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Educar contra la explotación infantil

Por: Saray Marqués

Nos hemos acostumbrado a levantarnos escandalizados un martes porque un documental de la BBC denuncia que niños huidos de la guerra de Siria trabajan por un sueldo de miseria en fábricas textiles de marcas europeas en Turquía, y a plantearnos un miércoles, plantados ante un escaparate, si esta temporada somos más de Mango o de Zara. A parcelar, a diferenciar, a no conectar… También en la escuela.

No siempre

Sin embargo, esta no es siempre ajena a la realidad, y las aulas no siempre le dan la espalda al contexto de crisis ecosocial en que estamos viviendo. Y hay experiencias que nos demuestran que, si se quiere, los niños no son “demasiado pequeños” para afrontar la crudeza y la complejidad de determinados acontecimientos, el currículo demasiado intenso como para no jalonarlo de cuestiones que nos atañen ni la LOMCE tan antiecológica como para impedirlo.

En ocasiones dentro de la educación formal y otras desde la no formal, con talleres educativos como los que se proponen desde el colectivo Consume hasta morir, integrado en Ecologistas en Acción, un documental como el realizado por la cadena pública británica constituye una oportunidad para conectar las aulas con la vida.

Este proyecto, en marcha desde 2002, ha servido durante todos estos años para “desenmascarar el argumentario fundamental detrás de la sociedad de consumo gracias a la contrapublicidad y a las herramientas de la comunicación social”, explica Isidro Jiménez, en Consume hasta morir desde sus inicios. Distintos profesores e investigadores universitarios vinculados a estos campos han ido pasando por sus filas (cinco personas lo componen en estos momentos), aportando estrategias para introducir la reflexión a partir de estas herramientas, ya sea en la educación formal, en institutos, en asignaturas como Plástica, o en la no formal (centros de formación ambiental, ocio y tiempo libre…). También hay personas en su día ligadas al marketing. “El objetivo va más allá de derrumbar la publicidad, esta es solo la herramienta al servicio del modelo de consumo. Nuestra tesis es que esta es ideológica, educa y transmite valores definidos e interesados”, analiza Jiménez. “Nosotros le damos la vuelta y la empleamos para luchar y trabajar contra ese modelo”.

La contrapublicidad, la primera herramienta que emplearon, es ahora una más, y el trabajo del colectivo está ya un paso por delante. De la denuncia han pasado a la propuesta en positivo de alternativas desde la economía social, gracias a medios como El salmón contracorriente y proyectos como el libro de próxima aparición Manual de comunicación para la ciudadanía organizada. Sin embargo, en muchos centros se sigue empleando el lenguaje de la contrapublicidad, con el que comenzaron, para acercar determinados temas a un público joven, “y es interesante esa parte que sigue, sin que ya ni siquiera participemos”, apunta Jiménez.

La emisión de The refugees who make our clothes ha sido el caso más reciente y ha servido para “descubrir una realidad que ignorábamos, preocupante porque nos habla de una segunda o tercera explotación de una población ya vulnerable, y reaccionar, pidiendo a las empresas afectadas saber si conocían estas situaciones, lo que han hecho hasta el momento para evitarlas y lo que pretenden hacer, conscientes de que no caben soluciones inmediatas y fáciles, de que la deslocalización es un hecho que hay que gestionar, pero esperando que esas empresas no miren para otro lado, porque sus políticas de responsabilidad social corporativa no terminan en sus sedes sociales en España, sino que han de llegar allá donde están sus centros de producción”, en palabras de David del Campo, director de cooperación y ayuda humanitaria de Save the Children en España.

Del Campo habla de 2.485.000 niños sirios refugiados en países limítrofes como Turquía y de 2.700.000 que viven en su país pero no van a la escuela. En ambos casos, la amenaza de la explotación laboral se cierne sobre ellos, “que pueden llegar a cobrar un tercio del salario mínimo, aunque la ley no permita en Turquía ni el trabajo de menores ni la explotación de refugiados en fábricas”, relata.

El precedente de Dacca

Ahora ha sido Turquía, pero hace tres años fue Bangladesh. Todos los focos se giraron hacia su capital, Dacca, cuando 1.127 trabajadores textiles murieron en un derrumbe durante su jornada laboral (2.438 resultaron heridos). Entonces, los profesores María Pose y Guillermo Rodríguez, del Colegio Montserrat (Fuhem) de Madrid, se tomaron en serio lo de que “los centros educativos son agentes activos de transformaciones sociales donde formar, trabajar y hacer ver que podemos construir un mundo mejor”. Así fue como comenzaron a preparar una exposición, que se inserta dentro del proyecto global ConSumoGusto, que a día de hoy sigue haciendo campaña en pro del concepto de ropa limpia.

Durante el tercer trimestre, los pasillos del colegio se llenaron de fotos del accidente y de carteles en que los alumnos denunciaban que de una camiseta de 25 euros tan solo 11 céntimos iban destinados al sueldo de la persona que la cosía o cómo se pagaba la hora de trabajo en Bangladesh (10 céntimos), China y Bulgaria (30 céntimos) o Marruecos (70 céntimos). En ocasiones en horas de clase y otras fuera del horario, Rodríguez recuerda cómo, bajo el lema ‘Sabemos lo que pasó y sabemos cómo actuar’, chicas y chicos analizaron las etiquetas de su ropa, situando en un mapamundi los países de donde venía, hablaron de externalización, deslocalización, de derechos laborales o recibieron charlas de expertos.

“El profesorado está a veces sobrecargado, le saturamos para que haga cosas, por eso yo oriento, abro puertas para que sea el alumno el que las haga”, explica Rodríguez, que recuerda cómo entonces hubo posibilidades de seguir trabajando en el tema para aquellos alumnos más implicados, a los que no les bastaba con las horas lectivas. Otros docentes se contagiaron del entusiasmo, que partía en esta ocasión de un profesor de Matemáticas impregnado del estilo de educación para el desarrollo: “Nunca dejas tu asignatura, porque cuando recurríamos al mapa era un mapa de Peters, que también es curioso y me permitía hablarles de conceptos matemáticos”.

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Todo el currículo

El de Dacca es solo un ejemplo de lo que se está haciendo desde el Montserrat (premio Vicente Ferrer de Educación para el Desarrollo, concedido por la Agencia Española de Cooperación Internacional y el Ministerio de Educación) y de lo que se propugna desde la Fuhem. Su coordinador de áreas ecosocial y educativa, Luis González, explica cómo pretenden elaborar un currículo Lomce “ecosocializado”: “Partimos de un documento muy desarrollado sobre lo que consideramos que debe conocer una persona desde el punto de vista de la sostenibilidad, la justicia social y la democracia y, una vez que tenemos claros esos aprendizajes clave, vamos analizando dónde encajarlos en el currículo oficial: en qué asignatura en qué curso y con qué visión insertaríamos el cambio climático, con conexión entre distintas áreas y niveles”.

Es así como, según González, estarán trabajando los contenidos mínimos de la ley pero con un enfoque ecosocial, “en ocasiones incorporando contenidos nuevos y, en otras, con una visión distinta”, como podrán abordarse en profundidad temas que hoy o no se tratan o se tratan de soslayo, dependiendo de la disposición del docente, o que se consideran un extra. Cuestiones como “Comprender que no todo es reparable”, “Contrastar organizaciones socioeconómicas depredadoras con otras con una relación armónica con el entorno”, “Valorar las implicaciones de la lógica comprar-tirar-comprar y el papel de la publicidad”, “Ser conscientes de cómo las personas han sido y siguen siendo tratadas como mercancía” o “Conocer cómo el capitalismo consigue reproducir el capital a través de la explotación de personas”, algunas de las que se recogen en su borrador, ahora sí estarán.

Todo esto se ofrecerá en forma de materiales autoeditables para todos los docentes, en abierto, y se espera tener un primer piloto de Ciencias Naturales y Sociales de 6º de Primaria el curso que viene. “El trabajo no se pierde con un posible cambio de ley educativa, pues la mayoría de los elementos, aun con una nueva ley, no variarán sustancialmente”, señala González.

Lesbos, Girona, Málaga

Para Iolanda Arboleas, directora del Institut de Sils de Girona, no hay desconexión posible con la realidad. Todo, de Sant Jordi a la inauguración del curso, se impregna de aquello que nos rodea y que consideran más acuciante. No es raro en un centro, reconocido por Ashoka como changemaker, que inicia la jornada con su Bon Dia, dedicando los cinco primeros minutos a abordar un tema de impacto en ese momento.

Así, el pasado Sant Jordi la guerra de Siria y sus consecuencias fue la protagonista, con su descenso a cada uno de los cursos (sensibilización en 1º de ESO, análisis en 2º, reivindicación y protesta en 3º y acción en 4º). Y este curso se dará por inaugurado el viernes 28 con un acto en el Ayuntamiento al que toda la población está invitada, en el que los alumnos de 3º de ESO hablarán de democracia y derechos humanos vinculándolo con la Revolución Francesa y la Americana, que están estudiando, y donde acudirá para dar una conferencia, promovida por el centro y el AMPA Joel Da Silva, voluntario de Proactiva Open Arms, la ONG cuya labor describe Astral, el documental de Salvados.

A la colaboración con ONG están también acostumbrados en el IES Pablo Picasso de Málaga, donde trabajan con InteRed. Del mismo modo, es frecuente que se aborden problemáticas sociales desde una visión multidisciplinar y con testimonios de primera mano. El curso pasado, en un proyecto sobre las migraciones, participaron los profesores de Filosofía, Inglés, Economía y Geografía. Los alumnos escucharon las experiencias de personas que en su día tuvieron que abandonar su país que visitaron el centro, leyeron noticias, vieron documentales… “Queremos formar agentes de cambio, y hacerlo con herramientas propias de la participación en ciudadanía”, analiza Marisol Aneas, jefa de estudios y premio Vicente Ferrer de Educación para el Desarrollo. “En base a lo que está pasando, aspiramos a que el alumnado forme parte, aunque guiado, en la toma de decisiones de cómo trabajar en el aula, qué temáticas abordar”, prosigue Aneas.

Profesora de Economía, también comienza sus clases con dos noticias seleccionadas por los chicos y chicas, que dan para una exposición y un debate de unos 15 minutos y “sirven para conectar la clase a la realidad inmediata”. Su asignatura, para ella, contiene además conceptos imprescindibles con que analizarla. En sus clases de 1º, 2º y 4º de ESO hay lecciones fundamentales, las que hablan del agotamiento de los recursos, de los objetivos de desarrollo sostenible, de emprendimiento social, de finanzas alternativas, de responsabilidad social o de consumo responsable.

Ciudadano LOMCE

Para José Carlos Tobalina, docente del centro de formación ambiental Ciudad escolar en la Comunidad de Madrid, vinculado a los Movimientos de Renovación Pedagógica (MRP), existen estas y otras experiencias (cita también las de los colegios Trabenco de Leganés, Miguel Hernández en Getafe, Carlos Cano de Fuenlabrada o Palomeras Bajas en Madrid) “donde maestros o maestras de forma individual o en equipo sacan adelante proyectos coherentes con un nuevo paradigma ético, que desarrolla el pensamiento crítico y forma parte de una concepción global del ser humano en la sociedad”, pero no bastan.

Según él, ni el currículo ni la formación inicial del profesorado están listos para aportar “una visión crítica, consciente y lúcida del sistema en que vivimos, de las contradicciones en el funcionamiento del modelo neoliberal capitalista, de los problemas que tenemos de carácter ecológico y de justicia social”.

La escuela está en medio, reconoce Tobalina, a su alrededor los medios de comunicación o las redes sociales van ganando en impacto, “pero debería estar jugando un papel de compensación, de alfabetización crítica, y no lo está haciendo, sino que sigue vehiculando un conocimiento alejado de la realidad a través de materias que en ciertas épocas sirvieron para situar al ser humano en una visión del mundo antropocéntrica, distinta a la que tenemos que tener hoy”.

Tobalina habla de cómo la actual ley va en esa línea, “encaminada a crear ciudadanos LOMCE, seleccionados, con una mente capaz de cambiar muy rápido en lo tecnológico, muy dóciles en lo político y social, con una conciencia medida sobre medio ambiente (capaces de plantar un árbol cerca de su casa, o de comer comida ecológica), pero con una visión incompleta de lo que son en su entorno social y natural”.

Frente a esto, desde las jornadas que los MRP y Ecologistas en Acción celebrarán a principios de 2017 abordarán Qué escuela para qué mundo. Porque en el ámbito escolar hay mucho que repensar, también más allá del currículo (plantea algunos ejemplos: cómo se va y se vuelve del cole, cómo se transforma arquitectónica y estructuralmente para que sea algo abierto, cómo se conciben los tiempos, respetando los ritmos de cada uno, cómo, qué y con quién se come…) y porque todo esto ha de servir para acercar un poquito más la escuela a la vida, para que la escuela sea la vida.

Fuente: http://insurgenciamagisterial.com/educar-contra-la-explotacion-infantil/

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Aprueban en Ecuador Ley Orgánica de Cultura

América del Sur/Ecuador/12 Noviembre 2016/ Prensa Latina

La Asamblea Nacional de Ecuador aprobó  por mayoría un proyecto de Ley Orgánica de Cultura, con 82 votos a favor y 18 abstenciones.
El estatuto contempla la seguridad social para los gestores culturales, garantiza la libertad de creación como un derecho irrenunciable de los pueblos; impulsa el libro, el fomento a las actividades de lectura y escritura, así como la oralidad y narrativa.

Asimismo, la Ley reconoce los derechos laborales de los trabajadores de la cultura y el patrimonio, al tiempo que promueve el cine nacional y las expresiones de cultura y arte, como derecho de identidad.

Las competencias, atribuciones y obligaciones del Estado, los fundamentos de la política pública orientada a garantizar el ejercicio de los derechos culturales y la interculturalidad, están contemplados en el reglamento.

Al mismo tiempo, ordena la institucionalidad encargada del ámbito de la cultura y el patrimonio a través de la integración y funcionamiento del Sistema Nacional de Cultura e incluye a la comunidad migrante con derechos culturales.

El ente rector de la cultura será el encargado de implementar las políticas públicas nacionales para quienes están dentro y fuera del país, explica una nota de prensa divulgada en la página de la Asamblea Nacional.

Según especificó Ximena Ponce, ponente del proyecto y vicepresidenta de la Comisión de Educación, se hacen precisiones en lo referente al Sistema Nacional de Bibliotecas, que estará bajo el régimen de la Red Nacional de Cultura.

En cuanto a la Casa de la Cultura, precisó que se garantiza su autonomía administrativa y financiera, mientras la elección y designación de representantes de esa institución estará a cargo de la Junta Plenaria de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y ya no del Consejo Nacional Electoral, como era anteriormente.

El informe final será enviado en los próximos días al Ejecutivo para su sanción u objeción.

En 2012, las 24 provincias del país sometieron a consulta pre-legislativa el proyecto de Ley de Cultura, proceso que fue sucedido por un informe para segundo debate.

Luego, en 2013, la Comisión de Educación fue designada para presentar el alcance del reporte y en ese sentido se realizaron talleres en 23 provincias del país, a fin de recoger nuevos insumos y aportes de los sectores involucrados y el 21 de septiembre de 2016, se aprobó el articulado y el alcance del informe para segundo debate del proyecto.

Fuente: http://prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=41417&SEO=aprueban-en-ecuador-ley-organica-de-cultura
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Revolucionar las aulas de la escuela secundaria para sentirnos libres

Por: Felipe Foschini y Matias Busi

Muchos ojos observando cómo los jóvenes se transforman en alumnos (“sin luz”). Cómo, a modo de producción en masa, se ubican enfilados en cada aula los pibes que tienen que obedecer para ser alguien.

Los chicos que concurren a los colegios secundarios resisten a la observación constante y sistemática de las autoridades de las instituciones, que controlan por un lado el comportamiento del alumnado y por otro la actividad de aquél que transmite el “conocimiento”, es decir, el docente.

La idea del control fue desarrollada por Michel Foucault mediante los conceptos de “panóptico” y “microfísica del poder”. En su obra Vigilar y castigar explica, entre otras cosas, cómo los modelos de construcción de cárceles se aplican a varias instituciones, tales como escuelas, hospitales o fábricas. Este diseño se basa en la permanente vigilancia sobre los sujetos presentes en cada establecimiento, y en generar la sensación en éstos de estar constantemente bajo observación.

Mediante este planteo, Foucault determina que las instituciones ya mencionadas son aparatos que transforman a los individuos en mercancías afines al sistema capitalista, generando en ellos obediencia y subordinación.

El caso particular que queremos tratar acá es el de la resistencia de los alumnos de sexto año a la observación sistemática que brindan la disposición de las aulas y los ventanales que las exponen. Colocando láminas en los vidrios, evitan que se vea desde el pasillo lo que ocurre en el salón. Frente a esto, los directivos suelen arrancar los papeles, y de esta forma se genera una ida y vuelta de accionar.

La vigilancia silenciosa

Pero supongamos que todos los ventanales están tapados, que ninguna autoridad tiene sus ojos sobre los pibes y que ningún profesor castiga a sus alumnos por desobediencia. ¿Dejaríamos entonces de estar atrapados?

Esta pregunta nos lleva a analizar la problemática más profundamente: los chicos no solamente se ven subordinados por la vigilancia física, sino también por otros agentes como redes sociales, prejuicios, estereotipos.

No dejaríamos de ser obedientes al sistema. La gran mayoría seguiría sacando el celular para revisar mensajes carentes de emoción y carnalidad, seguiríamos juzgando a una mujer por ser libre, a un chico por ser amante de la lectura, o a alguien por ser homosexual, continuaríamos tratando a las empleadas auxiliares como mucamas que deben arreglar nuestro desorden, mientras solo algunos pocos sienten que pueden ser sus madres trabajando para un patrón.

Nosotros mismos nos vigilaríamos y castigaríamos, porque las estructuras anteriormente nombradas, sumadas a los valores transmitidos por la educación familiar, por los programas de Disney, la Iglesia y las instituciones educativas ya nos grabaron el disco duro con los valores de “la normalidad y el acatamiento”.

Desde que comienza el secundario, cada mente espera con ansias el sagrado viaje a Bariloche, y al llegar el último año todas las energías de los estudiantes, que también podrían usarse para mejorar las cosas, se vuelcan totalmente en romperse la cabeza con la joda y el alcohol y, tal vez inconscientemente, en confrontar a las autoridades, las cuales durante todo el transcurso escolar se empeñaron en moldearnos hacia la obediencia.

Las instituciones

Como se nombró previamente, a lo largo de la historia diversas instituciones impusieron sistemáticamente los patrones de comportamiento sobre la sociedad para establecer la dominación.

Las más identificables de los últimos siglos son la Iglesia, la familia, la escuela y el Estado. Todas, con sus respectivas diferencias de accionar, determinaron y determinan cómo deben comportarse los individuos en cuanto a su sexualidad, ideología, rol social, rol laboral, etc.

Por ejemplo, la familia comienza este proceso desde el nacimiento determinando roles. A las niñas se les entregan objetos rosas, muñecas, cocinas y habitaciones de juguete, ropa con flores; mientras que los niños reciben pelotas de fútbol, ropa azul o celeste, autitos y armas.

A partir del jardín esta diferenciación se agrava, cuando maestros y maestras dejan bien claro cómo se comporta “un verdadero chico” y “una verdadera chica”.

Ya en la primaria comienzan a establecerse los valores culturales y sociales según la historia escrita por los vencedores. Se tocan los temas de “normalidad” en cuanto a los roles sexuales (heteronormatividad), acompañados muchas veces por la incidencia religiosa, que califica como herejía cualquier comportamiento que se salga de la regla.

A su vez esta institución difunde a lo largo de generaciones las ideas de inferioridad femenina, el rol de parto y de madre obligado y la subordinación a lo “masculino”.
También, en su constante actividad misógina, la Iglesia aparece reiteradas veces influyendo en cuestiones que competen al Estado, tomando protagonismo en temáticas como la legalización del aborto, que en Argentina deja 300 mujeres muertas en situación de clandestinidad al año. Al mismo tiempo en temas relacionados a las drogas, derechos de educación sexual integral, racismo, xenofobia y hasta, en algunos casos, los programas escolares.

Para reflexionar

Para continuar con lo que venimos hablando, consideramos que hay dos frases que están en boca de muchos, jóvenes y adultos, estudiantes y docentes, aunque de manera inconsciente. Una de ellas es “me voy a quedar libre”, refiriendo al miedo de tener que rendir todas las materias a fin de año por no ir una cantidad obligatoria de días a la escuela. Y esta frase refleja la situación en la que están los alumnos, los “sin luz”.

No están libres, están presos y es a la libertad a la que le temen. Porque esa libertad tiene un castigo, como todas las verdaderas libertades. Y en la escuela ese castigo es el de rendir todas las disciplinas, que te disciplinan, que te ordenan, que te controlan. Por eso desde la infancia te enseñan a respetar, a cumplir, a actuar.

Por otra parte, existe una frase común en los jóvenes que dicen “me escapé” o “vamos a escaparnos”. ¿Qué significa? ¿Que estamos encerrados? Esto quiere decir que la escuela nos condiciona y nos obligan, nos imponen y nos vigilan. Porque no aprendemos lo que nos gusta, nos enseñan lo que quieren. Porque no estamos donde queremos cuando queremos, estamos donde nos obligan y nos controlan.

Defender una educación pública y de calidad, para el conjunto de la población, va de la mano con cuestionar esos «saberes» que observan, condicionan, vigilan y castigan. Apostar a la revolución cotidiana en las aulas, donde se involucren todas y todos los «sin luz», docentes y demás trabajadoras y trabajadores de la comunidad educativa, es el camino para transformar esas genuinas sensaciones de encierro, obligación y control en una potente energía liberadora.

Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/Revolucionar-las-aulas-de-la-escuela-secundaria-para-sentirnos-libre

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Confían rectores mexicanos mantener intercambio académico con EE.UU.

América del Norte/México/12 Noviembre 2016/Fuente: Prensa Latina

Rectores de universidades mexicanas confían hoy en mantener el dinámico intercambio académico existente entre su país y Estados Unidos, ante el eventual cumplimiento de algunas de las promesas de campaña de Donald Trump, presidente electo de esa nación.
Enrique Fernández, director general del Instituto Politécnico Nacional; Tonatiuh Bravo, rector de la Universidad de Guadalajara, y Sara Ladrón de Guevara, de la Universidad Veracruzana, expresaron sus opiniones.

Indicaron que los intercambios académicos los pactan las universidades y esperan que estas instituciones estén más allá de eventuales cambios impulsados por el republicano.

Los académicos, entrevistados por el diario La Jornada, consideraron que los cambios en la cotización del peso, tras la victoria del magnate estadounidense, sí afectan a estas casas de estudio, pero esperan que esto sea pasajero.

Más de 17 mil mexicanos estudian en Estados Unidos y cerca del 23 por ciento de ellos están inscritos en algún programa universitario.

Fernández señaló que los cambios en la cotización del peso frente al dólar observados luego de la victoria de Trump afectan a los estudiantes mexicanos que viajan al extranjero.

Pese a las promesas de Trump, esperamos que sus iniciativas carezcan de repercusión en este ámbito, opinó Bravo.

Por su parte, la rectora de la Universidad Veracruzana, manifestó que las universidades afrontan un panorama complicado por la baja del precio del peso frente a la moneda estadounidense.

‘Muchos insumos que requieren nuestros investigadores y laboratorios son importados y sus precios están en dólares’, resumió.

Mientras, Jaime Valls Esponda, secretario general ejecutivo de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, dijo que el intercambio académico creció en los últimos años y debe seguir creciendo.

Fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=41291&SEO=confian-rectores-mexicanos-mantener-intercambio-academico-con-ee.uu.
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Interview on contact: Restrained Resistance with Bill Ayers

América del Norte/EEUU/11 de noviembre de 2016/www.youtube.com/

On this week’s episode of On Contact, Chris Hedges discusses building successful non-violent mass movements with Bill Ayers, author of “Demand the Impossible». Ayers reflects on his experience as one of the co-founders of the Weather Underground, a communist revolutionary group from the late 1960s that was dedicated to the violent overthrow of the U.S. government. RT Correspondent Anya Parampil looks at the rise and demise of the Weather Underground.

 

https://youtu.be/P8rBeFw147E

Tomado de: https://www.youtube.com/watch?v=P8rBeFw147E

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Campaña del desierto educativo (II parte)

Por: Pablo Imen

El escenario político argentino constituye un intenso y muy interesante laboratorio en el que se disputan proyectos muy diferentes.

Campaña del desierto educativo (II parte)

El triunfo electoral de la derecha pura y dura por vía electoral es toda una novedad. En efecto, es la primera vez desde la sanción del voto universal, secreto y obligatorio en 1912 que logra gobernar con cierto consenso. Hasta entonces, su modalidad había sido el asalto a las instituciones por vía de golpes de Estado. Esta novedad del neoliberalismo ahora por vías constitucionales tiene otra especificidad más: no gobierna en el marco de crisis orgánicas del orden sino en un momento inédito de la Argentina, tras una década de políticas de ampliación de derechos. Tal cuadro obliga al Gobierno a inventar, e incluso a generar una nueva crisis,   para avanzar en su esfuerzo restaurador del neoliberal-conservadurismo.  Es que resulta preciso convencer de que todo lo vivido en el período de los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández ha sido un error, ha sido una mentira o ha sido un delito mientras que las novedades del macrismo son presentadas como un amargo remedio que llevará a la Argentina a un futuro venturoso.

El complejo juego entre pasado, presente y futuro; entre continuidad y ruptura se registra también en el campo de la política educativa. En las últimas semanas el ministro Bullrich incurrió en dichos de una honestidad brutal que contrastan con posiciones previas diferentes. En febrero de 2016 el ministro propició la firma de la Declaración de Purmamarca, que si bien emite un mensaje contradictorio se propone reconocer lo alcanzado hasta entonces.      Dice allí que “el Consejo Federal de Educación, reunido en Purmamarca (Jujuy) , afirma la unánime voluntad de construir sobre lo construido a lo largo de estos años”. No nos detendremos en las tensiones, contradicciones y omisiones de este pronunciamiento, sino que sólo recuperamos el inicio de la Declaración para advertir la valoración explícita de que en los años previos hubo avances valiosos que constituían una plataforma para avanzar.

La posterior afirmación sobre una campaña del desierto educativa – trabajada en esta misma columna del 9 de octubre- preanunciaba una ofensiva no ya sólo contra la política educativa construida en el kirchnerismo, sino, rebasándola, contra la tradición sesquicentenaria del Sistema Educativo Argentino. Lo hizo en el coloquio de IDEA, el encuentro de los empresarios más comprometidos con el proyecto de Cambiemos, lo que es decir en el ágora de los dueños del país.

Su discurso resulta de una contundencia demoledora pues se ataca radicalmente a la tradición de educación pública esgrimiendo argumentos conceptualmente consistentes si bien, aplicado a la vida real de nuestro sistema educativo, sólo parcialmente cierto.

Embiste de modo brutal contra siglo y medio de tradición pedagógica criticando en bloque y sin matices un modelo pedagógico homogéneo y autoritario. Así lo expresó Bullrich: “Lo que no tenemos que dormirnos en la leyenda del sistema educativo argentino…Hay que cambiarlo, no sirve más!…no sirve más! Está diseñado para hacer chorizos, una máquina de hacer chorizos, todos iguales, ¿porqué? Porque así se diseñó el sistema educativo. Se diseñó para hacer empleados en empresas que repetían una tarea todo el día, que usaban el músculo, no el cerebro, y nunca lo cambiamos.”

La perspectiva ahistórica y abstracta del funcionario omite algunos elementos sustantivos que debemos traer al debate.

En primer lugar, la decisión de la élite liberal-oligárquica de fundar un sistema educativo con una enseñanza primaria universal se fundamentó en una visión iluminista asignando a la educación un papel central y complementario en la “civilización del bárbaro”. El naciente Estado Nacional y la construcción de una sociedad moderna requeriría el concurso de una escuela homogénea capaz de formar a las nuevas generaciones en una restringida noción de ciudadanía y una muy limitada democracia formal. Sobre este particular punto debemos aportar dos elementos ampliatorios. Primero, el complemento de esta política de construcción del proyecto nacional de entonces fue la Campaña del Desierto – implícitamente reivindicada por Bullrich- que expresó el primer genocidio del Estado Argentino, nada menos. Segundo: fue en el seno de este proyecto pedagógico que se fue estructurando una corriente de inspiración emancipatoria – Carlos Vergara, Luis Iglesias, Florencia Fosatti, las hermanas Cossettini entre muchos otros y otras- que se reivindicaban hijos de esa escuela pública y herederos de esa tradición.

Desde sus orígenes la política liberal-social en materia educativa fue atacada brutalmente por la Iglesia Católica al punto que el entonces presidente – ¡Julio Argentino Roca!- rompió relaciones con el Vaticano, que recién se recompusieron en los primeros años del siglo XX.

La descalificación en bloque del sistema educativo argentino desmiente en parte la noción de “campaña del desierto educativa” y repone en su lugar el término que Bullrich propone para su cartera: la “Revolución Educativa”.

Los cambios sustantivos que el Ministro propicia se implementan por tres grandes vías simultáneas.

Una primera es el desmantelamiento del anterior Ministerio de Educación: se desarman los equipos centrales de los Programas Nacionales como Conectar Igualdad, o los Programas Socioeducativos impulsando a que cada provincia tome lo que le parece útil y posible. Esta estrategia se completa con la reducción presupuestaria, con la subejecución presupuestaria y con la introducción de ONGs o Fundaciones como prestadoras de servicios en el interior del sistema educativo.

Una segunda vía es la demonización de lo existente (como revela la intervención de Bullrich en Idea).

La tercera es la introducción de lógicas y dispositivos tecnocráticos para una reingeniería que ponga en el centro del proyecto político educativo la particular noción de “calidad”. En este sentido la aplicación de un operativo nacional de evaluación este 18 de octubre marca la orientación, el contenido y el método que este gobierno impulsará si logra sortear las fuertes resistencias de esta propuesta punitiva, una plataforma muy importante para esta “Revolución Educativa”.

Ciertamente, detrás de la “pedagogía de la respuesta correcta” que abusa del dispositivo evaluador se sostienen algunos presupuestos muy alejados de las formulaciones ministeriales acerca de los valores deseables para una educación pública aggiornada a las demandas del capital en el siglo XXI. Para esta visión, la “calidad” es el resultado de operativos estandarizados de evaluación construida bajo supuestos homogéneos, abstractos e inductores de las dinámicas institucionales y las relaciones pedagógicas.

Se trata, en fin, de instruir para aprobar el examen. Tal instrumento tortuoso será la vara para medir no sólo el grado de eficacia para el aprendizaje sino un terrorífico instrumento para la regulación y el control de las conductas. En su época de esplendor en Chile, el financiamiento de cada escuela así como las condiciones laborales del docente (siempre precarias) dependían de los exámenes estandarizados.

¿Y qué tiene que ver este esquema con formar para la autonomía de pensamiento, para una democracia sustantiva, para el desarrollo integral de la personalidad?  Absolutamente nada: el modelo que impulsa el gobierno neoliberal conservador de Cambiemos pone en cuestión las aristas más oscuras del tradicional sistema de educación pública para ofrecer el patético programa tecnocrático para formar papagayos, repetidores de conocimientos descontextualizados. Tal operación sería viable reconfigurando a los y las  docentes como aplicadores de paquetes pedagógicos exógenos, ajenos, enajenantes. Esta política de franca orientación mercantilista y tecnocrática pone en marcha interesantes debates y combates, discursivos y prácticos, entre modelos civilizatorios, de sociedad, de Estado, de política pública y de educación. El encomiable esfuerzo argumentativo de Bullrich se encuentra, una y otra vez, confrontado a una realidad intolerable que viene desmantelando lo existente sin avanzar en la reconfiguración del sistema educativo en convergencia con el modelo chileno, cuyo fracaso ha sido ostensible y está siendo revisado en ese país y en todo el mundo.

El éxito de esta reingenería es improbable, y la comunidad educativa – ya en guardia- alza la voz y se organiza para resistir y recrear un modelo pedagógico democrático y emancipador, tarea ingente de este tiempo histórico de mudanzas.

Tomado de: http://www.telesurtv.net/bloggers/Campana-del-desierto-educativo-II-parte-20161016-0006.html

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Miedos, sobreprotección y sufrimiento en los niños: ¿cómo influyen en su felicidad?

Por: Observatorio FAROS Sant Joan de Déu

Sufrir forma parte de la vida, o eso es lo que afirma Fernando Sarráis, psiquiatra y psicólogo por la Universidad de Navarra e investigador por la Universidad de Ottawa (Canadá) especializado en el ámbito educativo, que insta a los padres a dejar sufrir los sus hijos.

Cada vez más tendemos a sobreproteger a nuestros hijos, les ofrecemos una existencia basada en la satisfacción del placer, y evitamos constantemente enseñarles a afrontar un contratiempo.

¿Por qué les hemos de dejar sufrir?

Porque sufrir ayuda a ser feliz. El carácter es muy importante, y se desarrolla fundamentalmente durante la infancia y la adolescencia. En estas edades hay que estar muy encima de cómo evolucionan porque la personalidad que les consolide marcará sus opciones para ser felices durante toda su vida. Sarráis afirma que cuando educamos a nuestros hijos para que no sufran, estamos precisamente generándoles el miedo a sufrir.

Las personas que no saben sufrir tienen miedo a experimentarlo, y las personas con miedo entran en espirales muy negativas: mienten, ponen excusas, sienten frustración, ira, tristeza, envidia… Sentimientos que los alejan de la felicidad y del amor de quien los rodea, que es uno de los ingredientes claves para alcanzarla.

¿Cómo hemos de educar a nuestros hijos?

Lo mejor es educarlos en la capacidad de sobreponerse a la adversidad, porque sin esta virtud difícilmente serán felices. Los psicólogos han observado, entre los niños africanos y los filipinos, que son capaces de sonreír a pesar de lo poco que tienen. En Occidente, en cambio, a un niño no le das una golosina y tiene un «trauma». Y tienen que aprender que no pueden tenerlo todo.

Hay que dejar que los niños sufran cuando les toca, no aligerar cada pequeña situación adversa que afrontan. Que se aburren, pues que se aburran. Que están cansados y quieren ir en brazos, pues que caminen. Que tienen hambre entre horas, pues que esperen la hora de comer. Sin olvidar fomentar siempre una actitud positiva ante cualquier circunstancia.

Para ello es importante dar ejemplo. Los seres humanos somos imitadores, aprendemos imitando. Así creamos hábitos. Es muy importante que los padres sean buenos modelos, que enseñen a sufrir con buen humor, poner buena cara al mal tiempo. Si se nos pierden las llaves o nos pitan en el semáforo no hay que llamar y desesperarse.

Es mejor decir algo como «a las claves les han salido piernas y no se donde han ido». De esta manera el niño aprenderá a hacer frente a situaciones similares de manera optimista. Por el contrario, si un problema de los hijos pone histéricos los padres, se está ejerciendo de modelo malo para el hijo, que tenderá a hacer lo mismo ante mil situaciones.

¿Se nos forma para ser felices?

Vivimos la crisis del relativismo. Así como la dieta mediterránea aceptamos que es buena para la salud, en cuanto a la salud interior optamos por no adoctrinar, esperando que cada uno encuentre su modelo. Pero perdemos la oportunidad de educar el interior de las personas. Hay una crisis en este sentido porque hemos construido una sociedad en la que prima el placer, y el placer es sentirse siempre bien porque tenemos miedo de sentirnos mal.

Vivimos en una sociedad de consumo, en el que predomina la creación de necesidades para vender productos, y el mercado necesita que consumamos, que tengamos carencias interiores, porque el infeliz compra más. Fomentar la paz interior va contra el sistema, pero la única manera de ser libres es actuando sin miedo.

Esta es en realidad la clave de la felicidad. El poder hacer lo que uno quiere por decisión propia. Cuando alguien hace algo por miedo o vergüenza, en realidad no es libre porque no se siente capaz de actuar de otra manera.

Cuando hipertrofiamos a nuestros hijos para que no sufran, que no se sientan mal, lo más probable es que les estemos generando el miedo a sufrir. Y la única manera de sacar este miedo a las cosas que nos hacen sufrir es sufriéndolas. El miedo a hablar en público se supera hablando en público. Si una persona se acostumbra de pequeña evitar las emociones negativas que le produce el mundo, de adulto le costará mucho más hacer frente a este aprendizaje.

Actualmente hay un término en psicología que está muy de moda: resiliencia. Que no es más que ser resistente y fuerte, saber aguantar el impacto de lo negativo.

Fuente: http://faros.hsjdbcn.org/es/articulo/miedos-sobreproteccion-sufrimiento-ninos-como-influyen-su-felicidad

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