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Egipto: Musulmanes y cristianos se unen en El Cairo contra el extremismo

Egipto/26 de agosto de 2016/www.hispantv.com

En su primera edición, el Foro de Juventudes musulmanas y cristianas se ha desarrollado en El Cairo, la capital egipcia, durante tres jornadas consecutivas.

Los participantes en el encuentro han debatido sobre el papel de la religión en la lucha contra el fanatismo.

La confianza que Dios ha depositado en vosotros es grande como lo son sus esperanzas de que podáis poner freno a la guerra y a las injusticias. Así se ha dirigido el Imam de la mezquita de Al-Azhar, Ahmad al-Tayeb, a los participantes en el primer Foro de Juventudes musulmanas y cristianas celebrado en El Cairo. Han tomado parte alrededor de 40 hombres y mujeres provenientes de 15 países.

Al/Azhar ha organizado este encuentro en colaboración con el Consejo Mundial de Iglesias (CMI). Aquí se han dado cita representantes de comunidades religiosas de Suecia, Nueva Zelanda, Senegal o El Líbano. En los últimos meses la Institución Islámica con sede en la capital egipcia ha emprendido una activa campaña para frenar el discurso ‘Islamófobo’ que va calando en Occidente. Intercambiar experiencias y conocimientos ha sido, en este caso, la receta para borrar estereotipos.

Los participantes en el Foro de Juventudes musulmanas y cristianas dicen haber hecho buenos amigos durante los tres días que han durado las charlas. Ahora les corresponde volver a sus respectivos países donde esperan hacer del diálogo interreligioso un hábito.

El Foro ha escenificado el fortalecimiento de la alianza entre musulmanes y cristianos contra el extremismo. Una unión que compete a las autoridades religiosas y a los fieles de todo el mundo.

Tomado de: http://www.hispantv.com/noticias/egipto/285571/union-musulmanes-cristianos-contra-extremismo-egipto

Imagen: https://www.google.com/search?q=Musulmanes+y+cristianos+se+unen+en+El+Cairo+contra+el+extremismo&espv=2&biw=1366&bih=623&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwjDuYj8gN7OAhUI1R4KHXyVAgEQ_AUIBygC#imgrc=GNrnKpnt0LW3qM%3A

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Nigeria: 800 mil personas en crisis por violencia de Boko Haram

Nigeria/Agosto de 2016/Telesur

La crisis humanitaria a causa de la falta de agua potable, alimentos y seguridad ha matado a miles de personas en Nigeria.

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) denunció este viernes la grave situación humanitaria que se vive en el noreste de Nigeria a raíz del conflicto con el grupo terrorista Boko Haram. Unas 800 personas están en una situación de extrema necesidad.

El comunicado denuncia la situación de urgencia que se está viviendo en el noroeste de Nigeria, donde el conflicto con Boko Haram ha dejado millones de desplazados internos que no tienen acceso a asistencia básica y que se encuentran desprotegidos frente a la violencia.

>> Nigeria: Localizan 800 mil desplazados en zonas de Boko Haram

No obstante, la situación podría empeorar debido al avance de la ofensiva del Ejército nigeriano contra el grupo extremista.

Los terroristas se sienten acorralados, por lo que han aumentado su actividad en los estados de Borno y Yobe, donde los ataques a civiles, los coches bomba, el robo de comida y los atentados suicidas han aumentado en los últimos meses.

El acceso a la mayor parte de la Cuenca del Lago Chad, donde Boko Haram concentra su actividad, resulta de imposible acceso para las organizaciones humanitarias.

Cada día se producen nuevas violaciones de los Derechos Humanos en esa recóndita zona del país africano, perpetradas por los milicianos de Boko Haram: asesinatos indiscriminados a civiles, violencia sexual, desapariciones, reclutamiento forzado, rapto de menores para convertirles en niños soldado, conversiones forzadas, robos, entre otros.

Los civiles que todavía viven en esa zona del país no sólo deben hacer frente a la amenaza terrorista, sino que además tienen que enfrentar la grave situación de emergencia humanitaria que está matando a miles de personas cada día, la carencia de agua potable o a alimentos.

>> ONU alertó sobre condiciones de vida en zonas del Boko Haram

De acuerdo con los datos de Naciones Unidas, alrededor de 800 mil personas están en una situación de extrema necesidad. Cada día se registran nuevos casos de desnutrición grave aguda, y la escalada de violencia que se ha producido en los últimos años impide que la población pueda cultivar sus propias cosechas o mantener su ganado, por lo que cada vez son más dependientes de la ayuda humanitaria.

En el estado de Borno, Naciones Unidas estima que más de 50 mil personas están en situación de alerta crítica, de las cuales unos 21 mil son niños. Más de la mitad de estos menores han perdido a uno o a sus dos padres.

En la actualidad, hay 157 mil desplazados internos en Camerún, 74 mil 800 en Chad y más de 127 mil en Níger. En Nigeria ese número asciende a los 2 millones y medio de personas. El conflicto, por otro lado, ha acabado con la vida de más de 13 mil nigerianos.

Fuente: http://www.telesurtv.net/news/Nigeria-800-mil-personas-en-crisis-por-violencia-de-Boko-Haram-20160819-0055.html

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Violencia femenina en Afganistán alcanza punto cúspide

Afganistán/Kabul/Agosto de 2016/Prensa Latina

La Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán (AIHRC) denunció hoy que 2016 es el peor año en lo referido al abuso y violencia contra las mujeres.

Latifa Sultani, responsable de sector femenino de esa entidad, aseveró que el aumento de la violencia indica una crisis humanitaria y expone la negligencia del gobierno para hacer frente a ese flagelo.

Sultani agregó que a pesar del abuso generalizado, pocos incidentes llegan a los juzgados, ya que la mayoría de las veces el agresor y la víctima siguen conviviendo.

El sistema de justicia no oficial de Afganistán pide a las mujeres olvidar, en un esfuerzo por preservar las familias y mantener la cohesión social, en lugar de castigar al abusador, acotó.

Uno de los casos reportados por la AIHRC fue el de Farkhunda, asesinada en marzo de 2015, lo que generó protestas masivas en todo el país.

La joven de 27 años fue golpeada por una turba de hombres, luego la lanzaron desde un tejado, un auto la atropelló, prendieron fuego a su cadáver y lo arrojaron al río de Kabul.

Informes recientes de la organización destacaron también el caso de Zahra, de 13 años, cuyo esposo le prendió fuego aun estando embarazada y murió cinco días después en el hospital Istiqlal de esta capital.

Hace poco más de un mes en la provincia de Ghor, una niña de seis años fue vendida a un clérigo de más de 50, mientras que él asegura fue un regalo de los padres y estos denunciaron que fue secuestrada.

De acuerdo con estudios de la AIHRC, los fenómenos más alarmantes en Afganistán son el tema de las niñas-novia, el suicidio femenino, la violencia social y los llamados crímenes de honor.

Las mujeres poseen oportunidades económicas limitadas, escaso acceso a los servicios de salud y educativos, así como falta de representación legal.

Según Sultani, tras cuatro décadas de conflicto armado en esa nación centroasiática, la inseguridad, la violencia y la pobreza lastran las oportunidades de género.

Fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=5114031&Itemid=1

Fuente de la Imagen: https://www.google.co.ve/search?q=noticias+educativas+de++afganist%C3%A1n&biw=1024&bih=489&tbm=isch&source=lnms&sa=X&ved=0ahUKEwjYxKbnyabOAhVBOiYKHVJNDtQQ_AUIBygC&dpr=1#tbm=isch&q=+mujeres+de++afganist%C3%A1n&imgrc=qG1Yc26xKaG2DM%3A

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Vidas rotas: historias detrás del terrorismo en el mundo

Nigeria/Agosto de 2016/Clarín

Por: Clarín

Chicos huérfanos, parejas destrozadas y familias en duelo son el resultado de una serie de atentados, muchos de los cuales no llegaron a los diarios. The New York Times reconstruyó sus vidas para mostrar el efecto de la violencia.

La frecuencia y el alcance de las matanzas marean. Alrededor de 300 integrantes de distintas familias destrozados por bombas mientras celebraban el fin de Ramadán en Bagdad. Cuarenta y nueve muertos en el aeropuerto de Estambul. Cuarenta más en Afganistán. Nueve italianos, siete japoneses, tres estudiantes de universidades de EE.UU. y una mujer en el distrito diplomático de Dhaka, Bangladesh. Cadáveres que se apilan dentro de un ómnibus en Somalia, en una mezquita y en un video club de Camerún, en un santuario de Arabia Saudita. Todas estas masacres ocurrieron tan solo en dos semanas de marzo. Como parte de un fenómeno que se percibe como una corriente interminable de atentados. Después siguieron los del boliche de Orlando y el ataque Beirut. La lista de objetivos atacados es larga y en ella están también Niza y la iglesia de St. Étienne-du-Rovray, Francia. Alemania, Japón y Egipto. Cada bomba, cada proyectil destrozó hogares y comunidades.

Este informe especial es el resultado de volver a cada lugar, a lo evidente: a que cada pérdida es igual aunque las críticas digan que a no todas las víctimas del terror se las trata del mismo modo desde los medios. Es un recorte en el tiempo para recordar en estas 247 vidas rotas al resto.

Por eso si se detiene el reloj durante la segunda quincena del último marzo, cuando se produjeron ataques que ocuparon grandes titulares en los medios y también ataques en lugares donde el horror se convirtió en rutina y no salen en la prensa, el conteo siniestro da 247 hombres, mujeres y chicos asesinados en ataques masivos llevados a cabo la mayoría de ellos por extremistas islámicos en seis países.

El amor y la muerte En los ataques de esa semana ocho parejas fueron asesinadas juntas, haciendo las cosas que hacen las parejas. Mohamed y Shawana Naveed, casados tres meses antes de aquel domingo sangriento, habían salido a dar un paseo por un parque de Pakistán. Stephanie y Justin Shults, dos contadores que se habían conocido en la Universidad Vanderbilt y estaban viviendo en Bruselas, acababan de despedir a la madre de Stephanie en el aeropuerto. Zeynep Basak Gulsoy y Nusrettin Can Calkinsin, estudiantes de abogacía de 19 años, volvían a su casa de ver en el cine una película turca llamada “La herida de mi madre”, sobre las consecuencias de la guerra. Se habían conocido en la escuela secundaria. “Nunca te voy a dejar solo”, escribió ella en su anuario. “Siempre estoy y estaré a tu lado, con vos”, agregó. Fueron sepultados uno junto al otro.

Ellos eran dos de las 36 personas que asesinaron en una plaza pública de Ankara, la capital de Turquía, el 13 de marzo. Ese fue el día que inauguró la quincena del horror que este informe intenta reflejar. Aquel día, otras 19 personas murieron en atentados a tres hoteles sobre la playa en Grand Bassam, Costa de Marfil. El 27 de marzo, extremistas relacionados con Al Qaeda, Boko Haram, el Estado Islámico y los Talibanes habían atentado en una mezquita en Nigeria; en una calle de Estambul muy concurrida por turistas; en un estadio de fútbol en Irak; contra un ómnibus en Peshawar, Pakistán; en el parque de Lahore, Pakistán, donde ese domingo paseaba el matrimonio Naveed; también en el aeropuerto de Bruselas y en la estación de subte. Entre algunas víctimas hay conexiones, entre otras, grandes diferencias de estilos de vida, a todas las une su condición de víctima ante el terrorismo. En los ataques entre el 13 y el 27 de marzo hubo 1.168 familiares sobrevivientes: 211 personas que perdieron a su papá o a su mamá, 78 que se quedaron sin sus parejas. Hubo además más de 100 víctimas que perdieron a ambos padres. A todos los une el dolor que atraviesa fronteras.

Padres sin hijos “Este es un dolor que no se puede describir”, dice Michel Visart, cuya hija Lauriane murió en la explosión de la estación de subte de Bruselas. “Mi hijo era como una vela encendida en casa”, agrega Khaleel Kadhum, un padre iraquí que se había mudado con su familia desde Bagdad hasta el sur, supuestamente más seguro que la capital iraquí. Pero su hijo Ahmed se encontró allí con el terror. “A esa vela la apagaron de un soplo, y la felicidad de la familia ha muerto”, apenas puede decir La víctima de mayor edad fue Sevinc Gokay, un funcionario público retirado de 84 años al que mataron en Ankara. Las más jóvenes no habían nacido siquiera: dos mujeres embarazadas murieron junto con los bebés que llevaban en sus vientres; una tercera sobrevivió, Songul Bektas, pero perdió el embarazo: ya estaba en el tercer trimestre. Su esposo contó que luego se enteraron de que era una niña: le hubieran puesto de nombre Elif, que en turco significa delgada y alta.

Chicos sin futuro En la lista hay 17 víctimas de 10 años o menos; y 27 de entre 11 y 17. Ahmed Aasim Abdulkhuder, de 10, estuvo entre los chicos que volaron por el aire debido a un terrorista suicida que esperó hasta el final de un partido de fútbol en un estadio de Irak para explotar los explosivos que llevaba. La madre, Ibtihal, dijo que su hijo era tan fanático del Barcelona que rara vez se ponía otra cosa que no fuera la camiseta del club español. Murió con ella puesta. “Era la que más quería”, según la mujer.

Entre los asesinados hay judíos, cristianos, ateos y por lo menos un hinduista, pero 151 de las víctimas –el 61%– eran de religión musulmana como la mayoría de sus asesinos. Una facción talibán reivindicó haber elegido objetivos cristianos en el parque Lahore. Pero la mayoría de los que mataron allí eran musulmanes. Una de ellas era Zubaida Amjad, de 40 años, que sabía de memoria el Corán y estaba enseñándole a recitar los versos a su hija de 12, Momina Amjad. A la nena la mataron también.

En Bruselas, entre las víctimas del subte, está Loubna Lafquiri, de 34, profesora de gimnasia y madre de tres chicos que vivía en Molenbeek, el mismo barrio pobre de Saleh Abdeslam, uno de los sospechosos de los atentados en París. “Molenbeek no es sólo Saleh Abdeslam”, dijo el marido de esta mujer. “Molenbeek es también Loubna Lafquiri.” Entre las 247 víctimas hay estadounidenses, chinos, congoleños, franceses, alemanes, israelíes, libaneses, macedonios, peruanos, polacos: 26 nacionalidades en total. La mayor parte murió a menos de 15 kilómetros de donde vivían.

Pero un vendedor de productos medicinales chino llamado Deng Jingquan estaba a más de 10.000 kilómetros de su casa, en el aeropuerto de Bruselas, cuando se produjo el atentado. A sus amigos les decía que extrañaba su casa durante sus viajes.

Mirá también: “El ISIS sabe cómo aprovechar el caos en los servicios de seguridad franceses»

En esas dos semanas las víctimas fueron músicos, investigadores, docentes, camareras, agentes de policía, amas de casa, granjeros, estudiantes. Abassi Ouattara Moussa, Gervais Kouadio N’Guessan y Hamed Diomande prestaban servicios en fuerzas especiales de Costa de Marfil. Fabienne Vansteenkiste trabajaba en un mostrador de check-in del Aeropuerto de Bruselas. Avraham Goldman, un estadounidense-israelí asesinado durante sus vacaciones en Estambul, había tenido una fábrica textil y, luego de retirarse, trabajaba como guía turístico. Zainami Mustapha cortaba y vendía leña en Ummarari, Nigeria. Su compatriota Bamaina Usman compraba y vendía pollos. Jidda Muhammed, muerto junto a ellos, era herrero.

Entre aquellas personas había quienes tenían una vida llena de logros, como André Adam, ex embajador belga ante Naciones Unidas, que también vio los efectos de la violencia política durante sus funciones diplomáticas en Argelia y Congo. Dicen sus familiares que el último acto de Adam fue tratar de proteger a su mujer, Danielle, de la explosión en el aeropuerto de Bruselas. Ella quedó herida gravemente, pero sobrevivió.

Hubo otras víctimas cuyas vidas fueron cortas y estuvieron plagadas de adversidad, como Ousmane Sangare, de 16 años, que nació mudo y con deficiencias auditivas en Costa de Marfil. Según un asistente social, sus padres lo abandonaron y se fueron a Mali. Ousmane dormía en una estación de tren, pero le gustaba ir a la playa Grand Bassam los fines de semana, para rezar y nadar. Fue allí donde lo mataron los terroristas.

Más o menos la mitad de las 247 víctimas murió junto con alguien a quien conocía. Jean Edouard Charpentier, 78 años, guardia forestal francés retirado, acababa de terminar un paseo en bicicleta en Grand Bassam con su amigo Jean-Pierre Arnaud, vendedor a quien le gustaba tocar la guitarra. En el estadio de fútbol, la mayoría de las víctimas había ido a ver el partido con amigos, hermanos, primos.

Familias rotas La mayoría son familias que quedaron diezmadas. En Nigeria una madre murió con su hijo varón y dos hijas; otra mujer junto con el esposo, el hijo, su madre, la sobrina y el sobrino. En el parque Lahore, diez parientes, todos muertos, incluyen a Faiz Ahmed Chandio, empleado del departamento de irrigación estatal a quien le encantaba cocinar arroz con pollo y salsa de carne, y tres de sus seis hijos: Shiraz, de 6 años; Samina, de 5; y Sadaf, de 5 meses. Fueron uno de por lo menos nueve grupos familiares asesinados. En Bruselas, Ankara y Estambul, los atentados terminaron con vidas que habían transcurrido en relativa seguridad. En Nigeria, Irak y Pakistán, donde el terror y la violencia acechan en todos los rincones, algunas familias se encontraron en situaciones de duelos anteriores.

Ahmed Ibrahim, una de las víctimas del estadio de fútbol iraquí que habían combatido como soldados contra el Estado Islámico, murió 13 años después de que su hermano fuese abatido por fuerzas de EE.UU. en 2003.

Dos hermanos, Sabah y Mohammed Durayib, fueron enterrados en la ciudad santa shiíta de Najaf, cerca de su padre, a quien Al Qaeda había matado cinco años atrás.

No menos de tres de los caídos en la mezquita de Nigeria habían huido de zonas de su país donde la insurgencia sembraba el terror. Bukar Amar, un aspirante a político, dejó su población natal cuando Boko Haram le incendió la casa por completo. Muhammed Hauwa, de 70 años, se estableció en Ummarari, donde encontró tierra fértil para cultivar y, creía él, cierta seguridad. Otro campesino, Bunu Modu, se arregló para escapar cuando militantes de su localidad lo ataron con el propósito de matarlo: había estado llevando adelante una escuelita islámica con diez alumnos bajo un árbol.

Familiares sobrevivientes y amigos se mantienen aún cerca de donde murieron sus seres queridos, como intentando buscar un sentido a la inexplicable pérdida. Una madre iraquí bañó a su hijo de 11 años, le puso ropa limpia y lo mandó al match de fútbol. No le gustaba la idea y hubiera preferido que no fuera. Ahora se pregunta por qué no siguió su instinto.

Amigos y parientes de un paramilitar joven, que murió en el mismo atentado, dijeron que poco antes de ir a la cancha se había dirigido a ellos pidiéndoles perdón por sus faltas. Piensan ahora si no habría tenido una premonición.

En Nigeria, Muhammed Ali evocó la última vez que vio a su padre, Ali Kolo, tres días antes de que lo mataran durante las oraciones matinales en la mezquita de Ummarari. Habían pasado seis meses desde la muerte de su esposa y Muhammed le dijo al padre: “Me encantaría volver a casarme.” Estas anécdotas, como las instantáneas que se ven en las redes sociales de cada víctima, muestran los momentos que forman una vida. Una novia con su traje de bodas sentada en el piso y comiendo snacks. Un soldado, impecablemente vestido de uniforme. Graduados con toga y gorro en su gran día. Un hombre a caballo, otro rasgando las cuerdas de una guitarra, otro caminando por un largo camino rural rodeado de flores silvestres. Leyendo un libro o tomando cerveza, celebrando un acontecimiento importante de la vida o disfrutando de una habitual cena en familia. A la mayoría los mataron en momentos que podrían haber conformado otra de las fotos de esos álbumes personales. Esperando un ómnibus, o un subte, o un avión. Tiritando de frío en la playa. Haciendo fila para recibir un trofeo después de un partido de fútbol. Rezando, andando en bicicleta, dando un paseo un domingo. Lo que surge de esos instantes es un tapiz de vidas interrumpidas, dispersas en anécdotas o fragmentos de recuerdos compartidos con quienes permanecieron a su lado y sobrevivieron, en los detalles de sus sueños y en lo que quedó sin hacer.

Fuente: http://www.clarin.com/zona/Vidas-historias-detras-terrorismo-mundo_0_1622837854.html

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Papel de la educación para desterrar el extremismo.

Por Azhar Saeed

Asia/Pakistan/Fuente:http://tribune.com.pk/

La violencia sectaria y el extremismo religioso están aumentando en Pakistán. La noticia está llena de tragedia, como resultado del aumento del extremismo. La educación es el único medio que tiene un impacto positivo directo en la vida. Por eso, nuestro departamento de educación debe tomar medidas razonables para erradicar el extremismo.

Es esencial entender que la violencia y el extremismo no se limitan a ninguna región, ni de ninguna religión. En noticias recientes, EE.UU. candidato a las elecciones presidenciales de Donald Trump quiere prohibir los musulmanes y los mexicanos entren en los EE.UU.. grupos extremistas de Bangladesh han asumido la responsabilidad de matar blogueros seculares, los extranjeros y los nacionales de los homosexuales. Por otro lado, nos encontramos con muchos musulmanes, cristianos, Judios y los hindúes que son religiosamente extrema en sus acciones. militantes del Estado Islámico quieren sharia en la región y organizar matanzas en masa en la consecución de este objetivo. violaciónes de los derechos humanos son numerosos en Arabia Saudí y localmente vemos la persecución de las minorías, incluso cuando somos una República Islámica. Sin embargo, la mayor amenaza que enfrenta Pakistán es matanzas incitadas por extremistas.

Uno de los pasos de nuestro gobierno necesita tomar es para acabar con la ignorancia entre las masas y el sector de la educación debe tomar nota de lo siguiente:

Pakistán tiene más de 20.000 madrasas que ofrecen educación a 3,5 millones de niños y adultos jóvenes. La educación es puramente religiosa y desconectado de la vida práctica. Los graduados son pocas veces secular de mente. Tolerancia con puntos de vista conflictivos es difícil de encontrar en los estudiantes, manteniendo lejos a otras religiones. Los maestros no están altamente cualificados y no puede proporcionar el conocimiento del mundo. Su plan de estudios debe ser reevaluado.

Del mismo modo, las universidades de Pakistán rara vez promueven la educación secular. Una cultura de debate saludable y el cuestionamiento no está presente en las aulas. Los estudiantes se les enseña a memorizar en lugar de formar una perspectiva racional a través de la discusión. Se sabe que los autores intelectuales de la mayoría de los ataques son bien educados y con frecuencia los graduados universitarios. Osama Bin Laden era rico y un ingeniero cualificado. Su segundo, Ayman al Zawahiri fue un médico en ejercicio.

El departamento de educación tiene que trabajar en el diseño del plan de estudios que apoya el pensamiento crítico. Es deber de los maestros para que los estudiantes a entender la existencia de diferentes perspectivas y creencias. Esto a su vez ayudará a reducir el extremismo y la capacidad de respetar puntos de vista alternativos y evitar que las decisiones y sentencias impulsadas por la emoción cruda mal informados.

Fuente: http://tribune.com.pk/story/1130376/role-education-banish-extremism/

Imagen: http://i1.wp.com/otrasvoceseneducacion.org/wp-content/uploads/2016/04/attendance-thickens-teacher-also-managing-a-young-kid-who-tagged-along-an-older-sibling.jpg?resize=750%2C410

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UNESCO: Las Naciones Unidas debaten sobre soluciones innovadoras para prevenir el extremismo violento mediante la educación

UNESCO: Las Naciones Unidas debaten sobre soluciones innovadoras para prevenir el extremismo violento mediante la educación

UNESCO/junio de 2016/unesco.org

Es esencial que los jóvenes adquieran valores positivos mediante la experiencia, en un contexto seguro, abierto e integrador, para reforzar su capacidad de resistencia ante el extremismo violento. Este fue el mensaje principal de que dejó el debate de la mesa redonda sobre prevención del extremismo violento que se celebró el jueves 2 de junio en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York.
El debate, auspiciado por la Iniciativa La Educación ante Todo del Secretario General de las Naciones Unidas, en colaboración con las Misiones Permanentes ante las Naciones Unidas del Principado de Andorra, la República de Corea y Túnez, era parte de un diálogo permanente para que encargados de formular políticas, expertos e investigadores compartan soluciones innovadoras y analicen la función que la educación puede desempeñar en los diversos contextos en los que los jóvenes podrían ser vulnerables a los movimientos y las organizaciones que promueven el extremismo violento.
“La educación para la ciudadanía mundial es un punto de partida para responder a la violencia y el extremismo, ya que dota a los jóvenes de competencias, valores y conocimientos que los empoderan en tanto que ciudadanos del mundo, mediante la práctica y la promoción de la tolerancia, los derechos humanos, la justicia social y la aceptación de la diversidad”, dijo Jorge Sequeira, Director de la Oficina Regional de la UNESCO en Santiago de Chile y representante de la UNESCO en la entidad interinstitucional Especial de las Naciones Unidas sobre la Ejecución de la Lucha contra el Terrorismo, que actuó de moderador en el debate.
Una de las principales iniciativas que se presentó fue la Teacher’s Guide for the Prevention of Violent Extremism [Guía del docente para la prevención del extremismo violento] de la UNESCO, que se publicó el pasado mes de mayo. Esta guía ofrece a los docentes consejos prácticos y orientaciones sobre cómo debatir acerca de estos temas en las aulas. “Las escuelas deben proporcionar ámbitos para el diálogo y no eludir los temas ‘tabús’ “, afirmó la Sra. Soo-Hyang Choi, Directora de la División de Inclusión, Paz y Desarrollo Sostenible de la UNESCO y punto focal de la educación para prevenir el extremismo violento, que presentó la publicación. Pero en su intervención la Sra. Choi hizo hincapié en que, en este ámbito, la educación no debería prestar tanta atención al individuo, sino que debería centrarse en el caldo de cultivo de la radicalización y el extremismo violento.

Dos herramientas de orientación de la UNESCO para la prevención del extremismo violento
Este debate de mesa redonda llega en una coyuntura muy propicia: tras la presentación, en enero de 2016, del Plan de Acción de las Naciones Unidas para prevenir el extremismo violento y la elaboración de dos herramientas orientativas de la UNESCO para la prevención del extremismo violento, destinadas a los docentes y encargados de formular las políticas educativas.
La Sra. Choi también presentó las principales recomendaciones de una Guía sobre políticas para la prevención del extremismo violento que se publicará en los próximos meses. A fin de reducir el riesgo de que los jóvenes se adhieran al extremismo violento, la Guía propone los siguientes enfoques estratégicos: examinar los planes de estudio para eliminar los valores negativos y reforzar los positivos; mejorar el contexto de aprendizaje, con especial atención a la integración de todos los alumnos, y fomentar vínculos más estrechos con las familias y las comunidades.

Ambas guías se presentarán en la “International Conference on the Prevention of Violent Extremism: Taking Action” [Conferencia Internacional sobre la prevención del extremismo violento: Pasar a la acción], que se celebrará bajo los auspicios de la UNESCO y el Instituto Mahatma Gandhi de Educación para la Paz y el Desarrollo Sostenible, en Nueva Delhi (India), los días 19 y 20 de septiembre de 2016.
Como seguimiento de la Conferencia, la UNESCO proseguirá su labor en este ámbito mediante actividades de aumento de capacidad para los encargados de formular políticas y para docentes, en colaboración con sus asociados, en particular el Centro de Asia y el Pacífico de Educación para la Comprensión Internacional.

UNESCO/Claudia Paul

FUENTE: http://www.unesco.org/new/es/education/resources/online-materials/single-view/news/un_discusses_innovative_solutions_to_prevent_violence_extremism_through_education/#.V2HMTpHhDIU

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Envenenan a 52 niñas en una escuela en Afganistán

Afganistán/14 de Mayo de  2016/El Litoral.com

Al menos 52 alumnas fueron hospitalizadas hoy después de ser envenenadas supuestamente con gas mientras se encontraban en sus aulas en una escuela en el norte de Afganistán, informó la Policía local.

El suceso ocurrió a primera hora de la mañana mientras las estudiantes, que se encuentran fuera de peligro, se encontraban en un colegio femenino en el área de Ahandara, en el distrito de Taluqan, en la norteña provincia de Takha, afirmó el portavoz de la Policía provincial, Abdul Khalil Aseer.

Según el vocero, citado por la agencia de noticias EFE, el estado de salud de las estudiantes hospitalizadas es ‘bueno‘ y ya han sido dadas de alta.

Un equipo de investigación formado por miembros de la Policía y de los departamentos de Salud y Educación del gobierno regional se han desplazado hasta el lugar del incidente para aclarar lo sucedido. ‘Podría tratarse de un tipo de gas cuyos efectos desaparecen a las pocas horas‘, explicó el portavoz policial, después de que tras las primeras pesquisas fueran descartados el envenenamiento por ingesta de algún líquido o alimento.

Los casos de intoxicaciones en escuelas femeninas son bastante frecuentes en Afganistán y suelen estar rodeados de cierto misterio. En septiembre del año pasado al menos 600 alumnas y varias profesoras fueron envenenadas en cuatro incidentes distintos en la provincia de Herat, limítrofe con Farah, lo que obligó a las autoridades locales a convocar una reunión de emergencia.

Muchos analistas responsabilizan de las intoxicaciones a los talibanes, pues se han opuesto tradicionalmente a la educación de las niñas y adolescentes y la prohibieron, de hecho, durante su régimen fundamentalista islámico en el país (1996-2001). Sin embargo, portavoces de los rebeldes han negado su implicación en esos sucesos y han asegurado incluso que un nuevo gobierno en Afganistán liderado por ellos permitiría la educación femenina.

Desde la caída de los talibanes a raíz de la invasión estadounidense en 2001, la comunidad internacional ha puesto mucho énfasis en impulsar la educación femenina en Afganistán.

Entretanto, un nuevo atentado sacudió el sur del país asiático, donde, al menos, seis personas murieron y 10 resultaron heridas, entre ellas tres niños, en un ataque suicida con coche bomba en las inmediaciones de una academia de Policía y un colegio.

El ataque se produjo a primera hora de la mañana en el distrito de Nad Ali, en la conflictiva provincia de Helmand, cuando un insurgente detonó los explosivos mientras era inspeccionado en uno de los controles de seguridad de acceso a la academia de Policía.

El jefe del Parlamento provincial, Haji Karim Atal, detalló que el atacante suicida logró pasar uno de los controles sin problemas en la camioneta que viajaba porque ‘parecía uno de los profesores‘ del centro. ‘Cuando el suicida llegó al segundo control, la Policía lo paró para registrarlo y fue entonces cuando el atacante detonó los explosivos‘, añadió Atal, que aclaró que la onda expansiva afectó también a un colegio que hay cercano al complejo.

Los talibanes reivindicaron el atentado a través de una de sus cuentas de Twitter, donde aseguraron que tras la explosión del ‘coche bomba‘ en la academia murieron o resultaron heridas ‘docenas‘ de personas, pero los insurgentes suelen exagerar el alcance de sus acciones.

Entre los muertos hay cuatro policías, un civil y el atacante suicida.Las tropas afganas mantienen una lucha encarnizada con los talibanes en Helmand, donde los insurgentes llegaron a controlar temporalmente una zona de su capital, Lashkargah, lo que llevó a las autoridades locales a advertir en diciembre que la provincia estaba a punto de caer.

Desde fines de 2015 los insurgentes controlan casi un tercio del territorio afgano, incluso el pasado septiembre lograron tomar temporalmente la ciudad nororiental de Kunduz, el mayor logro militar de la formación desde la caída de su régimen hace 14 años.

Fuente: http://www.ellitoral.com/index.php/id_um/130179-envenenan-a-52-ninas-en-una-escuela-en-afganistan

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