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«Lumpen»: el conmovedor relato de profesora que habla de cómo crecen los niños desamparados

Por: Daniela Ramírez.

Debido al estallido social que afecta a Chile desde el pasado 18 de octubre, es que se han hecho presente en las redes sociales reflexiones acerca de lo que ocurre y de lo que gatilló el panorama actual que enfrenta el país.

En ese aspecto, fue una profesora identificada como Natalia Casas y madre de dos hijos, quien compartió un emotivo escrito donde mostraba el significado del “lumpen” y lo que realmente representaba en la sociedad.

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En la historia, Natalia personificada a lumpen como un niño que nació desprotegido y carente de todo afecto, revelando la realidad social que afecta a muchos niños en el país, que posteriormente deben delinquir.

“Lumpen una vez fue un bebé en la guatita de su mamá, quien no siguió la mejor dieta que lo nutriera adecuadamente, incluso ella consumió alcohol y drogas durante su gestación. Cuando bebé Lumpen nació y no encontró un pecho tibio ni alguien que oliera extasiado el aroma de su cabecita. Bebé Lumpen lloró y lloró, pero solo encontró oídos sordos. Aprendió sus primeras palabras y dio sus primeros pasos, pero los aplausos no sonaron”, parte señalando la maestra en el texto.

El relato continúa, señalando que “el niño Lumpen no era obediente. No era empático con sus pares. No aprendía bien y era un distractor para sus compañeros en clases. Sin duda una mala influencia. Niño Lumpen repitió de curso y repitió otra vez hasta que dejó de ir a la escuela”.

Ya más grande, “el adolescente Lumpen creció antes que el resto. Fue independiente pronto y lo atrajo el camino fácil. Se deslumbró con la plata, las drogas, la calle. La marginalidad lo acogió. Ahí se sentía él mismo. No juzgado. Delinquió pronto. Estuvo en Sename. Regresó a la calle. Se ocultó en las sombras. Fue y volvió varias veces”.

Para finalizar, Natalia señala que “hoy ya es tarde para Lumpen. Hay una ciudadanía entera condenando sus actos. Y es cierto, su forma de expresión no es sana, es dañina, es violenta. Sus actos no deben quedar impunes. Y yo lo siento tanto, Lumpen, porque sé que naciste para ser amado, atendido y educado, pero no tuviste la suerte de tener una familia ni un país que lo hiciera”.

“Hoy ya es tarde para ti Lumpen. Yo, atemporal e imaginariamente, quisiera mecerte en mis brazos, desvelarme noches enteras cuidando tus sueños, mostrarte libros graciosos y consolarte con un beso. Llegué tarde para ti. Todos llegamos tarde para ti”, cerró.

Fuente de la reseña: https://www.pagina7.cl/notas/sociedad/2019/11/08/lumpen-el-conmovedor-relato-de-profesora-que-habla-de-como-crecen-los-ninos-desamparados.shtml
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Para el nuevo Chile, una mejor educación

Por: María Victoria Peralta. 

En estos complejos días aún de incertidumbres y de búsqueda de las mejores propuestas y caminos para avanzar en justicia social en nuestro país, han tenido lugar diversas formas de recibir la opinión ciudadana tanto en encuentros reales como virtuales. Cabildos, asambleas, encuestas diversas, se han realizado tratando de recoger el sentir y pensar de las chilenas y los chilenos.

Los temas han surgido de diversas formas: unos han sido propuestos y otros han emergido de los propios autoconvocados, conociéndose resultados aún parciales y difíciles de sistematizar en un corpus común dadas las diversas metodologías empleadas y su extensión nacional.

En estos primeros intentos de síntesis, se observan ciertas tendencias: los temas salariales, previsionales y de salud, parecen puntear las inquietudes ciudadanas. Los referidos a educación también aparecen, pero en menor grado y centrados básicamente en cómo superar problemas económicos como el CAE, o los sueldos de los profesores. (ver Chilecracia.org)

Pero la educación chilena tiene muchos problemas que resolver en términos de cobertura, equidad, gestión, calidad, pero sobre todo en los temas de fondo, qué tipo de educación deseamos favorecer para propiciar una mejor sociedad, más justa, más humana y que aporte al bienestar de todos.

En estas columnas, hemos sido reiterativos a lo largo del tiempo, de la necesidad de repensar la educación, los hechos producidos son una muestra más de lo urgente que ello era y es.

Si bien hay sectores importantes de jóvenes y adultos que han demostrado actitudes ciudadanas de participación, solidaridad, responsabilidad, respeto a las diversidades, cuidado de los bienes públicos, entre otros, también observamos otros grupos menores, pero con mucha fuerza, en los cuales estos valores no se observan mayormente cayendo en la anarquía, en la insensibilidad o en la desidia.  Y todo ello, no es producto de un actuar aislado y tampoco es unicausal; estos jóvenes y adultos también han tenido una familia que se supone que ha sido la formadora y orientadora principal en sus vidas y han pasado por diversas “escuelas” como instituciones educativas extrafamiliares que se supone que aportan también en lo formativo.

Señalamos esto, porque las injusticias y estancamientos sociales no existen per se, aunque sea de perogrullo decirlo; los generan condiciones, personas e instituciones en los diferentes ámbitos del quehacer perpetuando intereses o visiones de ciertos grupos, que no siempre tienen presente el avance social y el bien común.

Por lo expresado, se hace necesario revisar profundamente el sistema educativo que tenemos y sus múltiples actores, expresiones y extensiones políticas, leyes, normativas, Consejos, Agencias, Intendencias, Centros, etc., junto con los sistemas de financiamiento, monitoreo y evaluación, y lo más de fondo, las definiciones curriculares.

Estas últimas expresadas en bases, programas, recursos didácticos, conllevan visiones sobre el tipo de sociedad y de las personas que son muchas veces parciales y restrictivas y que se contradicen con las grandes aspiraciones que pretendemos.

Sin la revisión del aparataje educativo en su conjunto, seguirán perpetuándose las inequidades, la pasividad, la falta de diálogo y reflexión, la educación sesgada y discriminatoria; en fin, todo lo negativo de lo que hemos sido testigos desde hace décadas y que hoy aflora brutalmente.

Chile necesita una mejor educación acorde al proyecto país que queremos, y si bien es cierto que hay urgencias para muchos en el plano del diario vivir, no puede quedarse la revisión del nuevo Chile, sólo en eso.

Por ello, con el pensar de todos, incluyamos en la nueva Constitución y en sus derivados a elaborar, la educación como un Derecho social con cualidades realmente humanas en todos los niveles del sistema educativo, como eje central de las aspiraciones ciudadanas, para un Chile mejor.

Sólo así, podrán las nuevas propuestas sociales sostenerse y desarrollarse en su plenitud.

Fuente del artículo: https://opinion.cooperativa.cl/opinion/educacion/para-el-nuevo-chile-una-mejor-educacion/2019-11-15/085121.html

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La Filosofía de la Educación: necesidad y problema

Por: Martín López Calva.

“Para vivir el hombre debe actuar; para actuar, debe tomar decisiones; para tomar decisiones, debe definir un código de valores; para definir un código de valores debe saber qué es y dónde está. Necesita metafísica, epistemología y ética… Filosofía. No puede escapar de esta necesidad”.

Este viernes 15 de noviembre tendré el honor de participar en el Encuentro Nacional de Educación que bajo el título Educar implica un pacto de humanidad y solidaridad organizan La Dimensión de Pastoral Educativa y de Cultura de la Conferencia del Episcopado Mexicano, La Universidad Pontificia de México (UPM), 
y la Asociación Mexicana de Instituciones de Educación Superior de Inspiración Cristiana 
(AMIESIC), a través de la Vocalía de Formación Humanista.

Mi intervención está programada en el primer panel sobre Reflexiones generales sobre la Educación, hoy y me han pedido específicamente hablar sobre La Filosofía de la Educación en un cambio de época.

Aprovecho este espacio para plantear algunos elementos que contendrá mi participación en este diálogo en el que se tocarán también las visiones sobre la educación actual desde las perspectivas de la Academia y la Sociedad civil.

“La filosofía no sirve para nada porque sirve para todo”, es una frase que leí hace tiempo y que incluí en una actividad inicial de mi curso publicado bajo el título de FilosofíadelaEducación.com, que tenía como objetivo generar una reflexión acerca de la palabra servir en términos de utilidad y en términos de finalidad o sentido.

Porque si vemos a la Filosofía y en el caso concreto del tema que trataré en el panel a la Filosofía de la Educación en términos de utilidad práctica podemos decir que en efecto, no sirve para nada. Sin embargo, si consideramos que la Educación es una praxis humana que requiere además de métodos y técnicas prácticas de una finalidad explícita que le aporte sentido, encontraremos la enorme utilidad de la Filosofía de la Educación.

Es muy claro que estamos viviendo en el mundo de hoy en circunstancias que como afirmaba Xabier Gorostiaga S.J. no son solamente las de una época de cambios sino las de un verdadero cambio de época, de un punto de inflexión histórico que está solicitando una reorientación del sentido de la existencia humana individual, comunitaria y colectiva.

Se trata de un momento en el que las cosas no funcionan en casi todos los ámbitos de la vida humana pero no solamente porque requieran de prácticas distintas sino porque están solicitando con urgencia una reflexión y un replanteamiento de las finalidades y el sentido. La crisis económica, política, social, cultural y espiritual del mundo de hoy es en el fondo una crisis de sentido, una crisis de humanidad que está reclamando una reflexión filosófica seria y pertinente.

Si el ser humano está en crisis, es evidente que la educación también lo está y aunque existan visiones parciales y tecnocráticas que planteen la crisis educativa en términos de utilidad práctica y propongan resolverla con cambios de infraestructura, tecnologías, métodos y técnicas pedagógicas, modelos de planeación y evaluación estandarizada y otras estrategias de corte procedimental, la solución para generar una educación que responda de manera pertinente a los desafíos del cambio de época no se encontrará en estos cambios programáticos sino en un cambio paradigmático profundo que requiere de las aportaciones de la Filosofía de la Educación.

Como afirma la filósofa estadounidense An Ryand en el epígrae de hoy, para vivir el ser humano necesita en el fondo saber qué es –o quién es- y dónde está y para educar la humanidad requiere también del conocimiento sobre qué es educar y dónde está situada la educación en esta transformación global.

La Educación en el cambio de época no puede escapar de la necesidad de una reflexión filosófica seria que le permita actuar a partir de decisiones sustentadas en un código de valores que responda a un conocimiento razonable de la realidad actual; necesita, retomando y modificando el planteamiento de Ryand, de Antropología filosófica, de Epistemología, de Ética y de reflexión filosófica sobre la sociedad.

“El problema de la educación es el problema de la educación hoy. No se trata de educar a los primitivos, ni a los antiguos egipcios, ni a los medievales, ni a la gente del Renacimiento, sino a la gente de hoy…¿Cómo introducimos el hoy en las categorías de cualquier filosofía? Esto no se logra si la filosofía se ocupa simplemente de verdades atemporales.”

Bernard Lonergan. Filosofía de la Educación, pp. 48-49.

Pero no se trata de cualquier filosofía sino de una filosofía concreta y contextualizada, de una filosofía que se encuentre a la altura de los tiempos que corren, porque como dice Lonergan, el problema de la educación es el problema de la educación hoy. Porque no nos enfrentamos al reto de educar a los seres humanos del medioevo o del siglo XIX; ni siquiera estamos en la encrucijada de formar a los educandos del siglo XX sino a los niños y jóvenes de hoy.

El desafío de la Filosofía de la Educación entonces no es el de una reflexión desde verdades atemporales sino desde el planteamiento de preguntas acerca del ser humano de hoy, del conocimiento pertinente en la llamada Sociedad del conocimiento, del bien humano que se está o se debería estar escribiendo en las realidades actuales y del tipo de sociedad humana que están reclamando los tiempos actuales marcados por la exclusión, la desigualdad, el empobrecimiento, la violencia, la migración y tantos otros problemas que reclaman atención urgente.

Si nos situamos específicamente en México que está viviendo un momento de crisis y cambio a partir de la (contra) reforma educativa planteada por el gobierno entrante habría que destacar y defender la urgencia de una Filosofía de la Educación que pueda responder a las preguntas sustanciales que nos permitan construir una visión común sobre las finalidades del Sistema Educativo Nacional (SEN) en el marco del proyecto de país que aspiramos a ser en el mundo.

¿Quién es el ser humano de este cambio de época? ¿Quién es el mexicano de hoy en un país diverso, multicultural, desigual, excluyente y violento? ¿Cuál es la visión del ser humano que domina nuestro mundo y nuestra realidad nacional y cuál sería una visión más humana, integral y pertinente de ser humano y de mexicano que deberíamos asumir como visión orientadora del trabajo educativo?

¿Cuál es la visión de conocimiento que domina hoy el mundo globalizado y centrado en el consumismo y en la competencia feroz y cuál sería una visión de conocimiento alternativa y humanizante que construya un mejor mundo y un país más democrático, pacífico y justo?

¿Cuál es la perspectiva ética –si es que la hay- que mueve hoy al mundo y orienta la formación de las nuevas generaciones y cuál sería una visión ética más auténtica en el sentido de construcción del verdadero bien humano producto de la comprensión y la decisión individual y colectiva que deberíamos impulsar en un país herido por la corrupción, la impunidad y la desmoralización generalizada?

¿Cuál es el modelo de sociedad que está orientando las estructuras y las prácticas educativas en el mundo y en México y cuál debería ser la perspectiva social que guiara al sistema educativo para regenerar el tejido social con mútiples rupturas que está reproduciendo la injusticia, la pobreza, la exclusión y la violencia?

Estas y otras preguntas son las que deberían orientar la aportación de la Filosofía de la Educación en el cambio de época que hoy vivimos en el mundo y en nuestra patria.

Fuente del artículo: https://m.e-consulta.com/opinion/2019-11-11/la-filosofia-de-la-educacion-necesidad-y-problema

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Reflexiones sobre una nueva pedagogía

Por: Francesc Imbernon

Son tiempos de analizar las contradicciones y una determinada visión mercantilista y productiva de la educación que reproducen los discursos, valores y privilegios de los que tienen el poder real o mediático.

Estos días ha habido un congreso en la Universidad de Barcelona (IRED19) en el que han participado reconocidos autores de la pedagogía crítica. Esto y, posiblemente, las situaciones actuales de revuelta en varios contextos (Chile, Bolivia, China, Ecuador, Siria, Turquía, Cataluña, etc.) me ha llevado a hacer algunas reflexiones sobre la situación actual de la educación.

En las conferencias del Congreso se mencionaba la recuperación del pensamiento y el conocimiento crítico, la emancipación como proceso imprescindible que desarrollar en la educación, la lucha contra el colonialismo cognitivo, el patriarcado, la dominación epistémica y ontológica de parte de la humanidad por el poder del capitalismo que no tiene en cuenta la dignidad de las personas. También el retroceso ideológico reaccionario desde la Revolución Francesa con los famosos conceptos de libertad, fraternidad e igualdad. Retroceso que nos trae al regreso de lo que se denominó antiguo régimen. Recordemos que la Revolución Francesa pretendía educar nuevas generaciones en los ideales revolucionarios con una escolarización obligatoria y gratuita y el acceso de todos los ciudadanos a los beneficios de la educación, y no únicamente los que podían pagarse la enseñanza privada. Y el profesorado era seleccionado a través de pruebas basadas en los méritos intelectuales y no en las ventajas del nacimiento o la fortuna. Con una perspectiva laica de la enseñanza.

Y ahora, este retroceso a ideologías neoconservadores y algunas de cariz fascista, están influyendo en la educación, muchas veces, ante un silencio, cuando no una complicidad de algunos que ven la educación como un negocio y un gran mercado en el que, además, pueden ejercer una influencia ideológica de dominación y sumisión ciudadana.

Y pienso en qué podemos hacer para conseguir un rearme moral, ético e intelectual desde posturas educativas críticas pero constructivas, para alcanzar lo que soñamos o recuperar aquello que conseguimos con las luchas y se ha ido perdiendo despacio, pero implacablemente. Cómo recuperar las ganas de cambiar a fondo y potenciar el protagonismo que se merece el colectivo de enseñantes.

No hablo de estrategias innovadoras, de la pasión por el cambio metodológico o de introducir novedades técnicas, sino ser capaces de ver más allá de nuestros límites como educadores. De salir de la frontera, en cuyo interior podemos hacer muchas cosas interesantes pero que se quedan dentro de nuestro círculo.

Hablamos, como se dijo en el congreso, sobre una nueva comprensión del mundo para ayudar a transformarlo; de cómo introducirnos a la escuela y a la sociedad en el análisis de las diversas formas de desigualdad y opresión que cada día van en aumento. También plantearnos la militancia pedagógica y la acción solidaria como un importante reto para desarrollar una nueva cultura profesional alternativa del profesorado, para trabajar por una nueva práctica educativa y social.

El trabajo de Paolo Freire y cómo se lo está persiguiendo en Brasil también tuvo un lugar en el Congreso (después de mucha referencia y empacho anglosajón) Freire siempre será un referente para analizar la falacia de la neutralidad escolar, para construir una noción de la educación más politizada y para desarrollar una pedagogía de la resistencia, de la esperanza o de la posibilidad. La denuncia y la anunciación de alternativas son dos procesos inseparables en la educación según Freire. Superar el miedo -que decía un ponente- y trabajar la esperanza.

Son tiempos de analizar las contradicciones y una determinada visión mercantilista y productiva de la educación que reproducen los discursos, valores y privilegios de los que tienen el poder real o mediático. Y denunciarlas y buscar alternativas hacia una educación más liberadora de ciudadanos libres y comprometidos con el cambio social y no súbditos.

Pero crear una forma diferente de ver la educación supone salir, como mencionaba antes, de las fronteras de la sumisión a ideas de otros, de ir de nuestros límites impuestos (a veces sin querer de forma implícita, por la formación o por el sistema educativo que nos rodea o por nosotros mismos). Sin olvidar la importancia de hacerlo colectivamente. Convertirse, como dijeron varios filósofos, en intelectuales colectivos y no en receptores pasivos de las ideas aceptadas sin rigor ni análisis crítico. Huir de quienes pregonan volver a lo que es básico: «se tiene que enseñar así», «la democracia es culpable», «se han perdido los valores», «tenemos que separar al alumnado», etc., que han vuelto aparecer con más fuerza (políticos e intelectuales educativos orgánicos muy bien situados en ciertos partidos estatales, autonómicos o grandes corporaciones). Se enorgullecen de su elitismo academicista o del poder político y económico que los trae a considerar ciertas cosas mejores que otras: por ejemplo, la Universidad como cumbre del conocimiento formativo, la desconfianza en el profesorado, el desprecio a los movimientos sociales, el discurso teórico no riguroso como parangón del intelectual y la tradición cultural occidental como superior y única, obviando otras identidades y aportaciones culturales.

El congreso proyectó razones y fuerzas para un rearme profesional del profesorado y de la educación que se ha de oponer frontalmente a cualquier manifestación explícita o implícita de la racionalidad de ciertas políticas educativas, de contenidos curriculares o en las formas de gestión y control técnico y burocrático de la educación. Y revisar la legitimación oficial del conocimiento escolar reaccionario hoy en día, tan defendido por la derecha, y tratar de poner en contacto los estudiantes con los diversos campos del conocimiento, de la experiencia y de la realidad. En este sentido, es necesario ser sensible a las tradiciones y valores de las minorías étnicas y culturales.

En fin, el congreso abrió una ventana por donde entraba aire fresco, puesto que revisó la finalidad de la educación y la posibilidad de romper formas de pensar y actuar que llevan a analizar el progreso de una manera lineal y no permiten integrar otras identidades sociales, otras manifestaciones culturales y otras voces secularmente marginadas, provocando la exclusión social y el aumento de la pobreza de grandes capas de la población.

Continuar luchando (la lucha también fue un concepto que fue apareciendo) para buscar alternativas hacia una enseñanza más democrática y participativa, donde se trabaje la dignidad como instrumento fundamental educativo (justicia cognitiva y trato como humanos). Una educación en la que se comparte el conocimiento con otras instancias socializadoras que están fuera del establecimiento escolar. Y nuevas alternativas menos individualistas y funcionalistas, más basadas en el diálogo, en la autoemancipación docente y colectiva entre quienes tienen algo que decir a quienes enseñan y aprenden.

Fuente e Imagen: https://eldiariodelaeducacion.com/blog/2019/11/11/reflexiones-sobre-una-nueva-pedagogia/

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El plan de un colegio sevillano que ha disparado el préstamo de libros de su biblioteca en un 70%

Por: Carlota Fominaya

El centro San Francisco de Paula enseña a los alumnos a trabajar la información y a verificar noticias utilizando sus volúmenes, entre otras cosas.

En un contexto educativo donde el libro tiene cada vez menos presencia, en favor de las tablets e incluso de los móviles… ¿qué pueden hacer los colegios para que los niños lean en medio de un creciente desinterés por la lectura? Más aún, ¿es posible convertir las bibliotecas escolares en un espacio central para el aprendizaje de los niños? El Colegio Internacional de Sevilla – San Francisco de Paula, donde estudian más de mil alumnos, es un ejemplo de que en este sentido, con una apuesta firme, se puede lograr una gran mejora.

Muchos padres se sorprendieron cuando el centro anunció el cambio de uso de su histórico patio de columnas, del siglo XVII. Antaño dedicado al esparcimiento de los alumnos y sobre todo a la acogida de las familias, el consejo de dirección del centro apostó por cambiar radicalmente de uso, convirtiéndolo en el corazón de la biblioteca escolar, y concretamente en el espacio de la Biblioteca dedicado a los más pequeños.

Plan diseñado

«Lo mejor lo que teníamos desde el punto de vista patrimonial decidimos convertirlo en biblioteca», explica el director del Colegio, Luis Rey Goñi, para quien esa decisión representaba «una verdadera declaración de intenciones del verdadero papel que queremos que tenga la biblioteca en nuestro proyecto educativo y por el que ya veníamos apostando desde años atrás». Un papel central y tan conectado con lo que pasa en las aulas, que a veces las clases se celebran en la propia biblioteca. La realidad es que para Rey Goñi, el traslado al patio de columnas fue «fundamentalmente simbólico». «Lo importante es lo que hicimos junto a esa transformación: un trabajo programado para integrar la biblioteca en el corazón mismo del proyecto educativo». «En España estamos acostumbrados a que lo usual sea lo contrario, y así suele ocurrir que la biblioteca es, en muchos centros, una infraestructura residual y desconectada del proyecto educativo, donde algunos niños, pocos, van a estudiar y otros, menos aún, van a leer. Pero que eso sea lo usual no quiere decir que sea lo correcto y de hecho lo que ocurre, en los mejores colegios y universidades del mundo es justamente lo contrario», advierte el director de este centro escolar.

Formación y juego

Para ponerlo en marcha este profesional entendió que lo primero era formar a todos los estudiantes en el uso de esta sala. «Enseñamos a los alumnos cómo se organiza una biblioteca, cómo se trabaja con un catálogo, qué diferencias hay entre un libro de ficción y otro de información, cómo se utiliza un índice, un glosario, cómo se hace una referencia bibliográfica… Aunque sean muy pequeños, poco a poco van aprendiendo». «Lo que no podemos pretender es que los niños sepan una cosa si no les enseñamos a trabajar con la información, que es lo más importante de este siglo». Por este motivo, prosigue, «y para conseguir que la biblioteca sea una fuente de servicios, que es algo que se ha perdido un poco con internet, tratamos de enseñar a los estudiantes a trabajar con la información, a verificar si los contenidos que se encuentran en internet son verdaderos o falsos («fake news»)…».

Todas estas actividades tienen una vertiente informativa pero también lúdica, explica este bibliotecario. «Siempre tienen una tarea por hacer, pero jugando. Se hacen «scapes rooms» con la puerta cerrada con un candado que no se abre hasta que no logran dar respuesta a todas las pistas, los resultados de esa transformación son bien elocuentes. En los últimos cuatro años el incremento del número de préstamos de libros ha sido del 70%, en los últimos dos (desde la reforma) del 22%, casi un 40% si sólo se toman los datos del primer trimestre (8.000) y de un 60% si se compara el registro del verano de 2018 al de 2019: son precisamente los niños de primeras edades los que más libros sacan. Paralelamente, ha crecido el fondo bibliográfico, pasando en dos años de 46.000 a 56.000 ejemplares.

Resultados académicos

Hasta qué punto estos datos son responsables de los resultados académicos, es una cuestión difícil de dilucidar, entre otras cosas porque la nueva orientación de la Biblioteca es indesligable de un proyecto educativo global, pero lo cierto es que los alumnos de este centro han mejorado notablemente su ortografía, el fracaso escolar no existe, el porcentaje de repetidores no llega al uno por ciento ni en Primaria ni en Secundaria ni en Bachillerato y los resultados de las pruebas de acceso a la Universidad no han dejado de mejorar en los últimos años.

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-plan-colegio-sevillano-disparado-prestamo-libros-biblioteca-70-por-ciento-201911130116_noticia.html

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Libro(PDF): «Viejos y nuevos clivajes de la desigualdad educativa en Iberoamérica»

Reseña: CLACSO

La educación es un derecho fundamental y una herramienta de transformación social. La escuela media en particular es un espacio que contribuye a la formación de subjetividades juveniles, es un ámbito de interpretación e integración simbólica, de estructuración de proyectos y expectativas de vida. Pero también es un espacio atravesado por lógicas excluyentes y discriminatorias.

En los próximos decenios, la generación formada en las dos primeras décadas del siglo XXI enfrentará las viejas y persistentes desigualdades étnicas de clase y género, sumadas a las nuevas problemáticas que se han ido imponiendo en las sociedades periféricas (y también en las centrales), posmodernas y neocoloniales.

Nuevos clivajes reúne nueve artículos de investigadoras e investigadores que integran dos espacios de trabajo académico y de redes de colaboración: el GT “Heterogeneidad estructural y desigualdad social” y la Red Internacional para el Análisis Comparado de las Desigualdades Sociales (INCASI).

Autores (as): Màrius Domínguez i Amorós. Tabaré Fernández Aguerre. Ianina Tuñón. [Compiladores]

Agustín Salvia. María Noel Fachal. Ramiro Robles. Tabaré Fernández Aguerre. Agustina Marques. Ángela Ríos. André Salata. Pablo Dalle. Paula Boniolo. José Navarro Cendejas. Manuel Alejandro Giovine. Santiago Cardozo Politti. Mahira González Bruzzesse. Ana Recalde. Luis Ortiz. Ianina Tuñón. Santiago Poy. Patricia Scarponetti. Patricia Mariel Sorribas. Zenaida Garay Reyna. [Autores y Autoras  de Capítulo]

Editorial/Editor:CLACSO. INCASI.

Año de publicación: 2019

País (es): Argentina

Idioma: Español

ISBN: 978-987-722-430-6

Descarga: Viejos y nuevos clivajes de la desigualdad educativa en Iberoamérica

Fuente e Imagen: https://www.clacso.org.ar/libreria-latinoamericana/libro_detalle.php?id_libro=1715&pageNum_rs_libros=1&totalRows_rs_libros=1342

 

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Nace el Foro de Educación de EL PAÍS

Por: EL PAÍS

El periódico invitará cada semana a los miembros de la comunidad educativa a ofrecer su opinión sobre un tema de debate y publicará una selección en la web.

¿Cuáles son las mayores urgencias de la educación? ¿Hacen falta más o menos horas de clase? ¿Hay que evaluar al profesor? ¿Nos está sirviendo la tecnología? ¿Funciona el sistema bilingüe…? Nace el Foro de Educación de EL PAÍS, un espacio en el que el periódico albergará un debate entre miembros de la comunidad educativa sobre preguntas como estas, sobre las carencias, retos y oportunidades del sistema de enseñanza. Cada lunes, el Foro de Educación planteará el debate e invitará a profesores, especialistas y miembros de la comunidad educativa en general a expresar sus puntos de vista y contar su experiencia a través de un buzón de correo electrónico específico. A lo largo de la semana, EL PAÍS destacará en su web una selección de las respuestas.

¿Eres miembro de la comunidad educativa? Te invitamos a participar en los debates semanales de este Foro con tu identidad, con tus ideas o experiencias y un texto de no más de 300 palabras.

Nace el Foro de Educación de EL PAÍS

Fuente e Imagen: https://elpais.com/sociedad/2019/09/21/actualidad/1569085156_882659.html

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