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España: El internado franquista «del horror» donde se prohibía beber agua a las niñas

Fuente: el diario.es / 4 de julio de 2016

Al menos una veintena de mujeres han denunciado vejaciones y malos tratos por parte del cura y las cuidadoras de un centro de Guadarrama para niñas en la década de los sesenta y setenta

El espacio entonces pertenecía al Patronato Antituberculoso y hoy está en manos del Instituto Armado, que tiene una residencia de ancianos en ese local

Paloma tenía 11 años cuando llegó a esta colonia de verano: «Me desnudaron, me ducharon y me quitaron la ropa de la maleta». Se alimentaban a base de «pasta blanca» y algunas niñas comían pasta de dientes por la sed

La fachada de piedra está intacta. Los cambios en el interior no han conseguido despojar al edificio de ese halo hostil, frío, casi fantasmagórico. Lo que hoy es la residencia de ancianos Virgen de la Cabeza, perteneciente a la Guardia Civil, fue durante tres décadas un internado franquista al que las familias enviaban a sus hijas para las colonias de verano en la sierra de Guadarrama, en Madrid. Al menos veinte mujeres que pasaron por allí de niñas relatan vejaciones y malos tratos por parte de las cuidadoras y el cura en la década de los sesenta y setenta. Once de ellas se personaron en la querella argentina contra los crímenes del franquismo y pretenden hacerlo en septiembre como asociación de víctimas del Preventorio Doctor Murillo de Guadarrama.

 La declaración de Paloma Fernández viajó de España a Argentina y llegó a las manos de la jueza instructora María Servini de Cubría. En un papel volcó los recuerdos del preventorio «del horror», donde se sentía «como una presa». Paloma tenía 11 años en el verano de 1971. La ilusión de pasar un verano divertido en lo que a priori se vendía como un campamento de niñas desapareció en el mismo momento que entró por la puerta del preventorio: «me desnudaron, me ducharon y me quitaron toda la ropa que llevaba en la maleta», recuerda.
El padre de Paloma, médico de profesión, «se quedó aterrorizado cuando apareció por sorpresa a verme», cuenta ella. Gracias a esa visita inesperada, la niña solo estuvo 20 días en el internado; tiempo suficiente para ver, afirma, los insultos y malos tratos que proferían las cuidadoras a sus compañeras. «Yo iba de enchufada y jamás me tocaron», puntualiza.

Chus Gil fue una de esas compañeras. No se conocen, pero coincidieron en el preventorio en los meses estivales de 1971. Era el segundo verano que Chus pasaba allí. «Tenía pánico de hablar y de llorar, reprimía el llanto todo el tiempo. Recuerdo un dolor tremendo de garganta de contenerme. Me metí en mi mundo porque cada vez que miraba a mi alrededor veía el horror», relata. Las dos mujeres detallan «prácticas habituales» en el internado, como obligar a pasearse con la sábana a las niñas que se orinaban en la cama o pasarles una vela por sus genitales si no lograban contenerse por la noche.

Agua solo dos veces al día

Ni a Chus ni a Paloma se les olvida «la pasta blanca no identificada» que comían de lunes a domingo; y tampoco la disciplina de beber agua solo dos veces al día. «Había niñas que comían pasta de dientes de la sed que tenían», narra Paloma. Ambas recuerdan la ropa interior que les obligaban a llevar. «Eran una especie de pololos con una cuerda que se nos caían. Resultaba incomodísimo y viejo, como todo lo que nos ponían a pesar de que cada una traíamos nuestra ropa de casa».

Hubo un día, cuenta Chus, que no pudo quitarse la ropa interior en la ducha semanal. Tenía la piel repleta de llagas y ampollas «muy dolorosas». «Llevaba avisando varios días de lo que me estaba pasando, pero nadie me hizo caso». Según su relato, fue sacada inmediatamente del preventorio, a pesar de que las instalaciones contaban con una enfermería –»la casita», la llamaban– de la que nunca pudieron recuperar sus expedientes médicos.

Cuentan que se los tragó la tierra y, con ellos, las pruebas del delicado estado de salud de algunas niñas dentro del preventorio. De adultas recuerdan –y todas coinciden– unas inyecciones diarias de color amarillo y blanco cuyo contenido es imposible conocer sin esos documentos médicos.

El ministro responsable, imputado

El internado pertenecía al Patronato Nacional de la Lucha contra la Tuberculosis, un organismo creado en tiempos republicanos que se reconfiguró como un eje vertebral del régimen franquista ya en los años de la Guerra Civil. El Patronato gestionaba estos «campamentos de verano» para niños y niñas –separados– de entre 7 y 12 años a través del Servicio de Colonias Preventoriales.

Durante la contienda, el bando golpista se propuso construir 40 sanatorios, aunque no fue hasta 1940 cuando se aprobó un ambicioso plan con efecto de propaganda («La España sana habrá que sacrificarse por la España enferma») para abrir 20.000 camas: se destinó un presupuesto extraordinario de 178 millones de pesetas para este fin. La tuberculosis tardó años en erradicarse en España, pese al montaje de este escaparate –entre la beneficiencia y el adoctrinamiento– cuyos resultados, más que reales, fueron cosméticos

Blas Pérez González estaba entonces al frente del Ministerio de Gobernación, del que dependía la Dirección General de Sanidad, responsable del Patronato. El dirigente, fallecido en 1978, fue uno de los 35 altos cargos del franquismo imputados por la Audiencia Nacional en la causa instruida por Baltasar Garzón por delitos de detención ilegal y crímenes de lesa humanidad cometidos durante la Guerra Civil y en los primeros años de dictadura. Es también una de las personas a las que, post mortem, el Ayuntamiento de Madrid  ha retirado la medalla de honorde la ciudad.

El edificio, en el municipio de Guadarrama, sigue hoy en pie y pertenece a la Asociación Pro-Huérfanos de la Guardia Civil, una organización subvencionadapor la Comunidad de Madrid. La asociación amplió las instalaciones y creó un bloque anexo para reconvertir el antiguo preventorio en una residencia de ancianos cuyas plazas están reservadas para personal del Instituto Armado y sus familiares.

El PP defiende la»inocencia de las cuidadoras»

El programa de Antena 3 Espejo Público reunió en el mismo plató en 2012 a mujeres denunciantes de malos tratos y vejaciones en el preventorio con sus cuidadoras. Las víctimas relataron entre acusaciones de mentira y falsedad vivencias traumáticas que alcanzan a delitos tan graves como el de abusos sexuales a menores. Dolores Zamorano contó que fue violada por el cura del internado cuando se quedaba a solas con él para preparar la primera comunión.

Tras la emisión –en la que algunas ex cuidadoras defendieron que «si tienes que lidiar con 600 personas, me imagino que tendrás que tener una disciplina»–, el PP presentó una moción urgente en el pleno del Ayuntamiento de Guadarrama para solicitar una declaración del consistorio y el resto de grupos políticos que mostrara el «apoyo unánime a la presunción de inocencia de las extrabajadoras». A su juicio, el testimonio de Dolores y otras mujeres perjudicaba a la imagen del pueblo y dañaba la «honorabilidad de muchas de sus familias». La moción fue aprobada gracias a los votos a favor de APPG, una escisión del PP que estaba y sigue estando en el gobierno municipal.

Las mujeres que acudieron al plató han ido encontrándose unas a otras estos últimos años a través de grupos de Facebook. Coinciden en lo mucho que les ayudó localizar a personas que tenían relatos similares y con quienes podían compartir las experiencias en Guadarrama sin ser señaladas, acusadas o juzgadas. Por primera vez.

Foto: Chus Gil estuvo en el preventorio y sostiene una foto de ella de niña. / Foto cedida

Enlace original: http://www.eldiario.es/sociedad/residencia-Guardia-Civil-subvencionada-Madrid_0_529147706.html

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Bolivia: Exhiben filme sobre rol de la mujer contra dictaduras

La Gente/24 de junio de 2016

El filme documental Hojas sueltas del director suizo Rene Lechleiter, que muestra la labor de las mujeres bolivianas en la lucha contra las dictaduras militares, será exhibido este miércoles en esta capital, divulgó el periódico Última Hora.

La obra, grabada enteramente en las regiones bolivianas de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, rescata las páginas de la historia del país vecino donde las mujeres jugaron un rol importante durante los golpes de Estado, señaló el diario.

Con esta producción, el cineasta Lechleiter busca recuperar la memoria histórica y rendir homenaje a las mujeres que lucharon contra las dictaduras, y «que combatieron con su corazón, con una entrega, con una conciencia política y, tal vez, no con el fusil», como explicó Lechleiter en entrevista con el periódico boliviano Página Siete.

Ellas posibilitaron que los militantes pudieran actuar, pues se ocupaban de la alimentación, incluso en casas clandestinas, y de velar por sus hogares y niños, añadió el también arquitecto y periodista.

Tomado de: http://www.radiolaprimerisima.com/noticias/alba/205209/exhiben-en-paraguay-filme-sobre-rol-de-la-mujer-contra-dictaduras

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Los recuerdos de los sobrevivientes de Hiroshima

Víctimas de la bomba nuclear de Hiroshima mantienen la memoria viva de los hechos que dejaron más de 140 mil muertos. |

Publicado 27 mayo 2016/ Telesur

Luego de la llegada del mandatario estadounidense Barack Obama a Hiroshima, las víctimas que sobrevivieron al ataque nuclear perpetrado por el país norteamericano relatan sus memorias sobre el hecho que dejó más de 140 mil personas sin vida.

Emiko Okada, de 79 años, dijo que se encontraba a menos de tres kilómetros del lugar donde cayó la bomba de Hiroshima, por lo que sufrió graves lesiones, mientras que su hermana menor falleció.

>> El horror de Hiroshima ocasionado por EE.UU. donde no cabe el perdón

«Vi a personas que no parecían seres humanos. La piel se les desprendía. A algunos niños los globos oculares se les salían de las órbitas. Todavía odio el resplandor del sol poniente. Me recuerda aquel día y trae dolor a mi corazón«, comentó sobre aquel fatídico día.

Mientras que Keiko Ogura, de 78 años, recordó que «poco después [de la explosión de la bomba] empezó a llover. Era una lluvia negra y pegajosa que me mojó la ropa. Vi una fila de personas gravemente quemadas, como fantasmas silenciosos«.

>> Víctimas del ataque nuclear en Hiroshima se reunirán con Obama

Ogura, quien dedica su vida a mantener viva la memoria de los hechos ocurridos el 6 de agosto de 1945, dijo que una chica le agarró la pierna y con voz débil le dijo: ‘dame agua’.

Fuente: AP
«Los demás también suplicaban: ‘Agua, agua…’ Les traje agua, pero algunos murieron inmediatamente después de beberla. Lamenté habérsela dado«, expresó. 

Por su parte, Sunao Tsuboi, de 91 años y copresidente de la Confederación Japonesa de Organizaciones de Víctimas de las Bombas Atómicas y de Hidrógeno, sufrió quemaduras graves, cáncer y otras enfermedades por el ataque, pero participa activamente en la campaña para un mundo libre de armas nucleares.

«Sufrí quemaduras en todo el cuerpo. Tuve una experiencia terrible. Desnudo, traté de huir durante unas tres horas el día 6 de agosto, hasta que ya no pude caminar. Entonces escribí en el suelo (con una pequeña roca), ‘Tsuboi ha muerto aquí'», mencionó.

Tsubou dijo que «puedo soportar las dificultades por la felicidad humana. Tal vez muera mañana, pero soy optimista. Nunca voy a rendirme. Queremos ‘cero armas nucleares«

En contexto 

Los ataques nucleares estadounidenses del 6 de agosto de 1945 sobre Hiroshima causaron más de 140 mil muertos. Tres días más tarde, otra bomba fue lanzada  sobre la ciudad de Nagasaki ocasionando el deceso de 74 mil personas. Esto precipitó la rendición de Japón y el fin de la Segunda Guerra Mundial.
La política exterior de EE.UU. para evitar la expansión del comunismo en Europa, América Latina y otros lugares, además de sus intervenciones directas, ha dejado una cifra de fallecidos que ronda entre 1,3 millones y 3,9 millones de personas. 
Fuente: http://www.telesurtv.net/news/Los-recuerdos-de-los-sobrevivientes-de-Hiroshima-20160527-0012.html
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Una cartilla escolar antifascista se cuela entre lo mejor del arte español

Fuente: eldiario.es / 12 de Mayo de 2016

La biblioteca digital de la Unión Europea ha seleccionado las 15 obras más representativas de nuestro país y se ha colado un cuadernillo republicano en su sopa de artistas

«El pueblo español está derrotando al fascismo con las armas en la mano. Los maestros y todos los trabajadores de la cultura deben hacer honor a este ejemplo, derrotando también al fascismo con los libros y con la pluma». Estas palabras forman parte del prólogo de la Cartilla escolar antifascista, un silabario dedicado a la alfabetización de los milicianos de la Guerra Civil.

La Segunda República enarboló la cultura como elemento cerebral para vencer al incipiente ideario falangista. A la vista de lo que estaba surgiendo en Europa, los republicanos atajaron con una campaña intelectual en las calles que se centró en ese 40% de población que no sabía ni leer ni escribir. Las  misiones pedagógicas surgieron al albor de un momento político que dependía tanto de sus pensadores como de los soldados. Muchos de los nombres que hoy definen nuestro imaginario popular participaron en el brazo más desinteresado de estas escuelas ambulantes, como María Zambrano, Luis Cernuda o María Moliner.

Pero, de entre todas las iniciativas contra la ignorancia, destacaron los cuadernillos antifascistas por su relevancia durante los momentos de mayor crispación. Con sus páginas ilustradas y tipografía infantil, la libreta impartía un mensaje ideológico muy potente para alentar la lucha de los republicanos analfabetos. Frases como El Frente Popular me lleva al triunfo, Todo para el pueblo o Viva Madrid heroico se dividían por sílabas y colores en un intento de maquillar la evidente doctrina.

Una cartilla escolar antifascista se cuela entre lo mejor del arte español

«Este mundo magnífico lo habéis conquistado mientras en una mano sosteníais la Cartilla y en la otra el fusil», les dedicaba en 1937 Jesús Hernández, el por entonces ministro de Instrucción. Pocos elementos materiales evocan tanto fervor como el ejemplar roído que sostiene un soldado mientras hace guardia en las trincheras.

Ahora, ochenta años después de que fuese repartida entre las filas del frente, laCartilla se ha erigido como una de las obras cumbres del arte español. La Biblioteca digital de la Unión Europea  ha publicado las 15 obras más representativasen la historia artística de nuestro país, y la selección es tan fantástica como dispar. Pero, ¿qué hace un panfleto lleno de sílabas entre Las Meninas de Velázquez o el techo policromado de Altamira? La respuesta es más superficial de lo que parece. Pues el diseño gráfico de laCartilla era una oda al color y al trato de las fotografías pocas veces visto en las ilustraciones de la época. Mauricio  Amster, uno de los grandes creadores gráficos de los años 30, encontró la técnica perfecta para incrustar las imágenes entre fragmentos de los discursos de Manuel Azaña. 

Este es sin duda el elemento más peculiar de la colección, sobre todo porque las ampollas de esta contienda aún colean en nuestro país. Sin embargo, no podemos olvidar que la selección proviene de los Países Bajos, donde Europeana solo quiso dar un humilde homenaje al diseñador y, sin pretenderlo, huracanó un poco los ánimos por el sur. Tal fue su inocente propósito, que en su página web han justificado esta elección en que «son mucho más famosos los aspectos artísticos de este trabajo gráfico (la  Cartilla) y la figura de Mauricio Amster».

Decir que la biblioteca digital obvia los detalles de la Guerra Civil sería injusto, puesto que incluye un contexto histórico más o menos engrosado. Pero desde la plataforma institucional se muestran claramente más interesados por la biografía artística de este judío ucraniano que desarrolló su activismo en España y Chile. En definitiva, una buena excusa para rescatar este puñado de hojas que construyó un oasis de enseñanza entre el estruendo de las bombas.

Las improbables compañeras

Las obras restantes de la lista se engloban dentro de las preferencias más obvias de los críticos extranjeros. Los bisontes policromados que aún se conservan en la Cueva de Altamira son la representación de arte rupestre que más envidian nuestros vecinos europeos. Su inclusión en una lista monopolizada por la pintura clásica se agradece para echar una vista de 35.000 años atrás sobre nuestra historia primigenia. Además del paleolítico artista, encontramos a Velázquez con sus Meninas, a las dos mujeres dando un Paseo a la orilla del mar de Sorolla o los fusilamientos del 3 de mayo en Madrid de Goya.

Las imágenes religiosas que se han llevado el oro son las que representan la tenebrosa Piedad de José de Ribera y La Inmaculada Concepción de Murillo. También, como no podía ser de otro modo, hay un Greco entre los triunfadores y varios Jenaros Pérez de Villaamil en sus tres volúmenes de litografías de paisajes y monumentos.

Pero son dos los trabajos que más se acercan a la Cartilla antifascista que abre el artículo. Comparten estética modernista e intención propagandística, aunque ahí se quedan las similitudes. La revista Salón fue la primera que se editó en color en nuestro país -en 1897- y sus diseños estaban tan cuidados como en cualquier códice monacal. La temática bailaba entre la fotografía y las exposiciones cañeras de Barcelona, incluyendo especiales de tauromaquia o perfiles de la bohemia catalana.

Por último, un cartel turístico de las Islas Baleares. Aunque parezca demencial, sobre todo entre los grandes nombres anteriores, el anuncio de la comunidad insular ganó una faraónica batalla entre otras muchas creaciones de la misma temática. Una explosión de color rosa que, junto al manifiesto antifascista, le da un toque de color a esta previsible selección europea.

Fragmento de la Cartilla escolar antifascista/ Europeana Collections

Fragmento de la Cartilla escolar antifascista/ Europeana Collections

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