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Cinco claves para hacer negocios en 2018 según el investigador de Harvard Efosa Ojomo

Por: La República/Melisa Echeverri/19-01-2018

El economista e investigador de Harvard, Efosa Ojomo, habló sobre cómo crear negocios innovadores.

Aunque las empresas reconocen que la innovación es clave para garantizar su supervivencia, no siempre logran crear un modelo de negocio que sea lo suficientemente novedoso. Esto no solo ocurre con las compañías, sino con los países, y muchas veces se debe a que no se generan ideas pensadas en lo que necesita la población.

El investigador y economista de Harvard Business School, Efosa Ojomo, evalúa cómo se puede dar bienestar a los ciudadanos desde las innovaciones disruptivas, las cuales no solo mejoran la calidad de vida sino que promueven el desarrollo económico de las regiones y el empleo.

El académico compartió con LR cinco claves para hacer negocios innovadores, que a su vez generen progreso económico.

1. La innovación debe estar en función de las necesidades de la región

“Puedo crear el producto con el mayor avance tecnológico pero si esto no responde a las necesidades de la gente no tiene sentido”.

2.  Diversifique los mercados 

“Cerca de 85% de las exportaciones de México van a Norteamérica y Canadá. Si bien son países donde los ciudadanos tienen altos ingresos, se ha vuelto un mercado muy competido. Si México y otros países de Latinoamérica se dejan de enfocar en los mercados ricos, y se enfocan en solucionar los problemas de un latinoamericano promedio, se podrían generar mejores negocios”.

3. Cree un producto o servicio que todos puedan costear

“Todo el mundo está emocionado por los autos eléctricos de Tesla, pero a mí no me entusiasma, porque aunque los carros se dirigen a personas del común, una familia latinoamericana promedio no puede costearlos. En cambio, China tiene cientos de miles de autos eléctricos, son pequeños, no pueden ir muy rápido, solo llevan dos o tres personas, pero la diferencia es que no son muy costosos y el chino promedio puede desplazarse en ellos de su casa al trabajo”.

4. Desarrolle las habilidades en torno a un negocio es clave

“No solo se trata de crear el negocio, se necesita hacer mucho más para crear un mercado. Hay que desarrollar habilidades para el negocio, como capacitar al equipo y tener un programa de formación”.

5. Busque inversionistas intrépidos

“Cada uno de los principales innovadores que he estudiado han tenido problemas al convencer a sus inversionistas. Desde Henry Ford hasta los creadores modernos. Lo que sugiero es no buscar inversionistas convencionales pues no tienen interés de arriesgarse”.

*Fuente:https://www.larepublica.co/alta-gerencia/cinco-claves-para-hacer-negocios-en-2018-segun-el-investigador-de-harvard-efosa-ojomo-2587440

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CILAC 2018. 2ª Edición del Foro Abierto de Ciencias América Latina y el Caribe

UNESCO – Panamá/16 de enero de 2018/Fuente del Evento: http://forocilac.org/convocatorias/

El Foro Abierto de Ciencias de América Latina y el Caribe se instala como espacio regional de debate e intercambio, y será organizado cada dos años de manera itinerante en distintas ciudades de la región. A la vez, busca constituirse como una plataforma para definir posiciones comunes en torno a una agenda científica, tecnológica y de innovación para el desarrollo sostenible, y llevar la voz de la región al ámbito global del Foro Mundial de Ciencias.

Se trata de una conferencia única en su tipo, que conecta futuros investigadores con científicos de primer nivel, emprendedores jóvenes con líderes de empresas y corporaciones, visionarios e innovadores con decisores políticos, artistas, diseñadores, inventores e ingenieros, periodistas científicos y centros de divulgación científica… Todos ellos convocados por los enormes desafíos de nuestra época, que exigen la colaboración interdisciplinaria y multisectorial de toda la sociedad latinoamericana y caribeña.

CILAC es un evento internacional, que cuenta con la participación de colegas y organizaciones de todos los continentes.

El Foro Abierto tiene un carácter de diálogo multi-actoral, con Conferencias Plenarias a cargo de renombrados especialistas, así como Sesiones Temáticas y Eventos Paralelos, en los que participan Ministros, Rectores de universidades, empresarios, científicos, investigadores, emprendedores, representantes de organismos internacionales y no-gubernamentales, así como actores relevantes de la sociedad civil.

De manera simultánea, en espacios públicos de Ciudad de Panamá se celebra la Ciudad Abierta a la Ciencia.

Se realizarán Actividades Descentralizadas de divulgación de las ciencias y vinculación entre ciencia, cultura y sociedad, invitando a la ciudadanía a vincularse con la ciencia, la tecnología y la innovación, a través de la cultura y las artes, incluyendo teatro, danza, charlas informales, performances y demostraciones. La programación incluye exposición de Posters, instalación de Stands institucionales y realización de Visitas Técnicas para los participantes interesados.

CILAC configura un encuentro plural, coherente y articulado de múltiples actividades de reflexión y propuestas en el marco de la Agenda para el Desarrollo Sostenible 2030.

 

Es por ello que CILAC convoca a múltiples actores, relacionando a la sociedad civil con científicos, academia, organizaciones de cooperación, sector privado y gobiernos  a pensar en conjunto.

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De esta forma, se ha convertido en un evento global, con la participación de colegas y organizaciones de todos los continentes, que busca contribuir en el diseño de una estrategia planetaria a favor de la ciencia para el desarrollo sostenible.

Objetivos

El objetivo principal del Foro Abierto de Ciencias de América Latina y el Caribe, es crear un espacio dinámico e inclusivo para debatir, planificar y monitorear entre todos los actores involucrados -gobierno, universidades, empresas, investigadores, sector social− la integración científico-tecnológica de la región y el papel del sistema Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) para el desarrollo sostenible de la región.

El Foro, brinda un espacio único para el alineamiento de las prioridades y políticas regionales de las diversas organizaciones (internacionales y regionales), así como de las agencias bilaterales y multilaterales de cooperación activas en materia de ciencia y tecnología, junto con los sistemas de enseñanza e investigación.

A su vez, a través del Foro se pretende impulsar de manera significativa el proceso de gestación, desarrollo y consolidación del Espacio Latinoamericano y Caribeño de Educación Superior (ELACES).

Para mayor información:

Convocatorias

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Entrevista a Lola Martínez: “Las mujeres somos la mitad de la población pero no llegamos a un 20 % en ciencia y tecnología”

26 Noviembre 2017/Fuente y Autor:agenciasinc

Cerca de 50 científicas de todo el mundo han participado en el programa HiddenNoMore organizado por el Departamento de Estado de EE UU para fomentar el liderazgo de las mujeres en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés). La española Lola Martínez, científica del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, ha participado en este “viaje inolvidable” donde ha conocido las historias duras y de superación de muchas de sus compañeras.

La película Figuras Ocultas, que recuerda el papel crucial que desempeñaron tres mujeres afroamericanas en la carrera espacial durante los años 60, ha inspirado el programa HiddenNoMore: Empowering Women Leaders in STEM del Departamento de Estado de EE UU dentro de su veterano Programa de Lideres Visitantes Internacionales (IVLP).

En colaboración con 21st Century Fox y embajadas estadounidenses de todo el mundo, se han seleccionado a 48 mujeres científicas y tecnólogas para realizar una visita de tres semanas a EE UU durante el mes de octubre. El objetivo era repasar el avance de las mujeres en la investigación e innovación de ese país, compartir experiencias de otras regiones y explorar la forma de mejorar su presencia y liderazgo en las disciplinas STEM.

La química Lola Martínez (Madrid, 1973), jefa de la Unidad de Citometría de Flujo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), ha sido la representante española es este programa internacional. Durante el viaje, además de adentrarse en el sistema de ciencia y tecnología estadounidense, ha conocido científicas brillantes de los cinco continentes, líderes en su campo y comprometidas con la sociedad.

«Muchas de mis compañeras tienen historias personales durísimas, pero me ha impactado su capacidad de aprendizaje y superación»

¿Cómo has vivido esta experiencia?

Ha sido realmente interesante, instructiva e inspiradora. Muchas de mis compañeras tienen historias personales durísimas, pero me ha impactado su capacidad de aprendizaje y superación. Ahora son auténticas líderes que han logrado hacer avanzar a las mujeres en ciencia y tecnología, siendo pioneras en sus campos. Muchas de ellas han ido rompiendo tabúes y barreras, convirtiéndose en las primeras ingenieras, científicas, físicas, etc. en sus países. Me ha llamado la atención que no solo tienen talento y son excelentes en sus profesiones, sino que además les sobra generosidad y compromiso. En su tiempo libre también lideran organizaciones y asociaciones para el desarrollo de la educación STEM en niñas y colectivos marginados. Realmente impresionante.

¿Puedes poner algún ejemplo?

La historia de superación personal de Sandra Cauffman, una costarricense de origen humilde que ahora es vicedirectora de la división de ciencias en la Tierra en la NASA. Algunas de sus enseñanzas me las he traído conmigo: “No hay que tener miedo al fracaso, sino aprender de él” y “si realmente algo te apasiona, encuentra el modo de conseguirlo: te costara más o menos, pero lo conseguirás”. Un ejemplo de la capacidad de aprendizaje nos lo dio la representante checa Stepanka Baierlova, profesora de matemáticas y robótica, que aprendió inglés en escaso medio año para poder participar en este programa. No era bilingüe, pero su nivel era alucinante para haber estudiado solo seis meses. Y Carla Christie, bióloga marina y representante chilena, también nos regaló toda una experiencia de aprendizaje durante un paseo en barco en Pensacola (Florida) para ver delfines. Fue increíble ver cómo una niña de apenas 7 u 8 años se quedaba embrujada cuando Carla le hablaba sobre estos animales.

También comentabas que has conocido historias duras… 

Si. La representante de Corea del Sur, Jin Joo Lee (JJ, como ella nos decía), nos contó su pasión por la ingeniería, pero tuvo que dejar la universidad debido al acoso de uno de sus profesores, que hizo que cambiara de carrera y se dedicara a la educación. En muchos lugares de Asia todavía falta una legislación que proteja a las mujeres contra estos comportamientos abusivos. En este contexto, fue inspirador escuchar a Ikumi Yoshimatsu en el Relativity Lab de Los Angeles. Ikumi es una japonesa que ganó en 2012 el concurso de Miss Internacional, y que se ha convertido en una activista social por los derechos de las mujeres en Asia, reclamando algo tan básico como es una legislación que las proteja de acosadores. Ser testigo de la interacción y reacción de Ikumi con las participantes asiáticas fue de lo más emotivo.

«Hay que cambiar estereotipos y mentalidades en todo el mundo, y generar roles de mujeres que se alejen de lo típico»

Volviendo a JJ ¿cómo acabó su historia? 

Con los años ha conseguido su sueño fundando una empresa o start-upsocial llamada Girls’ Robot. Allí ayuda a las mujeres a entrar en el mundo de la ingeniería y la robótica, dándoles el apoyo y los medios que necesitan, así como una red de contactos internacional con los mejores laboratorios de robótica. Durante nuestra estancia, JJ aprovechó para llevarnos a varios laboratorios de robótica punteros, como el impresionante RoMeLa Lab de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), donde pudimos ver lo último en este campo, o el de la Universidad de Georgetown, donde desarrollan proyectos muy interesantes para usar robots con niños autistas.

¿Qué otros centros visitasteis?

Junto a la dimensión personal, el viaje ha estado aderezado con visitas a varias universidades, museos y las sedes de National Geographic, la National Science Foundation y el Departamento de Estado. También estuvimos en escuelas primarias e institutos de Pensacola para ver sus programas de enseñanza en el campo STEM. En Chicago visitamos, entre otros, los famosos laboratorios Argonne, el centro de innovación mHub, un proyecto de Women Tech Founders y la empresa tecnológica IMC, que apoya a las jóvenes programadoras. Y en los laboratorios de desarrollo de realidad virtual de 21st Century Fox, en Hollywood, compartimos inquietudes y discutimos el papel del cine y la televisión en la perpetuación de los estereotipos de género y su poder para cambiarlo.

 

¿Hablasteis de posibles soluciones?

Los problemas a los que nos enfrentamos en el mundo de hoy son complejos y requieren perspectivas imaginativas. Hay que dejar que las mujeres aporten sus ideas y soluciones en posiciones donde tengan el poder de cambiar las cosas. Nos queda mucho por hacer, pero llegaremos, es cuestión de cambios de estereotipos y mentalidades en todo el mundo, y de generar roles de mujeres que se alejen de lo típico. Tiene que ser un esfuerzo conjunto para alcanzar esa igualdad que todos necesitamos. En el CNIO, por ejemplo, existe una Oficina de la Mujer en Ciencia para promover la concienciación sobre este aspecto y enseñar otros roles de mujeres a los más jóvenes. 

«Todavía hay muchos casos de ‘primeras mujeres en…’ y demasiadas mujeres cualificadas ocupando posiciones secundarias»

¿En las disciplinas STEM se avanza más rápido en igualdad de género que en otros ámbitos? 

Yo diría que no. Quizás en el campo de la biomedicina, donde hay mayor representación de mujeres, la situación sea un poco mejor, pero en otros como la física o la ingeniería, todavía hay muchos casos de ‘primeras mujeres en…’ y demasiadas mujeres cualificadas ocupando posiciones secundarias, subdirectoras o directoras en funciones; sin recibir el reconocimiento salarial o social, y con hombres por encima no siempre más cualificados.

¿Cuál es la situación en nuestro entorno?

España está en línea con lo que ocurre en Europa, donde aparentemente vivimos en igualdad, pero los números siguen sin reflejarlo. La representación de las mujeres en las escalas profesionales altas es pobre y, aunque no es fácil de analizar, no es por falta de talento, sino por culpa de los estereotipos y barreras que a día de hoy aún nos encontramos. Somos el 50% de la población, pero no llegamos a un 20% estudiando STEM, y luego el porcentaje de mujeres que trabaja en estas disciplinas también es muy pobre. Algo no funciona. En EE UU aprendimos que el número de mujeres que abandona la ingeniería a favor de otros sectores que las tratan mejor es el doble que en otros campos. Las historias de nuestras compañeras físicas o ingenieras, donde todavía muchas son las únicas chicas en el departamento, empresa, etc. son sinceramente increíbles. 

Investigación con láser y marcadores celulares fluorescentes

Lola Martínez es jefa de la Flow Cytometry Core Unit del CNIO, donde trabajan con citometría de flujo, una tecnología usa láseres y un fluido envolvente donde se inyectan todo tipo de muestras biológicas. Después se analizan mediante una docena de marcadores fluorescentes que quedan adheridos a las células. Con los citómetros o separadores celulares también se pueden aislar las poblaciones de interés, con un 99% de pureza, según la expresión de estos marcadores.

La citometría de flujo se aplica en los denominados estudios de inmunofenotipado, que permiten investigar la respuesta de nuestro sistema inmune ante un cáncer u otras enfermedades. De forma rutinaria, en el laboratorio de Martínez se analizan las propiedades de diversos compuestos para tratar el cáncer, así como su potencial para frenar el crecimiento o inducir la muerte de las células tumorales. Este mismo año han publicado un artículo en Cytometry A sobre mejoras en un método de detección y aislamiento de células iniciadoras del tumor en el pulmón.

Fuente de la entrevista: http://www.agenciasinc.es/Entrevistas/Las-mujeres-somos-la-mitad-de-la-poblacion-pero-no-llegamos-a-un-20-en-ciencia-y-tecnologia

Fuente de la imagen: http://www.agenciasinc.es/var/ezwebin_site/storage/images/entrevistas/las-mujeres-somos-la-mitad-de-la-poblac

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Queríamos evaluar y terminamos contando: alternativas para la evaluación del trabajo académico (Resumen)

Angélica Buendía∗, Susana García Salord∗, Rocío Grediaga∗, Monique Landesman∗, Roberto Rodríguez-Gómez∗, Norma Rondero∗, Mario Rueda∗, Héctor Vera∗

Introducción

Una de las políticas públicas de mayor impacto y continuidad para orientar, regular e incentivar el desempeño del personal académico de tiempo completo en las universidades públicas del país está sustentada en los programas de estímulo a la productividad, los cuales surgieron con el propósito de mejorar la calidad de la educación superior universitaria. El supuesto básico de estas políticas asoció los incentivos económicos con el impulso al personal académico para obtener posgrados, atender las tareas involucradas en la formación docente y participar en los programas institucionales de investigación y difusión.

En los programas de estímulo subyace un efecto de agregación: si la mayor parte de la planta académica de tiempo completo cumple con los requisitos establecidos, el resultado debería ser el logro de la calidad esperada. En esencia, están orientados a premiar, mediante cuotas de sobresueldo, la productividad académica expresada básicamente en el número y la calidad de los productos de investigación, así como la actividad docente, medida por el número de asignaturas, tutorías y tesis dirigidas. Estos programas de estímulos representan, así, una fórmula de pago por méritos.

Aunque los múltiples programas de estímulos coinciden en ciertos rasgos, difieren en aspectos como el monto del sobresueldo asignado, los requisitos a cumplir y los procedimientos de evaluación correspondientes. En su origen, cumplían principalmente una función compensatoria del deterioro salarial ocurrido en la década de los ochenta, y su intención era retener en las universidades al personal de mayor calificación. En la actualidad operan como un segundo régimen y tabulador que gobierna el trabajo académico en las instituciones. Aunque conservan su carácter voluntario para los profesores e investigadores, es un hecho que por su implicación en el ingreso económico, la mayor parte del personal académico de tiempo completo, a gusto o disgusto, acude a su convocatoria.

Como la asignación de las categorías, previa evaluación es por periodos determinados, los aspirantes pueden ascender, conservar la categoría o descender. Esta condición se traduce en una presión continua para enfocar la actividad individual a la acumulación de tareas y productos contemplados en los protocolos y reglas operativas. De esta manera, los estímulos se han consolidado e institucionalizado como rutas de la trayectoria académica y profesional del personal académico generando un orden donde son prioridad el trabajo individual, el enfoque de competitividad de tareas y resultados, la producción documentable, y el uso del tiempo de trabajo en las actividades que acreditan la satisfacción de requisitos.

Se trata de una racionalidad meritocrática, que tiende a desplazar a otras lógicas académicas, principalmente aquellas relacionadas con la simple satisfacción de contribuir, desde la vocación, la responsabilidad y el compromiso compartido, a los ejes centrales de la misión universitaria: formar estudiantes, generar bienes de conocimiento y cultura, y participar en su difusión social. La tensión entre ambas racionalidades —académica e instrumental— explica la aparente paradoja entre el éxito de la política asociada con los programas de estímulo (su permanencia, su progresiva extensión en el ámbito de la educación superior pública y su amplia capacidad de convocatoria) y las críticas que diversos actores, como especialistas, responsables de la instrumentación e incluso los propios académicos, han repetido prácticamente desde sus inicios.

Antecedentes de los programas de evaluación del trabajo académico

A mediados de la década de 1980, se implementaron una serie de políticas públicas relacionadas con la educación superior cuyo propósito era orientar su conducción a través de diferentes programas e instrumentos de evaluación del trabajo académico, que se incorporaron paulatinamente en las instituciones. Su origen se fundamentó en el pago por mérito asociado a la evaluación, visto como la única vía para mejorar las deterioradas condiciones de los académicos de carrera —es decir, se dirigen únicamente a un sector de la profesión académica: aproximadamente el 30 por ciento del total.

El Sistema Nacional de Investigadores (SNI) ha sido el programa más visible de estas políticas; fue el primero que buscaba paliar los efectos de las crisis económicas, así como contribuir a retener a los investigadores de las instituciones públicas y a fortalecer la investigación. En su diseño participaron académicos de la UNAM y del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, además de miembros de la Academia de la Investigación Científica (actualmente Academia Mexicana de Ciencias), que estaban ubicados en puestos clave y que para crear el SNI actuaron ante la coyuntura de la crisis de las finanzas públicas de 1982. El sistema que consiguió articularse estaba limitado a los investigadores, era externo a las instituciones y planteó criterios propios de selección. El SNI representó el primer mecanismo de alcance nacional de reconocimiento y retribución a los académicos, basado en el desempeño.

En paralelo al SNI, la Secretaría de Educación Pública, en colaboración con ANUIES, puso en marcha programas basados en fondos extraordinarios concursables para las universidades públicas, que implicaban también procesos de evaluación individual. Este fue el caso del Programa Nacional de Superación del Personal Académico (Supera), el Programa de Mejoramiento del Profesorado (Promep, hoy Prodep), y el Programa de Estímulos al Personal Docente.

Esto ha conducido a que no sólo en el ámbito de los estímulos al personal académico, la educación superior en México se caracterice por ser un sistema dual, en el que operan políticas diferenciadas que no han alcanzado su adecuada articulación. Por una parte, se encuentra el sector de la educación superior universitaria y tecnológica, que responde a las políticas delineadas por la Subsecretaría de Educación Superior, de la SEP. Por la otra, está el sector del posgrado y la investigación científico-tecnológica, cuyas políticas son delineadas y operadas por el Conacyt.

Efectos del actual sistema de evaluación

Aunque las políticas buscaban instaurar una cultura de la evaluación, lo que los distintos programas de evaluación generaron fue un aparato burocrático dedicado al recuento curricular. Aunque no exento de algunas virtudes, ese resultado no instituyó prácticas que les permitieran a los evaluados contar con guías y retroalimentación para mejorar su quehacer profesional; lejos de ello, los académicos se toparon con pesados aparatos administrativos que los empujaban a producir más, sin que hubiera modelos que especificaran el sentido y los estándares de calidad de sus actividades docentes y de investigación. En resumen, se implementó, un sistema de recompensas para quienes entregaran cierto tipo de productos y no una evaluación que los orientara para ser mejores académicos.

Los programas en curso, más que hacer una evaluación académica, han institucionalizado el recuento curricular, pues no cumplen con la función de valorar integralmente el aporte de los resultados a la acumulación de conocimientos, la calidad en la formación de recursos humanos ni la retroalimentan a los evaluados para que los resultados les permitan mejorar su desempeño. Los programas miden lo que se puede medir, no lo que se requiere sistematizar para promover la calidad de las actividades académicas. Es más fácil contar las publicaciones que evaluar los resultados de las labores docentes, por lo que éstas se han menospreciado entre los indicadores, minimizando el esfuerzo que los académicos destinan a ellas. La evaluación actual ha llegado a confundir el indicador con el trabajo que “cuenta”, pero no valora, reconoce o retroalimenta, más bien segmenta y etiqueta desempeños individuales, disociándolos de los objetivos de desarrollo institucional. Esta condición genera, a su vez, que los programas sobrevaloren ciertas actividades sobre otras —por ejemplo, investigación por encima de la docencia, la difusión de la cultura y la vinculación social— sin analizar los aportes y su calidad en el marco de los campos de conocimiento o institucionales, el tipo de resultados, las tradiciones disciplinarias y la etapa de la trayectoria de los sujetos evaluados.

Por otro lado, los programas actuales, más que instancias que busquen mejorar los resultados de académicos e instituciones, parecen mecanismos de supervisión y control, basados en la desconfianza mutua entre gobierno e instituciones, y entre las instituciones y sus académicos.

Dada la multiplicación de programas, la frecuencia de las evaluaciones, la diversidad de formatos, el tipo de requisitos y el incesante incremento del número de instituciones, programas y académicos a evaluar, los académicos —especialmente los más reconocidos— cuando fungen como evaluadores destinan una parte importante de su tiempo, concentración y energía a procesos rutinarios. De igual forma, los evaluados consumen también una gran cantidad tiempo para cubrir los requisitos y proporcionar las evidencias solicitadas.

La periodicidad y cantidad de los programas de evaluación desalienta los trabajos de investigación de largo plazo, que frecuentemente son desplazados por proyectos de corto alcance. Esto ha conducido a la institucionalización de vicios y simulaciones, promoviendo un productivismo sin impacto organizacional ni disciplinario que se asocia directamente con la búsqueda de recursos económicos adicionales.

La evaluación del trabajo académico afecta más directamente a una minoría selecta de instituciones y académicos. Los graves problemas de los profesores de tiempo parcial se han atendido poco, porque en general se hace énfasis en la investigación y en la diversidad de actividades y funciones que sólo realizan los académicos de tiempo completo. En la mayoría de las instituciones de educación superior la desatención a la evaluación del trabajo académico de un extenso grupo de profesores de tiempo parcial que sostienen la docencia en un alto porcentaje —sobre todo a nivel de licenciatura— ha ampliado la brecha en las condiciones laborales y los ingresos entre los profesores de tiempo completo y los de tiempo parcial. Además, las repercusiones de los premios, “estrellas” y “medallitas” de los distintos programas son inequitativos y estratifican a los académicos, quienes compiten en desigualdad de condiciones para alcanzar los indicadores, debido a las diferencias en términos contractuales, en condiciones formativas y en apoyo institucional.

Resulta igualmente pertinente mencionar dos situaciones económicas vinculadas con las evaluaciones: los salarios y la jubilación. En el primer caso, se ha desatendido la discusión del tema central de los salarios dignos, pretendiendo que con la incorporación de remuneraciones no salariales se resuelve el problema de recuperar los ingresos y se logra estabilidad para garantizar la autonomía necesaria para producir conocimiento y formar los recursos que se requieren para el desarrollo social. Al no encarar la discusión en los salarios base, se desvía la atención hacia medidas parciales en vez de concentrarse en la búsqueda de mejores condiciones de trabajo para los miembros de la profesión académica. Por otra parte, los programas de recompensas han contribuido a obstaculizar el retiro de los académicos. Esto en la medida en que los estímulos representan un alto porcentaje del ingreso, pero no repercuten en el monto de la jubilación ni en otras prestaciones. La planta académica se ha envejecido, lo cual, sumado a las restricciones presupuestales para la creación de nuevas plazas, dificulta la renovación de la planta académica y propicia el desempleo de los egresados de los programas de posgrado, que por su expansión son un número cada vez mayor. Por consiguiente, los procedimientos de evaluación en curso han afectado el relevo generacional.

Una propuesta para transformar la evaluación del trabajo académico

Podemos afirmar que las evaluaciones que hoy se realizan en el marco de los diferentes programas de incentivos no cumplen con varios de los requisitos esenciales en cualquier proceso de evaluación académica:

  • que la evaluación tenga la finalidad de promover el desarrollo de los evaluados y no la de premiar o castigar;
  • que los evaluadores emitan recomendaciones que aporten a mejorar los resultados y a propiciar la confluencia entre los objetivos de las trayectorias personales y las metas de las instituciones en que se participa;
  • que los criterios de evaluación respondan a las particularidades de lo que se evalúa y que consideren las múltiples dimensiones del trabajo académico;
  • que las reglas y los procedimientos sean explícitos y claros para todos los participantes (por ejemplo, las reglas para subir o bajar de nivel en un programa de estímulos o escalafón);
  • que los resultados sean transparentes;
  • que existan recursos de revisión.

Nuestra propuesta para mejorar las evaluaciones del trabajo académico es establecer a la evaluación como una estrategia institucional de valoración sistemática del trabajo global que realiza cada académico en pro del cumplimiento de los objetivos institucionales y del desarrollo del conocimiento en su campo de especialización. Se trata de abrirle paso a la función diagnóstica y formativa, propia de la evaluación académica, cuyo propósito central es la mejora sistemática de los procesos de trabajo, la superación continua de las personas, los grupos y las instituciones encargadas de llevarlos a cabo.

Para esto proponemos reemplazar el recuento curricular por una evaluación académica concebida como una evaluación diagnóstica, no centrada exclusivamente en los productos sino en el análisis integral de los procesos de trabajo, con la intención de identificar: los objetos de trabajo y los propósitos que cada académico se planteó; los retos y las dificultades que encontró y las formas de resolverlos; los recursos de que dispuso y el tiempo que invirtió; los avances y aportes que logró en distintos ámbitos; los puntos vulnerables y los pendientes que restan por encarar; los intereses y preocupaciones que surgieron y pretende trabajar, y sus necesidades de superación académica.

La evaluación diagnóstica será una evaluación formativa en la medida en que se lleve a cabo como un ejercicio de reflexión colegiada, de retroalimentación y de intercambio informado entre colegas que asumen el papel de interlocutores y no de jueces. Y, ciertamente, dicho potencial será una realidad en la medida en que el proceso de evaluación cuente con la participación activa y comprometida de evaluados y evaluadores.

Proponemos, pues, propiciar el tránsito hacia la evaluación diagnóstica y formativa. Se pueden introducir cambios significativos en la medida en que el recuento curricular periódico de los productos se inscriba en la evaluación y autoevaluación de los procesos, entendidas como apreciaciones integrales del trabajo en las que se toma en cuenta el proyecto institucional, las condiciones objetivas en las que se realiza el trabajo, el tipo de nombramiento de cada académico, la disciplina de referencia, el momento de la trayectoria individual, la edad y el género.

Este tipo de evaluación tendría lugar en los grupos, equipos o unidades de adscripción más próximos, donde el académico realiza su trabajo cotidiano. Sus instrumentos serían el plan de trabajo y el informe de actividades anuales, y todo el proceso de evaluación estaría a cargo de los mismos involucrados. Los resultados de la evaluación se presentarían en el cuerpo colegiado de la institución encargado de dictaminar los planes e informes anuales de todos los académicos.

Para realizar una valoración integral de los expedientes proponemos que —al margen de que se trate de un programa de incentivos, de becas o de una evaluación colegiada del trabajo individual, en el interior de un grupo o de un equipo— el resultado de la evaluación sea una apreciación global del trabajo de cada académico, en la que consten en breve dos cuestiones: 1) un balance general que valore la calidad del trabajo realizado en función de la trayectoria del académico, las condiciones institucionales y personales de trabajo, apoyado en los productos reportados; 2) sugerencias que, a modo de retroalimentación, le permitan al académico hacer los ajustes necesarios para reorientar su plan de trabajo hacia el logro de un mejor desempeño.

De la misma manera, independientemente de la modalidad de evaluación de que se trate, siempre deberá garantizarse el derecho al recurso de revisión y a solicitar, según el caso, una nueva evaluación a cargo de evaluadores distintos de los que emitieron el primer resultado.

Cabe mencionar aquí otra ausencia notoria en las modalidades de evaluación vigentes: la evaluación de la evaluación, que incluya tanto el trabajo de los evaluadores como el funcionamiento y resultados de la aplicación de los programas mismos. Para ello, es conveniente establecer criterios y procedimientos claros. Se podrían tomar en cuenta, entre otras cosas, las horas que requiere, la cantidad de expedientes a cargo de cada evaluador, la dinámica de trabajo de las comisiones dictaminadoras, el tipo de dificultades más frecuentes, los índices de aprobación y rechazo, el contenido y el número de las solicitudes de revisión, las valoraciones de los académicos sobre el proceso y el grado de avance en los objetivos planteados. A partir de esto se harían los ajustes que se consideren necesarios para las siguientes evaluaciones.

Dada la gran cantidad de expedientes que típicamente hay que atender, haría falta estimar con mayor seriedad el número necesario de evaluadores en función del tiempo real que exige la evaluación rigurosa de cada expediente. No es recomendable recargar a los evaluadores con un número excesivo de expedientes, como sucede en la actualidad. Es deseable que los evaluadores sean elegidos por los profesores de las unidades académicas de una lista de sus pares, y que éstos no sean las autoridades de la institución. Finalmente, cabe recordar que el nivel alcanzado en los programas de estímulos —sean del SNI o de algún otro—, no representa un criterio que garantice ser un buen evaluador.

Conclusión

Cualquier intento por mejorar sustancialmente los procesos de evaluación del trabajo académico tendrá que afrontar el problema medular de que hoy la evaluación está unida a la administración de los ingresos económicos de los académicos en forma de estímulos y sobresueldos. Esto hace que sea urgente poner sobre la mesa de discusión la necesidad de un salario base digno y suficiente para todos los académicos.

La presente propuesta representa un acercamiento para atender las limitaciones y los efectos de los actuales programas de estímulos y pretende ofrecer a las instituciones de educación superior un nuevo horizonte de referencia para la transformación de la evaluación de sus académicos. Se trata de transitar del recuento curricular a la evaluación diagnóstica y formativa, introduciendo nuevos fundamentos y criterios en los programas vigentes. Las virtudes de nuestra propuesta son la construcción de un sistema real de evaluación que sea equitativo y transparente, que fomente la participación de los académicos en el proceso, que esté articulado a un proyecto institucional, que permita mejorar la calidad de las prácticas académicas y que respete la heterogeneidad de las instituciones, sus posibilidades reales de cambio, la diversidad de disciplinas y trayectorias. También pretende simplificar la maquinaria burocrática que participa en las evaluaciones, evitar las contradicciones entre los distintos mecanismos vigentes, contribuir a la autonomía de las instituciones y reducir el costo en trabajo y dinero de los procesos. Nuestro objetivo, en última instancia, es presentar sugerencias, criterios y cuestiones de carácter operativo para avanzar en la implementación de la propuesta general, que cada institución adaptaría a sus características específicas.

Fuente del Artículo:

Queríamos evaluar y terminamos contando: alternativas para la evaluación del trabajo académico (Resumen)

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Ecuador: El cerebro humano y sus brechas interminables.

América del Sur/Ecuador/29.08.2017/Autor y Fuente:http://www.elcomercio.com/

Más de 7 000 años nos ha tomado como humanidad llegar a grandes descubrimientos sobre nuestro cerebro. Que puede resistirse a envejecer; que bajo ciertos efectos químicos llega a perder su lucidez; que existe un cerebro reptiliano donde reside nuestra animalidad primitiva… Estos son algunos de los hallazgos realizados desde el momento en el cual, en pleno Neolítico, los humanos primitivos se atrevieron a abrir un orificio en la cabeza para mirar de cerca al órgano más complejo de la naturaleza, como lo describió la neurocientífica Marian Diamond, recientemente fallecida y pionera en el estudio contemporáneo del cerebro. Pero a pesar de todo el trabajo que se ha hecho por develar los misterios que componen este órgano, apenas se ha llegado a comprender una mínima porción de su estructura y funcionamiento. En muchos años de investigaciones, la humanidad ha develado grandes hechos como, por ejemplo, que con un mayor número de conexiones cerebrales se incrementa la posibilidad de razonamiento. También, que con el entrenamiento cerebral adecuado, la edad corporal tiene un mínimo efecto en el funcionamiento del cerebro maduro. Todo este corpus investigativo se impulsó a mediados del siglo XX, cuando procedimientos como la lobotomía fueron descartados, gracias a mejoras en la tecnificación de aparatos como el encefalograma o el uso de la resonancia magnética cerebral, menos invasivos con los pacientes. Gracias a ello, la neurociencia logró acercarse a grandes interrogantes como la manipulación de los sentimientos y las emociones, que se pueden estimular con químicos. Y aun en temas polémicos, como la marihuana, el cerebro parece tener menos tabúes que los complejos sociales. Muestra de ello fue el trabajo presentado por el Instituto Salk, que el año pasado probó efectivamente que el THC, uno de los componentes de la marihuana, tiene la capacidad de reducir la inflamación cerebral provocada por el alzhéimer y, de hecho, revertir algunos de los efectos de la devastadora enfermedad. La era digital ha tenido un impacto directo en la ampliación de la comprensión de la estructura cerebral. Ya desde inicios de este siglo se empezaron las primeras pruebas de transmisión de impulsos nerviosos, por medio de la Internet, lo cual supuso la puesta en escena de una de las fantasías de la televisión y el cine: la telepatía. Efectivamente, investigadores de la Universidad de Washington lograron transmitir impulsos nerviosos de un cerebro A a uno B, mediante una conexión por Red. Ello comprobó que sí podemos crear una gran red de impulsos nerviosos capaces de transmitir información neuronal de un espacio a otro. En el mismo campo digital, pero ahora relacionado con la capacidad del cerebro de guardar información, se lanzó hace un año la llamada “bomba en el campo de las neurociencias”: el cerebro es capaz de almacenar la misma capacidad de datos que toda la Internet. Para ello, a este órgano tan solo le basta cambiar el poder de sus sinapsis para transmitir y procesar mayor información. A pesar de los avances, aún quedan grandes pasos que dar. Como lo señala el neurofilósofo inglés Barry Smith, en la neurociencia contemporánea lo que interesa no es solamente conocer cómo el cerebro desarrolla sus procesos funcionales sino cuán conscientes somos de lo que poseemos dentro de este órgano. Ya no solo se trataría de hacer una descripción formal de la memoria o de las psicopatologías; la cuestión de fondo es llegar al límite donde conviven lo irracional y lo racional , con el fin de explotar todo el potencial que tiene el cerebro en el momento de crear conocimiento. A la postre, hacia donde apunta la investigación neurocientífica contemporánea es hacia la elaboración de un mapa neuronal. Es, en pocas palabras, el descubrimiento del Santo Grial cerebral, el cual permitirá saber cómo las experiencias sensibles se transforman en ­conocimiento, y cómo el cuerpo está conectado con el cerebro y las influencias de uno sobre el otro. Si llegamos a ese instante, no solo podremos tratar eficazmente enfer­medades como el alzhéimer, sino que estaremos frente a frente con la comprensión integral del órgano. Este anhelo por conocer cómo funciona el cerebro en general es, en última instancia, una cuestión que ha ido más allá de la mera tecnificación en la era de la investigación científica. Ya los antiguos griegos, al interrogarse sobre la naturaleza de las cosas, plantearon en Occidente las primeras preguntas sobre el funcionamiento de este órgano. Cuando Aristóteles plantea la abstracción como un proceso en el cual se separa la forma de la materia, él menciona que el cerebro es capaz de traer el mundo exterior al interior. Esa postura aristotélica ha sido determinante para establecer que aquel proceso de abstracción, de interiorización de la experiencia sensible, es un rasgo común en el camino evolutivo, punto de vista que sostenía Patricia Churchland, pionera en la neurofilosofía. “Nuestros cerebros son muy similares en organización, componentes neuronales y neuroquímicos que los chimpancés, monos, roedores e incluso en formas básicas de vida como los reptiles y las moscas de la fruta. Las mejoras al sistema nervioso son modificaciones y extensiones de lo que ya existe en la naturaleza”, sostenía esta científica. Luego de ganar el Nobel en Medicina en el 2014, los neurocientíficos John O’Keefe, May-Britt Moser y Edvard Moser, que descubrieron el GPS cerebral, fueron interrogados por la prensa con una pregunta: ¿cuánto conocemos de nuestro cerebro? Su respuesta fue sencilla: cada avance abre nuevas brechas en el conocimiento cerebral. Según ellos, si para conocer al cerebro a profundidad se necesitaran un millón de investigaciones, los científicos en la actualidad apenas habrían alcanzado tan solo mil de estas, dejando todavía un camino todavía plagado de interrogantes.
  

Fuente:http://www.elcomercio.com/tendencias/cerebro-humano-brechas-interminables-ciencia.html

Imagen:http://www.elcomercio.com/files/article_main/uploads/2017/08/26/59a2087215b07.jpeg

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Diálogo materno ayuda a niños a aprender idiomas extranjeros

Por: spanish.china.org.cn/21-07-2017

Un nuevo estudio muestra que el diálogo materno, la forma en la que los padres le hablan a sus bebés con una gramática simplificada, tonos altos y exagerados y vocales prolongadas, es eficaz para que los niños aprendan un idioma extranjero.

«Nuestra investigación muestra que el diálogo materno ayuda a los bebés a aprender el idioma», dijo Naja Ferjan Ramírez, científica del Instituto de Ciencias Neuronales y Aprendizaje de la Universidad de Washington, sobre el estudio publicado esta semana en la revista académica Mind, Brain and Education.

Durante años, los científicos y los padres han promovido los beneficios de enseñar dos idiomas a los bebés, dado que la experiencia bilingüe ha mostrado que mejora sus capacidades cognitivas, especialmente en la resolución de problemas.

Para los niños criados en hogares en los que se hablan dos idiomas, el aprendizaje bilingüe ocurre sin esfuerzo. Pero ¿Cómo es que los bebés en los hogares monolingües desarrollan tales habilidades?

En el nuevo estudio, los investigadores desarrollaron un método y un plan de estudios para aprender inglés de forma intensiva y a partir de juegos, los cuales fueron implementados en cuatro centros públicos de educación infantil en Madrid, España.

Dieciséis egresados de la Universidad de Washington sirvieron como tutores tras tomar un curso de formación de dos semanas en el laboratorio para aprender el método y plan de estudios antes de viajar a España.

El extenso sistema de educación pública de España permitió a los investigadores inscribir a 280 bebés y niños de familias de diversos niveles de ingreso.

Los niños que recibieron el método de la Universidad de Washington mostraron un rápido incremento de la comprensión y producción del inglés y sobresalieron de forma significativa frente a los demás niños de todas las edades en las pruebas de inglés del grupo de control.

Una prueba de seguimiento realizada 18 semanas después mostró que los niños conservaron lo aprendido. Las ganancias fueron similares entre los niños que asistieron a las dos escuelas que atienden principalmente a barrios de bajos ingresos y a las dos en áreas con residentes de ingreso medio, lo que indica que la riqueza no es un factor significativo en la capacidad de los bebés para aprender unidioma extranjero.

«La ciencia indica que los cerebros de los bebés son las mejores máquinas de aprendizaje jamás creado y que el aprendizaje de los bebés se da en un momento adecuado. Su cerebro nunca podrá aprender un segundo idioma mejor que en el período de los 0 a los 3 años», dijo Patricia Kuhl, codirectora del laboratorio y profesor de ciencias del habla y la audición de la Universidad de Washington.

*Fuente: http://spanish.china.org.cn/science/txt/2017-07/21/content_41255352.htm

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¿La inteligencia de los niños influye en su tiempo de vida?

Por: Telesur
Científicos encontraron que la inteligencia superior en la infancia se asoció con menor riesgo de muerte hasta la edad de 79 años.

El hecho de poseer gran inteligencia puede implicar vivir mucho más, según un estudio científico de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido), que se divulgó en The BMJ. 

La investigación relacionó un mayor cociente intelectual (CI) en la niñez con un menor riesgo de ocurrencia de las causas de muerte principales, como enfermedades del corazón, accidentes cerebrovasculares, cánceres relacionados con el tabaco, enfermedades respiratorias y demencia.

Examinaron el vínculo entre las puntuaciones de las pruebas de inteligencia medidas a los 11 años y las principales causas de muerte en hombres y mujeres de hasta 79 años.

El estudio fue elaborado a partir de los datos de 33.536 hombres y 32.229 mujeres nacidos en Escocia en 1936 que se sometieron a una prueba validada de inteligencia durante la infancia a la edad de 11 años, y sus vínculos con las causas de muerte hasta diciembre de 2015.

Entre estas causas de muerte están enfermedad coronaria, apoplejía, cáncer específico, enfermedad respiratoria, patología digestiva, causas externas (incluyendo suicidio y muerte por lesión) y demencia.

También tomaron en cuenta factores de confusión, que pudieron influir en los resultados, como la edad, el sexo y la situación socioeconómica.

Las fortalezas de este estudio son la muestra completa de la población, el seguimiento durante 68 años y la capacidad para ajustar los resultados por factores de confusión importantes.

Asimismo, los investigadores explicaron que las asociaciones significativas se mantuvieron después de un ajuste adicional teniendo en cuenta el tabaquismo y la situación socioeconómica, lo que puede significar que estos factores no explican plenamente las diferencias de mortalidad.

*Fuente: http://www.telesurtv.net/news/La-inteligencia-de-los-ninos-influye-en-su-tiempo-de-vida-20170702-0018.html

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