación, salud y agricultura, ya que son los pilares clave de la transformación científico-técnica de África.

“La educación y la ciencia deberían ser centrales en nuestra vida cotidiana si queremos hacer los avances que nos hemos propuesto en los próximos 50 años”, apuntó la Unión.

Ya Kagame apuntó en la conclusión del Foro que África no debería perderse ninguna futura revolución de desarrollo en todo el mundo.

“No hay duda de que África tiene la intención de aprovechar este momento. La ciencia tiene un lugar, lo admitamos o no”, refirió el titular.

De ahí que la UA resaltó que las inversiones en educación superior para cursos de información, comunicación, tecnología y ciencia no deberían realizarse a expensas de las artes y las humanidades.

Lo mejor, en opinión de la organización panafricana, es realizarlas en la misma medida con el objetivo de reducir los desequilibrios en el mercado laboral y los requisitos de la industria y ayudar así a impulsar la economía de África.

Fuente: http://www.cnctv.icrt.cu/2018/04/01/ua-llama-alianzas-continentales-desarrollar-sector-cientifico/

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Para que América Latina prospere en la era digital, primero debe enseñar a las mentes, luego las máquinas, afirma el Foro Económico Mundial

Reseña

América Latina es una región con mentes emprendedoras. Nuestra gente lleva el gen de la innovación y, a menudo, convierte los desafíos complejos en oportunidades de transformación y crecimiento. Cuando se combina con las tecnologías emergentes, este «puedo hacerlo» y la mentalidad innovadora tienen el potencial de convertir esta región en una fuerza impulsora, fortalecer las industrias, proporcionar trabajo significativo e impactar en la vida de muchos.

Ahora es el momento de actuar. Muchas tecnologías emergentes ya han surgido. La tecnología es el mejor agente de cambio en el mundo moderno. La inteligencia artificial, el aprendizaje automático, los sistemas conversacionales y la Internet de las cosas son una realidad en todo el mundo desarrollado y están penetrando rápidamente en América Latina y otras economías emergentes.

Este desarrollo se refleja en el Índice de evolución digital de 2017, según el informe de Harvard Business Review. Este estudio analiza el estado y la tasa de evolución digital en 60 países. México, Colombia, Brasil y Bolivia son considerados países «emergentes» que están evolucionando rápidamente hacia una innovación generalizada impulsada por la tecnología digital, y Chile es casi un país «sobresaliente», con altos puntajes de digitalización e innovación.

A medida que las nuevas tecnologías llegan a nuestros hogares, nuestras empresas y nuestros gobiernos, cambian la forma en que interactuamos y trabajamos, presentando nuevas oportunidades para crecer como región y desarrollar comunidades más fuertes. Las nuevas tecnologías pueden ayudar a las personas y organizaciones a ser más eficientes, y crear resultados más efectivos que se traducen en una mayor productividad y crecimiento económico. No obstante, para lograr esto, es esencial proporcionar primero la capacitación adecuada para que las personas puedan aprovechar al máximo las últimas tecnologías y realizar su máximo potencial.

La educación es el único camino para construir un futuro donde la palabra «inteligente» no solo se aplique a las máquinas, sino que siga describiendo a la humanidad.

A través de la educación adecuada, podemos enriquecer las mentes de las personas en cualquier etapa de la vida y proporcionarles las habilidades que necesitan para trabajar en conjunto con las tecnologías de automatización, robótica o cualquier forma de inteligencia artificial que puedan encontrar en el lugar de trabajo. Primero debemos enseñar a las mentes, para luego enseñar a las máquinas.

¿Cómo se traduce esto en América Latina, una región propicia para la innovación, pero con una profunda brecha educativa?

Desarrollo del talento en cada etapa de la vida

Un estudio reciente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) descubrió que, a pesar de la inversión promedio del 5 % del PIB en educación en América Latina (al igual que en regiones similares), solo el 30 % de los niños en tercer y cuarto grado tienen los conocimientos mínimos para las habilidades fundamentales requeridas en la era digital, como el dominio de las matemáticas.

Es necesario intervenir en todos los niveles educativos. Ya sea educación primaria, secundaria o universitaria, que actualmente sirve a menos del 10 % de la población. Necesitamos mejorar los programas educativos y equipar a los estudiantes con las habilidades y herramientas que aseguren que nadie se quede atrás. Prepararse para los trabajos altamente calificados del futuro cercano implica enseñar tanto competencias y habilidades técnicas como habilidades sociales.

A medida que los gobiernos y las empresas privadas colaboran para cerrar la brecha educativa y capacitar a la fuerza de trabajo de la próxima generación, también se requiere un enfoque crítico en la capacitación y el desarrollo de nuevas habilidades en un lugar de trabajo en cambio continuo impulsado por la digitalización.

Una fuerza de trabajo flexible y adaptable

Hemos observado que para tener éxito en las economías con grandes avances tecnológicos de la actualidad, se requieren habilidades fuertes y adaptables. También se considera que, hasta la fecha, más de la mitad de las ocupaciones conocidas son los principales candidatos para la automatización parcial a través de la tecnología. Esto tiene implicaciones importantes para la fuerza de trabajo, que incluyen la necesidad de adoptar el aprendizaje permanente y la actualización constante de las habilidades, para seguir siendo flexible, relevante y productivo. Reinventarse a sí mismo será imprescindible cuando la profesión o cargo para el que estudió o en el que se especializó ya no exista.

Con las políticas y programas correctos en América Latina, podemos asegurar la innovación efectiva y compensar el desplazamiento laboral, una preocupación de muchos de los que estudian el impacto de las nuevas tecnologías en la fuerza de trabajo. Cabe destacar que en las economías en desarrollo como América Latina, el balance entre los empleos que se perdieron y los que se ganaron debido a estos cambios transformacionales y las tecnologías de automatización, en realidad parece ser favorable. El estudio “Trabajos perdidos, trabajos ganados” del McKinsey Global Institute predice este resultado favorable en el corto y mediano plazo en las economías emergentes, debido a la aceleración del crecimiento de la clase media.

Si bien estos cambios en la fuerza de trabajo son graduales (McKinsey estima que para 2030, entre el 3 % y el 14 % de la fuerza de trabajo en el mundo tendrá que cambiar de categoría ocupacional, dependiendo de la velocidad con que se adopte la automatización) el crecimiento tecnológico es siempre exponencial. Si esperamos demasiado, no tendremos tiempo para ponernos al día. La tendencia de América Latina a adaptarse al cambio es fundamental, y ofrece una oportunidad única para impulsar el crecimiento transformador y la productividad a través de la adopción de nuevas tecnologías.

Innovación que cambia el mundo

Se suele decir que la innovación tecnológica de una región se refleja en su nivel de iniciativa empresarial. La naturaleza emprendedora de América Latina está bien representada por múltiples unicornios y startups digitales exitosos que han ganado relevancia mundial.

Estos emprendedores e innovadores decididos tienen grandes oportunidades para crear y mantener un impacto social para la región a través de la tecnología. Al liderar con un propósito, pueden ayudar a abordar muchos de los problemas sociales más apremiantes de la región y contribuir a dar forma al futuro que deseamos.

Sin embargo, no solo los empresarios de la región deberían adoptar una mentalidad social en esta nueva era digital. Se requiere liderazgo y participación, enseñanza y aprendizaje en todos los niveles de la sociedad.

A medida que crecen las nuevas tecnologías, se vuelven «más inteligentes» y se hacen cargo de los trabajos más intensivos y repetitivos, tendremos más tiempo para enfocarnos en ser innovadores y conscientes del impacto que causamos y la contribución que brindamos a nuestras familias, comunidades, pueblos y ciudades, países y regiones. El futuro de nuestra región se basa en lograr que nuestra fuerza de trabajo confíe en la tecnología mientras aplica habilidades cognitivas superiores para impulsar el crecimiento sostenible y poner en marcha un progreso social exponencial y sin precedentes.

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Callejear la educación

Marco Fidel Gómez Londoño

En la calle el anhelo de comprender el contexto -con posibilidades de transformación- encuentra más asidero que el enclaustramiento al que hoy la escuela está siendo sometida.

Hace poco fue publicado – en este mismo espacio- un texto de Jaume Martínez Bonafé en el que a modo de reclamo, pero también de invitación, afirmaba que “la escuela no ha querido todavía leer la calle”, mucho menos “con las herramientas conceptuales y procedimentales de la crítica”. Una afirmación que desde mi punto de vista no tiene cómo ser rebatida, pues ya sabemos que la escuela pareciera temerle a la calle y cuando en ocasiones deja de hacerlo, entonces hace uso de unas herramientas que imposibilitan su comprensión. Se abraza la calle para airear al estudiantado, pero muy poco, o casi nada, para integrarla a los saberes escolares. Es decir, según el criterio actual escolar, la calle no tiene contenido educativo: es más escollo que currículo.Acudimos, con infortunio, a una despolitización de la escuela que ocasiona un vaciamiento de sus contenidos en la aspiración de pensar nuestros territorios, de comprender la vida de quienes los habitan y de construir alternativas. Es una verdad de Perogrullo. Basta con observar en Medellín, en Sao Paulo, en La Serena, y en otras urbes latinoamericanas a qué intereses sirven las autoridades educativas que, desde mi consideración, no son propiamente los de la comunidad. Sus discursos hastiados de progreso contrastan con las cifras de deserción del sistema escolar por parte de niños, niñas y jóvenes. El progreso está atado a la exclusión.Pero volvamos a Jaume. Hay dos palabras potentes que debemos considerar: calle y herramientas. Desde estas dos sustentaré una propuesta que he adelantado con estudiantes de mi Institución Educativa (María de los Angeles Cano) en Medellín. Iniciaré por reconocer que si la calle es contenido, entonces habría que pensar en callejear la educación. Callejear es acción, callejear es reclamar la ciudad. Y este reclamo es,como bien lo menciona Harvey (2013), un derecho que “surge de las calles, de los barrios, es un grito de socorro de gente oprimida en tiempos desesperados”. Quizás por eso gran parte del estudiantado pregunta: “Profe, ¿Cuándo vamos a salir?”. Por supuesto, hay en el afuera una cosa otra que en el adentro escolar no está. La pregunta del estudiantado contiene una actitud epistemológica.

La calle apela a la cotidianeidad de los estudiantes en la que se ha generado un vínculo y desde la cual es posible generar aprendizajes, pero a la vez, más allá de la mera escolarización, engendrar posibilidades de reflexión y transformación. Si educar corresponde a un proceso que contiene las características de los contextos, como tantas veces lo he escuchado decir, entonces, no está en el encierro su posibilidad. Las pruebas estandarizadas nos embotellan, limitan la mirada; la calle, desatasca y amplía la mirada. Callejear es resistencia social y política.

Un hombre grita en una esquina; otro vende las verduras que trae temprano en la madrugada desde el centro de la ciudad; dos mujeres, con biblia en mano, conversan con dos jóvenes que parecen asentir a sus palabras; una niña espera un mango que corta con experticia un vendedor. Los cuerpos hablan en escenas que suceden en las calles, en las carreras, en las esquinas, en los callejones. El cuerpo se ha convertido, intencionalmente, en herramienta conceptual y metodológica para comprender la sociedad de manera crítica. En la urbe pueden encontrarse rastros de angustia, de miedo, de esperanza, de creatividad enquistados en los cuerpos de sus habitantes.

Sobresaltan las preguntas de los estudiantes: ¿Qué viste un cuerpo? ¿Por qué viste así? ¿Su caminar es lento y apaciguado? ¿Qué ha robado la vitalidad? ¿Qué esperanzas guarda? ¿Qué hace que un cuerpo ocupe una esquina o un andén o una calle? ¿Por qué esperan los cuerpos en la fila de los buses? ¿Cuánto esperan? ¿A qué juegan los cuerpos en los rincones raídos de la ciudad? Y mientras las respuestas tratan de construirse, entonces los conceptos van adquiriendo fuerza. La marginalidad, la pobreza, la recreación, la exclusión, la movilidad, el tiempo libre, el desarrollo humano, ya no son conceptos tan extraños, ahora también hacen parte de la experiencia de nuestras gentes. Incluso, el sentido del concepto se ha profundizado, ha adquirido otra connotación que quizás, en el encierro escolar, se hubiera quedado en mera palabrería. El cuerpo como herramienta conceptual y metodológica, y también como experiencia. Un aprendizaje ligado a la comunidad con enorme potencial formativo.

Seguimos caminando por el barrio. Luego regresaremos para compartir impresiones, dialogar, reflexionar, construir. Finalmente: “La aspiración a conquistar el derecho a la ciudad, ¿es entonces una quimera? En términos puramente físicos seguramente sí; pero las luchas políticas cobran aliento tanto de los deseos quiméricos como de las razones prácticas”. (Harvey, 2013). Sí, las didácticas de calle o callejear la educación, deben tener cabida en la escuela, allí el anhelo de comprender el contexto -con posibilidades de transformación- encuentra más asidero que el enclaustramiento al que hoy la escuela está siendo sometida.

Parafraseando al maestro Jaume Martínez: A ver si le explican a la escuela, entonces, para qué sirve la calle.

 

 

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2018/04/05/callejear-la-educacion/

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El dispositivo trasnacional de sujeción educativa

Por: Roberto González Villarreal, Lucía Rivera Ferreiro, Marcelino Guerra Mendoza. 

En febrero de este año, miles de estudiantes peruanos, apoyados por padres y maestros, se levantaron contra la Ley 25818, “Ley de Modalidades Formativas laborales”, que planteaba la capacitación de los alumnos en experiencias reales de trabajo por un mínimo de 448 horas repartidas en 3 años, sin recibir remuneración alguna, aunque los institutos si recibirían una compensación.  Los estudiantes la llamaron la “Ley de esclavos” (Estudiantes peruanos se oponen a la ley sobre trabajo juvenil).

En otro episodio del largo enfrentamiento entre los maestros argentinos y el gobierno de Macri, desde febrero de este año se han sucedido una serie de paros, huelgas y manifestaciones por el cumplimiento de la ley paritaria, que fijaba el piso salarial docente en Argentina, y fue derogada por un decreto presidencial; por el cumplimiento  de la Ley 26.075 que plantea la inversión del 6% del PIB en educación; y por aumento salarial superior al 24%  (¿Por qué los maestros argentinos están en huelga?).

En lo que se consideró una vuelta de tuerca más de las reformas de la educación pública en Argentina, la gobernadora María Eugenia Vidal impuso la jubilación obligatoria a más de tres mil profesores de Buenos Aires, con más de 60 años y 30 de servicio, lo que significa una reducción de 40% de sus ingresos, sin aumentos, sin aguinaldo y con el riesgo de perder en un año la cobertura social (Otro regalito de Vidal para los maestros).

En Chile, después de años de luchar contra el lucro en educación, una resolución del Tribunal Constitucional lo declara legítimo (Colegio de profesores rechaza la resolución del tribunal constitucional que repone el lucro en educación superior).

En Colombia, después de la firma de 24 compromisos entre los trabajadores educativos y el gobierno, que puso fin a una huelga de 37 días en 2017, en febrero de este año los maestros realizaron paros de 24 horas debido al incumplimiento gubernamental (Maestros de Colombia mantienen el paro de 24 horas por incumplimientos del Gobierno).

En Brasil, después de la defenestración de la presidenta Dilma Rousseff, el nuevo gobierno inició una serie de modificaciones legales para reformar la educación publica, que llevó a millones de trabajadores a huelgas durante 2016 y 2017. Lo primero que hizo fue terminar con las vinculaciones  constitucionales para educación y salud, a través de la enmienda PEC-55; luego congeló las inversiones educativas durante ¡2 décadas!; más tarde cambió las leyes de jubilación e inició un programa de “certificación federal de los maestros, a efecto del pago de un adicional a su remuneración regular” (Docentes de Brasil también enfrentan ataques a la educación).

En México, en diciembre de 2017 se presentó la iniciativa para reforma la Ley Federal del Trabajo, en la que se desregulan las subcontrataciones (outsourcing), de despidos, de sindicación y asociación (Grotesca iniciativa de reforma laboral).

Podríamos seguir resumiendo noticias sobre las reformas educativas y las resistencias de estudiantes, padres de familia y profesoras en América Latina. Abarcarían muchas páginas y aún así no terminaríamos. ¿Qué se puede  observar en estos pocos ejemplos? Muchas cosas. Por ahora nos vamos a detener solo en cinco, para tratar de articular los diferentes elementos de un dispositivo; es decir, de un conjunto de acciones, programas, discursos, instituciones y modos de subjetivación, que tienen varios propósitos, dos de ellos fundamentales: una reingeniería de los sistemas educativos estatales y la reconfiguración de los procesos de subjetivación.

Desde nuestra perspectiva, el tema no es la malhechura o la incapacidad de los gobiernos latinoamericanos para resolver problemas de calidad, cobertura, equidad o aprendizaje; esos son garlitos en los que han caído muchos críticos, políticos contrahegemónicos y alternativos. El tema es la conformación de los individuos, de sus relaciones, modos de vida y subjetivación, mediante diversas estrategias constitucionales, institucionales, administrativas, pedagógicas, laborales y cognitivas; a eso justamente, es a lo que llamamos un dispositivo.

Vamos a proponer una sencilla línea de ensamblaje, para estimular el debate. Se trata de una hipótesis que va juntado las piezas de un rompecabezas internacional de las reformas educativas, como si fuera un trabajo en proceso, como si el territorio educativo latinoamericano fuera un gran campo de experimentación, que poco a poco va enlazando elementos que todavía parecen dispersos. He aquí la hipótesis que estamos trabajando:

  1. Las reformas parten de una modificación institucional (reglas del juego) de las condiciones laborales del magisterio para someterlo a un nuevo régimen de control político-laboral, pero sobre todo subjetivo, caracterizado por la incertidumbre, precarización e inseguridad.
  2. Las reformas contienen diferentes mecanismos de desvinculación constitucional en presupuestos e inversiones educativas. En Brasil y Argentina se eliminaron los candados constitucionales de inversión educativa mientras que en México, se iniciaron programas de bonos de infraestructura educativa.
  3. Las reformas promueven los mercados y el lucro educativo. En Chile, el Tribunal Constitucional rechazó la eliminación del lucro; en México, Argentina y Brasil, los programas educativos implican mayores participaciones privadas en las decisiones, el financiamiento y el beneficio en los servicios educativos.
  4. Las reformas modifican objetivos y contenidos en programas de todos los niveles educativos. El caso más notable es Perú, con la llamada Ley de Esclavos que provee mano de obra gratis durante la formación profesional; lo mismo ocurre en México en distintos programas de prácticas profesionales, sin la categoría de ley. El propósito no es solo la sobreexplotación descarnada de la mano de obra, sino la subjetivación del precariado como condición laboral inescapable.
  5. Las reformas desconocen las conquistas laborales del magisterio en los programas de jubilación y retiro forzado.
  6. La reformas educativas están acompañadas de reformas laborales.

Es una hipótesis solamente, pero se puede resumir del siguiente modo: las reformas educativas son parte de los procesos de reconfiguración neoliberal de las sociedades latinoamericanas. No se dan de manera aislada, sino como parte de procesos de recreación del Estado, de los mercados y de los sistemas educativos.  Sus propósitos son múltiples, como se puede observar en los distintos programas que las conforman, pero queremos destacar uno primordial, que es de orden productivo: la creación de una subjetividad neoliberal, de un individuo que se forme en el precariado, en la responsabilidad de si, en mercados competitivos con exceso de oferta de trabajo, en la incertidumbre, sin seguridad social y acostumbrado a formas evaluativas cada vez más cambiante y opacas.

¿El resultado? Un modo de control biopolítico, que inicia con la formación escolar en la competencia, en mercados educativos crecientes, con prácticas de formación que implican la explotación de la mano de obra; sigue con jóvenes profesionistas en mercados laborales saturados, sin seguridad laboral y alta rotación en empleos; y termina con procesos de jubilación forzados, precarios, con aumentos de requisitos y reducción de beneficios.

Estas son las figuras del porvenir si triunfan las reformas educativas latinoamericanas: estudiantes rechazados; profesionistas desempleados; trabajadores flexibles y precarios; jubilados retirados y desprotegidos; todos envueltos en el hálito neoliberal de la responsabilidad de sí mismo.

Fotografía: larepublicape

*Fuente: http://insurgenciamagisterial.com/el-dispositivo-trasnacional-de-sujecion-educativa/

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