Saltar al contenido principal
Page 1 of 83
1 2 3 83

Mejorar calidad e indicadores en educación, otro reto ofrecido por Lenín Moreno y que queda inconcluso en Ecuador

Gobierno saliente propuso para el 2021 subir del 72,25% al 80% la tasa neta de asistencia en bachillerato, pero no se cumplió. Y hubo recortes en presupuesto.

Por ley, como dispone la Constitución, cada año se debe incrementar el presupuesto para el sector educación en al menos el 0,5% del producto interno bruto (PIB). Pero el gobierno de Lenín Moreno termina con reducciones en este rubro. Solo en el 2020 le restaron alrededor de $ 900 millones al sector educación y en este año, la asignación iba a ser menor a la del 2020 por la caída del PIB, se dijo. Esta disminución fue atribuida a la crisis económica que ya se arrastraba y a las consecuencias de la pandemia del COVID-19.

No obstante, las reducciones se proyectaban desde el 2018, como en ese entonces denunció Fander Falconí, quien era ministro de Educación. Él renunció, en noviembre de ese año, por estar en desacuerdo con “el recorte a la educación pública” para el 2019.

El acceso a la educación —gratuita, universal y de calidad— es uno de los derechos garantizados en la Constitución. Y aquello se reafirma en el Plan Nacional de Desarrollo 2017-2021, Toda una vida, que planteó el gobierno de Moreno para los cuatro años de gestión, donde resaltaba los logros de su antecesor en esta materia.

Y por ello en su plan de gobierno habla de incrementar la calidad educativa e inclusiva en todos los niveles, incluyendo el inicial (para menores de 5 años), además de garantizarla, y que los jóvenes puedan acceder a la educación superior. Este último era parte de los llamados “sueños” de Moreno.

En aquel plan de tres ejes programáticos y nueve objetivos nacionales de desarrollo —como se los define—, la educación entra en el primer eje, titulado Derechos para todos durante toda la vida.

Y si bien en aquel primer eje (en los objetivos 1, 2 y 6) —y a lo largo de todo el plan de 132 páginas (sin contar anexos)— se habla reiteradamente de mejorar la calidad educativa, se plantearon metas para el 2021, enfocadas en reducir cifras o brechas como el rezago y la deserción escolar, así como aumentar la matrícula universitaria, fortalecer la educación técnica, rural, entre otras.

Sin embargo, la mayoría no se cumplieron. Aquello lo evidencian las cifras disponibles al momento y lo dicen también expertos y representantes de gremios educativos.

La reapertura de escuelas rurales, como las unidocentes, (que se cerraron en el mandato de Rafael Correa para dar paso a las llamadas Unidades del Milenio); la inclusión de institutos técnicos y tecnológicos en la cuota de cupos para acceder a la educación superior gratuita; el llamado a un solo concurso de méritos y oposición (Quiero ser maestro 6) para el magisterio y la convocatoria para otro ya al finalizar su periodo (Quiero ser maestro 7) son parte de acciones que destacan varios docentes.

Unos le suman “el trabajar con un poco más de respiro” porque paró la “intensa persecución política” que, afirman, tuvieron en el gobierno que antecedió a Moreno y que era parte de su misma tienda política. Otros dicen que la “persecución continúa para quienes piensan diferente”. También resaltan el mantener la entrega de libros gratuitos para estudiantes, el desayuno escolar y otros planes sociales.

Entre las metas que debían cumplirse para el 2021 constaba incrementar del 72,25% al 80% la tasa neta de asistencia ajustada en bachillerato; incrementar del 27,81% al 31,21% la tasa bruta de matrícula en educación superior; incrementar del 5,91% al 9,02% la tasa bruta de matrícula en educación superior de nivel técnico…

“Él (Moreno) tenía un enfoque basado en la universalidad del acceso a la educación… se puso hitos muy claros, incluso con indicadores. Se planteaba en la meta del bachillerato bruto, la tasa neta de bachilleres que tiene el Ecuador, que en el 2017 era aproximadamente de 72%, llegar al 80%. Hasta finales del 2019, antes de la pandemia, iba al 71%, es decir, no logró la meta, sino más bien disminuyó un punto del porcentaje”, expone Max Núñez, director de fundación Edúcate, involucrado en temas educativos.

Cuenta que una de las deudas más grandes que tiene Ecuador en educación es la del aprendizaje, que pasará factura, seguida de la conectividad y otros problemas que se hicieron más evidentes con la llegada de la pandemia. “En Ecuador, en el examen estandarizado que se tomó hasta el 2020, los bachilleres se gradúan con conocimientos elementales e insuficientes en Matemáticas y Lenguaje, son casi 75 de cada 100 (casi 8 de cada 10)… es gravísimo”.

Hilario Beltrán, presidente de la Unión Nacional de Educadores (UNE) en Guayas; y Agustín Lindao, de la Red de Educadores del Ecuador, coinciden en que los recortes del presupuesto del Estado para educación afectaron programas (como los de alfabetización), la reapertura de planteles, la dotación de infraestructura acorde y con servicios básicos, así como la calidad educativa y la conectividad.

Afirman que incluso algunos proyectos, programas y planes educativos se eliminaron y que tampoco se ha podido cubrir el déficit de docentes (ni siquiera de los jubilados, fallecidos y de los que desvincularon) en el sector público, en especial ahora que tienen más alumnos con la migración de estudiantes del sistema privado al fiscal.

Según Beltrán, en el sector urbano, el 25% de los planteles, antes de la pandemia, no lograban tener servicios básicos como agua potable, saneamiento, y mucho menos internet. La situación era y es peor en las zonas rurales.

Lindao sostiene que este gobierno le queda debiendo a la educación, que se ha visto también salpicada por casos de corrupción denunciados.

Mientras, el Ministerio de Educación, en sus rendiciones de cuentas, habla de accesos y mejoras en diversas áreas, incluyendo la calidad, así como la educación virtual que surgió en 2020 por la pandemia.

4′314.777 estudiantes en 16.209 planteles y con 206.304 docentes (entre fiscales y particulares) registraba el Min. de Educación en 2020.

4′374.799 estudiantes en 16.003 planteles y con 215.255 docentes (entre fiscales y particulares) registraba el Min. de Educación en 2019.

76% de alumnado en 2020 fue fiscalcon 161.031 docentes, frente al 74%, con 168.029 profesores del 2019.

Educación técnica no despuntó como se ofreció

El bachillerato técnico representó, en el 2020, el 35% de los alumnos de bachillerato matriculados en planteles fiscales, según el documento preliminar de rendición de cuentas del Ministerio de Educación. Y “potenciar” la formación técnica y tecnológica fue otra de las promesas. Se quiso aumentar de 6% a 9% la tasa bruta del registro en educación técnica, pero antes de la pandemia cayó a 4,15%.

“Lenín Moreno consiguió un crédito con el Banco Mundial de aproximadamente $ 90 millones para hacer once institutos técnicos. Anunciaron que iban a construir 44 en el país…, no conozco de ninguno… Hay cuatro, pero comenzaron en el Gobierno de Rafael Correa”, asegura Max Núñez, de la fundación Edúcate.

Estabilidad laboral y capacitación

Docentes del magisterio aún recuerdan una carta que habría firmado en campaña Lenín Moreno referente a la estabilidad laboral que les ofrecía, a través de la entrega definitiva de nombramientos. Pero aquello, aseguran, quedó en el aire porque solo durante la pandemia del COVID-19 en Ecuador desvincularon a unos 4.000 profesores, según los registros que llevan. Y a eso, dicen, le suman la falta de capacitación exhaustiva y masiva para mejorar la educación.

El Ministerio de Educación, en cambio, enumera cientos de capacitaciones (incluyendo la virtual), como planes, proyectos y becas para docentes, que se dieron incluso en pandemia, resalta informe preliminar de rendición de cuentas. Docentes sostienen que ahora tienen más carga laboral, más alumnos y materias que dictar, así no sean su fuerte.

Parte de las metas en educación que fijó el gobierno de Lenín Moreno para el 2021:

  • Incrementar del 72,25% al 80% la tasa neta de asistencia ajustada en bachillerato.
  • Incrementar del 63% al 65% las personas de 18 a 29 años con bachillerato completo.
  • Incrementar del 27,81% al 31,21% la tasa bruta de matrícula en educación superior en universidades y escuelas politécnicas.
  • Incrementar del 5,91% al 9,02% la tasa bruta de matrícula en educación superior de nivel técnico y tecnológico.
  • Reducir de 12,65% a 11,65% la prevalencia de último año de consumo de droga ilícita en estudiantes de noveno de Educación Básica, primero y tercero de Bachillerato del Sistema Nacional de Educación.
  • Incrementar el porcentaje de instituciones educativas fiscales con oferta intercultural bilingüe en los circuitos con población mayoritaria de una nacionalidad o pueblo, del 65,9% al 75% a 2021.
  • Aumentar la cobertura, calidad, y acceso a servicios de educación, con pertinencia cultural y territorial, en zonas rurales: incrementar de 64,47% al 75% la tasa neta de asistencia ajustada a bachillerato en el área rural.
  • Aumentar la cobertura, calidad, y acceso a servicios de educación, con pertinencia cultural y territorial, en zonas rurales: incrementar del 7,3 a 8 la calificación a la educación pública en el área rural. (I)
Comparte este contenido:

La realidad aumentada y la enseñanza de la Química

Por: Sofía García-Bullé

El recurso es capaz de integrar a la clase elementos de lectura interactiva y gamificación.

La tecnología siempre ha sido un tema eje en la educación, más aún en una época en la que las medidas para proteger la salud nos han obligado al desarrollo de soluciones creativas para la educación a distancia. Por este motivo, una vez más el uso de la tecnología para la innovación educativa será central en nuestro próximo webinar, Realidad Aumentada y Entornos 3D para la Enseñanza de la Química, que se transmitirá el martes 25 de mayo a las 16:00 horas (hora centro de México).

En esta entrega nos acompañarán Mariela Urzúa Reyes y Alejandro Gómez Urzúa. La profesora Mariela es maestra en Docencia y Tecnología educativa, tiene  amplia experiencia en la integración de tecnología de Realidad Aumentada para el aprendizaje de la Química. También ha colaborado en diferentes proyectos de innovación en el aula integrando gamificación y estilos de aprendizaje. Alejandro es un  estudiante destacado de la Prepa Tec campus Toluca. En su cuarto semestre ya ha sido miembro del equipo de robótica, seleccionado para el premio Dean’s List Award de FIRST y participante por el Estado de México en las Olimpiadas Nacionales de Matemáticas.

Para comprender mejor el tema que discutirán los invitados, es importante entender ¿qué es la realidad aumentada y cómo se aplica en educación? En artículos anteriores hemos diferenciado diversos términos que se refieren al uso de tecnología para la innovación educativa.

La realidad aumentada utiliza dispositivos para sumar elementos de información digital al entorno físico. Un ejemplo simple para entender cómo funciona es el exitoso juego Pokémon Go. Esta aplicación de uso lúdico trabaja en conjunto con la cámara de un celular para crear la ilusión de que un pokémon  se encuentra dentro de un espacio físico real como una banqueta, la cocina de una casa o hasta dentro de una habitación.

Dentro del contexto de la realidad aumentada, el mundo real es el entorno con el que se interactúa a partir de la información digital que se agrega en él. El nivel de inmersión en esta experiencia depende de la densidad digital que se agrega a la realidad. Entre más capas digitales se adhieran, más inmersiva es la experiencia.

¿Cómo se aplica la realidad aumentada en educación?

La realidad aumentada tiene diversos usos dentro de la experiencia educativa. Dentro de los propósitos que pueden cumplir se encuentra el enriquecimiento de los materiales de lectura a través de la digitalización. La lectura de los alumnos se vuelve más ágil cuando se cuenta con marcadores para visualizar información en 3D. Esto ayuda a los alumnos a encontrar más rápido los datos de consulta y recordarlos con mayor facilidad.

Esta tecnología también cuenta con altas prestaciones para la gamificación, por su capacidad de fusionar el registro de datos reales del entorno con datos digitales. Se utiliza también para actividades de formación y consolidación de equipo, porque es una base perfecta para la creación de competencias simples.

¿Cuál es el rol del docente?

El rol del docente en una dinámica educativa de realidad aumentada es diverso. Entre las funciones que puede realizar un maestro bajo este contexto está el de creador de recursos digitales, asesor en el uso de nuevas tecnologías, mentor para animar al alumnado a aprender de forma diferente constantemente, explorador y curador de recursos útiles para la experiencia educativa de la realidad aumentada, diseñador instruccional con la capacidad de organizar un plan curricular que aproveche la tecnología, crítico de las ventajas y desventajas de esta práctica, entre otras facultades a realizar para aprovechar al máximo el recurso de la realidad aumentada.

¿Has utilizado realidad aumentada en tu clase? ¿Cuál ha sido tu experiencia? Si quieres saber más sobre cómo integrar esta tecnología  a tus clases, no te pierdas nuestro próximo webinar este martes 25 de mayo a las 16:00 horas (Centro de México). Será solo en español, pero también contamos con un reporte completo Edu Trends sobre el tema para personas de habla hispana e inglesa.

Fuente e imagen: observatorio.tec

Comparte este contenido:

Universidades de Cuba apuestan por educación a distancia

Universidades de Cuba apuestan hoy por la modalidad de educación a distancia para desarrollar el curso 2021, debido a la compleja situación en el país por la pandemia de la Covid-19.
Según reportes de medios locales, entre las prioridades del Ministerio de Educación Superior (MES) está el seguimiento a los ajustes del calendario académico por la emergencia sanitaria, sobre todo ante el desafío de realizarlo desde la virtualidad.

Reynaldo Velázquez, director general de Pregrado del organismo, precisó a la prensa que existe un ‘intenso proceso de innovación educativa’, y alertó sobre el interés de potenciar un mayor vínculo entre los estudiantes y la realidad laboral.

El directivo reconoció la dificultad para el acceso a las tecnologías de la información y las comunicaciones por parte de algunos estudiantes, pero especificó que las casas de altos estudios hicieron un diagnóstico de las posibilidades de cada uno en ese sentido, refirió la Agencia Cubana de Noticias.

El propósito es llegar a todos, y aquellos casos en los cuales no sea posible tendrán un tratamiento diferenciado una vez recuperada la presencialidad en las aulas universitarias; el fin es que nadie quede atrás, enfatizó Velázquez.

Otras prioridades del MES son la ampliación del nivel de Técnico Superior de Ciclo Corto, el cual cuenta actualmente con más de 40 programas vinculados a sectores estratégicos del país, y el perfeccionamiento del trabajo de los aquí llamados colegios universitarios municipales.

A pesar de la Covid-19, en Cuba en 2020 se otorgaron 86 mil 930 plazas para el ingreso a la educación superior, cifra mayor en 22 mil a la del año precedente.

El inicio del curso 2021 en las universidades estaba previsto para el pasado mes de febrero, pero en algunos territorios no fue posible hasta marzo, recordó Velázquez.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=434904&SEO=universidades-de-cuba-apuestan-por-educacion-a-distancia
Comparte este contenido:

Aboga Cuba por innovación educativa en Congreso Pedagogía 2021

América Central/Cuba/05-02-2021/Autor(a) y Fuente: www.prensa-latina.cu

La ministra de Educación de Cuba, Ena Elsa Velázquez, abogó hoy por la innovación para el aprendizaje frente a los retos de la Covid-19, durante la primera sesión del Congreso Internacional Pedagogía 2021.

En la cita, desarrollada de manera virtual debido a la emergencia sanitaria, la titular señaló la necesidad de fomentar la producción de medios y recursos como parte de la transformación digital para el proceso de enseñanza.

De igual forma, convocó a reforzar el compromiso por una educación inclusiva, equitativa y de calidad, así como promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida, a tono con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

‘Solo los sistemas educativos en perfeccionamiento permanente son capaces en estas condiciones de garantizar el acceso de todos los estudiantes a la enseñanza a distancia, y, con la implicación de las familias, convertir los hogares en escuelas’, aseguró.

Al respecto, Velázquez ratificó la voluntad de Cuba de revolucionar los medios de enseñanza, y explicó la experiencia de la isla para mantener la docencia a pesar de la Covid-19, a partir de clases televisadas para los diferentes niveles educativos y la creación del portal CubaEduca, con contenidos propios del currículum escolar.

A ello se suman la implementación de un servicio de tutoría online, y la elaboración de aplicaciones para computadoras y teléfonos móviles, como MiClaseTV, para facilitar los procesos docentes.

La ministra además denunció los efectos del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos a la isla desde hace casi seis décadas, recrudecido en medio de la pandemia; y la inclusión de Cuba en la lista unilateral de Washington de supuestos países patrocinadores del terrorismo.

Pedagogía 2021, convocado por el Ministerio de Educación y celebrado por primera vez de manera virtual, comenzó hoy y se extenderá hasta el 3 de febrero, bajo el lema Por la unidad de los educadores.

Conferencias magistrales, paneles y simposios accesibles en canales de YouTube, invitan a educadores de Cuba y el mundo a compartir experiencias y repensar la continuidad de la enseñanza en las circunstancias particulares de la pandemia.

agp/cgc

Fuente e Imagen: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=427383&SEO=aboga-cuba-por-innovacion-educativa-en-congreso-pedagogia-2021

Comparte este contenido:

Educación para Compartir: innovación educativa basada en el poder del juego

Por: Karina Fuerte

Por su innovador mecanismo de diálogo entre docentes y estudiantes a través del juego, la organización internacional de origen mexicano, Educación para Compartir, fue galardonada por los Premios WISE 2020.

Los Premios WISE, de la prestigiosa Qatar Foundation, reconocen a  los proyectos más innovadores del mundo que encaran los desafíos educativos actuales. El año pasado, la organización internacional de origen mexicano Educación para Compartir (EpC), fue galardonada por WISE por su innovador mecanismo de diálogo entre profesores y estudiantes a través del juego, siendo la primera vez en la historia de estos premios que una organización mexicana gana este premio.

Educación para Compartir, con sede en la Ciudad de México, es una organización internacional sin fines de lucro que forma ciudadanos globales mediante un modelo educativo innovador basado en el poder del juego. La metodología EpC utiliza un marco de «juega-reflexiona-actúa» que alienta a las y los docentes a enseñar de manera dinámica y promueve la participación de niñas y niños. Al vincular el programa de estudios de una escuela con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (ODS), el proyecto también proporciona a maestras y maestros las habilidades y herramientas necesarias para estructurar sus clases de manera que empoderen a sus estudiantes para ser agentes de cambio globales.

Para conocer más sobre este proyecto y su metodología, conversamos con Dina Buchbinder Auron, Fundadora y Presidenta de Educación para Compartir. A continuación, compartimos un extracto de esta entrevista.

Observatorio (OB): ¿Cómo nació EpC?

Dina Buchbinder (DB): Empezamos en el 2007 con el sueño de formar mejores ciudadanas y ciudadanos globales desde la niñez. Y la idea siempre ha sido hacerlo a través de una metodología divertida, incluyente, sana, que verdaderamente nos mueva como personas, sociedades, y planeta. Y esto queríamos lograrlo con una filosofía de compartir (por eso se llama Educación para Compartir,) porque es para todas y todos. Estamos convencidos de que todas las personas tenemos algo valioso para compartir, que todos somos agentes de cambio en potencia, independientemente del contexto o la circunstancia donde les toca nacer y crecer.

Nos hemos dado a la tarea de trabajar con la diversidad. Y como muestra un botón, empezamos con un programa piloto en 2007, en cuatro espacios muy diversos a lo largo de nuestro país (México). Empezamos en la Sierra Tarahumara con niñas y niños rarámuris, simultáneamente en dos escuelas privadas de la Ciudad de México, muy distintas entre sí, una en la Central de Abastos y otra en Polanco; y una escuela pública en Cancún, Quintana Roo. Los resultados fueron muy importantes en los cuatro espacios, demostrando que es para todas y todos. Continuamos creciendo, construyendo un equipo y entendiendo que esto era algo necesario para todo México y más allá. Porque con esta metodología estamos atendiendo problemáticas de raíz como la corrupción, la apatía, la discriminación, y la violencia, que son problemáticas que vemos en los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS).

OB: Platícanos cómo funciona su metodología, ¿cómo surgió?

DB: Nuestra metodología surge de un deseo de transformar la forma como aprendemos, porque sabemos que no es ideal estar sentados recibiendo información pasivamente. Así como de niña yo tuve esa inquietud de moverme y de jugar para poder aprender y conectar, yo creo que lo mismo nos pasa a la mayoría de las personas. De hecho, podemos desarrollar otro tipo de competencias y habilidades, como la colaboración y la creatividad, cuando estamos activos en nuestro cuerpo, en nuestra mente y en nuestras emociones.

Con nuestra metodología, a través del juego, aterrizamos temáticas muy abstractas, como los Objetivos de Desarrollo Sostenible y valores cívicos como el juego limpio, trabajo en equipo, respeto, tolerancia, responsabilidad, que son valores que todas y todos sabemos que son importantes pero que lo difícil es saber cómo los podemos poner en práctica en nuestro día a día. A grandes rasgos, nuestra metodología traduce las habilidades socioemocionales en la práctica a través de juegos cooperativos.

A lo largo de estos catorce años, hemos trabajado con 1.3 millones de niñas y niños, mamás y papás, maestras y maestros, que demuestran lo poderosísimo que es aprender de otra forma. Con emoción, curiosidad, nutriendo la capacidad de deseo por mejorar nuestro mundo, deseo por encontrar un propósito, por servir a nuestra comunidad, por darnos cuenta de que tenemos un rol muy importante que jugar en nuestras comunidades y que lo podemos descubrir desde chiquitos, que no tenemos que pasar toda una vida para darnos cuenta de que tenemos un rol en este mundo. Ese rol lo podemos encontrar desde muy pequeños, y que eso nos puede hacer una diferencia abismal como mundo.

Foto cortesía de Educación para Compartir.

Foto cortesía de Educación para Compartir.

OB: Ustedes ven a los niños como agentes de cambio, personas que reflexionan, que actúan, que proponen. Muchas veces esto no pasa en la escuela ni en la sociedad, no involucramos a los niños en los “temas de adultos”. Por eso me llama la atención que en EpC los niños son tratados como personas y agentes de cambio.

DB: Algo muy interesante que comentas es que tenemos muy arraigada la idea de que a las niñas y los niños no les corresponde opinar o pensar en posibilidades y soluciones. Muchas veces cuando les preguntamos, en las encuestas de entrada si creen que pueden hacer una diferencia ante estos grandes retos, normalmente responden: “es que yo soy muy pequeño y estos retos son muy grandes”, pero es curioso porque cuando les preguntamos lo mismo a los adultos, nos contestan algo muy similar.

Es importante quitarnos esa idea de la cabeza y decir, “seremos pequeños comparados con la magnitud de estos retos, pero esa no es la forma de abordarlos”, la forma de abordarlos es: “todas y todos tenemos algo que aportar y juntos somos más fuertes”. Lo podemos hacer hoy y desde aquí.

OB: ¿Cómo fomentan la reflexión y participación ciudadana en la niñez?

DB: Ese es el meollo de la metodología, le diste al clavo. El mecanismo para activar esa reflexión es el juego cooperativo, el juego como un espacio de exploración y laboratorio. Jugamos, nos divertimos, conectamos y abordamos en cada juego alguna temática de los ODS para descubrir cómo nuestros valores se ponen en práctica, o no, para contribuir a entender estas problemáticas y hacer algo como agentes de cambio.

Después de cada uno de nuestros juegos, hacemos lo que llamamos un “círculo de reflexión” con preguntas generadoras con las que invitamos a que niñas y niños lleguen a sus propias conclusiones de qué pasó en el juego, qué se trató, quiénes participaron, por qué participaron algunos y no todos, si sintieron que hubo juego limpio o no, qué pudo haber sido diferente. Entonces en estos juegos empiezan a surgir ideas a partir de lo que vivieron y experimentaron, y no a partir de una frase como “tienes que cuidar el medio ambiente”, o “tienes que saber  A, B y C”. Es así como conectamos con su deseo de participar y de generar ideas para el cambio.

“Nos hemos dado a la tarea de trabajar con la diversidad”.

OB: Es muy interesante esto que mencionas sobre no partir de un “tienes que…”, porque hace muchísima diferencia cuando te acercas a los niños, o incluso a los adultos, y les impones una regla, por ejemplo, “tienes que usar mascarilla”, pero sin explicarles por qué y, sobre todo, sin tomarlos en cuenta.

DB: Sobre esto último que mencionas, precisamente nosotros tenemos un programa que se llama “Iniciativas para Compartir”, que es básicamente administración de proyectos para niñas y niños. Son iniciativas que surgen de su propio deseo, de su propio interés y curiosidad por compartir y cambiar algo en su comunidad. Las niñas y los niños hacen un pitch a su salón con estas ideas y es la primera vez que votan democráticamente. Hacen un ejercicio de votación donde presentan su idea al resto de la clase, votan y escogen la iniciativa que más les emociona y por los próximos seis meses llevan a cabo esta iniciativa para presentarla a su comunidad.

OB: ¿Trabajan con niños de todas las edades y niveles educativos?

DB: Históricamente nuestro enfoque ha sido en [nivel escolar] primaria, pero en los últimos años hemos replicado nuestra metodología en primera infancia y secundaria. Esto nos ha permitido entender que el juego es un factor de comprensión común en cualquier edad y que es sumamente efectivo para transmitir conocimiento en las diferentes etapas de la vida.

OB: ¿Qué rol tiene el docente dentro de su metodología?

DB: El cambio sistémico que hacemos viene del trabajo con docentes. Nuestro primer acercamiento es a través de ellas y ellos con quienes trabajamos de la mano y compartimos la metodología para que ellos se apropien de la metodología.

Trabajamos con las y los docentes todo un año escolar, no se trata de ir y darles una plática y ya decir que tienen la metodología. Nos hemos dado cuenta de que nosotros terminamos aprendiendo mucho más de maestras y maestros al ver cómo aterrizan esta metodología y la hacen crecer. No se trata de ir a darles [una metodología], se trata de construir, mano a mano, co-construcción de aprendizaje mutuo.

OB: ¿Cómo realizan estas intervenciones en las escuelas?

DB: Típicamente hacemos alianzas con el sector público y privado, así es como empezamos en 2008, a través de una alianza entre SEDESOL y la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas.

Por otro lado, hemos recibido un sinfín de peticiones por parte de redes de escuelas, maestras y maestros que se enteran de nosotros de boca a boca. También vamos escuela por escuela, ofreciendo la metodología y hacemos un mapeo de escuelas que la necesitan y están interesadas en probar nuestra metodología.

OB: ¿Cuánto tiempo se necesita aproximadamente para aplicar esta metodología en una escuela?

DB: Va desde seis meses a un año, dependiendo del proyecto. Pero es una metodología que requiere una logística especial porque contratamos a jóvenes egresados de universidades locales y los capacitamos en administración de proyectos, en la metodología, en comunicación y negociación. Es una capacitación muy holística para que puedan tener herramientas prácticas que les permitan sentirse orgullosos de su primer empleo. Y realmente sí es un primer empleo que es muy especial, donde las y los jóvenes se dan cuenta que su tiempo vale mucho y que es importante conectar desde el principio tu vida laboral con algo que tenga propósito.

Foto cortesía de Educación para Compartir.

Foto cortesía de Educación para Compartir.

OB: ¿Cómo enfocan su metodología a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)?

DB: Nosotros estamos trabajando con estos ODS desde que eran los Objetivos del Milenio. Desde entonces empezamos a traducir estos objetivos a juegos y actividades, a reflexión y acción. Y cuando se dieron a conocer estos nuevos ODS nos dimos a la tarea de traducir todos los objetivos a nuestra metodología.

Utilizamos los juegos como vehículo para traducir estos grandes retos globales. De manera práctica, tangible, a través del juego, es como niñas y niños entienden que estos ODS que suenan, y son, muy ambiciosos y necesarios, los pueden traducir a algo totalmente familiar porque son temas humanos, son derechos humanos.

Te comparto que estamos muy contentos porque recientemente presentamos públicamente el libro para sexto de primaria en todo México que es un cuadernillo de la Agenda 2030 en el que EpC es coautor, muy orgullosamente. Es el primer libro de su naturaleza en México y se va a entregar a millones de niñas y niños mexicanos.

“Nuestra metodología traduce las habilidades socioemocionales en la práctica a través de juegos cooperativos”.

OB: El quinto objetivo de desarrollo sostenible es la igualdad de género, ¿cómo trabajan este objetivo en particular en comunidades como la mexicana donde está tan arraigado el machismo y la violencia de género?

DB: Dos cosas que me vienen a la mente y que me gustaría compartir: nos ha tocado trabajar en comunidades donde las niñas se tapaban la cara antes de participar. Cuando les preguntábamos algo en principio se tapaban la cara o la boca con su brazo. Y es increíble ver cómo esta intervención muy sencilla a través de los juegos va rompiendo patrones que han estado arraigados por generaciones. Es realmente sorprendente ver la transformación que puede generar el juego porque después de tres o cuatro sesiones, empezamos a ver cómo las niñas y niños empiezan a interactuar de manera distinta. Comienzan a dignificar y usar su voz, y empiezan a posicionarse de otra forma ante ellas mismas.

Y en otra capacitación me quedó muy marcado que un jefe escolar indígena en Guerrero empezó a llorar en la capacitación, como si le “hubiera caído el veinte” muy profundo a través de jugar y le tocó fibras muy profundas. Él se dio cuenta que podía cambiar y  tener otro tipo de dinámicas y relaciones con las mujeres. Entonces eso fue muy impactante para él y para todo el grupo.

A través de nuestros programas, niñas y niños descubren que todas y todos podemos jugar los mismos juegos y realizar las mismas actividades. NIñas participando en deportes que típicamente practican niños, niños involucrándose en las responsabilidades del hogar y niñas descubriendo cómo involucrarse en la ciencia, como lo han hecho grandes mujeres en la historia. EpC transforma estos roles estereotipados y los impulsa para todas y todos.

Foto cortesía de Educación para Compartir.

Foto cortesía de Educación para Compartir.

OB: Dentro de su filosofía está el “Juego limpio”, ¿nos podrías explicar de qué hablan cuando hablan de juego limpio?

DB: La corrupción no es un fenómeno exclusivo de México, está permeando las sociedades en todos los rincones del mundo. Nos parece crucial desnormalizar este fenómeno que tenemos todas y todos hasta cierto punto muy arraigado en la vida cotidiana. El juego limpio es de qué manera puedes como sociedad lograr tus objetivos trabajando con transparencia, confiando en las personas, sintiéndote segura en tu entorno.

Lo que queremos promover a través del juego limpio es que niñas y niños puedan ver que ser honesto es algo que les conviene, es algo que los va a hacer más felices y que les va a permitir llegar más lejos y que vean el no juego limpio como algo extraño, que cuando lo vean les haga corto circuito. Porque a veces no te das cuenta y para ello tenemos una herramienta que se llama “corruptómetro” con la cual hacen una autoevaluación muy sencilla sobre temas del día a día.

“Tenemos muy arraigada la idea de que a las niñas y los niños no les corresponde opinar o pensar en posibilidades y soluciones”.

OB: ¿Qué papel juegan las familias en su metodología? ¿Cómo logran involucrarlas en el proceso de cambio?

DB: Esto es importantísimo. Nos hemos dado cuenta del choque que existe entre docentes y madres y padres de familia. Hay como una especie de tensión continua porque, en términos muy amplios, los docentes piensan que las familias no participan lo suficiente y, por otro lado, mamás y papás piensan que los docentes son flojos y no dan lo que podrían dar. Entonces en lugar de trabajar en equipo por un fin común, están en constante choque y tensión.

Por ello, lo que hacemos es invitar a papás y mamás a que participen en algunas sesiones de la formación de docentes para que también jueguen y que puedan conocerse en otra dimensión y no solamente en una dinámica de transacción, sino en una dinámica de personas que tienen un fin común.

OB: ¿Cómo ha cambiado su metodología a raíz de la pandemia? ¿Qué cambios han hecho para adaptarse a los tiempos pospandemia?

DB: La pandemia nos sacudió igual que a todas y a todos. Nuestro trabajo principalmente era en persona, en las escuelas, en las comunidades. Pero rápidamente nos adaptamos y vertimos toda nuestra fuerza en poder traducir nuestras actividades al entorno digital para poder seguir siendo útiles para maestras y maestros y familias que ahora están en casa.

Creamos toda una serie de tutoriales, experimentos, juegos, actividades de todas las temáticas que típicamente tienen que ver con nuestra filosofía y metodología. Y fue sorprendente la respuesta porque nosotros, en casi 14 años, hemos tenido el privilegio de trabajar mano a mano con 1.3 millones de personas y con esta metodología online hemos alcanzado en pocos meses a 2.7 millones de personas.

Nos ha sorprendido poder darle la vuelta a la pandemia, sacar lo mejor de esta crisis, transformarla en una oportunidad de servicio a la comunidad y de seguir siendo útiles acompañando a la comunidad en este momento tan difícil.

A raíz de la pandemia todo mundo nos hemos dado cuenta de la gran brecha digital que existe en el mundo y de lo lejos que estamos de sentirnos cómodos con migrar nuestras clases al mundo virtual. Estamos convencidos que con la experiencia que hemos desarrollado de trabajar mano a mano con cerca de 20 mil docentes en estos años, hoy tenemos una noción más clara de cómo aprenden niñas y niños, qué les interesa, qué no les interesa y qué les emociona.

OB: ¿Cuáles son los planes a futuro para EpC? En octubre del año pasado fueron galardonados con el Premio WISE, ¿qué viene después de esto? 

DB: Somos una organización orgullosamente nacida en México, y nos gusta decir que es una iniciativa “de México para el mundo”. Y no es que nosotros tengamos la solución, pero tenemos una solución que es muy clara, muy aterrizada, muy real, divertida, incluyente, sana y que ya llevamos 14 años compartiendo. Queremos seguir compartiéndola con el mundo, con otras geografías, otras realidades.

Para lograrlo, vamos a desarrollar más este brazo digital, una oferta para seguir trabajando con docentes, cerrar la brecha pedagógica y transformar la forma como aprendemos. Al mismo tiempo, tenemos como objetivo alfabetizar a las comunidades con herramientas digitales para poder traducir lo que hacemos de manera digital, lúdica y humana.

OB: Quienes estén interesados en contactarlos, en probar esta metodología, ¿cómo se pueden acercar a ustedes?

DB: Lo pueden hacer a través de nuestra página web: https://educacionparacompartir.org/ y también a través de nuestras redes sociales, estamos en Twitter, Facebook, YouTube e Instagram.

Fuente e imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/entrevista-educacion-para-compartir

Comparte este contenido:

Dislexia: cuando los sueños no se escriben con palabras

Reseñas

La dislexia no es una enfermedad, ni afecta a las habilidades cognitivas, es un trastorno del aprendizaje de la lectoescritura. Si se diagnostica y se trata a tiempo con herramientas como DytectiveU, de Change Dyslexia, se pueden obtener buenos resultados académicos y alcanzar objetivos, “porque los sueños no se leen, se hacen realidad”

Contaba el bueno de Pau Donés en el libro Superar la dislexia, de Luz Rello, que “los disléxicos somos mejores persianas… ¿o era personas?”. Una cita que, más allá de la confesión, el humor y la hipérbole, esconde un mensaje de empoderamiento muy valioso para ese 10% de la población que tiene dificultad en el aprendizaje: se puede llegar a cualquier sitio con ella.

El músico, recientemente desaparecido, es más que un ejemplo de que todo es posible. Cada vez que un famoso de éxito como Pau sale del armario de la dislexia, un niño con problemas de lectoescritura encuentra una motivación más para seguir trabajando. Ese niño hoy es Manu, un chico con riesgo de trastorno en el aprendizaje que con tan solo 9 años se pone delante de nuestros focos y cámaras para contar y normalizar su experiencia con una madurez asombrosa: “Me parece mal que se rían de ti porque al que se ríe también se le dará mal alguna cosa que a los otros se le dará bien”.

Manu da con la clave. Nadie llamaría enfermedad a la falta de destreza con un balón de fútbol. Nadie es menos inteligente por no haber sido agraciado con un buen oído para la música o con una buena mano para las artes plásticas. Pues con la dislexia pasa tres cuartos de lo mismo. La dislexia es solo un trastorno relacionado con las habilidades en la lectura y escritura, no con aquello que comprendes o asimilas. Por eso no está relacionado ni con la inteligencia, ni con la expresión oral, ni con tu potencial de mejora, simplemente afecta a instrumentos clave en nuestros procesos de aprendizaje y, aunque esto es importante, hay mecanismos naturales y artificiales para combatirlo.

El 90% de las personas que tienen dislexia no lo saben

Afortunadamente la plasticidad del cerebro y nuestra habilidad de adaptación social mediante la creatividad y las estrategias de compensación hacen posible que genios con dislexia como Pau Donés, Steve Jobs o el mismísimo Leonardo da Vinci hayan trascendido y triunfado simplemente por el valor de sus fortalezas, y que niños como Manu tengan hoy la posibilidad de hacerlo gracias al desarrollo de herramientas para potenciar otras capacidades de aprendizaje, como DytectiveU, de Change Dyslexia.

Manu, muy atento a su 'tablet'.
Manu, muy atento a su ‘tablet’. SOMOS5

Cuando el obstáculo se convierte en un escalón

El mayor problema de la condición disléxica son las consecuencias derivadas del diagnóstico tardío. El 90% de las personas que tienen dislexia no lo saben. En un sistema en el que el papel educativo bascula demasiado hacia el aprendizaje memorístico, colectivo y poco individualizado, la posibilidad de frustración académica aumenta en las personas con dificultades. “No todos los niños son iguales. En una clase no todos aprenden igual, es imposible” nos cuenta convencida Pilar, madre de Manu. Por eso, si no somos capaces de que aprendan con nuestro sistema, quizás nosotros deberíamos adaptarnos a cómo aprenden ellos con el suyo, potenciando esa «creatividad defensiva natural» para hacer del obstáculo un peldaño de mejora. Ese es el cambio que propone Change Dyslexia.

Pilar entiende la frustración porque ha pasado por ella un par de veces. Antonio, el hermano mayor de Manu, fue apartado a una clase especial de apoyo (“la clase de los tontos, la llamaban en el patio”) cuando le detectaron problemas de aprendizaje. “Con Manu se ha abordado interviniendo en lo que él necesita, sin juzgar lo que estaba haciendo, y a Antonio, aunque necesitaba más esfuerzo por su parte, se le ha juzgado, sin saber lo que necesitaba”, nos explica convencida.

“El DytectiveU es como un videojuego, pero para no tener faltas de ortografía”, explica Manu

Ese «lo que necesitaba» era, simplemente, una intervención precoz. Change Dyslexia, la organización multipremiada fundada por la investigadora Luz Rello, ha diseñado DytectiveU, una aplicación validada científicamente que se utiliza en más de 100 colegios públicos y que es capaz de detectar y tratar la dislexia desde primaria, permitiendo la adaptación de aprendizajes diferentes para combatir la brecha: “El DytectiveU es como un videojuego, pero para no tener faltas de ortografía. Te ayuda a escribir más rápido con la letra bien hecha”, nos explica Manu sin levantar la vista de la tablet.

Pero la plataforma no es solo una app con 42.000 ejercicios que estimulan las fortalezas; también incluye programas formativos y conexión asistencial con logopedas y profesores en los colegios para todos los alumnos. Son esas personas las que ayudan a construir los sueños de nuevo, las que te convencen de que ya no eres una niña dispersa, inmadura o vaga o las que, yendo más allá de las palabras, conectan contigo con el color y el calor de las emociones, como aquellos antiguos maestros de pueblo: “Desde que empezó con DytectiveU Manuel ha cambiado. No lo he notado solo yo, sino también amigas que tengo que son profes, pero no en cómo Manuel lee o cómo escribe, sino en como es él”, dice emocionada Pilar.

Luz contra la dislexia

Hay personas que ya desde el nombre anticipan una energía especial que lo irradia todo. Luz Rello (Sigüenza, Guadalajara, 1984) soñaba con ser investigadora, pero tenía dislexia. Hoy es doctora en Informática, licenciada en Lingüística y su currículo investigador es tan grande como el empeño en alcanzar sus sueños: “Al final, Change Dyslexia es un movimiento, un movimiento de saber qué es posible y qué es posible con esfuerzo”, nos cuenta convencida. Quizás porque el verdadero valor de un sueño no está en su dificultad sino en la cantidad de esfuerzo que aplicamos cada uno en intentar conseguirlo.

Luz Rello, fundadora de la organización Change Dyslesxia, rodeada de niños.
Luz Rello, fundadora de la organización Change Dyslesxia, rodeada de niños. PEPO JIMÉNEZ

Cuando Luz llega al colegio donde estamos grabando el reportaje, una marabunta de niños la rodea como si fuera una rockstar: “No me acostumbro a esto, estoy emocionada”, nos confiesa detrás de una sonrisa cómplice. Los chavales buscan un autógrafo de la mujer que ha convertido su aprendizaje en un estímulo eficaz y divertido y que también es un referente cercano y su mejor influencer: “Esto es un regalo, porque yo he oído a Luz que sacaba suspensos y mira. Es un ejemplo de tesón, de que lo hace todo de corazón, de la empatía que tiene con todos los niños, es que es flipante”, nos explica Pilar.

El disléxico no es más que un inventor de estrategias, un creativo que busca atajos originales para llegar a sitios que la mayoría alcanza por autopistas

Al final el disléxico no es más que un inventor de estrategias para rodear la educación normativa regulada por otros, un creativo que busca atajos originales para llegar a sitios que la mayoría alcanza por autopistas. Y la inclusión pasa por subrayar esas fortalezas. “La misión de Change Dyslexia es que ningún niño con dislexia se vuelva a quedar por el camino, nunca más”, recuerda Luz. Aprovechar una condición forjada en la resiliencia del esfuerzo, en las buenas ideas y en la creatividad es también un aprendizaje del que nos podemos beneficiar todos.

Escucha la historia

Contenido adaptado del vídeo

00:00

(Manu) Que antes no me gustaba mucho venir a clase, pero ahora con el Dytective me está empezando a gustar más.

00:07

(Intro) ¿Sabes si tienes dislexia? Afecta a 1 de cada 10 personas y Luz Rello es una de ellas. Es la creadora de DytectiveU, una herramienta para apoyar a niños con problemas de aprendizaje como Manu, hijo de Pilar.

00:24

(Pilar) Me llamo Pilar y soy la madre de Antonio, Manuel y Martina.

00:31

(Pilar) Los tres son totalmente distintos, no tienen nada que ver uno con otro.

00:36

(Pilar) Antonio está pasando ya la adolescencia y cada vez estudiaba menos.

00:42

(Pilar) En el cole hicieron como una clase especial para niños que necesitaban más apoyo.

00:48

(Pilar) A Antonio eso no le ayudó nada, claro.

00:53

(Pilar) Él me decía: ‘¿Pero para qué voy a estudiar?’.

00:56

(Pilar) Manu tiene 9 años, está ahora en 4º de Primaria. Cuando empieza Primaria se empieza a notar que lleva otro ritmo o que le gusta estudiar de otra manera.

01:04

(Pilar) Le hicieron unas pruebas en el cole y entonces le salió, en unos tests de los que le hicieron, riesgo de dislexia.

01:12 MANU

(Manu) “Hemos encontrado una bola extraña en el pasillo”.

01:16

(Pilar) Lo que sí que comparo es: cómo se ha abordado con uno y cómo se ha abordado con otro.

01:21

(Pilar) Con Manu se ha abordado viendo lo que él necesita. Estaban utilizando una herramienta muy buena, que había creado Luz Rello, que era el DytectiveU y que a Manuel le iba a ayudar.

01:35

(Luz) Lo que queremos es que ningún niño vuelva a quedarse atrás o a suspender por causa de la dislexia.

01:43

(Luz) Para eso tenemos una herramienta que lo que hace es primero detectar, segundo ayudar…

01:49

(Luz) …para eso está DytectiveU, con 40.000 ejercicios. Y luego, en tercer lugar, los beneficios van para generar becas de DytectiveU para las personas que no se lo pueden permitir.

01:58

(Pilar) Luz, para mí, ha sido como un rayo de esperanza. Gracias a su historia y a la herramienta que ha creado ha ayudado a Manu y me ha ayudado a mí a ver las cosas de diferente manera.

02:10

(Pilar) Yo siempre le digo: ‘¿Tú no ves que mamá siempre se pone las gafas porque, si no, no ve? Pues tú tienes que usar el Dytective para que te ayude en tu escritura y en tu lectura’.

02:19

(Manu) He mejorado mucho y no solo me ha ayudado a mí, también a muchos más niños y por eso quiero que lo usen todos.

Fuente e imagen tomadas de: https://elpais.com/sociedad/2020/09/02/pienso_luego_actuo/1599066237_013427.html

Comparte este contenido:

Entrevista a Jaume M. Bonafé: «Un buen maestro es, fundamentalmente, una persona sabia»

Entrevistas/Diciembre 2020/Autor: Pablo Gutiérrez del Álamo/eldiariodelaeducacion.com

  • Jaume M. Bonafé es maestro y profesor de la Universidad de Valencia. También toca en un grupo de música desde hace décadas. Acabo de publicar, junto a Jaume Carbonell, Otra educación con cine, literatura y canciones, un libro de 170 páginas en el que ambos desgranan sus ideas sobre cómo debería pensarse la educación, la escuela, la profesión docente, apoyándose en la cultura popular a través de películas, libros y temas musicales. Un ejercicio de acercamiento de la escuela a la cultura popular y viceversa.

Nos «encontramos» con Jaume M. Bonafé, a través de una de las múltiples plataformas digitales, para mantener una conversación que, aunque dura menos de una hora, podría haberse alargado mucho más. El tiempo y el espacio en la prensa impiden que esto sea así. Hablamos, no solo del libro que acaba de publicar junto a Jaume Carbonell, con la editorial Octaedro. Un volumen en el que se leen entre líneas esas conversaciones que dieron luz al germen del libro. En una barra de bar, confiesa Bonafé. Se trata de un libro de dos buenos amigos en el que ambos han plasmado sus ideas sobre la educación, la escuela y el magisterio dando saltos a hombros de gigantes, esta vez, personificados en libros, películas y canciones de lo más variopinto. Desde Freinet hasta Pink Floyd pasando por Carmen Martín Gaite o Adolfo Aristarain.

Es interesante el ejercicio que hacéis en el libro de evitar la cita más pedagógica, más sesuda, por la cita cultural, de cine, literatura y música…

Hemos escrito mucho desde la pedagogía, con la pedagogía, desde la academia, con citas académicas… Vamos a pensar en la educación desde lo que nos sugiere el cine, la canción y la literatura. Vamos a construir el discurso educativo desde esa cita, desde esa secuencia cinematográfica o el fragmento de una novela o poema. Ese es el punto de partida. Ayudarnos a pensar la educación desde la cultura popular.

Tiene mucho que ver con el propio contenido, de la pedagogía de la que habláis…

Lo que entendemos es que en las canciones, en las novelas que leemos, en los poemas o películas que nos emocionan hay todo un trasfondo, un discurso cultural y también educativo, una experiencia cultural que nos educa. Que nos confiere identidad y que nos construye como seres humanos. Vamos a analizar eso. Teníamos una cosa clara: no vamos a continuar, recuperando del cine o la literatura, aquello que en la escuela se ha hecho mal, la escuela de la dictadura, cerrada, la escuela cuartel. Vamos ver lo que nos sugiere García Márquez o Lorca, o Bertolt Brecht para pensar en propositivo sobre una escuela que puede ayudar a construir un mundo mejor. Una escuela y una educación que se puede hacer mejor y que puede servir para pensar de otra manera el mundo que estamos viviendo. Yo creo que esa fue otra intención importante en el libro. Tratar de hablar en positivo y buscar las citas, aquellas referencias que nos ayuden a pensar que es posible otra educación, más emancipadora, integral, más pensada para el crecimiento del ser humano.

Me viene a la cabeza una escuela más horizontal en sus relaciones, entre la propia comunidad educativa y de esta hacia afuera. Hacéis una defensa del uso del afuera, de la ciudad o de la naturaleza, como herramienta de aprendizaje. También criticáis el uso del libro de texto y del currículo actual…

Ciertamente el debate, de nuevo, se queda reducido, encerrado en la discusión de expertos que creo que están reproduciendo lo que ya hemos visto en otras ocasiones. Y no veo por ahí la posibilidad de un avance real de cambio curricular. Yo creo que el currículo es un dispositivo que selecciona cultura y, también, un modo de entender el mundo y de entendernos a nosotros en él.

El debate tendría que ser cómo acudimos a las urgencias en estos momentos para ver cómo desde la escuela y el currículo construimos significados, herramientas, conocimientos, etc. que nos ayuden a entender que vivimos en un mundo que tenemos que aprender a cuidar, a cuidarnos a nosotros en él, a hacerlo menos machista, a profundizar en la raíz de la democracia, a cuestionar el capitalismo como único modo de vida… Por qué no entender ese dispositivo que selecciona cultura como una manera también de ayudar a pensar otro mundo. Eso significa explicar valores.

Es curioso que se cita a instituciones como la OCDE, pero hay un cierto temor a recurrir a los autores y a las corrientes que nos han ayudado a pensar que la educación y que el mundo puede ser de otra manera y que puede ser transformado. Esta idea de la transformación me parece que es fundamental también en este debate sobre el currículo. Qué queremos cambiar. Es una cuestión fundamental, el compromiso con otros valores…

Hay un par de ideas que me gustaría subrayar. La primera: la simplificación del lenguaje, de las propuestas, el no envolverse de parafernalia lingüística que lo que hace es distanciar el discurso de los maestros. Esto es fundamental: simplificar y recudir. La segunda cuestión, explicitar valores. Y qué es lo esencial, qué es lo urgente y lo importante. Y es relevante para el cambio curricular. Es curioso porque en los debates que he escuchado con las sesiones del Ministerio, este tipo de cuestiones no está presente. Por qué no hablar por ejemplo del laicismo, como un valor que debe impregnar toda la propuesta.

Si no traducimos el currículo en algún tipo de mecanismo que articule cómo se va a desarrollar en la práctica, que tiene que ver con una nueva formación del profesorado, queda el currículo desgajado, separado de lo que será la práctica real.

Tres cuestiones que deberían estar en relación y que siempre se tratan por separado: una, el marco curricular; dos, cómo se concreta en la escuela, relacionar el marco curricular con prácticas concretas, ¿vamos a seguir con las disciplinas separadas? Mal camino si seguimos por él, despreciando la experiencia cotidiana, y, tres, ¿con qué profesorado? Hay una idea de Stenhouse muy potente: el diseño del currículo es también una forma de desarrollar la profesionalidad de los docentes. Según el diseño de currículo que propongas facilitas un desarrollo o lo dificultas. El debate sobre el curriculo es un debate también sobre profesorado. Si estás de acuerdo con que el profesorado tienen que trabajar desde la cooperación, el trabajo en equipo y la horizontalidad, tienes que buscar un diseño curricular que ponga a funcionar la cooperación entre profesores. Esto lo puede facilitar el trabajar por ámbitos, por proyectos en vez de por separado por disciplinas.

Según está planteada la ley, parece que sí habrá cierto margen para esto último que comentas de trabajar por ámbitos y demás. ¿Tienes confianza en que sea así?

Siemre hay que esperar a los desarrollos para hacer una valoración u otra. Pero lo que está claro es que la autonomía de los centros, hay que facilitarla. La cuestión primordial es, si tienes una buena idea, ministra, facilita que se pueda poner en funcionamiento en la práctica real, busca las estrategias que hacen que esa buena idea se pueda traducir en prácticas reales. Porque muchas veces esas buenas ideas se quedan en principios generales y son otros, por ejemplo, las grandes multinacionales del libro de texto, quienes articulan la concreción. Y la articulan de una manera, a veces, contradictoria con la idea general. Cuáles son los desarrollos concretos que pueden hacer funcionar las grandes ideas, esta es la cuestión. Si no, las buenas ideas se quedan en declaraciones ministeriales o institucionales, de un experto. Pero hay otros dispositivos o mecanismos que concretarán esas ideas. El objetivo es saber quién va a tener en sus manos la posibilidad del desarrollo curricular en las aulas y en las escuelas. Este es el debate, en manos de quién dejamos la concreción del currículo.

Y eso ¿cómo se hace?

Por ejemplo, hemos defendido, desde el Foro de Sevilla o en el propio libro, la necesidad de que haya un instituto autónomo, independiente de la administración que facilite, que recupere las investigaciones y experiencias positivas, interesantes que se desarrollan en las escuelas sobre la investigación del currículo. Y, por otro, que facilite la investigación en el propio centro. Y así, que ayude a concretar el currículo. Esta sería una posibilidad.
El plano intermedio entre el marco curricular y la práctica concreta de una maestra. Es un lugar importante, estratégico. Es donde se concreta lo que se puede hacer y lo que no se puede. Lo que te dejan y lo que no te dejan hacer.

Sin la confianza en los docentes no hay cambio curricular ni cambio real en las escuelas

Si crees que un maestro es un aplicador técnico, mecánico de un currículo, el libro de texto ahí te funciona. Si lo que crees es que el maestro debe tomar en sus manos la reflexión, la investigación, el debate cooperativo con otros colegas sobre cómo mejorar el currículo, entonces necesitas otro tipo de mecanismos.

Ahora estamos en un tiempo en el que no parece que haya confianza en los docentes. Lo estamos viendo desde el 1-O en Cataluña y luego en otras comunidades a cuenta del pin parental, que también nombráis en el libro… Parece que la sociedad ha dejado de fiarse de los docentes…

Una cosa está clara, sin la confianza en los docentes no hay cambio real, no hay cambio curricular ni cambio real en las escuelas. Es verdad que los docentes necesitarán otra formación distinta a la que están recibiendo en estos momentos en las facultades. Una formación inicial obsesionada con el expertismo disciplinar no es la mejor formación para una buena maestra. A la formación inicial se le escapa la pregunta fundamental, la de raíz: qué significa ser un buen maestro, una buena maestra.

Cuáles son los buenos saberes con los que funcionan los maestros, los que hacen una buena pedagogía dentro del aula. Esta es una cuestión fundamental. Creo que un buen maestro es, fundamentalmente, una persona sabia, no un experto disciplinar. Es decir, una persona que pone en relación múltiples saberes y los pone al servicio del crecimiento del ser humano. Una persona que sabe conjugar múltiples formas de saber, pero que tiene claro que ese saber está al servicio del ser humano. Entender las matemáticas para hacer crecer a esta niña o este niño, no para someterlo a controles. Esa idea de la persona sabia frente al experto disciplinar a mí me parece que es fundamental en la formación inicial de profesores. Y me parece que esto está todavía por pensarse y trabajarse en la formación inicial.

Después hay otra cosa. A esta idea de la persona sabia, hay otra cuestión fundamental: cómo construyes el deseo. En el libro citamos una película hermosísima, Buda explotó por vergüenza, sobre una niña de seis años, en el Afganistán de los talibanes, que trata de resolver infinidad de dificultades porque quiere ir a la escuela. En esta niña ha crecido el deseo y cree que la escuela puede ser divertida. Esa potencia que mueve a un sujeto a querer estar en la escuela, esto lo tiene que provocar el maestro o la maestra. Esto tiene que saberse cultivar, no puede ser una lotería, no puedo decir qué suerte he tenido con el maestro de mi hija. Esto tiene que construirse como un saber de formación. Inicial y permanente. Para eso tienes que ser un maestro apasionado.

Y otra cosa fundamental de la formación inicial, cómo desarrollas un currículo de formación de magisterio vinculado al desarrollo social. Estamos hablando de una formación radicalmente comprometida con la sociedad y con un modelo de sociedad, de entender el mundo y al sujeto. ¿Cómo aprender a comprometerte con ese sujeto? ¿o te da igual, das tu asignatura y ya? Freinet lo decía muy bien, no podemos ser revolucionarios en el aula y conservadores en la calle. Pero tampoco podemos ser revolucionarios en la calle y conservadores en el aula.

Parece algo titánico en un colectivo tan grande y diverso.

Ciertamente lo es. Yo he vivido el momento de eclosión de los MRP, donde esto era algo fundamental. Estábamos en las escuelas de verano y en los MRP entendiendo que teníamos que ser unos buenos maestros, que teníamos que hacer la mejor didáctica en el aula y también porque queríamos en una sociedad democrática, igualitaria, impregnada de otros valores como la defensa del territorio, del medioambiente, etc. No sé si éramos una minoría, pero sí teníamos una autoridad moral, ética para que en el debate en el claustro pudiéramos tener fuerza…

Hace algún tiempo publicamos algún artículo sobre los silencios en los claustros. Esa conversación había desaparecido, no sé si por el miedo a la censura o para evitar problemas . ¿por qué crees que sucede esto?

Déjame que haga un poco de publicidad del libro y luego te respondo. Yo creo que en los claustros donde reina el silencio nuestro libro tendría que estar recetado como principio del combate, de la ruptura del silencio porque es una invitación al diálogo. Como cuando vamos al cine en compañía, al salir, comentamos la película, qué conceptos se han activado para pensar de otra manera… el libro es un diálogo con el cine, la literatura y la canción y, al mismo tiempo, desde las tres, un diálogo con nosotros y con los colegas. Tendría que ser un artefacto que ayudara al diálogo en los claustros. Frente al silencio, el debate sobre un poema de Celaya que nos dice que nos embarquemos en la aventura de una educación que nos compromete y que ayuda a que los niños crezcan en libertad, en autonomía y juicio crítico.

Estamos bombardeados por un conjunto de normas que burocratizan la práctica

Además de esto, creo que no es una tontería que ya son muchos años en los que se ha hegemonizado ese discurso, la cultura neoliberal de “yo a lo mío”, «a mí no me metas en líos». Es curioso porque aquello en lo que yo me socialicé como joven maestro de escuela, en la necesidad del encuentro, desde la cooperación y la horizontalidad era posible una formación de calidad, transformadora, esto directamente el neoliberalismo lo ha combatido y se ha hegemonizado otro modelo cultural y relacional. Y, además, las administraciones, en muchas ocasiones, han facilitado ciertos modelos de innovación han priorizado este esquema individualizador. El concepto de trabajo en equipo, cooperación, investigación en el centro, aquellos principios como la investigación acción, el apoyo mutuo, en estamos momentos, no han desaparecido, pero no forman parte del discurso dominante en la formación inicial ni permanente. Tendría que recuperarse.

También, cuando se incrementa la norma y se burocratiza hay menos tiempo para el desarrollo profesional basado en el diálogo de la cooperación y el trabajo en equipo. Estamos bombardeados por un conjunto de normas que burocratizan la práctica. Lo he visto en la universidad también donde todo el mundo tienen que planificar igual…

¿Cómo diferenciarías la innovación de la renovación pedagógica?

La renovación se basa en una tradición de cambio y compromiso donde la memoria de cuál ha sido el proceso para construir una alternativa pedagógica está presente en el momento en el que pensamos la transformación de la escuela. Recupera la memoria y trabaja con ella. Desde Freinet ya está cuestionado el libro de texto, le molestaba para el tipo de pedagogía que estaba haciendo. Y, además, esa memoria y el compromiso tienen un claro componente ético y social.

Y la innovación educativa muchas veces se corresponde con modas, con gurús que inventan no sé qué, con una parafernalia terminológica que no se corresponde con las preguntas reales de los maestros y maestras en las escuelas. Muy vinculada a la tecnología. Claro que hemos de formarnos tecnológicamente, claro que sí, pero la innovación tendría que ser otra cosa distinta a la moda, a la ignorancia de la memoria, a su desprecio. Cómo es posible que en los proyectos de innovación no se hable de Dewey, de Freire, Freinet, o del compromiso social en Ferrer i Guardia. No es que seamos nostálgicos de nada, es que son las raíces sobre las que crece un árbol, con fuerza.

Habláis en el libro de la relación con el afuera, con la ciudad y la naturaleza y en cierta medida, en la relación dialógica entre todas las personas que componen la escuela.

Claro, nos educamos no solo en el aula, también en los paseos por un centro comercial un viernes por la tarde, o cuando nos encontramos con los amigos, cuando vamos a ver un concierto… hay multiplicidad de experiencias de la vida cotidiana que forman parte de un proyecto educativo. El análisis de qué culturas y educación se producen fuera de la escuela es fundamental. Y la escuela tiene que ayudar a interpretar los discursos, los lenguajes de fuera que nos confieren identidad, significado, como seres humanos. Nos compromete qué está pasando fuera de la escuela. Discursos que muchas veces son contradictorios y ese conflicto tiene que ser resuelto en términos dialógicos. Con análisis e interpretación.

Quería preguntarte por cómo os habéis repartido el trabajo para las citas del libro. No sé si tú que tocas en un grupo de música han hecho más aportaciones en esa partes…

El libro está construido desde la amistad, lo hemos ido dialogando, compartiendo, pasándonos citas de todo tipo. De hecho no es un libro de despacho, nace en la barra de un bar donde soñamos con construir un discurso pedagógico. Hemos compartido mucho en el proceso de construcción del libro.

He estado más obsesionado con la cuestión de la canción popular, por un tema de biografía. La educación forma parte de la cultura popular y esta está impregnada de intereses económicos, sociales, culturales… es, por tanto, un escenario de poder. La pregunta es qué hay detrás de un concierto de AC/DC o de Rosalía o detrás de una canción de Krahe o de Sabina o Lluis Llac. Me ha preocupado siempre la canción como transmisión de un modelo cultural, a parte de que me ha interesado y he crecido con y desde la música, sobre todo, desde la canción popular.

Sobre la construcción del libro ha habido una composición equilibrada porque hemos compartido todo y sí que es verdad que, a lo mejor, en la parte musical he podido tener algo más de influencia que Jaume.

En la disciplinariedad, separada de la vida cotidiana, no cabe la cultura popular

Parece que no os hayáis olvidado de nada. Es un libro relativamente corto y está plagado de referencias de lo más variopinto.

La banda sonora del libro, que está colgada en YouTube y en Spotify, son 64 canciones. Y es importante porque el tratamiento de la literatura sobre la educación ya está hecha, de algún modo en otros autores, e otra manera, pero la canción no. nunca se había tratado. Analizar ese joven Bob Dylan que en 1963 canta aquello de que los tiempos están cambiando, nos anuncia la posibilidad de un movimiento joven que va a denunciar la guerra o la inmoralidad del mundo adulto, retratada en El graduado… hemos incorporado la música a ese análisis.

En esta relación que establecéis en el libro entre escuela y cultura popular, crees que la primera se toma el tiempo para mirar a la segunda, para usarla también como herramienta también. Pienso sobre todo en la música y en el cine sobre todo.

Creo que la escuela por definición ignora o incluso desprecia la cultura popular. A ver, es una forma de hablar. Seguro que hay escuelas que trabajan con ella, que recuperan la canción o el cine para hacer cosas. Pero en términos generales la cultura popular está despreciada porque la escuela cree que es la disciplinariedad académica la que formará al sujeto. En la disciplinariedad, separada de la vida cotidiana, no cabe la cultura popular.
Volvemos al principio. Cómo podrían funcionar mejor esas matemáticas, esa lengua o esa historia si no es vinculándose a la experiencia, a las historias que vivimos, alas canciones que nos cantan, las historias que nos emocionan? La única forma de hacer vivible en el mejor sentido, ese saber académico, experto, vincularlo la cultura popular, vinculándolo, acercándolo a la cultura popular, porque es nuestra experiencia cotidiana. Sin embargo, la escuela, en general, y desde el punto de vista del currículo, está alejada de la cultura popular. El libro muestra que es en esta donde encontramos referentes e ideas para pensar que la escuela puede ser de otra manera.
El libro comienza con una cita de García Márquez, con una definición sobre educación, una síntesis perfecta.
Hay una secuencia que tendría que ser de obligado visionado en todas las facultades, de Lugares comunes, donde Federico Luppi, docente de la universidad les dice a los alumnos en su último día: estamos aquí para enseñar a pensar, no para reproducir. Estamos para enseñar a pensar, es la función fundamental del educador. Es un mensaje de una potencia impresionante.

En todo esto, qué papel tiene la escuela pública, de la que habláis en el libro también.

Yo creo que es un principio fundamental de los MRP. La educación es un servicio público y como tal debe estar al acceso de todos los ciudadanos, de todos. No puede haber nada que impida esa posibilidad, porque es un derecho. Un derecho humano. Ha de ser necesariamente pública. Deberíamos que incorporarle algo más que el servicio; en tanto que público debería estar construido por el público, por el pueblo. Y eso significa un debate popular y serio donde nos cuestionemos como ciudadanía qué escuela y qué educación queremos para qué mundo. Esto constituiría la educación pública: el lugar, la esfera en la que podemos construir el proyecto de vida, de cultura y de mundo en el que queremos vivir. Y ahí no cabe la educación como negocio, privada, la transmisión ideológica. En estos momentos, por pura estrategia, tengamos que estar negociando, concertando ese servicio es otra cuestión. Habría que recordar que esa idea de concierto, nací´en un momento en el que había una necesidad porque no había posibilidad de un servicio público.

El concepto de la educación pública debería ser en el que todas y todos cabemos y que es de todos y de todas. Y que quienes menos tienen son quienes han de sentirse más reconocidos en ese espacio. Hay otros con otras posibilidades, pero quienes menos tienen deben sentirse más reconocidos en esa posibilidad…

Con las diferentes citas que hacéis a lo largo del libro, ¿qué buscáis?

Se trata de libros, de secuencias o de canciones que a nosotros nos tiran de la orejas, esa es la provocación que hemos querido plantear en el libro. Nos hemos querido dejar tirar de las orejas y desde esos textos planteamos la posibilidad de que esto pueda ser discutido, pensado por otras personas.

Es verdad que está casi todo, hay muchas citas pero una de las cosas que pueden resultar positivas es que cuando estás leyendo te puede recordar alguna otra referencia. El libro evoca el recuerdo desde la experiencia del lector a otras referencias que no están en el libro, creo que es positivo. Porque no es un libro cerrado y que podría construirse con otras referencias. Ahora, las que están, por nuestra parte, están muy pensadas, no tomadas al azar.

Se nota, además, el esfuerzo que habéis hecho de que las citas no sean demasiado eurocéntricas.

Ha sido un esfuerzo intencionado. Teníamos una especie de listado estadístico para ver cómo reflejábamos cosas como la diversidad territorial y cultural, la presencia de hombres y mujeres. Hemos intentado que el libro abriera el abanico, que se escapara del eurocentrismo o de la cultura patriarcal aunque somos víctimas y deudores de esas culturas y seguramente, desde otro lugar u otro esfuerzo apareciesen otras posibilidades. Pero lo hemos intentado de manera muy intencionada.

Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/2020/12/01/jaume-m-bonafe-un-buen-maestro-es-fundamentalmente-una-persona-sabia/

Comparte este contenido:
Page 1 of 83
1 2 3 83