UNICEF hace un llamado a las empresas privadas para que se unan a esta iniciativa de impacto social que apoya la educación y desarrollo del país.
UNICEF lanzó la masiva campaña Líderes por la Educación para visibilizar los desafíos en la educación en Perú. La última Evaluación Nacional de Logros de Aprendizaje (ENLA) reveló, por ejemplo, que solo 3 de cada 10 estudiantes de cuarto de primaria logran entender lo que leen y solo 2 de cada 10 alumnos dominan las matemáticas.
Ante esta situación, hicieron un llamado a líderes de los sectores empresariales para que se unan a la iniciativa y logren mejoras a través de la acción colectiva e inversión. A la fecha ya vienen trabajando en cuatro importantes estrategiasy soluciones para la recuperación de los aprendizajes básicos en el país, los cuales se detallan a continuación:
Asegurar la matrícula y permanencia en la escuela
Un total de 199, 697 niños, niñas y adolescentes contaron con una matrícula y no abandonaron la escuela en Lima Norte, Trujillo, Tumbes, Piura, Huancavelica, Ucayali y Loreto gracias a las distintas acciones que UNICEF aplicó durante el 2023.
Incrementar el acceso a programas de recuperación de aprendizajes
El año pasado, la organización que desempeña su labor en más de 190 países colaboró en la implementación de evaluaciones diagnósticas que ayudaron a identificar y apoyar a más de 6,000 estudiantes con rezago en los aprendizajes fundamentales de lectura y matemáticas.
Garantizar que los y las docentes cuenten con las herramientas necesarias para desarrollar su labor
Se pusieron en marcha programas formativos para docentes y directivos de las escuelas en las áreas de intervención. Se alcanzó a más 13,000 personas con cursos modulares, presenciales y virtuales que promovieron sus conocimientos y nuevas competencias.
Garantizar la salud y bienestar psicosocial de los y las educadores y de los niños, niñas y adolescentes
UNICEF brindó soporte emocional y ayudó a prevenir diferentes formas de violencia, así como a identificar casos complejos y promover buenas prácticas de salud mental a través de programas en Tumbes, Loreto, Lima, Huancavelica y Ucayali. Se llegó a más de 18.000 personas, entre docentes, estudiantes y migrantes.
“Invertir en la educación tiene un efecto transformador en la vida de los niños, niñas, adolescentes y de sus comunidades. Se estima que un año adicional de educación supone un aumento de 9% de los ingresos por persona al año, con un impacto significativo en las niñas. Incluso antes de la pandemia, los niños, niñas y adolescentes carecían de habilidades básicas y avanzadas, y tenían resultados de aprendizaje bajos. Ahora es peor”, comentó UNICEF.
Apoyo empresarial
El sector privado tiene la capacidad técnica y el poder de desarrollar nuevas propuestas y soluciones a los problemas de acceso, calidad e inclusión en la educación, por ello es de gran importancia su apoyo, indica UNICEF.
“También tiene recursos financieros para ampliar la escala de las innovaciones, las mejores experiencias probadas y los programas de educación y desarrollo de habilidades. Sabemos lo que funciona, pero necesitamos su apoyo para poder implementarlo a escala y llegar a más niños, niñas y adolescentes en Perú y Latinoamérica”, sostienen.
UNICEF requiere apoyo continuo para darle sostenibilidad a sus programas, escalar sus intervenciones y ayudar en las emergencias que pueden ocurrir en cualquier momento, por este motivo convocó a las empresas para que se unan a las iniciativas de impacto social que apoyan en la educación y desarrollo de un país, en este caso Perú.
El presidente de la Asociación de Padres dijo que la lucha emprendida por los docentes trasciende lo salarial y es también por la calidad educativa
Por: Beatriz Rodríguez
“El ministro de Educación, Héctor Rodríguez, ha anunciado el retorno a clases para el 30 de septiembre, pero no habla de aumento salarial ni de discusión de la Contratación Colectiva. Esto deja claro que los docentes volverán a clases con salarios pírricos, tomando en cuenta que un docente VI devenga Bs. 600”, dijo Jhonny Martínez, presidente de Asopadres.
Indicó que los maestros no cuentan con HCM ni ningún tipo de seguridad social. “Están indefensos y cuando se enferman deben ir a los hospitales públicos porque en el Ipasme la atención es nula”.
El Contrato Colectivo está engavetado y no terminan de discutir las cláusulas más importantes que son las económica porque el educador está sumido en la miseria. “A veces no tiene ni para pagar el pasaje, mucho menos para comer completo”.
Resaltó que la mayoría de los centros educativos están en franco deterioro, le están echando una pintura, pero hasta allí, no hay mobiliario, tampoco dotación de limpieza.
Fue enfático al resaltar que la asociación que dirige acompañará a los docentes en su justa lucha, ellos son los que forman a los ciudadanos y de su estabilidad depende la eficacia escolar.
“Un maestro debería ganar mínimo 500 dólares para poder cubrir sus necesidades básicas y las de su familia, esto no lo entienden quienes detentan el poder y continúan sin reivindicar al formador y cultor de la vida”./jd
Tras horas de debate, se aprobó el financiamiento universitario en el Congreso de la Nación. La secretaria general del Sindicato De Trabajadores Docentes Universitarios De Entre Ríos (Sitradu) y dirigente del MST en el FITU, Sofía Cáceres Sforza, señaló que la norma es producto de la lucha y advirtió sobre un posible veto: “No vamos a bajar la guardia”.
“Este reclamo lleva meses de lucha y para aprobarse tuvimos que presenciar un debate lleno de argumentos con una ignorancia e hipocresía poca veces vistos. Aunque es moneda corriente de los libertarios, se sumaron discursos disparatados de todos los bloques”, sostuvo.
Mientras tanto, “los estudiantes tiene que aguantar sus estudios con $20mil pesos de beca progresar, que encima están subejecutadas, porque solo se han asignado el 33% de las presupuestadas, y la docencia debe sostener el enseñar con $150mil pesos de sueldo inicial”.
“En ese sentido, sabemos que esta ley no soluciona de fondo los problemas, pero es un avance”. Y precisó: «Se demostró una vez más como evidente que solo la lucha de los trabajadores y estudiantes pueden garantizar la pelea por la universidad que soñamos y nos merecemos”.
“Esta ley se conquistó con lucha, incluso a pesar de la vacilación y claudicación de las dirigencias sindicales que le dieron tiempo y alguna fortaleza a este gobierno”.
“Sumado a los panqueques que hay en el congreso, Milei tiene donde apoyarse para amenazar con el veto. Por eso no vamos a bajar la guardia y vamos a seguir con clases públicas y asambleas e insistiendo en la necesidad de confluir en una segunda Marcha Educativa Federal que unifique la pelea de docentes, de universitarios y de trabajadores en defensa de la educación pública, un baluarte de nuestro país que no podemos entregar a la mercantilización y privatización”. (APFDigital)
Como cada jueves, representantes del gremio llegaron hasta La Moneda para presionar por un reconocimiento y recordar al Presidente Boric su compromiso. Para el Magisterio, el plazo para que el Gobierno ingrese el proyecto es antes de fin de año.
Como cada jueves -desde hace 17 años- las y los profesores afectados por la deuda histórica se reunieron cercano al mediodía en Plaza de la Constitución, para presionar por un reconocimiento económico. Esto, a 43 años desde que la dictadura civil-militar decidiera traspasar la administración de los establecimientos desde el Estado a las municipalidades.
Esta medida impidió que los profesionales recibieran el reajuste salarial en 1981, que estaba contemplado en el Decreto Ley N° 3.551 (Artículo 40), conllevando un perjuicio que arrastran hasta la actualidad.
Patricia Garzo, dirigente de las profesoras afectadas por la deuda histórica, asiste todas las semanas a las afueras del Palacio de La Moneda. Junto a un megáfono, suele ser la voz del cántico: “Y la deuda, que la paguen ¡Ahora ya!“. Desde la organización, contemplan que la cifra alcanza más de 94 millones a cada docente.
En conversación conRadio y Diario Universidad de Chile, y frente a una intervención con cruces blancas que realizaron desde la agrupación para recordar a los docentes fallecidos, relató que han sido más de 30 mil los que se han ido sin recibir una reparación.
“Se han muerto muchos colegas y de las que estamos aquí, éramos muy numerosos pero se han ido enfermando, muriendo, han quedado postradas también, pero estamos bien optimistas”, dijo.
Intervención en Plaza de la Constitución en recuerdo de docentes fallecidos. Foto: propia.
“Todos los presidentes desde Aylwin hasta Piñera siempre prometieron pagarlo, pero cuando llegaba el término de su mandato decían ‘no alcanza la plata’, incluso Piñera dijo que no existía“, afirmó.
En esa línea, sostuvo que: “Boric ha sido el único presidente que realmente se ha interesado por nosotros. Nos ha invitados dos veces a La Moneda (…) Así que tenemos la esperanza de que esta vez sí ocurra, porque hemos esperado ya 43 años. Antes había unanimidad en el Parlamento para pagarla, pero cuando llegaba al Ejecutivo decían ‘no hay plata’, y ahora pasa todo lo contrario, y al final la pelea de ellos, las pagamos nosotros”.
Cabe destacar que fue en la última Cuenta Pública donde el Presidente Gabriel Boric reiteró su compromiso de presentar un proyecto de ley para reparar la deuda histórica con los profesores afectados, con un financiamiento gradual y excluido del Pacto Fiscal, priorizando a los mayores de 80 años.
Sin embargo, el Colegio de Profesores señaló que desde marzo no han sostenido ninguna reunión con el Gobierno que dé cuenta de avances en deuda histórica. Por tanto, se mantienen a la espera del ingreso del proyecto por parte del Ejecutivo.
El secretario del directorio del Colegio de Profesoras y Profesores, Carlos Díaz, apuntó a un incumplimiento por parte del Gobierno en esta materia. “Miles de profesores han esperado que el Estado se haga cargo de esto, miles lamentablemente hoy ya no están con nosotros, pero lo más terrible de esto es que estamos con un Gobierno que hace tres años manifestó el compromiso en su programa de resolver este tema. Por tanto, aquí lo que hay es un incumplimiento de parte del Gobierno del Presidente Gabriel Boric“, señaló.
Mientras, Mario Aguilar, presidente del Magisterio, llegó hasta la sede de Gobierno para dejar un folleto al Presidente Gabriel Boric con los rostros de los afectados de la deuda histórica de distintas regiones del país: “Esperamos que recuerde su compromiso, que no lo haya olvidado y que en septiembre ojalá a través del Ministerio de Educación nos diga exactamente en lo que consistiría esa reparación, ese es un plazo razonable para que el proyecto pueda entrar antes de fin de año al Congreso”.
Argentina: 85% de docentes universitarios con salarios debajo de la línea de pobreza
Un informe elaborado por las universidades de Río Negro y San Martín, y que acaba de difundir la UNC, refleja una crisis en el poder adquisitivo de los trabajadores de universidades públicas. Este martes, las comisiones de Educación y de Presupuesto y Hacienda del Senado acompañó el dictamen de actualización del Presupuesto Universitario aprobado en Diputados
El Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) difundieron este martes un informe actualizado sobre la situación salarial de los trabajadores de las universidades públicas en Argentina, elaborado el mes pasado.
El documento, realizado por un equipo de trabajo de las Universidades Nacionales de Río Negro y de San Martín, refleja la preocupante realidad que atraviesan tanto docentes como no docentes en un contexto inflacionario, con salarios que no logran compensar la pérdida del poder adquisitivo.
La investigación refleja que los salarios de más del 85% de los docentes están por debajo de la línea de pobreza (computando las diferentes dedicaciones docentes). A la vez, más del 60% de los no docentes se encuentran en esa situación.
Recordaron que tras la Marcha Federal Universitaria en abril en todo el país, se logró una actualización de los gastos de funcionamiento, pero persiste el atraso en los salarios.
Además, el documento expone la brecha existente entre los salarios universitarios y los de otros sectores, poniendo en evidencia la “urgente necesidad de una revisión integral de las políticas salariales para evitar un deterioro aún mayor de las condiciones de vida de las y los trabajadores universitarios”.
“La inflación acumulada entre diciembre de 2023 y abril 2024 fue del 114,5 %. La pérdida salarial de los trabajadores docentes y no docentes universitarios con respecto al resto de los sectores productivos (privado, estatal y no registrado) es la más amplia de todas, con una brecha del 66,5 % entre los índices de inflación y los aumentos salariales acumulados”, advierten.
El impacto de esta situación se siente en cada rincón del país, con el 92% de los docentes sin antigüedad y el 87% de aquellos con 10 años de experiencia ganando salarios que no alcanzan a cubrir la canasta básica. Este panorama coloca a los docentes universitarios argentinos como los peor remunerados en comparación con sus pares de América Latina, a pesar de que el sistema universitario argentino es el mejor rankeado en la región por su calidad académica, innovación, y contribución social.
Este martes, el plenario de las comisiones de Educación y de Presupuesto y Hacienda del Senado discutió sobre los recursos para las casas de altos estudios del país, y acompañó el dictamen de actualización del Presupuesto Universitario aprobado en Diputados. La intención de la oposición es poder convertirlo en ley en la sesión de este jueves.
Reclamos
Las universidades comenzaron el año advirtiendo sobre las dificultades para mantener su funcionamiento básico. La posibilidad de un inicio de clases comprometido se hizo presente en febrero.
Luego, en marzo, las instituciones insistieron en la necesidad de dialogar con el gobierno para abordar cinco puntos críticos: funcionamiento, salarios, becas, obras, y presupuesto para ciencia y técnica.
La situación escaló con una marcha federal convocada por el Frente Sindical Universitario y respaldada por el CIN, que movilizó a un millón de personas en todo el país. Sin embargo, la respuesta del gobierno fue limitada y focalizada solo en la UBA, generando indignación en el resto de las universidades.
“Aunque el gobierno se comprometió a actualizar los gastos de funcionamiento de las universidades, no hubo avances en otros aspectos cruciales como la recomposición salarial y las becas. La tensión continuó acumulándose con paros nacionales en mayo y agosto”, sostuvieron las universidades.
La emergencia salarial en las universidades nacionales enciende la alarma sobre el futuro de la educación superior en Argentina.
Ciencia
En otro orden, la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de Diputados mantuvo un nuevo encuentro informativo con el fin de ampliar el debate para establecer un marco legislativo para el uso y desarrollo de la Inteligencia Artificial en Argentina.
El encuentro que presidió el diputado de Unión por la Patria Daniel Gollán recibió a una decena de especialistas en derecho e informática quienes abordaron la temática desde diferentes puntos de vista, aclarando que se debe dar lugar a la coexistencia de la IA bajo un sistema regulatorio, pero que no la prohíba como ocurre en otras regiones.
El presidente de la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva cargó contra el secretario Darío Genua, a cargo del área homónima en el Gabinete nacional, quien no asistió al encuentro y no brindó una posible fecha de asistencia a futuro. “Nos quedamos con las ganas”, aseveró Gollán, quien también cuestionó, por lo mismo, a Alicia Caballero, titular de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación.
La abogada María Laura Garrigós se explayó sobre el uso de Inteligencia Artificial en el ámbito judicial y relató que “en la Ciudad se están haciendo trámites con IA, pero no dejan de ser trámites judiciales que requieren la firma de un juez”. Advirtió, también, que “estamos usando IA sin control, comprado a privados”, y mencionó un caso de la Corte Suprema de Brasil por el que sancionó a un juez que usó IA para usar jurisprudencia que no existía.
“Esto no es un problema de un país, es un problema de todos y, encima, lo estamos usando sin medir las consecuencias de lo que estamos haciendo”, criticó Garrigós
El sol empezaba a salir por Netanya cuando Romi Dudai se preparaba para su primer día en una nueva escuela, otra vez. Lejos de los campos familiares del kibbutz Nirim, donde había crecido, Romi se encontraba ahora en una ciudad a la que no llamaba hogar desde hacía casi ocho años.
Su kibbutz, antaño un lugar seguro y comunitario, había quedado devastado por la masacre del 7 de octubre y la guerra a la que había dado lugar.
El viaje de Romi de Nirim a Netanya no fue una elección sino una necesidad, un desplazamiento forzoso que comparte con más de 20.000 estudiantes israelíes que han sido desarraigados de sus hogares debido a los conflictos en curso en el norte y la región fronteriza de Gaza.
La historia de Romi, como las de muchos otros, pinta un cuadro vívido de la nueva realidad a la que se enfrentan innumerables familias israelíes. Estos jóvenes israelíes no sólo empiezan un nuevo curso escolar, sino que se enfrentan a un mundo en el que los ritmos de vida normales se han visto alterados por la guerra.
Para muchos, la emoción de un nuevo comienzo se ve ensombrecida por la ansiedad de lo desconocido y el dolor de dejar atrás los lugares y las personas que aman.
Al enfrentarnos a esta inquietante situación, es crucial que todos los israelíes reconozcan que no se trata de un trastorno temporal. Los conflictos que han causado tanta agitación en nuestras escuelas y comunidades no son pasajeros; son la realidad con la que quizá tengamos que vivir durante años.
No es una verdad fácil de aceptar, pero es necesaria. Las continuas amenazas a nuestra seguridad nos obligan a adaptarnos, no sólo en nuestra vida cotidiana, sino también en la forma en que preparamos a nuestras futuras generaciones para un mundo en el que la paz no está garantizada.
Sin embargo, aunque apoyemos a estos estudiantes en sus necesidades inmediatas, también debemos pensar a largo plazo. El sistema educativo de Israel tiene un papel vital que desempeñar, no sólo para ayudar a los estudiantes a recuperarse de los trastornos causados por la guerra, sino también para prepararlos para vivir en un país donde el espectro del conflicto es una presencia constante.
Esto significa que nuestras escuelas deben hacer algo más que enseñar materias académicas; también deben inculcar una profunda comprensión de nuestro patrimonio, nuestra historia y nuestro destino común como pueblo.
En estos tiempos difíciles, es más importante que nunca que nuestros alumnos reciban educación sobre la importancia del Estado judío. Hay que enseñarles a sentirse orgullosos de su judaísmo y de su identidad como israelíes.
La resistencia y la determinación que han definido al pueblo judío a lo largo de la historia deben transmitirse a la próxima generación, que heredará la responsabilidad de preservar y defender el Estado de Israel.
Nunca se insistirá lo suficiente en la importancia de un Estado judío. No es sólo un refugio; es la encarnación de nuestras aspiraciones colectivas, un lugar donde la cultura, la religión y la identidad judías pueden prosperar. En un mundo en el que el antisemitismo y la hostilidad hacia Israel siguen aumentando, nuestros alumnos deben comprender que su educación no sólo tiene que ver con el progreso personal, sino también con el mantenimiento del legado de un pueblo que ha perdurado durante milenios.
Este llamamiento a la acción no es sólo para los educadores, sino para todos los israelíes. Todos debemos reconocer que no es probable que los retos de seguridad a los que nos enfrentamos desaparezcan pronto. La resistencia que ha llevado a Israel a lo largo de sus primeros 76 años debe seguir alimentándose en nuestras escuelas, nuestras comunidades y nuestra conciencia nacional.
Al comenzar este año escolar, comprometámonos no sólo a proteger a nuestros hijos físicamente, sino también a fortalecerlos espiritual e intelectualmente. Asegurémonos de que no sólo estén seguros, sino también orgullosos de quiénes son y de dónde vienen. Al hacerlo, les estaremos preparando no sólo para los retos de hoy, sino también para el incierto futuro que les espera.
De nosotros depende que nuestros hijos estén preparados para llevar la antorcha de la soberanía, la cultura y el orgullo judíos en los años venideros.
Las humanidades constituyen un campo de conocimientos que, desde una historia cargada de contradicciones, apuesta a echar luz a la realidad. ¿Qué tendrán estos saberes para decir o para preguntar sobre estos tiempos tan aciagos que transitamos? «Voces en educación» es la columna de la Escuela de Ciencias de la Educación de la UNC que apuesta por poner una palabra en el debate público desde el campo educativo y una pluralidad de miradas. En esta primera entrega, algunas pistas del contexto y los gestos de humanidad que se resisten a ser clausurados.
Por Guadalupe Molina para La tinta*
Ante los desgarros de un tiempo donde el odio y el desprecio por el otro circulan con tanto desparpajo naturalizado, una pancarta estudiantil persiste en mostrar y sostener en alto un mensaje: “Que nada de lo humano te sea ajeno”. Son palabras de Juan Pablo Abratte, pedagogo que fue decano de la FFyH entre 2017 y 2019, y que ya no está entre nosotrxs. Que no nos sea ajena la educación como práctica profundamente humana para recibir, acoger, abrazar, tramar con otrxs; la educación como derecho humano insoslayable que requiere tanto de esos gestos como de unos saberes que pongan lo humano (en un sentido no especista) en el centro de la escena.
Nos encontramos peleando por los salarios docentes universitarios, por su terrible pérdida del poder adquisitivo, porque no se llega a fin de mes, porque tomamos otro trabajo y, tal vez, otro más para poder paliar la cosa, y, aun así, no alcanza. Y esto en el mejor de los casos. Somos personas asalariadas, pero quienes no, ¿qué hacen? Muchxs engrosan las cifras de desempleadxs o de integrantes de redes informales de la economía, cada vez más precarizadas. Claro está, el contexto no ayuda. La tarea no es solo resistir, sino persistir en la producción de un mundo más justo y digno.
La lucha por el salario no es nueva
Algunas comparaciones con los años 90 están a flor de piel, sin embargo, hay por lo menos tres rasgos que tiñen de modo inédito la lucha actual por los salarios. En primer lugar, según un informe de julio de 2024 por Mariana González para CIFRA-CTA , este año, el salario mínimo real fue 53,1% menor que en 2015 y el más bajo de las últimas tres décadas. La caída del salario docente universitario en un 47%, en un período tan corto de tiempo, da cuenta de una brutalidad que no hemos vivido antes. Este es el dato duro para entender las condiciones de las que hablamos en materia salarial, a lo que se suma el escaso presupuesto universitario para el mantenimiento de la infraestructura, los servicios y las políticas de inclusión y promoción de la ciencia y la tecnología. En esta misma tónica, docentes del resto del sistema educativo están luchando también por una recomposición salarial, sin el Fondo Nacional de Incentivo Docente ―FONID―, otro hecho inédito, ya que ningún gobierno se atrevió a suspenderlo desde su creación en 1998.
En segundo lugar, muchos discursos actuales cuestionan con un desparpajo y liviandad inusitados una de las mayores conquistas en nuestro país, que se encuentra expresada en la Ley de Educación Nacional ―LEN―. Me refiero al valor que se le da a la educación y el conocimiento como un bien público y un derecho personal y social, garantizados por el Estado (artículo 2, Ley 26205/2006). La arremetida de los discursos meritocráticos, mercantilistas y negadores de estos derechos dejan de lado un pilar democrático fundamental de nuestra sociedad argentina.
Este año, se cumplen los 140 años de la Ley 1420 de 1884 que plasmó una de las primeras y fundamentales conquistas, al definir la educación como pública, gratuita, laica y obligatoria (con sus particularidades en aquel contexto). En la misma tónica, la LEN constituye actualmente un pilar irrenunciable, en tanto expresa que la educación y el conocimiento son derechos sociales que el Estado debe garantizar para todxs lxs niñxs, jóvenes y adultxs de este país, más allá de las circunstancias en que se encuentren lxs estudiantes. Solo por dar un ejemplo, el diputado nacional de La Libertad Avanza, Alberto Benegas Lynch, puso en duda la relevancia de la obligatoriedad educativa, afirmando que “la libertad también es que, si no querés mandar a tu hijo al colegio porque lo necesitás en el taller, puedas hacerlo”.
En tercer lugar, asistimos a una escalada de inmoralidad y violencia social que se ejerce principalmente sobre lxs más pobres, las mujeres y diversidades sexo-genéricas, las infancias y juventudes, lxs viejxs, las personas enfermas, indígenas, afrodescendientes, es decir, sobre quienes son concebidxs con un valor humano inferior ante los ojos de quienes detentan algún poder o se creen “humanamente superiores”. Norbert Elias, en el “Ensayo teórico sobre la relación entre establecidos y marginados”, se pregunta: ¿qué lleva a un grupo a considerarse superior y denostar a otros al calificar su condición como humanamente inferior? Solo la creencia de que hay personas más o menos valiosas justifica los procesos de estigmatización, violencia, desprecio y exterminio del otro. En esta línea, niños y niñas se van a dormir sin comer, las variadas situaciones de violencia de género, el cierre del INADI, el desmantelamiento de las áreas de género, el acopio de alimentos, el desfinanciamiento de enfermedades terminales son solo algunos hechos.
Ocultando su carácter espurio, la perversión de tomar la parte por el todo emerge como argumento válido que justifica injusticias de distinto orden, hace que todo dé igual y sea muy sencillo cuestionar los derechos conquistados. La apología de los discursos misóginos, racistas, clasistas y centralistas es bestial, pero más bestial es la simpleza con la que corren como verdad revelada en los medios de comunicación y las redes sociales como TikTok, Instagram o X.
En esta trama tan complicada, que excede las cuestiones partidarias, aunque no las ignore, vale pensar qué hacemos quienes confiamos en los gestos humanos/humanitarios y reivindicamos las ciencias sociales y humanidades. ¿Cómo encaramos nuestra tarea cotidiana de la docencia y el trabajo con el conocimiento, ya sea que estemos en la universidad o en una escuela, en la montaña o una barriada popular, en una institución de gestión privada o de gestión pública? ¿Cómo sostenemos y ampliamos prácticas ligadas a la solidaridad, la esperanza, la confianza en el otro, la apuesta por un mañana mejor?
Estas inquietudes son comunes a quienes nos consideramos trabajadorxs de la educación, preguntas que unen tremendas contradicciones, la lucha por el bolsillo, las conversaciones con estudiantes, querer estar en clases, las opciones inconducentes y las movilizaciones masivas donde nos encontramos aferrados a un sueño que no es otro que el de una vida digna.
Vuelvo al mensaje de una tía muy querida, maestra de toda la vida, Teresita Molina de Cordi, directora de escuela primaria e inspectora jubilada. Suele repetir que el mejor lugar para una docente es el aula, el que más se disfruta, el que te nutre con las vidas de los niños, niñas, niñes. Su mensaje es de febrero de 2018, en un momento familiar de muchas pérdidas, y dice: «Hay una cosa que me suena y te la comparto: la vida no se clausura y no se clausura porque, si no, no veríamos las huellas, no tendríamos horizontes y seguramente que hemos de agudizar las miradas y los recuerdos agradecidos. Sí, la vida es como un río, tiene una vertiente, tiene una naciente y va a desembocar a un mar o a un lugar donde se abren nuevos horizontes. No se clausura la vida, para nada, ¡abre! Bueno, sigamos las huellas, las huellas son proyectos y hay que continuarlas».
Las palabras de Juan Pablo Abratte son huellas, las luchas de Madres y Abuelas son huellas, las conquistas de derechos en estos 40 años de democracia ininterrumpida en Argentina son huellas, la expansión inusitada de los feminismos son huellas, el persistir en la reivindicación y ampliación de los derechos humanos son huellas y la lista queda abierta para que cada unx la amplíe con sus memorias, sentires, pensamientos y deseos.
Solo tengo certeza de algunas huellas, de la gente querida y próxima, la apuesta renovada a la educación como terreno humano y de humanidades, no un servicio esencial que trata de meternos en otro laberinto sin salida. Tengamos en claro las prioridades y los horizontes: el abrazo al otro diferente, extraño y, a la vez, tan humano como nosotrxs. La persistencia en las luchas laborales, por condiciones justas de trabajo, de todxs lxs trabajadores docentes que visualizamos en las calles y en las aulas estos reclamos y los ideales por enseñar, aprender y expandir el conocimiento en múltiples direcciones que nos nutran y dignifiquen.
En tiempos de tantos hechos inmorales, mejor volver a las huellas que son proyectos y que, como convicciones profundas e irrenunciables, hoy más que nunca, nos marcan el rumbo. Ni la vida ni las luchas están clausuradas.
*Por Guadalupe Molina para La tinta / Imagen de portada: Tui Guedes.
*Voces en Educación es una columna institucional de la Escuela de Ciencias de la Educación (ECE) de la UNC, un espacio de comunicación pública de la ciencia del campo educativo local.
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