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Docentes y familias protestan contra el 155 y las acusaciones de adoctrinamiento

Por: Pau Rodriguez

Maestros, familias y estudiantes se han congregado este miércoles en varios municipios catalanes para protestar contra las acusaciones de adoctrinamiento vertidas sobre las escuelas catalanas. Al grito de “no nos toque la educación”, en la Plaza Sant Jaume de Barcelona se han concentrado varios cientos de personas, que han rechazado también la aprobación del 155.

La convocatoria iba a cargo del Marco Unitario de la Comunidad Educativa, que aglutina sindicatos, colectivos de docentes y asociaciones de padres y madres de la escuela pública. Bajo el lema “no nos toque la educación”, han promovido protestas ante los ayuntamientos de todas las capitales de comarca.

Por ejemplo, en Tarragona donde se han reunido centenares de personas ante el Ayuntamiento.

Los principales actores de la comunidad educativa catalana hace semanas que están indignados por las acusaciones recibidas por parte de PP y Ciudadanos que en las aulas de escuelas e institutos se adoctrina a favor del nacionalismo. A esto se le ha sumado en los últimos días la preocupación por la aplicación del 155, que rechazan de plano a la espera de que no repercuta en su tarea diaria.

Entre los manifestantes se encontraba Esther Niubó, diputada del PSC y responsable de educación en el Parlamento.

También en Granollers (Barcelona) se han concentrado ante el ayuntamiento cientos de personas que han secundado la protesta en apoyo a la convocatoria.

Los representantes del MUCE han leído un manifiesto en el que defendían que los ataques no sólo hacia el cuerpo docente, sino “contra la educación trina3pública, que es la garante del clima de respeto social” que, aseguran, se vive en Cataluña. También han pedido la dimisión del ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, y del de Exteriores, Alfonso Dastis, por haber afirmado en una cadena francesa que en Cataluña no se hace clase de Lengua Castellana.

Críticas de los colegios concertados

También este martes las principales patronales de la concertada catalana, en representación de 700 colegios, han respondido a las acusaciones de manipulación. “Rechazamos las declaraciones de parlamentarios o del Gobierno del Estado en el entorno de un pretendido adoctrinamiento e incitación al odio”, aseguraron, tras sentenciar que “la escuela concertada no ha adoctrinado a nadie”.

En un comunicado que firman conjuntamente la Fundació Escola Cristiana y otras instituciones concertadas, defienden que sus colegios no necesitan “polémicas que inciten a la confrontación estéril y perjudicial”, sino “más apoyo, más reconocimiento por la labor realizada y una financiación público adecuado “.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/10/26/docentes-y-familias-protestan-contra-el-155-y-las-acusaciones-de-adoctrinamiento/

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Las pruebas de selectividad y el sistema educativo de Guinea Ecuatorial

Guinea Ecuatorial / 15 de octubre de 2017 / Autor: José Eugenio Nsue / Fuente: África Fundación Sur

Guinea Ecuatorial es el único país del mundo donde se cumple escrupulosamente lo dicho por Jorge Manrique en las Coplas a la muerte de su padre en todos sus extremos:

“Cuán presto se va el plazer,

cómo, después de lo acordado, da dolor;

cómo, a nuestro parescer,

cualquier tiempo passado fue mejor “.

Se mire por donde se mire, no hay ninguna sola institución en el país que haya conocido una mejora, una evolución, un desarrollo desde nuestro acceso a la independencia.

La semana pasada era la falta de luz en casi todo el territorio nacional; un problema crónico que nadie ha sabido solucionar; la sanidad está hecha unos zorros, abandonada, descuidada; más que solucionar los problemas de salud de los ciudadanos, se ha convertido en un foco de contagio de todas las enfermedades; Las administraciones públicas, putrefactas por el nivel de corrupción y la cleptocracia que se ha instalado en ellas amén de la ineficacia e inoperancia; no hay un sólo sector que puede ser la excepción a la regla impuesta por la saga de los NGUEMA: “cuento más robes, más vales para ocupar mejores puestos en el país “.

La educación es otra de las instituciones que se ha dejado en manos de Dios o del demonio en Guinea Ecuatorial.

Es curioso que en el corto periodo de la autonomía de la que gozó el país antes de la independencia entre 1963 y 1968, cuando por fin se pudo permitir que los indígenas podían estudiar en igualdad de condiciones que los hijos de los colonos; muchísimos padres aprovecharon para mandar a sus hijos e hijas en las escuelas rurales que eran dirigidas por el profesorado nativo (más bien eran maestros auxiliares que, comparándolos con los doctores actuales, fueron más eficaces y eficientes incomparablemente), y en los dos institutos que había en aquel entonces: uno en Santa Isabel (Cardenal Cisneros) y otro en Bata (La Salle); a parte de los seminarios Menor de Nkue – Micomiseng y Mayor en Banapá – Santa Isabel. En ese periodo, los hispano guineanos (Guinea seguía siendo una parte de España, la madre patria) demostraron que querían estudiar, podían estudiar y sabían estudiar. Fruto de ello son los innumerables guineanos mayores de 55 años que obtuvieron títulos universitarios y han sido y son auténticos profesionales en su materia tanto en Guinea aunque muchos han sido asesinados tanto por el anterior dictador como por el actual, y otros que han muerto por disgustos de ver sus esperanzas truncadas (por citar algunos: Dr Rafael María NZE ABUY, Dr Elías MAHO SICACHA, Dr Nicolás ABESO, Saturnino IBONGO, Daniel MBA NDEMESOGO, Constantino OCHA’A NVE, Esteban ESONO, Felipe HINESTROSA IKAKA etc); otros tantos siguen vivos dentro y fuera de Guinea: Donato NDONGO-BIYOGO, Eugenio NCOGO, Francisco ELA ABEME, Dr Justo BOLEKIA, Dr Amalio BUAKI, Severo MOTO NSA, Gabriel MOTO NSA, Celestino OKENVE, Monseñor Juan MATOGO OYANA, P. Luis Maria ONDO MAYÉ, P. Pedro NCOGO EYI, etc. Esa generación habla el español divinamente como su lengua oficial (dato a tener en cuenta). Tras el golpe de Estado de 1979, después de los once terribles años de la primera dictadura de los NGUEMA, donde se habían cerrado las iglesias y las escuelas se convirtieron en la fábrica de analfabetos e individuos embrutecidos que lo único adquirían era cómo chivar a los propios padres, cómo vomitar improperios y demás exabruptos contra el imperialismo español, contra Franco y contra todos los colonos; además de exclamar “Vivas a Macías ” (lo que se llamaba entonces: “proclamar Consignas”, que se hacían en fang; uno de los dialectos nacionales que se impuso al resto de las etnias); también era lugar para aprender artes marciales (la famosa MASIVA).

Las distintas órdenes religiosas (Claretianos, Maristas, Salesianos, Concepcionistas, etc), se involucraron para volver a dar importancia a la enseñanza y la educación en valores en Guinea. Junto con la cooperación española entre 1979 finales y 1992, la calidad de enseñanza en Guinea Ecuatorial volvió a rozar los niveles de la autonomía a pesar de las carencias materiales de todo tipo. Los profesores que llegaron todos de España, religiosos y laicos, fueron todos cualificados; el que menos, era un diplomado universitario de verdad; vinieron con ganas de enseñar y de recuperar el tiempo perdido.

Los que tuvimos la dicha de estudiar en aquel momento podemos dar fe de ello; tanto es así que las revalidas elemental y superior así como las pruebas de madurez o selectividad venían de la Universidad Complutense ya que Guinea pertenecía al distrito universitario de Madrid; y eran controladas, supervisadas y corregidas por los catedráticos de la misma Universidad. Y, a pesar de carecer casi de base de la enseñanza primaria por los años perdidos de la primera dictadura, el número de aprobados en dichas pruebas siempre estaba por encima del 60% de los examinados. Eso hizo que hubiera muchísimos paisanos que, por una beca, por el esfuerzo familiar o por aventura, pudieron salir a estudiar fuera del país en España, Francia, Alemania, Inglaterra o en los EEUU; y una inmensa mayoría de nosotros pudimos sacar nuestras carreras con solvencia y no sin mucho, muchísimo sacrificio (estos son los actuales cuadros académicos, ¿intelectuales? del país de entre 32 y 55 años aunque estemos desparramados por todo el orbe); y seguimos hablando el español como nuestro idioma oficial.

¿Qué ha pasado con la educación y la enseñanza en Guinea Ecuatorial tras la ruptura de la cooperación con España?

En el año 1992 más o menos y como siempre, la banda de los humanoides que malgobierna el país al ver que, a pesar de todos los obstáculos que ponía el régimen a través de sus ministros vulgos de educación de impedir que los jóvenes guineanos no siguieran formándose humana y académicamente para no ser críticos con el sistema dictatorial imperante así como las fechorías que ya se venían cometiendo; querían que la juventud siguiera como antaño; entonces, Obiang y su manada de lobos decidieron expulsar la cooperación española y a quitarles a los religiosos de la FERE (Federación Española de Religiosos de la Enseñanza) las competencias educativas. Desde entonces, la enseñanza y la educación en Guinea Ecuatorial han pasado de guatamala y a guatapeor. No hay una sola escuela pública construida desde hace más de 38 años; tal como lo reitera Andrés ESONO ONDO de CPDS, “Obiang y los suyos no han construido ni un solo Instituto nuevo, ni una sola escuela pública nueva ni en Malabo ni en Bata ni en ningún distrito del territorio nacional en cuarenta años; en cambio han llenado el país de cuarteles y prisiones” como si estuviéramos en Afganistán o Correa del Norte. Los que se llaman ahí “profesores” son, probablemente, los peores pagados y su figura es el hazmerreír de todos los funcionarios de la administración guineoecuatoriana aunque, por otra parte, muchos de ellos no se sabe dónde sacaron los títulos que dicen poseer y en qué universidades habían estudiado. El ridículo es tal que muchos “profesores” que dicen haber estudiado en Ucrania, Rusia, Ghana, China o en Papúa nueva Guinea no saben en qué idioma dar las clases porque no saben hablar ellos mismos el español; los propios alumnos son los que les dicen cómo se llaman las cosas; otros que habiendo estudiado Derecho o Económica o Medicina o Admon y Finanzas, etc en Occidente, al volver al y no encontrar un trabajo se ponen a dar clases como un mal menor sin ningún interés ni ganas de aportar algo sino como un pasatiempo.

Por otra parte, basta por repasar la larga lista de personajes que el rey de Akoakam ha ido nombrando ministros de educación para darse cuenta de que “nemo dat quod non habet” (nadie da lo que no tiene). Me diréis qué se puede esperar de Isidoro EYI MONSUY, Lucas NGUEMA ESONO, Pascual OBAMA ASUE… como ministros de ¡¡¿educación?!! Todos han fracasado absolutamente como en todas las demás políticas de esa banda. Hasta personas con cierta solvencia intelectual como lo fueron Cristóbal MAÑANA, Constantino OCHA’A NVE o Antonio Fernando NVE NGÚ, puestos al servicio de esa manada de analfabetos, también sucumbieron. Nunca Obiang ha querido destinar fondos para la modernización e innovación académica en el país; las aulas de clases, a parte de obsoletas y vetustas, carecen de una mínima comodidad; están masificadas (hay más de 50 alumnos en una aula que en el peor de los casos sólo cabrían 15 ó 20 alumnos; un verdadero disparate); los pocos centros educativos del país no disponen siquiera de sanitarios, ni asientos y mesas suficientes y adecuados, ni pizarras algo decentes y si hablamos de proyectores y pizarras digitales, bibliotecas, canchas deportivas para practicar deportes, un verdadero sueño irrealizable con estos al frente del país.

El caso del actual ministro, el tal José ENGONGA NDONG es el colmo.

Un personaje que está hundiendo aún más la mal llamada Educación y Enseñanza en el país; con él de ministro el país está cosechando los peores resultados académicos jamás vistos en todo el mundo.

Sin ir más lejos, este mismo año en junio los resultados de las pruebas de acceso a la universidad guineana (las notas de esas pruebas no sirven para cursar los estudios universitarios en países serios; por eso los que pueden van hacer la selectividad del Colegio español o en la UNED) fueron un fiasco; más del 90% de suspensos; ahora en septiembre, otra debacle: de los más de 1200 alumnos presentados, el número de los aprobados no llegó a un centenar; o sea, más del 90% de suspensos. A pesar de esa deriva catastrófica y deplorable de la enseñanza en el país, ni al rey de Akoakam le preocupa ni le interesa lo que ocurre con los niños de los pobres aldeanos; nunca le ha interesado la formación de los jóvenes guineanos; sólo grandes sloganes: “vale más un pueblo culto antes que un pueblo rico” ¿Qué hace para que eso sea cierto? ¿Cómo vive él y sus hijos cultamente o riquísimamente? No ha sido capaz de llamar al ministro para pedirle explicaciones o cesarle ipso facto.

Ni el propio ministro tiene la dignidad de dimitir por ineficaz e inoperante y más encima se mete en camisas de once varas ocupándose en asuntos que no son de su incumbencia como el prohibir a las adolescentes embarazadas a poder estudiar como si eso fuera de los fracasos estrepitosos cosechados.

Claro, no les interesa la enseñanza en Guinea porque sus hijos no asisten en los institutos ni en las escuelas públicos del país que dicen querer y dirigir; los mandan estudiar fuera. Esa gente es extraña: dicen haber construido los mejores hospitales públicos del mundo mas, ninguno de ellos va ahí a curarse; cogen aviones para venir a curarse en Europa donde muchos pasan por pobres para así ser tratados como personas sin recursos. Dicen haber construido escuelas, universidades e institutos modernos y sofisticados pero en cambio ni uno de sus hijos asiste en ellos. Y no hay nadie que puede cuestionarlo ni siquiera la televisión y la radio del régimen tienen tiempo para hablar de ello; pasan horas y horas contando a la población el cuento de Alicia en el país de las maravillas. No hay peor ciego que el que no quiere ver.

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

Fuente del Artículo:

http://www.africafundacion.org/spip.php?article28573

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El fracaso de la educación pública en Argentina: sin responsabilidad no hay calidad

Por: María Marty

Empiezo esta columna con una frase muy antipática o, como dicen ahora, políticamente incorrecta.

“Dime cuántas escuelas públicas tiene un país y te diré cuánto ha fracasado y continuará fracasando su sistema.

En Argentina, la escuela pública siempre es noticia, no por sus cualidades, sino como protagonista de algún hecho conflictivo. Demandas, protestas en las calles, huelgas de docentes, alumnos sin clases durante medio año, adolescentes tomando las escuelas.  El historial que tiene sobre sus hombros es largo y su reputación ha venido decayendo en las últimas décadas a pasos agigantados.

¿Cuántas veces los colegios privados son protagonistas de este tipo de noticias?  Dejo al lector para que recorra su memoria.

Si bien en Argentina ni siquiera las instituciones educativas privadas están fuera del dominio de la agenda educativa estatal (la cual les impone impartir determinados contenidos y textos), son, al menos, mucho más eficientes por una simple razón: están obligadas a competir para atraer a sus clientes y para poder mantenerse en el mercado. Por ello, necesitan ofrecer un producto con cierto atractivo y calidad. ¿Qué padre estaría dispuesto a pagar por un colegio en donde no sabe cuándo su hijo tendrá clases?

Nada de eso ocurre con las escuelas públicas.  Su supervivencia en el mercado está asegurada porque están los mecenas anónimos (alias, los pagadores de impuestos), quienes están obligados a mantenerlas bajo pena de transformarse en delincuentes si se negaran a hacerlo.

¿Cuál es la solución entonces?  ¿Hay alguna salida decorosa?

corto plazo, una buena solución es hacer competir a las escuelas públicas con las privadas por ganar el voto de los padres que actualmente envían a sus hijos a instituciones estatales. ¿Cómo?

El Estado de Nevada en Estados Unidos parece haber encontrado un buen programa para lograr esto. Se trata del “Nevada’s Education Savings Account Program” (Programa de Cuenta de Ahorros Educativos de Nevada), que consiste básicamente en abrir a los padres una cuenta en el banco, donde el Estado deposita la suma que un estudiante le cuesta anualmente en materia de educación pública.  Con ese dinero, los padres pueden elegir qué tipo de educación ofrecer a sus hijos, abriendo un gran abanico de opciones.  Los padres pueden optar por continuar enviando a sus hijos a la escuela pública, o pueden elegir una escuela privada, o un programa de educación a distancia, o educarse en sus casas (homeschooling) con alguno de sus padres o con tutores.  Si el monto anual depositado no se utiliza completamente, el joven puede acumular ese dinero y sumarlo al monto del siguiente año. Vale aclarar que ese dinero no puede ser utilizado con otros fines.

¿Qué es lo más probable que suceda con la implementación de un programa de este tipo?

Que los padres opten por la mejor educación que puedan obtener para sus hijos por el dinero que ahora tienen en sus cuentas. Al contar los padres ahora con varias alternativas, el único modo que tendrá la escuela pública de obtener esos fondos, será convenciendo a los padres de ser la mejor opción, y no podrán hacerlo al menos que ofrezcan un producto de calidad.

¿Qué ocurrirá si las escuelas públicas no logran atraer alumnos y los padres optan por alguna de las otras alternativas? Deberán cerrar sus puertas; del mismo modo que cualquier empresa, cuyos productos nadie desea comprar, termina cerrando sus puertas. Pero los estudiantes no quedarán sin educación, sino con la educación que ellos eligieron.

Algunos presienten que esto podría ser el fin de la escuela pública y lo ven como un verdadero drama. Pero hay varias consideraciones a tener en cuenta.

Primero, algo desaparece del mercado cuando ya nadie lo quiere.  Si nadie lo quiere, para que mantenerlo por la fuerza agobiando a los ciudadanos con impuestos para lograrlo?

La educación pública es, hoy en día, consecuencia y síntoma de un fracaso: el de no haber implementado un sistema capaz de generar las condiciones necesarias para que la gente pueda hacerse cargo de su vida y de adquirir aquello que valora con el fruto de su propio trabajo.

Más aún. No sólo es síntoma y consecuencia de un fracaso, sino que también se ha transformado en causa, al perpetuar una educación deficiente, politizada, colectivizada que poco prepara a los jóvenes para transformarse en individuos independientes y responsables de su propia vida y más los prepara para continuar bajo el ala del Estado de bienestar.

Nevada ha dado un paso hacia delante, al hace competir a la escuela pública con otras opciones educativas.  Es un primer paso que podríamos analizar y reproducir en Argentina y el resto de los países de América Latina que sufren la misma problemática.

A largo plazo, y con las medidas políticas y económicas acertadas, la escuela pública tenderá a desaparecer y sólo existirán opciones privadas entre las cuales la gente podrá elegir y pagar con el sudor de su propia frente.  Y para los casos puntuales donde haya verdadera imposibilidad de pagar por este servicio, siempre existirán alternativas de becas, colaboración voluntaria, o un sistema como el de Nevada que podrá atender las excepciones que merezcan ser consideradas.

Fuente: https://es.panampost.com/maria-marty/2017/09/25/el-fracaso-de-la-educacion-publica-en-argentina-sin-responsabilidad-no-hay-calidad/

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Políticas –no ministros– de educación

Perú / 1 de octubre de 2017 / Autor: Rafael Roncagliolo / Fuente: La República

Ojalá que superada la deleznable campaña contra los dos últimos ministros de educación pueda, ahora sí, recuperarse un debate público sobre la naturaleza, política y alcances de la educación peruana, y retomarse una polémica sustantiva que tiene larga data.

En materia de educación hay, entre varios otros, dos dilemas centrales y complementarios que no pueden dejarse de lado: uno atañe a la función social de la escuela y el otro a su lógica financiera.

La escuela puede entenderse, y se entiende en la mayor parte del mundo, como un mecanismo de movilización y democratización de la sociedad. El caso paradigmático es el de la República de Corea, donde un esfuerzo intenso y sostenido en el largo plazo ha llevado al país a promedios de ingreso per cápita y medianas de ingreso insospechables décadas atrás. Esta concepción, por supuesto, supera la idea según la cual la educación es ante todo un buen negocio, limitado a los alumnos cuyas familias pueden financiar sus elevados costos. Un detalle muy importante para entender la educación coreana consiste precisamente en la escasa diferencia de calidad existente entre la escuela privada y la pública. El estado coreano es un Estado volcado a la educación. Emulados por su ejemplo nos propusimos, en el Acuerdo Nacional, llevar la inversión peruana en educación a un modestísimo 6 % del Producto Bruto Nacional.

El segundo, y complementario, dilema, corresponde a la alternativa entre entender la educación como un mecanismo de acceso y movilización sociales o, por el contrario, como una manera de incrementar y / o perpetuar las diferencias. Parafraseando a Pierre Bourdieu, la educación sirve, desde esta última y tradicional perspectiva para asegurar el capital cultural, la legitimidad y la distinción de los que están arriba frente a los que están abajo. Cuando alguien pregunta “¿En qué colegio estudiaste?” está preguntando por el origen social de la familia, sus habilidades culturales, sus antecedentes económicos y, en el Perú, hasta raciales.

Hay un dato muy interesante para la actual discusión peruana sobre la evaluación magisterial. Se trata de una referencia que utiliza Andrés Oppenheimer (cuya perspectiva general es por supuesto, más que controversial) en un artículo reciente en el que se refiere a las calificaciones de los profesores coreanos. “Solo aquellos que están en el 5 por ciento de los graduados universitarios con los mejores promedios pueden aspirar a ser maestros en Corea del Sur. En América Latina, los sindicatos consideran a los maestros “trabajadores de la educación”, en lugar de profesionales”.

Nuestro desafío consiste en considerar a los maestros como trabajadores, por supuesto, pero también (como ocurría tiempo atrás, cuando ser llamado profesor era un símbolo de status) como élite de los trabajadores más destacados. Devolver a los maestros esta dignidad implica, por supuesto y entre otras cosas, mejorar de manera progresiva y constante sus niveles salariales.

Fuente del Artículo:

http://larepublica.pe/politica/1101833-politicas-no-ministros-de-educaciOn

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España: El PSOE iniciará una ofensiva en el Congreso para defender la educación

España/25 septiembre 2017/Fuente: 20 minutos

La diputada del PSOE por León, María Aurora Flórez, ha anunciado este lunes que el Partido Socialista iniciará una ofensiva en el Congreso de los Diputados para defender la educación, por lo que presentará una moción urgente al Gobierno sobre el balance de la política educativa y las perspectivas para el inicio del presente curso.

En la moción se instará al Gobierno a adoptar las medidas necesarias para cumplir con la Proposición no de Ley sobre el sistema de becas y ayudas al estudio, aprobada en el Pleno del Congreso el 20 de junio, ya que, según ha señalado Aurora Flórez, las becas «se han reducido un 4,2 por ciento y casi 12.000 alumnos han tenido que devolver la beca concedida».

También se pedirá la elaboración y puesta en marcha de un Plan Nacional de Impulso a la Formación Profesional con el objetivo de «hacerla más flexible y adaptarla a las necesidades de las empresas y al modelo productivo, especialmente en la Formación Dual, ya que tan solo un dos por ciento de los estudiantes se han matriculado en dicho sistema.

Garantizar de manera «definitiva» la posibilidad de obtener el título de Graduado en Educación Secundaria Obligatoria a quienes sigan los programas de Formación Profesional Básica y se encuentren en condiciones académicas para obtenerlo, facilitar la prolongación de los Programas de Mejora del Aprendizaje y el rendimiento en cuatro de la ESO, «con la posibilidad de titular a los alumnos que lo cursen», derogar «definitivamente» las evaluaciones de final de etapa en ESO y Bachillerato, recuperar la garantía de la participación de la comunidad educativa y aumentar el presupuesto de educación son otros de los puntos que recoge la Moción.

POR LA ESCUELA PÚBLICA

Aurora Flórez también ha señalado que se pedirá al Gobierno que establezca un compromiso «claro» con la educación pública en España, «destinando los recursos suficientes para que la igualdad de oportunidades en todas las etapas educativas, priorizando la escuela pública en la oferta educativa».

Del mismo modo, se instará al ejecutivo a convocar «de manera inmediata» el Observatorio Estatal de la Convivencia para que se realice un informe actualizado sobre la convivencia de los centros educativos.La diputada socialista por León también ha avanzado que mañana se llevará a la comisión de Educación una moción sobre la defensa de la escuela rural, en la que se persigue la creación de un Plan Nacional para la escuela rural en colaboración con las diferentes comunidades autónomas, así como garantizar unos estándares mínimos comunes, tener consideración especial para la educación infantil, atención a la diversidad, un modelo de itinerancia del profesorado y un programa de estudio específico.

El director general de las Juventudes Socialistas de León, José Manuel Rubio, ha aprovechado para exigir al Gobierno un calendario educativo en Formación Profesional que ajuste «la incorporación y la inscripción, así como el sistema de solicitud de becas».

José Manuel Rubio también ha solicitado que «se reviertan los recortes en Formación Profesional, se adapte la oferta y la demanda de titulaciones, se reformen los centros y se renueven los materiales necesarios para el estudio.

Por su parte, el secretario de Educación de las Juventudes Socialistas de León, Ángel Rodríguez, ha señalado que la Universidad de León es una de las más caras del país, «cada vez con tasas más elevadas y menor cuantía de becas», lo que hace que «se supere el diez por ciento de abandono debido a la falta de recursos».

Fuente: http://www.20minutos.es/noticia/3143680/0/psoe-iniciara-ofensiva-congreso-para-defender-educacion/

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Escuela Pública: Democracia y Aprendizajes

México / 17 de septiembre de 2017 / Autor: Juan Carlos Miranda Arroyo / Fuente: SDP Noticias

Aprender en la escuela pública permite a los ciudadanos el ejercicio pleno del derecho de todas las personas a la educación. Eso significa que las condiciones económicas, culturales, religiosas o sociales no deben ser obstáculo para que niños, jóvenes y adultos tengan acceso a la escuela. Por eso justamente se reconoce a la escuela pública como una de las instituciones más confiables para consolidar la democracia y alcanzar la justicia social.

También, aparte de constituir un derecho, sin duda, la escuela pública ofrece oportunidades para que las personas se desarrollen en lo individual y lo social, sin embargo, dichas oportunidades se ven eventualmente disminuidas en la medida en que los sistemas educativos, las entidades federativas, las regiones, las comunidades y, de manera más particular, las zonas escolares y las propias escuelas, realizan o no adecuadamente su trabajo en favor de ese desarrollo. Y ello no sólo es generado por la participación paralizante de los aparatos burocráticos, sino también por la propia organización (o desorganización) de la sociedad civil en los espacios educativos.

Por ello conviene detenerse a examinar algunas de las implicaciones que tiene la organización y el desenvolvimiento de la escuela pública, en la vida de las personas y de los grupos, por supuesto. Y precisamente en ello, juegan papeles esenciales la gestión educativa y la construcción de consensos escolares, en términos de los más recientes hallazgos de la investigación sobre la organización y el liderazgo educativos.

A propósito de lo antes dicho, un estudio reciente del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) proporciona un análisis interesante al respecto. El estudio tiene por título: “La Educación Obligatoria en México. Informe 2017”.

Particularmente en el capítulo 2 del informe, se abordan las “Condiciones que influyen en las oportunidades para el aprendizaje”. Veamos a continuación un fragmento del texto que el INEE dio a conocer a la manera de “…síntesis de los resultados que arrojó el análisis realizado” (p. 74):

– Los alumnos de sexto de primaria que obtienen promedios más altos en Matemáticas consideran que sus maestros toman en cuenta sus opiniones durante las clases.

-Los niños de sexto de primaria cuya lengua materna es una lengua indígena obtienen resultados más bajos en Matemáticas y Lenguaje que aquellos cuya lengua materna es el español.

– Los resultados en Matemáticas y Lenguaje de alumnos de sexto grado son mejores en escuelas que tienen muebles para que todos los niños se sienten y escriban, libros de lectura y computadoras o tabletas para uso de los estudiantes.

– Los resultados en Matemáticas y Lenguaje de alumnos de sexto de primaria son mejores en escuelas públicas en donde los directores indican que durante el ciclo escolar se contó con la plantilla completa de profesores.

-El trabajo infantil vulnera los derechos de los niños y se relaciona negativamente con los aprendizajes. Los alumnos de sexto de primaria que trabajan tienen, en promedio, puntuaciones menores en Matemáticas y Lenguaje y Comunicación que los que no trabajan.

-La escolaridad de los padres influye también en los resultados de sus hijos en Matemáticas y Lenguaje: a mayor escolaridad de los padres, mejores resultados.

Estos resultados, derivados de la aplicación de cuestionarios sobre el contexto escolar, es decir, acerca de las condiciones en que se desarrollan las labores escolares (ambiente físico, presencia constante del docente, factores, socioculturales de padres y alumnos, preparación profesional de docentes y directivos, etc.), están sujetos a la interpretación y explicación de los estudiosos de los fenómenos educativos; sin embargo, es importante también ponerlos a la consideración de los lectores en general, para mostrar que las decisiones internas de la escuela pública y las que tienen qué ver con el entorno comunitario, son cruciales para abrir o cerrar las oportunidades educativas a los niños y jóvenes; dicho en otras palabras, la escuela pública es la unidad social que juega un papel esencial en los procesos de avance o retroceso de los niños y las niñas, los y las jóvenes, en edad de educación obligatoria (desde educación preescolar hasta media superior), con respecto a sus aprendizajes ahora y para la vida futura.

 

En las consideraciones finales del informe referido, el INEE afirma lo siguiente: “El análisis realizado sugiere que es necesario valorar el diseño y la implementación de distintas acciones e intervenciones en las escuelas públicas orientadas a: 1) la formación de los docentes y los modelos educativos; 2) la administración de recursos y personal en las escuelas; y 3) la identificación de estudiantes, escuelas y zonas que requieren más apoyo.”

Por todo ello, el rescate de la escuela pública es una prioridad y una enorme responsabilidad para cualquier sociedad que se diga “justa y democrática”. De ahí la importancia de colocarla en el centro de las políticas públicas nacionales y regionales, para fortalecerla. Esto no deberá ser minimizado en los debates políticos y en la toma de decisiones nacionales que se avecinan para el 2018.

En México todavía estamos a tiempo de revalorar y reposicionar a la escuela pública, como una de las instituciones clave del Estado mexicano, que a la vez constituye una organización sui generis del mapa institucional, porque está nutrida en su vida cotidiana y soportada, sostenida, a la vez, por la sociedad civil.

Fuente del Artículo:

https://www.sdpnoticias.com/nacional/2017/09/11/escuela-publica-democracia-y-aprendizajes

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Diez millones de votos por la educación

Julián De Zubiría

“Un país que destruye la escuela pública no lo hace nunca por dinero, porque falten recursos o su costo sea excesivo. Un país que desmonta la educación, las artes o las culturas, está ya gobernado por aquellos que sólo tienen algo que perder con la difusión del saber”. Esta frase, atribuida en redes a Italo Calvino, pero que en realidad es de la filósofa italiana Gabriella Giudici, evidencia que el problema de la baja calidad de la educación se genera porque fuertes intereses en el interior del Estado hacen que los recursos se desplacen a otras “prioridades”. Al fin y al cabo, la peor amenaza para gobiernos ligados a la corrupción y a las culturas mafiosas es un pueblo educado, culto y crítico. Pero si ello es así, la solución al problema también tendrá que ser política. Oppenheimer añade un nuevo elemento cuando dice que “la educación es algo demasiado importante como para dejársela a los políticos”.

Diversos países del mundo, de tiempo atrás, han conformado movimientos nacionales en defensa de la calidad. Polonia, Brasil o Chile son tan sólo un ejemplo de ello. Por el contrario, en Colombia hemos carecido de la decisión política para transformar la escuela y no contamos con movimientos civiles que actúen como interlocutores ante la política pública trazada desde el MEN. Pese a ello, muy seguramente, tenemos una oportunidad de oro para revertir esta situación con la firma de los Acuerdos de paz y la construcción de un nuevo Plan Decenal.

Después de un millón de consultas, decenas de foros regionales y especializados, y arduo trabajo de las Comisiones Académica y Gestora, estamos por culminar la redacción del Plan Decenal de Educación 2017-2026 y por conocer los grandes desafíos que se han construido en la consulta educativa más grande que hayamos tenido en el país. Mi invitación es a que discutamos estos desafíos en las urnas y a que definamos qué tendríamos que hacer desde la sociedad civil para garantizar su cumplimiento. Es por ello que desde esta columna quiero invitar al país a votar por una “octava papeleta” en marzo de 2018, mediante la cual nos comprometamos a apoyar e impulsar la transformación de la educación; algo que ya en octubre de 2011, en lo local, realizó Manizales.

La Ley General de 1994 es, hasta el momento, el mayor consenso alcanzado en la educación colombiana. Gracias a ella, establecimos que cada diez años el país construyera la política para la siguiente década. Se trataba de definir la política de Estado en materia educativa, algo que había sido imposible hasta entonces, pues habíamos contado con 119 ministros en el lapso de los últimos 100 años, para un promedio de 10 meses para cada uno de ellos, tiempo insignificante para construir política pública y aun para que el propio ministro comprendiera la naturaleza y las características del sector, las cuales, por lo general, no comprendía cuando era nombrado. Ha sido la maestría en educación más costosa en la historia nacional y la pagamos casi cien veces.

Hoy, los ministros duran más, pero, salvo este detalle, nada esencial ha cambiado: seguimos careciendo de política pública educativa. Es así como durante el mismo gobierno del presidente Santos se pueden evidenciar dos políticas por completo diferentes en materia educativa: Durante los cuatro primeros años, María Fernanda Campo enfatizó en el apoyo a las instituciones educativas con peores balances y con niños con privación socioeconómica y cultural. Para ellas se elaboró un completo programa de formación y acompañamiento in situ, conocido como PTA (Todos a Aprender).

En la educación superior se firmó un importante acuerdo con las diversas fuerzas sociales para garantizar mejoras en el derecho y la calidad. Sin embargo, para el segundo periodo, la ministra Gina Parody cambió de políticas y se dedicó a impulsar la jornada completa y a apoyar las universidades privadas de élite y a los jóvenes con mejores resultados, mediante el programa Ser Pilo Paga, que es una manera disimulada de privatizar la educación universitaria y de garantizar su derecho tan sólo al 2% de la población. Son dos enfoques educativos y políticos diametralmente opuestos frente a los problemas del derecho y de la calidad. Una vez más se ratifica que el problema es político; más exactamente, que carecemos de una política pública de largo aliento y de un movimiento ciudadano amplio que impida que se cambie de ruta al vaivén de los intereses electorales de quien ocupe el ministerio, como de manera dramática sucedió para el segundo periodo del presidente actual.

La experiencia de los dos planes decenales anteriores también nos ratifica la tesis de Giudici: fracasaron en el cumplimiento de sus fines, porque carecieron de apoyo político y de movilización social de respaldo. Debido a ello, los recursos del Estado fueron absorbidos por la guerra, y la educación, la ciencia y la investigación se quedaron sin recursos para garantizar el desarrollo humano, integral y sostenible. Los planes anteriores no fueron vinculantes y los nuevos ministros que llegaron, terminaron por desconocerlos. No podemos permitirnos volver a fracasar en esta tercera oportunidad.

La reciente firma de la paz y las movilizaciones juveniles que la acompañaron generan un nuevo escenario en la vida nacional. Ahora tenemos mejores condiciones para construir el verdadero sistema educativo articulado y descentralizado, del cual hemos carecido. Ha crecido la conciencia y la participación de la ciudadanía en los temas educativos. Sin ninguna duda, tendremos que retornar al Acuerdo por lo superior con la mira puesta en el 2034 y debemos dar cumplimiento al compromiso ético y político para cerrar las brechas con la educación rural y para adecuarla a las condiciones y necesidades del contexto. P

ara lograr estos cambios, necesitamos una profunda transformación en los lineamientos curriculares y en la formación de los maestros, de manera que el desarrollo sea el eje del proceso y no la transmisión de informaciones, como hasta ahora sigue siendo dominante.

En conjunto con los docentes de las normales y las facultades de educación, tendremos que replantear lo que actualmente estamos haciendo en materia de formación. También tendremos que consolidar el derecho a la educación, en especial, de los más pequeños y de los jóvenes. En 1994 establecimos en la ley que todo niño tendría tres años de educación inicial. Veintitrés años después, sólo garantizamos uno; todavía les debemos dos, aunque todos sabemos que esta es la inversión más rentable que conoce la historia humana. Nuevamente: No es un problema de recursos, sino de política pública.

Necesitamos un acuerdo en torno a lo fundamental en materia educativa. Lo más importante es que lo hemos logrado entre investigadores, científicos, estudiantes, académicos y docentes. Después del millón de consultas, discusiones y foros, ese acuerdo se ha plasmado en el Plan Decenal 2017-2026. Ahora necesitamos que el país entero entienda que las decisiones educativas no las puede seguir tomando exclusivamente la clase política y que debemos ser conscientes de que los padres de familia, los medios masivos de comunicación, los empresarios, los artistas, las iglesias y aun los partidos políticos también educan y también son responsables de la calidad educativa.

La educación es una responsabilidad de todos y por ello todos tenemos que participar al definir sus fines y prioridades. Sin educación de calidad no saldremos del subdesarrollo, ni ampliaremos la democracia, ni generaremos mejores condiciones para la convivencia ciudadana, ni crearemos la tecnología que necesitamos para resolver nuestros problemas. Hoy somos el producto de la educación y la cultura que recibimos ayer. Si queremos impulsar de manera sensible el desarrollo artístico, cultural, tecnológico y científico, necesariamente tendremos que jalonar un cambio cultural y replantear de manera más innovadora los modelos pedagógicos que hasta el momento han dominado la educación nacional.

La propuesta es que todos nos pronunciemos en materia educativa. Que la sociedad participe en la definición de la política pública y que los ciudadanos no sigamos siendo invitados de piedra al definirla, como hasta el momento ha sucedido. Los invito a que voten por la calidad y a que colectivamente construyamos la política de Estado en materia educativa. Para ello, la consigna es alcanzar diez millones de votos en defensa de la educación.

Pero esta propuesta no tiene ninguna viabilidad si los jóvenes no la impulsan en las calles y la asumen como propia. Su derecho a la educación ha sido amenazado por una política que privatiza a escondidas y de manera disimulada y populista. No pueden alcanzar la universidad sólo los más “pilos”, como si sólo ellos tuvieran derecho a la educación. Necesitamos que los jóvenes defiendan su sagrado derecho a estudiar, porque como resonó en todo el país en 2012: ¡La educación es un derecho, no una mercancía! La paz y la educación vuelven a convocar a la MANE en las calles. Ojalá los jóvenes escuchen su llamado.

El ex ministro de educación, Jaime Niño Díez, nos acompañó seis años atrás en la fase inicial de esta cruzada y hoy queremos reivindicar su nombre con la consigna que hicimos propia después de que se la escuchamos: ¡Si es necesario, tiene que ser posible!

Fuente del articulo: http://www.semana.com/educacion/articulo/elecciones-2018-la-importancia-de-la-educacion/523153

Fuente de la noticia: https://static.iris.net.co/semana/upload/images/2012/9/5/272305_174520_1.jp

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