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Nuevo, nuevo…

Por: Juana M. Sancho

Lo nuevo, nuevo sería plantear los retos globales a los que hoy se enfrentan los sistemas educativos y, a partir del conocimiento disponible, impulsar, imaginar. poner en práctica y documentar, las mejores propuestas para afrontarlos. Pero no como una moda, sino cómo un proceso de transformación basado en la acción reflexiva y permanente.

Resulta difícil no estar de acuerdo con la necesidad de transformar los sistemas educativos actuales para poder entender y afrontar los múltiples desafíos de las sociedades contemporáneas. Unos retos que no solo están vinculados, como algunos repiten, a “preparar niños, niñas y jóvenes para adaptarse a las necesidades del mundo digital”, es decir, a la agenda marcada por las grandes multinacionales. Porque, desde un análisis más complejo y global, el tema clave de nuestras sociedades y, por tanto, de los sistemas educativos es plantearse qué tipo de sociedades queremos contribuir a construir. ¿Sociedades en las que el plástico, la basura y la contaminación terminen haciendo al planeta invivible para los seres humanos y otras muchas especies? ¿Sociedades en las que un pequeño porcentaje de individuos acumulen una grandísima parte de la riqueza creada por el resto, mientras la mayoría no tiene acceso a un mínimo bienestar? ¿Sociedades en las que el uso abusivo de nuestros datos alimente un conductismo social de “alta tecnología” en el que unos cuantos, casi siempre invisibles, decidan cómo se tiene que comportar todo el resto? ¿Sociedades en las que una buena parte de la población no tenga acceso a agua potable en sus casas, ni infraestructuras sanitarias -mucho menos educativas, mientras otros despilfarramos recursos propios y ajenos? Sí, sé que son muchas preguntas, pero si no queremos seguir con propuestas superficiales para transformar la educación, quizás valga la pena comenzar o seguir planteándonosla. Sobre todo, en un momento en el que muchos países están planteándose un buen número de “innovaciones”. Y aquí conecto con el título de la columna.

Como sigue siendo la norma en el campo de la educación, las propuestas se orientan en dos direcciones que resumiré como back to basic -volver a lo básico-, y “seguir la moda”. La dos tienen sus correspondientes gurús. Para los primeros, la mejor “innovación” es “seguir haciendo lo que se ha hecho siempre”, como si todas las instituciones del mundo fuesen una cadena de montaje que funcionase en todas partes de la misma manera. Suelen ser personas a las que les “ha ido muy bien” en este sistema (no piensan en las muchas a las que no les fue bien, ni en lo que podían haber aprendido desde otros marcos de pensamiento y acción) y parece que les cuesta comprender que el mundo actual tiene poco que ver con el que ellos vivieron. (Aunque haya problemáticas que permanezcan). Los segundos, la mayoría de las veces, sin tener en cuenta el conocimiento disponible sobre educación, elaboran o adaptan propuestas que “se venden” como “innovadoras”, como “nuevas”, por una parte, sin tener en cuenta la genealogía de las mismas y, por otra, sin profundizar en hasta qué punto “lo nuevo” transforma de manera significativa la experiencia de aprendizaje de alumnado y profesorado, así como la vida de la institución.

Hace muchos años fui profesora de un grupo de párvulos de 4 y 5 años. Cuarenta y nueve años después mantuvimos un encuentro organizado por ellos. En aquella clase puse en práctica todo lo que pude y supe de las ideas, sobre todo, de Freinet y Montessori, además de intentar organizar las experiencias de aprendizaje que a mí me faltaron en mi educación. Una de aquellas niñas es ahora maestra en la escuela multigrado del pueblo y en la conversación manifestaron lo siguiente: “El CRAE La Cepa intenta ser innovador y está poniendo en marcha muchas de las prácticas de enseñanza que tú nos proponías”. Esta reflexión me ha dado mucho que pensar. Porque cuando analizamos muchas “innovaciones” y propuestas, desde el punto de vista del pensamiento educativo tienen poco de nuevo. Así lo argumentaba recientemente frente a 150 docentes de infantil, primaria y secundaria en una conferencia sobre la necesidad de que “no todo cambie para que todo continúe igual”. Al acabar la conferencia uno de los asistentes me dijo que “la ignorancia” de las aportaciones de diferentes autores podía ayudarnos a atrevernos a crear. Le conteste que sí, que, para mí, el reconocimiento de la ignorancia era el primer paso para seguir aprendiendo. Sin embargo, me preguntaba si, por ejemplo, a un estudioso de la Química se le ocurriría ahora inventar el sistema periódico de los elementos o partir de él para propiciar nuevos conocimientos. Para mí, la ignorancia “luminosa” sería la reconocida, en palabras de Newton, desde “los hombros de los gigantes”. Es decir, de todos aquellos hombres y mujeres que han ido aportando a lo largo de la historia sus ideas y sus prácticas para la mejora de la educación.

En definitiva, para mí, lo nuevo, nuevo sería plantear los retos globales a los que hoy se enfrentan los sistemas educativos y, a partir del conocimiento disponible, impulsar, imaginar. poner en práctica y documentar, las mejores propuestas para afrontarlos. Pero no como una moda, sino cómo un proceso de transformación basado en la acción reflexiva y permanente.

Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/blog/2020/01/16/nuevo-nuevo/

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Chile: Aprobar matemáticas gracias a un videojuego es posible

América del sur/Chile/05 Enero 2020/El país

ConectaIdeas es un método de pedagogía digital innovador y pionero en América Latina que se aplica en varios colegios de Chile y Perú para reforzar el aprendizaje

“Que levante la mano quien sepa explicar qué vimos ayer”. La profesora Cecilia Aravena empieza la clase con sus 22 alumnos, cada uno sentado frente a un ordenador. Gerard, uno de los pocos que alza el brazo, responde impetuoso: “Calcular la fracción de un número”. La docente da por válida la respuesta y escribe un ejemplo en la pizarra: “Si tengo 18 sacos de cemento y ocupo 2/3, ¿cuántos sacos ocupo?”.

El curso de 4º básico D (10 y 11 años) del Colegio Teresianas de San José de Santiago de Chile asiste a una clase de matemáticas inusual, al menos en las escuelas del país sudamericano. A través del ordenador, los estudiantes resuelven ejercicios de fracciones, series numéricas, problemas de geometría, volúmenes y capacidades. “¡Jóvenes, cada uno mira a su pantalla, no la del compañero!”, el llamado de atención de la maestra se dirige a un par de chicos que comentan en voz baja. El resto, muy concentrado, busca la solución a problemas que leen en la pantalla. Algunos usan sus dedos para contar, otros dibujan palitos en el cuaderno.

También hay quienes hacen operaciones matemáticas. Luego, todos ingresan la respuesta en el ordenador y explican cómo han obtenido el resultado final. “¡Tía, mire cuanto subí!”, exclama un niño a la profesora o tía, la forma chilena para dirigirse respetuosamente a un adulto. En su pantalla aparece el mensaje “¡Felicitaciones!” y tres banderas dibujadas que representan una suma de puntos que el chico va acumulando durante la sesión. Al fondo, en la pared de la sala, se lee: “Haz de tu vida una matemática”. Es la esencia del programa ConectaIdeas, en el que los alumnos de este curso están participando.

ConectaIdeas tiene como objetivo mejorar el aprendizaje de esta materia entre los alumnos chilenos. A través de una plataforma online, con miles de problemas, la iniciativa refuerza sus conocimientos numéricos a través de varios juegos administrados a través de un software por internet que permite trabajar los conceptos aprendidos en las clases regulares.

El Colegio Teresianas de San José participa en esta iniciativa por segundo año. El centro educativo, situado en de la comuna de San Bernardo, en la periferia de la capital, responde al perfil al que apunta el proyecto. Su creador, Roberto Araya, doctor en ingeniería eléctrica e investigador de la Universidad de Chile diseñó el programa para promover el aprendizaje entre los alumnos de condición socioeconómica baja. “Me di cuenta de lo interesante que podía ser aplicar mis conocimientos de inteligencia artificial para ayudar a los niños y niñas con más necesidades y a quienes les cuesta más aprender matemáticas. Convirtiéndolas en un juego pueden llegar a cambiar la vida a estos niños y, además, les ayudo en su futuro”, explica Araya.

Para él, “la matemática es un lenguaje que permite entender el mundo” y acercar a los estudiantes al currículo STEM (abreviación en inglés de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). “La gamificación aumenta la motivación”, sostiene. El experto se refiere a la introducción de elementos de juegos en la enseñanza, una industria emergente impulsada por el aumento del acceso a dispositivos conectados a internet. “Es un fenómeno que comenzó a verse muy fuertemente a partir de 2009 para hacer las actividades más interesantes y atractivas”, define Julian Cristia, economista e investigador del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Un proyecto con “impactos excepcionales”

Cecilia Aravena tiene 58 años y desde hace nueve es parte del equipo de seis profesores que hoy ejecutan el proyecto. “El docente del centro me deja anotado en un cuaderno lo que requiere y yo, de acuerdo a eso, selecciono los ejercicios, preparo la actividad y la implemento en la sesión”, cuenta. Trabaja en otros dos colegios más de la Región Metropolitana, uno en la misma comuna y otro en La Pintana. Los tres centros tienen en común que atienden alumnos en situación de alta vulnerabilidad, procedentes de zonas con altos índices de delincuencia, narcotráfico y exclusión social. “El objetivo del proyecto es reforzar, pero la realidad es muy heterogénea y, al final, muchas veces terminamos enseñando a los niños”, apunta la profesora.

Una de sus tareas principales es supervisar el aprendizaje en tiempo real a través del software para identificar a los estudiantes que quedan más rezagados y proporcionarles apoyo adicional. “Lo que estos niños aprenden es lo que se les enseña en el colegio, nada más que eso porque viven realidades muy adversas y en la casa no les revisan las tareas. No hay apoyo”, comenta Aravena.

El impacto del programa ConectaIdeas ha sido estudiado por el BID, el International Development Research Center del gobierno de Canadá, la Universidad de Chile, y la Universidad de Cornell. La investigación, realizada en 2017 y titulada ¿Funciona la gamificación en la educación?, concluye que los estudiantes que participaron de la iniciativa mejoraron sus aprendizajes de matemáticas en un 50% comparado con los que no fueron parte de ella.

Según el estudio, sus efectos positivos son cuatro veces superiores a iniciativas como la reducción de estudiantes asignados por docente, o siete veces mayor que la ampliación de la jornada escolar de cuatro a siete horas, que se instauró en Chile a partir de 1997. “Son impactos excepcionales por el nivel de magnitud. Estos resultados no se suelen ver cuando evaluamos programas educativos. Muchas veces se encuentran efectos positivos, pero son pequeños, marginales; estos son mucho mayores”, subraya Julian Cristia, uno de los autores del trabajo.

El experimento se aplicó a 24 escuelas de primaria que reciben financiamiento estatal y que acogen alumnos con bajos ingresos —según la clasificación del Ministerio de Educación— y con retrasos en la asignatura de matemáticas. Además de constatar la mejora del aprendizaje de esta materia, los investigadores también quisieron comprobar si ConectaIdeas podía cerrar las brechas de rendimiento académico entre distintos grupos socioeconómicos. Según el último informe PISA 2018, el peso de la ventaja socioeconómica entre los estudiantes chilenos es del 13%, nueve puntos por debajo de Perú, el país con el porcentaje más alto.

“La educación en Latinoamérica tiene dos problemas muy importantes: la brecha externa, referida al atraso en aprendizaje respecto a los países desarrollados o con países que tienen el mismo nivel de desarrollo económico; y la brecha interna, la que se produce dentro de los propios países entre estudiantes de nivel socioeconómico alto y bajo”, señala Cristia. En Chile, el alumno promedio cuya madre no tiene educación secundaria está atrasado aproximadamente un año en el aprendizaje de matemáticas respecto a los estudiantes cuyas madres sí la tienen. Los resultados del estudio revelaron que ConectaIdeas logró reducir esta brecha a la mitad. “Buscábamos un programa que pudiera trabajar con las dos escalones al mismo tiempo”, añade el economista. Y lo encontraron.

La competencia como estrategia

“Vamos a dar un aplauso a Javier, que tiene 152 puntos, y a Matías, que sacó 142”, ordena la profesora Aravena al grupo antes de terminar la segunda (y última) clase semanal. Los alumnos celebran a los compañeros que lideran el ránking que calcula el propio sistema en función de la puntuación obtenida por cada estudiante con sus respuestas. La lista sirve al docente para identificar aquellos que necesitan más apoyo, es decir, los que han contestado pocas preguntas o tienen una baja tasa de respuestas correctas. “Nunca mostramos los estudiantes que quedan al final”, precisa Aravena.

“A través de un panel de control, se monitorea en línea los avances de los estudiantes en tiempo real. Además, el programa genera informes de retroalimentación para los supervisores del proyecto, los docentes y los directores de escuela”, explica Paulina Jaure, coordinadora del equipo de profesores del proyecto.

En la clase de 4ºA, Ornella y Erik han acabado los primeros y cuando la maestra pregunta por los “monitores” que ayudarán al resto de la clase, ambos se ofrecen voluntarios. Ellos recibirán en el sistema las peticiones de ayuda que sus pares solicitan a través de un botón. “Cuando uno más aprende es cuando enseña a otro. En lugar de que el mejor alumno del curso resuelva problemas más complejos, se ofrece la oportunidad de ejercer de profesor ayudante de otros. Es una fórmula que vi hace 12 años atrás en Cuba”, explica Roberto Araya, que ha visitado y conocido de primera mano experiencias educativas de todo el mundo.

Además de la competencia individual, el proyecto promueve un torneo entre todos los centros educativos que participan en el proyecto, actualmente seis. Un concurso interescolar que se celebra cada dos meses de forma virtual en el que las escuelas se disputan los puntos en juego. Durante los 40 minutos que dura la competición, el aula hierve de nerviosismo y emoción para ganar al colegio rival. Incluso los padres y madres de los alumnos participan del acontecimiento enviando vídeos de apoyo a sus hijos. “La competencia con otros cursos es sana, como en el fútbol o los partidos políticos. A futuro estos niños van a trabajar en organizaciones donde van tener que competir. Tendrán que aprender eso en la vida”, opina el creador de la iniciativa.

Entre los efectos negativos que detecta el estudio, se produce la disminución de las preferencias de los alumnos por trabajar en equipo. “Fue un resultado sorpresivo porque es algo que está muy presente en el programa”, afirma Julian Cristia. La investigación también subraya la preferencia de los estudiantes por aprender las matemáticas a través del ordenador. “La escuela tiene que cambiar para adaptarse a los nuevos estudiantes, que tienen acceso permanente a múltiples experiencias interactivas y unas expectativas altas de aprendizaje que en la escuela tradicional no están satisfechas”, indica el investigador. Un punto favorable del proyecto, para él, es que “tiene una intención clara de explotar la tecnología de forma guiada”, en contraste con otros que se limitan a entregarla sin facilitar pautas de ningún tipo. “Cuando no se da una guía la tecnología se usa poco o mal”, afirma.

Desde 2010, cerca de 70 cursos han participado en ConectaIdeas. Con un coste de implementación de 150 dólares por alumno en 2017 (un 5% más del gasto público por niño de primaria en Chile), se ha convertido en un método pionero de pedagogía digital exportable a otros países de América Latina y con potencial para reforzar otras competencias, además de las matemáticas, como la lectura. La plataforma, que es gratuita, ya ha llegado hasta las escuelas de Perú, donde hoy 80 cursos de Lima la están utilizando para reducir la brecha escolar entre niños ricos y pobres.

Fuente e imagen: https://elpais.com/elpais/2019/12/30/planeta_futuro/1577703354_582725.html

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Renovación pedagógica en Ávila: asaltando el fortín de un sistema amurallado

Reseñas/España/03 Enero 2020/Autor: Rodrigo Santodomingo/El diario la educación

Atenea Foro Educativo surgió casi por generación espontánea. Un grupo de profesores abulenses comprometidos con la renovación pedagógica pasó de los cafés informales a su registro como asociación cultural. Despoblación y medio ambiente pintan con tonos locales un discurso transformador que vaticina el desastre si no sucumben los recios muros de una estructura anquilosada.

No hicieron falta anónimos contactos online. Tampoco encuentros fortuitos en los polos de atracción renovadores de la gran ciudad. Atenea Foro Educativo -que congrega a unos 15 profesores abulenses- germinó en la proximidad de las modestas capitales de provincias. En la cola del supermercado, tomando pinchos, mediante estrechas redes de compañeros, amigos o familiares. “Ávila es una ciudad pequeña, los que apostamos por el cambio ya nos conocíamos”, apunta José Cea, que enseña Biología en el IES Vasco de Gama.

De los cafés informales y las comidas con larga sobremesa se dio el salto, el pasado julio, al asentamiento como colectivo con nombre y registro. “Poco a poco fue surgiendo un espacio en el que te reconoces cómodo como grupo. Al final nos convertimos en asociación cultural, en parte para optar a ayudas y subvenciones y así cubrir gastos, por ejemplo a la hora de traer gente a la ciudad”, continúa Cea. “El que más insistió fue José Antonio [Navarro], aunque todos estábamos entusiasmados”, recuerda Ana Muñoz, docente de Física y Química en el mismo instituto.

Atenea se reúne al menos una vez al mes para abordar un tema prefijado. El próximo encuentro versará sobre el exceso de academicismo en la enseñanza reglada. Hay otro pendiente sobre los cómos y porqués de PISA. Aún sin sede, quedan en una cafetería que anime al diálogo, en casa de alguien, en una sala de profesores disponible. También invitan a la ciudad de las murallas a referentes pedagógicos que admiran.

En paralelo a la vía dialéctica, el colectivo trata de ejercer presión sobre las administraciones, en especial con el fin de que se habiliten espacios en desuso para actividades culturales y educativas. “El antiguo matadero o la antigua estación de autobuses están abandonados. Y mientras, los chavales no disponen de un sitio estable para ensayar teatro o tocar música”, se queja Cea.

Fotos: R.S.

Fluir de ideas

Compartir es el verbo en torno al que gravitan las acciones de Atenea. Se conjuga en “experiencias didácticas cuando hablamos entre nosotros, en el intercambio con otros grupos de renovación, en el aula a través de la codocencia”, enumera Cea. “Queremos”, continúa, “que los chavales trabajen en equipo, que los profesores sean equipo, superar el individualismo que impera en un tipo de educación donde lo habitual es que cada uno vaya a lo suyo”.

Ambos reflexionan sobre el terreno conquistado en su centro. Y lamentan lo mucho que queda por hacer.

(Muñoz) “Hemos conseguido que en algunas horas de clase o laboratorio estemos al mismo tiempo dos profesores. Es muy potente tener a dos adultos enseñando y ayudándose entre sí, uno explicando y la otra, digamos, trabajando aparte con un pequeño grupo al que le cuesta un poco más”.

(Cea) “En un instituto tan grande como éste [más de 1.000 alumnos], a veces los profesores de un mismo grupo no nos conocemos ni de vista. Nos vemos el día de la evaluación y ya, no reflexionamos sobre una intervención conjunta. Y en educación no hay varita mágica, tienes que inventar, descubrir, aprender de los alumnos y de tus compañeros cada día”.

En el Vasco de Gama no escasean, a pesar de los escollos, las iniciativas en las que se implica buena parte del IES. Cea lista con orgullo: semanas de la ciencia, la astronomía, el medio ambiente; un proyecto de recogida de residuos, otro para la siembra de bellotas…

Derivados de la tijera

Antagonista de esa noción escolar colectiva, se erige (en ocasiones como muro infranqueable) la rigidez de un sistema en exceso monolítico. Horarios trazados con escuadra y cartabón. Asignaturas apiladas en compartimentos estancos. Lugares estáticos. Currículos inabarcables, dibujados con precisión de bisturí.

(Cea) “Resulta muy difícil salirte de lo que te marcan, decidir un día, digamos, que te vas con los alumnos dos o tres horas a ver un debate en el ayuntamiento. Tenemos una hora, suena el timbre, otra hora, suena el timbre… Escapar a esta rutina impuesta es complicado”.

(Muñoz) “Tienes un deber que cumplir, unos objetivos mínimos. La clave es encontrar maneras de seguir lo que marca la ley sin encorsetarte, sin dejarte arrastrar por esa inercia de fábrica que se respira en los centros”.

El escaso margen de maniobra de un modelo cuadriculado, insisten, actúa por desgracia como repelente de la innovación. Tampoco animan a que fluya el cambio los derivados de la tijera: mayores ratios, aumento de horas lectivas, más grupos. “Esta sobrecarga puede llegar a quemar y conducir al abandono de iniciativas interesantes”, dice Cea. “Y que al final una opte por lo fácil: la clase magistral”, remata Múñoz.

Alejando de nuevo el zoom para mirar con visión colectiva, la inestabilidad de los equipos docentes supone otra zancadilla a la hora de arrancar proyectos integrales de innovación. “Con una tasa de interinos del 30% en secundaria, no parece sencillo concebir una planificación transformadora a largo plazo”, explica Cea.

Más allá de una convicción profunda, apriorística, sobre el potencial de las pedagogías renovadoras, la gasolina de Cea y Muñoz para seguir en la brecha emerge, tantas veces, de una triste constatación. Evidencias en sombra que van cobrando forma en el día a día lectivo. La escuela aboca al fracaso oficial a un porcentaje escandaloso de chavales. Pero también condena a la desidia a un número aun mayor de estudiantes. Chicos y chicas que asumen con asombrosa naturalidad su rol de autómatas en la larga travesía del aprobado.

(Cea) “A muchísimos alumnos no les interesa nada aprender, no tienen un mínimo de curiosidad. ¿Por qué? Quizá porque el sistema es demasiado cerrado y no les atrae. Necesitamos ampliar espacios, miras, que los chavales tengan algo más que decir; ahora su voz no cuenta en absoluto”.

(Muñoz) “Preparar actividades motivadoras, que enciendan la bombilla, que toquen la zona de desarrollo próximo del estudiante, requiere mucho tiempo, pero resulta muy gratificante cuando funcionan”.

Fotos: R.S.

Papilla de contenidos

Atenea procura indagar, mediante la palabra compartida, sobre las causas profundas de un sistema acartonado e inmovilista. Cuando el debate se torna estructural, resulta imposible obviar el marco socioeconómico y político en el que se desenvuelve la escuela. “Hay una tendencia”, reflexiona Muñoz, “a pensar en la educación como un sector económico. Algunas familias te hablan como si fueses un proveedor y ellas y sus hijos, clientes. La educación tiene -o así la entiendo yo- que despertar el espíritu crítico y de descubrimiento, y para eso no puedes dar una papilla con contenidos mascados”.

La conversación se adentra entonces en esa cuestión insoslayable que es a la vez casilla de salida y línea de meta: los fines últimos de la escuela.

(Cea) “Tenemos que formar ciudadanos responsables y no trabajadores sumisos”.

(Muñoz) “Que solo aspiren a ganar el salario mínimo para gastárselo en el centro comercial”.

(Cea) “A veces pienso que la Educación ambiental debería ser la asignatura única. Los chavales tienen que ser capaces de preguntarse hacia dónde vamos, qué podemos hacer. Repensar el futuro del planeta mientras avanzamos hacia la igualdad de oportunidades tendría que ser el gran tema”.

(Muñoz) “Esa igualdad real, de oportunidades, era un sueño vigente en los 80. Pero los valores han cambiado y ahora impera la idea de consumidor por encima de la de ciudadano crítico. Porque claro, los ciudadanos críticos critican, se cuestionan cosas, toman acción. E interesa más que haya jóvenes narcotizados que sólo se preocupen por la última serie de Netflix o la influencer de turno”.

Acompañando a ese modelo de escuela utilitaria, sigue yendo de la mano -apretando cada vez con más fuerza- la evaluación cuantitativa, de ortodoxia numérica y sustrato competitivo. “Estamos importando el modelo anglosajón: pruebas de nivel estandarizadas, listados de centros”, observa Muñoz. “Si el objetivo es clasificar, enfrentar (pero no en igualdad de condiciones), perdemos de vista que todos los alumnos sin excepción tienen derecho a una educación pública de la máxima calidad posible”, añade Cea.

Ambos alzan de nuevo su voz contra la escasa flexibilidad que ofrece el sistema al evaluar metodologías activas y contextualizadas. Sostiene Cea que “PISA [Castilla y León ha vuelto a destacar en su última edición] mide algo muy alejado de lo que se debería trabajar en clase”. Y añade que el objetivo nunca “ha de ser mejorar los resultados” en este u otros artilugios precocinados, ya que entonces el aula podría enfangarse en la dictadura del teach for the test, antídoto de la creatividad y la pasión por el conocimiento. “Que es”, admite Muñoz, “básicamente lo que yo hago en 2º de Bachillerato, no me queda otra”. Cuando el examen es el rey, desliza Cea, “la mentalidad del alumno se estrecha: ‘¿esto entra? no, ¿es interesante? da igual’; lo cual nos aleja de preguntas básicas como para qué educamos desde un óptica ciudadana y social”.

Urgencia de flexibilidad en el medio rural

El clamor por una mayor flexibilidad que articula buena parte del discurso de Atenea Foro Educativo adquiere especial relevancia en una provincia tan rural como Ávila. Los criterios de rentabilidad están despoblando también de centros educativos el territorio. Los pocos IES que sobreviven fuera de la capital ofrecen opciones limitadas y poco adaptadas al contexto. Urgen soluciones originales que tengan en cuenta el patrimonio local. “En Cebreros [3.000 habitantes]”, explica Cea, “hay una denominación de origen vinícola, pero no estudios de enología”.

Cea no acierta a entender por qué no se apuesta por estudios sobre sostenibilidad, más teniendo en cuenta la riqueza medioambiental de la provincia. “Habrá que gestionar los montes, apostar por los energías verdes, el cooperativismo. Pero parece que las únicas opciones son la agricultura y ganadería intensivas altamente contaminantes y con trabajo poco cualificado”. El profesor lanza un llamamiento que se antoja ultimatum: “Estamos perdiendo Castilla y León entera, hasta Valladolid pierde población. Si el único criterio de gestión educativa es el ahorro de costes, el fracaso está garantizado”.

Fuente e imagen: https://eldiariodelaeducacion.com/blog/2019/12/16/renovacion-pedagogica-en-avila-asaltando-el-fortin-de-un-sistema-amurallado/

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Apostando a la innovación y a la creatividad en los modelos educativos

Apostando a la innovación y a la creatividad en los modelos educativos

Una mirada a los enfoques que han adoptado en esta materia las naciones que encabezan las pruebas Pisa a nivel mundial

Educar para desarrollar habilidades

Las naciones, como sistemas complejos, son susceptibles de evolucionar o involucionar. Existen casos de naciones profundamente deprimidas en lo económico, social, moral y cultural, entre otros factores, y otras, por el contrario, se han enfocado en generar la mayor cuota posible de bienestar en su interior para lograr una mejor calidad de vida entre sus habitantes. Hay muchos factores que implican ese desarrollo positivo pero el fundamental que se puede destacar es el contar con un aparato educativo enfocado en las habilidades y en el enfoque de la ciencia y la tecnología como motores de impulso para el progreso.

En este espacio analizaremos tres naciones con enfoques educativos decididamente innovadores y orientados en el perfeccionamiento de habilidades en sus estudiantes que han dado pie a que se definan como naciones que encabezan las pruebas Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos o Pisa (Programme for International Student Assessment) a nivel mundial:

Singapur

En Singapur se ha pensado en la premisa de que a mayor desarrollo educativo se corresponde un mayor desarrollo económico, por tanto, se deja de lado la traba mental de que la riqueza es “mala” que, a menudo, se predica desde ciertas cátedras en nuestra sufrida Latinoamérica; al contrario, esa pequeña nación es un ejemplo en cuanto a disponer de indicadores de cero desempleo y un panorama donde la corrupción político-administrativa, así como también los delitos que tanto nos preocupan a los latinos,  está penados con la muerte.

Su educación es impartida en idioma inglés y se centra en formar habilidades; sus maestros son “entrenadores” que se centran en el “hacer” para alcanzar destreza en las acciones de formación impartidas a sus estudiantes. Por otra parte, se ha demostrado con su sistema que no se debe enseñar a los estudiantes de la misma manera, que cada historia de vida, de cada niño(a) o joven es distinta y que implica una habilidad, en el docente, para enfocar sus acciones de formación de manera tal que cada individuo pueda rendir de acuerdo a sus posibilidades y competencias.

Para terminar (aunque el tema da para más) sus maestros son escogidos entre los mejores y más destacados estudiantes en las diversas disciplinas que deben formar en los centros de estudio. También es obligatorio que los maestros se enfoquen en procesos de investigación generando conocimiento y elementos de innovación en diversas áreas o temáticas. Y, como colofón, se lleva a cabo un proceso de evaluación de los educadores anualmente para mantener así los altos niveles de calidad en la formación.

Japón

Los niños japoneses desde muy pequeños asumen responsabilidades como, por ejemplo, desplazarse hacia sus colegios o cumplir con obligaciones tan simples como tender su cama o colaborar con los oficios del hogar.

Los valores civiles y un alto compromiso ético son fundamentales y son responsabilidad, en principio, de los padres que, a su vez, reciben un acompañamiento desde la escuela y desde el sector público que se preocupa por mantener altos niveles de disciplina y compromiso en lo individual y en lo grupal. Los japoneses están claros en que el “éxito” depende no de la inteligencia sino (como lo ha repetido hasta el hartazgo el motivador colombo-japonés Yokoi Kenji) de la disciplina.

En la educación japonesa se privilegia la resolución de problemas sobre el componente teórico (que es apreciado, pero no el protagonista) dando pie a la estrategia, que como se aplica también en Singapur, establece como pilar la formación en habilidades (duras y blandas) para desarrollar procesos y acciones que derivan en acciones de creatividad e innovación, y, por tanto, de mayor desarrollo tecnológico y científico.

Los estudiantes, por su parte, tienen que cumplir con responsabilidades tan básicas como colaborar en la limpieza de las aulas de clase o colaborar en servir los alimentos a sus compañeros en los comedores escolares.

Los maestros son herederos de la tradición samurái que ha inspirado a su formación y actualización constante bajo principios y valores sólidos e inquebrantables. El estudiante japonés está orientado a respetar y valorar a su maestro como un guía frente a los retos que le presenta su vida tanto a nivel personal como profesional.

Finlandia

En Finlandia el enfoque es tan interesante que se ha desechado el simple hecho de dejar “deberes” para que el estudiante los cumpla en su hogar. Este sistema está claro en que la escuela es el lugar donde se “hace” y se desarrollan las habilidades, dejando el tiempo libre de los niños(as) y jóvenes para dedicarlos a compartir con su familia y para desarrollar, por supuesto, su tiempo en actividades lúdicas o artísticas.

El componente lúdico es fundamental en los procesos de enseñanza. Está claro que la creatividad se despierta en los espacios de juego y que el desarrollo de habilidades va de la mano del componente que ofrece el entretenimiento y la imaginación para solucionar problemas.

Hay dos elementos clave en la educación finlandesa, el primero, la educación centrada en valores que, dada la tradición luterana de esta nación promueve principios éticos y morales que no están reñidos con la creación de riqueza y desarrollo constante del ser humano. La educación finlandesa enseña a los niños a “ser responsables” tanto así que si el estudiante por desidia destruye o daña algún elemento del entorno educativo debe responsabilizarse económicamente por la afectación.

El otro elemento se centra en los maestros que son escogidos entre los mejores estudiantes del país (cuestión de méritos y no de sindicalismo político) y que deben destacarse en las habilidades matemáticas y lectoras; además de contar con un alto potencial en habilidades blandas como la comunicación y el liderazgo. Se busca que los educadores sean bilingües y, además, que hayan mostrado un elevado compromiso social demostrado en actividades de carácter benéfico.

¿Y nosotros?

Los latinoamericanos seguimos bajo premisas ideológicas y políticas que limitan nuestro desarrollo. Seguimos a la zaga de las naciones que si han descubierto el secreto del éxito y la prosperidad. Vivimos en un pasado de glorias y caudillos que se han transformado en un lastre para nuestro desarrollo.

Nuestros maestros se siguen quedando en el discurso conductista y en la búsqueda de utopías totalitarias que otros países han desechado por su inoperancia y taras propias de un pensamiento retrógrado y resentido.

Nuestros currículos no hacen hincapié en valores positivos como la disciplina y el respeto; no se enfocan en la creatividad o en la formación de un pensamiento crítico en el sentido constructivo y positivo. Se siguen enviando a los niños(as) y jóvenes a los hogares cargados de tareas que se resuelven bajo la cansada mirada de padres agotados por el día de trabajo o con la eficaz ecuación de Tarea = cortar y pegar.

Estamos muy atrás en la implementación de un modelo educativo enfocado en el desarrollo de habilidades; no nos preocupa o espanta el desempeño de nuestros estudiantes en las pruebas Pisa y si nos asombra o conmueve la estupidez que expresan youtubers o influencers que en lo moral, en la inteligencia o creatividad dejan mucho que desear.

Continuamos demorados en avances científicos o tecnológicos por lo que nos está costando mucho subirnos en la ola de la economía amarilla donde privan esos desarrollos. Tratamos de navegar sobre el océano de la economía naranja y estamos a 18 años de naciones que ya están recibiendo los beneficios de su apoyo al arte y la cultura como motores positivos de su impulso económico.

Es hora de cambiar el chip, de reprogramar nuestra educación y de quitarnos muchas trabas mentales e ideológicas que siguen siendo un lastre para nuestro avance y nos siguen dejando en el vagón de cola de las naciones que si le apostaron a una educación innovadora y creativa.

Fuente de la Información: https://www.las2orillas.co/apostando-a-la-innovacion-y-a-la-creatividad-en-los-modelos-educativos/

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Tres proyectos de innovación que impulsarán la educación en América Latina

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La primera edición de la Convocatoria Novus Tríada ha seleccionado los tres proyectos de innovación educativa que recibirán 30 mil dólares para hacerlos realidad.

Con información de CONECTA.

La alianza educativa conocida como La Tríada –entre el Tec de Monterrey, la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad de los Andes de Colombia– lanzó la Convocatoria Novus Tríada para apoyar proyectos de innovación educativa en Latinoamérica.

“Esta constituye una de las iniciativas para fortalecer la vinculación entre las tres universidades”, señaló Luis Omar Peña, líder de Experimentación y Medición de Impacto de TecLabs, del Tec de Monterrey.

Los proyectos seleccionados recibirán un apoyo de 30 mil dólares y cuentan con un representante de cada una de las instituciones educativas participantes y se espera que sus resultados impacten a más de 2,700 estudiantes en América Latina. Realidad aumentada, una aplicación móvil con portafolio de evidencias y realidades extendidas, son parte de la tecnologías que se implementarán en las propuestas ganadoras, que presentamos a continuación.

Realidad aumentada para mejorar el aprendizaje de anatomía

¿De qué trata el proyecto? El uso de realidad aumentada, componentes virtuales y analógicos como la impresión 3D, permitirán que alumnos en el área de salud tengan mejores experiencias en el aprendizaje de anatomía.

Profesores líderes del proyecto: Ricardo Treviño, del Tec de Monterrey; Denise Montt, de la Pontificia Universidad Católica de Chile; y Roberto Rueda, de la Universidad de los Andes de Colombia.

Impacto: este proyecto puede impactar a 600 estudiantes de las tres universidades.

“Trabajaremos para tener un proyecto de punta a nivel Latinoamérica, incluso del continente, sobre la manera más acertada de aprender anatomía”, compartió Treviño, profesor de la Escuela de Medicina del Tec, campus Monterrey.

Portafolio profesional virtual

¿De qué trata el proyecto? La idea consiste en el desarrollo de una app que fortalezca el desarrollo de la identidad profesional de estudiantes de medicina a través de un portafolio virtual.

Profesores líderes del proyecto: Silvia Olivares, del Tec de Monterrey; Natalia Mejía, de la Universidad de los Andes; y Klaus Puschel de la Universidad Católica de Chile.

Impacto: Se espera que pueda impactar aproximadamente a 1300 estudiantes de las instituciones de La Tríada.

«La app es un recurso que permitirá canalizar y capitalizar las vivencias más significativas de interiorización y reflexión de los estudiantes», describió Silvia Olivares. «Este tipo de apoyos nos ayudan a tomar acciones que vayan más allá del diálogo y que ayuden a los alumnos a cumplir con sus ideales profesionales», añadió la profesora.

Realidad extendida para aplicar los conocimientos en el entorno laboral

¿De qué trata el proyecto? La creación de un vínculo entre los conocimientos adquiridos y el entorno laboral a través de contenidos reales y vivenciales, con el uso de tecnología de realidad extendida que mezcla elementos reales y virtuales.

Profesores líderes del proyecto: Ileana Ruiz, del Tec de Monterrey; Luis Arturo Pinzón, de la Universidad de los Andes; y Michael Leatherbee, de la Universidad Católica de Chile.

Impacto: El proyecto se implementará en cinco campus de las tres instituciones y tendría impacto en 870 estudiantes.

«La idea es usar la realidad extendida para acercar casos de empresas, equipos, líneas de producción, todo lo que esté vinculado con las disciplinas de nuestros alumnos del área de ingeniería», señaló Ileana Ruiz, profesora de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tec de Monterrey, campus Monterrey. «Es un privilegio que nos apoyen nuestras instituciones para formar equipos de profesores con intereses comunes por hacer investigación y desarrollar recursos para nuestros alumnos», añadió.

Sobre la Convocatoria Novus Tríada

Las universidades de La Tríada contaban ya con iniciativas propias para incentivar que sus profesores desarrollen proyectos que impulsen la educación. El Tec de Monterrey cuenta desde el año 2012 con el fondo Novus, del cual se origina el nombre de la convocatoria conjunta. Por su parte, la Pontificia Universidad Católica de Chile desde 2017 impulsa el concurso Innovadoc; mientras que la Universidad de los Andes realiza desde el año 2013 la Convocatoria de innovación educativa con apoyo de TIC.

Las experiencias de estas iniciativas permitieron la definición de la Convocatoria Novus Tríada. Esta primera edición de la convocatoria se realizó en dos fases. En la primera cerca de 208 profesores presentaron propuestas de innovación, de los cuales 116 fueron del Tec, 58 de la Pontificia Universidad Católica de Chile y 34 de la Universidad de los Andes. Para la segunda fase se identificaron ideas similares y surgieron 23 propuestas de colaboración, de las cuales finalmente fueron elegidas tres por el comité evaluador. Para ser desarrollados, los equipos de profesores tendrán un lapso de 18 meses a partir del año entrante.

Fuente: https://observatorio.tec.mx/edu-news/ganadores-convocatoria-novus-triada

Imagen: Gerd Altmann en Pixabay

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Peter Tabichi: «La ciencia y la tecnología ayudan a desbloquear el potencial de África»

Por Ecoaula

Peter Tabichi, a quien se le otorgó un millón de dólares cuando fue declarado ganador del Premio Global de Maestros de la Fundación Varkey 2019 en marzo, alentó a los docentes a solicitar el premio 2020. También instó a los padres y alumnos a presentar a su maestro más inspirador para el premio, el día en que se abrieron las nominaciones y las solicitudes.

Es el mejor maestro del mundo, ¿qué significa eso para ti?

Me conmovió profundamente que un maestro como yo, que trabajaba en una parte remota del Valle del Rift de África en una pequeña escuela rural con pocos recursos, pudiera ser elegido entre miles de solicitantes en todo el mundo para un premio tan prestigioso.

Es un gran honor ser seleccionado y cuando mi nombre fue anunciado como el ganador me quedé asombrado. No lo podía creer. Lo consideré un milagro. Todavía lo hago, pero estoy muy feliz y orgulloso de mis alumnos, ya que este premio es realmente un reflejo de todo lo que han logrado.

¿Cómo llegas a ser el mejor maestro del mundo?

Un amigo me animó a solicitar en línea el Premio Global de Maestros de la Fundación Varkey. El mismo amigo fue el primero en llamarme para informarme que había pasado de estar en la lista de los 50 mejores para estar en la lista de los 10 finalistas.

Estaba tan contento porque al solicitar el premio fue una forma de describir el increíble trabajo y el éxito que mis alumnos han logrado. Tienen tanta energía, esperanza y promesa, y quería contarle al mundo sobre ellos. Gracias a la bendición de este premio, ahora he podido hacer exactamente eso. El premio 2020 ya está abierto para nominaciones y solicitudes en este link y alentaría a los maestros de todas partes a que presenten sus solicitudes y que los estudiantes y padres nominen a su maestro más inspirador.

¿Cuál ha sido el nivel educativo más innovador que has hecho?

Para superar la baja autoestima entre mis alumnos, la mayoría de los cuales provienen de entornos pobres, introduje un Club de fomento del talento y fortalecí el Club de ciencias de la escuela, todo lo cual les ayuda a creer que todos tienen una solución que ofrecer en este mundo.

Nuestro Science Club participa en ferias de ciencias, improvisa y prepara aparatos hechos a mano y realiza concursos de ensayos sobre problemas científicos. Estas ferias de ciencias han permitido a mis alumnos mostrar su creatividad e innovaciones a nivel escolar y en competencias entre escuelas.

Bajo la tutoría adecuada, los estudiantes identifican un problema, preparan un plan de investigación, prueban el plan, recopilan y registran datos, los analizan y presentan el resultado en forma de archivos de datos, informes, paneles de visualización y modelos.

Cuando los estudiantes se preparan para estas ferias, normalmente las filmo y cuando reproducimos el vídeo pueden identificar rápidamente y corregir sus propios errores. Más tarde, un vídeo clip de la mejor presentación se selecciona y se muestra a otros estudiantes, lo que ayuda a promover la aceptación de las habilidades de presentación, ya que sus compañeros quieren emular a los estudiantes más exitosos.

Realmente aprecio cualquier proyecto que sea original, creativo y que utilice materiales locales disponibles. Para motivar a los estudiantes a trabajar duro, he colaborado con el Decano de Estudios de mi escuela para asegurar que todos los logros anteriores y actuales se muestren en los tablones de anuncios. Estos incluyen fotos de estudiantes exitosos, resúmenes de entradas de universidades / colegios, mejores dibujos / poemas y objetivos de asignaturas por clase.

¿Cómo se relacionan la religión y la educación?

Soy miembro de los Franciscan Brothers en mi comunidad en el pueblo de Pwani. La congregación de Franciscan Brothers es la organización religiosa internacional de la Iglesia Católica que cree en el empoderamiento de los pobres rurales a través de la educación, la agricultura sostenible y la construcción de la paz.

Entré en la vida religiosa porque quería expresar libremente mi don a la comunidad y poder dedicarme de todo corazón a la profesión docente sin retener nada. Mi padre y otros miembros de mi familia fueron maestros y verdaderos modelos a seguir para mí cuando era niño. Admiraba su sentido de dedicación desinteresada a querer mejorar las vidas de los demás a través del don de la enseñanza. Ahora, a través de los Franciscan Brothers, puedo donar el 80% de mis ingresos mensuales para ayudar a los necesitados, incluidos algunos de mis estudiantes y personas más pobres de nuestra aldea.

«A través de los Franciscan Brothers, puedo donar el 80% de mis ingresos mensuales para ayudar a los necesitados»

¿Cómo es la educación en tu país?

Hay una gran variedad de educación en todo Kenia. Debido a que mi escuela está ubicada en un área remota y semiárida que experimenta sequía y hambruna cada tres o cinco años, enfrentamos dificultades reales. La escuela cuenta con pocos recursos, al igual que muchas de nuestras escuelas rurales más remotas en Kenia.

Nuestros estudiantes provienen de diversos orígenes culturales y religiosos, aproximadamente el 95% de ellos son de familias muy pobres. La inseguridad alimentaria es un problema real para la mayoría de los hogares, y será solo por pura suerte que mis estudiantes tengan la oportunidad de cenar o desayunar en casa. En muchos casos, los estudiantes tienen que confiar en la papilla del desayuno y la combinación de frijoles hervidos y maíz para el almuerzo proporcionado en la escuela. Los estudiantes caminan largas distancias (3 – 7 km), en caminos pobres que se vuelven intransitables durante la temporada de lluvias, para llegar a mi escuela.

Aunque muchas escuelas como la mía realmente luchan y a menudo tienen una alta proporción de alumnos por maestro (hay una proporción de alumnos por maestro de 58: 1 en mi propia escuela), sin embargo, hemos logrado un gran éxito aquí. Eso se debe a la promesa de los jóvenes de África: su curiosidad, talento, inteligencia y creencia. África es un continente lleno de potencial que tengo el privilegio de presenciar cada día en mi salón de clases. Aunque tienen circunstancias empobrecidas, mis alumnos compiten en el escenario mundial en competencias internacionales de ciencias.

Esto es parte del panorama general que veo como el tiempo de África. Con una buena educación, nuestro continente producirá la próxima generación de científicos, ingenieros y empresarios verdaderamente sobresalientes cuyos nombres algún día serán famosos en todo el mundo. Las niñas también deben desempeñar un papel importante en esto, pero se requerirá mucho trabajo porque a 131 millones de niñas en todo el mundo se les niega la oportunidad de ir a la escuela, muchas de ellas en África.

¿Cómo puedes ser innovador y enseñar con una sola computadora?

No es facil. Para superar el desafío de la baja conectividad a Internet en nuestra escuela, visito cibercafés en la ciudad cercana y guardo en caché el contenido digital en línea que se utilizará cuando trabaje fuera de línea o enseñe en clase. También descargo videoclips con YouTube Downloader, que resultan útiles durante mis lecciones.

Esa computadora que hemos tenido en nuestra escuela se comparte entre el personal docente y administrativo. Pero gracias a haber ganado el premio, algo de dinero de ese premio definitivamente se destinará a más computadoras.

¿Cuál cree que es el papel de las nuevas tecnologías para hacer que el acceso a la educación sea más universal?

La tecnología realmente puede ayudar a que la educación prospere y tenga éxito, especialmente cuando se trata de proporcionar lecciones remotas para áreas rurales y la capacidad de cualquiera de estudiar en línea si tiene una computadora, un teléfono inteligente o conectividad a Internet. Si bien tales cosas se dan por sentado en muchas partes del mundo, donde enseño, ese no es el caso. Sin embargo, creo que la ciencia y la tecnología pueden desempeñar un papel de liderazgo para desbloquear el potencial de África. Hemos visto cómo el descubrimiento científico y la innovación impulsan el progreso, facilitan el desarrollo y pueden resultar vitales cuando se abordan cuestiones como la inseguridad alimentaria, la escasez de agua y el cambio climático.

«La tecnología nunca reemplazará a los maestros, pero puede apoyarlos en el aula»

La tecnología nunca reemplazará a los maestros, pero puede apoyarlos en el aula y trato de integrar las TIC en mis lecciones siempre que puedo, desde filmar en mi teléfono hasta proyectar PowerPoint, incluso si eso significa descargar material del cibercafé para usar sin conexión en mis aulas Para fines de demostración, siempre llevo algún aparato conmigo cuando entro al aula. Hace una verdadera diferencia, llama la atención y atrae a las mentes jóvenes. Sobre todo, debes ser ingenioso, e incluso usaré algo tan simple y básico como una caja de fósforos para demostrar el principio científico de la fricción, si no hay nada mejor a mano.

¿Cuáles son los desafíos del futuro de la educación? ¿Y del presente?

Cuando regresé a Kenia después de ganar el Premio Global de Maestros, tuve el gran honor de ser recibido y recibido por su excelencia, el Presidente Uhuru Kenyatta, en la Casa de Estado en Nairobi. Demostró que el presidente cree en la importancia de los maestros. Es importante demostrar que se preocupa por el futuro de Kenia, por sus jóvenes. La educación debe ser priorizada y los maestros deben recibir el mayor apoyo posible. Con un gran aumento en la población juvenil, los maestros nunca han sido más importantes que en este momento. Solo ellos pueden equipar a los jóvenes con las habilidades para cumplir sus sueños y la promesa de nuestro continente. Sin educación, este sueño quedará en suspenso y no podemos permitirnos que eso suceda.

Entonces esto es más grande que cualquier gobierno. Creo que, no solo en Kenia sino en todo el mundo, los gobiernos, las empresas, el sector voluntario y las ONG, los padres y las comunidades locales tienen un papel importante que desempeñar para garantizar que proporcionemos a todos los niños la mejor educación posible. Solo trabajando juntos podemos encontrar la solución adecuada para ayudar a nuestros jóvenes a enfrentar el futuro con confianza.

¿Cómo promover el interés por la ciencia en tus alumnos?

En mis alumnos veo por primera vez el talento en bruto y la gran creatividad que tienen, aprecio el arduo trabajo que demuestran que están preparados para hacer, cómo están decididos a desafiar las probabilidades y ser lo mejor que pueden ser.

El logro en mi carrera docente del que estoy más orgulloso es que he ayudado a aumentar la confianza, la autoestima, la disciplina y el sentido de logro entre nuestros estudiantes a través del fortalecimiento de los clubes escolares. A través del Club de Ciencias, fui mentor de estudiantes para la Feria de Ciencia e Ingeniería de Kenia (KSEF) 2018, donde nuestra escuela fue aclamada como la mejor escuela pública del país. Este logro fue reconocido por The Teachers Service Commission of Kenya, The Center for Mathematics, Science and Technology Education in Africa (CEMASTEA), The National Commission for Science Technology and Innovation (NACOSTI), The Royal Society of Chemistry (RSC) y el local medios de comunicación.

«Mis alumnos han podido generar electricidad a partir de extractos de plantas locales»

Mis alumnos han podido generar electricidad a partir de extractos de plantas locales. Dos de mis alumnos desarrollaron un dispositivo que ayuda a los alumnos sordos y con discapacidad visual a medir la longitud de los objetos con una precisión de 0,01 cm. Recientemente, esto les valió el Premio al Objetivo de Desarrollo Sostenible de la ONU en la Feria Internacional de Ciencia e Ingeniería de Intel (ISEF), celebrada en el Centro de Convenciones de Phoenix en Arizona. Puedes imaginar la emoción y el orgullo que nuestros estudiantes tienen por sus compañeros de clase que están logrando tal éxito. Si algunos estudiantes de nuestra escuela tal vez no estaban interesados ??en la ciencia al principio, ahora lo están.

Alrededor del 95% de los estudiantes en la escuela donde practicas provienen de familias pobres, mientras que casi un tercio son huérfanos o tienen un solo padre. ¿Cómo se logra la excelencia educativa para estos estudiantes?

La mayor parte de mi tiempo lo paso en la escuela o liderando actividades en nuestros diversos clubes. Colaborando con otros maestros en nuestra escuela, diseñamos un programa llamado «Clínica Académica» para ayudar a los estudiantes de bajo rendimiento. Los estudiantes cuyo rendimiento es muy pobre en ciencias son «admitidos» en esta clínica que se lleva a cabo tanto antes como después del comienzo de las clases durante los días escolares y los fines de semana. Trabajo en un equipo con otros cuatro maestros para brindar clases particulares a estudiantes de matemáticas, química, biología y física.

Todos los fines de semana, me aseguro de visitar al menos dos estudiantes diferentes en sus hogares para conocer a sus familiares. A través de esto, puedo identificar los desafíos que enfrentan y las medidas que debemos implementar para ayudarlos.

¿Qué harás con el millón de dólares otorgado por el Global Teacher Prize?

Con los US $ 1 millón de dólares, quiero invertir en la comunidad local y en mi escuela, fortaleciendo nuestros concursos de talentos, clubes de ciencias y proyectos de ciencias entre escuelas.

Quiero financiar un laboratorio de computación de la escuela y asegurar que tengamos una mejor conectividad a Internet. También quiero invertir en apoyar a estudiantes brillantes y desfavorecidos localmente, y en la producción de cultivos resistentes a la sequía y huertos familiares para la comunidad, lo que realmente ayudará a los agricultores y familias locales.

Más allá del dinero en sí, ganar el Premio me ha brindado la plataforma global más sorprendente para llegar a los maestros y relacionarme con aquellos que se apasionan por la educación en todo el mundo. Estoy llegando a conocer y hablar con tantas personas que también están involucradas en un cambio positivo. Este no es un gran momento para mí, sino para mis alumnos, para todos los alumnos y profesores de África que pueden compartir esta aclamación.

Con la plataforma que me ha otorgado el premio, también tengo la intención de abogar por la educación en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) y trabajar con otros socios, aquí en África e internacionalmente, para este fin. También me gustaría participar en programas de intercambio de STEM con instituciones locales y globales.

¿Qué consejo le darías a los maestros hoy?

Creo que puede ser difícil ser maestro en muchas partes del mundo hoy en día debido a la falta de estatus de docentes, los bajos salarios y la falta de recursos básicos incluso para la educación. Creo que la ciencia y la tecnología pueden desempeñar un papel importante para desbloquear el potencial de África y el de otras naciones similares donde los recursos son escasos y la vida es difícil.

Creo que los maestros deben adoptar prácticas educativas que integren con éxito la tecnología con métodos modernos de enseñanza y aprendizaje para abordar algunos de los desafíos, como la escasez de maestros y recursos.

La tecnología no solo puede mejorar la enseñanza, sino que también puede mejorar el aprendizaje, por lo que los maestros deben compartirla generosamente con sus estudiantes en cada oportunidad. Los jóvenes vivirán cada vez más en un mundo donde la tecnología es fundamental para sus vidas, por lo que es bueno que los maestros les brinden tanto acceso y orientación como sea posible. Por último, los maestros deben apreciar que la enseñanza es una profesión muy noble y las personas que aspiran a convertirse en maestros no deben dudar en hacer ese compromiso.

Fuente: https://www.eleconomista.es/ecoaula/noticias/10238739/12/19/Peter-Tabichi-La-ciencia-y-la-tecnologia-ayudan-a-desbloquear-el-potencial-de-Africa.html

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Dieciséis libros sobre educación: cosecha 2019

Por: Jaume Carbonell

Se termina 2019 y con él un buen año para la edición de libros sobre educación, desde muy diferentes perspectivas. Dejamos aquí una selección de algunos, no son todos los que podrían estar, pero sí los suficientes como para hacerse una buena panorámica.

Más allá de la escuela

Beard, A. (2019) Otras formas de aprender. Barcelona: Plataforma Editorial.

“¿Por qué metemos a los niños en un aula y les hacemos permanecer en ella durante doce años hablando con una persona cuando eso no volverá a sucederles en toda su vida? No tiene ningún sentido”. Este es uno de los muchos testimonios que recoge el autor que, tras una experiencia docente no muy satisfactoria, emprendió un viaje por medio mundo para explorar qué funciona en educación y qué no -este es el subtítulo del libro- hablando con gente vinculada al mundo de la ciencia, la empresa, la economía, la tecnología, la medicina y, por supuesto, la educación, constatando el divorcio que existe entre los progresos del mundo y el enquistamiento de la escuela en modelos tradicionales obsoletos. También bucea en la historia, destacando aquellas aportaciones como la inteligencia o la neurociencia, entre otras, que apuntan hacia otras vías de signo innovador, subrayando el valor de la creatividad como elemento de ruptura y haciendo acopio de una información ingente, a veces poco estructurada. Con este propósito visita los mejores centros tecnológicos y escuelas del Silicon Valley californiano o las de Finlandia y Corea del Sur que, con orientaciones contrapuestas, obtienen las mejores evaluaciones de PISA, un instrumento de medición y comparación controvertido que merece sus elogios.

La obra se estructura en tres partes: pensar de nuevo, hacerlo mejor y ejercer el cuidado, y la cierra con un decálogo sobre lo que Beard considera una revolución del aprendizaje que, en líneas generales, coincide con otras propuestas alternativas: aprender constantemente; piensa críticamente; desarrolla tu creatividad; desarrolla el carácter; empieza pronto; fomenta la cooperación; practica la enseñanza; utiliza sabiamente la tecnología; construye el futuro, y nosotros somos el sistema: “El sistema no está ahí afuera. El sistema somos nosotros y está compuesto por las relaciones entre las personas. Todos tenemos una función que desempeñar dentro de él y la capacidad de influir en su funcionamiento, para mejor o para peor”. Beard respira optimismo y hace una apuesta por el desarrollo de nuestro rendimiento, nuestro intelecto y nuestra ética en clave solidaria y no competitiva; algo que se consigue con diferentes formas de aprender en función de las finalidades educativas. Y se despide con este mensaje: “Hasta los economistas coinciden en señalar que el aprendizaje garantiza la rentabilidad de las inversiones. ¿Qué es lo que nos detiene?”.


Viajar y soñar, porque Ítaca existe

Echeita, G. (2019). Educación inclusiva. Barcelona: Octaedro.

Este autor, que subtitula la obra como ‘El sueño de una noche de verano’, se ha dedicado media vida en cuerpo y alma a trabajar por lo que estima uno de los sueños posibles: el de la inclusión educativa. Tras su larga y sólida trayectoria como profesor universitario en los campos de la docencia, la investigación y el asesoramiento, hace un alto en el camino para escribir una obra de madurez, donde se deslizan ideas, emociones, narrativas y unas cuantas metáforas, entre otros recursos literarios, aderezados con la colaboración poética de Gemma Serrano. Y. sobre todo, muchos aprendizajes. Por eso, el libro se organiza como un viaje que guarda cierta analogía con el poema Educar de Gabriel Celaya y con otras metáforas marineras. Habla de vientos favorables, de cartas de navegación, de guías para la travesía o de turbulencias hasta llegar a Ítaca. Y este viaje lo hace arropado por colegas, docentes, equipos directivos y padres y madres -sobre todo madres-, porque Gerardo se ha perdido con frecuencia entre aulas y pasillos y ha atendido un montón de demandas familiares.

Para él existe un referente especialmente emblemático: la Declaración de Salamanca y su marco de Acción, producto de la Conferencia Mundial promovida por la UNESCO. Su tesis nuclear es que toda la infancia, independientemente de sus condiciones físicas, intelectuales, sociales, lingüísticas u otras debe ser acogida en la escuela ordinaria, mediante una educación común, garantizando, por tanto, el acceso en términos de equidad y calidad del llamado alumnado con necesidades educativas especiales: un largo camino trufado de dificultades. Uno de los principales retos es el de transformar todo tipo de barreras excluyentes en oportunidades, mediante un enfoque sistémico que significa un cambio radical de las políticas, culturas y prácticas educativas. Un proceso que requiere entornos acogedores y participativos para la atención a la diversidad, reflexiones compartidas, formación docente, un marco inequívoco de valores, escuchar la voz del alumnado, apoyos dentro y fuera de la escuela, variedad de recursos para el aprendizaje, estrategias de presión para vencer resistencias y una revisión y análisis constante de cuanto ocurre dentro del centro. Otro referente citado en este punto es la Guía para la Educación Inclusiva. Desarrollando el aprendizaje y la participación de Tony Booth y Mel Ainscow, uno de los expertos más reconocidos en este campo.
Echeita presenta un discurso esperanzador, por aquello del optimismo de la voluntad, pero también tiene muy claro que “la educación inclusiva solo avanzará significativamente si, y solo si, se pone en marcha una transformación profunda de los sistemas educativos excluyentes que ahora tenemos”.


Aprendizaje profundo

Fullan, M. (2019) El matiz. Por qué unos líderes triunfan y otros fracasan. Madrid: Morata.

Desde que la literatura educativa anglosajona empezó a traducirse al español, allá por los años 80, el nombre de Fullan se convirtió pronto en un referente para analizar los procesos de reforma, cambio e innovación, iluminándonos en sus críticas y alternativas. Esta es la tesis del libro: en un mundo en el que la toma de decisiones es cada vez más veloz, estratégica y determinante, se requieren liderazgos sólidos donde los matices y las sutilezas son muy importantes. Pero conviene señalar qué modelo educativo hay detrás. El autor rehúye recetas de la aborrecida escuela convencional y de las píldoras tecnocráticas y neoliberales, y apuesta por una educación pública igualitaria y transformadora que promueva el aprendizaje profundo: un aprendizaje de calidad “que queda anclado en la persona durante toda su vida, incrementa la implicación del alumno mediante la personalización y la apropiación y le pone en contacto con el mundo real”, donde se generan valores, destrezas, conocimiento, y nuevas relaciones de cercanía y confianza entre los diversos miembros de la comunidad educativa. Para Fullan esta innovación se condensa en lo que llama las competencias globales o las cuatro C: el carácter, la ciudadanía, la colaboración, la comunicación, la creatividad y el pensamiento crítico.

¿Qué liderazgo se requiere para este aprendizaje? Sobre todo uno que sepa profundizar y pueda ayudar a entender el cambio y a optimizarlo, tanto en el ámbito micro como en el macro. El matiz escapa a la superficialidad y está atento al detalle para que, a través de un proceso de inmersión y reflexión, pueda captar la imagen completa del sistema con toda su compleja red de conexiones, más o menos visibles: para que pueda ver los árboles pero también el bosque. El liderazgo atento al matiz siente curiosidad por lo que es posible, es sensible al contexto y abierto hacia otras personas, trabajando no solo para el grupo sino con el grupo, con una actitud integradora. Este es una de sus primeros atributos: el cambio requiere una determinación conjunta, con un propósito común y una interacción continua: el “juntos lo conseguiremos”. El segundo atributo es la adaptabilidad, y el tercero la cultura basada en la responsabilidad, individual y colectiva. En todos los casos se documenta con ejemplos de casos en los que se pone de relieve el liderazgo atento al matiz y al mundo en los procesos de cambio y mejora.


La pobreza en España tiene rostro infantil

Marí-Klose, P. (2019) La infancia que queremos. Madrid: Catarata.

Los niveles de pobreza infantil son una anomalía y solo se afrontan luchando contra la desigualdad y la vulnerabilidad. Este es el diagnóstico de partida del autor, profesor de Sociología de la Educación y diputado socialista, y exdirigente del Alto Comisionado para la lucha contra la pobreza infantil. En este ensayo desgrana, con rigor, estudios, datos y argumentos que, amén de las privaciones materiales que comporta, muestran diversas situaciones de un fenómeno que se rejuvenece y que provoca frustración, vergüenza, humillación y baja autoestima en quien lo padece. Porque, dentro de las políticas de bienestar que, con la crisis han ido a menos, las ayudas específicas para pobres suelen ser ayudas pobres.

En la primera parte, se destaca el carácter acumulativo de los problemas relacionados con la pobreza y el carácter multidimensional de la exclusión social: vulnerabilidad económica, vulnerabilidad laboral, falta de acceso a los bienes y servicios públicos y déficits de interacción social. Las evidencias educativas más llamativas tienen que ver con la segregación: el alumnado más desfavorecido se concentra en los mismos centros y entonces el rendimiento educativo baja en picado; con el fracaso escolar y con el abandono prematuro; con un acusado déficit de escolarización en el primer tramo de la educación infantil; o con el menor disfrute de actividades extraescolares y culturales, así como de apoyo y acompañamiento familiar. Todo ello repercute, en suma, en la formación básica y en la falta de credenciales para lograr una cierta mejora y movilidad social. El ascensor cada día permanece más tiempo averiado.

El autor da cuenta de algunos modelos exitosos en las políticas de bienestar infantil como los escandinavos, sin duda, de merecido reconocimiento. Más cuestionables resultan, por el contrario, las políticas que destaca del laborismo durante el gobierno de Tony Blair. Y, aunque es cierto que las políticas de infancia han entrado en la agenda de la Unión Europea, los pronósticos no son tan optimistas como se pintan. En la última parte, se presenta “Una agenda para erradicar la pobreza infantil” -éste es el subtítulo del libro- trufada de debates y propuestas: uno de ellos es el de la renta básica y su posible idoneidad o no. Las medidas tienen como horizonte la corrección de la privación material -como desfamiliarizar costes de crianza- y de la exclusión social, con intervenciones centradas en la propia infancia, la familia y la escuela y la comunidad: más escuelas infantiles, evitar las repeticiones que no conducen a ninguna parte, incidir en la equidad del ocio o hacer frente a la segregación.

Habrá que ver hasta qué punto los ambiciosos Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, de modo general y respecto a la infancia en particular, superan las dificultades institucionales y financieras, además de las resistencias ideológicas, que también las hay. Al tiempo.


Las enmiendas educativas de un profesor de secundaria

Navarra, A. (2019). Devaluación continua. Tusquets: Barcelona.

Desde la publicación de Panfleto antipedagógico, de Moreno Castillo (2006), no han cesado de aparecer textos escritos por profesores de secundaria -casi siempre hombres- que, a partir de sus vivencias han puesto a caldo la situación de la enseñanza en este tramo educativo, sobre todo tras la aplicación de la reforma educativa de la LOGSE, a la que se le atribuye la causa de todos los males. ¿Qué tiene de común y de específico el libro de Navarra, construido a partir de historias vividas u observadas durante su media docena de años de docencia, un campo de estudio bastante reducido? Las coincidencias abundan en dos primeros capítulos de este ‘Informe urgente sobre alumnos y profesores de secundaria’ -así reza el subtítulo-, repletos de escenarios y situaciones que, a veces de forma irónica y corrosiva, y siempre con una prosa muy rica y fluida, habla de lo que califica de fenómenos paranormales y del profesor sobrehumano: del imparable descenso del nivel educativo; del síndrome del examen en blanco; de la pérdida del hábito lector y de las dificultades en la comprensión lectora; del abandono de los contenidos y su sustitución por las competencias; de la miseria cultural del entorno; de la indisciplina y desorientación del alumnado; de la angustia y del malestar del profesorado que tiene que dimitir de su función instructiva para convertirse en un mero animador.

Lo específico se mueve en un mar de contradicciones. Cuando se limita a contar su experiencia se percibe un entusiasmo y un compromiso inequívoco por explorar nuevas vías de enseñanza y aprendizaje y de conexión con el alumnado, en términos de ensayo y error, evitando la deriva hacia el catastrofismo del blanco y negro y fijándose también en lo que funciona o podría funcionar. También denuncia con brillantez los efectos de las prisas, la inútil sobrecarga burocrática, las visiones economicistas, los brotes de racismo, la pobreza y la desigualdad. Y es sensible a las dificultades familiares y a las carencias emocionales de su alumnado. Pero en el momento que pasa de la anécdota a la categoría, con ánimo de teorizar y generalizar, el matiz deja paso a la contundencia de un discurso reduccionista y simplificador: “La nueva educación degrada nuestra democracia”; “La nueva pedagogía es profundamente clasista”; “El constructivismo genera analfabetismo funcional”. U otras afirmaciones sobre el nivel educativo y la memorización.

Por otro lado, conviene resaltar su devoción por Gregori Luri, al que considera el mejor pedagogo y a quien cita una buena cantidad de veces. Lo mismo que hace con Inger Enkvist, profesora y pensadora sueca, su otro gran referente, defensora acérrima de la educación tradicional -donde primen la disciplina, el esfuerzo y la autoridad del maestro-, porque entiende que toda nueva educación ha fracasado. Ni Enkvist ni Navarra hacen distingos entre las diversas versiones de la innovación o renovación educativa, como si se tratara de un relato único.

Este profesor apuesta por un proyecto educativo neutral, más allá de derechas e izquierdas, y por otro tipo de centros públicos que “tienen que rediseñar los profesores, no los sistemas anónimos, a partir de iniciativas libres”.


Una apuesta por el éxito escolar

Uruñuela, P. (2019) La gestión del aula, Madrid: Narcea.

El autor, profesor de secundaria, inspector y formador, ahora ya jubilado, sigue siendo un todo terreno muy luminoso de la convivencia. ¡Qué cantidad de talleres, seminarios, cursos y conferencias ha impartido estos últimos años en las diversas comunidades autónomas! Su conocimiento experto en este campo dejó su huella en su paso por el Ministerio de Educación, durante el gobierno socialista de Zapatero, con la elaboración del Observatorio de la Convivencia, un referente que debería tener continuidad anual. Con otras personas creó la asociación CONVIVES para la mejora de la convivencia -dispone de una publicación digital- y en El Diario de la Educación es el responsable, junto con Josep Maria Puig, del blog en torno a la convivencia y el aprendizaje servicio.

“Yo empecé a dar clase sin que nadie me hubiera hablado nunca de cómo es un adolescente y, mucho menos, de cómo son los adolescentes de treinta en treinta”. Consciente de la necesidad y de las dificultades de conducir hoy una clase con adolescentes, se propone contar -así reza el subtítulo- “Todo lo que me hubiera gustado saber cuando empecé a dar clase”. Se trata de un libro que combina el diagnóstico y la reflexión con las propuestas concretas de intervención, como un cuaderno de bitácora para orientar al profesorado para lograr un buen clima y gestión del aula, identificando y corrigiendo las conductas disruptivas; e introduciendo los necesarios cambios metodológicos y organizativos y trabajando la motivación y el bienestar emocional del alumnado. Su tesis es que un aprendizaje exitoso requiere una buena convivencia. En este proceso intervienen varios factores y actores: proyecto educativo, alumnado, familia,… Y profesorado: su actitud y formación; y a esto último se ha entregado Pedro Uruñuela con horas y horas de compromiso. Una obra madura, clara y bien organizada que incluye en cada capítulo un breve ensayo, unas conclusiones y un amplio y útil repertorio de propuestas prácticas, con pertinente bibliografía, siempre con una mirada positiva y lejos del clásico modelo disciplinario sancionador.


Entre dudas, preguntas, escuchas y ayudas

Funes, J. (2018) Quiéreme cuando menos me lo merezca… Porque es cuando más lo necesito. Barcelona: Paidós.

Este psicólogo, educador y periodista lleva toda la vida en medio de jóvenes y adolescentes: observándolos, escuchándoles, hablando con ellos y, sobre todo, tratando de comprenderlos, más allá de lo que dicen y hacen, rehuyendo discursos fáciles, etiquetas y estereotipos. Se trata, sin duda, de una de las voces más autorizadas para hablar de estos colectivos: porque ha trabajado a pie de aula, desde los equipos psico-sociopedagógicos; en la calle para dar respuesta a los diversos rostros de la marginación en aras a lograr transiciones hacia la vida activa y la inclusión; en diversos ámbitos institucionales; y en la formación de educadores y educadoras. Una larga trayectoria que le ha permitido conocer las adolescencias desde distintas miradas.

Tras varias publicaciones, llega este libro, un auténtico best seller del cual, desde que salió a finales de 2018, se han vendido 20.000 copias -en catalán y castellano- llegando a estar entre los libros de ensayo en catalán más vendidos: algo insólito en un texto educativo. Además, no hay semana que no tenga una nueva presentación. Un día me lo encontré y le pregunté cuál era la razón de tan buena acogida. “Las familias andan cada día más preocupadas y con más dudas, y piden respuestas”. El propósito del libro de Funes se encuentra en el subtítulo: ‘Una guía para padres y maestros de adolescentes’. Ahora bien, comprometido como está con la renovación pedagógica transformadora, no siempre se lo pone fácil a quienes le escuchan: porque huye de los discursos oficiales al uso y de las recetas cómodas, tratando de devolverles las preguntas e invitándolos a pensar. Su saber experiencial lo condensa en dos agrandes apartados: el trabajo de convivir con adolescentes y propuestas para gestionar algunas preocupaciones. Y en el epílogo desvela una de sus prioridades: “Nuestra tarea debería consistir en descubrir sus malestares, reducir las contradicciones que las provocan y buscar formas de ayudas sensatas”.


¡Qué poco se conocen y respetan los Derechos de la Infancia!

Tonucci, F. (2018) Manual de guerrilla urbana. Barcelona: Graó.

Este psicólogo italiano que, con un gran poder de seducción, consigue llenos espectaculares en sus intervenciones en España -dicen que más que en su propio país- es tan conocido como Tonucci como por Frato, su alter ego, que pone en tela de juicio las miserias del sistema educativo y de la pedagogía convencional a través de sus viñetas. Desde su primera obra, Con ojos de niño, no han cesado sus miradas a la infancia en sus diversos espacios educativos: la escuela, la familia y la ciudad, porque entiende que su bienestar se encuentra en esos y en otros lugares y artefactos que contribuyen a su socialización. Observador agudo e irónico, sabe reflejar en un dibujo un pensamiento profundo. Esto le permite ser muy prolijo en sus publicaciones: quizás no hace nuevas aportaciones pero aporta detalles y matices muy eficientes. Ahora, ya jubilado, ha dejado la investigación psicológica, pero como abuelo encuentra un rico campo de observación y creatividad.

Este manual de guerrilla tiene un destinatario: las niñas y niños que quieren conocer y defender sus derechos. En este caso el texto escrito pesa más que su ilustración, aunque nunca faltan las viñetas de Frato para resaltar con oficio y humor las ideas clave. La primera parte es una breve historia de la Convención sobre los Derechos del Niño, que se abre con esta pregunta: ¿Sabías que el art.3 de la Convención dice que el interés de las niñas y niños es siempre superior? Bastaría con que lo supieran el presidente, los ministros, los empresarios, los sindicatos, los alcaldes, los guardias, los maestros y los padres….”. Y la segunda se centra en las propuestas de rebelión, donde se habla del interés superior del niño; del derecho a expresar su propia opinión y a participar; el derecho al tiempo libre; y de derechos y deberes. El libro lo dedica a una niña de Rosario de 10 años, que dice: “La culpa de todo la tienen los mayores; debemos limitar el poder a los mayores”; y a un niño italiano de 5 años: “Si los adultos no escuchan a los niños, tendrán serios problemas”. Aviso para navegantes.


Contra mentiras y tópicos

Trilla, J, (2019) La moda reaccionaría en educación, Barcelona: Laertes.

El autor cuenta con una amplia y diversificada trayectoria en el campo de la práctica educativa -maestro de primaria, monitor de colonias y, desde hace muchos años, profesor en la Universidad de Barcelona- y en la investigación y producción teórica: pedagogía del ocio, educación moral, el análisis de diversas pedagogías y de cuestiones socialmente controvertidas. Este es un libro que se mueve en esta dirección, porque desmonta las falacias, tópicos, simplificaciones e invenciones que, con tanta contundencia como ligereza, difunden prestigiosos opinadores mediáticos -que cuando no hablan de educación son bastante progresistas- y un buen puñado de profesores, sobre todo de secundaria.

¿Cuál es la piedra de toque de su discurso, de las pedagogías que Trilla califica de reaccionarias? La reivindicación nostálgica de hace unas décadas en las que sostienen que el nivel educativo era más alto, se valoraban los contenidos, la autoridad docente no era cuestionada y se imponía la disciplina en las aulas. Tiempo en que los rituales de la escuela tradicional, sostienen, aún no habían sido sustituidos por las nuevas pedagogías renovadoras, causantes de todos los males y desgracias del actual sistema educativo. Trilla parte del análisis de algunos libros de esta órbita, sobre todo del pionero más influyente: El panfleto antipedagógico, de Moreno Castillo, y de piezas periodísticas, y con una argunentación sólida y minuciosa refleja buena parte de los mitos reaccionarios que se venden como la salvación de las mejores esencias educativas. Y esto se hace magnificando, de forma catastrófista, algunos problemas educativos actuales, en contraste con una idealización del pasado al que se le atribuyen todo tipo de virtudes. Quizás sí que la escuela de otros tiempos fue diferente para unas minorías socialmente y/o culturalmente privilegiadas pero no, ni mucho menos, para la mayoría de la población.

En el catálogo de las modas reaccionarias, donde se mezclan los discursos de la antipedagogía con algunas rémoras del pasado -que habría que diferenciar más nítidamente-, Trilla incluye cuestiones de signo bien distinto: la disciplina y los castigos corporales; autoridad del profesorado y de la atención a los contenidos; la condena indiscriminada a los pedagogos; la segregación por sexos y por niveles; el adoctrinamiento, muy centrado en la enseñanza de la Religión etc. Al final, aunque de forma breve, tampoco ahorra críticas a las pedagogías progresistas donde «tampoco es oro todo lo que reluce». Supongo que el autor podría extender la crítica a otros libros que han aparecido últimamente, algunos de ellos muy mediáticos.


Resistir al neoliberalismo desde la escuela pública

Rodríguez Martínez, C. (2019). Políticas educativas en un mundo global. Barcelona: Octaedro.

La autora es una de las caras más visibles del Foro de Sevilla, un colectivo que nace en esta ciudad a finales del 2012, conformado por profesores y profesoras, sobre todo del ámbito universitario, preocupados por la evolución y la deriva conservadora del sistema educativo y comprometidos por su mejora y transformación. A partir de su manifiesto fundacional: “Por otra política educativa”, han promovido encuentros y debates con otras redes que se mueven en la misma dirección, y han elaborado gran cantidad de textos para promover el debate, muchos de ellos publicados en el Diario de la Educación. Carmen atesora una triple mirada y experiencia: como profesora e investigadora universitaria: como responsable de la renovación pedagógica de la Junta de Andalucía hace ya algunos años, y como activista social en el campo de la educación y del feminismo.

Este libro, se inspira en la filosofía del Foro de Sevilla, aunque aporta su particular punto de vista y ahonda en cuestiones educativas y pedagógicas de enorme calado. De manera clara y ordenada arremete contra sistema educativo español, inscrito en el relato europeo neoliberal del capital humano, la competitividad, la gestión empresarial, la rentabilidad y la progresiva privatización, pero con un acento específico más conservador tras la aprobación de la LOMCE, con sus itinerarios segregadores y la homogenización y centralización del currículo, entre otros puntos negros. Asimismo, critica los sistemas de evaluación y las condiciones de precarización de la profesión docente, con una formación inicial desvinculada de la práctica y con una formación permanente a la baja, basada en el cursillismo y la mera certificación. Todo ello, sostiene, obstruye la autonomía personal y el empoderamiento docente.

En contraposición, Carmen Rodríguez apuesta por el modelo de escuela pública que garantiza los derechos de toda la ciudadanía, la laicidad y la justicia social; y por una educación para una ciudadanía crítica y democrática, sin olvidar la naturaleza política y ética del currículo: “Un conocimiento participativo, con sentido y transformador para construir una escuela democrática, deliberadora y reflexiva que evolucione desde la estrechez cultural hasta una verdadera ciudadanía universal conocedora de su legado”.


Miradas y propuestas críticas y solidarias

Moliné, B; Planes, Ll; Bonals, J. (2019) Educando para otro mundo posible: por una escuela comprometida. Barcelona: Graó.

Los tres autores, aparte de su actividad docente y educativa, han trabajado en el campo de la cooperación interescolar, la renovación pedagógica, la animación sociocultural y el asesoramiento psicopedagógico. Y los tres han formado parte de la Xarxa d’Escoles Compromeses, estrechamente vinculada a la Educación para el Desarrollo, cuyo propósito es generar conciencia crítica para la transformación social y política para avanzar hacia la justicia global en todas las comunidades del planeta. Esta modalidad educativa ha evolucionado desde un modelo asistencial y proteccionista hasta un desarrollo humano sostenible.

La obra, de una gran solidez, se estructura en dos bloques claramente diferenciados: el marco conceptual y las propuestas y experiencias. En el primero, dentro de un planteamiento que apuesta por la educación en valores y para la ciudadanía, se compaginan las dimensiones personales y relacionales, lo global y lo local, la teoría y la práctica, la mirada larga hacia horizontes utópicos y la pegada a las condiciones de la realidad cotidiana. Cabe destacar, entre otras valiosas aportaciones, los atributos derivados de la competencia social con las otras personas, sistematizada en estos puntos: la buena disposición hacia los demás, la hospitalidad, la generosidad, el cuidado, la equidad, el reconocimiento y la dignificación, y la capacidad de dejar ser. En los distintas temáticas que parten de dos premisas -conocer para tener criterio y tener criterio para actuar- se aprecia una cierta similitud con los ejes transversales contemplados en la LOGSE –la reforma impulsada por los primeros gobiernos socialistas-, tales como el medio ambiente, la cultura de la paz o el interculturalismo, que ahora han queda diluidos sino desaparecidos del currículo oficial.

En segundo bloque contiene siete experiencias que ilustran las conceptualizaciones, donde se ponen de relieve el compromiso social, el poder de la conversación, el intercambio entre comunidades y culturas mediante la correspondencia al estilo freinetiano, el trabajo en torno a los refugiados o la ciudad educadora. Un abanico de posibilidades para una comprensión e intervención crítica sobre la realidad.

Larrosa, J. (2019). Esperando no se sabe qué sobre el oficio de profesor. Avinyonet del Penedès (Barcelona): Candaya.

Este profesor de Filosofía de la Educación en la Universidad de Barcelona muestra en sus ensayos, con ciertas pretensiones literarias, un amplio bagaje lector. Así, más allá de la pedagogía, son frecuentes sus incursiones y referencias a la filosofía, al cine, a la literatura y a otros campos culturales. En sus anteriores producciones ha dado cuenta de ello. En este libro se incluye el género epistolar, la descripción de cursos y conferencias con sus correspondientes comentarios y otro tipo de intercambios con amigos, colegas y congresistas que enriquecen el núcleo de un relato amenizado por el fuerte protagonismo del autor.

Hay cuatro viejos conceptos recurrentes que vertebran la obra con los que Jorge Larrosa va conversando: la materia de estudio, el aula, la escuela y el profesorado. Los elogia, cuida y homenajea, defendiéndolos con pasión y sin fisuras, porque entiende que es la única manera de dignificar una escuela pública equitativa y de calidad que pueda sortear los nuevos vientos neoliberales.

“Es en la materia donde está la nobleza y, sobre todo, la magia, y lo único que el profesor debe tratar de hacer es que la magia de la materia llene la sala de clase”. En este sentido, se muestra muy crítico con las propuestas que tratan de diluir su esencia, con propuestas más modernas y rompedoras como los estudios culturales y de otro tipo de innovaciones. El aula, con un tratamiento excesivamente reiterativo, la concibe como el epicentro del aprendizaje, un lugar para el encuentro, la celebración y el goce. Se sitúa en las antípodas de los planteamientos que reivindican la hiperaula o más escuela y menos aula, como así titula M.Fernández Enguita uno de sus últimos libros. La función de la escuela la asocia a la lectura atenta, a la conversación rigurosa -no al mero parloteo- y a los objetivos básicos de la instrucción. Y al profesorado -dice que sólo debe ejercer de profesor para dignificar su oficio, prescindiendo de otros roles y atributos- le compete, sobre todo, conocer el mundo y ponerlo en el centro del aula, tratando de renovarlo y de impedir que no se desmorone, así como llamar la atención sobre las cosas importantes. No obstante, parece que Larrosa esté pensando más en el espacio universitario y en los niveles superiores del sistema educativo que en los inferiores.

Se agradece que el autor trate de dignificar aspectos tales como la materia, el silencio, la atención o la perseverancia, fruto de la mejor tradición, con frecuencia demasiado olvidados o asociados únicamente a un modelo pedagógico conservador; ahora bien, no acaba de entenderse que, cuando afirma que “tal vez ahora la tarea no sea tanto renovar la escuela como defenderla”, solo cite como amenazas la escuela de Disney, de los bancos y de las empresas tecnológicas, del shoping, de la emprendeduría, del coaching y del aprendizaje cognitivo, y se olvide de otros muchos relatos e intervenciones renovadoras y transformadoras en el seno de la educación pública.


Conversaciones para gozar y pensar

Nomen, J. (2019). El niño filósofo y el arte. Barcelona: Arpa.

El año pasado este profesor de la escuela Sadako, un centro innovador de reconocido prestigio, publicaba El niño filósofo, en torno al pensamiento crítico, mientras que el que nos ocupa versa sobre el pensamiento creativo en la infancia, que se desarrolla a partir de múltiples y ricas relaciones que discurren entre el arte y la filosofía, y que abren apasionantes vías de indagación. La huella de Lipman y su propuesta para el desarrollo de habilidades de razonamiento es una de sus fuentes de inspiración más notorias. “Debemos trabaja la creatividad para que los niños y las niñas se abran al mundo para recrearlo, para superar sus dificultades y bloqueos, para ir más allá en el difícil ejercicio de la libertad humana que exige la autonomía del pensamiento crítico, el coraje del pensamiento creativo y el amor del pensamiento cuidadoso”.

Se trata de un texto sumamente original y bien trabado que combina el ensayo con una propuesta de trabajo que rehúye el utilitarismo que con tanta lucidez denuncia Nuccio Ordine en la Utilidad de lo inútil, quien estima que hay actividades que no sirven para nada y son imprescindibles. Razón y emoción se hermanan para poder leer y comprender la realidad. La mencionada propuesta la conforman doce conversaciones entre filósofos y artistas que, desde un enfoque interdisciplinar, incluye pautas y actividades para el diálogo, la creación plástica, literaria, fotográfica y musical.

En cada conversación, donde se asocia la obra de un pensador con la de un artista, existe un tópico que, a modo de interrogante, actúa como hilo conductor: ¿Podemos ser libres?, ¿Es siempre incorrecto mentir?, ¿Podemos prever el futuro?, ¿Hay que saber vivir en la incertidumbre?, ¿Vivimos en una sociedad cansada?, o ¿Qué se puede entender por belleza? Por ahí circulan Beauvoir, Aristóteles, los hermanos Grimm, Freud, la Mafalda de Quino, la danza de los pequeños cisnes de Tchaikovsky o los poemas de Gloria Fuertes.


¿Innovación al servicio de quién y de qué?

Martínez, M / Jolonch, A (coord.) (2019). Las paradojas de la innovación educativa. Barcelona: Horsori.

Libro coral con una docena de aportaciones autóctonas y foráneas de diversos autores y autoras, interés desigual, la mayoría de ellos con una amplia y sólida producción teórica detrás. Aunque no hay un hilo conductor que dé continuidad -Vaya, que los textos se pueden leer sin orden ni concierto-, sí que existen unos tópicos que circulan por todos ellos: las diversas lecturas, significados y ámbitos de aplicación de la innovación educativa y, sobre todo, su relación con la calidad y equidad, tanto en cuanto a los procesos de aprendizaje del alumnado como a las dinámicas de cambio en el centro y en la comunidad. Una reflexión necesaria en un momento en que el término innovación se ha convertido en un mantra al que todo el mundo hace referencia para pensar y hacer cosas muy diferentes.

En el primer capítulo introductorio «¿Qué hemos de innovar y qué debemos conservar en educación?», Miguel Martínez presenta una visión panorámica sobre los retos pendientes a partir de la premisa de que la innovación por sí sola no es garantía de mayor calidad en educación , y de que nunca es neutral. Así, plantea los cambios que genera la necesidad de renovación pedagógica, en un momento en que cada vez hay más educación fuera de la escuela; la compleja relación entre contenidos y capacidades; o la formación integral y la creación de espacios de aprendizaje y convivencia para una educación democrática en valores. Lástima que las paradojas que plantea, muy adecuadas, no siempre tengan respuesta en los otros textos.

La aportación de José Manuel Escudero, «Innovación y calidad en educación», es muy clarificadora al presentar una cartografía alrededor del triángulo innovación-calidad-igualdad, y al diferenciar la innovación en clave de justicia y equidad de la innovación neoconservadora y neoliberal. Antoni Tort en «Escuelas, territorio, trabajo en red e innovación en educación», avanza en el discurso sobre las dinámicas de cambio en la escuela con respecto a los procesos de reinstucionalització y regulación, destacando el potencial que tienen las redes educativas horizontales.

Anna Jolonch pone el foco en «Las comunidades profesionales de aprendizaje», a partir de diversas investigaciones internacionales. No faltan aterrizajes más concretos, como el de Begoña Gros en «La innovación en los entornos y materiales aprendizaje» donde presenta una selección de materiales y recursos con criterios innovadores muy afinados para que, como dice ella, innovar no sea digitalizar contenidos.

También se incluyen otros textos generales sobre la innovación o más específicos sobre liderazgo, evaluación o formación del profesorado. Se echa en falta, sin embargo, una valoración más amplia y profunda sobre la avalancha de prácticas que forman parte de lo que se llama la nueva primavera pedagógica. Aunque, bien mirado, tal vez esto sería otro libro.


La grandeza de una escuela justa

Perrenaud, P. (2019). La organización del trabajo, clave de toda pedagogía diferenciada. Barcelona, Graó.

Desde la publicación de La construcción del éxito y del fracaso escolar, un libro que abrió un nuevo horizonte analítico, Perrenaud no ha cesado de ocuparse de las desigualdades: de cómo siguen reproduciéndose, en sintonía con el ya clásico discurso de Bourdieu, y de cómo pueden afrontarse con cierta eficacia, en clave de discriminación positiva, fijando diferentes estrategias orientadas a objetivos comunes. Esta es la clave de la pedagogía diferenciada: aunar la exigencia de igualdad con el derecho a la diferencia. Huye, por tanto, de visiones uniformistas y convencionales, apostando por concepciones renovadoras donde se perciben las resonancias de Freinet y Meirieu, por citar dos maestros más próximos. Una diferenciación que atiende a cada sujeto individualmente pero no olvida su pertenencia a una colectividad que conviene democratizar y cohesionar.

Perrenaud arranca con una pregunta obvia pero a la que, en la mayoría de los casos, sigue sin obtener una respuesta: “¿Por qué hay alumnos que pasan años y años en la escuela sin aprender todo lo que la escuela les promete? Sostiene el autor que ello es debido a que raramente el alumnado se ve enfrentado a situaciones susceptibles de hacerle aprender. A partir de ahí elabora una propuesta de intervención que ofrezca el máximo de situaciones de aprendizaje sólido y fecundo, articulada a partir de una organización del trabajo radicalmente distinta. No se trata de hacer más actividades ni aumentar el tiempo de atención para quien lo necesite sino de hacerlo mejor en el mismo tiempo. Ello supone cambios en el currículo, rompiendo los compartimientos disciplinarios e introduciendo proyectos multidisciplinares; en los tiempos y espacios; en la gestión de ciclos plurianuales de aprendizaje, más allá del aula, o en la configuración de nuevos agrupamientos.

Una nueva organización del trabajo, que aterriza en propuestas muy detalladas, que se propone dotar al alumnado de un capital cultural escolarmente rentable; un deseo de apropiarse de los conocimientos escolares, y un entorno que puede apoyarlos en su trabajo escolar y en su orientación. Esta es la escuela justa por la que lucha Perrenaud: la que cumple con sus promesas para todo el alumnado, independientemente de su origen, sexo o condición social.


El qué y, sobre todo, el cómo.

Williamsom, B. (2019). El furo del currículum. La educación y el conocimiento en la era digital. Madrid: Morata.

¿Qué visiones sobre el currículo del futuro se imaginan, ensayan o promueven, y qué conocimientos debería incluir? Estos son algunos de los interrogantes nucleares que se plantea este libro-informe, que se nutre de diversos estudios y grupos de trabajo sobre innovaciones digitales promovidos y financiados por la Fundación John D. y Catherine T. MacCarthur, en cuyas conclusiones se pone de relieve cómo aprenden, juegan, socializan y participan en la vida la infancia y la juventud actual.

Una de las tendencias más emblemáticas es el tránsito de una visión centralizada, controladora y canalizadora, por otra cada vez más descentralizada, distribuida y dispersa, a través de multitud de redes y conexiones. Se argumenta que la arquitectura y desarrollo del currículo ha dejado de estar exclusivamente en manos del Estado y pasa a depender de una mezcla confusa de organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, empresas comerciales y del sector privado, organizaciones filantrópicas, laboratorios de ideas y programas sociales. En cierto modo, se experimenta un proceso de desinstitucionalización en la línea que apuntara Iván Illich hace ya medio siglo en torno a las mallas de aprendizaje. El énfasis se pone en la adquisición de destrezas y en competencias como el razonamiento: “Es la consecuencia de la tesis de que hoy es más importante ‘saber cómo’ que ‘saber qué’, pues es probable que la mayor parte de conocimientos que se aprenden en la escuela queden rápidamente desfasados en un mundo tan hiperconectado como el actual”.

Todo ello se ilustra con algunos estudios de caso como el Opening Minds, un currículo por competencias implantado en 200 escuelas británicas; el Quest to Learn, una “escuela para niños digitales” en la ciudad de Nueva York; o la red de escuelas concertadas de San Diego High Tech High, que integra la educación técnica y académica en un aprendizaje basado en proyectos, y que el pasado mes de noviembre recibió el premio al mejor proyecto educativo del mundo en la Cumbre Mundial para la Innovación en Educación 2019 (WISE). En las diversas experiencias planea la economía del conocimiento y el aprendizaje supeditado al mundo laboral -reforzada por la presencia de las grandes multinacionales informáticas- aunque también se visualiza un enfoque crítico y progresista que coloca, por ejemplo, al alumnado y al profesorado en pie de igualdad como creadores activos de contenidos, procesos y productos curriculares a través de un aprendizaje conjunto.

Este es otro de los grandes interrogantes: “¿El currículo del futuro se orientará más hacia prácticas comunitarias y cooperativas o, por el contrario, se dejará arrastrar por los patrones individualistas y economicistas de carácter neoliberal?».

Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/pedagogiasxxi/2019/12/11/dieciseis-libros-sobre-educacion-cosecha-2019/

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