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El camino del fascismo

Un movimiento despertado de su latencia capaz de destruir todo sentimiento humanitario.
Por: Carolina Vásquez Araya
A Claudia Patricia la condenaron su pobreza, su país y el fascismo revivido
Europa, Estados Unidos y ahora América Latina viven bajo la sombra de uno de los movimientos más destructivos de la historia de la Humanidad. El fascismo revivido hace estragos con cualquier intento de humanizar las políticas de los Estados y carcome el alma misma de las sociedades, creando una ola de rechazo por todo lo considerado “diferente” y segregando a los grupos más pobres como si fueran estos los culpables por todos los males del planeta.

En ese ambiente de desprecio y represión contra las personas por motivos de etnia, religión, nivel socio económico o simplemente por hablar otro idioma, son los cuerpos de choque –uniformados o mercenarios- quienes realizan la tarea de hacer saber cuáles son las reglas del juego. Por esas reglas de la discriminación y el racismo es como niñas, niños, hombres y mujeres del triángulo norte de Centro América sufren persecuciones, violaciones, tortura y muerte, por la sola audacia de haberse atrevido a cruzar fronteras que supuestamente los llevarían a encontrar mejores condiciones de vida. Así fue como una jovencita de apenas 20 años –Claudia Patricia Gómez González- perdió la vida de un balazo en la cabeza disparado por un guardia fronterizo al ingresar a territorio estadounidense.

Claudia Patricia encontró la muerte por mandato desde la cabeza misma del imperio, desde el momento que el presidente del país más poderoso del planeta emprendió la misión de “limpiar” su territorio de latinos y toda clase de extranjeros “indeseables” para sus planes de imponer un estilo fascista de gobierno. Al parecer ignorante de su propia historia, este mandatario se ha empeñado, con una persistencia digna de mejores causas, a la tarea de transformar a la sociedad estadounidense en una especie de modelo de su concepto de comunidad en la cual no tiene cabida la diversidad.

Claudia Patricia no encaja en el perfil aceptable para las leyes de inmigración de Estados Unidos. Tampoco encajó en los grupos objetivo de los planes de desarrollo de su país, Guatemala, en donde no tuvo oportunidad de tener acceso a una educación de calidad que le permitiera progresar en la vida. De haberla tenido, hoy probablemente viviría. En su pueblo, San Juan Ostuncalco, tal y como suele suceder en las áreas rurales guatemaltecas, los servicios estatales son deficientes; la población carece de agua potable, letrinas y cobertura educativa suficiente para una población en creciente aumento, con niveles inaceptables de pobreza y abandono.

Así como ella no encajaba en los planes de su gobierno, tampoco lo han hecho los miles de niños, niñas y adolescentes migrantes desde estas tierras, quienes atrapados en una cadena de horrores desde su nacimiento y ávidos de encontrar una ruta hacia el futuro, se lanzan en una aventura demencial. De ese desfile interminable hacia la tierra de la abundancia son pocos quienes logran su cometido. Muchos quedan en el camino sometidos a los más atroces abusos por las organizaciones criminales, dedicadas -con complicidad de las autoridades de todos los países involucrados- al muy productivo negocio de la trata de seres humanos. Otros, simplemente, son víctimas de su propia fragilidad y quedan tirados en el desierto, ahogados en los ríos durante una travesía para la cual nunca estarían preparados o muertos de un balazo, pero sin quien registrara el hecho para denunciarlo.

De este lado del continente su familia la llora y las redes hierven de justa indignación por este absurdo hecho de sangre. Las autoridades, por su parte, muy atareadas en luchar contra la Cicig para poner atención a este “hecho aislado”.

Blog de la autora: www.carolinavasquezaraya.com

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Venezuela: Comunicado del Dr. Luis Bonilla-Molina a Luis Ignácio Lula da Silva

Venezuela/7 de Abril de 2018/OVE

Apreciado compañero Lula

América Latina y el Caribe viven un momento de ofensiva neoliberal, con un especial énfasis en el ataque a las libertades democráticas e intentos por producir contrarreformas laborales que coloquen el mundo del trabajó a niveles de hace 150 años. Esto forma  parte de la reestructuración capitalista necesaria para el desembarco en el proceso productivo de la cuarta revolución industrial y la era de la singularidad
Querido compañero Lula, usted como dirigente obrero metalúrgico y líder de un movimiento democrático con un profundo arraigo social  representa un peligro para los intereses neoliberales. El golpe de Estado del cual fue objeto permitió relanzar renovados debates en la izquierda brasileña y continental respecto a cómo mejorar procesos y profundizar transformaciones en una nueva gestión suya.  Ello preocupa al gran capital por eso su situación actual se convierte en parte y reflejo de la lucha de clase en el mundo
Estoy seguro que el pueblo brasileño tendrá la perseverancia e inteligencia colectiva para evitar el intento fascista de detenerlo. El mundo tiene esa convicción y esperanza
Compañero Lula en este momento cuente con mi apoyo personal y de los pedagogos críticos que luchamos por una alternativa solidaria, libertaria y humana compartida para la región y el mundo. Otro mundo es posible si luchamos juntos

Abrazos fraternos

Luis Bonilla-Molina

Fuente: Portal Otras Voces en Educación

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«Este es un tiempo en el que las sociedades son políticamente democráticas, pero socialmente fascistas». Entrevista a Boaventura de Sousa

A continuación transcribimos una entrevista a Boaventura de Sousa Santos, difundida a través del portal de información CRONICON y disponible desde este enlace

Boaventura de Sousa Santos es uno de los sociólogos más importantes del mundo por sus análisis sobre las crisis de las democracias contemporáneas. Ha publicado trabajos acerca de la globalización, la sociología del derecho, epistemología y derechos humanos. Este año estará presente en la Feria del Libro de Bogotá para exponer su último libro Democracia y transformación Social, un texto en el que expone, entre otras cosas, las posibilidades que tienen las izquierdas, a pesar de su fracaso; los retos de la transformación social por las vías pacíficas; y dedica un apartado especial al proceso de paz en Colombia.

SEMANA: Ante los recientes resultados electorales en el mundo existe la sensación de que la democracia está en riesgo. ¿Comparte esta apreciación?

BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS:

Aunque los procesos electorales recientes son muy distintos, todos apuntan a la misma crisis de la democracia. En el caso de Trump y del brexit tenemos un fenómeno que es la posverdad. Es decir, procesos en donde hay manipulación de emociones, a través de mentiras, en donde los hechos y la realidad no cuentan porque no se usan los argumentos para convencer, sino las emociones de los ciudadanos. De alguna manera, ocurrió lo mismo en Colombia durante el plebiscito porque fueron difundidas muchas ideas falsas: como que las jurisdicciones especiales de paz serían una manera de impunidad en relación con todos los crímenes cometidos por las Farc.

Pero el único problema de la democracia no es la posverdad…

B.S.S.: No, hay otro riesgo, el uso de chivos expiatorios: tratar de encontrar grupos de personas para culparlos de una situación particular y crear unidad nacional a través del miedo por una amenaza común. Por ejemplo, en Europa, se creó la idea de que los refugiados y los migrantes son la fuente y la causa de todos los problemas del continente. Así mismo, Estados Unidos utilizó a los migrantes latinos, y después a los musulmanes, como chivos expiatorios para culparlos del desempleo, la pobreza y la inseguridad. En Colombia ocurrió con las Farc, el supuesto culpable de los males del país.

Usted ha dicho que Europa necesita de los migrantes…

B.S.S.: Sí. La media de edad de los europeos es mucho más alta que en otros países. Por eso, las políticas públicas apuntan a un equilibrio de las generaciones. Tiene que haber gente más joven que trabaje y que pague impuestos para poder financiar la seguridad social, la educación, las pensiones y la salud. Los cálculos dicen que necesitamos entre 1.000 y 30 millones de jóvenes. Por esa razón, deberíamos tener otra posición frente a los migrantes y refugiados: muchos de ellos son mano de obra calificada. Sin embargo, los partidos políticos quieren utilizar el miedo a la inseguridad en los ciudadanos para gobernar.

¿Cómo juzgará la historia este momento, en especial el actuar con los migrantes y los refugiados?

B.S.S.: La historia será bastante crítica porque es un tiempo en el que las sociedades son políticamente democráticas, pero socialmente fascistas, debido a la desigualdad y a que el Estado cada vez está más dominado por los grupos económicos poderosos y empresas criminales. Es un tiempo donde por primera vez el capitalismo y la economía amenazan con destruir la naturaleza. Y cada vez más se habla de una manera irresponsable de guerra nuclear.

¿Los problemas ambientales pueden causar nuevos desafíos para la democracia?

B.S.S.: Buena parte de los refugiados de la próxima década van a ser refugiados ambientales. En África ocurre y en India también. No estamos encontrando soluciones para resolver un problema ecológico porque el modelo de desarrollo pasa por una explotación de la naturaleza sin precedentes, y a esto se le suma la agricultura industrial, que será el peligro de Colombia próximamente:muchos países que apoyan el proceso de paz porque tienen intereses en el territorio para explotar la agricultura industrial.

¿Cómo define el populismo y por qué se extiende por el mundo?

B.S.S.: El populismo para mí es siempre de derecha. No considero que pueda haber populismo de izquierda, aunque se habla y se dice que Chávez era un populista de izquierda. El populismo es una forma de política que se basa en la manipulación de la emoción de los ciudadanos porque impide la mediación política de los partidos, porque no hay mediaciones o programas políticos entre los ciudadanos y los gobernantes. En el populismo no se puede discutir, no se razona, no se argumenta, siempre hay manipulación.

¿Considera que la reaparición de la derecha en América Latina es un fracaso de la izquierda?

B.S.S.: Sí, claro. Pero hay dos causas fundamentales por las que la izquierda fracasó. Fue un error asumir el poder político sin hacer una reforma política y económica, lo que condujo, por ejemplo, a que en Brasil la derecha lograra destituir a la presidenta Dilma Rousseff. No hubo reforma política porque tampoco hubo un modelo de desarrollo nuevo. Se ha mantenido el modelo extractivista, que representa una gran continuidad con el periodo colonial, cuando la agricultura industrial no elaboraba productos manufacturados, solo materia prima como petróleo y oro. Como el costo de estos minerales era alto, la izquierda podía gobernar cómodamente. Sin embargo, ante la crisis fueron insostenibles.

Por otro lado, estos gobiernos emergieron en un periodo en que EE.UU estaba concentrado en el Medio Oriente, Irak en la primera década sobre todo, y por eso descuidaron mucho su «patio trasero» que siempre fue América Latina. Cuando EE.UU vuelve su mirada a América Latina lo hace de una forma contundente apoyando el golpe de Estado en Honduras en 2009 y después torna su mirada a América Latina.

¿Por qué la proliferación de fascismos y nacionalismos en el mundo de hoy?

B.S.S.: La crisis económica en Europa de 2008 generó recortes en salarios y en los servicios públicos. Esto no fue producido por las migraciones, sino por los capitales financieros que están totalmente desregulados. Luego vino la crisis de Grecia en 2011 y esto generó un descontento y una frustración de los ciudadanos que estábamos acostumbrados a tener más protección. Pero la extrema derecha no va a decir que necesitamos combatir el Fondo Monetario Internacional y los capitales financieros. Necesita crear los chivos expiatorios. Marie Le Pen dijo «nuestras fronteras son trincheras», es decir, vamos a cerrar el país como Trump, que quiere cerrar la frontera con México. Se culpa a otros de la crisis y no se atiende el problema real.

El filósofo Slavoj Zizek, ante la realidad mundial migratoria y de desigualdad, hace un llamado en su libro por una nueva lucha de clases, por un mundo más solidario. ¿Esta idea se puede relacionar con la suya de reestructurar la izquierda?

B.S.S.: Sí, pienso que las izquierdas tienen que refundarse para minimizar sus diferencias y pensar que el régimen económico dominante en este momento, que dio una libertad sin límites a los capitales financieros, no es compatible con la izquierda. La izquierda tiene que pensar en alternativas conscientes y fuertes al neoliberalismo, y no que puede gobernar un país con recetas nuevas de este modelo económico, que además está en crisis.

El mismo Trump critica el neoliberalismo aunque le conviene este modelo. El presidente norteamericano está mostrando que Estados Unidos está más interesado en dominar a través de la guerra que hacerlo económicamente porque, a largo plazo, la dominación no va a ser posible mediante el neoliberalismo.

¿Las redes sociales son útiles o inútiles para la democracia?

B.S.S.: Esta es una de las contradicciones de nuestro tiempo. Nosotros saludamos a las redes sociales y a internet como plataformas, como una forma de democratización del conocimiento y de la información. Pero en tiempos recientes, en el régimen de la posverdad, las redes sociales y el internet son utilizados para manipular la opinión pública con base en una cosa que es difícil de entender para una persona no técnica: Los algoritmos son los mecanismos con los que se puede medir el éxito de un mensaje, no con base en la verdad de los hechos. Por eso, si la mentira funciona y se difunde, es útil para las redes.

Uno de los casos más interesantes para estudiar es un grupo que poco antes de las elecciones en EE.UU. dijo que el papa Francisco apoyaba a Trump. El mensaje se volvió viral porque el algoritmo dice que la gente de derecha cree en ideas de este tipo. La verdad es que el papa no apoyó a ningún candidato, pero la mentira tuvo una influencia en los potenciales votantes de Trump. Y esto es una muestra del gran daño que las redes sociales pueden hacer en la opinión pública.

¿Considera que parte de la crisis de la democracia se debe a que los medios de comunicación han perdido credibilidad?

B.S.S.: En el régimen de la posverdad refutar no funciona porque el daño ya está hecho. En los últimos tiempos, muchos medios de comunicación no apostaron por un periodismo riguroso porque están dominados por grandes convenios económicos. Por ejemplo, en Europa el grupo de Rupert Murdoch, el magnate que acapara varios medios de comunicación en Inglaterra, está intentando desacreditar al líder del partido de los laboristas, que es Jeremy Corbyn, cuando se anuncia que va a haber elecciones. Es decir, ya hay una estrategia desde los mismos medios enfocada en destruir al candidato de izquierda con mentiras para poder garantizar el apoyo al partido conservador. Por eso es muy difícil combatir las noticias falsas. Afortunadamente, también hay muchos buenos periodistas, el problema es que los sacan de los medios o que son amenazados y asesinados.

En su última columna dijo que era tiempo de democratizar la revolución y de revolucionar la democracia. ¿Nos puede explicar esta idea?

B.S.S.: Al inicio del siglo XX se creó una oposición entre una revolución muy violenta, pero con cambios muy rápidos; y las transformaciones legales democráticas, conocido como el Reformismo. La primera iba contra las instituciones democráticas y la otra utilizaba las instituciones. Las dos se quedaron divididas, pero se organizaron en dos bloques; el soviético (revolución) y el bloque europeo, norteamericano y de otros países de América Latina, que eran democráticos. Con la caída del muro de Berlín los dos bloques colapsan. No solo el soviético, la idea de una democracia que promovía más igualdad social, justicia social, más derechos sociales y redistribución de riqueza también fracasa. En este momento en la agenda política no hay revolución y en los países capitalistas los ocho hombres más ricos del mundo tienen una concentración de riqueza brutal. Esto es la negación de la democracia. Estamos en un proceso de retroceso y no de progreso de la democracia.

¿Y qué propone?

B.S.S.: que pensemos, sobre todo para las izquierdas, la posibilidad de articular una nueva revolución con democracia y la democracia con revolución. Lo principal es que los fines nunca justifican los medios. La revolución siempre justificó las atrocidades por alcanzar sus objetivos. Por eso tuvimos los crímenes de Stalin. Es necesario crear nuevas asambleas constituyentes que busquen articular la democracia participativa con la democracia representativa. Nosotros no podemos democratizar el Estado si no democratizamos la sociedad y eso es lo que llamo revolucionar la democracia. La democracia y el socialismo fracasaron. Propongo reinventar la democracia: el régimen político debe estar dado por la participación de la gente y no por el capital financiero.

Hoy se tejen diferentes conjeturas sobre el papel de los jóvenes de la sociedad, algunos afirman que les preocupa más el mundo virtual (muy ensimismados) que el real. ¿Hay futuro para el planeta?

B.S.S.: Yo trabajo bastante con jóvenes y debo decir que nunca son cínicos o pasivos. Lo que pasa es que la política que tenemos no es buena para politizar a los jóvenes. Entonces los jóvenes buscan formas alternativas. Por ejemplo, trabajo mucho con raperos de Brasil, Portugal, Angola y México. Son jóvenes que transforman sus lúdicas y sus letras en formas de protesta, en formas de organización, de lucha contra la droga. Ellos se están inventando otras formas y han encontrado otras herramientas como la música, por eso no soy pesimista con ellos.

Soy pesimista con los políticos y los profesionales que no son capaces de identificar las angustias de las jóvenes y encontrar formas de canalizar su fuerza y su entusiasmo. Algunos buscan transformarlos en consumistas que no tienen metas o ideales. Por eso, muchos se hacen sicarios, como pasa en Colombia o en México. Eso es lo que me molesta del sistema político y económico, que quiere crear jóvenes «ricos» y consumistas.

¿Cómo puede actuar la sociedad civil para que la paz sea democrática y no solo beneficie a los poderosos como lo expone en su último libro ‘Democracia y transformación social’?

B.S.S.: En Colombia se está mirando el proceso por una vía legalista y no por una vía jurídica y económica. La paz no puede perder de vista las razones que llevaron a la formación de las FARC: la concentración de la tierra ha sido un problema estructural de ese país por lo tanto debe haber una reforma agraria. También es necesaria una reforma política para que los guerrilleros puedan entrar en la vida política y que no los maten como pasó con la Unión Patriótica. Para eso es necesario la participación popular de todos los sectores de la sociedad y la compañía de los colombianos al proceso.

Mi temor con Colombia, que es un país que está muy cerca de mi corazón porque lo estudio desde hace más de 15 años, es que si no se logra la paz democrática esto solo va a ser un suceso que desencadenará otros periodos de violencia, y puede ser nefasto para una sociedad civil que me ha impresionado por su capacidad de resistencia. Estamos viendo este año que asesinan a los líderes defensores de derechos humanos en Cauca o Antioquia, quizá los paramilitares saben de eso. Este año la violencia contra los líderes es más grande que el año pasado y así pienso que la paz va a ser muy difícil.

Pero usted ha dicho también que Colombia podría ser un ejemplo para el mundo…

B.S.S.: Yo creo que Colombia es el país que puede dar una buena noticia por la democracia. La única buena noticia que puede venir de América Latina es el éxito del proceso de paz y eso es una gran responsabilidad.

Bogotá, mayo de 2017.

Imagen tomada de: http://www.cronicon.net/paginas/edicanter/Ediciones121/img/Nota8.jpg

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Película : La Lengua de las mariposas.

La lengua de las mariposas es una película española de 1999 dirigida por José Luis Cuerda basada en el relato homónimo de Manuel Rivas, del volumen ¿Qué me quieres, amor?

Fecha de estreno: 24 de septiembre de 1999 (España)

El cuento de “La lengua de las mariposas” de Manuel Rivas trata sobre la relación de un niño y su maestro durante los meses previos del Alzamiento Nacional del 17 y 18 de julio de 1936 que dieron comienzo a la guerra civil española. Empieza con el niño, Moncho (Manuel Lozano), quien tiene miedo de ir a la escuela ya que lo habían asustado al decirle que los maestros golpeaban a los estudiantes. Moncho no quiere ir a la clase porque teme que el maestro le pegue, como era costumbre en la educación represiva de la época. Pero don Gregorio no es así. Su maestro, don Gregorio, es un maestro que utiliza el método de observación como enseñanza. Durante estos sucesos, está ocurriendo la guerra en Madrid, y en el cuento, relatan sobre las bases políticas del pueblo.

Don Gregorio le enseña muchas cosas a Moncho, principalmente sobre la libertad. Cuando los fascistas sublevados en julio de 1936 se hacen con el gobierno civil y militar provincial, se llevan a varios republicanos en un camión, y también al maestro. En el camión, se encontraban varios republicanos, pero en particular se encontraba don Gregorio. Los padres de Moncho, especialmente su madre, le exhortaba a su familia que gritaran a los republicanos, mostrando su “postura” política. Le gritaban «¡Rojos! ¡Asesinos!» Pero al final, Moncho se fue corriendo detrás del camión, tirando piedras y gritándole a don Gregorio: “¡Tilonorrinco! ¡Espiritrompa!” Estas fueron dos cosas que Moncho aprendió con su maestro.

Fuente: https://youtu.be/UYNyrPVTbIk

Imagen:

https://encrypted-tbn2.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcTQXhgsr0lZhW1qMRaEkxxnbpBbXWHOehUcP1YRWqf-od_2k-3h9A

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Entrevista a Boaventura de Sousa Santos: “Los más poderosos son quienes más salen del juego democrático para después imponerlo a los de abajo”

10 Julio 2016/Fuente: Pagina 12 /Autores: Natalia Aruguete y Bárbara Schijman
En medio del actual proceso de transición regresiva en varios países de la región, como Argentina y Brasil, el reconocido jurista y sociólogo propone continuar con la lucha por la igualdad para impulsar un nuevo ciclo constituyente que haga frente a los intentos destituyentes. Los logros alcanzados en los últimos años y sus límites. Los errores de los gobiernos progresistas.Los logros en el nivel de consumo alcanzados en los últimos años en la región no se han podido sostener en el tiempo. La embestida de los sectores de derecha en distintos países de América Latina, asume el investigador portugués Boaventura de Sousa Santos, pone de manifiesto la “fragilidad” de tales conquistas. Frente al actual proceso de transición regresiva en países como Argentina, Brasil, Ecuador y Venezuela, el reconocido jurista y sociólogo propone continuar con la lucha por la igualdad. No una igualdad clásica, sino una agiornada, que define como “igualdad con diferencias”.

–¿Qué nuevas formas cree que toman las luchas por la igualdad en América Latina?

–Las luchas por la igualdad han sido luchas tradicionales en este continente, ya que es un continente muy desigual. Las desigualdades se han profundizado a lo largo de las últimas décadas, excepto quizás en los últimos 12 o 15 años, dependiendo de los países. Algunos gobiernos, salidos muchas veces de movimientos populares, lograron realizar alguna redistribución social aprovechando el boom de los commodities y el alza de precio de los productos primarios; con eso integraron en el consumo –aunque no en términos de ciudadanía, por lo menos en el consumo–, a millones de personas en el continente. Claro. Se está demostrando que estos logros son frágiles y reversibles. De hecho están siendo ya puestos en cuestión en varios países: Argentina es uno de ellos, Brasil puede ser el próximo, Ecuador también, y Venezuela. Dado que no ha sido un proceso sostenible, la lucha por la igualdad debe continuar. No se trata de una lucha clásica por la igualdad entre clases, sino que se trata de una “igualdad con diferencias”.

–¿En qué sentido “igualdad con diferencias”?

–Desde los años 90, pero sobre todo después de 2000, hay una lucha muy fuerte por el reconocimiento a la diversidad protagonizada, sobre todo, por los movimientos indígenas y afrodescendientes. Ya había obviamente una lucha de las mujeres por la diferencia, por la diversidad, pero estos dos movimientos –el afrodescendiente y el indígena–, tuvieron un impacto enorme sobre todo en algunas de las constituciones, como las de Bolivia y de Ecuador, para mostrar que la igualdad para ser incluyente debe tomar en cuenta las diferentes maneras de pertenecer a una cierta comunidad política que es el Estado. Esos fueron logros. Ahora, en este momento, estamos en un proceso de reversión, de transición regresiva.

–¿A qué se refiere cuando habla de que “asistimos a un nuevo ciclo constituyente”?

–Cuando hablo de procesos constituyentes me refiero a procesos que buscan intentar ver de qué manera se puede abrir otro ciclo una vez que éste está agotado o que se presenta como un proceso destituyente, en la medida en que los derechos conquistados se están destituyendo, a veces a través de cambios constitucionales, otras veces sin cambios constitucionales. Por eso también es que las constituciones se están revelando como un papel mojado y con poca eficacia; ellas, que fueron creadas fundamentalmente para crear la idea de seguridad y que podrían aguantarse momentos cíclicos complicados. Pero no es así. Tenemos un tipo de estado de excepción en el que no hay suspensión de las constituciones, no hay dictadura, todo parece hecho dentro de una normalidad democrática pero el hecho es que la democracia se está espaciando. Por eso el apego a un proceso constituyente es a un nuevo proceso que pueda blindarse en relación a las debilidades del proceso anterior.

–¿A qué atribuye el cambio de signo político de algunos gobiernos de la región?

–Creo que es producto de muchos errores por parte de algunos gobiernos, que en su parte final y producto de la degradación del ánimo político, tenían casi actitudes suicidas. Todos sabemos que quizás la presidenta Dilma Rousseff no fue necesariamente la mejor opción para suceder a Lula.

–¿Por qué lo cree?

–Fue una decisión personal suya postular a una persona que nunca se había presentado a elecciones en ninguna parte. Una buena técnica, pero quizás buena para gobernar en períodos de bonanza y no en períodos de turbulencia. Por eso digo que hubo un casi suicidio. Pienso que los gobiernos progresistas no prestaron la atención necesaria para ganar victorias contundentes. Para eso era necesario mantener una lealtad con los grupos sociales con los cuales trabajaron durante años; lealtad que no mantuvieron. Al final de sus mandatos implementaron políticas casi ofensivas.

–¿Por ejemplo? ¿A cuáles se refiere concretamente?

–Por ejemplo, en el caso de Dilma, el hecho de nombrar para ministra de agricultura a Kátia Abreu, la gran mujer representante de los agronegocios. Y así tantas otras cosas ocurrieron en otros países que hicieron parecer que se estaba traicionando todo lo que se había prometido en la campaña electoral. Fueron muchos errores. La gente no es estúpida. La gente quería esta redistribución, ¿quién no? Solamente la clase media puede ser muy crítica por temor a que se le recorte algún beneficio, pero sigue teniendo su salario, su coche… Pero la gente que estaba muy abajo y que finalmente pudo comer, ir al colegio, ir al supermercado… a esa gente le gustaría poder sostener esa política. El caso es que los gobiernos no fueron lo suficientemente elocuentes para que la gente pudiera advertir que lo que la derecha y los medios de comunicación decían era realmente falso.

–Usted atribuye estos cambios de signo político a la fragilidad de los logros alcanzados en los últimos 15 años. Sin embargo, en algunos países los cambios se dieron por la voluntad popular…

–Es una buena pregunta pero complicada de responder. Estos cambios de transformación y de políticas de redistribución social están siendo eliminados a través de procesos democráticos. Por eso puede decirse que es el pueblo el mayor beneficiario de estas políticas, el que se muestra ingrato y vota en contra. En ese sentido habría varias cosas que decir.

–¿Cómo cuáles?

–Primero, es claro que estos gobiernos progresistas cometieron muchos errores; hay quienes no consideran a estos gobiernos progresistas, yo los sigo denominando así en el sentido de que buscaron una redistribución social en un continente marcado por las desigualdades que venían desde la Colonia. Uno de esos errores fue no aprovechar la gran oportunidad que se les dio para transformar políticamente la sociedad: hacer reformas políticas, reformas del sistema fiscal, de los medios de comunicación, de la economía. Y al contrario, de una manera perezosa, aprovecharon el aumento de los commodities y el alza de precios de las materias primas para permitir, a partir de esto, una redistribución social que era dependiente de los precios. Al mismo tiempo, permitieron a las clases oligárquicas, a los sistemas financieros, a los ricos, enriquecerse como nunca. No aprovecharon la gran aceptación, casi hegemónica, que tuvieron en algún tiempo para transformar la política de manera de poder resistir a una situación más adversa. Por eso es que estas formas de inclusión no fueron realmente formas de inclusión democrática y ciudadana.

–¿Qué tipo de inclusión observa en estos procesos?

–Fueron formas de inclusión por el consumo. En ese sentido, estos nuevos sujetos políticos, que en muchos casos por primera vez podían comer tres veces al día, no fueron invitados a ejercer el control sobre las políticas públicas mediante mecanismos de democracia participativa, tampoco fueron invitados a debatir sobre el servicio que se daba en los hospitales y se quedaron, por así decirlo, como pasivos recipientes de un consumo que ahora les era permitido. Por eso esta inclusión es frágil, por eso permite que esta población que fue realmente beneficiada esté sujeta a influencias que pueden de alguna manera disfrazar y pervertir todo lo que se hizo.

–Puntualmente, ¿a qué influencias se refiere?

–Hay influencias sin las cuales no podemos entender qué está pasando. En primer lugar, la presencia de un fascismo mediático. En mi trabajo he distinguido diferentes formas de fascismo: el fascismo del apartheid social, el fascismo territorial, el fascismo paraestatal, el financiero y, obviamente, el fascismo mediático. El fascismo mediático es aquel que permite a los medios, a través de la concentración mediática, manipular de una manera grosera la realidad y las percepciones de la vida cotidiana, de la vida política, de manera que la gente se sienta traicionada por los que apoyó anteriormente y que piense que los que le dieron una nueva vida a través de la inserción en el consumo son los responsables de la crisis. Eso fue lo que ocurrió a través de una manipulación mediática muy inteligente y poderosa que se hizo en todo el continente.

–¿Qué otros elementos coadyuvaron a este tipo de influencias?

–El segundo factor es la presencia del imperialismo norteamericano. No se puede ocultar más que los errores internos que cometieron los gobiernos progresistas no serían tan graves si no hubiera una fuerza internacional muy fuerte proveniente del imperialismo norteamericano que opera por diferentes mecanismos, que por supuesto ahora no son las dictaduras militares pero que son las presiones del sistema financiero internacional y la financiación de organizaciones democráticas en varios países que son democráticos desde la fachada pero que aplican condiciones hostiles a los gobiernos progresistas. Sin ir más lejos, en Brasil está absolutamente documentada la presencia de los hermanos Koch, muy conocidos en Estados Unidos por ser de los más ricos y de los que más promueven políticas de derecha.

–¿En qué consistió el rol de los hermanos Koch en el impeachment llevado a cabo contra Dilma?

–Los Koch Brothers han financiado muchas organizaciones que están hoy en la calle pidiendo el impeachment de Dilma. El imperialismo norteamericano aprovechó los errores cometidos por los gobiernos progresistas para atacar con una violencia sin precedentes. Empezaron por los pequeños países: primero Honduras, luego Paraguay con el golpe parlamentario a Fernando Lugo. Y ahora están intentando con los grandes países: Venezuela, Brasil y Argentina, y debemos decir que lo están haciendo con bastante éxito y que por eso hay que empezar de nuevo.

–¿En qué consiste el “fascismo financiero”?

–Todas las formas de fascismo son formas infra-políticas, no son parte del sistema político, que es democrático, pero condicionan las formas de vida de los que están abajo a través de desigualdades de poder que no son democráticas, que son inmensas y permiten que los grupos que tienen poder casi obtengan un derecho de veto sobre las oportunidades de vida de quienes están más abajo. Si eliminan la escuela pública y la salud pública la gente con bajos recursos podrá enviar a sus hijos a la escuela si es que tiene un amigo o padrino. Ahora, si el padrino no quiere pagar entonces sus hijos ya no irán a la escuela. Es la filantropía: el veto sobre la oportunidad. Es la discrecionalidad, que ocurre de diferentes formas. Por ejemplo, la discrecionalidad de la policía ante los pibes que son negros o que usan gorra. Y que llaman “leyes de convivencia”, pero que no tienen nada de convivencia sino que cuestiona a cualquiera que tenga un comportamiento apenas distinto. Eso es fascismo. Es arbitrariedad. Lo mismo el fascismo del apartheid social. En todas partes hay zonas salvajes de la ciudad y zonas civilizadas, donde existen todos los requisitos de urbanidad, de seguridad y saneamiento básico, y otras zonas donde no hay electricidad, donde el agua está contaminada, etc. Todo esto en un marco de la legalidad. Una discrecionalidad por debajo de los procesos políticos, y por eso digo que vivimos en sociedades que son políticamente democráticas y socialmente fascistas.

–¿Qué rasgos distintivos encuentra en el fascismo financiero?

–El fascismo financiero tiene una característica especial: permite salir del juego democrático para tener más poder sobre el juego democrático. O sea, alguien con muchísimo dinero puede ponerlo en un paraíso fiscal. De este modo sale del juego democrático de los impuestos, pero al salir se queda con más dinero y más poder para poder influenciar el juego democrático y además darles consejos a los ciudadanos de que no deben gastar tanto, que están viviendo por encima de sus posibilidad, que el Estado está gastando más en salud, por supuesto, porque el Estado no está siendo financiado con los impuestos que podría recibir si esta plata estuviera en el país. Se crea una corrupción de la democracia a través de la cual hay dos reglas: los que huyen de las reglas democráticas son los que se quedan con más poder para imponer las reglas democráticas a los otros. Esa es la perversidad del fascismo financiero. Claro que también tiene otras formas como las “agencias de rating” y la especulación.

–¿Qué hay del fascismo político?

–Justamente, el problema radica en ver hasta cuándo se mantiene como fascismo social y cuándo se transforma en fascismo político. Porque hasta ahora, políticamente, las sociedades son democráticas. Hay libertad de expresión, relativa pero existe. Hay elecciones libres, por así decirlo, con toda la manipulación. Hay un mínimo de credibilidad democrática, pero los asuntos de los que depende la vida de la gente están cada vez más sustraídos al juego democrático y los más poderosos son quienes más salen de ese juego democrático para después imponerlo a los que están abajo. Esto a mi juicio es la situación en la que estamos y donde surge la necesidad de un otro proceso constituyente.

–El acceso al saber también es desigual. ¿Se puede hablar de un fascismo del conocimiento?

–Lo que diría es que estamos asistiendo a la mercantilización del conocimiento. Durante mucho tiempo el conocimiento científico valió por su rigor y por la curiosidad de los cientistas que se decidieron a investigar un tema y que llegaban a conclusiones útiles para los países. Hoy ya no es así. El valor del conocimiento es un valor de mercado: el conocimiento contribuye a la innovación, genera patentes. Las universidades están ante una presión enorme por generar recetas propias del conocimiento. Se mercantiliza el conocimiento y por eso las propias universidades están cada vez forzadas a funcionar como corporaciones mercantiles, como empresas, los profesores como proletarios que producen para revistas de impacto, y los estudiantes como consumidores. Hay una mercantilización general del conocimiento y es esto que ha dado impulso al trabajo que me domina hoy sobre las “epistemologías del sur”: intentar llevar a cabo una lucha radical en todo el conocimiento. Por eso trabajo tanto con los movimientos sociales, para mostrar que el conocimiento científico es importante y no se puede demonizar, que la ciencia demuestra que los transgénicos o los insecticidas contaminan el agua y destruyen la vida, que debemos usar esa ciencia, pero tener en cuenta que esa ciencia no es la única válida. En este sentido es necesario descolonizar el saber para poder democratizar la sociedad, despatriarcalizarla y desmercantilizarla.

–¿Es posible aplicar su concepto de “apartheid social” a las políticas segregacionistas hacia los refugiados que se despliegan en varios países europeos?

–Toda la razón en mencionar a Europa, que está bajo la misma presión. Los refugiados son un caso extremo de una política de exclusión, pero lo más significativo es todo el sistema de fascismo financiero, disciplinario, que se aplicó en Grecia, Portugal, España, y que se está aplicando en otros países para intentar exigir que todos los países sigan la misma línea conservadora, de privatización, de liberalización, de destrucción de servicios públicos como salud y educación, de privatización de los servicios que son rentables para el capital. Europa puede hoy con menos arrogancia reconocer y entender mejor lo que pasa en América Latina.

–¿Por qué?

–Porque durante mucho tiempo pensó que ciertas situaciones sólo sucedían en países menos desarrollados, pero hoy Europa está pasando por un proceso de subdesarrollo: algunos países que estaban más desarrollados ahora están siendo subdesarrollados (el caso de Grecia es muy dramático y, desde el año 2000, el caso de Portugal también). Portugal es el único país de la Unión Europea que tiene un gobierno de izquierda que puede ser destruido en cualquier momento por Bruselas porque no está muy interesada en gobiernos de izquierda. Pero es una lucha cada vez más común entre países latinoamericanos y europeos.

–¿Cuál es su mirada hacia los partidos de izquierda?

–Creo que es necesario que redefinamos qué son las izquierdas y cuál es su forma política. Primero, no se puede decir que las izquierdas no aprendan. Voy a dar el ejemplo de la izquierda portuguesa. Durante mucho tiempo los comunistas pensaron que jamás podrían aliarse a los socialistas porque los consideraban de derecha. Ante la posibilidad de que una derecha siguiera gobernando Portugal por cuatro años más decidieron unirse al partido socialista.

–¿Por qué las izquierdas tienden a la fragmentación?

–El problema es que la izquierda partidaria hizo lo que yo llamo “una sociología de ausencias”. Invisibilizó todo lo que no se designaba como izquierda y que no tenía la forma de partido. Por eso lo que falta, a mi juicio, es juntar estas diferentes dinámicas y, para eso, es necesario que las izquierdas abandonen la idea de que los partidos son la única forma de representación política. Los partidos tienen que pasar por una refundación donde la democracia participativa sea constitutiva de la formulación de las políticas, de los partidos, y de las elecciones de los candidatos.

 

Fuente de la entrevista: http://www.pagina12.com.ar/diario/dialogos/21-303326-2016-07-04.html

Fuente de la imagen: http://www.pagina12.com.ar/fotos/20160704/notas/na17fo01.jpg

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Fascism and the far right in Europe: country by country guide – part one

Fuente: dreamdeferred.org.uk /2 de Mayo de 2016

By Martin Smith and Tash Shifrin

Introduction

Europe is witnessing a dangerous revival of fascist and racist populist parties and organisations. Over the next few weeks we are going to publish a series of articles analysing the scale of this threat.

We will focus on the countries where fascist and racist parties have made significant electoral and/or organisational breakthroughs. There are small fascist groups operating in several other countries, but with very small numbers and little impact. We intend to look separately at the situation in Russia at a later date and have not included it here.

Our series starts with a country by country guide – part one is below, with part two to follow shortly.

Next in the series will be an analysis piece, including working definitions of fascism and far right racist populism, and we will look at the conditions that are enabling these parties to flourish.

We hope this series will be of use to antifascists and antiracists across Europe.

We would like to encourage readers to send us comments, reports and analysis of fascist and racist parties that are active your country or region. You are welcome to post your thoughts in the comments section, or if you would rather get in touch with us offline, you can email us via our Contact page. We very much hope you will support this project.

Part one

Our survey begins with a table of election results. This shows the spread of both fascist and far right racist populist parties across Europe and the electoral strength they have. In countries such as Hungary and Poland, we see a combination of a large far right party with a fascist party as well.

But it is important to note that this gives an indication only of the electoral strength of fascism and the far right. In our country by country guide and our full analysis to follow, we will also be looking at the strength of the paramilitary groups and street movements that make up the other wing of the European fascist and far right scene.

The table is intended to give an at a glance view of election results. But the figures should be treated with a degree of caution. Results cannot be directly compared between countries because of variations in the electoral systems in use – this applies even to the elections for MEP seats in the European Parliament held in 2014.

The timing of national elections, with countries going to the polls in different years, also makes direct comparisons problematic. We have used the most recent parliamentary election results in each country – but this means that in some countries the scale of the problem can be hidden. In France, for example, our figures come from the legislative elections of 2012, which marked only the start of the fascist Front National’s sharp rise. Its real strength now is much greater.

You can read all our election coverage here.

Table of election results to national and European parliaments

You can click on a country name to go straight to our guide to fascism and the far right in that country or scroll down to read our full guide.

Fascist party

MPs

% vote

MEPs

% vote

Far right party

MPs

% vote

MEPs

% vote

Austria
FPO 40 20.5 4 19.7
Belgium
Vlaams Belang 3 3.67 1 4.2
Bulgaria
Ataka 11 4.52 0 2.96
Patriotic Front * 19 7.3 0 3.05
Czech Republic
Dawn – National Coalition 14 6.88 0 3.12
Denmark
Danish Peoples Party 37 21.1 4 26.6
Finland
Finns 38 17.7 2 12.9
France
Front National 2 13.6 24 24.86
Ligue de Sud (FN splinter) 1
Germany
NPD 0 1.5 1 1.03 AfD 0 4.7 7 7.1
Greece
Golden Dawn 18 7 3 9.4
Hungary
Jobbik 23 20.3 3 14.7 Fidesz 117 44.8 11 51.4
Italy
Fratelli d’Italia – Alleanza Nazionale 9 1.95 0 3.66 Lega Nord 18 4.08 5 6.2
Netherlands
PVV 15 10.1 4 13.3
Norway
Progress Party 29 16.3 n/a n/a
Poland
Ruch Narodowy (RN) ** 10 n/a 0 1.39 PiS 235 37.58 19 31.78
Kukiz’15 42 8.81
Korwin (formerly KNP) 0 4.7 4 7.15
Slovakia
Slovak National Party (SNS) 15 8.6
Kotleba –People’s Party Our Slovakia (ĽSNS) 14 8
Sweden
Sweden Democrats (SD) 49 12.9 2 9.7
Switzerland
SVP 65 29.4 n/a n/a
UK
UKIP 1 12.6 24 27.5
Ukraine
Svoboda 6 4.71 n/a n/a
Pravy Sektor (Right Sector) 1 1.8 n/a n/a
* The European result is for the National Front for the Salvation of Bulgaria, now part of the Patriotic Front.
** The RN’s candidates did not stand under their own banner, but sneaked in on the electoral lists of Kukiz’15. This means there is no official national figure for the RN’s voting strength.

Country by country

AUSTRIA

The Austrian Freedom Party (Freiheitliche Partei Österreichs, FPÖ) is a far right racist populist party that is seeing increasing electoral success. Its candidate Norbert Hofer leads the race for the Austrian presidency after taking 36.7% in the first round of voting on 24 April.

The FPÖ was formed in 1956 as the successor of the Verband der Unabhängigen, a group of so-called “de-Nazified” fascists and liberal republicans. Its first two leaders, Anton Reinthaller and Friedrich Peter, were both former members of the Waffen SS. However in the 1960s and 1970s the FPÖ became a centre right party promoting free market policies. Its first political breakthrough came in 1983 when it entered into a coalition government with the Social Democratic Party (SPÖ). It remains a party with a mixed membership that includes some fascist elements.

The FPÖ’s turn to far right populism took place under the leadership of Jörg Haider, who became party leader in 1986. Under his leadership the party began to adopt racist policies attacking asylum seekers and migrants. Haider became notorious for speaking out in defence of the SS and praising Hitler’s “full employment” policies.

In 1999, the FPÖ won 26.9% of the vote in national elections, its best ever result, and entered into a coalition government with the centre right ÖVP. Following a series of poor election results the FPÖ split in 2005. Haider and the parliamentary section of the party left, forming the Alliance for the Future of Austria (BZÖ), but Haider was killed three years later in a car crash.

The leadership of FPÖ passed to Haider’s long-term disciple, Heinz-Christian Strache, in 2005. Under Strache the FPÖ has regained much of its electoral strength. It opposes European integration, it is rabidly opposed to Turkey entering the EU and attempts to portray itself as an anti-establishment party. Strache is also an anti-Semite: he was widely condemned in 2012 after he posted a caricature on his Facebook page of a banker with a hooked nose, wearing Star of David cufflinks.

The core electoral support for the FPÖ comes from its racist agenda. It spearheads campaigns against migrants and asylum seekers. The FPÖ has also targeted the country’s Muslim population, stirring up alarm against the so-called “Islamisation” of Austria. In the run up to the European elections in 2014, Andreas Moelzer, a leading FPO candidate, declared that the EU was in danger of becoming a “conglomerate of negroes”.

In the 2015 Euro Elections the FPÖ polled a fifth of all votes. In October last year, the FPÖ came second with 30.7% in the Vienna state elections and it now stands in first place at around 30% in national opinion polls.

BELGIUM

The Vlaams Belang (Flemish Interest, VB) is a fascist party, with a racist and Flemish nationalist platform. The party was formerly called Vlaams Blok and its supporters were Hitler worshippers with very close ties to Belgium’s wartime Nazi collaborators.

One of Vlaams Blok’s leading members was Philip Dewinter (now a leading member of Vlaams Belang), who is happy to cite leading Belgian Nazis and collaborators as close friends. In 1998 he visited a cemetery and laid flowers at the graves of 38 Flemish SS members who fought for the Nazis. According to historian Christophe Diercxsens, Dewinter was also the guest speaker for a gathering of the former SS collaborators of Sint-Maartensfonds in 2001. Dewinter opened his speech with the words, “My Honour is loyalty” – the official motto of the German SS-soldiers during WW2.

Vlaams Blok was forced to disband after Roeland Raes, the Vlaams Blok vice-president, gave an interview on Dutch TV in 2001 in which he questioned the number of Jews killed in the Holocaust and the authenticity of Anne Frank’s diary. Vlaams Blok was taken to court in 2004 and found guilty of racism and discrimination. It was forced to disband, with Vlaams Belang launched in its place.

Vlaams Belang has three MPs and one MEP. While they have publicly distanced themselves from the former Vlaams Blok, they continue to promote the same issues. The party has built its electoral base on campaigning for Flemish independence, is a fierce opponent of immigration and is Islamophobic to its core.

Vlaams Belang is affiliated to the Europe of Nations and Freedom political group in the European Parliament, alongside the French Front National.

Ataka leader Volen Siderov

Bulgaria: Ataka leader Volen Siderov

BULGARIA

Fascist parties hold one in eight of the seats in the Bulgarian parliament, following the general election of October 2014.

Two main fascist parties are vying for influence in the electoral field and on the streets. The Ataka (Attack) party’s vote fell from 7.3% in 2013 to 4.52% in 2014. But a newly created rival fascist coalition, the Patriotic Front (PF), gained another 7.3%, up on the performance of its two main constituent groups in the previous year’s polls when neither passed the 4% threshold to enter parliament.

The PF won 19 seats in parliament and Ataka another 11 – a total of 30 in the 240 seat assembly.

Bulgaria is the poorest country in the EU, battered by heavy IMF-imposed austerity measures since the late 1990s, and racked with continuing political crisis – general elections are held frequently as governments fall in turn.

But as in many countries of the former Eastern Bloc, the legacy of Stalinism means it is hard for the genuine left to build. Instead, Ataka and the Bulgarian National Movement (VMRO) – now a key constituent part of the PF – played a substantial role in anti-government protests.

Bulgaria’s fascists particularly target Roma people, who make up around 10% of the population and already suffer severe discrimination in housing, health, education and employment.

In 2011, anti-Roma pogroms broke out in towns and villages across Bulgaria, after a young ethnic Bulgarian was killed by a minibus driven by a Roma man. Huge armed gangs stormed into Roma areas destroying homes and attacking residents indiscriminately. The wave of violence – the worst since World War II – was orchestrated by the fascists.

The fascists also target Bulgaria’s Turkish and Muslim population, while the VMRO is an irredentist party that seeks a “Greater Bulgaria”, chomping up Macedonia and parts of Serbia, Romania and Greece. Bulgaria’s fascists have close ties with Hungarian nazis Jobbik.

CZECH REPUBLIC

Dawn – National Coalition (Úsvit – Národní Koalice) is a far right populist anti-immigration party that uses anti-Roma and anti-immigrant racism. It took 6.88%, winning 14 seats (out of a total of 200) in the 2013 general elections, although its vote halved at the European elections, when it failed to take a seat.

But although it has no fascist heritage, Dawn is moving in a dangerous direction.

The party was founded by Japanese-Czech businessman Tomio Okamura as the Dawn of Direct Democracy, with a platform based on “direct democracy” as an anti-corruption measure. Despite his mixed Czech-Japanese heritage, Okamura is a racist who has proposed that Roma people be expelled to India.

Immediately after the 2013 elections, the MPs rebelled and booted out Okamura, who founded a new party, Freedom and Direct Democracy (Svoboda a přímá demokracie, SPD). This has organised its own demonstrations against refugees.

The Dawn MPs were not opposed to Okamura’s racism, but their election raised their sights: instead of banging on the direct democracy drum, they seek to build a larger party, modelled on the French Front National.

The Czech outfit is clearly studying the approach of other fascist and far right parties: at the 2014 European elections they produced an anti-immigration poster based on the sheep motif used by the populist Swiss People’s Party and by the nazis of Germany’s NPD and the Czech Republic’s now-defunct National Party (Národní strana) which was shut down by the Czech supreme court in 2011.

The racist sheep poster, used by the German NPD, the Swiss People's Party, and by both the defunct National Party and Dawn in the Czech Republic. Graphic credit: Romea.cz

The racist sheep poster, used by the German NPD, the Swiss People’s Party, and by both the defunct National Party and Dawn in the Czech Republic. Graphic credit: Romea.cz

And like racist and fascist electoral parties in other parts of Europe, it is building links with a street movement, and with nazi and racist skinhead and football hooligan groups.

In February this year, Dawn joined forces with the Block Against Islam (Bloku proti Islámu, BPI) racist street movement to stage a racist demonstration “against the Islamisation of Europe” in Prague, with numbers put at around 3,000 by observers.

Representatives of the German Pegida movement and Czech nazi groups were also present. The demo ended in a violent attack by masked nazi thugs on a leftwing social centre providing language courses in Czech, Romani and English.

DENMARK

The far right racist populist Danish People’s Party (Dansk Folkeparti, DK) topped the poll in the European elections in 2014, winning 26.6% of the vote. It came second in parliamentary elections the following year, with 37 out of 179 seats.

The DK is a nationalist party that has built its electoral base through racism, especially targeting immigrants and Muslims. It was founded in 1995 as a split from the similarly anti-immigrant Progress Party. Its founder Pia Kjærsgaard has described a multiethnic Denmark as a “national disaster”.

The DK, now under new party leader Kristian Thulesen Dahl, has sharply increased its vote in the past two elections

The party has declared an aim of ending all immigration from non-Western or Muslim majority countries. Its strong position in parliament means it has been able to exert influence over Denmark’s centre-right minority government, resulting in measures such as the notorious new law allowing authorities to seize money and valuables from refugees.

FINLAND

The Finns party (Perussuomalaiset, PS), formerly known as the True Finns, is a far right racist populist party with a nasty leaning towards ethno-nationalism. It was founded in 1995 following the demise of its predecessor, the Finnish Rural Party.

Last year it won 17.65% of the vote in Finland’s general election. Although this was a slight drop from its 2011 vote of 19.1%, the Finns took second place, with 38 MPs out of a total of 200, and joined Finland’s coalition government.

The Finns party promotes anti-immigrant racism and decries multiculturalism. It also opposes the teaching of Swedish (an official language in Finland, alongside Finnish) in schools. Instead, it wants children to be taught “healthy national pride” and supports cultural activities that “promote Finnish identity”.

Among those elected as MPs for the Finns were four who were also leading members ofSuomen Sisu, a fascist organisation that has been described as “Nazi-spirited” in Finland’s press.

In 2013, one of these, James Hirvisaari, was expelled from the Finns after photographing a friend performing a Nazi salute outside parliament. Another, Jussi Halla-aho, has been convicted for inciting racial hatred. Suomen Sisu’s leader Olli Immonen, also a Finns MP, posted photos on Facebook showing him with members of the openly nazi Finnish Resistance Movement.

A 2011 opinion poll for the Helsingin Sanomat newspaper found that a majority of the Finns party’s supporters agreed with the statement: “People of certain races are unsuited for life in a modern society.”

France: Fascist Front national leader Marine Le Pen. Pic credit: Blandine Le Cain

France: Fascist Front national leader Marine Le Pen. Pic credit: Blandine Le Cain

FRANCE

The Front National (National Front, FN) is Europe’s most electorally successful fascist party. It took a record 6.8 million votes (27.1%) in the second round of elections to France’s regional government’s in December last year. It topped the poll in the first round as France’s most popular political party.

The parliamentary election results shown in our table mark only the start of the FN’s dramatic rise under leader Marine Le Pen, daughter of its founder Jean-Marie Le Pen.

In those elections, back in 2012, the FN took 13.6% of the vote, gaining its first two MPs since the 1980s, with a third MP’s seat won by splinter group Ligue du Sud. By the 2014 European Parliament elections, the FN’s vote had already rocked to 24.86%.

The party also controls 14 local mairies (town halls), which it is using as test beds for the future. In Béziers, in the south of France, for example, mayor Robert Méynard is setting up a uniformed militia of former soldiers and police to patrol the streets. He has also ruled against any new kebab shops and instituted a curfew on young people.

The FN has maintained a continuing base in its heartland areas since the 1980s, but has now expanded its reach massively.

Le Pen is set to make a serious challenge for the French presidency in 2017 – and the threat is very real. The FN mobilises its vote through racist, Islamophobic, anti-Roma and anti-immigrant rhetoric.

The FN’s meteoric rise follows Le Pen’s careful strategy of “de-demonisation” – a clean-up aimed at hiding the party’s fascist roots and politics under a bright, shiny “respectable” veneer, which has largely succeeded. Le Pen junior has finally expelled her more outspoken father, whose repeated Holocaust denial and crude quips were not welcome in public. But Marine Le Pen has never actually denounced her father’s politics – only their expression. She has also shifted the party from open expressions of anti-Semitism to the more publicly “acceptable” Islamophobia.

The clean-up strategy was in fact pioneered by Jean-Marie Le Pen whose “Eurofascist” project aimed to present potentially electable fascists in suits, keeping the bootboys and the swastikas out of sight. Marine has further refined the approach to create a glitzy, modern-looking party.

French fascism has long provided a theoretical and tactical framework that has inspired and influenced fascists across Europe. Today, every FN advance gives a boost to fascist and far right parties everywhere.

The FN has deep fascist roots. It was founded in 1972 by Le Pen, himself a veteran of theOrganisation de l’armée secrète (OAS) a brutal paramilitary far right organisation opposed to Algerian independence from France. It brought together existing fascist organisations such as Ordre Nouveau (New Order) – pictured at a conference with its White Power celtic cross symbols – Occident and the Groupe Union Défense (GUD).

FN predecessor organisation, Ordre Nouveau, in conference. Pic credit: Jacques Cuinières / Roger-Viollet

FN predecessor organisation, Ordre Nouveau, in conference. Pic credit: Jacques Cuinières / Roger-Viollet

Its founding political bureau included ON leader Alain Robert, Waffen SS veteran Pierre Bousquet, and François Brigneau, a former member of the Milice – the militia formed by the Vichy regime that collaborated with the Nazis in WW2.

Today, the FN largely hides the continuing links between its slick electoral operation and the small hardcore nazi street-fighting groups.

But its connections and overlap with the openly ethno-racist Identitaires activist movement are becoming more explicit as Génération Identitaires cadres move into the FN controlled town halls and seek FN party membership.

Germany: Pegida demonstration. Pic credit: Strassenstriche.com

Germany: Pegida demonstration. Pic credit: Strassenstriche.com

GERMANY

In a shock result at the 2014 European elections, Germany elected an MEP from hardcore nazi party the National Democratic Party of Germany (Nationaldemokratische Partei Deutschlands, NPD).

NPD's Udo Voigt with Rudolf Hess banner. Pic credit: Marek Peters marek-peters.com

NPD’s Udo Voigt with Rudolf Hess banner. Pic credit: Marek Peters marek-peters.com

The NPD – whose leader is happy to pose in front of images of Hitler’s deputy Rudolf Hess – took just 1% of the vote, gaining the seat because Germany does not have a minimum threshold for winning European seats.

But the main electoral force on the far right is the Alternative for Germany(Alternative für Deutschland, AfD) – which won seven MEPs in 2014 and now has a presence in half of Germany’s 16 powerful state governments, although it has yet to win any seats in the federal parliament. It is the second largest party in the eastern state of Saxony-Anhalt.

The AfD – like Germany’s other racist and fascist groups – has sought to feed on the “refugee crisis”, ramping up its scapegoating efforts.

This racist populist far right party has been moving in the direction of fascism. It has been caught up in a factional battle, which has been won by the most rightwing and extreme racist elements.

Under new leader Frauke Petry the AfD is focusing ever more explicitly on anti-immigrant and anti-Muslim racism, and making overtures to the Pegida anti-Muslim street movement, described as “natural allies” by AfD deputy leader Alexander Gauland. Petry has declared that police should be able to shoot people crossing the German border “if necessary”.

Founder and former leader Bernd Lucke and his allies quit the party, claiming it had been infiltrated by racist, nationalist, anti-Semitic, Islamophobic and homophobic extremists.

In February the AfD announced an alliance with Austria’s Freedom Party (FPÖ) – a move that prompted the European Conservatives and Reformists group to seek to expel the two MEPs who remain part of the AfD following its split.

Meanwhile, Pegida (Patriotic Europeans Against the Islamisation of the West) is a real threat on the streets. Pegida is a foul racist soup, in which NPD and other nazis mingle with fascist football hooligan gangs and softer racists. It is able to mobilise thousands on the streets, especially in the former East Germany, hitting a high of 25,000 in Dresden in January 2015. Pegida attracts large numbers of ordinary people to its demonstrations – it is bigger, with a far wider reach, than the English Defence League in Britain ever was. After a dip in numbers last year, Pegida has shown signs of reviving, targeting the increasing numbers of refugees and migrants.

The combined advance of far right parties both in the electoral arena and on the streets, with organised fascists tying to pull both wings further to the right, is very alarming. The successes of Pegida, for example, has given hardcore nazis greater confidence to organise on their own – with around 3,000 demonstrating in Berlin in March.

GREECE

Golden Dawn (Chrysí Avgí) is a nazi party. It has both an electoral and a paramilitary wing. It wants to see Greece run as a dictatorship, uses Nazi imagery and is openly ethno-nationalist and racist. Golden Dawn was founded in 1983 as an anti-Semitic, pro-dictatorship organisation.

It only emerged as a dangerous political force as a result of the 2008 economic crisis, which has left 4.7 million people unemployed. Golden Dawn has tried to portray itself as a friend of “ordinary” Greeks by distributing food to poor communities (as long as they are ethnic Greeks). At the same time it blames migrants for Greece’s economic problems. Golden Dawn’s Youth Front has distributed fliers in Athens schools and organised a Rock Against Communism concert series .

The party has a track record of violence and terror. A Golden Dawn member stabbed to death leftwing antifascist rapper Pavlos Fyssas in September 2013.

Support for Golden Dawn is becoming entrenched in sections of the Greek police force, giving the party’s thugs a level of protection and immunity. A report published by Amnesty International noted:

Our investigation shows that the Golden Dawn debacle is only the tip of the iceberg. Entrenched racism, excessive use of force and deep-rooted impunity are a blight on the Greek police. Successive Greek governments have so far failed to acknowledge, let alone tackle, these human rights violations by police and on-going impunity.

A huge popular backlash against the Pavlos Fyssas murder forced the Greek government to act. In September 2013, party leaders and MPs were arrested and jailed en masse in the wake of the murder of Pavlos Fyssas, and prosecutors charged the party with being a criminal organisation. Ten police officers were found to have direct or indirect links with criminal activities attributed to Golden Dawn members.

But despite the legal onslaught, electoral support for the nazi party did not fall. In the 2014 Euro-elections over half a million Greeks voted for GD, giving it three seats in the European parliament and in 2015 it won 7% of the vote in the parliamentary elections gaining 18 seats.

Part two of our series is coming soon…

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