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Santos Guerra: “La solución a los problemas de Ceuta está en la Educación, no en despachos ministeriales, cuarteles o iglesias”. España

Redacción: El Faro de Ceuta

Referente de la Pedagogía Crítica, el experto participó este miércoles y martes en un curso de formación docente sobre cultura evaluativa y en una charla para equipos directivos.

Catedrático emérito de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Málaga (UMA), abanderado de la Pedagogía Crítica que rechaza la “domesticación” del alumnado y aboga por formar personas “que no se dejan engañar y son solidarias” y docente desde hace casi 60 años, Miguel Ángel Santos Guerra cerró este miércoles su estancia de 2 días en Ceuta para participar en un curso sobre cultura evaluativa y en un encuentro con equipos directivos sobre liderazgo educativo.

Antes de su última cita, el autor de cerca de 80 libros sobre Educación compareció en rueda de prensa junto al director provincial del MEFP, Javier Martínez, uno más de los que le consideran un referente ineludible en la materia, para escucharle defender con pasión la necesidad de maestros y profesores que sean salmones y manzanas, que naden contracorriente y ayuden a madurar y a crecer a su entorno. Que den ejemplo, también, y que sean “optimistas”.

El desafío y el potencial de su labor es, remarcó, ciclópeo, pues está seguro de que “la solución a los problemas de Ceuta, a largo plazo, profundamente planteados, no está ni en los despachos ministeriales ni en los cuarteles ni en las iglesias ni en las industrias ni en las multinacionales: está en las escuelas y en la Educación entendida como algo más que la mera acumulación de conocimientos porque supone la transformación de los individuos y, a través de ellos, de la sociedad”.
Santos Guerra extendió, eso sí, más allá de los colegios e institutos la responsabilidad del reto. “La escuela es el epicentro de los procesos de Educación”, reconoció, “pero también las familias son contexto educativo. Y la sociedad. Y los medios. También son una escuela de aprendizajes. Hace falta un pueblo entero para educar a un niño porque si lo que hace la escuela lo deshace la familia, si unos van en una dirección y otros en la contraria, nunca progresaremos”.

A partir de esa premisa, el pedagogo puso de relieve la importancia de la ejemplaridad cotidiana. “No hay”, advirtió, “forma más bella y eficaz de autoridad que el ejemplo”. A su juicio, si en estos días “hablamos mucho de ética y de valores” es “porque no se cumplen, no se practican, pues de otra forma se aprenderían por ósmosis. Si fuésemos ejemplares en la familia, en la política, en la escuela… Los niños lo aprenderían casi sin darse cuenta, de forma automática, por eso insisto tanto en la necesidad de que seamos un ejemplo que puedan imitar los niños y jóvenes”.

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“Intrínsecamente optimista”

Un modelo, además, que tiene que nutrirse del optimismo. “Esta es una profesión intrínsecamente optimista porque es consustancial, como mojarse para el que va a nadar, porque la educabilidad se rompe cuando pensamos que el otro no puede aprender o que nosotros no podemos ayudarle a conseguirlo: ahí se truncan todas las posibilidades de aprendizaje y mejora”, avisó.

Desde el punto de vista del ponente “educar es enseñar a pensar y a convivir desarrollando solidaridad para construir una sociedad en la que quepamos todos, no solo los privilegiados”, porque la Educación debe ser “el motor de la democracia” y “la mejor arma transformadora de una sociedad”, resaltó parafraseando a Alcalá-Zamora y Mandela.

“En ese empeño debemos estar todos, principalmente los docentes, con los que habría que hacer un ejercicio de reflexión profunda porque si su tarea es la más importante que hace el ser humano, trabajar con la mente y el corazón de los niños, deberían hacerlo los más sensibles y valiosos de una sociedad, no quienes no valgan para otra cosa”, cuestionó los actuales métodos de selección.

“Cómo se elige para esta tarea es muy importante, como también lo es cómo se les forma y cómo se les trata cuando la desarrollan como piedra angular de la calidad del sistema educativo”, subrayó Santos Guerra, un convencido de que para dirigir un centro hay que ser manzana. “Si metes una en una bolsa con frutas verdes, estas maduran por la influencia beneficiosa, humilde y persistente de las feromonas de la primera. En una escuela”, comparó, “tiene autoridad y liderazgo quien ayuda a crecer, a madurar, a la comunidad, porque quien aplasta, humilla, silencia, machaca o desalienta tendrá poder, pero no autoridad”.

Los docentes también deben ser, opina, salmones, sobre todo en un contexto neoliberal “que contradice casi todos los presupuestos de la Educación, que prima el individualismo, cada uno a lo suyo y relativismo moral: todo vale por el poder, el dinero y la fama”.

“La escuela como institución que, a mi juicio, educa, es la que va contra todos esos valores. Tiene que ser contrahegemónica y sus profesionales, también. Ir contra la corriente. Es más fácil dejarse llevar, pero solo a los peces muertos los arrastra la corriente. Si bajan muchos muertos”, terminó, “es otro motivo para seguir contra ella sorteando esos cadáveres”.

Fuente: https://elfarodeceuta.es/santos-guerra-charla-educacion/

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Nuevo, nuevo…

Por: Juana M. Sancho

Lo nuevo, nuevo sería plantear los retos globales a los que hoy se enfrentan los sistemas educativos y, a partir del conocimiento disponible, impulsar, imaginar. poner en práctica y documentar, las mejores propuestas para afrontarlos. Pero no como una moda, sino cómo un proceso de transformación basado en la acción reflexiva y permanente.

Resulta difícil no estar de acuerdo con la necesidad de transformar los sistemas educativos actuales para poder entender y afrontar los múltiples desafíos de las sociedades contemporáneas. Unos retos que no solo están vinculados, como algunos repiten, a “preparar niños, niñas y jóvenes para adaptarse a las necesidades del mundo digital”, es decir, a la agenda marcada por las grandes multinacionales. Porque, desde un análisis más complejo y global, el tema clave de nuestras sociedades y, por tanto, de los sistemas educativos es plantearse qué tipo de sociedades queremos contribuir a construir. ¿Sociedades en las que el plástico, la basura y la contaminación terminen haciendo al planeta invivible para los seres humanos y otras muchas especies? ¿Sociedades en las que un pequeño porcentaje de individuos acumulen una grandísima parte de la riqueza creada por el resto, mientras la mayoría no tiene acceso a un mínimo bienestar? ¿Sociedades en las que el uso abusivo de nuestros datos alimente un conductismo social de “alta tecnología” en el que unos cuantos, casi siempre invisibles, decidan cómo se tiene que comportar todo el resto? ¿Sociedades en las que una buena parte de la población no tenga acceso a agua potable en sus casas, ni infraestructuras sanitarias -mucho menos educativas, mientras otros despilfarramos recursos propios y ajenos? Sí, sé que son muchas preguntas, pero si no queremos seguir con propuestas superficiales para transformar la educación, quizás valga la pena comenzar o seguir planteándonosla. Sobre todo, en un momento en el que muchos países están planteándose un buen número de “innovaciones”. Y aquí conecto con el título de la columna.

Como sigue siendo la norma en el campo de la educación, las propuestas se orientan en dos direcciones que resumiré como back to basic -volver a lo básico-, y “seguir la moda”. La dos tienen sus correspondientes gurús. Para los primeros, la mejor “innovación” es “seguir haciendo lo que se ha hecho siempre”, como si todas las instituciones del mundo fuesen una cadena de montaje que funcionase en todas partes de la misma manera. Suelen ser personas a las que les “ha ido muy bien” en este sistema (no piensan en las muchas a las que no les fue bien, ni en lo que podían haber aprendido desde otros marcos de pensamiento y acción) y parece que les cuesta comprender que el mundo actual tiene poco que ver con el que ellos vivieron. (Aunque haya problemáticas que permanezcan). Los segundos, la mayoría de las veces, sin tener en cuenta el conocimiento disponible sobre educación, elaboran o adaptan propuestas que “se venden” como “innovadoras”, como “nuevas”, por una parte, sin tener en cuenta la genealogía de las mismas y, por otra, sin profundizar en hasta qué punto “lo nuevo” transforma de manera significativa la experiencia de aprendizaje de alumnado y profesorado, así como la vida de la institución.

Hace muchos años fui profesora de un grupo de párvulos de 4 y 5 años. Cuarenta y nueve años después mantuvimos un encuentro organizado por ellos. En aquella clase puse en práctica todo lo que pude y supe de las ideas, sobre todo, de Freinet y Montessori, además de intentar organizar las experiencias de aprendizaje que a mí me faltaron en mi educación. Una de aquellas niñas es ahora maestra en la escuela multigrado del pueblo y en la conversación manifestaron lo siguiente: “El CRAE La Cepa intenta ser innovador y está poniendo en marcha muchas de las prácticas de enseñanza que tú nos proponías”. Esta reflexión me ha dado mucho que pensar. Porque cuando analizamos muchas “innovaciones” y propuestas, desde el punto de vista del pensamiento educativo tienen poco de nuevo. Así lo argumentaba recientemente frente a 150 docentes de infantil, primaria y secundaria en una conferencia sobre la necesidad de que “no todo cambie para que todo continúe igual”. Al acabar la conferencia uno de los asistentes me dijo que “la ignorancia” de las aportaciones de diferentes autores podía ayudarnos a atrevernos a crear. Le conteste que sí, que, para mí, el reconocimiento de la ignorancia era el primer paso para seguir aprendiendo. Sin embargo, me preguntaba si, por ejemplo, a un estudioso de la Química se le ocurriría ahora inventar el sistema periódico de los elementos o partir de él para propiciar nuevos conocimientos. Para mí, la ignorancia “luminosa” sería la reconocida, en palabras de Newton, desde “los hombros de los gigantes”. Es decir, de todos aquellos hombres y mujeres que han ido aportando a lo largo de la historia sus ideas y sus prácticas para la mejora de la educación.

En definitiva, para mí, lo nuevo, nuevo sería plantear los retos globales a los que hoy se enfrentan los sistemas educativos y, a partir del conocimiento disponible, impulsar, imaginar. poner en práctica y documentar, las mejores propuestas para afrontarlos. Pero no como una moda, sino cómo un proceso de transformación basado en la acción reflexiva y permanente.

Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/blog/2020/01/16/nuevo-nuevo/

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Diversidad cultural, educación y neoliberalismo en México

Por: José Carlos Buenaventura

El México profundo está formado por una gran diversidad de pueblos, comunidades y sectores sociales que constituyen la mayoría de la población del país. Lo que los une y los distingue del resto de la sociedad mexicana es que son grupos portadores de maneras de entender el mundo y organizar la vida que tienen  su origen en la civilización mesoamericana, forjada aquí a lo largo de un dilatado y complejo proceso histórico… La civilización mesoamericana es una civilización negada, cuya presencia es imprescindible reconocer.[2]

En el siguiente texto vamos a presentar un análisis que hemos hecho desde el Seminario de Perspectivas Críticas en Educación en relación a la diversidad cultural y la educación, en específico sobre la enseñanza de las culturas de los pueblos originarios y las lenguas originarias, lo que señalaremos es lo que se ha observado del 2013 hasta el 2019, lo cual va implicar señalar algunos puntos sobre el proyecto educativo y la reforma educativa que inicia su promulgación a partir de publicar el artículo 3° constitucional el 15 de mayo de 2019, en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Para iniciar la exposición se retoma lo que señala la ONU en relación a la diversidad cultural, dice:

La cultura adquiere formas diversas a través del tiempo y del espacio. Esta diversidad se manifiesta en la originalidad y la pluralidad de las identidades que caracterizan los grupos y las sociedades que componen la humanidad. Fuente de intercambios, de innovación y de creatividad, la diversidad cultural es, para el género humano, tan necesaria como la diversidad biológica para los organismos vivos. En este sentido, constituye el patrimonio común de la humanidad y debe ser reconocida y consolidada en beneficio de las generaciones presentes y futuras.[3]

A partir de esto retomamos que la diversidad cultural son las diferentes culturas e identidades que conforman la humanidad, las naciones, los Estados. México está constituido por diferentes cultural y pueblos, siendo nuestro país, un país multicultural donde conviven matrices culturales de pueblos originarios, afroamericanos, y de otras europeas, asiáticas y norteamericanas. Es un país de convivencia conflictiva, ya que haya ciertos sectores de la sociedad que viven privilegiados y con las mejores condiciones de vida y dignidad. Mientras un muy alto porcentaje viven en condiciones de explotación, ignorancia, exclusión social y en procesos de discriminación constante, procesos racistas, misóginos, homofóbicos, gerontofobicos, etc.

En este trabajo me limitaré a presentar algunas ideas sobre la diversidad cultural en los pueblos originarios, lo que no implica desconocer la diversidad cultural de otros sectores que integran la sociedad mexicana, sin embargo, considero que hoy en día a pesar del discurso de la interculturalidad y de neoindigenismo que vivimos se deben de poner sobre la mesa de la discusión educativa, puntos para mejorar y construir un proyecto educativo no neoliberal, colonial y racista, que hoy en día nuestro proyecto educativo sigue siendo, no abiertamente por supuesto, sino en el contenido y en el tipo de políticas pública que no resuelven ni resolverán los problemas de los pueblos originarios y de otros sectores de la sociedad mexicana, hasta que cambien los contenidos, políticas y proyectos que no sean neoliberales.

Para entrar en materias de nuestro tema es importante señalar algunas cosas en relación a la reforma educativa actual 2019 del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Recordemos que la reforma inicia con la publicación del 3° constitucional el 15 de mayo de 2019 y se publican las leyes secundarias para el 30 de septiembre de 2019. Un dato interesante es que en dos de las leyes secundarias esta escritas muy pocas veces la palabra indígena o cultura, por ejemplo: en la Ley General del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros, sólo se menciona 1 vez la palabra indígena y 2 veces la palabra cultura y en la Ley Reglamentaria del artículo 3° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en Materia de Mejora Continua de la Educación, aparece 1 vez la palabra indígena y 4 veces la palabra cultura. Donde se va a parecer más concepto de indígena o cultura será en la Ley General de Educación.

En la Ley General de Educación se puede leer varias cuestiones que son importantes anotar y preguntar: ¿Para quién es la educación indígena?, ¿Quiénes aprenden los conocimientos y saberes de los pueblos indígenas? ¿Cómo se percibe el valor de los conocimientos de los pueblos indígenas en el proyecto educativo nacional de México?

En la Ley General de Educación se puede leer en su artículo 14 en su fracción V que se debe de “promover la participación de los pueblos y comunidades indígenas en la construcción de los modelos educativos”, y en el artículo 30 que se refiere a los contenidos de los planes y programas de estudio que imparta el Estado en su fracción se V se menciona, que uno de los contenidos será: “El conocimiento y, en su caso, el aprendizaje de lenguas indígenas de nuestro país, la importancia de la pluralidad lingüística de la Nación y el respeto a los derechos lingüísticos de los pueblos indígenas”. Sin embargo, es ambiguo al señalar si esos contenidos se tienen que enseñar a todos y todas la estudiantes de México aunque no sean indígenas. Se llega hace la interpretación de que esos contenidos sólo se transmite en la modalidad de educación indígena. Ello se puede leer en el Capítulo VI, artículo 56 de la Ley General de la Educación, en su párrafo segundo que dice: “La educación indígena debe atender las necesidades educativas de las personas, pueblos y comunidades indígenas con pertinencia cultural y lingüística; además de basarse en el respeto, promoción y preservación del patrimonio histórico y de nuestras culturas.”

Por un lado, es reconocer que es importante que las personas que pertenecen a un pueblo o comunidad indígena sean educadas con “pertinencia cultural y lingüística”. Sin embargo, no se le da el valor e importancia que tiene los conocimientos y saberes de los pueblos indígenas u originarios para el desarrollo económico, político, ético o ambiental de México. Planteamos una hipótesis del porqué no se piensan los conocimientos, saberes y cosmovisiones para ser enseñados en todo el Sistema Educativo Nacional, sin necesidad de pertenecer a un pueblo originario o indígena.

Por un lado, está la simple mitificación que han hecho investigadores e intelectuales de izquierda y derecha que piensan que los pueblos originarios solo están interesados en mitos y leyendas o en sólo preservar una cultura idealizada milenaria; y no reconocen que los pueblos originarios son pueblos que se encuentran que procesos históricos de reconfiguración, adaptación, creación de cultura, saberes y conocimiento. Ello implica que los pueblos no se niegan a aprender la ciencia, las humanidades y artes que pertenecen a otros pueblos, aunque sean occidentales.

Por otro lado, que es una hipótesis del porque no retomar conocimientos, saberes y cosmovisiones de los pueblos originarios y volverlas sistemáticas para crear contenidos nacionales en el Sistema Educativos Nacional, a través de la escritura u otras tecnologías que permiten la recuperación de saberes y conocimientos, es que las culturas originarias cuestionan las bases epistemológicas, políticas e ideológicas de la educación neoliberal, la educación dominante: la propiedad privada, la libertad individual, la relación que se tienen entre la naturaleza y el ser humano, el individualismo, la competencia, la soledad, la calidad/excelencia, los procesos de selección, los tipos de exámenes o aprendizajes que se llevan a cabo, el tipo de justicia, el desarrollo económico.[4]

Luis Villoro señalaba que el nuevo liberalismo a través de la libertad individual que promulga necesitaría de la ausencia de la comunidad, y en el caso de los actuales actores sociales, quienes siguen produciendo comunidad son los pueblos originarios, sin embargo, la reproducción de su cultura, comunidad y cosmovisión está llevando grandes cambios en todos los pueblos originarios en México y en el mundo, ya que existen procesos de desindianización, discriminación lingüística y epistemológica que dan como resultado la perdida de las lenguas y las culturas. Ello lo podemos leer en documentos como los que ha producido el Instituto nacional de Lenguas Indígenas (INALI), México lenguas indígenas nacionales en riesgo de desaparición, donde todas lenguas indígenas están en riesgo de desaparición, claro con diferente nivel de riesgo.[5]

Un elemento fundamental del porqué nos debe de preocupar la pérdida de las lenguas y las culturas originarias, no debe de ser sólo por un argumento flocklorizante o un nuevo indigenismo, que realmente no les importa los seres humanos que pertenecen a los pueblos originarios. Primero en una posición ética de reconocer que ellas y ellos son ejemplo concreto de cómo es y puede ser el ser humano. No seres humanos de segunda ni subhumanos, como se han visto a lo largo de la historia de conquistas y colonización que se han llevado a cabo en América. Por otro lado, su saberes y conocimientos como han señalado autores como Leonardo Boff, Noam Chomsky, Pablo González Casanova, Naomi Klein, Carlos Lenkersdorf nos pueden permitir que continúe la vida humana, por los problema que ha producidos otros sectores de la humanidad como es el cambio climático y el calentamiento global. Nos urge relacionarnos de otra forma, con la naturaleza, con el planeta, con el globo, entre nosotros mismos como seres humanos. Este sentido sus conocimientos ante una emergencia mundial se convierten en universales que debemos aprender, para que siga la vida humana sobre la faz de la tierra, por lo cual sus saberes no son locales o regionales, sino se convierten antes las necesidades actuales en el mundo en conocimientos éticos, ambientales y antropológicos para formar otras humanidades.

Educación, pueblos originarios y pedagogía

Ahora bien, es importante ubicar la discusión del papel de los pueblos originarios en el terreno de la educación, en este texto se va a comprender a la educación como un proyecto social, cultural, histórico, político y económico donde se hacen presentes diversos modos de formar al ser humano para llevar a cabo un determinado proyecto de sociedad. A partir de esta forma de conceptualizar la educación, considero que en la educación conviven y se articulan diferentes pedagogías, que hacen presentes diferentes modos de formar al ser humano. Lo que está en juego hoy en día es la educación o en otros términos el proyecto educativo nacional. Se puede señalar que la educación dominante hoy en día es la continuación del proyecto educativo gerencialista y neoliberal como lo han demostrado autores como Lucia Rivera, Roberto González Villareal y Marcelino Guerra, en texto como Cancelar la Reforma Educativa un kit para luchar contra la reforma neoliberal y también Mauro Jarquín que está a punto de publicar su libro titulado: Pedagogía del capital. Empresarios y reforma educativa en México.

Ante este panorama lo que debemos ir construyendo es otra educación no neoliberal, donde participen otros actores que construyan otros objetivos que persigan formar al ser humano, no como consumista, cosa, objeto, sino como un ser humano diferentes a los idealistas gerencialistas y neoliberales hegemónicos en México y en muchas partes del mundo. En México tenemos una gran diversidad cultural, que podemos leerlas como matrices epistémicas y epistemológicas desde donde se pueden construir pedagogías de cada uno de los pueblos que conforman México. Ante esta tesis que se sostiene a partir de la experiencia personal como docente y pedagogo y también desde la lectura hecha de la obra de Carlos Lenkerdorf, desde su convivencia con el pueblo maya tojolabal.[6]

La sistematización de los conocimientos de esos modos posibles de formar a mujeres y hombres en los distintos pueblos humanos, es a lo que aquí se le da el nombre de “pedagogías de los pueblos”. A cada pueblo le corresponde una pedagogía. Los caminos de su construcción pueden ser diversos. Sin embargo, me limito a plantear algunas posibilidades para la construcción de “las pedagogías de los pueblos”, y señalar lo siguiente:

  1. A partir de cada cultura de los pueblos, se puede sistematizar o construir la pedagogía de cada pueblo.
  2. A partir de cada filosofía de los pueblos, se puede sistematizar o construir una pedagogía propia.
  3. A partir de cada lengua que pertenezca a troncos lingüísticos diferentes, se puede construir una pedagogía.
  4. A partir de las diferentes cosmovisiones, se pueden construir o sistematizar la pedagogía de cada uno de los pueblos.

En este sentido, al hablar de pueblos, no sólo me refiero a los pueblos originarios, sino a una forma de clasificar a los diferentes grupos humanos en nuestra América, como ya lo ha hecho de forma extraordinaria en la década de los setenta Darcy Ribeyro cuando hace una tipología de los pueblos extraeuropeos del mundo moderno, presentando las siguientes categorías: Pueblos Testimonio, Pueblos Nuevos, Pueblos Transplantados y Pueblos Emergentes.[7] Por nuestro lado, nos concentraremos en mencionar algunos de los pueblos que observamos en la realidad mexicana: los pueblos originarios, los pueblos afromexicanos y los pueblos mestizos, concentrándonos, por el momento, en apelar a la construcción de las pedagogías de los pueblos originarios para ir superando el problema de la colonización pedagógica, qué se comprende como la transmisión del consenso de un modo único e ideal de formar a los seres humanos que no corresponde a la diversidad cultural de las naciones.

Ante la gran diversidad cultural y diversidad pedagógica es necesario, pensar que la educación es un proyecto, que es la unidad en la diversidad, y que mejor reflexionar en la posibilidades en un momento donde están existiendo aperturas para la discusión, pero también urgencias para cambiar las formar de plantear y resolver problemas, ya que debemos hacer presentes nuestros problemas como mayorías que somos: como pueblos indígenas, afromexicanos, jóvenes, mujeres, niños, viejos, homosexuales, afromexicanos, desempleados, explotados, enfermos, etc., para poder resolver nuestros problemas.

[1] Coordinador del Seminario de Perspectivas Críticas en Educación de México y Latinoamérica: construcción de discursos y prácticas.

[2] Guillermo Bonfil Batalla, México profundo. Una civilización Negada, México, CONACULTA, 2001, p. 21.

[3] Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultura, p.p. 1-2.

[4] En relación a algunos de los anteriores puntos Luis Villoro señalaba: “Esas cuatro palabras, libertad individual, democracia, Estado debilitado y desarrollo, resumen el pensamiento de un liberalismo renovado que parecehaber obtenido un consenso planetario. Pero he calificado a ese liberalismo de “desencantado”. Porque, en efecto, la adhesión que suscita no se acompaña de entusiasmo, sino de un creciente malestar por sus resultados de una nostalgia dolorosa.” Luis Villoro, P.p. 3-4.

[5] Arnulfo Embriz y Oscar Zamora, México. Lenguas indígenas nacionales en riesgo de desaparición: variantes lingüísticas por grado de riesgo, México, INALI, 2012.

[6] Se pueden consultar los textos: Carlos Lenkersdorf, Los Hombres Verdaderos. Voces y testimonios tojolabales, México, Siglo XXI, 1996 y Carlos Lenkersdorf, Filosofar en clave tojolabal, México, Miguel Ángel Porrúa, 2005.

[7] Darcy Ribeyro, Las Américas y la civilización. Proceso de formación y causas del desarrollo desigual de los pueblos americanos, México, Editorial Extemporáneos, 1977, p. 93.

Fuente e imagen tomadas de: http://insurgenciamagisterial.com/diversidad-cultural-educacion-y-neoliberalismo-en-mexico/

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Colombia: Estudio le pone cifras al impacto del juego en la educación de los niños

América del sur/Colombia/16 Enero 2020/Semana.com

El Grupo de Investigación Cognición y Lenguaje en la Infancia, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, encontró que el juego, además de ser vital en la infancia, desarrolla habilidades socioemocionales, ciudadanas y creativas. ¿Cómo aprovecharlo en la educación?

Aunque en el imaginario de muchos padres de familia el juego está asociado al ocio y el tiempo libre, pedagogos y especialistas en educación coinciden en el valioso papel que tiene lo lúdico en el desarrollo integral de los niños y la forma en la que puede sacársele el mejor provecho en el proceso educativo y formativo.

Buscando superar ese escepticismo, la Corporación Juego Niñez dio a conocer los resultados del primer estudio realizado en Colombia sobre la importancia del juego en los niños. Estuvo enfocado medir el impacto en el comportamiento de los niños y las niñas del juego con una metodología específica en ludotecas creadas especialmente para ellos.

La investigación de carácter longitudinal -primera de este tipo que se hace en el mundo- se llevó a cabo durante cuatro años con la participación de 529 niños de seis municipios del país (Manaure, Guajira; Sabanagrande, Atlántico; Bugalagrande, Valle del Cauca; Quibdó, Chocó; Chinchiná, Caldas y Barrancabermeja, Santander.); 247 niños y 282 niñas con edad promedio de 7.5 años.

Según explicó el docente Jaime Castro, investigador asociado del centro de Cognición y Lenguaje en la Infancia de la Universidad Nacional, quienes lideraron el estudio, la muestra se dividió en dos grupos: uno de ellos conformado por 354 niños, que asistían a ludotecas; el otro, por 175 niños, que asistían regularmente a jardines infantiles o colegios de estas mismas ciudades, pero no a las ludotecas.

Las tres competencias principales evaluadas por los investigadores fueron creatividad, inteligencia emocional y ciudadanía, «al iniciar la investigación, en el primer año no notabamos ninguna diferencia entre los dos grupos de niños, pero con el paso del tiempo se hizo evidente que quienes asitieron a las ludotecas desarrollaron mejor la autorregulación, es decir que son niños que regulan mejor su comportamiento y expresan mejor sus emociones, evitando comportamientos agresivos o retraídos», explicó el experto.

En ese sentido, Castro precisó que para una persona que ha crecido en escenarios lúdicos hay más probabilidades de ser empático, refiriéndose a la capacidad de ponerse en el lugar del otro, sentir el dolor ajeno, entender el escenario del otro, relacionarse mejor, «si a eso le sumas la capacidad de controlar sus sentimientos, será importante para la interacción social”, agregó.

Los análisis realizados por los expertos en cada uno de los municipios arrojaron mayores puntajes en competencias ciudadanas, emocionales y de creatividad para el grupo de niños que asisten a las ludotecas. Por ejemplo durante la investigación, los niños que tenían problemas expresando sus sentimientos, desarrollaron mejores competencias de empatía y alcanzaron hasta 1.6 puntos más en las pruebas de inteligencia emocional, que sus pares que no asistieron, una cifra significativa según los investigadores.

En cuanto a las competencias ciudadanas la diferencia fue de 1.3 puntos para los menores que participaron en las actividades lúdicas. En la creatividad los resultados fueron similares.  

«En las ludotecas, los niños tenían comportamientos espontáneos, y ejercían valores como el respeto, la escucha, la cooperación y la responsabilidad. Además, demostraron acogerse a las reglas de juego rápidamente gracias a la interacción con otros pequeños.También mejoraron su capacidad para resolver conflictos y manejar sus propias emociones en diferentes situaciones», explicó Castro.

Otro hallazgo del estudio es que las familias son una variante importante en el proceso de formación, porque es la estructura que promueve el desarrollo de las competencias. Los niños de las familias que se mostraron más interesadas en que sus hijos jueguen lograron puntajes mayores en las diferentes pruebas.

De acuerdo con Ruth Camelo, directora ejecutiva de Corporación Juego y Niñez, el juego en la formación de los niños es un derecho que está invisibilizado y en las políticas públicas de niñez está muy relegado: «los tomadores de decisiones no tienen conciencia de la importancia del juego en ambientes como las Ludotecas Naves. El estudio da argumentos científicos sobre el tema y con él podremos explicar y convencer porque el juego es un asunto serio”.

Fuente e imagen tomadas de: https://www.semana.com/educacion/articulo/el-juego-un-asunto-serio-en-la-educacion-de-la-ninez/647479

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El programa educativo del MECI para niños refugiados en Jordania: un ejemplo de buena práctica

Asia/Jordania/16 Enero 2020/Fuente: Política exterior 

El Middle East Children’s Institute (MECI) es un organismo público exento de impuestos cuya misión consiste en resolver las necesidades educativas, psicológicas, de salud personal primaria y de higiene y otras necesidades básicas de niños y mujeres en las zonas pobres y asoladas por las guerras de Oriente Medio. El innovador modelo de desarrollo comunitario centrado en los niños del MECI refuerza a las comunidades en la región mediante un planteamiento basado en tres pilares: educación infantil, empoderamiento de las mujeres y desarrollo económico. Su principal preocupación es contribuir a la estabilidad en la región mediante la educación y el desarrollo de aptitudes de los niños y las mujeres de zonas vulnerables de Oriente Medio para que se conviertan en agentes de cambio, en modelos positivos a seguir y en líderes en una vibrante comunidad.

El MECI opera en Oriente Medio desde 2007, cuando lanzó su programa piloto extraescolar en Beit Rima, un antiguo pueblo de Ramala (Cisjordania), que mostraba prometedoras perspectivas por su condición socioeconómica dentro de la gobernación. Se llevó a la práctica en colaboración con Mercy Corps. El programa de desarrollo comunitario basado en la educación se esfuerza desde entonces en lograr un enriquecimiento académico mediante actividades extracurriculares en clubes, con atención sanitaria básica y alimentaria y ayuda psicológica.

A raíz del éxito de este programa piloto en Beit Rima y en Deir Ghassaneh en 2013, en plena crisis siria, se creó el MECI Jordania para resolver las necesidades educativas de los niños refugiados sirios y de los niños desfavorecidos de la comunidad de acogida. En colaboración con UNICEF, la Unesco, el Malala Fund, The Syria Fund, el Festival de Salzburgo y la Turki Foundation, los programas del MECI han llegado a miles de niños vulnerables y les han ayudado a progresar académicamente, a matricularse en colegios reglados, a mejorar sus mecanismos para enfrentarse a sus traumas y a convertirse en miembros activos de la sociedad. El trabajo del MECI en Jordania ha aportado conocimientos únicos. Jordania es un país relativamente pequeño, con una población cercana a los 11 millones de habitantes que acoge a 1,5 millones de refugiados sirios, una de las mayores proporciones per cápita con respecto a la población local como país de acogida de los vecinos desplazados afectados por la guerra. Según el último censo de ACNUR, actualmente hay 670.238 refugiados activos registrados en el país, de los que el 18,5% vive en campos de refugiados y el 81,5% restante en zonas urbanas, periurbanas y rurales entre comunidades de acogida y familias locales.

En la época en la que se iniciaron las operaciones del MECI Jordania, en los primeros años de la crisis, el porcentaje de refugiados que vivían fuera de los campos era más elevado, los servicios estaban desorganizados y dispersos y existía una evidente falta de servicios en algunas gobernaciones. Varios factores han contribuido al establecimiento del módulo del MECI Jordania, entre los que se incluye el hecho de que Siria es un país con un mayor crecimiento de la población juvenil que Jordania. La demografía de las familias sirias y el creciente número de niños en edad escolar suponen un enorme desafío y también una prometedora ventaja para el país de acogida si se abordan correctamente. La entrada de refugiados sirios en Jordania ha aumentado la proporción de niños y jóvenes frente a los mayores y, por esta razón, el MECI ha centrado sus programas en el bienestar, el crecimiento, la formación y la educación incondicional de los niños…

Fuente: https://www.politicaexterior.com/articulos/afkar-ideas/programa-educativo-del-meci-ninos-refugiados-jordania-ejemplo-buena-practica/

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Infancia, refugio y educación: ¿del horror al olvido?

Por: Silvia Carrasco. 

En España, el acceso de los menores refugiados a la educación sigue siendo variado e incierto, con enfoques arcaicos y altos niveles de segregación escolar.

En los encuentros internacionales sobre infancia y refugio en estos últimos años, especialmente desde 2015, es recurrente la sorpresa mostrada por la mayoría de nuestros colegas de otros países al constatar que la cuestión de la infancia refugiada, en general, y los retos relativos a sus derechos educativos, en particular, están todavía fuera de la agenda española. Los incumplimientos y aplazamientos en la acogida de los contingentes de personas refugiadas por parte del gobierno del Partido Popular entre 2015 y 2017, por una parte, y el hecho de que la mayoría de las llegadas se han producido mientras tanto a través de rutas africanas (en general, más tardías que las rutas balcánicas) hasta Melilla y, en menor medida, Ceuta, han contribuido a mantener a la sociedad española al margen de la experiencia de contacto directo con esta realidad.

Por otra parte, es bien conocido el carácter especialmente restrictivo de la legislación española en materia de acceso al refugio y al asilo a pesar de –o tal vez como parte de– la gestión directa de la frontera sur de la Unión Europea. El proceso de ubicación del contingente inferior a 20.000 personas refugiadas que el gobierno popular negoció en las reuniones de los jefes de Estado en 2015 ha sido sumamente lento. El caso de los menores en busca de refugio, tanto los no acompañados como los que viajan con sus familias, sigue siendo doblemente invisible –como refugiados y como menores– y así lo reconoce UNICEF España. Esto no hace más que agravar su vulnerabilidad ante la ausencia de vías seguras, exponiéndoles a graves situaciones de precariedad, abusos y violencia. Sin embargo, prestar atención a la infancia refugiada ya era urgente a la luz de los datos del propio Ministerio del Interior de entonces. Si bien uno de cada cuatro solicitantes de asilo en España era menor de edad, un porcentaje inferior al 29,1% de la UE-28, la edad de los menores solicitantes era inferior: el 83,1% de ellos tenía menos de 14 años, lo que contrastaba con el 67% en el conjunto de la Unión Europea para este grupo de edad.

Pero la proporción de población menor solicitante de refugio y asilo ha seguido aumentando. Según los últimos datos de Eurostat, en 2018 se redujeron las solicitudes de asilo y refugio en el conjunto de la UE-28, aunque con variaciones entre países. Los que recibieron más solicitudes fueron Alemania, Francia, Grecia y España, siendo Francia y España los que más crecieron en 2018, a pesar del descenso general. Siria, Afganistán e Irak continuaron siendo los países de origen de la mayoría de los solicitantes, pero en el caso de España este aumento se debió principalmente a los solicitantes venezolanos y, en menor medida, colombianos. La prensa se ha hecho eco de las pésimas condiciones de recepción que en algunos casos se están produciendo de familias con menores durmiendo en la calle a las puertas del SAMUR en Madrid.

En la UE-28 en 2018, un tercio (31%) del número total de nuevos solicitantes era menor de edad. Aunque el grupo de edad de 18 a 34 años fue el más numeroso en casi todos los Estados miembros, Hungría, Austria, Alemania y Polonia notificaron una mayor proporción de solicitantes de asilo menores de 18 años (al menos el 44%). Es importante advertir que, a pesar de que la distribución por sexo de los solicitantes de asilo fue equilibrada entre los grupos de edad más jóvenes (de 0 a 13 años), la desigualdad por sexo se dispara a partir de los grupos de 14 a 17 y de 18 a 34 años (72% y 70%, respectivamente). Este dato revela de forma clara la mayor vulnerabilidad de las niñas y las mujeres que huyen de las situaciones de conflicto.

 

Sistemas educativos para menores refugiados

El acceso de la población menor refugiada a la educación en España sigue siendo variado e incierto, y depende en gran medida de su punto de llegada y de su edad. Puede estar condicionado también, aunque menos que en otros Estados miembros de la UE, por el repertorio de situaciones jurídicas en las que se encuentran los menores, atrapados en laberintos legales y vulnerabilidad subsidiaria de la situación de los adultos de los cuales están a cargo…

Fuente de la reseña: https://www.politicaexterior.com/articulos/afkar-ideas/infancia-refugio-educacion-del-horror-al-olvido/

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María Elena Naddeo: “Con la ESI, aprenden a preservar su intimidad»

Por: pagina12.

“Es muy importante la Educación Sexual Integral (ESI), desde los primeros años de la escuela, para que las niñas y niños tomen conocimiento de su cuerpo, de cómo preservar su intimidad, porque de esa manera se contribuye a la tarea de prevenir abusos en la infancia”. En diálogo con Página|12, María Elena Naddeo, responsable del Programa de Atención de Niñez, Adolescencia y Género de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad e integrante de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), se refirió a la importancia de la educación sexual en niñas y niños, como quedó demostrado en los datos aportados por Ministerio Público Tutelar. Desde la Defensoría, Naddeo participa en encuentros con docentes, alumnos y alumnas de las escuelas porteñas, directoras de esos establecimientos y familiares de chicas y chicos, que participan en talleres, en charlas y en debates sobre el tema.

“La escuela es un lugar importante para tomar conocimiento de casos de abuso en la infancia y la adolescencia, pero para poder detectar el problema y para poder intervenir, es necesario que los chicos y chicas tomen conocimiento pleno de su cuerpo, de su intimidad, de la sexualidad, para que puedan darse cuenta de que están siendo víctimas de un abuso”. Para que la escuela pueda servir de contención a esos niños y niñas “es necesario también que los docentes reciban capacitación en forma permanente para que sepan cómo intervenir, como actuar ante una situación”. Insistió en que de la misma manera “los alumnos y alumnas tienen que saber cuáles son los límites que deben poner para preservar sus cuerpos, su intimidad, porque los niños deben recibir la información necesaria para que puedan tomar conciencia de lo que es correcto y de lo que no lo es”.

Naddeo explicó que en los talleres que se realizan surgen consultas y también se toma conocimiento de “abusos que se produjeron porque las niñas y niños recién allí se dan cuenta de lo que estaba pasando con ellos”. En el caso de adolescentes “salen a la luz casos de abuso, embarazo adolescente, de relaciones sexuales no consentidas que no fueron denunciadas por vergüenza, por temor o porque se creyó que se trataba de algo natural”.

En noviembre del año pasado, en una jornada organizada por la Defensoría de la Ciudad, María Elena Naddeo brindó una clase sobre violencia de género en el marco de la jornada sobre Educación Sexual Integral (ESI). Del encuentro participaron las escuelas 1, 5, y 15 del distrito escolar 5 de Barracas.

Fuente de la entrevista: https://www.pagina12.com.ar/240770-maria-elena-naddeo-con-la-esi-aprenden-a-preservar-su-intimi

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