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La importancia de la enseñanza de la Historia para el futuro de los estudiantes

Por: Naomi Schallit.

 

Cuando hablamos de investigación histórica nos vienen a la mente varios conceptos como el pasado, la historia y una serie de imágenes y nociones sobre lo que, supuestamente, ha sucedido tiempo atrás. Dicha percepción lineal, rígida, objetiva y monolítica de la historia que, a menudo, se confunde con el pasado es la introducción para este artículo. Y decimos esto ya que el pasado no se entiende en singular, sino en plural. La enseñanza de la historia en la actualidad forma parte de la enseñanza de “un pasado” específico: la historia-nación.

Tres ejes fundamentales

Se trata de un asunto que nos remonta al siglo XIX y principios del siglo XX. Para empezar a desgranar esta problemática de la historia escolar debemos señalar tres ejes fundamentales:

  1. Historia o narrativa histórica. Se trata de una dimensión que está reservada recelosamente a un pequeño colectivo intelectual (historiadores profesionales). A pesar de ello, estamos ante una dimensión académica muy influyente en el que será nuestro segundo eje.
  2. La educación. Esta situación es fruto de una especie de simbiosis política, intelectual e ideológica producida a finales del siglo XIX y principios del siglo XX en la Europa occidental y el continente americano. ¿Entre quiénes exactamente se produjo esta simbiosis más allá de los conceptos abstractos “historia” y “educación”? Pues nos referimos específicamente al Estado-nación, recientemente configurado, pero todavía neonato en materia de desarrollo político, y también al colectivo académico de historiadores.

¿Qué sucederá entre el Estado y los historiadores? Nacerá la profesionalización de la historia de la mano del Estado, pero sobre todo de la nación, un concepto problemático, incluso, hasta nuestros días.

¿Entonces, por qué el Estado-nación necesita del colectivo de historiadores? Para no extendernos demasiado, esto lo resumiríamos de la siguiente manera: el Estado necesita de la nación para legitimarse como estructura de poder tras los procesos revolucionarios de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX.

Pero, al mismo tiempo, la nación necesita de una historia, es decir, de un relato para construir una identidad nacional que sirva como verdadero pegamento social y cultural en prospectiva.

¿El resultado? La construcción de los relatos nacionales o historias generales de la nación que hoy en día conocemos como historias de países (de España, de Chile, de México, de Francia, de Marruecos, de China, de Japón y un largo etc.).

¿Pero, qué pasa con nuestro segundo eje, el de la educación? A esto se responde con una pregunta: ¿cómo hizo el Estado, y sigue haciendo, para construir ciudadanía?

Esto se llevará a cabo a través de un sistema educativo centralizado que gire, en última instancia, en torno a las naciones.

Y es aquí es donde entra nuestro tercer eje:

  1. La ciudadanía o formación ciudadana. El sistema educativo de cada país, de cada nación, de cada Estado, se encarga de construir planes educacionales-formativos en lo que se denomina escolarización. Así pues, desde la escuela, la niñez y la juventud temprana se edificará en torno a ciertos valores, conceptos, normas y percepciones.

Extensión de este sistema educativo

A lo largo del siglo XX lo que hemos podido comprobar es una evolución progresiva de la extensión y masificación de este sistema educativo en todo el mundo. Eso sí, a diferentes velocidades y con las particularidades pertinentes, pero con los mismos fines. Hoy en día nuestro mundo sigue siendo el regido bajo el ideal liberal-republicano de naciones.

Llevamos más de doscientos años bajo este modelo. Y todo ello muy a pesar de la globalización o de los procesos tecnológicos revolucionarios que avanzan a una velocidad vertiginosa sin que apenas nos demos cuenta.

¿Es la historia escolar importante en la formación de sociedades en la actualidad? Se habla mucho de la importancia de la historia ¿pero, sabemos realmente las consecuencias que tiene aquello en la construcción de percepciones de los jóvenes sobre lo que sucede en el mundo?

Hay un “gen profesionalizante” de la historia al cual todo historiador debe “lealtad académica”: la nación. Pero no solo la nación, también el Estado, e incluso el todopoderoso liberalismo republicano (o, dicho de otra forma, las repúblicas de gobierno representativo vigentes hoy en día).

¿Influye la historia escolar en la formación ciudadana de los jóvenes del siglo XXI?

La historia no solo importa en este ámbito, sino que es fundamental. Tal es su importancia que cuando un ministerio o gobierno la intenta eliminar del currículo, los profesores salen a la calle, tal y como está sucediendo hoy en Chile, por ejemplo.

Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 en Chile. Bombardeo del Palacio de La Moneda (palacio de gobierno)Biblioteca del Congreso Nacional de ChileCC BY

¿Pero, por qué defender la historia si lo que está haciendo es construir una ciudadanía con contenidos estancos y conceptos homogeneizantes y obsoletos?

El ejemplo de la guerra entre la ministra de Educación chilena, Marcela Cubillos, con el Colegio de Profesores de Chile y con una mayoría social bastante transversal y diversa, es una muestra empírica de que la historia es parte de la identidad chilena, de sus valores patrios, sus tradiciones, sus costumbres y, más importante, su pasado.

Es aquí cuando se establece lo que entendemos que es el primer error: el eje pasado-historia. La historia no es el espejo del pasado. Otra cosa es que las historias nacionales pretendan que así lo sea bajo un relato lineal, androcéntrico, blanco, occidentalocéntrico y que versa sobre la cronología del ejercicio de poder y los poderosos.

A pesar de que este relato ha sido objeto de críticas, no lo es en su principio fundacional. Autores como Frank AnkersmitGeorg G. IggersHayden White o Herman Paul se han dedicado a cuestionar el rol positivista e historicista de la historia, es decir, de una percepción objetiva y axiomática de la misma.

El problema que crea una historia objetiva en los estudiantes

En estudios de este tipo (Teoría de la Historia) nos encontramos precisamente con un reconocimiento literario y subjetivo de la historia. Lo que sucede es que finalmente los estudios e investigaciones acerca de la Teoría de la Historia no dialogan con los estudios sobre Didáctica de la Historia, y aún menos con estudios etnográficos acerca de lo que ocurre en la escuela y con los estudiantes. Por eso, faltan importantes esfuerzos interdisciplinares en este campo o problemática de estudio.

La historia en el sistema escolar no está creando niños, niñas y jóvenes reflexivos, creativos y pensantes. Y si lo hacen, lo harán dentro de unas limitaciones conceptuales como el liberalismo político, el republicanismo, la democracia, la ciudadanía, la nación y un largo etc.

¿Se puede ser reflexivo y crítico con estas categorías de modernidad y progreso? Sí, pero no es posible superar cognitivamente ciertas problemáticas políticas, sociales y culturales en la actualidad si no superamos este laberinto epistemológico, es decir, del origen del conocimiento enseñado.

Por esta razón, la pregunta que nos hacemos es qué se está enseñando y no tanto cómo se está enseñando. Autores como Juan Sisinio Pérez Garzón, Sebastián Plá, Joaquim Prats, Antoni Santisteban Fernández, Joan Pagès o Mario Carretero, entre otros, son protagonistas en los estudios de la didáctica de la historia. En ellos vemos una defensa generalizada de una historia escolar menos memorística y más reflexiva, sumado a una transformación al cómo ofrecer clases de Historia.

Retrocesos y limitaciones

Por esto es muy importante poner el acento en cómo muchos de esos conocimientos nos están provocando serios retrocesos y limitaciones de cara a la construcción de diferentes futuros posibles.

La historia no estaría ayudando a construir una ciudadanía verdaderamente libre, sino a seres pasivos ante lo que ocurre en el mundo, es decir ciudadanos espectadores y no activos en los principales problemas de nuestra sociedad.

Quizás parezca raro, pero hubo una vez que la historia sirvió para elaborar utopías. Hoy en día eso es sinónimo de debates metafísicos que, al final, no tienen ninguna transcendencia ni incidencia en nuestras vidas.

Finalmente, la esclavitud del siglo XXI parece no estar únicamente en lo material y financiero, sino también en lo intelectual. Estamos condenados socialmente si no logramos emanciparnos cognitivamente, ya que no podemos permitirnos como colectivo humano seguir encadenados a un pasado que nos limita, a un presente que cada vez nos oprime más y a un futuro inexistente y vacío de toda esperanza.

Fuente del artículo: https://theconversation.com/la-importancia-de-la-ensenanza-de-la-historia-para-el-futuro-de-los-estudiantes-121205

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La educación en tiempos de crisis

Por: Jorge L. Pagán Pedrogo.

 

“Luchemos por una educación que nos enseñe a pensar, no a obedecer”

El extraordinario educador y filósofo brasileño Paulo Freire concibió siempre el proceso educativo como la ruta inequívoca para que un país alcance su pleno desarrollo en aras de un mejor porvenir. Su Pedagogía del Oprimido, obra indispensable para todo buen educador que atesora el privilegio de influenciar en la formación responsable de los futuros ciudadanos, adquiere hoy mayor relevancia ante la resquebrajada situación que vive nuestra isla como consecuencia de la crisis de valores éticos, morales y de carácter de los que dirigen las instituciones gubernamentales.

Además, nuestra relación colonial con los Estados Unidos obstaculiza un proyecto educativo de país a tono con la idiosincrasia hispana y caribeña que nos caracteriza. Debemos comenzar a trazar nuestra propia ruta propiciando iniciativas que se aparten de la automatización del conocimiento y se acerquen más a la concepción de una nación comprometida cabalmente con satisfacer las exigencias de sus comunidades escolares.

Si en algo coincidimos la mayoría de los educadores es en que tenemos el deber de no anteponer la obediencia al pensamiento crítico dentro de nuestra filosofía educativa. Fomentar adecuadamente el pensamiento crítico en los educandos es mostrarles una infinidad de alternativas, creadas por ellos, para solucionar muchos de los problemas que lamentablemente enfrentamos.

Nuestra labor se debe regir principalmente tomando en consideración el aspecto social que incide en el estudiante; identificar y atender acertadamente sus necesidades y así nuestras próximas generaciones contribuirán efectivamente a propugnar, dirigir y construir la nación puertorriqueña que todos anhelamos con “las armas del conocimiento”, como sabiamente propuso don Pedro Albizu Campos.

He sido siempre fiel creyente de que la educación pública se defiende con ahínco, pasión y entrega. El paradigma curricular que existe en nuestro sistema educativo necesita replantearse para que satisfaga las necesidades de todos los alumnos. Puerto Rico demanda que sus educadores se inserten de lleno en el quehacer intelectual, social y humanista que estos tiempos exigen. Tomemos como brújula las siguientes palabras de Freire: “La educación no cambia al mundo, cambia a las personas que van a cambiar al mundo”.

La coyuntura histórica en la cual nos ha tocado educar requiere un compromiso ético mayor con nuestra conciencia, pero más aún con Puerto Rico y sus jóvenes. Ellos son nuestra máxima línea de defensa. Que nada ni nadie desvíe nuestro norte. ¡Jamás!

Fuente del artículo: https://www.elnuevodia.com/opinion/columnas/laeducacionentiemposdecrisis-columna-2511023/

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Educación de calidad

Por: José Martínez Olmos.

Conocimos hace unos días en la portada de Granada hoy que uno de cada cuatro alumnos de la provincia de Granada no completa la ESO, según el último informe del menor elaborado por el Defensor del Pueblo Andaluz; y, aunque señala una ligera mejoría sobre los datos de 2014, me parece que refleja una situación preocupante y un signo de mala calidad del sistema educativo.

Tengo que confesar que cada vez que conozco alguna información relativa a problemas del sistema educativo no me resisto a la tentación de hacer la comparación con el sistema sanitario. ¿Como actúa el sistema sanitario ante situaciones de fracaso similares a la del abandono escolar en el ámbito educativo? En la columna de hoy, para polemizar y generar debate, argumentaré que la sanidad reacciona mucho mejor y con más implicación profesional.

Imaginemos que en un determinado grupo poblacional socialmente deprimido y/o geográficamente definido, la cobertura del programa de vacunas o de un screening de cáncer de mama es notablemente inferior al deseable. Este ejemplo permite describir la respuesta típica del sistema sanitario: se elabora un programa de intervención específico que, en general, cuenta con la implicación y el liderazgo de los profesionales y, muchas veces, surge por iniciativa de los profesionales y de sus organizaciones.

De tal forma suele ser así, que es difícil encontrar que el sistema sanitario tenga déficits crónicos de calidad en aspectos de carácter poblacional o preventivos. No quiero decir con esto que no haya problemas e insuficiencias que resolver en la sanidad.

Desde mi punto de vista, la mejor estructuración de las profesiones sanitarias en organizaciones profesionales y la mayor tradición organizativa con una orientación de ética social en beneficio de pacientes y ciudadanos, marca la diferencia con el sistema educativo.

En esta diferencia puede radicar una clave importante que haga más débil al sistema educativo en comparación con el sistema sanitario. En sanidad, es el empuje profesional un elemento esencial que explica muchas de las iniciativas y de las respuestas a los problemas de calidad.

Por eso, me gustaría percibir una reacción del sistema educativo y de las organizaciones profesionales similar a lo que creo que ocurre en la sanidad, para resolver el problema del abandono escolar, que muchos consideramos como un fracaso inaceptable del sistema educativo y de la sociedad. Ahora, a polemizar.

Fuente del artículo: https://www.granadahoy.com/opinion/articulos/Educacion-calidad_0_1381061946.html

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Las lecciones de Ruanda para la educación en Colombia

América del Sur/ Colombia/ 12.08.2019/ Fuente: www.telesurtv.net.

Un país del centro de África con heridas muy profundas de la guerra se ha recuperado con inversión puntual en educación y se proyecta como un territorio para la colocación de recursos, el crecimiento económico y el aumento del turismo

CUANDO se habla de prácticas exitosas en educación los clichés siempre responden a países desarrollados como Singapur (una ciudad), Finlandia, Japón o Estonia, naciones pequeñas y sin cercanía a las realidades colombianas. Por eso, si hay que mirar un país parecido y que nos puede enseñar para pensar la educación, a partir del segundo centenario, es Ruanda.

Ruanda es una pequeña nación africana en medio de las montañas Virunga, es un poco más grande que Cundinamarca. Sin embargo, tiene más de 12 millones de habitantes y una geografía abrupta como la colombiana, que incluye en un pequeño territorio, montañas, volcanes, lagos, mesetas, valles y pisos bioclimáticos desde el cálido, hasta el frío.

El país a pesar de su diversidad tiene una de las historias de horror más grandes de la historia. Una guerra civil que enfrentó a los grupos étnicos, los hutus, la población mayoritaria y que durante el periodo colonial belga padeció la mayor discriminación racial, y los tutsis, más altos, y más claros, por lo que los belgas decidieron co-gobernar con ellos. En los años 60 los tutsi pierden el poder y quedan reducidos a minoría. La venganza de los hutus en la década del 90 termina en una masacre con más de 1 millón de muertos y 2 millones de desplazados, la mayoría tutsis, el país llegó a ser uno de los más pobres del mundo y símbolo del horror.

Hoy, cuando se conmemoran 25 años de la masacre, Ruanda presenta los mejores indicadores educativos del África y recibió el premio a las mejores prácticas educativas que otorga la Comunidad Británica de Naciones. Los logros se pueden sintetizar en los siguientes puntos:

  • Mayores recursos focalizados para educación. No es la frase de cajón de Colombia que afirma que la educación nunca había tenido tantos recursos, pero realmente la mayoría de ellos se van a pagar pensiones, salarios de profesores y en comida. La diferencia es que en Ruanda esos incrementos se miden en aumento de recursos para la elaboración de currículo, compra de libros de texto, capacitación docente, créditos para la educación y así se pueden medir políticas en función de la calidad.
  • Se hizo una nivelación salarial porque se descubrió que los profesores de primaria y preescolar eran peor pagos que los de secundaria. Eso llevó a que se buscara nivelar para llevar profesionales de mejor cualificación a la educación inicial.
  • Las metas que propone el Ministerio de Educación son medibles y cuantificables, incluyen asistencia pedagógica y seguimiento. A diferencia de nuestro país donde cada administración empieza de cero y elimina la memoria histórica y las experiencias exitosas de las administraciones anteriores.
  • Se creó un nuevo currículo que incluyó dotación de materiales de texto y didácticos por parte del gobierno. El fortalecimiento de los acuerdos de paz y la enseñanza de la historia como objetivo de cerrar las heridas fue central. Colombia tiene en eso una responsabilidad central. No podemos eliminar la historia o modificar expresiones para acomodarse a los intereses políticos del gobierno. La negación de las realidades sociales y de los hechos llevaron a Ruanda y Colombia a prolongadas guerras. Los ruandeses lo aprendieron, los colombianos, no podemos perder la oportunidad del fin del conflicto armado.
  • Existe una articulación entre sector empresarial y formación. De ese modo fundaciones y organizaciones religiosas han apoyado las mejoras en infraestructura y en formación docente.
  • En la educación superior se han fortalecido los temas de investigación en las universidades e implementado programas como Financiación Dependiente del Ingreso, es decir, el gobierno financia la educación de estudiantes talento en áreas específicas y cuando ellos se gradúan y emplean, destinan un porcentaje de su salario para que otros estudiantes pueden acceder al beneficio.

En general temas como la paz, el cierre de las heridas del conflicto armado, la inversión en textos escolares, la mejora de la infraestructura educativa, el mantener buenas prácticas y destinar recursos para objetivos claros y medibles son tareas que el sector en Colombia debe revisar, valorar y tratar de implementar.

Fuente de la noticia: https://www.telesurtv.net/news/sindicato-estudiantes-brasil-rechazan-programa-future-se-20190808-0039.html

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Argentina necesita un sistema de transición de educación al trabajo

Por: Jorge Colina Idesa.

Es común escuchar las preocupaciones por la falta de trabajo para los jóvenes. No son injustificadas. La tasa de desempleo urbana entre jóvenes con entre 15 y 24 años asciende al 27% de los que se deciden entrar el mercado laboral, cuando dicha tasa entre los que tienen edades centrales, 25 a 55 años, es de apenas 8%. Pero este no es un fenómeno argentino. En el mundo, los jóvenes sufren mayores tasas de desempleo.

Lo que sí es un problema puramente argentino es la falta de un sistema de transición de la escuela al trabajo. Esto es, el conjunto de instituciones educativas y laborales que condicionan el tránsito de los jóvenes al empleo. Específicamente, son las modalidades y contenidos educativos, la institucionalidad para que las escuelas se conecten con las empresas y las regulaciones que rigen las prácticas laborales y las primeras experiencias en el empleo. La carencia es tan grave en Argentina que los dirigentes del sistema educativo y de las políticas laborales siquiera tienen conocimiento o conciencia de que debe existir un sistema para la transición de la educación al trabajo.

Para dar un ejemplo de la importancia que tiene contar con este tipo de sistema sirve observa los países de la Unión Europea (futuros socios comerciales de Argentina). Allí se identifican dos estilos muy diferenciados. En los países de tradición germánica –como Alemania, Austria, Suiza– la educación secundaria contempla explícitamente modalidades que preparan a los jóvenes para su entrada al mercado de trabajo. Estas modalidades conviven con las académicas cuya orientación es la prosecución de estudios universitarios. En cambio, un esquema alternativo es la de los países de tradición latina –como Francia, Bélgica o España– donde el foco está de manera casi excluyente en la preparación de los jóvenes para continuar con los estudios universitarios.

¿Cómo les va con la tasa de desempleo juvenil? En Alemania, Austria y Suiza la tasa de desempleo de los adultos es del 4% mientras que la tasa de desempleo juvenil es de 8% haciendo una relación de 2. En Francia, Bélgica y España la tasa de desempleo de los adultos es de 10% mientras que la juvenil es de 27% haciendo una relación de 2,7. Es importante comparar la relación entre desempleo adulto y juvenil de cada país, y no la tasa de desempleo juvenil entre países, porque parte del alto desempleo juvenil en algunos países se debe a una escasez de empleo general. De eso surge con claridad que en los países de tradición germánica los jóvenes sufren relativamente menos las dificultades para entrar al empleo que los países de tradición latina.

 

Esto es producto de que en los países germánicos hay una histórica y robusta relación del sistema educativo en sus niveles medio y superior con las empresas. Los jóvenes de la escuela secundaria, que no van a proseguir estudios superiores, son preparados y hacen prácticas en empresas para emplearse terminada la secundaria. Los que siguen estudios superiores también interrelacionan con empresas cuando avanzan sea en sus tecnicaturas superiores y en sus carreras de grado. En los países de tradición latina, en cambio, se tiende a pensar que hasta incluso la universidad es un claustro de pensamiento filosófico con objetivos mucho más integradores y superadores que el mero fin de lucro empresario. Ninguna de las dos posiciones está bien o mal. Simplemente que el camino que cada país elige va determinando su destino.

Argentina tiene la visión de los países de tradición latina. La prueba está en que, tan frecuente como la preocupación por la alta tasa de desempleo juvenil, es escuchar argumento del tipo “las escuelas no están para formar gente para las empresas” o “las pasantías son una forma de precarización laboral”.

Por esta razón, en Argentina los contenidos de las escuelas secundarias para dar empleabilidad, a pesar de que la mayoría de los jóvenes no irán a la universidad, son marginales, hechos con esfuerzos individuales, de manera pecaminosa y motivadas más por cuestiones de Responsabilidad Social Empresaria (RSE) que como estrategia de formación de los recursos humanos. Los resultados son contundentes: sólo el 40% de los jóvenes termina la secundaria en tiempo y forma y el 10% adicional la termina con retraso. Esto implica que la mitad de los jóvenes no termina la secundaria y tampoco tiene formación para el trabajo.

Las instituciones laborales, a su vez, se encargan de potenciar el divorcio de la educación con las empresas. Si bien se contempla el contrato de pasantía, los requerimientos administrativos son muy restrictivos y burocráticos. Esto lleva a que las pocas instituciones educativas y empresas que se atreven a usarlos asignan más esfuerzo al papeleo que a la formación del alumno. Pero lo más grave es que es un contrato de alto riesgo. Si algo del papeleo se entiende incumplido, la pasantía pasa a ser considerada como relación de dependencia no registrada. Esto implica severas sanciones para la empresa. No aprovechar las pasantías para formar jóvenes en el empleo tiene consecuencias con posterioridad: apenas 18% de los pocos jóvenes ocupados son como asalariado registrado en una empresa. El resto se ocupa en la informalidad.

Argentina necesita construir un sistema moderno de transición de la escuela al trabajo. Esto requiere una profunda revisión de la política educativa y laboral sacándose de encima el tan atávico como equivocado prejuicio de que las escuelas no están para formar gente para las empresas y que las pasantías son una forma de precarización laboral.

Fuente del artículo: https://www.eleconomista.com.ar/2019-08-argentina-necesita-un-sistema-de-transicion-de-educacion-al-trabajo/

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Sindicato de estudiantes en Brasil rechaza programa «Future se»

El Sindicato Nacional de Estudiantes (UNE) de Brasil dijo que buscará el apoyo de la sociedad para presentar al Congreso Nacional un proyecto de ley que garantice las inversiones en educación.

El Sindicato Nacional de Estudiantes (UNE, siglas en portugués) de Brasil pidió este jueves una ley que prohíba la contingencia de fondos de universidades públicas e institutos federales, en rechazo al programa «Future se”.

La UNE buscará el apoyo de la sociedad, el parlamento y la academia para presentar al Congreso Nacional un proyecto de ley que garantice las inversiones en educación, más allá del límite de gasto del gobierno de Brasil.

Desde su cuenta en Twitter, el sindicato de estudiantes llamó a seguir el hashtag #Dia13ÉRua y unirse por el futuro del país. “Bolsonaro está destruyendo Brasil y no nos lo podemos permitir”, escribieron.

Ver imagen en Twitter

La iniciativa se anunció luego de una reunión entre la UNE y el Ministro de Educación de Brasil, Abraham Weitraub, para debatir el sesgo de privatización de «Future se», que fue lanzado hace dos semanas como una solución gubernamental a los problemas financieros.

La directora de la UNE, Julia Aguiar, dijo que Weitraub no tenía respuestas objetivas y no comentó nada sobre las dificultades por las que atraviesan las universidades o sobre los problemas del programa «Future se».

Igualmente expresó que el ministro brasileño no respondió a sus preocupaciones sobre la autonomía universitaria, sobre la cantidad de leyes que cambiarían con el proyecto y no pudo explicar en qué estudios se basó la propuesta.

Aguiar añadió que el programa “Future se” puede comprometer la calidad del modelo de enseñanza y la producción científica de Brasil.

Em reunião no MEC, UNE exige o descontingenciamento de verbas nas federais http://dlvr.it/R9vzm7 

Ver imagen en Twitter

El programa «Future se«, que permanece en consulta pública hasta el 15 de agosto, anunció bloqueos de fondos para la educación y sacó a la calle a centenas de miles de personas en todo Brasil desde el miércoles.

Fuente de la noticia: https://www.telesurtv.net/news/sindicato-estudiantes-brasil-rechazan-programa-future-se-20190808-0039.html

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Corrupción y educación

Por: Enrique Rojas.

 

Amanecimos con nuevos titulares sobre la corrupción del gobierno anterior, y aparecen estas preguntas: ¿Cómo no los descubrieron antes? ¿Cuánto se habrá llevado cada uno? ¿Cuánto nos va a costar a nosotros esa corrupción?

Preguntas cargadas de impotencia, enojo o frustración.

Pero existe la gran ausencia de otras preguntas que aborden el origen de esos problemas y que pudieran, si quisiéramos, generar un cambio: ¿Por qué somos corruptos como sociedad? ¿Por qué no nos preguntamos el porqué somos corruptos como sociedad?

Y me atrevo a decir que la corrupción está normalizada en nuestra convivencia, desde el momento que es más importante el saber cómo lo hicieron que por qué llegaron a hacerlo.

Pareciera más relevante descubrir a los que delinquieron y que “paguen” que preocuparnos de que esto no vuelva a suceder, de la sociedad que estamos generando.

De ninguna manera esta columna responderá a esas preguntas, pero quiero abonar al debate poniendo sobre la hoja ciertas reflexiones del recientemente fallecido Claudio Naranjo, uno de los pioneros y referentes de la psicología transpersonal, que con respecto a la educación aborda una mirada que ha sido poco difundida y merece ser revisada.

Naranjo cuestiona el modelo de sociedad y de educación actual, plantea que la educación está diseñada para tener trabajadores, no para tener desarrollo humano, y que lo que se necesita es una educación sanadora para una sociedad que no se sabe enferma, una educación para el desarrollo de competencias existenciales, más allá de las laborales o académicas.

La civilización supo autoidealizarse, se volvió rapaz y no se reconoce como tal.

La crisis que atravesamos es la crisis de hábitos que no son legítimos y que vienen de la mente patriarcal, de un modelo de gobierno jerárquico basado en la obediencia, la acusación y el castigo.

Para que una educación sea sanadora debe proponerse trascender esta forma de ser, esta neurosis universal que ha eclipsado nuestra parte solidaria, nuestra parte naturalmente amorosa a través de la fuerza de la competitividad rapaz. Se ha vuelto el ser humano contra su naturaleza.

No tenemos un amor verdadero propio, somos capataces duros de nosotros mismos, nos explotamos por nuestra vanidad o una promoción, nos culpamos. El papel de la sicología ha sido en parte desculpabilizar a las personas por sus deseos, para que puedan integrarlos en su vida.

El cambio en la educación sería la forma de salir de este modo de funcionar del mundo.

La pregunta ante ese cambio es: ¿quién va a educar a tales nuevos educadores? ¿Cómo educar educadores para una tarea tan diferente a la que han tenido hasta ahora?

Eso, plantea Naranjo, es la prioridad, la formación de formadores que sepan transmitir competencias existenciales como el amor al prójimo y el autoconocimiento, el sentido de los valores, la libertad y el desapego.

Tenemos una educación que viene modelada por la sociedad industrial, creada por el sistema económico. Es utópico pensar en un cambio absoluto, pero sí se puede integrar un modelo que rescate otra mirada, pero para eso hay que empezar por hacerse nuevas preguntas.

Como decía Oscar Wilde, “vivimos con respuestas a preguntas que nunca nos hicimos”.

Fuente del artículo: https://www.eluniverso.com/opinion/2019/08/08/nota/7461573/corrupcion-educacion

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