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¿Por qué organizarse y vivir desde las pedagogías feministas?

Por Selene Kareli/CII-OVE

Creo firmemente que las pedagogías feministas son una forma de vida y no sólo algo que se aprende y comparte dentro de las aulas. Sin duda es necesario que las pedagogías feministas estén presentes en los centros escolares; sin embargo, estas no pueden ser reducidas a la escolarización, tienen que salir a las calles e impregnarse en todo espacio público y privado. Pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de pedagogías feministas? En primera instancia, apunta a las diversas acciones para la reivindicación de los derechos laborales, políticos, sociales, educativos, económicos, reproductivos, de las mujeres. Es sabido que el sistema patriarcal oprime y segrega, por ello, la exigencia de todos estos derechos debe surgir desde lo cotidiano, propiciando el involucramiento activo y participativo de todAs nosotrAs en diversos sectores, tanto en la toma de decisiones dentro de las agendas públicas, así como en lo privado. En lo rural, lo urbano, lo indígena, lo campesino. El valor de la mujer por ser mujer debe ser reconocido como algo significativo y necesario en todos los procesos de socialización y emancipación.

De tal manera, es de destacar que las pedagogías feministas no son algo acabado y definido, todo lo contrario, están en constante construcción, siempre caminando hacia la reapropiación de nosotras mismas y abriendo múltiples posibilidades para crear comunidad, dejando un camino un tanto más arado para las futuras generaciones; sin olvidar la enseñanza de la conciencia social, la conciencia de clase y la conciencia histórica para la continuidad de esta lucha que reivindica a las mujeres. Caminos arados no significa que ya todo esté acabado, hay que cuidar de la tierra, regar lo andado e ir germinando nuevas ideas emancipatorias, pues en las sociedades capitalistas que nos ha tocado habitar el despojo está al acecho.

Por lo antes referido, las mujeres debemos recuperar el poder sobre nuestro cuerpo como primer territorio que habitamos para que los pasos que sigamos dando sean más firmes y fuertes. Los medios de comunicación mucho nos han empujado a alejarnos de nuestra esencia, buscando sueños y cuerpos que no son los nuestros; por tal, se vuelve urgente tomar el poder sobre nosotras y acuerparnos desde la digna rabia y la ternura. Es vital desaprender esas formas patriarcales, sexistas y capitalistas en las que nos han enseñado a sobrevivir, estamos en busca, creación y construcción del Buen Vivir.

Finalmente, destaco que grandes escritoras y activistas feministas como Angela Davis, bell hoks, Teresita Antazú, Aura Cumes, Berta Cáceres, Diana Maffia, Manuela D’Ávila, Yásnaya Aguilar, Clara Zetkin,  (solo por mencionar algunas); colectivas como lo son Pañuelos en Rebeldía, la Cátedra Libre Virginia Bolten, Mujeres Creando-Bolivia, Espacio de Mujeres del Frente Popular Darío Santillán, Colectivo Minervas (Uruguay), Red de feminismos descoloniales (México), Unión de Nacionalidades Ashaninkas y Yaneshas (Perú), así como muchas mujeres cuyo nombre ha sido silenciado pero que han puesto cuerpo, mente, corazón y vida, han creado formas muy otras de educación ―educación crítica y popular― que apuntan a establecer sociedades más justas, igualitarias y dignas, un espacio donde quepa la diversidad. Un mundo donde quepan muchos mundos. En eso trabajamos cada día desde las pedagogías feministas, reconociendo el compromiso que se adquiere cuando la conciencia nos habita.

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Chile: Feminismo y educación. Una oportunidad para detener la violencia en las escuelas

por Aschly Elgueda – Marcela Vargas – Irma Díaz

En Chile la crisis de la educación es evidente: La deserción de más de 40.000 estudiantes en 2021 y el déficit docente de casi el 19% de profesoras/es que se requerirán para el 2025 son síntoma de la deuda de la democracia con el derecho a la educación, con quienes nos desempeñamos en ella y con las comunidades educativas: estudiantes y sus familias. Para las familias también es evidente: Un 97,7% de los padres, madres y/o apoderados consideran que la violencia escolar en el sistema educativo en Chile es un problema grave o muy grave: No es viable ignorar estos problemas. Nosotras sostenemos que tampoco podemos resolverlos ni comprender las dificultades que tienen estudiantes, trabajadoras y familias, sin una perspectiva feminista y crítica de género. Así como no es posible avanzar en las demandas del movimiento feminista sin transformar la educación.

Según la ONG internacional Bullying Sin Fronteras, entre los años 2020 y 2021 hubo un aumento de un 40% de las denuncias por maltratos físicos y psicológicos en los establecimientos educacionales, pasando de 3.760 casos a 5.934. Las profesoras sabemos que la palabra “bullying” esconde temas como violencia de género, racismo o transfobia. Las tareas domésticas y de cuidado son una de las principales razones de la deserción escolar y las niñas y jóvenes más pobres son las que tienen mayor riesgo de abandonar sus estudios. Entre 2005 y 2015, más de 10 mil niñas menores de 15 años fueron madres. Sin embargo, la Educación Sexual en Chile comienza recién a los 14 o 15 años, cuando inicia la educación media y con un foco esencialmente preventivo-biologicista.

La conmemoración del 8 de marzo en las escuelas es una oportunidad para reflexionar sobre la desigualdad y las violencias que impactan a niñas, jóvenes y mujeres y sobre cuál es el compromiso de las escuelas frente a este problema. La escuela como institución tiende a ser un lugar de producción, pero también de reproducción de ciertas prácticas y saberes entendidos como establecidos y naturalizados en el espacio social y público y que, muchas veces, los espacios educativos reproducen. Ejemplo de esto es la violencia hacia las mujeres y disidencias sexuales y de género, reforzando un reflejo de lo social en la escuela, de cómo se relacionan los cuerpos en función de su sexo – género.

Detener la violencia en las escuelas, por lo tanto, no sólo es construir comunidades educativas más seguras, sino también una sociedad más justa. Para esto, es necesario que las familias se involucren en las relaciones de enseñanza y aprendizaje, no como árbitros, jueces o clientes, sino como miembros de la sociedad civil que confían y se comprometen con una educación que transforme el futuro de sus hijos e hijas. Una educación que ofrezca igualdad de oportunidades o que sea inclusiva, como demandan muchas familias, no puede ser sexista: Al contrario, una educación libre de sexismo es el camino hacia una real transformación y una oportunidad para intervenir y detener la violencia de los espacios escolares, arraigada en la diferencia sexual y de género. De esta manera, se pone de manifiesto la desigualdad al habitar el espacio social y público en general, y en particular, el espacio educativo, las aulas.

Tenemos la convicción de que una educación libre de violencias es posible y que una educación feminista no sólo es una herramienta que permite vidas libres de violencia en las salas de clase, sino que además reestructura, desde los cimientos, la sociedad en su totalidad. Para transformar la escuela no bastan hitos aislados o simbólicos. Hay maneras concretas que hemos propuesto hace años desde las luchas feministas: un currículum no sexista que visibilice el rol de las mujeres en las distintas áreas, la formación de docentes y de la comunidad educativa en temáticas de violencia sexual y de género, la elaboración de protocolos de género en todas las instituciones educativas y, por supuesto, una ley de Educación Sexual Integral (ESI), la cual podría integrar todas estas demandas.

Apelamos por una ESI que incorpore la afectividad como un elemento central, puesto que educar en relaciones respetuosas y seguras es condición para abordar la violencia. Hablar con y desde el consentimiento es urgente, para no volver a poner en duda la palabra de quien es víctima de la violencia sexual y/o de género. Una educación que comprenda la interacción estudiante-escuela con principios mínimos e internacionalmente aceptados, como son los Derechos Humanos, el derecho a la vida, el derecho a la dignidad.  Quienes se oponen a abordar estos temas son los mismos sectores que han empobrecido las escuelas y que hoy usan los problemas de familias, estudiantes y profesoras para sacar provecho político, diciendo que son problemáticas para abordar en lo privado y no en lo público.

Las escuelas como espacios de socialización secundaria, luego de la familia, se constituyen como núcleo de la reproducción de la violencia hacia mujeres y disidencias sexuales y de género. Pero también vemos las escuelas como espacios de resistencia, de revolución cotidiana, en donde cada día está en nuestras manos la posibilidad de cambiarlo todo. A 50 años del Golpe de Estado que permitió la privatización de la educación en Chile, no olvidamos a las profesoras, asistentes de la educación y estudiantes que lucharon y luchan contra los discursos y políticas que heredamos de la dictadura, y que persisten hasta el día de hoy como una deuda de la democracia con la educación.

Soñamos con desbordar los márgenes que condicionan los caminos de infancias y juventudes con identidades diversas, con orígenes e intereses diversos. En nuestras aulas como trinchera, deseamos nuevas generaciones sin sesgos de género, con foco en los derechos humanos, donde nos eduquemos permanentemente para abolir todo tipo de violencia, como un compromiso que atraviesa a todas las comunidades. Para que nunca más tengamos que lamentar que una estudiante no llegue sana y salva a su hogar o los suicidios de infancias y juventudes a quienes no se les reconoció el derecho a la identidad, el derecho a ser diferentes, a ser disidentes y existir.

Aschly Elgueda, Marcela Vargas, Irma Díaz
Red Docente Feminista (REDOFEM)

Feminismo y educación: Una oportunidad para detener la violencia en las escuelas

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Colombia: Petro se compromete con Fecode a reformar los recursos de la educación

El presidente Gustavo Petro se reunió este lunes 6 de marzo con los directivos de la Federación Colombiana de Trabajadores de Educación (Fecode), quienes le presentaron el pliego de peticiones del magisterio, el cual fue radicado la semana pasada el día de las marchas protagonizadas por los docentes del país.

Tras la reunión, la ministra de Educación designada, Aurora Vergara, y el presidente de Fecode, Carlos Rivas, presentaron las conclusiones de dicho encuentro.“Reflexionamos sobre la importancia de garantizar que mayor número de estudiantes ingresen en condiciones de calidad al sistema de educación, escuchamos sus preocupaciones, el apoyo que manifiestan al trabajo que estamos desarrollando y la importancia de generar espacios de diálogo y trabajo conjunto. Conversamos de la necesidad de proteger la vida de los profesores y profesoras que tanto lo requieren en distintos territorios del país”, dijo la jefe de la cartera educativa.

A propósito, Rivas mencionó las conclusiones de la conversación, destacando la decisión por parte del presidente Petro de radicar en el segundo semestre la reforma al Sistema General de Participaciones (SGP), el cual reúne el 58 por ciento de los recursos destinados a la educación. De ellos dependen, entre otras cosas, el salario y los ascensos del magisterio, la ampliación y creación de nuevas sedes educativas y el Programa de Alimentación Escolar.

“Le planteamos la necesidad de que en el Plan Nacional de Desarrollo apareciera la reforma al SGP, en especial las modificaciones a los artículos 356 y 357. Lo que él dice es que está de acuerdo con la reforma, pero pide que se radique en el segundo semestre del año para incluir los temas de agua potable, saneamiento básico y salud, en el entendido de que avance la reforma a la Salud”, señaló Rivas.

En cuanto a los ascensos y reubicaciones de maestros, se acordó abordar el tema en la mesa de negociación que inicia el 9 de marzo entre el magisterio y el Ministerio de Educación a propósito del pliego de peticiones.

En dichos encuentros también se tratarán otros temas como la nivelación salarial, la protección de los maestros que han sido objeto de amenazas y hostigamientos (de la mano de la Unidad Nacional de Protección – UNP), entre otros.

“Estamos complacidos de que al Ministerio de Educación llegue una mujer de las cualidades de Aurora Vergara. Con ella vamos a hacer una sinergia para ayudar a transformar la educación pública de calidad”, finalizó Rivas.

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Sin humanidades solo queda el sometimiento

La actual y estupidizante exigencia de preparar al estudiante para el mercado laboral supone declarar la bancarrota de la enseñanza: solo servirá para crear sujetos absolutamente serviles.

Carlos Javier González Serrano

Entre 1793 y 1795, el escritor y pensador Friedrich Schiller redactó sus Cartas sobre la educación estética de la humanidad, un texto tan bello como comprometido y sugerente que, redactado hace más de 200 años, lleva a cabo un atinado y profético análisis de nuestra situación actual. Schiller estaba convencido de que no podemos llegar a alcanzar la felicidad si no es a través de la belleza y la libertad, y para alcanzarlas es necesario, antes que nada, aprender a desencadenarnos de los impulsos sensibles, de la impresión y la tiranía del momento, que cataloga como «la más terrible esclavitud».

En sus primeras páginas, Schiller se mostraba contundente y certero, en palabras que bien podrían haberse escrito hoy mismo: «En la actualidad impera la necesidad y su yugo tiránico somete a la humanidad postrada. La utilidad es el gran ídolo de nuestra época, y a él deben complacer todos los poderes y rendir homenaje todos los talentos». Schiller, en cambio, estaba convencido de que es a través de la belleza y de las potencias espirituales del ser humano (geistige Kräfte) como nos encaminamos hacia la libertad.

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Esta libertad, a su juicio, no se había conquistado aún en términos reales, fácticos. A pesar del revuelo causado por la Revolución francesa, acontecida en 1789, el autor alemán consideraba que no puede existir una libertad externa si antes no se ha conquistado interiormente, si no nos hemos hecho conscientes de nuestro propia libertad. Si no logramos dominarnos a nosotros mismos, si dependemos del influjo de nuestros ruidosos deseos (que nos espolean en todo momento), no podremos llegar a ser libres más que de palabra, y no realmente. En la época de la Ilustración, en la que en apariencia se había alcanzado el punto más álgido de la ciencia y el pensamiento, gran parte del pueblo seguía sumida en un rudo y violento «estado de naturaleza», atado a la arbitrariedad de los estímulos sensibles.

Schiller aseguraba que la libertad no solo estriba en el poder de elegir entre varias posibilidades de acción, sino en la posibilidad y convencimiento de crear nuestra propia libertad. Como explica el ensayista Rüdiger Safranski en Schiller o la invención del idealismo alemán, «la libertad creadora trae al mundo algo que sin ella no se daría; la libertad también es siempre una creatio ex nihilo», lo que acerca mucho al maestro alemán a la Hannah Arendt de La condición humana y Los orígenes del totalitarismo y sus tesis sobre la libertad: «Sólo cuando es destruida la más elemental forma de creatividad humana, que es la capacidad de añadir algo propio al mundo, el aislamiento se torna inmediatamente insoportable». Frente a autores anteriores, la originalidad y actualidad de Schiller reside en su convencimiento de que podemos llegar a dominar las cosas en vez de ser dominados por ellas; un punto que, sin duda, lo hermana con el existencialista Jean-Paul Sartre, quien defendía: «El cobarde se hace cobarde, el héroe se hace héroe; hay siempre para el cobarde una posibilidad de no ser más cobarde y para el héroe la de dejar de ser héroe. Lo que tiene importancia es el compromiso total». Y es que, tal como apunta Safranski en la obra citada, Schiller quiso demostrar «que no solo hay un destino que sufrimos, sino también un destino que somos nosotros mismos».

Vivimos tiempos en los que es fácil escuchar justificaciones por el modo de vivir que aceptamos y transitamos, atados a aparatos electrónicos que pautan nuestro devenir existencial: notificaciones molestas y persistentes, publicidad invasiva y omnipresente, redes sociales a las que alimentar a cada instante, mensajes a los que debemos dar respuesta inmediata. Schiller lo habría visto, sin duda, como un callejón sin salida para nuestra libertad, anclada así a un sinfín de estímulos que, decimos, no nos permiten ser más que lo que podemos ser. Pero ¿y si quisiéramos ser más?

Es indudable que se han producido avances en la técnica y la tecnología, la medicina o la ciencia, pero según apuntaba Schiller, «a medida que la sociedad en su conjunto se hace más rica y compleja, el individuo se empobrece en lo que se refiere al desarrollo de sus disposiciones y fuerzas». También trazaría el mismo análisis años más tarde otro poeta, en este caso romántico, Friedrich Hölderlin, en su Hiperión: «Ves artesanos, pero no hombres». Diagnóstico del que, por supuesto, Karl Marx y toda la tradición marxista darían buena cuenta muchas décadas después. El sujeto se ha hecho fragmento intercambiable e indiscernible de un todo, se ha atomizado y desterritorializado: no encuentra su lugar porque su lugar es cualquiera; todo funciona de la misma manera y todos los espacios y todas las circunstancias se parecen. Somos fragmentos de una totalidad que simula ir mejor pero que, paradójicamente y a fuerza de progresar, provoca el malestar del individuo. Así lo exponía Schiller en la sexta de sus Cartas: «Eternamente encadenado a un pequeño fragmento aislado del todo, el hombre mismo se convierte en un fragmento: ya solo oye el monótono ruido del engranaje que hace girar, jamás desarrollará la armonía de su ser […]. Se convierte en un mero reflejo de su oficio y de sus conocimientos». ¿Cómo no escuchar aquí, de fondo, La colonia penitenciaria de Kafka, las Memorias del subsuelo de Dostoyevski o El dolor de Marguerite Duras?

Si Schiller, profético en todo, pudiera informarse sobre nuestras últimas reformas educativas, en las que la utilidad, las competencias y las habilidades son los únicos elementos que parecen importar, más allá de los conocimientos y del desarrollo global y personal de niños y adolescentes, se rebelaría con furia frente a ellas, pues ya denunció que, a causa de restar importancia a las humanidades, «así va quedando abolida poco a poco la vida concreta de los individuos para asegurar que la totalidad abstracta persiste en su indigente existencia». La actual –y, si me permiten, estupidizante– exigencia de «preparar para el mercado laboral» al estudiantado supone declarar la bancarrota de la enseñanza como periodo en el que un joven descubre libremente hacia dónde quiere encauzar sus futuros esfuerzos. El colegio o el instituto no pueden ser una fábrica de trabajadores, pero tampoco lo puede ser la universidad, cada vez más rebosante de aquellas competencias y habilidades destinadas en exclusiva a satisfacer un sistema productivo depredador y excluyente. La enseñanza debe ser un potenciador de las propias capacidades, no un elemento limitador de posibilidades.

En el mismo sentido se manifestó otra autoridad literaria ya clásica, en este caso del siglo XX, Hermann Hesse: «Nuestra educación se ha esforzado por arrebatarnos la libertad y la personalidad y por introducirnos desde la más tierna infancia en una situación de forzoso trajín y sin una pausa de respiro. Se ha producido una decadencia y una falta de ejercicio de la ociosidad». Al igual que Schiller, Hesse creía en la libertad como creación, y así lo dejó patente en uno de sus ensayos más conocidos, Obstinación: «El héroe no es el ciudadano obediente, apacible, cumplidor. Heroico sólo puede ser el individuo que ha erigido su propio sentido, su noble y natural obstinación, en su destino».

Resulta curioso comprobar cómo, en las últimas décadas, con la pérdida de peso de las humanidades en colegios e institutos, se ha dado una peligrosa y creciente merma de la atención y la concentración. Una educación sin humanidades nos entrega al vasallaje intelectual, afectivo y emocional. Si la educación se convierte en esclava de la productividad, la rentabilidad y la utilidad, educaremos para crear sujetos serviles. El conocimiento no puede estar al servicio exclusivo del mercado laboral; ha de fomentar la crítica y la autonomía. Una educación que solo enseña lo útil solo sirve para servir. Ya lo vaticinó Concepción Arenal: «¿Qué remedio puede emplearse contra los males que nos afligen o nos amenazan? Ninguna dolencia social puede combatirse con un solo remedio, pero diré uno: la educación».

Es profundamente llamativo que cuanto más se intenta expulsar de la educación a las artes, la filosofía, la música y, en general, a las humanidades, más las necesitamos. Su falta siempre crea su inevitable y urgente necesidad. Y esa es su fuerza, su ineludible vigencia. Una educación sin humanidades solo prepara para servir. Porque son en y por ellas, a través de las humanidades, como sostuvo Schiller, mediante las que pasamos de ser esclavos a legisladores de nuestra propia libertad.

Este artículo fue originalmente publicado en ethic.es.

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Libro(PDF): Enseñanza superior en tiempos de pandemia

Reseña: CLACSO

*Disponible sólo en versión digital

El libro Enseñanza superior en tiempos de pandemia presenta las experiencias de acción y cambio en los procesos de formación en la educación superior y de posgrado durante la pandemia producto del contagio por el coronavirus SARS-CoV-2. La obra registra el testimonio del compromiso de la comunidad académica y estudiantil, que no detuvo su labor de enseñanza e investigación en los tiempos más aciagos de la crisis sanitaria. Los trece capítulos y el seminario académico titulado “Trans­for­ma­ción de los procesos de educación superior y de posgrado Innovación en tiempos de pandemia” dan cuenta de los efectos provocados por la COVID-19 en el modelo de Educación Superior en México, el cual se vio obligado a transformarse desde lo más profundo de las comunidades originarias hasta las masificadas universidades en México. Los autores presentan, analizan y ofrecen su opinión acerca de los retos enfrentados para transformar la estructura y organización educativa y de investigación con el fin de reaccionar ante la contingencia sanitaria y las políticas de confinamiento social en donde se improvisaron, fortalecieron e innovaron procesos de educación y comunicación basados en el uso de Internet para continuar las clases, cursos y seminarios.

Autoras(es): Ramón Abraham Mena Farrera. Sergio Iván Navarro Martínez. Dora Elia Ramos Muñoz. Antonio Saldívar Moreno. [Coordinación]

Amaranta Cornejo Hernández. Anna María Fernández Poncela. Claudia Islas Torres. Denisse Roca-Servat. Evangelina Cervantes Holguín. Fanny Escobar Melo. Felipe Javier Galán López. Guillermo López Varela. Gunther Dietz. José Antonio Agis Rosas. Karla Yasmín Ruiz Santos. Laura Regil Vargas. Laura Selene Mateos Cortés. Lilia Irlanda Villegas Salas. Luis Gabriel Arango Pinto. María Gisela Velázquez Silvestre. Margarita López Ramos. María del Rocío Carranza Alcántar. Marina Martínez Martínez. Mercedes Gómez González. Miguel Figueroa Saavedra. Pavel Roel Gutiérrez Sandoval. Rosa Ynés Alacio-García. [Autoras y Autores de Capítulo]

Editorial/Edición: CLACSO.  ECOSUR.

Año de publicación: 2022

País (es): Argentina.

ISBN: 978-607-8767-68-7

Idioma: Español

Descarga: Enseñanza superior en tiempos de pandemia

Fuente e Imagen: https://www.clacso.org.ar/libreria-latinoamericana/libro_detalle.php?id_libro=2746&pageNum_rs_libros=0&totalRows_rs_libros=1703

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Educadores y universitarios exigen dimisión de Lasso en Ecuador

Al son de las consignas ¡Fuera, Lasso, fuera! colectivos civiles llevan a cabo acciones de protesta en contra del mandatario ecuatoriano.

Miembros de la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador (FEUE) y la Unión Nacional de Educadores (UNE) salieron el viernes a las calles de Quito, para exigir la destitución del presidente Guillermo Lasso por sus implicaciones con el narcotráfico y corrupción.

Isabel Vargas, presidenta de la UNE, declaró que el mandatario debe dar un paso al costado por su incapacidad para resolver los problemas del país, además de estar envuelto en actos ilícitos.

La dirigente solicitó a la Asamblea Nacional aplicar el artículo 129 de la Constitución, el cual permitiría abrir una causa de juicio político que obligue al actual gobernante a abandonar el cargo.

Vargas anunció que los educadores se sumarán a las movilizaciones previstas para el próximo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, cuando diversas organizaciones aprovecharán para reivindicar políticas públicas en pro de los de los derechos de las féminas, y también prometió que volverán a manifestarse  el día 14 del propio mes.

Al son de las consignas ¡Fuera, Lasso, fuera! los colectivos civiles llevan a cabo acciones de protesta en un contexto de crisis política al tiempo que el Legislativo prevé enjuiciar políticamente al mandatario por delitos contra la seguridad del Estado y la administración pública.

Según fuentes gremiales, para el sábado se espera un pronunciamiento parlamentario sobre el tema, en un escenario en que las bancadas de Unión por la Esperanza, Partido Social Cristiano, Izquierda Democrática y algunos miembros de Pachakutik ya apoyaron la censura y destitución del gobernante.

https://www.telesurtv.net/news/educadores-universitarios-exigen-dimision-lasso-ecuador-20230304-0003.html?utm_campaign=shareaholic&utm_medium=twitter&utm_source=socialnetwork&s=08

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Borja Mediero: “Si no reciben educación sexual, los jóvenes buscarán en Internet y normalizarán lo que ven a través de la pornografía”

Por: Lucía García López

Hablamos con el enfermero escolar Borja Mediero sobre la labor de estos profesionales para fomentar, educar y ayudar a los estudiantes a tener una vida saludable.

Atender al alumnado con diabetes, ayudar a los estudiantes con problemas de movilidad, realizar talleres sobre salud afectivo-sexual, fomentar hábitos saludables, prevenir conductas tóxicas… Estas son algunas de las funciones de las enfermeras escolares, una figura sanitaria que está presente solo en algunos centros del país: en aquellos que cuentan con alumnado con alguna enfermedad crónica o problemas de movilidad.

Borja Mediero es uno de estos profesionales y solo hace falta echar un vistazo a su perfil de Twitter para darse cuenta de la importancia que tiene para él la educación para la salud. De hecho, utiliza la red social como altavoz para luchar y concienciar sobre la necesidad de que se incluya dentro de los currículos escolares.  Actualmente trabaja en el IES Europa de Rivas Vaciamadrid (Madrid) y da charlas sobre igualdad, diversidad y afectivo sexual en diferentes colegios e institutos. Hemos hablado con él sobre los beneficios de contar con una enfermera escolar, sus labores y su papel para prevenir conductas perjudiciales para los estudiantes.

Pregunta: En qué consiste la figura de la enfermera escolar? ¿Crees que se tiene suficiente información sobre su labor?

Respuesta: Es una profesional de Enfermería que trabaja dentro de la comunidad educativa para atender tanto al alumnado con enfermedades crónicas (diabetes, epilepsia, sondas etc) como también las diferentes urgencias que pueden surgir en el día a día de un centro escolar; asistimos a los estudiantes, solucionamos el problema en la medida de lo posible y fomentamos así la conciliación familiar. A su vez, una de sus labores fundamentales es la educación y promoción de la salud y la prevención de la enfermedad, con intervenciones comunitarias continuadas a lo largo del curso escolar.

La figura de la enfermera escolar cada vez se conoce más y esto es debido a la necesidad que ven tanto los profesionales del centro como las madres y los padres del alumnado. Se ha podido demostrar que en todos los centros que tienen la figura de la enfermera escolar se ha reducido notablemente el absentismo, ha mejorado la conciliación familiar y, sin duda, han mejorado los estilos de vida de los jóvenes.

P: ¿Cómo es el día a día laboral de una enfermera escolar?

R: Nuestro día a día es imposible predecirlo porque cada uno de ellos es diferente. Nuestra prioridad son siempre los estudiantes con enfermedades crónicas que necesitan control, también la atención de urgencias o talleres en las clases. Pero también tenemos una labor de gestión que implica realizar un control de stock, pedido de material fungible, cuestionarios de salud para todo el alumnado, somos también el enlace con los diferentes estamentos de salud, asociaciones…

P: En España, solo los centros que tienen alumnado con enfermedades crónicas o con problemas de movilidad cuentan con esta figura. ¿Tendría que estar presente en todos? ¿Cuál es el principal beneficio de contar con un especialista de este tipo?

R: Nuestra lucha es que exista la figura de la enfermera escolar en todos los centros educativos de España, que todo el alumnado tenga el mismo derecho a la salud y no sean discriminados por el tipo de enfermedad que tienen (ya que no se considera que todas las enfermedades crónicas precisen de la atención de la enfermera escolar, con la discriminación que esto conlleva).

El principal problema que tenemos en España es que nuestro modelo de salud es ‘hospitalocentrista’, es decir, nos centramos en la enfermedad aguda y crónica y nos olvidamos de la prevención. Esto mismo ocurre con la figura de la enfermera escolar, donde se nos contrata por estudiantes con enfermedades que precisan de controles durante el horario escolar, pero se olvidan de la importancia que tiene la prevención de la enfermedad y la promoción de la salud. Este modelo de prevención requiere de una inversión económica inicial que se traducirá en un futuro en un mayor ahorro, porque evitaremos ingresos hospitalarios y enfermedades que se pueden prevenir con una educación en hábitos de vida saludable desde edades tempranas. El objetivo es que todos los ciudadanos sean agentes de salud.

Borja Mediero

P: ¿Cómo actúa una enfermera escolar en la detección de conductas como el consumo de sustancias tóxicas entre los jóvenes, la violencia de género y otras problemáticas habituales hoy en día? ¿La intervención en estos casos está dentro de vuestras competencias o si lo hacéis es de manera voluntaria?

R: El estar durante toda la jornada escolar dentro del centro educativo hace que los estudiantes nos conozcan: no somos una figura extraña que viene del exterior, somos la máxima autoridad sanitaria dentro del centro y eso hace que seamos una figura de confianza para ellos. A la hora de detectar los diferentes problemas entre los jóvenes, tenemos una doble vía de actuación. En primer lugar realizamos intervenciones comunitarias continuadas (no son solo talleres de un solo día donde se da la información y ahí acaba todo, sino que realizamos evaluaciones previas, vamos adaptándonos a las necesidad y cambios que puedan surgir, las realizamos a lo largo del curso y lo apoyamos con las escuelas de padres).  En segundo lugar es importante destacar que conocemos a los estudiantes y ellos nos conocen a nosotros. Ante cualquier problema suelen acudir a la enfermera escolar porque es parte de su ‘familia’ en la escuela. Saben que somos sanitarios y que tenemos un abanico de soluciones ante los problemas de salud que puedan tener. Tampoco olvidemos la visión amplia que tiene la enfermera: ve a la persona como un todo, analiza su entorno desde la salud y la enfermedad. Esto es básico para la detección de conductas poco saludables.

«Necesitamos que desde el Ministerio de Sanidad se incluya la educación para la salud en el propio currículum escolar»

Borja Mediero

P: Las enfermedades de transmisión sexual se han incrementado notablemente en los últimos años. ¿Crees que el alumnado recibe suficiente educación afectivo-sexual? ¿Cómo podría mejorarse?

R: La educación afectivo-sexual es escasa por no decir nula. Es un tema que aún genera controversia, ya que hablar de sexo aún sigue siendo un algo oscuro, un tema tabú que genera vergüenza y rechazo. Evidentemente la sexualidad es algo que está implícito en el ser humano y si no se recibe educación sexual, nuestros jovenes buscarán en Internet información que muchas veces no es fiable y normalizarán lo que ven a través de la pornografía.

Las enfermeras escolares estamos en lucha por romper con estos estigmas y realizar una correcta y completa educación afectivo sexual. Esta educación no es solo desde el miedo a la enfermedad, sino desde un punto de vista de salud, un enfoque humano, afectivo y al respeto a la propia diversidad del ser humano, aportando total normalidad a la sexualidad y el sexo, educando en vivir una correcta sexualidad y tratar estos temas con madurez.

P: ¿Debería tener la educación para la salud un mayor papel en el sistema educativo? 
R: Debería tener un papel principal, educar en hábitos de vida saludables y formar en salud a toda la sociedad para que seamos todos agentes de salud, nos apoyemos entre iguales y así podamos vivir una vida plena, sana y en armonía. Para ello necesitamos que desde el Ministerio de Sanidad se incluya la educación para la salud en el propio currículum escolar.

Fuente e Imagen: https://www.educaciontrespuntocero.com/entrevistas/borja-mediero/

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